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1. DINÁMICA INTRODUCTORIA
Elaborar una
DEFINICIÓN PERSONAL DE VOCACIÓN.
Comentarla por tríos y hacer una definición común.
Plenario. Explicación de la definición según las
dimensiones y niveles de la vocación:
F = elección familiar o estado de vida
T = carrera o desempeño profesional
G = lo que me gusta o me satisface
D = un status socioeconómico
E = una realidad de tipo espiritual
S = un servicio a la sociedad
Nivel humano
Nivel Cristiano
Nivel Específico
* vocación laical
* vocación a la vida religiosa
* vocación al ministerio ordenado
2. EXPLICACIÓN
1. AMPLlTUD DE LA VOCAClÓN
La vocación es un acontecimiento entre Dios y cada uno
de los hombres, a quienes él invita a colaborar en su
plan de salvación. Es un acontecimiento central en la
vida del hombre, tanto que es capaz de dar sentido a su vida
y llenarlo de una gran alegría.
Por eso se puede decir que la vocación es global y globalizante;
implica a toda la persona, a lo que es y a lo que hace, a su
juventud y a su vejez.
Consiguientemente la vocación no puede reducirse a un
aspecto de la vida personal, como a veces sucede. Aunque la
vocación se realiza y se vive en todas estas facetas
y en multitud de actividades, no se agota en ninguna de ellas,
pues implica un modo de vida, central para la persona, una actitud
fundamental en la vida de escucha/respuesta. Vivir una vocación
no significa hacer muchas cosas, sino ser una persona nueva.
En una historia vocacional concreta puede ser que se subraye
uno de los aspectos mencionados, ya sea porque fue el primero
cronológicamente o porque se resalta en la subjetividad
(por ejemplo, el familiar, el gusto, o el aspecto social), pero
si es una verdadera vocación deben, tarde o temprano,
verse afectadas las áreas restantes: quien ha optado
por un valor familiar importante ya no puede divertirse de la
misma manera, ni ejercer la profesión del mismo modo;
quien tiene gusto muy especial por las actividades al aire libre
condiciona así su actividad profesional y su expresión
religiosa.
2. VOCACIÓN, LIBERTAD Y GUSTO
La vocación no consiste simplemente en hacer lo que quiero,
en satisfacer mis gustos y caprichos. Pero tampoco es una pura
obligación privada de todo gusto sensible.
Es más bien un juego de libertad en el cual hay alguien
que llama y alguien que responde libremente pero con responsabilidad.
Casi siempre hay componentes de gusto, pero toda vocación
incluye también elementos que no se han elegido o que
incluso nos disgustan.
Pero como la vocación es fundamentalmente una relación
de personas (Dios/hombre/sociedad), se convierte en una invitación
constante a la cual se va respondiendo cada vez mejor, algo
así como un enamoramiento, en el que todas las circunstancias
de la vida se transforman en acontecimiento vocacional.
Vivir vocacionalmente significa responder positivamente, en
la línea del amor, a Dios y a los hombres, en todas las
circunstancias que me toca vivir, las cuales pueden gustarme
más o menos. La felicidad no está en hacer lo
que más me satisface, sino en responder adecuadamente
a la llamada que da sentido a mi vida. Por eso vivir vocacionalmente
es encontrar la felicidad.
3. INTERIORIZACIÓN
Siempre como jóvenes vemos a un Cristo que pasa por nuestras
vidas, y que nos hace una invitación para seguirlo, para
amarlo, para arriesgarlo todo por él. Pero ¿qué
es lo que necesitamos?: corazones dispuestos, corazones llenos
de amor y de ardor para seguir al Señor con nuestras
vidas.
Los primeros discípulos. Jn 1,35-42
Al día siguiente,
Juan se encontraba en aquel mismo lugar con dos de sus discípulos.
De pronto vio a Jesús que pasaba por allí, y dijo:
- Este es el cordero de Dios.
Los dos discípulos le oyeron decir esto, y siguieron
a Jesús. Jesús se volvió y, viendo que
lo seguían, les preguntó:
- ¿Qué buscáis?
Ellos contestaron:
- Maestro, ¿dónde vives?
Él les respondió
- Venid y lo veréis.
Se fueron con él, vieron dónde vivía y
pasaron aquel día con él. Eran como las cuatro
de la tarde.
Uno de los dos que siguieron a Jesús por el testimonio
de Juan era Andrés, el hermano de Simón Pedro.
Encontró Andrés en primer lugar a su propio hermano
Simón y le dijo:
- Hemos encontrado al Mesías (que quiere decir Cristo).
Y lo llevó a Jesús. Jesús, al verlo, le
dijo:
- Tú eres Simón, hijo de Juan; en adelante te
llamarás Cefas (es decir, Pedro).
Dios tiene un
plan para cada uno de nosotros. Cada ser humano es único
e irrepetible.
Cada persona ha sido creada para dar un aporte a la historia
y es tarea de cada persona descubrir qué cualidades ha
puesto Dios en ella para ponerlas al servicio de los demás.
Todos los hombres estamos llamados a la santidad... Sean perfectos
como el Padre es perfecto. ...La vocación a la santidad
no es un monopolio exclusivo de los sacerdotes o religiosos,
sino de todos los cristianos.
La vocación es un don de Dios, una llamada en nuestra
vida, pero también es una tarea que debemos realizar,
si queremos ser fieles a la voluntad del Señor.
Lo esencial de toda vocación cristiana está
en el seguimiento de Jesús. La diferencia está
en la radicalidad del seguimiento. Nosotros queremos seguir
a Jesús en el sacerdocio intentando reproducir en nuestra
vida al Buen Pastor que cuida de sus ovejas.
Para seguir a Jesús tenemos que encontrarnos antes
con él. Encontrarlo como persona viva, él que
con su vida nos invita a seguirle. Siguiendo a Cristo nos convertiremos
en signos de la Presencia de Dios.
Jesús, divino Maestro,
que llamaste a los Apóstoles a que te siguiesen
continúa pasando por nuestros caminos,
por nuestras familias, por nuestras escuelas
y continúa repitiendo tu invitación
a muchos de nuestros jóvenes.
Da coraje a las personas invitadas,
da la fuerza para que te sean fieles,
como apóstoles laicos, como sacerdotes,
como religiosos o religiosas,
como misioneros,
para el bien del pueblo de Dios
y de toda la humanidad.
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