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    Hacia una Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana I

     

    Las cincuenta y ocho propuestas del reciente Sínodo de los Obispos

    Introducción

    Propuesta 1: DOCUMENTACIÓN PRESENTADA AL SANTO PADRE

    Además de toda la documentación sobre “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana” referida a este Sínodo, presentada a la consideración del santo padre, es decir, losLineamenta, el Instrumentum laboris, la Relatio ante disceptationem, la Relatio post disceptationem, las intervenciones, sean aquellas realizadas en el aula del sínodo, como aquellas in scriptis, el Mensaje al Pueblo de Dios, las Relaciones de los Círculos menores y sus discusiones, los padres sinodales han dado una cierta importancia a las proposiciones siguientes.

    Los Padres sinodales solicitan humildemente al Santo Padre que considere la posibilidad de publicar un documento sobre la transmisión de la fe cristiana a través de una nueva evangelización.

    Propuesta 2: EL SÍNODO EXPRESA SU GRATITUD

    Los padres sinodales reconocen con gratitud el legado de las enseñanzas de los papas, que a menudo han enriquecido los frutos de las asambleas sinodales anteriores al sínodo, y que ha sido fundamental para el trabajo durante estas sesiones del sínodo sobre la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Las reflexiones del sínodo se basan en documentos como Evangelii Nuntiandi de Pablo VI, Catechesi TradendaeRedemptoris Missio yNovo Millenio Ineunte del beato Juan Pablo II, así como Deus Caritas EstSacramentum CaritatisVerbum Domini del papa Benedicto XVI. El ejemplo más reciente de esta enseñanza es el Año de la Fe, proclamado por nuestro Santo Padre a principios de este sínodo. Estamos muy agradecidos por este ministerio profético.

    Propuesta 3: LAS IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS

    Las Iglesias católicas orientales sui iuris, iluminadas por la tradición, que se ha transmitido desde los apóstoles por los Padres, son el patrimonio de toda la Iglesia de Cristo (cf.Orientalium Ecclesiarum, 2, Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium, 39). Estas iglesias son parte de la herencia apostólica mediante la cual la Buena Nueva ha sido llevada a tierras lejanas (cf. Ecclesia in Medio Oriente, 88).

    Todos ellos están agradecidos por la oportunidad que se les ha ofrecido para llevar a cabo tareas pastorales entre los fieles migrantes en los países de tradición latina. Esperan también que su tradición puede ser mejor conocida y respetada entre los fieles y el clero de las Iglesias particulares esparcidas por el mundo.

    1) La naturaleza de la nueva evangelización

    Propuesta 4: LA SANTÍSIMA TRINIDAD, FUENTE DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

    La Iglesia y su misión evangelizadora tienen su origen y fuente en la Santísima Trinidad según el plan del Padre, la obra del Hijo, que culminó con su muerte y gloriosa Resurrección, y la misión del Espíritu Santo. La Iglesia continúa esta misión del amor de Dios en nuestro mundo.

    La evangelización debe ser entendida en un amplio y profundo contexto teológico-doctrinal, como una actividad de palabra y de sacramento que, especialmente a través de la Eucaristía, nos admite a la participación en la vida de la Trinidad, y por lo tanto suscita, con la gracia del Espíritu Santo, el poder de evangelizar y dar testimonio de la Palabra de Dios con valentía y entusiasmo.

    La nueva evangelización reconoce la primacía de la gracia de Dios y cómo en el bautismo se renace a la vida en Cristo. Este énfasis sobre la filiación divina debe conducir a los bautizados a una vida de fe que muestra claramente la identidad cristiana, en todos los aspectos de su actividad personal.

    Propuesta 5: NUEVA EVANGELIZACIÓN E INCULTURACIÓN

    Jesús nos ofrece el don del Espíritu Santo y nos revela el amor del Padre.

    La nueva evangelización es el momento del despertar, de un entusiasmo renovado y de un nuevo testimonio de que Jesucristo es el centro de nuestra fe y de nuestra vida cotidiana. Él es el centro de nuestra fe y de nuestra vida cotidiana. Invita a cada miembro de la Iglesia a una renovación de la fe y a un esfuerzo real por compartirla.

    También requiere discernir en el mundo los signos de los tiempos que inciden en el ministerio de la Iglesia y de las Iglesias particulares en sus propios territorios. Entre los signos, ciertamente se debe reconocer una creciente toma de conciencia de las circunstancias cambiantes de la vida actual.

