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Escritos del beato
Manuel Domingo y Sol
III - Varios
Volumen 2.º
ROMA
2007
Notas previas a la nueva transcripción
Al comienzo de cada uno de los documentos que contiene este volumen se indica:
- la sección (en este caso III [Varios])
- el número del volumen (en este caso 2.º)
- el número del documento
- y las páginas que comprende cada documento
La utilización de estos cuatro elementos facilitará al máximo la búsqueda y consulta posterior.
Ejemplo: Escritos III, vol. 2.º, doc. 1, pág. 1-3
En cuanto a las siglas utilizadas, se indica el salto de página en el documento original con el siguiente símbolo "<*n*>".
Entre paréntesis cuadrados ([ ]) se incorpora texto no claro o cualquier indicación del editor.
El recorrido hasta poder ofrecer este volumen ha sido largo y ha requerido la participación de múltiples personas. Tras la muerte de Don Manuel, los operarios iniciaron una campaña de recogida de manuscritos. Posteriormente, dirigida sobre todo por D. Antonio Torres y D. Buenaventura Pujol, se hizo la gran labor de transcribir todos los escritos. Más tarde se publicaron parcialmente algunos volúmenes monográficos o selecciones de textos. D. José Luis Ferré inició hace años la edición sistemática de todos los escritos. D. José Jesús Fernández Alonso contribuyó grandemente a continuar el proceso escaneando toda la trascripción de los escritos de Don Manuel. Finalmente, D. Germán González está dedicando su tiempo y energías a confrontar con los originales, corregir y paginar los escritos de Mosén Sol, con lo cual tendremos una edición fiable y citable con garantías al alcance de todos los operarios. A todos ellos les honra el resultado final y el uso que de él puedan hacer los operarios para un mejor conocimiento del Fundador.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 1, págs. 1-4
Asociación de la Juventud Católica
Asociación de la Juventud Católica
Será objeto de la asociación [ tachado]
Se forma una Asociación de jóvenes que quieran, bajo determinadas reglas comunes, instruirse en los principios y preceptos de la moral católica; animarse mutuamente a encender en sus corazones el fuego del amor hacia la religión, y de propagar por todos los medios legítimos sobre religión y defender con todas sus fuerzas los derechos, preceptos disposiciones emanadas del catolicismo.
La asociación toma por titulares...
1.º El objeto de los miembros de esta Asociación es: Instruirse con asiduidad en los principios de la ciencia y de la moral católica; animarse mutuamente a encender en sus corazones el animado fuego de la religión; propagarle por todos los medios legítimos; y defender con todas las fuerzas los derechos, preceptos y disposiciones y vindicar al catolicismo de todos los ataques, injurias... proferidas contra él.
2.º Serán medios para instruirse: La lectura de periódicos, folletos, libros selectos de moral católica, de controversia, de historia, literatura; las conferencias particulares y las públicas y periódicas que se tendrán entre los asociados; como también las consultas que se procuren tener con personas <*2*> instruidas.
Para atender debidamente al primer modo de instrucción, se procurará, además de las suscripciones ordinarias de revistas, periódicos, etc., formar una biblioteca escogida para uso de los asociados en el local de las reuniones. Los libros que se admitan o adquieran para dicha biblioteca deberán ser aprobados por la Junta, y con la necesaria e indispensable autorización del presidente honorario.
La Junta se compondrá de un presidente, vicepresidente, dos secretarios, un tesorero y tres vocales.
Serán admitidos como miembros de la Asociación todos los que tengan 15 años y que puedan llenar el objeto de la asociación, cualquiera que sea su clase, profesión, etc.
Cualquier socio podrá presentar a cualquier aspirante dando el nombre y profesión y domicilio del interesado a la Junta. Esta podrá negar la admisión en mayoría de votos. Se entenderá negada cuando no se avise al presentante de la aprobación de la Junta. Tanto para la admisión, como en la denegación, se contará en la anuencia del presidente honorario.
La renovación de la Junta será..., pero podrán ser reelegidos los miembros que <*3*> la componen.
Tendrán derecho al voto activo y pasivo para nombrar o formar la Junta todos los socios que cuenten un año consecutivo de permanencia en la Asociación.
Se entenderá permanecen inscritos en la Asociación los que habiendo sido admitidos una [vez], y no han sido excluidos, y continúan satisfaciendo algo de las cuotas mensuales voluntarias para el sostenimiento de la Asociación, aunque no asistan a las sesiones.
Es atribución de la Junta poder separar a alguno de los individuos, cuando lo crea conveniente, pero contando siempre con la indispensable autorización del presidente honorario.
El presidente activo tendrá... votos en las cuestiones que deban resolverse por ella.
2.º Las sesiones públicas se verificarán en periodos variables, a juicio del presidente, que las señalará con anticipación. En ella se leerá algún discurso sobre algún punto de moral, historia, disciplina, ajustando al criterio exclusivamente católico, y en defensa de él. Podrán hacerse objeciones con la <*4*> mira única del mayor esclarecimiento de la cuestión. Estas objeciones podrán ser suprimidas por el presidente, como también ser cortado el debate, si parecen extralimitarse los términos de la discusión.
Además del discurso ordinario en estas sesiones, podrá cualquiera de los otros individuos, con permiso del presidente, leer algún artículo de oportunidad, poesía, etc.
En cada sesión se leerá el acta de la anterior, y se dará cuenta de los ingresos, gastos o inversión de fondos y demás que haya ocurrido desde la última sesión, como también los individuos que hayan ingresado, etc.
3.º Serán medios para propagar la idea católica, además de los discursos de las sesiones públicas, la impresión de hojas, folletos, el establecimiento de alguna biblioteca popular, la enseñanza voluntaria y gratuita, etc.
4.º La Asociación contará, para el sostenimiento de ella, las suscripciones de los asociados, las cuestaciones y los donativos.
Los asociados satisfarán mensualmente la cantidad voluntaria, con que quieran atender, desde 1 a 3 reales.
Cuando tenga que adoptarse algún medio de propagación, y no fueran suficientes los fondos, se acudirá a una cuestación voluntaria, y se abrirán suscripciones para los que, no perteneciendo a la Asociación, quieran contribuir a su objeto. Estas suscripciones serán también mensuales y podrán suscribirse desde 25 céntimos.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 2, págs. 1-16
Datos de la fundación del Colegio de San José de Tortosa
Datos sobre la fundación
de varios Colegios de vocaciones eclesiásticas de San José
Colegio de Tortosa
A consecuencia de la desastrosa revolución española de septiembre de 1868, hubo un gran decrecimiento de vocaciones eclesiásticas en todas las diócesis, y en particular en la de Tortosa. Porque, arrebatado el seminario por la junta revolucionaria para convertirlo en oficinas civiles, estuvo hasta el año 75 en poder de la revolución.
En dicho año y curso de 1868 a 1869 marcharon todos los alumnos a sus casas por disposición del señor obispo Excmo. Señor Doctor Don Benito Vilamitjana. Mas el año siguiente dispuso se establecieran las clases en su palacio episcopal y en varias casas. Pero de los 400 alumnos, de que constaba antes la matrícula, quedaron apenas un centenar, sin dar muestras de mayor aumento en los años sucesivos, viniendo luego a agravar esta situación la guerra civil. Esta escasez de vocaciones apenaba a aquel sabio y virtuoso prelado más que todas la amarguras que tuvo que devorar durante aquellos aciagos años.
Aunque privado el seminario de comunidad de internos por faltar- <*2*>le local, se dispuso, no obstante, se continuara dando la sopa a algunos de los escolares pobres y fámulos, los cuales se procuraban la demás comida acudiendo a la caridad de algunos familiares.
Uno de estos escolares era don Ramón Valero ( Nota: hoy párroco de Arnes). Preguntado éste por don Manuel Domingo y Sol en la puerta del palacio episcopal en un día de los últimos meses del curso de 1871-1872 sobre su situación, expuso la estrechez en que vivían él y tres compañeros más ( Nota: en el último piso de la calle de San Juan, n.º 1) lamentando sobre todo la falta de luz por la noche para poder estudiar cómodamente.
Esta relación hizo surgir el pensamiento de alguna ayuda en favor de estos estudiantes y de cuantos acaso después pudieran necesitarla. Propuesta la idea al respetable don Mariano García y Tárrega, ecónomo de la catedral, y aceptada por éste con fruición, se inició una suscripción mensual, siendo los dos primeros, que se ofrecieron con sumo interés, don José Jordana y don Miguel Camps, presbíteros, con los cuales se consultaron y convinieron algunos otros medios para lo porvenir.
Establecimiento de la casa en la plaza de San Juan
Con las primeras suscripciones se socorrió en aquellos últimos meses a los necesitados, y se proyectó para el curso inmediato acudir a las familias principales de la población y sobre todo al Gremio de San Antonio, compuesto la mayor parte de labradores propietarios, cuyas familias en épocas anteriores [acostumbraban a] sostener cada una un estudiante en su casa, proponiéndoles continuaran aquella piadosa tradición. Mas estas tentativas no obtuvieron resultado ( Nota: solo tomó un estudiante don José Jordana y doña Josefa Sánchez de Alemán), y en vista de ello se resolvió extender más las suscripciones y proponer a los que debieran ser <*3*> socorridos la idea de una vivienda común bajo un sencillo reglamento y la inspección y cuidado de los iniciadores; de modo, que puede decirse muy bien que aquel pensamiento fue el principio y fundamento de la Obra del fomento y sostenimiento de las vocaciones eclesiásticas.
Se puso en planta en el inmediato curso de 1872 a 1873, arrendándose la casa número... de la plaza de San Juan, junto al convento de monjas del mismo nombre, iniciándose con el ingreso en ella de 13 estudiantes de varios cursos.
Traslación a casa Zarralde en el curso de 1873 a 1874
El número de peticiones para el ingreso en la casa en el próximo curso iba aumentando, sobre todo de parte de los que deseaban empezar la carrera. Por lo cual, además de extender la invitación para recoger suscripciones a algunos pueblos de la diócesis, se pensó en el arriendo de un piso de la espaciosa y antigua casa llamada Zarralde y Enofil (calle de San Felipe, n.º 7), y con el propósito de arrendarla luego toda; y, sobre todo, con la idea y la esperanza de obtener con el tiempo de la muy noble y piadosa señora doña Magdalena de Grau y de Grás el uso de la casa inmediata, llamada Palacio de San Rufo, que no estaba habitada, propiedad de dicha señora, y que dividiendo sólo por un patio interior la antedicha casa de Zarralde se lograría, con la ocupación de ambas, un local propio para el objeto, con capacidad suficiente para más de cien alumnos y con las condiciones de algún esparcimiento para los jóvenes.
En dicho curso de 1873 a 1874 fueron 37 los escolares que se admitieron.
Adquisición de San Rufo y compra de casa Zarralde
El resultado de éste y los proyectos de mayor desarrollo llena- <*4*>ron de consuelo el corazón del señor Vilamitjana, el cual animó grandemente a los iniciadores.
Se elevó una petición a la señora doña Magdalena de Grau, que residía en Barcelona, proponiéndola el arriendo del Palacio de San Rufo, y la piadosa señora, no solo cedió gratuitamente el uso del edificio (del cual continúa hoy disfrutando todavía el Colegio), sino que mandó se hicieran las reparaciones convenientes para el objeto, pagando luego ella los diez y ocho mil reales que costaron las obras.
Con este motivo el señor Vilamitjana, deseando asegurar la realización del proyecto (pensamiento) que le habían propuesto los iniciadores, dispuso que se adquiera por compra la casa Zarralde, que pagó él mismo con sesenta mil reales, extendiéndose la escritura a nombre de don Manuel Domingo y Sol en la notaría de don José Costa y Albensa.
Nuevo llamamiento- Denominación del Colegio
Terminado el curso de 1873 a 1874 se presentó el escrito de un llamamiento al clero todo de la diócesis para que contribuyera al sostenimiento de la obra. El prelado, que preveía el futuro desarrollo de la misma, puesto que veía aumentar el numero de alumnos, a pesar de estar encendida en el país la guerra civil, no sólo aprobó el pensamiento, sino que quiso él mismo redactar el escrito, y discurrió y consignó por su propia mano las condiciones para la admisión, fijando, para solidar mejor la obra, una cuota gradual para los que pudieran satisfacerla. Asi- <*5*>mismo ordenó que en adelante se llamaría la casa con el nombre de Colegio de San José (Nota: se le propusieron varios nombres: “Jesús, María y José”, “Corazón de Jesús”, “Sagrada Familia”, etc..., pero él resolvió y mandó se llamara de San José), y constituyendo director del mismo a don Mariano García, subdirector a don Manuel Domingo y Sol y administrador a don Buenaventura Pallarés. Todo lo cual mandó se insertara en el Boletín y consta en el Boletín de 30 de junio de 1874. ( Nota: Se conserva en el Colegio el original manuscrito del señor Vilamitjana con las bases escritas de su propia mano. Estas bases han servido para la institución de los demás Colegios de San José)
El clero de la diócesis respondió generosamente al llamamiento y recomendación del prelado, y se multiplicaron las limosnas y suscripciones, a pesar de la penuria del clero, que hacía cinco años estaba sin percibir las dotaciones por no haber querido jurar la Constitución impía de 1869, y la cifra de alumnos en el curso siguiente, de 1874 a 1875, ascendió a 84, llegando a 100 en el de 1875 a 1876. ( Nota: En el día... de... con motivo de la venida a Tortosa de muchísimos sacerdotes para el concurso a curatos, tuvo lugar la primera velada literaria del Colegio, que se dedicó a dichos opositores. Presidió el vicario general interino don Gerardo Camps, quedando altamente complacidos los señores curas del estado del Colegio y siendo aquel acto ocasión para aumentar las simpatías de los mismos en favor de la Obra, que consideraban como la única esperanza para el aumento de vocaciones).
Aumentando las peticiones después del 76, y no siendo bastantes las dos casas para acogerlas, hubo necesidad de arrendar una tercera casa ( Nota: la de don Antonio de Salvador, en la subida o cuesta de Capellanes, cercana a la casa de San Rufo) inmediata, a la cual iban a pernoctar algunos.
Proyecto de un edificio nuevo
El aumento de alumnos que tuvo el Colegio en los años de 76 y 77, para cuyo número no iban a bastar ni el local propio, ni la única casa asociada, obligó a los directores a pensar en un nuevo local. Y no habiendo ninguno a propósito en la ciudad, se atrevieron a proponer la idea de levan- <*6*>tar un edificio de planta que, edificándose poco a poco, pudiera contener, una vez terminado, hasta 300 alumnos.
Se discurrieron medios para allegar limosnas y recursos, uno de los cuales era la emisión de acciones de 500 reales al interés de 3% amortizables cuando se pudiera.
Con suma timidez presentaron los directores el atrevido pensamiento al prelado; pero éste sonriendo al ver aquellos alientos, no solo no lo rechazó, sino que les animó dándoles a entender que podrían contar con toda su cooperación, a pesar de que acababa de recuperar la posesión del seminario, y manifestando que veía en aquella empresa el verdadero aumento y formación del futuro clero de la diócesis.
Adquisición de terreno y colocación de primera piedra
en el mismo edificio
Muchas dificultades se presentaban a la realización del pensamiento, sobre todo por la falta de sitio a propósito para emplazar el edificio en los dos únicos ensanches de la población.
Mas la Providencia con modo admirable proporcionó muy económicamente por conducto de don Vicente Benet la adquisición del único terreno espacioso que quedaba por edificar en la barriada del ensanche del Rastro, propiedad de don Manuel de Córdoba, de extensión de... metros, aunque parte de él montuoso.
Se hizo la escritura de compra del terreno en 7 de marzo de 1878 en casa del notario don José Costa, pagando el señor obispo de su propio bolsillo el valor del terreno.
Se levan- <*7*>tó el plano, y el día 11 de abril del mismo año, fiesta de san León, se puso la primera piedra del edificio, empezándose con gran actividad las primeras obras, de suerte que en el curso de 1878 -1879 pudo habilitarse una pequeña parte para algunos alumnos.
Promoción de suscripciones y donativos
Entretanto se empezaban las obras se promovían las acciones que encabezaron precisamente el M. I. Sr. Don Francisco Torrebadella, provisor del obispado, con diez acciones, que cedió, o sea, cinco mil reales, con otros cinco que legó a su fallecimiento; la señora marquesa de la Roca, doña Vicenta..., con otras cuatro acciones, cedidas también, etc., etc.
Favorecía además el aumento de limosnas y donativos el pago de los atrasos del clero, que tuvo lugar aquel año, con lo cual la mayor parte de los párrocos dejaron su óbolo para esta empresa que les era tan simpática.
Nuevos contratiempos
Continuaban las obras con regularidad en 1879 hasta el levantamiento de la capilla, o sea, la mitad del edificio, cuando vino a experimentar la obra dos grandes contradicciones. El señor Vilamitjana había sido nombrado arzobispo de Tarragona, con el cual perdía la empresa su principal apoyo, pues acudía con generosidad en todos los apuros de la misma. El 1.º de junio vino a examinar por última vez las obras, y a despedirse de los colegiales, que se reunieron en el nuevo local. Los alumnos y directores le dedicaron tiernas frases de despedida y, conmovido el prelado, manifestó que ciertamente se marchaba con el sentimiento de no haber podido ver terminada aquella obra, que era la preferente en su corazón de cuantas había realizado o impulsado en la diócesis; pero que no la olvidaría jamás. Así lo cumplió... legando además al Colegio en su testamento la biblioteca y la ter- <*8*>cera parte de cuanto podía pertenecerle después de su muerte. Sirva este recuerdo como tributo de gratitud al excelso varón, a quien debe principalmente el Colegio de San José el levantamiento del edificio y todo su ser, y la Hermandad de Operarios su primera aprobación y sus primeros alientos, debiendo ser para la misma de santa y eterna memoria.
El 23 de septiembre del mismo año fallecía don Mariano García, primer director del Colegio, al cual había consagrado desde el primer momento su celo, su actividad y sus intereses, y que formaba su gozo y su corona.
Inauguración de la Capilla
A pesar de estos contratiempos, y del luto del Colegio por la muerte de don Mariano García, se procedió, como se había dispuesto antes de la muerte de este, a la bendición de la capilla. La bendijo el M. I. Sr. Don Gerardo Camps el 11 de octubre de dicho [año] de 1879, y el día siguiente, 12, fiesta del Pilar, se cantó solemnemente la primera misa, celebrándola el M. I. Señor Rector del Seminario, don Francisco Vilaret, canónigo magistral, predicando el director don Manuel Domingo y Sol un sermón análogo a las circunstancias ( Nota:Véase el croquis del sermón, n.º...).
Instalación de la Reserva
Los alumnos sentían la falta de Reservado en la capilla, y elevaron una exposición ( Nota: se conserva dicha solicitud, n.º...) al director pidiéndole se obtuviera la facultad para tener permanentemente a Jesús sacramentado, y protestando corresponder por su parte a esta gracia con actos de frecuente reparación. Aunque se intentó, se les iba prorrogando <*9*> para excitarles más el deseo; al fin se pidió y obtuvo el Breve de Roma, y el día 14 de noviembre de 1880, segunda dominica, fiesta del Patrocinio de la Virgen y San Rufo, primer obispo de Tortosa, se inauguró con una solemnísima fiesta. Por la mañana, comunión y plática, y luego misa solemne con sermón, y después de ella procesión con el Santísimo por la calle interior del Colegio, y cantándose un motete en el vistoso altar levantado en la plazuela, asistiendo el nuevo señor obispo don Francisco Aznar y Pueyo y muchísimas personas que habían sido invitadas, las cuales salieron complacidísimas de tan edificante acto. El Señor continuó expuesto, y por la tarde hubo trisagio y sermón.
Como tributo de gratitud a Jesús y para alcanzar nuevas gracias de él se resolvió perpetuar el recuerdo de aquella fiesta, celebrándose todos los años su aniversario con los mismos cultos e igual pompa, como así se viene verificando en la 2.ª dominica de noviembre, festividad del Patrocinio de nuestra Señora.
Establecimiento de la casa - Colegio de agregados
El número de alumnos iba aumentando cada año, distribuidos aquellos entre San Rufo y San José hasta la terminación del Colegio en el año 188...
Además de atender a estos internos, el Colegio daba la sopa al mediodía y el seminario la daba por la noche a más de 50 externos, que no pudiendo pagar ni aun la pequeña cuota del Colegio, vivían en modestas casas particulares.
Mas con el deseo de recoger también a estos para que se formaran mejor por el medio de la disciplina propia de un colegio, se discurrió, cuando el edificio de San José estaba para ser terminado, colocarles, si lo querían, en le edificio de San Rufo y man- <*10*>tenerlos con la sola pensión de 20 reales, que era lo que solía costarles el alquiler de la vivienda y desayuno. Se propuso al seminario para que éste costeara la mitad de los gastos que ocasionara esta nueva reforma, y aceptado por aquel, se estableció la casa de agregados de San Rufo bajo la misma dirección y cuidado de los directores del Colegio de San José, con el mismo reglamento, no diferenciándose de los internos de San José más que en lo más modesto de la comida ( Nota: El seminario se resistió a continuar sosteniendo el gravamen que le ocasionó el compromiso en el primer año, que fue por su parte de 900 duros, y solo se ofreció a dar en adelante una compensación, que ha sido de 400 a 600 duros).
No tardó en irse llenando también la casa de San Rufo hasta llegar al número de 100, que con los 300 del Colegio de San José formaron las principales afluentes para el seminario, el cual junto con los internos y algunos pocos externos contó pronto una matrícula mayor que la que tenía antes de 1868 ( Nota: Desde 1876 la mayor parte de los internos del seminario han sido procedentes del Colegio de San José, llegando a tener dicho seminario por medio de la Obra más número de internos que tuvo antes del 68).
Nuevos apuros - Institución de la Hermandad de Operarios Diocesanos
Las deudas contraídas por algunos capitales que habían tenido que tomarse a crédito para la terminación del Colegio de San José, el establecimiento de la casa de agregados y otros quebrantos que concurrieron agobiaban a la Obra y ponían a los fundadores y directores en más de un apuro, que soportaban con abnegación y procuraban conjurar con su celo y sus sacrificios.
Pero estas mismas penalidades y angustias hicieron comprender bien pronto que el desarrollo y aun el solo mantenimiento de una obra tan útil y necesaria no podía quedar siempre a merced del celo individual que hasta entonces la había sostenido, sin peligro de que decayera o tal vez llegase a desaparecer apenas le faltara <*11*> el impulso de los primeros iniciadores, sobre todo no contando dicha obra más que con medios eventuales.
Porque la dirección hubiera pasado a ser nombramiento notarial y oficial, como ya se empezaba a intentar ( Nota: no es prudente consignar aquí las contradicciones que tuvieron que soportar los fundadores de parte de los que más debían agradecer los resultados de la obra. La tradición los conservará), y por buenos que fueran los encargados no debía esperarse de ellos, ni se les podía exigir, la abnegación y celo de los que se habían consagrado a ella por vocación y que miraban aquella empresa como cosa propia.
Se vio, pues, la necesidad de un apoyo constante, de un cuerpo o institución de individuos que se dedicaran por vocación a ese campo y que pudieran arrostrar los quebrantos de la Obra y las eventualidades del porvenir.
Entonces se concibió ante Jesús sacramentado la idea de la Pía Unión de sacerdotes que, libres de todos otros cargos y empleos, se dedicaran al fomento, sostenimiento y cuidado de las vocaciones eclesiásticos, buscando los medios para el sostenimiento de las mismas y extendieran su acción a otras diócesis que la necesitaran.
Dicha Pía Unión o Hermandad se convino y se inició privadamente con cuatro sacerdotes al principio del año 1883, quedando luego canónicamente establecida con siete individuos el 1.º de enero de 1886, como podrá verse en las notas sobre la fundación de la misma.
Limosna extraordinaria en la diócesis
Robustecida la obra de vocaciones con la institución de la Hermandad, que aseguraba su porvenir, se dedicaron los asociados a esta a excogitar medios para enjugar el déficit que pesaba sobre el Colegio y poder atender con más desahogo al sostenimiento del mismo.
Uno de los primeros medios que discurrieron fue el de una limosna extraordinaria <*12*> diocesana por medio de una rifa: pensamiento que fue aprobado por el Ilmo. señor obispo don Francisco Aznar y Pueyo ( Nota: véase el Boletín de...). Se pidieron y obtuvieron para la misma tres ricos premios, uno del prelado, otro de doña Magdalena de Grau y otro de la marquesa de la Roca, y otros premios menores. Se redactaron los impresos y se resolvió ir personalmente a organizar y fomentar dicha limosna en cuantos pueblos fuese posible.
Al efecto, y para iniciarla, se reunieron en Villarreal el día 26 de diciembre de 1885 los sacerdotes de la Hermandad y algunos otros que se ofrecieron a promoverla, entre ellos el benemérito sacerdote don Joaquín Cedó.
El director don Manuel Domingo y Sol subió al púlpito en la misa mayor y expuso a los fieles la importancia del fomento de vocaciones eclesiásticas. La necesidad de él en esta época por la escasez que se experimentaba de sacerdotes en muchas partes del mundo, en América y aun en muchas naciones de Europa; el clamor de muchos Institutos religiosos faltos de personal; lo grato que debía ser a Dios darle buenos sacerdotes; el celo de muchos santos que habían mirado con tanta predilección la formación de sacerdotes; la situación actual en el personal de la diócesis, comparando su número con el de 40 años atrás, etc. Explicó luego la historia y estado actual del Colegio de vocaciones de la capital de la diócesis, que de todos era conocido, y concluyó excitándoles a cooperar a su sostenimiento por medio de la limosna de una peseta que se les proponía, recomendada eficazmente por el prelado, a la cual podían ir contribuyendo hasta el día de la Purísima de 1886, que sería el sorteo de los objetos.
La tarde de aquel mismo día 26 pasaron algunos sacerdotes a promover la limosna a Castellón y Suriana, aprovechando aquellos días de Navidad.
Durante todo el año 1886 hicieron excursiones los sacerdotes Operarios a las parroquias con el mismo objeto ( Nota: véase la nota de los pueblos recorridos por cada operario), sobre todo <*13*> en las vacaciones de verano, acompañándoles a algunos pueblos alumnos que supieron organizar veladas y funciones religiosas ( Nota: véase la nota de los pueblos en los cuales se celebraron funciones y veladas, n.º...).
No habiéndose podido verificar el sorteo de los objetos (y de otras 500 oleografías que gratuitamente se añadieron) en el día anunciado de la Purísima, se hizo el 23 de enero de 1887 en el Colegio de San José en presencia del Ilmo. señor obispo y varios sacerdotes y seglares, dedicándoles una modesta velada, pronunciando en ella el alumno don Benjamín Miñana un discursito que luego se insertó en el impreso ( Nota: véase el impreso n.º..., que tiene por título “Obra de la máxima gloria del Corazón de Jesús) que se mandó a los párrocos, en el cual se daban gracias a todos por su cooperación al buen resultado de la limosna diocesana, que había sido el de cerca de ocho mil duros.
Con esta cantidad se satisficieron solo algunas deudas más apremiantes; lo demás tuvo que invertirse en mejoras del edificio, y sobre todo en el levantamiento de casa para alojamiento de sacerdotes, que mucho tiempo hacía era el constante deseo de los directores. ( Nota: Posteriormente se ensayó el medio de una colecta mensual en las parroquias en un domingo de cada mes, lo cual no dio gran resultado, y se pidió y obtuvo de la Santa Sede la aplicación de las segundas misas, en las parroquias que binan, en favor del Colegio).
Notable legado en favor del Colegio
En 3 de septiembre de 1888 fallecía en Tarragona el Excmo. e Ilmo. Señor Doctor Don Benito Vilamitjana y Vila que, como se ha dicho anteriormente, legó la tercera parte de sus intereses en favor del Colegio de Tortosa en las instrucciones dadas a sus albaceas, y además <*14*> la mitad de su biblioteca, cuya otra mitad debía ser para el seminario de aquella archidiócesis. Más los directores del Colegio de San José, con el fin de conservar como recuerdo toda la biblioteca, se convinieron con el vicario capitular y albaceas, dando cinco mil reales para que con ellos se adquirieran las obras que conviniesen más al seminario, y así se hizo. Del legado de la tercera parte, gracias a la solicitud de los albaceas, en particular del benemérito doctor don Juan Corominas, además del pago de los cinco mil reales, fue percibiendo el Colegio hasta la cantidad de diez mil duros, con lo cual pudo aliviarse otra vez la situación del Colegio y atenderse a otras empresas de la Hermandad.
Regalo del altar de la Capilla
Queriendo los sacerdotes jóvenes que durante su carrera habían recibido algún apoyo del Colegio dar un testimonio de afecto al mismo, acordaron por iniciativa de algunos de ellos hacer fabricar y regalar un suntuoso retablo para la capilla del Colegio, que desde el principio había consistido en un sencillo pabellón. Al efecto, se impusieron ellos mismos una suscripción mensual, y a los diez meses tenían reunida la cantidad de... reales, que con los... que añadió el Colegio fue el coste de dicho altar, confiado al distinguido dorador don Vicente Benet, que realizó una verdadera obra de arte, elogiada por todos los inteligentes.
Con el fin de dar mayor realce a la inauguración de dicho altar se fijó para ello el mismo día que debía tener lugar la fiesta del aniversario de la <*15*> Reserva del año 1897, segunda dominica de noviembre. Se invitó para asistir a la fiesta a todos los que habían contribuido con sus limosnas al altar y se encomendaron los actos y oficios de aquel día a sacerdotes salidos del Colegio que los aceptaron gustosísimos, ofició en la misa don Vicente Cucala, beneficiado de la catedral de Tarragona, que era uno de los primeros que estudiaron en la Casa Zarralde, y ministros don... y la capa... Los oradores fueron, por la mañana el M. I. S. ... y por la tarde el..., ambos colegiales ( Nota: véase la tarjeta de invitación).
Biblioteca
Desde el principio de la fundación del Colegio fueron recibiéndose legados de libros de varios sacerdotes de la ciudad y de la diócesis. El primero que dejó, viviendo todavía, parte de su biblioteca fue el M. I. Sr. Don Antonio Sanz y Sanz, arcipreste de la catedral, y poco tiempo después legó gran parte de la suya el benefactor que era de la Obra M. I. Sr. Dr. Don Francisco Torrebadella, provisor de este obispado. Dieron bastantes en vida don Antonio Mantané, cura jubilado de la catedral, y el señor penitenciario don Jacinto Peñarroya. A estos legados siguieron los del señor Vilamitjana y del Sr. Dr. Don Juan Cardona, distinguido sacerdote de Castellón, que legó en testamento la mitad de su biblioteca al Colegio de San José y la otra mitad al Instituto de Castellón, y últimamente el del Excmo. Sr. Dr. Don Francisco Aznar y Pueyo, que legó toda su biblioteca al Colegio. Con la muerte del malogrado Operario Ilmo. Sr. Dr. Don José María Caparrós ha sido también agregada a este Colegio su hermosísima biblioteca. Los nombres de tan afectuosos donantes conviene estén paten- <*16*>tes en la misma biblioteca para que su santa memoria viva en los Operarios y los excite a encomendarlos a Dios.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 3, págs. 1-24
Notas sobre la fundación del Colegio de Tortosa
Anales, o crónica, o historia de los Colegios de Vocaciones Eclesiásticas
de San José, y de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos.
Colegio de Tortosa
La divina Providencia, que no deja de poner remedio a las necesidades de cada época, se ha mostrado de una manera maravillosa en nuestros tiempos.
A consecuencia de la desastrosa revolución española de 1868...
Aun las diócesis más fecundas en vocaciones, como la de Vich, se resintieron grandemente ante aquel choque...
Mas hubo una diócesis en que este celo por las vocaciones tuvo un resultado fecundo. Esta fue la diócesis de Tortosa.
Arrebatado el Seminario por la Junta revolucionaria para, convertirlo en oficinas civiles, estuvo hasta el año 75 en poder de la revolución. Durante aquel curso marcharon todos los alumnos a sus casas. El año siguiente el Excmo. Señor Vilamitjana dispuso se establecieran las clases en su palacio episcopal y en varias casas particulares. Mas de los 400 alumnos de que constaba la matrícula quedaron apenas un centenar, sin dar <*2*> muestras de mayor aumento en los años sucesivos, viniendo a agravar esta situación la guerra civil. Esta escasez de vocaciones apenaba al virtuoso prelado más que todas las amarguras que tuvo que devorar en aquellos años infaustos (aciagos).
Era a últimos del curso del año 1871-72. Algunos de los escolares pobres que antes recibían la sopa en el Seminario se procuraban la comida acudiendo a la caridad de algunas familias. Uno de estos era el joven don Ramón Valero que preguntado un día por don Manuel Domingo y Sol en la puerta del palacio episcopal sobre su situación, le expuso aquél la estrechez en que vivían él y otros compañeros y lamentando sobre todo la falta de aceite para poder estudiar durante la vela (lamentando sobre todo la falta de luz por la noche para poder estudiar cómodamente).
Esta relación hizo surgir el pensamiento de ayuda en favor de estos estudiantes pobres y de cuantos otros acaso después pudieran con el tiempo necesitarla y puede decirse muy bien que fue el principio de la Obra del fomento y sostenimiento de las vocaciones eclesiásticas pobres.
Propuesta la idea al respetable don Mariano García, ecónomo de la catedral, y aceptada por éste con fruición, se inició una suscripción mensual, siendo los dos primeros en ofrecerse con gran agrado e interés, don José <*3*> Jordana y don Miguel Camps, presbíteros. Con estas subscripciones se socorrió durante aquel curso a los necesitados. Se proyectó para el curso inmediato acudir a las familias principales de la ciudad, y sobre todo al Gremio de labradores de San Antonio, que compuesto de labradores propietarios solían en tiempos antiguos sostener cada uno un estudiante en su casa para que siguiera aquella tradición. Mas todas esas tentativas no tuvieron resultado, y se resolvió extender las suscripciones, y reunir a los que debieran ser socorridos en una vivienda común bajo un sencillo reglamento y la inspección de los iniciadores. Así se hizo arrendándose la casa n.º... de la plaza de San Juan, contigua al convento de las monjas del mismo nombre, y albergándose 13 escolares de varios cursos.
Se extendió la invitación de las subscripciones a algunos pueblos de la diócesis y se aumentó el número de peticiones para el ingreso en la casa. En el curso siguiente de 1873-74 se arrendó un piso de la espaciosa casa de la calle de San Felipe n.º 7 y luego toda ella ( Nota: principal y la esperanza de obtener luego la casa-palacio), con la idea de solicitar, si el desarrollo del proyecto lo hacía necesario, la casa-palacio llamado de San Rufo, propiedad de la pobre y piadosa señora doña Magdalena de Grau y de Gras, que divide por un gran patio interior la antedicha. [ Nota: Este párrafo aparece tachado]
Aumentándose el número de peticiones para el ingreso en la casa en el curso siguiente (para el año siguiente) se extendió la invitación para las subscripciones a algunos pueblos de la diócesis, y se procuró el <*4*> (para el curso inmediato de 1873-74) arriendo de un piso de la espaciosa y antigua casa llamada de Zarralde, calle de San Felipe n.º... y luego el de toda ella con la idea principal y la esperanza de obtener tal vez, con el tiempo, de la noble y piadosa señora doña Magdalena de Grau y de Gras, la casa-palacio llamado de San Rufo, que divide sólo por un gran patio interior propio del mismo la antedicha casa de San Felipe. San Felipe Neri nuestro patrón... lo cual si se lograba realizar... que dividiendo solo por un gran patio interior del mismo la antedicha casa, se lograba un magnífico edificio para colegio, debidamente habilitadas ambas casas.
De realizarse este pensamiento, se lograba con ambas casas, debidamente habilitadas, un magnífico edificio propio para el objeto (para más de 100 alumnos) que se proponían los iniciadores, y con las condiciones de esparcimiento para los jóvenes.
En dicho curso de 1873 a 74 fueron 37 los escolares que se admitieron.
Este resultado (el número de 37) animó a los iniciadores [?] y llenó de consuelo el corazón del Excmo. señor Vilamitjana. Se elevó una petición a la señora doña Magdalena de Grau para lograr el arriendo de su Palacio de San Rufo, y la piadosa <*5*> señora, no sólo cedió el uso de la casa gratuitamente y que hoy continúa disfrutando el Colegio, sino que mandó se hicieran las reparaciones convenientes para el objeto bajo las indicaciones de los mismos directores, pagando ella los 18.000 reales que costaron las obras.
Con este motivo el Excmo. señor Vilamitjana [?] dispuso que se comprara la casa de Zarralde, que pagó él mismo con 60 mil reales, realizándose la escritura a nombre de don Manuel Domingo y Sol en la notaría de don José Costa y Albensa en fecha de...
Con la adquisición de esta casa unida a la de San Rufo se logró un magnífico local propio para el objeto, etc.
Con el deseo de que se realizara el pensamiento de un buen local dispuso el señor Vilamitjana que se comprara la casa Zarralde.
La cifra de alumnos... El registro de la casa en el año 1874 a 75 se elevó a 84 y el 75 a 76 a más de 100, por lo cual tuvieron que arrendarse dos casitas inmediatas en donde iban sólo a pernoctar algunos <*6*> alumnos. Las peticiones están aumentando.
Así mismo se determinó (propuso al prelado) hacer un llamamiento a toda la diócesis para que contribuya al desarrollo de la obra comenzada, el cual fue aprobado y recomendado por el ilustrísimo señor obispo, publicándolo éste en el Boletín de 30 de junio de 1874, y disponiendo se fijara además una cuota gradual a cada uno de los alumnos que solicitaran. El clero respondió generosamente al llamamiento y se multiplicaron las limosnas y subscripciones y la cifra de alumnos en el registro de la casa fue de 84 en el curso de 1874 a 75 y de más de ciento en el curso inmediato, por lo cual hubo necesidad de arrendarse otra casa inmediata en la cual iban sólo a pernoctar algunos, continuando el Colegio así en el curso de 1876 a 77.
El aumento que en el curso de 1876 a 77 tuvo el Colegio para el cual no bastaban ya ni el local propio ni la arrendada, obligó a los directores a...
Nota: En el día... de 1876 y con motivo de las oposiciones a curatos se dedicó la primera velada literaria en el local de San Rufo a los párrocos, que fue presidida por el señor don Gerardo Camps, vicario general, quedando <*7*> altamente complacidos los párrocos del estado del Colegio y siendo ocasión de mayores simpatías para el futuro desarrollo de la Obra.
El aumento de alumnos que tuvo el Colegio de San José en curso de 1876 a 77 y para los cuales no bastaban ni el local propio ni la casa arrendada, obligó a los directores, en la imposibilidad de encontrar ningún otro local a propósito, a pensar en la construcción de un edificio de planta para que pudiera albergar terminado 300 alumnos (para poder tener con el tiempo 300 alumnos). Se redactó el proyecto, en el cual se proponían varios medios, entre otros la emisión de acciones de 500 reales al 3 %, como puede verse en el documento que se publicó. Se presentó al señor obispo que lo aprobó sonriendo a placer (manifestando satisfacción) y mirando en aquella obra el verdadero y útil porvenir del clero en la diócesis, a pesar de que acababa de reivindicar la posesión del Seminario, y ofreció para ello toda su cooperación.
Muchas dificultades se presentaban a la realización del pensamiento, sobre todo por la escasez de terreno edificable en los ensanches de la población cercanos al Seminario. Mas la Providencia, por modo admirable, proporcionó muy económicamente y por conducto de don Vicente Benet la adquisición del <*8*> único terreno espacioso que quedaba edificable en ensanche de la barriada del Rastro, propiedad de don M. de Córdoba, de superficie de... metros, parte de él montuoso, con lo cual pudo levantarse el plano conveniente y el presupuesto.
Se hizo la escritura de compra, que quiso pagar el obispo, en 1 de marzo de 1878 (a nombre) en casa de don José Costa y Albensa, y en día 11 de abril del mismo, fiesta de San León, se puso la primera piedra del edificio, pudiéndose habilitar en el curso de 1878 a 79 una pequeña parte para unos cuantos alumnos.
Entretanto se habían promovido las acciones y donativos que se encabezaron por don Francisco Torrebadella, provisor del obispado, primero con diez cedidas luego, y luego otras diez que dejó a su fallecimiento, y por la señora Marquesa de la Roca con dos mil, también cedidas. Favoreció también la adquisición de las limosnas para el edificio, el pago de los atrasos del clero, suspendido por espacio de 5 años, con lo cual la mayor parte del clero de la diócesis puso su óbolo a esta empresa que les era tan simpática, a los cual les alentaba y daba ejemplo la generosidad del señor obispo.
Véase la lista de donativos y acciones, Documento n.º... <*9*>
Continuaban las obras con regularidad en 1879 hasta el punto y levantamiento de la capilla, en el cual iba a sufrir (estaba reservada) la obra dos grandes contradicciones. El Sr. Vilamitjana había sido nombrado arzobispo de Tarragona, con lo cual perdía la empresa su principal apoyo, pues acudía con generosidad a todos los apuros de la misma. El día... de junio vino a examinar las obras y a despedirse de los colegiales en el nuevo local. Los alumnos y directores le dedicaron tiernas frases de despedida, y conmovido el Prelado manifestó que se llevaba en el corazón el sentimiento de no haber podido ver terminada aquella obra, que era la preferente en su corazón de cuantas había realizado e impulsado en la diócesis; pero que no la olvidaría jamás. Así lo cumplió ampliamente más adelante legando en su testamento la Biblioteca y la tercera parte de cuanto podía pertenecerle después de su muerte. Sirva este pequeño recuerdo histórico de tributo de gratitud a la memoria del excelso varón al cual debe el Colegio de San José principalmente el levantamiento del Colegio, y la Hermandad de Operarios sus alientos, en no debiéndole olvidar jamás.
Así mismo, el 23 de septiembre del mismo año fallecía don Mariano García, primer director del <*10*> Colegio, que formaba su gloria y su corona, al cual consagró desde el primer momento su celo, su actividad y sus intereses, perdiendo con él la empresa el principal apoyo que le daba su venerable nombre y su prestigio en todo el clero de la diócesis.
A pesar de estos contratiempos (de estos quebrantos), y del luto del Colegio por la muerte de don Mariano García, se dispuso la bendición de la capilla que la hizo don Gerardo Camps en 11 de octubre de aquel año, y el 12, fiesta del Pilar, se cantó solemnemente la primera misa por el rector del Seminario, don Francisco Vilaret, predicando el director don Manuel Domingo y Sol un sermón análogo a las circunstancias en que se encontraban.
Los alumnos del Colegio echaban de menos la presencia permanente de Jesús Sacramentado en la capilla y elevaron una exposición al director pidiéndole se obtuviera la facultad para el Reservado, y protestando, por su parte, de corresponder a esta gracia con actos de continua reparación a Jesús Sacramentado. Se pidió y obtuvo el Breve de Roma y en el día 14 <*11*> de noviembre de 187 [?], segunda dominica, fiesta del Patrocinio de la Virgen y de San Rufo, primer obispo de Tortosa, se verificó una solemnísima fiesta por la mañana y tarde, con procesión con el Sacramento por la calle interior del Colegio, y cantándose motetes, con asistencia grata del nuevo señor obispo y muchísimas personas que habían sido invitadas, que salieron complacidísimas [?]. La memoria [de] tan grata y solemne fiesta se perpetúa todavía celebrándose con entusiasmo todos los años su aniversario, todos los años celebrándose con igual esplendor e iguales, en dicha 2.ª dominica de noviembre, que se considera como prenda de gracia para el Colegio.
Tan grato acontecimiento se recolocó perpetuado celebrándose todos los años su aniversario con igual esplendor e iguales cultos, como se viene verificando en dicha 2.ª dominica de noviembre, fiesta del Patrocinio de la Virgen, no dudando de este tributo de amor y gratitud es prenda de bendiciones para el Colegio.
El número de alumnos iba aumentando cada año y distribuidos entre los dos edificios, continuando lenta la terminación del Colegio del San José hasta el año 188 [?].
Además de los admitidos, daba el Colegio la sopa <*12*> a más de 50 que, no pudiendo pagar la pequeña cuota, vivían en modestas casas particulares.
El deseo de recoger también a estos y que estos se formaran mejor en la disciplina y recogimiento propios de un Colegio, se discurrió, cuando estaba por terminar el edificio de San José, en (de) recogerlos en el antiguo edificio de San Rufo manteniéndoles gratuitamente con la ayuda del Seminario que se ofreció a ello y con sola la pensión por parte de los jóvenes de un duro mensual, que era lo que gastaban en el pago de sus viviendas. Así se hizo, estableciéndose la casa-colegio de agregados, bajo la dirección y cuidados de los mismo directores del Colegio, en el curso de [?]. Pronto se llenó, pues, también dicha casa hasta llegar al número de 100, que con los 300 del Colegio de San José, forman la afluente principal para el Seminario, que cuenta junto con los internos mismo y algunos externos, una matrícula mayor que la que tenía antes de 1868.
Han salido del Colegio muchos para el Seminario.
El establecimiento de la casa de agregados y <*13*> las deudas contraídas de capitales que habían tenido que contraerse (tomarse) para la terminación del edificio, y el gasto mayor que vino a ocasionar el establecimiento de la casa de agregados, agobiaban a los fundadores y directores que se veían apenados en más de un apuro pecuniario más de una vez por algunos agregados, que soportaban con abnegación, si bien no les faltaba el socorro oportuno, [?] el constante apoyo del clero de la diócesis.
Pero estas mismas penalidades y apuros, que soportaban con fe y abnegación y que sabían conjurar con celo, hicieron comprender que el desarrollo y sostenimiento de esta obra tan útil y necesaria en la diócesis, no podía quedar a merced del celo individual que hasta entonces la había sostenido, so pena de peligro seguro de amortiguamiento o tal vez desaparición apenas faltase el impulso de los primeros iniciadores. Porque hubiera pasado con el tiempo <*14*> el nombramiento de los encargados a ser un cargo oficial, como se empezaba a practicar, y por buenas que fuesen las condiciones de los designados, no podía esperarse ni pedirse de ellos la abnegación y el celo de los que se habían consagrado a ella con especial vocación.
Se vio, pues, la necesidad de una institución (apoyo) permanente que sostuviera esta obra y de una institución del fomento de vocaciones, y trabajar a este campo.
Con este motivo se concibió ante Jesús sacramentado la idea de una Pía Unión de sacerdotes, que libres de todos otros cargos ni empleos se ofrecieran (dedicaran) al fomento, sostenimiento y formación de las vocaciones eclesiásticas, religiosas y apostólicas, y a buscar los medios para su sostenimiento y a promover los intereses de la gloria de Dios en la diócesis, extendiendo, si convenía, dicha acción a otras diócesis necesitadas.
Dicha Pía Unión o Hermandad sacerdotal se convino e inició en 1883 con cuatro sacerdotes, quedando canónicamente establecida el 1.º de enero de 1886, como se <*15*> dirá en su lugar.
Nuevos medios para el sostenimiento del Colegio
Robustecida la obra de vocaciones con este fundamento, que aseguraba su porvenir y permitía hacer frente a todas las eventualidades, se dedicaron los asociados a excogitar medios para enjugar el déficit que se había ido engrosando, que pesaba sobre el Colegio y poder atender con más desahogo al sostenimiento del mismo, y uno de ellos fue el de una rifa diocesana, pensamiento que fue aprobado y recomendado a los párrocos por el Iltmo. Señor doctor don Francisco Aznar y Pueyo que sustituyó en esta silla al Excmo. Señor Vilamitjana.
Se redactó el impreso (llamamiento) para esta rifa. Se obtuvieron tres ricos premios del Excmo. señor obispo, de doña Magdalena y de la señora doña Vicenta [?] marquesa de la Roca, y otros menores de otras personas. Y se acordó empezar por los pueblos de la Plana ( Nota: Véase el modelo del billete), y el 26 de diciembre de 1885, se <*16*> reunieron en Villareal los sacerdotes de la Hermandad con algunos otros, entre ellos el benemérito D. J. Cedó, que se ofrecieron a promover y organizar en la diócesis dicha limosna. El Director don Manuel Domingo y Sol subió al púlpito en el ofertorio de la misa mayor exponiendo a aquellos fieles la necesidad del fomento y sostenimiento de vocaciones, la escasez que experimentaban, lo grato que a Dios debía serle, tantas naciones y países lo mismo de Europa que de América, los santos que la habían mirado con tanta predilección, el clamor de los institutos religiosos faltos de personal, messis quidem multa, la situación del personal en la diócesis, comparando con la de 40 años atrás, desprovisto hoy de los institutos religiosos. Explicó luego la historia y estado actual del Colegio de vocaciones en la diócesis, y concluyó excitándoles a cooperar a su sostenimiento por medio de aquella limosna, que se les proponía, recomendada eficazmente por el Prelado, a la cual podían ir contribuyendo hasta el día de la Purísima de 1886, que sería el sorteo de los objetos.
La tarde del mismo día pasaron a promover la rifa algunos de los sacerdotes que habían acudido, a Castellón y Burriana, aprovechándose aquellos vacaciones de navidad.
Durante <*17*> aquel año de 1886, sobre todo los meses de vacaciones de verano, se fue promoviendo la limosna extraordinaria.
No habiéndose podido verificar el sorteo de los objetos y de 500 oleografías que gratuitamente se sortearon también en el día anunciado de la Purísima, se hizo el 23 de enero de 1887 en el Colegio de San José en presencia del Iltmo. señor obispo y de varios sacerdotes y seglares, pronunciando antes un discurso el alumno don Benjamín Miñana, que luego se imprimió junto con un documento que se mandó a los párrocos, y en el que se daban las gracias a todos por el buen resultado de la rifa o limosna extraordinaria que había sido el de cerca de 8000 duros. Con esta cantidad se devolvieron algunas deudas y lo demás se invirtió en mejoras al edificio y se realizó lo que tanto se deseaba, el local para sacerdotes.
Antes y después de aquella fecha se han procurado otros medios para el sostenimiento del Colegio, como fue la colecta mensual en un domingo en alguna parroquia, y últimamente se consiguió la gracia de su Santidad de la limosna de las segundas misas en favor del Colegio.
Notas: 1.ª Véase el impreso [?] n.º, que tiene por título “Obra de la máxima gloria del Corazón de Jesús”.
2.ª Se dedicaron veladas en aquel año en algunos pueblos como Tortosa, Castellón, Burriana.
3.ª Osuna fue a los pueblos. Sol, García, Elías. <*18*>
En 3 de septiembre de 188 [?] fallecía en Tarragona el Excmo. señor Vilamitjana y Vila, que como se ha dicho anteriormente, legó, además de su hermosa Biblioteca, la tercera parte de sus bienes, que con el criterio y solicitud de sus albaceas, [?] del doctor don Juan Corominas, en favor del Colegio lograron poder ir entregando hasta la cantidad de diez mil duros, con lo cual pudo aliviarse otra vez la situación del Colegio y servir de ayuda para otras empresas de la Hermandad.
Vela nocturna
De 1888 a 1893
Velada a los opositores
Número de jóvenes sacerdotes salidos del Colegio.
Excursión por la diócesis. <*19*>
Durante todos estos años los sacerdotes de la Hermandad, además del cuidado del Colegio, han procurado promover varias obras en la diócesis.Una de ellas fue el establecimiento de la Adoración nocturna en el mismo Colegio, y que es la matriz del subcentro diocesano, y que vino a inaugurar el promovedor de esta práctica en España señor don Luis de Trelles en... de... de 188... Después la han promovido los mismos en las parroquias de..., habiendo nombrado el Ilmo. señor obispo en fecha de 10 de marzo de... a los directores del Colegio de San José de la Junta del sub-centro visitadores de dichas secciones de adoradores.
También se ha promovido por el Colegio la asistencia de seglares de los pueblos de la diócesis a los ejercicios espirituales que los padres de la Compañía de Jesús ofrecen en varias épocas del año en el retiro de la casa de San José situada en las afueras de Tortosa, habiendo sido esta asisten- <*20*>cia desde el año... que empezó hasta el mayo de 1893 la de seglares. El impulso de este movimiento se lo facilita al Colegio el conocimiento y relaciones constantes que este tiene y mantiene con los párrocos y coadjutores de la diócesis, y sobre todo con los 150 de entre ellos que han pertenecido de un modo u otro al Colegio de San José.
Altar
Queriendo los sacerdotes jóvenes que han recibido apoyo del Colegio durante su carrera, dar un testimonio de afecto al mismo, acordaron por iniciativa ellos mismos, fabricar y regalar un suntuoso retablo para la capilla del Colegio, que desde el principio lo tenía muy sencillo. Al efecto, se propusieron ellos mismos una suscripción mensual con una cantidad voluntaria, y a los diez meses tenían reunida la de diez mil reales, con lo cual se encomendó dicho retablo al distinguido dorador don Vicente Benet, que realizó una verdadera obra de <*21*> arte, que ha sido elogiada por todos los inteligentes.
