Testimonio
"sencillo y creíble"
Entre tantas propuestas para este curso puede pasar desapercibido el año de gracia que el Señor nos concede a toda la Iglesia con el año sacerdotal (2009-2010).
En su propuesta Benedicto XVI quiere que sea una ocasión privilegiada para `favorecer esta tensión de los sacerdotes hacia la perfección espiritual de la cual depende, sobre todo, la eficacia del ministerio". Especialmente por eso, debe ser un año de oración de los sacerdotes, con los sacerdotes y por los sacerdotes; un año de renovación de la espiritualidad del presbiterio y de cada uno de los presbíteros.
Y de toma de conciencia de la necesidad del sacerdote en nuestra Iglesia. Por tanto, de valoración de la vida sacerdotal, de los sacerdotes concretos que conocemos y de propuesta entusiasmante de la figura sacerdotal como propuesta de vida. Desde las distintas vocaciones estamos llamados a pedir y presentar de forma atractiva la posibilidad de ser ministros del Señor al servicio de toda la humanidad.
El Papa Benedicto XVI en el encuentro europeo con los responsables de la pastoral vocacional nos ha marcado un itinerario bien concreto: "el testimonio sencillo y creíble, la comunión, con itinerarios concertados y compartidos en la Iglesia particular, la cotidianidad, que educa a seguir al Señor en la vida diaria, la escucha, inspirada por el Espíritu Santo, para orientar a los jóvenes en la búsqueda de Dios y de la verdadera felicidad y, en fin, la verdad, que engendra libertad interior".
Por ello, lo primero que debemos ayudarnos es a dar testimonio "sencillo y creíble" de nuestra vocación, sin grandes alardes, pero profundamente convencidos de que el haber conocido a Cristo y haberlo seguido es el mayor de los tesoros que se nos ha concedido en esta vida.
Gracias, Señor, por tus sacerdotes. Gracias, Señor, por nuestros sacerdotes.

(Fuente: Editorial de la revista HEME AQUÍ n. 38 del arzobispado de Madrid) |