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Escritos del beato
Manuel Domingo y Sol
I - Predicación
Volumen 8.º
ROMA
2005
PRESENTACION
Uno de los encargos concretos que hizo la última Asamblea General de la Hermandad, pensando entonces en la próxima Beatificación del Fundador de la misma, fue el que a lo largo del presente sexenio se trabajara para que la doctrina del Beato Manuel Domingo y Sol estuviera al alcance de todos los operarios y aspirantes con un doble objetivo:
- el conocimiento y la lectura de los textos completos,
- el estudio más serio por parte de algunos operarios de cara a publicar temas monográficos sobre la doctrina del Beato.
A fin de dar respuesta a este encargo de la Asamblea, la Secretaría General ha procurado trabajar en ello comenzando por las siguientes tareas:
- numeración de todos los escritos del Beato y su transcripción concordada con los originales para que puedan ser utilizados y citados sin necesidad de que éstos sean manejados directamente.
- nueva transcripción de los escritos por ordenador,
- preparación de ejemplares para que puedan disponer de alguno de ellos las Delegaciones y las Casas de formación de los aspirantes, así como los archivos y otros lugares apropiados para su estudio.
- completar, en un primer plazo, la publicación de los volúmenes de Predicación, siguiendo lo anteriormente realizado.
En dichas tareas han colaborado los operarios estudiantes de Roma, como trabajo de formación complementaria sobre la Hermandad y de las clases que sobre la misma recibían.
El presente volumen, el 8.º de Predicación, es la unificación de los dos anteriormente fotocopiados como 8.º-A y 8.º-B, por estar en uno solo en los originales. Se trata de pláticas o charlas del Beato Manuel Domingo y Sol a los alumnos de los Colegios de Vocaciones Eclesiásticas y a los Congregantes de San Luis.
Especialmente valioso porque en él se encuentra expresada, de forma directa, la doctrina del Beato sobre temas como: la pastoral juvenil y vocacional, los criterios formativos que habían de regir la vida de los Colegios, su pensamiento hablando a los alumnos cercanos a recibir la ordenación sacerdotal.
Junto a pláticas totalmente desarrolladas se encuentran esquemas, borradores, a veces un solo guión que le servía como recordatorio en el momento de su intervención ante los alumnos.
Las repeticiones son inevitables ya que, como se comprobará, el mismo esquema lo usa en más de una ocasión o repite las ideas en varios lugares si la circunstancia es la misma: principio o final de curso, primera vez que les habla, etc.
Merece especial atención fijarse en la doctrina del beato Manuel Domingo y sol sobre temas como:
- la concepción que tenía de la institución Seminario,
- el concepto del Colegio de Vocaciones Eclesiásticas como complemento del Seminario Diocesano,
- la relación que debía nacer entre los alumnos de los Colegios de Vocaciones y la Hermandad, la "Obra de las Vocaciones" como se llamaba entonces,
- la idea sobre la pastoral organizada que él concebía teniendo como base los alumnos de los diversos Colegios de Vocaciones Eclesiásticas,
- la referencia continua a la Iglesia local y al Obispo como unificador de la pastoral total de la diócesis.
Este trabajo de la Secretaría General a fin de que los operarios y aspirantes puedan disponer de los textos del Fundador de la Hermandad para su lectura y estudio merece agradecimiento por parte de todos y continuidad para no interrumpir esta iniciativa.
Roma, 1 de Abril de 1990.
Lope Rubio Parrado
Director General
Advertencia:
Al comienzo de cada uno de los documentos que contiene este volumen vienen indicados: la sección, el n.º del volumen, el n.º del documento y las páginas que comprende cada uno de ellos. El salto de página, concordando con los originales, se señala con <*_*>.
La utilización de esos cuatro elementos en las citas facilitará al máximo la búsqueda y consulta posterior.
(Ejemplo= Escritos: I, vol.8.º, doc.6, pág.1).
PRESENTACION DE LA TRANSCRIPCION PRIMERA
Comprende este octavo tomo 152 autógrafos, de los cuales 127 pertenecen a pláticas dirigidas a seminaristas, y los demás a congregantes de San Luis. Siendo estas últimas tan escasas en número que no podían formar tomo aparte, nos ha perecido lugar adecuado para colocarlas el mismo volumen dedicado a los seminaristas, agrupándolas por el orden de fundación de las Casas y dando, como siempre, la preferencia a las que tienen indicación de la fecha en que se predicaron.
Varias cosas hemos de observar que no será inútil tener en cuenta al leer por primera vez el tomo que presentamos:
La primera es que no parece que estén aquí todas las pláticas de D. Manuel dirigidas a los colegiales de Tortosa. Omitidos los fervorines y las pláticas a ordenandos que aparecen en las colecciones anteriores, no puede ser que en tantos años de dirección del Colegio, pasando por tantas dificultades, y teniendo que echar hasta las primeras bases de la formación de muchos jóvenes, no haya predicado más que las treinta pláticas que figuran en el primer apartado del Indice; muchas más debió dirigirles, de las cuales, seguramente, no hizo notas, ya por la prisa con que tenía que proceder, o ya por tratarse de ocasiones momentáneas que le obligaban a hablar sin previa preparación.
La segunda observación es el carácter de sencillez y de familiaridad de todas estas pláticas. Es verdad que muchas son meros esquemas donde no caben perfiles, pero hay otras, bien formadas y acabadas, las cuales, sin embargo, conservan el mismo sello. No escribe aquí D. Manuel con estilo oratorio que, sin embargo, conoce y sabe manejar, sino que prescindiendo de todo artificio, va con interés paternal a instruir y a mover los corazones, alentando o reprendiendo, sin mirar para nada a los adornos.
Tampoco han de extrañar al lector las muchas repeticiones que, forzosamente, ha de encontrar aquí más que en otras partes. Porque, en primer lugar, muchos de estos autógrafos son sencillas preparaciones o anotación de pensamientos que luego junta en un trabajo más completo, guardando, sin embargo, los elementos que en ello empleó. En segundo lugar, como D. Manuel era hombre de ideas muy fijas y sustanciales, a ellas dirige siempre su atención de un modo o de otro, eligiendo diversos caminos para llegar a un mismo fin.
Obsérvese además que de puntos como la Hermandad, la significación de nuestras Casas, y cosas semejantes, tenía forzosamente que tratar en los muchos viajes que realizaba por nuestros Seminarios y Colegios, y en todas partes del mismo modo. El lector los encuentra ahora reunidos y nota la repetición, mas para seminaristas que escuchaban a D. Manuel cada dos o tres años por ejemplo, la repetición de ahora era entonces una novedad que escuchaban con mucho gusto, como todavía podemos muchos deponer.
Por lo que se refiere a los colegiales de Tortosa, tenía por fuerza que repetir, ya que la dura necesidad de aquel rudo trabajo le obligaba a insistir pacientemente un día y otro, hasta conseguir fruto de una Casa donde tuvo que hacerlo todo desde el principio hasta el fin. Y no se olvide todavía que hasta en comunidades ya formadas la repetición de las mismas ideas y las mismas advertencias se impone absolutamente si se quiere obtener verdadero fruto, como se impone la repetición en las clases y como el jardinero poda y dirige y riega y abona siempre del mismo modo.
Las ideas fundamentales de D. Manuel están en estas pláticas muy bien definidas: Para con los seminaristas es la santidad; quiere que sean santos y a ello les induce en todos los tonos y con todos los motivos. Para con la enseñanza dice que no basta la ciencia seca que se enseñaba entonces, a imitación de una carrera, sino que hay que adiestrar al sacerdote en el conocimiento y práctica de los medios que utiliza el celo sacerdotal, para que no sean mercenarios, sino amigos fieles y servidores de Jesucristo. Para con nuestras Comunidades desea el espíritu de familia que es amor, interés y sacrificio nuestro en favor de los seminaristas, y que lleva por consecuencia la buena correspondencia de ellos para con el Superior.
Estas tres ideas las siembra, las diluye, las mezcla y las utiliza de mil modos, brotando de su preducación una norma especial, muy conocida hoy porque él la enseñó, pero muy ignorada e impracticada en su tiempo, sin embargo ser tan sólida y fundamental.
Mes de Abril de 1926.
Primera parte:
SEMINARISTAS
TORTOSA
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 1, págs. 1-2
Colegio de San José - Despido del año 78
Al dar una mirada
Hay una devoción
Todos pertenecéis
El atraer las almas a su amor
Fines particulares
Jesucristo se inmola -habita- se da,
Habita para nosotros, para darnos gracias ¡Cuántos se cansan!, quién acude? Los poderosos? En los actos solemnes.
Se da -quiere venir- Tiene sus delicias- Quién va? los convidados aun los buenos.
No tiene motivo de quejarse?
Reconocimiento, amor, reparación
¡Oh! ¡Si pensaran lo que ha padecido aquel Corazón! <*2*>
Debemos reconocimiento- A quien debemos cuanto tenemos. Recordemos de los dones naturales. Y los de la gracia? Todo lo debemos a Jesús. Si hemos sido bautizados- confesados- inspiraciones- vocación. Amad los infieles. Si pensáramos que no hay gracia...
Amor. No exige grandes sacrificios. Amor que es nuestra propia felicidad.
Reparación.
Procuremos, pues, la reparación. 1.º Para dar gusto a Jesús. 2.º Para merecer el título de amigos. 3.º Para alcanzar gran consuelo, buen éxito...
En este verano, pues,
Prometedle.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 2, págs. 1-9
Inauguración de la Capilla del Colegio de San José
(Tortosa), 12 de octubre 1879
Mis hijos en el Señor: Dos sentimientos embargan mi ánimo en este momento. De justa satisfacción el uno; de amargo recuerdo el otro.
Por una parte nos llena de satisfacción el haber podido realizar hoy, en el principio del año escolar de 1879, la inaguración de esta nueva Capilla. Pero ¡ah! que al proporcionarnos Dios esta alegría, ha querido mezclarla con la mirra amarga de la tribulación.
Un vacío se siente en esta solemnidad. La presencia de un amigo, querido, de un Padre cariñoso, de un varón necesario: de vuestro primer Director, con el cual habíamos compartido los sinsabores de este fomento de vocaciones eclesiásticas, al cual tenía [consagrados] sus afectos, su corazón, sus desvelos. Habríais sido vosotros su gozo; el Señor ha querido que seáis ya su corona.
Que su memoria no se apague en vuestros corazones, y sea esta Capilla un monumento que la conserve.
Pero ¡ah! olvidemos por un momento este cáliz que el Señor nos deparó; aparte de esta corona de espinas que el Señor ha querido fijar en nuestro corazón, fijándonos, no deja de ser el acontecimiento de este día, la bendición de esta Capilla, un motivo de santa satisfacción, que debe excitarnos a la gratitud para con nuestro <*2*> buen Dios, que en medio de los calamitosos tiempos que atravesamos nos ha permitido dar cima a esta empresa, y nos ha hecho la gracia de poder ofrecerle un nuevo local donde será adorado sobre la tierra, un nuevo tabernáculo donde tendrá des[de] hoy su asiento.
¡Oh, hijos míos! ¡Qué ideas se agolpan a mi imaginación en este instante, ante este pensamiento, de que Jesús tendrá un nuevo lugar, donde recibirá nuestras adoraciones!
Paréceme ver en este momento a Jesús, y me sobresalto, allá en los días de su vida humilde en Nazaret, olvidado del mundo y agitado su Corazón por el deseo de la salvación de este mismo mundo. Y allí en sus momentos silenciosos, le veo estar, a través de los siglos, fijando su vista sobre cada uno de los acontecimientos relativos a la salvación de las almas.
Paréceme verle, permitidme la idea, como si formase con sus manos el mapa del mundo, que era el campo [que Dios] le había dado en herencia, y examinando cada [una] de las provincias y naciones, poseído de los más encontrados sentimientos.
Allí las veía todas, y ni un templo encontraba en ellas donde fuese adorado el verdadero Dios, y donde Dios pudiese dirigir su mirada. Sólo en aquel rincón de la Judea se levantaba el templo, y aun éste profanado muchas veces. En los demás puntos del globo, sólo lugares nefandos, levantados al culto de las criaturas. Y el pobre Corazón de Jesús se encontraba apenado; y el <*3*> deseo por la gloria de su Padre le hacía desear ser bautizado con un bautismo de sangre, para reparar tales abominaciones.
Y cuando a través de los años, y merced a las gracias alcanzadas por su Corazón, veía ir brotando como flores hermosas, en medio de las catacumbas, los altares al Dios vivo, su Corazón se regocijaba.
Y veía en el siglo III, merced al empuje del gran Constantino, levantarse ya famosas basílicas, grandiosos monumentos y caer a pedazos los ídolos, convertidos sus templos en santuarios de la Divinidad y su Corazón se ensanchaba de alegría.
Y miraba al Africa, que, después de siglos de santidad, caería postrada en la barbarie, desapareciendo tantas iglesias insignes, levantadas en su suelo.
Y veía esa Asia, que iba a ser regada principalmente con su Sangre, y veía desaparecer en ella también los monumentos de su amor y quedar reducido a un país inhospitalario para su amor.
Y fijaba su mirada en esta Europa, tan querida para su Corazón, como predestinada para asiento de su Vicario, y sin embargo tan ingrata a sus amores, y sus diferentes vicisitudes agitaban su espíritu en diferentes emociones.
Y veía nuestra España, y la veía renacer a la fe y a la piedad, tras largos siglos de humillaciones y desventuras; y veía levantar en ella, cual en ninguna parte del mundo, esos grandiosos monumentos, dedicados a la gloria de su amor, en donde por <*4*> tantos siglos debía ser estimado y adorado, y por almas tan insignes.
Pero ¡ah! que su corazón se llenaba de fatiga al divisar, a través del siglo XIX, caer bajo la piqueta de la impiedad revolucionaria tantos asilos de su amor, tantos monumentos de la fe, tantas riquezas cosagradas a su culto. No parecía sino que el Señor del Universo iba a ser desalojado de su Reino privilegiado, de su tierra querida, consagrada por las plantas de su Madre divina, y como en otro tiempo a los hijos de Israel iba a preguntar a sus moradores: No me levantaréis una tienda, junto a vuestras tiendas, donde pueda morar yo?
¡Ah! No temáis, Jesús mío. Esas voces de vuestro Corazón resonaron en los oídos de las almas fieles; y al impulso de esa voz dolorida en medio del vértigo destructor del siglo XIX, Jesús vio levantarse altares, y embellecerse Capillas, y construirse modestos, sí, pero bellos monumentos a la gloria de su Corazón sacramentado.
Y allí, amados míos, en aquellos momentos preciosos, en que Jesús estaba contemplando los lugares benditos donde descansar su Cuerpo, en el siglo XIX, se fijaba en esta montaña, solitaria hace poco, y seña- laba en ella el lugar de su descanso, y nos constituía sus Ministros, y miraba con complacencia los tributos de amor y de veneración que [de] vuestras tierras vendrían a ofrecerle, y veía este día, y escuchaba <*5*> estas alabanzas, y su dulcísimo Corazón se llenaba de dulce y santo entusiasmo.
No es justa, pues, nuestra satisfacción en este día? si David no pudo sino alegrarse; si Salomón.
Gloria, pues, a Jesús que hoy viene a tomar posesión de esta nueva casa, y escudar su Corazón de tantas ruinas. Bendición, claridad, honor, acción de gracias le sean dadas en este lugar por los siglos de los siglos.
Si los breves instantes, que he determinado molestar vuestra atención, me lo permitiera, yo me complacería, amados míos, en explanaros lo que el Señor exige en cambio del beneficio que hoy nos proporciona, y lo que El se propone en este nuevo lugar, que El se ha escogido.
Yo os recordaría lo que el Señor decía a Ageo.
Yo os diría que éste es el lugar, donde todos los días juntamente con el Sacerdote ofrecemos el saludable y tremendo sacrificio del Altar.
Que aquí es donde, después de haberos hecho transgresores de la ley de Dios, vendréis a repetir aquella confesión del Hijo pródigo: Peccavi in coelum...
Aquí tentados
Esta Iglesia será el palacio
Yo os diría con el Crisóstomo, que en el frontispicio de <*6*> este local, Jesús repetía aquellas palabras: Venite ad me. Si las tribulaciones os afligen, si las penas os amargan; si las tribulaciones os rodean, encontraréis el corazón de un Padre, que con los brazos abiertos os recibirá, os iluminará con su gracia, y os dejará [oír] su voz.
A la sombra de ese Altar no sólo descansaréis de vuestras fatigas como Elías bajo la sombra de aquel misterioso [junípero], sino que empezaréis a gritar el gozo inefable de la unión con vuestro Dios, imagen del gozo [que con] Dios ha de inundar en la eternidad.
Pues bien: Corresponded a esos fines que Jesús tiene sobre vosotros.
Pronto no sólo se ofrecerá el santo Sacrificio de la Misa, sino que le tendréis sacramentado, prisionero por nuestro amor. ¡Oh! que seáis verdaderos compañeros de Jesús, que os admite a habitar en su propia casa. Cuando al levantaros por la mañana vengáis a ofrecerle las primicias del día, que vuestros [corazones] se exhalen como el incienso del antiguo Testamento, en olor de suavidad.
Cuando en los ratos de vuestras meditaciones escuchéis las voces que el Señor os dirigirá en el fondo de vuestras almas y desde el santo Tabernáculo, que podáis decir con el joven Samuel: Loquere, Domine.
Que estas semillas de gracias no sean infecundas en vuestras almas. Recordad, hijos míos, que sois los retoños de la viña del Señor, destinados un día a ser el Sacerdocio real, generación santa. Y quien sabe los designios, que el Señor tiene sobre vuestras almas? ¡Quién sabe las almas que el Señor está formando y criando, <*7*> para confiarlas un día a vuestro cuidado!
