¿POR QUÉ NO CON EL TIEMPO? volver al menú
 



     Con la beatificación en Roma el 1 de octubre de 1995 de más de un centenar de mártires (64 franceses, y 45 españoles: Anselmo y Felipe de Teruel, 9 operarios diocesanos, 13 escolapios, 3 marianistas, 17 hermanas de la doctrina cristiana y el ingeniero Vicente Vilar) se corre el peligro de caer en una especie de masificación y despersonalización celestial
     Solución: difundir una orla martirial, sin olvidar palmas y coronas. Imposible: no se conservan fotografías fehacientes de todos. Además, las fotografías, en el mejor de los casos, sólo consiguen mostrar el lado exterior, dejando en penumbra la verdadera imagen de la persona
     Mejor solución: ofrecer bocetos, borrones coloridos que permitan adentrarnos en el misterio de cada uno de los nuevos beatos, ver el mundo y la vida con sus ojos, y amar con su corazón.
    Empecemos por las 17 hermanas. Por mujeres. Y porque sus vidas fueron tan sencillas, tan ordinarias (no en el sentido de bajas, bastas, vulgares y de poca estima, sino en el de comunes, regulares y de lo que sucede habitualmente) que el lector fácilmente se sentirá de su pasta y animado a caminar paso a paso, huelgo a huelgo, día a día. Vamos, casi a punto de ser beatificado. ¿Por qué no con el tiempo?



ÁNGELES LLORET MARTÍ

     En Jersey City, la ciudad del estuario del río Hudson, tras enterarse de la beatificación de M. Angeles empiezan a preguntarse si no convendría nombrarla su patrona. No por haber nacido en Villajoyosa o por la valentía de haber aceptado ser Superiora General de la congregación de Hermanas de la Doctrina Cristiana en tiempos realmente difíciles, sino por el gesto, quizás único en la historia de la Iglesia, de haberse ofrecido con sus hermanas a trabajar por quienes las perseguían. Con lana requisada que les llevaron los milicianos, confeccionaron hasta 20 jerseys. Lástima que quienes se resguardaron del frío aquel invierno con aquellas prendas de vestir, de punto, no sospecharan que habían sido amorosamente tejidas por manos de ángeles.

SUFRAGIO ORTS BALDÓ

     Alteana de pro. Al confirmarla en Benidorm, cuando trazó la cruz sobre la frente de Antonieta, ¿notaría el cardenal Sancha el coraje futuro de aquella muchacha? ¿Le cambiaron luego el nombre de Antonia por el de Sufragio, que quiere decir «ayuda», «socorro», como intuyendo su sino? Cuando la nombraron Maestra de novicias, ¿imaginaba que la nombraban Maestra de mártires? Porque ella fue la que, como otra madre de numerosos hijos (2 Mac 7,1-41), no sólo comunicó con rostro sonriente a la Bta. Angeles y a las otras 13 Hermanas la orden de detención, sino que «durante el camino, pese a ser una de las más jóvenes del grupo, iba exhortando a todas a ofrecer la vida por Dios, a perdonar a los verdugos, rezando por ellos; y ya en el lugar del suplicio, seguía animando a las otras, siendo la última del grupo en morir».

MONTSERRAT LLIMONA PLANAS

     De los 54 años que vivió en la Congregación, fue Superiora General 33 años. Todo un récord. Encarnaba de manera casi perfecta la silueta soñada por san Benito: «Prefería siempre la misericordia a la justicia: odiaba los vicios, amaba a las monjas: en la corrección procedía con prudencia y en nada era excesiva, no fuera que queriendo raer demasiado la herrumbre, se quebrara el vaso; tenía siempre en cuenta su propia fragilidad y se acordaba de no quebrar la caña hendida: procuraba ser más amada que temida». Disfrutaba recordando a la Fundadora, en su Molins de Rei, y el cariño que sentía por la primera casa de la congregación al pie de Santa Creu d'Olorda.

ASUNCIÓN JOSEFA MONGOCHE HOMS

     Sí la vocación es un microbio. Un microbio que se contagia. Hay padres que con la vida transmiten microbios de vocación. Microbios que se propagan y desarrollan en un ambiente cristiano. De ahí el contagio entre hermanos. Pedro Mongoche e Isabel Homs eran portadores del microbio. Tanto, que sus cinco hijos estuvieron infectados por él: las 4 hijas, religiosas, y el único varón, que murió siendo seminarista. Josefa, nacida en Ulldecona, profesaba una tierna devoción a la Virgen de la Cinta, patrona de Tortosa. Se sabía casi de memoria «Las glorias de María» de San Alfonso M. de Ligorio. Era especialista en confeccionar tocas para sus hermanas aunque no pudo terminar la última aquel 20 de noviembre de 1936, porque a las 7 de la tarde se la llevaron en un coche de línea a cantar en el cielo los maitines de la fiesta de la Presentación de la Santísima Virgen.

