ESTOS HICIERON TANTO PARA SALVARSE, ¿Y TÚ QUE HACES? II volver al menú
 

 

Yo no soy yo.
Soy éste
que va a mi lado sin yo verlo:
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera
.


     Han sido tantísimos los que me han escrito felicitándome por la hoja vocacional 302 «Estos hicieron tanto para salvarse, ¿y tú qué haces?», pidiendo más lacónicos bocetos hagiogáficos, que me veo obligado a complacerles.
     Sí, las vidas de los santos son un horizonte privilegiado para descubrir la voluntad de Dios.
     Naturalmente esta lista, esta letanía de los santos, es incompleta. Porque además de los muchísimos santos que han sido, todos estamos llamados a formar parte de ella (de la lista, de la letanía).

J.S.V.




GÚDULA (s. IX).- Patrona de Bruselas. Hija del conde Witger y de santa Amalberga. Hermana de los santos Ableberto y Reinilda. Educada por santa Gertrudis de Nivelles. Vivió en su casa «atento el oído al grito de dolor de los demás». ¿Había entonces más santos que ahora? (8 enero).

ALEJANDRO EL ACEMETA (s. V).- Griego de origen, archimandrita muy inquieto, siempre de un lado para otro. «Defensor de hombres», a tenor de su nombre. El sobrenombre de «acemeta» le viene por haber fundado una comunidad de «insomnes», que cantaban ininterrumpidamente el oficio divino: en griego, en latín, en siríaco (15 enero).

FRUCTUOSO (s. III).- Con sus diáconos Augurio y Eulogio sufrió martirio el 21 de enero del 259 en Tarragona. Obispo sin fronteras. «Al llegar al anfiteatro se le acerco un cristiano llamado Félix le besó la mano derecha y le pedía se acordara de él. Le contesto con voz clara de modo que todos lo pudieron oír. Es mi deber acordarme de la Iglesia católica extendida de Oriente a Occidente"- (20 enero).

FÉLIX O’DUBHLAINE (s. XIII).- «Félix es uno de los nombres mas comunes en la hagiología cristiana. Aquí sólo señalo los más conocidos», escribe Dom Beda Millard en el Gran diccionario ilustrado de los santos, antes de anotar 82. Todos los meses del año tienen varios Félix a disposición de los fieles cristianos. ¿Para recordarnos que hemos de ser felices? Feliz fue el buen cisterciense irlandés Félix y rezumó felicidad durante los 24 años que como obispo hizo de buen pastor en Ossory (24 enero).

ÓSCAR (s. IX).-. No sólo los daneses, muchos predicadores le tienen gran devoción. Anscario u Oscar se llamaba el buen monje francés que el año 826 marcho a Dinamarca a predicar la fe cristiana «pero con poco fruto». En Suecia las cosas le fueron mejor. Obispo de Hamburgo, legado pontificio para Dinamarca y Suecia, tuvo que enfrentarse a serias dificultades en su obra evangelizadora. Pero «las afrontó con fortaleza de ánimo». Santo que nos sirve de modelo (3 febrero).

RICARDO (s. VIII).- «Turista es quien pasa sin carga ni dirección. Caminante, quien ha tomado la mochila y marcha. Peregrino, quien, además de ir cargado y de buscar, sabe arrodillarse cuando es preciso». Ricardo, rey de Inglaterra, murió de rodillas durante una peregrinación a Roma. Padre de los santos Wilebaldo, Winebaldo y Valburga. Otra vez la familia vivero de santos (7 febrero).

JUAN DE FIÉSOLE (s. XV).- Pintaba con amor, aunque sus ángeles no fueran negros. De 1437 a 1445 decoró evocando un mundo apacible y paradisíaco, con candorosa unción mística, las celdas, el claustro y la sala capitular del convento de San Marcos de Florencia. Casi 50 frescos. Dominico. Desde 1984 Fra Angélico es el patrono de los artistas (18 febrero).

DIEGO CARVALHO (s. XVII).- Nacio en Coimbra, jesuita. Enviado a la India a los 22 años, nunca regresó a su patria. Ya sacerdote, en 1609 fue al Japón convertido en mensajero del abrazo sincero y fraternal que unos pueblos envían a otros pueblos. Mártir a los 45 años, tras un largo viacrucis (25 febrero).

