"Cada tiempo tiene en algunos de sus hombres y mujeres la expresión de lo mejor que ha sido. Las obras culturales, las instituciones, las hazañas de todo género, fruto de su genio y de su esfuerzo, son los materiales con que se construye la Historia. Pero más allá de sus obras, siempre están sus propias vidas. El secreto de las vidas que se hacen profecía está en lo hondo de sí mismas, en ese fondo que puede ser sintonizado por cualquiera que entre en contacto con lo más profundo de sí".
Josefa Segovia "es una de esas personas que dejó tras sí esa esperanza que se teje con hilos de vida desvivida, de donación, de entrega sin cálculo. Una vida profética.
"Nos encontramos con una mujer que se convierte ella misma en símbolo y metáfora, generadora de formas de vida nuevas, generadora de un estilo de ser y de hacer".
"¿Qué tiene Josefa Segovia que decirle a la fe cristiana de hoy, a la nuestra, a la de quienes tratan de vivirla en los ambientes posmodernos y laicos de nuestra sociedad, en los ambientes marcados por las migraciones, y con ellas, por la pluralidad de culturas y de religión?"Parafraseando a Pesro Poveda, Fundador, podemos decir: "elevar cuanto tocáis", que lo traduce en el desarrollo de un humanismo concretado en vidas que aparecen comunes en lo exterior pero son singulares en lo interior.
"Mª Josefa Segovia ha mostrado en su vida cómo ser apasionadamente humana estando plenamente abierta a Dios. Su vida fue un impulso continuo para actualizar, sobre estas bases, la antropología educativa en la que formar a los hombres y mujeres del mañana, fue una invitación permanente para incidir con la Buena Nueva de Jesús en los modos de pensar y de juzgar propios de las culturas diversas a las que llevó la presencia de la Institución Teresiana en países de Europa, América, Asia y África".
Segovia pertenece a la generación de mujeres que "transformaron la invisibilidad de éstas en la sociedad y en la Iglesia, en algo cotidiano y visible, que iniciaron esa revolución silenciosa a partir de la cual la humanidad ha cobrado nuevo color y nuevo dinamismo".
Al presentar a Josefa Segovia "tenemos la firme certeza de que el contacto con su figura puede llevar a la experiencia aludida antaño por el apóstol Pedro, cuando decía a los cristianos a los que hablaba de Jesús: 'Y vosotros, que sin conocerlo le amáis'. Porque, sin duda, la cercanía de Josefa Segovia aproxima al que fue el único Señor de su vida, Jesucristo".
