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 LA PASTORAL VOCACIONAL PRESBITERAL EN LA ACTUALIDAD II

Presentación de la Encuesta sobre la Pastoral Vocacional de la POVS (2008) con particular atención a las referencias latinoamericanas

Mario Oscar Llanos sdb 

Director del Instituto de Pedagogía Vocacional

Facultad de Ciencias de la Educación

Universidad Pontificia Salesiana - Roma

 

4. Metodologia de la propuesta

a) Edades privilegiadas y destinatarios privilegiados

La tendencia general es apuntar a jóvenes a comenzar a partir desde los 18 o más años con la propuesta de la vocación específica.

Esto hace ver que los niños, los preadolescentes y los adolescentes resultan prácticamente abandonados por parte de la PV, que permite así todas las demás iniciaciones posibles en estas edades que preparan las decisiones de las edades siguientes.

Por otra parte, la crisis familiar hace sentir nuevamente la necesidad de estructuras de seguimiento de los adolescentes.

En cuanto a los destinatarios privilegiados: evidentemente, los primeros destinatarios de la PV actual en general son los jóvenes que circulan en el ámbito parroquial. En algunos casos se trabaja con grupos de monaguillos, pero poco… no siempre se toma en serio la importancia que los mismos monaguillos (y sus familias!) dan a su servicio.

Por otra parte, todos los operadores de pastoral debieran tener muy clara la necesidad y conveniencia de acoger la vocación en cualquier lugar y tiempo que se manifieste. Es de gran ayuda a la PV el operador pastoral que dialoga siempre, que acompaña a las personas para aclarar sus inquietudes, que organiza encuentros o envía jóvenes a las instancias diocesanas asumiendo de ser también él un verdadero «pescador de hombres».

b) Modalidades de propuesta

La propuesta vocacional específica, en la opinión de los encuestados se concretiza a través de las siguientes modalidades:

1) Presentación de un sacerdocio alegre y comprometido, pastoral de la alegría

2) Invitación personal, e-mail, 

3) Predicación

4) Narración y compartir vocacional

5) Encuentros específicos, convivencias, campamentos, retiros

6) Compromiso misionero

7) Expovocacional

8) Formas de preseminario

9) Varias formas de oración y celebraciones litúrgicas

10) Jornadas, semanas, meses, años vocacionales.

 

La nota que preocupa en este sentido es la falta de continuidad y más aún la ausencia de verdaderos itinerarios para la presentación de la vocación específica.

c) Ayudas para el conocimiento de sí

Las formas de servicio al conocimiento personal se encuentran representadas en las siguientes:

1) Diálogo personal, entrevistas

2) Visita a la familia, diálogo con el operador pastoral de referencia

3) Apoyo psicológico, aplicación de test

4) Convivencias periódicas

 

Tampoco aquí en este aspecto de la PV se relevan verdaderos «itinerarios» o «programas» que contemplen el conocimiento de sí en relación con la vocación sacerdotal.

d) Discernimento y acompañamiento

Discernimiento y acompañamiento son el punto doliente de la PV a nivel mundial

Particular responsabilidad sobre la conciencia de la vocación hay que atribuirla al sacerdote y a quien pueda llamar la atención de los miembros de los grupos de oración y otras pías asociaciones. En particular, se subraya la importancia central de favorecer la celebración eucarística consciente, activa y fructuosa para la percepción de la llamada al sacerdocio (cfr. Ecclesia de Eucharistia 31).

Las actividades pastorales crean fructuosas oportunidades para el acompañamiento personal y de grupo a través de encuentros formales e informales, en particular, para quienes quieren discernir la vocación.

En algunos contextos parece que los sacerdotes dan el máximo del propio tiempo y energía para la escucha y la dirección espiritual, en formas más o menos tradicionales para las confesiones de Pascua y Navidad. En los mejores casos muchos sacerdotes hacen que los laicos tengan una orientación espiritual sistemática superando la penitencia como único recurso.