CUNEGUNDA (s. XI).- Muy venerada en Luxemburgo. Con razón, ya que fue hija del conde Sigfrido, fundador de la ciudad. Casada con el emperador Enrique II, fundó la abadía benedictina de Kaufungen, en donde ingresó en 1024 al cumplirse el primer aniversario de la muerte de su marido. Se esforzó y consiguió olvidar su anterior posición social (3 marzo).

TERESA MARGARITA REDI (s. XVIII).- Si Ávila se siente orgullosa -con razón- por Teresa de Jesús y Lisieux por Teresa del Niño Jesús, Florencia no les anda a la zaga por Teresa Margarita Red¡. Otra gran carmelita. Que vivió sólo 23 años (uno menos que Teresa de Lisieux) en este nuestro planeta llamado Tierra. Durante los 18 primeros, la gente de Florencia le decía a Anna Maria -éste era su nombre de pila- «come sei bella!». Con razón también (7 marzo).

PATRICIO (s. V).- Apóstol de Irlanda, se le llama. Y con razón. Llego allí a los 16 años, como prisionero. A los 22 se fugo al Continente y se dedicó a estudiar en serio. Obispo a los 42, regresó a Irlanda para recorrer la isla de punta a cabo, enseñando, construyendo iglesias, escuelas y monasterios, organizando la jerarquía con centro en Armagh. Los artistas le pintan como un obispo que caza o pisa serpientes (17 marzo).

ALFONSO DE ROJAS (s. XVIII).- Los caurienses o corianos no sólo están orgullosos por la producción de algodón, tabaco y hortalizas del valle del Alagón, por haber sido la capital de los antiguos vetones, tener catedral y obispo muchísimo antes que Cáceres, sino por este humilde franciscano, que antes fue profesor de Salamanca, tutor de un joven duque y canónigo de Coria (21 marzo).

GUNDELINA (s. VIII).- Gundelina o Gwendoline, a gusto del consumidor. Fue sobrina de santa Odilia, a la que sucedió como abadesa de Niedermunster. No por nepotismo, sino porque todas las monjas del monasterio decían que se parecía mucho a santa Escolástica, la hermana de San Benito. Cosas de familia, por la gracia de Dios (28 marzo).

VICENTE FERRER (s. XIV).- Valenciano, dominico, infatigable predicador por su tierra, por Francia, Italia y Suiza. Su predicación popular, sencilla y vigorosa, conmovió a multitudes. Su prestigio le convirtió en buscado mediador en conflictos eclesiales y políticos (5 abril)

CASILDA (s. XIII).- Dicen que fue hija de un rey moro de Toledo, que escogió dedicarse a ayudar a los pobres (y pobres eran entonces y allí los cristianos). Los pobres cristianos le contagiaron «una enfermedad incurable llamada Jesús» Huyendo de la ira de su padre, se fue a vivir a una ermita, cerca de Burgos (9 abril).

ESTANISLAO (s. XI).- Obispo de Cracovia (como Karol Wojtyla). Hombre de oración, trabajó infatigablemente por la evangelización del pueblo polaco. Y por la reforma de la Iglesia. El rey Boleslao pasó de ser su amigo a ser su enemigo. Estanislao fue asesinado en la catedral de Cracovia (11 abril).

BENITO JOSÉ LABRE (s. XVIII).- Es el patrono de los mendigos porque fue él mendigo por caminos, pueblos y ciudades de Francia e Italia. Había sido rechazado en un monasterio y no halló otro camino para su vida. Pero, siendo mendigo, pasó haciendo el bien. Un santo extraño pero un buen santo (16 abril).

JORGE (s. III).- Quizá soldado, quizá campesino, sólo parece cierto que fue mártir en Asia Menor. Y que rápidamente conquistó la fama de «gran mártir- primero en Oriente y luego en Occidente. Patrono de Aragón. Cataluña, Inglaterra... La bella leyenda le aplicó imágenes del Apocalipsis: luchador contra el dragón (el mal) y libertador de la doncella (el débil). Bien está (23 abril).

CATALINA DE SIENA (s. XIV).- El papa Pablo VI la nombró, con Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia, pero la joven terciaria dominica de Siena no fue precisamente amable con los papas de su época. Murió a los 33 años, como Jesús, pero antes luchó, rezó, escribió., viajó, intervino en los conflictos eclesiásticos y políticos... Podría ser patrona de las feministas (29 abril).

