Oraciones del folleto “Aquí estoy Señor,
porque me has llamado”
De las Delegaciones Diocesanas de Pastoral
Vocacional de Aragón (Zaragoza, octubre 2000)
El Amor que nos llama
Lo que tenéis entre
las manos, es un instrumento más, para potenciar la Pastoral Vocacional (P.V.)
en nuestras comunidades.
Conscientes que la
P.V. es tarea de toda la Iglesia, nos atrevemos a recopilar oraciones y textos,
que nos ayuden en la oración personal y comunitaria.
Este nuevo folleto
que no es otra cosa que la reelaboración de un trabajo anterior. Es la humilde,
pero firme aportación de las Delegaciones de P.V. de Aragón al Gran Jubileo del
año 2000.
La P.V. ha de ser una
expresión más del Amor que Dios Padre tiene a la humanidad, a su Iglesia y a
cada uno de nosotros, hasta tal punto que envió a su Hijo Jesucristo.
La P.V. como medio de
la Iglesia, para hacer descubrir a niños, jóvenes y grandes la Voluntad de
Dios, ha de hundir sus raíces en ese Amor que se llama Jesucristo, y tener
experiencia de su cercanía y de su llamada.
Así pues, deseamos
que en este año Jubilar, nuestros corazones se abran más si cabe al Amor que
nos llama y nos dice: “Ven y sígueme”.
Caminando
por la ribera del mar de
Galilea
vio a dos hermanos, Simón,
Pedro,
y su hermano Andrés, echando la red
en el
mar, pues eran pescadores, y les dice:
"Venid
conmigo, y os haré pescadores de
hombres",
y ellos al instante, dejando las
redes,
le siguieron" ( Mt 4, 18-22 )
Señor Jesús, tú que eres el camino
Señor
Jesús,
tú que
eres el camino, la verdad y la vida,
aduéñate
de mis pasos,
seduce
mi libertad
Y ven a
mi encuentro
para
que siempre pueda elegirte
compañero.
Sal al
paso de quienes
van por
los caminos de este mundo
sin
saber que tú caminas a su lado
y haz
que, al descubrirte junto a ellos,
se
dejen alcanzar por ti
y te
acojan como Señor
que se
ha hecho hermano.
Mira a
los jóvenes de nuestra comunidad,
llama y
escoge a los que quieras,
disipa
sus dudas y sus miedos,
para
que se atrevan
a
seguirte en al ministerio sacerdotal
y te
acepten como amigo.
Fortalece
a tus sacerdotes
para
que, en tu cercanía,
anuncien
a todos los hombres,
sus
compañeros, hermanos y amigos,
quien
eres Tú.
Quédate
con nosotros,
a
través de ellos,
en la
anochecida de este tiempo;
repártenos
tu Palabra y tu Evangelio
Y pon
en ascuas nuestro corazón;
con tu
pan y con tu vino
andaremos
el camino cada amanecer
para
gritar que es verdad,
que
estas en medio de nosotros, Resucitado
Nos
has invitado
Tú nos
has invitado, Señor, a que te
imitemos,
nos unamos y seamos fieles a ti
Concédenos
la gracia de servirte y
buscar
siempre tu gloria y la salvación de los hombres.
Da a tu
Iglesia sacerdotes y religiosos que sigan tus caminos.
Concede
a los que se sienten llamados la gracia de seguirte fielmente y llevar por el
mundo tu amor
Oración
al Espíritu
Espíritu
Santo. Tú eres luz, viento. fuerza.
En ti
pongo toda mi vida, condúcela por los caminos del Padre.
Que sea
capaz de comprender tus huellas en la historia, en los hombres y mujeres en los
acontecimientos y, sobre todo en la comunidad de los hombres, en la comunidad
de los congregados en torno a Cristo, la Iglesia.
Que
nuestra vida esté siempre llena de buenos sentimientos de amor a Dios Padre y
al prójimo, como fue la vida de Jesús, liberador y salvador.
Haznos
descubrir cada día tu querer, a fin de que el Reino de Jesús se haga presente
en nuestra tierra, en todo el mundo y en la espera de su plenitud te
glorifiquemos, Padre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oración al Espíritu Santo
Espíritu
de amor eterno,
acuérdate
de cuándo,
en
Pentecostés
descendiste
sobre los apóstoles,
y mira
a la Iglesia que tiene hoy
una
particular necesidad de sacerdotes,
de
consagrados y de consagradas.
Espíritu
Santo, Manantial perenne de gozo y de paz,
abre
los corazones y las mentes de los jóvenes
para
que una nueva floración de santas vocaciones
manifieste
la constancia de tu amor,
y todos
puedan conocer a Cristo,
luz
verdadera del mundo. Amén.
Oración por las vocaciones sacerdotales para niños
Querido
Jesús:
Te
damos gracias porque nos quieres.
Nosotros
también te queremos.
Nos
quieren nuestros padres,
nuestros
familiares.
Nos
quieren nuestros amigos,
nuestros maestros, nuestros catequistas.
Nos
quieren nuestros sacerdotes.
Nosotros
también les queremos.
Pero
¿no te parece que tenemos
pocos
sacerdotes?
Ya van
siendo muy mayores y nos gustaría que jugasen con nosotros.
¿No te
parece que nos podrías
mandar
unos pocos más?
¿Cuántos?
Los que quieras.
Y si
nos sobran, irán a las misiones
Porque
no los queremos para nosotros solos,
sino
para el mundo.
¿Y por
qué no nos llamas a alguno de nosotros?
Anda,
anímate Jesús. Que si nos llamas,
te
vamos a decir que sí.
Pero
que sepamos que nos llamas.
Te
queremos, Jesús .
Si tu
Madre te presenta esta oración,
¿le
harás caso?
Madre,
dile a Jesús de parte de estos niños,
que
necesitamos sacerdotes.
También
a ti te queremos y sabemos que nos quieres. Pide por nosotros.
San
José, tú cuidaste de María y
de
Jesús mientras era pequeño,
Cuida
también de nuestras diócesis e intercede por las vocaciones.
Animados
por tu Palabra
Iluminados
y animados por tu Palabra,
te
pedimos, Señor, por todos aquellos
que ya
han seguido
y ahora
viven tu llamada.
Por los
obispos, presbíteros y diáconos;
y
también por tus consagrados religiosos,
hermanas
religiosas;
también
por tus misioneros
y por
los seglares generosos
que
trabajan en los ministerios instituidos
o
reconocidos por la Iglesia.
Sostenlos
en las dificultades,
confírmalos
en los sufrimientos, asístelos en la soledad,
protégelos
en la persecución,
confírmalos
en la fidelidad.
Te
pedimos por aquellos que están abriendo su corazón a tu llamada, o se preparan
ya a seguirla.
Que tu
Palabra los ilumine, que tu ejemplo los conquiste,
que tu
gracia los guíe hasta
la meta
del sacramento del Orden,
de los
votos religiosos, del mandato misionero
Que tu
Palabra, Señor sea para todos ellos guía y apoyo,
para
que sepan orientar, aconsejar, sostener a los hermanos
con
aquella fuerza de convicción y amor que tu posees
y que
Tú sólo puedes comunicar. Amén.
Energía
para luchar
Señor
te pedimos:
Energía
para luchar.
Grandeza
de alma para amar.
Nobleza
para no ser rastrero.
Rebeldía
contra las malas pasiones.
Sinceridad
para no ser farsante.
Ardor
para vivir mi ideal cristiano.
Dignidad
para ser hombres.
Tesón
para estudiar con constancia.
Alegría
para saber vivir.
Gallardía
para confesar tu verdad.
Espíritu
de sacrificio para ser más fuertes
Luz
para conocer nuestros defectos.
Entusiasmo
para ser tus apóstoles.
Hombría
para ser constantes.
Brío
para perseverar en tu gracia.
Valentía
para dar testimonio de Ti.
Amor
para quererte con lealtad total.
Todo,
Señor, aunque nos duela,
porque
te amamos.
Tú
ya sabes
Tú ya
sabes lo que cuesta serte siempre fiel.
La
fidelidad me asusta yo no sé por qué.
Sé que
te tengo conmigo, y contigo,
fijo no
vacilaré;
Eres el
camino y vida, eres tú mi fe.
Sabes
que quiero seguirte, que te doy mi SI.
Sabes
que contigo formo racimo de vid
Aunque
nadie me comprenda,
estoy
en tus manos ¿QUÉ QUIERES DE MÍ?
Es
nuestro yugo ligero, me dices, Jesús.
Aunque
la carga es pesada. conmigo vas tú.
No todo
van a ser flores;
pero si
estás tú.
se van
a convertir
mis
espinas en flores
a
cambio de un SI.
Manifiesta
a la juventud
Señor,
manifiesta a la juventud el amor que les tienes.
Que
algunos sepan descubrir ese amor tuyo y te sigan.
Que
vean en ti que eres la Verdad, la Luz y la Vida.
Que
ninguno de los que han sentido la llamada,
acallen
tu voz, ni tengan miedo a lanzarse mar adentro.
Que se
fíen plenamente de ti, y sepan salir de su puerto,
y
navegar contigo al rumbo que tú marques.
Dales
un corazón generoso, dispuesto siempre
a darlo
todo por ti, a través de la entrega a los hermanos.
Por
ellos te pedimos, para que sepan comprender
y
puedan dar la respuesta que tú esperas. Amén.
Llamados
a participar
Señor
Jesús, que nos has llamado
a
participar de tu sacerdocio,
concédenos
lo que te pedimos con fe:
Que
amemos con ardor la Eucaristía
en la
que te haces presencia.
Que
hagamos vida en nosotros tu
mandato
de caridad a los hermanos,
sobre
todo a los más necesitados.
Que
seamos exigentes con nosotros
mismos
v desprendidos para los demás.
