Comisión Episcopal de Ministerios
Subcomisión de Pastoral Vocacional
Argentina
NOVENA VOCACIONAL I
POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES, EL AUMENTO Y LA PERSEVERANCIA DE LAS VOCACIONES SACERDOTALES
Con ocasión del 140° aniversario de la Ordenación Sacerdotal del Venerable José Gabriel del Rosario Brochero
4 de noviembre de 2006
Nombre: Novena por la santificación de los sacerdotes y el aumento y la perseverancia de las vocaciones sacerdotales.
Finalidad: Oración y Adoración Eucarística con ocasión de los 140 años de la ordenación sacerdotal del Venerable José Gabriel del Rosario Brochero, que ayude a nuestras comunidades a valorar la vocación y figura sacerdotal a favor del bien de la Iglesia.
Temática abordada por día:
Día 1: El hombre de fe
Día 2: El amigo de todos
Día 3: Pastor lleno de fortaleza
Día 4: Predilección por los mas pobres
Día 5: Apóstol de los Ejercicios Espirituales
Día 6: Modelo de agente de evangelización
Día 7: Amor a la Virgen (Día de Todos los Santos)
Día 8: Identificación con Cristo Crucificado (Día de Todos los Fieles Difuntos)
Día 9: Testigo de Cristo y de la Iglesia
Esquema General: Hora Santa con la Adoración Eucarística.
1ra Parte: Puesta en la Presencia de Dios
Canto
Exposición del Santísimo Sacramento
Canto
2da Parte: Parte Penitencial
Petición de Perdón
Pequeña Reflexión
3ra Parte: Lectura Evangélica
Escucha de la Palabra
Silencio
4ta Parte: Oración
Lectura sobre el sacerdocio
Breve reflexión
5ta Parte: Momento de Alabanza
Rezo de un salmo a dos coros
Oración Responsorial
6ta Parte: Peticiones
Oraciones comunitarias.
Oración Final de cada día.
NOVENA DE ORACIÓN CON ADORACIÓN EUCARÍSTICA
Fragmentos tomados de:
Encíclica “Deus Caritas est” del Papa Benedicto XVI
INTRODUCCIÓN GENERAL
“Quédate con nosotros, Señor, porque atardece y el día ya se acaba” (cf.Lc 24,29). Ésta fue la invitación apremiante que, la tarde misma del día de la resurrección, los dos discípulos que se dirigían hacia Emaús hicieron al Caminante que a lo largo del trayecto se había unido a ellos. Abrumados por tristes pensamientos, no se imaginaban que aquel desconocido fuera precisamente su Maestro, ya resucitado. No obstante, habían experimentado cómo “ardía” su corazón (cf. ibíd. 32) mientras él les hablaba “explicando” las Escrituras. La luz de la Palabra ablandaba la dureza de su corazón y “se les abrieron los ojos” (cf. ibíd. 31). Entre la penumbra del crepúsculo y el ánimo sombrío que les embargaba, aquel Caminante era un rayo de luz que despertaba la esperanza y abría su espíritu al deseo de la plena luz. “Quédate con nosotros”, suplicaron, y Él aceptó. Poco después el rostro de Jesús desaparecería, pero el Maestro se había quedado veladamente en el “pan partido”, ante el cual se habían abierto sus ojos. (1)
Oración de Adoración Eucarística de Juan Pablo II
Señor Jesús:
Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos.
"Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios" (Jn. 6,69).
Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres.
Aumenta nuestra FE.
Por medio de Ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo. Contigo ya podemos decir: Padre nuestro.
Siguiéndote a Ti, "Camino, Verdad y Vida", queremos penetrar en el aparente "silencio" y "ausencia" de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escúchenlo" (Mt. 17,5).
Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida familiar y social.
Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y amigo.
Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives "siempre intercediendo por nosotros" (Heb. 7,25). Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino apresurado contigo hacia el Padre.
Queremos sentir como Tú y valorar las cosas como las valoras Tú. Porque Tú eres el Centro, el Principio y el Fin de todo.
Apoyados en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones salvíficos ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de la vida concreta.
Queremos AMAR COMO TÚ, que das la Vida y te comunicas con todo lo que Eres.
Quisiéramos decir como San Pablo: "Mi vida es Cristo" (Flp. 1,21).
Nuestra vida no tiene sentido sin Ti. Queremos aprender a "estar con quien sabemos nos ama", porque "con tan buen amigo presente todo se puede sufrir". En ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración "el amor es el que habla" (Sta. Teresa).
Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana.
CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: "Quédense aquí y velen conmigo" (Mt. 26,38). Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación.
El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir esos "gemidos inenarrables" (Rom. 8,26) que se traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con sola Tu presencia, Tu amor y Tu palabra.
En nuestras noches físicas y morales, si Tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación.
Aprendiendo este más allá de la ADORACIÓN, estaremos en Tu intimidad o "misterio".
Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el "misterio" de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este silencio activo y fecundo que nace de la contemplación.
Gracias a Ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR. Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre.
Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos. Amén.
Juan Pablo II
DÍA 1
HORA SANTA
Primera parte:
NOS PONEMOS EN LA PRESENCIA DE DIOS
Canto
*Exposición del Santísimo
Canto
EL SACERDOTE, HOMBRE DE FE.
SUPLIQUEMOS PERMANECER EN EL AMOR DE DIOS
Hermanos:
Dios es amor, permanezcamos en Su amor suplicándole que haga germinar las semillas que generosamente ha esparcido en el campo de Su Iglesia
BROCHERO: HOMBRE DE FE
“Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él” (1 Jn 4, 16). Estas palabras de la Primera carta de Juan expresan con claridad meridiana el corazón de la fe cristiana: la imagen cristiana de Dios y también la consiguiente imagen del hombre y de su camino. Además, en este mismo versículo, Juan nos ofrece, por así decir, una formulación sintética de la existencia cristiana: “Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él”. (2)
Canto
Segunda parte:
PEDIMOS PERDÓN AL SEÑOR
Lector: Por caminar desalentados y no estar atentos a Tu llamada.
Todos: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Lector: Por no descubrir que vienes a nuestro lado.
Todos: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Lector: Por no salir de nosotros mismos para escucharte.
Todos: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Tercera parte:
ESCUCHAMOS LA PALABRA
Lectura evangélica (Lc 5, 1-11) La pesca milagrosa
En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”. Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”. Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.
Silencio para meditación...
Cuarta parte:
MOMENTO DE ORACIÓN
LECTURA:
Brochero fue un hombre de fe. Vivió gozosamente el Misterio cristiano. Y vivió la alegría de su Sacerdocio. Solamente así se puede entender su vida y su ministerio sacerdotal. Gracias a su fe, "enamorado" del Señor y sus feligreses ("amorosos", los llama en una de sus cartas), su entrega fue total, permanente y alegre. Su vida de fe se nutrió de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, la Misa diaria, aún en sus largos viajes, y en su pieza de enfermo, su Rosario, el Breviario que llevaba a la cintura, según testigos, y que rezaba diariamente. "Vivía según la fe", anota un testigo. De ahí su caridad pastoral y su muerte en cruz. En ella encontró sostén y fortaleza en su larga enfermedad y, gracias a ella, él pudo decir antes de morir: "Yo me fío de la Misericordia de Dios". (4)
REFLEXIÓN:
Sin una fe así, como donación personal a Cristo y, al mismo tiempo, heroica, hubiera sido imposible llevar a cabo toda la obra que cumplió. (No hubiera sido un "Instrumento" apto...). Y supo inculcar, además, como viejo "doctrinero" y tesonero "catequista", a sus fieles, ese espíritu de Fe, que aún perdura, extendiéndose a toda su provincia en Córdoba y de allí a toda la Argentina.
Canto
Quinta parte:
MOMENTO DE ALABANZA
Salmo 1: Los dos caminos
Coro 1: ¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados,
Coro 2: ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos,
Coro 1: sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche!
Coro 2: Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo,
Coro 1: y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien.
Coro 2: No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento.
Coro 1: Por eso, no triunfarán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos;
Coro 2: porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal.
Coro 1: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Coro 2: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OREMOS A DIOS PADRE
Respondemos todos: Concédenos, Tu Gracia Señor.
• Danos la gracia de la fe, esa Fe, Don de Dios, con que todo sacerdote se alimenta con la Palabra meditada y la simple fidelidad de oración de cada día. Oremos
• Danos la gracia de la fe, esa Fe que cada día el sacerdote con su oración, su catequesis y su caridad, fortalece y comunica a los demás su vocación de apóstol de Jesús. Oremos
• Danos la gracia de la fe, para que a través de los sacerdotes, veamos al Señor manifestado gloriosamente, en medio de la Iglesia, la humilde santidad de este su Enviado, que fue fiel y, a su modo, resplandeció como una luz para anunciar el camino de Dios a sus hermanos. Oremos
Sexta parte:
PETICIONES
Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.
