volver al menú
 

Entrevista CON ANTONIO PERNIA, SVD
LA MISIÓN: COLABORAR CON EL DIÁLOGO PERMANENTE DE DIOS CON EL MUNDO


Bonifacio Fernández, CMF - José Cristo Rey García Paredes, CMF.

En 2009 cumplirá sesenta años. Tuvo sueños de niño, pero quizá en ninguno intuyó que un día serviría como Superior General a más de seis mil hermanos repartidos en sesenta y cinco naciones. Transmite paz y pasión por la misión. Ha estado en Madrid participando en la Semana Nacional de Vida Religiosa. He aquí su palabra.

*Al pensar en su congregación, los Misioneros del Verbo Divino, ¿qué le alegra especialmente?

Me alegra que tengamos algunos hermanos muy comprometidos, especialmente en la misión en pro de los pobres y marginados de la sociedad. Hay muchos en América Latina, en India, en Asia, e incluso en China. Pensar en estos hermanos tan comprometidos con la misión me da mucha alegría.

*  Y ¿qué es lo que le preocupa al pensar en el conjunto de la congregación?

Tal vez el hecho de que en algunas de nuestras misiones no se pueda hacer mucho por las restricciones que ponen los gobiernos, la falta de libertad religiosa... Aunque hay un compromiso con la misión y deseos de hacer mucho por la gente, a veces aparecen obstáculos que vienen de los gobiernos, de la situación económica.
También me preocupa percibir que algunos hermanos tienden a caer en el activismo. Se trata de algo peligroso: hacemos muchas cosas y hay quien dice no tener tiempo para cuidar la calidad de su vida y el testimonio personal que da de Jesús. A veces se deriva en activismo, se prima el hacer y no se tiene tiempo para cuidar el ser misionero, el ser testigo del reino de Dios.

El Superior General de una Congregación numerosa tiene muchas funciones: enseñar, visitar a las comunidades. De todo ello, ¿qué es lo que más valora? ¿qué le hace más ilusión?

Siempre se dice que los aspectos administrativos son lo más pesado y duro si se toman como una rutina. Las visitas a las misiones, a los lugares donde trabajan los misioneros, son algo bien positivo. Me alegra encontrarme no sólo con mis hermanos, sino también con la gente, especialmente con quienes reciben ayuda de nuestros hermanos.

* En el mundo de habla española ustedes son conocidos por la editorial Verbo Divino, por los libros sobre la Escritura, por la divulgación de la Palabra de Dios... ¿Es esto específico de un misionero del Verbo Divino?

Hoy hablamos de cuatro dimensiones características de nuestra congregación. Una de ellas es la dimensión bíblica. El carisma del fundador se ve en nuestro mismo nombre: Congregación del Verbo Divino. La dimensión bíblica y la Palabra de Dios son para nosotros algo bien importante. Por eso, en todos los niveles de la congregación (generalato, provincias y comunidades locales) hay un coordinador para el apostolado bíblico. Alguien cuida expresamente esta dimensión en todos nuestros apostolados.

* Roma y el contacto con los demás generales constituyen como una atalaya. Usted, además, viene de Oriente y tiene también su perspectiva y sensibilidad. ¿Qué le parece más valioso en la vida religiosa actual?

Yo diría que el deseo de vivir desafiados por la Palabra de Dios; la búsqueda de los religiosos y religiosas que están abiertos al desafío de la Palabra. Se constata el intento de poner la Palabra de Dios en un lugar central en la vida religiosa. Me parece algo muy importante: todas las congregaciones están dando un énfasis grande a la Palabra de Dios.

* En octubre se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre Ia Palabra de Dios en la vida y misión de la lglesia. ¿Qué espera usted personalmente del sínodo?

Se dice que gracias a los grupos y actividades bíblicas en las Iglesias locales se está creando una nueva Iglesia, una nueva forma de ser Iglesia. Espero que el Sínodo de los obispos apoye esta nueva forma de ser Iglesia centrada en la Biblia, en la Palabra de Dios. Espero que la Iglesia oficial apoye este intento, que viene de la gente misma y genera una Iglesia centrada en la Palabra de Dios. ¡Es mucho lo que la gente ordinaria está haciendo con la Palabra de Dios en las Iglesias locales!

*¿Conoce usted alguna de esa experiencias eclesiales de lectura de la Palabra? ¿Ha participado activamente?

Sí. Por ejemplo, estuve visitando nuestra misión en Amazonas y allí encontré comunidades que se reúnen cada semana para reflexionar sobre la Palabra de Dios. El domingo estuve en una parroquia tradicional en Indonesia; el párroco y la comunidad se alternan para leer el Evangelio. Así la gente tiene que tener Biblia y traerla a misa para poder participar: el sacerdote lee un versículo y la gente los siguientes. También en India he visto grupos, cursos bíblicos por correspondencia... Mucha gente, no sólo cristiana, escribe sobre temas bíblicos, sobre nuestra religión cristiana.

