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Comisión Episcopal de Ministerios
Subcomisión de Pastoral Vocacional

Argentina

 

NOVENA VOCACIONAL IV
POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES, EL AUMENTO Y LA PERSEVERANCIA DE LAS VOCACIONES SACERDOTALES

DÍA 8

HORA SANTA

Primera parte:

NOS PONEMOS EN LA PRESENCIA DE DIOS

 

Canto

*Exposición del Santísimo

Canto

 

EL SACERDOTE VIVE Y PREDICA A CRISTO, Y ÉSTE CRUCIFICADO

BROCHERO: IDENTIFICADO CON CRISTO CRUCIFICADO.

 

La verdadera originalidad del Nuevo Testamento no consiste en nuevas ideas, sino en la figura misma de Cristo, que da carne y sangre a los conceptos: un realismo inaudito. Tampoco en el Antiguo Testamento la novedad bíblica consiste simplemente en nociones abstractas, sino en la actuación imprevisible y, en cierto sentido inaudita, de Dios.

Este actuar de Dios adquiere ahora su forma dramática, puesto que, en Jesucristo, el propio Dios va tras la “oveja perdida”, la humanidad doliente y extraviada. Cuando Jesús habla en sus parábolas del pastor que va tras la oveja descarriada, de la mujer que busca el dracma, del padre que sale al encuentro del hijo pródigo y lo abraza, no se trata sólo de meras palabras, sino que es la explicación de su propio ser y actuar. (25)

 

Canto

 

Segunda parte:

PEDIMOS PERDÓN AL SEÑOR

 

Lector: Por lo que tendría que haber hecho y no lo hice en las actividades diarias.

Todos: Perdón, Señor, perdón.

Lector: Por haber comprometido a la Iglesia con mis actitudes contrarias al Evangelio.

Todos: Perdón, Señor, perdón.

Lector: Por nuestros pecados de palabra, de obra y de omisión, y los de toda la humanidad.

Todos: Perdón, Señor, perdón.

 

 

BROCHERO:

Ya leproso, físicamente ciego, Brochero, en la luz de la Fe, ve con más claridad que, en sus últimos días, está celebrando su "última Misa", que es la identificación con Cristo en la Pasión. (26)

 

Canto

Tercera parte:

ESCUCHAMOS LA PALABRA

 

Lectura evangélica (Lc 24, 13-35) La aparición de Jesús a los discípulos de Emaús

Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?”. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”. “¿Qué cosa?”, les preguntó. Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y, al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron”. Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?”. Y comenzando por Moisés y continuando con todos los Profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.

Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba”. Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”.

En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”. Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

Silencio para meditación...

 

Cuarta parte:

MOMENTO DE ORACIÓN

 

LECTURA:

Escuchemos la lectura de una de sus postreras cartas, dictada tres meses antes de su muerte.

 

Tránsito 28 de octubre de 1913

 

"Al Sr. Obispo de Santiago del Estero Dr. Yaniz Martín"

Mi querido:

Recordarás que yo sabía decir de mí mismo, que iba a ser tan enérgico siempre, como el caballo chesche que se murió galopando; pero jamás tuve presente que Dios Nuestro Señor es y era quien vivifica y mortifica, quien da las energías físicas y morales y quien las quita: pues bien, yo estoy ciego casi al remate, apenas distingo la luz del día, y no puedo verme ni mis manos, a más estoy casi sin tacto desde los codos hasta la punta de los dedos y de las rodillas hasta los pies, y así otra persona me tiene que vestir o prenderme la ropa; la Misa la digo de memoria, y es aquella de la Virgen cuyo Evangelio es: ‘extollens quaedam mulier de turba...’; para partir la hostia consagrada, y para poner en medio del corporal la hijuela cuadrada, llamo al ayudante para que me indique que la forma la he tomado bien, para que se parta por donde la he señalado, y que la hijuela cuadrada esté en el centro del corporal para hacerlo doblar; me cuesta mucho hincarme y muchísimo más levantarme, a pesar de tomarme de la mesa del altar. Ya ves el estado a que ha quedado reducido el chesche, el enérgico, el brioso.

Pero es un grandísimo favor el que me hecho Dios Nuestro Señor en desocuparme por completo de la vida activa y dejarme con la vida pasiva, quiero decir que Dios me da la ocupación de buscar mi último fin y de orar por los hombres pasados, por los presentes y por los que han de venir hasta el fin del mundo.

No ha hecho así contigo Dios Nuestro Señor, que te ha cargado con el enorme peso de la Mitra hasta que te saque de este mundo, porque te ha considerado más hombre que yo, por no decirte en tu cara que has sido y sos más virtuoso que yo.

