Preparación remota: Siete consejos prácticos
Toma nota de los siguientes siete consejos para un buen LECTIONAUTA como tú:
(1) Ten a la mano una Biblia
Parece elemental, pero no lo es. Hay personas que van a la Lectio y olvidan la Biblia. Pues bien, el texto bíblico es, junto con el libro de tu propia vida, referente esencial en la Lectio Divina, el terreno sobre el cual va a tomar impulso la navegación.
Procura que sea una traducción de la Biblia debidamente recomendada y con la que te sientas a gusto. Que posea las herramientas mínimas para poder desglosar los textos: mapas, vocabulario, referencias marginales (para ver pasajes paralelos o afines) y algunas notas técnicas.
(2) Saca el tiempo propicio
Se trata de un ejercicio de oración. Por eso la recomendación es la misma: no seas mezquino, busca el mejor tiempo del día para hacerlo, porque a Dios no se le dan las sobras. Esto mismo vale cuando lo hacemos en grupo o comunidad.
La Lectio Divina no tiene una duración predeterminada, esto dependerá de la profundidad con que se quiera hacer. En todo caso, sugerimos que no sea inferior a media hora. El mejor tiempo es el de una hora. Cuando se de la ocasión recomendamos hacer un retiro de un día siguiendo los pasos de la Lectio Divina.
(3) Busca el espacio adecuado
Aun cuando sabemos que todo lugar es apto para la oración (ver Jn 4,23-24) y que la Biblia la podemos leer hasta en un autobús, sugerimos buscar un espacio que favorezca el recogimiento. Cuando la hacemos personalmente, nuestra misma habitación puede servir, pero recomendamos preparar el ambiente antes de comenzar.
(4) Crea un ambiente de silencio
Para escuchar hay que callar. No es posible dialogar con otro cuando estamos hablando al mismo tiempo. El silencio es un gran amigo en la Lectio Divina. No es suficiente el silencio externo, también hay que callar el barullo interior que tanto nos dispersa. Prepara tu interior para gozar la visita del Señor.
(5) Toma una actitud de fe
La Lectio Divina es una lectura “creyente” de la Escritura porque parte de la convicción de Dios está ahí y quiere que le abramos un espacio para dialogar. Por lo tanto se presupone la certeza interior de la presencia de Dios. La Lectio será una búsqueda de aquel que, paradójicamente, ya está con nosotros. También será un sentarnos como discípulos a los pies del Maestro.
(6) Procura concentrarte
Una vez que comience la Lectio deberás esforzarte por llegar hasta el fin. Por eso es necesario que desde antes tomes las previsiones del caso. Quita todos lo que podrá ser motivo de distracción y resuelve antes tus tareas inmediatas.
(7) Escoge el pasaje bíblico
La Lectio Divina se realizará sobre un solo pasaje bíblico. No te vamos a decir aquí cuál escoger. La indicación más importante es que forme parte de un proceso: la lectura completa de un libro, el orden de las lecturas en la liturgia u otros itinerarios temáticos que se proponen (como por ejemplo, el que te ofrecemos en la segunda parte de este Manual). No es criterio recomendable buscar simplemente los pasajes bíblicos que más nos gustan o aquellos buscados al azar. El Señor nos va a hablar, hay que dejar que nos diga lo que él considere, no lo que nosotros queremos oír.