SAN ANNIBALE MARIA DI FRANCIA: volver al menú
 
Fundador de los Rogacionistas

San Annibale Maria Di Francia nace en Messina el 5 de julio de 1851 de familia noble. A los dieciocho años siente la llamada de Dios súbita, irresistible, segurísima.

Cuando faltan pocos meses para su consagración sacerdotal, encuentra un mendigo que finge ser ciego; esto le lleva a descubrir dramáticamente el mundo de la pobreza. Conoce las Casas Avignone, el barrio más miserable de la ciudad, que se convierte en su campo de apostolado. Aquí realiza lo que él define el espíritu de doble caridad: evangelización y ayuda a los pobres, empezando los Orfelinatos Antonianos.

Para sustentarlos, se hace mendigo, yendo de puerta en puerta a pedir ayudas y subsidios. Su caridad, sin embargo, va más allá. Atormentado por la idea de que millones de personas todavía no conocen el evangelio, a la luz del Espíritu encuentra la respuesta en el mandamiento de Jesús: "Rogad (en latín: Rogate) al dueño de la mies, para que envíe obreros a su mies (Mt 9,38)". Los sacerdotes y los otros buenos obreros del evangelio son frutos de la oración. El "Rogate" se convierte en el programa, la idea original, el carisma, el "pivote" —así lo llama él— de todas sus obras. Nacen de esta forma las Hijas del Divino Celo y los Padres Rogacionistas del Corazón de Jesús, que tienen las finalidades específicas del apostolado vocacional, misonero, caritativo: orfelinatos y casas de acogida a los menores en dificultad, escuelas, institutos profesionales, centros para manusválidos.

Este anhelo espiritual encuentra su máxima correspondencia eclesial en la Jornada mundial de oración por las vocaciones, instituida por Pablo VI en 1964.

Muere el 1 de junio de 1927, confortado por la visión de la Virgen, siendo siempre muy querida por él.

En su vida terrena supo conciliar en un solo término el binomio acción — contemplación, demostrando de esta forma esa plenitud espiritual propia del hombre activo e incansable, pero dotado de una intensa capacidad contemplativa.

El 16 de mayo de 2004 fue canonizado por Juan Pablo II