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ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE LOS SACERDOTES VIVIENDO EL ESPÍRITU DEL VATICANO II

 

No hay que esperar enterrar a un sacerdote para reconocer su valor para la Iglesia. Señalamos algunas características de estos sacerdotes digamos que con el espíritu del Vaticano II, que hoy no podemos dejar de elogiar y que es bueno recordarlas de cara a los sacerdotes que se están formando hoy.

 

Fueron fieles a la Iglesia y obedecieron a sus obispos, incluso cuando tuvieron dificultades, pero no a ciegas o sin protestar cuando se creyó que estaba en juego el bien pastoral de la Iglesia.

Eran buenos pastores, buenos oyentes, predicadores cercanos a la vida que no necesitaban tener todas las respuestas y que por ejemplo eran elocuentes sin que fueran de muchas palabras. Tenían un sentido del humor.

Ponían a la gente en primer lugar, el amor antes que el legalismo, especialmente para aquellos a los que se estaba haciendo daño o eran tratados injustamente. Respetaban y tenían relaciones de colaboración (y amistades reales) con las mujeres.

Celebraban la liturgia y el ministerio, el culto y la vida, el altar y la calle como inseparables, donde la encarnación se hace visible y todo es sacramental

Fueron seres humanos imperfectos, y tanto sus valores como sus debilidades definían el sacerdocio y el misterio pascual a los que servían.

 

(Fuente: National Catholic Reporter [USA])