Acrecienta
en nosotros el amor a la Iglesia
y danos
las vocaciones que necesitamos
para
gloria tuya y salvación de los hombres.
Jesús,
Sacerdote Eterno, amor hecho carne,
Señor
de nuestras vidas.
nos has
llamado para imitarte y unirnos a Ti,
pues
eres fiel.
Haz que
te sirvamos en la imitación de tu sacerdocio.
Danos
buscar siempre tu gloria y la salvación
de los
hombres. Haznos sembradores de la fe y
de la
semilla de la vocación .
Da a tu
Iglesia sacerdotes y religiosos que
sigan
tus caminos.
Vocaciones
que lleven por el mundo tu amor.
Concédenos
la gracia de servirte fielmente. Amén
Despierta
en mí la
vocación misionera.
Señor
Jesús,
dijiste
a tus discípulos:
"Id
por todo el mundo
y predicad la Buena Nueva
a todos
los pueblos",
despierta
en mí la vocación misionera
Te
agradezco
el don
gracioso que me has dado
al
llamarme al seno de la Iglesia
Y te
pido me ayudes
a
compartir mi fe
con
quienes aún no creen en Ti.
Te
ruego envíes
obreros
a recoger la mies.
Y haz
que quienes trabajan
en los
más lejanos lugares del mundo,
anunciando
el Evangelio,
no
desmayen en su misión. Amén.
Suscita
más misioneros.
Señor,
cuando vemos que tu espíritu y amor impulsa a muchos hermanos a dejar patria,
familia y todo lo que más quieren, para ir a anunciar tu amor y la fraternidad
a zonas y culturas desconocidas, quizás hostiles, no podemos menos que darte
gracias y decirte que creemos más en Ti, que sigues presente en el mundo,
actuando y dando felicidad a los que más se identifican Contigo, misioneros de
paz, esperanza, progreso, hermandad y fe en Ti y en el hombre.
Suscita
más misioneros para que sean un testimonio vivo para nosotros cada día; que
estén cerca, a nuestro lado, para que nos contagien su fe y su amor, y nos
ayuden a comprender que misioneros podemos ser todos y en todas partes.
Que no
desmayen, Señor, que su ejemplo cunda, y que sigan dando testimonio de verdad,
valentía, amor y esperanza sin buscar dinero, prestigio, votos, ni poderes de
ningún tipo.
Danos
luz para comprender y fuerza para decidir, porque Tú nos estás invitando ahora
a seguirte, porque cuentas con nosotros; con cada uno.
“Ser
con nosotros auténticos cristianos ser para vosotros santos sacerdotes”
Señor
Jesús
escucha
la plegaria humilde y confiada
de tu
Iglesia
que
necesita nuevos sacerdotes.
Nuestra
oración hoy es por los jóvenes,
para
que muchos de ellos,
al
encontrarse con tu mirada,
se
sientan llamados a seguirte,
Y,
sabiendo dejar todo,
encuentren
en el sacerdocio
la
razón y el sentido de su vida.
Concédeles
fortaleza y generosidad
para
responder a su vocación sacerdotal.
Haz que
todos los seminaristas
tengan
como meta y compromiso:
"ser
con nosotros auténticos cristianos
y ser
para nosotros santos sacerdotes".
Te
pedimos también
por
todos los presbíteros,
para
que vivan ilusionadamente
su
entrega y servicio a los hombres
Y a la
comunidad de hermanos,
que es
tu Iglesia.
Que
sean, por la santidad de su vida,
signos
de amor y misericordia,
de paz
y esperanza
en medio
del mundo.
Y,
unidos a su Obispo y al Papa,
acrecienten
la fe de todo tu pueblo.
Señor
hazme servicial
Señor,
¿de qué
me sirve la vida,
la
amistad y la alegría,
si sigo
igual que ayer?...
Señor,
¿de qué me sirve escucharte
si no
estoy dispuesto a arrimar el hombro
para
ser útil a los demás?
Señor,
¿de qué me sirve todo cuanto tengo
si soy
egoísta y prefiero quedármelo todo
y no
compartirlo con los demás?
Señor ,
hazme ser servicial, generoso,
comprometido
para
que mi ser rebose de alegría
al
sentirme útil a los demás.
Tú que
arrimaste el hombro,
Porque
tú lo hiciste,
enséñame
a mí también a hacer lo mismo.
Arriesgar mi vida
Que
marcado con tu cruz,
no
tenga miedo a la vida
y a los
oficios en que se arriesga la vida,
los
oficios en que se tienen responsabilidades...
Los
demás bien pueden ser prudentes,
y tú
dijiste que hay que ser locos.
Los
demás creen en el orden;
tú me
has dicho que crea en el amor.
Los
demás piensan que hay que conservar,
tú me
has dicho que hay que dar.
Los
demás se instalan.
tú me
has dicho que hay que caminar,
y estar
preparado a la alegría y al sufrimiento,
al
fracaso y al éxito,
a no
confiar en mí, sino en ti,
a jugar
el juego cristiano
sin
preocuparme de sus consecuencias,
y,
finalmente,
a
arriesgar mi vida, contando con tu amor...
(P.
Yoli)
Señor
hazme instrumento
Señor
hazme
instrumento de tu paz;
donde
haya odio, ponga yo amor,
donde
haya ofensa, ponga perdón,
donde
haya discordia, ponga unión,
donde
haya error, ponga verdad,
donde
haya desesperación, ponga esperanza,
donde
haya tristeza, ponga alegría;
haz que
busque
consolar,
no ser consolado,
complacer,
no ser complacido,
amar no
ser amado.
Porque
es
olvidándose como uno se encuentra,
es
perdonando como uno es perdonado,
es
dando como uno recibe,
es
muriendo
como
uno resucita a la vida.
(San
Francisco)
Concédenos
la abundancia de tu vida
Señor
Jesús, Pastor bueno, que has ofrecido tu vida para que todos tengan la Vida,
danos a
nosotros comunidad extendida por todo el
mundo, la abundancia de tu Vida,
y
haznos capaces de testimoniarla y comunicarla a los demás.
Señor
Jesús, concede la abundancia de tu vida
a todas
las personas consagradas a ti, para el servicio a la Iglesia.
hazles
felices en su entrega, infatigables en su ministerio, generosas en su
sacrificio.
Que su
ejemplo abra otros corazones para escuchar y seguir tu llamada.
Señor
Jesús da la abundancia de tu Vida a las familias cristianas, para que sean
fervorosas en la fe y en el servicio eclesial,
favoreciendo
así el nacimiento y el desarrollo de nuevas vocaciones consagradas.
Señor
Jesús, da la abundancia de tu Vida a todas las personas,
de
manera especial a los jóvenes y a las jóvenes que llamas a tu servicio;
ilumínales
en la elección; ayúdales en las dificultades; sostenles en la fidelidad;
haz que estén siempre dispuestas a ofrecer generosamente su vida
según
tu ejemplo para que otros tengan la vida.
Apóstol
Ven y
sígueme te ha dicho el Señor
"Quiero
hacerte pescador de hombres".
Agradece
sinceramente su llamada
y
responde con sinceridad a su invitación.
No
tengas miedo de dejar tu barca
y
empezar a caminar con El.
No te
llamó para la angustia,
ni para
la soledad y la frustración.
El no
quiere seguidores amargados.
o
discípulos de rostro triste.
Te
invita a una aventura inmensa
y a ser
para siempre un apóstol enamorado.
Te
llama a gozar de su intimidad
y a
participar de su confianza.
Te
invita a servir al mundo
y a
luchar por la dignidad del hombre.
Tienes
un testimonio que muchos esperan
y una
palabra que es urgente pronunciar.
Nada
temas: Ni el dolor, ni el fracaso,
ni la
persecución, ni el llanto.
Él va
contigo hasta el final.
Sus
palabras están puestas en tus labios.
Déjate
llevar por Él,
no te
canses pensando qué vas a decir.
Recuerda
que no te ha elegido por tu
simpatía,
ni por tu bondad,
ni por
tu inteligencia.
Es al
revés: te ha elegido por tu debilidad,
para
que seas capaz de manifestar su fuerza.
No lo
olvides.
Por
pura misericordia se fijó en ti.
Para
que le entregues tu mirada,
tu
Sonrisa, tu cuerpo y tu vida.
SÍGUELO
LA COSECHA APRIETA A LOS
OPERARIOS.
ENVÍANOS
FAMILIAS GENEROSAS
Señor
Jesús, que viviste tu familia de Nazaret
como el
primer seminario, cumpliendo la voluntad
del
Padre en la obediencia a María y a José.
Concédenos
por su intercesión, familias generosas y
fecundas, que acepten con gozo la vocación sacerdotal en aquellos de sus hijos
a quienes quieras llamar..
Que tus
sacerdotes, Señor, al renunciar a formar una familia, conducidos por el
Espíritu Santo para seguirte y representarte nos tengan a todos como de su
propia familia; y que toda la Iglesia
los tengamos a ellos, como de nuestra familia, para colaborar en su vida al
desempeño de su ministerio.
“Oh
Jesús, Buen Pastor acoge nuestra alabanza
y
nuestro sincero agradecimiento por todas las vocaciones que, mediante tu Espíritu, regalas continuamente a tu Iglesia.
Asiste
a los Obispos, presbíteros, misioneros, y a todas las personas consagradas; haz
que den ejemplo de vida verdaderamente evangélica.
Da
fortaleza y perseverancia en su propósito a aquellos que se preparan al sagrado
ministerio y la vida consagrada.
Multiplica
los evangelizadores para anunciar tu nombre a todas las gentes.
Protege
a todos los jóvenes de nuestras familias y comunidades:
concédeles
generosidad y prontitud para seguirte.
Vuelve
también hoy tu mirada sobre ellos y llámalos.