Me ha movido ha escribirte tal cual ésta porque tres veces he soñado que he estado en funciones religiosas junto contigo, y también porque el 4 del entrante enteramos 47 años a quienes eligió Dios para príncipes de su corte, de lo cual le doy siempre gracias a Dios, a fin de que nos veamos juntos en el grupo de apóstoles en la metrópoli celestial.

 

J. Gabriel Brochero. (27)

 

REFLEXIÓN:

Así murió Brochero, a las ocho y media de aquel atardecer serrano. En espera y esperanza de la Resurrección.

Nos dejó el ejemplo de toda su vida.

 

Canto

 

Quinta parte:

MOMENTO DE ALABANZA

 

Salmo 24 (23) LITURGIA DE ENTRADA EN EL TEMPLO

 

Coro 1: Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes,

 

Coro 2: porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano.

 

Coro 1: ¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado?

 

Coro 2: El que tiene las manos limpias4 y puro el corazón;

 

Coro 1: el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente:

 

Coro 2: él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su salvador.

 

Coro 1: Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.

Pausa

 

Coro 2: ¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!

 

Coro 1: ¿Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso en los combates.

 

Coro 2: Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!
¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria
es el Señor de los ejércitos.

 

Coro 1: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

 

Coro 2: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

OREMOS A DIOS PADRE:

 

Todos: Te rogamos, Señor.

• Que, como Brochero, tengamos la gracia misericordiosa de un sacerdote al lado nuestro, en los momentos supremos. Oremos

• Que, como Brochero, podamos pedirle al sacerdote, que nos confiese, nos de el Viático y nos prepare para la hora de "ir al Padre". Oremos

• Que, con Brochero y todos sus feligreses, salvados por su Ministerio sacerdotal, podamos llegar al cielo, cerca de la "Purísima", que siempre fue para él "la más Madre y tan cercana". Oremos

 

Sexta parte:

PETICIONES

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

Por el Papa, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, para que actúen según la voluntad del Padre y sean fieles a Dios y a todos los hombres, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Por las comunidades cristianas, para que el Señor suscite en nuestros días hombres y mujeres capaces de entregar su vida en el sacerdocio por todos, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Por todos los jóvenes, para que estén dispuestos a dar su vida en la construcción del Reino de Dios y emprendan el camino de su vocación sacerdotal con decidida generosidad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Por todas las familias, para que sepan crear un clima cristiano vocacional adecuado a las grandes decisiones de sus hijos, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Por nosotros, para que nuestra testimonio de vida anime y entusiasme a muchos a abrazar la vida sacerdotal, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Señor Jesús, que has querido llamar a hermanos para que, siguiéndote fielmente te hagas presente en ellos por medio de la vivencia gozosa de su vocación. Escucha la oración de tus humildes siervos, que hoy también te piden la gracia de ser tus testigos, a ejemplo de tu amor, en medio del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

ORACIÓN  FINAL DEL OCTAVO DÍA:

Señor, de Quien procede todo don perfecto:

Tú dispusiste que el Venerable Pbro. José Gabriel del Rosario

fuese pastor y guía de una porción de tu Iglesia,

y lo esclareciste por su celo misionero,

su predicación evangélica y una vida pobre y entregada;

te suplicamos que nos concedas en nuestra vocación,

la configuración con Cristo Crucificado y así,

la gracia de vivir el ofrecimiento, el sacrificio y la Cruz

como signo de salvación personal y comunitaria.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

 

DÍA 9

 

HORA SANTA

 

Primera parte:

NOS PONEMOS EN LA PRESENCIA DE DIOS

 

Canto

*Exposición del Santísimo

Canto

 

EL SACERDOTE PRESENCIA DE CRISTO PARA SU PUEBLO

BROCHERO: TESTIGO DE CRISTO Y SU IGLESIA.

 

El paso desde la Ley y los Profetas al doble mandamiento del amor de Dios y del prójimo, el hacer derivar de este precepto toda la existencia de fe, no es simplemente moral, que podría darse autónomamente, paralelamente a la fe en Cristo y a su actualización en el Sacramento: fe, culto y ethos se compenetran recíprocamente como una sola realidad, que se configura en el encuentro con el agapé de Dios. Así, la contraposición usual entre culto y ética simplemente desaparece. En el “culto” mismo, en la comunión eucarística, está incluido a la vez el ser amados y el amar a los otros. Una Eucaristía que no comporte un ejercicio práctico del amor es fragmentaria en sí misma. Viceversa –como hemos de considerar más detalladamente aún–, el “mandamiento” del amor es posible sólo porque no es una mera exigencia: el amor puede ser “mandado” porque antes es dado. (28)

 

Canto

Segunda parte:

PEDIMOS PERDÓN AL SEÑOR

 

Lector: Por no Reconocerte ni Adorarte en la Eucaristía, dándote tiempo a Ti.

