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Congreso vocacional


 


E


70 Aniversario de
la Pontificia Obra para las Vocaciones Sacerdotales
Roma, 3 al 5 de noviembre

 

 

 

     Con ocasión del 70 aniversario de la POVS y atendiendo a un llamado del Santo Padre de promover las vocaciones sacerdotales, la POVS convocó a un Congreso que bajo el lema: “Yo os he elegido: Sacerdotes para nuestro tiempo”, se celebró entre el 03 y 05 de noviembre de 2011 en la ciudad de Roma en el Domus Pacis. Estaban invitados los obispos y secretarios ejecutivos de las comisiones nacionales de pastoral vocacional de las distintas Conferencias Episcopales y algunas Congregaciones religiosas que gozan del carisma de la promoción vocacional sacerdotal; entre todos los que participaron sumamos alrededor de 200 agentes pastorales de los cuales 28 fueron obispos, 95 presbíteros, 68 laicos de Serra, algunas religiosas que estaban en la logística del evento. Un total de 53 países de los cinco continentes estuvieron representados en este Congreso que fue para recoger y valorar experiencias significativas que nos alienten en esta tarea de la promoción sacerdotal al servicio de los fieles

     En cuatro sesiones se realizó este Congreso. Cada sesión comenzaba con una breve introducción e inmediatamente los oradores nos fueron presentando las ponencias que daban nombre a cada sesión y seguidamente se presentaban algunas experiencias alusivas a la temática que nos fueron ilustrando y compartiendo la acción pastoral en pro de las vocaciones sacerdotales. Los temas según las sesiones fueron:
     1. Memoria histórica: Balance de un camino;
     2. El perfil teológico y pastoral de la vocación al ministerio presbiteral;
     3. Vigilia de oración y rezo de vísperas con el Santo Padre Benedicto XVI en la basílica de San Pedro;
     4. Líneas de compromiso en el futuro para la promoción de las vocaciones al ministerio presbiteral.

     En la introducción se nos recordó sobre la necesidad de favorecer las vocaciones sacerdotales en el mundo de hoy. Y nos presentó tres ejes a tener en cuenta para ello: sacerdocio, oración y pastoral vocacional.

     – La experiencia alegre y firme de la vocación sacerdotal.
     – La necesidad de que la comunidad ore por las vocaciones, de tal manera que esta sea el alma de toda pastoral vocacional.
     – Se insistió en que la pastoral de las vocaciones ha de estar inserta en toda pastoral de la Iglesia local.
     Y también tres constataciones a saber:

     1. Las vocaciones aumentan en comunidades cristianas donde se ora por y con las vocaciones y donde el papel y testimonio del ministro ordenado se percibe claramente.
     2. El acompañamiento pastoral y espiritual a los grupos y movimientos hace que en su seno los jóvenes se planteen el servicio sacerdotal.
     3. La gran importancia que tiene el propio sacerdote como animador y promotor de las vocaciones.
     Por lo cual se ve necesario que:

     a) Ante un clima cultural desfavorable a la acogida de las vocaciones, es necesario y urgente orar por las vocaciones desde la escucha y vivencia de la Palabra.
     b) Que las comunidades locales creen un vínculo entre la pastoral orgánica y la pastoral de las vocaciones, de tal manera que esta pastoral esté presente en cada pastoral especifica.
     c) La propuesta de la animación de las vocaciones sacerdotales debe ocupar un lugar central en la promoción de las vocaciones.
     d) La mejor política o estrategia para la promoción de las vocaciones es el testimonio de los mismos sacerdotes que viven con fidelidad y alegría. El ministerio bien ejercido es fuente de vocaciones.