Por la Iglesia de Dios, para que ore siempre como Cristo nos enseñó, rogando por trabajadores para lo cosecha, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Por los sacerdotes, para que encuentren siempre tiempo dedicado a la oración, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Por los cristianos del mundo, para que con la oración, den seguridad y fortaleza a los sacerdotes que atraviesan por horas de dificultad, roguemos al Señor Te rogamos, óyenos.
Por la juventud, para que busque en la oración la fuerza y el camino de la verdad, en un Dios que lo llama a seguirlo, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos
Para que sean muchos los que respondan a la llamada a la vida de consagración, y nosotros sepamos ser ejemplo y modelo para ellos, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Por todos nosotros, para que en la oración busquemos espíritu de servicio a los demás, cada día mas generoso, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Oh Jesús, que con tu ejemplo nos enseñaste a unir nuestra vida a la voluntad del Padre, para salvación del mundo: haz que seamos, por nuestra oración, testigos de la fe para nuestros hermanos. Tú, que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.
ORACIÓN FINAL DEL PRIMER DÍA:
Señor, de Quien procede todo don perfecto:
Tú dispusiste que el Venerable Pbro. José Gabriel del Rosario
fuese pastor y guía de una porción de tu Iglesia,
y lo esclareciste por su celo misionero,
su predicación evangélica y una vida pobre y entregada;
te suplicamos que nos concedas
la gracia de la fe para comprender la grandeza
de la vocación a la que nos llamas.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
DÍA 2
HORA SANTA
Primera parte:
NOS PONEMOS EN LA PRESENCIA DE DIOS
Canto
*Exposición del Santísimo
Canto
EL SACERDOTE DADO EN AMISTAD GENEROSA HACIA TODOS,
NOS HACE CREER EN ÉL CON TODA NUESTRA VIDA:
BROCHERO: BUEN AMIGO DE TODOS.
Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. En su Evangelio, Juan había expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todos los que creen en él tengan vida eterna” (cf. 3, 16). La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud. En efecto, el israelita creyente reza cada día con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como bien sabe, compendian el núcleo de su existencia: “Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas” (6, 4-5). Jesús, haciendo de ambos un único precepto, ha unido este mandamiento del amor a Dios con el del amor al prójimo, contenido en el Libro del Levítico: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (19, 18; cf. Mc 12, 29-31). Y, puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4, 10), ahora el amor ya no es sólo un “mandamiento”, sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro. (5)
Canto
Segunda parte:
PEDIMOS PERDÓN AL SEÑOR
Lector: Por no creer en aquellos que nos dicen de Ti.
Todos: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Lector: Porque nos importan mas nuestras dificultades que Tu Amor.
Todos: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Lector: Por no comunicar a los demás la Esperanza.
Todos: Ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
BROCHERO:
"Amigo mío: lo he de tratar como siempre, dándole el dulce título de amigo, porque lo soy, y lo seré siempre, amigo de Usted". (Carta 24-2-1878). (6)
Canto
Tercera parte:
ESCUCHAMOS LA PALABRA
Lectura evangélica (Mt 5, 1-16) Las Bienaventuranzas
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Silencio para meditación...
Cuarta parte:
MOMENTO DE ORACIÓN
LECTURA:
El Cura Brochero tenía un corazón sensible, equilibrado. Cultivó los valores de la amistad como una virtud. A sus feligreses (y a todos en general) los llamaba "mis amigos". Y eran amigos suyos el cura vecino, el Presidente de la República, Doña Recalde (Panaholma).
En sus cartas envía saludos muy cariñosos a los servidores y empleados de las casas. Se interesa por todos y por todo. Cuidó sus amigos. Les abrió el corazón. Escribió cartas e hizo un largo viaje a los Llanos (La Rioja, San Juan) para salvar a Santos Guayama. Brochero escribe que las gentes llaman a este hombre un "hombre malo", "para mí fue un manso cordero y muy buen amigo". Lo visita con peligro de su vida. Para que lo reciba bien le envía un santo Cristo, una medalla y una fotografía suya, para que al llegar lo reconozcan los amigos de Guayama. Le pagó sus deudas. Le buscó trabajo. Se ingenió para conseguirle el indulto. "Lloró su muerte". (7)
REFLEXIÓN:
Nunca buscó amigos por interés. Sino porque tenía un corazón bueno. Tampoco los corrió "con la Cruz y el agua bendita", porque colaboraban en "sus obras benéficas". (Pausa).
