JUAN XXIII
Papa de la Iglesia católica (1958-1963) 
Nació en Sotto di Monte en 1881, su nombre era Angelo Giuseppe Roncalli. Cursó estudios en su ciudad natal y Roma, ordenándose sacerdote en 1904. Fue profesor de historia eclesiástica en el seminario diocesano. También ejerció como sargento médico y capellán durante la I Guerra Mundial, pasando en 1921 a trabajar en la Sociedad para la Propagación de la Fe, que ayudó a reorganizar. Se le nombró embajador del Papa en Bulgaria, siendo más tarde destinado como delegado apostólico en Turquía y Grecia. Presente en la Hungría ocupada por los nazis durante la II Guerra Mundial, ayudó a la evacuación de la población judía perseguida. Antes de acabar la Guerra, en 1944, fue nombrado Nuncio en Francia.
Sucedió a Pío XII tras su fallecimiento en 1958, cuando Juan XXIII cuenta 77 años de edad. Desde su puesto, observa con preocupación el distanciamiento surgido entre la Iglesia católica y buena parte de la sociedad, surgido del mantenimiento de una ortodoxia católica apenas renovada con el transcurso de los años. Además, la influencia del racionalismo, el positivismo y las ideologías de izquierdas ha cuestionado la validez del mensaje religioso, que es percibido como lejano y propio de épocas pasadas. El rito católico y la propia estructura de la Iglesia se han convertido en objeto de crítica, pues resulta reaccionario y alejado del sentir de las poblaciones, mientras que el papel de la Iglesia como institución necesita de una nueva reformulación, más acorde con una sociedad que ha sufrido una rápida evolución.
Así, Juan XXIII promueve la realización de un Concilio Ecuménico que, con el nombre de Vaticano II , tendrá en el "aggionamiento" una de sus divisas. Son varias las labores que el Concilio aborda, como la modernización de la enseñanza, la reorganización de la Iglesia, la promoción del ecumenismo y el acercamiento a los creyentes mediante un ritual menos rígido y más moderno. Sin embargo, el propio Papa falleció durante la celebración del Conflicto, a pesar de lo cual aun tuvo tiempo de intervenir en algunas sesiones, siempre en apoyo de la reforma.
Su sucesor Pablo VI pudo continuar la labor emprendida, dando como resultado una Iglesia y una religión de mayor contenido social y modernizada. Además de convocar el Concilio, dio a conocer su pensamiento con siete encíclicas, que mostraron su preocupación por la integración del individuo en la sociedad como partícipe de las instituciones (Mater et magistra, 1961) y por las relaciones internacionales, que habrían de estar basadas en los principios de la paz, la solidaridad y la justicia (Pacem in terris, 1963). Otro de sus postulados fue abogar por la participación de la Iglesia en las cuestiones y conflictos que afectan a la Humanidad, superando el alejamiento y la falta de incidencia que fue característico de periodos anteriores. En este sentido, facilitó el diálogo con otras confesiones, para lo que creó el Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y promovió los contactos con ortodoxos, judíos y protestantes. Hombre de vasta cultura, escribió un estudio sobre San Carlos Borromeo que le ocupó cinco volúmenes. Muy querido, tras su muerte se publicaron sus diarios, con los títulos de Diario de un alma (1965) y Cartas a su familia (1969).
Murió el 3 de junio de 1963. En la memoria de muchos, el Papa Juan XXIII ha quedado como "el papa bueno" o como "el Papa más amado de la historia".
La causa de beatificación fue introducida por Pablo VI en 1965, después de la clausura del Concilio Vaticano II. El papa Juan XXIII fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000. Su fiesta litúrgica quedó fijada el 11 de octubre, día de la apertura del Concilio Vaticano II.