DOMINGO SAVIO (s. XIX). Alumno de San Juan Bosco en Turín, murió a los 15 años. Pero la edad no importa para ser santo. Su lema era: «la santidad consiste en estar alegre». No hizo, gracias a Dios, nada más extraordinario que esto: vivir con plenitud su fe de alegre adolescente. Buen discípulo de buen maestro (6 mayo).

ISIDRO (s. XII).- En un tiempo en que la «clase» olvidada es la de los campesinos, conviene recordar a un santo que dedicó toda su vida a ser un buen trabajador del campo. Y que compartía su mesa con los más pobres que él. Sin olvidar que -cada mañana antes del trabajo- era santo de misa diaria (15 mayo).

JOAQUINA VEDRUNA (s. XIX)-. Nació en Barcelona, pero Vic fue el hogar fecundo. Primero como esposa y madre de una numerosa prole. Luego -viuda a los 33 años- como promotora de obras en favor de los pobres y los enfermos. Fundó las Carmelitas de la Caridad. Canonizada por Juan XXIII (22 mayo).

BEDA EL VENERABLE (s. VIII).- Desde niño hasta su muerte vivió en la abadía benedictina de Jarrow (Inglaterra). Su incansable trabajo intelectual hizo de él lo que hoy seria el envidiado redactor de la mejor enciclopedia en fascículos. Estudió y recopiló de todo: astronomía, música, lengua, filosofía, medicina, historia... sin dejar el trabajo manual -también era panadero- y la oración. Más aún: todo lo hacia con buen humor. Ojalá cundiera el ejemplo (25 mayo).

JOSÉ DE CALASANZ (s. XVII).- De estatura enorme por fuera y de fortaleza enorme por dentro. Aragonés, claro. Vivió casi un siglo: 92 años. La mayor parte en Roma. Desordenador del desorden establecido, trató de enseñar a leer a todos los hijos de Dios. ¡Qué cosas! Naturalmente le calumniaron. El Señor le enriqueció con la caridad y la paciencia (25 agosto).

FIACRO (s. VII).- Era un irlandés que recibió del obispo Farón de Meaux un terreno para levantar un pequeño eremitorio. Hombre detallista y cuidadoso -es el patrono de los jardineros--, silencioso y amable, recibía constantes visitas de cristianos que querían aprender a rezar a su lado. Termino por construir una gran abadía en Breuil (30 agosto).

ROSALÍA (s. XII).-.Parece que vivió en el siglo XII. Parece que era de origen griego. Parece que llego a Sicilia en busca de soledad y silencio Parece que se alojó en una gruta abandonada, en el monte Pellegrino. Lo cierto es que es la patrona de Palermo y que en Sicilia y en muchas partes del mundo ha habido y hay cristianos que se le parecen en la profesión de la fe (4 septiembre).

PEDRO MARTÍNEZ (s. X).- Gallego de los buenos. San Pedro de Mezonzo le llaman también, por la abadía de Santa Maria de Mezonzo donde vivió bastantes años. Para terminar siendo arzobispo de Santiago de Compostela. Fue uno de los héroes de la reconquista. Y algo mucho más emotivo. a él se atribuye la incomparable oración a la Madre de misericordia, vida y dulzura, esperanza nuestra, la Salve Regina (5 septiembre).

PEDRO CLAVER (s. XVIII).- En un papel ordinario, basto, con letra clara un poco inclinada a la derecha, escribió el 3 de abril de 1622: «Petrus Claver aethioporum semper servus» (P.C. esclavo para siempre de los negros). Cuando el Hno. Nicolás le preguntó, antes de morir, cuántos esclavos negros creía haber bautizado, le contestó: «según mis cuentas, más de 300.000». En Cartagena de Indias le veneran con pasión. Con razón (9 septiembre).

GUIDO DE ANDERLECHT (s. XI)- «El pobre de Anderlecht». Nació en el Bravante. Fue sacristán de la iglesia de Nuestra Señora de Laken. Un buen día se animo y sin coger nada, porque nada tenía, emprendió una peregrinación que le llevó a Tierra Santa. Al volver, como necesitaba poco y lo poco que necesitaba lo necesitaba poco, le acogieron en un hospital que cae al lado de Bruselas. Y allí murió rico en aquellas sublimes virtudes que a nadie dan nada que hablar (12 septiembre).