* La Secretaría del Sínodo ha pedido a los superiores generales opinión a partir de los “lineamenta". ¿Le han solicitado algo expresamente a su congregación?

Hemos recibido la invitación a hacer nuestras observaciones a los lineamenta a través de la Unión de Superiores Generales (USG). Nosotros, como Consejo General, hemos dedicado una jornada a la reflexión y a hacer algunas aportaciones. Las hemos presentando a la USG y ésta las transmitirá a la Secretaría del Sínodo.

* ¿Podría concretar alguna observación que le parezca  de interés pera todos?

Los Lineamenta tienden un poco a repetir la doctrina sobre la Palabra de Dios que ya está en los textos del Concilio Vaticano II. Me parece que no presta suficiente atención a esos acontecimientos bíblicos que están sucediendo en las Iglesias locales. Es importante reconocer que en esas Iglesias la gente está haciendo cosas valiosas con la Palabra de Dios.

*¿Qué debería impulsar e/ Sínodo sobre la Palabra y su lectura espiritual o creyente sobre todo por parte de los religiosos?

¡Una espiritualidad basada en la Palabra de Dios! Sería bueno que todas las comunidades religiosas practicaran la lectio divina cada semana, cada mes. Que surja una espiritualidad bíblica, una espiritualidad de la Palabra de Dios.

* Desde el punto de vista de una congregación de mayoría oriental, presente en Indonesia, en India... ¿qué tipo de relación, de conflicto, de dificultad existe  con la culura europea?¿.Se ha inculturizado ya el carisma congregacional en las culturas de oriente?

Sí. Entre los hermanos de Europa y los de Asia se ven diferencias. En Europa se considera un problema mayor la identidad del religioso, del misionero, de la Iglesia. En cambio, en Asia se tiende a valorar más las cuestiones `ad extra'. Ambas alimentan una vida religiosa para la misión, para la gente, para los pobres. Las dos perspectivas podrían complementarse.

*¿Q uién es Jesús para usted?

Para mí Jesús es, en el contexto, un paradigma de la misión. Nos dice que nuestro Dios es un Dios misionero. Jesús es el misionero por excelencia. No sólo es el misionero, es la misión de Dios. Por eso nosotros, la Iglesia, el pueblo de Dios, somos también un pueblo misionero. Así lo dice también el Vaticano II: la Iglesia peregrina es también misionera por naturaleza. Jesús es la misión de Dios, es la intención de Dios para este mundo. La Palabra de Dios es el diálogo que Dios tiene con el mundo. Nosotros somos misioneros; nuestra tarea es colaborar con este diálogo permanente de Dios con el mundo.

* Usted ha escrito mucho sobre la misión como diálogo. Si hubiera que realizar ese sueño, ¿cómo sería?

El Vaticano II nos dice que el diálogo es, ante todo, una actitud de solidaridad, respeto y amor hacia el otro. Esta es también la actitud de Dios hacia el mundo y hacia nosotros. Si todos -no sólo la Iglesia, sino todo el mundo- aprendiéramos esta actitud de solidaridad, respeto y amor  con los demás, el Dios trinitario se haría presente entre nosotros.

*¿Con quién le resulta más difícil dialogar en la misión, con qué grupos?

Creo que con los de otras religiones. Tenemos hermanos que trabajan en el dialogo con los pobres, con otras culturas; pero con otras religiones tenemos pocos. Me parece que ese diálogo es más difícil

* Su congregación está en China. ¿Q ué le sugiere China como contexto de la misión?

Muchos piensan que China debería abrir sus puertas. Cuando China abra las puertas todas las congregaciones van a entrar; pero China no va a abrir sus puertas como se hacía antes. Tenemos que aprovechar las situaciones que ya hay y que podrían ayudarnos a hacer misión en China. La Iglesia de China tiene que decirnos qué tipo de misión tenemos que vivir allí. En el pasado fue error nuestro imponer a China nuestro modo de hacer misión. Ahora pienso que serían ellos, la Iglesia de China, quienes tienen que sugerirnos cómo colaborar con ellos en llevar adelante la misión de Dios en China.

* Una última pregunta: ¿hay algún país al que le gustaría enviar a sus misioneros en el cual no hayan podido aún entrar?¿Cuál?

En algunos países de mayoría musulmana.  Estamos en Indonesia, que es el país musulmán más grande, pero no en otros como Pakistán o algunos del Medio Oriente. Sería un sueño poder enviar allí algunos misioneros.  Pero para eso necesitamos misioneros preparados y cualificados para entrar en diálogo con las gentes de esos países.

 

(tomado de la revista claretiana Visa Religiosa, junio 2008)