¡Oh! Que este lugar sea la fuente donde bebáis las saludables aguas de la gracia, y con ellas pueda el Señor hacer fecundo vuestro ministerio, y poder ser instrumentos dóciles a sus adorables designios.
Que este lugar sea donde se forme vuestro corazón, para los combates, que os prepara el mundo en medio de la tristeza de los tiempos presentes.
Y empezad a ejercer vuestro Apostolado por medio de la oración en favor del mundo. Y en las alabanzas que le tributéis en este lugar santo, desagraviadle de las blasfemias y ultrajes de tantas criaturas desdichadas, que no conocen a Jesús y le blasfeman.
Y durante el día enviad vuestros actos de amor y vuestras jaculatorias a Jesús, en desagravio del amor de tantas almas. <*8*>
Y en este día especial, en este día en que Jesús toma posesión de esta casa, hoy, alcanzaréis cuanto le pidáis, porque como en un trono de amor, de complacencia, estará a vuestra disposición.
Dadle gracias, en primer lugar, por la dignación que ha tenido de tomar posesión de esta vuestra casa. Salomón
Mejor que Salomón
Pedidle, en 2.º lugar, que derrame todas las gracias, que en sus amorosos designios tiene desde ese lugar santo. Que ni una de las inspiraciones
No olvidéis en este día a la Sta. Iglesia.
A León XIII, del cual tenéis una bendición especial.
Que ocupen un lugar en vuestras [oraciones] todos los benefactores, que han contribuido al levantamiento de este edificio, y que el Señor les llene de bienes espirituales en la vida y en la muerte.
Pedidle por el fomento de vocaciones. ¡Oh! El Corazón de Jesús desde este altar está repitiendo: Messis multa. <*9*>
Rogad por los difuntos, en particular por el Director, por vuestro Rector que hoy ha venido, por vuestros profesores.
Rogad por fin por todos nosotros.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 3, págs. 1-4
Instalación de la reserva en San José de Tortosa.
Colegio de San José, 14 de Noviembre 1880
Hace poco más de un año que inagurábamos esta capilla. Un lugar más en la tierra donde se ofreciera el sacrificio.
Pero ay! nuestro corazón no estaba satisfecho. Cuando entraba en la capilla, y no veía a Jesús...
No obstante, no me resolví. Me decían que lo hiciera. Pero al pensar en que podíais hacer irreverencias... lo suspendía.
Por otra parte sabía los bienes que Jesús derrama en las casas donde está su cuerpo.
Recordaba que Abinadac y el arca.
En esta lucha resolví pedir a León XIII esta gracia, y se ha obtenido gratis.
* * *
Ya que me he resuelto, yo quiero estar libre en la hora de mi muerte. Yo no quiero ser causa de ninguna irreverencia. Por lo tanto ya que he consentido, delante de Dios protesto, y os conjuro y amenazo, que en el día del juicio diré a Jesús que os lo he advertido.
Patriarca S. José. Si alguno hay que no teniendo fe de que Jesús vuestro hijo estará aquí presente real, vivo y verdadero, el mismo que teníais en vuestros brazos, y por sus distracciones, falta de reverencia u otra cosa, le ofendiera, castigadle, que no soy culpable.
Hecha esta protesta, y para prepararos, <*2*> debo recordaros algunas verdades:
1.º El amor de Jesús Sacramentado.
2.º La satisfacción de tenerle en nuestra propia casa.
3.º Lo que debemos hacer para corresponder.
1.º
2.º Dominus regit me.
Además: 1.º Bienes temporales. Duque de Austria.
2.º Consuelos espirituales. Sta. Teresa. Qué sería de nosotros sin Jesús? Pues qué satisfacción tenerle a Jesús!
Comunión espiritual. La última por la noche. Saludarle al pasar por la capilla. <*3*>
Ah! si no cumplimos estos designios de Jesús!
Si en lugar de esta reverencia, amor, alabanza, reparación, le ultrajaseis: 1.º con faltas de poco respeto. 2.º con hablar. 3.º con pensamientos malos. 4.º con acciones indecorosas.
Maledictus qui facit opus Dei fraudulenter. El castigo de Judas. Tantos castigos. El castigo de los Betsamitas.
Ay! Que no sea así; y hoy víspera del establecimiento de la reserva, protestad: que pasaréis reverentes. 2.º Que estaréis quietos. [3.º] Que rezaréis bien. 4.º Que amaréis y repararéis a Jesús; y de boca y corazón protestadle en voz alta:
1.º Honraréis a Jesús sacramentado?
2.º Le repararéis [del] olvido de los hombres?
3.º Le ultrajaréis con ninguna cosa?
Si lo hacéis así, Dios os lo bendiga. <*4*>
Non est natio tan grandis, porque estaba escondido en arca de la alianza.
Y desde allí oculto. Dominus regit me.
Nihil me deerit.
Sin temor.
In loco pascuae.
Super aquas refectionis.
Deduxit me super semitas justitiae.
Si ambulabero in medio umbrae mortis.
Virga tua et baculus tuus.
Parasti mensa adversus [eos] qui tribulant me.
ImpisgÈasti in oleo caput meum.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 4, págs. 1-4
Colegio de S. José
Saludo de principio de curso 1881-82
Mis hijos estimadísimos en el Corazón de Jesús: Habéis dado principio ya a vuestras tareas escolásticas; para aprovechar el tiempo con más fruto os dedicaron a unos días de santo retiro. Vais pues a aprovecharos del curso de 1881 a 82 y para ello y para mejor aprovecharos venís a continuar la santa práctica de amor y reparación, quisiera os penetrárais bien de estas dos verdades -de la necesidad de aprovechar el tiempo y la de reparar a Jesús-.
* * *
Aprovechar el tiempo -Oh! si yo pudiera detenerme en esta sola idea ocuparía vuestra atención noches con ella sola- pero como no es sino una advertencia lo que voy a haceros no me es posible.
Aprovechar el tiempo! cada hora tiene su cargo dice el Espíritu Santo -y si cada hora tiene su cargo, cada curso, tiene su cargo especial, no sólo porque son muchas horas, porque cada curso es una obra especial- lleva un sello <*2*> de bendiciones, o una cadena de consecuencias fatales-
Ya sabéis que todos hemos sido criados para un fin general-
Además de este fin general cada uno de nosotros tiene un fin particular que cumplir en la tierra -es decir que ha de conseguir este fin por medio del camino que Dios le marque- ¡desgraciado del que se separe de este camino!
Por ello según el camino que sea, según el estado a que se le destine le da las gracias aptas para aquel estado -Sentencia de S. Bernardino de Sena -
Aun en este estado no todos tienen igual grado, sino que Dios comunica más o menos gracias-
Del uso o abuso de estas gracias depende de que cada uno cumpla su misión. Oh! qué remordimientos en la hora de la muerte. Yo sé de un venerable religioso
* * *
Pero aunque las gracias sean diferentes ello es cierto que éstas son continuas -El P. Faber no duda en asegurar que así como Dios ha dispuesto la atmósfera <*3*> que siempre, continuamente estamos recibiendo el aliento de ella que nos vivifica y conserva sin el cual no viviríamos- así en el orden de la gracia estamos en un atmósfera que no desea sino introducirse -porque así como la atmósfera si no se respira no aprovecha-
Según el mismo Padre, no hay momento del día en que Dios no esté hablando al oído de nuestra alma- y que si quisiéramos escucharlo, lo oiríamos
Esto supuesto -cuántas gracias al día!- cuántas a los destinados a una obra especial- cuántas en un curso-
Por otra parte los medios de destruir esta gracia desde el día del pecado original ¡cuántos son!
El demonio, el mundo, las pasiones
El demonio, se hace muy poco caso de este agente invisible -como si fuera una broma y no obstante San Antonio vio que ponía lazos-
El mundo -con sus pompas, vanidades- el demonio lo enseñó a Jesucristo-
Las pasiones -descritas por S. Juan-
De modo que al considerar tantos peligros -parece que no tenemos de escapar-
Por esto Dios ha puesto todos los medios contrarios -la lucha es continua- Militia est vita hominis
* * *
Qué hará pues el que no aproveche estas gracias de Dios? <*4*>
El abuso de las gracias es lo que más ofende a Dios- contrista al Espíritu Santo Si frigidus
Qué gracias hemos de aprovechar?
1.º naturales- de salud- talento- palabras-
2.º Espirituales- S. Francisco - Prácticas- Misa- Oración- Examen-
3.º Extraordinarias- inspiraciones- consejos- lecturas-
4.º Evitar los peligros
* * *
Pero ay! todo esto con nuestras fuerzas no podemos hacerlo- es preciso acudir a la fuente de la gracia-
Amor a Jesús -El os ha llamado para que le améis- Aceptará vuestras ofrendas-
* * *
Reparación- Otro día hablaré de la reparación y en qué consiste, cuánto le place al Señor- Abraham- Echad una mirada- si en los días de su vida mortal
Os ha escogido- Y esta casa- un nido de sus amores- a vosotros- os está aguardando-
Acercaos con fe -con humildad con recogimiento-
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 5, Págs. 1-6
Colegio de S. José, Despido, 1882
Mis hijos en el Señor: Dos objetos tiene esta visita a Jesús Sacramentado: La terminación oficial del curso de 1881 a 82- y el principio del mes de Junio y celebración del Primer viernes que es mañana.
La terminación del curso- Hace un año desde este mismo lugar os dirigí la palabra ante Jesús , a fin de que os diese su bendición durante las vacaciones ¡Ha pasado un año! ¡Un curso más!
Qué significa un curso más?- No es meramente un período de unos meses, no- Un curso más significa una nueva gracia- un nuevo cargo delante de Dios.
Una nueva gracia- Alguno de los que el año anterior se sentaban aquí entre vosotros, ya lo sabéis no existe ya- y por qué a vosotros os lo ha permitido el Señor? Porque ha querido: no teníamos derecho nosotros a esta vida que nos ha dado.
Debemos, pues, a Dios este año; y no limitándonos ya al Colegio- sino dando una mirada a tantos otros jóvenes que han desaparecido de la tierra de vuestra misma edad- porque a ellos y a vosotros y algunos en pecado- Si a nosotros nos hubiese cogido, dónde estaríamos? el mundo seguiría y olvidados estaríamos sumidos en la eternidad desgraciada- A quién lo debemos?
Oh ¡Jesús mío! Si pensáramos en las larguezas <*2*>
Pero no es esto solo: un curso más significa además una serie de gracias, de luces, de auxilios continuos, de inspiraciones.
¡Oh! Si una sola gracia de Dios vale más que todo el mundo- si una sola gota de la sangre de Jesús vale más que mil mundos- Cuántas gotas de esta sangre han caído sobre vuestras almas.
Pueden contarse las confesiones, comuniones, meditaciones, pláticas, lecturas, remordimientos, inspiraciones que el Señor nos ha enviado- y que han caído no como gotas, no como rocío, sino como lluvia sobre nuestros entendimientos y corazones. Oh! quién es capaz de ponderarlo. Una sola de estas gracias hubiese convertido y salvado quizás a uno de esos habitantes de la India- y nosotros no lo agradecemos.
Si en el cielo hubiese penas nos avergonzaría eternamente el haber recibido tantas gracias.
Pero ah! que por lo mismo que son gracias suponen un cargo?
Cómo las hemos aprovechado?
Y en primer lugar, Dios nos ha dado el beneficio distinguidísimo de la vocación que no ha concedido a otros, y al dárnosla, nos ha dado los medios para adquirir la ciencia necesaria para la consecución de esta vocación. Cómo la hemos aprovechado?. Dios ha atado a ésta bienes que debéis adquirir, quizás la salvación de otros. De esta ciencia, aunque no lo creáis depende que después en vuestro ministerio, podáis enseñar mejor, combatir con más claridad, afianzar <*3*> mejor las creencias de los fieles. De estos rudimentos de gramática pueden depender vuestra mayor o menor instrucción en otras materias indispensables, y por consiguiente el desempeño de vuestro cargo. Puede depender que vuestros sermones, vuestras conversaciones, vuestras palabras [?] más a Jesús, y de ellas el bien o el mal de las almas que el Señor tiene predestinadas el confiaros.
Cómo habéis aprovechado este medio de instrucción?
Que descienda cada uno al fondo de su corazón y verá lo que Dios le dice allí y el cargo que un día le ha de hacer.
Yo os lo aseguro. Día vendrá en que recordaréis este curso y lamentaréis inútilmente el tiempo perdido con la disipación y no podréis volver a repararlo.
Que al menos hoy, al dar gracias a Jesús, os sirva para remorderos y hacer propósitos para adelante.
Y si en el orden de la ciencia tenéis tanto cargo delante de Dios, qué será en el de la piedad y de la gracia?
La gracia es mérito y principio de mérito- es decir que se ha de aprovechar- es aquel talento del evangelio que no debe esconderse, sino...
Además cada uno tiene señaladas las gracias para el grado de santidad
Y estas gracias son [?] -cada curso tiene las suyas.
Cómo se han aprovechado estas gracias? <*4*>
Ay! si nos fijáramos en ello! Quizás no sólo las hemos descuidado, sino que hasta las hemos derrochado- y convertido en mayores ofensas!
¡Quién sabe si para alguno de vosotros el abuso de estas gracias en este curso, será motivo de que Dios le quite la vocación!
Quién sabe si hasta permitirá que pierda su salud, y no llegue al logro de los designios de Dios.
Oh! si lo meditáramos! No quiero descender al comportamiento vuestro; unos bien- otros no tanto y ellos no se lo figuran. Cómo hemos de hacerlo-
Satagite
Al dar gracias hoy a Jesús- prometedle aprovecharlas en adelante y empezad por estas vacaciones.
Ah! vacaciones!- nombre que él solo me horroriza. Si aun para los que han empleado las gracias es tan fatal este nombre, qué no será para los otros?
Si yo pudiera- si las estación lo permitiera yo sería el primero que trabajaría por abolirlas.
¡Cuántos que han salido de aquí, quizás con propósitos santos, los han disipado!
No es preciso que os repita los peligros de las vacaciones- El enemigo os rodea- y os sigue todos los pasos, y las cosas más insignificantes las convierte en piedras de tropiezo para engañar.
Pues bien; desead pasarlas como se pasa por un camino peligroso- todos los años por desgracia sabemos cosas...
¡Qué os daré yo para que las podáis pasar bien- Tobías- Pan- Angel- bendición.
Pan, meditación no dejada- Sacramentos-
Angel el de vuestra guarda- los amigos- separa- <*5*> ción de peligros, y de fiesta del pueblo.
Bendición pedirla todos los días en la visita diaria al Corazón de Jesús, a la Virgen por mañana y tarde, en las funciones...
Y en cuanto a lo escolar: Regla, estudio, lectura, celo, catequística, S. Luis.
Si así lo hacemos, convertiremos los peligros en medios de santificación, y el enemigo no podrá arrebatar las gracias de vocación y demás...
* * *
Y ya que celebramos el primer Viernes y el principio de los Ejercicios del mes, no dejéis este mes de seguir los ejercicios, los de aquí en común, los otros en particular; y si no tenéis libro procurad que la meditación sea sobre el Corazón de Jesús, la coronilla y estación, levantando el corazón a menudo, y esto os bastará.
Y pedidle en este mes: 1.º por vosotros, que el buen Pastor os acoja. 2.º Por la Iglesia. 3.º Por la España: ay! podría suceder que circunstancias imprevistas vinieran a perturbar. No os acobardéis; no abandonar la carrera, como si todo estuviese perdido, como sucedió en el año 69; si nosotros vivimos no dejaremos de escribiros lo que debéis hacer; si no vivimos, repito, no os acobardéis.
De todos modos, pedid que no sea así.
* * *
4.º Pedid por el Colegio. No estamos satisfechos. Yo quisiera convertir en un Edén esta <*6*> casa, y en un lugar de vuestro descanso y de vuestra comodidad; si no lo es, no es por falta de deseo. Dios sabe que no me inspira ni quiero otra paga más que vuestro bien y la gloria de Dios; y por lo tanto, no es culpa nuestra si no podemos tener aquí todas las comodidades y satisfacciones. De vosotros depende más bien. Pedidlo a Jesús por María y San José, y cada año se convierta esto en un sitio más agradable, y la situación del Colegio, que es vuestro, sea mucho mejor para vosotros y los que vendrán. Ya sabéis que en otros establecimientos podría haber holgura; pero más cariño, más interés ... no.
Pedid en fin, unos por otros, lo mismo si vivimos, que si el Señor dispone de alguno de nosotros.
Yo recuerdo que el primero que murió ... que no nos olvidemos.
Uno de mis consuelos es que si un día llegáis al sacerdocio, que mucho será, que no enviéis un memento siquiera.
No nos olvidemos, pues.
Que el Corazón de Jesús os guíe, os acompañe, que nos volvamos a reunir sanos y salvos, como Tobías. [?] Sí, Jesús mío ...
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 6, págs. 1-6
Colegio de San José - Mar[zo] del curso del 83-84
Mis ...: Bendito sea el Corazón de Jesús! ¡Bendito sea este dulcísimo Corazón, que nos permite otra vez reunirnos aquí, para su bendición en los cultos de los primeros Viernes!
Cuando al pedirle la última bendición, al terminar el curso pasado, le pedíamos que pudiésemos volver- y comenzar un nuevo curso- y sin ningún transtorno político- y volver todos: - y hemos vuelto sin transtorno alguno- y con aumento de vocaciones- y con la circunstancia especial, que no sucede en los otros años, de que no haya fallecido ninguno. ¡Oh, bendito sea otra vez el Corazón de Jesús.
¡Y esto que quizás no lo hemos merecido! ¡Ay! Cuántos quebrantos quizás han sufrido vuestras almas! ¡Cuántas vocaciones han vacilado! ¡Quizás alguno ha perdido la inocencia! Algunos, lo sé, se han disipado, porque me lo han escrito.