Concede
a todos los llamados la fuerza de abandonar todo para elegirte sólo a Ti, que
eres el Amor.
Perdona
la no correspondencia y las infidelidades de aquellos que has escogido.
Escucha,
oh Cristo, nuestra oración por intercesión de María, madre tuya y reina de los apóstoles. Ella, que por haber creído y
respondido generosamente es la causa de nuestra alegría,
acompañe
con su presencia y su ejemplo aquellos que llamas al servicio total de tu
Reino. Amén.”
LIBRES
PARA SEGUIR A JESÚS
Señor
Jesús, hoy sigues llamando a muchos jóvenes,
para
que estén contigo y anuncien el evangelio.
Dales
fortaleza y generosidad para que se liberen
de
todas las ataduras que anudan su corazón.
Sé tu
mismo su libre libertad para que puedan seguirte.
Que
todo lo que tienen ahora por ganancia,
al
conocerte a ti lo tengan por pérdida.
Que
atraídos por ti se animen a venderlo todo,
a darlo
a los pobres, y entreguen su propia vida
en la
honda sencilla alegría de tu pobreza.
Que la
esperanza de tu Reino, los seduzca hasta el fondo de su ser.
Que
pongan sus pies donde tu pusiste sus pasos,
comulgando
tu vocación y tu destino.
Haz
que, mañana, como apóstoles pobres y humildes,
libres
en tu misma libertad lleven tu presencia a los hermanos.
Y los
reúna en la mesa de tu Iglesia
que peregrina por el mundo hacia el Padre;
y, en
la aurora de un tiempo nuevo vivan contigo
la
aventura de un primer Pentecostés.
ID Y
PROCLAMAD EL EVANGELIO
Señor
Jesús, que prometiste tu presencia en medio de quienes se reúnen en tu nombre,
y que
enviste a tus discípulos de dos en dos haciéndote presente en ellos:
mira a
tu Iglesia en oración, pues intenta una nueva evangelización por todo el mundo,
tu eres
el mismo evangelio que hemos de anunciar hoy a quienes todavía no te conocen, o
no te aman o no te siguen, en todos los pueblos y ciudades donde quieres
llegar.
Tu
Iglesia necesita que muchos jóvenes, provocados en su corazón por ti se decidan
a darte la vida y quieran ser sacerdotes configurándose contigo, tomando como único quehacer el anuncio de tu evangelio.
Te
pedimos que escuchen tu voz; atráelos hacia ti y hazlos tuyos, para que
emprendan el camino de anunciar a todos los hombres, sus hermanos, la Buena
Noticia, de tu amor.
Y que
María, tu madre y primera discípula,
que
aceptó con generosidad su vocación, sostenga y acompañe a quienes has elegido
para anunciarte aquí y hasta el final de la tierra.
ORACIÓN
LÍTANICA POR LAS VOCACIONES
Señor,
ten piedad
Señor
ten piedad
Cristo,
ten piedad
Cristo,
ten piedad
Señor,
ten piedad
Señor,
ten piedad
Dios
Padre Celestial
Ten
misericordia de nosotros
Dios
Hijo, Redentor del mundo
Ten
misericordia de nosotros
Dios
espíritu santo
Ten
misericordia de nosotros
Trinidad
Santa un sólo Dios
Ten
misericordia de nosotros
Santa
María, que viviste de modo admirable
tu
vocación de madre de Dios
Ruega
por nosotros
Santa
María que viviste con honda ternura
tu
vocación a la virginidad
Ruega
por nosotros
Santa
María que desde el santuario de la Trinidad
vives
tu vocación última
de
madre de la Iglesia y de los hombres.
Ruega
por nosotros
San
José, admirable en tu vocación
de
esposo y de padre
Ruega
por nosotros
San
José, modelo silenciosos de la Iglesias
y
protector de todas las vocaciones
Ruega
por nosotros
San
Pedro, modelo apasionado de Pastor
Ruega
por nosotros
San
Pablo, modelo ejemplar de fundador
de
comunidades cristianas
Ruega
por nosotros
San
Juan, teólogo contemplativo
Ruega
por nosotros
Santiago,
que trajiste la luz de la fe a nuestras tierras
Ruega
por nosotros
San
Agustín, modelo y compañero de conversos,
Ruega
por nosotros
San
Jerónimo, maestro de la Sagrada escritura
Ruega
por nosotros
San
Benito, padre de monjes
Ruega
por nosotros
San
Francisco de asís, pobre y humilde
cantor
del universo
Ruega
por nosotros
Santo
Domingo, fascinado por la verdad de Dios
Ruega
por nosotros
Santa
Teresa de Jesús, maestra en los caminos de la oración
Ruega
por nosotros
San
Juan de Ávila, apóstol de Andalucía,
patrón
del clero español.
Ruega
por nosotros
San
Juan de Dios, buen samaritano de los enfermos
Ruega
por nosotros
San
Ignacio de Loyola, buen soldado de Cristo,
y
militante de la Iglesia
Ruega
por nosotros
San
Francisco Javier, viajero y misionero del evangelio
Ruega
por nosotros
Santa
Teresa Jornet, modelo de amor a los ancianos solos
Ruega
por nosotros
Todos
los santos y santas de Dios
Rogad
por nosotros
Señor,
ten piedad
Señor
ten piedad
Cristo,
ten piedad
Cristo,
ten piedad
Oremos:
Abba,
Padre, en nombre de Jesús tu Hijo eterno,
envía
sobre toda la Iglesia el fuego del espíritu
que
reparta sus dones y carismas,
para que crezca la presencia de tus testigos
en
medio del mundo,
porque
tu eres bueno y amigo de los hombres. Amén.
(IV
Maratón de oración por las vocaciones. Zaragoza)
VUESTRA
SOY, PARA VOS NACÍ
Vuestra soy, para vos nací,
¿qué
mandáis hacer de mí?
Soberana
majestad
eterna
sabiduría,
bondad
buena al alma mía,
Dios
alteza, un ser, bondad,
la gran
vileza mirad,
que hoy
os canta amor así:
¿qué
mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, pues me criasteis,
vuestra,
pues me redimisteis,
vuestra,
pues que me sufristeis,
vuestra,
pues que me llamasteis,
vuestra,
porque me esperasteis,
vuestra,
pues no me perdí:
¿qué
mandáis hacer de mí?
¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
que
haga tan vil criado?
¿Cuál
oficio le habéis dado
a esta
esclavo pecador?
Veisme
aquí, me dulce amor,
amor
dulce, veisme aquí.
¿Qué
mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, para vos nací,
¿qué
mandáis hacer de mí?
(Teresa
de Jesús. Poesías.)
MI
VOCACIÓN ES EL AMOR
“La caridad me dio la clave de mi
vocación. Comprendí que si la iglesia tenía un cuerpo compuesto de diferentes miembros, no le faltaría el más
necesario, el más noble de todos, comprendí que la Iglesia tenía un corazón y
que este corazón estaba ardiendo de amor.
Comprendí que sólo el amor era el
que ponía en movimiento a los miembros de la Iglesia; que si el amor llegara
apagarse, los apóstoles no anunciarían, los mártires se negarían a derramar su
sangre...
Comprendí que el amor encerraba
todas la vocaciones, que el amor lo era
todo, que el amor abarcaba todos los
tiempo y todos los lugares... En una palabra ¡que el amor es eterno!
Entonces en el exceso de mi alegría
delirante exclame: ¡Oh, Jesús, amor mío!... por fin, he hallado mi
vocación: ¡mi vocación es el amor!
¡Si, he encontrado mi puesto en la
Iglesia y este puesto, oh Dios mío, me lo habéis dado vos...en el corazón de la
Iglesia mi madre, yo seré el amor...así lo seré todo...así se realizará mi
sueño.”. (Teresa de Lisieux, Historia de
un alma.)
Oración
a San Juan de Ávila.
Oh
Dios,
que
hiciste a San Juan de Ávila
un
maestro ejemplar para tu pueblo
por la
santidad de su vida
y por
su celo apostólico,
haz que
también en nuestros días
crezca
la Iglesia en santidad
por el
celo ejemplar de tus ministros.
Concede
a tu Iglesia, Oh Dios,
por
intercesión de San Juan de Ávila
Sacerdotes
santos, religiosos/as
entregados
y laicos valientes
y
coherentes, todos ellos al servicio de tu Reino. Amén.
Señor
Jesús,
enséñanos
a ser generosos,
a
servirte como te mereces,
a dar
sin medida,
a
combatir sin preocuparnos
de las
heridas,
a
trabajar sin buscar descanso,
a
darnos sin esperar otra recompensa
que la
de saber que hacemos
tu
santa voluntad.
(Oración
Scout)
Seré la
vida romero,
romero
sólo que cruza siempre,
por
caminos nuevos,
seré la
vida romero, sin más oficio,
sin
otro nombre y sin pueblo...
seré la
vida, romero, romero, sólo romero.
(León
Felipe)
No
canta libertad más que el esclavo,
el
pobre esclavo;
el
libre, canta amor.
(Miguel
de Unamuno)
Que
hermosos son los pies del mensajero
que
anuncia la paz, que trae la buena nueva,
que
pregona la salvación.
(Isaías).
Oh,
Señor,
ve
delante de nosotros para guiarnos,
ve
detrás de nosotros para impulsarnos,
ve
debajo de nosotros para levantarnos,
ve
sobre nosotros para bendecirnos,
ve
alrededor de nosotros para protegernos,
ve
dentro de nosotros para que, con cuerpo y alma,
te
sirvamos para gloria de tu nombre.
(N.
Söderblom)
Quién
no se lanza mar adentro
nada
sabe del azul profundo del agua,
ni del
hervor de las aguas que bullen,
nada
sabe de las noches tranquilas cuando
el
navío avanza dejando una estela de silencio,
nada
sabe de la alegría de quedarse sin amarras,
apoyado
sólo en Dios,
más
seguro que el mismo Dios.
