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    El Congreso se realizó en el marco de la Exposición internacional "Agua y desarrollo sostenible"
     

    RASGOS DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN I
    Raúl Berzosa Martínez

    I ORIGEN Y DESARROLLO DEL CONCEPTO DE NUEVA EVANGELIZACIÓN Y SU DEFINICIÓN TEOLÓGICA

    1.1. Lo que se venía “gestando” durante los últimos años...

    La denominada nueva evangelización, antes de ser algo definido nació como “un movimiento”. Sus antecedentes inmediatos los podemos encontrar en los años 40-50 en Francia cuando se comienza a hablar de “Francia, país de misión”. En los años 50, el Papa Pío XII pide a los obispos de Latinoamérica “una nueva evangelización” y que afronten el pro­blema de la inculturación.
    El Vaticano II puede considerarse algo así como la “Carta Magna” de la nueva evangelización. En Medellín (1968) se apuntaron las prioridades de lo que se conocerá como “nueva evangelización”: opción preferencial por los pobres, por la educación, por una nueva cultura de la vida y por una renovada evangelización. Pablo VI, con su “Evangelii Nuntian di” (8-12-1975) da un impulso decisivo: la Iglesia existe para evangelizar.

    ¿Qué es evangelizar? La evangelización consiste en transformar a cada hombre a través de la novedad del bautismo y de la vida según el Evangelio. Para ello es importante el testimonio (los hombres de hoy escuchan más a los testigos que a los maestros y, si escuchan a los maestros, es en tanto en cuanto que son testigos (n. 41). Pero no basta el testimonio: hay que anunciar el Evangelio (n. 24).

    ¿Cómo se fue desarrollando el tema de la NE en el Papa Juan Pablo II? — Al comienzo de su pontificado, la utilizó el Papa Juan Pablo sin especial énfasis, como afiman los “Lineamenta”. En Puebla (1979) “se consagra” la palabra y la realidad de la Nueva Evangelización. Y en su viaje a Polonia (1979) pide expresamente para Europa una Nueva Evangelización. La primera vez que se habla institucionalmente de la Nueva Evangelización es en Haití, en 1983: “la celebración del quinto centenario de la evangelización tendrá su significación plena, si es un compromiso vuestro como obispos, junto con vuestros presbíteros y fieles, compromiso no de re-evangelización, pero sí dé una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión”. Por tanto, la nueva evangeliza­ción no es producto de una nueva teología o fruto de los avances de la investigación teológica sobre los contenidos de la fe; tampoco significa que haya que negar los procesos evangelizadores realizados en el pasado o que deba presentarse un nuevo Evangelio, que reduzca las exigencias del único Evangelio, que es Cristo mismo. La nueva evangelización es más bien un proyecto pastoral, de toda la Iglesia, que obliga a releer las verdades de fe, teniendo en cuenta la nueva realidad, de tal forma que estas verdades de fe penetren y transformen la nueva realidad social, cul­tural y religiosa, nacida de las propuestas de la modernidad y de la post­modernidad.

    ¿Qué se entendía, en resumen, por NE? — No se trata de hacer nuevamente una cosa que ha sido mal hecha o que no ha funcionado, de modo que la nueva acción se convierta en un juicio implícito sobre el desacierto de la primera. La nueva evangelización no es una reduplicación de la primera, no es una simple repetición, sino que consiste en el coraje de atreverse a transitar por nuevos senderos, frente a las nuevas condiciones en las cuales la Iglesia está llamada a vivir hoy el anuncio del Evangelio. En aquel momento, América latina estaba amenazada por la difusión de la ideología comunista y la creciente difusión de las sectas (Lineamenta, 9-10). Posteriormente el concepto de NE se extiende a toda la Iglesia: a los obispos reunidos en Santo Domingo (1984). y en Europa, en 1985. Un texto clave es el pronunciado el 9 de diciembre de 1989 en el Discurso a la Comisión Pontificia para América Latina: “Hay que estudiar a fondo en qué consiste esta nueva evangelización, ver su alcance, su contenido doctrinal e implicaciones pastorales; determinar los métodos más apropiados para los tiempos en que vivimos; buscar una expresión que la acerque más a la vida y a las necesidades de los hombres de hoy, sin que por ello pierda su autenticidad y fidelidad a la doctrina de Jesús y ala tradición de la Iglesia”. También lo recordará en Christifideles laici (1989), en Redemptoris missio (1990) y para preparar el Jubileo del año 2000, como resumen de los Sínodos continentales (África, 1995; América, 1999; Asia, 1999; Oceanía, 2001).

