JEAN-JACQUES OLIER: volver al menú
 
Fundador de los Sulpicianos

Discípulo del Padre Vicente de Paúl y del Padre de Condren, Jean-Jacques Olier (1608-1657) participó en las "misiones" organizadas por ellos en Francia. Se da cuenta de que ese esfuerzo apostólico no tendrá futuro sin una reforma del clero. Por consejo del Padre de Condren, renuncia al episcopado que le es ofrecido, para orientarse hacia la obra de los seminarios. En efecto, se siente en ese momento llamado a "llevar la contemplación al interior del sacerdocio".

En diciembre de 1641, con otros dos sacerdotes, funda en Vaugirard, en ese entonces una aldea cercana a París, una casa de formación que recibe a jóvenes que se preparan para llegar a ser sacerdotes. Nombrado, algunos meses más tarde, párroco de la parroquia de San Sulpicio , traslada esa pequeña comunidad a París, cerca de la casa cural. Otros sacerdotes se unen a él para el servicio del seminario y de la parroquia. Desde entonces se da a los miembros del equipo de formadores el nombre de Padres de San Sulpicio o también sulpicianos . Así nace la "Compañía de Sacerdotes de San Sulpicio".

En el pensamiento de Jean-Jacques Olier, esa pequeña Compañía debía limitarse a un grupo de sacerdotes poco numerosos, unidos, no por votos, sino por la caridad sacerdotal y el don de sí mismos al servicio de la formación de los sacerdotes. Debían estar animados por una vida espiritual caracterizada a la vez por el espíritu apostólico , el sentido de la adoración y la vida interior. El seminario constituye ante todo una comunidad en la que son abolidas, en la medida de lo posible, las distancias entre los candidatos al sacerdocio y los educadores; éstos son ante todo educadores espirituales que ejercen el ministerio de la dirección .