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DOMINGO IV DE PASCUA. C

1. "Somos su pueblo y ovejas de su rebaño

La más bella confesión de fe de Israel comienza así: " mi padre  (Abrahán) era un arameo errante... (Dt 26,5) Los antepasados o patriarcas de Israel están emparentados con los semitas seminómadas, pastores de ganado menor provenientes de Mesopotamia, que se mueven por el centro y el sur de Palestina entre los siglos 18 a 16 antes de Cristo. Una parte de ellos se establece finalmente en Egipto. Y allí son sometidos a dura esclavitud de la que Yahvé les saca por medio de un pastor, Moisés.

Una vez constituido el pueblo de Israel, Yahvé les fue dando jefes y guías del pueblo, llamados pastores. Pero cuando esos pastores no cumplen bien su oficio, porque se apacientan a si mismos en vez de preocuparse del rebaño, Yahvé les echa en cara su mala conducta, especialmente por medio del profeta Ezequiel (c.34), los destituye de su cargo, y él mismo en persona se convierte en el pastor de su pueblo.

Israel cantará lleno de gratitud y alegría: "Somos su pueblo y ovejas de su rebaño".

La imagen de Dios pastor de Israel, que, guía, cuida y protege a su pueblo, aparece multitud de veces en el A.T. Pero hay sobre todo un salmo, el 22,  que seguramente rezó en muchas ocasiones Jesús para expresar su abandono en manos del Padre y su inquebrantable confianza en él,  que resume poéticamente la solicitud de Yahvé por su pueblo. Por eso, no nos sorprende que el mismo Jesús, en su predicación, describa el amor misericordioso de Dios con los rasgos del pastor que va en busca de la oveja perdida. (Lc15).

2. Jesús, el Buen Pastor

    En su momento, Jesús asume el puesto de pastor de Yahvé. Y dirá solemnemente: "Yo soy el Buen Pastor". (10, 11) Bajo esta entrañable y conmovedora imagen tradicional, que tantas resonancias despertaba en sus oyentes, les revela Jesús el desvelo, la misericordia, y todo el amor  que inspira su vida entera.

   Jesús dice: Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco y ellas me siguen.

    JC habla de una relación muy personal con sus “ovejas”, con los suyos. Un conocimiento personal que supone escucha, conocimiento y amor. La Iglesia de Jesús no es, por lo tanto, un rebaño despersonalizado, pasivo,  anónimo. Tampoco es un club donde uno entra, paga su cuota y se aprovecha de los servicios que le interesan (misa, confesión, ritos varios...) No es una estación de servicio donde uno reposta y se va con su coche particular para continuar haciendo su vida. La fe es un asunto muy personal, pero al mismo tiempo tiene una dimensión esencialmente comunitaria. Somos el nuevo Pueblo de Dios.

Lo primero que hoy nos pide Jesús es que escuchemos su voz. Hoy necesitamos urgentemente recuperar de nuevo el silencio y la  capacidad de escucha, si no queremos ver nuestra vida y nuestra fe ahogarse progresivamente en la  superficialidad o, peor aún, en el sin sentido. ¿Los sacerdotes hacemos escuchar su voz o simplemente la nuestra?

Se trata de una relación personal que tiene su base y fundamento en el conocimiento: "Yo las conozco". Nos conoce porque se interesa por nosotros, porque nos ama. Y por eso, podemos seguirle. Porque sólo podemos seguir, es decir, entregar el corazón y la vida, a quien nos conoce y nos ama. Otra pregunta: ¿qué tipo de relación tenemos con la gente?

Y termina Jesús afirmando: "Nadie las arrebatará de mi mano". Esto nos consuela. "Nadie", ni nuestro pecado, ni nuestras traiciones, ni nuestras dudas, ni lo que sea. Esta es nuestra gran confianza.

Y así, formando su “pequeño rebaño”, él nos guía por los caminos del reino de Dios que es la salvación y felicidad del hombre.

3. Los pastores, los sacerdotes. Cristo confió la continuación de su misión a la Iglesia. En ella, los sacerdotes estamos  llamados a ser signos vivos y personales del Buen Pastor, “como una transparencia suya en medio del rebaño que les ha sido confiado” (PDV n.15).

Hoy la Iglesia nos pide que oremos de modo especial por los sacerdotes y por las vocaciones consagradas totalmente al trabajo por el reino de Dios.
¿Por qué orar por las vocaciones sacerdotales? Porque Dios quiere que lo hagamos.

Porque sin sacerdotes no habría ministros autorizados de la palabra, ni eucaristía, ni perdón de los pecados, ni Iglesia de Jesús.

Los sacerdotes continuamos siendo absolutamente imprescindibles. Y hoy somos pocos. Y hay muchos ancianos, enfermos, cansados, y otros desconcertados, sin saber qué hacer y cómo hacer. Y ahora sufrimos en este momento tan doloroso por el que estamos pasando.

A este propósito, decía el beato Manuel Domingo y Sol a los sacerdotes operarios:
“No es posible comprender cómo estaba la formación de los jóvenes, en mi época…Del Santuario todo sale, y nosotros tenemos encargada la llave de él, para no dejar entrar a los lobos que puedan profanarle, y darle los ministros que convenga” (5º,61)
“de todos los ministerios, de todas las obras, ninguna nos consolará tanto a la hora de la muerte como la de haber contribuido a procurar buenos ministros del santuario y apartar de él y de la grey de Cristo los lobos que tal vez sin nuestro trabajo se hubieran introducido” (5º,63) (Lobos “los que entren sin pureza de fin o sin haber domado antes sus pasiones…”)

¿Por qué no hay más vocaciones? Por muchas razones: de tipo religioso, social, familiar, eclesial... Pero hay algo claro. Decía el Papa Pablo VI: “Toda verdadera vocación nace de la fe, vive de la fe, persevera con la fe: una fe sentida y vivida diariamente, con sencillez y generosidad de espíritu, en confianza y amistad con el Señor. En efecto, nadie sigue a un extraño; nadie ofrece su vida por un desconocido. Si hay crisis de vocaciones, ¿no será, quizá, porque antes que nada, hay una crisis de fe? ¡Qué obligación tan grande recae sobre los pastores de almas, sobre los educadores cristianos de guiar a la juventud moderna al conocimiento profundo de Cristo, a la fe en él, a la amistad con él”. (Mensaje para la Jornada mundial de oración por las vocaciones, 17 de abril de 1977)

Diálogo, amistad, para tener el coraje de decir cada día al Señor: "Heme aquí, Señor, qué quieres de mí?"

Julio García Velasco

juliogvelasco@yahoo.es