Y no obstante, el Señor en su misericordia los ha traído.
Y durante estos últimos días el Señor <*2*> os ha hecho una nueva gracia - la de estos ejercicios- Ojalá que ellos hayan reparado vuestras pérdidas - y emprendáis otra vez.
Esta gracia de un curso más en vuestra carrera
de un deber más para con Dios, para santificaros
De una obligación nueva de gratitud, aprovechando el tiempo, que Dios os ha concedido.
* * *
Para cumplir con esta obligación, para poder caminar en el camino del deber, para aliento en nuestra santificación, a quién hemos de acudir?
¡Ah! Al Corazón de Jesús: Por eso ya que anoche no pudisteis- hoy vengo a recordaros los sentimientos de este Corazón para con vosotros, a fin de que acudáis siempre a El, en vuestras penas- quebrantos- tristezas- tentaciones.
Mirad: Para comprender los sentimientos de Jesús, debéis saber que al ser creada su alma <*3*>
Una palabra más - aunque inútil creo deberos recordaros lo que os dije otros años.
- l.º Aplicación - el demonio se vale a veces de la persona en el estudio para no tomar gusto en la asignatura- no entenderlo después- desmayarse- y cobrar aversión a la carrera; y así indirectamente arrastrar al cansancio, al desvío y [a] abandonar la carrera.
Además es un talento, y debéis negociarlo.
- 2.º La santificación - Partícula boni doni non te praetereat- Un acto de piedad. Una ocasión perdida- un pecado cometido puede ser el principio de toda una ruina.
- 3.º Sobre todo ¡ay! evitar aquella cosa, aquel pecado que no quiero nombrar, del cual dice Jesucristo, que más le valiese que una rueda de molino, el ocasionar mal ejemplo. Si alguno fuese tan degenerado e hiciese tal cosa, que no se acerque al Oratorio ya, porque excitaría la ira de Jesús; que se marche en seguida, aunque sea <*4*> con la blusa, sin despedirse de los superiores. Si viene aquí, él solo estorbaría las gracias a los demás.
¡Oh! Eso no: que el Corazón de Jesús le arroje antes de que uno pueda servir de tropiezo a otro, ni con palabras ni con obras.
- 4.º Ultimamente, no oigáis las sugestiones del maligno espíritu, que os hará fastidiaros de todo. Ya el estudio, ya los continuos actos, ya la comida, el no tener aquí lo que en otras partes- Dios quiere sacrificio, y en todas partes lo encontraréis, aunque huyáis de él.
Aquí, es verdad, nos faltan muchas cosas. No tenemos las comodidades necesarias. Estamos como podemos- Ni lugar para esparcimiento por la noche- ni siquiera donde poderos lavar- y aún muchas otras cosas que vosotros no comprendéis, y que hacen falta.
Pero vosotros comprendéis que se hace lo que se puede;- no digo bien, se hace más de lo que se puede- se hace lo que no se puede hacer.
Esto no es un establecimiento donde <*5*> se entra con un contrato, como son todos los establecimientos, y se tiene derecho a aquello que se ha ofrecido, donde no hay otro lazo, que el de cuidar por deber, y de pagar por deber.
Esta es casa como de familia, en que los [que] guían, lo hacen por amor y por cariño; y los que viven aquí deben estar poseídos de un compañerismo fraternal. Ya lo veis: todos tenéis oficio, lo que se les manda, lo que les toca hacer;
Y qué? En una casa, en una familia se [?] si se tiene todo, si se tienen todas las comodidades- No se sabe, y no se tiene la convicción que si no se tiene más, no es por falta de voluntad? Quién no está contento en su propia casa? Quién es el que no está más contento en su casa sin tener lo que en otras, que no en otra que no sea suya?
Hay alguno que estime más [a una] madre que a la suya, aunque ésta sea pobre y necesitada? y se avergÈence de ella?
Los que así lo hicieran serían malos hijos- y no han faltado.
Y tampoco hayan faltado de los que han salido de esta casa paternal, que es vuestra:- para vosotros solos- por vuestro bien,- por vuesto cariño se hace.
No oir, pues, las sugestiones del <*6*> enemigo- Día vendrá en que bendeciréis más los ratos pasados en San José- que muchos de los pasados mejor en otras partes,- os lo aseguro- ¡Ojalá pudiéramos daros oro para comer, como suele decirse! -Pero no puede hacerse más-
Vosotros lo habéis de hacer con vuestras oraciones.
Y a propósito de esto os encargaba ... para [que] Dios constituyera la juven[tud] escogida de España
Y aún no ha venido
Rogad- y al fin del curso podremos etc.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 7, págs. 1-2
Colegio de San José - Todos Santos - 84
Mis hijos: Hemos llegado otra vez aquí. Bendito sea el Señor.
Y esto que hemos [pasado] alarmas y momentos críticos.
Al despedirnos le pedíamos y yo le pedía
Qué espectáculo nos ofrece la Iglesia en este día!
Es una gloria para la Iglesia - En todos [los] tiempos ha habido Santos.
Es para nosotros provechosa.
Mirad: - allí hay un lugar, una palma, - una corona.
El lugar de Luzbel está sustituido por un Santo.
Non potestis quod isti et istae?
Curre, ne alius accipiat coronam tuam.
¡Ay! Si no correspondes.
Cuando veo la lista de los que se dejan la carrera
Porque ello es cierto, qué difícilmente nos salvaremos, fuera
del lugar que Dios nos ha destinado.
Por consiguiente sed Santos - Qué motivos? El temor - la promesa del cielo - la felicidad de esta vida. <*2*>
Y al repetir este acto primero en el Colegio, para pedir la
bendición de Jesús - Inútil es [que] os recuerde lo de otros años.
¡Bendito sea el Corazón de Jesús! Que hemos podido fundar otro
Colegio.
Algunos han faltado
En cambio - Quizás cuántos quebrantos.
Contrista los que se han dejado la carrera; algunos por su
inaplicación, algunos por sus compañías, descuidos; quién sabe si han
perdido la corona. No serán felices ni en este mundo.
Ya que Dios os ha hecho la gracia aprovechadla.
Y prescindiendo de otras consideraciones, os encargo:
1.º Huir las ocasiones.
2.º La aplicación, porque estáis destinados a ser jefes de los
otros.
3.º A la disciplina. Ya véis que no contamos con el personal.
De aquí que no extrañéis que se apele a algún castigo: no sólo
por faltar.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 8, págs. 1-2
Ya que tal vez sea el último acto en que nos vemos - lo aprovecho para dirigiros la última palabra.
Hemos terminado el curso de 84 a 85
Mientras tantos han fallecido - enfermos, etc.
Además nos ha concedido el tiempo - El adelantamiento de nuestra obra - Consuelos -
Qué exige Dios en cambio?
Y consideraba Dominus regit me - El Profeta decía: Quid retribuam Domino?- Qué le daremos? gratitud y reconocimiento - ¿Y qué exige la gratitud? Amor, fidelidad, constancia.
- Amor - Haciéndolo todo por El - cumpliendo sus mandatos - no
faltando en nada.
- Fidelidad - Siguiendo no sólo lo que es de precepto, sino
aun lo de consejo - y las inspiraciones
- Constancia - Solus qui perseverat usque ad finem salvus.
Tene quod habes - Sta in gradu tuo
* * *
Cómo lo haréis - Para el amor, el conocimiento de sus beneficios - Meditación - oración - prácticas
Para la fidelidad - según sus voces - Para la <*2*> constancia - apartarnos de las ocasiones y no temer el porvenir
En otros años os recordaba la posibilidad de acontecimientos - Hoy os lo repito - La cosa se va acentuando - ha de venir - Sólo que Dios lo suspende - Acordaos de que en el último de los tiempos habrá apostasías - Hoy lamentamos muchas - ¡cuántas cobardías! ¡cuántas defecciones de católicos!
Ah! Si vosotros os dejárais arrastrar por el temor - en la hora de la muerte
Fidelidad, pues, constancia - piedad - y emplear el tiempo
* * *
Además oraciones muchas
Por la obra -
Por el cólera - Quién sabe si algunos ya no nos reuniremos!
Por el Colegio - Defuit - Tal vez
Y personal para que vaya mejor esta
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 9, págs. 1-6
Despido 1887
Mis amigos Colegiales de San José: Habéis terminado hace poco el mes de María, según las prácticas de este Colegio - Cánticos de alabanza y de súplica elevasteis a esa Reina de nuestros corazones - a la Reina de esta casa- a la Madre de Dios y Madre nuestra - y no dudo que esos cantos y esas preces, tal vez hechas con menos fe y poca reverencia habrán obtenido gracias para vuestras almas.
Y habéis empezado el mes del Corazón de Jesús -
Otra vez nos permite el Señor
¿Qué es la devoción al C. de Jesús?
¿Cómo hemos de practicarla? - El mes del C. de Jesús viene después del de María - y parece que la Providencia haya proporcionado esta analogía - Pues así como en el orden natural el Mayo es el mes de las flores y el Junio el del fruto principal-.
¿Cómo? 1.º Posesionémonos. 2.º ¿Qué hizo? Se entregó al instante - entera - siempre.
Hoc sentite - Y hoy que vais a empezar <*2*> ¿qué pensamiento os sugerirá? en este primer viernes? (Ya sabéis que la devoción al C. de Jesús consiste en estudiar sus sentimientos) La necesidad de consagraros del todo a su corazón.
1.º El Corazón de Jesús se consagró a su padre - El vio el oficio de Redentor - El Padre le presentó a su alma creada el encargo de Salvador y las fátigas que le aguardaban, y que Jesús enseguida se entregó a su voluntad - Ecce venio -
Sin dilación - al momento aceptó
¡Qué ejemplo para nosotros!
El Señor nos ha señalado al entrar en la razón el fin para que Dios nos crió - y los preceptos que debíamos cumplir - Luego como cristianos nos invitó a sus ejemplos - Luego nos llamó a su servicio con la vocación especial.
Además el Señor nos está llamando continuamente a mayor servicio, y nos habla y nos dice lo que quiere de nosotros - Ahora bien, si damos una mirada a nuestro pasado ¿cómo hemos respondido a ese llamamiento, a ese encargo?
Ay! tal vez desde el primer día de nuestra razón ya le negamos la obediencia - ya resistimos consagrarnos a El - y aun después <*3*> que nos llamó ¡cuántas veces hemos retardado el seguirle! Quizá como Agustín ¡quam sero te cognovi!
Más aún: en los llamamientos que nos hace continuamente para apartarnos de los peligros a mayor santificación - con cuánta desidia le servimos -
Pues no puede ser devoto del Corazón de Jesús el que no se propone servirle pronto y seriamente - Nunc coepi.
Y la consagración de Jesús fue entera.
El Padre le presentó - los trabajos - las humillaciones - los dolores - el hambre - sed - sus agonías.
¡Vengan sobre mí! ultrajes etc, etc. Paratum-
¡Oh! Al cotejar nuestra conducta con la suya! El nos dice que para seguirle es preciso estar vigilantes - apartar nuestros sentidos, huir las ocasiones - luchar sin cesar - aplicarnos constantemente - acudir a la oración - no dejar las prácticas de piedad - que hemos de agonizar - y ay! ponemos a Dios condiciones quisiéramos no pecar pero disipándonos en las criaturas - no haciendo nuestras prácticas de piedad - con el respeto humano. No <*4*> es consagrarse a Dios y Dios retira las gracias a esa alma - Qué miseria!
Dios no nos pide más de lo que podemos.
La 3. condición: continúa - Lo que dijo al ser creada su alma, lo repitió - y lo repite.
Ay! Cuántas veces hemos dicho ante el temor de la muerte del remordimiento: Señor, Señor - y sin embargo -
Pues si queremos servir a Jesús, es preciso que vuestra consagración esta tarde - Ya que hay tantos que se olvidan
Yo quisiera - pero no -
Ahora, pues, nos vamos a despedir - Un curso más - oh! un curso - cuántos no -
Satagite
Vacaciones! - ay, vacaciones!
Como el que va por un camino peligroso - Circuit quaerens quem devoret.-
Plan - guía - armas - ocasiones - ocupaciones - Ejemplo - El que no tiene la opinión del pueblo, que no sea sacerdote - No se salvará.
Que procure, sí, dar buen ejemplo -
Y ya que celebramos el Primer Viernes -
Pedirle 1.º Que os acoja - Iglesia - España - la Obra - en otras diócesis - he visto Valencia - y os avergÈenzan - <*5*>
* * *
Adiós - Hasta más ver - Pasadlo bien - Hasta más ver
Adiós - A Dios que es nuestro fin y nuestro objeto único - De El venimos - a El vamos - En El vivimos, nos movemos y somos -
A Dios que debe ser la única regla de nuestras acciones y al que debemos dirigir todos nuestros actos.
A Dios que debe ser nuestra única confianza y nuestro descanso.
Pasadlo bien - Pasadlo bien en el cuerpo - que el Angel os guarde y el Arcangel Rafael os guíe para que cum salute et pace lleguéis a vuestras casas y podáis volver a esta vuestra propia casa.
Pasadlo bien en el alma - que el Arcángel San Miguel nos defienda <*6*> - os defienda en los combates que los enemigos os presenten - os libre de tantos escollos para vuestra inocencia y vuestra santificación.
Pasadlo bien - en servicio de Dios - y que podáis crecer de virtud en virtud hasta llegar a ser verdaderos reparadores de Su Amor-
Hasta más ver - Hasta que podamos volvernos a ver aquí, si es voluntad de Dios - y sino hasta más ver - hasta ver aquello que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el corazón pudo entrever de lo que tiene el Señor reservado para aquellos que le sirven.
Hasta más ver - hasta más ver la casa hermosísima de Dios, donde deseo descansemos un día todos en la feliz eternidad.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 10, págs. 1-8
Primer Viernes, Noviembre 87, Tortosa y Valencia
Resuscita gratiam quae in te est.
Mis hijos en el Señor: Hoy primer Viernes en el cual dedicáis de un modo especial vuestros amores al Corazón de Jesús sacramentado, no puedo menos a pesar de que acabo de ..., de deciros una palabra que acreciente vuestra estima a ese divino Corazón.
El Apóstol S. Pablo, dirigiéndose a su discípulo amado N.: Resuscita gratiam quae in te est. Resucita constantemente la gracia que está dentro de tí; y notad que esta gracia que quería que resucitara constantemente era la de la elección especial que Dios había [hecho] de aquel discípulo, por medio de la consagración.
Esta misma palabra parece repetiros el Corazón de Jesucristo a todos y cada uno [de] vosotros: Resucita la gracia que hay en tí, que te ha dado mediante ese especial llamamiento, mediante la vocación eclesiástica, mediante vuestra venida a esta casa.
Los unos habéis venido aquí atraídos sin saber cómo, por la voz de Dios. Otros habéis podido empezar un curso más en vuestra carrera larga, y Jesús quiere que aprovechéis y hagáis crecer la gracia. No; no <*2*> es mi ánimo haceros ver en este momento la importancia de esta gracia, de este llamamiento; la imponderable bondad de Dios mientras ha dejado a tantos otros hermanos vuestros, semejantes vuestros, de mejores condiciones naturales, y que tal [vez] le hubieran servido mejor que vos- otros; la excelencia de ese don que supera a todos los otros dones; sino tan sólo a haceros ver la obligación de corresponder a ella.
Quanto augentur dona, dice S. Gregorio, rationes crescunt donorum. A medida que aumentan los dones, aumenta la cuenta, la razón de ellos.
Nada hay que sea más sensible al Corazón de Cristo, como el poco aprecio, y mucho más el abuso de sus gracias. Cuando al ver la indolencia y la ingratitud de algunos pueblos en los cuales había dejado resonar su divina palabra y su llamamiento, no lo podía sufrir, y exclamaba: Ay! de tí, Corozaín, ay de tí, Betsaida! que si en Tiro y Sidón hubiesen recibido lo que tú has recibido, se hubiesen aprovechado. Ellos se levantarán contra <*3*> ti en el día del juicio.
Este mismo sentimiento nos presenta en aquel pasaje de la viña, señalando a su pueblo y a las almas a las cuales ha hecho gracias especiales: Qué no he hecho para que mi viña produzca buenos frutos? La he plantado en una tierra fértil, la he limpiado de piedras y abrojos, he levantado en ella una torre para defenderla de sus enemigos, la he rodeado de una fuerte vallada para que no pueda ser robada: todo para que diese buen fruto. Quid debui facere, et non feci?
Cuando al dirigirse a su querida y especialmente favorecida Jerusalén por última vez ya, le recuerda que con preferencia a los demás pueblos la había querido cobijar bajo sus alas, como la gallina a sus polluelos, y ella no lo había agradecido, y lo había rechazado.
Esto mismo os dice, y de estos mismos sentimientos está poseído al dirigirse a vosotros, al examinar las gracias que os ha hecho, la referencia con que os ha mirado...
Qué sensible <*4*> sería para su corazón, si al recordaros esta predilección, tuviera que lamentar vuestra mala correspondencia! Porque qué sucedería? Le causaríais el enojo que le causó la conducta de aquellos pueblos y de aquellas almas, y lanzaría sobre vosotros los mismos anatemas
.... porque os ha hecho nacer en el suelo fértil de la Iglesia católica; os ha regado con las aguas saludables de la gracia; y no contento, os ha dado la gracia del llamamiento cobijándoos bajo las alas de su corazón en esta santa casa, en su propia habitación.
(aa) porque la indignación que le causaba la conducta de aquellas almas le hacía prorrumpir en amenazas terribles. Yo la abandonaré a esta viña ingrata, dice, que no ha correspondido a mis esperanzas; la abandonaré y quitaré el vallado que la cerca, para que sus enemigos hagan de ella lo que quieran; y plantaré otra viña, y mandaré otros colonos, que la cuiden y produzca sus frutos.