    Asimismo, esta llama a la Iglesia a tender una mano a aquellos que están lejos de Dios y de la comunidad cristiana, para invitarlos a escuchar de nuevo la palabra de Dios con el fin de encontrar al Jesucristo de una manera nueva y profunda.

    La nueva evangelización exige una atención especial a la inculturación de la fe que pretende transmitir el Evangelio desde la capacidad de valorizar lo positivo de todas las culturas, purificándolas al mismo tiempo de los elementos que en estas fuese contrarias a la plena realización de la persona, según el plan de Dios revelado en Cristo. La inculturación implica un esfuerzo por hacer "encarnar el Evangelio en las culturas de los pueblos" (Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), 854).

    Propuesta 6: LA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO

    Dios, nuestro Salvador, quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cf. 1 Tm. 2, 4). Debido a que la Iglesia cree en este plan divino de la salvación universal, debe ella ser misionera (cf. Evangelii Nuntiandi, 14, CIC, 851). Ella también sabe que "quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazón sincero y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia en cumplir con obras su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvación" (Lumen Gentium, 16). El Evangelio de Jesucristo es la proclamación de su vida y del misterio pascual de su pasión, muerte, resurrección y glorificación.

    El Concilio nos recuerda, sin embargo, que la evangelización es necesaria para la salvación de todos, porque "Pero con mucha frecuencia los hombres, engañados por el Maligno, se envilecieron con sus fantasías y trocaron la verdad de Dios en mentira, sirviendo a la criatura más bien que al Creador (cf. Rm. 1,21 y 25), o, viviendo y muriendo sin Dios en este mundo, se exponen a la desesperación extrema. Por lo cual la Iglesia, acordándose del mandato del Señor, que dijo: «Predicad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16,15), procura con gran solicitud fomentar las misiones" (Lumen Gentium, 16).

    Propuesta 7: LA NUEVA EVANGELIZACIÓN COMO UNA PERMANENTE DIMENSIÓN MISIONERA DE LA IGLESIA

    Se propone que la Iglesia proclame la permanente dimensión global de su misión con el objetivo de animar a todas las Iglesias locales a evangelizar.

    Evangelización puede entenderse de tres maneras. En primer lugar, la evangelización ad genteses el anuncio del Evangelio a aquellos que no conocen a Jesucristo. En segundo lugar, esta también incluye el continuo crecimiento de la fe que es la vida ordinaria de la Iglesia. Por último, la nueva evangelización está dirigida principalmente a aquellos que se han alejado de la Iglesia.

    De este modo, todas las Iglesias particulares serán animadas a valorizar e integrar a todos sus distintos agentes y sus capacidades. Al mismo tiempo, cada Iglesia particular debe tener la libertad para evangelizar en función de sus características y tradiciones, siempre en unidad con su Conferencia Episcopal o con el Sínodo de la Iglesia católica oriental.

    Tal misión general responderá a la acción del Espíritu Santo, como en un nuevo Pentecostés, a través de una convocatoria lanzada por el Romano Pontífice, invitando a todos los fieles a visitar a todas las familias y a traer la vida de Cristo a todas las situaciones humanas.

    Propuesta 8: DAR TESTIMONIO EN UN MUNDO SECULARIZADO

    Somos cristianos que vivimos en un mundo secularizado. Mientras que el mundo es y siga siendo la creación de Dios, la secularización entra en la esfera de la cultura humana. Como cristianos no podemos permanecer indiferentes ante el proceso de secularización. De hecho, nos encontramos en una situación similar a aquella en la que estaban los primeros cristianos, y como tal debemos percibir esta situación como un desafío y una oportunidad. Vivimos en este mundo, pero no somos de este mundo (cf. Jn. 15,19; 17,11, 16).

    El mundo es creación de Dios, y expresa su amor. En Jesucristo, y por Él, recibimos la salvación de Dios y somos capaces de discernir

    la evolución de su creación. Jesús nos abre de nuevo la puerta, de modo que, sin miedo, abracemos con amor las heridas de la Iglesia y del mundo (cf. Benedicto XVI).

    En nuestra época actual, que muestra aspectos más difíciles que en el pasado, a pesar de que somos el "pequeño rebaño" (Lc. 12,32), damos testimonio del mensaje evangélico de la salvación y que estamos llamados a ser sal y luz en un mundo nuevo (cf. Mt. 5,13-16).