Desventurado
aquel que se queda en la orilla
y pone
su esperanza en tierra firme,
la de
los hombres razonables,
calculadores,
seguros de sí mismos,
que
imaginan ser ricos y están desnudos,
que
creen construir para siempre
y sólo
amontonan ruinas que siempre les acusarán.
(P.
Lyonnet)
Suponte
que estás en tu casa, enfermo,
lleno
de cuidados y atenciones,
pero un
día, vieras pasar, debajo de tu ventana a Jesús.
Si
vieras que Jesús te llamaba
y te daba un puesto en su séquito,
y te
mirase con esos ojos divinos
que
desprendían amor, ternura y perdón,
y te
dijera: “¿Por qué no me sigues?”
¿Qué
harías? ¿Acaso le ibas a responder:
Señor,
te seguiría si me dieses un enfermero,
te
seguiría, si estuviese sano
y
fuerte para poderme valer?. No.
Si
hubieras visto la dulzura de los ojos
de
Jesús te hubieras levantado de tu lecho
sin
pensar en ti para nada
te
hubieras unido a la comitiva de Jesús
y
le hubieras dicho: “Voy, Señor”
(Bto.
Rafael)
No
sabemos si estamos destinados a ser
río
caudaloso o si hemos de pareceremos
a la
gota de rocío,
en el
desierto a la planta desconocida;
pero,
más brillante o más humilde,
nuestra
obligación es cierta:
No
estamos destinados a salvarnos solos.
(Bto.
Manuel Domingo y Sol)
Cuando
descubrí que había un Dios,
comprendí
que no podía hacer otra cosa más
que
vivir para Él.
(Ch. de Foucould)
Necesito
tus manos,
para
seguir bendiciendo,
necesito
tus labios,
para
seguir hablando,
necesito
tu cuerpo,
para
seguir sufriendo,
necesito
tu corazón
para
seguir amando.
Te
necesito para seguir
salvando
a los hombres
mis
hermanos.
(M.
Quoist)
La
vocación es como un itinerario
con
señales de pista.
Cada
cual lleva a la señal siguiente,
sin
saber el término definitivo.
Mas que
un conocimiento del futuro
es un
correspondencia amorosa.
es una
amistad.
(J.
Sans - Vila)
El
trabajo que Dios hace en nosotros,
raramente
es el que nosotros esperamos.
Casi
siempre el Espíritu Santo parece
actuar
a contrapelo.
(G.
Bernanos)
“No atañe al instrumento saber si el artista
terminará su obra, ni corresponde a la pequeña Hostia preguntar si su Divino
sacerdote quiere encerrarla en el Sagrario o exponerla en la custodia.
Lo que
decís en el fondo de su alma es que su finalidad es la de ser consumida sólo
por Vos. En esto descansa toda mi confianza y mi felicidad.
Todo lo
que os pido, Señor, Vos los sabéis, es que hagáis lo que os reporte mayor gloria”
(María
Teresa Dupouy)
¿Eres
capaz de arriesgar la vida para alguien? ...
¡Hazlo
por Cristo!
(Juan
Pablo II)
Heme
aquí, Señor
Señor:
He oído
tu llamada. “La mies es mucha. Son pocos los obreros”.
Y aquí me
tienes: insignificante, sin medios. Con escasa iniciativa.
Pero
con una inmensa voluntad de trabajar por ti y por mis hermanos. Heme aquí,
Señor.
Dame
confianza en ti.
Cuando
nos veamos con las manos vacías. Cuando nuestro entusiasmo se enfríe ante el desaliento de los demás. Cuando la gente se comprenda
que trabajamos por los demás sin interés.
Danos
confianza.
He
calado hondo en tu llamada.
El mundo se olvida de ti. Cree que estás ausente
porque el ruido de las fábricas, no deja oír el tañido de las campanas.
Porque
se entrega al torbellino del interés, de la diversión... y en el fragor de las
olas es difícil oír la voz que habla dentro de ellos. Tu voz.
Nosotros
queremos hacer que tu voz se oiga lo más posible. En donde pasamos nuestra
vida. Que tu mensaje sea comprendido. Después tú quien obres, no nosotros.
No vale
la pena vivir los años de le existencia para uno mismo. Ni siquiera amontonando
dinero, o estando en la primera plana de los periódicos.
Si no
hacemos algo por el mundo hacer algo es renovarlo como quieres Tú, hemos
perdido la vida.
Padre,
haz de mí lo que quieras.
Padre
mío, me abandono a Ti,
haz de
mí lo que quieras,
lo que
hagas de mi,
te lo
agradezco.
Estoy
dispuesto a todo,
lo
acepto todo,
con tal
que tu voluntad
se haga
en mí
y en todas tus criaturas.
No
deseo nada más, Dios mío
Pongo
mi alma en tus manos
Te la
doy, dios mío,
con
todo el amor de mi corazón,
porque
te amo
y
porque para mí, amarte es darme
entregarme
en tus manos, sin medida
con
infinita confianza
porque
Tú eres mi Padre.
(H.
Carlos)
Por
los laicos
Señor,
Dios nuestro,
que
pusiste como fermento en el mundo
la
fuerza del Evangelio,
concede
a cuantos has llamado a vivir
en
medio de los afanes temporales
que,
encendidos de espíritu cristiano,
se
entreguen de tal modo a su tarea en el mundo,
que con
ella construyan y proclamen tu Reino. Amén
Servidores
de la fe
Señor
Jesús: llama a muchos apóstoles
para
que te presenten sus manos ungidas como las tuyas en el mismo fuego del
Espíritu,
y entreguen
en ellas a la Iglesia y al mundo la lumbre de tu Amor:
Pan
partido, Evangelio proclamado y huellas marcando el camino.
En esas
manos, en que Tú te entregas por entero,
sal al
encuentro de todos los hombres y llámales al corazón para la entrega obediente
y confiada a la fe.
A
través de ellas reúne a los hermanos para que crean
se
incorporen a tu Iglesia y avancen contigo transfigurando este mundo hacia el
hogar común del
Reino del Padre.
Bendito
seas, Señor, porque nos llamas y tomas de la mano a tus sacerdotes.
Tú
mismo eres la respuesta, su misma fidelidad.
Ya que
Tú has empezado en ellos la obra del servicio apostólico, sé Tú mismo el que la
lleves a término para alabanza y gloria del Padre.
No
nos envíes almas cobardes.
Señor:
No nos
envíes almas cobardes,
que un
día dice sí
y a la
vuelta del primer surco dejan al arado.
Envíanos
operarios de una sola palabra.
Como Tú
los quieres, Señor.
Almas
nobles como Pedro, que te amen de veras
Almas
limpias como Juan, que te acompañen siempre.
Almas
ardientes como Pablo, que recorran el mundo.
No
entregues la semilla de tu palabra
a los
cobardes ni a los temerosos.
Busca
pronto gente valiente que no tema a la muerte,
para
que todo el mundo llegue a conocerte.
Necesitamos,
Señor, corazones enteros,
incapaces
de dividirse entre el mundo y tu Iglesia.
Y Tú,
que nos conoces a todos,
puedes
elegir a los que precisas para tu reino
y a los
que sean capaces de hacer crecer a tu Iglesia.
SÚPLICA
A SAN JOSÉ
Dios
todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los
hombres a la fiel custodia de S. José; haz que, por si intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y los
lleve a plenitud en su misión salvadora.
Dios
todopoderoso, te pedimos nos concedas, por la gloriosa intercesión de nuestro Padre S. José, abundantes y
santas vocaciones que anuncien tu Reino sin descanso.
Haz
Señor que los sacerdotes, religiosos/as, laicos y misioneros iluminados por tu Palabra y
guiados por la humildad y fidelidad de S. José, abran sus corazones a tu
siempre providente voluntad. Amén.
Oremos por las vocaciones sacerdotales
y por nuestros seminarios por intercesión de S. José:
- Para
que muchos jóvenes estén dispuestos a escuchar la voz de Jesús, que los llama.
- Por
todos los que se forman en nuestros seminarios, para que aprovechen al máximo
este tiempo de formación y perseveren en su empeño de llegar al sacerdocio.
- Por
todos los sacerdotes, especialmente por los más necesitados, para que vivan con
entusiasmo contagioso su vocación y perseveren en ella.
Oración:
Escucha, Señor, nuestro Dios, la oración que te hemos dirigido por medio de S.
José, cuidador y promotor eficaz de la vocación de tu Hijo, nuestro Señor
Jesucristo. El que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
La
vocación no es sólo un gusto, no es sólo una inclinación, no es sólo querer, no
es sólo poder. Es la vocación la que nos tienen a nosotros, es ella la que nos
va teniendo a medida que afirmamos nuestro oído. A medida que nuestros ojos
descubren que alguien ha de repartir el Cuerpo de Cristo, la Palabra de Cristo,
el Amor de Cristo.
(J.
Sans Vila)
Amigos
que lo anuncian
Señor
Jesús:
quisiste
elegir amigos que compartieran tu misión.
Te preguntaron:
“¿dónde vives?” y les dijiste: “Venid y
lo veréis”.
Estuvieron
contigo y fueros tus amigos también en el anuncio de tu evangelio.
Y
llamaron después a otros para estar contigo y realizar en tu nombre el Reino.
Sigue
convocando hoy a muchos.
Que se
sientan queridos por el Padre, seducidos por ti y alentados por el Espíritu.
Que
opten por ti, desde ti mismo , Tú que eres la bienaventuranza, Tú que eres
nuestra suficiencia,
que no
tengan miedo al compromiso de entregarse a ti y a todos. Y sean para sus
hermanos en la Iglesia y para todos los
hombres, tus amigos que te anuncian desde la contemplación hasta el trabajo
apostólico.