Y a Jerusalén le dice, que se le quitará el reino y lo dará a otro, y que de ella no quedará piedra sobre piedra, por <*5*> desconocer la visita, la gracia del Señor.
Qué desgracia, repito, sería la tuya, Colegial de S. José, si el Señor se viese obligado a proferir estas expresiones!
Qué hemos de hacer? Resuscita gratiam quae in te est. Resucita esa gracia que está unida a ti por el llamamiento divino.
Cómo hemos de resucitarla? Agradeciéndola, conservándola, aumentándola.
Agradeciéndola. No has venido aquí porque has querido, no: Dios se ha valido de medios humanos para llamarte, para conducirte aquí; pero no lo has hecho tú, lo ha hecho Dios - Non vos me elegisti, decía Jesucristo a los Apóstoles, no me habéis elegido vosotros; yo soy el que os ha elegido para que vayáis y llevéis fruto.
Qué poca muestra de agradecimiento de la gracia, manifiestan aquellos que en todos los actos, sobre todo religiosos, indican indolencia, malestar, como si estuviesen por fuerza; que dejan entrar dentro del corazón el deseo de una vida más libre; que se fastidian de la santa disciplina; que todo les parece pesado, o inútil, o innecesario. Que tal vez arrastran por fuerza la pesada cadena de sus obligaciones.
Ah! Que <*6*> esta negligencia, esta pereza, este desgrado, sería causa de la sustracción de muchas gracias de Dios, y quizás de ser rechazado! Por qué? Porque no agradecemos a Dios el llamamiento.
Pero no basta agradecerla. Es preciso conservarla.
Cuando se posee una joya de valor, se procura conservar con cuidado.
Y así debes conservar esta gracia que está en tí, oh joven! y conservarla de los enemigos exteriores e interiores; de los interiores de las pasiones que te las quieren arrebatar; y de los enemigos exteriores de no pocas dificultades, desalientos que se te opondrán a tu paso. Y estos enemigos interiores y externos se multiplicarán en tí, y los tendrás más que los seglares; y las ilusiones del mundo te herirán más que a los ....; y los falsos y engañosos placeres te perseguirán con más fuerza; por qué? primero, porque el enemigo desea arrebatarte esa gracia mayor de la vocación; y en segundo lugar, porque Dios <*7*> quiere que ese corazón tuyo pase por el crisol de todos los combates, para que seas digno de tu misión sublime.
Porque ese corazón Dios quiere sea merecedor de ir un día a aquel pobre anciano que allí, en una desierta masía de la montaña, entre las agonías de la muerte, te aguarda a ti para depositar en tu pecho sus pecados, y para recibir luego su espíritu y llevarlo.
Porque Dios quiere ese corazón purificado con la lucha de tí mismo, para que un día aquel otro corazón desesperado pueda encontrar en el tuyo la paz de la reconciliación con Dios. Porque Dios quiere ese corazón y esas pasiones y esos sentidos con la sal de una constante y probada mortificación, para que puedas merecer conservarla en las almas que Dios te conducirá [para] que depositen en ti su confianza.
Por esto, digo, te es preciso conservar la gracia del llamamiento; y no sólo conservarla, sino aumentarla, y cada día, y sin parar; y tu meditación ha <*8*> de ser constante todos los días; y tus comuniones más fervorosas; y tu porte más grave y comedido; y tu piedad más tierna; y la separación de los peligros cada vez mayor; que todo el tiempo necesitas.
Y si no aumentas esa gracia, tampoco la conservarás; sino que el Señor te dejará, y caerías en el réprobo sentido.
Debes desear ser santo, y gran santo, y aún así ...
Más aún: si no aprecias esta gracia; si no la conservas ni te sientes con deseos de aumentarla sin cansancio; esto es, si no te propones ser santo, y gran santo, y cada vez más, no te fíes del llamamiento: o no lo tienes, o lo has perdido.
Resucita, pues, esta gracia que Dios te concede, que El no te faltará.
Tal vez os parezca difícil o imposible esta continua lucha, ese resucitar siempre la gracia que Dios nos ha hecho; ah! sin embargo, nada hay más real, como que es el precepto de Cristo.
Oh! si yo pudiese presentaros en este día (pintándo lo de los Santos).
Fruto de este Primer Viernes: ofrezcamos a Jesús el propósito de ser santos y grandes santos; y por medio de padecimientos, abandonos y [?] y comuniones.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 11, págs. 1-4
Principio de curso 1888 a 89
- Hemos terminado los ejercicios - y vamos a empezar el curso.
- Al despedirnos no os dije más que dos palabras - y palabras de desagrado, y por esto fueron muy cortas -
- Lo recuerdo bien - os dije tres cosas. 1.º que el nombre y la virtud del Colegio atraen bendiciones - 2.º uno malo rechaza las bendiciones. [3.º] Que habíamos quedado descontentos del curso último.
Que sabíamos algunas cosas y otras las presumíamos - y concluí alentando a que no vinieran algunos.
- Pues las mismas palabras debo repetir. El buen nombre - Valencia y Murcia - éste Orihuela - Se marchó un operario que le escandalizásteis.
- Que no habíamos quedado contentos - Fue el año más malo - No quiero indicar las causas - Ni quise decir nada porque no podía remediarse.
- Que muchas cosas las sabíamos - otras las presumíamos -
- Hubiéramos podido obrar por presunción, y no hemos obrado - Tal vez este año sí que obremos - porque tenemos derecho
- Esto no es ningún contrato y se obrará por indicios. El que no quiera dar indicios no los dará. Santo Tomás.
- Y que no viniesen algunos - Algunos de éstos han vuelto -
Y a éstos debo repetirlo - No reparen: primero <*2*> el alma que todo...
No teman la colocación - que no les faltará. Más vale ser carbonero que sacerdote aunque tuviera todos los tesoros.- El sacerdote malo no disfruta - Es un infierno su corazón - como los gatos lo que puede arrapar - Está más tentado, pero más imposibilitado de disfrutar - No reparen -
Piénsenlo bien. Estamos avocados a acontecimientos.- Quizás tengamos que ser mártires.
Y estas revoluciones las traen los tibios.- Revelación.- Un pecado trae más castigos que los de un millón de cristianos -
- Es estado de perfección - Honor de la Iglesia.
Lloren los pecados - El que no está afligido no es bueno.
Firma de un Obispo.
- Esto decía - y esto repito - para que no se extrañe si se adoptan medios y se resuelven - aunque sea sin dar explicaciones que no se darán.- Por la cara ... los Padres - y tenéis el deber de renunciar si por respeto humano dejábais de hacerlo.
Lo demás que pueda añadir es inútil.
Sabéis lo que se ha de practicar.
Piedad
Disciplina
Obediencia.
Piedad - Practicad - los medios - modo de estar en el oratorio. El Padre ha quedado descontento.- El ejemplo que os puso de no volver atrás <*3*> la cara y el silencio - Ellos que no hablan sus alumnos. ¡qué vergÈenza! - tienen Inspectores - y porque se han de necesitar -
Disciplina - Lo que se os mandare, pero en particular
Bajar las escaleras
Gritar con exceso
Saludar a los sacerdotes
Al paseo y clase se refiere
que en el estudio no volváis la cara.
- Comunicación con los de fuera -
- Especial de Catedráticos.
Ejemplo de la mujer que dijo, no se conoce que estudian para
sacerdote.
- Por lo demás - podéis pedir lo que se ofrezca - si hay alguna queja por la comida, [?] del modo no reparéis - si comprendéis alguna necesidad, decidla, si no queréis directamente por medio de cualquiera - nosotros no podemos ofreceros más que buena voluntad - No queremos nada de vosotros - ... [?] Habéis de ser Apóstoles - El mundo los necesita.
- El beneficio de la vocación - tantas almas - de compasión ver algunos pueblos regidos Dios sabe cómo - y ellos tan [?] - Por qué? Porque no tienen piedad.-
Quiero hablaros del estudio.- <*4*>
Obediencia:
A los Prefectos que anotan - No se impongan castigos.
quiera Jesús que al terminar el año - pueda haber recogido.
No leo el reglamento porque falta ultimarlo.
Por el Arzobispo de Tarragona al cual debemos el empuje de esta obra.-
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 12, págs. 1-3
San José (Despido), 90 - 6 de junio
Mis amados en el Corazón de Jesús sacramentado: Otra vez nos permite el Señor repetir este acto de íntima visita al Corazón de Jesús como término de curso. Otra vez vengo a pedirle su bendición para vosotros; otra vez vengo a encargarle que dirija vuestros pasos en los días de las vacaciones. Yo pensaba deciros una palabra el domingo, como más inmediato a la marcha; pero es el primer Viernes, y prefiero que mi palabra vaya envuelta en esta renovación mensual que aquí hacemos al Corazón de Jesús.
Qué os diré, pues? Ante todo quiero que este acto del primer viernes y la comunión inmediata y oficial que haréis el próximo domingo, sea en acción de gracias por todos los beneficios obtenidos durante el curso, generales y particulares por medio de Jesús Sacramentado.
El espíritu de gratitud, de acción de gracias ha de ser el que más profundamente debéis tener arraigado los amantes del Corazón de Jesús. Si os pudiese hablar en este momento de la obligación de agradecer a Dios sus beneficios, de las ventajas que esto nos proporciona, pues como reveló el Señor a Sta ... <*2*>
Pero entre tanto, dad gracias a Jesús hoy, en primer lugar, por las gracias obtenidas en favor de nuestra Obra, que es Obra vuestra como miembros de ella.
Orihuela. Amor. Legado. Valencia contradicción. Romano 27 Presbíteros.
Debéis ...
Hace dos años os anuncié en estos días un viaje a lejanas y fértiles tierras, la grata recepción de que fuimos objeto, y os pedía acción de Gracias para el Sto. Angel de España y distinguidísimos en la historia, santos Patronos de Murcia, nos bendijeran, y multiplicaran la mies en aquellos vastos campos; y hoy he podido ver casi formada la mitad del grandioso edificio, que será al presente el mejor por sus comodidades y esparcimientos, y uno de los edificios más bellos, de los modernos de aquella capital, y que será habitado el próximo curso por los 150 que hasta hoy han tenido que habitar molestísimamente en dos casas diferentes.
-Y hace sólo un año os pedía oraciones y acción de gracias ...
Y os pido gracias por Valencia, que a pesar de las contradicciones de aquel Seminario, único ejercicio de paciencia, el Señor ha apartado al que era menos afecto, y ha hecho desaparecer una casa levantada sólo como contraposición a nuestra Obra.
- Y os pido acción de gracias al Corazón [de Jesús] por un pensamiento que nos ha sugerido. <*3*>
Y quiero también ofrezcáis un tributo de acción de gracias por el importante y riquísimo legado del Emmo. Sr. Vilamitjana, dejado precisamente a éste su Colegio de Tortosa, que debe servirnos para no olvidarle en nuestras oraciones, que os las recomiendo, y para reconocimiento del cual legado, se le tributará por este Colegio un Aniversario por 20 años consecutivos, y editará a su costa sus pastorales y valientes escritos.
Y aún quisiera proponeros como acción de gracias los 25 Presbíteros brotados del Colegio, y que están ya soportando sus tareas del ministerio para santificación de las almas.
Pero sobre todo, ofreced este viernes, y la comunión y los ejercicios de este mes por habernos dejado el Señor concluir este curso sin ninguna contradicción política.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 13, págs. 1-4
Mis hijos en el Señor: dos objetos nos reúnen en este momento alrededor del Corazón de Jesús. El uno altamente consolador, y el otro triste por cierto.
El tributo de gratitud el uno, por la bendición; efecto de la romería al Vaticano; el otro, un tributo de cariño a un compañero a quien la Providencia ha separado de nosotros.
El tributo de gratitud, digo, por la bendición otorgada por el Papa León XIII, al Colegio de S. José. Como soléis, el Colegio tuvo representación en el acto de adhesión y de protesta a los pies de S. Santidad. A nombre del Colegio de San José nos postramos a los pies del Padre común de los fieles. Ante aquella angelical figura, que el Señor ha escogido para que sea el guía del mundo cristiano en estos tristísimos tiempos, ante aquel anciano quebrantado por la fatiga, y que lleva en sus mejillas impreso el sello del trabajo, del estudio y de la mortificación.
Allí sentíamos con toda la verdad aquella gráfica frase de un padre de la Iglesia: Ubi Petrus, ibi Ecclesia. Donde está Pedro, allí está la Iglesia.
No veíamos, no, tan sólo al ayer Joaquín Pecci, al literato distinguido, al diplomático eminente, que en sus comisiones en Bélgica y en otros puntos había demostrado sus brillantes condiciones. Veíamos, sí, al Vicario de Cristo sobre la tierra, y Jefe de la Iglesia. Ubi Petrus etc.
Para colmo de nuestro consuelo, como premio <*2*> de las fatigas de nuestro viaje, hemos traído dos recuerdos: el uno, un autógrafo de su propia mano, bendiciéndonos; el otro, la bendición Apostólica para todos los que fuesen Párrocos y Directores de Establecimientos, mediante Confesión y Comunión, a todos sus feligreses.
Y ésta es la gracia que vais a conseguir hoy. Gracia que además de la bendición fecunda que Dios derrama por conducto de Aquel que es el conducto principal de las gracias del Espíritu en su Iglesia; lleva en sí la concesión de una indulgencia plenaria; o sea remisión (misiva) de toda la pena que debemos satisfacer por nuestros pecados; perdonados; orando a su intención.
Las bendiciones de un Padre siempre son fecundas; mucho más las del Padre común de los fieles. Y hoy, sobre todo, que necesitamos de tantas bendiciones; y sobre todo, que estas bendiciones del Papa salen de un corazón herido por la amargura, las derrama con más fervor que nunca. Una súplica, pues, después de recibir a Jesús por ese Pontífice supremo para que, etc
Y esta bendición sea prenda de, etc
Otro objeto, digo, tiene también esta Comunión: un tributo de cariño a un alumno, a un amigo, o un compañero, que ha pasado a la eternidad. Hace poco que, como <*3*> vosotros, asistía a este estudio, recorría estas mismas escaleras, disfrutaba de nuestra compañía, y cuando él menos pensaba, y ni nosotros podíamos presentir, el Señor le llamó hacia sí; y ha pasado las puertas de la muerte, para entrar en la eternidad, donde sólo le veremos ya.
Tal vez el Señor haya querido hacerle morir de servir de instrumento para aviso nuestro. Es como una repetición de aquel clamor de Cristo Jesús que en el Evangelio nos dirige: Vigilate; quia nescitis.
Velad, porque no sabéis la hora en que el Señor vendrá a visitaros. ¡Oh! Quién sabe, hijos míos, si el Señor ha señalado para nosotros la hora pronto. Ello es seguro, que algunos de vosotros pasaréis a la eternidad, antes de terminar vuestra carrera. Menos numerosos eran los compañeros con quienes empecé la carrera, y al llegar al término de ella ¡oh! cuántos habían bajado ya al sepulcro! Desdichados si no aprovecháis esta lección.
Pero al mismo tiempo que es un aviso, media súplica que nos hace para que no nos olvidemos de él. ¡Oh! cuán dulce es la religión católica! ¡Felices los que tenemos fe! Pues entre el abismo de la eternidad, que nos separa, tenemos una víctima por medio de la cual podemos enviarle no sólo nuestras simpatías y nuestro saludo, sí que también el alivio y el consuelo: alivio y consuelo, que un día tenemos nosotros derecho a esperar de aquellos de quien nos separaremos.
Que la idea de este doble objeto de gratitud a Jesús, por la bendición apostólica, y por la memoria del difunto, nos obligue a excitarnos a sentimientos dignos, a fin de que el Corazón de Jesús, aquí presente, pueda venir a nuestras almas y descansar en ellas. Que nada haya que las haga indignas de su mirada, que nada pueda ofender sus ojos divinos; que nos dispongamos bien para recibir la <*4*> bendición del Sto. Padre; y si algo hubiese que pudiese ofenderle, pidámosle humillados perdón.
Confiteor.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 14, págs. 1-2
Ubi Petrus ibi Ecclesia. Donde está Pedro, allí está la Iglesia. Esta gráfica expresión de un Padre de la Iglesia, es altamente consoladora; donde está Pedro, allí está la Iglesia. El Divino Salvador, Cristo Jesús, al instituir su Iglesia (que debía regar con su sangre) la instituyó como un rebaño, bajo un solo Pastor, y este Pastor, hombre como los demás. Y al escoger a S. Pedro, hombre como los demás Apóstoles, para primer Pastor de esta Iglesia santa, le da el derecho de honor y jurisdicción sobre todos los demás para que apaciente, rija y gobierne toda la Iglesia. A él se le promete la asistencia especial del Espíritu Santo, la prerrogativa de la infalibilidad. Donde está Pedro, pues, allí está la Iglesia. Palabra consoladora, repito, beneficio grandísimo de la bondad de Cristo Jesús. Con esta promesa, en medio de las dudas, de los errores, de los combates por que ha de atravesar la Iglesia, tenemos un guía cierto, un Pastor solícito, una antorcha segura, para caminar por los senderos de la verdad.
De aquí es que todos los Santos se han distinguido por su afecto a la Santa Sede. De aquí vemos que S. Agustín, S. Ignacio, Santos que hacían romerías ...
Pero si es un beneficio de todos los siglos el poseer un astro, lo es más hoy. En los siglos anteriores no tenía la influencia que hoy. Cristianos había, que ni el nombre del Papa sabían. Pero ha venido este siglo, y los errores <*2*> se han multiplicado y el infierno ha resuelto dirigir sus tiros a la cabeza. La ocupación de Roma no es sólo un acto político; tiene otro objeto. De aquí es que el instinto católico se ha dirigido también, cual nunca, hacia la Cabeza.
Por esto hoy el distintivo de los católicos verdaderos es el amor al Papa; así como el de los enemigos es de odio al Papa.