En otros lugares, sin embargo, son muchos los sacerdotes que no están fuertemente comprometidos en la escucha de los cristianos jóvenes y adultos para el discernimiento y el acompañamiento personal o de grupo, en algunos casos se reduce al sacramento de la penitencia, o bien el activismo reduce el tiempo al acompañamiento espiritual. En algunas zonas, el acompañamiento es una realidad inexistente, en otras se prefiere el acompañamiento comunitario al personal. 

Muchos sacerdotes no están preparados y no tienen ejercitación específica para este tipo de trabajo; sería necesario cultivar sus habilidades para dar tiempo y atención calificada a este aspecto. 

En consecuencia, sin formación teórico-práctica específica, la  tarea se hace ardua y fácilmente se abandona. Algunos Centros Vocacionales Nacionales organizan instancias sistemáticas y continuas de formación inicial y permanente con frutos notables de enriquecimiento para los sacerdotes y los fieles laicos y consagrados que colaboran en este campo.

f) Itinerarios específicos

Hemos hecho notar ya la ausencia de itinerarios de promoción vocacional presbiteral específico, salvo un par de honrosas excepciones en el mundo. Tratando de evidenciar lo que puede acercarse a ello y lo que concretamente lo está substituyendo se releva la existencia de:

Algunas guías para encuentros temáticos en algún contexto

Alguna nación que tiene cuestionarios que pueden ayudar al trabajo posterior

Algunas experiencias que tienen la estructura del itinerario con diferentes pasos (siguendo Itaicí y Aparecida 278), por ejemplo Cuba.

 

De todas maneras, respecto a la promoción de las vocaciones específicas y presbiterales particularmente, se confirma una insuficiente elaboración concreta.

g) Todo operador pastoral es un promotor de la vocación presbiteral

Todo operador pastoral es un promotor vocacional y su coraje en el anuncio vocacional es clave de eficacia pastoral en este campo. Pero él no puede llamar a nadie si su vida no es una respuesta concreta a las llamadas de Cristo en la Iglesia. El momento privilegiado de la PV es el testimonio de la propia vocación. Para ello es necesario superar la timidez o los vínculos de conciencia que afligen al operador pastorales para poder presentar la vocación cristiana y sacerdotal como una opción de vida distinta de la presentada por la sociedad postmoderna.

Particular relevancia para la promoción vocacional sacerdotal es que todos los operadores pastorales, sacerdotes, consagrados y laicos tengan entusiasmo y que se manifiesten felices de atraer a los jóvenes, e igualmente, que su interés sea el de la evangelización y la catequesis y no el de los primeros puestos, el dinero u otros intereses.

El sacerdote es el centro de aplicación de los planes vocacionales nacionales y diocesanos. La parroquia es el ámbito propio de la animación vocacional, y allí el párroco junto al Consejo Pastoral intervienen para hacer que la PV se convierta en el aspecto esencial de la pastoral. Lamentablemente, a veces el esfuerzo del Centro Vocacional Nacional, los subsidios propuestos no siempre encuentran una salida adecuada a nivel parroquial con cada sacerdote.

Para esta función de promotor vocacional se hace necesaria la figura de un sacerdote que conozca la PV renovada, que concretice la renovación magisterial y teológico-pastoral respecto a la PV. En algunos países se percibe como una realidad alcanzada y positiva a continuar, en otros se la siente todavía lejos y casi inalcanzable. 

h) La sinergia vocacional de los diferentes sectores pastorales

Las respuestas se orientan, según la experiencia eclesial particular, hacia expresiones de aprecio o de crítica a la relación sinérgica entre los sectores pastorales, por lo cual la sinergia es todavía un ideal, hecho de buenas intenciones y de algunos momentos de diálogo, pero también de muchas dificultades concretas por polarizaciones y falta de integración. La sinergia, en efecto, no se alcanza totalmente por el esfuerzo de los responsables de cada sector en la animación eclesial, sino sobre todo en la praxis pastoral directa, y más todavía en forma esporádica, donde estos sectores no son totalmente diferenciables, donde hay una especie de fusión constante de sus diversas perspectivas. La PV, muchas veces, tiene la percepción de ser la «hermana pobre» entre los varios sectores «hermanos» más ricos y cuidados en las diócesis

Lógicamente, el rol del sacerdote en este sentido es decisivo a nivel de la praxis. Es el sacerdote que, sintiéndose «animador vocacional», por ejemplo, en las celebraciones litúrgicas evidencia y crea la sinergia de los diferentes sectores pastorales. Es necesario que él sostenga y dé seguridad a la red pastoral entre los principales sectores comprometidos en el crecimiento de las personas. Desde el bautismo, fuente de todas las vocaciones, el sacerdote dinamiza la comunidad para despertar el cultivo de las vocaciones, especialmente, para el ministerio ordenado.