EMILIA DE RODAT (s. XVII).- Fundadora de la Sagrada Familia, congregación dedicada a hacer el bien y a hacerlo bien. Mujer lanzada, valiente, sorprendente. Había encontrado una fórmula infalible para salir de los apuros económicos de las fundaciones: para empezar, como «primera piedra», aceptaba cada vez dos huérfanas a pan y cuchillo, y cariño. Si tardaba en llegar la solución., adoptaba otras dos. ¿Cómo iba Dios a dejarse ganar en generosidad? (19 septiembre).

TECLA (s. I).- El culto a la «protomártir semejante a los apóstoles» es antiquísimo. La monja Egeria oró ya junto a su sepulcro. La tradición nos la presenta como fervorosa oyente de la predicación de Pablo en Iconio. Patrona de Tarragona. Santa Tecla gloriosa, contágianos tu finura de oído a la voz de la Palabra. Amén, amén, amén (23 septiembre).

VICENTE DE PAUL (s. XVII), Revolucionario por caridad en la Francia del siglo XVII. Organizó todo lo organizable en favor de los más necesitados: condenados a galeras, campesinos, enfermos, locos... Fundó cuatro agrupaciones para que continuaran este servicio. Y, en medio de tanta miseria, siempre conservó un pícaro humor de buen campesino (27 septiembre).

EWALDO EL BLANCO, EWALDO EL NEGRO (s. VII).- No se trata del título de una película del Oeste. Es el nombre de dos santos hermanos de origen northumbre que se hicieron monjes y siguieron a san Wilibrordo con ánimo de ayudarle a evangelizar la región de Frisia. Por poco tiempo, porque pronto sufrieron el martirio en Aplerbeke. Por mucho tiempo, porque la sangre de los mártires es semilla de cristianos (3 octubre).

GERARDO MAYELA (s. XVIII).- Nació al sur de Italia, en Muro. Fue aprendiz de sastre antes de llamar a la puerta de los redentoristas, donde siguió ejercitando el arte de la aguja como humilde hermano. Pero no pasó desapercibido para el fundador, san Alfonso María de Liguori. Los dones extraordinarios con que el Señor enriqueció a Gerardo, no le impidieron seguir vistiendo con ropa y con cariño a sus hermanos (16 octubre).

RENATO GOUPIL (s. XVII).- Hermano lego jesuita francés, desconocido para la mayoría de los que cada 19 de octubre hacen memoria de san Juan de Brébeuf y san Isaac Jogues, presbíteros, y compañeros, mártires. Los compañeros eran. Antonio Daniel, Gabriel Lallemant, Carlos Garnier, Nadal Chabanel, Juan Lalande y Renato Goupil, cirujano. Muerto por los pieles rojas con un golpe de tomahawk por haber hecho la señal de la cruz en la frente de unos niños (19 octubre).

BERNARDO CALBÓ (s. XIII).- Nació cerca de Reus, en una masía (masada: casa de campo y de labor con tierras, apero y ganados). Estudió en Lleida. Monje cisterciense. Siendo abad de Santes Creus fue elegido obispo de Vic. Durante 10 años desarrolló una actividad apostólica sorprendente. Los diocesanos de Vic eran felices: entendían a su obispo cuando les predicaba (25 octubre).

WOLFGANG (s. X)-. Nacio en Suabia. Entró en el monasterio de Einsiedeln, misionó en Hungría, obispo de Ratisbona durante 22 años. Fue uno de los monjes obispos que han dejado huella en la historia de su tiempo: preceptor del emperador Enrique 11, reformador de la disciplina eclesiástica, pero sobre todo bienhechor de los pobres, hasta ser apodado «Elemosynarius Major» (31 octubre).

WILIBRORDO (s. VIII).- Hay que ir a Luxemburgo. a Echternach concretamente, para descubrir la devoción que profesan al fundador del monasterio. Monje y obispo inquieto. Su predicación entre los frisones tuvo efectos sorprendentes. Lo mismo que en la isla Helgoland y en Dinamarca. Echternach se convirtió en la base de sus expediciones misioneras. La última, a los 81 años, camino de la Patria (7 noviembre).

GERTRUDIS (s. XIII).- «Que mi alma te bendiga, Dios y Señor, mi creador, que mi alma te bendiga y, de lo más intimo de mi ser, te alabe por tus misericordias, con las que inmerecidamente me ha colmado tu bondad», rezaba la benedictina de Helfta. Sus escritos místicos contribuyeron mucho a difundir la devoción popular de su tiempo al Sagrado Corazón. Es la patrona de las Indias orientales (16 noviembre).