Todos: Ten misericordia de mí.

Lector: Por estar distraído y olvidarme de Tu Reino.

Todos: Ten misericordia de mí.

Lector: Por ser indiferente y no ayudar a los demás quedándome metido en mis cosas.

Todos: Ten misericordia de mí.

 

BROCHERO:

Comentando aquel pasaje evangélico que dice: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo." (Mt. 25, 34).

Y él lo relacionaba diciendo en una de sus cartas "... a fin de que nos veamos juntos, en el grupo de apóstoles, en la metrópoli celestial"(Carta 28-10-1913). (29)

 

Canto

Tercera parte:

ESCUCHAMOS LA PALABRA

 

Lectura evangélica (Mt 4, 18 - 22) Los primeros discípulos

Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: “Síganme, y Yo los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.

Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.

 

Silencio para meditación...

Cuarta parte:

MOMENTO DE ORACIÓN

 

LECTURA:

Hemos visto, a grandes líneas, en estos nueve días, la fisonomía espiritual de aquel sacerdote que sus feligreses llamaban con cariño y devoción el "señor Brochero", nombrado por nosotros "el Cura Brochero".

Figura sacerdotal tan arraigada aún, y cada día más, no sólo en el alma de los serranos sino ya en casi todos los rumbos de Argentina.

Profundamente piadoso, trabajador inteligente e infatigable, pastor incansable, celoso de las almas, promotor del desarrollo de una vida más humana, Brochero pertenece igualmente a este paisaje agreste y solemne de nuestras Sierras Grandes y a la historia de nuestro clero.

Su nombre es ya un símbolo y un programa.

Y nuestros Sacerdotes saben ahora que una Parroquia, por grande, difícil o humilde que sea, puede ser un campo de milagros si se la trabaja con Fe, con optimismo y con rectitud, es decir: sacerdotalmente. (30)

 

REFLEXIÓN:

El Cura Brochero vivió en espíritu y en verdad.

Trabajó con espíritu y por la verdad. Y como la Verdad y el Espíritu no pueden morir porque son la definición de Dios, la vida, el hombre y la obra de Brochero pertenecen a Dios, es decir a la inmortalidad.

Su amor y sacrificio -en su Ministerio de Traslasierra- le hicieron entrever proféticamente que se quedaría siempre en el corazón de sus paisanos: "... he podido pizpar que viviré siempre -escribe- en el corazón de la zona occidental..." (Carta 8-11-1905).

Sus palabras se parecen a los últimos versos del poema "Martín Fierro":

"Me tendrán en su memoria,

Para siempre, mis paisanos".

... Y "se abrirán las flores, que en tu altar esperan". (31)

 

Canto

Quinta parte:

MOMENTO DE ALABANZA

 

Salmo 27 (26) LA SEGURIDAD DEL QUE CONFÍA EN EL SEÑOR

 

Coro 1: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?

 

Coro 2: Cuando se alzaron contra mí los malvados para devorar mi carne,
fueron ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropezaron y cayeron.

 

Coro 1: Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá;
aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza.

 

Coro 2: Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor4 todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor4 y contemplar su Templo.

 

Coro 1: Sí, él me cobijará en su Tienda de campaña en el momento del peligro;
me ocultará al amparo de su Carpa y me afirmará sobre una roca.

 

Coro 2: Por eso tengo erguida mi cabeza frente al enemigo que me hostiga;
ofreceré en su Carpa sacrificios jubilosos, y cantaré himnos al Señor.

 

Coro 1: ¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, apiádate de mí y respóndeme!
Mi corazón sabe que dijiste: “Busquen mi rostro”.
Yo busco tu rostro, Señor, unges con óleo mi cabeza y mi copa reboza.

 

Coro 2: no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú, que eres mi ayuda;
no me dejes ni me abandones, mi Dios y mi salvador.
Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá.

 

Coro 1: Indícame, Señor, tu camino y guíame por un sendero llano, porque tengo muchos enemigos.
No me entregues a la furia de mis adversarios, porque se levantan contra mí testigos falsos, hombres que respiran violencia.

 

Coro 2: Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor.

 

Coro 1: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

 

Coro 2: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

OREMOS A DIOS PADRE:

 

Todos: Bendícelos, Señor.

