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EL ENCUENTRO DE AYUDA I
PUNTO DE PARTIDA
La entrevista centrada en el cliente parte del convencimiento
de que una persona perturbada o problematizada puede ser ayudada
por medio de una relación en la cual perciba una cálida
aceptación por parte del orientador y se sienta comprendida
desde sus propios puntos de vista. El clima terapéutico
se crea por medio de:
1. Una auténtica aceptación del cliente como persona
de valor incondicional.
2. Un intento de comprender los sentimientos y comunicaciones
del cliente desde su propio punto de vista.
3. Un intento de dar a conocer al cliente dicha comprensión
y aceptación.
EL ENCUENTRO CENTRADO
EN EL CLIENTE
Tiende a unas técnicas no directivas. Sin embargo el
concepto de "no directividad" es más amplio
que el de "centrado en el cliente". Se puede decir
que en el método centrado en el cliente el acento no
se pone en las técnicas (los modos de actuar) sino en
las actitudes de quien emplea las técnicas; consiste
en su propia capacidad y disposición para la escucha.
ACTITUDES BASICAS DEL
ORIENTADOR 1. COMPRENSION EMPATICA. Se trata de percibir el mundo desde
el punto de vista del cliente como si fuera esa persona. Es
un intento de comprender con el otro, no sobre el otro. Lleva
a una comprensión global, no solamente intelectual, en
la cual todo detalle merece atención: los gestos, las
posturas corporales, los silencios... Todo ello para comprender
a la persona y no solamente lo que la persona dice.
2. ACEPTACION POSITIVA INCONDICIONAL. Es un cálido respeto
hacia el cliente desde la percepción de ser él
una persona de valor incondicional. Consiste en aceptarle como
él es en su identidad personal irrepetible, como una
persona diferente. La relación de ayuda tiene como base
la noticia que el cliente tiene de esta aceptación. Él
debe estar seguro de encontrar una aceptación incondicional
en el orientador. La aceptación llega a adquirir un sentido
de reverencia, ya que el orientador se convierte en testigo
de la lucha valerosa y profunda que el cliente sostiene para
llegar a ser él mismo.
3. AUTENTICIDAD. Consiste en la exacta adecuación entre
vivencia y conciencia e incluso entre vivencia, conciencia y
comunicación. Es la actitud fundamental del orientador
que posibilita las otras actitudes. La capacidad de crear relaciones
que faciliten el desarrollo de otros como personas es una función
del desarrollo logrado por el propio orientador.
4. COMUNICAR LAS ACTITUDES BÁSICAS. Una cuarta actitud es la
comunicación de estas mismas actitudes. Es central dicha
comunicación porque constituye la base desde la cual
el cliente tendrá posibilidades de autocomprenderse y
desarrollarse.
Las actitudes del orientador son los factores determinantes
del cambio terapéutico.
LA PEDAGOGÍA DEL ENCUENTRO
Esta metodología para el encuentro personal se convierte
también en una opción pedagógica para el
acompañamiento y la formación. La pedagogía
rogeriana busca crear un espacio de libertad en el cual pueda
darse un aprendizaje significativo.
EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO
Penetra todas las funciones del que aprende, su personalidad.
Es autoiniciado, proviene del hallazgo.
Es autoevaluado.
Tiene sentido dentro de la experiencia completa.
LA NOCIÓN DE LIBERTAD
La creación de un clima de libertad es el objetivo de
la pedagogía; de una doble libertad: académica
y psicológica. * La libertad académica consiste en poder partir de la
propia experiencia y centrar en ella todo el proceso del aprendizaje.
* La libertad psicológica se da cuando el cliente se siente
libre para reconocer y elaborar sus experiencias y sentimientos
personales como él cree que debe hacerlo. Supone esta
libertad psicológica que no se vea obligado a negar o
deformar sus percepciones y su visión de las cosas para
conservar el afecto de las personas que considera importantes.
Sobre esta consideración el orientador tiene una responsabilidad.
APLICACIÓN A LA PASTORAL
La teoría de la relación centrada en el cliente
es aplicable al ámbito pastoral, sin embargo supone una
antropología que no se puede trasladar sin más
a este ámbito. Su objetivo es más amplio que el
de la dirección espiritual, la cual pretende llevar al
cliente a la experiencia de Dios.
En la pastoral individual es necesario no confundir la supresión
temporal del juicio moral que exige el método con la
supresión de cualquier contexto moral en el diálogo
pastoral.
En la pastoral grupal esta metodología plantea unas exigencias
al educador cristiano: una presencia fraternal del educador
en medio del grupo que sustituya a la tradicional presencia
magistral. En este sentido hay una profunda sintonía
entre el método centrado en el cliente y el sentido de
la comunión eclesial.
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