
El padre Alois nació en 1914 en Radibor, una pequeña población ubicada al oriente de Alemania limitando con Polonia. Su familia forma parte de un pequeño porcentaje de católicos que vivía en ese lugar compuesto por inmigrantes de los países eslavos. Andritzki Alois fue el hijo del matrimonio de Magdalena y Juan Andritzki. Tuvo dos hermanas y tres hermanos. Sus tres hermanos también estudiaron teología. El hermano menor, Alfonso, que perteneció a los jesuitas, murió como soldado en la Segunda Guerra Mundial.
A los 20 años ingresó a la facultad de teología de la academia arzobispal de Paderborn. Allí mostró sus intereses por la filosofía y la pedagogía.
Luego ingresó en el seminario de Meißen a Schmochtitz en Bautzen. En 1938 se ordenó como diácono. Alois Andritzki fue ordenado sacerdote el 30 de Julio 1939 por el obispo Pedro Legge en la Catedral de San Pedro en Bautzen. El 6 de Agosto de 1939 celebró su primera misa en su ciudad natal Radibor. Fue capellán de la Hofkirche de Dresde (Catedral de la Santísima Trinidad). Allí se le encomendó la tarea de ser pastor de jóvenes, Prefecto de la Kapellknaben Dresdner y presidente del Dresdner Kolpingfamilie
“Fue un sacerdote humilde, simple y siempre disponible a ayudar al prójimo”, cuenta el abogado Ambrosi. “Además amaba el deporte, y decía constantemente que un espíritu sano habita en un cuerpo vigoroso”, dice.
Pero en invierno de 1941 llegó una orden de arresto, luego de que él promoviera una representación teatral donde mostraba cómo iban a terminar los cristianos en la Segunda Guerra Mundial.
“Por un testigo ocular se sabe que al terminar la representación llegó la Gestapo, y él tuvo que anotar los nombres de todos los presentes. El capellán Andritzki estaba ya siendo particularmente vigilado, tanto que a la amenaza siguió la convocatoria en el cuartel y después el arresto”,anota el abogado Ambrosi.
“El texto demuestra que la causa fue su fe y el peligro que su ministerio sacerdotal representaba para el nazismo”, dice.
Después del arresto el padre Alois permaneció bajo custodia cautelar.
Alois Andritzki era incómodo para el partido y las autoridades nazis a causa de su sinceridad personal y la actitud negativa a la ideología nazi. Probablemente fue vigilado por los representantes de la supremacía racial, siendo que Alois Andritzki no negaba su pertenencia a la minoría eslava de los sorabos. En conferencias y reuniones denunció la persecución de sacerdotes y creyentes por parte de los nazis y criticó los escritos del ideólogo nazi Alfred Rosenberg
“La acusación del procudador se basó en pruebas inexistentes” dice el abogado Ambrosi. “Pero en las cuales él hizo de todo por construir una especie de castillo acusador que silenciara un sacerdote que testimoniaba con muchísimo ardor su fe, y esto era intolerable para el régimen nacional socialista”.
Así fue remitido por la Gestapo a la carcel política de Dresde, donde permaneció dos meses. Supuestamente ya había pagado su condena pero en lugar de salir, fue llevado al campo de concentración de Dachau.
La familia mandó apelar a la justicia. Su padre Johann Andritzki escribió una conmovedora carta a la oficina de alta seguridad de Reich de Berlín, en la que pedía que su hijo fuese liberado porque ya no había más cargos contra él. Pero el esfuerzo fue en vano.
Así fue asesinado el 3 de febrero de 1943. La causa de la muerte, según los informes de la Gestapo, fue el tifus abdominal, pero en realidad después de que se recuperó en la enfermería le pusieron una inyección letal.
Un testigo ocular dijo que el joven sacerdote estaba moribundo, dos camas más allá de la suya “por ello dio fe del hecho que el capellán de Dresda era un chico muy dotado, además de ser un buen deportista”, dice el abogado Ambrosi. Su cuerpo fue arrastrado y después incinerado.
Su testimonio parecía un bálsamo para los que estaban en el campo de concentración: “En el terror en el cual todos vivían en el campo de concentración de Dachau se decía de Alois que quien lo veía en la mañana, permanecía lleno de alegría toda la jornada”, concluye el abogado Ambrosi.
Este sacerdote fue beatificado el 13 de junio de 2011 en la diócesis de Dresden-Meissen Alemania, en una ceremonia presidida por el cardenal Angelo Amato, prefecto para la Congregación de la Causa de los Santos, en representación del Papa Benedicto XVI.