     La primera sesión titulada: Memoria histórica: Balance de un camino, comenzó con la narración del “Nacimiento y desarrollo de la Pontificia Obra para las Vocaciones Sacerdotales (P.O.V.S.) hasta hoy”. Destacó el papel que esta Obra va teniendo en la promoción y animación de la espiritualidad sacerdotal y vocacional. Así mismo tuvimos la oportunidad de conocer el magisterio de los Papas a través de los mensajes anuales para la Jornada Mundial de oración por las Vocaciones. Estos 48 mensajes, en resumen, nos han dejado tres grandes temas: misterio, comunión y misión. Aquí también se nos presentó la misión y aportes del Club Serra Internacional en estos 60 años a la promoción de las vocaciones; tales como: oración constante por las vocaciones sacerdotales, programas de financiamiento a los promotores vocacionales, vigilias ante el Santísimo expuesto por las vocaciones, programas de becas para seminaristas y presbíteros en estudios, ayuda económica a seminarios y casas de formación.

     La segunda sesión fue para reflexionar sobre “El perfil teo­lógico y pastoral de la vocación al ministerio presbiteral: Vocación cristiana y vocación al presbiterado desde la prospectiva teológico-pastoral”. Aquí se nos presentaron los tres momentos o acciones claves en la acción pastoral, como es la claridad sobre la identidad y ser del presbítero en los mismos presbíteros y en la comunidad cristiana; el actuar del presbítero como testigo y modelo de entrega a Dios desde el amor profundo y desinteresado; y la pastoral vocacional como perspectiva general de toda pastoral y de todas las pastorales, no desde la urgencia sino desde la organización y planificación responsable.

     En la tercera sesión fue la experiencia de la vigilia de oración y rezo de vísperas con el Santo Padre Benedicto XVI en la basílica de San Pedro, con la participación de todos los congresistas y de un nutrido numero de sacerdotes y seminaristas de los seminarios y colegios romanos e internacionales y de las universidades pontificias.
     El Papa nos señaló que la caridad es el primer deber del pastor, y esto se hace más urgente en el mundo de hoy. La cual se ha de ejercer desde la relación personal con Cristo, alimentada con la oración asidua y animada por el celo de comunicar el mensaje recibido y la misma experiencia de fe de los Apóstoles. En segundo lugar, nos recordó que estamos llamados a ser administradores de los misterios de Dios no por sórdida ganancia, sino con entrega generosa, como servidores de la caridad pastoral; para lo cual hemos de aprender cada vez más a permanecer con el Señor, cada día, en el encuentro personal con él para dejarse fascinar y conquistar por su amor y ser anunciadores de su Evangelio; es importante tratar de seguir en la vida, con generosidad, no un proyecto propio, sino el que Dios tiene para cada uno, conformando la propia voluntad a la del Señor.

     En la cuarta sesión, tuvimos la oportunidad de conocer las “Líneas de compromiso en el futuro para la promoción de las vocaciones al ministerio presbiteral”. Fue una breve presentación del documento: Orientaciones pastorales para la promoción de las vocaciones al ministerio sacerdotal, que pronto presentará la Congregación para la Educación Católica. Este documento tiene su inspiración en estas cinco realidades motivadoras:

     1. Se ha de invitar a la comunidad cristiana a una renovación en la toma de conciencia de su responsabilidad de la animación y promoción de la vocación.
     2. Para ofrecer una idea clara y unitaria de la imagen del sacerdocio ministerial y de la necesidad de su presencia y de su papel en la Iglesia.
     3. Para animar a todas las comunidades eclesiales, y en especial a los grupos vocacionales y a los movimientos a educar en la vocación a sus miembros.
     4 Para ofrecer un vademécum de la pastoral vocacional sacerdotal que ilumine la pastoral de modo que sea concreto, claro y eficaz; y
     5. Para tener como objetivo lo breve y específico del documento que es la animación de las vocaciones presbiterales.
     Para esto el documento se estructura en tres partes siguiendo el esquema ya clásico: análisis-ver, identidad-juzgar y propuesta-actuar.
     En la primera parte nos presenta el gran desafío que tiene la Iglesia de animar, acompañar, discernir y promover las vocaciones en sus comunidades cristianas, sobre todo con la oración y testimonio comunitario de servicio al Señor. En esta parte nos presenta ocho condiciones pastorales con las que contamos en nuestra Iglesia para la animación vocacional.

