FUNDADOR DE LAS HERMANAS SALESIANAS DE LOS SAGRADOS CORAZONES

- Nacimiento:
- 27 de Julio de 1848. Nápoles, Italia
- Muerte:
- 4 de Junio de 1923
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- Proceso:
Fue declarado venerable el 11 de Julio de 1995 por Juan Pablo II
Fue beatificado el 8 de Mayo de 1996 por Juan Pablo II
Fue canonizado el 15 de Octubre de 2006 por Benedicto XVI
Nació en Nápoles en 1848, en un período de dificultad socio-política.
Se dedicó a estudiar teología y filosofía. Su búsqueda de la verdad por encima de todo, le atrajo la hostilidad del clero napolitano, incluso del mismo cardenal Riario Sforza.
Se dedicó a cuidar a una categoría especial de marginados, el de los sordos. Siempre se le conoció como el ángel de sordos.
En un momento dado, se le obligó a ir a la diócesis de Rossano por invitación del obispo Peter Cilento que se sentía atraído por sus cualidades como hombre de caridad. Volvió a Nápoles y aquí fue ordenado subdiácono en 1870. Luego, diácono y sacerdote en 1871 a los 24 años de edad.
Fue muy devoto de Nuestra Señora de Pompeya que le salvó de la peste que puso en grave peligro su vida y, a pesar de un breve período en las misiones extranjeras, volvió a sentir que su verdadera vocación era estar junto a sus sordos.
Comenzó a aparecer en su mente la idea de fundar una institución, que podría dedicarse al cuidado y educación de los sordos, y la oportunidad se presentó cuando se trasladó a Lecce en 1885. Fundó la Congregación de Hermanas Salesianas de los Sagrados Corazones, con el apoyo del obispo Gennaro Sinopsis.
Su apoyo al trabajo y la educación moral de los sordos le valió, entre otras cosas, la Cruz Pro Ecclesia et Pontifice y fue nombrado canónigo de la catedral de Lecce.
Enfermo de diabetes murió el 4 de junio de 1923 en la localidad de Salento, donde trabajó la mayor parte de su vida.
Ofrecemos aquí las palabras de Benedicto XVI sobre el santo el día de la canonización:
San Filippo Smaldone, “sacerdote de gran corazón, nutrido de constante oración y de adoración eucarística, fue sobre todo testimonio y siervo de la caridad, que manifestaba en modo inminente en el servicio a los pobres, en particular a los sordomudos, a los cuales se dedicó con todo su ser”. Las Hermanas Salesianas de los Sagrados Corazones por él fundadas, continúan hoy su obra en Italia y en el mundo. “Tomemos de su ejemplo la invitación a considerar siempre indisoluble el amor por la Eucaristía y el amor por el prójimo. Es más, la verdadera capacidad de amar a los hermanos nos puede venir solamente del encuentro con el Señor en el sacramento de la Eucaristía”.