Con el fin de dar mayor realce a la inauguración de dicho retablo, se fijó para ello el mimo día en que debía tener lugar el aniversario de la reserva en el año de 1892, segunda dominica de noviembre. Se invitó para asistir a la fiesta a los sacerdotes que contribuyeron y que acaso pudiesen dejar las parroquias por ser dicho día festivo. Se encomendaron a sacerdotes hijos del Colegio los oficios y actos que debían tener lugar aquel día, que los aceptaron gustosísimamente. Fue, pues, celebrante don Vicente Cucala, beneficiado de la catedral de Tarragona y uno de los primeros que estuvieron en el Colegio; ministros, don [?] y don [?] y los oradores fueron, por la mañana, el joven magistral de la catedral de Tortosa, don [?], y por la tarde, el señor don [?], canónigo también de la misma. La capa la hizo don [?] ( Nota: Véase la tarjeta de invitación). <*22*>
Biblioteca
Desde el principio de la fundación del Colegio fueron recibiéndose legados de libros de varios sacerdotes de la diócesis. El primero que dejó, viviendo todavía, parte de su biblioteca fue el M. I. señor don Antonio Sanz y Sanz, arcipreste, y poco tiempo después el benefactor de la Obra M. I. señor don Francisco Torrebadella, provisor del obispado. Posteriormente fueron legando algunos el reverendo cura jubilado de la catedral don Antonio Montané y don Jacinto Peñarroya, canónigo penitenciario de esta catedral.
A estos legados siguieron los del señor Vilamitjana y del doctor don Juan Cardona, distinguido sacerdote de Castellón, que legó en testamento la mitad de su biblioteca al Instituto de Castellón y la otra mitad al Colegio de San José de Tortosa.
Ultimamente el señor obispo de Tortosa, Excmo. e Iltmo. señor don Francisco Aznar y Pueyo acaba de legar toda su biblioteca al mismo <*23*> Colegio de San José. Los nombres de todos estos bondadosos bienhechores están inscritos en los estantes de la Biblioteca para que sirva de santa memoria a los que vivan en el Colegio y les exciten a encomendarlos a Dios.
Prelados que han visitado el Colegio.
Desde la institución del Colegio casi todos los Prelados que han visitado esta ciudad han venido a visitar y bendecir esta obra de la Providencia.
En el año de [?].
En el de [?].
Obispos de Almería don [?]
de California, don [?]
de Caracas
de [?]
de Urgel, don Salvador Casañas
de Valladolid, hoy cardenal de Sevilla, don Benito Sanz
de Barcelona y Vich, pero que no entraron <*24*>
de Daulia, don [?]
de
Número de religiosos que ha dado a varias órdenes hasta la fecha.
Cargos de otros en varias diócesis.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 4, págs. 1-2
Cesión de la casa de San Rufo
En atención a que doña Magdalena de Grau y de Gras dejó el uso indefinido de la casa entonces inhabitada y desmantelada llamada de San Rufo a los superiores del Colegio de Vocaciones eclesiásticas de pobres para albergue de estos, y mediando pruebas de ser la intención de la señora de cederlo (la cesión completa) en favor de los mismos, los herederos testamentarios ceden perpetuamente (o mejor, venden por la cantidad de tanto) al superior del Colegio, y que lo era ya entonces, don Manuel Domingo y Sol, dicha casa y casitas con las condiciones y obligaciones siguientes:
1.ª Que dicho Colegio de Vocaciones celebre todos los años un aniversario por el alma de dicha doña Magdalena en la fecha de su fallecimiento o en otro día alrededor de dicha fecha.
2.ª Que si los herederos testamentarios pensaran y <*2*> realizaran el establecimiento de plazas para el retiro de sacerdotes ancianos, tuvieran estos derecho de albergue decente en dicha casa o en otro edificio público propio, que estuviese a cargo de dichos superiores; y a la alimentación de los mismos mediante la pensión que se conviniera mediante el acuerdo, aprobación, resolución y mandato del prelado de la diócesis.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 5, pág. 1
Petición de reserva del Santísimo
Beatissime Pater:
Episcopus Detursensis, in Hispania, ad pedes Sanctitatis tuae humilissime provolutus facultatem postulat sanctissimum Eucharistiae Sacramentum asservandi in ecclesia Sancti... hujus civitatis in commodum fidelium ac praesertim juvenum qui eidem ecclesiae adjacens Collegium, studiorum causa, vel incolunt vel adeunt, et ibidem sacro interesse, atque in alias pietatis operibus sese exercere solent.
Quod, etc.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 6, págs. 1-2
Cuestiones de Hacienda relativas al Colegio de Tortosa
1.º Saber quién es el abogado de la Hacienda, o el que sea que debe arreglarla, y si hay medio de avenirse.
2.º Convencerle 1.º de que no está terminado, pues falta concluir el piso tercero de casi todo él.
3.º Que no produce sino que gasta.
4.º Que es una casa destinada a la beneficencia y para jóvenes seminaristas, para lo cual se puede obtener certificado del prelado.
5.º Ver si, a pesar de tener que inscribirle como edificio, se puede prescindir de la matrícula por las razones antedichas y que no pueda imponerse contribución por el ayuntamiento. <*2*>
...han venido
Mas vinieron otros siglos...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 7, págs. 1-10
Colegio de vocaciones eclesiásticas de San José de Tortosa
Obra del fomento de vocaciones eclesiásticas
Colegio de vocaciones eclesiásticas de San José de Tortosa
Mucho tiempo hace que no nos hemos dirigido a los reverendos párrocos y sacerdotes de esta diócesis y demás bienhechores de este Colegio para darles cuenta del estado del mismo, de las innovaciones verificadas en el modo de ser de los agregados de San Rufo y de los demás resultados de esta Obra del fomento de vocaciones.
Los efectos eficaces de esta son conocidos de todos; pues la pléyade de jóvenes sacerdotes esparcidos por la diócesis y que están llenando las necesidades que en tiempo aún reciente se estaban sintiendo en las parroquias y lamentado por el clero de cierta edad, son una prueba de ello, hasta el punto de que no falta quien infunda- <*2*>damente recele, se alarme de la misma abundancia por falta de medios de subsistencia olvidando sin duda que, como ha dicho un sabio y santo escritor, “de sacerdotes buenos nunca hay demasiados en la Iglesia de Dios”, y que el clero actual no llega ni a la tercera parte del que existía a primeros de este siglo y con menos riqueza en España que hoy, a pesar de la situación que está atravesando.
Con este número de sacerdotes y la actual matrícula del seminario podría hacerse frente y conjurarse por mucho tiempo los peligros que nos amenazan con la repetición de épocas (circunstancias) tristes que todos hemos conocido y que pueden sobrevenir, aparte de otras circunstancias posibles, leyes más duras de quintas, como las que pesan sobre otras naciones sobre la clase levítica, y de las cuales no estamos muy lejos.
Por ello, no dudamos en repetir <*3*> lo que en otros llamamientos hemos dicho a nuestros benefactores: que si esta Obra de vocaciones es muy conveniente en los tiempos que atravesamos y que no llevan trazas de desaparecer, y casi indispensable en la forma en que está hoy constituida a fin de que puedan formarse... en la disciplina de un
Colegio
Por ello, nos atrevemos a repetir también y suplicar a nuestros benefactores que no dejen de continuar ayudándonos con su cooperación material por los medios que su celo les sugiera y con los que acaso les vayamos proponiendo pronto y que no dudamos secundarán.
A pesar de la dicha valiosa cooperación y de algunas limosnas eventuales y las de las misas que algunos han ofrecido para las intenciones de este Colegio, y del aumento de cuota provisional que nos vemos obligados a exigir a todos los que puedan satisfacerla, <*4*> el déficit de esta casa desde nuestra última carta circular es el de treinta mil pesetas, como constan en las cuentas de esta administración, y que se presentan anualmente al prelado, (o están patentes a...).
Por otra parte, nos es indispensable pensar en perfeccionar el edificio y procurar algunas mayores comodidades de santa quietud y aislamiento para los ordenandos y adelantados en la carrera para su mayor recogimiento, lo cual hasta ahora no han podido tener por lo exiguo del local.
Casa nueva
Así mismo el Colegio levantó con los productos principalmente de la limosna extraordinaria de 1886 la casa adjunta al mismo con el caritativo objeto de hospedar decentemente a los sacerdotes que al venir a la capital no tuviesen <*5*> facilidad para proporcionarse otra cosa mejor, y evitarles el hospedaje siempre menos... de una fonda. Los sacerdotes han respondido a este grato ofrecimiento; pero las modestas habitaciones no son bastantes, sobre todo ciertos días de sínodo o ejercicios, para poder complacer albergando a todos, y esto nos obligará pronto a procurar algunas habitaciones más, para lo cual se harán precisos muchos gastos.
Cúmplenos añadir aquí, ya que se presta la ocasión de hablar de la casa de hospedaje, que hemos sabido que algunos se han privado de aprovecharla aceptando nuestro ofrecimiento, por no haber querido consignar (o señalar) una retribución fija o pensión, siquiera como limosna. En vista de este delicado sentimiento (o resentimiento) y de lo subido de los artículos en esta población, hemos resuelto <*6*> aceptar indistintamente de los que vengan la limosna de ocho reales por cada día que estén, no consintiéndose dar más (como alguno lo ha pretendido alguna vez), ni por vía de limosna, que en caso lo harán en otra ocasión ( Notas: 1.ª Los sacerdotes que deban llegar en alguno de los trenes de la noche o en el de horas precisas de la comida, es preciso se tomen la molestia de escribirlo o avisarlo antes para no exponerse a encontrar la puerta cerrada, y porque así lo exige el buen orden de la casa. 2.ª Se les suplica atiendan al cumplimiento de los encargos o avisos de la tablilla de cada aposento).
Casa de Agregados
El Colegio por su parte continuará admitiendo y sosteniendo hasta el número de 30 plazas, con la cuota propuesta de un real diario, y las cuales se irán proveyendo a medida que vayan vacando. Los que no puedan ser admitidos por estar completo <*7*> el número, se les dará el primer año la sopa en el Colegio de San José. Si obtienen la nota de benemeritus, según las disposiciones del seminario, si hay vacantes alguna de las 12 plazas que dicho seminario sostiene, podrá optar a ellas mediante concurso, pagando también solo un real; el seminario sufragará el otro. Los que queden sin obtenerla tendrán <*8*> que proveerse su porvenir si quieren continuar la carrera.
Estado general de la Obra de vocaciones
No queremos, últimamente, terminar estas observaciones sin manifestar a nuestros bienhechores, que aparte de las fundaciones de casas en Valencia, Orihuela, Murcia, Plasencia, Almería y Burgos, el Colegio de Roma se va desarrollando con la benevolencia y apoyo de la Santa Sede, teniendo en el año actual, a pesar de los 11 que han concluido su carrera, sesenta alumnos reunidos de 32 diócesis de España.
Que la casa de Portugal está en vísperas de extenderse a otras diócesis muy necesitadas de aquel trabajado país; y que están reclamando cooperación de <*9*> la Obra varios obispos del Brasil que en diócesis de 300 y 400 mil almas y de perímetros de casi media España, y siendo todos católicos, no tienen en ellas más que 30 o 40 sacerdotes y algunos misioneros. No dudamos, pues, que nos ayudarán con sus oraciones todos los benefactores y afectos a la Obra.
Tortosa,...
Los superiores del Colegio
Rifa para las vacaciones de 1896 a 1897
Proponer varios objetos y a 2 reales el billete, o mejor, una fotografía de la Sagrada Familia a cada donante de una peseta.
Calcúlese los billetes que pueden enviarse a cada población, y se sacará el resultado probable. Los sacerdotes que rehúsen cooperar como les <*10*> corresponde, se anotará para los efectos ulteriores, sobre todo para ser o no ser admitidos como huéspedes en el Colegio.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 8, págs. 1-3
Solicitud de limosna en favor del Colegio de Tortosa
El quebranto económico que este Colegio viene sufriendo desde nuestra anterior colecta diocesana, última, como decíamos a los párrocos y bienhechores en nuestra circular de... 1890, ocurrida principalmente por las obras de la casa-hospedería, y el gravamen que pesa sobre la administración por los réditos del capital que se adeuda, hace necesario además de la cooperación ordinaria de los bienhechores un pequeño sacrificio de todas las almas piadosas para enjugar en parte dichas deudas. <*2*>
Los quebrantos que sufre el Colegio de vocaciones de San José de Tortosa; la necesidad de la continuación de esta obra para que puedan formarse al calor de la disciplina de un Colegio, obliga a los superiores a reclamar otra vez la cooperación de las almas piadosas por medio de una limosna diocesana, como la que el año 86 propusimos y logramos... <*3*>
Organizamos la lotería.
Elías, Girona. Maestrazgo.
Marzá, Calatayud...
Campos y Cambrá. Ebro.
García y Sol. Tortosa.
Veladas:
Villareal.
Castellón.
Morella.
Burriana.
Nules.
San Mateo.
Vinaroz.
Benicarló.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 9, págs. 1-2
Colegio de San José de Tortosa
Obra de vocaciones eclesiásticas de San José de Tortosa
Colegio de San José
Mucho tiempo hace que no nos hemos dirigido a los reverendos curas párrocos y sacerdotes de esta diócesis y demás bienhechores de este Colegio, para darles cuenta del estado del mismo, de las modificaciones verificadas en el modo de ser de los agregados de San Rufo y de los demás resultados de la Obra del fomento de vocaciones.
Los resultados de esta Obra son conocidos de todos. La pléyade de jóvenes sacerdotes esparcidos por la diócesis, que están llenando las necesidades, que en tiempo todavía reciente, se sentían en las parroquias y eran lamentados por el prelado y por el clero, es la prueba más elocuente y consoladora de los frutos de esta Obra, hasta el punto de no faltar quienes, infundadamente, se alarmen de la misma abundancia de clero, ante el temor de que falten los medios de subsistencia. No debían olvidar estos que, como decía san Carlos Borromeo, de “sacerdotes buenos nunca hay demasiados en la Iglesia de Dios”, y que el clero actual no llega a la mitad del que existía a primeros de este siglo (2) (y con menos riqueza que hoy en España a pesar de la crisis que está atravesando), si bien hoy se han cegado algunas fuentes, en especial la de la celebración, no principalmente por la falta de fe, sino como resultado de las injustas leyes sectarias de los impuestos sobre dicha manda pía.
(3) Con este número de sacerdotes y la actual matrícula del seminario podrá hacerse frente y conjurarse por mucho tiempo (las contingencias de un porvenir nada tranquilo), y los peligros que nos amenazan de la repetición de épocas tristes que todos hemos conocido, aparte de otras circunstancias de leyes más duras (mayormente cuando pueden sobrevenir) <*2*> de quintas como las que pesan en otras naciones sobre la clase levítica, y de las cuales no estamos tal vez muy lejos.
Movidos por estas consideraciones no dudamos en repetir lo que en otros llamamientos hemos dicho a nuestros benefactores, a saber, que esta Obra de vocaciones no es solo muy conveniente en los tiempos que atravesamos y que no llevan trazas de desaparecer, sino que es indispensable en la forma en que está hoy constituida si se quiere que los jóvenes con vocación al estado sacerdotal puedan seguir formándose en la santa disciplina propia de un establecimiento eclesiástico.
Y en consecuencia, por esto nos atrevemos a repetir también y suplicar a cuantos muestran afecto a esta Obra que no dejen de continuar ayudándola con su cooperación material, por los medios que su celo les sugiera y con los que acaso les vayamos proponiendo pronto, que no dudamos secundarán.
(4) A pesar de la valiosa cooperación de muchos y del apoyo del seminario (y de las misas que algunos han ofrecido para los intereses de este Colegio, y del aumento, en fin, de la cuota máxima que nos vemos obligados a exigir a todos los que puedan satisfacerla), el déficit de esta casa desde nuestra última carta circular es el..., como consta de las cuentas de esta administración de fin de curso de 1896 a 1897.
(5) Por otra parte, no se ha podido hasta el presente, a pesar de nuestro constante deseo, habilitar el local conveniente, a fin de procurar alguna mayor comodidad de santa quietud y aislamiento para los ordenados y adelantados en la carrera para su mayor recogimiento, que no han podido tener por lo exiguo del mismo local.
Casa nueva
La Obra (el colegio) levantó, principalmente con los productos de la limosna extraordinaria diocesana de 1886, la casa adjunta al mismo, con el caritativo objeto de hospedar decentemente a los sacerdotes que al venir a la capital no tuvieran facilidad para proporcionarse otra cosa mejor, y evitarles el hospedaje siempre menos propio de una fonda.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 10, págs. 1-4
Petición de ayuda a los párrocos y sacerdotes
Obra del fomento de vocaciones eclesiásticas
A los reverendos párrocos y sacerdotes
Tiempo hace que no hemos dado cuenta a los reverendos párrocos y sacerdotes del estado de nuestro Colegio de vocaciones de San José y de las trasformaciones sufridas [por] el Colegio de agregados de San Rufo y demás resultados (asuntos) de los mismos.
Los efectos de esta Obra son conocidos de todos, y la pléyade de jóvenes sacerdotes espaciados por las diócesis, que están llenando las necesidades que en tiempo reciente se lamentaban por parte del mismo clero de cierta edad, son una prueba de ello, hasta el punto de que no falta quien infundadamente recele por su mismo número. “De sacerdotes, si son buenos, no hay nunca demasiados en la Iglesia de Dios”, ha dicho un santo y distinguido escritor.
Con este número y la actual matrícula podrá hacer frente por mucho tiempo y conjurar los peligros que nos amenazan de la repetición de circunstancias tristes, que acaso puedan sobrevenir y que todos hemos conocido, y que pueden repetirse.
Y las leyes de quintas.
Por ello, no dudamos en repetir lo que en otros llamamientos hemos dicho a nuestros benefactores: Que esta Obra es indispensable <*2*> sobre lo indispensable de esta forma, a fin de que se formen en la piedad con las atenciones de un Colegio siempre y más mientras duren los tiempos que atravesamos, y que no llevan trazas de desaparecer.
Por esto mismo, también nos atrevemos a repetir a nuestros benefactores que no dejen de continuar ayudándonos con su cooperación material y por los medios que acostumbran o que su celo les sugiera.
A pesar de esta cooperación y de las limosnas de las misas que muchos han ofrecido y de las cuotas, que en general hemos exigido la menor posible a los que han podido, para los intereses de este Colegio, el déficit de esta casa, desde nuestra última carta-circular, desde nuestro... es de 30.000 pesetas según las cuentas anuales de que damos conocimiento, manifestamos al reverendísimo prelado y que están patentes en nuestra administración.
Por otra parte, nos es indispensable pensar en perfeccionar el edificio, y aun procurar algunas mayores comodidades o utilidades de aislamiento y de santa quietud para los ordenados o adelantados en la carrera, que hasta ahora no hemos podido, no tienen, por lo exiguo del local.
Así mismo la Obra levantó, principalmente con los productos de la limosna extraordinaria de 1886, con el caritativo objeto de hospedar decentemente en ella a los sacerdotes que al venir a la capital no tuviesen facilidad para otra cosa mejor, y evitarles el hospedaje siempre menos... de una fonda.
Los sacerdotes han respondido a este gratuito ofrecimiento, y las modestas habitaciones no son capaces, sobre todo en días de sínodo y ejercicios, para complacer <*3*> y albergar a todos. Esto nos obliga también a pensar en poder ofrecerles algunas habitaciones más, para lo cual se necesitan algunos gastos de edificaciones.
Por ello, no deben extrañar que les repitamos su cooperación, y pronto les propondremos medios que no dudamos secundarán en bien de la Obra. Así lo esperamos de su no desmentida bondad e interés por la Obra.
Cúmplenos añadir aquí, ya que se presenta ocasión de hablar de la casa-hospedería, que algunos de los bienhechores más de una vez se han privado de aprovecharla, aceptar el ofrecimiento, por no querer consignarles una retribución [Estado de la Obra] o pensión siquiera como limosna. En vista de este delicado resentimiento, hemos resuelto aceptar de los que vengan la limosna de 8 reales por cada día que estén, y no se les consentirá dar más ni por vía de limosna, que en caso lo harán en otra ocasión.
Los sacerdotes que deban llegar con alguno de los trenes de la noche o a hora precisa de las comidas, es preciso, <*4*> y deben tomarse la molestia, lo escriban o avisen antes, para el buen orden de la casa y para no exponerse a que encuentren la puerta cerrada, y para el buen orden de la casa, se ruega observen las indicaciones de la tablilla que está en los aposentos.
Colegio de San Rufo
Según las disposiciones del seminario, los que aspiren a una plaza del Colegio de San Rufo recibirán sopa en el Colegio de San José, solo el primer año. En el 2.º, si obtienen benemeritus, tendrán opción a presentarse a un examen, y si obtienen la aprobación, el seminario les sufragará un real, y ellos deberán pagar otro, y entrar precisamente en el Colegio de San Rufo. Los demás deberán proveerse su porvenir, si quieren seguir la carrera.
Estado de la Obra
Últimamente, no queremos terminar estas observaciones sin manifestar a nuestros bienhechores que, aparte de las fundaciones de casas en Valencia, Murcia, Orihuela, Plasencia, Almería y Burgos, el Colegio de Roma se va desarrollando con la benevolencia y apoyo de la Santa Sede, teniendo en este año 70 alumnos de 20 diócesis, a pesar de los 10 que han acabado su carrera. Que la casa de Portugal está en vísperas de extenderse a otras diócesis muy necesitadas de aquel trabajado país, y que están reclamando la cooperación de esta Obra varios obispos del Brasil, que en diócesis de 300 mil almas y en perímetro de media España, y siendo todos ellos católicos, no tienen en ellas más que 40, 30, etc., sacerdotes y algunos pocos misioneros.
No dudamos, pues, que nos ayudarán con sus oraciones todos los bienhechores y afectos a la Obra.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 11, págs. 1-4
Petición de donativos
A las personas que tienen celo de Dios
La Iglesia de España está sufriendo pruebas gravísimas, y entre todas las más terribles por su trascendencia en el porvenir, bien que no la más ruda por la ferocidad de los actos presentes, es la que se dirige a imposibilitar la formación de ministros. Como llegue a faltar el ministerio sacerdotal, la Iglesia muere sin remedio; y los sacerdotes no se forman sin largos estudios y larga preparación, que es lo mismo que decir, sin establecimientos de educación y científicos, sin dispendios considerables, sin cuantiosos recursos pecuniarios. Por esto precisamente se ha privado de unos y otros a la Iglesia, en conformidad a la táctica diabólica del más astuto de sus antiguos perseguidores, Juliano el Apóstata, táctica que han aprendido y perfeccionado admirablemente sus discípulos del siglo XIX. En este triste y peligroso estado de cosas hemos creído en nuestra conciencia de cristianos y sacerdotes que no debíamos, que no podíamos permanecer inactivos; que debíamos hacer algo para atenuar, ya que no sea posible arrancar de raíz un mal cada día más grave; y confiados en Dios, con la bendición del prelado y el favor de algunas personas, que tienen celo verdadero de Dios y de su casa, inauguramos a principios del último año escolar una humilde casa de pupilaje, a la cual no nos atrevimos a dar entonces el nombre de Colegio, donde han sido mantenidos en todo o en parte con el producto de algunas <*2*> suscripciones fijas y limosnas eventuales, y educados bajo nuestra dirección y vigilancia veinte y cuatro jóvenes de familias pobres, que de otra manera difícilmente hubieran podido seguir sus estudios eclesiásticos.
Esto hemos hecho, o mejor, esto han hecho nuestros favorecedores. Sea a Dios la gloria. Pero lo hecho no basta; es sin embargo el grano de mostaza arrojado en el campo de nuestra tan atribulada Iglesia, el cual a beneficio del rocío del cielo, que no cesaremos de implorar en nuestras oraciones y sacrificios, y fomentado al calor de la caridad de las almas buenas, que no falten en la ciudad y diócesis, germinará y se desarrollará, así lo esperamos, en la proporción que exige la necesidad, que la naciente Institución está llamada a satisfacer. Es desgraciadamente un hecho innegable, que las familias ricas apenas dan hijos a la Iglesia. No discutiremos las causas de ese retraimiento antieclesiástico, casi diríamos apostasía, que nos hace temblar, no por la Iglesia que es indestructible, sino por las mismas familias en que se observa y por la sociedad; pero no podemos ocultar que las consecuencias son funestas, siendo la primera la falta, cada día creciente, de aspirantes al sacerdocio; porque los pobres, que no han cerrado todavía los oídos a la voz del Señor que los llama, no pueden corresponder a la vocación por falta de medios.
Hacemos, pues, un caluroso llamamiento, primero a aquellos de nuestro venerables hermanos en el sacerdocio que se consagran al ministerio de la salvación de las almas, los reverendos párrocos y confesores, y después de pedirles perdón de nuestro atrevimiento, les suplicamos por la caridad de Dios y el honor del estado sacerdotal, que se dediquen con amorosa solicitud a cultivar los ánimos de los jóvenes de sus parroquias, bien nacidos y de buena índole, en quienes observen señales de vocación eclesiástica, y en fomentar este germen precioso que, sin los cuidados pacientes de una <*3*> mano hábil y caritativa, o no podrá desenvolverse, o será ahogado al nacer entre las espinas de la mala educación, de los malos ejemplos y de las pasiones precoces, y se hagan un deber sagrado de formar, o cooperar a lo menos a la formación de unos o muchos sacerdotes, que sean la gloria y corona de su vida, y después de su muerte, los continuadores de la obra de su sacerdocio; y en segundo lugar a todas las personas seglares, que se precian de católicas, y las conjuramos en nombre de Jesucristo y de su Iglesia a que coadyuven a la iniciada Institución, destinada a proporcionar medios de subsistencia al mayor número posible de jóvenes pobres que se sientan llamados a ingresar en las filas de los ministerios del Santuario. Sus bases son las siguientes:
1.ª La casa de pupilaje para el sostenimiento de vocaciones eclesiásticas, instituida a principios del año escolar que fina, se denominará en adelante Colegio de San José.
2.ª Estará bajo las órdenes del prelado y la dirección de uno o más eclesiásticos nombrados por el mismo.
3.ª Se sostendrá con los productos de suscripciones mensuales y de las limosnas eventuales en metálico o especie que ingresen. Las suscripciones durarán los meses del año escolar.
4.ª Se suplica a los reverendos párrocos se sirvan recibir las suscripciones y recoger las limosnas de sus parroquias y remitirlas a alguno de los sacerdotes infrascritos.
5.ª Se admitirán jóvenes de buenas condiciones físicas y morales con vocación al estado eclesiástico, que carezcan de medios o no tengan los bastantes para hacer los estudios correspondientes, lo que acreditarán con documentos expedidos por sus párrocos.
6.ª La manutención de los primeros correrá a cargo del Colegio; los segundos contribuirán a ella en proporción convenida. <*4*>
7.ª El vestido, calzado, cama, libros, lavado, etc., será de cuenta del de cada colegial.
8.ª El número de colegiales será en proporción a los fondos con que cuente el Colegio.
9.ª Se formará un reglamento para el régimen interior del Colegio en todos los ramos, religioso, escolar, económico e higiénico.
10.ª Cada año se presentarán las cuentas a la aprobación del prelado.
Tortosa, 24 de junio de 1874.
Mariano García, pbro.
Manuel Domingo y Sol, pbro.
* * *
Tortosa, 30 de junio de 1874.
En prueba de la confianza que nos merecen los dignos sacerdotes don Mariano García y don Manuel Domingo y Sol, y de lo mucho que de su acreditado celo esperamos en favor de la Obra altamente recomendable y muy necesaria, destinada a proteger las vocaciones eclesiásticas, que con tanta abnegación iniciaron el año último y que al presente tratan de promover en mayor escala con la institución del Colegio de San José, nombramos director de este al mencionado don Mariano García y subdirector a don Manuel Domingo y Sol, y además administrador al presbítero don Buenaventura Pallarés, con las atribuciones respectivas que el Reglamento determine.
Benito, obispo de Tortosa.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 12, págs. 1-3
Petición de ayuda
A los señores suscritores y demás benefactores del Colegio de San José
Dos años han transcurrido ya desde la publicación de nuestro humilde escrito intitulado y dirigido “ A las personas que tienen celo de Dios”, en el que al señalarles como la más terrible prueba que está sufriendo la Iglesia de España, la imposibilidad de la formación de sus ministros, nos atrevíamos a hacerles un caluroso llamamiento para que nos ayudaran a realizar la institución de un colegio de jóvenes con vocación eclesiástica, complemento o continuación de una idea iniciada un año antes de una humilde casa de pupilaje, como un medio si no del todo eficaz, muy poderoso para aminorar los funestos efectos de aquel mal cada día más grave; y esta obra con sus bases publicadas en el mismo escrito, (nota: véase el Boletín eclesiástico de la diócesis de fecha 30 junio de 1874. Núm. 48) al ser aprobada y bendecida por nuestro Ilmo. Prelado, no dudó en calificarla de altamente recomendable y muy necesaria.
Nuestra débil y desautorizada voz no fue desatendida, y encontró eco en el corazón de almas nobles y piadosas que comprendiendo lo elevado del pensamiento y la necesidad de remediar un mal de tantas consecuencias, nos prestaron su decidida cooperación, ya suscribiéndose por una cantidad fija cada mes, ya ofreciéndonos algunas limosnas eventuales, ya en fin proporcionándonos entre sus amigos y conocidos otros tantos benefactores del Colegio.
Y al dar hoy cuenta de la marcha del mismo, después de <*2*> bendecir y dar gracias al glorioso san José, cuya invocación tomó, por la visible protección que ha dispensado a esta empresa, durante el corto tiempo que lleva la existencia; cúmplenos darlas muy cordiales, primeramente a nuestros hermanos en el sacerdocio, que en medio de las circunstancias graves bajo todos conceptos, por que han pasado, a ellos se ha debido el principal sostenimiento del Colegio; y las damos también en segundo lugar a todas aquellas personas, que comprendiendo la importancia suma de esta obra, la han secundado ofreciéndonos sus limosnas y demás medios de su cooperación.
El número de jóvenes que en el año escolar de 1873-1874 fue de veinte y cuatro, como anunciábamos en el expresado escrito, subió a veinte y ocho en el siguiente, teniendo la satisfacción de haber sido en el que acaba de finir, cincuenta y siete los que han podido recibir su manutención en todo o en parte, bajo el manto protector del glorioso Patriarca.
El buen comportamiento y la aplicación en general de los alumnos, como aparece de las censuras obtenidas en sus exámenes, es un motivo más de justa satisfacción para cuantos se interesan en esta obra, y nos permite augurar que esta semilla confiada a sus esfuerzos, dará un día frutos de bendición y de consuelo en favor de la diócesis y de las almas en general.
Sin embargo nuestro corazón no está satisfecho, como tampoco lo estará el de las personas a quienes nos dirigimos. El mal que se trata de remediar es muy grave; las necesidades de nuestra atribulada Iglesia aumentan; las filas del sacerdocio van decreciendo; y cegados los medios con que podía contarse en otros tiempos para el sostenimiento de los que se dedicaban a la carrera eclesiástica, es menester un nuevo esfuerzo de celo y abnegación de parte de todos para llenar el vacío que va notán- <*3*>dose de día en día, y que aumentará dentro de poco en todas las parroquias.
Afortunadamente no faltan por el presente, y parece van aumentando cada día en las clases menos acomodadas las vocaciones verdaderas, y son numerosas las peticiones que recibimos de los reverendos párrocos que nos suplican un lugar en el Colegio para alguno que la tiene probada.
Imposibilitados estábamos ya de acceder a muchas de dichas instancias por no permitirlo la capacidad del edificio; pero desde hace poco, y gracias a una persona piadosa, podemos contar con un espacioso local, contiguo al que teníamos, y allanada esta dificultad y pudiendo llenar los deseos de los aspirantes, es una razón más que nos obliga a proseguirlo con nuevos alientos por nuestra parte.
Con este motivo, pues, reiteramos nuestras súplicas a nuestros hermanos en el sacerdocio, especialmente a los reverendos párrocos, y a todas las demás personas piadosas para que interpongan su celo por todos los medios que están a su alcance en el fomento de esta obra de primera necesidad, seguros de que aparte del galardón que el Corazón de Jesús tiene ofrecido a los que acogen a alguno de los suyos en su nombre, recibirán ya en el tiempo los frutos de consuelo y satisfacción que les proporcionará esta obra de su gloria.
Tortosa, fiesta de la Asunción de la Virgen, 15 de agosto de 1876.
Mariano García, pbro., Director
Manuel Domingo y Sol, [pbro.,] Subdirector
Buenaventura Pallarés, pbro., Administrador
( En la parte inferior del manuscrito, se lee: Tendremos 80 este año).
Escritos III, vol. 2.º, doc. 13, págs. 1-2
Información a los sacerdotes sobre el Colegio
Reverendo don...
Muy señor nuestro y de toda nuestra consideración: Adjunto remitimos a usted el estado de la marcha del Colegio de San José de jóvenes pobres aspirantes al sacerdocio, iniciado hace tres años.
El buen éxito de esta obra y las protección dispensada a ella por el clero de la diócesis, nos impone el deber de impulsarla por todos los medios, venciendo las dificultades que puedan ofrecerse.
Por esto nos dirigimos a usted esperando confiados su eficaz cooperación.
Inútil es exponer la necesidad del fomento de vocaciones eclesiásticas, ya que tantas circunstancias se aúnan para impedir su desarrollo.
El escaso personal de las parroquias (aun de aquellas que hace poco se veían servidas con un número más que suficiente), el excesivo trabajo de los que tienen cura de almas, la reducida matrícula del Seminario son datos tristemente ciertos y bastantes por sí solos para despertar nuestro interés en el aumento de jóvenes destinados al sacerdocio.
Usted comprenderá, pues, que la mejor obra de un sacerdote hoy día es la de estar a la mira y hacer germinar las vocaciones que el Señor quiera darle a conocer y confiar a su desvelo.
Y si estas vocaciones fuesen de jóvenes a quienes sus familias pudiesen sostener su carrera y hasta conjurar la situación del porvenir, ¿cuánta no sería su satisfacción y la gloria que a Dios darían?
No se nos desconocen las dificultades que se ofrecen, y el modo de pensar de las familias, atendido el estado de la carrera eclesiástica: pero el Señor que pone los remedios al lado de las necesidades de cada época, no dejará de ofrecer más de un consuelo, si confiamos al Corazón de Jesús esta obra de su gloria.
Un joven regente de una pequeña parroquia y que ha enviado dos alumnos al seminario, uno de ellos en el Colegio de San José, al dar los ejercicios de primera comunión, dedica una plática al <*2*> fin particular que Dios destina a cada alma; al acercarse el curso se ofrece en general por si hay alguno que quiera aprender la lectura del latín; esto les despierta la idea de la posibilidad de estudiar; hablan de ello a sus familias; lo demás lo hace la gracia.
¿No podía hacerse algo parecido no solo en los ejercicios de primera comunión y en la catequística, sino también en los pueblos donde haya establecida alguna congregación, v. g., la de San Luis, y aun privadamente en los que están a nuestra dirección?
Y si los que respondiendo a la vocación que Dios les inspira son de los que no pueden sufragar los gastos de la carrera, no faltará a un buen celo encontrar algún medio, por pequeño que sea, para ayudarles, y con este objeto ofrecemos el Colegio de San José. Y de esperar es que ese buen celo no dejará de hallar eco en algunas de las almas que tienen medios para secundarle, tratándose de una obra tan simpática a los corazones piadosos, si se les da a conocer debidamente.
Un predicador, amigo nuestro, el verano anterior y en una parroquia de la ribera del Ebro, aprovechando la ocasión de la fiesta del pueblo, dio a conocer en el púlpito la existencia del Colegio de San José e invitó para una colecta por la tarde para dicho objeto, y se recogió para una suscrición regular por un año en favor de dos jóvenes de aquel pueblo que iban a ingresar en el Colegio.
No creemos difícil el poderse promover una vocación por cada tres años aun en las más reducidas parroquias; ¿no podrían ser muchas más en las otras?
El consuelo y aun el servicio que pueden ofrecer a los párrocos a medida que vayan avanzando los jóvenes en la carrera, no es desconocido para que tratemos de exponerlo.
Nos dispensará usted estas pobres y ligeras indicaciones, hijas de un buen deseo y de la necesidad cada día mayor del fomento de vocaciones, y en su elevado juicio y activo celo las comprenderá mejor y sabrá desarrollarlas y aplicarlas más sabiamente.
En la confianza de que podremos contar con su cooperación nos ofrecemos de usted atentos s. s. y capellanes q. b. s. m.
Los encargados del Colegio
Tortosa, agosto de 1876.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 14, págs. 1-2
Información sobre la ampliación del Colegio
Tortosa, ... de febrero de 1878
Señor don...
Muy señor nuestro: Entre las necesidades a que debe atenderse para el sostenimiento y desarrollo del Colegio de San José de vocaciones eclesiásticas en nuestra diócesis, la más apremiante hoy es la de poseer un local a propósito, capaz y de condiciones higiénicas para albergar en él a tan gran número de jóvenes que están solicitando su ingreso. Ya en el pasado curso se hicieron pequeñas las habitaciones del antiguo palacio de San Rufo para tantos colegiales allí reunidos; por lo que los encargados del Colegio nos vimos precisados a suspender en el presente la admisión de no pocos aspirantes, y recurrir además al alquiler de una nueva casa contigua, no de grandes condiciones, para los que fueran admitidos y hubiera excedentes, confiando siempre colocarlos mejor si se encontraba otro local. Pero nuestras esperanzas en este sentido han desaparecido. A pesar de que estábamos resueltos al arriendo, por costoso que este fuera, y a cuya atención se hubieran dedicado preferentemente los primeros ingresos, nuestros deseos y esfuerzos han quedado estériles por no existir en esta ciudad, estrechada por antiguos muros, ningún edificio particular conveniente y que tenga un patio o desahogo indispensable para el esparcimiento y recreo de los jóvenes escolares; y por otra parte no nos es dable esperanzar ninguno de los edificios públicos eclesiásticos, atendido el objeto a que cada uno de ellos ha sido destinado.
En vista de esta imposibilidad no se ve otro medio que levantar una nueva casa-colegio de planta en los ensanches de la población, lo más económico posible, pero que reúna todas las condiciones necesarias de capacidad, solidez e higiene.
A este fin, con el beneplácito y aprobación del prelado, tenemos contratado un espacioso terreno, y proyectado un edificio que pueda ser fabricado por partes, y a medida de los recursos con que se vaya contando, hasta su terminación total. <*2*>
Pero, ¿cómo realizar esta obra? Por nosotros mismos nada podríamos, si no confiásemos en la protección de san José y la cooperación de los benefactores de su Colegio. No deseamos más que un acto de buena voluntad de las personas piadosas y en particular de los reverendos curas párrocos y sacerdotes de la diócesis, interesados más que nadie en el fomento de esta obra necesaria. No pedimos más que un pequeño préstamo o anticipo, que será reintegrado a la posible brevedad y que devengará entre tanto el interés anual del 3 por 100 para los que no prefieran cederlo en favor del mismo Colegio.
Y ¿no habrá en cada pueblo algunas personas de nobles y piadosos sentimientos que puedan destinar alguna cantidad para esta empresa? ¿Qué parroquia hay, por pequeña que sea, a la que no interese tener invertido algún capital, cuyos réditos podrían servir, si se quiere, en concepto de ayuda al sostenimiento de algún colegial, hijo de la misma parroquia?
He aquí el insignificante apoyo que nos atrevemos a exigir de los admiradores y constantes benefactores del Colegio de San José.
Si, lo que no es de esperar, por falta de esta cooperación tuviésemos que abandonar esta idea, nos veríamos también precisados a no admitir ni un solo aspirante en el próximo curso, y por consiguiente se vería interrumpida esta obra del fomento de vocaciones de tanta gloria para Dios y bien de las almas.
Contando, pues, en el celo y buena voluntad de usted, esperamos que enterado de este proyecto, y enterando de él a las personas piadosas de su confianza, se servirá decirnos la cantidad que como suscripción de usted y de ellas podamos contar en caso necesario, debiendo manifestarle para su conocimiento que el tipo mínimo de las suscripciones será de 500 reales al interés antes indicado del 3 por 100 anual, garantizadas en el mismo edificio, que siempre tendrá el valor de lo que en él se invierta; y que si alguna otra explicación se desea obtener se la daremos gustosos a su menor indicación.
Y mientras quedamos aguardando su contestación, nos ofrecemos de usted afectísimos s. s. y capellanes q. b. s. m.
Mariano García
Manuel Domingo y Sol
Buenaventura Pallarés
Escritos III, vol. 2.º, doc. 15, pág. 1
Información para los colegiales de San José
Tortosa, 10 de agosto de 1880.
Señor don...
Muy señor mío y de toda mi consideración: Suplico a usted me dispense la libertad de dirigirme a usted a fin de que se sirva notificar a los alumnos del Colegio de san José, hijos de esa, las resoluciones siguientes:
1.ª Que a consecuencia de la crisis económica por que atraviesa el Colegio, y para la mayor regularidad, no se admitirá en él a ninguno que no satisfaga a su ingreso su respectiva cuota hasta 31 diciembre, y los atrasos, si los tuviese.
El pago de los sucesivos trimestres deberá hacerse también por adelantado.
2.ª Satisfarán los colegiales cuatro reales anuales por gastos de médicos y medicinas en las enfermedades ordinarias.
3.ª Los gramáticos que pasen a filosofía contribuirán por este año con la misma cuota anual que satisfacían, excepto los que paguen la cuota máxima.
4.ª Con el objeto de ir uniformándose los colegiales, se encarga a estos que para los actos oficiales se procuren chaqueta negra; y que si tienen que hacerse pantalón, lo suspendan hasta ver el color y clase de la ropa, que se les pondrá de manifiesto en el colegio, lo mismo que la gorra con sus respectivos distintivos.
Y dando a usted anticipadas gracias por este obsequio se repite de usted afectísimo s. s. y capellán q. b. s. m.
El director del Colegio
Escritos III, vol. 2.º, doc. 16, págs. 1-2
Colecta mensual en favor del Colegio de San José
Colegio de San José
Al exponer en julio de 1878 a los reverendos señores curas párrocos y demás sacerdotes de la diócesis la situación del Colegio de San José, les manifestábamos, junto con el malogrado primer director y cofundador, el estado poco satisfactorio en su parte económica, ocasionado por el número siempre creciente de colegiales y por lo exiguo de las cuotas con que se les había admitido. Entonces nos vimos en las sensible necesidad de aumentar las citadas cuotas, fijando el mínimo en 70 reales y el máximum en 90 mensuales, pudiendo solamente aspirar a la más económica dos de cada parroquia, si bien confiábamos hacerla extensiva a mayor número, y aun a rebajarla más adelante, si las limosnas de las parroquias, único medio con que por hoy se cuenta para el sostenimiento de la obra, venían en nuestro auxilio.
Pero desgraciadamente nuestros deseos y esperanzas no solo se han visto defraudadas, sino que el nuevo y mayor quebranto de 14.443 reales de déficit solamente en la manutención de este año, según las cuentas aprobadas por el prelado, ha venido a alarmar de un modo particular la situación del Colegio. Esto nos ponía casi en las necesidad de pensar en otro aumento de cuotas, y aun de suspender la admisión de nuevos aspirantes, en la previsión de que se aumentaría necesariamente de un modo todavía más considerable dicho déficit en los cursos próximos; viéndonos por lo tanto imposibilitados, además, de poder continuar las obras del edificio, cuya mitad está todavía por terminar. Y entonces quedaba paralizado el desarrollo providencial de esta obra bendecida por propios y extraños, y malogradas muchas vocaciones al estado eclesiástico ya por falta de recursos ya por falta del edificio; pues es indudable que sin la obra del colegio de San José, aun con las actuales cuotas, de los 200 alumnos que este año pertenecerán a él, no estudiarían la cuarta parte, y aun estos se verían envueltos en <*2*> la seducción y halagos con que el mundo fascina a la incauta juventud que no está dirigida y vigilada.
En vista de todo esto, y embargados con la idea de conjurar la crisis presente y prevenir otra mayor para lo porvenir, en nuestras entrevistas con el Ilmo. Señor Obispo, interesado el primero en esta obra necesaria, surgió otra vez la idea vivísimamente deseada por su digno predecesor, de hacer un llamamiento a todos los fieles a fin de establecer una colecta mensual en todas las parroquias del obispado para el fomento de vocaciones eclesiásticas con destino al Colegio de San José.
Esto al objeto no solo de poder continuar la admisión de jóvenes con las bases y condiciones actualmente establecidas, sino con el de acudir en auxilio de los que ni a las actuales cuotas pueden llegar, y con el de atender al sostenimiento y reparación del edificio. Madurado este pensamiento y bendecido por el Ilmo. Prelado, creemos será bien recibido por los señores párrocos y sacerdotes, que son los protectores natos de esta obra del fomento de vocaciones eclesiásticas.
A ellos, pues, tenemos el honor de dirigirnos a fin de que se asocien con interés a esta idea, esperando estimularán con su celo el de sus caritativos feligreses, exponiéndoles la importancia de esta obra, que en los tiempos presentes absorbe la atención de los prelados de todas las diócesis, y encareciéndoles las necesidades del Colegio de San José, sucursal del seminario.
Para conseguir donativos en favor del colegio, además de los que particularmente entreguen algunos a los reverendos párrocos y demás encargados de la cura, esperamos fijarán estos el domingo de cada mes, que sea más propio, para una colecta en la misa mayor y en las demás que se celebren en las iglesia parroquial. Las limosnas que se recojan podrán enviarlas periódicamente por trimestres, o cuando puedan, a la Secretaría de Cámara o a cualquiera de los encargados del colegio. Y con el fin de que el anuncio de esta colecta mensual al pueblo, pueda interesarle más vivamente, nos atrevemos a sugerir, o más bien, a recordar a los reverendos párrocos algunos motivos que pueden exponer a sus feligreses respecto al fomento de vocaciones eclesiásticas. <*3*>
1.º La importancia. Con la disminución cada día mayor de sacerdotes, no solo se amortigua la fe en muchos puntos con peligro de desaparecer completamente, sino que la piedad se agosta en los corazones por no poder atenderse con desahogo al cuidado de las almas. Una prueba de ello el la Francia, a cuya falta de sacerdotes es debido el estado de indiferencia de la mayor parte de los católicos, a pesar de los esfuerzos de su escaso pero celoso clero.
2.º Su necesidad. 1.º Por la falta de sacerdotes en la diócesis en comparación de otros tiempos; por la desaparición de las comunidades religiosas un día auxiliares del clero, y la supresión del clero beneficial, que eran la ayuda de los párrocos. 2.º Por la escasa matrícula del seminario, incapaz de llenar el vacío de los sacerdotes que van falleciendo. Durante el último decenio han fallecido 25 sacerdotes cada año por término medio, y se han ordenado 10, cuya desproporción continuará algunos años más; ¡y quiera el cielo que circunstancias de un porvenir nada tranquilo no lo hagan aumentar más y más! 3.º Por lo costoso y largo de la carrera, a cuyo término llega apenas la cuarta parte de los que la empiezan, sobre todo por la presente ley de quintas que arrebata a la Iglesia muchos de los jóvenes adelantados en su vocación.
3.º Su conveniencia. 1.º Aunque no fuera una necesidad, el fomento de una sola vocación es la obra de mayor gloria de Dios, por cooperar con ella quizás a la salvación de muchas almas, en cuyo mérito y en cuya salvación se tiene parte; pues sabido es que el que contribuye a la salvación de las almas, asegura la suya propia. 2.º Por contribuir además a llenar el deseo del Corazón de Jesús, que en el estado actual de la sociedad nos repite con más razón que en los días de su vida mortal: messis quidem multa, operarii autem pauci. 3.º Por el honor que resulta a las parroquias de dar a la diócesis mayor número de sacerdotes.
Tal vez sería también conveniente disipar las preocupaciones de aquellos que juzgan ya innecesario el fomento de esta obra, porque creen, atendida la aparente situación normal, que habrá abundancia de vocaciones aun entre las clases ricas; y las de aquellos que miran mal la protección que puede dispensarse a los de familias de <*4*> mediana y humilde posición. A los primeros les diríamos que pocos, muy pocos, son los de la clase rica, que quieran abrazar la carrera eclesiástica, y si alguno hay en el colegio, en nada perjudica a los pobres; y a los segundos, que también necesitan los de la clase mediana una protección desinteresada, atendido lo largo de la carrera y los pocos recursos con que cuentan para subvenir a los gastos de la misma.
Dispénsennos los reverendos párrocos estas pobres y ligeras indicaciones, que en su elevado juicio y activo celo las comprenderán mejor, y sabrán desarrollarlas y aplicarlas más sabiamente.
Y si con la gracia del Señor, el celo de los señores sacerdotes y el desprendimiento de las personas piadosas, los donativos particulares y las colectas mensuales dieran el resultado satisfactorio que nos prometemos, entonces tal vez podremos realizar nuestros ardientes deseos de facilitar la carrera aun a los más imposibilitados para ello, por los medios que el estado del colegio lo permita, lo cual sería nuestra mayor satisfacción.
Tortosa, 28 agosto de 1880.
Manuel Domingo y Sol
Joaquín Cedó
Buenaventura Pallarés.
* * *
Tortosa, 29 de agosto de 1880
Aprobamos todo lo que los señores que firman el presente escrito hacen saber al reverendo clero y pueblo de esta diócesis, a fin de que como hasta de aquí puedan contribuir con sus donativos o limosnas al sostenimiento del Colegio de San José, fundado principalmente para fomentar las vocaciones al sacerdocio proporcionando a los jóvenes, hijos de padres pobres y de mediana posición, medios con que más fácilmente puedan emprender y terminar su carrera eclesiástica; y además de bendecir el pensamiento de la colecta mensual y de recomendarla al celo de los reverendos párrocos, concedemos cuarenta días de indulgencia a todos los que contribuyan con sus donativos a la conservación y engrandecimiento del Colegio.
Francisco, Obispo de Tortosa
Escritos III, vol. 2.º, doc. 17, pág. 1
Colecta en favor del Colegio de San José
Tortosa, 6 septiembre de 1880
Muy señor mío y amigo: Recomiendo a usted muy eficazmente la circular de este Colegio publicada en el último Boletín, que supongo en su poder, y espero tomará usted con interés la colecta que en ella se indica, por tratarse de una obra diocesana y de suma necesidad.
El Colegio está muy adeudado, y sin embargo no podemos, ni debemos abandonarlo.
Si podía ser que el que pasase por la iglesia la colecta, fuese una persona significada, que se ofreciese a ello, sin duda que habría de dar mejores resultados. Tal vez sería también conveniente poner el domingo señalado de cada mes un plato desde la mañana en un lugar fijo, y que se escogiera para el anuncio de dicha colecta un día de mayor concurrencia para que todos se enterasen de la importancia de esta obra.
Dispénseme usted esta libertad y vea en que puede serle útil este s. s. s. y capellán
q. s. m. b.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 18, pág. 1
Petición de ayuda económica
en favor del Colegio de San José
Obra del fomento de vocaciones eclesiásticas y apostólicas
El quebranto cada año mayor, debido a varias causas, que se viene experimentando por la manutención y sostenimiento del Colegio de San José según las cuentas que se presentan al prelado. La nueva necesidad de atender a las casa-colegio de agregados o sopistas para los de más pobre posición. Y por otra parte el gravamen que pesa sobre la obra con los crecidos réditos por las deudas de la mayor parte del capital que se empleó en la construcción del edificio, que todavía no está ultimado, hacen necesario un aumento constante de ingresos ordinarios de limosnas y suscripciones para la sola manutención y sostenimiento de esta obra, y en bien del número de aspirantes, gracias a Dios, siempre mayor; y además es indispensable un sacrificio especial para enjugar el déficit de los ocho mil duros que se adeudan.
Para lo primero esperamos del celo de los reverendos párrocos y sacerdotes el impulso de las suscripciones y colectas mensuales en las parroquias.
Para lo segundo, se pide, por una sola vez, una limosna extraordinaria de 4 reales, los cuales podrán satisfacerse en diez meses a 10 céntimos de peseta cada mes, y a la cual limosna se ofrecen los premios indicados en los billetes que se reparten.
* * *
La importancia de la Obra del fomento de vocaciones eclesiásticas y la necesidad de su desarrollo, no solo para lo presente, sino más aún para el pavoroso porvenir que nos amenaza, está en la conciencia de todos.
Es una lamentable y espantosa verdad, llorada por todos los prelados y las órdenes monásticas, la escasez de vocaciones eclesiásticas y aun religiosas. Algunas diócesis han acudido a remediar este mal, pero la mayor parte de ellas, casi todas, con escaso resultado o al menos no con todo el que la necesidad exige; y esto debido principalmente, al parecer, por haber sido promovido este fomento de vocaciones por la sola iniciativa y excitación oficial de los prelados, sin tener quien promueva estas vocaciones, y contándose con los solos recursos de dichos prelados.
Y si la multitud de vocaciones eclesiásticas y religiosas de otros tiempos, ya no serían hoy quizás bastantes para el vasto campo abierto por los institutos religiosos, efecto de la facilidad de comunicaciones, ¿qué será ahora que estas vocaciones apenas pueden llenar los vacíos de las más precisas obligaciones diocesanas? Con más razón que nunca parece decirnos hoy el Corazón de Jesús: messis quidem multa operarii autem pauci; (Lc 10, 2), mucha es la mies, mas son pocos los operarios.
Pero la Providencia, que pone siempre el remedio al lado de las necesidades de todos los tiempos, no dejará de suscitar, así lo confiamos, almas fieles y generosas que respondan a aquel grito angustioso del Corazón de Jesús, y que se constituirán consagrados a esta Obra y demás intereses de la máxima gloria de Dios.
Tortosa, Colegio de San José, 1885.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 19, págs. 1-2
Solicitud de limosna para el Colegio de San José
Señor don...
