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Experiencia militante y "vocacional" de un profesional cristiano
Como profesional de la sanidad, médico creyente, me siento llamado a ser un buen profesional no solo técnica y humanamente, intentando alcanzar una ética de máximos, es decir no quedarme solo en los principios de no-maleficencia y de justicia, sino ir más allá y llegar al principio de beneficencia: “hacer el bien al otro procurando que realice autónomamente su propio proyecto de felicidad”. Además desde mi ser creyente, mi fe encarnada en el medio, me siento llamada a ser fermento en la masa. Entendiendo mi centro de trabajo como lugar de evangelización, así como Jesús se implicó en su época y su historia yo me siento llamada a implicarme en la mía, teniendo como referencia los pobres, intentando organizar desde y para los más desfavorecidos. Así pues analizando la situación donde yo vivo mi profesión me doy cuenta de que es un lugar necesitado de transformación evangélica, pensando tanto en los pacientes como en los profesionales y en la relación que existe entre ambos y en la estructura organizativa.
Analizando todo esto primero personalmente y después en mi grupo de Revisión de Vida, descubro que no solo es suficiente con hacer un trabajo diario correcto llegando a una ética de máximos e integrando mi espiritualidad militante, sino que me propongo convocar a otros para que juntos vayamos analizando nuestro ser profesional y seamos capaces de empatizar con los pacientes. Para plantearnos preguntas sobre cómo estamos trabajando, que nos mueve, si los que somos creyentes somos capaces de unir fe-vida, si el anuncio explícito de nuestra fe puede ayudar a otros compañeros y a los pacientes a vivir su enfermedad, aceptarla y situarse ante ella. Aunque mi idea es ambiciosa, porque me gustaría llegar a conseguir un grupo de trabajo, en mi centro, donde los profesionales que trabajamos en el mundo de la salud nos vayamos revisando y planteando todo lo anterior expuesto, para comenzar y tomar contacto con la gente organicé unas jornadas de formación, convocadas desde el Mvto. de Profesionales Cristianos de la diócesis de Mérida-Badajoz y en colaboración con Servicio Extremeño de Salud, donde tratamos un tema concreto: “El profesional de la salud y problemas bioéticos ante la muerte”. Algo tan importante que es como acompañar a un enfermo en su proceso de enfermar y como enfrentarse a la muerte, es algo para lo que no nos forman a los profesionales del mundo de la salud, esto está cambiando y cada vez hay más foros y cursos en esta línea.
En la organización de curso y como ponentes colaboraron un psicólogo y un moralista ambos con Master en Bioética, un sacerdote, una enfermera y un médico de la Unidad de Cuidados Paliativos y el familiar de un enfermo.
Ellos nos aproximaron al tema de la muerte y a la vivencia en el contexto actual contrastando con otras épocas y momentos culturales. Analizamos el proceso de enfermar desde la perspectiva del paciente y del profesional, profundizando en el derecho a la comunicación e información, en cómo acompañar al enfermo en todo el proceso. También reflexionamos el enfermo en estado terminal de su enfermedad, el derecho a vivir la propia muerte y como situarnos ahí los profesionales sanitarios. Como los ponentes eran creyentes, analizaron también desde la perspectiva cristiana, como nuestra fe nos ayuda situarnos y como nos puede ayudar a nosotros y a los pacientes dialogar desde una espiritualidad…
Las jornadas resultaron interesantes para todos los que participamos y ha sido un punto de inicio para continuar ahora trabajando por una mejor sanidad. Actualmente voy a convocar a un grupo de creyentes, algunos de ellos asistieron a las jornadas, para plantearles la necesidad de seguir implicándonos en el medio desde nuestra fe.
(Tomado de Mª José Toledo Serrano, médico residente en urología en Profesionales cristianos)

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