Fermento
en el mundo
Señor
Jesús: el Espíritu te ungió, para evangelizar a los pobres y te envió para
anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en
libertad a los oprimidos, para proclamar el año de gracia del Señor.
Y Tú,
desde el Padre, enviaste al Espíritu sobre tus Apóstoles y los enviaste a ellos
a proclamar que el Reino de Dios está
cerca, para dar la Buena Noticia a los pobres y adelantar el año de gracia del
Señor.
Continúa
llamando a muchos jóvenes para que prolonguen tu presencia al servicio de la
comunidad cristiana, fermento mundo y sean sacerdotes, religiosos y laicos que
vivan y anuncien el Evangelio de tu gracia entre los pobres, en el espacio de
esta tierra y en este tiempo de la
historia.
Hazme
conocer el camino
Hazme,
Señor que conozca el camino.
Haz
que, como dice Jeremías, pueda yo poner
mojones en mi pasado:
“vuelvan
a ver los caminos del pasado,
coloquen los mojones de referencia”.
Ayúdame
a entender las etapas de tu designio,
los
momentos de luz y los momentos de sombra,
de
prueba, al menos hasta los límites de lo tolerable.
Dame a
conocer en qué punto estoy en mi camino
y dónde
me encuentro.
Señor,
Tú que nos escrutas y nos conoces,
sabes
lo incapaces que somos de comprender tu misterio y el nuestro.
Conoces
nuestra incapacidad para hablar de estas
cosas con verdad.
Te
rogamos, Padre, en nombre de Jesús:
mándanos
tu Espíritu que escruta la profundidad del hombre y
sabe lo que nos haga capaces de
conocernos como somos conocidos de ti en
la profundidad del corazón
¡Oh ,
Sagrada Familia de Nazaret!, comunidad del amor de Jesús, María y José, modelo
e ideal de toda familia cristiana, a ti confiamos nuestras familias.
Abre el
corazón de cada hogar doméstico a la fe,
a la
acogida de la Palabra de Dios al testimonio cristiano, para que llegue a ser
manantial de nuevas y santas vocaciones.
(Juan
Pablo II)
Vaso
de arcilla
Señor,
planta en lo hondo de nosotros la semilla de nuestra vocación cristiana, bautismal y crismal.
Y
después, en el tronco que las raíces profundas de la semilla han hecho crecer, injerta y vivifica, Señor, el sentido de
la llamada y de la misión.
No
permitas que algunas pequeñas dificultades, frases de amigos, mentalidades
diversas que no dan los libros,
la
televisión, los medios de comunicación,
la opinión
pública, nos hagan vacilar
demasiado
fácilmente en esta convicción fundamental.
Sé Tú
mismo la raíz de nuestra debilidad
hasta
que podamos decir con el apóstol Pablo:
somos
un vaso de arcilla, pero nuestra fuerza viene de Ti:
¡Tú eres nuestra vida Señor Jesús!
Tú, el
sostén para nuestra palabra y para nuestra acción,
porque
no somos capaces de pronunciar las palabras justas
y no
podemos aclarar nada si no nos iluminas con tu
resplandor ¡y si el Padre no nos atrae con su
fuerza!.
Concédenos
ser tus colaboradores abandonando todo
por la
obra del Padre para ser verdaderamente
apóstoles enviados por ti.
María,
Madre del Señor, ayúdanos a comprender
el Espíritu con que actuaron los apóstoles, lo positivo de la vida, a fin de
que no nos dejemos engañar de falsos valores sino que
sepamos elegir la verdad.
Cristo,
me necesitas
Cristo,
no tienes manos,
tienes
sólo nuestras manos
para
construir un mundo nuevo
donde
habite la justicia.
Cristo,
no tienes pies,
tienes
sólo nuestros pies
para
poner en marcha a los hombres
por el
camino de la libertad.
Cristo,
no tienes labios
tienes
sólo nuestros labios
para
proclamar al mundo
la
buena noticia de su Evangelio.
Cristo,
no tienes medios,
tienes
sólo nuestra acción
para
lograr que todos los hombres
sean
hermanos
Cristo,
somos la única Biblia
que
pueden leer aún,
el
único mensaje de esperanza
dirigido
a los hombres
escrito
con obras y palabras eficaces.
Espero
en Ti, Señor
Espero
en Ti, Señor
con la
esperanza del hombre que camina en ilusión.
Con la
ilusión de quien cree en sí mismo.
Espero
en Ti, Señor
porque
me fío de tu palabra,
porque
tu palabra al hacerse Vida en mí,
me
dices que eres la Verdad.
Espero
en Ti, Señor
porque
mi vida necesita de impulsos renovados,
porque
quiero ser testigo entre los hombres,
de que
hay una razón fuerte para vivir.
Señor,
que mi
esperanza sea activa
que mi
actitud de espera en el futuro
me haga
más ávido del presente.
Señor,
perdóname
cuantas veces traicioné mi esperanza,
con la
traición de la vida cómoda e instalada,
con la
traición de quien sólo espera para sí,
con la
traición de quien ya no espera,
porque
lo inmediato le satisface.
Señor,
hazme
sensible a la esperanza de los hombres:
que
comprenda a quienes carecen de lo mínimo
y no
pueden abrirse a la esperanza.
Que
luche por la esperanza de los hombres en los hombres.
Que no
cierre mi oído al grito de los hombres sin esperanza.
Haz
que ponga mi vida a su servicio:
tendrán
entonces, un motivo para esperar.
¡Señor,
no quiero estar solo¡
¡Oh
Espíritu de verdad!, que has venido a nosotros en Pentecostés para formarnos en
la escuela del Verbo Divino, cumple en
nosotros la misión a la cual el Hijo
te ha llamado.
Llena
de ti mismo todo corazón y suscita en muchos jóvenes el anhelo de lo que es auténticamente grande y hermoso en la
vida, el deseo de la perfección evangélica, la pasión por la salvación de las almas.
Sostén
a los “obreros de la mies” y dona
fecundidad espiritual a sus esfuerzos
en el camino del bien.
Haz
nuestros corazones completamente libres y puros, y ayúdanos a vivir con plenitud el
seguimiento de Cristo, para gustar
como tu último don el gozo que no
tendrá jamás fin. Amén.
(Juan
Pablo II)
Tu
nombre
Señor
Jesús,
mi amor
a la vida tiene un nombre:
tu
nombre.
Tú eres
aquél en quien yo creo, al creer en la vida.
Tú eres
aquél en quien yo espero, al esperar en la vida.
Tú eres
aquél a quien yo amo, al amar la vida.
Sé Tú
el que me dé la fuera para creer, esperar y amar.
Sé Tú
el que encuentre cuando creo, espero y amo.
Dios
misterioso, corazón, corazón de la vida que amo
ayúdame
a penetrar en ese gran misterio
y a
sumergirme en aquello que vivo.
No
permitas, Dios mío,
que yo
desperdicie este compromiso de cada día,
contigo
en el trabajo, en la amistad y siempre.
Apóstoles
en camino
Señor
Jesús, Apóstol del Padre, que llamaste
a tus
discípulos para que fueran apóstoles tuyos
hasta
el final de la tierra, convida a la misma
vocación,
consagración y misión, a nuevos jóvenes,
para
que sean sacerdotes en la Iglesia
evangelizadora.
Que tus
sacerdotes, Señor,
por su
preparación y santidad, con la ayuda del
Espíritu
Santo, nos sirvan de apoyo y de guía
en el
camino hacia ti.
Bendice
a nuestros catequistas y nuestras parroquias
“Oh
Jesús, Buen Pastor de la Iglesia, a ti te encomiendo
a
nuestros catequistas, que bajo la guía de los Obispos y de los sacerdotes sepan
conducir a cuantos les han sido confiados a descubrir el auténtico significado
de la vida cristiana como vocación, para que, abiertos y atentos a tu voz, te
sigan generosamente.
Bendice
nuestras parroquias, trasfórmalas en comunidades vivas donde la oración y la
vida litúrgica, la escucha atenta y fiel de tu Palabra, la caridad generosa y
fecunda, vengan a ser el terreno favorable para el nacimiento de una mies
abundante de vocaciones.
Oh
María, Reina de los Apóstoles, bendice a los jóvenes, hazlos partícipes de tu
dócil saber escuchar la voz de Dios y ayúdalos a pronunciar, como tú, un “sí”
generoso e incondicional al misterio de amor y de elección al cual les llama el Señor.”
(Juan
Pablo II)
Te
confiamos nuestra comunidad
Jesús,
Buen Pastor, suscita en todas las comunidades parroquiales sacerdotes y diáconos, religiosos y religiosas, laicos
comprometidos y misioneros, según las necesidades del mundo entero, al que Tú
amas y quieres salvar.
Te
confiamos en particular nuestra comunidad:
crea en
nosotros el clima espiritual que había entre los primeros cristianos, para que
podamos ser un cenáculo de oración en amorosa acogida del Espíritu Santo y de
sus dones.
Asiste
a todas las personas consagradas.
Guía
los pasos de quienes han acogido generosamente tu llamada y se preparan a las
órdenes sagradas o profesión de los
consejos evangélicos.
Vuelve
tu mirada de amor hacia tantos jóvenes bien dispuestos y llámalos a tu
seguimiento.
Ayúdales
a comprender que sólo en ti pueden realizarse plenamente.
Confiando
estos grandes intereses de tu corazón
a la
poderosa intercesión de María, Madre y modelo de todas las vocaciones, te
suplicamos que sostengas nuestra fe
con la certeza de que el Padre concederá lo que Tú mismo has mandado que
pidamos.
PADRE
NUESTRO POR LOS SACERDOTES
Padre
nuestro que estás en el cielo,
envíanos
sacerdotes
que nos
hablen de tu Nombre Santo
y nos
proclamen tus maravillas
con
claridad y paciencia.
