La familia, vivero de vocaciones
Subraya el Servicio Europeo de Vocaciones, al término de su congreso anual
La primera semilla para una cosecha abundante de vocaciones en Europa está en la vocación al matrimonio, advierte el Servicio Europeo de Vocaciones (SEV) en su reflexión sobre «La familia, lugar vocacional».
Es el tema que ha centrado el congreso anual del SEV, esta vez celebrado en Baske Ustarije (Croacia), del 28 de junio al 1 de julio.
El eje del congreso se enmarca en el patrimonio del Concilio Vaticano II y del documento vaticano «Nuevas Vocaciones para una Nueva Europa».
Estos días de trabajos se han desarrollado con el conocimiento de que la familia es el primer terreno que hay que cultivar como lugar de interioridad y de envío. Igualmente, se sabe que las familias, también en este sentido, siguen siendo un lugar de gran esperanza.
Los participantes han afirmado que las familias, en la sociedad europea, se encuentran en situaciones marcadas por una cultura individualista, consumista o bien laicista.
Asimismo han constatado que el viejo continente padece un difundido ateismo, un tipo de intolerancia a la verdad, «una alergia a la fe y, a veces, una cierta "cristofobia"», cita el comunicado. En cualquier caso, la vida y las vocaciones son dones de Dios.
El congreso del SEV recalca que los padres de familia son invitados a dar vida, a educar a los propios hijos y a transmitir la fe para que los jóvenes puedan llegar con plena liberta a opciones maduras y responsables. Subraya que la santidad es un proyecto fascinante que hay que proponer con alegría a las nuevas generaciones.
Insiste, además, en que el niño –don de Dios- jamás debe ser objeto de manipulación o proyección egoísta de ideas preconcebidas.
Y la familia es la pequeña Iglesia doméstica, el santuario de la vida, el lugar de la fecundidad y el vivero natural de las vocaciones, define el congreso del SEV.
«Europa sufre de una cierta falta de vocaciones sacerdotales y religiosas. Esta carencia cuantitativa no encuentra una solución inmediata, pero requiere una maduración larga y paciente», cita la nota del CCEE.
«Los dos sacramentos de la misión –el sacerdocio y el matrimonio- viven en una simbiosis. Si el seminario es el lugar privilegiado para la formación de los sacerdotes, la primera semilla para una cosecha abundante de vocaciones en Europa reposa en la vocación al matrimonio. En el jardín de la creación, Dios llama continuamente a los hombres y a las mujeres al amor, al don de sí».
Igualmente el congreso del SEV concluye que la pastoral vocacional requiere la estrecha colaboración entre distintas vocaciones: consagrada, sacerdotal, laica, matrimonial y bautismal. Y es que unirse para colaborar y distinguir la especificidad propia a cada vocación es una de las prioridades indispensables.
«En la gran familia de la Iglesia, o se crece juntos o no se crece», advierte.
Oporto (Portugal) acogerá el próximo congreso del SEV del 3 al 6 de julio de 2008.
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