Parece urgente actualizar las competencias del sacerdote en el campo de la pastoral familiar, el voluntariado y la participación de los laicos en la promoción de la cultura vocacional, y luego hacerlo siempre más consciente del hecho que cuando él hace, por ejemplo, pastoral juvenil, actúa un ministerio absolutamente «vocacional».

La perspectiva vocacional puede justamente elevar y garantizar la orientación hacia el Reino de Dios de las acciones e iniciativas, de los otros sectores. Por la sinergia el sacerdote podrá unificar el servicio de la familia, de la escuela, de la parroquia, del grupo juvenil para construir la estructura vocacional de la parroquia, es decir, el sentido de la vida como vocación, como don recibido, que tiende por naturaleza propia, a convertirse en un bien donado a las diferentes vocaciones a través de la propuesta de varias experiencias: responsabilidad personal, gratuidad, apertura, servicio, solidaridad, sobriedad, coraje y renuncia.

i) Promoción vocacional en relación con las familias

En particular, respecto a la familia, es necesario tener presente su actitud en relación con la vocación sacerdotal. Nos concentramos aquí sobre las respuestas relacionadas con el contexto latinoamericano.

Interés por las vocaciones, pero fuera de casa. Muchas familias se interesan y sostienen las vocaciones sacerdotales, acogen con alegría los seminaristas, la mayor parte de los católicos admira el sacerdocio, pero no son siempre favorable al ingreso de un hijo al seminario por el afecto que los une. Los padres, en general, se expresan más o menos así: «Que Dios nos dé más sacerdotes, pero que no piense en mi hijo». Hay signos de cambio en esta actitud. En efecto, mientras antes algunos lo retenían un orgullo el hecho de la vocación sacerdotal de los hijos,

ahora algunos padres se sorprenden ante la iniciativa de los hijos de acoger la vida sacerdotal o consagrada, si bien luego aceptan y apoyan al hijo.

La crisis de la institución familiar repercute también entre los candidatos al sacerdocio.

La vocación surge también diversamente según varias variables:

o Según la constitución del núcleo familiar: desde el punto de vista de la formación, algunas incentivan la vida sacerdotal, otras abiertamente contra esta elección; desde el punto de vista de la cantidad de los hijos a menor número de hijos, mayor dificultad para a generosidad familiar respecto a la vocación sacerdotal. Las familias más numerosas son más proclives a fomentar vocaciones a la vida sacerdotal.

o Según la condición económica: familias de bajos recursos se esperan una ayuda económica del hijo, pero al mismo tiempo, la familia pobre, pero de fe, considera un honor tener un hijo sacerdote, mientras en general, en las familias de mayores recursos económicos, surgen menos vocaciones. 

o Según la colocación urbano-rural: en las familias cristianas urbanas el sacerdocio no es tan considerado como una opción para los hijos, pero en los ambientes rurales la vocación sacerdotal del hijo es motivo de orgullo. 

o Según la piedad familiar: La familia que lleva adelante una vida de oración y de devoción es normalmente más fecunda vocacionalmente de aquellas que no lo hacen. 

o Según la relación establecida con el sacerdote: En fin, hay una actitud diferente según la experiencia que la familia haya hecho en relación con el sacerdote: si ha habido experiencias negativas, el rechazo es muy fuerte.

o Según el grado de estructuración familiar (rígido o desestructurado): Algunas propuestas vocacionales parecen más atractivas a jóvenes que provienen de familias desestructuradas, mientras obras van bien para jóvenes de estructuras familiares rígidas y ricas en pertenencia, pero pobres en individuación. Igualmente, los padres con estilos rígidos y dominantes, lejanos de la vida eclesial se opondrán a la posible vocación del hijo.