Envíanos
sacerdotes
que nos
ayuden a esperar y a buscar tu Reino.
Envíanos
sacerdotes que nos acompañen a discernir
cuál es
tu voluntad
en
nuestro peregrinar por la tierra
camino
del cielo.
Envíanos
sacerdotes que nos den con unción y sosiego
el Pan
de la Eucaristía
Envíanos
sacerdotes que estén solícitos a acogernos
para
perdonar nuestros pecados y ofensas
para
animarnos a vivir
en
comunión fraterna
y a
perdonar siempre a los que nos ofenden.
Envíanos
sacerdotes que,
con su
ejemplo y su palabra,
nos
enseñen a no caer en la tentación
y que
se preocupen de nuestros sufrimientos y de nuestro mal.
Amén.
(V
Maratón, Zaragoza 1999)
PADRE
NUESTRO POR LOS RELIGIOSOS
Padre
nuestro que estás en el cielo,
suscita
religiosos y religiosas, monjes y monjas que, con su sólo existencia nos
recuerden
que sólo tú eres santo y sólo tú bastas para ser felices.
Suscita,
Padre, religiosos y religiosas,
monjes
y monjas, obreros y centinelas de tu Reino.
Suscita,
Padre hombres y mujeres cabales,
viviendo
pobres, castos y obedientes
a tu
Palabra, a tu Voluntad.
Levanta,
Padre, en este desierto de hoy,
conventos
y monasterios tan necesarios como el pan de cada día.
Suscita,
Padre hombres y mujeres reconciliados y silenciosos, que irradien paz,
misericordia y perdón y así nos enseñen la cima del Amor.
Padre
Misericordioso y fiel,
libra a
los religiosos y religiosas,
a los
monjes y monjas de caer en la tentación de la suficiencia y la agitación,
pensando
que así nos ayudan más.
Llena
sus noviciados de nuevas vocaciones
y
líbralos de todo mal.
(V
Maratón, Zaragoza 1999)
PADRE
NUESTRO POR LOS LAICOS CONSAGRADOS
Padre
nuestro, que estás en el cielo
acrecienta
el número de laicos
en
medio del mundo,
consagrados
a proclamar con obras y palabras,
la
santidad de tu Nombre.
Capaces
de ser luz y sal de tu Reino
en
medio de la calle y del trabajo,
en el
interior de las casas y de las familias.
Dóciles
a tu Voluntad
de
edificar un mundo nuevo,
amando
intensamente los bienes del cielo.
Trabajadores
del pan y de la paz de cada día.
Testigos
valientes y humildes de tu Amor que les pacifica,
y les
da fuerza para perdonar las ofensas.
Firmes
ante toda tentación.
frente
a los placeres y poderes de esta sociedad,
adorándote
a Ti, único Dios verdadero.
Líbralos
de los malvados
y de
todo mal que les aparte de ti.
Amén
(V
Maratón, Zaragoza 1999)
Oración
del Acompañante
Para
orar por aquellos y aquellas a quienes acompaño
Me
pongo en la presencia del Buen Padre Dios
Pienso
en alguien a quien acompaño.
Encomiendo
esta persona al Señor y le pido que me
permita
saber acompañarla
Pienso
en esta persona: ¿Qué está viviendo?
¿De qué
manera puedo favorecer su vida? ¿Cómo necesita ser amada? ¿Qué núcleos de vida
tiene que aún no ha potenciado? ¿...?
De esto
le hablo al Señor; puedo imaginar al Señor tocándola en sus heridas, tocando y
sanando sus núcleos vitales, liberándola...
Agradezco
al Señor por la vida de este hermano/a.
Buen
Padre Dios, nuevamente quiero hablarte de aquellos y aquellas a quienes tú
mismo has ido poniendo en mi camino de aquellos y aquellas a quienes intento
acompañar en su proyecto de seguir a Jesús y de poner sus vidas al servicio de
tu Reino...
Tú
sabes lo que ellos y ellas necesitan para vivir, concédeselo.
Tú
sabes de sus historias, de sus miedos, de sus heridas y fracasos, libérales...
Tú
conoces sus ilusiones, sus recursos, los elementos bondadosos de sus personas,
poténciales...
Que tu
Espíritu siga haciendo de ellos hombres y mujeres libres, maduros, plenamente
tuyos y enteramente dispuestos al
servicio de un mundo diferente, justo, fraterno...
Haz de
ellos hombres y mujeres constructores de la vida.
A
quienes me has confiado te los devuelvo.
Son
tuyos, cuídalos con tu corazón de Buen Padre.
Si me
invitas a acompañar a mis hermanos y hermanas, concédeme, Señor:
+ un
corazón misericordioso, que sepa amar a los otros con ternura...
+ el
saber acoger a los demás con tu brazo...
+ el
poder escuchar a mis hermanos sin enjuiciarles...
+ la
sabiduría que permite vivir en discernimiento...
+ el
entusiasmo que se transmite en pasión por tu Reino, por los pobres...
+ el
propio conocimiento que hace posible ayudar a los otros a conocerse...
+ la
propia estima que ayuda a otros a quererse...
+ la
conciencia de ser solamente instrumento tuyo....
+ la
gratitud para contigo, porque me confías lo más grande, lo más sagrado, lo más
querido para ti, que es la vida de tus hijos e hijas...
(Encuentro
Animadores de P. J., Zaragoza.. Febrero 1999)
UN
SACERDOTE DEBE SER...
muy
grande y a la vez muy pequeño,
de
espíritu noble como si llevara sangre real
y
sencillo como un labriego,
héroe,
por haber triunfado sobre sí mismo,
y
hombre que llegó a luchar contra Dios,
fuente
inagotable de santidad
y
pecador a quien Dios perdonó,
señor
de sus propios deseos
y
servidor de los débiles y vacilantes,
uno que
jamás se doblegó ante los poderosos
y se
inclina, no obstante, ante los más pequeños,
dócil
discípulo de su maestro
y
caudillo de valerosos combatientes,
pordiosero
de manos suplicantes
y
mensajero que distribuye oro a manos llenas,
animoso
soldado en el campo de batalla
y madre
tierna a la cabecera del enfermo,
anciano
por la prudencia de sus consejos
y niño
por su confianza en los demás,
alguien
que aspira siempre a lo más alto
y
amante de lo más humilde...
Hecho
para la alegría,
acostumbrado
al sufrimiento,
ajeno a
la envidia,
trasparente
en sus pensamientos,
sincero
en sus palabras,
amigo
de la paz, enemigo de la pereza,
seguro
de sí mismo, “completamente distinto a mí”, comenta el amanuense.
(Manuscrito
medieval)
Oración
Día del Seminario
Oh
Dios, Padre Bueno, Dueño de la Mies;
escucha
la oración de tus hijos:
Concede
a tu Iglesia de Aragón
abundantes
y santas vocaciones sacerdotales
garantía
de vitalidad y seguridad para el porvenir de nuestras diócesis.
Haz que
los sacerdotes sean testimonio viviente
del
Evangelio por su fraternidad y su alegría
en la
entrega total a Ti y a los hermanos.
Danos a
todos sabiduría
para
escuchar tus llamadas
y
generosidad para seguirlas con prontitud
como la
Virgen María.
Te lo
pedimos Padre,
en la
fuerza del Espíritu,
por
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Danos
locos
Oh
Dios, danos locos,
de los
que se comprometen a fondo,
de los
que aman con algo más
que
palabras.
Oh
Dios, danos locos,
de los
que se olvidan de sí mismos,
de los
que entregan su vida hasta el fin.
Oh
Dios, Danos locos
dispuestos
a dar el salto
hacia la inseguridad,
hacia
la incertidumbre sorprendente
de la pobreza.
Oh
Dios, Danos locos,
de los
que aceptan diluirse en la masa,
de los
que no utilizan la superioridad en su provecho.
Oh
Dios, Danos locos
enamorados
de una forma de vida sencilla
liberadores
eficientes, amantes de la paz.
Oh
Dios, danos locos
dispuestos
a aceptar cualquier tarea,
a
acudir donde sea con ternura
(L. J.
Lebret)
Mujer de fe y confianza
María,
mujer de fe y confianza, abierta al Espíritu,
disponible
al Amor.
María,
río que lleva a la vida, plenitud de entrega y
de
acogida, mujer creyente.
María,
maravillada, asombrada, ante el don gratuito de Dios.
Mujer
que nos dio la vid a en plenitud, gratuidad, amor.
María,
testigo de esperanza, hija pobre de Yahvé.
estrella
y faro en la noche, nos muestras la claridad de Dios.
Nos
alegramos contigo porque supiste guardar y hacer vida en ti, la Palabra de
Dios.
María,
tú nos enseñas a amar, a escuchar, acoger y anunciar la Palabra, a servir al hermano, a luchar por el Reino,
a
ofrecer nuestro ser entero en disponibilidad de amor.
Tú
arriesgaste tu vida en el gesto de tu "sí".
Tú
recibiste el Espíritu, fuego, vida, misión, Pentecostés.
Eres
Madre de la Iglesia y crece la vida por ti.
Feliz
eres tú que has creído, haznos creyentes deseosos
de
responder a las llamadas de tu Hijo.
Nos
alegramos contigo, haznos testigos alegres del Señor en el servicio a los
demás.
Madre
de la Iglesia
A Ti
nos dirigimos, Madre de la Iglesia.
A Ti
que con tu "fiat" abriste
la
puerta a la presencia de Cristo en el mundo,
en
la Historia y en las almas,
acogiendo
con
humilde silencio y total disponibilidad
la
llamada del Altísimo.
Haz que
muchos hombres y mujeres escuchen,
también
hoy, la voz apremiante de tu Hijo:
"Sígueme".