     1. Una comunidad cristiana viva es terreno fecundo para las vocaciones.
     2. Una comunidad orante mueve el corazón del Señor a llamar a jóvenes generosos.
     3. Una pastoral diocesana orgánica e integrada vocacionalmente en sus programas y pastorales.
     4. Una Iglesia discípula y misionera, con nuevo ardor por el anuncio del Evangelio.
     5. La importancia de la educación y vivencia de familia.
     6. El testimonio coherente y alegre de los mismos presbíteros.
     7. La eficacia del voluntariado y servicio a los necesitados.     8. Y por último, la importancia de la educación en la escuela y la universidad en el servicio a los demás.
     Aquí en esta parte nos presenta la constatación de tres elementos que contrastan con el apostolado vocacional.
     a) En primer lugar, señalal a disminución demográfica y la crisis de la familia.
     b) La infundida y creciente conciencia secular.
     c) Las condiciones cada vez más difíciles para ejercer el ministerio sacerdotal.
     En la segunda parte del documento ofrece una presentación sintética y orgánica del ministerio y de la identidad sacerdotal, para indicar la meta hacia la cual el promotor vocacional ha de ofertar y realizar el discernimiento vocacional para su verificación y animación en la respuesta. Las características fundamentales del ministerio y de la vida sacerdotal, de hecho, guían el itinerario para la formación y la atención de las vocaciones. Tales características concretas serán mucho más eficaces para la actualización de la oferta vocacional y más específicamente de la pastoral de las vocaciones sacerdotales.
     En la tercera parte ofrece una serie de sugerencias para la animación de la pastoral de las vocaciones sacerdotales, y para esto se insinúan los instrumentos tradicionales para la animación en la pastoral de las vocaciones presbiterales:
     1. La oración comunitaria constante y en confianza desde la Palabra de Dios.
     2. La convicción del don precioso de la vocación sacerdotal y su importancia para el crecimiento de la comunidad cristiana.
     3. La sensibilización y animación a la Iglesia diocesana y sus comunidades de la urgente tarea de la animación y promoción de las vocaciones en la familia, en la juventud, en la parroquia, en la catequesis, en la escuela, en los grupos o movimientos, en las pastorales, en el seminario.
     4. La dirección y acompañamiento espiritual a los jóvenes y vocacionandos.
     5. El acompañamiento y discernimiento desde la Palabra y los sacramentos.
     Concluyendo el documento con la afirmación de que la fuente fecunda de vocaciones es la comunidad cristiana que escucha, vive, celebra y predica la Palabra, y a su vez atestigua la caridad como signo del servicio de Iglesia al mundo. Y terminada esta exposición le siguió la presentación de experiencias que vinieron a reforzar lo que ya se había mencionado anteriormente.

     Pero no todo fue exposiciones en el Congreso, desde luego, fue un encuentro de diversas culturas, países, continentes y modos de vivir a Cristo; pero con una sola fe y un solo Espíritu que nos hermana. La diversidad de lenguas, colores, culturas no fue óbice para la comunicación y el compartir en los descansos y comidas, donde con el diálogo fraterno y cercano sobre las vivencias y acciones en pro de las vocaciones nos fuimos enriqueciendo y a la vez animando más en este apostolado vocacional.
     Se agradece, a todo el equipo coordinador, la buena organización de los momentos litúrgicos, la logística del salón y ponencias, el servicio de comidas, la atención en la secretaría y los traslados en la ciudad; ya que hicieron agradable y ameno el trabajo del Congreso, por su esmero y atenciones; con lo cual se corona este importante momento para la Iglesia en su tarea de animadora de vocaciones.

Octavio R. Rodríguez Palma