TERESA DUART ROIG

     Conocemos por escritos cristianos antiguos palabras de Jesús que los evangelios no traen. Cada una de estas palabras de Jesús se llama en griego «ágraphon» (no escrito). Pero el corazón del hombre es también un «ágraphon» del Señor, y quizá sin esta palabra no sabríamos leer el evangelio. De la Bta. Teresa, que tenía dotes excepcionales para la pintura, han desaparecido totalmente los cuadros y tapices que ella pintaba. Pero se han conservado en el corazón de sus antiguas novicias estos dos «ágraphon»: «Vale más hablar con Dios, que hablar de Dios»; «Aquí trabajar, en el cielo descansar». Con ellos, y con su ejemplo de filial devoción profesada desde su infancia en Valencia a la Virgen de los Desamparados, también nosotros podemos leer mucho mejor el evangelio.

ISABEL FERRER SABRIÁ

     Horacio decía que «a los pintores y poetas todo les está permitido». Sugiero, pues que en el tapiz que Vilanova i la Geltrú va a encargar en recuerdo del bautizo de la Beata en la parroquia arciprestal, la pinten con la cara de Madre Micaela Grau, un báculo y una montaña de granos... de rosario. Con la cara de Madre Micaela, a falta de una fotografía de la beata, porque las tres fundadoras (M. Micaela M. Esperanza y M. Isabel) se «parecían» mucho. Un báculo o bastón, en vez de la consabida palma del martirio, porque a los 84 años (¿cuántos mártires del martirologio la ganan en edad?) no estaba M. Isabel para llevar mucho peso. Y la montaña de granos porque, a ojo de buen cubero, en su vida puso a buen recaudo un millón largo de avemarías.

AMPARO ROSAT BALASCH
CALVARIO ROMERO CLARIANA


     Protomártires «ex aequo», con un sprint de 25 días sobre el grueso del pelotón integrado por las 15 mártires restantes. De raza les venía ser primeras: las dos fueron bautizadas el mismo día de su nacimiento. Madre Amparo gastó más zapatos que Sor Calvario, porque iba y venía de Valencia a Barcelona con frecuencia (Superiora en Tabernes de Valldigna, MoIlns de Rei, Cabrera de Mataró, Cornellá de Llobregat y Carlet). Sor Calvario gastó sus manos más que Madre Amparo, siendo toda la vida maestra y superiora en el arte de guisar y preparar viandas.
     Protomártires, con una intensiva preparación del 19 al 26 de septiembre de 1936 en la cárcel de Carlet. A la una de la madrugada del día de san Vicente de Paúl, recorrieron la última etapa, ganando la cronoescalada que las llevó a la Casa del Padre.

CONCEPCIÓN EMILIA MARTÍ LACAL

     Huir: apartarse con velocidad de personas, animales o cosas para evitar un daño, disgusto o molestia, explica el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Dicen que M. Micaela, la Fundadora, profesaba especial cariño por Emilia. Dicen que cuando la fundación del colegio de Carlet las dos hablaban ratos y ratos a solas y en voz baja. A M. Micaela le quedaban 4 meses de vida. A Emilia le faltaban 9 meses para cumplir 24 años. El hecho es que Emilia en pleno mes del rosario abandonó rosario en mano clandestinamente la casa de sus padres para seguir su vocación. ¿La ayudó desde el cielo la Fundadora? Los huidores y huidoras de hoy tienen a quien encomendarse si hace falta apartarse con velocidad...

CORAZÓN DE JESÚS GÓMEZ VIVES
GRACIA PAULA DE SAN ANTONIO
IGNACIA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO PASCUAL


     Ahora en el cielo las llaman «el terceto valenciano de la Doctrina Cristiana». Porque las tres nacieron en Valencia capital. Sor Corazón y Sor Gracia cantan a dúo, mientras Sor Ignacia prefiere la voz baja del acompañamiento. Las del dúo a veces se distraen recordando sus años de estudiantes en la Escuela Normal de Valencia, el noviciado en Mislata o las clases a los niños de Turís. En cambio a Sor Ignacia las distracciones le vienen del lado de Sant Vicenç dels Horts o por los elogios del agua de su tierra para preparar el mejor arroz. Pequeños detalles que en la vida de los inmortales tienen su importancia. En las grandes fiestas, sobre todo la del 20 de noviembre, las tres sacan su mejor repertorio: «El tambor de granaderos», «La revoltosa», «El puñao de rosas», «La patria chica»... porque el Maestro Chapí les recuerda su calle, que fue para ellas el último trampolín para el cielo.