    Propuesta 9: LA NUEVA EVANGELIZACIÓN Y LA PRIMERA PROCLAMACIÓN

    La base de cualquier anuncio, la dimensión kerigmática, la Buena Nueva, destaca el anuncio explícito de la salvación. "Les transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; fue sepultado, y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y luego a los Doce" (1 Cor. 15, 3-5).

    El "primer anuncio" es el lugar donde el kerigma, el mensaje de la salvación del misterio pascual de Jesucristo, es proclamado con gran poder espiritual, capaz de provocar el arrepentimiento del pecado, la conversión del corazón y la decisión de la fe.

    Al mismo tiempo, debe haber continuidad entre el primer anuncio y la catequesis que nos instruye en el depósito de la fe. Consideramos que es necesario contar con un Plan Pastoral para el primer anuncio, que muestra un encuentro vivo con Jesucristo. Este documento pastoral proporcionaría los primeros elementos de un proceso catequético, permitiendo su integración en la vida de la comunidad parroquial. Los padres sinodales han propuesto que se redacten líneas guías para el primer anuncio del kerigma.

    Este compendio incluiría:

    --La enseñanza sistemática sobre el kerigma en la Escritura y en la Tradición de la Iglesia católica;

    --Enseñanzas y citas de santos misioneros y mártires en nuestra historia católica, que nos ayudaría en nuestros desafíos pastorales de hoy;

    --Cualidad y directrices para la formación de evangelizadores católicos hoy.

    Propuesta 10: DERECHO A ANUNCIAR EL EVANGELIO Y ESCUCHAR

    Proclamar la Buena Nueva y la persona de Jesús es una obligación para todo cristiano, fundado en el Evangelio: "Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt. 28, 19).

    Al mismo tiempo, es un derecho inalienable de toda persona, cualquiera que sea su religión o ausencia de religión, de ser capaz de conocer a Jesucristo y el Evangelio. Esta proclamación, dada con integridad, debe ser propuesta con un respeto total de cada persona, sin ningún tipo de proselitismo.

    Propuesta 11: LA NUEVA EVANGELIZACIÓN Y LA LECTURA ORANTE DE LA SAGRADA ESCRITURA

    Dios mismo se ha comunicado en el Verbo encarnándose. Esta Palabra divina, escuchada y celebrada en la Liturgia de la Iglesia, en particular en la Eucaristía, fortalece interiormente a los fieles y los hace capaces de un auténtico testimonio evangélico en su vida cotidiana. Los Padres sinodales quieren que la palabra de Dios "sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial" (Verbum Domini, 1).

    La puerta a la Sagrada Escritura debe estar abierta a todos los creyentes. En el contexto de la nueva evangelización, todas las oportunidades para el estudio de la Sagrada Escritura deben ser puestas a disposición. La Escritura debe impregnar las homilías, la catequesis y todos los esfuerzos para transmitir la fe.

    Dada la necesidad de la familiaridad con la Palabra de Dios para la nueva evangelización y para el crecimiento espiritual de los fieles, el Sínodo anima a las diócesis, parroquias y pequeñas comunidades cristianas a continuar un estudio serio de la Biblia y de la Lectio divina, que es la lectura orante de las Escrituras (cf. Dei Verbum, 21-22).

    Propuesta 12: DOCUMENTOS DEL CONCILIO VATICANO II

    Los padres sinodales han reconocido las enseñanzas del Vaticano II como una herramienta vital para transmitir la fe en el contexto de la nueva evangelización. Al mismo tiempo, creen que los documentos del Concilio deben ser leídos e interpretados correctamente. Por lo tanto, quieren mostrar su apoyo al pensamiento de nuestro santo padre, el papa Benedicto XVI, quien indicó el principio hermenéutico de la reforma en la continuidad, para estar en grado de descubrir en estos textos el verdadero espíritu del Concilio.

    "Está la 'hermenéutica de la reforma', de la renovación dentro de la continuidad del único sujeto-Iglesia, que el Señor nos ha dado; es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del pueblo de Dios en camino.[...] Mas allí, donde esta interpretación ha sido la pauta que ha guiado la recepción del Concilio, ha crecido una nueva vida y han madurado nuevos frutos" (Benedicto XVI, Discurso a la Curia romana, 22 de diciembre de 2005). De esta manera, se puede responder a la necesidad de renovación requerido por el mundo moderno y, al mismo tiempo, preservar fielmente la naturaleza de la Iglesia y de su misión.

