SOY YA TAN VIEJO. UN CANTO DE PERDÓN volver al menú
 

Caminaba León Felipe
(Tábara 1884- México 1968)
a paso lento, por las cañadas del exilio
en el crepúculo de la vida.
Decía:

¡Soy ya tan viejo
y se ha muerto tanta gente a la que yo he ofendido
y ya no puedo encontrarla para pedirla perdón!

Ya no puedo hacer otra cosa
que arrodillarme ante el primer mendigo
y besarle la mano.

Ya no he sido bueno…
quisiera haber sido mejor.

Estoy hecho de un barro
Que no está bien cocido todavía.

¡Tenía que pedir perdón a tanta gente!
Pero todos se han muerto.

¿A quién le pido perdón ya?...
¿A ese mendigo?
¿No hay nadie más en España,
en el mundo,
a quien yo deba pedirle perdón?...

Voy perdiendo la memoria
y olvidando todas las palabras…

Ya no recuerdo bien…
Voy olvidando, olvidando, olvidando.

Las palabras se me van
como palomas de un palomar desahuciado y viejo
y sólo quiero que la última paloma,
la última palabra pegadiza y terca,
que recuerde al morir sea ésta:
Perdón.

León Felipe


343 Sólo quien ha sido pecador de verdad, quien ha masticado en su boca el negro pan de la rebeldía, puede comprender la grandeza de quien posee el incomparable privilegio de absolverle. Aunque se trata de un sacerdote mediocre, distraído, mundano, cansado. La muerte es la muerte. Yo estaba envenenado, asfixiado. Él pronunció: Yo te absuelvo de tus pecados… Y de repente entró la luz en mi alma, la libertad bautismal, volver a nacer, la resurrección de la carne.- PAUL CLAUDEL