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VIDA CONSAGRADA: BUSCANDO SÓLO Y SOBRE TODO A DIOS

Entrevista a Mons. Jesús Sanz Montes en la Jornada mundial de la vida consagrada 2006

¿Por qué es importante la Jornada Mundial de la Vida Consagrada para los laicos?
En primer lugar, porque se les pone delante este modo de ser cristiano en la Iglesia para que lo reconozcan como un regalo de Dios. Sólo se ama lo que se conoce, y es preciso que todos los cristianos sepamos qué suscita el Señor para bien de su pueblo y de sus hijos. Sacerdotes, consagrados y laicos son las tres formas de vida cristiana a las que Dios llama, y no debe haber rivalidad, indiferencia, ni confusión, sino un conocimiento de cómo el Señor va guiando a su Iglesia. En segundo lugar, para que la vida consagrada no sólo sea conocida, sino también agradecida: dar gracias a Dios porque, a través de los consagrados, Él se hace cercano en los labios y las manos de quienes proclaman de tantos modos su Palabra, y de cuantos de tantas formas reparten su Gracia, desde los distintos carismas y espiritualidades. Y, en tercer lugar, es importante para que este conocimiento agradecido se transforme también en acompañamiento: orar por los que oran por nosotros, y ayudar a quienes nos ayudan desde su vocación.

¿Una buena oportunidad, por tanto, para testimoniar la comunión eclesial?
El Papa Benedicto XVI definió de una manera breve y bellísima la vocación a la vida consagrada en la homilía de inauguración de su pontificado: «Testigos de la presencia transfigurante de Dios». De ese testimonio tienen necesidad los laicos y los sacerdotes diocesanos, así como ellos ofrecen a los consagrados el testimonio de su compromiso cristiano en el espesor del mundo y la entrega de su servicio ministerial, respectivamente. En este sentido, cabe recordar lo que Juan Pablo II decía al comenzar el nuevo milenio: «Sentir al otro como uno que me pertenece». Para eso sirve una Jornada Mundial de la Vida Consagrada: para saber que el consagrado –en este caso– es alguien que me pertenece porque el Señor me lo ha dado.

¿Se puede hablar de una estabilización de las vocaciones religiosas?
Es buena noticia que no descienda –o el descenso sea mínimo– el número de consagrados. Dios no tiene afonía a la hora de llamar a sus hijos al seguimiento de Jesús, pero a veces no es fácil percibir su voz. El hecho de que esta respuesta se estabilice es motivo de gratitud. No obstante, la estabilización de las vocaciones no sólo hay que extenderla para quienes entran, sino también para quienes permanecen y no abandonan, y para quienes permanecen sabiendo en todo momento a Quién pertenecen. La respuesta al Señor atraviesa toda la vida, en toda edad. El sí a Dios no cambia, sólo cambia la circunstancia en la que se dice.

¿Qué papel tiene en esto la llegada de religiosos de Hispanoamérica?
Se trata de un fenómeno nuevo el hecho de que aquellas tierras, a las que llevamos el Evangelio desde nuestra vocación misionera, son ahora cuna de nuevos misioneros que nos lo devuelven, acompañándonos en unos momentos de carencia vocacional de la vieja Europa. No ocultamos el momento de esterilidad de vida cristiana en este Occidente secularizado, pero queremos subrayar el momento de fecundidad que gozan aquellas Iglesias hermanas jóvenes, en las que somos bendecidos por Dios a través de su compromiso misionero con nosotros. Efectivamente, no sólo vienen emigrantes en busca de trabajo, sino también emigrantes con su fe cristiana bien puesta, que representan para nosotros un saludable aldabonazo de Evangelio. Es una providencial vuelta creyente de aquel viaje de ida misionero.

María Martínez López

(De la revista Alfa y Omega)

 

 

 

Sin cambios cuantitativos desde 2000

En España hay 63.702 miembros de Congregaciones religiosas, un promedio de 9,6 por cada comunidad. A pesar de lo bajo de este número, y de que el número de religiosos en España descendió un 4,3% entre 1998 y 2000, desde entonces parece haberse producido una pequeña estabilización, pues en aquel año había en España sólo 30 religiosos más que ahora.
En los dos últimos años, han llegado a España seis nuevas Congregaciones femeninas y una masculina, la mayor parte de Hispanoamérica y dedicadas al trabajo con inmigrantes.
Es necesario añadir a estos datos los 15.166 misioneros consagrados que trabajan en otros países. La Jornada Mundial de la Vida Consagrada también está dedicada a los miembros de los Institutos seculares. En España hay unos 5.000 seglares consagrados.

 

 

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