    2) El contexto del ministerio de la Iglesia hoy

    Proposición 13: LOS DESAFÍOS DE NUESTRO TIEMPO

    La proclamación de la Buena Nueva en contextos diferentes del mundo --marcados por procesos de globalización y secularización--, plantea varios desafíos a la Iglesia: a veces por una persecución religiosa abierta, otras veces por una indiferencia generalizada, injerencia, restricción o acoso.

    El Evangelio ofrece una visión de la vida y del mundo no se puede imponer, sino solo propuesta, como la Buena Noticia del amor gratuito de Dios y de la paz. Su mensaje de verdad y de belleza puede ayudar a las personas a salir de la soledad y de la falta de sentido, a las cuales las condiciones de la sociedad postmoderna a menudo la relegan.

    Por lo tanto, los creyentes deben esforzarse por mostrar al mundo el esplendor de una humanidad basada sobre el misterio de Cristo. La religiosidad popular es importante, pero no es suficiente: se debe hacer más para ayudar a reconocer el deber de anunciar al mundo la razón de la esperanza cristiana y de proclamarla a los católicos alojados de la Iglesia, a aquellos que no siguen a Cristo, a las sectas y a quienes vienen experimentando con diferentes tipos de espiritualidad.

    Propuesta 14: NUEVA EVANGELIZACIÓN Y RECONCILIACIÓN

    En un mundo destrozado por la guerra y la violencia, un mundo herido por un individualismo generalizado que separa a los humanos y los pone a unos contra los otros, la Iglesia debe ejercer su ministerio de reconciliación con serenidad y firmeza. La Iglesia en el espíritu de la Nueva Evangelización asume esta tarea de la reconciliación. Fiel al mensaje de Jesús ("romper el muro de separación", Ef. 2,14), la Iglesia debe hacer un esfuerzo para derribar los muros que separan a los seres humanos.

    Con el mensaje de amor, ella debe predicar la novedad del Evangelio salvífico de nuestro Señor, que vino a liberarnos de nuestros pecados, y nos invita a construir la armonía, la paz y la justicia entre todos los pueblos.

    Propuesta 15: NUEVA EVANGELIZACIÓN Y DERECHOS HUMANOS

    En consonancia con el énfasis puesto sobre la dignidad humana de la Nueva Evangelización, este Sínodo exhorta a los legisladores, maestros y otras personas que trabajan en el campo de las ciencias humanas a garantizar el pleno respeto de la persona humana, tanto en la política como en la práctica pública.

    Al mismo tiempo, cada oportunidad debe ser encaminada en las diferentes situaciones locales y en las asociaciones, para articular, defender y proteger, tanto en la teoría como en la práctica, estos derechos que derivan de una comprensión adecuada de la persona humana, tal como se establece en la ley natural.

    Propuesta 16: LIBERTAD RELIGIOSA

    Los Padres sinodales reafirmaron que la libertad religiosa es un derecho humano fundamental. Este derecho comprende la libertad de conciencia y también la libertad de elegir libremente su propia religión. Estamos en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo que sufren de falta de libertad religiosa e incluso de persecución.

    A la luz del reconocimiento del Concilio Vaticano II como una herramienta para la Nueva Evangelización, y la creciente necesidad de proteger la libertad religiosa de los cristianos en el mundo, los padres sinodales han propuesto un compromiso renovado y una mayor difusión de las enseñanzas de la Dignitatis Humanae. Esta renovación se propone afirmar y promover la libertad en materia religiosa para los individuos, las familias y las instituciones a fin de proteger el bien común de todos. Esta libertad comprende el derecho de enseñar la fe cristiana --sin compromiso sobre sus principios--, a los niños en la familia y/o la escuela.

    Los Padres sinodales proponen que el Santo Padre considere la posibilidad de crear un comité de autoridades de la Iglesia, en representación de las diferentes regiones del mundo, o encomendar esta tarea al Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, para responder a los ataques a la libertad religiosa y de obtener información precisa para el testimonio público al derecho fundamental a la libertad religiosa y a la libertad de conciencia.