    Recapitulando: ¿Cómo entendió Juan Pablo II, en un principio y ante todo, la expresión Nueva Evangelización? — Es una acción sobre todo espiritual; es la capacidad de hacer nuestros, en el presente, el coraje y la fuerza de los primeros cristianos, de los primeros misioneros. Por lo tanto es una acción que exige un proceso de discernimiento acerca del estado de salud del cristianismo, la verificación de los pasos dados y de las dificultades encontradas. Es una nueva etapa en el dinamismo misionero de la Iglesia (Lineamenta, 10).

    ¿Por qué no se ha entendido siempre bien el término de NE? (Lineamenta 12):

    1.-  Se quisiera elaborar un juicio de desaprobación y remoción de algunas páginas del pasado reciente de las iglesias locales.

    2    O como si consistiera en nuevas acciones de proselitismo, incluso hacia otras confesiones cristianas (Lineamenta, p. 12).

    3. O si, hacia los que no creen, se quisiera tener una actitud de persuasión y no de diálogo en búsqueda de la misma verdad. Por eso el Papa hablará de “patio de los gentiles”.

    Sucintamente, como características básicas de la Nueva Evangelización, según el deseo del Papa Juan Pablo II, nos atrevemos a señalar las siguientes:

    *Es un proyecto y compromiso de toda la Iglesia. Ofrece dimensiones planetarias y paneclesiales. Si bien debe “regionalizarse”, o inculturarse en cada área geográfica. Aunque todas las iglesias del orbe católico debemos vivir la misma comunión para la nueva misión.

    1. La NE no cambia el evangelio, ni lo esencial del kerigma, sino sus expresiones y sus métodos: es más bien “inductivo”, partiendo desde la realidad que debe iluminarse. Se habla de dos movimientos complementarios: inculturación o inmersión en cada cultura (porque si la fe no se incultura se convierte en ghetto o se fosiliza) y evangelización de esa misma cultura (porque si la cultura no se evangeliza, se fragmenta o se vuelve totalitaria).
    2. Siendo un proyecto, la NE ofrece opciones y urgencias. Entre las opciones fundamentales, un modelo de Jesucristo evangelizador, que hace realidad la teología de la cruz o de la misericordia entrañable. Y un amor sincero a nuestro mundo actual porque, desde la ley de la encamación, lo que no se asume no se redime. Las opciones preferenciales nos hablan de una opción por las víctimas de nuestro mundo. Ellas nos dicen dónde se encuentran las estructuras de pecado del mundo. Y una opción por los más jóvenes y por la familia, porque allí se juega el futuro de la humanidad y de la Iglesia.
    3. Los fines, pues, de la NE se pueden resumir en éste: redescubrimiento de Jesucristo, del Dios vivo de.la revelación y, desde aquí, promover y hacer realidad la civilización del amor y de la vida, redescubriendo el sentido de la historia y de la humanidad: sólo Jesucristo es el único salvador y mediador entre Dios y los hombres. Caminamos hacia la realizacién y consumación del reinado de Dios.
    4. Todo esto implica una profunda renovación de la Iglesia, porque para poder evangelizar se debe dejar evangelizar. La Iglesia debe limpiar su rostro y rejuvenecer. Hoy se cree más a los testigos que a los maestros. Caminamos hacia cristianos y comunidades vivas, adultas y evangelizadoras.

    Preguntas para el diálogo

    1. -  ¿Cómo compaginar pastoral ordinaria y NE?
    2. - ¿Cómo entendemos la NE en nuestra Iglesia local?