Demos hoy amor al Papa, es decir, amor a la Iglesia, a Jesucristo, a sus enseñanzas, porque en esto está todo simbolizado. No hay más que dos campos.
Por esto conviene hablar del Papa, de las prerrogativas.
Se han de desear más que nunca sus bendiciones, porque hoy son más necesarias.
Para colmo de consuelo, Dios nos ha dado en este siglo grandes Pontífices: Pío VI, VII, Gregorio XVI, Pío XIX y León XIII; ¡oh! ¡León XIII! Se sabía por los mismos impíos que era muy diplomático, fino; pero sustituir a Pío IX ... y no obstante
Amor pues, al Papa, socorro al Papa. Recibir sus bendiciones. Una de estas bendiciones es la que vamos a daros, con la indulgencia acostumbrada.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 15, págs. 1-4
Colegio de S. José
<*2*> Mis h. -Gracias a Dios- El desorden de estos días produce una cosa desapacible - Eso de estar tres días entrando, debe evitarse y que sea un día solo - fuera de los que estando en el Colegio se han de examinar -
Pero hemos empezado ya.-
Quisiera hablaros de la parte disciplinar - pero no creo sea muy necesario - Baste deciros que se necesita y queremos diciplina - La ha de haber pues.-
Sin disciplina no hay Colegio.- Además el Colegio de San José lo debe por el buen nombre, - y por el ejemplo.
* * *
Sé que algunos sacerdotes han venido y no se han ido edificados si en el acto de venir han visto mucho ruido, desorden - o en el salón han vuelto la cabeza.
* * *
Otros por ejemplo, -han observado en el estudio - u oratorio - o el silencio apenas se ha tocado a estudio u oratorio.
Y esto se dice y crea atmósfera favorable.
* * *
Y para vosotros mismos - Aunque os sea molesto el ajustaros - Luego el orden, método y demás, y os acostumbraríais.
* * *
Gritar en el recreo.
Bajar las escaleras descomedido.
Saludar a los Sacerdotes.
Al ir a clase - o a paseo se reparan.
Piedad en el oratorio
El silencio - Goleta
Modo al salir de capilla
Al ir a clase.
No quiero pues hablaros de disciplina - Vuestros Superiores <*3*> inmediatos encargados os lo dirán y os darán lecciones de educación.
1.º Sólo sí - Silencio en estudio, recreo - Sobre todo en el oratorio - Ay! qué gracias desviáis así - Este oratorio donde Jesús ha fijado su morada en un lugar de reparación -
2.º salidas - y que se arregle lo de los ordinarios
No hemos puesto distintivos por desconfiar - Y - obediencia a los Prefectos aspirantes - Yo aconsejo a éstos que no reprendan mucho - No son precisas notas de faltas - Que callen y manifiesten - en el libro verde.
Aun los Superiores, que no castiguen mucho - y luego ¿qué he hecho? ¿por qué se me castiga?
No quiero hablar de la aplicación - porque supongo que todos harán lo que puedan - El sacrificio de sus Padres.
* * *
Sólo sí quiero hablar de la moralidad y piedad - Yo quisiera decir a los (que) están terminando la filosofía y más los que han entrado en la teología.
Obrad por conciencia - No temáis - con dos años tenéis un título en vuestros bolsillos -
Los años que os faltan los necesitáis - No esperéis a ser santos el último año - que no lo seréis.
Seréis desgraciados aquí y en la eternidad - Nada hay desgraciado como un Sacerdote que no entre Santo. Más valdría ser carbonero, o presidiario. Un día os acordaréis.
* * *
Más aún: el mundo está mal. [En] Otras diócesis son disipados los sacerdotes. El ir a toros y teatros, por esto, la impiedad ha hecho lo que ha querido. Por esto queremos que [en] estas diócesis se conserve la piedad, y si Dios os destina seáis levadura.
- No queremos que los Colegios de S. José den ninguna espina a la Iglesia. Que caiga el edificio y nos aplaste.
Además queremos que estos Colegios sean modelo, porque vendrán aquí sacerdotes <*4*> operarios y si aquí no hay piedad, no hay disciplina, lo harán así en otras partes y al contrario queremos que aquí se forme el modelo de nuestros Colegios.
Ya que no todo se puede hacer, no tenemos las comodidades y lugares de recreo: pero a pesar de esto se hace lo posible.
Más lo sentimos nosotros: ya sabéis que no vivimos sino para vuestro bien. Hemos abandonado otros cargos que tal vez hubiéramos podido [tener] más honrosos; otros empleos, pero preferimos dejar nuestra carrera, nuestro porvenir por atender a vuestro cuidado: y por [vosotros] vivimos, y por vosotros soñamos y echamos líneas y discurrimos medios.
En cambio nada os exigimos más que amor y piedad, que seáis un día apóstoles, que podáis salvar almas y propagar el amor al Corazón de Jesús y dar luego vosotros sacerdotes a la Iglesia de Dios.
Dios nos ha dado otro año. Oh! otro año. Cuántos han perdido la vocación [?] Disciplina, pues, y piedad; pero que sean de veras.
Más quisiera deciros, pero esto se alarga y voy a leeros el Reglamento.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 16, págs. 1-4
Gaudium magnum - Pero este gozo no lo anuncia a todos, sino a unos pocos - magos - pastores, primicias de los judíos y gentiles.
Y cómo lo había de anunciar a los otros? A los judíos? Ellos esperaban un rey terreno - A los potentados [?] Mirad lo que hizo Herodes. A los gentiles? Si ellos desconocían la grandeza, entregados a sus placeres - Roma.
* * *
Pues lo mismo sucede hoy - Esta palabra se repite, y los unos, ya lo veis, se llenan de furor al oir este nombre: - Las sectas - La impiedad - porque viene a reprimir sus pasiones - Otros como los hijos de Judá - no quieren esta humillación - Otros como los gentiles no les causa gozo el sacrificio. De aquí que sólo a las almas bien nacidas se dirige esta voz - sólo a las almas que comprenden todo el bien.
Vosotros sois esas almas - os ha dado la fe - ¡Ay! si no escuchárais esta voz - como los magos, no hubiérais sido felices.
Y por qué es grande este gozo? Pasemos <*2*> a Belén - y veamos opus
Quién es? ¡Ah! - en su persona - en su alma.
A qué viene? No puedo decir todo - Yo os diría que viene a llenar nuestro corazón - Yo os diría que viene a padecer para redimirnos.
Yo os diría que viene a ser nuestro maestro - ¡Oh! mi luz, mi
guía.
Yo os diría que es nuestro modelo.
Yo os diría que es Rey.
Pero no: prefiero os fijéis en los sentimientos que debéis aportar a su cuna.
1.º Sentimientos de amor, por la bondad con que lo hace.
Propter nimiam charitatem envió a su hijo al mundo, viene y factus est homo ut homo fieret Deus
Cómo? el hombre, ese pedazo de
Viene, pues, a hacernos como El, suyos; hasta entonces era el Dios de los ángeles.
Y escoge la naturaleza humana.
El P. Faber al pensar en este acto del Verbo, de unirse un corazón material que Dios, el autor de todas las
quiso enlodarse
San Francisco.
como no amarle, pues? <*3*>
Alabanzas - El Profeta Rey
Los hijos de Israel después del mar rojo - Mejor [que] nosotros.
Ha de ser alabado, según S. Buenaventura por su Astra matutina
Filósofos - Algunos el ojo - El corazón, como Alejandro
El entendimiento
Non
Parvus Dominus
Algún santo para estos días
Pero hemos de buscarle
* * *
Por lo tanto, hermanos míos, estos días no toméis a mal que os repita los encargos de otras veces - Día vendrá en que los recordaréis.
Las vacaciones son días de peligro - Las fiestas son fatales sobre todo para los estudiantes.
¡Oh! Si yo pudiera dirigirme a alguno de vosotros en particular.
Yo le diría, te acuerdas las disipaciones de tu corazón: dónde comenzaron, en las vacaciones?
Sabes en qué lugar, en qué reunión se evaporó tu espíritu? y tal vez sentiste el hastío de Sacramentos, de la vocación, y el apego a las cosas del mundo, y te empezó a parecer que Dios no te llamaba?
No te vino aquí en el Colegio, no en la oración, no en los Sacramentos, sino fuera, en el apartamiento, en las complacencias de las criaturas - ¡Ay, desgraciado!
Los estudiantes de carrera eclesiástica son el pasto sabroso del demonio - Otros no serán tan tentados. De aquí que sienten más los halagos del mundo - Se les mima más en la sociedad - el demonio <*4*> hace que hasta se les mime más - y se les tengan más consideraciones.
¡Ah! Después son los más desgraciados - Sienten más el hastío de las cosas.
Pero entretanto son fieles, el diablo no les deja.
Por esto yo os lo anuncio - Tendréis grandes tentaciones y grandes peligros - pero más castigo
Qui possit capere capiat.
* * *
Pues bien: durante estas vacaciones - procurad:
1.º En las cosas de piedad, Misa, sacramentos 2.º Modestia, apartamiento 3.º Expansión, sí, pero sin exceso - lo demás es locura. 4.º Según el espíritu de la Iglesia, siendo vuestro objeto desagraviar a Jesús.
Mirad, la Virgen ha salido de Belén; os ha de causar tristeza que no se le ame.
Las almas la reciben, y por esto reciben consuelo - S. Francisco - S. Camilo de Lelis.
En vosotros lo hace exteriormente.
Y pedidle por la España - pecadores.
* * *
También quería hablaros del último día del año.
El 31 termina el 82 - ¡Cuántos beneficios! --------- gracias.
Acostumbremos a desagraviar el último día.
En algunas Comunidades
Otros se levantan a media noche - Al menos a la mañana prometiendo ser buenos.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 17, pág. 1
A todos
Todos los años acostumbro a deciros una palabra.
Mas el P. Xercavins
Vais a comenzar las vacaciones - es la cosecha del diablo.
El diablo busca más a los estudiantes que a nadie.
¿Qué habéis hecho? ¿Qué debéis hacer?
Qué habéis hecho. Esta tarde quise llamaros.
¿Cómo lo hacéis? 1.º Piedad - oración - visita al Santísimo -
Asistencia a los oficios. Corazón de Jesús - ocupación - lec_
tura - No lectura frívola - Hacer composiciones - Historia.
Evitar visitas - el Párroco
- Que puedan decir: ese es un modelo.
Lo sabremos.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 18, págs. 1-3
Hemos empezado el curso - Ha sido un desorden y es preciso se introduzca la disciplina - porque el Colegio de S. José ha de ser diferente de todos los demás.-
1.º Porque todas las miradas están fijas en él, porque es una
cosa nueva.
2.º Porque no tiene el carácter de un establecimiento, es una
familia - una obra de celo - En las demás casas - Aquí se
han de conducir como hijos -
Por esta Obra lo hemos dejado todo - Destino, cargos, beneficios, curatos, y sin retribución -
Nosotros quisiéramos daros oro -
Pues esto mismo os pone en el caso de portaros diferente de otros establecimientos donde no hay más que el cumplimiento del deber - no es por amor - aquí lo habéis de hacer por amor, que amor con amor se paga.
Y por lo tanto habéis de estar contentos con todo. ¿Qué sucede en familia? y el día que no pueden comer - Aquí faltan muchas cosas, camas, etc, etc. Y así una religión - En otras partes tendríais derecho a quejaros - aquí no.
- Aquí todos son iguales - lo mismo el que paga toda la cuota
- No debéis quejaros si dormís aquí o en la otra casa - Si se os hace barrer, etc, etc.-
* * *
Esto supuesto, ya veis que aquí no hace falta Reglamento: La voz de vuestros Superiores es el Reglamento; no obstante, Superiores - Vidal - Inspectores.
Advertencias - 1.º Espirituales - Qué mal se hace! Si continuáis así no habrá reserva.
Meditación
Al entrar - agua
Al salir
Al sentarse
No mirar aquí y allá - Vendrá gente.
Silencio completo.
Así atraeréis bendiciones. <*2*>
Estudio
- El estudio - Silencio - al entrar ya - y más en el acto
- No ha de haber vigilantes más que de nombre.
- El Inspector que no se apure - Si quiere advertir que advierta - sino que note en el libro verde
- No han de salir para hacer sus necesidades - si tanta fuera
- pero no.
* * *
Silencio - Oficinas - Desde las últimas preces hasta después del desayuno - desde el toque del estudio hasta salir (Esto con rigor)
Nota: no hablar hasta haber salido del todo en el refectorio y
estudio.
También quisiera que por las escaleras en los actos de ir a hacer las camas, o recados - Si no se cumple se mandará con igual rigor - Que fuese un sagrario la casa - Cuando se va a un Convento -
* * *
Disciplina.
1.º Exactitud en los actos de Comunidad - Encargo a los Superiores que lo castiguen - y lo noten.
2.º No ir descompuestos y saltando - En el acto de recreo que
salten no haciendo mal -
3.º Ni gritos - ni juegos descompuestos - echándose encima -
Hace tan mal efecto - Porque muchas personas creen que han
de ser ángeles - y ven otra cosa.
4.º Ir en masa a todo - por lo tanto amistades particulares.
5.º Al ir a clase <*3*>
6.º No salir para nada -
7.º No fumar - a no ser -
8.º No enviar recados sino por los recaderos, ni cartas.
9.º No tener libros - La masonería os acecha.
10.º No salir del Colegio. Los empleados -
Limpieza.
Las camas, semanales - La ropa interior, etc, etc -
En todo, aseo - Tenemos mala fama los de carrera eclesiástica
- Urbanidad.
En los armarios la ropa sucia, zapatos, etc, etc, separados.
Distribución
Secciones - Por cursos - Prefectos inspectores
Salones como los pondremos - Prefectos id.-
Capilla-
Salón de estudio - Cursos.
Al ir a comulgar - por los mayores -
* * *
Estas reglas son murallas - Las cosas pequeñas son tan esenciales como las grandes.-
Quicumque hauc regulam
Divisiones - armarios los mismos
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 19, pág. 1-8
Cólera - Colegio y monjas y Luises
Mis hijos en el Señor: Ya que estamos como sitiados, pienso es prudente hacer [?] y nuestros Padres Jesuitas, que con su autorizada palabra, pueden mejor que nosotros satisfacer vuestra devoción, procuraré entretenerla yo en este día de retiro - con solas dos palabras - puesto que ni mis ocupaciones, ni mis pensamientos habituales son para tratar asuntos subidos de monjas - por cuanto mi corazón está siempre entregado a empresas de la gloria de Dios sí, pero en sí más materiales y por lo tanto menos espirituales - aroma espiritual
Y de qué os hablaré? - pues os hablaré del asunto del día - de lo que todos hablan - de lo que todos respiran - Os hablaré, pues, del cólera y de sus remedios.
¡Y cuán extraño es el corazón humano! Parece imposible la insensibilidad de la mayor parte de los corazones y aun de los corazones cristianos.
Qué digo si hasta nosotros que por la gracia de Dios somos llamados a ser de otra manera no sabemos emanciparnos de estas incomprensibles miserias.
La mano de Dios está visiblemente amenazándonos y no obstante hasta que toca de cerca <*2*> parece como que nos burlamos de ella.
Hace poco en Andalucía
Hace un año que -
Y sin embargo ni unas, ni otras han dejado huella en las almas.
Más aún: todos los días estamos recibiendo estos avisos de Dios, y no obstante, cuando se presentan con un carácter especial, parece que salimos de un letargo.
Ante todo debemos recordar que las enfermedades, males, calamidades son hijas y fruto del pecado.
Si el hombre no hubiese pecado
Pero a más suelen, suelen ser, son efectos de pecados particulares - y las calamidades de pecados públicos.
Y en particular por castigo.
Es verdad que vienen de causas naturales - pero que Dios ordena - Dios no necesita hacer milagros - Todas las criaturas están a su disposición.
Los gérmenes del cólera están allí a las orillas del Ganges.
Es verdad que son mas que castigos, avisos.
- Mediante la gracia - son instrumentos de Dios para ejercitar al hombre - Job -
Y sobre todo desde que Cristo-Jesús tomó sobre sí los dolores para santificarlos.
Pero sea por castigo - sea por aviso - sea por justificación nuestra - son <*3*> permitidas por Dios y ordenadas por El.
Ahora bien; si nosotros fuéramos buenos - o más bien ya que hablamos del cólera, si el mundo entero fuera bueno, podríamos pensar -
Y aun así Dios lo hace como Padre - El año pasado nos amenazó- Y con todo hasta que les toca. Muchos de éstos que blasfeman -
Para ellos el castigo ha sido de Padre - Leí en el periódico - Los Padres Jesuitas de Orihuela - el magistral - Ha sido, pues, y es un castigo.
Pero es al mismo tiempo aviso - Las naciones de Europa - están separadas de su Dios - las masas viven en la indiferencia.
Y Dios quiere arrancarles la venda - y procura para que eviten su castigo.
Si hubiese un Jeremías, quizás lloraría sobre los males que amenazan a nuestra sociedad, peores aún que el cólera - La Saleta.
Y en fin para algunos es misericordia.
Ahora bien, pues, ¿qué remedio tenemos contra el cólera? y notad que al decir esta calamidad dejo todas las calamidades y aun los castigos particulares - y aun las enfermedades ordinarias de la vida - Qué hemos de hacer, pues, con <*4*> esas calamidades, con las enfermedades particulares y demás trabajos que el Señor pueda enviarnos?
Prevenir el castigo - aprovechar el aviso y convertirlo en salud y misericordia.
Nosotros en particular a quienes Dios ha escogido, seremos más responsables que esos pobres que ofenden a Dios, porque no le conocen - y no saben aprovechar el castigo y no atienden el aviso - y lo más lamentable, que ni saben convertir en misericordia los males y las enfermedades ordinarias de la vida.