    Propuesta 17: PREÁMBULOS DE LA FE Y LA TEOLOGÍA DE CREDIBILIDAD

    En el contexto actual de una cultura global, muchas dudas y obstáculos causan escepticismo extenso e introducen nuevos paradigmas de pensamiento y de vida. Es de suma importancia, para una Nueva evangelización, destacar el papel de los preámbulos de la fe. Es necesario no solo mostrar que la fe no se opone a la razón, sino también el poner de relieve una serie de verdades y realidades que pertenecen a una antropología adecuada, iluminada por la razón natural. Entre estos, está el valor de la Ley natural y las consecuencias para la sociedad en su conjunto. Las nociones de "ley natural" y de "naturaleza humana", son capaces de demostraciones racionales, tanto a nivel académico como popular.

    Este hecho y el esfuerzo intelectual ayudarán al diálogo entre fieles cristianos y personas de buena voluntad, abriendo un camino para reconocer la existencia de un Dios Creador y el mensaje de Jesucristo Redentor. Los padres sinodales piden a los teólogos desarrollar una nueva apologética del pensamiento cristiano, es decir, una teología de la credibilidad adecuada para una nueva evangelización.

    El Sínodo lanza un llamado a los teólogos a aceptar y responder a los desafíos intelctuales de la Nueva evangelización, participando en la misión de la Iglesia de anunciar a todos el Evangelio de Cristo.

    Propuesta 18: NUEVA EVANGELIZACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL

    El uso de los medios de comunicación social tienen un papel importante que desempeñar para alcanzar a cada persona con el mensaje de salvación. En este campo, especialmente en el mundo de las comunicaciones electrónicas, es necesario que los cristianos convencidos sean formados, preparados y capacitados para transmitir fielmente el contenido de la fe y de la moral cristiana. Deben tener la capacidad de hacer un buen uso de las lenguas y las herramientas actuales que están disponibles para la comunicación en la aldea global.

    La forma más eficaz de esta comunicación de la fe es el intercambio del testimonio de vida, sin el cual los esfuerzos de los medios no serán capaces de una transmisión eficaz del Evangelio.

    La educación para el uso racional y constructivo de los medios de comunicación social, son una herramienta importante para la nueva evangelización.

    Propuesta 19: NUEVA EVANGELIZACIÓN Y DESARROLLO HUMANO

    El magisterio papal, en su doctrina social, ha demostrado los vínculos teológicos, antropológicos y pedagógicos entre la evangelización, el desarrollo y la libertad, sea de la persona como de la sociedad.

    Hoy ya no es posible pensar en la Nueva Evangelización sin la proclamación de la plena libertad de todo lo que oprime al ser humano, es decir, el pecado y sus consecuencias. Sin un compromiso serio con la vida y la justicia, y sin un cambio de las situaciones que generan la pobreza y la exclusión (Cf. Sollicitudo rei socialis, 36), no puede haber progreso. Esto es especialmente cierto en vista de los desafíos reales de la globalización.

    Propuesta 20: LA NUEVA EVANGELIZACIÓN Y EL CAMINO DE LA BELLEZA

    En la Nueva Evangelización, se debe prestar una especial atención al camino de la belleza: Cristo, el "buen pastor" (cf. Jn. 10,11), es la verdad en persona, signo de la belleza revelada, que se da a sí mismo sin medida. Es importante dar testimonio a los jóvenes que siguen a Cristo, no solo de su bondad y verdad, sino también de la plenitud de su belleza. Como dijo san Agustín: "No se puede amar lo que no es bello" (Confesiones, IV, 13,20). La belleza nos lleva hacia el amor, donde Dios nos revela su rostro en el que creemos.

    En este sentido, los artistas se sienten interpelados por la Nueva Evangelización y, al mismo tiempo, se sienten comunicadores privilegiados de esta.

    En la educación de los seminaristas no debe pasarse por alto ni la educación a la belleza, ni la educación a las artes sagradas, como nos lo recuerdan las enseñanzas del Concilio Vaticano II (cf. Sacrosanctum Concilium, 129). La belleza debe ser siempre una dimensión especial de la Nueva Evangelización.

    Es necesario que la Iglesia preste atención al cuidado y a la promoción de la calidad del arte, permitido en los espacios sagrados reservados a las celebraciones litúrgicas, preservando la belleza y la verdad de su expresión.

    Es importante para la Nueva Evangelización que la Iglesia esté presente en todos los ámbitos del arte para apoyar, con su presencia espiritual y pastoral, a los artistas en su búsqueda de la creatividad y promover una viva y verdadera experiencia espiritual de la salvación que se hace presente en su trabajo.