Muy señor nuestro y de toda nuestra consideración: En el amplio Jubileo concedido para todo este año de 1886 por el Sumo Pontífice León XIII, y publicado ya por el prelado de la diócesis, exige Su Santidad, según costumbre, que una de las condiciones para lucrarlo sea la de la limosna, según las facultades de cada uno y por consejo del confesor.
Y si bien Su Santidad deja en libertad a los fieles de invertir dicha limosna en favor de cualquier obra que tenga por objeto el sostenimiento y propagación de la fe; con todo, se atreve a llamar la atención y a proponer como muy recomendable y en la que llenarán los fieles cumplidamente su objeto, la obra de los seminarios para el clero, que, como es sabido, en muchas partes no tienen apoyo oficial. Entre estos, como se ve, están nuestros establecimientos de vocaciones eclesiásticas de San José. Y tanto es así, que el mismo señor Cardenal Arzobispo de Valencia, en las homilía que predicó en aquella catedral el 21 de febrero último, no dudó en recomendar a sus diocesanos la limosna del Jubileo en favor de nuestro <*2*> Colegio de vocaciones establecido en aquella capital.
Por lo tanto, no dudamos esperar del reconocido afecto de usted hacia nuestra Obra, que dará a conocer a los fieles la indicación del Sumo Pontífice, y les exhortará a que destinen al Colegio de Vocaciones eclesiásticas de esta diócesis, las limosnas que hubiesen de dar con motivo del santo Jubileo, pues tal es también el deseo de nuestro venerable prelado diocesano. Y a fin de que los fieles tengan un medio fácil de realizarlo, nos atrevemos todavía a esperar que se dignará disponer se fije el cartelón que adjunto acompañamos encima de un cepillo y en un lugar visible de la iglesia, y se tomará asimismo la molestia de recoger el óbolo de los fieles depositado para el mencionado objeto.
Anticipándole a usted las gracias, se repiten de usted afectísimos s. s.
Los directores de la Obra
Tortosa, marzo de 1886.
Si acaso no tuviera usted a mano un cepillo para este objeto, sírvase usted decírnoslo y se le remitirá en seguida.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 20, págs. 1-5
Sucinta idea de la Obra
Obra de la máxima gloria del Corazón de Jesús
A los reverendos párrocos y celadores de la Obra del fomento de vocaciones eclesiásticas y apostólicas de San José.
Hace poco, hicimos un llamamiento a cuantos se interesan de un modo especial por la Obra de Vocaciones del Colegio de San José, pidiéndoles, mediante una cédula impresa, oraciones diarias y mensuales para que el Señor bendiga esta Obra, de tanto interés para la diócesis, y el santo Ángel de España proteja y multiplique los fomentadores de la misma. Esperamos que dichos celadores no olvidarán las piadosas prácticas que se les propusieron, a fin de formar y sostener la santa alianza de oraciones, para que, establecida esa corriente de plegarias al Corazón de Jesús, lluevan las gracias del cielo sobre el vasto campo de las vocaciones en todo el mundo, y se acrecienten los planteles de futuros operarios para la necesitada mies de la Iglesia católica.
Con este motivo, y a fin de animar más el celo y las oraciones de los celadores, creemos oportuna darles a conocer el estado de la Obra, sus resultados y las necesidades de su porvenir.
En un impreso publicado el año 1877, anunciábamos con santo júbilo a nuestros benefactores, que contábamos con 87 alumnos en la Obra comenzada hacía pocos años. No era de esperar, atendidas las circunstancias de los tiempos y la falta de local de entonces, que pudiese desarrollarse ya en mucha mayor escala dicha Obra, si bien las necesidades de la diócesis lo reclamaban imperiosamente.
Sin embargo, contra toda previsión humana, este desarrollo pudo verificarse con la edificación del nuevo local, debido todo él a las bendiciones de nuestros prelados y a la cooperación de los sacerdotes y fieles: local que, aunque hasta el presente no había podido tener todavía todas las dependencias necesarias para un edificio de esta naturaleza, pronto confiamos ponerlo en condiciones de suficiente comodidad para los jóvenes que en él se albergan, y aun proveerle de habitaciones para el decente hospedaje de los sacerdotes benefactores.
Esos consoladores progresos nos obligan, a pesar de los quebrantos anuales en las cuentas del Colegio, a pensar en organizar con la disciplina interior de colegio, a los jóvenes escolares que eran mantenidos en parte por el mismo colegio, con el carácter de sopistas. Al afecto, hace dos años, con el acuerdo y eficacísima ayuda del seminario, se estableció primero en una casa particular, y luego en el edificio antiguo de la Obra, conocido con el nombre de San Rufo, la sección de agregados internos, los cuales son alimentados gratuitamente a mediodía y por la noche, debiendo ellos proporcionarse solo desayuno, mediante una insignificante cuota que en común se administra.
Debido a estas innovaciones y facilidades dirigidas a dar acceso al mayor número posible de los llamados a seguir la carrera eclesiástica, hemos tenido ya en el último curso un número casi mayor del que permiten los locales de que podemos disponer. <*2*>
De los datos que obran en la administración, y presentados al prelado, se desprende que ingresaron en el Colegio, en el último curso:
Gramáticos 147
Filósofos 84
Teólogos 65
Aspirantes 1
Total 297
Y en la Casa-colegio de agregados (San Rufo):
Gramáticos 65
Filósofos 22
Teólogos 8
Total 95
Por consiguiente, omitiendo aun aquí los sopistas externos a los cuales se ha proporcionado diariamente la comida a mediodía, la cifra de los que han estado directamente a cargo de la Obra ha ascendido a trescientos noventa y dos jóvenes.
Séanos lícito añadir, para consuelo de los benefactores, que las notas de los alumnos en los exámenes del seminario, han sido generalmente satisfactorias. Que el número de los que están ya en los últimos cursos es relativamente crecido, y que por lo tanto podemos abrigar la segura esperanza de que las futuras ordenaciones serán más numerosas, como lo ha sido la última de las témporas de la Trinidad, en la cual de los catorce presbíteros, trece de ellos han pertenecido de un modo y otro a la Obra de San José; y vendrán de este modo a llenar los vacíos que se sienten de algunos años, en las filas del sacerdocio en nuestra diócesis. Y últimamente, que bastantes de nuestros jóvenes han pasado y están en varios institutos religiosos, atraídos por la voz de la vocación, donde nos consta no olvidan en sus tiernas y constantes oraciones a los bienhechores del Colegio.
Mas esta consoladora perspectiva se ve anublada algún tanto con la idea de la posibilidad de tener que suspender, en un día no lejano, la admisión en todo o en parte de bellísimas vocaciones que se nos anuncian cada día: todo principalmente por falta de local, lo mismo para los colegiales que para la sección de agregados. Y ya hubiéramos este año empezado a limitar la admisión, a no haber mediado y estar tan reciente la espontánea y cariñosísima manifestación de afecto a la Obra con motivo de la limosna extraordinaria diocesana, lo cual nos obligará a hacer un esfuerzo supremo y a echar mano de todos los medios, aun del arriendo de casas particulares, si es necesario, para las muchas solicitudes que se nos van presentando 1.
De todos modos, y por lo que acabamos de exponer, se verá que es muy posible que en el otro curso venidero tenga que suspenderse o limitarse la admisión, si el Señor no nos concede obtener otro nuevo local, suficiente para el ingreso de tantos jovencitos que desean aspirar al Santuario, muchos de los cuales se nos han dado a conocer y hemos podido examinar en las parroquias, y llevan en su frente y su mirada la llama del talento y de la vocación. Esto nos probará el deber en que nos encontramos de no abandonar y de atender a esta empresa, cuyas necesidades no han disminuido con el resultado actual, sino que más bien irán en aumento, efecto de la misma importancia y desarrollo de la Obra.
Y para que puedan comprenderse mejor estas futuras necesidades, creemos complacerá a nuestros favorecedores el que les demos a conocer parte del discurso que en la sesión celebrada la noche del 13 <*3*> de enero último, bajo la presidencia del Excmo. Señor Obispo, pronunció el joven alumno don Benjamín Miñana, presidente de la Academia literaria del Colegio, con motivo del sorteo de objetos de la limosna extraordinaria.
Excmo. Señor, Señores:
Vamos a proceder ante el Excmo. Prelado, como se anuncia en el billete, al sorteo de los objetos ofrecidos a la limosna extraordinaria diocesana, que se propuso para cubrir las deudas de este santo Colegio.
El resultado de la rifa, que se acerca a los ocho mil duros, es en sí bastante satisfactorio, si bien no todo el que se necesitaba y hubiera podido ser, atendidas las bellísimas disposiciones de los párrocos, y las simpatías de los pueblos para con nuestra obra. No obstante, aunque con lo recogido solo se podrá apenas cubrir el vacío de las deudas, y mucho menos por lo tanto se podrán satisfacer los gastos de las obras proyectadas, y que son indispensables para terminar el Colegio, con todo, el resultado actual de la rifa y la aceptación que ha tenido este pensamiento, nos hacen acariciar la esperanza de que no serán desoídas nuestras peticiones, si un día, obligados por las mismas necesidades, volvemos a tocar a las puertas del buen afecto de los sacerdotes y fieles de la diócesis.
Damos, pues, gracias en primer lugar al Corazón de Jesús, que así nos ha permitido terminar esta colecta, y a la Purísima Concepción y al Patriarca San José, que así la han bendecido. Las damos en segundo lugar a las personas distinguidas que han ofrecido los objetos para los premios, y muy en particular al Excmo. Prelado, que, a más de haber ofrecido el mejor y más rico premio, con su nombre y sus recomendaciones ha sido el que ha dado el impulso principal para este feliz resultado. Las damos desde este lugar a los reverendos párrocos y sacerdotes, que entre todos ellos no ha habido ni uno que no la haya aceptado con gusto, y muchísimos han desplegado un celo y un interés indescriptibles. Las damos, en fin, a todos los que han contribuido con sus limosnas y han aportado de este modo su grano de arena a esta obra del fomento de la máxima gloria de Dios...
Y al terminar, Excmo. Señor, este tributo de gratitud que yo en nombre del Colegio dirijo a todos los benefactores, quisiera condensar en breves palabras la importancia de esta limosna y sus resultados, e indicar las necesidades que habrá de originar el conveniente desarrollo de esta obra.
Omito el recordar la importancia del fomento de vocaciones eclesiásticas, atendido el decrecimiento general del clero en todo el mundo. De todas las naciones, de todas las diócesis de Europa, de todos los Institutos religiosos, sobre todo, ante el vasto campo que se abre a estos por la facilidad de comunicaciones y a aquellas por las crecientes necesidades de los fieles, de todos, digo, sale el grito angustioso que exhaló un día Cristo Jesús alrededor de Samaria: Messis quidem multa, operarii autem pauci (Lc 10, 2). El mismo León XIII, que sabe mejor que nadie cómo se encuentran los planteles de vocaciones y la necesidad de atender a ellos, ha indicado su deseo (y es un dato elocuentísimo y significativo) que la limosna del jubileo actual fuese para los seminarios pobres del clero.
Omito también recordar que entre todas las obras de propaganda católica que en este siglo se ven multiplicar, ninguna de tanta trascendencia como esta, porque ¿qué serían todas las instituciones de beneficencia y caridad, si no estuviesen alentadas por el soplo del celo sacerdotal?
Omito, en fin, hablar de las circunstancias especiales de los tiempos en que nos encontramos, rodeados de tantos enemigos que asedian al pueblo cristiano, y que necesita, más que en otras épocas, de jefes que le dirijan y le conforten: de la utilidad de esta Institución, destinada a recoger tantas flores señaladas por el dedo de Dios para que trasplantadas en nuestros centros sean quizás un día la gloria de la Iglesia...
Sino que fijándonos tan solo en este resultado particular y en las necesidades de nuestra diócesis, y pensando en el personal que va faltando, ¿quién no ve su trascendencia?
Grandemente consolador es el número de jóvenes cuyas vocaciones se mantienen, y este desarrollo ha sido y es ocasión de que en muchos otros jóvenes se despierte el deseo de emprender la carrera eclesiástica.
Y todo este movimiento es necesario, señores, si se quiere conjurar el negro porvenir. Y el número de hoy no es bastante, pues con él tal vez no se llegue a llenar todavía las necesidades. Y ojalá que aun llenadas estas necesidades se acreciente este número, pues, como dice san Carlos Borromeo, de Sacerdotes buenos en la Iglesia nunca hay demasiados. Ojalá que rebosando la diócesis pudiera refluir los sacerdotes a otras necesitadas. Ojalá pudieran esparcirse a las diócesis, algún tanto frías en España, y a las más indolentes de América. Ojalá pudiéramos consolar a la Iglesia necesitada que llora tantos campos agostados en tantas partes por falta de manos que los rieguen. Ojalá... pero basta, señores, todo esto es para indicar que las necesidades de esta Obra no cesarán e irán en aumento; que nos será indispensable pensar en otros albergues, que los actuales no nos pueden contener...
Por lo tanto, al dar las gracias a todos los bienhechores y anunciarles estas necesidades, nos atrevemos a suplicarles sus oraciones y sacrificios; y a vos, Excmo. Señor, pedimos vuestra protección y vuestra especial bendición para esta obra de la máxima gloria de Dios.
He dicho.
Tal es el estado de la Obra en nuestra diócesis y tales son las necesidades de su porvenir. Nos alienta, sin embargo, a hacer frente a todas ellas la misma necesidad, y la trascendencia de este fomento de vocaciones para los intereses de la gloria de Dios que éste no dejará abandonado; y además la benevolencia que le han manifestado los sacerdotes todos de la diócesis, que no dejarán de secundar los designios de la Providencia en las vocaciones que Jesús confíe a sus cuidados, y aprovecharán los bellísimos sentimientos de los celadores y celadoras que hasta el presente tan bondadosamente les han coadyuvado. <*4*>
Diócesis de Valencia
Sabido es que la Obra del Fomento de Vocaciones se ensayó en Valencia en el curso de 1884 a 1885 con la bendición del aquel Excmo. Prelado. Instalada en un principio en un casa-huerto arrendados, solo pudo albergar 70 alumnos de los doscientos que lo solicitaron.
A instancia de celosísimos sacerdotes, se pensó, al terminar aquel curso, en levantar de planta un edificio capaz para trescientos, comprándose, al efecto, un espacioso terreno, y colocándose la primera piedra del edificio el día 2 de septiembre de 1885; y en el finido curso han habitado en la parte levantada, que no llega a la mitad del proyecto, ciento cincuenta alumnos, que, con los setenta que todavía continúan habitando por la noche en la casa antigua, forman un total de doscientos veinte alumnos. Hoy existen doscientas cincuenta solicitudes pendientes de admisión, de las cuales, con gran pena nuestra, no podrán ser satisfechas más que el número que resulte de las bajas del último curso.
No obstante, atendidas las simpatías que la Obra ha alcanzado y la necesidad que allí se siente de abrigar en tranquilos retiros las muchas vocaciones que por fortuna abundan en aquella piadosa diócesis, y que hoy se ven precisadas a sostenerse en la atmósfera siempre peligrosa de una capital, nos hace esperar que no tardará en darse impulso a la prosecución y terminación del edificio, única causa que hoy impide las admisiones.
Terminada esta sucinta idea que hemos dado del estado de la Obra, no podemos menos de repetir una vez más la súplica a todos los que tienen celo de Dios, y en particular a nuestros celadores y celadoras, para que no olviden ante Jesús la Obra de estos tiempos, expuesta a tantos contratiempos y contingencias, y entre ellas los proyectos de leyes de quintas, cuya realización sería un gran quebranto para la Iglesia de España; para que unidas estas oraciones, bendiga y dirija el Señor la Obra de nuestras manos, y pueda conjurarse la crisis de la falta y sostenimiento de vocaciones también en otras diócesis, que han solicitado nuestra cooperación, y no han podido ser atendidas por falta de Operarios.
Colegio de San José de Tortosa, 2 de agosto, festividad de Nuestra Señora de los Ángeles, de 1887.
Los directores de la Obra
Escritos III, vol. 2.º, doc. 21, págs. 1-2
Observaciones para la admisión de alumnos
del Colegio de San José
A los reverendos curas párrocos
Al dar a conocer, en el año anterior, a los reverendos párrocos, sacerdotes y bienhechores de la diócesis, el estado de la Obra de este Colegio de Vocaciones Eclesiásticas de San José, les anunciábamos la posibilidad de vernos, en un plazo no lejano, en la precisión de suspender o limitar la admisión de vocaciones, si el Señor no nos concedía el poder obtener nuevos locales, lo mismo para los colegiales que para la sección de agregados.
Debido tan solo a la gratitud para con nuestros benefactores, sobre todo por la última cariñosa manifestación de afecto a la Obra con motivo de la limosna extraordinaria diocesana, no quisimos limitarla ya el pasado curso, habiendo sido esto causa de excesiva aglomeración, con perjuicio de los mismos alumnos, y aun quizá también de la disciplina del Colegio, pues se han albergado cuatrocientos veinte y seis entre ambos edificios. Esto aparte de los nuevos quebrantos que el mayor número podía ocasionar; si bien por esto solo no hubiéramos puesto ninguna cortapisa, como no la habíamos puesto nunca en los años que cuenta la Obra.
Mas la falta de local, repetimos, obliga, con grandísimo sentimiento nuestro, a fijar limitaciones, hasta que Dios quiera proveernos de otro modo; y por más que sea sensible tengan que quedarse sin admisión bellísimas vocaciones, algunas de las cuales hemos tenido el gusto nosotros mismos de examinar.
Al efecto, pues, para prevenir a los reverendos párrocos y sacerdotes, y proceder con regularidad en la admisión de solicitudes que estos nos presenten con la aprobación del Excmo. Prelado, debemos hacerles las observaciones siguientes:
1.ª El número de solicitudes que se admitirán será proporcional al de las vacantes.
2.ª Serán admitidas con preferencia las solicitudes de aquellos que tengan cursados más años privadamente o en otros centros de enseñanza de la diócesis establecidos con la debida autorización, si consta de la vocación y buenas condiciones de los solicitantes.
3.ª Las solicitudes de todos los que pretendan ingresar, lo mismo en San José que en el local de agregados, no sólo deberán ser informadas por el párroco, sino que precisamente deben ser presentadas o mandadas directamente por el mismo u otro sacerdote de la parroquia, declinando sobre ellos el deber del conocimiento de las condiciones de los presentados.
4.ª Dichas solicitudes deberán ser enviadas al Colegio antes del 25 de agosto de cada año; y del 25 al 30 del mismo mes, recibirán aviso de la admisión o no admisión para su conocimiento.
5.ª Los nombres de los solicitantes no admitidos en un año por la falta de local, entrarán en turno preferente para el año siguiente, y se les avisará cuando ocurra la vacante que hayan de ocupar. <*2*>
6.ª Los que fueren suspendidos de la asignatura principal del curso, o no entraren a examen ordinario por culpa suya, no tendrán derecho a ser admitidos en el Colegio el curso siguiente, a no mediar circunstancias especiales, a juicio de los superiores del Colegio y el consejo de los profesores del Seminario.
7.ª Últimamente, a fin de poder fijar el número de solicitudes que puedan admitirse este año, los actuales colegiales de San José y de San Rufo deben éstos darnos aviso antes del 20 de agosto próximo, de su voluntad de continuar en el Colegio, mediante papeleta que deberán llenar.
Al efecto, y para facilitarles el medio este año, suplicamos a los reverendos párrocos se tomen la molestia de entregar a cada uno de los colegiales de su parroquia un ejemplar de las adjuntas papeletas, para que cada uno de estos cuide de llenarla y remitirla con seguridad.
Los que, presentada esta papeleta en el Colegio, no reciban aviso en contrario, serán inscritos en el registro sin otro requisito; mas al presentarse al Colegio deberán recoger la otra que se les acostumbra a dar.
Los directores de la Obra
Colegio de San José de Tortosa, 2 de julio, festividad de la Visitación de la Virgen, de 1888.
NOTA. Con el objeto de obviar dificultades y confusiones que ocurren con frecuencia, queda a cargo del Colegio, para los nuevos que hayan de ingresar, el proveerles de cama de hierro, mesita de noche, mediante una pequeña cantidad anual que se les dirá. El colchón, abrigos, etc., como hasta ahora, correrán a cargo de cada colegial.
Solo los que deban ingresar como agregados podrán optar por el antedicho medio, o el de traerse ellos la cama.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 22, págs. 1-2
Comunicación a los párrocos
sobre la construcción del nuevo edificio del Colegio
Colegio de Vocaciones Eclesiásticas de San José
A los reverendos curas párrocos
Al establecer hace dos años nuestra modestísima Obra del fomento de vocaciones eclesiásticas de San José, lo único que nos apenaba era el no contar con local suficiente y propio para la admisión en el Colegio de cuantos quisieran solicitarlo.
En efecto, en este último curso, y para no recusar ninguna de las 110 solicitudes que se presentaron, nos vimos precisados al arriendo de otra casa más donde fueran a pernoctar algunos, pues la primera solo apenas podía contener la mitad o poco más de los admitidos, siendo esto de suma incomodidad para los alumnos y ofreciendo dificultades para la verdadera disciplina del Colegio.
Esta situación no podía continuar, y alentados por el Excmo. Prelado y confiados en <*2*> el favor de los reverendos párrocos o sacerdotes que han de ser los protectores propios de esta obra, nos resolvimos al proyecto de levantar un edificio de planta, donde pudieran con el tiempo albergarse hasta trescientos jóvenes, y aunque tuviéramos que arrostrar para ello compromisos pecuniarios superiores a nuestras fuerzas, confiados siempre en el favor... Las obras de la primera mitad, que es lo único que por de pronto nos impusimos realizar, están adelantadas y esperamos que podrán el próximo curso estar terminadas y dispuesta la mitad del edificio.
Las obras de las primera mitad del edificio, únicas que por de pronto nos propusimos realizar están adelantadas y esperamos que para el próximo curso estarán terminadas y podrá habilitarse dicha mitad del edificio para la admisión de colegiales, situado en terreno muy espacioso y de condiciones para el esparcimiento de los colegiales.
Con este motivo, pues, y para seguir...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 23, págs. 1-6
Informe sobre el estado del Colegio de San José
Terminado el 5.º año del establecimiento de la Obra del fomento de vocaciones eclesiásticas con el nombre de Colegio de San José, que gracias a Dios se ha visto crecer con no esperados y consoladores resultados y que forman hoy ya la esperanza de la diócesis, no podemos menos de exponer a los cooperadores el estado de dicho Colegio ya en lo moral y escolar, ya también en lo relativo al estado económico.
Ciento cincuenta alumnos se han albergado, bien que estrechamente, en los edificios actuales del Colegio. De ellos 3 han recibido el presbiterado entre los 6 que han sido promovidos a dicho orden en este año; dos se han ordenado de diáconos y dos han recibido el subdiaconado.
El comportamiento religioso y moral ha sido muy satisfactorio, como también en general los resultados de su aplicación, teniendo la esperanza de que serán mucho mayores atendida la (precocidad) de la mayoría del numerosísimo curso del primer año (que forman hoy el núcleo principal), bien que muchos por su pequeña edad y por haber venido poco impuestos en la primera enseñanza, no han podido desarrollarse; y aprovechamos esta ocasión para repetir a los que nos propongan aspirantes, que procuren no <*2*> enviarlos sin estar bien impuestos en las primeras letras, y con la edad y desarrollo convenientes.
Pero si bajo aquel aspecto es altamente consolador el estado del Colegio, no lo es tanto en la parte material y económica.
El número crecidísimo de los admitidos en este último año, la disminución de limosnas (ingresos), efecto de la sequía y demás circunstancias por que hace tiempo atraviesan los pueblos de nuestra diócesis; las atenciones mayores a que ha debido acudir el Colegio, resultado del mismo aumento de jóvenes escolares, han producido un déficit crecido (más que regular:14.000 reales) en los ingresos, que si bien esperamos enjugar con la ayuda de san José, no podemos menos de procurar conjurar para lo porvenir, sobre todo teniendo que atender a la empresa del levantamiento del nuevo edificio, que debe ocuparnos de un modo preferente (pues sin él no podría pensarse ni en la admisión de nuevos alumnos).
Esto obliga a los encargados y debe mover a cuantos se interesan por el porvenir y seguridad de esta obra del fomento de vocaciones eclesiásticas a discurrir <*3*> los medios convenientes, y excitar la cooperación del mayor número posible de personas para allegar los recursos necesarios para el sostenimiento del colegio (o de los jóvenes).
Sabido es que ninguno de los alumnos contribuye con lo suficiente para la subsistencia: la mayor parte ni con la mitad; muchísimos ni con menos; quedando por consiguiente el saldo de las cuentas del Colegio a la eventualidad de inciertos ingresos procedentes de limosnas accidentales, y aun de las suscripciones que aumentan o disminuyen cada año, y a veces cada trimestre. Todo esto constituye un estado habitual de inquieta instabilidad, y es un obstáculo a la tranquila marcha de la obra (a la que expone, etc.).
Conviene, pues, para dar más fijeza a que así como hasta ahora cuidábamos los encargados de recoger los donativos procedentes de las parroquias, para con ellos llenar el vacío de las pensiones, en adelante parte de la iniciativa de cada parroquia el atender a buscar los medios indispensables para la manutención de los hijos de la misma; y esto al mismo tiempo que estimulará más el celo de las parroquias por el derecho (ocasión, facultad) que tendrá a la proporción de mayor número de jóvenes, según las limosnas que allí <*4*> se recojan, logrará dar más fijeza (estabilidad) a la obra del fomento de vocaciones y menos inseguridad para el estado económico del Colegio de San José.
Los ingresos de cada parroquia pueden provenir:
1.º De las suscripciones mensuales o anuales, según la forma indicada en nuestro primer prospecto, inserto con su reglamento en el Boletín de la diócesis en 30 junio 1874 1.
2.º De la colecta pública mensual que a su tiempo se espera hacer en todas las parroquias.
3.º De las limosnas particulares o donativos, legados, etc.
4.º De los demás medios que los párrocos crean prudente establecer (entre las cuales nos atrevemos a indicarles la limosna de la primera comunión y la Pequeña Obra, según se practica en Francia, y de las cuales les daremos detalles si resuelven establecerlas).
Al efecto, pues, todo cuanto se recoja por estos conceptos, podrá servir exclusivamente para la manutención (pensión) <*5*> de hijos de la propia parroquia, propuestos por el párroco al tipo de (70 reales el minimum – vide la nota al otro borrador- para los dos primeros y de 90 para los siguientes) cantidades que secundadas por las limosnas que aparte de ello esperamos no descuidarán los párrocos y que confiamos de las otras personas benefactoras creemos suficientes para conjurar o evitar o etc., una crisis para lo porvenir del Colegio.
Como quiera, además, que el celo por el fomento de vocaciones no debe (limitarse) ser exclusivamente en favor de aquellos que no tienen ningún medio para seguir sus estudios, sino también para los que de mediana posición no pueden sin embargo soportar del todo, ni aun modestamente, los gastos de las carrera eclesiástica, la mayor o menor cantidad que estos puedan ofrecer, a juicio de los párrocos, les servirá de base para llegar más fácilmente al tipo de las cantidades antes indicadas, y por consiguiente para que sea mayor el número de vocaciones que puedan procurarse; y evitándose de este modo las prevenciones que se originan a veces por la protección que se dispensa a algunos que al parecer no lo necesitan 1.
Los que no necesiten apoyo para sufragarles algo en el tipo expresado, los párro- <*6*>cos que nos lo remitan a nosotros para convenir la pensión que deben ofrecer, que generalmente no bajan de 90 r.
Finalmente nos atrevemos a repetir a los párrocos y sacerdotes no descuiden el promover las suscripciones reintegrables para la obra del espacioso edificio que ya ha empezado a levantarse, y a fin de que podamos ver terminada (según es nuestra intención) la tercera parte para los últimos meses de este año.
Los directores del Colegio
Escritos III, vol. 2.º, doc. 24, págs. 1-5
Medios para el sostenimiento del Colegio de San José
Señor don N...
El aumento siempre creciente de aspirantes al Colegio de San José; la disminución de limosnas, efecto de la crisis por que está pasando el país por la sequía y otras circunstancias; las atenciones mayores a que debe acudir el Colegio, efecto del mismo aumento de jóvenes escolares, y sobre todo por la empresa de edificio, a la que debe atender preferentemente, sin la cual no podría pensarse en la admisión de alumnos, obliga a los encargados y a todos los que se interesan por el porvenir y seguridad de esta obra a discurrir los medios convenientes a fin de excitar la caridad para allegar con la cooperación del mejor [modo] posible los recursos necesarios para el sostenimiento del Colegio. Sabido es que ninguno de los alumnos contribuye con lo indispensable para su subsistencia y la mayor parte ni con la mitad, quedando por consiguiente a la eventualidad de inciertos ingresos procedentes de limosnas y suscripciones, que oscilan, varían la estabilidad [d]el saldo anual de las cuentas del Colegio. Conviene, pues, que parta de la iniciativa de cada parroquia el buscar los medios indispensables para la manutención de los hijos de dichas parroquias, y con esto, al propio tiempo que dará derecho a entrar en el Colegio el mayor número de hijos de cada parroquia, y según las limosnas que allí se recojan, se logrará dar fijeza y estabilidad a la obra del fomento de vocaciones del Colegio de San José en nuestra diócesis.
Los ingresos de cada parroquia provendrán:
1.º De las suscripciones mensuales o anuales, según la forma indicada en nuestro primer proyecto inserto en el Boletín de 30 de junio de 1874.
2.º De la colecta que a su tiempo se espera hacer en las parroquias por indicación del Iltmo. Prelado. <*2*>
3.º De las limosnas particulares o donativos, legados, etc.
4.º De los demás medios que los curas párrocos crean prudente establecer, entre los cuales nos atrevemos a indicarles el de la limosna de la primera comunión y el de la Pequeña obra.
Todo cuanto se recoja por estos conceptos podrá servir exclusivamente para la manutención de hijos de la parroquia propuestos por el mismo párroco al tipo de 50 o 90 reales mensuales: esto es, si se reúnen de 50 a 90 reales habrá derecho a la presentación de un joven, si al maximum de esta cantidad, se pagan otros 50, para dos, etc.
Si los aspirantes pueden de sí mismos ofrecer alguna cosa puede servir como base para el tipo de la cantidad indicada, si, v. g., el alumno ofrece 40 reales con el minimum de 10 reales y ninguno de 50.
Como quiera que la carrera eclesiástica, atendidos los largos años que...
Lo que se recoja sobre la pensión fijada para cada alumno servirá para las otras atenciones a que debe acudir el Colegio y para los que se presenten de puntos....
Nos atrevemos a repetir a nuestros párrocos que procuren promover el recibo de suscripciones para el edificio del Colegio que se está levantando, y sin cuya terminación, al menos en parte, no podrá admitirse alumno alguno para el principio <*3*> del próximo curso. <*4*>
Este año tendremos un gran déficit en el gasto del Colegio, efecto de las pocas limosnas recibidas, y que no sabemos cómo enjugar. Se habrá de recurrir a muchos medios.
Entre los medios a que pensamos apelar para el sostenimiento del Colegio en la diócesis, además de la colecta que creemos mandará el Prelado, desearíamos establecer lo que han hecho los franceses: La Pequeña Obra y la limosna de la primera comunión.
En un muy razonado artículo que traduce “La Lámpara del Santuario” se expone la conveniencia de establecer que cada niño al recibir la primera comunión diera una limosna para el fomento de vocaciones, para el sacerdocio, ya que al sacerdocio se debe la dicha de conocer y recibir a Jesús. En la Revista Teresiana n.º.. se expuso este medio.
Ahora bien: se podría hacer este llamamiento a los niños que por vez primera reciben <*5*> la comunión. Después de ella se nombra de entre ellos tres o cuatro celadores para la Pequeña obra de la mayor gloria de Dios. Estos son los encargados de recoger en aquel año las limosnas para la Pequeña obra.
Serán suscriptores, y por lo tanto, pertenecerán a la Asociación del fomento de vocaciones eclesiásticas todos los que contribuyan con dos cuartos cada año, que se recogerán por los días del tiempo pascual o más bien los días que los niños hacen los ejercicios.
A los celadores se les da una estampita cada año.
Los asociados tendrán una misa solemne cantada por los colegiales y un aniversario anual por los difuntos de sus obligaciones.
Esto se expondría en un impreso y cada año se imprimirán unos pequeños anales que se repartirían con el Boletín.
(Dime lo que te parece de este pensamiento y si crees que puede establecerse en este pueblo [lo] de la limosna e indicar lo otro).
Escritos III, vol. 2.º, doc. 25, págs. 1-2
Solicitud de ayuda
para las obras del Colegio de San José
San José
La Obra del fomento de vocaciones es la obra de más trascendencia para la Iglesia, de más interés para España y más grata al Corazón de Jesús. Nada le preocupa tanto como el deseo de enviar buenos operarios a su viña. ¿Qué sería por otra parte de ciertas instituciones que solo pueden ser vivificadas por el fervor y espíritu sacerdotal? ¿Qué sería de tantos campos si la mano del misionero no fuera a recoger la mies?
La obra de las vocaciones viene, pues, a apoyar y a responder a estos grandes intereses a fin de formar con solicitud el corazón de los jóvenes que un día han de fomentar estos intereses.
Mas para ello necesitamos de la cooperación de las almas piadosas y de los corazones bien nacidos. Y una de sus primeras y apremiantes necesidades es terminar las obras del Colegio que levantamos de planta y que está todavía por terminar y que se adeuda en gran parte. Para ello con la bendición del prelado se ha iniciado el proyecto de una limosna diocesana que podrá satisfa- <*2*>cerse en diez meses, a 10 céntimos cada mes, y que podrán entregar a los celadores y celadoras que han aceptado este caritativo encargo, y las cuales les darán como recuerdo de nuestra gratitud una hermosa estampa de las Sagrada Familia, esperando que al mismo tiempo nos encomienden a ella para que bendiga las obras de nuestras manos, y podamos dar muchos y buenos sacerdotes a la Iglesia de Dios.
Asimismo todos los bienhechores además reciben de las oraciones todas de los colegios de vocaciones, se aplica en los mismos todos los meses el día 19 una misa por ellos y sus difuntos y además una el primer viernes de cada mes.
El santo Ángel, patrono de España.
No...
Santos... patronos de España encomendadla...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 26, pág. 1
Prórroga del sorteo de la rifa
Tortosa, ... de... de 188
Reverendo señor don...
Muy señor nuestro: con motivo de no tener noticias de muchas parroquias del resultado de la Limosna extraordinaria para cubrir el déficit de este Colegio, así como tampoco de los billetes que acaso hayan quedado sobrantes en las misas, nos vemos obligados a prorrogar el día del sorteo de los objetos, el cual tendrá lugar definitivamente el día de la próxima festividad de las santos Reyes, en lugar del de la Purísima que se había fijado.
Rogamos a usted se sirva así participarlo a los benefactores de este Colegio en esa parroquia, esperando nos dispensarán esta pequeña modificación que no ha estado en nuestra mano evitar.
Se repiten de usted afectísimos s. s. q. b. s. m.
Los directores de la Obra
Escritos III, vol. 2.º, doc. 27, págs. 1-2
Solitud de ayuda para el edificio del Colegio
Señor don...
Entre las necesidades a que debe atenderse para el sostenimiento y desarrollo del Colegio de vocaciones eclesiásticas de San José en nuestra diócesis, la más apremiante hoy es la de la terminación del edificio, levantado ya en parte, y enjugar en lo posible los débitos que pesan sobre él, a consecuencia de las cantidades empleadas en el mismo, a fin de que puedan ser admitidos muchos de los que solicitan su ingreso, y tener estos el desahogo, las comodidades indispensables. Apurados por esta necesidad...
A este fin, y con el beneplácito del prelado y consejo de personas ilustradas y piadosas, nos hemos atrevido a ensayar el pensamiento de una limosna extraordinaria, puesto que se trata de una obra de interés diocesano con el medio que más abajo expresamos.
Contando, pues, con el celo y la voluntad de usted, esperamos <*2*> que acogerá con benevolencia el pensamiento, y lo apoyará en la medida que le permitan las necesidades del país y de la localidad.
Oportunamente nos dirigiremos a usted por conducto de algún conocido nuestro dándole las instrucciones oportunas y preferencias, a fin de allanarle las dificultades y proponerle el medio sencillísimo que se ha adoptado para el mejor resultado.
Mientras tanto y hasta que llegue el momento...
Nuestro objeto ha sido anunciarle el pensamiento, que en su celo esperamos acogerá con benevolencia.
Oportunamente... y recibirá las instrucciones.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 28, pág. 1
Solicitud de ayuda para el sostenimiento del Colegio
Importa en gran manera que los que sientan la voz del Señor que los llama al sacerdocio, no solo no vean malograda su vocación por falta de medios, sino que aún es más indispensable que dichas vocaciones se formen en la santa disciplina de un establecimiento, donde libres de los peligros del mundo que ofrece la atmósfera de la capital, y alejados del tumulto del siglo, puedan madurar convenientemente. Tal es el objeto del Colegio de San José, donde cobijados bajo el manto del santo Patriarca...
Rogamos, pues, a todos los [?]
Cada celador o celadora en el acto de entregar la papeleta recibirán como recuerdo un hermoso cromo. Los nombres con las cuotas se conservarán archivados en el Colegio como un [?] de reconocimiento.
La distribución se hará el día [?] de mayo de 1896 y la lista de agraciados se [fijará] en la [?].
Escritos III, vol. 2.º, doc. 29, pág. 1
Solicitud de ayuda para el sostenimiento del Colegio
Para los celadores y celadoras
El quebranto económico que este Colegio viene sufriendo por el crecido número de jóvenes que en él siguen la carrera eclesiástica y los gastos por el arriendo del edificio y compra de terreno para el esparcimiento de los alumnos, y el deseo de poder ofrecer con el tiempo local para hospedaje de los sacerdotes, exige un pequeño sacrificio de los buenos benefactores para hacer frente a dichos gastos.
Por ello, además de la cooperación que un día esperamos obtener por medio de suscripciones y otras limosnas, hemos resuelto proponer, con la más amplia aprobación del Excmo. Prelado de la diócesis, el pensamiento de una limosna diocesana de diez céntimos cada mes durante un año.
Examinando creemos exponer...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 30, págs. 1-2
Limosna extraordinaria en favor del Colegio
[ Nota: El contenido de la página 1 está tachado, y también parte de la segunda en la que sólo queda el siguiente párrafo]
Con aquella [la limosna extraordinaria] se pagaron solo algunas deudas y lo demás se invirtió en mejoras del edificio y sobre todo en el levantamiento de la casa para alojamiento de sacerdotes, que era el más constante deseo de los directores.
Véase la nota de los pueblos.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 31, págs. 1-2
Solicitud de préstamo para las obras del Colegio
que reúna las condiciones ventajosos de solidez e higiene.
Para ello tienen contratado un espacioso terreno y proyectado un edificio que pueda fabricarse por partes, esto es, primero, v. gr., para 50 alumnos, después para otros 50 y así sucesivamente hasta la terminación total del edificio.
¿Cómo realizar esta obra? No necesitamos más que un acto de buena voluntad de las personas piadosas, y en particular de los reverendos curas párrocos y sacerdotes de la diócesis, interesados principalmente (más que nadie) en esta obra indispensable.
No deseamos ni pedimos más que un pequeño préstamo o anticipo voluntario, (siquiera para lo primero de la obra) cuyo préstamo será reintegrado a la brevedad posible y que devengará entre tanto el interés de cinco por ciento anual.
Ahora bien; ¿cuántas personas habrá aun de las de mediana posición que podrán y aun les tendrá cuenta el depositar alguna cantidad en esta piadosa empresa, siendo como es en favor (o sin perjuicio de sus propios intereses)? ¿Qué parroquia hay a la que no interese el tener alguna cantidad invertida en esta obra, y cuyos réditos pueden servir <*2*> en concepto de ayuda al sostenimiento de algún joven hijo de la parroquia?
He aquí el insignificante apoyo que exigimos de nuestro favorecedores (los cuales siempre serán primeramente atendidos en, etc.)
Si lo que no es de esperar, por falta de esta sencilla cooperación, no llegáramos a reunir la cantidad primera indispensable, nos veríamos precisados a no admitir ni un solo aspirante en el próximo curso, y por consiguiente interrumpida esta obra del fomento de vocaciones de tanta gloria para Dios y bien de las almas.
Al efecto, pues, nos dirigimos a usted a fin de que por sí, o contando con las personas piadosas de su confianza, nos indique la cantidad por que podrá suscribirse y con la que podemos contar. Las acciones serán de 100, 50 y 25 + al rédito de 5 por % anual garantizándoles en el mismo edificio, que siempre tendrá o representará el valor de lo que en él se invierta, y a cuyas obligaciones se atenderá antes que a todo, entre los ingresos que contará el Colegio. Se satisfarán los réditos por el mes de... de cada año.
Los demás detalles se darán al...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 32, pág. 1
Petición de ayuda para el Colegio
...y debe mover a cuantos se interesen por la estabilidad de esta obra a discurrir los medios convenientes y excitar la cooperación del mayor número posible de personas para asegurar el sostenimiento de los jóvenes.
No obstante, por si en algunas parroquias se hace más difícil el allegar para todos los que se desea proponer al tipo indicado, se hará la rebaja de 20 reales a dos de cada parroquia.
A los que no necesiten apoyo algo [alguno] de la cantidad primeramente expresada, los reverendos párrocos que nos lo remitan [?] para convenir con ellos en la pensión que deban ofrecer, que no bajará de 90 reales.
que aparte de...
ya para los demás gastos inherentes a esta clase de establecimientos sin contarse la manutención, ya también para poder continuar las obras del nuevo y espacioso edificio que se ha empezado a levantar, y sin la inversión [?].
Para poder ver terminada para el diciembre de este año conviene que...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 33, pág. 1
Petición a los celadores para allegar recursos
...con suscripciones anuales o mensuales, como muchos de los benefactores lo practican, los actuales benefactores aun con limosnas regulares, se propone la cuestación mensual por la iglesia a fin de que el mérito del fomento de vocaciones pueda ser patrimonio hasta que puedan tener lugar todos los corazones con el óbolo de su pequeña voluntad, como la viuda en el culto del templo de Jerusalén.
Si los reverendos párrocos lo estimaran conveniente, o lo creyeran necesario, atendidas sus muchas ocupaciones, podrían nombrar algunos celadores o celadoras encargadas de promover medios para allegar recursos tanto en metálico como en especie, cuyos nombres podrían darse a conocer a los fieles, siempre bajo la inspección...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 34, págs. 1-3
Organización de la limosna en favor del Colegio
Notas para los que expliquen la limosna, y que podrán ponerse después del impreso observaciones que pueden hacerse a los fieles, ya que se darán, no solo a los predicadores, sino también a los párrocos que no quieran que vaya ninguno, sino que quieran hacerlo ellos.
Notas. Si se ha de explicar (exponer) desde el púlpito alguna de estas reflexiones, si es en la misa parroquial, pueden desde luego estas reflexiones ser el único objeto de la plática.
Si se resolviera hacer por medio de un acto particular en la iglesia, o después de una función, o puede hacerse lo mismo, o bien hablar primero de un asunto general, del beneficio de la fe o confianza de Dios, y luego después de terminado, de un modo pueden exponer alguna de esta consideraciones.
Para la organización de la limosna se <*2*> invitará individualmente a casa [de] párroco, o en la sacristía; o en caso, el párroco a las personas que formen la Junta o a las celadoras de las asociaciones de Hijas de María, Congregantes de San Luis, Conferencia, Círculos, etc., separadamente a cada asociación y se les [invita] a cada uno a ser celadores, entregándoles una hoja de tal con los billetes, quedando ellos de inscribir en la hoja de cada una de las diez personas que ellos cuidarán de buscar e inscribir y recogerles la limosna, o los diez céntimos mensuales.
Llevada la lista y recogidas las limosnas, se entreguen al párroco, que tendrá la caridad de remitirlas al Colegio por alguna proporción. A los celadores y celadoras se les entregará un cromito como recuerdo al entregar... Las listas se quedan en el Colegio, a modo de álbum. <*3*>
Sermón o plática. 2.ª Explicación.
1.ª Si acaso se creyera prudente explicar en el púlpito el objeto de esta limosna, si fuese en un acto particular, o puede hacerse un sermón de un punto general.
Exponer algunas de estas consideraciones en un acto o función particular, puede servir un sermón de un punto general, y luego de, v. gr., beneficio de la fe, etc., y luego después, de un modo familiar exponer alguna de las ideas; o ser éstas objeto exclusivo de la explicación.
Si se hiciera en el púlpito por el párroco en una misa conventual, puede desde luego ser objeto principal de sus advertencias.
Si se hace en particular a los celadores, pueden solo hacerse algunas indicaciones.
Orígenes de la limosna. Se...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 35, págs. 1-2
Establecimiento de la Pequeña Obra
Establecimiento de la Pequeña Obra
San Mateo
Cervera
Morella
Vinaroz. <*2*>
La Pequeña Obra de la mayor gloria de Dios
Asociación para el fomento y sostenimiento de vocaciones eclesiásticas bajo la advocación del Niño Jesús y de San José
1.ª Se invita a todos los niños que, al recibir la primera comunión, ofrezcan, en acción de gracias a Jesús, una limosna (que puede fijarse en cada parroquia), cuya limosna depositará en el mismo acto de la comunión. Ya que por el sacerdocio han recibido la fe y la dicha de recibir a Jesús, justo es ese tributo por el aumento del sacerdocio.
2.ª De estos niños se eligen tres o cuatro (o los que se crea conveniente) y son los celadores para aquel año de recoger la limosna de la Pequeña Obra.
3.ª Esta consiste [?] cada año. El mejor tiempo para recoger este óbolo de los asociados es el pascual, o mejor, los días mismos en que se celebra la primera comunión o los ejercicios.
4.ª A los niños celadores se les da cada año una estampita. Los asociados entrarán en todas las oraciones de los colegiales (jóvenes escolares) y se celebrará por ellos una misa solemne anual y un aniversario por sus obligaciones.
Tanto lo que se recoja por la colecta como por la Pequeña obra será para el sostenimiento de hijos de la parroquia al tipo de 80 reales mensuales.
Además de otros medios, el de...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 36, págs. 1-4
Solicitud de informes a los párrocos sobre los colegiales
Reverendo don...
Haciéndose indispensable, cada día más, tener conocimiento exacto del comportamiento de los colegiales de San José durante las vacaciones, esperamos de usted se tomará el interés y la molestia de darnos privadamente antes del 25 del agosto actual los informes que le consten y en conciencia sobre el colegial de esa parroquia, don... a tenor del interrogatorio abajo indicado; quedando nosotros en guardar la reserva conveniente.
Dando a usted anticipadamente las gracias se repiten ss. ss.
Los directores del Colegio
Interrogatorio
1.º ¿Si dicho alumno ha residido todo el tiempo de vacaciones en esa parroquia, y en caso negativo, dónde ha estado? <*2*>
2.º ¿Cuántas veces ha recibido la comunión cada mes?
3.º ¿Si ha asistido a los actos religiosos públicos y particulares de la parroquia, y si se ha ocupado en las obras de celo que se le hayan encargado?
4.º ¿Si ha asistido a espectáculos y juegos, o se ha acompañado con personas de poca piedad?
5.º ¿Si ha estado su conducta privada libre de todo motivo de maledicencia? <*3*>
6.º ¿Qué concepto particular ha merecido de usted?
Y en testimonio lo firmo en...
El párroco
Nota: En vista de las muchas solicitudes que se ofrecen para la carrera eclesiástica, e ingreso en el Colegio, nos permitimos rogar a usted cuide de escoger entre los aspirantes que se le presenten, aquellos que por sus condiciones de buen carácter, piedad, talento sean los mejores, y puedan servir para mayor <*4*> gloria de Dios y consuelo de usted, y evitar de este modo el número de bajas que suele haber, particularmente por falta de capacidad en el estudio en muchos de ellos.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 37, págs. 1-2
Reglamento para las vacaciones de los colegiales
Reglamento para los colegiales de San José durante las vacaciones
Como el tiempo de las vacaciones es el más peligroso para los colegiales, para que puedan conservar las virtudes que hayan adquirido bajo la protección del santo Patriarca se encarga a todos que cumplan las siguientes disposiciones:
1.ª Todos los días procurarán oír la santa misa con devoción y recogimiento, y además por la mañana o por la tarde harán media hora de oración en la iglesia o en su casa, y rezarán el santo rosario, si no le pueden rezar con su familia. Asimismo emplearán algún tiempo en el estudio o repaso de las materias estudiadas y en la lectura de algún libro piadoso y de otros libros instructivos, evitando la lectura de libros inútiles y peligrosos.
2.ª En los días de fiesta asistirán a la misa mayor y a los oficios que por la tarde se celebren en la parroquia, ayudando a cantar a los sacerdotes, con permiso del señor cura, en las parroquias que se acostumbre, y asimismo les ayudarán en la catequística.
3.ª Todos los meses se confesarán y comulgarán a lo menos una vez.
4.ª Se prohíbe rigurosamente que vayan a nadar por los peligros que hay de alma y cuerpo; y si alguno tiene la necesidad de bañarse, podrá hacerlo acompañado de su padre o de otra persona que le represente.
5.ª Evitarán visitas inútiles, y el trato con toda clase de personas no solamente malas sino también de aquellas cuyas relaciones desdigan de un joven que aspira al estado eclesiástico.
Nota. Cada uno de los colegiales presentará esta reglamento al respectivo señor cura párroco, quien tendrá la bondad de avisar sobre su cumplimiento.
Tortosa, ... de... 18
El director
Esperamos de la bondad <*2*> y buen celo de usted se servirá decirnos confidencialmente, y antes de empezar el próximo curso, el comportamiento religioso, moral y aun social de los colegiales de San José abajo anotados.
Don José Matamoros y Sancho
Escritos III, vol. 2.º, doc. 38, pág. 1
Petición de informes sobre las vaciones de los colegiales
Reverendo señor cura párroco de...
Muy señor nuestro: Conviniendo, en vista del crecido número de escolares que tenemos en este Colegio de San José, tener conocimiento exacto del comportamiento de los mismos durante las vacaciones, esperamos se dignará tomarse el interés y la molestia de darnos informes privadamente, al terminar las vacaciones, de los colegiales de su parroquia, sobre los extremos siguientes:
La frecuencia de sacramentos de cada uno de los mismos.
Su asistencia a los actos públicos de la parroquia y ocupaciones de obras de celo en la misma.
Su conducta social para el buen ejemplo, y demás datos que convenga para el bien de los colegiales, o para su corrección.
Anticipando a usted las gracias, se repiten de usted afectísimos seguros servidores,
Los directores del Colegio
Colegio de San José de Tortosa, 10 de agosto de 1887.
Notas. Esperamos también de usted se servirá hacer repartir a cada uno de los celadores y celadoras un ejemplar de la hoja que recibirá, en la cual damos cuenta del estado del Colegio, valiéndose para repartirla de algún colegial, si lo hay en esa, o de otra persona, puesto que nos es imposible hoy enviarla directamente por correo a cada uno de los celadores.
Habiendo dejado a reclamar algunas pocas parroquias, las estampas ofrecidas a los celadores de la limosna extraordinaria diocesana, debemos advertir que dichas estampas están depositadas en el Colegio y se entregarán apenas se pidan por conducto de cualquier proporción, pues no pueden enviarse por correo; no olvidando enviar al pedirlas los nombres de los celadores con los dos apellidos.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 39, págs. 1-2
Reglamento para los colegiales durante las vacaciones
Reglamento para los colegiales de San José durante las vacaciones
Siendo indudable que el tiempo de vacaciones es el más peligroso para los jóvenes escolares, deben estos no descuidar los ejercicios de piedad aprendidos y practicados en el Colegio, y entretener el tiempo en ocupaciones útiles, a fin de conservar las virtudes adquiridas al calor de la protección del santo Patriarca, y merecer del Corazón de Jesús la perseverancia en la preciosa gracia de la vocación.
Al efecto:
1.º Procurarán todos los días la media hora de meditación, la asistencia a la santa misa y demás prácticas del Colegio, así como también la visita al Santísimo antes de retirarse a casa por la tarde.
2.º Cuide cada uno de establecerse una <*2*> prudente distribución de tiempo, a fin de emplear los ratos posibles en el estudio o repaso de las materias cursadas, y en la lectura de libros útiles (que sujetarán a la inspección de los párrocos).
3.º En los días festivos asistirán a los oficios divinos, enseñanza de la catequística, etc., en el modo y forma que los párrocos les indiquen.
4.º Confesarán y comulgarán al menos cada mes.
5.º Los que deban bañarse, no podrán hacerlo sin consentimiento de los padres, y acompañados de persona que represente a estos.
6.º Cuide cada uno que su trato social no desdiga de un verdadero escolar de San José (y que aspira al estado eclesiástico).
Escritos III, vol. 2.º, doc. 40, págs. 1-2
Solicitud de limosnas
Villafranca, 25; Melo y Forés, 25; Colom, 25; Lázaro, 10; Ascó, 25; Cherta; Catí; Cálig; Forcallá, 25; Ferrer; Morella, 50; Povill; Martín Villar; B. Tallada, 50; Duch; M. Roca, 100; Benjamín, 50.