Qué hemos de hacer digo? 1.º Prevenir el castigo, humillándonos y reconociéndonos en su presencia. ¡Quién sabe si nosotros hemos podido dar causa! El pobrecito San Lorenzo Justiniano estaba tan persuadido [de] que las faltas de las almas que sirven a Dios, pueden ocasionar su cólera, que los males que acaecían a la república de Venecia ...
¿Hemos correspondido a los designios de Dios en lo que exigía de nosotros? Nos encontramos con derecho para acercarnos a Dios con el amor - para decirle como Moisés - Señor, o perdona <*5*> a este pueblo, o quítame la misión que me has confiado - del libro de la vida .
Tenemos la convicción de poderle decir a Jesús que deje el rayo de su indignación?
Era muy joven y oí a un jesuíta que los males que Dios había enviado a una región era por los pecados y mala correspondencia de cierta clase consagrada a Dios.
Hemos podido nosotros motivar el descontento de Dios por nuestra mala correspondencia. El Señor parece decirnos como ... que me detengan el brazo.
Y por no haberlo sabido detener, Dios lo ha descargado.
Pues precavámoslo, si es castigo, cómo? humillándonos en su presencia hasta el polvo de la tierra y clamando misericordia y perdón para nosotros y los demás.
* * *
Pero además, y por si no fuera castigo - y sí sólo aviso, debemos aprovecharlo. Cómo? arrancando propósitos que en nuestras habituales indolencias no sabemos arrancar.
Cuando estamos bien y nada parece perturbar nuestra salud ni nuestra vida, nuestros propósitos rutinarios apenas si nos hacen enmendar de los defectos, aunque <*6*> los conozcamos - y aplazamos nuestros enmienda - y las mismas caídas - y las mismas inmortificaciones - falta de paciencia y mansedumbre - y los mismos resentimientos y aversiones - las mismas aficiones y vanidades.
Pero cuando viene la enfermedad, cuando nos asalta el temor de la muerte - y más aún sobreviene esta calamidad, que nos hace verlo todo bien porque estamos [?] obrando de otro modo.
Mirad los del mundo - Los notarios no tienen tiempo de hacer testamentos - y de notar cuentas y deudas - y propósitos de arreglarlo mejor cuando pase esto. Pues aprovechemos este aviso, y arranquemos propósitos, que antes no eran bastante eficaces.
Y digámosle a Jesús de corazón - que iremos más en su presencia - que no nos fatigará no el hacer bien las comuniones espirituales - que nuestras comuniones sacramentales oh! las haremos con tanta fe y atención y actividad como si cada una fuera la última - que no sólo con conformidad sino hasta con alegría esperaremos las humillacio- <*7*> nes aquellas que más nos repugnan para poder ofrecer a Jesús la alegría del sacrificio - Que que - En fin lo que nos está diciendo y pidiendo.
Y de esta manera el aviso será aprovechado - y Jesús se dejará engañar como tantas otras veces - Y quien sabe si El sólo espera esto para preservarnos - y para preservar a otros.
Todo se va pasando y al menos que nos encontremos estos sinceros propósitos repetidos a pesar de nuestras miserias - que no dejarán de consolarnos bastante en la hora de la muerte.
Pero esto no basta aún; hemos de hacer más: hemos de convertir el castigo o el aviso en salud y en misericordia.
Lo mismo que todas las enfermedades corporales que el Señor quiera enviarnos, han sido santificadas por Jesús y el Señor las ordena para nuestro bien, y uniéndolas a su Voluntad sirven de gran mérito - Si no lo logramos es porque tenemos poca fe y amor a nosotros mismos-
Pues bien, si de todos <*8*> los males del cuerpo esto es una verdad, también debe serlo de la calamidad actual. En estas épocas Dios también suele enviar ese mal a los buenos - y esto principalmente por dos cosas: primera porque los encuentra bien - y dignos de sí - porque el aviso les ha preparado mejor - y en otras ocasiones no lo estarían tanto - y por esto - este aviso es para esas almas medio de providencia misericordiosa - Pues bien - tal vez peligrara la salvación en otra ocasión - Pues si tuviese que ser así venga esa misericordia - muy bien que nos hubiera aprovechado el castigo.
Pero además en estas épocas el Señor busca víctimas - y como tales agradables - Quién sabe lo que esas Hermanas de la Caridad.
Si el Señor nos pide víctimas por el sentimiento, etc.
* * *
Qué hemos de hacer, pues, y resumo? Prevenir el castigo clamando
Aprovechar el aviso arreglando bien nuestros papeles - con propósitos y últimamente convertirlo en enmienda para nosotros y los demás
Si lo hacemos así bien podemos presentarnos al Señor - Parce Domine - decidle que ya se convertirán esas almas - que nosotros las salvaremos con sus oraciones - que al menos se conviertan todas -
Y de este modo nos será un gran remedio de conversión para nosotros y de salvación para sus almas.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 20, págs. 1-2
Amados Colegiales: Todos los años procuramos exponer ideas sobre nuestra Hermandad, fines que se propone, deberes que a vosotros os impone el carácter de hijos de S. José.
Y la obligación que tenéis de ser santos, y los
Mas las obligaciones obligan a animaros a la mayor santidad posible, y a preveniros contra todos los enemigos.
- Ya sabéis que la lucha está entablada entre el bien y el mal - Desde Jesucristo sobre todo, el espíritu del mal ... - Por esto, la vida de la Iglesia es de lucha. La paz no le prueba, y Dios castiga. <*2*> - El sacerdote ha de estar a la altura de las circunstancias. - En los primeros siglos, todos santos en general; el Señor Obispo era un mártir. - En los siglos de paz, no había tanta necesidad. Durante tres siglos había mucho clero. - Y notad que en estas grandes crisis, si el clero se ha mostrado firme: Inglaterra - Francia. - La revolución no teme más que al sacerdote. - Hay veces que Dios quiere castigar las clases. - Esto se va. - No habrá vocaciones. El temor no consentirá a los padres. - No temáis por la manutención. - Debéis estar dispuestos al apostolado y al martirio. - El pecado de los sacerdotes. - Cómo os dispondréis? Renuisti gratiam. Sino dejaros la carrera ... - Cómo? [?] fomentándola. - Los que no se encuentren con ánimo ...
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 21, págs. 1-2
1.º Gracias a los Presidentes.
El año que viene se dará mejor forma a los teólogos y filósofos.
2.º Por lo demás, no va bien: ni la disciplina, ni la piedad, ni educación; hemos parecido dormidos, y no lo estábamos. No podíamos
remediarlo.
3.º Algunas cosas las sabemos, y otras las presumimos. Algunos creen
que no las sabemos.
4.º No va bien. En Valencia. Ya lo conocéis. Y Uds. nos dan mal nombre.
Y han de ser cenobitas. Noviciado.
5.º Los que quieran, que no vengan. Están mejor fuera.
No es gran beneficio el estar en el Colegio. Sólo que aquí es Obra
para esto.
Y queremos gente de afecto.
Omne bonum et omne malum.
6.º Nos proponemos salvar el mundo por vosotros. <*2*>
7.º No faltarán ingratos; alguno hay, pocos por fortuna.
Pero con los demás hemos de constituir una falange.
Y seremos vuestros ángeles, y vuestros jueces.
El otro día afrenté a un respetable Regente, que en el día de su
toma de posesión ...
Siento no poder felicitarme, [y] descorazona.
I. Déjense la carrera. Y si algunos no lo hacen, lo haremos nosotros. Una carrera de méritos.
II. Guárdense. Piedad. Estudio.
* * *
Ordenandos. Repito a los Ordenandos: poco celo, egoísmo.
Si quis domui suae curam non habet ...
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 22, págs. 1-2
Mis amados: No pensaba dirigiros la palabra hasta pasado Navidad, puesto que hemos de interrumpirlo. Más puesto que algunos no volverán, lo sentía.
Por otra parte, no era a propósito, algunos estarán amargados. Con todo, respecto a esto, cúmpleme decir una palabra en esta ocasión.
Nosotros, o más bien, los que están al frente del Colegio, y sabéis que si se les pide consejo aconsejan siempre. Si tienen algo no lo ocultan, no, y lo saben los autores, y lo desaconsejan, y dicen la causa, y sino la dicen se contentan con desaconsejar.
Si aconsejan, pueden estar tranquilos, pero puede venir entonces por otra parte; y a veces hasta contra nuestra voluntad y con sentimiento nuestro, como ha sucedido con alguno.
Sírvase esto de regla, que es la verdad, a pesar de que algunos han tenido y creído lo contrario en años anteriores.
De todos [modos] podéis creer que si uno no quiere <*2*> no tiene percances.
Podrá uno no ser teológicamente culpable, como diríamos en moral, pero que esté seguro que no ha dejado de dar causa y veamos por más que fuese inculpable.
Señal que ha dado motivo. Sólo los santos tenían calumnias.
En qué consiste que hay algunos a los cuales, aunque se dijera nadie lo creería? Yo podría citaros conocidos.
Luego señal que no son lo que deben, aunque sean inocentes. Non judicamus.
Ciertamente no comprendo que después de cuatro o cinco años de teología observéis una conducta que se preste todavía a dudas.
Aun así, hay para temblar. Qué hacer con dudas?
* * *
Varias veces lo he dicho, y lo repito:
No siendo santos hoy, no seréis buenos.
Si no se cuentan con alientos para ser santos, no se consagren a Dios con vínculo eterno. Un día lo recordarán.
No han de olvidar, que a los que se consagran a Dios, el diablo trabaja más.
Con ponerse la sotana, no os dejarán las pasiones.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 23, págs. 1-3
Mis hermanos en el Señor: Llegado el momento de separarnos temporalmente, lo hacemos despidiéndonos ante el Corazón de Jesús, y como una terminación de los ejercicios del mes.
Y bien: durante este mes habéis venido todos los días a meditar los afectos de Jesucristo, sus penas, sus amores. Habéis hecho compañía a Jesús, le habéis reparado. Yo os felicito.
Pero ay! quién sabe si el Señor no ha quedado todavía contento. Quizás deseaba más reparaciones; quizás ha recibido aun agravios por la desidia, frialdad, inmodestia.
Y esta inmodestia lo siente más de vosotros. Nada siente tanto, Beata María Margarita.
* * *
Cómo remediarlo? Oh! ofreciéndole reparaciones en adelante.
Porque la devoción al Corazón de Jesús es reparadora.
Porque si a todos pide reparación, a vosotros en particular.
Mirad, ayer nos describía.
Y efectivamente. <*2*>
* * *
Yo me daré por satisfecho si esta idea de que sois destinados a reparadores de Jesús, se grabase en vuestra alma.
Sí, sois reparadores del Corazón de Jesús y lo debéis cumplir. El Señor os lo exige, y ay! si no lo cumplís!
Entre todos los hombres vosotros sois escogidos.
Ahora mismo os vais a vuestros pueblos; entre las almas que allí habrá, vosotros sois almas especiales para el corazón de Jesús porque os ha dado la vocación al sacerdocio que ellas no tienen; porque, si no, mirad: entre las almas de vuestro pueblo, muchos había que apenas sabrán quien es Jesús; otras que le blasfemarán porque no le conocen; otras habrá, mujeres y aun hombres, buenos, que no harán pecados, que rezarán, que irán a misa los domingos y aun algunos días; el Señor no se ofenderá en ellos, pero tampoco son destinados a compadecer a Jesús, a reparle, porque, qué saben ellos de esto? Habrá algunas fervorosas; quizás alguna joven que es llamada a la vida religiosa, y ésta ya tendrá obligación de reparar a Jesús. Pero qué valen estas almas en comparación del alma del joven al que Dios llama al sacerdocio? Oh! ésta es mucho más distinguida ante Jesús, y por lo tanto debe repararle más.
Después del sacerdocio, vosotros ante Jesús.
Ahora bien: si vosotros en lugar de repararle, os entregáis a la ociosidad, a los <*3*> peligros de disipación, sobre todo al pecado, oh! entonces sí que podía decir: Si inimicus meus ... tu dux meus, et notus meus.
Qué hemos de hacer, pues, para repararle? Qué? Grabad en vuestra mente esta idea de que habéis de amar a Jesús por los que no le aman. Porque si así lo hiciéramos de día y de noche, y solos y acompañados, no viviríamos, ni pensaríamos sino para Jesús.
Pero ya [que] no tanto, al menos haced lo que hacéis, pero bien hecho.
1.º La oración y examen. Con esto me contento.
2.º Misa.
3.º Estudio. Paseo. Compañeros.
4.º S. Luis.
5.º Fiestas en otros pueblos.
Quién sabe si alguno no volverá!
Pedid a Jesús que nos reunamos. Y sin cometerse ningún pecado. - Sin que falte ninguno a la vocación. Con aumento de vocaciones.
Bendiciones para el Colegio, para nosotros.
* * *
Verdad que lo prometéis a Jesús?
Sí, Jesús mío - Practicar el reglamento. Os repararemos. Trabajaremos para vuestra gloria.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 24, págs. 1-2
Educación
No es mi ánimo haceros una plática de vuestro comportamiento.- Con frecuencia se os hablará. Sólo una regla general.
No hacer lo que la gente ordinaria.- Reíros de campesinos.- El que en el teatro golpea con el pie o bastón cuando toca la música - es de gusto ordinario - el que con aplausos excesivos y gritos vocifera - el que
Lo mismo podríamos decir de todos los actos de la vida.
Es de menos piedad y menos pulcro:
1.º Hacer el gracioso con exceso con los que no tenemos libertad, y chanzonearse con los criados - a todos los que no sean nuestros con respeto.
Hablar con autoridad y arrogarse siempre su parecer.
2.º Poner las manos encima del hombro en casa o fuera, y dar golpes en las espaldas - y coger de las ropas para hablar. - Las muletillas en el hablar - Pues Señor, U. entiende.
3.º Hacer ruido - 1.º con los pies - esto es de poca piedad, como si fuérais soldados - 2.º - ruido en las puertas - 3.º - al bajar las escaleras, al sentarse en las sillas, o echarlas de cualquier modo, y aun con el deseo de que se haga ruido - tararear. Esto prueba poco recogimiento. 4.º En el modo de arrodillarse y levantarse, sentarse. Los colegiales del Pío Americano. - Después de arrodillados golpes en las rodillas para limpiarse el polvo. 5.º Mirar aquí y allá en la Iglesia.
4.º Pierna sobre pierna, y menear los pies.
5.º No darle preferencia a otros para que pasen.
______________ seria que al dar noticias a las [?]
me esperan y sirven. <*2*>
1.º Mirar a un lado y a otro.
2.º Las reverencias en la Iglesia al entrar y salir -modo arro_
dillarse y levantarse.
3.º No hacer la vista - Colegiales del Pío.
4.º Los actos de pidad disipados, rosario, misa.
5.º No contestan sino con los labios a la
6.º Hacer el saludo a la Iglesia aunque sea pequeña la señal.
7.º Escupir en la Iglesia.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 25, pág. 1
1.º El nombre de nuestros colegios depende de vosotros
2.º Si no hay vocación o ánimo más vale ser carbonero. Nada más
infeliz que el sacerdote que no es bueno. Sólo lo que zampa.
3.º El sacerdocio es la llave de la cosecha - A sacerdotio omne
bonum et omne malum - Castigos sobre las naciones por los pecados del sacerdote - Revelación firme de un Obispo.
4.º Piedad - disciplina - obediencia - Reparación - Piedad - Practicar bien los actos - Comportamiento en la Capilla - Disciplina - Estudios - no volver la cabeza - hablar, volver la cara atrás - En un Colegio entré.
Silencio al toque - Educación (vide)
Obediencia a los Prefectos más que a los Superiores.
5.º Pueden pedirse cuantas cosas necesiten.
6.º Se necesitan todos los años de carrera para obtener la santidad.
7.º No queremos que los Colegios de S. José den espinas a la Iglesia. Primero que caiga fuego del cielo.
8.º Los sacerdotes y estudiantes son el mejor manjar del diablo.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 26, págs. 1-2
Dos objetos tiene este acto - Presentación y bendiciones para este curso - Fiesta de la Natividad de la Virgen - Y aunque éste es más secundario no puedo menos de deciros una palabra - Qué noche de tinieblas presentaba el mundo desde el pecado original - El fuego de este pecado había abrasado la raíz - todos al venir a este mundo nacían pecadores - ni una flor inocente - Por ellos los santos Patriarcas etc, etc, deseaban esta aurora.
Pero al ver a esa alma - Dios se complace - Una est perfecta mea ... Los Angeles.
La hora de alegría - 4000 años esa ansiedad - Las mujeres de Judá la envidiaban.
Y así como en la aurora se retiran los lobos, los dioses, etc. se retiraron.
Para apreciar este beneficio basta considerar, hijos míos, que si nosotros hubiéramos venido no hubiéramos tenido 1.º Ni el nombre de Madre en el orden espiritual - 2.º como ellos hubiéramos suspirado - 3.º Menos gracia
Hoy, pues, que es su nacimiento, suponed que estamos junto a su cuna, pequeñita - Nadie la conoce - pero está llena de gracia - Los emperadores son renombrados - ella olvidada - pero los ángeles la admiran - tiene luz de razón etc.
Digámosle que le amaremos - y que se acuerde de nosotros etc.
* * *
Y además el acto de pedir bendición a Jesús en este <*2*> primer acto.
Hace tres meses que nos despedíamos de Jesús para las vacaciones y le prometíamos fidelidad etc.
Ahora bien qué ha hecho Jesús para con nosotros?
Qué hemos hecho nosotros para Jesús?
Jesús nos ha conservado la vida - otros han desaparecido; por qué? porque espera aún de nosotros.
Nos ha concedido seguir la vocación - Os ha dado luces - inspiraciones - os ha alimentado - Podía habernos enviado un cólera.
Qué hemos hecho nosotros para con Jesús? Cumpliremos lo que le prometimos.
