SAN BENITO DE NURSIA
Padre del monasticismo occidental
Benito nació en Nursia, en los confines de la Sabina, no lejos de Roma, hacia el año 480. De familia acomodada, pronto fue mandado a Roma para ampliar sus estudios. Benito entró con ilusión en el ambiente estudiantil de la gran urbe y frecuentó algunas aulas, pero, de natural bueno y con la intensa formación religiosa recibida de su familia, no quiso avenirse con la corrupción que se ocultaba en el ambiente y aulas de la ciudad.
Decidió abandonar Roma y el mundo para poder dedicarse a Dios. Vivió como ermitaño por muchos años en una región rocosa y agreste de Italia. En Vicovaro, sobre un monte que domina Anio, residía por aquél tiempo una comunidad de monjes, cuyo abad había muerto. Decidieron pedirle a Benito que ocupara su lugar. Al principio se negó, pero luego cedió ante la insistencia. Pronto se puso en evidencia que la estricta disciplina monástica que Benito observaba no se ajustaba a lo que ellos querían. El mismo día retornó a Subiaco, no para seguir llevando una vida de retiro, sino con el propósito de empezar la gran obra para la que Dios le había preparado durante esos tres años de vida oculta. No tardaron en reunirse a su alrededor los discípulos atraídos por su santidad.
Benito se encontró entonces dispuesto a empezar un gran plan de "reunir en aquel lugar a muchas y diferentes familias de buenos monjes dispersos en varios monasterios y regiones, a fin de hacer de ellos un sólo rebaño según su propio corazón, para unirlos en una casa de Dios bajo una observancia regular y en permanente alabanza al nombre de Dios". Por lo tanto, colocó a todos los que deseaban obedecerle en los doce monasterios de madera, cada uno con su prior. El tenía la suprema dirección sobre todos y vivía con algunos escogidos, a los que deseaba formar con especial esmero.
A causa de algunos problemas entre ellos, se transladó a Montecasino. En esta región, sobre las ruinas del templo de Apolo, - al que los habitantes de este lugar rendían culto antes de su llegada - construyó dos capillas y la abadía de Montecasino, alrededor del año 530. De aquí partió la influencia que iba a jugar un papel tan importante en la cristianización y civilización de Europa . Fue tal vez durante este periodo (¿540?)que empezó a a ir concretizando su "Regla", la que está dirigida a todos aquellos que, renunciando a su propia voluntad, tomen sobre sí "la fuerte y brillante armadura de la obediencia para luchar bajo las banderas de Cristo, nuestro verdadero Rey". Prescribe una vida de oración litúrgica, estudio y trabajo, llevado en grupo, en una comunidad y con un padre común.
Murió en el año 547
A san Benito se le representa habitualmente con el libro de la Regla, una copa rota, y un cuervo con un trozo de pan en el pico, en memoria del pan envenenado que recibió Benito de parte de un sacerdote de la región de Subiaco que le envidiaba. San Gregorio cuenta que, por orden del santo, el cuervo se llevó el pan adonde no pudiera ser encontrado por nadie.
Las reliquias de San Benito están conservadas en la cripta de la abadía de Saint-Benoît-sur-Loire (Fleury), cercana a Orleáns y de Germigny-des-Prés, donde se encuentra una iglesia carolingia, en el centro de Francia.
La Regla de San Benito
La Regula monasteriorum, que consta de 73 capítulos y un prólogo, fue retomada por Benito de Aniane en el siglo IX, antes de las invasiones normandas; él la estudió y la codificó dando origen a su expansión por toda la Europa carolingia, aunque fue adaptada para restarle importancia a los trabajos manuales, en relación a la liturgia y a los monjes. Posteriormente, a través de la Orden de Cluny y la centralización de todos los monasterios bajo la Regla de San Benito en cabeza de los cluniacenses, fue como la Regla de San Benito adquirió gran importancia en la vida religiosa europea durante la Edad Media. En el siglo XI apareció la reforma del Císter, que buscaba recuperar un régimen benedictino más ajustado a la Regula. Otras reformas (como la camaldulense, la olivetana o la silvestrina) han buscado darle también énfasis a diferentes aspectos de la Regla de San Benito.
A pesar de diferentes momentos históricos, en los cuales la indisciplina, las persecuciones o las agitaciones políticas han hecho decaer la práctica de la Regla de San Benito o han diezmado la población monástica, los monasterios benedictinos han mantenido en todos los tiempos un gran número de religiosos y religiosas. Actualmente, alrededor de 700 monasterios masculinos y unos 900 monasterios y casas religiosas femeninas, ubicados en los cinco continentes, siguen la Regla de San Benito. Se incluyen aquí monasterios de confesión anglicana o luterana.
Esta Regla se imprimió en París en 1734, 2 volúmenes in-4