JUAN BERCHMANS (s. XVII).- Con Luis Gonzaga y Estanislao de Kostka ha formado durante muchos años el terceto modélico para no pocos jóvenes. Los tres murieron jóvenes: entre los 18 y los 23 años. Jesuitas los tres. Hijo de un experto zapatero, Juan Berchmans heredó de su padre la importancia de los detalles y la heroica fidelidad a las más mínimas prescripciones de la obediencia (26 noviembre).

LEONARDO DE PORTO MAURIZIO (s. XVIII).- Genovés, ojos azules, hijo de marinos. En vez de viajar por el mar, durante cuarenta y cuatro años recorrió Italia de norte a sur predicando ardorosamente. Inquieto, planeó: «Cuando muera revolucionare el paraíso y obligare a los ángeles, a los apóstoles, a todos los santos, a que hagan una santa violencia a la Santísima Trinidad para que mande hombres apostólicos que conviertan la tierra en cielo» (26 noviembre).

FRANCISCO JAVIER (s. XVI).- A los 35 años marchó a Oriente: «Muchos cristianos se dejan de hacer, en estas partes, por no haber personas que en tan pías y santas cosas se ocupen. Muchas veces se mueven pensamientos de ir a los estudios de esas partes, dando voces, como hombre que tiene perdido el juicio, y principalmente a la universidad de París, diciendo en Sorbona a los que tienen más letras que voluntad, para disponerse a fructificar con ellas: ¡Cuántas ánimas dejan de ir a la gloria y van al infierno por la negligencia de ellos!» (3 diciembre).

MARÍA JOSEFA ROSSELLÓ (s. XIX).- Nació en Albisola, diócesis de Savona. Quiso hacerse religiosa. No pudo, por falta de salud y por falta de dote. Pero ni lo uno ni lo otro le impidió a los 26 años echar la base a un nuevo instituto, que llamó de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, extendido rápidamente por Italia y por América del Sur, y que dirigió con mano firme pese a estar siempre enferma (7 diciembre).

JUANA FRANCISCA FREMIOT DE CHANTAL (s. XVII).- «La mujer perfecta», según su padre espiritual y amigo, san Francisco de Sales. Casada a los 20 años con el barón de Chantal, tuvieron seis hijos. Muerto el marido tras ocho años de feliz matrimonio, fundó el Instituto de la Visitación. Al morir, a los 69 años, dejó abiertos 66 conventos de ardientes contemplativas (12 diciembre).

TEÓFILO (s. III).-«Amigo de Dios», ¡qué nombre tan envidiable! De hecho en el santoral la lista de Teófilos es amplia (8 mártires, 4 obispos, 2 monjes, 1 diácono, 1 pretor y.., nuestro Teófilo soldado raso). Estaba de servicio, en Alejandría. Pagano, al ver como un cristiano martirizado estaba a punto de flaquear, le exhortó a gritos. Y, dejando las armas, confesó públicamente la fe en Jesucristo (20 diciembre).

FRANCISCA JAVIERA CABRINI (s. XX).- Italiana. De pequeña jugaba a barquitos de papel que enviaba hacia China. Pero luego trocó -le trocaron Oriente por Occidente. Murió en Chicago a los 67 años, habiendo fundado personalmente 67 casas para atender a los emigrantes: dondequiera sufriera un italiano fuera de la patria, allí estaba la Madre Cabrini (22 diciembre).

MAC CUILL (s. V).-. Que no hay que confundir con San Mac Culind, obispo de Lusk, y San Mac Culind, abad benedictino, pese a que los 3 fueron irlandeses. San Mac Cuill fue un famoso bandido que podía con todos, menos con san Patricio. Que lo envió a la isla de Man para compensar los robos anteriores, donde siguió «robando» los corazones de aquellos isleños. Tanto que murió en el «palacio episcopal», su casa, ya que llego a ser obispo de la isla, un santo obispo que bromeaba recordando sus andanzas pasadas (28 diciembre).

Jorge Sans Vila


304-305 Buscar quién es uno, es buscar quién debe ser uno. Los santos nos muestran el camino. Cada uno de ellos es como una especie de guía, que debe enseñarnos a seguir nuestro propio camino, más que el suyo. Es éste el único me dio de ser fieles a lo que ellos nos enseñan. Ninguna existencia puede ser recomenzada. Ninguna existencia es una existencia de imitación. El papel de los santos es mostrarnos lo que cada uno de nosotros puede hacer por si mismo.-L. Lavelle.