Prometimos aquí a sus pies - 1.º Hacer la oración todos los días - la visita de la tarde - Confesiones - Reparar a Jesús - ay! ojalá que en lugar de repararle - si eso fuese - sólo un arrepentimiento grande.
Qué hemos de hacer para reparar este año lo perdido? 1.º Ser buenos practicando la piedad, oración - visitas al Señor - 2.º Estudiar - 3.º tener disciplina etc. Sobre todo apartarnos del mal - Mirad: el diablo tal vez se valga de alguno para instrumento ¡qué desgracia! más le valiera si non natus fuisset -
Y si alguno con sus palabras - huid - delatad - Mejor es que tu pie sea arrojado al fuego.
Para ello pedidlo al Corazón de Jesús - A la Virgen, a S. José.
Os lo pido Jesús mío.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 27, págs. 1-4
Mis hijos en el Señor
Un nuevo año nos concede el Señor - Un curso más. Una nueva gracia - gracia que no concede a todos - Alguno de vuestros compañeros no ha regresado a esta santa casa - y está en la eternidad - y nosotros hubiéramos podido tener la misma suerte.
Gracias, pues, al Señor.
Y gracias por las nuevas vocaciones que han brotado y venido.
Y gracias porque nos ha concedido instalarnos en el nuevo local, levantado <*2*> a costa de sudores y fatigas, y que debemos en su mayor parte.
Gracias, porque nuestra Obra del fomento de vocaciones está más cimentada y deseada por varios Prelados, a los cuales no puede socorrer, por falta de individuos.
Gracias por todo.
Pero ¡ay! que esta gracia supone deber de correspondencia.
Este nuevo curso supone gracias preparadas por el Corazón de Cristo -
Y como quiera que vuestros deberes son de corresponder a la vocación por la adquisición de las virtudes - y de la ciencia, debéis corresponder a estos dos altísimos objetos.
Y en cuanto a la ciencia - debéis pensar que el tiempo es oro - que lo que ahora os parece inútil es después valioso.
No habéis de limitaros al cumplimiento de la clase - ejercitaos en aquello mismo - repasad - notad - buscad nombres los gramáticos - los filósofos repasad lo del anterior [curso] para enteraros etc.
Amad al Colegio.
* * *
Pero sobre todo piedad - El mundo está perdido y vosotros <*3*> habéis de ser la sal.
Pero ¡ay! ¡Qué árduo es el ministerio! ¡Qué virtudes se necesitan! ¡Qué peligros hay tan grandes!
En otros tiempos veías los beneficiados de los pueblos - Con rezar e ir a las funciones, bastaba.
Hoy no; hoy es indispensable ser sabios y santos.
Y para ser santos, cuesta - toda la carrera - Dios haga que lleguéis a conseguirlo aun así.
El camino que emprende el hombre éste continua. Si ahora no sois santos, ya no lo seréis. <*4*>
* * *
Pero de todas las virtudes - principalmente - 1.º La castidad - Romances, libros, etc. Hecho de un Seminario.
Evitar amistades - Escándalo - Qui scandalizaverit - y notad que no sólo [es] escándalo el que hace, sino el que pudiendo no resiste.
2.º La oración - Quiero que os acostumbréis a la oración - y a las prácticas piadosas.
3.º Buen ejemplo - No basta ser bueno - es preciso parecerlo - El Colegio está muy mirado.
Aquel que hiciere una cosa mala es deudor del Colegio - y responsable de los males que causa: - se interrumpen las limosnas - se aconseja que no vengan.
Sí, os pudiera citar ejemplos de Valencia y otras partes.
Dejo de hablaros de la disciplina - en otro lugar lo haremos - Sólo sí, que es una falta - La disciplina previene para lo espiritual - S. Felipe Neri - Silencio comunidad generalmente. En las horas de recreo, bien - En las demás - silencio.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 28, págs. 1-2
Alégrate, Jerusalén, salta de gozo.
Este pasaje me ha ocurrido con motivo del acto presente.
Quién sabe si el Profeta
Hace poco que esto era un erial.
Un día se levantaba una [?] - aquello desapareció - los dragones habitaban. Y él vino a posarse en medio de tí.
Qué le daréis al Señor?
Haurietis aquas cum gaudio.
Omnes sitientes venite ad aquas.
Juventud sedienta de amor, de dicha y de felicidad.
Foderunt sibi cisternas disipatas.
Venid aquí a guareceros de los ardores del demonio meridiano.
Venid aquí a aprender la verdadera felicidad que sólo está en la
tranquilidad de la conciencia.
Venid aquí a las aguas que fortalecen para combatir los enemigos
de vuestras almas.
Que sea un lugar de reparación.
Que nadie profane. Si tuviese que ser profanado, que Jesús lo
aparte.
Un día <*2*> pasearéis a Jesús por esos campos.
Es capilla de reparación. Y aquí cantaréis a la Virgen, y subirán
al cielo.
Como el mapa mundi.
El que no se encuentre con ánimo de seguir las huellas de Jesús,
que no venga.
Las dos banderas.
Haréis propósitos de propaganda sin fatigaros.
No buscar [?] sed una
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 29, págs. 1-4
Aunque nada decimos ni hacemos por remediar el estado del Colegio, que no va bien, no por esto crean que no padecemos y estamos dormidos. No lo remediamos y no ponemos al Colegio en el estado que deseamos, y según el ideal que nos proponemos y perseguimos, y que ha de ser un convento de cenobitas, porque no podemos tener el personal necesario, y estamos abrumados y cada uno tiene demasiadas fichas que tocar, porque aquí se necesita uno solo, y Uds. abusan de esta falta de personal y de vigilancia, que Dios cuidará de castigarles.
No obstante, aunque no lo remediemos, no por esto estamos dormidos; y sabemos algunas cosas, y otras la adivinamos, y será motivo de que algunos no acudan ya el año que viene aquí, aunque ahora nada decimos.
No quiero decir por esto que sea gran cosa para Uds. estar o no en el Colegio; no es una gran ventaja! muchos de vosotros estaréis mejor, ya lo sé, y tendríais más comodidades en cualquier otra parte o casa que estéis. Aquí no hay otra cosa, ni otra ventaja, ni otra comodidad que el ser una institución propia, una institución de cariño y de afecto y de celo; el no tener otro fin que poneros al <*2*> abrigo del Corazón de Jesús; el ser una familia en la cual superiores y alumnos, no tenemos más que unos mismos intereses, y unos mismos sentimientos y aspiraciones; formamos una sola cosa, en fin: una familia; y sabido es que una familia, el hijo de una familia menos acomodada, no prefiere ni envidia nunca a una madre extraña aunque sea más rica y más ataviada, ni la prefiere a la suya, aunque vaya mal vestida; siempre a la suya propia.
Pues no tiene otra ventaja nuestra Obra que ésta; y esta ventaja y esta cosa propia, no la tiene otra Obra, ni siquiera el Seminario, que aunque obra de celo, tiene menos aspecto de familia, y es una cosa más oficial.
Pero dejemos esto. No obstante, pues, de no tener otra ventaja, nosotros la apreciamos y queremos que se aprecie, y el que no aprecie este afecto que no se diga hijo de S. José, y que no esté aquí; que nosotros no buscamos nuestro provecho; y el que no obre por convicción y afecto, y no trate de irse formando en ciencia y piedad, no debe estar, y no estará. Yo me había forjado la ilusión de formar un clero en la diócesis y en la España toda mejor que el actual; porque mejor ha de ser, porque las circunstancias así lo requieren; y a veces me entristezco, al pensar que poca honra <*3*> darán tal vez al sacerdocio algunos que están ya adelantados en sus años de carrera, y hasta pido al Corazón de Jesús, que si así ha de ser, que los desvíe.
Chasco sería, si después de haber deseado la formación de un clero digno y celoso, cuando nosotros nos presentemos ante el tribunal de Dios, nos encontremos con que nos echa en cara, que en lugar de un bien hemos causado un perjucio a su gloria, al bien de la diócesis y de las almas.
No: no será así, si es posible, por nuestra parte y queremos y no pasaremos con tanto si es preciso; aunque sea [cortaremos] por lo más sano, como suele decirse.
Resumo, pues. No dormimos siempre que pensáis, y os estamos viendo cuando dormís y cuando estáis despiertos; todo no se sabe, porque es imposible; todo se sabría si cada uno cumpliese con su obligación, con la obligación que tiene de caridad, y a veces de casi justicia delatar lo que hay en casa, y lo que se hace. No meditáis en esta obligación <*4*> de decir a los superiores lo que hacen algunos; es un deber de corrección fraterna, es una obligación de evitar pérdidas de almas; debéis confesaros de no delatar el mal que puede sobrevenir; y si por no avisar con tiempo un peligro, un escándalo que puede darse, Dios os requerirá la sangre de alguna alma que tal vez se pierda y para siempre, [por culpa] de vuestro silencio; y esto aunque vosotros hayáis [sido] culpables en otras cosas y en otras ocasiones; esto no os libra de la obligación de decir lo que debe decirse y manifestarse para evitar la propagación de un mal ejemplo. Oh! ya hablaré otro día de esta obligación, propia del espíritu de una verdadera familia.
Sólo, sí, que no dormimos. Que tenéis el deber, ya que no podemos poneros el molde, por falta de brazos, de obrar por convicción; que si no obráis, no extrañéis que obremos.
No va bien; no hay disciplina. El Colegio de Valencia. No hay piedad. En la Capilla sufro; ni visitas al Sacramento; falta de educación en el gritar, jugar. Los pequeños han imitado ...
Casi desmayaría, si no fuera que veo que es posible, pues el Colegio de Valencia ... es un jardín.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 30, pág. 1
Ya que estamos aquí como familiarmente, quiero aprovecharlo para una advertencia.
Se me dijo que estaban los ánimos enardecidos, y son causa de muchos pecados.
Hubiera querido decírselo a todos los teólogos.
Yo soy el que mejor puedo dar consejos, porque hace tiempo me he colocado en un punto de vista de la indiferencia y excepticismo he ensayado una vez.
Veo los males de todos.
He visto reglas que antes no creía fueran así.
Todos en el fondo desean lo mismo, esto es, las masas; prescindiendo de las intenciones de los directores, sospechosas, y de miras humanas, sobre todo, una parte.
Por qué, pues, hemos de enconarnos?
Qué puede hacerse?
Es una olla, y [en] el fondo se descubre algo que se quiere sacar: oh! no: primero que se calme.
Ya vendrá: estamos atrasados en esto; hay un gran medio de unión: los Obispos; pero no es tan fácil; no están unidos. Ya vendrá. Cuando venga, no faltarán perlas.
Así, pues, oraciones, y desear lo mismo.
El encono ciega.
V A L E N C I A
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 31, págs. 1-4
Ego posui vos ut
Pax vobis. Mis hijos en C.J.: Al visitar por vez primera a nuestros Colegiales de Valencia, permitidme que yo diga como S. Pablo - gaudeo.
Sí, porque gozo es el pensar que ya tenemos una causa más de ... - Un nido más donde posarse las palomas para cantar los amores a Jesús - un plantel de futuros apóstoles del amor de Jesús en las almas - de almas escogidas para reparar a Jesús - hoy con sus oraciones y buenos ejemplos - y mañana con su celo y su palabra - Bendito sea pues Jesús que en medio de las contradicciones que nos envía para ejercitar nuestra fe - nos proporciona el indecible consuelo de estar entre vosotros - que [sois] los primogénitos de nuestra obra.
Y quiénes sois vosotros? Quién os ha traído?
El Señor me contesta y os contesta: Non vos me elegistis - no me habéis elegido vosotros - tal vez alguno pensará que el tener vocación es cosa suya, de su educación, etc., Ah! que no; es Dios.
Mirad la estrella - Vos dilexi. Esau autem odio habui -
Es verdad que Dios se ha valido de esta impresión, de este compañero, pero Dios es el que lo ha hecho. Dios? y por qué Dios? qué necesita de <*2*> vosotros - y no obstante desde la eternidad ya os tuvo en el pensamiento.
Y por qué a mí? El hubiera podido escoger a Castelar - Cánovas
A qué estado?
Y yo que tan mal he correspondido?
* * *
Y para qué? Ut eatis - ir de virtud - de ciencia en ciencia - siguiendo a Jesús - estudiándole -
Ut fructum afferatis - No sólo deseos - como la higuera -
* * *
Et fructus maneat
Constancia, la carrera eclesiástica tiene muchos enemigos - las pasiones e ilusiones de la juventud - el mundo procaz -
El demonio y -
Hoy - la impiedad - quintos - la pobreza en las asignaciones - cegar todas las fuentes - introducirse en los Obispados.
Ay! si viéramos todas las mallas de la masonería - S. Antonio vio el mundo lleno de redes.
* * *
Y claro está el mundo es víctima - por esto no hay vocaciones en las clases altas - y Dios les está <*3*> rechazando -
Pero ah! que al mismo tiempo dice - messis multa -
Y enseña a las almas fieles - esas parroquias que no tienen alimento -
Y esos - institutos religiosos
Y - esas misiones -
* * *
Ese Jesús os dice fructum vestrum maneat -
Ay! cuántos pierden la vocación - no es regular que después de llamarles Dios se la cambie - las tres cuartas partes se dejan contra la vocación.
* * *
Y si es un beneficio - el llamamiento a la carrera eclesiástica lo es más para vosotros - colegiales de S. José -
Por qué? porque sois parto de un pensamiento especial de Dios.
Dos cosas se propuso Dios remediar - el número y la calidad -
Además de que sois hijos de una comunidad - de un instituto vuestro pobre sí ¡poco importa! - así como un hijo de una madre pobre - no la deja y la prefiere a una reina -
Pero pertenecemos a una familia - No se [?] una división en familia?
No es el Colegio de S. José como una casa <*4*> donde se vive y se paga etc -
En el Seminario por ejemplo
Vuestros Superiores lo hacen - tal vez podría haber disgusto - por afecto - por conveniencia - por amor.
Y por esto ha de ser también vuestro afecto de familia - y lo será.
Día vendrá en que os honraréis - todos los que habéis salido - oh! no olvidéis a pesar de que [?] tenemos profesores de Seminario.
Por esto sigue - posui vos -
* * *
Dos cosas quería pediros 1.º este contento, hijo del amor de familia - vendrán algunos que se saldrán de vosotros - y hablen de la comida y de la administración de la casa - Esos no han comprendido el Colegio de S. José - No son hijos - habrán equivocado el camino -
2.º la propaganda de esta obra en Valencia
No vivimos más que para vosotros -
* * *
Otra cosa - nos falta aquí algo - no lo sentís?
* * *
Quiera Jesús que en mi regreso a Valencia signifique la bendición de nuestra capilla.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 32, págs. 1-3
Colegio de S. José de Valencia - 16 Febrero del 89
Al tener la indecible satisfacción en esta visita - porque sólo es visita de paso - ya que temo no me quiere conceder el consuelo de poderme estar más permanentemente - porque en ninguna parte me encuentro tan libre y tranquilo como aquí. ¿Qué os diré?
Eran los últimos días del año anterior y el primero de éste - y en esta Santa Capilla - pudimos pronunciar la renovación de nuestros votos.
Y al pensar en las necesidades del mundo - y tantos Institutos que nos piden - y Diócesis necesitadas - y parroquias con párrocos indolentes - con más fervor nos consagramos a remediar esos males - ¿Cómo? por nuestro inmediato apostolado - y por medio del fomento de vocaciones.
Y Jesús parece ha querido recompensar los afectos de aquellos días - y nos ha llenado de consuelo hace pocos días estuve aquí y os pedí oraciones para el objeto especial de mi viaje y quedé que al regresar daríamos gracias - iba a Murcia - para organizar aquel naciente plantel y ver si podíamos pensar en levantar casa propia y encuentro allí un plantel digno - jóvenes piadosos - Y no sólo pudimos designar terreno sino que la Providencia ha despertado entusiasmo en el Prelado de aquella Diócesis y acariciamos la esperanza - si el enemigo malo no se opone de tener pronto - bellísimo edificio al lado del río mismo bañando sus muros el pacífico <*2*> Segura - en un terreno quieto en que [?] y cerca del Seminario y se han hecho los planos que el mismo Sr. Obispo quiso delinear - y creo que los Santos Angeles y Protectores de aquella Diócesis - bendecirán aquella necesitada Diócesis.
Hay cerca de 300 - y no obstante se requieren 800 pues es tan vasta como Valencia.
Más aún: importunado por el Provisor de Orihuela paré a ver esa piadosa ciudad que con sus tres Instituos de Franciscanos han formado una ciudad levítica. Y me encuentro a dicho Provisor entre el polvo de las obras de un convento - el de la Trinidad - y pidiéndome encarecidamente que al año que viene .... No puedo deciros las satisfacciones que recibí.
Pero no es esto todo - compromisos de una familia me obligaron a ir a Ocaña - y allí pude presenciar la profesión de un amigo - que con otros tres se consagraban a Dios y hacían voto de ir a las misiones de Filipinas - y el tercer nombre era de nuestro Catalá - que al levantarse después me abrazó y me dijo - D. Manuel, mucho he rogado hoy por el Colegio de S. José de Valencia - y vi allí otros cuatro de Tortosa.
Y este viaje me dio ocasión de ir a Madrid - y sólo con el objeto de ver si organizaba la peregrinación de S. Luis - y el Angel de España me puso ocasión de que se nos invitase por personas respetabilísimas el que allí se fundase nuestra obra ¡Pobre naciente diócesis! No hay Seminario y los jóvenes en aquella Babel.
He aquí pues los motivos de determinar de dar <*3*> gracias a Dios - y yo quiero que la comunión del Domingo sea con este objeto - quién sabe si las oraciones de los Colegios lo han alcanzado todo?
- ¿Qué significa todo esto?
