El padre Eusebio-Enrique Ménard nació en la provincia de Quebec, Canadá, recibiendo por nombre Enrique.
Posteriormente, después de siete años de estudios superiores, tocó a la puerta de los Franciscanos quienes lo aceptaron y le dieron su nombre de religioso: Eusebio-Enrique. Terminados sus estudios teológicos, fue ordenado sacerdote en el otoño de 1941. Hizo estudios de sociología y pastoral en la Universidad de Montreal hasta 1943.
Fue nombrado predicador en la casa de retiro de los Franciscanos en Chateauguay y con el tiempofue descubriendo cómo entre los muchachos y adultos de los colegios, de las escuelas normales, en los cuarteles, en los centros laborales o en las universidades, había espléndidas semillas de vocaciones al sacerdocio. Y nadie parecía enterarse de ello, tal vez faltaba el coraje de creer que Dios se atreviera a sembrar en tierras endurecidas por el paso de los años. En este mismo lugar, encontró a Héctor Durand, hombre de negocios y constructor famoso, quien le ofreció su apoyo, sus talentos y recursos financieros para su obra.
Y allá por el año 1946, contando con la estrecha colaboración de ambos y otros asociados, se lanzaron a fundar en Montreal un seminario para adolescentes y adultos que se llamó la Escuela apostólica de San Pascual, más tarde, seminario Santos Apóstoles.
Cuatro años después la idea había crecido: ¿Por qué no fundar un grupo de líderes que compartieran esta preocupación suya, que se organizaran para esta tarea de despertar vocaciones sacerdotales dormidas? Entonces esta relación y acción mancomunada, profunda y providencial, hizo surgir muchos seminarios, casas de retiros, centros educativos, de asistencia, caridad y promoción social, en suma, a una obra fecunda de humanización y evangelización que prosigue hasta el momento actual.
El señor Durand continuó su colaboración durante 25 años hasta su muerte.
El desenvolvimiento de esta obra de los Santos Apóstoles, progresó primero en Canadá hasta 1962, luego más allá de sus fronteras con el viaje providencial del fundador a Estados Unidos y América Latina para llevar a cabo su misión. Y ha dado hasta ahora, más de 800 sacerdotes a la Iglesia en el mundo (35 diferentes diócesis y 33 comunidades religiosas).
Mientras por un lado la obra se extendía hasta Africa, por el otro el padre Eusebio fundaba casas en Estados Unidos, Perú, Colombia, Brasil.
El padre Menard murió en Montreal (Canadá) el 26 de marzo de 1987.
El que prepara esta biografía tuvo la suerte de vivir y convivir con él en Washington D.C. donde nos dejó una profunda huella de lo que es la santidad viviente.