LAS RELIGIOSAS Y EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO
Sesenta superioras mayores de congregaciones femeninas se reencontraron para reflexionar sobre el diálogo interreligioso en su misión que las pone en contacto diariamente con las culturas y con diversas religiones, particularmente el Islam.
Implantadas en los barrios de ciudades donde son ellas la única presencia de Iglesia, las religiosas viven en contacto dierecto con nacionalidades, culturas y diversas religiones. Por eso el diálogo interreligioso ha sido el tema al cual las superioras mayores de Francia dedicaron su encuentro anual, el 13 y 14 de octubre en París.
" Cuando yo oía " diálogo interreligioso ", imaginaba más bien a intelectuales alrededor de una mesa. Ahora veo que esto es el pan nuestro de cada día", subraya la hermana Isabel Lara, superiora de las Hermanitas del Sagrado Corazón, que aspira a ir más lejos en el intercambio.
" Es una actitud fundamental de nuestra religión. Como cristianos, nosotros confesamos que Dios se reveló al hombre entablando un diálogo con él, "explica el P. Juan-Marco Aveline, director del Instituto católico del Mediterráneo, en Marsella, y guía principal del encuentro.
Vivir este diálogo progresivo, que parte de la vida cotidiana para hacerse un intercambio espiritual, incluso teológico, es lo que testimonia la hermana Maryse Boudraud. Invitada a contar su experiencia en un barrio de Marsella, esta monja del Prado evoca los lazos de amistad y de confianza tejidos por su comunidad instalada desde hace cuarenta años en HLM.
" En la Acción católica de niños (ACE), la mayoría de los niños son musulmanes. Sus familias confían en nosotras, porque ven que no se hace proselitismo. Es sólo con el paso del tiempo cuando podemos compartir un poco del contenido de nuestra fe."
" Nuestra contribución es crear las condiciones de este diálogo", añade Pauline Joly, Hermana del Sagrado Corazón de Jesús: "Cada uno debe poder confesar su religión. Entonces, nuestras comunidades, universales y sin tomar partido, tienen un papel de apaciguamiento en las ciudades donde rápida y fácilmente pueden endurecerse las posiciones. Ser una mujer abre muchas puertas."
" Cuando queremos hablar de nuestras religiones respectivas, llegamos a menudo a callejones sin salida, lamenta la hermana Lara, después de varios años pasados en Malí y en Mauritania. Pero lo que realmente funciona, es cuando me abro a los demás con mi experiencia espiritual. Comprobamos que Dios actúa con cada uno, y esto nos une."
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