Como para principio de curso no estará terminada la parte del edificio que se está fabricando, a los que se nos proponga, y sean admitidos, les indicaremos cómo deben inscribirse en la matrícula del seminario y lo que deben estudiar privadamente hasta que se les llame, que será por noviembre o diciembre. Para entonces creemos estará habilitada la parte del local para los sacerdotes benefactores, que al venir aquí quieran habitar en el Colegio de San José. <*2*>
a las limosnas eventuales, limosnas que (aparte de todo, esperamos no descuiden proporcionarnos) por otra parte nos son muy necesarias, no solo para completar la manutención de los colegiales y para otros gastos, sino también para continuar, y los reverendos párrocos y demás benefactores, no solo para... Por lo que confiamos también que no olvidarán el llamamiento. No, a fin de que en dicha época puedan establecerse los inmediatamente admitidos, y pueda haber lugar...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 41, pág. 1
Cuotas del Colegio de San José
Cuota... 20 a 30 reales.
Gratis los que prueben un talento sobresaliente mediante examen.
Los que saquen tres notas de sobresaliente en gramática, o dos y dos buenos, ser admitidos al Colegio de San José con igual cuota que la paga en el...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 42, págs. 1-4
Condiciones de ingreso en el Colegio de San José
Colegio de Vocaciones
A los reverendos señores curas párrocos
Al establecer hace dos años nuestra modestísima Obra del fomento de vocaciones eclesiásticas, la única cosa que nos apenaba era la posibilidad de no tener local propio y suficiente para la admisión en el Colegio de los muchos que tal vez lo solicitaran.
En efecto, en el último curso, y para no recusar ninguno de los 110 alumnos, nos hemos visto precisados ya al arriendo de otra casa, pues la primera no podía contener más que la mitad, siendo esto de suma necesidad para los alumnos y también de los superiores por la mayor dificultad que ofrecía para la disciplina del Colegio.
Esta situación no podía continuar, y alentados por el Excmo. Prelado, y confiados en el favor de los reverendos párrocos y sacerdotes y bienhechores de la Obra, resolvimos levantar un edificio de planta donde pudieran con el tiempo albergarse 300 jóvenes, y en terreno muy espacioso, arrostrando compromisos pecuniarios superiores a nuestras fuerzas. Y esperamos confiadamente que para el próximo curso quedará terminada y dispuesta la mitad de dicho edificio, situado en terreno muy espacioso y muy expansivo, de condiciones para el esparcimiento de los jóvenes.
Esperamos confiadamente, con este motivo, y para regularizar la <*2*> administración y evitar dudas y consultas, si como creemos podemos contar con el nuevo local; creemos oportuno para las urgentes observaciones a los reverendos curas párrocos para que les sirvan de gobierno y puedan informar debidamente a los aspirantes, así como también esperamos comunicar oportunamente a los actuales alumnos pertenecientes a su feligresía.
1.ª El orden de admisión de solicitudes será por riguroso turno, según la capacidad del nuevo local.
...que pudiera irse ensanchando hasta poder contener 300 jóvenes... <*3*>
Para gobierno de los alumnos se advierte:
1.º Una vez entregada al señor presidente la papeleta de ingreso, ningún alumno saldrá ya del Colegio sin permiso particular del mismo presidente.
2.º Las pensiones se pagarán por trimestres anticipados. Si por enfermedad o por otra causa no terminasen el trimestre en el Colegio se les devolverá la cantidad, excepto quince días de los que permanecieran fuera del Colegio, a no ser...
3.º No se permitirá la salida del Colegio a los alumnos. En caso muy necesario lo harán con los padres o con los designados por el presidente.
4.º Cuiden todos los alumnos de marcar las sábanas, almohadas y demás efectos propios, para evitarse extravíos.
5.º Por la cama de hierro, silla, mesita, etc. y por el médico y medicinas abonarán al principio de curso la cantidad de 30 reales.
6.º Se encarga que a la publicación de la Bula <*4*> presenten las correspondientes a cada [uno] al presidente o encargado para este objeto.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 43, págs. 1-2
Fundación de becas para el Colegio de San José
1.º La pensión propia del Colegio es la [de] 90 reales mensuales (pues para nuevos [?] certificado y motivo), que sobre nueve meses son 810, que en los gramáticos es 9 meses y medio, pues se cuenta todo el junio, en cuyo caso serían 855, o sean 42 duros y 15 reales.
De aquí que en las fundaciones de becas se consigna el capital de mil duros, suponiendo que el Colegio las adquiera para sus necesidades, asignando a dicha cantidad el 5%. En este concepto, con los 1000 duros el Colegio no recibe de beneficio y por la administración y cuidado de esta beca 7 duros y 5 reales, pues lo demás supone el gasto de la manutención y no representa sino tener un colegial más. Conviene, pues, fijar los mil duros.
No obstante, si los albaceas no se creen con facultades para ello, el colegio no tiene inconveniente <*2*> en aceptar la administración de los 800 duros, no con el carácter de fundación de una beca, sino como administradores de esta cantidad con las bases siguientes: Se invertirán los 800 duros en papel de Estado, y se dará al interesado las tres cuartas partes de su producto, no respondiendo de las contingencias del papel, y la otra cuarta parte para la administración y elección del candidato, con las condiciones siguientes:
1.ª Se entenderá que tiene derecho al disfrute de esta pensión o a su usufructo del papel los parientes del difunto que lo soliciten.
2.ª De entre estos elegirá el Colegio al que mejores condiciones de talento y vocación reúna mediante los informes y examen que los superiores del Colegio crean conveniente exigir.
3.ª Si por falta de salud no pudiera tener su residencia en el Colegio, o quisiera pasar al seminario, se le dará la [?] y solo mientras siga dicha carrera en este seminario o en otro.
4.ª Si dejara la carrera, dejará de entregarse dicha pensión, procediéndose a darla a otro pariente hasta el 5.ª grado de afinidad. Si no tuviera parientes dicho joven [?] se invertirá en misas rezadas, a la limosna de...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 44, págs. 1-2
Legado de doña Beatriz Gombáu
Doña B. Gombáu
Fundación para el sostenimiento de vocaciones eclesiásticas
Mis albaceas procederán a la brevedad posible, pero cuando lo crean oportuno, a la venta del huerto N..., situado, etc., y su producto se entregará a los directores del Colegio de vocaciones eclesiásticas de esta ciudad que podrán invertirlo en la compra de papel del Estado o se capitalizará de otro modo, si así lo acordaran ambos albaceas. Los directores del Colegio mediante documento que firmará, además de ellos, el superior de la Hermandad de sacerdotes Operarios diocesanos, se comprometerán a invertir el usufructo o rédito del capital perpetuamente en pensiones para el sostenimiento en todo o en parte de jóvenes de verdadera vocación y aplicados durante la carrera de éstos.
Los favorecidos deberán aplicar tres comuniones anuales por las intenciones de la bienhechora, y además <*2*> apenas sean sacerdotes, la aplicación de un trentenario de misas de las llamadas de San Gregorio, siempre que hubiesen sido ayudados o favorecidos, al menos por tres años, con dicha pensión o parte de ella en el mismo Colegio.
Si de la venta del huerto no se obtuviera la cantidad de tres mil duros, se añadirá de los otros mis bienes lo que falte para la suma de dicha cantidad.
Si por temor o peligro de grande quebranto o baja del papel o por otras causas los superiores del Colegio resolvieran enajenar el papel, deberán estos contraer nuevo compromiso con la garantía de la misma Institución, de atender perpetuamente y a su costa a las pensiones para los jóvenes pobres, computándose en este caso para sufragar dichas pensiones el interés del 4% del capital legado por la fundadora.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 45, págs. 1-4
Apostolado de la prensa
[Apostolado de la prensa]
Ha sido la prensa la que más ha contribuido al extravío de tantas inteligencias, poco antes vivificadas por la luz de la fe y de la piedad. ¿Quién no ha visto el empeño del protestantismo y de las sectas de la impiedad para introducir, sobre todo en las clases modestas de la sociedad, en los talleres, en los grandes centros, el virus del error por medio de la fácil y barata publicación de folletos, periódicos, novelas, etc.? Si fuéramos a examinar el origen de la aberración de la mayor parte de los que hoy lamentamos sumidos en las negras sombras del escepticismo, o de fatales preocupaciones, diríamos que la excesiva afición a un periódico de funesta doctrina; el atractivo de la lectura de infausta novedad, la lectura de un folleto escrito con el fuego de una viva imaginación, ha venido a depositar en su sencillo corazón la semilla de error y de odio que jamás él mismo hubiera llegado a imaginar. El espíritu del mal ha creído encontrar en el invento de Gutenberg una palanca con que arrancar la fe, si le fuera posible, del pueblo español.
Poseídos de esta triste verdad, y para contrarrestar los efectos del mal y sostener a las almas fieles, hemos visto de tres años a esta parte, levantarse en nuestra España un sinnúmero de asociaciones destinadas a la propaganda de buenas lecturas.
No todas ellas, sin embargo, han logrado el éxito <*2*> que fuera de desear. Tal vez la falta de organización para la fácil circulación, los costosos sacrificios que ocasionaba a los que animados de un buen celo, tenían que atender aisladamente a las suscripciones de varias publicaciones, era un obstáculo para la realización de sus buenos deseos.
El Apostolado de la prensa con un carácter de [?] y federativo e independiente, por medio de sus Juntas, su sencilla organización, con un pequeño sacrificio, viene a salvar estas dificultades.
Estos pequeños sacrificios reducidos a la colectividad, tanto para sí como para los demás, multiplican los medios de propagación, siendo al propio tiempo beneficiosos para los mismos que coadyuven a esta empresa, por el derecho a lectura de todas las obras de la biblioteca respectiva.
Esto nos hace esperar en el buen resultado de esta empresa. Solo falta...
No se nos diga, no, que el mundo no está ya más que para apostolados de hierro y de fuego: que no puede lograrse la corrección del mundo y el reino de la vanidad y de la justicia, sino que con...
No, esta propaganda no es sino el eco de los que parapetados tras su negro egoísmo, y a pesar de llamarse católicos, quieren eludir el asociarse y el trabajar en disminuir, en libertar la postración de las almas, los males que nos agobian y las catástrofes que nos amenazan. Es cierto que por nosotros mismos, por grandes que fuesen nuestros [esfuerzos] nada podríamos; que la obra de la regeneración de la sociedad, del bien de las almas, es toda de Dios. Pero de la misma manera que Satanás cuenta con la cooperación del hombre, seducido para la perdición de los demás, así Dios cuenta con la cooperación libre, aunque obligatoria, <*3*> para ejercer su influencia divina sobre los demás, y para realizar uno de sus grandes designios sobre la sociedad.
Tal es el deber de cada católico, en mayor o menor grado, según su posición o talento. La salvación de la sociedad es obra de Dios, y como obra de Dios y querida es segura la victoria, por más negro que aparezca el horizonte del porvenir. Solo falta para ello un poco de calor religioso de parte de todos los que sienten en su pecho algo de abnegación, y un sacrificio ligero para curar los corazones heridos por el error y la mentira, un esfuerzo constante hacia el bien, y la salvación de nuestros hermanos; un poco de celo, en fin; lo demás toca a Dios, así como también el señalar la hora y el momento del triunfo del bien, y el resultado de nuestra pequeña cooperación.
Y si tal fuera, en fin, el designio de la justicia de Dios, que por la apatía de los que teniendo obligación se cruzan de brazos, viniera sobre la sociedad el látigo de su justicia por medio de un horrible cataclismo, no serían los egoístas los que menos recibieran su especial merecido por el Apostolado del hierro y fuego, instrumento de la justicia de Dios, sino que los que han procurado infatigables evitar esta misión, tendrían entonces el consuelo de levantar al cielo sus miradas, en medio de la tempestad, seguros y tranquilos en su conciencia de haber hecho cuanto debían por su parte para conjurar la tormenta; seguros, en fin, de haber cumplido con su deber.
Animados, pues, de un buen deseo, la junta invita a todas las poblaciones a que se asocien a esta obra, y a los particulares que cooperen con su óbolo al sostenimiento <*4*> de la Biblioteca popular de cada parroquia, y a la propagación de libros y...
Siendo la Junta directiva la misma [?] parroquial de esta ciudad, cumple con el artículo, establecer los siguientes proyectos:
1.º El mínimo de limosnas por tres son de 2. Se recibirán donativos y libros para el mismo objeto.
2.º La limosna de los que se suscriban pasará a recogerse a domicilio, si los interesados no avisan de que pasarán a satisfacerla o en el local de la biblioteca o en casa del tesorero.
3.º Nota: Las publicaciones o [?] que quieran, se dirigirán al secretario para la instalación; para el envío de libros y demás, al mismo o al bibliotecario. El local de la biblioteca estará situado en el palacio episcopal, piso bajo.
1.ª Nota.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 46, págs. 1-4
Apostolado del Corazón de Jesús
Apostolado del sagrado Corazón de Jesús,
o sea, Liga de corazones consagrados a amar y extender el culto y amor
al Corazón de Jesús, a fin de apresurar el reinado del Corazón de Jesús
en España.
Celo, amor, reparación
Bases
El objeto de los asociados al Apostolado esperamos.
Objeto: Congregarse al servicio del Corazón de Jesús para su propia santificación. Procurar por todos los medios posibles la extensión de la devoción al Corazón de Jesús por la práctica del Apostolado de la oración y demás medios que la Junta central proponga, a fin de obtener las gracias prometidas por este divino Corazón
Condiciones y prácticas
1.ª Pertenecer al Apostolado de la oración y archicofradía.
2.ª Un ratito de oración cada día (cinco minutos al menos) meditando principalmente los afectos, sentimientos y penas del Corazón de Jesús.
3.ª Agregarse a la Corte de Reparación.
4.ª Una comunión mensual, a ser posible el primer viernes o primer domingo.
5.ª Una limosna anual (al menos de un real) para el fomento de las obras propuestas por el Apostolado y recogerlas
6.ª Dar cuenta cada año de lo que se ha practicado referente al celo.
Distintivo
Un corazón de Jesús (según modelo) que se llevará sobre el corazón.
Artículos orgánicos
1.º Habrá una Junta central compuesta de director, vicedirector, <*2*> celador mayor, vicecelador y secretario, todos eclesiásticos. Además habrá consejeros, que lo serán los que se distingan en el celo por la devoción al sagrado Corazón de Jesús y que serán nombrados por la junta. Estos lo serán perpetuos, a no ser suprimido este nombramiento, y se les consultarán en todos los asuntos importantes que hayan de realizarse.
En los puntos donde se organice el Apostolado del Corazón de Jesús, habrá un prefecto al frente de cada nueve asociados, y serán dichos prefectos consejeros durante el tiempo de su cargo.
2.º En estos lugares o parroquias en que estuviese establecido el Apostolado, habrá director y vicedirector, sacerdotes, dos celadores locales y secretario que serán amovibles a voluntad del director. Este es el que dará anualmente cuenta de los que se ha hecho en favor de la devoción al sagrado Corazón de Jesús.
3.º Si se establece el Apostolado de la oración, archicofradía o cualquier otra práctica deberá proveerse de los individuos asociados como apóstoles que deben ser del Corazón de Jesús, para celadores y encargados de dichas prácticas. Son como los guardias de honor principales del culto al sagrado Corazón. A pesar de esta organización local, cada individuo pertenece aisladamente al Apostolado central; es decir, que aunque algún individuo no perteneciere a la sección local, pertenecería siempre a la Sociedad del apostolado.
Si un individuo deja de habitar en el lugar donde está establecido el Apostolado local del sagrado Corazón de Jesús, pertenece siempre a la asociación y debe entender- <*3*>se con la Central, a cuya Junta indicará el punto de residencia para lo que convenga.
Sufragios
Al fallecer un individuo se notifica a los demás, los cuales deberán practicar en sufragio de cada difunto tres partes de rosario, y los que sean sacerdotes cinco días un memento en la santa misa.
Una misa anual por todos los vivos y difuntos y otra...
Corte de reparación
1.º Queda formada la Corte de reparación al Corazón de Jesús o sea el culto continuo al Corazón de Jesús, mediante la compañía o vela perpetua a Jesucristo honrándole principalmente en su Corazón sacramentado.
2.º Cada asociado hará una hora o dos medias, al mes, compañía a Jesús, de día o de noche por suerte o a su elección, formando de esta manera una corte continua de asociados para alcanzar de su divino Corazón las gracias generales y particulares que se propondrán, y la reparación de la infidelidad de las criaturas.
3.º Cada año se renovarán las distribuciones de horas.
4.º La Junta central tendrá noticia y expedirá la distribución. Las secciones locales se pondrán de acuerdo con la central, y enviarán la distribución y número de cortesanos y horas de vela. <*4*>
Como se ve, el Apostolado del Corazón de Jesús es diferente del Apostolado de la oración, y solo deben pertenecer a aquel los que se hallan animados y tengan condiciones para ser apóstoles de la devoción al Corazón de Jesús. No debe, pues, inscribirse indistintamente a todos los que lo soliciten, sino a los que puedan corresponder a este título. Los demás bastará que sean invitados para el Apostolado de la oración o Corte.
Establecimiento del Apostolado en los seminarios y parroquias
Habrá un director, vicedirector y dos consejeros. Además un prefecto para cada 9 asociados; los prefectos...
Jesús fuente de todas las gracias./ Hablaré a su corazón y estoy seguro de obtener cuanto le pida./ Yo bendeciré las obras de los que... / No hay...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 47, págs. 1-4
El apostolado del Corazón de Jesús
El Apostolado del Corazón de Jesús,
o sea, Cruzada de corazones escogidos consagrados a amar y extender
el culto y amor del Corazón de Jesús, a fin de apresurar el reinado
de este divino Corazón en España
Celo, amor, reparación
Bases
Objeto
El objeto de los asociados al Apostolado del Corazón de Jesús es procurar la extensión del conocimiento, culto y devoción del sagrado Corazón por la práctica del Apostolado de la oración y Archicofradía del sagrado Corazón, Corte de Reparación y demás medios que se proponga por el consejo central para obtener las gracias prometidas a esta devoción.
Condiciones y prácticas
1.ª Pertenecer al Apostolado de la oración y Archicofradía del sagrado Corazón.
2.ª Un ratito de oración cada día (cinco minutos al menos) meditando principalmente los afectos, sentimientos y penas del sagrado Corazón.
3.ª Una comunión mensual (a ser posible el primer viernes o el primer domingo). <*2*>
4.ª Agregarse a la Corte de Reparación.
5.ª Una limosna anual (al menos de un real) para el fomento de las obras prescritas por el mismo Apostolado, recogiendo las que puedan para el mismo objeto.
6.ª Dar cuenta (a lo menos cada año por junio) de lo que cada uno ha practicado referente a la propagación y culto del sagrado Corazón.
7.ª Unos días de retiro al año (tres a lo menos).
Distintivo
Un Corazón de Jesús (según modelo) que se llevaría siempre sobre el corazón.
Artículos orgánicos
Habrá un Consejo central compuesto de director, vicedirector, celador mayor y vicecelador y secretario, todos eclesiásticos.
Además habrá consejeros, que lo serán los que se distingan en el celo y propagación de la devoción al sagrado Corazón, y que recibirán el nombramiento de la Junta o Consejo. Estos lo serán perpetuamente (a no ser suprimido este nombramiento) y se les consultará en todos los asuntos importantes que se trate de realizar.
Sufragios
Al fallecer un individuo se pondrá en conocimiento de los asociados, los cuales deberán rezar tres partes de rosario y oír una misa. Los sacerdotes rezarán una parte de rosario y harán un memento por cinco días en la misa. <*3*>
Corte de Reparación
1.ª La Corte o culto continuo al Corazón de Jesús, consiste en la compañía o vela perpetua de los asociados a Jesucristo, honrándole principalmente en su Corazón sacramentado.
2.ª Cada asociado hará una hora, o dos medias al mes, compañía a Jesús, de día o de noche; por suerte o a su elección, formando de esta manera una corte continua de asociados para alcanzar del divino Jesús sacramentado las gracias generales y particulares que se propondrán, y para repararle de la frialdad e indiferencia de las criaturas. Cada año se renovará la distribución de horas.
3.ª Cada nueve asociados formarán un coro y el que estará al frente de él se llamará prefecto. Los prefectos se entenderán con la Junta para inscribir los nombres, recibir las papeletas, hacer la distribución, etc. Cada día se renovarán las horas.
Establecimiento del Apostolado del Corazón de Jesús en seminarios
o parroquia
1.º Habrá un director que se asociará de dos consejeros. <*4*>
2.º Tendrán una reunión anual, además de las que el director crea convenientes para dar cuenta de lo que se ha hecho por el Corazón de Jesús.
Establecimiento de la Corte
1.º El director del Apostolado con los dos consejeros en la sección local, y la Junta en la Central, nombrarán prefectos de entre los asociados, los cuales estarán al frente de cada nueve de los que formen la Corte para la distribución de horas, etc.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 48, págs. 1-3
El Apostolado de la oración
El Apostolado de la oración es una Liga o unión de celo y oraciones que tiene por objeto estrechar más íntimamente todos los corazones al sagrado Corazón de Jesús, para que todos, según el precepto del Apóstol, sientan todos como Jesucristo y ofrezcan sus oraciones y sus obras y sufrimientos por las mismas intenciones por las cuales él ruega y [?] en el altar, y celen por los intereses de su gloria.
La archicofradía, a la cual el Apostolado está unido, está dedicada a honrar al sagrado Corazón por todos los medios posibles, por medio de actos de amor, súplica y reparación.
Para empeñarse con el apostolado.
Para ganar las indulgencias de la Archicofradía.
Aunque el Apostolado pues y la archicofradía, etc.
...y otros de los cuales pueden establecerse en las parroquias, las que se consideren más adecuadas y convenientes.
Ventajas del Apostolado y Archicofradía
1.ª La amistad del divino Corazón, que no puede olvidar a los que se olvidan de sí mismos por ocuparse en sus divinos intereses, y que se dedican a su honra y al bien de las almas y de la Iglesia por medio de su celo y oraciones.
2.ª El entrar en las oraciones de todos, en el derecho a las promesas hechas por este divino Corazón a sus devotos. Entre estas promesas están las hechas a la B. Margarita María de Alacoque a los devotos del sagrado Corazón.
3.ª La eficacia apostólica de las oraciones de los asociados unidas a las de todo el mundo que rueguen por las mismas intenciones, que son la gloria de Dios y la salvación de las almas. ¡Qué mayor dicha!
4.ª Indulgencias. <*2*>
5.ª La de participar de las oraciones de los barnabitas, etc.
6.ª Tener una unión de almas.
Condiciones
1.ª La de inscribir su nombre y ofrecer todos los días..., y la práctica antes dicha para la generalidad.
2.ª Los asociados tienen el deber de apropiarse los sentimientos interiores del Corazón [de Jesús], y estudiar los [?], meditando los afectos de este sagrado Corazón, al menos un ratito cada día, sobre todo en el sacramento de su amor.
3.ª Contribuir al fomento de todas las obras de celo por los intereses de Jesús y de las prácticas destinadas a dar culto a su divino Corazón.
4.ª Se espera de los asociados que contribuyan con una limosna anual voluntaria (que podría ofrecerse por el mes de junio) para las obras de celo en honor del sagrado Corazón de Jesús, y la cual puede entregarse a los celadores o celadoras respectivas.
Modo de establecer el Apostolado y Archicofradía y cultos
que pueden tributarse
1.º Las parroquias que quieran establecer el Apostolado deben dirigirse al director local diocesano, que lo es hoy don Francisco [?] o a los [?] celadores de Tortosa don [?] para obtener el diploma de agregación, que les están concedidos por el director central.
2.º Se nombrarán celadores y celadoras en un número proporcionado a la capacidad de la población para que forme cada uno un coro de asociados con un número indefinido de ellos en cada coro. Los nombres de estos asociados deben inscribirse en el libro de la parroquia y conviene sean transmitidos al libro del Centro local de la diócesis. Los celadores conservarán la lista de los asociados en sus respectivos coros, dando cuenta de los que vayan falleciendo [?] para recomendarles anualmente a las oraciones de los asociados.
El Apostolado y Archicofradía pueden <*3*> adoptar como práctica exterior de los asociados cualquiera... No obstante la más propia es la celebración de los ejercicios del primer viernes, que puede celebrarse el domingo, y del modo que se indica en el librito de dicho nombre. Si el Apostolado ha establecido alguna de las prácticas particulares del Corazón de Jesús, v. g., la Corona de reparación, podía hacerse en este día la comunión. Si los ejercicios se hacen por la mañana, podría hacerse con la misa rezada con exposición. Si se hacen por la tarde, podría añadirse una plática.
Los encargados de la Junta de Tortosa se ofrecen a obtener del prelado las facultades para exponer al Señor en todos los actos del Apostolado, o así como también a proponer la cédula de agregación y resolver las consultas que puedan hacerse.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 49, págs. 1-2
Cruzada para promover el culto al Corazón de Jesús
Como se [ve] la Cruzada no es una congregación propiamente tal sino una liga o unión de corazones, resueltos y congregados a promover la devoción y culto del Corazón de Jesús, principalmente en el sacramento de su amor, pero unidos y bajo una dirección general para la uniformidad en los medios, y mejor eficacia en los resultados.
Los asociados deben considerarse como los apóstoles de la devoción al Corazón de Jesús y ser celadores natos de toda obra encaminada a promoverla.
Deben procurar por lo tanto además de darla a conocer y fomentarla en todos los actos que la ocasión que se les ofrezca y según su influencia o autoridad, sostenerla en los puestos donde la encuentren establecida, de acuerdo con la Junta, o proponer a la misma los medios y prácticas con que se podría iniciar donde no estuviere.
Aunque los asociados deben (depender) estar principalmente en relación con el Consejo, deben mirarse como unidos entre sí por el lazo de una caridad e interés especial para el más fácil ejercicio de su co-apostolado y ayudarse mutuamente en lo que tenga [relación] con los intereses de Corazón de Jesús.
En los puntos donde sean ya varios los cruzados, el director local del Apostolado y Archicofradía podrá reunirlos al menos al mes de junio para poder dar mejor cuenta al consejo de lo que se ha hecho y siempre que al mismo director convenga, ya para la institución de la Corte de reparación o para la organización de la comunión mensual de los asociados el primer viernes o primer domingo, o para otros motivos. <*2*>
Dicho director procurará que los celadores del Apostolado y Archicofradía sean escogidos de entre los cruzados, por más que este título es independiente del de celadores. Como se sabe no todos los celadores del Apostolado serán cruzados, sino aquellos que tengan el diploma de tales y que serán escogidos y obtendrán esta distinción y que el director podrá proponer como tales.
Son independientes...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 50, págs. 1-2
Adoración perpetua
Habrá también un prefecto de canto.
Los cargos de la Junta de mujeres serán...
El de presidenta para velar sobre las demás; cuidar del nombramiento de las celadoras, prefectas, con conocimiento del director; acordar con el mismo los días de exposición, según los medios con que se cuente y la práctica de los días de ejercicios.
De una 1.ª prefecta para la repartición de las cédulas, avisos, recolección de limosnas y dar cuenta de ellas.
De una 2.ª prefecta para distribución de coros y velas los días de exposición.
De una 1.ª secretaria para actas y dar cuenta del estado de la Obra anualmente.
De una 2.ª secretaria de lista de todos los coros, altas y bajas, etc.
Habrá además dos camareras para el arreglo de paños del altar los días de exposición, conservación de cera y demás del culto, y para el cuidado de encender la vela ante el sagrario al saberse o participarse la enfermedad de algún asociado.
El presidente o presidenta lo nombrará el director cada tres años. Los demás, excepto el prefecto de canto, serán anuales, y por suerte entre los celadores.
Artículo 2.º Los asociados se dividirán en coros de 24 que formarán el día entero señalado; al frente de cada coro habrá un celador o celadora prefecta y una viceprefecta; la primera cuidará de las asociadas en las horas de la noche de 6 tarde a 6, la viceprefecta de las otras 12 horas del día.
Los asociados se dividirán en coros de 24 para un día; al frente <*2*> de cada coro habrá un prefecto, celador o celadora, el cual cuidará de (él y 7) 7 asociados más para las horas de 10 de la noche a 5 de la mañana, y (de tener dos celadores o celadoras más para la distribución de las otras horas, el uno de 6 a 1 y el otro de 1 a 9 de la noche) buscará otros 7 para las horas de 5 de la mañana a la 1 de la tarde, y el otro celador o celadora de las horas de 1 de la tarde a 9 de la noche.
A los asociados que tengan hora por la noche, que serán los principales reparadores podrá bastar media hora, según su salud, ocupaciones, etc. Así mismo y por iguales razones, en la imposibilidad de cumplir la hora fijada o escogida, cumplirán haciéndolo en la hora señalada antes para la práctica de la hora santa, o sea, de 11 a 12 de la noche, o en las horas últimamente concedidas a la misma práctica.
Artículo 3.º El orden de las reuniones mensuales que serán la víspera del primer viernes o el domingo antes, será: 1.º Las preces de la Junta del Corazón de Jesús, si las hay; si no, con el versículo Veni Creator y oración; ofrecimiento de la intención o necesidad del mes. 2.º Lectura espiritual de algún libro sobre la Eucaristía, o revista del Corazón de Jesús u otra de Reparación. 3.º Lectura del acta de reunión anterior. 4.º Lectura de altas y bajas por el secretario o secretaria correspondiente. 5.º Lectura de fondos por el consiliario y prefecto. 6.º Reparación de cédulas a los celadores o cambio de coro, etc. 7.º Advertencias del director o presidente sobre alguna obra que se crea recomendar o dar cuenta de algún buen acto conseguido. 8.º Colecta. 9.º Terminación con tres Avemarías al Corazón de María y un Padrenuestro por los asociados vivos y difuntos.
Artículo 4.º El último día de los ejercicios anuales, o del año, habrá reunión general para dar cuenta del estado de la obra, fondos, etc.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 51, págs. 1-2
Obsequios al Corazón de Jesús
Actos de abnegación de la propia voluntad
Cada uno puede notarse cada día los actos que ha hecho en obsequio del sagrado Corazón de Jesús, y al fin del mes antes del primer viernes, poner el número en las casillas, y luego se ponen en una bolsa. Las encargadas recogen todas las cédulas y suman los actos de cada especie, y una vez sumados, se publican y se ofrecen al Corazón de Jesús el primer viernes del mes para que los acepte. <*2*>
Actos de reverencia exterior en la iglesia
Actos de no decir algo en alabanza propia, aunque sean cosas lícitas.
Actos de disimular las faltas que se dicen de los otros.
Actos de desechar el disgusto en las contradicciones antes que llegue al corazón.
Actos de no dar señales de disgusto exteriores cuando nos mortifica el prójimo.
Actos de mortificación en la vista, aun en cosas lícitas.
Actos de manifestar y procurar alegría cuando no se ven las cosas como se cree que deben estar.
Actos de no amenazar, ni sospechar, ni desear vengarse.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 52, pág. 1
Asociación de fieles para el culto al Corazón de Jesús
Junta directiva. Director. Directora. Vicedirector. Tres consultores. Presidente. Vice. Dos.
Secretario. Vicetesorero.
La piedad por medio del culto al Corazón de Jesús y celo por los intereses. Para la instrucción, la lectura y la asistencia. La recreación por medio de gimnasio o círculo.
Practicas: pertenecer al Apostolado y Guarda de honor. Un ejercicio mensual según las propuestas [?] de los artículos orgánicos. La asistencia a la función mensual al sagrado Corazón de Jesús. Además los celadores un ratito de mediación al día (cinco minutos), y la comunión mensual. Unos ejercicios al año.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 53, pág. 1
Aviso a los celadores
Aviso a los celadores:
1.º Ir apuntando en sus secciones los que vengan para el primer grado.
2.º Formar coros de... para el 2 y 3 y dar dichos coros a Pallarés. Y si pueden de los mismos coros, o indiferentemente de cualquiera.
3.º Cargar la celadora mayor de dar a sus celadoras. Estas a sus coros. Dar altas y bajas.
4.º Restablecer el pago de los primeros viernes. Esto será para la función; pago de cédulas, y lo sobrante para los gastos de las funciones generales.
5.º Si conviene un real [al] año todas las asociadas.
6.º Administración común o particular de las señoras. Estas para el primer viernes; y los hombres para los domingos.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 54, pág. 1
Solicitud de información a los celadores
Apostolado de la oración o Corona
Celador don...
por nombramiento de fecha de...
Conviniendo tener lista exacta de los asociados a su coro, para nueva reconstitución de dicho coro, se espera nos mande usted lista de los inscritos que no hayan fallecido, y que cuidará de completarlos hasta el número de 30, que será el número de que se compondrá en adelante cada coro, por si acaso conviniera establecer el 2 y 3 grado del Apostolado, procurando remitirnos los nombres de los que vayan ingresando en la fecha de su inscripción, para lo cual se le mandan las papeletas convenientes. Si el coro de usted tuviera más de 30 asociados, sírvase usted remitirnos los nombres con los dos apellidos y habitación de los sobrantes para agregarles a otro coro.
Los directores del Apostolado del Corazón de Jesús
Escritos III, vol. 2.º, doc. 55, págs. 1-2
Solicitud de información a los párrocos
A los reverendos párrocos y ecónomos directores del Apostolado de la
oración en esta diócesis:
Habiéndosenos pedido noticias de los centros del Apostolado en esta diócesis, a fin de que puedan ser presentados en le Congreso eucarístico español de Valencia, y deseando poder dar dicha noticia, para honra del Corazón de Jesús y de esta diócesis.
Aunque existan en este Centro diocesano nota de muchas instalaciones del Apostolado, como quiera que otras han dejado de registrarse, se han hecho directamente por el Centro del Apostolado de España, con el fin [de ] que sea exacta la memoria que sobre los mismos se presente, esperamos de todos los señores párrocos y ecónomos nos envíen nota de las secciones del Apostolado de la oración o Pía unión que han existido, o de las dos, si existen, fecha de institución o de la expedición del <*2*> diploma, nombre del director y, a ser posible, número de asociados que cuenta y actos que practica.
A la brevedad posible, y de todos modos antes del...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 56, pág. 1
Solicitud de establecimiento del Apostolado de la oración
Muy Iltre. Don Francisco Llopis, pbro.
El infrascrito presbítero, cura de la parroquial de nuestra Señora de la [?] de Vall de Uxó de esta diócesis a V. S. expone:
Que con motivo del novenario de ánimas últimamente celebrado en esta parroquia los primeros días de este mes, según es costumbre todos los años, predicó durante él un padre de la Compañía de Jesús, [y] excitó a los fieles a que se consagraran a la devoción del Corazón de Jesús; que el resultado de estas excitaciones ha sido tal que se han formado 25 coros de personas que [?] a la práctica del Apostolado de la oración.
Que por lo tanto el infrascrito, deseando aprovechar estas buenas disposiciones y con el fin de establecer en ésta el Apostolado de la oración...
Suplica a V. S. se digne conceder permiso para dicha instalación, nombrando director local en ella, y asimismo obtener de S. E. I. facultad para exponer al Señor en las funciones que dicho Apostolado celebre.
Gracia que...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 57, págs. 1-2
Instalación de la Adoración nocturna en San Mateo
Parroquia de San Mateo [1886]
Con autorización del Excmo. Señor Obispo Doctor Don Francisco Aznar y Pueyo fue instalada la Adoración nocturna en la noche del 24 al 25 de julio de 1886 por el director de la de Tortosa don Manuel Domingo y Sol, y habiendo precedido antes un triduo en que se estableció asimismo el Apostolado de la oración y Archicofradía del Corazón de Jesús, predicando don Manuel Chapi y doctor don Vicente Vidal. Fue nombrado director espiritual el reverendo cura párroco don Francisco Miralles y vicedirector don José Reverter, coadjutor; presidente don José María Redón, abogado; secretario, don Miguel Andrea, médico, y don...
En fecha de... fue autorizada definitivamente dicha Adoración por el director diocesano, don Manuel Domingo y Sol... <*2*> y acuerdo que se conserva en este registro mismo.
Las actas de dicha Adoración hasta la fecha se enviaron al Centro eucarístico de Madrid.
(Nota). Cuando se reciban las actas aquí se pondrá, según el acta recibida de dicha Adoración correspondiente al trimestre de... se hicieron vela los días... y asistieron...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 58, pág. 1
Instalación del apostolado en algunas parroquias
Apostolado
San Mateo, 24 julio 1886. 17 celadores. 622 asociados. Director, el párroco. Diploma, de don José María Castellarnau. Establecido por don Manuel Domingo y Sol.
Gandesa
1886, por [?]. Diploma de Castellarnau. Celadores 6.
Alcocer
1885. Día de Pascua. Diploma de Castellarnau. Por don Manuel Domingo y Sol. Celadores, 12; asociados, 250; [?] 15: reparadores, 40.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 59, págs. 1-40
Convento de la Providencia de Vinaroz (1878) (1)
Instituto de las religiosas de la divina Madre de la Providencia
El Señor, que todo lo dispone en orden, peso y medida, distribuye los dones de su gracia en favor de la Iglesia católica, según los designios de su misericordia.
Por ello, en medio de las necesidades de cada época, ha puesto los medios convenientes; y uno de ellos ha sido una falange de almas que consagrándose a su servicio, han servido para el consuelo de la Iglesia y para la humillación de sus enemigos.
De aquí esa multitud de institutos religiosos y monásticos que como variadas flores ha embellecido el jardín de la Iglesia y fecundizado con su aroma los pueblos.
De aquí es que cada época ha visto nacer y brotar en el campo de la Iglesia alguna de esas plantas saludables para salud de las gentes, y proporcionada a las necesidades de la misma época.
Pero hay en este ameno jardín de la Iglesia un árbol frondoso que plantado hace seis siglos ha extendido sus ramas por toda la redondez de la tierra.
Árbol benéfico que como aquel otro misterioso produce los doce frutos periódicos, es decir, <*2*> como si fuese para todas las épocas y para todas las naciones.
Tal es el árbol franciscano plantado por la humildad del Serafín de Asís, y de cuyas ramas han brotado tantos frutos de santificación.
Árbol prodigioso donde se cobijaron tantas almas, de tal modo que, según la expresión de un papa, el mundo se sorprendió al verse todo él franciscano.
Árbol cuya genealogía no es fácil enumerar y que semejante al de Jacob ha sabido multiplicarse como las estrellas del cielo.
Sin contar las tres ramas principales de este árbol, ¿cuántos fecundos retoños no han brotado de ellas para gloria de la Iglesia?
Los recoletos, ursulinas, concepcionistas y otros mil son una prueba de esta consoladora verdad.
Pues bien, en prueba de la constante virilidad de este árbol, Dios ha querido manifestar en medio del siglo 19 el cuidado que tiene de él, y lo agradable que le son sus frutos en su presencia, en medio de la corrupción general de este siglo.
Cuando más desconocido estaba el espíritu de pobreza en la sociedad; cuando frigescente mundo como en tiempo del padre san Francisco, la caridad parecía apagarse o resfriarse y agotarse en los corazones; cuando arrebatados los bienes de <*3*> los institutos religiosos y amenazados de desaparecer, parecía una locura el pensar en la renovación y multiplicación de las comunidades religiosas, Dios quiere ostentar su poder con el establecimiento de un instituto, que enarbolando con general sorpresa la bandera de una completa pobreza, de la mortificación y de la santa humildad, sirviera al mismo tiempo como de un pararrayos del cielo en favor de los pecadores, y de asilo para la educación de la pobrecita juventud femenil, donde ésta pudiera aspirar el balsámico ambiente de la virtud y de la modestia en medio de la corrompida atmósfera que reinaba en el siglo.
Y tal es el instituto de las religiosas de la Divina Providencia.
La madre Teresa del Sagrado Corazón de Jesús (en el siglo Teresa Arguyol) fue la destinada por Dios para esta nueva obra de su gracia.
Nacida en Sarriá (Cataluña), provincia y obispado de Barcelona, entró a las 17 años de su edad para monja de obediencia en el convento de religiosas franciscanas de la 3.ª orden de Santa Isabel de Barcelona, llamadas comúnmente las Elizabets, en fecha de...
Arrancada de este santo asilo por la revolución impía del 1835, como la paloma del arca, no encontrando en el mundo donde poner sus pies, no paró hasta guarecerse en otra soledad, logrando merecer hospitalidad, con otra compañera suya, en el beaterio de dominicas de <*4*> la ciudad de Gerona. Allí prevenida con luces extraordinarias de la gracia, resonaron más fuertemente en su corazón las voces de su Amado que la llamaba a una misión extraordinaria a cuyas voces había resistido ya muchos años.
En 8 de septiembre de 1844, en un éxtasis, según ella refiere, se la mandó realizar la fundación de un convento que debía titularse de la Divina Providencia, y cuyos patronos debían ser el padre san Francisco y la madre santa Clara, nombrándosele sensiblemente la regla bajo la cual debía regirse.
Las promesas que en aquel acto y en otras ocasiones posteriores se le revelaron respecto a los fines que el Señor se proponía sobre todo relativas a la conversión de los pecadores por medio de las almas que abrazarían este instituto, las fue manifestando a su director y a otras personas de su confianza.
No es dable seguir en esta relación la historia de todos los interesantes episodios, pruebas y contradicciones a que se vio expuesta esta obra, pues pertenece más bien a la crónica general y a los documentos que se conservan ( Nota: Véanse los documentos, en particular el expediente elevado al obispo de Barcelona, documento n.º 1), los cuales conviene leer y recordar de vez en cuando, para ver la mano de Dios, que admirable en sus cosas, ha querido serlo de un modo particular en esta nueva manifestación de sus bondades.
Basta decir que con pasmo universal, y sin contar con medios humanos, se terminaba en la villa de Gracia el anunciado convento dedicado a la divina Madre de la Providencia en fecha de...
El Señor que tenía ulteriores y más bastos designios en esta obra, se dignó bendecirla maravillosamente, pues en pocos años se multiplicaron las casas de este instituto fundándose el 2.º en Figueras en el año 1852. <*5*>
Vamos, pues, a reseñar ligeramente la historia de la fundación de primer convento del reino de Valencia, en la villa de Viñaroz, provincia de Castellón de la Plana y diócesis de Tortosa.
En 18 de septiembre de 1872 fallecía en dicha población de Vinaroz la muy noble señora doña Concepción Esteller y Esteller, viuda de don..., la cual por su buen afecto a la familia franciscana y por el amor a su patria, en testamento cerrado ( Nota: Véase documento n.º 2) hecho en Valencia en... legaba sus bienes para la fundación de un convento de religiosas franciscanas clarisas dedicadas a la enseñanza, y cuya iglesia fuese dedicada al culto de la Purísima Virgen, dejando por albaceas al Ilmo. Señor Obispo que fuera de la diócesis y al reverendo don Joaquín Gombáu y Verdera, que había sido y era su director espiritual.
La prolongada enfermedad de dicha señora junto con el malogro en la venta de algunas fincas en sus últimos años, hicieron decrecer en gran parte el valor de su patrimonio, y a su muerte, fue creencia general la imposibilidad de la realización de los deseos de la finada. Constituido <*6*> dicho respetable señor Gombáu, administrador de estos bienes por el prelado de la diócesis, que lo era el Ilmo. Señor Doctor Don Benito Vilamitjana y Vila tenía aquel fijo su pensamiento en esa obra tan querida para su corazón, y entristecido por las dificultades que veía para su ejecución, cuando el Señor quiso disponer de él, falleciendo el 10 de octubre de 1873, recibiendo sin duda en el cielo la recompensa de su celo por una obra de la que fue tal vez el principal promovedor, y que no pudo ver realizada.
El Ilmo. Señor Obispo nombró en su lugar comisionado para la administración de los bienes al reverendo don José Antonio Gombáu, hermano del difunto, junto con el ecónomo de Vinaroz, que lo era don Gabriel Cardona.
Con motivo de las circunstancias críticas por que pasaba el país a consecuencia de la guerra civil, y con el fin de prevenir las eventualidades de un porvenir nada tranquilo, se resolvió proceder a la venta de algunas pequeñas fincas, y también la de la casa habitación que había sido de doña Concepción y, que según los deseos de la misma, podía ser para el establecimiento del convento; si bien esta última venta se hizo con cierto carácter de interinidad por la promesa verbal de <*7*> retro-venta en el caso que se procediese a esta obra, cosa que se creía poco menos que irrealizable.
Terminada la guerra civil en 1875 y en ocasión de ir a Tortosa el reverendo don Antonio Gombáu a dar cuenta al Ilmo. Señor Obispo del estado de la administración que le había sido confiada, comunicó a su antiguo amigo el reverendo don Manuel Domingo y Sol, vicario-director que era de las religiosas de Santa Clara de aquella ciudad, lo relativo al testamento de doña Concha y el proyecto para la fundación de un convento en Vinaroz; y dicho señor le animó a no abandonar la idea ofreciéndose desde el primer momento a ella con todo interés, a pesar de que comprendía lo insuficiente de la cantidad que había como base para esta empresa, según las notas y explicaciones que le dio el señor Gombáu.
Así las cosas, muchas y fervientes oraciones se dirigían al cielo y por almas muy distinguidas, para que el Señor cumpliera sus santos designios en la realización de una obra de tanto interés para su gloria.
Se creía generalmente, y no sin fundamento, que el Ilmo. Señor Albacea se vería <*8*> precisado a divertir el legado en otros piadosos objetos, y tal vez se le hicieron por algunos indicaciones en este sentido apoyándose en la remota probabilidad de cumplir los deseos de la legataria.
Pero he aquí que el 29 de septiembre de 1876, festividad de san Miguel Arcángel, viniendo el reverendo don Manuel Domingo y Sol de dirigir unos días de ejercicios a las religiosas agustinas de San Mateo, quiso detenerse en Vinaroz para tratar otra vez con el señor Gombáu sobre el pensamiento de la fundación, pero no encontrando a este en el pueblo se detuvo no obstante con el objeto de hacerse cargo de la población visitando al propio tiempo la casa y huerto que había sido de la testadora, e indicados por la misma para edificación del convento.
Al aspecto de aquella villa, que si bien bella por el desahogo de sus calles y plazas, y su despejado horizonte, recordaba por sus desfavorables antecedentes y despertaba en la vista de sus habitantes la idea de una frialdad glacial en lo relativo al amor de Dios; y el no existir en ella ninguna comunidad religiosa, hizo comprender más y más al nuevo viajero la urgente necesidad de un pararrayos del cielo en medio de aquellos dormidos corazones, y de un asilo donde <*9*> la juventud femenil pudiera ser preservada de la viciada atmósfera que reinaba, e informada en el santo temor de Dios.
Alentado, pues, más para la consecución de esta idea que tanto tiempo hacía bullía en su mente, invocando la protección de san Miguel, cuyo día era, ofreció como Jacob que si cum salute et pace, con feliz término llegaba a levantarse el deseado monumento a la gloria de la Purísima Madre, sería escogido dicho arcángel para ser junto con san Antonio de Padua, abogado particular de la casa que se edificaría en aquel pueblo.
Regresó aquel mismo día a Tortosa dejando una carta para el reverendo Gombáu, notificándole sus deseos y los pasos que había dado, y el sentimiento de no haberle encontrado allí para resolver algo sobre este asunto.
El dos de agosto recibió contestación del señor Gombáu manifestándole haber tenido carta del reverendo Enrique de Ossó en la que le participaba que, según les había dicho el reverendo padre Ramón Buldú, provincial de los franciscanos, había una comunidad de religiosas clarisas de Gerona, que desde la nefanda revolución de 1868 estaban sin convento, y que tal vez accederían (a reunirse) e ir a Vinaroz, si existían los medios convenientes; añadiendo que de todo esto había dado conocimiento dicho señor Ossó al <*10*> obispo de Tortosa, y terminaba su carta dejando todo este asunto a discreción del señor Domingo para que lo hablará con el prelado.
Dicho señor contestó otra vez manifestando al señor Gombáu que no le decía el corazón fueran aquellas religiosas las destinadas para esta nueva obra; y en su consecuencia que se dignase llegarse hasta Tortosa para exponerlo todo ante el obispo y resolver lo que fuese más conveniente.
Apersonado don Manuel Domingo y Sol con el señor obispo en la mañana del 7 de octubre y acompañados del señor Ossó, que se encontraba ya en Tortosa, expuso el primero las razones que tenía, y las dificultades que se ofrecerían en la venida de la comunidad antes indicada (caso de poder verificarse), razones que fueron atendidas y aceptadas por el prelado; y después de varias consideraciones y ante los obstáculos que presentaba el cumplimento de los deseos de todos, manifestó con sinceridad el señor obispo la desconfianza que le inspiraba la realización de esta obra, ya por lo exiguo de los medios con que se contaba, ya y muy principalmente por las condiciones de la población donde debía tener lugar (y que a no dudarlo lo podría estorbar a la fundación); pero que no obstante bendeciría con toda efusión de su alma los esfuerzos que se harían en pro de esta obra; añadien- <*11*>do que en caso de resolverse y en atención a que debían ser también de enseñanza las religiosas que se establecieran, no fuesen las religiosas clarisas sino las de algún otro instituto franciscano dedicadas a ello.
El señor Domingo y Sol le contestó que no tenía noticia de otros establecimientos de religiosas franciscanas dedicadas a la enseñanza, sino las de las llamadas de la Divina Providencia con clausura, y las de la tercera orden sin ella, todas ellas de Cataluña, pero unas y otras le eran desconocidas.
En vista de ello resolvió el prelado que, a ser posible, se invitase a las de la Providencia.
Tranquilizados ya todos con esta indicación del prelado, y debiendo ir el señor Domingo y Sol a Barcelona para evacuar ciertos negocios, asumió el encargo de dar principio a los preliminares de esta empresa. Al día siguiente, 8 de octubre, se dirigía hacia la capital del Principado llevando en su corazón el deseo del feliz desempeño <*12*> de su cometido, guiado como iba por la voluntad de Dios significada por la de su superior.
Desconocedor del espíritu que pudiese reinar en las varias casas del Instituto a cuyas puertas debía acudir, y como quiera que del acierto de este primer paso podía depender en gran parte el más pronto éxito en la marcha de esta empresa; aunque su primera intención era dirigirse al convento de Gracia, primero de esta fundación religiosa, no obstante procuró indagar las circunstancias y estado de aquella casa y otras del Instituto sin que pudiera encontrar noticias exactas y del todo satisfactorias respecto de su estado presente.
Era el día 11 ya, día en que por precisión debía regresar el reverendo Domingo y Sol a Tortosa, y sin tener evacuado el asunto principal que le llevaba en aquel viaje, cuando al levantarse a primera hora por la mañana se dirigió a la iglesia y parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles con el objeto de ver si encontraba un sacerdote, el doctor Bosch, para el que llevaba una recomendación a fin de que le enterase de lo que desea- <*13*>ba.
Este señor le contestó que no podía darle noticias categóricas sobre el asunto que se le preguntaba; pero que estaba terminando la misa un respetable religioso que sin duda podría darle noticias completas. Efectivamente, el indicado sacerdote que era el doctor Antonio Fábregas, pbro., después de decirle que aunque no tenía conocimiento exacto de las demás casas de la Providencia, a las que creía en buen estado de espíritu; pero que conocía perfectamente la casa de Mataró, donde reinaba el espíritu de una santa pobreza y de una ejemplar observancia.
Mirando en esta declaración una luz del cielo, se puso el encargado a celebrar la santa misa, pidiendo a Nuestra Señora de los Ángeles y a san José, en cuyo altar la celebró, y a san Antonio de Padua, cuya bellísima imagen se ostentaba al lado, que le dirigieran en el camino, ofreciendo venir en otra ocasión a repetir sus votos en aquel mismo altar.
Sin pérdida de tiempo, y con el tren de las 9 de dicho día 11, se dirigía a Mataró llevando en su pecho una dulce y secreta confianza, bien que oprimido algún tanto por el mismo vivo deseo de encontrar el objeto que tanto apetecía.
Ligera <*14*> pasó la hora y media de trayecto de ferrocarril de Barcelona a Mataró.
Los bellos paisajes que ofrecía aquel hermosísimo litoral estaban embellecidos aquel día por un tiempo apacible y por un sol que alegraba aquella mañana de otoño. A la mano derecha murmuraba suave el mar, llegando en algunos puntos a besar atrevida con su blanca espuma los raíles, como si quisieran juguetear algunas olas con la velocidad de las ruedas; y más lejos se distinguía una multitud de barquichuelas que con sus blancas velas semejaban una bandada de palomas mecidas suavemente en aquel blando y azulado pavimento.
A la izquierda se ven tendidas al pie de una prolongada y suave colina, una hilera casi no interrumpida de elegantes casitas de campo, de bellos jardines dando la mano a importantes poblaciones fabriles, cuyos bosques de chimeneas indican bien claramente que el emporio de la industria catalana ha sabido buscar el lugar dotado por la naturaleza con todas las bellezas... Badalona con sus fábricas de..., y que en medio de su laboriosidad no descuida albergar los institutos religiosos, y entre ellos el de las hijas de la Providencia que encontraron allí el tercer nido de sus amores y el tálamo donde <*15*> se unió eternamente con el celestial Esposo la virtuosa madre fundadora... Masnou, entre cuyos edificios descuella el de las reverendas madres Escolapias colocado en lo más elevado de la colina, como si fuera el ángel que vela sobre la población... Vilasan con su rica campiña... Todos son objetos que atraen la atención, y prestan conversación a los viajeros, y que no podían menos de entretener el ánimo del que por primera vez circulaba por aquella vía. Pero los viajeros le anunciaban y el silbido de la locomotora le advertía que se acercaban a Mataró, y descuidando entonces las dulces emociones que le producía lo apacible del mar y olvidando las impresiones pasadas, sus miradas se dirigieron con ambiciosa avidez, como queriendo abarcar en un instante todos y cada uno de los edificios que encierra aquella población, y recrear su ánimo si llegaba a adivinar el recinto donde se albergaban las almas predestinadas que la divina Providencia parecía querer escoger para el fomento de su gloria.