o Según el tipo de dinámica familiar: mientras más centrípeta sea la estructura familiar, más difícil será que un joven elija una vocación misionera que suponga abandonar su tierra. Contrariamente, una dinámica familiar centrífuga, difícilmente podría fomentar vocaciones que comporten permanencia y cercanía con la familia de origen

 

j) Promover la vocación en medio de los jóvenes

La actitud de los jóvenes en relación con la vocación sacerdotal, si bien con características particulares propias de cada contexto, puede describirse con los elementos recurrentes en las respuestas de la Encuesta de la POVS. Claramente, con las debidas reservas esta visión es todavía más importante para contextos multiculturales, siempre más difundidos en la vida diocesana y consagrada, sobre todo en ambientes urbanos de gran extensión. Muchos candidatos, a menudo, no han nacido si quiera en el contexto donde se desarrolla su proceso vocacional, por lo cual una visión general, espero no generalizadora, puede ser válida para los operadores de la PV, para la confrontación, para el diálogo o una inspiración de ulteriores investigaciones de impostación científica.

En algunos contextos los jóvenes que entran en relación con los sacerdotes, manifiestan actitudes positivas en relación con la vocación sacerdotal, acogida, estima, algunos la ven como un honor personal. No faltan quienes ven en la vocación un modo de cambiar el mundo y la historia, cuidar a los débiles, a los pobres y los marginados, ser humildes y obedientes,

 

 

tener una responsabilidad y un liderazgo. Algunos viven el gran ideal de la liberación de las condiciones políticas, económicas y culturales a través del sacerdocio.

Al mismo tiempo, como decíamos respecto a las familias, también los jóvenes a menudo prueban rechazo o indiferencia ante el sacerdocio.

Al mismo tiempo, convocados desde el punto de vista vocacional viven momentos de temor, necesitados de apoyo y de aclaración, de diálogo, de sostén de frente a la familia, al grupo de referencia, porque la opción de vida sacerdotal supone ir contra muchos valores exaltados por la sociedad, en particular, respecto a la relación de pareja. 

En efecto, a veces, algunos de ellos quieren todo de la vocación sacerdotal menos el celibato, otros se sienten indignos o inadecuados para un trabajo duro y falto de alegría, otros rechazan la idea porque piensan que la llamada sea conectada a los conflictos de naturaleza sexual. Las distintas actitudes contrarias a la vocación sacerdotal no obedecen a un esquema positivista de causa-efecto, sino a una compleja trama de influjos familiares, educativos, de grupo,el imaginario colectivo favorecido por los medios, y ciertamente influyen los escándalos de los sacerdotes y al escasa cercanía de los mismos con el mundo de los jóvenes, que sirve como excusa para la negativa ante la propuesta.

Los jóvenes candidatos, a veces también jóvenes adultos que han conservado el deseo desde la preadolescencia, de válidas cualidades humanas y espirituales, bondad, humildad, disponibilidad, gentileza, generosidad, servicialidad, capaces de apostolado y liderazgo provienen de experiencias de oración, de grupos vocacionales de maduración personal, de experiencias asociativas, de espiritualidad y de caridad, del deseo de servir, generosos y opuestos a las falsas ilusiones de felicidad, deseosos de comunicación y de encuentro, sensibles a los males del mundo y a la pobreza del prójimo, capaces de descubrir con las debidas ayudas su vocación, especialmente en el área rural.

