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A ti, Señor, me acojo; no quede yo defraudado; ponme a salvo por tu fidelidad

 

 

Gratis lo recibisteis, dadlo gratis

 

 

 

 

Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios

 

 

 

 

 El Poderoso ha hecho obras grandes en mí

 

 

 

 

Pon en el Señor tu complacencia, y él te dará lo que desea tu corazón

 

(Sal 30)
 
(Mt 10,8)
 
(Lc 18,27)
 
(Lc 1,49)
 
(Sal 37)

 

 

 

 

 

 

 

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor

 

 

Sólo en Dios encuentro descanso, de él viene mi esperanza

 

 

Sed fuertes, cobrad ánimo los que esperáis en el Señor

 

 

 

Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y corre tras ella

 

 

Cristo es el manantial. Sólo él puede saciar nuestro corazón

(Sal 40)
 
(Sal 62)
 
(Sal 31)
 
(Sal 34)
   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Pedro le respondió: - Tú eres el Mesías”

 

(Mc 8,29)

 

 

Venid vosotros solos a un lugar solitario, para descansar un poco

 

(Mc 6,31)

 

 

No concedamos demasiados halagos a nuestro amor propio: para él es todavía válida la pena de muerte

 

 

 

Cuando la desesperación está agazapada delante de tu puerta, no salgas de casa, déjala morir de hambre y de frío

 

 

También en medio del mundo se puede escuchar a Dios en el silencio de un corazón que no quiere ser más que de él

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La esperanza es semejante a una cuerda de oro descolgada desde el cielo, que sostiene nuestras vidas

 

 

Fiate de tus hermanos y hermanas, pero no te confíes a ninguno: sólo Dios basta

 

Muchos se alejan del Señor porque van más allá del hermano herido

 

Sed humildes en vuestras relaciones mutuas, pues Dios resiste a los soberbios

 

 

 

 

Aquel día manará vino nuevo de los montes y las colinas destilarán leche

 

 

 

 

(San Juan Crisóstomo)
         
(1 Pe 5,5)
 
(Jl 4, 18)