Y se ofreció a su vista el magnífico edificio de la antiquísima iglesia parroquial de Santa María, que como enorme cetáceo flota y sobresale entre todos los que le rodean; y se divisaba a lo lejos y en lo más alto de la colina su majestuoso e imponente cementerio y una multitud de otros edificios religiosos se distinguían a través de las multiplicadas chimeneas de vapor, formando un bello aspecto, y cuyo <*16*> conjunto convierte a aquella ciudad en la reina de aquel litoral, y la hace digna sucesora de las glorias y del apogeo de la antigua Iluro.
Nada le señalaba, sin embargo, el objeto de sus anhelos. Pero al detener el tren su velocidad, y antes de entrar en los departamentos de la estación, se divisaba cercano un edificio moderno, modesto pero bello, colocado en las afueras de la población, pero junto a sus muros, y cuya ojival gótica que se destaca en la fachada y las celdas que aparecen a los lados del edificio, indicaban bien a las claras que sería uno de esos asilos de santificación brotados del Corazón de Jesús en estos últimos años, colocados entre la soledad y el ruido de las poblaciones modernas. Y su corazón no se engañaba. Aquel era el convento de las hijas de la Providencia, situado como faro de luz divina a la entrada de la población. Las niñas que le besaban la mano a medida que iba avanzando, le señalaban con este acto la proximidad de aquel recinto en donde recibían tan cristiana educación.
A las 10 y media llegaba al convento; un apacible silencio reinaba en el campo exterior. Al penetrar en la iglesia que estaba solitaria, le sorprendió gratamente la hermosísima imagen de la divina Madre de la Providencia que se destacaba en el precioso camarín del altar mayor; la cual <*17*> llevando a su hijo dormido y como descansando en el cuidado de la divina Señora, y en la actitud de alargarle su manecita, parecía una visión celeste.
Bajo el manto dichoso de tan dulce Madre moraban felices las 29 religiosas hijas de su Providencia y dirigidas por el cayado de la reverenda madre sor María de santa Escolástica Feliú (en el siglo Matilde Feliú y Pibernat) natural de santa Coloma de Farnés, obispado de Gerona... la cual fue invitada a pasar el locutorio. La presencia de esta (aquí pongo las picardías de la madre Escolástica, pero tengo permiso de las de Vinaroz).
Preguntada por el comisionado, sin decirle éste el motivo, sobre el origen, objeto y estado del Instituto, sus sencillas contestaciones, el claro concepto que tenía formado sobre el espíritu que debía animar a las comunidades religiosas sobre todo en estos tiempos; la fe en que manifestó vivían por el abandono completo de sí mismas a los cuidados de la Providencia; y el interés que la inspiraban las niñas pobres a cuya educación se dedicaban, daban muy bien a conocer el espíritu de pobreza, de celo y de amor que se abrigaba en aquella casa santa, que parecía vivificado todavía por el espíritu de la difunta Madre fundadora, cuyos ejemplos y máximas citaba a menudo dicha madre abadesa.
En vista de esto no dudó ya el comisionado en exponerle el objeto de sus, al parecer hasta entonces, curiosas indagaciones.
Interrogada por consiguiente segunda vez si se ofrecía al sacrificio de una <*18*> fundación en lejano punto, caso de contarse con lo necesario, sorprendida y levantando suavemente los ojos al cielo, e inclinando dulcemente la cabeza, manifestó... “que todo cuanto pudiera referirse a la propagación de su querido instituto no debía serle indiferente, y que estaba dispuesta a hacer en todo la voluntad de Dios, pero... que tal vez convendría dirigirse para ello a Gracia, como primera en la fundación... y que de todos modos nada ella podría hacer por depender esto de la voluntad de sus superiores”.
Se la replicó que respecto de dirigirse a Gracia no debía ser indicación de ella, sino de la voluntad de Dios, a la cual debía sujetarse con santa indiferencia por conducto de sus superiores a los cuales se les pondría en conocimiento de todo lo que se practicara.
No es posible exponer, después de esto, las gratas emociones experimentadas por el comisionado en las dos horas de santa expansión que duró aquella interesante conferencia.
Desde aquel instante vio claramente ser aquella alma y aquella observante comunidad las destinadas a fecundizar con sus oraciones y con toda clase de cooperación la empresa proyectada, y trasplantar por su medio una rama de la Divina Providencia a la otra <*19*> parte del Ebro; mucho más cuando al despedirse del virtuoso y hoy malogrado ya padre confesor don Narciso Isart, a quien a última hora le comunicó el pensamiento, le dijo este apretándole la mano, y con una mirada de convicción y con un tono enfático propio de un santo: “No tema, no; la Providencia le ha conducido aquí”.
Regresó el comisionado a Barcelona en el tren de la una, después de una sabrosa comida que le sirvió el padre Narciso, y aquella misma tarde a Tortosa, poniendo al día siguiente en conocimiento del Ilmo. Prelado el resultado de su viaje, quien le animó a que procediera con santa libertad en la realización de la obra.
Elección y compra del terreno
Animados con este primer paso los interesados en la obra, pensaron ya en el punto donde debía establecerse el edificio.
Si bien el deseo de todos, siguiendo el de la difunta doña Concepción Esteller, era de que se hiciese en la casa-habitación que había sido de esta, situada en la calle de Cálig, y que teniendo detrás un bello huertecito parecía prestarse fácilmente al levantamiento de la obra, no obstante la divina Providencia que velaba por el acertado éxito de esta empresa, lo dispuso admirablemente de otro modo. <*20*> Se supo que el señor que poseía aquella casa, estaba creído de que no se le obligaría a retrovenderla y que al efecto de ultimar el pago iba a vender una finca suya y entregar el último plazo de la cantidad porque se había convencido (que eran 60.000 reales).
El temor, pues, de luchar con la creencia y los deseos del actual poseedor, que en caso de resistencia tenía en su favor un documento público, y por otra parte la conveniencia de escoger un terreno más capaz y económico, hizo discurrir otro punto aceptable, para en caso de no poder cumplir la primera intención.
Mientras se estaba pensando en ello, y en ocasión de estar unos días en Vinaroz el canónigo penitenciario de Tortosa don Jacinto Peñarroya, a quien se había comunicado el proyecto, este junto con el reverendo Gombáu examinaron los puntos principales de la población, y les hizo fijar la atención un espacioso huerto enclavado entre las calles de Montané o del Niño y de Alcanar, dentro de los muros de la villa, si bien cercano a ellos.
Madurando el pensamiento se vio desde luego que teniendo las barriadas que rodeaban próximas [a] aquel huerto <*21*> muy distantes las iglesias de la villa, se realizaba un importante mejora, facilitando el cumplimiento de los deberes religiosos a sus numerosos vecinos, levantando una iglesia por aquellos sitios; y por otra parte confinando con los extremos del huerto con algunas calles ya céntricas del pueblo, por la calles del Niño y el otro con el barrio de la marinería, se facilitaba mejor la enseñanza a las niñas, en particular a las de los marineros y pescadores que vivían en un casi abandono en su instrucción y también en su educación moral y religiosa.
Este resultado de mayor gloria de Dios que se previó, no dejó lugar ya a dudas y vacilaciones, mucho más habiendo dicho después el reverendo Gombáu que aquel huerto había sido objeto de las aspiraciones de su difunto hermano, como lugar muy a propósito para la edificación de un convento.
Averiguada la propiedad de dicho huerto, se supo ser de don Francisco Casal-Duero, residente en Madrid, el cual lo tenía en venta, y cuyo apoderado para el efecto era don José Oliver, una de las personas más piadosas de Vinaroz, con el cual por consiguiente no fue difícil ponerse en contacto, y al que se enteró también del proyecto que se llevaba. Este señor <*22*> manifestó que realmente estaba facultado para venderlo por el precio de treinta mil reales. No obstante, se escribió a dicho señor Casal-Duero y, después de varias contestaciones, se convino por cartas entre él y el señor Domingo y Sol (en fecha de...) en la cantidad de 29.500 reales la venta de aquel huerto que medía...
...comunicándose el resultado a la reverenda madre abadesa de Mataró, quien manifestó ser más que suficiente el terreno adquirido para la edificación del convento y bendiciendo a Dios por ello.
Proyecto del edificio y permiso de la autoridad
La falta de una persona inteligente y a propósito para la dirección de una obra tan importante debía embarazar a los interesados, teniendo sobre todo la convicción de que no se encontraría fácilmente en Vinaroz.
Pero el Señor en sus bondades tenía preparado un sujeto de todas condiciones y casi único en todo el país. Vivía en Tortosa, don Vicente Benet, maestro que había <*23*> sido de las fortificaciones de aquella plaza antes del 68, y que por su honradez e inteligencia era respetado por todos. Piadoso y devoto de la Purísima Madre, y de la familia franciscana, como fervoroso terciario que era, parecía señalado por el dedo de la Providencia para el fomento de esta humilde pero gloriosa obra.
El señor Domingo y Sol, de quien era amigo, le espontaneó el pensamiento que le agitaba, y tal fue el entusiasmo que le causó esta idea, que no solo ofreció sus conocimientos en favor de la empresa, sino que fue desde aquel momento su más decidido protector, pudiéndose decir que sin su concurso y su constancia no se hubiera logrado tal vez la terminación del edificio.
Impulsado, pues, este por el deseo de dar mano por su parte y cuanto antes a la empresa, el día de la Epifanía, 6 de enero de 1877, se dirigía a Vinaroz con el tren del mediodía (acompañado del señor Domingo), y al día siguiente a primera hora y sigilosamente fue a hacerse cargo de la situación del huerto, tomando algunas mediciones, con el objeto de levantar un plano para el edificio, según las condiciones y posición del mismo terreno, cuyo plano se envió a la madre abadesa de Mataró.
No obstante, para evitar multiplicadas <*24*> explicaciones por escrito, se pensó en que dicho don Vicente Benet fuera personalmente a Mataró para ponerse mejor de acuerdo con la reverenda madre abadesa, como lo verificó el día 16 de enero acompañado de su joven y única hija doña Cinta Benet (Nota: hoy religiosa del convento de Santa Clara de Tortosa con el nombre de sor María de la Providencia) a la que quiso llevar consigo a fin de que fuera la primera en conocer a las hijas de la Providencia.
Examinado aquel convento y vistas las necesidades todas de la casa se ultimó el plano conforme con los deseos de la madre Escolástica, regresando el mencionado Benet altamente satisfecho, y resuelto a la ejecución de la obra con todo el interés de su corazón.
No faltaba sino la adquisición formal del huerto, y al efecto el día 16 de febrero se extendió la escritura de compra en casa del notario don Bautista O’Callaghan a favor de don Manuel Domingo y Sol y don José Antonio Gombáu, otorgándoles personalmente el señor Casal-Duero, que vino de Madrid y se detuvo para este objeto en Vinaroz de paso para Barcelona.
Era, pues, llegado el momento de dar principio a la obra, y de hacerse público lo que hasta entonces había estado dentro del limitado círculo de las personas directamente interesadas en ello.
Habiendo advertido la reverenda madre abadesa de Mataró que lo que procedía ante todo era el permiso y concurso de la autoridad local, se puso reservadamente en conocimiento del señor alcalde y otros concejales del ayuntamiento de Vinaroz, los cuales recibieron con mucha <*25*> satisfacción la noticia, y ofrecieron toda la cooperación posible.
Al efecto y para ultimar el permiso de dicha autoridad, el día 27 de febrero, el señor Domingo y Sol acompañado de don Sebastián Brau, vicario del pueblo y en aquel entonces cura-ecónomo del mismo, se presentaron en la casa de la Villa, y pusieron de nuevo en conocimiento de los dos señores alcaldes el proyecto que se tenía, y leyéndoseles la sentida exposición que pensaban elevar a su autoridad, quedando estos señores muy complacidos y resolviendo que aquel mismo día se hiciese la solicitud, a fin de que el siguiente que debía ser de preparación para la toma de posesión del nuevo ayuntamiento, se presentara ante los individuos del ayuntamiento saliente y del que iba a entrar para que pudiese caber a los dos la gloria de un acuerdo de tanto interés para la Villa.
Efectivamente, al día siguiente el nuevo primer alcalde (que lo era ya segundo en el ayuntamiento que salía), don Joaquín de Ibarra, persona distinguida y muy bien quista de toda la población, dio cuenta de la exposición mencionada, mereciendo la aprobación y los plácemes de todos los individuos, extendiéndose el acta, de la cual junto con la solicitud, se trasladó copia al firmante don Manuel Domingo y Sol de fecha de 1.º de marzo de 1877 ( Nota: Véase documento n.º 3).
En este mismo día de 1.º de marzo el señor Benet tiró algunas líneas, y empezó a abrir las zanjas; <*26*> circulando velozmente la noticia por el pueblo, siendo muy bien recibida por todas las clases de la sociedad con las más vivas simpatías, siendo visitado el punto por infinidad de personas que apenas sabían dar crédito al anuncio de tan inesperado acontecimiento.
Las prevenciones de muchos, que creían que no sería recibida bien la noticia de la fundación, hicieron el que se abandonase y se suprimiese la bendición solemne, y quedando en dejarlo para cuando se resolviera a poner la primera piedra de la iglesia que por de pronto no debía edificarse.
Aprobación del diocesano de Barcelona
Ya antes de esto, y en vista del impulso que se iba dando a la empresa, la reverenda madre abadesa de Mataró, que desde la primera hora había protestado no prestar su consentimiento sin el beneplácito, aprobación y, a ser posible, mandato de sus superiores, por más que los encargados le aseguraban que iba a su cuenta el obtener dicho permiso, renovó enérgicamente su resolución de no entender para nada en el asunto, si no recibía la expresa manifestación de la voluntad de su diocesano, para lo cual nada ella debía poner de su parte.
Enterado de esto el obispo de Tortosa, reconoció los justos deseos de la interesada, y se apresuró a escribir él mismo al de Barcelona, manifestándole el proyecto que hacía tiempo se tenía de establecer en la diócesis <*27*> y villa de Vinaroz un convento de religiosas franciscanas dedicadas a la enseñanza, para lo cual se había resuelto llamar a las de la Divina Providencia, y determinadamente a las de Mataró, sujetas a la jurisdicción de aquel, caso de no mediar inconveniente en ello.
El 7 de marzo recibió el prelado contestación del de Barcelona que lo era a la sazón el Excmo. Señor Don Joaquín Lluch y Garriga, el cual después de exponerle el buen nombre de las religiosas de la Providencia de Mataró, y lo satisfecho que estaba de su celo y de su observancia, manifestó la complacencia que le causaba el poder dar su aprobación a esta obra que bendecía con toda efusión de su alma, y a la que no olvidaría en sus oraciones para que pudiese tener feliz realización, y para lo cual también podía contar con todo cuanto dependiese de su autoridad y de su persona...
De esta consoladora comunicación se dio noticia a la reverenda madre abadesa de Mataró que la recibió el 9 de dicho marzo, fiesta de santa Catalina de Bolonia, mirada con especial veneración en aquella casa, por los muchos favores que han experimentado recibir de dicha santa.
Aunque algún tanto tranquilizada la reverenda madre Escolástica con esta declaración de su prelado, no obstante, para dar cumplimento a lo que se la tenía ofrecido, y para que <*28*> nada faltara a la seguridad que deseaba de ser su cooperación obra exclusiva de la voluntad de Dios y de sus superiores, determinó el señor Domingo y Sol, por indicación del obispo de Tortosa, dirigirse otra vez a Barcelona para tratar personalmente con el diocesano de esta.
El 21 de mayo salió de Tortosa dicho encargado, llevando una carta de su prelado para el de Barcelona. El 22 tuvo la satisfacción de tener una larga audiencia del Excmo. Señor Lluch, quien le renovó el buen concepto que le merecía la comunidad de Mataró, entreteniéndose en relatarle algunos detalles de la fundación y progresos de este instituto, terminando con encargar a dicho comisionado que hiciera enseguida una solicitud exponiendo lo que deseaba a nombre del señor obispo de Tortosa, y que se la entregase a él mismo personalmente, quedando en que acordaría lo conveniente, y que remitiría cuanto antes y para mayor satisfacción a la misma abadesa de Mataró.
El encargado presentó dicha solicitud, marchando por la tarde de aquel mismo día a Mataró, y con el fin de asistir a la celebración de la fiesta de la Divina Madre de la Providencia, en la cual había sido invitado a predicar.
Al otro día, 23, víspera de la festividad, la madre abadesa reunió a la comunidad que hasta entonces no estaba noticiosa de <*29*> lo que se trataba y la expuso el objeto que traía el señor que había venido a predicar en la fiesta de la Divina Madre; que si bien no había participado antes a toda la comunidad el asunto que hacía tiempo la ocupaba, era porque necesitaba saber antes de todo la voluntad de Dios por la palabra de sus superiores, la cual tenía ya en parte asegurada; y porque de todos modos contaba siempre y estaba creída del voluntario ofrecimiento de todas para cuanto tuviese relación con la mayor gloria de Dios, honor de su adorada Madre y propagación de su instituto.
Esta inesperada nueva no pudo menos de conmover profundamente a las religiosas, que la recibían con santa docilidad, y aun con dulce júbilo, manifestando con su humilde actitud lo dispuestas que estaban a cooperar en cuanto estuviese de su parte a aquel sacrificio, que no era pequeño, que parecía quería exigirles el Corazón de Jesús.
Al día siguiente, fiesta de la Divina Madre, hubo por la mañana comunión general con plática preparatoria y oficio. Por la tarde, la función acostumbrada todos los años. Durante el sermón dejó entrever el orador a la ciudad de Mataró la misión que el Señor iba a confiar a aquella venerable comunidad; y al terminar se dirigió a la Virgen santísima y le pidió que el año siguiente, y en aquel mismo día, <*30*> ya tuviera el consuelo de ver logrados sus deseos de “que aquellas palomas anunciadoras de su Providencia, levantando el vuelo con las alas de su fe y de su celo, se trasladaran a la otra parte del Ebro, para formar allí un nuevo nido donde cantaran sus amores a aquella Divina Madre”.
La sorpresa de este anuncio empezó a cundir por la población, y si bien servía de satisfacción a todos los amantes de la casa, no dejó de causar sentimiento y justa alarma a muchos corazones, en particular a los de las familias que tenían allí sus hijas o hermanas, por la amarga perspectiva de la posibilidad de que les fuesen arrebatadas a un país lejano.
(Aquí quería poner las lágrimas de la madre de sor Providencia de que las venía a robar sus hijas).
El 26 de mayo, dos días después de la fiesta, se recibió el oficio del Excmo. Señor Obispo de Barcelona, dirigido a la reverenda madre abadesa, en el que la facultaba para ponerse en relación con el encargado del señor obispo de Tortosa para los efectos de una fundación de su instituto en aquella diócesis; y para la salida de la clausura, a su debido tiempo, con las convenientes precauciones; causando mayor satisfacción el recibo de dicho documento, por ver, con agradable sorpresa, que había sido expedido preci- <*31*>samente el día 24, como si la Divina Madre hubiese querido autenticar con el sello de su voluntad la elección que hacía de aquella casa para esta fundación, escogiendo el día de su festividad.
Progreso de la obra
El levantamiento del edificio seguía rápida y felizmente, gracias a la energía y desvelos del señor Benet, que se trasladaba con mucha frecuencia, y permanecía muchos días en Vinaroz, dando sus acertadas disposiciones para el acopio de materiales, y demás operaciones necesarias, pero no sin que dejase de sufrir esta obra las contradicciones consiguientes a toda empresa de la gloria de Dios.
Sin embargo, lo que más angustia causaba a los encargados era la escasez de medios para la terminación del edificio; los cuales se iban agotando. Pues, si bien, en un principio ya se había resuelto no fabricar más que el local necesario, dejando para después de la instalación lo restante, así como también la iglesia a la cual supliría una capilla provisional formada en un ala del edificio; no obstante, las obras para esto tuvieron que ser mayores que las proyectadas en un principio. Esto unido a la insuficiencia del legado que había servido de base, y de las limosnas que se habían recogido, movió a di- <*32*>chos encargados a hacer un nuevo llamamiento a las personas de buena voluntad, no solo de la población, sino de fuera de ella.
Al efecto, se hizo un pequeño impreso (Nota: véase documento n.º 4) en el que se otorgaba a los que contribuyeran con la limosna de 40 a 50 duros al derecho de inscribir sus nombres en una de las celdas de las religiosas, a fin de obtener perpetuamente sus oraciones; y el de ser registrado en un libro como benefactores de la casa los que contribuyeran con menos de aquella cantidad. Varias personas se asociaron a este pensamiento, lográndose reunir una cantidad regular. Ella, no obstante, no bastaba para dejar terminada la obra, y con la anuencia de la madre abadesa de Mataró, se acudió a un empréstito de mil duros en Tortosa, a nombre de la futura comunidad, teniéndose que recurrir más adelante al de otros quinientos duros más.
Con esto pudo conjurarse la crisis material, pues se tuvo la convicción de que bastaría para la total terminación de lo proyectado, la adquisición de mueblaje y demás inherentes al gasto de la venida de las religiosas.
Elección de las que debían venir
Era el mes de septiembre de este año <*33*> de 1877, y tan adelantado estaba el edificio, que se creyó podía pensarse en fijar la época para la venida de las fundadoras. Era un deseo el que pudiese ser para la festividad de la Purísima Concepción. A este fin el reverendo Domingo y Sol, de regreso de la romería primera teresiana al sepulcro de la santa y al Pilar de Zaragoza, visitó otra vez la comunidad, proponiéndola aquella fecha. Si bien la disposición de la madre Escolástica era la de acceder a aquellos deseos, pero mediaban inconvenientes muy atendibles, entre otros el de elección de abadesa, que debía tener lugar allí el 29 de noviembre, y por consiguiente el poco tiempo que mediaría desde aquel día al de la Purísima Concepción; añadiendo dicha madre Escolástica que a su juicio sería lo mejor dejarlo para después de las Navidades, viéndose posteriormente lo acertado de esta indicación, puesto que las obras no hubieran estado terminadas en su interior para la primera fecha.
El 29 de noviembre se verificó la elección, según estaba previsto, de abadesa en el convento de Mataró, siendo reelegida la reverenda madre Escolástica, pudiéndose por consiguiente continuar sin interrupción ninguna la inteli- <*34*>gencia en aquella comunidad en todo lo relativo a los preparativos para la fundación.
En vista, pues, de la proximidad de este paso, la reverenda madre Escolástica, ya que no había podido ser la inauguración del nuevo convento el día de la Purísima Concepción, acordó en cambio practicar en este día la designación de las religiosas que debían prepararse para ir a formar el molde de la nueva comunidad.
En este día, pues, (y recibida la comunión) las reunió la madre abadesa en...
Después de prepararlas con tiernas exhortaciones, y hacerlas ver la gloria que podía darse a Dios y a la Divina Madre en el sacrificio que harían de sí mismas para ir gustosas a la proyectada fundación, les manifestó que iba a señalar las que en su concepto y después de haberlo consultado mucho con Dios, y mirando al interés de la casa y de la nueva fundación, le parecía debían prepararse para ello; que convenía por consiguiente que todas estuviesen resueltas para que fuese general el sacrificio que en aquel momento iban a hacer en obsequio de la Purísima Madre, y merecieran mejor de este modo las bendiciones del <*35*> cielo para esta obra de su gracia que a todas pertenecía.
Explorada tácitamente y cerciorada de la feliz disposición de todas por la dulce actitud de aquellas víctimas voluntarias dispuestas al sacrificio, procedió la reverenda madre abadesa a nombrar con sus propios nombres a sor Juliana del sagrado Corazón de Jesús; sor... sor... [hasta nueve], las cuales postrándose en tierra, manifestaron con su actitud humilde la aceptación que prestaban a la voluntad de Dios, significada en la de su venerable prelada; bien que agitados sus corazones por el cariño, el temor y la amargura, pues aunque pronto el ánimo, no era pequeño el cáliz que aquella designación les anunciaba, teniendo que abandonar aquel santo recinto en que pensaban morir, y aquellas otras hermanas de quienes esperaban no separarse jamás. No eran menores los encontrados afectos de las demás religiosas; <*36*> y los tiernos abrazos y las ardientes lágrimas que brotaban de los ojos de todas al terminar este acto explicaban mejor que nada el sacrificio de grata mirra que ofrecieron al Eterno en aquel día memorable, cuyo recuerdo no se borrará jamás de todas ellas.
Desde este día se redoblaron las oraciones y las súplicas de todos para la feliz terminación de la obra.
Preparativos para la inauguración
Recibida en Tortosa y Vinaroz la noticia de la elección de las fundadoras, y de la disposición en que estaban para venir terminadas las fiestas de Navidad; cerciorados todos de estar habitable el edificio según el informe de personas competentes, se puso en conocimiento del prelado de Tortosa para que señalara la época y hasta el día que fuese de su agrado para la venida de las religiosas e inauguración del convento. El prelado lo dejó a la discreción de los encargados, de acuerdo con el parecer de la madre abadesa de Mataró y, después de oídos los varios pareceres, se resolvió fuera por los días de la octava de la Epifanía.
En su consecuencia ya no se pensó sino en los preparativos para la digna celebración de este acto. Al efecto, <*37*> reunidos en Vinaroz la tercera fiesta de Navidad, el reverendo Domingo y Sol, el nuevo cura párroco don Cristobal Falcó, el vicario don Sebastián Brau, el reverendo don Antonio Gombáu, el director de la obra don Vicente Benet y el reverendo don Bautista Maspons, beneficiado de la misma, que desde el principio de la fundación se mostró su más decidido cooperador, discutieron y acordaron el programa de actos que debían tener lugar los días de la inauguración, ofreciéndose todos a cumplir gustosos los encargos que se creyó prudente distribuir a cada uno, entre los cuales era uno el de la invitación a las autoridades civiles y militares, quedando en ponerse en conocimiento del prelado las resoluciones adoptadas.
El señor Domingo y Sol manifestó que había sido comisionado por el mismo obispo para ir en su nombre a buscar y acompañar las religiosas de Mataró desde cuyo punto enviaría las instrucciones oportunas para cuanto tuviera relación con el acto de la fundación, y que pudieran haberse omitido por no tener exacto conocimiento de lo que debía practicarse.
El 29 de diciembre se dirigía el delegado del señor obispo a Barcelona, visitando al día siguiente al vicario capitular de la diócesis, que con la traslación a Sevilla del Excmo. Sr. Lluch, ocupaba aquel cargo el anciano doctor don Juan Palau y Soler el cual era muy afecto de las religiosas de la Providencia de Mataró y amigo particular de la reverenda madre Escolástica. Manifestó este estar enterado minuciosamente de la próspera marcha y terminación <*38*> de la obra en Vinaroz, que se complacía en ella; que renovaba todas las facultades y autorizaciones del anterior prelado, y que además quería dar la bendición personalmente a las religiosas fundadoras a su paso por Barcelona. Al otro día llegó el delegado a Mataró, y pronto empezó a cundir la voz de la próxima marcha de las religiosas.
Con el fin de prepararse estas mejor y tener más libres los días inmediatos al viaje se acordó hacer un triduo de retiro los primeros días de enero, cuyos ejercicios les dirigió el mismo delegado, y una función el día 6, festividad de los santos Reyes. Por la mañana de este día hubo comunión general de las niñas de la enseñanza, y por la tarde una solemne función de despedida a la Divina Madre, para la cual se invitó al distinguido orador sagrado doctor don Buenaventura Castellá. Después de pintar este la necesidad de los institutos religiosos y la admirable fecundidad de la Iglesia en su multiplicación en medio del siglo 19, manifestó la honra que cabía a las hijas de la Providencia en ser instrumento de la gloria de Dios para ir a difundir la instrucción y encender el amor de Jesús en los corazones de otras almas descuidadas; encargando asimismo a las que debían ir y a las que se quedaban que continuaran unidas en su espíritu y con el lazo de sus mutuas oraciones, las cuales pido también para ellas a todos los oyentes, arran- <*39*>cando lágrimas de ternura de todos ellos.
En los días siguientes se facultó a las personas afectas a la casa para que pudieran despedirse de las religiosas, manifestándose en esta ocasión el afecto que animaba a todos en favor de las mismas, por las demostraciones de cariño que recibieron de parte de muchísimas familias.
Entretanto no se descuidaba el darse las disposiciones necesarias para que nada entorpeciese el viaje que debía tener lugar el 11; mediando con este motivo correspondencia diaria entre Mataró, Barcelona y Vinaroz. No era menor el movimiento que tenía lugar en este último punto.
El benemérito señor Benet, el día 7 de enero a las tres de la tarde, (precisamente en el mismo día en que un año antes había tomado las primeras medidas) daba gozoso por completamente terminada la obra proyectada que había sido confiada a su dirección y a sus desvelos, de la cual dejó una extensa memoria (Nota: véase documento n.º 5), en la que expone detalladamente el coste, marcha y episodios del edificio, que quiso dedicar a “La gloria del Tabor” por medio de una inscripción que fijó y se lee en el patio interior de la casa.
Durante los restantes días, él mismo <*40*> con los activos señores arriba mencionados no cesaron de trabajar para embellecer el edificio por fuera y arreglar las demás cosas que se tenían proyectadas.
Se invitó a las autoridades, mereciendo el apoyo de todas ellas, en particular del simpático alcalde don Joaquín M.ª de Ibarra que ofreció la música del pueblo, poniendo a disposición cuanto dependiera de su autoridad, y encargándose de hacer venir fuerzas de la guardia civil, para el mejor lustre y orden de las fiestas.
Asimismo se imprimió un programa de ellas (Nota: véase documento n.º 6) que se repartió, fijándose uno en las puertas de las parroquias de los pueblos circunvecinos. Según dicho programa, entre otras cosas, el señor don Jacinto Peñarroya, canónigo penitenciario de la catedral de Tortosa, la víspera de la instalación, debía ir y fue comisionado por el Ilmo. Señor Obispo a bendecir la iglesia provisional del convento; que por la tarde sería la entrada de las religiosas, y al siguiente, 13, las funciones en la iglesia parroquial. Se anunciaba también que el edificio estaría visible para todos los que quisieran visitarlo hasta dos horas antes de la venida de las fundadoras.
Con estos anuncios el pueblo de Vinaroz anhelaba ya el momento de la tan ansiada instalación, y de los pueblos cercanos se preparaban muchos para asistir a esta solemnidad.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 60, págs. 1-26
Convento de la Providencia de Vinaroz (1878) (2)
Viaje de las religiosas
Era llegado el 11, señalado para la salida de las religiosas hacia Barcelona. Se había pensado en un principio el salir de Mataró con carruajes por la noche a fin de llegar a Barcelona a las cinco de la mañana, hora en que salía el ferrocarril de allí hacia Tarragona; pero al ponerlo en conocimiento del señor vicario capitular se opuso este resueltamente, no queriendo que las religiosas fueran de noche por aquella desierta carretera, por más que fueran acompañadas de otras personas de confianza. En su consecuencia tuvo que apelarse a ir en el último tren del ferrocarril del mismo día 11 y pernoctar en Barcelona.
Por más que se había procurado ocultar aun a las mismas familias de las religiosas la hora y aun el día de la marcha para evitar aglomeración de gente, y verificarla con más tranquilidad, no impidió sin embargo que el cariño o instinto de algunos, en particular de las educandas que acechaban todos los movimientos, no adivinara la hora de la partida. De aquí es que a las tres de la tarde empezaron ya a discurrir por los alrededores del convento y por el campo cercano algunos grupos de niñas que sigilosamente espiaban el momento del despido de sus queridas madres para <*2*> darlas el último adiós aunque no fuera más que con el corazón y con sus lágrimas. Pero una circunstancia imprevista y sorprendente vino a turbar a aquellos grupos de niñas que sin duda hubiera ido aumentando. He aquí que a las 4 y ½ se encapotó el cielo repentinamente, y empezaron a caer suaves pero abundantes copos de nieve por espacio de una hora, cosa raras veces vista en el país, pues la última vez que había acaecido hacía ya siete años, y con esto se vieron obligadas a dispersarse aquellas atrevidas bandadas de palomitas.
Eran las cinco y se dio la señal para la salida, abriéndose al efecto las puertas de la enseñanza por donde determinaron bajar por estar más próxima su escalera de la puerta que da a la iglesia.
Excusado es detallar la tierna y conmovedora escena que tuvo lugar en el momento de abrirse la puerta. Las que debían partir besaron por última vez aquellas paredes que les recordaban entonces más vivamente las gratas horas allí pasadas, y las maravillas que la Divina Providencia las había dado a presenciar en aquel santo retiro que abandonaban; y las que se quedaban no podían acabar de desprenderse de sus brazos a las que iban a perder para siempre sobre la tierra y que miraban como pedazos de su corazón. Es más para sentirse que para describir tal escena. <*3*>
Bajaron a la iglesia a fin de despedirse de Jesús sacramentado y de la Divina Madre, que cual estrella benéfica de sus almas les pareció en aquel momento más atractiva que nunca. Después de orar un breve rato en silencio, entonaron la sabrosa letrilla tan familiar en aquella casa de “Dulce Señora mía”, a la que acompañaron entre sollozos las otras religiosas desde arriba, fundiéndose como en uno los corazones de todas por medio de este cántico, cuyo eco armonioso se elevaba hasta el cielo en alas del más tierno cariño, y cuyo aroma de amor y de sacrificio solo sus ángeles de la guarda pudieron en aquel momento apreciar debidamente.
En seguida y en medio de un imponente silencio y acompañadas de unas pocas personas subieron a los carruajes que les estaban prevenidos, en el momento preciso en que cesaba de nevar, apareciendo blancas, con un palmo de nieve, las calles del tránsito hasta la estación. No parecía sino que los ángeles habían querido alfombrar el camino de las esposas de Jesús, y habían hecho adelantar los crepúsculos de la tarde como tendiendo un velo para hacerlas inaccesibles a la curiosidad de las miradas humanas. <*4*>
Al llegar a la estación fueron introducidas en una sala particular por el jefe que estuvo muy deferente con ellas, y para las cuales había hecho venir de antemano y tenía prevenido un vagón de 2.ª con dos departamentos para que pudieran ir colocadas independientemente las monjas, y los demás que debían acompañarlas.
A pesar del mal tiempo acudieron a la estación varias de las familias afectas a la casa que lo supieron, no pudiendo resistir el deseo de despedirse de sus amadas religiosas.
Era la hora de subir al tren y se puso en movimiento aquella respetable comitiva que la formaban en primer lugar, además de las nueve religiosas indicadas, la reverenda madre Escolástica como fundadora de la nueva casa, y sor María Inés..., a la que la madre abadesa se llevaba consigo para que la sirviera de compañía a su regreso a Mataró, después de dejar montada la casa de Vinaroz.
También quiso unirse a esta santa expedición y como presidiéndola el venerable capellán de las monjas don Narciso Isart, que había tenido la dicha ya de asistir a todas las funciones de la Providencia, y el cual en medio de su delicada salud no dudó en hacer el sacrificio de este largo viaje en alas de su fe y de su deseo de presenciar la nueva fundación <*5*> que venía a abrir de nuevos horizontes a la propagación de su querido instituto; cuyo solo pensamiento rejuvenecía su corazón recordándole las emociones experimentadas en las funciones de las primeras casas al lado de la difunta madre Teresa.
Tampoco quiso denegarse a este tributo de cariñoso afecto el respetable anciano y candoroso sacerdote don Ramón Anglada, gran benefactor de la casa y compañero inseparable del reverendo señor Isart con el cual había compartido siempre las glorias y los sinsabores de las fundaciones de la Providencia y que, lleno de grata satisfacción, quiso manifestar con su presencia el buen afecto que las conservaba.
Diríase que Dios había querido sostener y prolongar la existencia de estos dos respetables ancianos, únicos que quedaban de los primeros conocedores de la madre Fundadora y admiradores de su instituto, para que cual otros Elías y Moisés acreditaran con su presencia la misión y las glorias de las hijas de la Providencia y aseguraran el espíritu de la comunidad de Mataró como heredero del de la madre Fundadora en esta expedición gloriosa en que iban a tomar posesión de un país lejano a nombre de la divina Madre. <*6*>
A las seis y minutos se ponía el tren en movimiento y el más recogido silencio reinaba en el vagón de las distinguidas viajeras, que estaban como reconcentradas en sus corazones por las fuertes sensaciones que acaban de experimentar, cuando un fuerte grito proferido por el comisionado entonando la “Salve” y al que correspondieron las religiosas las despertó de aquella... abstracción, y todas por instinto volvieron sus cabezas y dirigieron sus miradas por las portezuelas de los coches hacia el convento que al mover el tren se distinguía claramente por su blancura; y entre los acentos más tiernos daban el adiós e invocaban a aquella su Reina y Madre de misericordia, que era su vida y dulzura y esperanza de sus almas... por cuyo amor abandonaban aquel recinto que se presentaba a sus miradas... y clamaban a ella para que fuese su abogada en el destierro voluntario que por su gloria se imponían... y un día pudieran ver a Jesús, fruto bendito de sus entrañas, y... las más dulces emociones volvían a rebrotar al divisar por última vez aquellas paredes que les parecían transparentar el rostro de la Divina Madre, y aquellas celosías tras las cuales les enviaban en aquel momento un saludo de cariño sus queridas hermanas; y... bien hubieran querido detener allí para siempre su mirada..., pero la implacable locomotora les fue alejando aquel blanco y grato edificio hasta dejarlo envuelto entre <*7*> las sombras de la distancia y de la oscuridad. Durante el trayecto se fueron recitando la corona de desagravios, el santo rosario, etc.
Al detenerse el tren en la estación de Badalona visitaron en espíritu el sepulcro de la madre Fundadora, y a sus virtuosas hijas que allí tienen la dicha de velar junto al cuerpo de su estimada madre.
A las 7 y ½ paraba el tren en la estación de Barcelona en donde aguardaban a los viajeros la simpática y joven profesora doña Loreto Feliú, hermana de la madre Escolástica, con su sobrino don Eduardo Quintana y otras señoras, siendo colocados todos en los carruajes que se tenían preparados. Un frío intenso reinaba en Barcelona, de modo que pudieron atravesar las calles de Barcelona sin ser casi vistas de nadie.
Las religiosas fueron conducidas a la casa de la virtuosa y anciana madre de la misma abadesa, doña Florentina Feliú, la cual había reclamado el derecho y tuvo la indecible satisfacción de estrechar a su hija entre sus brazos y de albergar a todas las religiosas, las cuales fueron cuidadas con mucho esmero pudiendo de este modo descansar de las fatigas de aquel día y dar tregua a la emoción de sus corazones.
Al día siguiente a las 4 de la mañana bajaron a la cercana iglesia de San Felipe Neri, donde los padres del Oratorio tuvieron la dignación de tener la puerta abierta a aquella hora a fin de satisfacer los deseos que les habían manifestado de oír la santa misa y recibir la <*8*> comunión antes de marchar al ferrocarril. Terminada esta y después de un ligero desayuno, se dirigieron a la estación, adelantándose el mencionado don Eduardo y el comisionado para tener oportunamente prevenidos los billetes y demás.
En estos momentos el infierno parecía rugir de coraje. Amanecía el día con un viento frío cual no se había visto en Barcelona; y al ser conducidas las religiosas a la estación, uno de los coches rompió una de sus ruedas, llegando con este motivo a la estación unas antes que las otras, y con la consiguiente inquietud de todas, temiendo no poder emprender un viaje que estaba tan pomposamente anunciado, y que tenía en expectación a todo un pueblo. Por fin, pudieron llegar todas, siendo introducidas inmediatamente por la puerta del jefe de la estación a un departamento particular del mismo, según las instrucciones que este tenía recibidas de la Junta. Se las destinó además un coche-salón de 1.ª exclusivamente para ellas con una notable rebaja de precio, y se las tuvo por todos los dependientes, en particular por el jefe, todas las atenciones posibles, y encargándose al conductor del tren el que estuviera al cuidado de las necesidades que pudieran ocurrir a los viajeros, y el cual se acercaba en la mayor parte de las estaciones a preguntar si se les <*9*> ofrecía algo. Sirva este recuerdo como un sencillo tributo de gratitud a la junta del ferrocarril de Barcelona a Tarragona.
A las 5 y ½ movía el tren de Barcelona, y las religiosas aprovecharon las primeras horas para dedicarse al rezo de las horas divinas y otros ejercicios de piedad.
Al llegar a la estación de Tarragona hubo cambio de tren, viéndose con este motivo obligadas las buenas madres a salir al andén y ser espectáculo de curiosidad general, si bien tuvieron el consuelo de verse rodeadas inmediatamente de varias familias de las mismas religiosas, y entre otras del padre de sor Catalina Granada, empleado de... y de un hermano de la misma, sacerdote, que junto con otras personas afectas se unieron a la expedición.
En la estación de Amposta subieron más familias de Tortosa, que también debían asociarse, y que llevaban preparado el almuerzo para todos los viajeros, a fin de que pudieran tomar alimento durante el trayecto de allí a Tortosa para evitar hacerlo en este último punto donde...
A las 12 de la mañana llegaba el tren a la estación de Tortosa, a donde a pesar del mal tiempo salieron muchas personas a saludar a las religiosas, y en cuya estación debía subir el Ilmo. Señor Obispo, acompañado del señor canónigo arcediano, don Andrés Noguera, y de varios sacer- <*10*>dotes, entre los cuales place el nombrar al doctor don Buenaventura Pallarés y doctor don Joaquín Cedó, y una porción de familias y de distinguidas señoritas, que llenas de entusiasmo querían asistir a las fiestas de la fundación, sin contar con las que en el tren de la noche anterior se habían adelantado para presenciar mejor la entrada.
Al pasar el tren por el famoso puente de hierro sobre el Ebro, saludaron a la Virgen de la Cinta, patrona de la ciudad, y a la del Pilar por la inefable dignación de haber pisado con sus plantas las orillas de aquel río, viviendo aún en carne mortal.
A las 2 y ½ llegaba el tren al término deseado, y el silbido de la locomotora y el volteo de las campanas de la parroquia ponía en movimiento a la afortunada población de Vinaroz que dio una prueba la más expresiva de su entusiasmo por este acontecimiento.
En la estación aguardaban al tren las autoridades eclesiásticas, civil y militar, y un numeroso gentío que impaciente se había adelantado, anhelando todos con ambiciosa mirada tener la dicha de haber sido los primeros en ver a las religiosas.
Al aparecer estas, resonaron los vivas en toda aquella multitud que no podía contener dentro de sí el gozo que la embargaba, <*11*> subiendo las autoridades y viajeros a los coches que se tenían dispuestos, se dirigieron hacia la población, precediéndoles la música de la villa, haciéndose muy difícil el paso por las calles, pues la población en masa, abandonando sus casas y ocupaciones acudieron a presenciar la entrada de las nuevas huéspedas que la Providencia las deparaba.
Por una mala inteligencia los coches se detuvieron ante la parroquia, creyéndose que el Ilmo. Señor Obispo y las religiosas debían visitar precisamente la parroquial antes de ir al convento; puestos allí, lo hicieron así; pero fue tal el santo atropello de que fueron objeto por parte de aquella compacta multitud que se agolpaba alrededor de los coches, que hubo necesidad de todos los dependientes de la autoridad, y de los esfuerzos de los individuos de la guardia civil para que pudieran subir otra vez a los carruajes. Al llegar al convento se repitieron las mismas escenas, pues las mujeres y los niños se lanzaban sobre las religiosas, disputándose el placer de besarles el santo hábito, el velo, la cuerda, o de poder tocar siquiera un poco de sus vestidos, no faltando alguna que se postró en tierra para besar sus sandalias, y derramando todas ellas lágrimas de ternura y de entusiasmo. A duras penas y gracias a los esfuerzos de los amables jefes de la guardia civil, pudieron por fin las religiosas penetrar en el convento.
Reunidas allí, en el local del refectorio como <*12*> el más capaz, junto con las autoridades y algunos de los viajeros, tomó la palabra el señor obispo para pronunciar el beneficio que reportaba Vinaroz con la venida de aquellas señoras, que serían sus ángeles de la guarda, y el pararrayos de la justicia de Dios; encargando a las autoridades velasen por su conservación, y despertando su interés por aquel establecimiento que tanto honraba a la Villa que presidían.
Se retiraron las autoridades y el obispo, mandando este que no se declarara todavía la clausura, a fin de que pudieran tener el gusto de ver el convento los viajeros recién llegados, y las demás personas que todavía no lo habían examinado.
A pesar de la marcha de las autoridades continuó toda la tarde la aglomeración de gente a las puertas del convento resistiéndose sus corazones a abandonar aquel punto sin poderlas ver y saludar otra vez.
Al día siguiente, domingo 13, debían verificarse las funciones en la iglesia parroquial, y la procesión al convento para trasladar al santísimo Sacramento y lo demás que estaba anunciado para la inauguración.
Amaneció el día otra vez frío y con un <*13*> viento fuerte, cual no lo había tenido igual aquel año, que agostaba las santas ilusiones, deseos, y apenaba el corazón de los encargados de las fiestas, que temían no poder realizar todos los anuncios del programa.
Se había resuelto invitar y se logró de las religiosas el que asistieran a la función de la iglesia parroquial, y que fueran detrás de la procesión, a fin de satisfacer la devoción de las gentes, y en particular de los forasteros que en el día anterior no habían podido presenciar su entrada.
A las 9, pues, de la mañana se dirigieron a la iglesia con carruajes, renovándose las demostraciones de afecto del día anterior.
En la Parroquial fueron colocadas en el presbítero y al lado del dosel del prelado que presidía la función; se cantó enseguida un solemne oficio a toda orquesta, y predicó el Ilmo. Señor Don Andrés Noguera, felicitando al pueblo de Vinaroz por la distinción que le hacía la Divina Providencia con preferencia a tantos otros pueblos que no lograban aquel beneficio y pintándoles las ventajas que en el orden material, moral y espiritual les venía a proporcionar la instalación de aquellas religiosas en aquel pueblo, y por cuya conservación debían interesarse.
Terminado el discurso anunció que <*14*> por motivo del crudo tiempo que hacía se suspendía la procesión hasta después de la función de la tarde, y caso que el tiempo mejorara y lo permitiera.
Por igual motivo no pudieron verificarse las otras demostraciones exteriores que se tenían preparadas, como tampoco el sermón al aire libre que debía tener lugar en la plaza del convento al llegar la procesión.
Retiradas otra vez las religiosas al convento, dispuso el señor obispo que no se las obligara a salir más, ni para la función de la tarde.
Antes de comenzar esta había resuelto el prelado que se abandonara la idea de la traslación solemne del Sacramento por efecto del mal tiempo, y que él iría el día siguiente a celebrar, y las dejaría allí al Señor; disposición que apenó algún tanto a las religiosas. Pero mientras la función y en vista de las muchas personas que habían acudido a la iglesia con hachas, y las indicaciones de algunos de que estaban dadas todas las disposiciones, cambió de resolución y se decidió a ello el prelado, manifestándolo así antes de subir al púlpito el mismo orador de la mañana, señor Noguera. En el casi improvisado sermón que hizo explicó elocuentemente la necesidad de la instrucción religiosa sobre todo en la mujer.
Terminado el sermón, se <*15*> ordenó una escogida y numerosa procesión, siendo conducidas en andas las imágenes principales de las iglesias de la Villa, y llevando detrás el prelado la custodia bajo palio, acompañado de todas las autoridades y del inmenso gentío que se agolpaba a su transito, desafiando al tiempo, y satisfecho de presenciar aquella nueva solemnidad.
Durante la procesión se soltaron palomas y se repartieron versos que se habían impreso alusivos a la fiesta. Al penetrar el Señor en la capilla entonaron las religiosas el Tedeum, rebosando su corazón de alegría y llorando de gozo, desapareciendo la pena en que habían estado veinte y cuatro horas, privadas de la compañía del Divino Huésped que en aquel momento venía a tomar posesión solemne de aquel lugar que había escogido para descanso de su amor, y a habitar perpetuamente al lado y junto a las tiendas de aquellas almas privilegiadas.
Que no olviden las religiosas el celebrar todos los años con alguna demostración de gratitud el aniversario de este solemne día y de este momento precioso; y no olviden tampoco en este día memorable el hacer un memento por el que escribe estas líneas, a cuyas repetidas y tal vez molestas insistencias deben quizás el que pudieran recibir y albergar a Jesús sacramentado con la solemnidad que deseaban.
Al día <*16*> siguiente y siguiendo el programa, hubo comunión general de acción de gracias en la capilla del mismo convento, con una asistencia tal que sorprendió a las religiosas y a los sacerdotes de Mataró. Por no haber podido asistir a la inauguración el doctor don Benito Vidal, canónigo de Tarragona, hizo la plática preparatoria el señor don Manuel Domingo y Sol, el cual después de pintar las emociones que al Corazón de Jesús causarían ya en los días de su vida en Nazaret la perspectiva de este día, y aquella corona de almas que por vez primera venían a adorarle y recibirle agradecidas en aquel nuevo lugar que quiso escogerse para trono de sus misericordias, sobre todo en favor del pueblo de Vinaroz, encargó a todos los asistentes una súplica al Corazón de Jesús sacramentado y a la Divina Madre en favor de todos los que habían cooperado a levantar esta obra de reparación a su amor.
Durante la mañana de este día, el Ilmo. Señor Obispo administró la confirmación en la iglesia parroquial; y por la tarde pasó a visitar el convento, teniendo una larga conferencia con la reverenda madre Escolástica, la que le enteró largamente de su instituto, y la expuso todo lo que a su entender convenía para el bien de la comunidad.
Al anochecer se cantó el santo trisagio por las religiosas, dirigiendo la palabra a los fieles el reverendo don Narciso Isart, que <*17*> apenas podía ser oído por la aglomeración de gente que acudió ansiosa de presenciar la función y para cuya multitud era incapaz la capilla del convento.
Al día siguiente, martes, vino a celebrar la misa el Ilmo. Señor Obispo, después de la cual entró otra vez en el convento que examinó más detenidamente, pues apenas había podido hacerlo en las dos veces anteriores, quedando sumamente satisfecho de la obra, que en tan poco tiempo había podido levantarse, dando el parabién al director y a cuantos habían mediado en ella.
Al día siguiente, miércoles, se cantó un oficio, después del cual las religiosas cantaron un solemne Tedeum en acción de gracias por la inauguración.
A las doce se despedía el señor obispo para regresar a Tortosa, disponiendo que a última hora del mismo día el reverendo doctor Sol o el cura párroco declararan en su nombre la clausura del convento.
Al efecto, pues, a las últimas horas de dicho día, reunidos por última vez dentro del convento los sacerdotes de Mataró con los otros principalmente afectos a la casa, la reverenda madre Escolástica manifestó que tenía el placer de comunicarles que había sido nombrado capellán del convento el reverendo don José Antonio Gombáu, y para la dirección <*18*> espiritual el reverendo don Juan Bautista Maspons. Que asimismo por encargo del prelado debía proceder a la designación de los cargos que debían ocupar las religiosas en la nueva comunidad; y que al efecto pareciéndole la más oportuna ocasión aquella, nombraba a sor Juliana del Sagrado Corazón de Jesús, presidenta; sor Brígida... Vicaria...
De cuyos nombramientos dio cuenta la reverenda madre abadesa al prelado en oficio de..., que fueron confirmados por el mismo en oficio de...
Terminado este acto, entonaron el Magnificat las religiosas; después del cual y de una sabrosa refección sazonada con la espiritual y agradable conversación de las mismas, puestos todos en las puertas del convento, el señor Domingo y Sol, declaró a nombre del Ilmo. Señor Obispo de la diócesis de Tortosa, cerrada la clausura del convento de las <*19*> religiosas del convento de la Divina Providencia de Vinaroz; pidiendo al Corazón de Jesús y a la Divina Madre, y poniendo por intercesores especiales a san Miguel Arcángel y a san Antonio de Padua (abogados particulares de aquella casa) eternas bendiciones sobre ella, y que las librarán perpetuamente de los incursos del enemigo para que jamás pudiera ser profanada.
Así terminó tan felizmente la empresa de esta obra santa, en la que el Señor quiso manifestar tan claramente los admirables designios de su misericordia para con todos aquellos que no buscan sino a Él y confiando solo en los cuidados de su Providencia.
Séale a Él la gloria; y que el convento de la Providencia de Vinaroz sea perpetuamente el consuelo del Corazón de Jesús, la honra de la Divina Madre, el asilo de corazones humildes, y la salvación de muchas almas.
Una circunstancia vino a nublar la alegría general de esta solemnidad. El Señor no ofrece gozo sin cruz. La satisfacción que embargaba a todos debía ser mezclada con la mirra de la amargura y de la tribulación. El Señor quería una víctima que acompañara a ese sacrificio que a su honor y gloria se acababa de erigir y escogió la que sin duda era más grata a sus ojos, y más <*20*> apreciada de los demás para que fuera más general el homenaje de profundo y doloroso acatamiento a sus admirables disposiciones.