 

• A nuestros Sacerdotes, para que sigan la huella humilde y heroica del Cura Brochero. Oremos

• A nuestros Sacerdotes, para que día a día sigan entregando su vida con generosidad para la construcción del Reino. Oremos

• A nuestros Sacerdotes, que ya han partido hacia la casa del Padre y a quienes se encomiendan a Ti, Señor, con su vida entregada, sus tribulaciones, incomprensiones, soledades y enfermedades, te los encomendamos por intercesión de la Virgen "Purísima" y de nuestro cura José Gabriel del Rosario Brochero. Oremos

 

Sexta parte:

PETICIONES

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena Nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

Por los obispos, sacerdotes y religiosos, para que sean auténtico testimonio y ejemplo de vida para muchos jóvenes que se sienten llamados por Cristo, a una vivencia más radical del Evangelio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Por los creyentes en Cristo, para que vivan siempre el seguimiento de su Señor, de tal manera que sean luz del mundo y sal de la tierra, y, por medio de ellos, los hombres puedan llegar al Padre, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Por los jóvenes de nuestras parroquias, colegios, grupos y movimientos, para que, abiertos a la luz de la Palabra de Jesús, se preparen para ser sacerdotes servidores del pueblo, que espera su mensaje y testimonio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Por todos nosotros, para que no quedemos indiferentes y anclados antes las necesidades religiosas y espirituales de los hombres, sino que sea una provocación a seguirlo en la vocación de consagración, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Por todas las familias cristianas, para que, vean en el ejemplo de vida sacerdotal una vida a seguir conforme al Evangelio, fortificando la fe de sus hijos y favoreciendo en ellos el deseo de imitar a Cristo en el sacerdocio con fidelidad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Ayúdanos, Señor, que por medio de los sacerdotes, sea fortalecida nuestra tarea diaria, y haz que construyamos un mundo que sea una verdadera casa familiar para todos los hombres, en torno a la misma mesa y al mismo pan que Tú nos ofreces. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN  FINAL DEL NOVENO DÍA:

Señor, de Quien procede todo don perfecto:

Tú dispusiste que el Venerable Pbro. José Gabriel del Rosario

fuese pastor y guía de una porción de tu Iglesia,

y lo esclareciste por su celo misionero,               

su predicación evangélica y una vida pobre y generosa;

te suplicamos que nos concedas

la gracia de una vocación sacerdotal entregada,

en el testimonio de Jesucristo y de Su Iglesia,

para llevar a los demás la alegría de la consagración

en la vocación a la que nos llamas.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Notas:

 

[1] Carta Apostólica Mane nobiscum Domine, Juan Pablo II, con motivo del Año de la Eucaristía, Vaticano, 7/10/2004

[2] Encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI, Vaticano, 25/12/2005, Introducción

[3] Novena del Cura Brochero, 3a edición: A.M.D.G, Mayo 2004, www.curabrochero.org.ar

[4] Idem,

[5] Encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI, Vaticano, 25/12/2005, Introducción

[6] Novena del Cura Brochero, 3a edición: A.M.D.G, Mayo 2004, www.curabrochero.org.ar

[7] Idem,

[8] Encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI, Vaticano, 25/12/2005, Primera parte, nro 6

[9] Novena del Cura Brochero, 3a edición: A.M.D.G, Mayo 2004, www.curabrochero.org.ar

[10] Idem,

[11] Encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI, Vaticano, 25/12/2005, Primera parte, nro 7

[12] Novena del Cura Brochero, 3a edición: A.M.D.G, Mayo 2004, www.curabrochero.org.ar

[13] Idem,

[14] Encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI, Vaticano, 25/12/2005, Primera parte, nro 9

[15] Novena del Cura Brochero, 3a edición: A.M.D.G, Mayo 2004, www.curabrochero.org.ar

[16] Idem,

[17] Encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI, Vaticano, 25/12/2005, Primera parte, nro 10

[18] Novena del Cura Brochero, 3a edición: A.M.D.G, Mayo 2004, www.curabrochero.org.ar

[19] Idem,

[20] Idem,

[21] Encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI, Vaticano, 25/12/2005, Primera parte, nro 14

[22] Novena del Cura Brochero, 3a edición: A.M.D.G, Mayo 2004, www.curabrochero.org.ar

[23] Idem,

[24] Idem,

[25] Encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI, Vaticano, 25/12/2005, Primera parte, nro12

[26] Novena del Cura Brochero, 3a edición: A.M.D.G, Mayo 2004, www.curabrochero.org.ar

[27] Idem,

[28] Encíclica Deus Caritas est, Benedicto XVI, Vaticano, 25/12/2005, Primera parte, nro 14

[29] Novena del Cura Brochero, 3a edición: A.M.D.G, Mayo 2004, www.curabrochero.org.ar

[30] Idem,

[31] Idem,

Buenos Aires, 28 de agosto de 2006