El Sacerdote que encuentra jóvenes, y en particular los jóvenes candidatos a una vocación sacerdotal, se encuentra con representantes de los valores y los límites de la cultura postmoderna, transmitida por los medios, por la fragmentación personal, por la incapacidad de asumir compromisos definitivos, privados de madurez humana, con una identidad espiritual débil e individualista, que obstaculizan su formación como auténticos discípulos y misioneros. Frecuentemente, son víctimas también de la pobreza del contexto, económica y  cultural, de la exclusión, de la escasa socialización, de la propuesta religiosa y pseudoreligiosa anticristiana, de la educación de baja calidad que los deja bajo los niveles necesarios de la competitividad, del excesivo uso de la comunicación virtual, y con dificultades a nivel intelectual, si bien esta característica no es universal. Algunos llegan fascinados por las celebraciones litúrgicas – el «síndrome del rol litúrgico» - hecho che fácilmente esconde carencias afectivas y relacionales, que conducen a reducir el compromiso pastoral a este ámbito de acción eclesial; se manifiestan en estos casos personalidades rígidas, obsesivo-compulsivas, incapaces de adaptación a la relación fraterna anticipando dificultades en el futuro presbiterio diocesano. Lógicamente, también entre ellos se hacen sentir las consecuencias de la crisis de la vida familiar, como decíamos, marcados por la separación de los padres o por la unión libre., por la figura ausente o inadecuada del padre. Y a nivel personal, con baja autoestima, con dificultades relaciones, con manifestaciones de timidez y miedo en relación con la autoridad y autoritarismo y rigidez en relación con los compañeros con percepciones erróneas o desviadas respecto al sacerdocio reducido a la figura del clericalismo. Las vocaciones adultas cercanas a los 40 años presentan notables problemáticas en el plano de la identidad personal y de la afectividad demostrándose, la opción vocacional, como una suerte de refugio para sus inseguridades.

 

 

Los jóvenes aman a los sacerdotes con un contacto inmediato con ellos, en sí la opción no parece real, si bien no les parece extraño recibir una propuesta en tal sentido. Ante tantas buenas alternativas, la vocación al sacerdocio es poco seductora, y los jóvenes, con escaso sentido de la ascesis y del don, con gran sentido de libertad, dejan todas las posibilidades abiertas. Están marcados por la fragilidad de su generación. Pero para una grande mayoría de los jóvenes, los sacerdotes son poco conocidos

Esta falta de conocimiento, esta extrañeza del mundo del sacerdote respecto al mundo de los jóvenes hace prevalecer una actitud de hostilidad por parte de los jóvenes en relación con la vocación sacerdotal. Algún contexto en cambio, siente que los jóvenes están sobre todo atemorizados por la radicalidad del compromiso, que va contra todas las propuestas del mundo contemporáneo y que hoy exige coeficientes de coherencia de vida muy altos. Comúnmente se sienten atraídos por apostolados fáciles y seguros, los más duros los ponen a prueba en la capacidad de adaptación.

 

k) Los criterios inspiradores y estrategias para la PV específica 

A la luz de cuanto analizado en la encuesta teniendo en cuenta la variedad de contextos a los que nos referimos, los criterios inspiradores y estrategias más adecuadas a la actual condición en la percepción de nuestros encuestados parecen ser los siguientes:

1. Oración por las vocaciones

Profunda, constante, oración iniciada en las escuelas, en los programas catequísticos y en las actividades de la pastoral juveniles, «los operarios son pocos y la mies es mucha, rogad al Dueño de la mies que mande operarios a su mies» (Mt 9,37 // Lc 10,2)

Fomentar y potenciar la oración por la Jornada Mundial por los Vocaciones u el Mes Vocacional en todo el país.

Cultivar a todo nivel el amor a la Virgen María como la perfección de la respuesta a la vocación divina.

2. Pastoral de conjunto: 

La participación de todo el pueblo de Dios en la obra de las vocaciones (cf. OT 2)

§ Implicación de las familias: la familia debe ser centro de atención, la crisis vocacional es una crisis familiar.

§ Integración y facilitación de las iniciativas de los consagrados en las Diócesis

§ La propuesta de la PV en los distintos sectores sociales elaborando apropiados y preparando agentes para dichos ambientes.

§ Unificación de criterios entre promotores vocacionales, formadores de seminarios, casas de formación de religiosos, elaborando planes y programas de manera conjunta bajo el cuidado de la Comisión Nacional de Vocaciones.

Una mejor colocación de la pastoral vocacional en la pastoral de conjunto

§ Toda pastoral asuma su dimensión vocacional mediante la sensibilización de obispos, superiores, sacerdotes, consagrados y laicos.