Canto
Quinta parte:
MOMENTO DE ALABANZA
Salmo 5: INVOCACIÓN A LA BONDAD Y A LA JUSTICIA DE DIOS
Coro 1: Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos;
Coro 2: oye mi clamor, mi Rey y mi Dios, porque te estoy suplicando.
Coro 1: Señor, de madrugada ya escuchas mi voz: por la mañana te expongo mi causa
y espero tu respuesta.
Coro 2: Tú no eres un Dios que ama la maldad; ningún impío será tu huésped,
Coro 1: ni los orgullosos podrán resistir 6 delante de tu mirada.
Coro 2: 6 Tú detestas a los que hacen el mal y destruyes a los mentirosos.
¡Al hombre sanguinario y traicionero lo abomina el Señor!
Coro 1: Pero yo, por tu inmensa bondad, llegaré hasta tu Casa,
y me postraré ante tu santo Templo con profundo temor.
Coro 2: Guíame, Señor, por tu justicia, porque tengo muchos enemigos:
ábreme un camino llano.
Coro 1: En su boca no hay sinceridad, su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto, aunque adulan con la lengua.
Coro 2: Castígalos, Señor, como culpables, que fracasen sus intrigas;
expúlsalo por sus muchos crímenes, porque se han rebelado contra ti.
Coro 1: Así se alegrarán los que en ti se refugian y siempre cantarán jubilosos;
tú proteges a los que aman tu Nombre, y ellos se llenarán de gozo.
Coro 2: Porque tú, Señor, bendices al justo, como un escudo lo cubre tu favor.
Coro 1: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Coro 2: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OREMOS A DIOS PADRE:
Todos: Ayúdanos, Señor.
• A querer a todos como amigos, en la entrega diaria, como lo vivió virtuosamente el Cura Brochero. Oremos
• A buscar para todos, como lo hacen los sacerdotes, el bien espiritual y una vida más digna, como él en sus largos años de Párroco. Oremos
• A entregar nuestra vida en la consagración, ("los años más hermosos de mi vida", como escribió Brochero) cumpliendo así el Evangelio: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos". Oremos
Sexta parte:
PETICIONES
Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.
Para que los pueblos y naciones, a través de la consagración, vivan por el Evangelio, que trae la paz, la justicia y verdadera libertad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Para que los sacerdotes y consagrados anuncien con entusiasmo el Evangelio de Jesús en el mundo, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Para que siempre haya corazones jóvenes que estén dispuestos a seguir la llamada de Dios y dedicar su vida, como Jesús, los profetas y los apóstoles, al servicio de sus hermanos los hombres, siendo testigos de esperanza, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Para que los hogares cristianos sean testigos del Evangelio y fomenten la vocación cristiana y sacerdotal de sus hijos, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Para que todas nuestras parroquias y centros educativos se comprometan a ser comunidades evangelizadoras y siembren con la llamada de Cristo entre sus miembros al sacerdocio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Para que se aumenten las vocaciones a la vida sacerdotal en todo el mundo y nosotros seamos responsables de anunciar a Jesucristo y animemos a quienes deciden consagrarse al servicio del Evangelio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Para que todos nosotros seamos verdadera sal de la tierra y luz del mundo, y no nos quedemos a medias, en la desconfianza, en la inseguridad, en el conformismo, en el agua turbia, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Señor, que has sembrado la esperanza en tu pueblo, concede generosidad y fidelidad a los que llamas a ser hermanos entre los hermanos y testigos de ti, que eres nuestra esperanza, para que al responder al amar de tu gracia, colaboremos para que venga y crezca el reino de tu Hijo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
ORACIÓN FINAL DEL SEGUNDO DÍA:
Señor, de Quien procede todo don perfecto:
Tú dispusiste que el Venerable Pbro. José Gabriel del Rosario
fuese pastor y guía de una porción de tu Iglesia,
y lo esclareciste por su celo misionero,
su predicación evangélica y una vida pobre y entregada;
te suplicamos que nos concedas
la gracia de la amistad verdadera para comprender
por qué nos llamas “amigos” y nos das
la tarea de tu mandamiento del amor mutuo
y a la vez la responsabilidad de responde a tu llamada.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
 |