BEATO JUNÍPERO SERRA volver al menú
 

Beato Junípero Serra

 

      

Nacido en la villa de Petra (Mallorca) en 1713 y muerto en California en 1784, es un ejemplo vivo de todo creyente que busca la aventura de Dios.

Estudió latín en el convento de San Bernanrdino, en su lugar de nacimiento; pasó luego a Palma de Mallorca, donde cursó filosofía, y en 1730 tomó el habito franciscano. Hizo su profesión religiosa y se puso de nombre Junípero. Antes se llamaba José Miguel. Fue ordenado sacerdote en 1738.

En 1732 se doctoró en teología en la Universidad Luliana. Después de estar  en la ciudad como profesor, predicador y otros trabajos que le encomendaron, él sintió una voz interior que le llamaba a irse a las misiones.

En 1749 se embarcó con destino a Veracruz y se trasladó a pie al convento de San Francisco de México. Fue destinado a las misiones de la sierra Gorda y nombrado presidente de la misión de Jalapan. Consumada la expulsión de los jesuitas (1767), el virrey marqués de Croix dispuso que los religiosos franciscanos se encargasen de atender las misiones de Baja California.

Ya en el año 1769 fundó la primera misión en san Diego. De aquí se marchó a  Los Angeles. El celo de Dios le ardía por dentro. Nada le daba miedo con tal de llevar la Buena Nueva del Evangelio a otros muchos sitios.

Los indios destrozaron la misión de san Diego, pero con su fuerza de voluntad la reconstruyó de nuevo; al poco  tiempo fundó la misión de san Francisco, san Juan de Capistrano, santa Clara.

El Papa Clemente XIV le concedió el privilegio de administrar el sacramento de la Confirmación. Fundó otra misión, la de san Buenaventura.

Introdujo Serra los primeros ganados y los primeros cultivos de tipo superior en California, y hubo de dedicar una buena parte de su actividad a buscar una sólida base económica a las misiones y a sus indios. En cada una había, por lo general, dos frailes, consagrado uno a la labor apostólica y el otro a la agricultura y a la difusión de los oficios manuales.

Se retiró al Carmelo de Monterrey para aguardar el momento de su muerte, acaecida en 1784. Tenía 70 años. Fue un gran ejemplo de lo que es un evangelizador. 

El 25 de septiembre de 1988 fue beatificado por Juan Pablo II en la basílica de San Pedro en Roma.

«Siempre adelante, nunca hacia atrás». Este fue el lema de Junípero Serra.

El Club Serra, dedicado a las vocaciones, lleva el nombre de este gran evangelizador. Los objetivos del Club Serra son los siguientes:

  • Fomentar y promover vocaciones al sacerdocio ministerial en la Iglesia Católica como una vocación particular al servicio, y apoyar a los sacerdotes en su ministerio sagrado;
  • Animar y afirmar vocaciones a la vida religiosa consagrada en la Iglesia Católica; y
  • Ayudar a sus integrantes a reconocer y a responder con sus propias vidas a la llamada/al llamado de Dios a la santidad en Jesucristo por medio del Espíritu Santo.