§ La Pastoral de Conjunto debe articularse en torno a temas que hagan las veces de “ejes transversales”, uno de los cuales es la vocación. 

§ El equipo de promoción vocacional anima a todos los bautizados para que asuman la responsabilidad en su opción por el proyecto del  Padre. 

§ Todas las pastorales tienen una dimensión vocacional que necesita ser promovida en un proceso orgánico. Es necesario promover la integración de la pastoral juvenil, familiar y vocacional, los institutos de vida consagrada y

 

 

trabajar en conjunto en la animación vocacional para que cada uno de estos ámbitos sea un centro de evangelización donde los jóvenes vivan la dinámica de la opción-compromiso-misión.

3. Proyectualidad: Es muy importante concretar un proyecto de PV en conexión con los proyectos pastorales más amplios en cada diócesis con miras a la promoción de las vocaciones y de la cultura vocacional mediante el compromiso de todos los agentes de pastoral, y de toda la Iglesia vocacionada y promotora vocacional. Esto supone proyectar, evaluar y re-proyectar los planes de PV diocesanos o nacionales.

La promoción y el cuidado de la cultura vocacional

§ La PV tome en cuenta las ricas manifestaciones populares de la fe y las ayude a madurar llevándolas a un encuentro con Cristo vivo. 

§ Impulsar y fortalecer una cultura vocacional educativa mediante la integración de una adecuada orientación vocacional cristiana. La pastoral escolar debería introducir animadores vocacionales escolares que pendientes de los preadolescentes, adolescentes y jóvenes les den seguimiento, apoyo espiritual y vocacional.

§ La formación de la cultura vocacional en los seminarios, constatamos sacerdotes recién ordenados con poco disposición y emoción por el trabajo vocacional.

Inculturación vocacional

§ Inculturación del Evangelio en  la realidad de joven.

§ Inculturación de la vocación según contextos, edades, circunstancias, facilitando el conocimiento de la realidad histórico-cultural y el aprecio de los valores de cada región.

§ Favorecer en los encuentros vocacionales momentos donde los jóvenes compartan la riqueza de su propia cultura.

§ Promoción vocacional en las etnias propias de las diócesis.

§ Ofrecer encuentros vocacionales a todo nivel en los cuales el candidato sea introducido en la comunidad formativa, observando la maduración de las motivaciones de cada uno ante la propuesta formativa. 

§ La cercanía de la comunidad formativa debe buscar modos de manifestar la propia cercanía a la comunidad de origen y a la familia del candidato, visitando y acogiéndola, para establecer una fundamental continuidad en la experiencia del sujeto, no obstante la diversidad de su condición, después de los pasos en la búsqueda vocacional.

La propuesta de todas y cada una de las vocaciones a todos los creyentes en todas las edades, especialmente, desde la niñez, la preadolescencia, la adolescencia y la juventud, conectada con la formación en  valores humanos y cristianos. En particular, para la vocación sacerdotal es necesario tener presente:

§ La convicción personal y comunitaria de la importancia del ministerio sacerdotal, incluso para la promoción de las demás vocaciones; “es la vocación para las vocaciones”.

§ El Sacerdote debe ser integrado en primera persona en este anuncio da la organización de la PV. El mismo sacerdote por su parte, sea integrado en su comunidad, organizador, hombre de entrega y de servicio, entusiasmo, alegría y ánimo constante, que celebre, predique, confiese, dialogue con los

 

 

niños, jóvenes, con las familias y la comunidad, sacerdote sea hombre de fe y oración, consciente de que la primera propuesta es él mismo.

§ Un anuncio gradual e integral de la vocación como llamada para todos, y un anuncio del evangelio de la vocación específica, especialmente la vocación sacerdotal.

§ Un anuncio testimonial, a través de la narración de la vivencia y la experiencia vocacional.

§ La gran necesidad del sacerdocio ministerial en la Iglesia y en el mundo y la necesidad de la renovación del presbiterio en actitudes y en edad y la propuesta de una imagen más atractiva y encarnada, más en consonancia con el Evangelio y respondiendo a las exigencias de la actualidad.