El reverendo don Narciso Isart determinó regresar junto con don Ramón Anglada, al día siguiente, jueves, deteniéndose ambos un día en Tortosa accediendo a las instancias que se le hicieron, a pesar de encontrarse el primero algún tanto delicado. Pero al llegar a Mataró se sintió más indispuesto el señor Isart, viéndose obligado a ponerse en cama y falleciendo a los 25 días (de enero) víctima de una pulmonía. Inútil es expresar el acerbo dolor que debía causar, ya a la comunidad de Mataró privada como estaba al mismo tiempo de la presencia de la madre Escolástica, como a las religiosas de Vinaroz, cuyas almas había cuidado tantos años, y que a lo amargo que las había sido su separación de él, se agregaba el de su inesperada pérdida para siempre sobre la tierra, cuando tan lejos estaban de presentirlo.
Séanos grato también consignar aquí que tan grande fue el sentimiento que causó su muerte en la población de Mataró, por el recuerdo de su humildad, de su celo y de sus virtudes todas, que toda ella acudió a tributarle sobre su cadáver las demostraciones más espontáneas y vivas y veneración; de tal suerte que no se oía en las calles y aun en las fábricas más que el acento de esta expresiva palabra: “Ha muerto un santito”. Hasta los periódicos se ocuparon <*21*> detenidamente de su fallecimiento publicando sus bellas cualidades y el sentimiento producido por su muerte; y de un modo particular el diario “Correo Català” en su número de ...
Que este tributo de general admiración sirva de algún alivio a todas sus amadas religiosas las cuales habían sido su gozo, y que Dios dispuso que fueran ya su corona.
Colocación de la primera piedra de la iglesia de Vinaroz
y apertura de las clases
Los días iban corriendo y aliviadas algún tanto las religiosas del sentimiento causado por la pérdida del señor Isart, pensó la madre Escolástica en dar principio a la santa tarea de la enseñanza de las niñas a la cual se dedican las de la Providencia. Con el fin de solemnizar esta fecha, y confiando asimismo en la Providencia, resolvió que se procediera en el mismo día a la bendición y colocación de la primera piedra de la iglesia, que faltaba todavía edificar, señalando para todo esto el día 1.º de marzo.
En este día, pues, el reverendo don Cristóbal Falcó, cura párroco de Vinaroz, comisionado por el Ilmo. Señor Obispo, y acompañado del clero todo y de las autoridades, y de un regular concurso (que no fue mayor porque <*22*> no se dio mucha publicidad al acto) bendijo la primera piedra según las prescripciones del Ritual, y que fue colocada en el ángulo de...
Seguidamente el joven orador don Buenaventura Pallarés, que con otros había venido de Tortosa para asistir a este acto, pronunció un sentido discurso, que oyeron perfectamente de dentro las religiosas que estaban presenciando desde unas rejas la bendición a la cual se unían llenas de gratitud y consuelo.
Inmediatamente se levantó una doble acta, colocándose una debajo de la piedra bendecida, encerrada en una ampolla de cristal, siendo firmadas ambas por varios de los más distinguidos asistentes.
Después de la función las religiosas abrieron las salas de la enseñanza a las niñas que habían sido anteriormente aceptadas, a las cuales consagraron a la Divina Providencia.
Regreso de la madre Escolástica a Mataró
Encauzada ya la marcha de las clases y demás cosas de la comunidad de Vinaroz, pensó la madre Escolástica en fijar y disponer su regreso a Mataró a donde era ya vivamente llamada.
Durante los últimos días de su permanencia <*23*> en el convento, las fue repitiendo a todas y a cada una en particular los consejos que tantas veces las había dado para la mejor observancia de la vida religiosa, y el fiel cumplimiento de los fines del instituto.
La víspera de su marcha, reunidas las religiosas en el coro, las hizo renovar el acto de consagración a la Divina Madre, poniéndolas y dejándolas bajo el cariñoso manto de tan dulce protectora, y haciéndolas protestar eterna fidelidad de hijas a aquella amorosa Madre de la cual tantos favores habían experimentado.
Réstanos también describir las escenas del despido de las madre Escolástica de sus predilectas hijas de las que se alejaba para siempre, y el amargo sentimiento de estas que perdían en ella una madre bajo cuyo cayado tan felizmente y por tantos años habían vivido y descansado, y las cuales no olvidarán jamás este día triste del 24 de abril en que le dieron el último abrazo, y se despidieron de ella. Plegue al cielo que ni el tiempo, ni la distancia, ni la separación sean jamás un motivo para que aflojen los lazos de afecto y de amor que une a las dos comunidades hermanas; y que se mantenga siempre entre ellas vivo el fuego de la caridad, de la simpatía y de una santa emulación en el servicio del Señor, y hasta una mancomunidad de sentimientos por el bienestar y el alivio de las dos comunidades <*24*> en todo cuanto puedan necesitar y convenirlas.
En este mismo día 24 de abril salía de Vinaroz la reverenda madre Escolástica acompañada de sor Inés... y del señor Domingo y Sol, al que había invitado fuera a buscarla para acompañarla otra vez a su regreso.
Se detuvieron un día en Tortosa con el objeto de conferenciar con el prelado, según los deseos que este y la madre abadesa se habían manifestado. Durante las horas que permanecieron en Tortosa, se albergaron en la casa-enseñanza de las hermanas de la Consolación.
Verificada la entrevista con el señor obispo marcharon hacía Barcelona uniéndose en Tarragona el señor doctor don Benito Vidal y el doctor Torras.
Se detuvieron un día en Barcelona, donde fueron visitadas por el vicario capitular don Juan de Palau y Soler y varias personas, dirigiéndose a Mataró la tarde del día...
En la estación de Mataró fueron recibidas por muchas personas que las aguardaban, entre ellos el benemérito don Ramón Anglada, cuya vista conmovió demasiado vivamente a la madre Escolástica recordándole la pérdida de su compañero el reverendo señor Isart.
Al llegar al convento fueron introducidas en la iglesia por el muy piadoso e ilustrado joven sacerdote doctor don José Nunell, que había sido nombrado recientemente por el prelado director de la casa en sustitución del difunto padre <*25*> capellán.
Después de dar gracias a la Virgen por su regreso penetraron en el convento, siendo recibidas nuevamente por los brazos de sus estimadas hijas y hermanas mezclándose las lágrimas de alegría y de dolor al retoñar la memoria de los tristes episodios ocurridos durante los días de su ausencia.
Que el Señor premie y bendiga a la reverenda madre Escolástica por sus fatigas y sacrificios por la fundación de la casa de Vinaroz, la conceda ver la multiplicación de su instituto en diferentes lugares, si ha de ser para la gloria de Dios.
Y al terminar esta breve narración, no podemos menos de encargar a las religiosas de Vinaroz el cuidado de consignar después de cada trienio lo ocurrido en la casa, y confiarlo para la redacción a una mano entendida, a fin de que se conserve perpetuamente la memoria de las bendiciones que el Señor en su bondadosa Providencia quiera enviar sobre ella, así como también las noticias más interesantes relativas a la marcha general del instituto y al estado de la diócesis.
Entrada de algunas religiosas en el convento de Vinaroz
Ya antes... Fa un fret q. m' te la má gelada. Faltan poner algunas <*26*> cosas, pero lo dejo para otro día, y no quiero retardar el correo.
Basta, pues. Hoy día 17, y fiesta de santa Gertrudis lo envío ya.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 61, págs. 1-2
Solicitud para reelección de la Madre Abadesa
En fecha de 24 de junio de 1894, en las vísperas del regreso de la madre abadesa y socia, fundadoras de la Vall, que habían ido a fundar, se elevó a la Santa Sede solicitud, firmada por todas las monjas de esta comunidad, pidiendo que pudiese ser reelegida, en virtud de la nueva fundación, y del poco tiempo que estaba fundado el convento.
El vicario capitular la elevó a Su Santidad, manifestando ser verdad lo expuesto, pero que según su parecer no debía ser admitida.
Entretanto debía venir la contestación de Roma expidió oficio dicho vicario capitular nombrando presidenta a dicha hermana sor Providencia hasta que resolviera la Santa Sede. No vino aprobada la solicitud, y desde entonces continua presidenta.
La [?]. Para tranquilidad suya, a pesar de que V. E. se le pide, pues, manifestar, aunque sea más que oficiosamente, por oficio, si debe continuar en este estado hasta el próximo año, que constituiría un trienio, o proveer de otro modo, y procederse a elección. <*2*>
Ha vuelto a surgir la idea.
Ha vuelto a pensarse;
otra vez ha surgido la idea
de celebrar.
Otra vez se ha propuesto la idea de fundar un colegio en Roma y ha sido aceptado. Esta idea ha sido aceptada por los sacerdotes Operarios diocesanos a los cuales he puesto al frente del pequeño seminario de ésta.
Dichos sacerdotes, en el caso que los prelados resuelvan enviar alumnos sugerían algunos proyectos, se hagan suscripciones, y algún premio.
Además según manifiestan los [?] estos ofrecen la [?]
Escritos III, vol. 2.º, doc. 62, págs. 1-2
Programa de inauguración
del convento de la Divina Providencia de Vinaroz
Solemnes funciones con motivo de la inauguración del convento
de religiosas de la Divina Providencia en la villa de Vinaroz
Día 3 de enero: por la mañana, a las... y media, la bendición de la capilla, que hará el Ilmo. Señor Don Jacinto Peñarroya.
Por la tarde será la entrada de la religiosas. A las 5, función solemne en acción de gracias en la iglesia parroquial, predicando el renombrado orador Muy Itre. Señor Don Andrés Noguera, arcediano de Tortosa.
Día 4: A las nueve, misa por el Ilmo. de Tortosa, y sermón en la misma iglesia parroquial. Acto continuo será la procesión que debe conducir a Jesús sacramentado a la nueva capilla donde será venerado. Depositado el Señor, se leerán versos en la plaza de...
A las 2 y media de la tarde se cantará el trisagio en la... de la Virgen de la Misericordia, Patrona de la Villa.
Por la noche, <*2*> a las seis, una velada literaria que dará la Juventud católica de Tortosa, a la que se invitará particularmente.
Día 5. A las siete y media, misa de comunión general en la nueva capilla del convento, con plática que dirá el Muy Iltre. Señor don Benito Vidal, canónigo de Tarragona.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 63, págs. 1-4
Notas sobre la fundación
del convento de la Divina Providencia de Vinaroz
La edificación del convento de Vinaroz se adelantó mucho, y escribieron de Tortosa por si podían esperar que fuese la fundación el día de la Purísima Concepción de aquel [año], caso que estuviese terminado el edificio. La madre abadesa contesta que no podía ser, porque el 25 era elección, y era mejor guardarlo para primeros de año.
El día 25 se hizo la elección en Mataró. Ya que no había podido ser la fundación aquel día, la abadesa determinó hacer la designación, y después de la comunión.
Entretanto se fueron haciendo los preparativos y sucediendo comunicaciones entre ambos puntos.
Se resolvió realizar el viaje de las religiosas y la fundación por la octava de los santos Reyes, y el señor obispo de Tortosa mandó comisionado para venir a buscarlas al mismo señor que vino la primera vez. Este salió de Tortosa el 29 <*2*> de diciembre, y conferenció antes con el señor vicario capitular doctor don Juan Palau y Soler, el cual se complació en renovar todas.
Con el fin de prepararse mejor hicieron un triduo de retiro.
No podemos describir la conmovedora escena.
Bajaron a la iglesia.
Enseguida se dirigieron a la estación.
A las 6 y media se puso en marcha el tren, llegando a Barcelona a las... y pernoctando en casa la...
Al día siguiente, a las 5 de la mañana, se dirigieron a Vinaroz, uniéndose en Tortosa el Ilmo. Señor Obispo y muchos sacerdotes y señores.
A las 2 de la tarde llegaron a Vinaroz.
Al día siguiente se hizo una gran función en la parroquia para trasladar el Sacramento, pero no habiendo podido por el mal tiempo, y se hizo a la tarde, recibiéndolo las religiosas con el Tedeum.
Al día siguiente hubo comunión general, y el obispo visitó el convento.
El día 14 celebró la misa el obispo, después de la cual entró otra vez y se despidió de las religiosas para volverse a Tortosa, mandando que la tarde de aquel día se declarase cerrada la clausura a su nombre, dejando nombrados para director a don...
El mismo día se nombraron los cargos de...
El padre M y al [?] <*3*>
Señor don...
Muy señor mío: Espero me dispensará la libertad que me tomo de dirigirme a usted para pedirle un obsequio.
He hecho grabar la adjunta estampa del Santo Angel de España, que ha merecido ser muy recomendada por las Revistas de Santa Teresa y la Popular de Barcelona.
Aunque se venden estas estampas en la Administración de dichas revistas, no obstante deseo sean más conocidas, para que sea más venerado el Santo Angel.
Por lo tanto, si hay en esa algún estampero católico u otra persona de confianza que tuviese que aceptarlo, estimaría de usted se tomara la molestia de proponerle si quiere encargarse de la venta de dichas estampas en comisión, debiéndolas vender precisamente al precio anunciado en las revistas, esto es:
Las caladas a 7 reales docena (de 13)
y seis cuartos una y,
Las sencillas a 4 reales y medio docena
y cuatro cuartos una.
Se abonará el 15 % de las docenas que vendan, aunque él las espediera de una en una.
Las que no puedan venderse se recibirán otra vez.
El producto de la venta, si alguno existe, cubiertos los gastos de la plancha y demás, se invertirá en otro objeto relativo al culto del Santo Angel.
Si usted encuentra quien se ofrezca a aceptar este encargo, estimaré me lo escriba, y que pida las docenas que quiera, que se le mandarán por correo, esperando acusará recibo apenas las tenga.
Dando a usted anticipadas las gracias, se ofrece para cuanto pueda serle útil afectísimo y s.s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Colegio de vocaciones eclesiásticas de San José. Tortosa
Escritos III, vol. 2.º, doc. 64, págs. 1-2
Congregación de San Luis
Congregación de San Luis
Artículos adicionales
Siendo la devoción al sagrado Corazón de Jesús encargada [de] propagar de un modo especial a los congregantes de San Luis (art. 21), y habiendo sido este santo el más afecto al Corazón del Verbo divino, la Congregación se propone honrar y reparar al sagrado Corazón de Jesús, principalmente en el Sacramento de su amor, y adopta el propagar esta devoción como uno de los medios preferentes de su acción. Al efecto:
Artículo 1.º Los congregantes ofrecerán cada día los sencillos actos del Apostolado de la oración y harán un ratito de oración (cinco minutos al menos), meditando principalmente los sentimientos, penas y afectos del sagrado Corazón.
Artículo 2.º La Congregación dedicará cada mes una función al sagrado Corazón en el modo y forma que se prescriba.
Artículo 3.º Cada Congregación se consagrará al divino Corazón renovando cada año esta consagración <*2*> el día de la festividad del mismo sagrado Corazón.
[Artículo] 4.º Se promoverá dentro de la Congregación y fuera de ella, la Vela continua o Guarda de honor al sagrado Corazón, y demás prácticas que se propongan, para que constituyan los congregantes la verdadera juventud reparadora del Sagrado Corazón de Jesús.
Asimismo se procurará como medio más eficaz de unión, y para el fomento de la piedad, instrucción y honesta recreación de los congregantes, el establecimiento de gimnasio en los puntos o congregaciones que se pueda, con un reglamento por la Junta diocesana; así como también el sostenimiento y propagación de una Revista de la Juventud de San Luis, si esta llega a publicarse.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 65, págs. 1-2
Apuntes sobre la Congregación de San Luis
Protector, la limosna. Son invitados a las secciones...
Si alguno [?] podrá considerarse como socio honorario satisfaciendo la cuota y tendrá derecho a las asistencias, a las [?] funciones, y local de la Asociación; pero no tendrá cargos en la misma. Si perteneciera a la 3.ª sección, tendría derecho a los sufragios de la misma.
Si mirara por el fomento vocaciones (cada año).
Cuando el director cesa, el Ordinario 45.
Podrán ser excluidos (38).
Vide (41).
Título para cada sección parcial.
Exclusión.
Modo de hacer los funerales. Funerales 32.
Modo de investir los congregantes admitidos.
Ejercicios (24).
Conviene que en las sesiones establecidas vayan de un punto, otros señalados por el director.
Asistencia a los enfermos (31).
En los casos no prevenidos el director resuelve 44. <*2*>
El nombramiento por el director oyendo la junta; cada año media junta, excepción del secretario, dos años. Pueden ser reelegidos por el director.
Rifa para la adquisición de un órgano-armonium y otros objetos del culto para la capilla del nuevo edificio del Colegio de estudiantes de San José.
1.ª suerte: Un reloj remontador de plata.
2.ª Un magnífico escudo del sagrado Corazón de Jesús.
3.ª Una estatua de tres palmos de nuestra Señora del Sagrado Corazón.
N.º
Se sorteará en la sala de estudio que se está construyendo en dicho edificio, el día 5 de octubre de 1879.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 66, págs. 1-2
Reglamento para el Círculo de los Luises
Reglamento para el Círculo de los Luises de Almazora
Artículo 1.º La Congregación de San Luis de Almazora establece un Círculo o centro de recreación en el local N... de la calle de N.
Artículo 2.º Tendrán derecho al ingreso en dicho local todos los congregantes que estén inscritos en el registro de la Congregación, y no hayan sido dados de baja en la misma por la Junta. También tendrán derecho los protectores en los días y actos que la Junta del Círculo determine.
Artículo 3.º Serán protectores aquellos que no pudiendo ser congregantes por su estado, la Junta quiera conferirles este título, y por el tiempo que a la misma pareciera.
Artículo 4.º En el local del Círculo habrá <*2*> lecturas amenas, y se permitirán los juegos lícitos y decentes que la Junta acuerde con consentimiento del director, y se procurarán promover algunas veladas literarias y aun dramáticas, en las festividades que el director de la Congregación determine.
[Artículo] 5.º Para el buen orden y régimen del Círculo habrá una junta compuesta de:
Presidente,
Vice,
Tesorero,
Secretario,
Vice.
Estos nombramientos serán del director, y amovibles por el mismo, y podrán ser elegidos para estos cargos lo mismo de entre los congregantes que de los protectores, excepto el presidente de la Congregación, que es individuo nato de la Junta, con el cargo en la misma que el director designe.
[Artículo] 6.º El Círculo se sostendrá de las limosnas y ofrendas de los congregantes y protectores.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 67, págs. 1-2
Propuesta a los operarios
Se propone a los Operarios y a su juicio el adjunto proyecto y se les pregunta, puestos ante Jesús, su parecer sobre:
Si puede y debe la Hermandad proceder pronto o tarde a la dirección y ejecución del pensamiento expresado en el proyecto, o debe ofrecerlo a la Compañía de Jesús, según se expresa en la adjunta carta al padre provincial. <*2*>
- Cal - Ahora en la plática debe haberlos hecho.
- Cong.- Título. Acaparar la juventud.
- Ser solo auxiliares.
- Peregrinación a San Luis.
- No sé si Jesús lo quiere servirse de nosotros, o vendrá otra institución que lo abarque.
- Los salesianos tienen vocación, y con todo no son ellos.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 68, págs. 1-4
Fondos para un local de recreación
Uno de los medios de que se ha valido el espíritu del mal en estos últimos tiempos ha sido abrir centros de recreación desconocidos a nuestros padres, y con el pretexto de un solaz necesario en los días festivos ha logrado introducir en los jóvenes la disipación primero, y después la relajación, atándoles allí con las cadenas del respecto humano por las amistades adquiridas en estos lugares casi todos ellos impregnados de una atmósfera viciada con lecturas, ideas y ejemplos nada edificantes.
Para contrarrestar este mal se han formado varias instituciones, principalmente en algunos puntos de Cataluña, a fin de atraer la juventud bien nacida y hacerla pasar santa y agradablemente las tardes de los días festivos. La Congre- <*2*>gación de jóvenes de San Luis Gonzaga de esta ciudad, queriendo llenar el vacío que deja la necesidad de un esparcimiento en la juventud, ha resuelto ensayar esta obra de piedad y de recreación para los jóvenes pertenecientes a la misma congregación.
Al efecto, ha adquirido un espacioso terreno en un lugar retirado del ensanche del Temple donde pueden acudir los jovencitos y distraerse los días festivos mediante un rígido reglamento y bajo la absoluta dependencia de los directores de la Congregación.
Pero siéndoles indispensable levantar un modesto local en el ya mencionado terreno y adornar el sitio convenientemente, <*3*> se ve precisada a acudir a un anticipo voluntario de mil duros, por no contar hoy la Congregación con los recursos suficientes; cuyo préstamo espera obtener de las personas de buena voluntad, y con las bases siguientes:
1.ª Se emitirán acciones de diez duros.
2.ª Cada año se amortizarán diez acciones a lo menos (pues la Congregación espera que podrán ser más) y que serán sorteadas el día de la Purísima Concepción o las fiestas de Navidad.
3.ª Si los cooperadores son de los que pertenecen a la congregación como activos, quedarán exentos hasta el reintegro de la acción o acciones de satisfacer la cuota mensual que pagarán los demás congregantes.
4.ª Si los benefactores no son, o <*4*> por su estado no pueden pertenecer como socios activos a la congregación, se les expedirá el título de protectores perpetuamente, con los derechos que el reglamento da a los mismos de la libre entrada y asistencia a todos los actos de la congregación y del gimnasio, sin satisfacer otra cuota para ello.
Manuel Domingo y Sol Ramón Trinchent
Joaquín Cedó José Rubio Lluis
Escritos III, vol. 2.º, doc. 69, págs. 1-2
Reglamento del Gimnasio de los Luises
[Reglamento del] Gimnasio de los Luises
La Congregación de San Luis establece el Gimnasio, o sea, local para el honesto esparcimiento de los congregantes.
Tendrán derecho a asistir los congregantes que no hayan sido excluidos de la Congregación, los protectores y honorarios de la misma.
Son protectores aquellos a los cuales se les dé este título a juicio de la Junta de la Congregación, según el reglamento, y honorarios los sacerdotes.
El Gimnasio está establecido en la propiedad de don Manuel Domingo y Sol.
Si se deshace, los muebles pasarán a la Congregación, pagadas las deudas; si no es de los acreedores.
Se sostiene con los donativos voluntarios.
Toda clase de juegos lícitos.
Para el régimen se nombra una Junta por el director de la Congregación. El presidente de la Congregación es vocal nato del Gimnasio.
La Junta se compone de presidente, tesorero, secretario, inspectores y vocales. <*2*>
Todos estos se repartirán la vigilancia.
Pueden ser excluidos del Gimnasio los que la Junta disponga, con anuencia del director, aunque sean individuos de la Congregación.
Las sesiones, orden y cuidado, horas del Gimnasio, etc., se marcarán por la Junta.
[Nota sobre Colegios]
Portería. No saldremos de ella.
Quieren porteros: 1.º para evitar a los otros tanto trabajo. 2.º para llamarles a cualquier recado.
No es argumento la puerta de Valencia.
[?] N. N.
Carta de Serrano.
Adelino. Carta de Roma.
Fiesta de san José en Tortosa.
Id. en Valencia.
Visita del seminario al prelado.
Papeles de Enrique.
Enfermería y Vilá.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 70, págs. 1-4
Reglamento provisional del Gimnasio de los Luises
Gimnasio de los Luises
Reglamento provisional
Artículo 1.º El Gimnasio de los Luises es el local destinado a la recreación y honesto esparcimiento de los congregantes de San Luis.
2.º Es condición indispensable para pertenecer al Gimnasio que estén inscritos en la Congregación, al menos como aspirantes de ella.
3.º La Junta de la Congregación es la que está al frente del Gimnasio o círculo y tiene en él iguales atribuciones bajo la absoluta autoridad del director de la Congregación.
4.º Se establecerán toda clase de juegos, y demás medios de recreación, acordándolos antes la Junta. Esta indicará además las cantidades que puedan ponerse en cada uno de los juegos, así como también el precio de lo que se crea prudente proveer y expender en el Gimnasio.
5.º La cuota mínima de los asociados <*2*> al Gimnasio es de dos reales mensuales. No obstante, la Junta podrá acordar para los que individualmente manifiesten de palabra o por escrito no poder subvenir con esta cuota, la de un real mensual.
6.º La insolvencia de la cuota respectiva por tres meses consecutivos, indicará darse de baja el insolvente, y no podrá de nuevo ser admitido sin nueva solicitud.
7.º La Junta cuidará de que cada día festivo, o en los que se determine abrir el Gimnasio, haya al cuidado de él, un individuo de la misma asociado de uno o más prefectos. Estos están obligados a este turno, no mediando razón para excusarse, que en este caso expondrán al presidente.
8.º Todos estos cuidarán del orden en el Gimnasio, y sus disposiciones serán atendidas, como si fueran emanadas de la Junta, pudiendo despedir interinamente a cualquier individuo, si lo creen <*3*> conveniente, dando después cuenta de sus disposiciones a la Junta.
9.º Se procurará todos los meses una representación teatral, una sección literaria, y habrá una función mensual según el reglamento de la Congregación.
10.º La falta de asistencia por tres veces consecutivas, o cinco al año, a la función religiosa, sin fundar antes la no asistencia al prefecto respectivo, o al presidente, será motivo para la expulsión del Gimnasio, y aun de la Congregación.
11.º La tarde de la función mensual religiosa, no se admitirá en el Gimnasio a ningún individuo durante el tiempo que dure aquel acto.
12.º Las composiciones para las secciones literarias, así como también los dramas que se representen, deberán ser antes revisadas por el director, o por otro comisionado por el mismo.
13.º La Junta podrá acordar <*4*> la expulsión temporal o perpetua del Gimnasio de cualquier individuo, sin estar obligada a darle explicaciones.
14.º Los que sean dimitidos, lo mismo que los que dejen de pertenecer voluntariamente al Gimnasio, no tendrán derecho a reclamación alguna, respecto de cuotas y demás del Gimnasio.
15.º Ningún acuerdo tendrá efecto sin la voluntad y asentimiento del director, el cual es asimismo, y será el único propietario del Gimnasio, y de cuanto a él perteneciera.
16.º Los aspirantes a la Congregación que, según el reglamento, pueden serlo los que todavía no comulgan, podrán ser admitidos al Gimnasio, pero resolviéndose antes por la Junta para cada individuo en particular, según su edad y condiciones.
17.º Los protectores de la Congregación, según el reglamento de la misma, podrán pertenecer al Gimnasio, satisfaciendo la misma cuota que los socios efectivos.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 71, pág. 1
Reglamento del Gimnasio de los Luises de Tortosa
Reglamento del Gimnasio de los Luises de Tortosa
Art. 1.º Se admitirán gratuitamente en el local del Gimnasio, los domingos u otros días que se disponga, [a] los jóvenes que pertenezcan a la Congregación de San Luis, y no hayan sido excluidos de ella, con el objeto de entretenerse en recreación honesta.
Art. 2.º La Junta de la Congregación dispondrá haya en el Gimnasio juegos variados para el entretenimiento de los jóvenes, y que se hagan periódicamente sesiones literarias o de recreo.
Art. 3.º El presidente y Junta fijarán el modo y horas en que deban dedicarse los jóvenes a los respectivos juegos que se establezcan en los días en que se abra el Gimnasio.
Art. 4.º La Junta podrá excluir del Gimnasio a los que crea prudente, así como admitir a otras personas en casos particulares, siempre con el consentimiento del director, que [es] el único dueño del Gimnasio, y de cuanto a él pertenezca.
Tortosa, 8 de abril.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 72, págs. 1-2
Reglamento del Gimnasio de San Luis
Gimnasio de San Luis
Art. 1.º La Congregación de San Luis de esta ciudad tiene establecido un local-gimnasio, para el esparcimiento de los congregantes, en el ensanche del Temple, calle de N.
2.º Tienen derecho a asistir a dicho centro de recreación todos los congregantes que no hayan sido dados de baja en la Congregación.
3.º También pueden asistir a él los protectores, que son aquellos que por su estado no pueden pertenecer a la Congregación, pero que esta les tiene conferido este título.
4.º El Gimnasio se sostendrá de los donativos voluntarios y limosnas que él recoja.
5.º Para la inspección, dirección y buen orden del Gimnasio se nombrará por el director una Junta, compuesta de individuos de la Congregación o de protectores; dicha Junta se compondrá de presidente, vicepresidente, tesorero, secretario, vicesecretario y cuatro vocales. El secretario cuidará de anotar los acuerdos que se tomen por la Junta, de fijar los anuncios, de llevar las listas, etc. El vicesecretario le ayudará e instituirá y cuidará de la biblioteca. El tesorero cuidará de recoger y anotar los donativos y limosnas. El presidente y vicepresidente presidirán las reuniones, y ejecutarán los acuerdos, que serán siempre con la anuencia del director. El nombramiento de estos cargos es del director. El director de la Congregación es vocal nato.
6.º Podrán ser despedidos del Gimnasio <*2*> perpetuamente por acuerdo de la Junta, a juicio de esta, con la anuencia del director.
Pero cualquiera de la Junta puede en caso particular despedir del Gimnasio interinamente a cualquier individuo, que a su juicio lo merezca.
7.º Si se deshiciese el Gimnasio, y existiese algún fondo a nombres propios, será de la Congregación.
8.º Los juegos, horas que debe estar abierto el Gimnasio, y demás relativo a la marcha del mismo, se acordará todo por la Junta del Gimnasio.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 73, págs. 1-4
Protectorado del Gimnasio de San Luis
Los infrascritos asociados voluntariamente para contribuir al desarrollo del Gimnasio de los Luises de Tortosa, establecido con el objeto de que tengan sus reuniones y lugar de esparcimiento los jóvenes de la Congregación, y con el fin también de cooperar y compensar en parte los gastos empleados en el levantamiento del edificio por el propietario del mismo y director de la Congregación, don Manuel Domingo y Sol, nos comprometemos cada uno a sufragar por dichos gastos y por los réditos que se están satisfaciendo de parte del capital empleado, la cantidad de 6 duros anuales cada uno por espacio de diez años a contar desde la fecha, en el caso de que los productos sobrantes del Gimnasio no los sufraguen, y en la forma siguiente:
1.º Los asociados tienen derecho por medio de una comisión <*2*> de tres individuos elegida de entre los mismos, a intervenir en los ingresos que se obtengan y medios que se excogiten para ello, y a los gastos que en el mismo deban hacerse, a fin de obtener los sobrantes de los sesenta duros anuales, que importa el compromiso total de todos.
2.º Por lo mismo no podrán hacerse mayores gastos en el sostenimiento del Gimnasio que los que los comisionados autoricen.
3.º Si los sobrantes de dicha administración no llegasen a los sesenta duros, que es lo que importa el compromiso común, cada uno se obliga a enjugar pro rata el déficit que resulte o el total si no mediara ningún sobrante.
4.º En el caso que el edificio se vendiera o se transfiriese para otros objetos, quedan libres del compromiso.
5.º Este compromiso lo es su voluntad transferir a sus herederos, los cuales entrarán en los mismos derechos de intervención. <*3*>
Los infrascritos asociados voluntariamente, para contribuir al desarrollo del local-gimnasio de los Luises de Tortosa, establecido con el objeto de que tengan santo esparcimiento los jóvenes de la Congregación, y con el fin también de cooperar en parte a los gastos empleados en el levantamiento del edificio por el propietario del mismo y director de la Congregación, don Manuel Domingo y Sol, nos comprometemos a sufragar cada uno por dichos gastos y pago del rédito que se está satisfaciendo de parte del capital empleado, la cantidad de 120 pesetas anuales cada uno, por espacio de diez años a contar desde la fecha, en caso de que los productos sobrantes de la administración del Gimnasio no los sufraguen, en la forma siguiente:
1.º Los asociados tienen derecho por medio de una comisión de tres individuos elegidos de entre los mismos, a intervenir en los ingresos <*4*> que se obtengan por los medios que se adopten para el sostenimiento del Gimnasio, y en los gastos que para lo mismo deban hacerse, con el fin de procurar de los sobrantes de dicha administración los sesenta duros (o sean las 300 pesetas), que importa el compromiso total de todos los individuos asociados.
2.º Por lo mismo no podrán hacerse en el Gimnasio mayores gastos en el sostenimiento del Gimnasio que los que los comisionados autoricen.
3.º Si los sobrantes de dicha administración no llegaran a las 300 pesetas, cada uno se obliga a enjugar el déficit pro rata, o al total, si no mediara ningún sobrante.
4.º En el caso que el edificio se vendiese o se trasfiriese para otros objetos, quedan libres del compromiso.
5.º Este compromiso es real, y por lo tanto se trasfiere a sus herederos, que entrarán en los mismos derechos de intervención.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 74, pág. 1
Reglamento del Gimnasio de los Luises
El Gimnasio de los Luises
[1.º]. Para el mejor orden, y organización y dirección, y para el desarrollo de los fines de la Congregación del Gimnasio, habrá una sección llamada Protectorado de San Luis, compuesta lo mismo de congregantes que de protectores que, por medio de una Junta, atienda a estos objetos.
2.º Será individuo nato de dicha Junta el presidente de la Congregación.
3.º Para la mejor observación del reglamento interior del Gimnasio, y para evitar toda clase de abusos, habrá todos los domingos los individuos del Protectorado que se señalen, los cuales juntos con los prefectos de la sección, que se designen, son los encargados de la vigilancia y buen orden del Gimnasio.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 75, págs. 1-2
Préstamo a favor del Gimnasio de los Luises
Proyecto
1.º Se hace un préstamo de mil duros al 6 por 100, hipotecándolos en el local-gimnasio, a fin de que estos mil duros se inviertan en las obras del mismo, y para el esparcimiento y comodidad de los congregantes.
2.º Los infrascritos diez individuos del Protectorado se comprometen individualmente para el reintegro de este capital:
1.º A satisfacer durante estos diez [años] de los fondos del Gimnasio los 60 duros de rédito, y además 40 duros anuales como amortización del capital. Si los fondos del Gimnasio no alcanzaran a la cantidad de los 100 duros, se obligan a satisfacerlos los infrascritos a pro rata, hasta la cantidad de 20 duros anuales cada uno por espacio de diez años.
2.º La cantidad que faltare a satisfacer después de los diez años se <*2*> obliga a pagarla el propietario del edificio, quedando éste sin ninguna obligación ulterior respecto de los fiadores.
3.º Dicha cantidad deben irla pagando en cualquier evento, y solo cesará el compromiso en el caso que se vendiere el edificio para dedicarlo a otro objeto.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 76, págs. 1-2
Proyecto de empréstito
para las obras del Gimnasio de San Luis
Proyecto de empréstito de 1000 duros
para ensanchar las obras del local del Gimnasio de San Luis
1.º Se emitirán acciones de 50 duros, al interés anual del 6 por %.
2.º El Gimnasio pagará el interés, mas podrá amortizar siempre que quiera las acciones con la entrega de la cantidad correspondiente a cada uno.
3.º El interesado o accionista podrá reclamar el capital de la acción cuando quiera, pero dando un año de plazo al Gimnasio para la devolución de la cantidad.
4.º Para la seguridad de las acciones, si la Junta no correspondiese con su devolución o intereses, el propietario del huerto y local-gimnasio se compromete (garantiza) con escritura pública a los accionistas dicho huerto y local, y demás obras construidas y que puedan construirse.
5.º Las acciones podrán traspasarse, venderse, etc., pero conviene avisar al Gimnasio dicho traspaso.
6.º El propietario del Gimnasio puede siempre en todo tiempo <*2*> prescindir de la Junta del Gimnasio para la venta, traspaso, etc., de la finca y del edificio, pero contraerá en este caso el compromiso de pagar el interés de las acciones y su devolución.
1673,03
308,03
1365,00
Escritos III, vol. 2.º, doc. 77, págs. 1-2
Proyecto de financiación
de las obras del Gimnasio de San Luis
1.º Proyecto
Los diez infrascritos se comprometen personalmente a pagar anualmente por espacio de diez años, 10 duros al Colegio de San José [de] Tortosa, por las obras del Gimnasio de los Luises, en la forma siguiente:
1.º Pagarán diez duros anuales, siempre que no los sufragara el fondo del..., aunque dejaran de pertenecer al número de protectores, y aunque fuesen fallecidos.
2.º Los infrascritos tienen intervención por medio de una comisión nombrada por los mismos en la inversión de los fondos procedentes de la Congregación.
3.º Están obligados a ayudar con su respectiva cantidad, aunque el Gimnasio se suspendiera por fuerza mayor.
4.º Cesa esta obligación si el Gimnasio fuese vendido o cambiase de objetos actuales. <*2*>
Puig.
Grego -2
Paro.
Monfort.
Salvador-2
Foncuberta
Sabaté.
Pere-Pons(2)
Don.
40-2
80-4
120-7
160-9 ½
200-12
240-14
300-18
340-20
400-24
110 ½
Escritos III, vol. 2.º, doc. 78, págs. 1-2
Proyecto de finanaciación
de las obras del Gimnasio de San Luis
1.º proyecto
1.º El Gimnasio de los Luises se obliga a satisfacer al Colegio de San José 100 duros anuales por espacio de diez años, como reintegro de los mil duros que dicho Colegio ha adelantado para las obras del mismo en esta fecha, y a fin de que sirvan para mayor comodidad de los congregantes.
2.º Los diez infrafirmados se comprometen individual y personalmente a satisfacer hasta la cantidad de diez duros anuales durante dichos diez años, si los fondos del Gimnasio no alcanzan a satisfacer los cien duros anuales, y en proporción a las deficiencias de dicho pago.
3.º Dicha cantidad de diez duros se comprometen a satisfacerla los infrascritos en conciencia, aunque hayan dejado <*2*> de pertenecer por cualquier motivo al Protectorado, y aunque hubiesen fallecido, pudiéndose reclamar de sus herederos, y aunque el Gimnasio fuese cerrado por fuerza mayor.
4.º Cesará dicho compromiso, si el local del Gimnasio fuese vendido por el propietario que fuere de él, o se cambiase el objeto u objetos para que ahora sirve.
5.º Tendrán derecho los infrascritos a la intervención en la administración de los fondos de la Congregación y del Gimnasio por medio de una comisión nombrada de entre y por los mismos, sin cuya autorización no se harán gastos en la Congregación y en el Gimnasio y en los objetos de propaganda de la misma Congregación; todo a fin de que con los fondos antedichos se pueda atender principalmente al pago de la cantidad de los 100 duros, de la cual salen fiadores.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 79, págs. 1-2
Segundo proyecto de financión
de las obras del Gimnasio de los Luises
Proyecto 2.º
Los diez infrascritos, pertenecientes al Protectorado de San Luis, se ofrecen a adelantar por sí o por medio de otras personas a modo de acciones, la cantidad de mil duros, o sean cien duros por cada uno, para que se realicen con esta cantidad obras en el Gimnasio de los Luises, con las condiciones siguientes:
1.ª El Gimnasio reintegrará cada año cien duros en acciones de 25 duros cada una, de los fondos que se recauden del mismo Gimnasio
2.ª Al efecto, tendrán derecho los infrascritos, por medio de una comisión nombrada por los mismos, de intervenir en la administración del Gimnasio, y de la inversión de sus fondos, sin cuyo asentimiento no podrán hacerse gastos en el mismo, ni en sus objetos de propaganda, para que pueda <*2*> atenderse ante todo al reintegro de dichas acciones.
3.ª Si el Gimnasio fuese vendido por el propietario del local, o se cambiase el objeto del mismo, dicho propietario se obliga a reintegrar inmediatamente las acciones que falten a satisfacer. Solo en el caso de que el Gimnasio fuese cerrado por circunstancias de fuerza mayor, o por disposición de la autoridad, podría el propietario reintegrar las acciones periódicamente, a razón de cuatro de ellas, o sea, de cien duros anuales.
4.ª Terminados que sean los diez años, el propietario queda libre de todo compromiso, y sin obligación alguna de reintegro, en razón a que ha prestado graciosamente y sin intereses ni arriendo alguno, el actual local que es de triple valor que el de la cantidad que se emplee.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 80, págs. 1-2
Anotaciones sobre el Gimnasio
1.º Acciones de 25.
2.º Buscar mil duros; amortizables 50, y pagar el rédito; los 10 en lugar de la cuota por diez años comprometiéndose a ello.
3.º Si se quiere invertir todo en gastos del Gimnasio, 10 duros por cada uno.
4.º Perepons, si quiere que se gaste todo, busque; si son mil duros, yo se los devuelvo; si son más, los diez amortizarlos cada año a cinco duros. <*2*>
[1.º]. Varios proyectos hasta ahora.
100 acciones de 10 duros.
2.º Buscar cien duros cada uno con esta amortización.
10 duros anuales.
3.º Buscar capital y pagar el rédito.
Apostolado. Protectorado. Hermanos.
- Dar vida al Apostolado.
- Junta del Gimnasio: de protectores, apóstoles y honorarios.
- Consagración. Reglamento.
- Llevar chicos.
- Suscripciones.
No tengo tiempo.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 81, págs. 1-7
Apuntes diversos
1.º Conviene que sean solteros.
2.º Reglamento y comisión.
Pallarés.
Giménez.
José Pastor.
Delsors, abogado.
José Duart.
Juan Bellpuig.
Wenetz.
3.º Junta provisional.
4.º Cuotas. <*2*>
Ignacio Rega. Consultor.
[?] Consultor.
José Fabreguet. Tesorero.
Olesa. Tesorero.
Vilá. Vicepresidente.
Pastor. Bibliotecario.
Antonio Pallarés. Presidente.
Antonio Delsors. Abogado.
Bau.
Duart.
Belpuig. Concurso.
Monserrat.
Canidell [?]
Ramón Vergés Paulí. <*3*>
Escuelas en el Gimnasio
1.º Ser dos cosas distintas.
2.º Ruido. Desorden.
3.º Vergüenza de muchos.
4.º No querer asistir los hermanos.
5.º Si se forma el Protectorado.
6.º Aplazarlo a cuando estén las escuelas.
Punto
1.º El proyecto de Perepons.
2.º Apartado del Gimnasio.
3.º En otro patio distinto en el ensanche.
Medios
Que se discurran. Yo pagaré como el primero o a salir garante. <*4*>
Asuntos
Cuenta de la Comisión.
Plan de enseñanza.
Obras en el Gimnasio.
Empréstitos: 1.º Convencimiento de que se ha de devolver. 2.º Tomarlo a rédito, al 5 por %, quedando libres de las cuotas mientras no se devuelvan.
3.º Si podría amortizarse más.
4.º Yo respondo con un pagaré.
5.º Pagaré.
Consagración.
Anuncio.
Junta del Gimnasio. Distribución.
Ingresos
Protectores, 50 a dos reales 60
Id. id. cuatro reales 60
Suscripciones de congregantes: 100 60
Veladas públicas, 4 o 5 20
Rifas...2 mensuales 24
Café y juegos <*5*>
Gastos
Mensualidad del Gimnasio: 6 pesetas 72
Amortización de acciones, o sea, gasto de arriendo 100
Escuelas 30
[Total] 202
Plumas.
Material o cartapacios.
Li...
Libros, lecturas, cuentos.
Conferencias. Anuncios. San Antonio. <*6*>
Comisión
De los celadores: Antonio Pallarés.
De carrera acabada: Don Antonio Oliveres. Don Rosés.
Congregación de San Luis. Duart.
Antonio Wenetz.
Bellpuig.
Pastor.
Vergés.
Antonio Pallarés.
Gimnasio.
Carrera: Antonio Oliveres.
Rosés.
Delsort.
San Luis Oliveres.
Congregación. Alaguire.
Wenetz.
Reyes. Pastor. <*7*>
Don Antonio Pallarés.
Don Manuel Gimiso.
Don Francisco Rosés.
Don Antonio Wenetz.
Don José Duart.
Don Juan Bellpuig.
Don Narsiso Alogerin.
José Pastor.
Comisión de Reglamento.
Señor Rosés.
Señor Gimisio.
Señor Duart.
Señor Alogerin.
Señor Pallarés.
Señor Bellpuig.
Señor Wenetz.
Pastor.
Secretario: Francisco Olesa.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 82, págs. 1-3
Reglamento del Gimnasio de los Luises
Reglamento del Gimnasio de los Luises
1.º El Gimnasio de los Luises es el local destinado a la recreación y honesto esparcimiento de los congregantes y demás que disponga el director y la Junta del mismo.
2.º La Junta del Gimnasio que será compuesta de consiliarios y uno al menos de la junta de la Congregación y de protectores estará al frente del Gimnasio o círculo con todas las atribuciones convenientes para la buena marcha, orden y disciplina en el mismo. Los cargos son: presidente, vicepresidente, tesorero, secretario, bibliotecarios y vocales que nombrará el director y renovará cuando juzgue conveniente.
3.º Por lo tanto, serán aceptadas todas las disposiciones de la Junta por los congregantes y demás que asistan al Gimnasio, pudiendo cualquier individuo de la Junta despedir interinamente a cualquier individuo del Gimnasio, dando después cuenta a la Junta. Este podrá acordar asimismo la expulsión temporal o perpetua de cualquier individuo del Gimnasio sin necesidad de darle explicaciones, pero siempre <*2*> con la anuencia del director.
4.º La Junta procurará cada domingo por turno se designe a dos o más individuos de la misma para que atiendan personalmente a la vigilancia y orden del Gimnasio.
5.º Se establecerán toda clase de juegos y demás medios de recreación, acordándolos antes la Junta, así como las cantidades que puedan considerar en cada uno de los juegos, y toda clase de disposiciones que sean necesarias para cortar todo abuso.
6.º Se procurará asimismo que haya al año algunas veladas dramáticas particulares para los congregantes, protectores y protectoras, y a ser posible literarias cada mes a dos meses. Las veladas públicas se acordarán por la Junta.
7.º Como está prescrito en el reglamento de la congregación una función religiosa mensual, la falta de asistencia por tres meses consecutivos o cinco meses al año para los congregantes a dicha función mensual será motivo para la expulsión del Gimnasio, a no justificar la no asistencia ante el prefecto respectivo o presidente.
8.º Los aspirantes a la congregación que según el reglamento pueden ser los que todavía no comulgan podrán ser admitidos al Gimnasio, pero resolviéndose antes por la Junta para cada individuo en particular, teniendo presente <*3*> su edad y condiciones. Las cuotas que tanto los congregantes como los aspirantes deberán ser para el sostenimiento del Gimnasio se acordarán al director.
9.º Los honorarios y protectores pueden asistir a las funciones públicas del Gimnasio gratuitamente.
10.º Ningún efecto tendrá acuerdo sin el asentimiento del director, el cual es asimismo el único propietario del Gimnasio y de cuanto a este perteneciere.
11.º Se redactará un reglamento interior para el buen gobierno del Gimnasio, el cual se podrá ir modificando siempre que convenga por la Junta con asentimiento del director y se expondrá en la puerta del mismo Gimnasio así como cualquier otro aviso que convenga para los asistentes al mismo.
12.º La Junta del Gimnasio se reunirá siempre que el director lo disponga bajo la presidencia suya o de un consiliario comisionado por el mismo.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 83, págs. 1-3
Reglamento del Gimnasio de los Luises
Reglamento del Gimnasio de los Luises
1.º El Gimnasio de los Luises es el local destinado a la recreación y honesto esparcimiento de los congregantes y demás que disponga el director y la Junta del mismo.
2.º La Junta del Gimnasio, que será compuesta de consiliarios y uno al menos de la Junta de la Congregación y de protectores estará al frente del Gimnasio o círculo con todas las atribuciones y conocimientos para la buena marcha, orden y disciplina en el mismo. Los cargos son: presidente, vicepresidente, tesorero, secretario, bibliotecario y vocales que nombrará el director y renovará cuando juzgue conveniente.
3.º Por lo tanto, serán aceptadas todas las disposiciones de la Junta por los congregantes y demás que asistan al Gimnasio pudiendo cualquier individuo de la Junta despedir interinamente a cualquier individuo del Gimnasio, dando después cuenta a la Junta. Este podrá acordar asimismo la expulsión temporal o perpetua de cualquier individuo del Gimnasio sin necesidad de darle explicaciones, pero siempre con la anuencia del director.
4.º La Junta procurará cada domingo por turno se designe a dos o más individuos <*2*> de la misma para que atiendan personalmente a la vigilancia y orden de Gimnasio.
5.º Se establecerán toda clase de juegos y demás medios de recreación, acordándolos antes la Junta, así como las cantidades que puedan considerar en cada uno de los juegos y toda clase de disposiciones que sean necesarias para cortar todo abuso.
6.º Se procurará asimismo que haya al año algunas veladas dramáticas particulares para los congregantes, protectores y protectoras, y a ser posible literarias cada mes o dos meses. Las veladas públicas se acordarán por la Junta.
7.º Como está prescrito en el reglamento de la Congregación una función religiosa mensual, la falta de asistencia por tres meses consecutivos o cinco meses al año para los congregantes a dicha función mensual será motivo para la expulsión del Gimnasio, a no justificar la no asistencia ante el prefecto respectivo o presidente.
8.º Los aspirantes a la congregación que según el reglamento pueden ser los que todavía no comulgan podrán ser admitidos al Gimnasio pero resolviéndose antes por la Jun- <*3*>ta para cada individuo en particular, teniendo presente su edad, condiciones... Las cuotas que tanto los congregantes como los inspectores deberán ser para el sostenimiento del Gimnasio se acordarán al director.
9.º Los honorarios y protectores pueden asistir a las funciones públicas del Gimnasio gratuitamente.
10.º Ningún efecto tendrá acuerdo sin el asentimiento del director, el cual es asimismo el único propietario del Gimnasio y de cuanto a este perteneciere.
11.º Se redactará un reglamento para el buen régimen del Gimnasio, el cual podrá ser modificado siempre que convenga por la Junta con asentimiento de director y se expondrá en la puerta del mismo Gimnasio, así como cualquier otro aviso que convenga para los asistentes al mismo.
12.º La Junta del Gimnasio se reunirá siempre que el director lo disponga bajo la presidencia suya o de un consiliario comisionado por el mismo.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 84, págs. 1-3
Reglamento del Gimnasio de los Luises
Reglamento del Gimnasio de los Luises
1.º El gimnasio de los Luises es el local destinado a la recreación y honesto esparcimiento de los congregantes y demás que disponga el director y la Junta del mismo.
2.º La Junta del Gimnasio que será compuesta de consiliarios y uno al menos de la Junta de la Congregación y de protectores estará al frente del Gimnasio o círculo con todas las atribuciones convenientes para la buena marcha, orden y disciplina en el mismo.
3.º Por lo tanto, serán aceptadas todas las disposiciones de la Junta para los congregantes y demás que asistan al Gimnasio pudiendo cualquier individuo de la Junta despedir interinamente a cualquier individuo del Gimnasio dando después cuenta a la Junta. Este podrá acordar asimismo la expulsión temporal o perpetua de cualquier individuo del Gimnasio sin necesidad de darle explicación, pero siempre con la anuencia del director.
4.º La Junta procurará cada domingo por turno se designe a dos o más individuos de la misma para que atiendan personalmente a la vigilancia <*2*> y orden del Gimnasio.
5.º Se establecerá toda clase de juegos y demás medios de recreación, acordándolos antes la Junta, así como las cantidades que puedan interesar a cada uno de los juegos y toda clase de disposiciones que sean necesarias para cortar todo abuso.
6.º Se procurará asimismo que haya al año algunas veladas dramáticas particulares para los congregantes, protectores y protectoras y a ser posible literarias cada mes o dos meses. Las veladas públicas se acordarán por la Junta.
7.º Como está prescrito en el reglamento de la Congregación una función religiosa mensual, la falta de asistencia por tres meses consecutivos o cinco al año para los congregantes de dicha función mensual será motivo para la expulsión del Gimnasio, a no justificar la no asistencia ante el prefecto respectivo o presidente.
8.º Los aspirantes a la congregación que según el reglamento pueden ser los que todavía no comulgan podrán ser admitidos al Gimnasio <*3*> pero resolviéndose antes por la Junta para cada individuo en particular, teniendo presente su edad y condiciones. Las cuotas que tanto los congregantes como los aspirantes deberán ser para el sostenimiento del Gimnasio se acordarán al director.
9.º Los honorarios y protectores pueden asistir a las funciones públicas del Gimnasio gratuitamente.
10.º Ningún efecto tendrá acuerdo sin el asentimiento del director, el cual es asimismo el único propietario del Gimnasio y de cuanto a eso pertenece.
11.º Se redactará un reglamento interior para el buen gobierno, el cual se podrá ir modificando siempre que convenga con asentimiento del director, y se expondrá a la puerta del mismo Gimnasio, así como cualquier otro aviso que convenga para los asistentes del mismo.
12.º La Junta del Gimnasio se reunirá siempre que el director lo disponga bajo la presidencia suya o de un consiliario comisionado por el mismo.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 85, págs. 1-4
Peregrinación al sepulcro de San Luis Gonzalga en Roma
Peregrinación1 al sepulcro de san Luis Gonzaga en Roma
con motivo del tercer centenario de su muerte
Con el fin de ofrecer un tributo especial de amor al Patrono de la juventud san Luis Gonzaga; para estrechar los vínculos de una santa federación de la juventud piadosa en España y ser base de mayor impulso para las obras de fe y propaganda a que ella puede dedicarse; y como homenaje de filial afecto a la Santa Sede, se celebrará una peregrinación al sepulcro de san Luis en Roma para el mes de septiembre de 1891 bajo las bases y reglas siguientes:
Artículo 1.º Se invita a las congregaciones y centros de jóvenes católicos, y a todos los fieles de ambos sexos sin distinción de clases ni edades.
