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CONSEJOS PARA PREVENIR EL ESTRÉS

 

01 Lo primero, saber detectarlo. Y saber lo que nos estresa, incluida la inactividad. “Los acontecimientos extraordinarios, los cambios vitales pueden generar estrés, como la muerte de una persona a la que queremos, perder el empleo o empezar uno nuevo, divorciarse o casarse, cuidar a un enfermo, tener un hijo, vivir en otra ciudad. Pero también el ruido, el exceso de calor o de frío o el atasco de hoy…”, explica Antonio Cano. Los síntomas son tan variados como las fuentes del estrés: desde dificultades para hacer la digestión, gases y otros problemas gastrointestinales, hasta hipertensión, arritmia, dolor de espalda, de cabeza o ansiedad.

02 Aprender a decir ‘no’. “Estamos envueltos en una especie de vorágine en la que hay que atender a todo tipo de cuestiones; parece que en el trabajo hay que estar siempre dispuesto a lo que venga, y además cuidar a los hijos, la pareja… A veces resulta excesivo. Por eso hay que aprender a decir no”, sugiere Reyes Moliner, psicóloga de la clínica Previs, en Valencia. “El estrés afecta incluso aunque nos guste mucho lo que hacemos. Quizá resistamos más, pero al final agota”, comenta Antonio Cano, quien asegura que “podemos romper con nuestras obligaciones y rutinas. No somos imprescindibles”.

03 Rupturas felices. En medio del flujo diario de trabajo, gestiones, citas, o cualquiera que sea la situación que produce estrés, hay que encontrar un momento para desconectar. Para dedicarlo al ocio, para jugar al fútbol, dar un paseo, observar un cuadro en un museo, bailar o charlar con amigos. Un tiempo para hacer algo que realmente le divierta y no le cree más obligaciones.

04 Establecer prioridades y organizarse. Cuando uno se siente desbordado, trata de responder a todas las demandas sin plantearse prescindir de algunas o planificarlas de otro modo. “Pregúntese: ¿estoy satisfecho con la vida que llevo?, ¿qué es importante para mí?”, propone Moliner. “Es bueno hacer planes para no tener esa sensación de descontrol, de caos, pero de forma realista y flexible”, advierte Cano.

05 Un estilo de vida sano. Aconsejar a alguien que duerma siete u ocho horas, que se dé tiempo suficiente para comer o que haga deporte parecería demasiado obvio si no fuera porque, cuando alguien padece estrés, hace exactamente lo contrario.

06 ¿Es cierto todo lo que nos parece? El trabajo cognitivo es decisivo. Al fin y al cabo, quien evalúa la relación entre las demandas del entorno y los recursos de que dispone es el propio sujeto, y sus percepciones no siempre se corresponden con lo que sucede alrededor. “El agotamiento y la desmotivación que acarrea un proceso de estrés puede desembocar en pensamientos como ‘en el trabajo estoy fatal, no tengo recursos, lo hago todo mal’, aunque tu jefe y tus compañeros opinen lo contrario”, señala Cano.

07 Disfrute del momento. Esta cena con amigos, esta luz de las siete de la tarde en otoño. Este aquí y ahora. Es importante que se concentre en lo que está haciendo, sin estar pensando que pierde el tiempo, que debería estar haciendo unas llamadas de trabajo o en otro lugar, porque no conseguirá hacer ni una cosa ni otra.

08 Recurra a sus amigos. Recurra a sus amigos. Los amigos, los compañeros e incluso los conocidos de la máquina de café de la oficina reducen la ansiedad y constituyen una poderosa red contra el estrés. Sí, esas charlas-monólogo con las que los obsequiamos son útiles: “El apoyo social nos hace menos vulnerables a los efectos negativos del estrés en la salud”, comenta Ana Barrón, doctora en Psicología Social y profesora de la Universidad Complutense. Pero, ¿cómo podemos ayudar a un amigo que se siente desbordado? “Lo primero es escuchar. Para una persona, el paro es un problema económico, y para otra, de autoestima. Así que habrá que ajustar el apoyo a lo que necesite: información para encontrar otro empleo, dinero o cariño”.


(¿Cómo prevenir el estrés?, por Silvia Blanco en el País semanal, 22.10.2006) )