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EL PROYECTO COMUNITARIO DE VIDA
El proyecto
comunitario tiene por objeto discernir comunitariamente todos
los aspectos y dimensiones de la vida compartida con los demás
miembros de la fraternidad:
Vida de fe, relaciones humanas, actividades domésticas
y de misión, formación permanente, etcétera.
Va abordando los temas de la vida de la comunidad desde los
aspectos más visibles y más constatables hacia
los más profundos.
Afronta los conflictos, las insatisfacciones, los niveles
de comunicación, las relaciones afectivas, lúdicas,
culturales, buscando siempre el crecimiento de toda la fraternidad
y de cada hermano/a individualmente.
Es evidente que dependerá del nivel de madurez y de comunicación
alcanzado por los que componen la fraternidad el que estos
temas puedan ser abordados con más hondura, franqueza
y confianza. Una fraternidad que tenga un alto nivel de confianza
puede llegar a comunicar aspectos de la vida personal que en
otra fraternidad sería inconcebible.
Relación entre
proyecto personal y el proyecto comunitario
Como ambos proyectos nacen de dos dimensiones esenciales de
la persona, no pueden presentarse como dos proyectos antagónicos.
A veces se plantea la cuestión de qué es lo prioritario,
lo personal o lo comunitario. Planteadas así las cosas
el problema no tiene solución.
El hombre es a la vez un ser individual y un ser social. Por
lo tanto ambas dimensiones se reclaman y se autoimplican en
cuanto que son inseparables del ser humano cuyos conflictos
hay que resolverlos dialécticamente, esto es, teniendo
en cuenta al otro: la realidad de la persona y del grupo, y
ambos nacidos a la luz del Espíritu y de los intereses
del Reino.
De hecho, el proyecto personal tendrá que analizar y
asumir compromisos sobre muchas dimensiones de la vida comunitaria
tratadas en el proyecto comunitario. Más aún,
el proyecto personal no se puede dar por concluido hasta no
conocer los compromisos adquiridos en el proyecto comunitario.
Sin este ejercicio, el proyecto personal quedará viciado
en su raíz. De la misma forma que el proyecto comunitario
debe tener en cuenta las inquietudes y aspiraciones que aparecen
en los proyectos personales comunicados.
Pero, por otra parte, una persona deberá ser respetada
en su proceso, en sus situaciones críticas, en su diversidad
sin que la comunidad le imponga desde fuera compromisos que
violentan su intimidad personal. Así, por ejemplo, pudiera
ocurrir, y de hecho ocurre con una cierta frecuencia, que, por
edad, psicología... una persona pueda auto-excluirse
de participar en la elaboración del proyecto comunitario,
sin que por eso se deba hacer ningún drama.
Concluyendo
Un proyecto comunitario
no es el resultado de la suma, ni siquiera de la armonización
de distintos proyectos personales. Es cierto que saldrá
enormemente enriquecido cuando las personas que lo trabajan
tienen elaborado previamente su proyecto personal y han madurado
lo que desean y se proponen. Pero no es la suma de estos. El
Proyecto comunitario desarrolla dinámicas nuevas imprevisibles
en los proyectos personales.
El proyecto personal
no tiene por qué presentarse íntegramente en comunidad,
por cuanto que uno de sus objetivos es abordar temas que se
refieren a la intimidad más personal, que deben ser reservados
al propio foro interno o, tal vez, al acompañante que
uno quiera escoger.
El proyecto comunitario
debe invitar a la comunicación de lo que cada uno ha
trabajado en el proyecto personal (vgr. proyectos para el curso,
estados de ánimo, aspiraciones personales, situaciones
de fe, relaciones interpersonales, dificultades que prevé,
etc.. Pero siempre se deberá respetar el derecho a la
intimidad de cada uno para comunicar o callar lo que libremente
quiera.
El compartir ciertos aspectos del proyecto personal, salvando
siempre la intimidad personal, hará que el proyecto comunitario
se mueva en niveles de comunicación más vivos,
alcanzará más hondura y autenticidad, mejorará
el mutuo conocimiento, estrechará las relaciones, reforzará
el sentido de pertenencia y de referencia.
Finalmente, tanto el proyecto personal como el comunitario deben
acoger las líneas y compromisos asumidos en otros proyectos
más generales: el proyecto provincial, las orientaciones
y prioridades del Instituto... Evidentemente todas estas orientaciones
deberán ser resituadas en los contextos particulares
de cada comunidad y de cada situación personal.
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