Art. 2.º Habrá una Junta central promovedora para la organización de esta romería.
Art. 3.º Habrá, a ser posible, otra Junta diocesana en cada obispado autorizada por la Central.
Art. 4.º Formará la Junta diocesana el director de la Congregación de la capital, si la hubiese, u otro sacerdote indicado por él, quien nombrará de entre los individuos de la junta o congregación un presidente, un tesorero y un secretario.
Art. 5.º Si en la capital de la diócesis no hubiese Congregación, o esta no quisiera adherirse a la idea de peregrinación, se invitará por la Junta promovedora a alguno de sus individuos o a algún sacerdote que quiera aceptar el encargo, y este nombrará presidente, tesorero y secretario.
Art. 6.º Autorizada por la Central la Junta diocesana, esta procurará la bendición de su propio prelado y promoverá las juntas locales en las parroquias en la misma forma. En los pueblos en que no haya congregación o centros análogos, las juntas diocesanas procurarán nombrar director, presidente, tesorero y secretario que inicien lista de los individuos que quieran aisladamente inscribirse para este ob- <*2*>jeto; se cobrará la cuota que se indicará en otro artículo; se reunirán todos los asociados con frecuencia para tratar lo que se relacione con la romería; y tal vez puedan luego servir de base los mismos para una futura organización de la juventud de sus pueblos respectivos en derredor de san Luis.
No hay inconveniente que en una misma población se establezcan varios centros, v. g., en colegios, círculos, escuelas, etc., y aunque fueren bajo el mismo director de la localidad.
Art. 7.º Si en alguna diócesis no se lograra establecer junta diocesana, las juntas locales que en dicha diócesis quieran establecerse podrán ponerse en comunicación con la central para ser consideradas como adheridas.
Art. 8.º Todas estas juntas podrán admitir e inscribir a los congregantes que quieran asociarse, así como también a otros que no pertenezcan a la congregación, y aun a individuos aislados de otros puntos, si así lo cree conveniente cada junta local.
Art. 9.º Cada uno de los que se asocien al proyecto satisfará semanalmente al tesorero la cantidad que cada junta local determine, que no será menos de una peseta, y la suma total de estas cantidades se sorteará el último de julio entre los que las hayan depositado periódicamente. El tesorero entregará las cantidades que se vayan recogiendo al director.
Art. 10.º El agraciado en el sorteo deberá ir a la romería, o ceder o traspasar la cantidad a otro asociado, a su elección, para que le represente.
Art. 11.º Los que quieran contribuir semanalmente con doble, triple o mayor cantidad de la fijada, tendrán derecho a dos, tres o más números en el sorteo de lotes para la romería.
Art. 12.º El que suspendiera el pago semanal, por cualquier motivo que fuese, perderá el derecho a las cantidades depositadas ya, las cuales acrecerá al fondo común para los lotes, así como cualquier otro ingreso que para aumentarlo puedan acaso discurrir y obtener las juntas, v. g., con rifas, donativos, etc.
Art. 13.º Los lotes serán de la cantidad que la junta determine con arreglo a las condiciones del viaje, aparte de lo que cuesta hasta las provincias de Cataluña y Valencia.
Art. 14.º Los que se inscribieren con posterioridad al día en que se inició el cobro semanal tendrán que satisfacer las cantidades correspondientes a las semanas transcurridas.
Art. 15.º Si la peregrinación, por caso improbable, no puede realizarse, las juntas devolverán las cantidades reco- <*3*>gidas o las invertirán en los objetos que crean conveniente, por mayoría de pareceres de los donantes.
Art. 16.º De los individuos agraciados de cada congregación, centro o población, uno tendrá el carácter de representante de ella, siendo nombrado tal por la misma para los objetos que convinieren.
Art. 17.º Todas las dudas que se ofrezcan en las juntas locales serán resueltas por la Junta central de la romería
Artículos adicionales
Art. 1.º La Junta central gestionará con las compañías de ferrocarriles y vapores las rebajas convenientes, que anunciará con oportunidad; preparará por medio de una comisión hospedajes económicos en Roma; fijará el día y punto de partida; preparará por medio de una comisión hospedajes económicos en Roma; y dará cuantas noticias crea que pueden interesar a los peregrinos.
Art. 2.º Las juntas diocesanas promoverán la peregrinación en sus respectivas diócesis por medio de cartas, circulares, exhortaciones en los periódicos locales y noticias referentes a la peregrinación; determinarán y anunciarán el punto y el día en que deben reunirse los peregrinos de sus diócesis para marchar juntos al punto de partida que designará la Junta central; cobrarán con un mes de anticipación el importe de viaje de los peregrinos de sus diócesis y lo remitirán a la junta o comisión que se designará.
Art. 3.º Las juntas locales promoverán la peregrinación en sus respectivos pueblos; publicarán en los periódicos las noticias referentes a la peregrinación, y cuidarán de remitir con un mes de anticipación a la diocesana o a la comisión que se designará el importe del viaje de los peregrinos de sus localidades, a no ser que cada individuo quiera remitirlo directamente.
Art. 4.º Juntamente con el importe del viaje satisfará cada individuo 20 reales para los gastos generales de la peregrinación, de cuya inversión dará cuenta la Junta central. Si de la suma de estas cantidades sobrara algo, la Junta central lo invertirá en algún objeto de gloria de san Luis.
Advertencias
Se ha gestionado ya con la compañía de ferrocarriles de Tarragona a Francia, habiendo concedido esta compañía un sesenta por ciento de rebaja, y encargándose de proponer a las compañías de Francia e Italia las mismas condiciones, que supone aceptarán. Partiendo de este supuesto, los precios de <*4*> ida y vuelta desde Barcelona a Roma serán: 90 pesetas en tercera clase; 130 en segunda y 180 en primera.
Si completado el número de peregrinos que exigen las compañías para conceder dicha rebaja, hubiese algunos que quisieran hacer el viaje por mar, se pactarían precios y condiciones con las compañías de vapores, para lo cual es necesario que todas las juntas o cada individuo en particular pongan en conocimiento de esta central, a la mayor brevedad posible, el número de los que tengan el propósito de hacer el viaje por tierra, ya para ultimar el contrato con las compañías, ya para contratar el de mar.
También gestionará esta junta con las compañías del norte y mediodía de España a fin de obtener rebaja para los peregrinos que de provincias apartadas hayan de confluir a las provincias de Valencia o Cataluña que será el punto de partida.
La Redacción de El Congregante de San Luis
Tortosa, fiesta de san Luis Gonzaga de 1891.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 86, págs. 1-3
Peregrinación española al sepulcro de San Luis en Roma
Peregrinación española al sepulcro de san Luis en Roma
Junta organizadora. Septiembre de 1891
Instrucciones
que los peregrinos deben tener presentes durante el viaje
Preparación para el viaje
1.ª Los peregrinos cuidarán de llevar su cédula personal, firmada; pues sea en Francia o en Italia pueden reclamársela los agentes de la autoridad, y porque es el documento con que acreditarán su personalidad, si tienen que recoger cartas en el correo o practicar cualquier gestión con las autoridades.
2.ª Sin el billete del ferrocarril no pueden emprender el viaje.
3.ª Conviene no olviden que solo hay franquicia para el equipaje que se lleve a la mano sin incomodar a los demás viajeros de su departamento; por lo tanto solo podrán llevar una pequeña maleta de mano.
Si alguno necesita o desea llevar más equipaje, en la agencia de M. Foyé, plaza de la Verónica, n.º 2, se les facilitará este servicio, sin molestias para los peregrinos.
A este propósito se advierte que a la audiencia ante Su Santidad deben acudir los caballeros de frac, uniforme o de levita negra, y con la mayor decencia los que no posean aquellas prendas, y las señoras, de mantilla y vestido negro.
4.ª Como en los restaurantes de Francia y de Italia no admiten la moneda española, es muy conveniente se procuren alguna cantidad en monedas francesas e italianas. Se admiten monedas españolas de oro.
5.ª Se advierte que en las fronteras de Francia y de Italia es muy escrupuloso el registro, sobre todo respecto al tabaco, y que se incurre en fuerte multa, si encuentran alguna cantidad, pues solo puede llevarse lo estrictamente necesario para las horas que dure el trayecto del viaje. Se recomienda, por lo tanto, muy particularmente que nadie lleve más cigarros que los indispensables para el viaje para no exponerse a serias contingencias.
6.ª El domingo, 13, tendrá lugar a las 6 de la tarde una función con sermón en la iglesia de nuestra Señora de las Mercedes. Excusado es se recomiende la asistencia a todos los romeros, porque todos deben anhelar emprender la peregrinación convenientemente preparados y fortalecidos con los auxilios divinos.
Trayecto de ida
1.ª Los peregrinos deberán hallarse en la estación del ferrocarril de Francia a las 12 y 23 de la tarde del 14 de septiembre, provistos de su billete, a fin de que la comisión encargada vaya ordenando la colocación de cada uno en los coches, y se eviten confusiones a última hora.
Se recomienda que los procedentes de una misma localidad se agrupen, si llevan billete de igual clase, pues de es- <*2*>te modo será más fácil su colocación y el que puedan ir reunidos, en lo posible, en un mismo departamento.
2.ª El billete contiene 11 talones, de los cuales cuatro primeros corresponden al viaje de ida, a saber:
Núm. 1. De Barcelona a Cerbère, que los empleados del ferrocarril cortarán en Cerbère.
Núm. 2. De Cerbère a Cette, que se recogerá en Cette.
Núm. 3. De Cette a Vintimille, que se entregará en Vintimille.
Núm. 4. De Vintimille a Roma, que cortará en la estación de Roma.
3.ª El itinerario del viaje de ida se dará juntamente con el billete.
En Portbou o Cerbère podrán cenar los peregrinos.
Los equipajes serán revisados por los empleados franceses en Cerbère.
Marsella (2,30 minutos parada). (Hay restaurante).
Toulon (37 minutos parada). (Hay restaurante).
Vintimille (3 horas de parada).
( Los peregrinos podrán desayunarse en Pisa).
Roma, llegada a las 6,20 de la tarde del 16.
4.ª Se recomienda mucho a todos los peregrinos que en los cambios de tren, que solo tendrán lugar en Cerbère, Cette y Vintimille, cuiden de colocarse reunidos los que hayan viajado en el mismo departamento, puesto que de otro modo se establecería confusión, y siendo muy escaso el tiempo de que se dispondrá, para los trasbordos, podría ocasionarse algún conflicto. De este modo, trasladándose todos los viajeros de un coche reunidos, el trasbordo será cuestión de breves momentos.
Los peregrinos cuidarán de saber el número del coche en que viajan para que no haya equivocaciones y pérdida de tiempo en las estaciones de parada.
5.ª La Junta central, de acuerdo con el señor obispo de Tortosa, ha designado a varias personas de respeto para que durante el trayecto cuiden del orden y de que todos viajen con la menor molestia posible.
Los peregrinos deben, por tanto, acatar y obedecer sin réplica las órdenes que dicten esas personas, como delegadas que son del prelado.
6.ª Bajo ningún concepto se bajará del tren, fuera de los puntos señalados para paradas, para no exponerse a que el tren parta y se quede el peregrino en tierra, perdiendo todo el derecho al viaje y debiendo pagar, si quiere seguir a Roma, el precio de tarifa ordinaria. Se prohíbe asimismo que los peregrinos salgan de la estación en los puntos de parada.
7.ª Se recomienda mucho que en los puntos designados para comer, solo entren en la sala del restaurante aquellos que vayan a tomar alimento; que ocupen los puestos en la mesa según lleguen ordenadamente y sin precipitación. En el caso de no haber cabida para todos en las mesas, los que las ocupen primero procurarán emplear en la comida el menor tiempo posible para dar lugar a los que han de reemplazarles. Del orden y compostura en estos casos dependerá el que todos puedan tomar alimento con calma y sin confusiones.
8.ª La persona que se designe en cada departamento se considerará como delegado del señor obispo, y en este concepto cuidará de evitar conversaciones inoportunas o inconvenientes, cortando toda cuestión entre los peregrinos y dando parte en la primera parada, si lo que es muy improbable, alguno no se conduce con el decoro y el recogimiento propio del carácter de la peregrinación. En cada departamento se rezará en común, una vez al día, el santo rosario y las demás oraciones que se consideren convenientes a juicio de la persona de más respeto.
9.ª En el trayecto se entregará a cada uno una tarjeta con la que acreditará en todos los actos oficiales su carácter de peregrino. <*3*>
Estancia en Roma
1.ª A la llegada a Roma, los peregrinos que hayan solicitado se les procure alojamiento encontrarán en la estación carruajes que les conduzcan a las fondas o casas que les estén destinadas.
2.ª Se señalan en Roma, Montserrat y la embajada, a donde los peregrinos acudirán para informarse de cuanto les convenga saber.
3.ª El día señalado por Su Santidad para recibir en audiencia a la peregrinación española es el 17, día siguiente al de la llegada. Oportunamente se anunciará la hora, punto de reunión y demás detalles referentes a este solemne y piadoso acto.
4.ª Se recomienda a los peregrinos que durante su permanencia en Roma se recojan en su domicilio a la puesta del sol, atendiendo a la religiosidad de la peregrinación y por razones de higiene, dado el clima de Roma.
5.ª Si algún peregrino cayese enfermo, se deberá avisar inmediatamente a la comisión, para que se le cuide con el esmero y la solicitud debidas. Si la enfermedad le impidiera regresar con el tren especial de la peregrinación, hay fundadas esperanzas le sirva el billete para el viaje cuando esté restablecido; pero de todos modos se dictarán las medidas conducentes a su asistencia durante la enfermedad y regreso a Barcelona.
6.ª En el tren irá médico y botiquín de la Congregación de Barcelona para las necesidades de todos los peregrinos.
Viaje de regreso
1.ª El viaje de regreso se emprenderá el domingo 27 de septiembre a las once y quince de la noche. Los peregrinos cuidarán de cumplir sus deberes religiosos antes de emprender el viaje.
2.ª En este viaje se cortarán los otros cuatro talones de los billetes en esta forma:
N.º 5, de Roma a Vintimille, en Vintimille. Como punto fronterizo habrá reconocimientos de equipajes.
N.º 6, de Vintimille a Cette, en Cette.
N.º 7, de Cette a Portbou, en Portbou, donde habrá nuevo registro de equipajes.
N.º 8, de Portbou a Barcelona, en Barcelona.
3.ª El itinerario de este viaje es como sigue:
Roma a Barcelona
Salida de Roma a las once y quince de la noche.
Pisa (15 minutos parada). (Hay restaurante).
Génova (50 minutos parada). (Hay restaurante y podrán comer).
Vintimille (53 minutos parada). (Pueden los peregrinos cenar).
Cette, llegada a los 8,49 mañana del 29. (Hay restaurante). Podrán desayunarse.
De Cette saldrán a las 10,20 para comer en Portbou, y llegar a Barcelona por la noche.
4.ª Todas las instrucciones relativas al viaje de ida regirán en el de regreso.
5.ª La comisión se reserva acordar función religiosa en acción de gracias por la feliz terminación de la peregrinación, y avisará día y hora, en que haya de tener lugar.
Barcelona, 10 de septiembre de 1891.
Por la Junta organizadora:
El Presidente,
Manuel Domingo y Sol, pbro.
El Secretario,
Andrés Serrano, pbro.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 87, págs. 1-3
Bases para los círculos de las Congregaciones
Preámbulo: N.
Al efecto se propone el proyecto siguiente:
1.º Se fundará una publicación mensual, quincenal o más frecuente dedicada al fomento de la piedad en la juventud por medio de las Congregaciones y órgano de las mismas bajo la dirección de una institución permanente; al sostenimiento de la cual publicación se ofrecerán y comprometerán todos los representantes de Congregaciones y parroquias que se adhieran al pensamiento.
2.º Un centro general en España en armonía o dependiente de dicha publicación, que tendría a su cargo: I. Facilitar o proporcionar las agregaciones de cada Congregación de la santísima Virgen. II. Unificar y proporcionar económicamente las medallas, diplomas y demás objetos para las congregaciones adheridas a dicho centro. III. Si algunas congregaciones creyeran ser convenientes fundar en las mismas círculos <*2*> o gimnasios, competerá a dicho centro, primero: publicar el reglamento al cual debieran atenerse las congregaciones en la fundación y marcha de dichos círculos y aprobar las adiciones que cada círculo pudiera poner, según las circunstancias de la localidad; segundo: el procurar fundar y nombrar juntas diocesanas para la inspección de las congregaciones locales, siempre obteniendo aquellas el beneplácito de sus respectivos prelados; tercero: litografiar o editar cantos, piezas literarias amenas y demás que convenga para las veladas que acaso quieran dar las congregaciones y dichos círculos.
Bases generales para los círculos de las Congregaciones:
1.ª Crear o instituir una sección o más bien una asociación o Protectorado de la juventud de San Luis, compuesta de 3 a 12 individuos que se ofrezcan <*3*> y quieran consagrarse al bien de la juventud, y que podrá formarse lo mismo de individuos congregantes que de los que ya no pertenezcan a la congregación por razón de su estado, o de otros que tengan condiciones y celo para ello.
2.ª Estos se dedicarán a procurar su mejor santificación y a promover el bien de la juventud, y a la dirección, inspección, orden y buena marcha del círculo, al interés y organización de las veladas, etc.: todo bajo la absoluta autoridad de los directores de la Congregación.
3.ª Se impondrán los individuos del Protectorado ciertas prácticas especiales de piedad, como un cuarto diario de oración, comunión semanal, oficio parvo los sábados, etc.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 88, pág. 1
Inicio de la revista de El Congregante
Revista
1.º Empezar en enero.
2.º Medios de aumentar la suscripción. Lista de peregrinos.
3.º Si debe pensarse en el centro de medallas, etc., o debe irse sosteniendo.
4.º Colaboradores: Serrano, parte literaria y recomendaciones.
Artículos, don Jesús [Herrero] y don...
Noticias.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 89, pág. 1
Revista de San Luis
Revista de San Luis
Administración. Entregada a Agustín, la pérdida, nuestra; la mitad de ganancia para él. Obligación de vivificarla, 1.º haciendo llamamientos; trabajando en la revista.
Se le darán trabajos: 1.º Art. o artículos, parte literaria. Recomendaciones.
Las noticias y la ordenación debe...
Sección de boletín de las congregaciones, a su cargo.
Los anuncios en la cubierta.
El envío a cargo del colegio.
Artículos. Uno mensual, Serrano: parte literaria y recomendaciones.
Preguntar a Serrano qué temas pueden escogerse, y se darán a Meliá. Benavent. Matamoros.
Carta mensual de Roma.
Folletín de cantos, dramas, etc., para cuatro o cinco años, con cuatro veladas al año.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 90, págs. 1-5
Correspondencia epistolar de El Congregante
Febrero, 1883. Bocayrente. Don Hilario Domenech. Envía libranza 48 reales por cuatro suscripciones de esta segundo año y pide se remitan las 4 a don Martín Belda (menor) Revalet para evitar extravíos de números. (Arreglada ya la dirección en el número de febrero).
21. Eixach. Castellón. Pide el número 1.º de la publicación. (Enviado el 26 de febrero, y además carta.)
20. Vicente Serrano. Rambla de San Juan, 26, Tarragona. Pide cien ejemplares de patentes y 12 Reglas, diciendo que el padre Arqués las pagará. (Enviado todo a Tarragona por conducto de María Dolores Segovia en 26 febrero.)
30 enero. Palmés. Canarias. Hidalgo. Pidiendo 2 misas por su suscripción y 4 por dos suscripciones para el prefecto de la congregación por el año anterior y 4 por este. (Se le escribió diciéndole que las 4 del año pasado fueron señaladas ya el año anterior, y así que las diga, y se le señalan 4 para este año. (Todo fecha 24 febrero)
21 febrero. Vich. Antonio Conill, pbro. Una suscripción por dos misas para los vicarios de Balsereny. Cambió de dirección de don José Caselles y se recibió carta y letra en 15 de diciembre, y relación de fiestas. (Se escribió en 24 febrero. Que se enviaba la suscripción a Balsereny. Que estaba cambiada la dirección de Caselles. Que se recibió la letra. Que renovase el envío de la relación de fiestas extraviado, y se le proponía si quería ser corresponsal).
17. Mondoñedo. Tejedor. Pidiendo dos misas por la suscripción de este a- <*2*>ño, pidiendo un ejemplar de las Reglas, y enviando una relación de las funciones de la congregación en carnaval. (Se le escribió en 28 febrero mandándole las Reglas y señalándole las misas y animando a la congregación).
La Selva. Balcells. Enviando relación de ejercicios. (Se le contestó en 26 febrero que se insertarían en el mes de marzo).
Lugo. Peña Grandas. Pidiendo un Reglamento y rectificando direcciones. (Se ha contestado por carta a sus extremos).
Marzo 1883.
11 febrero, retrasada y anónima. Incluye una poesía para la revista.
2 marzo. Vich. Conill. Se ofrece a ser corresponsal.
Id. Vall de Uxó. Relación de la entrada de la imagen de san Luis.
3. Bilbao. Padre Celestino Suárez. Renueva la suscripción por misas, 2 por este año. (Se ha contestado y se le da las gracias y se pide poesías).
4. Ciudadela. Vives, canónigo. Pide otra suscripción por misas y renueva la suya por misas, y pide reglas y anuncia gimnasio. (Se le ha contestado a todos los extremos y se le pide, encarga, envíe relación).
Id. Herbou. Beade. Reclama números, del 1 al 9, no recibidos y unas reglas. (Se le ha contestado que se le manda todo, menos el número 4, que ya se le mandará acaso).
Plasencia. <*3*>
Bilbao. Padre Suárez. Pide dos misas para su suscripción. Que se siga dirigiendo la de la congregación al nuevo director, don Prudencio Aguirre, Plaza nueva, 4. (Se le mandó intención, y se enviará además otra suscripción al señor Aguirre. Se le piden versos).
Casals. Barcelona. 13 marzo. Envía nota de seis suscripciones a la revista por aquella administración, y manda la cantidad. (Se notaron las suscripciones pagadas en la libreta de cuentas).
Abril
Bilbao. Padre Suárez. Envía poesías de san Luis para la revista y encarga se mande revista a Portugalete. <*4*>
Salamanca. 30 julio 1883. Julio Cambón Elena. Manda 18 reales en sellos. (Estaba pagado ya, y se le ha puesto adelantado. Convendría escribirle).
Agosto 1983
7. José Hidalgo. Las Palmas. Da cuenta de haberse aplicado diez misas por su suscripción y las dos del prefecto. Añade que ha obtenido la bendición del prelado y 40 días de indulgencia a los lectores de la revista diocesanos suyos. <*5*>
Septiembre
6. Antonio Badal, pbro. Almería. Pide suscripción de todo este año, se ofrece a las dos misas. Ofrece escribir relación. (Se le mandaron los números).
Octubre
9. Secretaria de Grau. Envía relación. (Puesta ya en la revista de octubre).
Villarreal. Soriano. Envía relación. (Se le puso en octubre).
Mondoñedo. Envía relación y manifiesta recibida patente y reglamento.
20. Juan Olivera. Congreg., S.J. Envía relación. (Debe ponerse en noviembre).
Escritos III, vol. 2.º, doc. 91, págs. 1-2
Idea de federación de congregaciones
Es un hecho que la juventud varonil ha estado generalmente menos atendida por parte del celo sacerdotal.
No han faltado, sin embargo, instituciones que han dedicado sus esfuerzos al bien de los jóvenes como almas más necesitadas y de resultados de mayor gloria de Dios, siendo secundadas por el celo de parte de muchos sacerdotes. Las asociaciones de la Santísima Virgen y otras en sus variados reglamentos según las circunstancias de tiempo y lugares son una prueba del interés por el bien de la juventud.
No obstante, estas mismas congregaciones de jóvenes, o se limitaron a la juventud estudiosa, o aunque establecidas en algunos puntos para toda clase de jóvenes, han tenido una existencia pasajera, efímera, desapareciendo muchas de ellas al solo cambio de la mano que las había plantado.
Tal vez las <*2*> ha faltado un motor constante que las impulsara y sostuviera y un lazo de unión entre ellas que las fortificara.
Al surgir el proyecto de peregrinación al sepulcro de san Luis uno de los fines que se propusieron según el prospecto de ella fue el...
La reunión ante el sepulcro de san Luis de tantos sacerdotes y jóvenes inflamados allí en amor al santo podría ser el principio de un apostolado de bien de la juventud y base para una federación de las congregaciones en España, mediante una organización sencilla y la dirección constante de un centro que las animara y sostuviera y al cual fueran adhiriéndose dichas congregaciones, fue el de estrechar (con ella)...
Y entre [?] y la saludable atmósfera [?]
Escritos III, vol. 2.º, doc. 92, págs. 1-4
Consagración al Corazón de Jesús
Oh, dulcísimo Corazón de Jesús, amable salvador de mi alma ¡Cuán amable sois para conmigo! Cuando considero vuestras misericordias y las inefables dignaciones que habéis tenido sobre mi alma, mi corazón no pude menos de latir a impulso del reconocimiento.
Aún no había nacido y ya teníais fija sobre mí vuestra mirada, y mientras hubierais podido criar a tantos otros a quienes habéis dejado en el olvido de la nada y que os hubieran servido mejor que yo, a mí me escogíais y entresacabais desde la eternidad para que os conociera y amara.
Vine al mundo, en el mismo instante ¡cuántos nacían rodeados de las sombras de la infidelidad en apartadas regiones! Y a mí me colocabais en el seno de la santa Iglesia y me acariciabais con los arrullos de vuestra gracia regenerándome con las aguas del santo bautismo.
Llegué a mi adolescencia; pero, ay!, <*2*> Dios mío, esta alma que formasteis a vuestra imagen, que enriquecisteis con vuestros dones, que adornasteis con la blanca estola de la gracia y que limpia salió de vuestra divina boca, se rebeló contra Vos, manchando la vestidura con que la adornasteis en el día del santo bautismo.
Pero... echad un velo, Dios mío, a mis abominaciones; que ya os pido como David que no os acordéis de las ignorancias de mi juventud.
Luego después me habéis recibido en vuestros brazos, me habéis asistido en todas mis tribulaciones, me habéis sostenido con vuestra providencia, habéis derramado sobre mí vuestras gracias. ¡Cuántas luces! Cuántas inspiraciones. ¡Cuántos remordimientos! ¡Cuántos consejos! ¡Cuántas veces comunicándome vuestro santísimo cuerpo y adorable corazón!
¿Qué os daré, Dios mío, en cambio <*3*> de tan imponderables misericordias? Yo quisiera tener en este momento la vida y los corazones de todas las criaturas para consagrarlas a vuestro corazón. Mas ya que esto no me es posible, os ofrezco el mío con todos sus afectos, y mi alma con todas sus potencias, y mi cuerpo con todos sus sentidos; y como prueba de estos mis sentimientos, y ya que otra cosa no puedo ofreceros...
Hago propósito en este día de conservar con todas mis fuerzas y avivar el don inapreciable de la fe que me habéis concedido. Y procuraré extender el reinado de vuestro amor; os consolaré de los agravios de las criaturas; arrancaré con mis oraciones gracia para los pecadores; velaré por los intereses de vuestra gloria y en particular por el bien de la juventud. Y para conseguirlo mejor, me consagro en este momento al Apostolado de san Luis, ofreciéndome a trabajar por todos los objetos que se <*4*> propongan dirigidos a este fin, poniendo a vuestra disposición mis fatigas y sacrificios.
Aceptad, Jesús mío, estos ofrecimientos y estos propósitos que os ofrezco por manos de vuestra Madre la inmaculada Virgen María y del patriarca san José, por las de san Luis Gonzaga, mi patrono, y del Ángel de mi guarda, a quienes pongo por fiadores de este ofrecimiento; y haced que a la hora de la muerte pueda recoger los frutos de este mi apostolado.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía. Benditos y alabados sean los corazones de Jesús y de María.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 93, págs. 1-2
Gimnasio de San Luis
Gimnasio de San Luis
El Gimnasio es un lugar que tiene por objeto el esparcimiento cristiano, decente, de los congregantes de San Luis, sobre todo en los días festivos, y el de...
El Gimnasio de San Luis se ofrece para el honesto y cristiano esparcimiento de los congregantes y como medio de más eficaz unión entre los mismos.
Tendrán derecho a asistir gratuitamente al gimnasio todos los congregantes, a no estar privados de ello por la Junta, con anuencia del director.
Todos los individuos del Apostolado de San Luis, aunque por su estado no podrían pertenecer de lleno a la Congregación, o tener cargos en ella.
Todos los socios honorarios, mientras no dejen de serlo, o no sean excluidos de él.
Para la dirección y orden en el gimnasio habrá una junta nombrada por el director. Podrán pertenecer a ella los que sean individuos de la congregación, o de los que <*2*> pertenezcan al Apostolado de San Luis.
Se formará un reglamento para la buena marcha del mismo. Todo con anuencia del director, que es el único propietario del mismo.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 94, págs. 1-2
Adiciones al Reglamento del Congregante de San Luis
Adiciones al Reglamento de la Congregación de San Luis
Artículo 1.º La Congregación de San Luis establecerá un local conveniente para centro recreativo.
Artículo 2.º Serán admitidos a dicho centro moral recreativo todos los que pertenezcan a la congregación y no hayan sido expulsados del mismo a juicio de la junta y consentimiento del director. También podrán asistir los socios protectores en los días u ocasiones que la junta determine. [?] aquellos sean.
Artículo 3.º Se permitirán en el centro todos los juegos y entretenimientos honestos, ajustándose en ellos a lo que la Junta [y] el director de la congregación ordene. Se promoverán asimismo veladas y actos literarios y aun dramáticos siempre que en los [?] si el director lo cree conveniente.
Artículo 4.º El centro moral recreativo de la congregación se sostendrá de las limosnas que ofrezcan los congregantes y los socios protectores.
Artículo 5.º La Junta directiva para la dirección, gobierno y orden del mismo se compondrá de... Estos nombramientos son del director de la <*2*> congregación, amovibles a voluntad del mismo, y elegidos entre los individuos de la congregación y socios protectores, excepto el presidente de la congregación, que es individuo nato de la Junta del centro.
El centro moral recreativo se establecerá por hoy en la calle de Prim.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 95, pág. 1
Ideas para pláticas a los congregantes
- Sección especial... - Sección especial de conferencia pa...
Sin que creamos que sirva para ofender a los señores directores de congregación, nos ha parecido [conveniente] dar a conocer las ideas que nos han servido para dirigirnos a los congregantes en las reuniones que se ha tenido, por si pueden servirles en algunas de dichas reuniones.
Croquis de pláticas
Sin que sea ofender a la ilustración de los señores directores de congregación, nos ha parecido bien dar a conocer algunas de las ideas que hemos expuesto a los congregantes en las reuniones [?] por si pueden servir a aquellos como regla para algunos casos en que no puedan prepararse y que podrán desarrollarlas mejor. También podrán servir de meditación a los mismos congregantes. Las iremos exponiendo, pues, en esta sección de El Congregante, en cada número.
Puntos. Temas. Esqueleto de plática: I- Sobre las ventajas de las congregaciones.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 96, pág. 1
Apuntes para una velada
Función en San Luis. Comunión y vísperas o trisagio, con sermón por..
Velada literaria en Roma.
Música de los italianos.
Versos a San Luis por...
La Barquichuela por...
A San José, a España, etc.
Discurso sobre el papado, por N..., 10 minutos.
Idem sobre España, por N. N..., 10 minutos.
Idem sobre la juventud, por..., 10 minutos.
Dueto, si van chicos españoles músicos.
Los Reparadores, si van colegiales de Tortosa o Valencia.
Acción de gracias.
Palabras del presidente o de otro en su nombre.
Las piezas musicales se pedirán.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 97, pág. 1
Notas sobre una peregrinación a Roma
Peregrinación
Barcelona. Noticias en la Revista Popular.
Artículos en El Congregante que puedan ser copiados en la Revista Popular y otras, e interesar el Boletín para que no pueda ser copiado; sobre todo noticias de Roma.
Ver en Barcelona al padre Fiter. Trias. Estebanell. Reuniones periódicas de la Junta. Comisión para tratar con las empresas de Italia, de Francia, de Zaragoza, Madrid a Barcelona, de Almería.
Tortosa.
Merry y Junta nacional. Ferrocarriles, aposentadores, fiesta, velada, audiencia.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 98, pág. 1
Preparación de una peregrinación a Roma
Peregrinación
Reverendo padre Nannerini. Pensando en los medios de preparar la peregrinación española en Roma, me ha parecido:
1.º Proponer a usted si convine formar una junta aquí de españoles, que poniéndose en relación con usted y con la Junta superior internacional sirva de medio para entendernos mejor. Medina. Panadero. Merry. Sevilla.
2.º Supuesto que será un triduo las fiestas que se celebren por la peregrinación de España, le propongo ya: Primer día, misa por la mañana, y por la tarde sermón; y 2.º idem; y 3.º misa de comunión por la mañana, una mayor, con sermón, a las 10, y por la tarde, trisagio y sermón.
3.º Cuánto costará la función de cada tarde y la misa mayor del 3.º día, y el trisagio de la tarde.
Padre Panadero, Beltrán, Sanz y Forés, Castellote.
4.º Cuánto costaría una iluminación de 200 cirios por hora y por centenar.
5.º Qué sitio sería a propósito para una velada literaria española.
6.º Cromos.
7.º Una noche de vela al sepulcro del Santo.
8.º Confesores para el día de la comunión, y pedir facultad al papa para que los sacerdotes peregrinos puedan confesar.
9.º Pedir dispensa de comer carne o aclarar lo que haya sobre esto.
10.º Quiénes serán buenos en Roma para tratar de las empresas de ferrocarriles.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 99, págs. 1-2
Notas sobre la propiedad de Gimnasio
Propietaria, la Congregación.
A nombre de uno o dos o tres, con la parte intelectual a cada uno, y traspasado a los otros sin disponer de ella entre vivos o a su fallecimiento.
Contribuir por mitad los Hermanos y Congregación a las obras para uso de ambos según bases que se convengan.
Caso de venderse, reintegrar a los Hermanos la cantidad invertida por ellos. <*2*>
Propietarios, Hermanos.
Gastos a cuenta de la Asociación cuantos convenga, con aprobación de los Hermanos y conocimiento del obispo, y para uso de la Congregación y uso de los Hermanos.
Si la Congregación lo abandona espontáneamente, reintegrar a la Congregación la mitad de lo gastado. Si es por fuerza mayor, una tercera parte. Si los Hermanos quieren expulsar a la Congregación, todo lo invertido por obras.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 100, págs. 1-2
Revitalización de las Congregaciones
Con motivo del proyecto de venta del edificio y capilla, lugar de reunión de la Asociación de María Inmaculada y San Luis y de la enfermedad crónica de su director, los infrafirmantes, pertenecientes a las mismas, con otros varios que pertenecen a la Congregación mariana erigida en el Colegio de San Luis, se han ofrecido a reanimar ambas congregaciones, proponiéndolo así a ambos directores. Estos han aceptado el ofrecimiento, y al efecto han creído conveniente delegar de una manera provisional sus poderes a la Junta que de nuevo se nombre, y entregar al presbítero don Tomás Bellpuig los libros registros para que con los congregantes que existen de ambas congregaciones continúe y fomente esta obra según las condiciones y exigencias que las circunstancias <*2*> imponen, para que, cuando obtenga resultados satisfactorios, se proceda por los mismos a los que prescriben las disposiciones canónicas, recabando el nombramiento de director definitivo en favor de dicho don Tomás Bellpuig u otro que el prelado quisiera. Del mismo modo se ha pedido el consentimiento de los socios protectores de la Congregación, quienes manifiestan su conformidad de seguir favoreciendo como hasta aquí esta pía obra de tanta importancia para el bien de la juventud. Con estos precedentes, reunidos los antiguos congregantes y nuevos jóvenes que desean pertenecer a la congregación en tal local el día... en esta ciudad de Tortosa, se eligió la Junta provisional bajo la dirección de don Tomás Bellpuig en esta forma. En testimonio de ello...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 101, págs. 1-2
Para la revitalización de las Congregaciones
Con motivo de la venta del edificio y local llamado Gimnasio de San Luis de esta ciudad de Tortosa, (de la propiedad de los señores sacerdotes Operarios diocesanos), así como de la enfermedad del anciano director de la antigua Congregación de la Inmaculada y San Luis Gonzaga de esta misma ciudad, por una parte; y por otra, de la completa desaparición de la Congregación de la santísima Virgen y San Luis erigida en el Colegio del mismo santo, los directores de ambas entidades han creído conveniente delegar, de una manera provisional, sus poderes y entregar libros, registros y demás, de que ellos podían disponer, al presbítero don Tomás Bellpuig, para que con los congregantes que existen de ambas congregaciones continúe al frente y fomente esta obra según las condiciones y exigencias que las circunstancias expuestas arriba imponen, para que si obtuviera resultados satisfactorios, se procediera a lo que prescribe el derecho sobre este particular, obteniendo el nombramiento de director de la Congregación para el citado señor Bellpuig del Ilmo. Prelado. <*2*>
Del mismo modo se pidió el parecer a los socios protectores de la Congregación, quienes manifestaron su conformidad y deseo (propósito) de seguir favoreciendo como hasta aquí esta pía Obra de tanta importancia para la formación religiosa, moral y social de la juventud.
Con estos precedentes, reunidos los antiguos congregantes y nuevos jóvenes, que desean pertenecer a la Congregación, en tal sitio, el día X de X en esta ciudad de Tortosa, se eligió (constituyó) una Junta provisional bajo la dirección el pbro. reverendo señor Bellpuig.
En testimonio de ello, lo firmaron en... a ... de ... de 1905.
El presidente El secretario
Escritos III, vol. 2.º, doc. 102, págs. 1-2
Entrega de candelabro de plata al rector de San Ignacio
En la ciudad de Roma, a los 20 días del mes de septiembre de 1891, reunidos el Excmo. Señor Obispo de Tortosa y la Junta... y los peregrinos de la romería española al sepulcro de San Luis, en presencia de todos los peregrinos y a nombre de todos los donantes, hacen entrega a la Compañía de Jesús, y en su representación, al rector de la Iglesia de San Ignacio del rico candelabro de plata, con las condiciones siguientes:
1.ª El candelabro ha de servir para el culto en el altar de san Luis, puesto que en obsequio del santo, para obtener su protección y como una prueba de devoción, lo han ofrecido los donantes. 2.ª Se conservarán dentro del corazón los nombres de todos los que han contribuido <*2*> y de los que contribuyan a costearlo hasta el 31 de diciembre de este año del tercer centenario de san Luis.
3.ª Si circunstancias amargas obligasen a los actuales poseedores de la iglesia de San Ignacio a abandonar su dirección, se faculta a la Compañía de Jesús para que reclame la posesión de dicho candelabro en la seguridad de que lo harán servir siempre en cualquier otro punto en obsequio del santo, o lo harán servir en el mismo lugar del sepulcro del santo.
4.ª Si por circunstancias imprevistas se quisiera arrebatar inicuamente esta alhaja de manos del que ahora lo adquiere y se les hace entrega, el Excmo. Señor Obispo de Tortosa que fuere pro tempore se reserva el derecho de reclamación dando como nula la entrega. Que San Luis bendiga al papa, a la [?] y a la juventud de España, y podamos [ver] un día el triunfo de la Iglesia.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 103, págs. 1-4
Correspondencia epistolar de El Congregante
[Correspondencia epistolar sobre “El Congregante de San Luis”]
I. Diciembre, 1. De Corominas, Zaragoza. Pide se renueve por dos misas la suscripción de los Luises de la Selva, y se desuscriba a don Andrés Balcells. (Cumplido el encargo, y notadas las dos misas).
II. Id., 3 de diciembre.- Pide nueva suscripción desde junio pasado al venidero para don Constantino Serrat, seminario de Tarragona, y doña Teresa Torres, viuda de Guasch (por Lérida) Balaguer; y la renovación por un año de don Miguel Monrabá. Todo por misas, que son seis. (Enviados los números del semestre anterior a Serrat y Teresa Torres, y renovada la suscripción de Monrabá).
III. 19. Vitoria, de Joaquín Retam... Manda letra de 24 reales por un semestre de las cuatro suscripciones de la Congregación de allí.
IV. 19. Mondoñedo. De don Valentín González. Pide se inserte una nota en la revista, y que se le escriba. <*2*>
V. 25 diciembre. De Granada. De don Pedro Ruiz Ayijando.- Pide se renueve su suscripción por un año y se suscriba nuevo al padre Radematier, director de la Congregación de San Luis de Braga, de este modo: Reverendo padre Radematier, director de la Congregación de San Luis Gonzaga. Rua de San Bernabé (Portugal) Braga. Las dos suscripciones por misas cada uno. Se les ha de escribir.
(Listas las suscriciones)
VI. 28, D. De Ciudad Rodrigo. Don Antonio Calama.- Renovación de suscripción por dos misas, y envía relación para el Boletín.
VII. Palencia. De don José Madrid, director de la Propaganda. Remite dos folletitos y pide se le recomiende en la revista.
VIII. 16, Dic. Pamplona. Don Agustín Gavín.- Envía seis reales en sellos para nueva suscripción por un semestre para don Feliciano Goñi, calle de San Nicolás, 5, principal, Pamplona; y [?] reales [en] sellos [por] un número más de su Revista por tres meses desde diciembre. <*3*>
IX. Pamplona. Don Aquilino García.- Envía tres reales en sellos por un número más por tres meses de su suscripción, creyendo que se ha extraviado su primera. Se le debe escribir.
X. Huesca. Padre Joaquín Carchano. Envía tres pesetas en sellos por su suscripción de todo el próximo año.
XI. 2, enero. De Reus. Del padre Pablo María Cesari.- Pide para este año la renovación de solas cinco suscripciones en lugar de las que se le enviaban. Todas ellas por misas.
XII. Canet de Mar. Don Fernando Roig, pbro. Renueva la suscripción por misas y pone noticias para el Boletín.
XIII. San Andrés de Palomar. Don Jaime Serra.- Envía relación para el Boletín, y dice no ha recibido los tres números de diciembre, a pesar de haber pagado a Casals de Barcelona. <*4*>
XIV. De Villarreal. Don Manuel Soriano. Envía dinero para las suscripciones de don..., y relación para el Boletín. Envía una medalla para que se le manden un centenar como la muestra.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 104, págs. 1-6
Proyecto de un consejo diocesano
para la Adoración nocturna
A la 1.ª Sección n.º 1 [1883]
Proyecto de un Consejo diocesano
para la obra de la Adoración nocturna
al santísimo Sacramento del altar en la de Tortosa
Bases
1.ª Se establece con este título un Consejo cuyo objeto es la dirección y gobierno superior de todas las Adoraciones nocturnas de la diócesis a fin de unificar su acción y conservar la pureza de su espíritu, fiel observancia del reglamento y mejorar su estado, vida y frutos.
2.ª Al Consejo corresponde aprobar los reglamentos privados, que se formen las Adoraciones, confirmar o suspender los acuerdos que tomen en sus juntas generales, revisar sus cuentas, entender de las reclamaciones que se hagan sobre las juntas directivas de las mismas, suspenderlas cuando lo estime conveniente y nombrarlas in- <*2*>terinas en sus casos.
3.ª La Obra de la Adoración nocturna en la diócesis y este Consejo diocesano pertenece y se agrega al Centro eucarístico de Tortosa.
4.ª El Consejo se compone de un presidente de honor, que es el reverendo prelado diocesano, de un sacerdote director espiritual nombrado por el reverendo prelado, de un presidente, de dos inspectores, uno sacerdote y otro seglar, un secretario general, otro de actas, otro de listas y otro de correspondencia, todos nombrados al constituirse por el reverendo prelado y cada tres años por la Asamblea general de la Obra en votación secreta y mayoría relativa propuesta de la saliente y pudiendo ser reelegidos los que la desempeñan.
5.ª Esta se reunirá cada trienio en la capital de la diócesis y siempre que lo acuerde el Consejo diocesano formándola un representante de cada Adoración nocturna establecida en cada localidad de la diócesis. <*3*>
6.ª La Asamblea entenderá 1.º de nombrar el Consejo diocesano con arreglo a la base 5.ª 2.º Confirmar o revocar los acuerdos tomados por este desde la Asamblea anterior. 3.º Revisar y aprobar sus cuentas. 4.º Notar los fondos con que cada Adoración y en proporción al número de Adoradores que la forman ha de contribuir a los gastos del Consejo diocesano. 5.º Resolver acerca de las reclamaciones que contra los acuerdos o hechos del Consejo se presenten. 6.º Acordar las modificaciones que se estimen oportunas del reglamento de la Adoración nocturna. Y 7.º, tomar cuantas medidas estimen oportunas en beneficio de la Obra.
7.ª Siempre que se haya de reunir la Asamblea todas las Adoraciones harán algunas preces especiales en sus vigilias para el buen éxito de aquella.
8.ª El Consejo diocesano tiene la representación de todas las Adoraciones nocturnas existentes en la diócesis.
9.ª Los inspectores son los encargados de vi- <*4*>sitar las Adoraciones existentes. El secretario general de llevar la correspondencia con el Centro y autoridades, ejercer las funciones de tesorero del Consejo, reunir los datos... de trabajos y remitirlos al secretario archivero del Centro eucarístico para ser comprendidos en la Memoria... del mismo. El secretario de actas llevar las de la Asamblea y Consejo en libros separados, entenderse las papeletas de sesiones de ambos y los oficios nombramientos de cargos.
El secretario de lista llevará la de cargos del Consejo, Adoraciones nocturnas existentes en la diócesis, sus Juntas directivas, turnos de adoración con sus cargos y la de todos los adoradores de la diócesis, esperando en ellas la época de ingreso o nombramiento, nombre, apellidos, número de orden, profesión, domicilio... y sus causas. El secretario de correspondencia del Consejo con las adoraciones.
10.ª El Consejo se reunirá en sesión ordinaria en la segunda quincena de los meses <*5*> de enero, abril, julio y octubre y extraordinariamente siempre que lo acuerde el presidente. En las sesiones se abrirán y cerrarán con algunas preces y durante las mismas se tendrá un rato de lectura eucarística.
11.ª Para el régimen de las sesiones de la Asamblea del Consejo redactará un reglamento interior que aprobará la Asamblea.
12.ª Las Juntas directivas de las Adoraciones establecidas en la diócesis deberán remitir al Consejo diocesano. En los 15 días primeros de enero, 1.º una Memoria de todos los trabajos de la Adoración durante el anterior año. 2.º Las cuentas del mismo. 3.º Lista de las altas y bajas de socios adoradores, nuevos turnos, etc., con los debidos detalles. Siempre que se celebre Junta general, nota de los acuerdos de la misma antes de transcurrir 8 días de su celebración y en la primera quincena de los meses de enero, abril, julio y octubre... en que se dé cuenta del estado de la Obra.
14.ª El Consejo procura adquirir para la <*6*> Obra en general cuantas indulgencias pueda, adquirir sostener y fomentar relaciones de fraternidad con las demás Adoraciones de España y el extranjero.
15.ª En caso de disolverse los fondos existentes quedan a disposición del reverendo prelado diocesano.
A. M. D. G.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 105, págs. 1-4
Consejo diocesano de Adoración nocturna en Tortosa
Consejo diocesano de la Adoración nocturna de Tortosa
El Excmo. e Ilmo. Señor Don Francisco Aznar y Pueyo, con fecha 10 de marzo de 1887, como consta en el Boletín de la diócesis, acordó nombrar a los dos directores espirituales de la adoración nocturna al santísimo Sacramento de Tortosa, directores diocesanos de la obra, con facultad de propagarla en la diócesis, a condición de que las parroquias que desearan establecerla, debieran dar cuenta de su administración, gobierno y resultados a dichos directores, para que estos a la vez pudiesen presentar al prelado el estado y marcha de las mismas.
Mas, habiéndose sometido a la Asamblea de Asociaciones católicas, verificada en diciembre último, el proyecto de formación de un Consejo diocesano para la más fácil extensión de esta práctica, fue tomado en consideración. Y pues- <*2*>ta de acuerdo la Comisión de la Asamblea con los directores nombrados por el Excmo. Señor Obispo, admitieron unánimemente el siguiente reglamento para el Consejo diocesano de la Adoración nocturna, que ha sido aprobado con las mismas condiciones concedidas anteriormente a los mencionados directores.
Consejo diocesano de la Adoración nocturna de Tortosa
o sea
Sub-Centro de la sección 3.ª del Centro eucarístico de España (Madrid)
Artículo primero
El objeto del Consejo diocesano según las atribuciones concedidas por el Excmo. Señor Obispo de la diócesis en decreto de 10 de marzo de 1887, es la extensión, dirección y vigilancia y gobierno de todas las adoraciones nocturnas de la diócesis a fin de multiplicar su acción, fomentar el espíritu de la obra, mantener la fiel observancia del Reglamento y multiplicar sus resultados.
Artículo II
El Consejo se compone de los dos directores espirituales de la Adoración nocturna de la capital de la diócesis, de un presidente y vicepresidente, que lo serán el presidente y secretario de la misma, de un tesorero y de dos secretarios, uno de actas del Consejo, y de recibir las actas de las adoraciones que cuidará de remitir y dar cuenta al Centro eucarístico de España; el otro de lista, para el registro de las adoraciones existentes, nombramiento de cargos de las mismas, turnos, altas y bajas de los individuos de ellas, con sus nombres y apellidos, época de su ingreso, domicilio, etc. <*3*>
Artículo III
A los directores del Consejo corresponde autorizar e instalar las Adoraciones, poniéndolas bajo la inmediata inspección y autoridad de los directores locales; y al Consejo, recibir y examinar las cuentas, entender y resolver las peticiones que se hagan, aprobar los nombramientos de cargos, suspensión de los mismos, etc., y atender a la buena marcha de las Adoraciones.
Artículo IV
Las Adoraciones remitirán al Consejo dentro de los primeros 15 días de los meses de abril, julio, octubre y diciembre las actas de las sesiones del trimestre anterior, y dentro de los primeros 15 días de enero, una memoria o reseña actual de las sesiones, turnos, fondos, altas y bajas de socios, estado y demás trabajos de la Adoración con la especificación posible.
Artículo V
El tesorero ofrecerá y facilitará a las Adoraciones la adquisición de reglamentos, libros de oficio, sillones y demás que convenga para las mismas.
Artículo VI
Todas las Adoraciones serán visitadas, a ser posible, una vez al año, y siempre que se crea conveniente.
Artículo VII
Estas visitas, al igual que las instalaciones, las harán los directores diocesanos por sí o por los directores locales, como también por cualquiera de los individuos del Consejo o por los presidentes y secretarios de cualquier Adoración, los cuales se espera que se prestarán gustosos a este penoso sacrificio en obsequio de Jesús sacramentado y del bien de la Obra, dando cuenta después de su cometido. Todo sin perjuicio de las visitas que quiera hacer el Centro de España.
Artículo VIII
Para satisfacer los gastos de viaje que estas comisiones ocasionan y demás gastos generales del Consejo, cada Adoración <*4*> reservará el 5 por 100 de sus colectas e ingresos. El Consejo dará cuenta anualmente a las adoraciones de estos gastos e ingresos que serán antes presentados a la aprobación del prelado. Si estos ingresos no fueran suficientes, se suplicará a las Adoraciones mayor cooperación.
Artículo IX
El Consejo diocesano se reunirá siempre que el director y presidente lo crean conveniente, y se dirán antes y después las preces prescritas en el reglamento interior de la Adoración nocturna.
Nota: Conforme a las prescripciones del Reglamento general de la Adoración nocturna, las adoraciones tendrán el carácter de aprobación interina, hasta después de transcurrir un año al menos de funcionar, transcurrido el cual podrán ser aprobadas definitivamente.
A.M. C. J. G.
Aprobamos el presente Reglamento. Francisco, Obispo de Tortosa.
2 de octubre de 1888.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 106, págs. 1-4
Bases del Consejo diocesano de Adoración nocturna
De conformidad con lo propuesto por la sección primera y aprobado por la Asamblea de Asociaciones católicas, de ampliar el Consejo diocesano que ya existe de la Adoración nocturna, tomando por base los artículos que se creyera conveniente y observaciones del proyecto que sobre esta materia fue presentado y adoptado, la comisión permanente de la primera sección de dicha Asamblea, de acuerdo con el actual Consejo diocesano, ha formulado el reglamento siguiente:
Consejo diocesano de la Adoración nocturna de Tortosa, o sea, Subcentro de la sección tercera del Centro eucarístico de España.
Artículo 1.º: El objeto del Consejo diocesano de la Adoración nocturna, conforme a las atribuciones concedidas por el Excmo. Sr. Obispo en 10 de marzo de 1886, es la extensión, dirección, gobierno, inspección superior de todas las Adoraciones nocturnas de la diócesis, a fin de unificar su acción, conservar y fomentar el espíritu de la Obra y la fiel observancia del reglamento, y mejorar su estado, vida y frutos. <*2*>
2.º A los directores del Consejo diocesano corresponde autorizar o instalar las Adoraciones, y al consejo dirigir bajo la inmediata inspección y autoridad de los directores locales, recibir y examinar las cuentas, entender y resolver en las reclamaciones que se hagan, aprobar los nombramientos de cargos, suspensión de los mismos, etc.