Haz que
tengan el valor de dejar sus familias,
sus ocupaciones, sus esperanzas terrenas y sigan a Cristo por el camino que El
les señale.
Extiende
tu maternal solicitud sobre los misioneros esparcidos por el mundo entero;
sobre los religiosos y religiosas que asisten a los ancianos, enfermo,
impedidos y huérfanos; sobre los
miembros de los Institutos seculares, fermento de buenas obras; sobre aquellos que, en la clausura, viven da
fe amor, y oran por la salvación del mundo. Amén
VIRGEN
MARÍA,
HUMILDE
HIJA DEL ALTÍSIMO.
Virgen
María, humilde hija del Altísimo,
en Ti
se ha cumplido de modo admirable
el
Misterio de la divina llamada
Tu eres
la imagen de lo que Dios cumple
en
quién a El se confía;
en Ti
la libertad del Creador
ha
exaltado la libertad de la criatura
Aquel
que es nacido en tu seno
ha
reunido en un sólo querer la libertad salvífica de Dios
y la
adhesión obediente del hombre gracias a Ti,
la
llamada de Dios se salda definitivamente
con la
respuesta del hombre - Dios.
Tú,
primicia de una vida nueva
protégenos
a todos nosotros en el “Sí”
generoso
del gozo y del amor.
Santa
María, Madre de cada llamado,
haz que
los creyentes tengan la fuerza
de
responder con ánimo generoso al llamamiento divino,
y sean
alegres testimonios del amor
hacia
Dios y hacia el prójimo.
Joven
Hija de Sión, Estrella de la mañana
que
guías los pasos de la humanidad
a
través del Gran Jubileo hacia el porvenir,
orienta
a la juventud del nuevo Milenio
hacia
Aquel que es “la luz verdadera
que
ilumina a todo hombre” (Jn 1,9).
Amén.
(Oración
de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, Mayo 2000)
LLENA
DE GRACIA
María un día escuchaste la Voz de Dios
que por
medio del Ángel te llamaba "llena de
gracia".
El te dijo que quería contar contigo
para
llevar adelante su Plan de Salvación y
Tú le
dijiste que sí. Ese "sí" te llevó a que
concibieras
en tu seno a la Palabra hecha
carne,
a ponerte en camino para ir a servir a
tu
prima Isabel, a proclamar la grandeza del
Señor,
a dar a luz al Hijo de Dios en las
afueras
de Belén, a verlo crecer en estatura,
sabiduría
y gracia, a conservar y meditar todo
en tu
corazón, a ver cómo pasaba por el
mundo
haciendo el bien, a estar en pie junto
a la
Cruz contemplando la entrega total de tu
Hijo
por la Humanidad y escuchar de sus
labios
que desde aquel momento eras nuestra
Madre.
Por
ello, Madre, a ti acudimos cuando
vemos
la necesidad que hoy tenemos de que
haya
muchos jóvenes que, siguiendo tu
ejemplo
de disponibilidad a la voluntad de
Dios,
quieran responder a la llamada que les
hace tu
Hijo a entregar totalmente su vida para
pasar
por el mundo haciendo el bien, siendo,
en
medio de los hombres y mujeres de hoy,
signo y
presencia del Buen Pastor que conoce
a sus
ovejas y da la vida por ellas.
Madre
de la juventud
Madre
de la juventud,
Virgen
del silencio,
Muchacha
de Nazaret,
en
quien pudo más
la
generosidad que el miedo.
danos
el valor de imitar tu radical entrega.
Madre
siempre joven,
tenemos
una vida en nuestras manos
y a
veces, da la impresión
que no
sabemos en qué emplearla.
Que el
egoísmo
no
cierre los caminos
que tú
nos abres
ni el
miedo
esterilice
nuestros pasos.
Enséñanos
a ser fieles
Santa,
Virgen de nuestro
caminar,
fuente limpia de fe,
Madre
de todos los hombres.
Haznos
personas
bueno y
transparente.
Enséñanos
a ser fieles a Jesús y
a vivir
como, entregados en el
servicio
de los demás, buscando
la
Gloria de Dios y el Bien de los
hombres.
Ruega
Madre, por los jóvenes a
Jesús,
hazles sentir ayuda
maternal.
Concédeles la gracia de
la
vocación sacerdota1, religiosa,
misionera...
Que
sean fieles a la llamada.
Madre de Todos.
María,
Madre del Pueblo de Dios, te pedimos por todos los que creemos en Cristo,
que
lleguemos a la unidad y fraternidad que el mismo Cristo pidió para los suyos.
Ten
presente a nuestro mundo, inmerso en un mar de luchas y guerras,
que llegue
a la unidad y paz en Cristo.
Te
presentamos a nuestros sacerdotes y a quienes se preparan para serlo,
que
respondan en fidelidad a lo que tú esperas de ellos
Te
encomendamos a todos los consagrados,
que
sean testigos de las bienaventuranzas
Madre
de los que luchan y se esfuerzan.
mira a
los jóvenes para que hagan de su vida una conquista en la superación
y no se
den nunca por vencidos.
Madre
de todos los hombres,
que
todos comprendamos nuestra vocación o llamada que nos dirige el Padre,
y
respondamos con generosidad a sus exigencias.
Tú
ejemplo nos ilumina
María
Tu has sido capaz de dar en plenitud,
el sí a
la propuesta y a los planes de Dios.
Únicamente
tú te has entregado,
en
absoluta disponibilidad
a su
voluntad amorosa y providente.
Miramos
tu ejemplo que nos ilumina
y es
estímulo que nos impulsa
hacia
el compromiso cristiano en la vida.
Sentimos
muchas veces, sin duda,
la
exigencia de Dios, su invitación o llamada
a
participar en la realización de sus designios
grandes
o humildes, importantes o de rutina diaria.
Madre
nuestra María, enséñanos a abrirnos al Señor,
a estar
pendientes de su voz, y a decir sí con alegría.
Contigo
daremos gloria a Dios.
CONSÉRVAME
EL CORAZÓN JOVEN
Santa
María, Madre de Dios
consérvame
el corazón joven, puro y transparente
como una fuente.
Consígueme
un corazón sencillo, un corazón magnífico para entregarse, que sea compasivo,
que sea amable;
un
corazón generoso y fiel que no olvide ningún bien,
ni
guarde rencor por ningún mal.
Hazme
un corazón manso y humilde,
que ame
sin exigir recompensas.
Decidido
a amar a Dios sobre todas las cosas.
Dame,
Santa Virgen María, un corazón impaciente por ser cada día mejor; que solamente
sea feliz amando mucho a Dios Padre y a los hombres, mis hermanos. Que te ame a
ti con un corazón joven.
CONSÉRVAME
EL CORAZÓN JOVEN
Santa
Maria, Madre de Dios consérvame el corazón joven,
puro y
transparente como una fuente.
Consígueme
un corazón sencillo, un corazón magnífico para entregarse,
que sea
compasivo, que sea amable;
un
corazón generoso y fiel que no olvide ningún bien,
ni
guarde rencor por ningún mal.
Hazme
un corazón manso y humilde, que ame sin exigir recompensas.
decidido
a amar a Dios sobre todas las cosas.
Dame,
Santa Virgen María, un corazón impaciente por ser cada día mejor;
que
solamente sea feliz amando mucho a Dios Padre y a los hombres, mis hermanos.
Que te
ame a ti con un corazón joven.
En
el camino
Virgen
María, concédenos la gloria inacabada
y joven
de sentirnos siempre en camino.
En
camino hacia Dios, nuestro Padre.
En
camino con Cristo, nuestro hermano mayor.
En
camino con la Iglesia, pueblo de Dios.
En
camino hacia el mundo,
hombres
y mujeres hambrientos y sedientos de amor, justicia y paz.
En
camino hacia los pobres,
todos
los que puedan necesitar algo nuestro que podamos dar.
En
camino contigo, Madre en caminos de servicio,
en
caminos de huida, en caminos de vocación y destino,
en
caminos de Dios, Santa María. Amén.
Modelo
de consagración
María,
eres para nosotros modelo singular de consagración;
aceptaste
la palabra divina para consagrarte totalmente a la persona y obra de Jesús.
Eres la
mujer siempre disponible, la humilde y pobre esclava del Señor
que nos
estimula con su ejemplo a ser fieles a los designios del Espíritu Santo.
Eres,
también, la Madre de misericordia y la salud de los enfermos,
que nos
enseñas a compadecer el dolor humano
y a
aliviar los padecimientos y tribulaciones de los que sufren,
Te pedimos
que nuestras vidas estén siempre dispuestas a continuar la obra de Jesús,
que
desde la disponibilidad seamos fieles a los designios del Espíritu,
que las
necesidades sociales, el dolor y la marginación.
nos
estimulen a responder con nuestra vida a lo que Jesús quiere de nosotros.
Cántico
a María
Te
damos gracias, Padre, porque has hecho en María grandes maravillas.
Ella es
una criatura como nosotros, pero Tú la hiciste Madre tuya.
Estamos
orgullosos de María, porque forma parte de nuestro pueblo.
nosotros
la llamamos bienaventurada, pues Tú te fijaste en su humildad.
Por
ella, Jesús se hizo uno de nosotros, para que llegáramos a ser hijos tuyos.
A
través de María nos llegó tu misericordia:
ahora
estamos seguros que tu ayuda no nos faltará.
Tu
brazo nos protegerá siempre, si te aceptamos como ella en nuestras vidas.
Has
hecho de nosotros tu familia, y a tu Madre la hiciste Madre nuestra
Ella
nos invita a cantarte, con ella te decimos: “Gracias, Padre nuestro".
Suplica
por las vocaciones
Madre
Inmaculada, Madre de la Iglesia, intercede
por
nosotros paro que en nuestras comunidades
cristianas
surjan vocaciones por la vida sacerdotal,
para la
vida religiosa, para la entrega a la acción
evangelizadora
y misionera de la Iglesia. Amén.