§ El principal promotor vocacional del sacerdocio diocesano es el párroco, su testimonio y la propuesta que él realiza influyen decisivamente también en el número de las vocaciones.

El acompañamiento vocacional, que tiene como centro y culmen la persona de Jesús, Palabra viva, camino hacia la santidad que conduce optar por un estilo de vida.

§ La pastoral vocacional a nivel nacional requiere una estructura orgánica de acompañamiento que parta de la experiencia, de un proceso participativo regulado por el Magisterio eclesial.

§ Impulsar el acompañamiento de todas las vocaciones apoyados en la pastoral orgánica.

La mediación de los itinerarios y los grupos vocacionales

§ Crear espacios (encuentros, convivencias, congresos de claro contenido vocacional específico) que favorezcan la expresión libre y auténtica de los jóvenes para que clarifiquen su intensión y den una respuesta real y convencida especialmente a través de grupos e itinerarios vocacionales desde las diversas situaciones y condiciones en que viven los jóvenes para ayudarles al descubrimiento de las vocaciones. Favorecer en momentos de encuentro juvenil, festivales, encuentros, jornadas, campamentos y otros todas las vocaciones con sus riquezas. En estas experiencias es posible tirar el “anzuelo” teniendo en cuenta la delicadeza necesaria y la libertad de los jóvenes.

§ Los grupos ofrezcan experiencias de oración y de acompañamiento.

§ Promoción en parroquias por medio de semanas, misiones y retiros, así como invitación personal a jóvenes.

§ Ayudar a los jóvenes que viene  de familias desintegradas  a afrontar su situación inclusive con ayuda especializada.

La dimensión eclesial que lleva a fortalecer fortaleciendo los equipos parroquiales, diocesanos y nacionales.

§ En las diócesis deben ser equipos bien articulados y preparados para el discernimiento y el acompañamiento de las vocaciones con la participación de algún promotor vocacional del seminario

§ Deben llegar al conocimiento real de los candidatos, historia, familia, compromiso comunitario, empeño escolar, camino de maduración pisco-afectivo

 

 

§ Deben ofrecer ayuda a los candidatos para superar dificultades, ya antes del ingreso en un camino formativo

Uso de los medios de comunicación social

§ Formación y preparación intensa en el campo de los Medios para los agentes de Pastoral Vocacional para promover los valores humanos y cristianos de cada vocación.

§ Invertir medios en la creación de páginas WEB aptas para el anuncio vocacional específico. 

La promoción de las vocaciones de manera integral

§ Itinerarios formativos bien articulados y antropológicamente integrales: La vocación cristiana surge de un proceso de iniciación y madurez que lleve del encuentro con Cristo vivo, por un camino de servicio al prójimo, hasta la plenitud de la santidad. 

§ “Vaya y hagan discípulos…”  La misión de la Iglesia es evangelizar, llevar a todos y a cada persona al encuentro con Jesucristo vivo. La promoción vocacional se construye en la escuela de Jesús, el Maestro; con una pedagogía que suscite, anime y acompañe la vocación, opción, formación y misión como discípulos de Jesús en y para la comunidad al servicio de la Iglesia.

§ Al mismo tiempo, se requieren procesos de crecimiento humano que partan de aquel anuncio kerigmático. La promoción se debe actuar en las condiciones históricas concretas de cada persona con el  auxilio de las ciencias humanas para ayudarlo a descubrir, discernir, optar para que de esta manera se puedan formar discípulos-misioneros identificados plenamente con su vocación y comprometidos con el Reino.

§ Conocimiento crítico de la realidad del país y del mundo con una visión evangélica  que comprenda al hombre en forma integral para que los planes, proyectos que se realicen respondan a los desafíos que tienen que afrontar.

4. El cultivo de la espiritualidad de comunión.

Apreciación de la diversidad cultural y sus valores para integrarlos a los procesos vocacionales 

La difusión de una eclesiología de comunión más vivida que predicada que motive a la promoción sacerdotal diocesana, así como a las demás vocaciones.

Estrecha relación entre el promotor diocesano de las vocaciones y el seminario diocesano. 