3.º El Consejo se compone de los dos directores de la Adoración nocturna en la capital de la diócesis, del presidente y secretario de la misma, de un tesorero y dos secretarios: uno con carácter de tesorero, y que redactará las actas del consejo y cuidará de dar cuenta al Centro eucarístico, y el otro de lista, para el registro de nombres, de cargos de las Adoraciones, altas y bajas de las mismas Adoraciones existentes, sus nombres, la época, profesión, domicilio, etc.
4.º El Consejo se reunirá siempre que lo crea conveniente el director y presidente.
5.º Las Adoraciones remitirán al Centro dentro de los primeros 15 días de abril, julio, octubre y diciembre las actas de las sesiones; y dentro de los 15 primeros días de enero, previa reunión general de las Adoraciones, altas y bajas, fondos y <*3*> demás trabajos de la sección local con la posible especificación.
6.º El tesorero ofrecerá y facilitará a las adoradores la adquisición y envío de oficios, sillas y demás que convenga para las mismas.
7.º Los directores diocesanos procederán a la instalación... [ Nota: este artículo aparece tachado]
8.º Todas las Adoraciones serán visitadas a ser posible una vez al año y siempre que se crea conveniente. Los directores diocesanos podrán desempeñar la instalación y visita de las Adoraciones por sí o por otros directores espirituales o individuos del Consejo o por los...
La instalación y visitas de la Adoración la harán los directores diocesanos por sí o por otros directores locales, como también por cualquiera de los individuos del Consejo o por los presidentes o secretarios de cualquier Adoración particular, los cuales se espera se prestarán gustosos a este penoso sacrificio en obsequio de Jesús sacramentado y del bien de la Obra, dando cuenta después de sus cometido.
Para satisfacer los gastos <*4*> de viaje que estas comisiones ocasionen, y para los demás gastos generales del Consejo, cada Adoración reservará el 5 por 100 de sus colectas e ingresos. El Consejo dará cuenta a las adoraciones de estos ingresos y gastos, que serán presentados a la observación del prelado. Si estos no fueran suficientes, se suplicará a las Adoraciones locales mayores, o se suspenderá si hubiera sobrantes.
A.M.G.J.C. (A mayor gloria del Corazón de Jesús Sacramentado).
Escritos III, vol. 2.º, doc. 107, págs. 1-2
Directores espirituales de la Adoración nocturna
1.º Los directores espirituales nombrados por el Excmo. Señor Obispo en fecha de [...] para la [?].
2.º Los directores espirituales diocesanos de la Adoración nocturna nombrados por el Excmo. Señor Obispo en fecha de... para la dirección, vigilancia y propagación de esta práctica en la diócesis, establece con la aprobación del mismo Excmo. Señor y mando de la Junta de la Asamblea diocesana, un Consejo diocesano para la más fácil [?]
3.º El Consejo está formado de los dos directores espirituales nombrados, que serán sustituidos por otro a propuesta del Consejo y aprobación del prelado. Un presidente; dos inspectores: uno sacerdote y otro seglar; tesorero; dos secretarios, de actas y de correspondencia.
5.º Cada tres años Asamblea. Esta nombrará los cargos de inspectores, secretarios, etc., revisará y aprobará las cuentas del Consejo; votará los fondos; tomará cuantas medidas crea en beneficio de la obra. <*2*>
7.º Harán oraciones para el Consejo.
8.º Imprimir nota de las Adoraciones.
9.º El secretario, correspondencia con el Centro y autoridades.
Para la extensión de la Obra, mantener el espíritu de fraternidad entre las Adoraciones, y conservar la verdadera uniformidad en las prácticas; los directores procederán por sí o por los individuos del Consejo diocesano, o por los presidentes y otros individuos a propósito de las adoraciones, a la instalación y visita anual de cada una de las Adoraciones, haciéndola las observaciones que crean convenientes transmitir al Consejo.
El gasto del viaje del visitador va a cargo de la sección visitada.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 108, págs. 1-2
Invitación para una vigilia extraordinaria
de la Adoración nocturna
Invitación
La Adoración nocturna de esta ha obtenido de la Central de Roma la gracia o privilegio de celebrar y poder oírse misa a la una de la madrugada y recibirse la comunión después de ella.
Con este motivo, y por ser la terminación del Año jubilar de Su Santidad, y acción de gracias por los beneficios de él, se invita a las personas piadosas que quieran asociarse a una vigilia extraordinaria la noche del 31 actual. Las personas de ambos sexos, que deseen asistir, pueden pedir entrada a don Salvador o cualquier otro de los encargados de la iglesia de Reparación, la cual papeleta deben presentar al ingreso, ajustándose a las indicaciones siguientes:
1.ª La hora podrá ser.... (acudir). El ingreso debe ser de...
2.ª La entrada será por la puerta de la calle del Vall.
3.ª La distribución de actos de la vigilia será en la forma siguiente: De 10 a 11, rezo del oficio divino por los velantes. De 11 a 11,30, plática. De 11,30 a 12, práctica de la última media hora del año. A las 12, Tedeum solemne. De 12 a 12,30, práctica de primera media hora del año nuevo. A la 1, misa y comunión en ella, con fervorín. A las 2, continuación del oficio divino por los velantes.
Notas: 1.ª [ Nota: aparece tachada]
2.ª Después de la misa y comunión pueden irse retirando, sin perjuicio de hacerlo en cualquier hora antes [y] sin perjuicio de poder continuar allí los que quieran, <*2*> pues continúa el Señor expuesto toda la mañana hasta las 12.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 109, págs. 1-2
Propuesta de vigilia para la última noche del año
Obtenida por la Archicofradía de la Vela nocturna la facultad de poder celebrar una misa e invitar a los fieles a comulgar después de ella, esta asociación de Tortosa y para conmemorar mejor la terminación del año jubilar del papa, se propone una vigilia para la noche del último día de este año en el templo de Reparación [e] invita privadamente a las personas que quieran asociarse.
Al efecto: 1.º Las personas que deseen asociarse deben pedir la consigna o papeleta conveniente dando su nombre a los que abajo se indican.
2.º La hora de acudir será de 9 a 11, y la de salir cada uno, después de misa y comunión, que vendrá a ser sobre las 2, sin perjuicio de poder continuar ante Jesús sacramentado, que continuará expuesto luego toda la mañana.
3.º El ingreso <*2*> y salida es por la puerta de la calle del Vall.
4.º Si ocurriera alguna necesidad a alguno de los asistentes, pueden avisar al sacristán o acudir a la sacristía.
5.º La distribución de actos será, de 10 a 11 rezo del oficio divino por los velantes. A las 11 oración y prácticas privadas por cada uno. 11,30 práctica de la última media hora del año. 12, Tedeum solemne cantado a dos coros, siguiendo práctica de la media hora primera del año nuevo. 12,30, plática. 1 misa con plática preparatoria. 2...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 110, pág. 1
Nombramiento de directores espirituales
El Excmo. e Ilmo. Señor Obispo Doctor Don Francisco Aznar y Pueyo en... de marzo de 1887 acordó nombrar a don Manuel Domingo y Sol y a don José García Serrano, directores espirituales de la Adoración nocturna al santísimo Sacramento de Tortosa. Directores diocesanos de la Obra, con facultad de propagarla en la diócesis a condición de que las parroquias que deseen establecerla deban...
Mas habiéndose presentado en la Asamblea de Asociaciones católicas verificada en la capital de la misma diócesis los días del 8 al 12 de diciembre del mismo año un proyecto de formación de Consejo diocesano para la más fácil extensión de esta práctica, fue tomada en consideración, y puesta de acuerdo la comisión de dicha Asamblea con los directores de la Adoración nombrados por el Excmo. Señor Obispo admitieron unánimemente el reglamento para la formación del Consejo, que ha sido aprobado por el prelado, con las mismas atribuciones concedidas anteriormente a los mencionados directores.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 111, pág. 1
Notas sobre la vela nocturna
...de las parroquias que tengan o vayan estableciendo la Vela nocturna para llevar en él las notas de la marcha, etc., de la misma, según el decreto del señor obispo, y debe [?] de la instalación. Hay aquí una solicitud de Semper en la que pide al señor obispo para que señale al director diocesano [?] etc., y se dio [?] y no se firmó.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 112, pág. 1
Reglamento interno de las Camareras del Santísimo
Artículos principales del Reglamento interno
Artículo 1.º La Asociación de Camareras, como se ve, es sencilla. No limosnas...
2.º Excelente en su [?] porque tiene...
3.º Tiene un grande objeto y delicado como es el de acudir como otras a la limpieza de las iglesias pobres.
4.º No impone obligaciones ningunas.
5.º No es ostentosa.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 113, págs. 1-2
Cédula para la inscripción de asociación
Cédula para la inscripción de asociación
La Junta de señoras camareras de Jesús sacramentado dedicadas al amor íntimo.
Las camareras de Jesús sacramentado cuyo objeto, según el espíritu de la Asociación, es la de tributar [?] el más íntimo amor a Jesús con actos de delicada y silenciosa reparación y el de atender a los... de las iglesias pobres que tienen contento [?]
Con el fin de dar mayor sostén al espíritu de las camareras de Jesús sacramentado, cuyo objeto es... y dar mayor [?] a las parroquias pequeñas [?]
La Junta ha acordado pasar aviso mensual a las mismas del día y hora de dicha reunión.
Las que por sus ocupaciones no pudieran asistir excusarán su asistencia, <*2*> podrían excusar su asistencia, remitiendo el aviso o por la misma avisadora o por otra asociada, remitiendo la papeleta mensual de aviso y al mismo tiempo, dentro de un sobre cerrado, la limosna de la colecta voluntaria que se pondrá en el cepillo en la misma forma.
Si la que haya excusado su asistencia es prefecta, a la cual toque el turno para la confección de ropas, se le remitirán estas a su domicilio; y si en aquel mes no pudiera hacerlo, se le cambiaría con otra.
Como quiera que muchas por olvido dejan de asistir a los sencillos actos mensuales...
Las que no asistiesen ni excusasen su asistencia por tres meses consecutivos se entenderá que quiere que se le dé de baja en la Asociación.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 114, págs. 1-3
Solicitud para el establecimiento del Colegio en Valencia
Excmo. e Ilmo. Señor:
Los infrascritos, pertenecientes a una Hermandad de sacerdotes Operarios diocesanos, aprobada y bendecida por el Ilmo. Señor Obispo de Tortosa, a V. E. I. exponen:
Que teniendo entre los objetos de su Hermandad, el principal de ellos, el fomento de vocaciones eclesiásticas pobres, por todos los medios posibles, y en particular por el establecimiento de colegios centrales diocesanos para formar a los jóvenes en buen espíritu, y deseando iniciar dicha Obra de vocaciones en esta archidiócesis de su digno cargo y colocarla baja la protección de V. E. I.
Suplican la competente autorización de V. E. para ello, y su conformidad en las bases que adjuntas tienen <*2*> el honor de acompañar.
Gracia que los exponentes esperan merecer del piadoso corazón de V. E. I., cuya vida guarde Dios muchos años.
Valencia, día veinte y seis de julio de mil ochocientos ochenta y cuatro.
Manuel Domingo y Sol, presbítero. Francisco Osuna, presbítero. Elías Ferreres, diácono. <*3*>
Bases o condiciones que se piden para la instalación
del Colegio de Vocaciones Eclesiásticas
Los Operarios quedan autorizados para pedir limosnas para el sostenimiento de vocaciones eclesiásticas de San José en la diócesis.
Los alumnos del Centro de Vocaciones estarán exclusivamente bajo la inmediata autoridad e inspección del seminario en la parte escolar y literaria; y en la moral y religiosa bajo la dirección de los Operarios e inmediata inspección del prelado, pudiendo este examinar sus cuentas siempre que lo crea conveniente.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 115, pág. 1
Terreno para el Colegio de Valencia
84 a 85 1
En el curso de 1885 a 1886
Cuando las monjas clarisas de la Trinidad, sabedoras de que se buscaba un terreno para aquel santo objeto y con el interés propio de que no se edificara con el tiempo cualquier otro edificio que les molestara, en el pequeño huerto que junto a sus muros y ventanas, que era parcela del huerto antiguo de las mismas y que les fue arrebatado, agenciaron y averiguaron (actuaron) sigilosamente por mediación de algunas personas sobre la posibilidad de la venta de aquel huerto, seguras de obtenerse, lo participaron a los interesados.
Así lo hicieron y con tanta oportunidad que se estaba tratando ya de venderlo a otro que había hecho proposiciones. Lo pusieron en conocimiento de los directores del Colegio, y avistándose estos con los dueños contrataron la compra del terreno que medía... metros por seis mil duros.
Mas al querer ultimarse el contrato, a lo cual urgía el vendedor, los protectores del Colegio no pudieron cumplir
Don N. N. y Don N. N.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 116, págs. 1-2
Notas de la fundación del Colegio de Valencia
Notas generales de la fundación del Colegio de Valencia
83. Venida de don Ignacio a Tortosa con el obispo Cervera y propuesta de este de fundar en Valencia.
84. Encuentro de Elías con don Vicente Vidal en Valencia por diciembre de 1883 o principios de 1884.
84. 4 de julio. Carta de Enrich de que hay en Valencia casa que podía servir para colegio (la de Sebastián.)
Id. 19 de julio. Contestación de Vilamitjana por Benet de que escribiría al arzobispo de Valencia.
Id. 21. Carta a Elías de Vidal preguntándole por la Obra.
Id. 26. Ida a Valencia. Visita al señor Monescillo. Presentación de solicitud, copia exposición. Guerra en secretaría. Carrasco. Tarrasa. Tratos con Sebastián. Episodios. Vuelta al arzobispo, su frialdad.
84. Octubre. Viaje a Valencia hasta el 8. Colegio. Episodios en el Colegio de Valencia en el cólera de 85 [?]
Enero 12. Viaje a Valencia hasta el 21. El 18 comunión a los chicos en la Trinidad.
Marzo 8. Viaje a Valencia hasta el 29. 19, comu- <*2*>nión a los colegiales en la Trinidad.
85. Abril 11 hasta el 11 de mayo y anuncio del cólera.
85. Octubre 1.º noviembre. Viaje a Valencia hasta el 12 que pasé a Burriana y de allí a Castellón.
85. Diciembre 10. A Vinaroz, Benicarló, Alcalá el 17 a Tarragona. El 19 Ulldecona; el 20 Almazora; el 26 a Villarreal a predicar el billete. 27 Nules. 28 Burriana; 29 Castellón; 30 Desierto. 31 Id.
86
Enero 8. A Valencia hasta el 10.
Febrero 4. Valencia hasta el 8.
Abril 8. A Valencia hasta el 14.
Junio 6. A Barcelona, Tarragona, Lérida.
Julio 15. Valencia y 16. Y el 12 Villafranca, Castellón, Cinctorres, Morella, San Mateo.
Septiembre 23. Tarragona. Asilo. Aprobación de Bases.
Id. 28. Valencia hasta el 9 de octubre.
Diciembre 6. Viaje a Morella. Comida en la Serafina [?]
Id. 28, a Barcelona.
87
1.º de Enero. Tarragona.
Febrero 22. Burriana y Valencia hasta el 26.
Marzo 16. Tarragona.
Abril 18 al 22 Valencia.
Id. 23. Tarragona.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 117, págs. 1-5
Segunda solicitud de aprobación del Colegio de Valencia
Excmo. e Ilmo. Señor [Arzobispo de Valencia]:
Los infrascritos presbíteros, Operarios diocesanos, presidentes del Colegio de Vocaciones eclesiásticas de San José de Valencia, a V. E. I. humildemente exponen:
Que en fecha de 26 de julio de 1884 se elevó al Prelado de esta archidiócesis una solicitud firmada por don Manuel Domingo y Sol, don Francisco Osuna y don Elías Ferreres, que a la letra decía así: (véase la solicitud).
Aprobada antes verbal y ampliamente dicha solicitud por el prelado, fue presentada el mismo día, y si bien no recibieron el decreto escrito los firmantes, con todo, debiendo estos obtener del Gobierno civil autorización para instalar el Colegio, como se había encargado por el Prelado, se expidió por la secretaría de cámara un oficio de 30 de julio en que se hizo constar “que <*2*> a la solicitud presentada había recaído decreto favorable”, como debería constar sin duda en la misma secretaría de cámara.
El colegio, pues, si inició con las antedichas bases en aquel mismo año y curso de 1884 a 1885 en un edificio arrendado de la calle de Alboraya; y a los dos años se comenzó a costa de la Obra el actual que todavía no está terminado, poniendo la primera piedra del mismo el rector del seminario en nombre del prelado, al cual se le había invitado para este acto, en 2 de septiembre de 1885, y continuando los sacerdotes Operarios al frente y dirección del colegio, apoyados por una Junta protectora compuesta de los beneméritos sacerdotes don Ignacio Guillén del Soto, don Pedro Aparisi y don Vicente Vidal. <*3*>
Más habiéndose impuesto posteriormente (o, en fecha de...) algunas innovaciones trascendentales relativas a la denominación del colegio y del título de los superiores, nombramiento de estos, y la forma en las admisiones, la experiencia ha demostrado que, aparte de otros inconvenientes, dichas innovaciones afectan y perjudican a los mismos ingresos que la piedad ofrece al colegio. Varias personas caritativas han creído a éste sostenido por el seminario, y así lo han manifestado, por el carácter oficial en que aparecía; y por otra parte, las personas influyentes que pedían la admisión de alumnos en el colegio y que por esto solo venían a constituirse benefactores natos del mismo se consideran ahora desligadas y sin ningún compromiso por no <*4*> intervenir visiblemente el colegio en la admisión.
Por lo cual, y por otras razones que omitimos por no molestar tanto la atención de V. E., y que no se ocultan a su penetración, deseando los exponentes que se obvien estos inconvenientes, y que se fije definitivamente el carácter de la Obra, a los ojos de la diócesis,
Suplican a V. E. I. que se digne dar su aprobación a las bases primeramente autorizadas y concedidas a la instancia de 26 de julio de 1884, antes expuestas, para el carácter, gobierno y régimen del colegio; o en el caso de que no creyera [conveniente] por sus atenciones que dependieran los superiores y el colegio de la inmediata inspección de V. E. I. , se digne nombrar un protector de la Obra en [la] forma que V. E. juzgue mejor de entre los individuos del cabildo catedral de esta ciudad, que sea <*5*> como visitador delegado por V. E. que le dé cuenta del estado moral, espiritual y económico del colegio, que está siempre a la obediencia de V. E.
Gracia que los exponentes por sí y a nombre de la Hermandad de Operarios diocesanos esperan merecer del piadoso corazón de V. E. I. , cuya vida guarde Dios muchos años.
Francisco Osuna, presidente
Felipe Tena, presidente
Luis Albert, administrador
Escritos III, vol. 2.º, doc. 118, págs. 1-4
Observaciones sobre la necesidad del Colegio en Valencia
Observaciones
1. Gastos y compromisos contraídos.
2. Los seminarios no piden limosna; y menos un central, que nunca la pidió.
3. No pueden caber todos en el seminario, aunque sean becas gratuitas.
4. No convenía esas becas gratuitas, que los hace hipócritas, no santos. En San José tienen un carácter de protección que los hará más dóciles.
5. Para desmembrar matrículas, mejor lo hará el colegio de San José, que lo hace por vocación.
6. La mayor parte de los curas de la diócesis tienen colocados en San José, y sería mal recibida su desaparición.
7. Hasta ahora se atribuía al rector, y luego al prelado, que es lo que aquel desearía para hundirse [?] en caso con él.
8. Si no son diocesanos, lo son para el efecto de su servicio, v. g., los jesuitas.
9. Está dependiente el colegio del prelado en todo; del seminario de un modo absoluto en lo escolar. <*2*>
10. Dándole carácter oficial, pierde el carácter benéfico, y nadie dará nada, ni al seminario ni al colegio.
11. Estando a juicio del rector las solicitudes, pierde el colegio el medio principal de conseguir protectores.
12. Con esta dependencia pierden prestigio y autoridad los superiores. <*3*>
Aun en el supuesto que el señor arzobispo, como indicó don Rafael, quiera llenar de alumnos el seminario, y con muchas becas gratuitas, atendido lo vasto de la diócesis de Valencia, por mucho que se quiera cercenar la matrícula, que dicen es demasiada, siempre tendrá que haber al menos un duplo más de los que pueden caber en el seminario.
4.ª Que es muy problemática la conveniencia de un gran aumento de becas gratuitas, que además de lo costoso, crea muchos hipócritas y solapados, [y puede] ser ocasión de vocaciones dudosas.
5.ª Por lo mismo que hay muchas vocaciones es más necesario el colegio en Valencia que en ninguna otra parte, para poder hacer una selección, que no puede hacerse si son externos.
6.ª Que esta selección puede hacerla mejor y con más ventaja el colegio <*4*> que el seminario por el carácter de protección que tiene aquel de los alumnos, y por lo tanto de libertad e independencia sobre ellos, y sobre todo por ser objeto de vocación...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 119, págs. 1-2
Solicitud de aprobación de las Bases de la Hermandad
en Valencia
Emmo. Señor:
Manuel Domingo y Sol, presbítero de Tortosa, a V. Eminencia humildemente expone: Que teniendo aprobado por el Excmo. Señor Obispo de Tortosa y bendecida con efusión y próxima a ser aprobada en forma por el Excmo. Señor Arzobispo de Tarragona para su diócesis, una Hermandad de sacerdotes Operarios diocesanos, que libres de todas otras atenciones se dediquen entre otros objetos, de un modo preferente al desarrollo de las vocaciones eclesiásticas pobres por todos los medios posibles, y en particular por medio del establecimiento de los Colegios diocesanos bajo la inspección de los respectivos prelados, conforme con las bases de dicha Hermandad.
Y habiéndose instalado ya la mencionada Obra o Hermandad, con la consagración en ella de cinco sacerdotes, todos de la propia diócesis de Tortosa, y deseando iniciarla en esta archidiócesis del digno cargo de V. Eminencia,
Suplica a V. Eminencia Reveren- <*2*>dísima se digne bendecir y aprobar las Bases y Reglas de la Hermandad las cuales tiene el honor de acompañar, y permitir su establecimiento en esta archidiócesis, y con la esperanza de que consentirá V. Eminencia Reverendísima la entrada en la Obra de cuatro o cinco sacerdotes que acaso quisieran ingresar y se sintiesen llamados a trabajar en los objetos de la misma.
Como quiera que esta Obra es de bien exclusivo de las diócesis y para llenar las necesidades especiales de las mismas en estos tiempos.
Espera confiado del piadoso corazón de V. Eminencia la bendición, consentimiento y aprobación la antedicha Hermandad de Operarios;
Gracia que no duda alcanzar de la reconocida bondad de V. Eminencia Reverendísima, cuya vida guarde Dios muchos años para bien de la Iglesia y de la archidiócesis.
Valencia, 16 de marzo de 1886.
Manuel Domingo y Sol, pbro.
Emmo. y Rvdmo. Señor Cardenal Arzobispo de Valencia
Escritos III, vol. 2.º, doc. 120, págs. 1-15
Crónica de la fundación del Colegio de Valencia
Crónica de la fundación
del Colegio de vocaciones de San José de Valencia
Aprobadas las Bases generales de la Hermandad de OO. DD. en 2 de febrero de 1884 por el señor obispo de Tortosa, y contando para iniciar dicha Hermandad con el ofrecimiento de los nombres de don José García, don Francisco Osuna, don Elías Ferreres y don Francisco Ballester, se creyó conveniente para establecerla (fundarla) con más solidez ensanchar el círculo de su objeto principal, que era el establecimiento de algún colegio de vocaciones eclesiásticas.
El año anterior había venido a Tortosa el piadoso de don Ignacio Guillén del Soto, cura de los Santos Juanes de Valencia, acompañando a su amigo el señor obispo de Mallorca, don Jacinto Cervera, que vino a visitar al señor obispo de Tortosa. Invitado dicho don Ignacio a ver el colegio, y conocedor del proyecto de la Hermandad, manifestó la necesidad absoluta que había en Valencia de una casa de aquella índole, pues eran cerca de mil los estudiantes externos de aquel seminario que se veían precisados a seguir la carrera en medio de la atmósfera viciada de aquella capital, y que para remediarla algún tanto había iniciado <*2*> ya el difunto cardenal señor Barrio una casa-huerto (Nota: huerto llamado de [?]), en donde tenía albergados unos cuantos estudiantes pobres al frente de un seglar; pero que no tuvo tiempo de desarrollar los proyectos que en este sentido tenía concebidos sin duda dicho prelado. Terminó asegurando una gran aceptación y simpatía de los buenos en pro de esta empresa y ofreciendo su cooperación.
Con estos datos y otras noticias análogas se empezó a acariciar el pensamiento y a tantear el terreno para el establecimiento de una casa-colegio en Valencia, en vista de las ventajas que para bien de la juventud y nombre de la obra en aquella importante diócesis, tan inmediata por otra parte a la nuestra.
Se escribió a algunos amigos de Valencia exponiéndoles el pensamiento y pidiendo consejo, y en 4 de julio se recibió carta del reverendo don Domingo Enrich diciendo que había en Valencia una casa que podía servir muy bien de base para colegio, puesto que era costeada por las limosnas de varias personas para el albergue de estudiantes pobres de carrera eclesiástica. Con este motivo se resolvió emprender un viaje a Valencia, pero escribiendo antes al señor Vilamitjana, arzobispo de Tarragona, proponiéndole la conveniencia de que él previniera con una recomendación en favor nuestro al señor arzobispo de Valencia, contestando inmediatamente el día 19 por <*3*> conducto del señor don Vicente Benet de que así lo haría y que podíamos ir cuando quisiéramos. El 24 de julio llegaban a Valencia el director y don Francisco Osuna y don Elías Ferreres, y ante todo se avistaron con el joven y distinguido sacerdote don Vicente Vidal Mompó, el cual enterado algún tiempo atrás aunque muy vagamente por su condiscípulo don Elías del proyecto de fundación de la Hermandad, se había sentido inclinado vivamente a ella, y que desde aquel momento ofreció su cooperación a cuanto conviniera, dejando traslucir aunque tímidamente el deseo de consagrarse un día a la Hermandad.
El 26 de julio visitaron los viajeros al arzobispo señor Monescillo, quien al verlos les preguntó si eran los recomendados del señor Vilamitjana, haciéndolos entrar enseguida a su habitación, cosa que acostumbraba hacer a pocos, y mientras estaba despidiendo en la galería al secretario del gobierno civil.
Expuesto el proyecto, que el señor arzobispo escuchó con interés, e indicadas las bases, contestó que les daba las más amplias aprobaciones y bendiciones, exigiéndoles tan solo que obtuvieran el permiso del Gobierno civil, para así poderles defender luego en cualquier evento. Se le propuso (sugirió) al señor arzobispo la conveniencia de ir ellos a participarlo al señor rector del seminario, lo cual manifestó complacerle <*4*> mucho, y se despidieron, quedando en volver otro día y que dejarían en secretaría la solicitud conveniente para que así constara la aprobación de su Excelencia.
Desde el palacio pasaron al seminario a saludar al rector, señor don Baltasar Palmero, quien se alegró de ver entre los iniciadores del pensamiento que se le expuso a su antiguo alumno el señor Ferreres, manifestando al parecer conformidad en cuanto se le dijo.
Seguidamente y en la misma portería del palacio se redactó la solicitud y bases para presentarla en aquella misma mañana a palacio ( Nota: Véase el borrador de dicha solicitud y bases que se redactaron: n.º N), y se aguardó a llevarla el 27 por ser el siguiente día festivo.
Durante aquella época se estaban recogiendo y aun exigiendo del clero limosnas para una obra impulsada casi exclusivamente por el jefe de una de las oficinas de palacio, ayudado por algunos pocos seglares, y la vista de la solicitud y de las bases según las cuales se facultaba a los Operarios poder buscar limosnas para la fundación del colegio, alarmaría tal vez algún tanto. Sea por esta o por otras causas, lo cierto es que se supo que produjo la noticia resistente prevención <*5*> en dicho centro, y el primer resultado que se observó fue el de no haber podido obtener los Operarios el decreto escrito de aprobación del prelado, ni entonces ni después. ( Nota: Afortunadamente, teniendo que presentar al Gobierno civil la aprobación eclesiástica, se supo que había una, cuya copia extraoficial poseemos). También se notó en el señor arzobispo cierto embarazo y frialdad al visitarle otra vez nueve días después, si bien repitió su aprobación.
A pesar de estos recelos, se resolvió, escudados en la aprobación verbal del prelado, proceder a la busca de local.
La casa, o más bien el piso indicado por el señor Enrich, situado en la calle de La Unión, n.º 4 ( Nota: Conocida con el nombre de la casa de la [?], por haber estado allí establecida la [?]) era sostenida penosamente ( Nota: Debía cuatro meses) por algunas limosnas recogidas por una anciana, en donde se albergaban unos, muy pocos, estudiantes de los que recibían la sopa del seminario, y abandonados a sí mismos, sin otra dirección que la de la anciana. Aunque no tenía condiciones la casa, aun arrendándola toda, no obstante, pensaron iniciar allí el colegio por su proximidad al seminario, por ser un poco conocida por el carácter benéfico, y por complacer al mayordomo del seminario, el bendito don Antonio Lleó. Pero los recelos de la anciana, que temerosa de que se le arrebatara la dirección, invocaba con frecuencia <*6*> los nombres de sus protectores ( Nota: Entre ellos, el señor Tarrasa, mirado con prevención por los Operarios, y que al oírlo nombrar Don Vicente Vidal, como una amenaza, se acobardó, bastaría, temiendo la contradicción del él, etc. El rector del seminario, aunque propicio miraba con menos interés por respeto a palacio), y ponía entorpecimientos y reparos, hicieron desistir, buscando un local en las afueras que pudiera tener terreno para esparcimiento, lográndose arrendar el piso principal y desvanes y entresuelo de la casa grande del huerto llamado de las fresas, en la calle de Alboraya y no lejos del seminario, determinando anunciar y abrir la casa-colegio con las bases del mismo en el próximo curso, como así se hizo, quedando al frente, como director, el señor don Francisco Osuna, logrando reunir 54 colegiales, que tenían sus prácticas en el [?], que iban todos los días a oír en ruta la misa en el inmediato convento de religiosas de la Santísima Trinidad.
Primeras contradicciones
Pocos días después de iniciado el colegio, visitó el director a los señores de palacio para exponer el estado de la casa y obtener las licencias ministeriales convenientes, y pudo apreciar el fuego latente de prevenciones que se ocultaba y se presentían, y que habían llegado [a] infundirse a algún otro centro oficial. No podemos aquí consignar las invectivas de que fue objeto, dándosele a entender la sospecha que se abrigaba de que no iban los Operarios más que a sacar chicos y dinero para llevarlo a otras partes. Fortuna que la actitud digna del director y la amenaza de acudir al prelado, con cuyo permiso y bendición se había iniciado la obra y estaba bajo su inspección, pudo detener por de pronto <*7*> la crisis que les amagaba. Esta situación atemorizaba al pobre don Vicente Vidal entregado abiertamente a la empresa, pero se alentaba al ver la energía y confianza de los nuestros.
El curso fue siguiendo tranquilamente, la Obra iba siendo conocida, y sobre todo muy apreciada de sacerdotes muy distinguidos ( Nota: Entre otros, manifestó su complacencia, y se ofreció en cuanto pudiera, y nos trajo algunas limosnas el sabio y santo don Luis Badal, rector que había sido del seminario, y su hermano don Manuel), y con esto se creyó oportuno ya pensar en el levantamiento de un edificio de planta, que pudiera irse construyendo poco a poco, y mediante un empréstito de acciones de duros reintegrables cierto número cada año ( Nota: Véase los impresos), y tomando además con interés el capital que fuera conveniente.
Primeros apuros económicos
Antes de proyectar el edificio, y aparte de los medios para levantarlo y buscar los medios, era preciso buscar sitio a propósito, el cual no podía ser sino en las mismas afueras del portal y puente de la Trinidad, que eran las más inmediatas al seminario, a cuyo centro docente iban y debían ir los colegiales mañana y tarde.
Con este motivo desde los meses de diciembre a abril de 1885 fue el director varias veces a Valencia y se inspeccionaron varios terrenos, todos los cuales iban ofreciendo dificulta- <*8*>des que apenaban grandemente a los superiores ( Nota: Varios fueron los terrenos: 1.º, el de la torreta, casa y terreno frente a San Pío V, propiedad de dos señoras ancianas que lo deseaban para una institución; pero no pudo convenirse en las bases; 2.º, el llamado de los [?] por fabricarse en él dichos [?], al lado del colegio actual. Estuvo a punto de arrendarse un piso, pero no pudo ser; 3.º, el de Martínez Vallejo, que tenía menores; 4.º, el huerto que era del Patriarca; 5.º, el convento de capuchinos; 6.º, el Portugués [?], del cual nos pedían 20 duros; 7.º, el N..., que fuimos con don Ignacio; 8.º, el de Gómez, talmente de menos, que pidió un exceso; 9.º, el mismo de Valcasa, que casi quedó contratado; 10.º, el actual; 11.º, el del Rosario). Últimamente, a primeros de abril, ya teníamos ofrecido comprar 100.000 palmos de terreno del mismo huerto de las fresas en donde estaba estando la casa-colegio próximo, cuando las monjas de la Trinidad, que sabían íbamos buscando terreno, y tenían vivo interés por ello, nos avisaron que estaba ya dispuesto a vender el suyo el propietario del huerto inmediato al convento, que antes había prevenido a las mismas, y por conducto del molinero del molino de la Trinidad se entendieron en el precio que se exigía y que era el de seis mil duros ( Nota: Antes se había preguntado y habían dicho no era vendible, y en ocasión de que se hubiera podido obtener económico [?]), que nos resultaba a dos reales el palmo. La mayor proximidad al puente y el no tener otras vistas más que las del convento inclinó el ánimo de todos los que se interesaban por esta obra a aceptarlo.
Convenido el precio, debía buscarse la cantidad para la compra, sin perjuicio de los medios que se tenían pensados para allegar limosnas y recursos para la edificación. Anteriormente se había logrado formar una como Junta protectora que la formaban don Ignacio Guillén, don Pedro Aparisi y don Vicente Vidal. Al principio de la instalación de colegio <*9*> se había manifestado al primero que lo único que deseábamos en nuestra empresa era tener la seguridad cuando se tratara de levantar edificio propio, de poder encontrar de diez a catorce mil duros con el rédito conveniente de 5 a 6 %, y con la garantía del mismo terreno y las obras que [en] el mismo se ejecutarían, y la responsabilidad de la Hermandad, lo cual creyó aquel señor que se encontraría fácilmente, y con esta confianza se hizo el contrato.
Mas al llegar la hora tropezó con dificultades y acudió a un medio para él fácil y seguro, cual era el de sacarlo de los grandes fondos de la parroquia, como se habían sacado otros, con el objeto de que produjeran alguna renta, mediante la aprobación eclesiástica competente, que tenía por segura. Mas no solo se le opuso y denegó a recabar el permiso el oficinista anterior, que estaba prevenido contra la obra de vocaciones, sino que hasta perturbó al buen señor queriéndole demostrar que él no significaba nada en aquella empresa, que era movida por una institución a la cual él no pertenecía y a la cual se había entregado ciegamente.
Fracasadas estas esperanzas, se discurrió provocar una reunión, a la cual fueron invitados tres personajes acomodados entusiastas de la Obra y que se habían ofrecido incondicionalmente a apoyarla, y los cuales tenían reconocidas sus firmas en el Banco de España. La reunión tuvo lugar el 8 de abril por la tarde en casa de uno de ellos. Se les propuso recabar sus firmas para la cantidad que se necesitaba para la compra <*10*> del terreno, dándoles la seguridad de que se les levantaría el compromiso antes de un mes, dentro del cual él pediría y obtendría del Banco el reconocimiento de la firma en su favor de don Pedro Aparisi, don Ignacio Guillén y don Vicente Vidal, los cuales estaban dispuestos a firmarles dicho compromiso. A pesar de las seguridades ofrecidas, los tres invitados se excusaron, presentando en cambio varios proyectos y medio del todo irrealizable, durando la sesión hasta entrada la noche. Últimamente se les propuso por los directores que ellos se procurarían buscar tres mil duros, invitando a aquellos señores a que entre los tres prestaran igual cantidad hasta que se sacaran del Banco; y pareciendo accedían a ello, salió la misma [noche] para Tortosa don Francisco Osuna en busca de la cantidad, que se pudo recabar de una persona piadosa. Mas al regresar a Valencia el día siguiente se encontró que habían quedado frustradas las esperanzas de la otra cantidad, y con ellas las de la adquisición del terreno, para cuyo contrato se les apremiaba vivamente, y con la amenaza de rescindir el contrato, y con ello el peligro de comenzar otra vez la cadena de contradicciones y dificultades para la consecución de un terreno a propósito, que era la base de todo el porvenir de la Obra.
En esta tribulación fue el director al día siguiente a celebrar en la parroquial de Santa Catalina, en donde era beneficiado don Vicente Vidal, que como todos estaba contristadísimo por la crítica situación en que nos encontrábamos, cuando un joven agente, amigo de don Vicente, al cual este <*11*> le había expuesto el caso, les sugirió reservadamente la idea de que acudieran a don Vicente Ribera, pbro., profesor y secretario del seminario, que tenía firma en el banco, y previniéndoles para las objeciones que acaso aquel [pudiera] ofrecer.
En efecto, personados la misma mañana el director, don Vicente Vidal y don Francisco Osuna en casa de dicho señor Ribera, le propusieron la gracia que esperaban merecer de él, garantizándole el compromiso con documento firmado por la obligación personal de los tres de la Junta y de los Operarios. Aunque al principio opuso algunos reparos y entre ellos el de que tenía comprometida ya su firma por diez mil duros, al fin accedió a condición de que fuera a cuenta de los visitantes el allanar la dificultad que el banco pudiera oponer, de lo cual le tranquilizaron. Con ello pudo sacarse del banco la anhelada cantidad y poco después se le libró al señor Ribera de la firma, que fue sustituida por los protectores, y luego devuelta poco a poco la cantidad al banco por el colegio.
Compra del terreno y proyecto de acciones
Al fin el día 5 de mayo se otorgó escritura en casa del notario don..., que vivía en la plaza de Almunia, de la compra del terreno, huerto de la Trinidad en favor de don Ignacio Guillén, don Manuel Domingo y Sol, don Pedro Aparisi y don Vicente Vidal, los cuales le adquirían en propiedad pro indiviso, pudiendo cada uno de ellos disponer siempre de la parte intelectual [?], <*12*> a condición de que si no disponían de dichas partes inter vivos, durante su vida o taxativamente en testamento, se entendía que pasaba a los sobrevivientes para que el último dispusiera de toda ella ( Nota: Véase la escritura).
Al mismo [tiempo] se propuso el medio de hacer un empréstito mediante la emisión de acciones de... duros al 3%, que se irían amortizando en el número posible cada año, ofreciéndose los tres respetables sacerdotes de la junta, y conocedores y conocidos y apreciados, a emprender una campaña para el buen resultado de la empresa. Así lo hicieron, recorriendo las más veces en carruaje las casas más distinguidas en donde debían ser y fueron muy [bien] recibidos. Con esto se logró, además de las acciones, que recogieron el que fuera más conocida la Obra, y disponiendo los ánimos favorablemente para ulteriores limosnas y suscripciones, que más adelante se establecieron, durando esta campaña algunos meses, atendidas las ocupaciones de los mencionados señores.
Proyecto de bendición de la primera piedra
Pocos días después de la compra del terreno empezaron a susurrarse noticias de cólera. Con este motivo el 11 de mayo regresó el director a Tortosa, y terminó luego el curso sin contradicción particular, pero acentuándose más las alarmas.
A pesar de estas circunstancias, se resolvió poner la primera piedra, apenas las mismas lo permitieran. Para ello se invitó al señor arzobispo, quien delegó para este acto como representante suyo el señor rector <*13*> del seminario, don Baltasar Palmero. Queriendo dar cierta solemnidad al acto, se invitaron a varios señores sacerdotes y seculares afectos a la idea, y fijándose el día 2 de septiembre del mismo año 1885, fiesta onomástica del señor arzobispo. En aquel acto dirigió el señor Palmero la palabra a los concurrentes haciendo resaltar el objeto y la importancia presente y futura del edificio, cuya primera piedra se acaba de colocar ( Nota: Véase la relación que se publicó creo que en el Boletín eclesiástico). Enseguida empezaron las obras según el plano delineado por don Vicente Benet y conforme a las indicaciones de los superiores.
Curso de 1885 a 1886
Aunque el cólera había menguado en septiembre, con todo el curso escolar no se empezó hasta primeros de noviembre, quedando al frente del colegio el joven don Elías Ferreres, recién llegado de su [?] de Ares. No pudiendo caber en la casa alquilada el número de colegiales cuyos solicitudes se iban recibiendo, hasta el número de 80, se arrendó la casa contigua, abriéndose por dentro comunicación con ello, y además se habilitó para la noche la casa que tenía el huerto adquirido, al frente de la cual estuvo don Manuel Marzá. Los actos piadosos se hacían en común, pero continuando oyendo la misa en la iglesia de la Trinidad.
Las obras iban continuando y recibiendo la visita de muchas personas y antes de terminar el curso, teniendo levantada el ala que da a poniente, recibió el colegio la visita del Ilmo. Señor Cervera, obispo de Mallorca, al cual saludaron los colegiales declamando algunos versos ( Nota: El colegial...)
Acudió Don Vicente a Tortosa y allí se comprometieron... <*14*>
Episodios particulares.
1886 a 1887
Terminado el primer trozo de obras que se tenía proyectado, se paralizaron estas en espera de nuevos recursos. No obstante, para proseguirlas se pensó habilitar dicho trozo de edificio, estableciendo en él la capilla y refectorios y salones de estudios; toda la vivienda, en fin, excepto la de repartirse por la noche los alumnos, que llegaron a ciento, entre el local del nuevo [edificio], la casa del huerto y las antiguas, que continuaron arrendadas. Se bendijo la capilla, celebrándose en ella la santa misa, pero sin tener todavía el Reservado. Seguía al frente del colegio el mismo don Elías Ferreres y don Manuel Marzá y don Vicente Vidal, que pasaba en el colegio todas las horas que le dejaban libre todas las otras atenciones.
Deseando dar a los chicos el consuelo y satisfacción de tener a Jesús sacramentado perpetuamente, se resolvió instalar la reserva, fijándose <*15*> para ello la festividad de la Purificación del 2 de febrero de 1887.
La fiesta resultó muy solemne, pues acudieron muchas personas invitadas, en especial muchos distinguidos sacerdotes, sobre todo a la procesión de la tarde en que se paseó al Señor por la calle interior y patio del colegio, quedando todos los asistentes gratamente complacidos y admirados del número de colegiales y del asombroso desarrollo de aquella obra, que les constaba había sido tan combatida ( Nota: Al acabar la función de la tarde el dignísimo canónigo don Luis Badal acercándose al oído de don Francisco Osuna, le dijo conmovido: “Esto ya nadie lo destruye”).
Póngame celebrantes y predicador de la Reserva.
En aquel año celebró en el Colegio su primera misa don Remigio Albiol, aspirante a la Hermandad, predicándole don Manuel Chapí.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 121, págs. 1-4
Visitas al Colegio de Valencia
Visita del señor cardenal Sanz y Forés
Al regresar de... el señor cardenal don Benito Sanz y Forés, que todavía no había visto el edificio que se había levantado, se le unió en Tortosa el director de la Hermandad, acompañándole hasta Valencia, y logró de él que la tarde misma de la llegada aceptara la invitación, yéndole a buscar a la Zandia, como así habían convenido, el mismo director y don Vicente Vidal. Los colegiales le dedicaron una alegre velada músico-literaria en el salón de estudio, quedando sumamente sorprendido del número de los alumnos y de la parte musical en la cual tomaron [parte] cerca de 20 instrumentos, [tocados]todos por colegiales.
Otras visitas de don Benito
En marzo de 1889, sabiéndose que el señor don Benito debía ir de Gandía a Valencia por muy poco tiempo, le escribió el director le diera fecha y hora para verle. El director le expuso el pensamiento de la Hermandad de fundar una casa-colegio en Roma, y a pesar de las <*2*> dificultades para las cuales le previno, provenientes las más de las preocupaciones de muchos prelados, aprobó el pensamiento y se ofreció a ayudar a vencerlas, como realmente lo hizo, con un celo que la Hermandad nunca podrá agradecer bastante.
Otra visita
En otro viaje que el mismo señor hizo a Valencia, recién llegado el señor Sancha, lo aprovechó para significar a este las pretensiones que en época pasada y no lejana se había tenido de querer apropiarse el edificio de vocaciones, previniéndole así a aquel prelado para otros amaños que con el tiempo pudieran surgir acaso.
Otro consejo del mismo: debiendo acompañar al señor Sancha en un viaje a Mallorca, recién llegado aquel a Valencia, los señores don Rafael Cepeda y don Timoteo Guillén, aconsejó el señor Sanz y Forés que se aprovechara aquel viaje para tratar de la historia de los varios episodios ocurridos en la fundación del colegio de vocaciones; por lo cual se dieron a dichos señores don Rafael y don Timoteo notas de la aprobación del anterior prelado y datos de varios hechos, etc., para poder así exponer con claridad y verdaderas razones.
Más como al salir en conversación esto, vieron al señor Sancha muy propicio a la obra, y como enterado de varios sucesos, excusaron <*3*> el leerle los escritos que les habían dado.
Visita del señor don José Meseguer y Costa, deán de Valladolid
En otro de los viajes del señor don Benito a Valencia le acompañaba el señor deán de Valladolid, hoy obispo de Lérida, y antiguo compañero del director. Este, no solo vino a visitar el colegio, sino que tuvo gusto en dirigir la palabra a los colegiales por espacio de más de media hora, animándoles a sostener su vocación contra los peligros que la amenazaban.
No sé si estuvo en el Congreso eucarístico de Valencia dicho don Benito Sanz y Forés.
Reunión de los operarios en Valencia
Después de la primera reunión de los operarios en el Desierto de las Palmas el día 1 de enero de 1886, y de la institución canónica de la Hermandad con la consagración de los mismos, se vio la conveniencia y necesidad de reuniones anuales, al menos en los primeros años, para lo cual se pensó en el edificio de Valencia para la segunda reunión, <*4*> que se verificó en los últimos días del año 1888 y primeros de 1889, dedicándose en aquellos días a algunos ejercicios especiales de piedad y a discutir algunos puntos de las Constituciones que se estaban elaborando, que el director les proponía para el desarrollo de las bases primeras. Así lo fueron efectuando en los primeros [días] de 1890 y siguientes hasta que en el año... lo verificaron en agosto, precediendo antes los ejercicios espirituales.
Número de alumnos que salieron para religiosos.
Muerte de don Vicente y circunstancias que la acompañaron.
Manuel Benavent. Don Antonio Bellver. Don Rafael Calatayud.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 122, págs. 1-2
Búsqueda de apoyos económicos
...el ofrecimiento de la cantidad prometida ni con ninguna otra de menor cuantía.
En vista de esta crisis, en la noche del 8 de abril de 1885 se provocó una reunión de señores ricos, muy afectos al colegio, y que se habían ofrecido, todos los cuales tenían firma en el banco, a fin de que se procurara esta cantidad del banco para la compra del terreno, quedando en desligarles de estas firmas antes del plazo de un mes, esto es, mientras se procuraba firma en el banco para don Ignacio Guillén, don Vicente Vidal y su hermano y don Pedro Aparisi, que todas eran personas de responsabilidad y de confianza. A pesar de estas proposiciones, cada uno de los concurrentes presentó dificultades por su parte a la gracia que se pedía. Se propuso adelantar tres de ellos (Barón, [?] Agustín) mil duros cada uno, ofreciendo buscar la Obra dos mil, y tampoco se pudo obtener. A la mañana siguiente en que aguardaban la contestación definitiva los vendedores como un plazo fatal, un piadosísimo corredor, amigo de don Vicente Vidal, sabedor de la tribulación que aquejaba a este y a los directores del colegio, sugirió reservadamente la idea <*2*> de que fueran a solicitar la firma de don Vicente Ribera, secretario del seminario, previniéndoles las observaciones que aquel les daría sin duda, y dándoles la solución para ellas.
Así lo hicieron inmediatamente don Manuel Domingo y Sol y don Vicente Vidal, obteniendo de aquel señor la anhelada firma con las seguridades de un documento que estos le ofrecieron prometiéndole liberarle del compromiso antes del plazo de un mes, como así lo hicieron, quedando reemplazada dicha firma por los antedichos sacerdotes que la solicitaron en aquellos días del banco. Con esta seguridad se contestó conformidad a los vendedores, ultimándose el contrato y extendiéndose la escritura conveniente en 5 de mayo en casa del notario don N..., a nombre de don Manuel Domingo y Sol, don Ignacio Guillén y don Pedro Aparisi, y con las condiciones que en ella se consignan ( Nota: Véase escritura).
En aquellos días empezaron a correr noticias alarmantes sobre la aparición del cólera en Valencia, que la afligió por algún tiempo.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 123, pág. 1
Posibilidad de nueva residencia
Otra espina, pequeña pero aguda, que amargó algún tanto a los operarios. Antes de ir estos a Valencia habían recibido carta de don Enrique Enrich, amigo de ellos, que conocía sus propósitos y sabía sus intenciones, y les daba a conocer la existencia de una casa en donde se albergaban algunos estudiantes de los que recibían la sopa del seminario y que tal vez pudiera servirles de base, puesto que se recogía limosna para costear el albergue o piso que ellos habitaban por medio de una anciana y piadosa señora, que era la que se interesaba caritativamente por los mismos y reclutaba las limosnas con...
Lo Operarios fueron a visitar la [?]
Mas con el único fin de que no apareciesen dos instituciones distintas con idéntico fin y evitar las confusiones, y sobre todo, para que no se valieran de esta circunstancia los adversarios oficiales (no sirviese de pretexto esta circunstancia a los enemigos de las obra...).
Escritos III, vol. 2.º, doc. 124, pág. 1
Dificultad de ayuda de don Ignacio Guillén
Nueva contradicción
Participado a don Ignacio Guillén [?] este que tenía pudo [?] sacar el capital ofrecido con el permiso de la entidad [?] , y tenía la venia del clero, al interés del [] %, y se apresuraron con este motivo a recibir el permiso. Mas... se le rechazó la pretensión y sin poder...
Se participó a don Ignacio Guillén y este que hacía tiempo tenía pensado y obtenido la venia del clero de sacar de los fondos de la parroquia el capital para dejarlo al 5% se apresuró a obtener el permiso, que él pensara fácil, del palacio; pero se le rechazó la indicación de un modo absoluto, y sin poder ofrecer por de pronto a los operarios otro medio para salir del conflicto. En vista de esta crisis...
Escritos III, vol. 2.º, doc. 125, págs. 1-2
Bendición de la primera piedra del nuevo edificio
Bendición de la primera piedra
del nuevo edificio-colegio de vocaciones eclesiásticas en Valencia
El día 2 de septiembre, fiesta del santo del señor cardenal, tuvo lugar en Valencia por manos del rector del seminario, bien que sin grande aparato, por las tristes circunstancias por que ha pasado la ciudad, la ceremonia de bendecir la primera piedra.
Habiendo sido aceptada el año anterior por la autoridad eclesiástica de aquella diócesis la idea del fomento de vocaciones eclesiásticas, nacida a las márgenes del Ebro, y alentada por distinguidos sacerdotes de la ciudad, fue ensayada arrendando un local con espacioso huerto en la calle de Alboraya. Las numerosas peticiones para el ingreso en dicho colegio que no pudieron ser atendidas, y la cooperación prestada puntualmente por el clero a esta obra, hizo concebir la esperanza de poder levantar un edificio que pudiera acoger a mayor número de aspirantes, y se compró al efecto un bello huerto [?], junto a los muros del convento de las religiosas <*2*> de la Trinidad, arreglándose el plano del edificio para la cabida de 300 alumnos.
El día 2 del actual, pues, antes del acto de la bendición, el señor don Vicente Vidal, pbro., leyó con gran entonación y cálida frase una Memoria de los trabajos llevados a cabo y todo lo concerniente a tener [?] . Después de la bendición y colocación de la primera piedra, que contenía un ejemplar del Boletín y otro de “El Congregante de San Luis” y varias monedas y medallas, dirigió su fogosa palabra el rector don Bartolomé Palmero a los que se habían congregado...
Entre los asistentes estaban los señores don Ignacio Guillén del Soto y don Pedro, auxiliadores eficaces y patrocinadores de la obra, varios señores canónigos y catedráticos, etc.
Quiera el Corazón de Jesús hacer fecunda la obra de sacerdotes Operarios diocesanos reparadores del Corazón de Jesús, que libres de otras atenciones se dediquen al fomento de las vocaciones eclesiásticas, tan necesario en nuestros días, y más en la perspectiva negra de lo porvenir, y puedan trasplantar esa naciente institución a otras diócesis necesitadas.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 126, pág. 1
Anotaciones
Misa en la Trinidad.
Seminario.
Juan Llopis, pláticas en la capilla de la casa vieja.
Don Vicente, cuatro días de ejercicios en carnaval.
Obispo de Mallorca.
Guardiola (Rafael) y Salvador [?] se pidió bendición.- 86 a 87 [?] y Chapí. Reserv. 2 febrero 87.
Bendición de capilla primero enero 86.
Escritos III, vol. 2.º, doc. 127, pág. 1
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