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ENTREVISTA A ADOLFO NICOLÁS, PADRE GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
"Necesitamos profundidad, creatividad y espiritualidad"
El padre Nicolás se siente feliz tras reunirse con los jesuitas en Cataluña.
"He transmitido que la Compañía de Jesús -confiesa- servirá a la Iglesia y al mundo si aportamos un mensaje de integración entre lo espiritual y lo profano. Entramos en una época en que el cambio tecnológico y el intercambio cultural son muy rápidos. En este mundo nuevo, necesitamos profundidad, creatividad y espiritualidad más que nunca. Profundidad, para no perdernos en hojarasca o en cuestiones superficiales. Creatividad, para entrar en los mundos nuevos y así responder de manera adecuada. Y espiritualidad, o vida en el espíritu. El Papa me ha comunicado que esto es lo que espera de nosotros.
"El Papa hace un servicio necesario a la Iglesia, pero..."
Cabe preguntar en este punto al mal denominado Papa negro jesuítico su consideración sobre el papado. "El Papa -contesta- hace un servicio necesario a la Iglesia. Tanto, que muchos grupos protestantes se dan cuenta de que les falta un símbolo de unidad y entran en diálogo muy positivo con el Santo Padre. Pero hay una inflación de atención a lo que dice el Papa en los últimos 150 años como si el Papa fuera un sustituto de Cristo. Esto no es así. Es teológicamente inaceptable. Nunca en la tradición de la Iglesia ha sido así. Además, hay una ola popular para hacer del papado una figura casi mítica. Eso es ilegítimo, y creo que así también lo ve Benedicto XVI. El Papa, sucesor de Pedro, es vicario de Pedro, no de Cristo".
"El reino de Dios enlaza con un mundo libre y solidario"
Papa y jesuitas sirven a la Iglesia y al mundo. ¿Es compatible este servicio simultáneo?, ¿qué es prioritario? El padre Nicolás responde: "En términos del Nuevo Testamento, Dios ama tanto al mundo que desde allí entendemos todo el misterio cristiano. Servir al mundo es servir a las personas, a los pobres, a la sociedad, a la educación; no a los valores negativos. Sirviendo al mundo es como servimos mejor a Dios. La Iglesia es un instrumento para ello. Reino de Dios y construcción de un mundo libre y solidario están enlazados. Lo prioritario es el reino de Dios".
Y ¿qué es el reino de Dios? "Esta es -contesta- la pregunta del millón. El reino de Dios es un nudo de relaciones con los demás, con la realidad, con Dios. La Biblia y Jesús nos dicen claramente que la relación con Dios va siempre a través del ser humano. No hay separación entre amor a Dios y amor al prójimo. Cuando deseamos y pedimos que venga el reino de Dios, hemos de pensar que este reino es una comunidad donde no hay prejuicios ni hambrientos mientras otros tienen la mesa llena. La prioridad es Dios, pero es una prioridad que está tan enlazada a la suerte de los demás que no se pueden separar. Uno no puede pasar el día en la iglesia pensando que se dedica a lo más importante mientras los pobres están hambrientos a la puerta".
"No me asusta la mundanidad"
Otra cuestión es la de si se da un renacimiento espiritual en un mundo más laico y mundano.
"El mundo siempre ha sido mundano", replica el máximo representante de los jesuitas. Añade: "Papas, generales de órdenes, místicos... comen, beben y vivimos en comunidad. No podemos negar el cuerpo de ninguna manera. La mundanidad es parte constitutiva nuestra. No me asusta la mundanidad. Lo que me asusta es alguna perspectiva con que se ve el mundo. Por otra parte, hay gran interés por la espiritualidad, que es muy variada, en todas partes. Hay espiritualidad sin religión institucionalizada. Hay espiritualidad light, superficial como un enamoramiento que no dura ni tres días, sin profundidad, de consumo que no transforma la persona. Pero las cosas importantes llevan tiempo. No hay conversión instantánea".
"Hemos llenado el cristianismo de formas pesadas"
San Pablo, sin embargo, cayó del caballo. Fue una caída espiritual instantánea y fulminante.
"San Pablo -según el análisis del padre Nicolás- tuvo una gran iluminación, pero después estuvo tres años en el desierto para ver lo que le había pasado y volvió a Jerusalén donde pasó varios años tratando de digerirlo. La iluminación puede ser instantánea, pero la conversión no, porque es un proceso. El peligro hoy es buscar lo instantáneo y lo fácil. Pero los cristianos también tenemos el reto de la renovación de nuestra fe. Tenemos la oportunidad de reconocer con humildad que no hemos hecho lo suficiente para hacer asequible el lenguaje del cristianismo. Lo hemos llenado de conceptos y formas externas que lo han hecho pesado, sobre todo para las generaciones jóvenes".
"Una persona que tiene espíritu mantiene la esperanza pese los fracasos"
La renovación pasa por el camino interior, según Adolfo Nicolás.
"A través del camino interior -explica- sabemos que los problemas humanos" fundamentales están dentro, no fuera. Por ejemplo, si yo encuentro violencia fuera y me escandalizo, lo primero que tengo que hacer es descubrir la violencia que yo tengo dentro, y cómo trato a los que no están de acuerdo conmigo. Ese camino interior nos descubre la debilidad humana dentro de nosotros y entonces podemos buscar un camino de liberación interior. Hay mucha gente que vive una espiritualidad profunda. La espiritualidad tiene que ver con algo que se sale de mi control mental, físico y cultural. Es abrirse al mundo de la gratuidad. Es saber que la vida es un bien, que la alegría surge de dentro, que hay esperanza contra toda esperanza".
Adolfo Nicolás recuerda que, siendo estudiante, le impresionó una expresión del jesuita Karl Rahner, al que califica de gran teólogo, que decía que "una persona, cualquiera que sea, tiene espíritu cuando se mantiene con esperanza pese a las dificultades, el sufrimiento y los fracasos".
De Karl Rahner también es la ya clásica expresión: "El cristiano del siglo XXI será místico o no será cristiano". ¿Cómo entender esta frase de Rahner? Nicolás da su versión: "Lo espiritual puede definirse de distintas maneras según el contexto religioso en el que uno ha crecido. En el contexto cristiano, es abrirse a que podemos entender el misterio último de la realidad como un Dios paternal, misericordioso, compasivo, que perdona y que nos abre nuevas posibilidades. El futuro será de una Iglesia que esté abierta a la trascendencia y al misterio. Una Iglesia que quiera controlarlo todo racional o litúrgicamente no tiene futuro".»
(Entrevista realizada en La Vanguardia por Oriol Domingo, 16-11-2008) |
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