MISA DEL SANTO APÓSTOL DE LAS VOCACIONES volver al menú
 



     El misal (libro en el que figuran los textos de las misas de los santos y beatos) está irremediablemente condenado —¡que suerte!— a quedar siempre incompleto por «culpa» de la inagotable santidad de y en la Iglesia.
     El Papa ha establecido que la fiesta del santo apóstol de las vocaciones sacerdotales, beato Manuel Domingo y Sol, se celebre el 29 de enero.
     De ahora en adelante el 29 de enero será un buen día para contar con la intercesión allá Arriba de aquel hombre bueno y audaz y para pedir al Señor nos conceda «oídos muchachos» a su llamada.
     Y no estaría nada mal, además, el 29 de cada mes (naturalmente en febrero solo cada cuatro anos) echar mano de los textos de esta misa, por aquello de que quien pide recibe, quien busca halla, y a quien llama se le abre.

J.S.V.


ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 9,38)

     Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies, dice el Señor a sus discípulos.


ORACIÓN

     Oh Dios, que descubriste al beato Manuel Domingo y Sol el profundo sentido de toda vocación, en especial de la vocación sacerdotal, suscita por su intercesión decididos apóstoles de las vocaciones y generosas respuestas a tus llamadas.


PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Jeremías (Jer 1, 4-9)

     Recibí esta palabra del Señor: Antes de formarme en el vientre, te escogí, antes de que salieras del seno materno, te consagré. Te nombré profeta de los gentiles. Yo repuse: ¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho.
     El Señor me contestó: No digas «Soy un muchacho», que adonde yo te envíe, irás, y lo que yo te mande, lo dirás. No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte —oráculo del Señor—.
     El Señor extendió la mano y me toco la boca, y me dijo: Mira: yo pongo mis palabras en tu boca.

Lectura de la carta de San Pablo a los Filipenses (Fil 3, 8-9.13-14)

     Hermanos: Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo.. y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía —la de la ley—-, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.
     Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta., para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo-Jesús.

Lectura de la carta de San Pablo a los Efesios (Ef 1, 3-10)

     Hermanos: Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
     El nos eligió en la Persona de Cristo —antes de crear el mundo— para que fuésemos santos e irreprochables ante el por el amor.
     Él nos ha destinado en la Persona de Cristo —por pura iniciativa suya— a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.
     Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el Misterio de su Voluntad.
     Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo, cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 39)

     Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
     Yo esperaba con ansia al Señor: él se inclinó y escucho mi grito: me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios.
     Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y en cambio me abriste el oído, no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy».
     Como está escrito en mi libro «para hacer tu voluntad». Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas.


ALELUYA (Jn 15, 16)

     Soy yo quien os he elegido: y os he destinado para que vayáis y deis mucho fruto y vuestro fruto dure, dice el Señor.


EVANGELIO

     Lectura del santo Evangelio según San Mateo (Mt 9, 35-38)

     En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
     Entonces dijo a sus discípulos: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos: rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

     Lectura del santo Evangelio según San Lucas (Lc 5, 1-11)

     En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando el a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.
     Subió a una de las barcas, la de Simón., y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente
     Cuando acabo de hablar, dijo a Simón: Rema mar adentro y echad las redes para pescar.
     Simón contestó: Maestro: nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada: pero, por tu palabra, echaré las redes.
     Y puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.
     Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: Apártate de m¡. Señor, que soy un pecador.
     Y es que el asombro se había apoderado de el y de los que estaban con el, al ver la redada de peces que habían cogido: y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: - No temas: Desde ahora serás pescador de hombres.
     Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Lectura del santo Evangelio según San Juan (Jn 17, 1-21)

     En aquel tiempo, levantando al cielo los ojos, oro Jesús diciendo:
     Padre Santo, he manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo... Tuyos eran y tú me los diste... Te ruego por ellos...
     Cuando yo estaba con ellos, los guardaba en tu nombre y los custodiaba: y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura
     Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo, para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal... Santifícalos en la verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ello me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.
     Padre Santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.


ORACIÓN DE LOS FIELES

     Hermanos:
     Reunidos en esta celebración eucarística, pidamos a Dios que llene a todos los hombres con sus bendiciones:

1. Por la Iglesia, para que fiel a su vocación misionera, extienda con su testimonio y su palabra el mensaje de Cristo a todos los pueblos, Roguemos al Señor.

2. Por el papa Juan Pablo II y por nuestros obispos, para que el Señor les ilumine con su gracia y les fortalezca con su espíritu, y así puedan cumplir su misión de guías y pastores, Roguemos al Señor.

3. Por los sacerdotes, religiosos y personas consagradas, para que vivan con alegría su vocación de servicio a los demás, Roguemos al Señor.

4. Por todas las vocaciones sacerdotales, para que a ejemplo del beato Manuel Domingo y Sol respondan gozosamente a la llamada que el Señor les hace y se preparen con ilusión a la misión que la Iglesia y la sociedad espera de ellos. Roguemos al Señor.

5. Por la juventud, para que sepa dar sentido cristiano a tantos ideales que llenan su vida encuentre los cauces adecuados para realizarlos, Roguemos al Señor.

6. Por todos los que nos encontramos aquí reunidos, para que en todos los momentos de nuestra vida estemos dispuestos a dar razón de nuestra vocación de hijos de Dios, Roguemos al Señor.

     Oremos:
     Escucha, Dios de bondad, nuestras peticiones, y haz que cuantos hemos sido llamados por Cristo, le sigamos en esta vida como hermanos, y un día podamos entrar a formar parte de la gran familia de los hijos de Dios.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

     Oh Dios, Padre de toda misericordia, que, por amarnos sin medida, nos has dado con inefable bondad a tu Hijo Unigénito, haz que, en perfecta unión con él te ofrezcamos una digna oblación.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Jn 3, 16)

     En esto hemos conocido el amor de Dios: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

     Alimentados a tu mesa, Señor, te rogamos que, por este sacramento de tu amor, germinen las semillas que generosamente esparciste en el campo de tu Iglesia, para que sean cada vez más numerosos los que elijan el camino de servirte en los hermanos.


249 La obra de la redención no se realiza en el mundo y en el tiempo sin el ministerio de hombres entregados, de hombres que, por su oblación de total caridad humana, realizan el plan de la salvación, de la infinita caridad divina. Esta caridad divina hubiera podido manifestarse por sí sola, salvar directamente. Pero el designio de Dios es distinto; Dios salvará en Cristo a los hombres mediante el servicio de los hombres. El Señor quiso hacer depender la difusión del Evangelio de los obreros del Evangelio.- PABLO VI