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HAY QUE MIRAR A LOS HERMANOS PARA VER A JESÚS
Foto-mensaje

 

     Mi vecina Ana, once años, vino a enseñarme su cuaderno de catequesis. Les han recomendado que lo ilustren. Cuando paso la última página, me dice: Si encuentras fotos de Dios, ¿me las guardarás?
      Quedo sin palabras y sonrío. ¿Tengo en alguna carpeta fotos de Dios? ¿La Iglesia, las religiones, tienen en sus archivos?
      Ana tiene razón. En nuestra civilización de imágenes y medios de comunicación social, en la que los fotógrafos se arraciman en torno a las grandes personalidades, harían falta fotos de Dios.
      Al marchar, Ana insistió: No te olvides de las fotos de Dios, ¡eh!
      Desde anteayer he estado bu
scándolas. Y las he encontrado.
      Mis fotos de Dios son todas de rostros. Aunque cada uno sólo reproduce algunos rasgos. Es tan fotogénico Dios, que todos los rostros del mundo, los de los santos, los de los enamorados, los de las personas entregadas, no bastan para reconstruir totalmente su imagen. Está Jesús: no se sabe nada de su personalidad física, pero se sabe cómo ha vivido, y si uno sigue sus huellas, su Espíritu se pone a modelar desde dentro nuestro rostro.
      Cuando regrese Ana le diré: He encontrado las fotos de Dios. Mira a tu mamá, a tu papá, a la vecina, mírate en el espejo... Quisiera poder añadir: Mírame a mí...

Gérard Bessière