(Elías
Yanes)
María del Magníficat
María,
creemos, como tú,
que la actitud más bella del creyente
es ponerse a cantar y agradecer
el don maravilloso del Señor
que llega hasta nosotros hecho gracia...
María,
creemos, como tú,
que abriste a la Palabra y decir Sí
es salir al encuentro del Señor
que nos sigue llamando cada día
a la hora de la tarde y de la brisa...
María,
creemos, como tú,
que el Dios de los humildes y los pobres
compromete a su Hijo
con todos los que sufren en sus carnes
el llanto del desprecio y la opresión...
María,
creemos, como tú,
que el brazo del Señor
acoge a los sencillos
y niega al poderoso las razones
para hacer del dominio y la riqueza
explotación...
María,
creemos, como tú,
que el dichoso y feliz Nuevo Reino
descubre en el servicio
el camino que ensalza la grandeza
del pobre y del hermano...
JUNTO
A TÍ
María,
has creado en tu corazón un espacio de
libertad
para Dios.
Como
gaviota libre, Dios ha cruzado los mares de tu ser.
No hay
fronteras, ni vallas en tus campos.
Y tus
ríos, son mares, y tus cielos, todo azul, sólo azul.
junto a
ti, como un racimo, ha nacido la Iglesia,
ha
florecido en tus manos al impulso del Espíritu,
y se ha
estremecido gozosa,
como el
polluelo al levantarse del nido.
Has
dado alas al pueblo, para que sea, en su marcha,
testigo
de Jesús,
Señor
resucitado, liberador del hombre oprimido.
María,
eres madre de la Iglesia peregrina,
como el
pueblo antiguo;
peregrina,
en la nueva pascua, sellada con la
sangre
de tu Hijo.
Camina
junto a tu pueblo, que busca la vuelta a casa,
que
desea vivir con radicalidad su vocación cristiana.
PADRE
Santo y providente,
tú eres
el dueño de la vida y de la mies
y a
cada uno das la justa recompensa por el trabajo.
En tu
designio de amor
llamas
a los hombres a colaborar contigo
en la
salvación del mundo.
Te agradecemos por Jesucristo, tu Palabra
viviente,
que nos
ha redimido de nuestros pecados y está
entre
nosotros para socorrernos en nuestra pobreza.
Guía la
grey a la que has prometido el Reino.
Manda
nuevos operarios a tu mies
e
infunde en los corazones de los pastores
fidelidad
a tu proyecto de salvación,
perseverancia
en la vocación y santidad de vida.
CRISTO
Jesús,
que en
las riberas del mar de Galilea
llamaste
a los apóstoles
y los
constituiste fundamento de la Iglesia
y
portadores de tu evangelio,
sostén
en el hoy de la historia a tu pueblo en camino.
Infunde
valor a aquellos que has llamado a seguirte.
en la
vida del sacerdocio y de la vida consagrada,
para
que puedan fecundar el campo de Dios
con la
sabiduría de tu Palabra.
Hazlos
dóciles instrumentos de tu Amor.
en el
diario servicio de los hermanos.
remos
nuestra felicidad en practicarla.
ESPIRITU
de santidad,
que
infundes tus dones en todos los creyentes
y,
particularmente, en los llamados a ser ministros de Cristo,
ayuda a
los jóvenes a descubrir el atractivo de la divina llamada.
Enséñales
el verdadero camino de la oración,
que se
nutre con la Palabra de Dios.
Ayúdales
a escrutar los signos de los tiempos.
para
ser fieles intérpretes del evangelio y portadores de salvación.
MARIA,
Virgen de la escucha
y del
Verbo hecho carne en tu seno,
ayúdanos
a estar disponibles a la palabra del Señor,
para que,
acogida y meditada, crezca en nuestro corazón.
Ayúdanos
a vivir como tú la felicidad de los creyentes
y a
dedicarnos con incansable caridad
a la
evangelización de los que buscan a tu Hijo.
Danos
el servir a cada hombre,
haciéndonos
agentes de la palabra escuchada.
para
que permaneciéndole fieles
encontremos
nuestra felicidad en practicarla. AMEN
Mujer
de corazón sincero,
enséñanos a ver.
Mujer
impulsada hacia las manos de Dios,
enséñanos a ver.
Mujer
de vida abierta a Dios y a los hermanos,
enséñanos a ver.
Mujer
disponible a todos, como casa a la vera del camino,
enséñanos a ver.
Mujer
libre por tu confianza en Dios,
enséñanos a ver.
Señora
de la sonrisa abierta,
ayúdanos a dar.
Señora
sin carcajada de astucia,
ayúdanos a dar.
Señora
de los ojos limpios,
ayúdanos a dar.
Señora
de los que se dejan inundar por Dios,
ayúdanos a dar.
Señora
de los que dan, olvidándose de sí mismos,
ayúdanos a dar.
Modelo
de los que dijeron “sí”,
acompáñanos en nuestro camino.
Modelo de los disponibles al hermano,
acompáñanos en nuestro camino.
Modelo
de los de brazos abiertos a la entrega,
acompáñanos en nuestro camino.
Modelo
de miradas altas y empresas grandes,
acompáñanos en nuestro camino.
Modelo
de los que abren caminos nuevos,
acompáñanos en nuestro camino.
Modelo
de los creyentes que viven las bienaventuranzas,
acompáñanos en nuestro camino.
Madre
de los corazones jóvenes,
acrecienta nuestra fe y nuestra
entrega.
Madre
de los que toman en serio a Dios,
acrecienta nuestra fe y nuestra
entrega.
Madre
de que luchan en solitario,
acrecienta nuestra fe y nuestra
entrega.
Madre
de los que intentan liberarse,
acrecienta nuestra fe y nuestra
entrega.
Madre
de los anuncian la verdad,
acrecienta nuestra fe y nuestra
entrega.
Madre
del amor reprimido,
acrecienta nuestra fe y nuestra
entrega.
Madre
de quienes no sufren la letra y buscan el espíritu
en las
páginas desnudas del Evangelio
acrecienta nuestra fe y nuestra
entrega.
Oración por las Vocaciones
Consagradas
DIOS PADRE, fuente de amor, que desde
toda la eternidad llamas a la vida y das en abundancia, vuelve tu mirada sobre esta tierra de Europa. Sigue
llamándola todavía, como la has llamado en todo tiempo; pero haz, sobre todo, que sea consciente de tu llamada,
de sus raíces cristianas, de su responsabilidad derivada de ello.
Hazla consciente de su vocación
a promover una cultura de la vida, el respeto por la existencia de todo hombre
en todas sus formas y en cada instante de ella, la unidad entre los pueblos, la
acogida al extranjero, la promoción de formas civiles democráticas de vida
social, para que sea una Europa cada vez más unida en la paz y en la
fraternidad.
VERBO
ETERNO, que desde toda la eternidad acoges el amor del Padre y respondes a su
llamada, abre el corazón y la mente de los jóvenes de esta tierra para que
aprendan a dejarse amar por Aquel que los la ha pensado a imagen de su Hijo
y, dejándose amar, tengan el
valor de realizar esta imagen, que es la tuya. Hazlos fuertes y generosos,
capaces de arriesgar sobre tu Palabra, libres de volar alto, fascinados por la
belleza de tu seguimiento. Suscita entre ellos anunciadores de tu evangelio:
presbíteros, consagrados/as, religiosos y laicos, misioneros y misioneras,
monjes y monjas, que con su vida sepan a su vez llamar y proponer el
seguimiento de Cristo Salvador.
ESPÍRITU SANTO, amor siempre joven de Dios, voz del
Eterno que no cesa de resonar y llamar, libra al viejo
continente de todo espíritu de suficiencia, de la cultura, del “hombres sin
vocación”, del temor que impide arriesgar y hace la vida anodina y sin gusto, del minimalismo que crea
hábito a la mediocridad y mata cualquier impulso interior y el auténtico
espíritu juvenil en la Iglesia. Haz descubrir a nuestros jóvenes el sentido
pleno del seguimiento como llamada a ser plenamente ellos mismos, plenamente y
por siempre jóvenes, cada uno según un proyecto pensado exclusivamente pensado
para él, único singular, e irrepetible. En una Europa que corre el peligro de
ser cada vez más vieja, esparce el don de nuevas vocaciones que sepan
testimoniar, la juventud de Dios y de la Iglesia, universal y local, del este y
del oeste, que sepan promover proyectos de nueva santidad, para el nacimiento
de una nueva Europa.
VIRGEN
SANTA, joven Hija de Israel, que el Padre escogió como esposa del Espíritu para
engendrar al Hijo en la tierra, engendra en los jóvenes de Europa tu mismo
valor audaz; el valor que un día te hizo libre para creer en un proyecto más
grande que tú, libre Para esperar que Dios lograría realizarlo en ti. A ti que
eres la Madre del Sacerdote Eterno confiamos los jóvenes llamados al
sacerdocio; a ti que eres la primera consagrada del Padre, confiamos a los
jóvenes y a las jóvenes que eligen pertenecer totalmente al Señor, único tesoro
y bien sumamente amado, en la vida consagrada y religiosa; a ti que viviste
como ninguna otra criatura la soledad de la intimidad más plena con el Señor
Jesús, confiamos a quien deja el mundo para dedicar toda su vida a la oración
en la vida monástica; a ti que engendraste y asististe con maternal amor a la
Iglesia naciente, confiamos todas las vocaciones de esta Iglesia, para que
anuncien , hoy como entonces, a todas las gentes que Cristo Jesús es el Señor
en el Espíritu Santo, para gloria de Dios Padre. Amén.
(Congreso Europeo sobre las Vocaciones, 1997)

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