Presencia vocacional del equipo formador del seminario en las parroquias.

Articulación de la pastoral vocacional con el Seminario diocesano y las casas de formación de vida consagrada.

Unidad de criterios entre las distintas diócesis.

5. La formación inicial y permanente de los operadores de PV

Los programas de la formación inicial de los sacerdotes en esta materia son carentes por la inmensidad de contenidos ya incluidos en los programas formativos a nivel intelectual. Son escasos los planes de estudio que incluyen la PV a nivel de la formación.

 

 

Y la formación permanente, rara e insuficiente, se encuentra con elementos emergentes de la situación y desafíos nuevos. Para algún contexto parece que todavía está por iniciar a funcionar, pero en otros se ven iniciativas interesantes que parten de los Centro Vocacionales Continentales o Nacionales. 

La formación inicial y permanente debe proponer una pastoral vocacional adecuada a las exigencias del mundo de hoy.

Profundizar en el conocimiento crítico de la realidad a través de cursos, talleres, encuentros, reconocidos oficialmente para agentes de pastoral vocacional.

Fortalecimiento de los espacios de formación  integral para las gentes de Pastoral Vocacional, a partir del análisis de la propia vocación y de los elementos doctrinales y pedagógicos 

Actualizar y fomentar entre los agentes de pastoral vocacional el conocimiento de los aportes de Magisterio de la Iglesia, de las ciencias humanas y de los medios de comunicación,  mediante talleres cursos, conferencias, paneles y reuniones.

Sensibilizar y motivara obispos, superiores, sacerdotes, consagrados y todo bautizado para que se involucre en todo en funcionamiento del pastoral vocacional.

Dar a conocer el ser y que hacer de la pastoral vocacional a todas las pastorales e impulsar y fortalecer la participación de la misma en la pastoral de conjunto.

Crear equipos eclesiales de apoyo que den a conocer las vocaciones específicas.

Favorecer en las exposiciones vocacionales y otras actividades de promoción la presentación de la vocación específica con toda su riqueza.

Propiciar encuentros diocesanos, nacionales, regionales, congregacionales, y mundial en donde se promueva la meditación, la piedad popular, la oración y vida sacramental de los agentes de pastoral vocacional.

 

 

 

ÍNDICE

Introducción ..................................................................................................................................... 1

1. La PV en la pastoral de conjunto .............................................................................................. 3

a) Pasos positivos ................................................................................................................... 3

b) Dificultades ........................................................................................................................ 4

2. La praxis pastoral y las vocaciones............................................................................................ 6

a) La comunidad, promotora vocacional por la vía de la caridad ......................................... 7

b) La promoción de la vocación a través de la construcción de la comunión ....................... 8

c) La promoción vocacional presbiteral a través del anuncio específico.................................. 9

d) La promoción vocacional a través de la liturgia y la oración ........................................... 10

3. La imagen de sacerdote que emerge en la encuesta ............................................................. 10

a) Rasgos positivos del compromiso sacerdotal .................................................................. 10

b) Rasgos preocupantes ....................................................................................................... 11

c) El influjo teológico sobre la PV ............................................................................................ 12

d) Motivos de aumento y disminución de sacerdotes ........................................................ 12

e) La necesidad de una imagen «legible» ............................................................................ 14

4. Metodologia de la propuesta .................................................................................................. 15

a) Edades privilegiadas y destinatarios privilegiados .......................................................... 15

b) Modalidades de propuesta .............................................................................................. 15

c) Ayudas para el conocimiento de sí ...................................................................................... 15

d) Discernimento y acompañamiento ................................................................................. 15

f) Itinerarios específicos .......................................................................................................... 16

g) Todo operador pastoral es un promotor de la vocación presbiteral .............................. 16

h) La sinergia vocacional de los diferentes sectores pastorales .......................................... 17

i) Promoción vocacional en relación con las familias ............................................................. 17

j) Promover la vocación en medio de los jóvenes .................................................................. 18

k) Los criterios inspiradores y estrategias para la PV específica ......................................... 20

 

 

 

 

(Fuente: CELAM 2011)