SOCORRO JIMÉNEZ BALDOVÍ
PAZ LÓPEZ GARCÍA


     «Dar prodigiosamente. Por cada gota de agua devolver un torrente. Fuimos hechos así, hechos para botar semillas en el surco y estrellas en el mar. Y ¡ay! del que no agote, Señor, tu provisión. Y al regresar te diga: ¡Como alforja vacía está mi corazón!» Ni Sor Socorro ni Sor Paz, que se llevaban 5 meses menos un día, conocieron la letra de estos versos. Pero sí la música. Sor Socorro la aprendió con las hijas de Santa Joaquina Vedruna en la Casa de Misericordia de Valencia. Allí fue muy amada. Para hacer fructificar tanto amor optó por los más pequeños: ayudaba en las clases de párvulos, a quienes trataba con cariño verdaderamente maternal. Sor Paz, como enfermera «oficial» de la Casa Madre, curaba cuerpos y almas, con tanta ternura que a doña María Ortells, una señora retirada que vivía con las religiosas, no se le ocurrió nada mejor que acompañar el 20 de noviembre de 1936 a las 15 mártires al Picadero de Paterna, para subir al cielo con su enfermera. Sor Paz y Sor Socorro como alforja vacía tenían el corazón.

DOLORES SURÍS BRUSOLA

     «La vocación es como un itinerario con señales de pista. Cada señal lleva a la señal siguiente, sin saber el término definitivo...» Barcelonesa, bautizada en la catedral de Barcelona, hablaba perfectamente el francés, gracias a sus maestras, las Religiosas Francesas, que le tenían mucho cariño. Pasaba los veranos con sus tíos en Cabrera de Mar. Allí iba a misa diariamente a la capilla de las Hermanas de la Doctrina Cristiana. Allí apareció la señal de pista que en 1918 la llevó a Mislata, donde encontró a la Maestra de novicias pintora que repetía: «Vale más hablar con Dios, que hablar de Dios». 18 años después las dos Le oyeron decir: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, lleva mucho fruto...»

ROSARIO CATALINA CALPE IBÁÑEZ

     Ahora Sueca es célebre por Joan Fuster el que desde 1922 exploraba la sombra. Pero la ciudad, que ofrece un plano en damero, vio nacer allí mucho antes una dama que durante 81 años exploró la Luz. Se llamaba Catalina. ¿Qué hizo? Para gloria de Dios y servicio de sus hijos, por obediencia, se trasladó a Valencia. Y allí fue cocinera «full time». Años y años. Cuentan que lo que más le tentaba no eran los membrillos, sino la lectura y las escapadas a visitar a la Virgen de los Desamparados. Cuando la tormenta de 1936, dejó el Colegio y pasó a la calle Maestro Chapí, n.° 9, donde perfumó la casa con sus jaculatorias. Hasta el 20 de noviembre, que avanzó a paso lento, los años, hasta la plena Luz.

MARCELA ÁUREA NAVARRO

     «Bien es que os digamos luego en la entrada / cuál nombre le pusieron cuando fue bautizada: / como era preciosa más que piedra preciada, / nombre había de oro, Áurea era llamada». Áurea (de la que desconocemos la fecha exacta de su nacimiento e incluso su segundo apellido) fue la más afortunada de las novicias de la Bta. Sufragio. Las otras, a finales de julio, regresaron a casa de sus padres ante las perspectivas sombrías. La pobre Áurea, sin noticias desde hacía tiempo de sus familiares, tuvo que quedarse con las Madres. ¿Pobre? Fue su gran oportunidad. Así, la última de las novicias se enriqueció con la palma áurea del martirio. Y ha enriquecido ante el mundo a su albaceteño pueblo de La Roda.

Jorge Sans Vila


327 Al Señor que es bueno le canta mi alma, / que, aunque soy pequeña y no valgo nada, / Él hizo conmigo sus grandes hazañas, / por eso me dicen: ¡bienaventurada! / Porque el Poderoso me dio su mirada / que es misericordia y a todos alcanza. / Nos mostró su fuerza dejando sin nada / a aquellos que tienen soberbia en el alma. / Derribó a los grandes -gente bien montada- / y a la gente humilde la llevó enancada. / Al que estaba hambriento le colmó sus ansias. / Al rico orgulloso dejó con las ganas. / Escuchó a su pueblo que le suplicaba / y cumplió a Abraham la palabra dada / a él y a sus hijos: ¡Palabra sagrada! / Porque nuestro Dios es Dios de palabra.