MARÍA DOLORES SEGARRA GESTOSO volver al menú
 

María Dolores Segarra Gestoso

Fundadora de las Misioneras de Cristo Sacerdote

 

La Madre Segarra nació el 15 de marzo de 1921 en Melilla, en el hogar de una familia con hondas raíces cristianas. Corrían los tiempos en que Abd-El-Krim derrotaba a las tropas españolas en el famoso desastre de Annual. Después de unos años en Almería, vivirá un tiempo en Huércal-Overa, uno de los mayores pueblos de esa provincia, donde se matricula en el colegio de las claretianas. Su vocación religiosa la sintió desde siempre. Debido a los continuos cambios de residencia -su padre era militar-, tendrá ocasión de conocer varios institutos religiosos. Ella misma nos cuenta los primeros empellones del Señor para forjar su vocación consagrada: Se despertó en mí muy pronto un deseo muy vehemente de recogimiento. Los mejores ratos los pasaba en la capilla del convento, o bien en un rinconcito del jardín. A veces mi oración, o estar con el Señor, se extendía a dos horas seguidas. Se me pasaba el tiempo sin sentirlo y la ilusión de ser monjita mantenía mi fervor de estar con el Señor.

No fue una mujer que se dejaba convencer fácilmente por vanos discursos, siempre consideró la preeminencia de la caridad cristiana por encima de las palabras justas, pero vacías. Las palabras -comentaba a las hermanas-, por hermosas que sean, sin fondo de virtudes, son nada, nada y nada. Practiquemos la virtud, seamos santas, y una sola palabra tendrá más eficacia que muchos bonitos discursos sin virtud.

Su cercanía con el Señor le hizo tener siempre los pies en la tierra, y supo aconsejar a su hermana Elisa para que alcanzara la santidad viviendo su condición de esposa y madre: Si Dios está dentro de nosotros mismos -le dice en una carta-, ¿qué hacemos que no nos metemos muy dentro de nuestra alma? Poder estar en la presencia del Señor mientras cocino, hablo, río, etc. ¡Qué alegría para nosotras! Eli, no seamos tontas. Cuando estés sola en casa vive en oración en el recinto de tu alma. Suplica a Dios que te ayude en lo que te haga falta. Puesto que, gracias a Dios, Alfonso (su marido) es tan bueno, uníos los dos para vivir esta vida de cielo aquí abajo.

Funda con D. Sebastián Carrasco Jiménez, Vicario general de Málaga, el Instituto de vida consagrada "Misioneras de Cristo Sacerdote" con un carisma activo y contemplativo de espíritu sacerdotal.

El 1 de marzo de 1959 abandonó este mundo. Sus restos reposan en la Casa de las Misioneras de Cristo Sacerdote de Las Rozas. Desde 1987 se han celebrado 180 sesiones de trabajo de la comisión responsable del proceso, se ha interrogado a 75 testigos y son más de 2000 los folios de las actas originales. Éstas han quedado cerradas y selladas, y se han guardado en el archivo de la archidiócesis de Madrid. Una copia se enviará a la Congregación para las Causas de los Santos, para que la vida de la Madre Segarra pueda ser propuesta como ejemplo de santidad para toda la Iglesia.