VENERABLE DOROTEA DE CHOPITEA volver al menú
 

Venerable Dorotea de Chopitea

Burguesa con los pobres

 

Dorotea de Chopitea i de Villota (1816- 1891) es una mujer de la alta burguesía catalana que se entrega al servicio de los más pobres. “Al final de sus días vive como una pobre cualquiera”, según Filippo Rinaldi, director de las escuelas profesionales salesianas, que trata a Dorotea en los dos últimos años de su vida. Así lo relata Ramon Alberdi, autor del libro Dorotea (Fundació Edebé). Alberdi es un salesiano guipuzcoano. Alberdi habla de Dorotea con rigor de historiador y entusiasmo. Es una criolla que, tras las guerras de independencia de las colonias contra la monarquía española, viene de Santiago de Chile y se establece con su familia en Barcelona. Llega con tres años. Se casa a los 16 con Josep Maria Serra Muñoz. Tienen seis hijas. Su esposo hace gran fortuna como comerciante, banquero y naviero. “Todo en esta familia burguesay acaudalada tiene una orientación cristiana y social”, señala Alberdi. Dorotea vive intensamente su fe cristiana. Absorbe las diversas corrientes religiosas de la Iglesia de su tiempo. De su familia, de Santa Maria del Mar, que es su parroquia, de la obra del padre Antoni Maria Claret, de san Juan de Dios, de los jesuitas, de Juan Bosco, de los salesianos. “Dorotea –según su biógrafo– vive inmersa en el catolicismo social que renace en la Catalunya de mediados del XIX. Impulsada por el espíritu cristiano, ayuda a los demás, construye asilos, escuelas populares, hospitales e iglesias. También dota a su clase social de una preocupación por las cuestiones sociales”. “Es una mujer fuerte y profundamente religiosa”. “A imagen de lamujer fuerte de la Biblia, Dorotea es espiritual y psíquicamente una mujer fuerte, activa, profundamente religiosa, exigente consigo misma y con sus colaboradores, práctica, sin superficialidades ni lujos. Su visión es universal. Su caridad, llámese beneficencia o solidaridad, es para todos: niños, niñas, hombres, mujeres, ancianos. Su actividad institucional es sólo la punta del iceberg porque su actuación caritativa es de tú a tú, sumamente discreta”. Dorotea cuenta con la colaboración de grupos de mujeres. Y de su esposo. “Mi mejor punto de apoyo es mi marido”, confiesa. Ambos salen a la calle a atender a los afectados cuando la peste del XIX. “Esposa mía, tú sigue trabajando de esta manera”, le anima su esposo desde su lecho de muerte. Desde que enviuda en 1882 hasta que fallece en 1891, Dorotea realiza un trabajo social aún más intenso. “Son años –explica Alberdi– trepidantes. Quiere tener las manos llenas de obras buenas en la perspectiva de su más allá de la vida y la muerte. Con vitalidad extraordinaria empieza un proyecto cuando aún no ha concluido el que lleva entre manos”. Dorotea muere pacíficamente, con espíritu cristiano y de forma patriarcal, acompañada de sus hijas, nietos, biznietos, sobrinos. Sus restos descansan en una urna en la iglesia parroquial de Santa Maria Auxiliadora. “Lo decisivo es la entrega a la causa de los pobres”. Pese a sus numerosas aportaciones sociales y cívicas, Dorotea no es una persona muy conocida entre la ciudadanía. “Tengo la inmensa pena –lamenta Alberdi– de que es una mujer desconocida. Pero ella es un orgullode la ciudady una persona emblemática, sobre todo para los creyentes. Ella es una mujer rica que se hace pobre y está con los pobres por Jesucristo. Su testimonio es contundente. Es un exponente válido para todos los humanismos. Lo decisivo es su entrega a la causa de los pobres. Ella se entregó totalmente. Su motivación profunda y última era de tipo religioso, Jesucristo”. El sueño de que Dios sea glorificado en su hija Dorotea. Ramon Alberdi pretende, humildemente, que este libro sobre Dorotea contribuya a impulsar la causa de su beatificación y canonización. Ya fue declarada venerable en 1983 por el papa Juan Pablo II. El postulador Luigi Fiora, ya fallecido, dijo un día al salesiano e historiador Ramon Alberdi: “Ramon, tú no sabes las ganas que tiene la curia romana de beatificar a Dorotea para presentar ante todo el mundoa una mujer como ella, esposa, madre de familia, que dedicó sus bienes para la causa del Reino de Dios y de los pobres”. Alberdi forma parte del grupo de creyentes que desean que los barceloneses conozcan a “este tesoro de la ciudad que es Dorotea, mujer emblemática para los cristianos y también para todos los humanistas”. Sueña que “la gente se encomiende a ella y que Dios sea glorificado en su hija Dorotea que tanto hizo en su vida para los demás”.c

 

[ ‘Construir una Barcelona per a tothom’ ]

Ramon Alberdi subtitula su libro así: Construir una Barcelona per a tothom. Dorotea quiso construir una ciudad para dar cobijo a todos. A marginados, pobres, olvidados, inmigrantes, huérfanos. “Ojalá –dice Alberdi– muchos sigan el camino humano de Dorotea, que, en su caso, tiene raíz cristiana”. Su obra ingente pervive en toda Barcelona cien años después de su muerte. Una docena de sus obras sociales están en el mismo lugar: colegio Sagrat Cor, asilo Sagrat Cor, Obrador de la Sagrada Família, colegio residencia Sagrat Cor, Escoles Professionals Salesianes, colegio Santa Dorotea, asilo Sant Joan Baptista, asilo Sant Rafael, colegio Sant Josep, la Salle Barceloneta, colegio Sant Ignasi, ermita Sagrat Cor. Otras siete instituciones existen aunque han cambiado de emplazamiento. Y otras ocho han quedado absorbidas por otras con el paso de los años. Dorotea no cuenta con ninguna calle a su nombre. Instituciones impulsadas por la venerable Dorotea de Chopitea perviven un siglo después en la Barcelona actual Burguesa con los pobres