Significa la misión que a nosotros y a vosotros os ha querido confiar Jesús - a nosotros con nuestra obra y a vosotros al daros la ocasión por medio de la obra de S. José.
Cada época etc.
Y uno de los medios de que se ha valido la iniquidad ha sido el cegar las fuentes de vocaciones.
- Sí, nosotros os ayudaremos en vuestras parroquias - y os reñiremos si no cumplís y sois piadosos ...
- Y habéis de cooperar a nuestros trabajos - todo lo que os proponga nuestra obra habéis de tomarlo como propio.
- Uno de los objetos de nuestra obra será el bien de la juventud varonil secular - y cuando tengamos personal nos dedicaremos al fomento de congregación de jóvenes. - Al efecto hemos iniciado una romería para el año 91 - y todos vosotros habéis de ser apóstoles - en el Colegio se establecerá un centro - y además en las vacaciones - debéis promoverlo en vuestros pueblos - y en Valencia ha de ser la que ha de dar más contingente - con hechos y [?]
Y Jesús anulado.
Escritos I.º vol. 8.º, doc. 33, págs. 1-4
Valencia 23 Enero 88
Mis amados en el Señor: No pensaba hacer visita tan pronto a este Colegio - la circunstancia de haber prometido al Prelado y maestro mío y a mi amigo el Sr. Arzobispo, acompañarle ha sido el motivo.
Y ya que he venido, y no pude deciros una palabra la otra vez, por ser días de entrada - y estos días han sido de expansión, dediquémonos a meditar un poquito.
De qué os hablaré? Hoy celebra la Iglesia la conversión de S. Pablo. Aquel desviado por celo - Dios le dio un golpe - rodeó de sombra.
Quid me vis facere?
Porque vas electionis
A qué profundas reflexiones no se presta - Dios le escogió - ¡Cuántos otros había ...
No véis un retrato vuestro? S. Pablo persigue sin conocimiento - ¡Cuántas veces hemos perseguido a Cristo! - tal vez al tocarnos con la voz de la vocación - ya habíamos perdido la inocencia - y esto educados a la sombra de madres cristianas - ¡Ve a tantos otros de más talento!
Le hemos dicho: quid me vis facere? Pues todo depende de esto.
La fidelidad a la gracia - La gracia de la vocación incluye otras gracias - Cada gracia. <*2*>
Si yo pudiese extenderme amados míos, en lo terrible que es no corresponder. Yo os diría que Saúl - que Salomón - que Judas
No le dijeron: Quid me vis facere?
Las tentaciones - las disipaciones de las vacaciones - los peligros ...
Y en vuestras tareas ordinarias - Estudio - recreo se refiere de B.
Ya, pues, que lo dijiste al menos a vuestra vocación
Quid te oporteat facere
¡Cuántos quebrantos os toca pasar! ...
Vuestros directores, confesores, superiores
No consultéis los amigos del mundo; no vuestras pasiones ... porque si lo hacéis así, Jesús dirá: Vas electionis mihi.
Dichosos vosotros, si el Señor pronuncia esta palabra: Vas electionis - El Sacerdote es un vaso de elección en manos de Dios - A él quiere conferirle el bien de las almas, - el mantenimiento de la fe en los pueblos - Cómo continua la Iglesia en los siglos? Cómo es conocido Jesucristo?
Cómo se producen los santos de todos los días, se elevan sobre los altares? Pues por las instrucciones y administración de <*3*> Sacramentos.
Por esto, hijos míos, el enemigo combate tanto a los que siguen la carrera - y sobre todo a los que están adelantados en ella.
Por esto Jesús quiere que se formen en el crisol de la piedad, del sacrificio - del vencimiento de sus pasiones - porque quieren que sean santos y les hace pasar por pruebas - El Sacerdote o ha de ser santo, o no sirve más que para Judas. Sabéis por qué, hijos mios? Porque el Señor dispone tu corazón porque le destina un día para ir allá a una masía de la montaña - donde hay un pobrecito moribundo.
Porque Dios está preparando aquella alma santa.
Habéis de ser vasos de elección - vasos de santidad. Si yo pudiera hablar tan sólo aquí a los filósofos y teólogos - Obrad por convicción - Mirad si tenéis la santidad necesaria.
Qué seáis apóstoles del Corazón de Jesús.
Qué debéis hacer? Pues, el Domine, quid me vis facere? En la piedad - y en todo - hasta en el Reglamento.
Ya que hablo de esto - Había venido aquí con las favorables noticias - Sé que el Colegio tiene <*4*> nombre en Valencia: - Sacerdotes - Seglares - No ha mucho.
Y no obstante, no he encontrado lo que de él se me había dicho y deseaba.
Sin disciplina no hay Colegio - Por el buen nombre - Porque es lo que da nombre - Si al venir aquí.
Quid me vis facere? Silencio - sobre todo Oratorio ¡Ay! Qué gracias perdéis.
Quid me vis facere? Prefectos.
Por lo tanto, cumplid la voluntad de Dios en todas las prescripciones, y en el estudio, que ésta es su voluntad.
Y sobre todo, quid me vis facere? En la piedad - En los ratos de oración - en las Comuniones - en vuestras visitas al Sacramento - Examen de conciencia.
Jesús os hablará - os reprenderá.
Y seréis vasos de elección.
Quién sabe, hijos míos si hoy Dios está creando almas, para que un día las dirijáis? - Quién sabe si a alguno en lejanas misiones.
Lo cierto es, que si sois llamados, y correspondéis, lo seréis - Si sois llamados y no sois santos
Si correspondéis vosotros, junto con los demás, continuaréis la obra de Cristo.
Y si en la tierra no tenemos más que sacrificios, en el cielo: Intra in gaudium Domini tui.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 34, págs. 1-4
Predicado en el Colegio de Valencia.
13 Noviembre, 93. Carnaval
Mis muy amados Colegiales de S. José e hijos en el Corazón de Jesús Sacramentado: Al tener que dirigiros [mi] palabra con motivo de mi visita pasajera a esta nuestra casa de S. José, yo debiera más bien, como otras veces lo he hecho, daros cuenta o deciros algo de nuestra Obra, que es también vuestra. La penúltima vez que os hablé en este mismo lugar os dejé entrever y os pedí oraciones para una obra transcendental que llevábamos entre manos, iniciada en compañía del primer director de esta casa, nuestro D. Vicente Vidal y regada con muchas fatigas suyas. Y lo que entonces no era más que un proyecto, hoy es una realidad: y el Colegio español de Roma está destinado a ser una de las glorias especiales en Roma.
Y porque es una realidad, yo tendré mucho gusto y vosotros tendréis interés en escuchar lo que significa la reunión de jóvenes españoles de todas las diócesis en la capital del orbe católico; los resultados que está destinada a producir; <*2*> las ventajas que ha de reportar a España, como lo están reportando los americanos, y alemanes y franceses y las naciones todas, hasta las protestantes como Inglaterra y Bélgica, por medio de los Colegios que allí tienen establecidos.
Y os diría la gravedad de aquellos estudios, sobre todo en la Universidad Gregoriana. Los deseos que el Papa tiene de esto y el placer que le causa la iniciación de esta Obra.
O bien, en lugar de esto, podría yo hablaros del espíritu de nuestra Obra, el espíritu de que debéis estar revestidos, y los deberes que os impone el ser miembros de ella.
Pero sin perjuicio de hacerlo y de tocar todos estos puntos en ocasiones más propias, no me parece momento oportuno, y otras son las ideas que parece llevan en sí estos días.
Porque al ver que os priváis del paseo en las tardes de estos días, como apartándoos del atolondramiento del mundo y para uniros a desagraviar a Jesús Sacramentado en esta Capilla, no puedo prescindir de estas ideas, y de proponeros reflexiones que ayuden, os muevan y os exciten y aumenten hoy y <*3*> por siempre el espíritu de amor y reparación a Jesús, y los motivos que tenemos para excitaros a este amor, a esta compasión más bien, a Jesús sobre todo en el Sacramento de su amor.
Al leer ayer la dominica de Samaria, el Evangelio de la Santa Misa, me pareció que no fue sin inspiración el que la Iglesia fijase este evangelio precisamente en la dominica de Quincuagésima. He aquí, les decía Jesús conmovido: ascendimus Jerusalem, y el hijo será entregado a la burla, al desprecio, a la cruz, a la flagelación ... y apenas acababa de decir estas palabras - ecce coesus.
* * *
Subimos a Jerusalén, a la ciudad populosa, a la ciudad amada sobre la que derramó lágrimas, la ciudad de las profecías, de los anuncios, de las grandezas.
* * *
Oh! Amados míos. Ascendimus Jerusalem.
Oh! Parece que el Señor tenía presente, no las burlas, ni la flagelación, ni la cruz; sino el olvido, las burlas, el desdén de la nueva Jerusalén, de los hijos de la Iglesia, y precisamente el olvido de estos días, en que por locura y disipación tantas almas están olvidadas de Jesús.
* * *
Porque debéis reflexionarlo. Hoy Jesús tan vivo y verdadero como entonces, <*4*> aunque oculto, está sufriendo místicamente las mismas penas, los mismos agravios, las mismas injurias, humillaciones de los días de su vida mortal; unas impuestas por su amor, otras causadas por las criaturas. No sufre, no, el dolor sensible de su cuerpo, ni las sensaciones de su alma gloriosa ya, pero las sufre espiritualmente, místicamente, y por parte nuestra tan reales como las que sufrió entonces. Cómo no meditarlas? El dulce P. Faber, al considerar los varios sufrimientos místicos de Jesús, en la Sagrada Eucaristía, que deben excitar nuestro amor y reparación, pone éstas: 1.º el ... (vide plática Faber)
Oh! si yo pudiera ir recorriendo ante vuestra imaginación las espinas de sufrimientos místicos que rodean a Jesús, a fin de excitaros a [su] amor, a su desagravio y compasión!
Qué debemos hacer? Si el tiempo me lo permitiera, yo procuraría infundir ese espíritu.
Yo os diría: Que seáis celosos de explicar estos sufrimientos. Yo os diría que cuando el Señor os destine a ser órganos de su amor procuréis, que promováis todo aquello que [le] está consagrado. Que esas velas nocturnas. Que digáis a las almas piadosas, que al despertar por la noche, en ciertos días, se levanten para rezar una estación a Jesús, y estar
Entre tanto, vosotros no olvidéis estos sufrimientos místicos de Jesús; y al dormir, y a la mañana, y el estudio, y cuando vengáis y cuando paseáis.
De este modo, Jesús recibirá algún consuelo. Este sentimiento de reparación hará que vuestras comuniones sean mejores, vuestro odio al pecado.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 35, págs. 1-3
Colegio de Valencia. Abril de 1897.
Mis amados colegiales: un asunto poco agradable me obligó a volver precipitadamente aquí, y me detiene todavía con menos agrado; y he querido aprovechar esta estancia forzosa, dedicándoos un ratito.
Está prescrito en nuestra Obra que se den a los ordenandos de nuestros Colegios unas reflexiones semanales, a los ordenandos y próximos a la ordenación, esto es, a los adelantados en la carrera, sobre ascética, mística y práctica pastoral práctica. No la teoría, que se enseña en el Seminario, sino la práctica, o sea el modo de hacer fructuosos los ministerios todos; esto es: conducta que debe observarse, no sólo en los actos ministeriales (que esto pertenece a la Práctica pastoral teórica), sino en las relaciones con toda clase de personas: con los párrocos, sacerdotes compañeros, pobres, maestros, etc., y la ascética y mística.
Así lo hago yo en Tortosa, y se practica ya en Burgos, ... y se hará aquí, cuando el personal nos lo consienta.
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¿Qué os diré? No puedo detenerme en consideraciones. Si tuviese que continuar periódicamente estas reflexiones, discurriría un plan, una serie de ellas. Ahora no: debo concretarme a alguna idea general, pero que encierre en sí, y sea la síntesis de otros muchas ideas.
Una de estas ideas luminosas, es la de la necesidad de la perfección o santidad sacerdotal.
Se discurre y hasta se disputa, si el sacerdocio es estado de perfección; qué es lo que puede llamarse estado de perfección, ... ; pero lo que se disputa ya, [es] que si el sacerdocio como estado <*2*> puede o no considerarse como de perfección por faltarle los votos de pobreza y obediencia; es cierto que por su oficio y dignidad debe ser perfecto, de modo que como sacerdotes estamos obligados a mayor perfección que los religiosos, porque éstos sólo por medio de votos tienen el deber de procurar la perfección; pero el sacerdote, de poseerla, esto es, el deber de haber[la] conseguido. Por esto, según el mismo Sto. Tomás en su famosa cuestión 184 de la 2.º 2.º, que debíais leer, porque es un campo de ideas luminosísimas, dice que es mayor el pecado del ordenado in sacris que el del simple religioso.
Deberéis ser, pues, santos. No debemos entrar en consideraciones en qué consiste esencialmente, porque seríamos difusos; pero debemos ser santos. Dubois, que tal vez se habrá leído aquí, divide en cuatro clases al sacerdote: malo, tibio, bueno y santo.
Del malo ... Por ello, si no hubiese ánimo ... carbonero ... El sacerdote tiene todos los peligros; los gatos por instinto.
Del tibio, no quiero hablar tampoco.
Del bueno, que es el consuelo de las almas, la gloria de la Iglesia. Pero añade una idea y la defiende, y yo estoy conforme, que no basta ser bueno, sino se esfuerza en ser santo, y lo logra, tal vez parezca atrevido, y no lo es: y si alguno quisiera probarme que teológicamente hablando, aquel que cumple exactamente con sus obligaciones estrictas, y por otra parte comete pecado grave, no está obligado a más, le diría: nego suppositum: niego que exista y que pueda existir mucho tiempo en este estado, sino aspira a la santidad.
Porque es necesario desconocer las circunstancias que rodean al sacerdote en sus ministerios, los combates de que es objeto por parte del enemigo con preferencia a todas las almas, las gracias de que es objeto por su destino, y que tiene que agenciar, la responsabilidad de su cargo, y hasta su temperamento por la índole de sus trabajos generalmente sedentarios; es preciso desconocerlo, para pensar que prácticamente pueda mantenerse bueno, sin ser santo, porque <*3*> teóricamente hablando, siendo bueno bastará y cumplirá; pero no siendo santo, dejará de ser bueno y se perderá, porque dejará de ser bueno, no siendo santo.
En el sacerdocio es en quien se verifica aquello de que no podemos mantenernos estacionados, que no podemos estar entre dos aguas; porque si no forcejeamos hacia arriba iremos al fondo.
Recordad lo que os digo, y algún día lo veréis por experiencia ajena: Si no veis que un sacerdote es santo, no lo creáis que es bueno. Ojalá no [lo] veáis por experiencia propia.
Y si siempre debemos serlo, hoy más que nunca, en las circunstancias que nos encontramos.
La historia nos enseña que si el clero, en las grandes borrascas, se ha mantenido ... ha pasado la borrasca, la fe ha quedado en pie. Italia, la misma Francia. Inglaterra. España, el clero no juró.
No temáis la revolución. Vendrán oleadas, mártires tal vez ... pero
Más ahora.
Por esto he dicho que hoy más que nunca - 1.º por no atraer las maldiciones de Dios. 2.º para ser dignos de las circunstancias; tal vez nos destine para mártires. Eso viene: todos lo presienten. No hay ninguno que no diga: dónde vamos a parar! puede retardarse más o menos, y no se puede ser profeta en esto. En el 68 las sectas extranjeras creyeron que podían ya ensayar todas las reformas; pero la actitud del clero que no quiso jurar; tras él los fieles y el movimiento religioso armado - y ... asombrados tuvieron que suspender, y decretaron dar tregua 10 años, y por esto vino la restauración a la que dieron 10 años, pero que circunstancias han obligado a aplazar el plazo, pero depende todo de un momento; todos estaban creídos que a no ser las actuales guerras, lo existente hubiera desaparecido.
Ha de venir, pues, aunque no tuviéramos otras ideas, las desuniones de los católicos ... Jerusalén, Francia. Dios lo permite y el diablo lo procura. Ha de venir, quizás algunos sean mártires.
Pero si la generalidad del clero fuese ... Sino pasará como en Portugal. Vosotros sois nuestra esperanza.
Santos, pues, y la santidad no es de un día, y desde hoy la redención.
M U R C I A
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 36, págs. 1-4
Murcia - Enero l889
Mis amados colegiales de Murcia, hijos en el dulcísimo Corazón de Jesús: Al tener la indecible satisfacción en esta visita, porque sólo visita ha podido ser ...
Hace cerca de un año me dirigía por vez primera hacia este país con otro operario, poseídos los dos de un solo sentimiento invitados cariñosamente por respetable persona y al recorrer con mis ojos en el ferrocarril esta hermosa campiña y ver esos bellos bosques de palmeras, las doradas mieses que estaban a punto de ser recogidas mi corazón se dilataba y casi me producía el expectáculo de vuestra vega las emociones que producía a los hijos de Israel la vista de la tierra de promisión desde las alturas de Moab, antes de pasar el Jordán, cuando ávidos deseaban poseer aquella tierra que manaba leche y miel y me parecía que debía ser la tierra de promisión para establecer el reinado.
Mas mi emoción se acentuó cuando desde lejos se nos señaló con el dedo la elevada cúpula de vuestra elegante torre de Murcia - y un profundo y humilde saludo a Jesús Sacramentado - y al Angel de Murcia y a sus esclarecidos Patronos en particular a Santa Florentina y les pedimos bendijeran la obra de nuestros sueños y fuese multiplicada la gloria de Dios por nuestro conducto - y ... sólo Jesús sabe lo que le dije cuando al día siguiente pude ofrecerle en sacrificio.
... Y he vuelto a pisar esta tierra movido como entonces por el impulso de nuestra Obra, y por la misericordia de Dios he podido celebrar la santa Misa en acción de gracias aquí <*2*> en esta modesta morada que aunque provisional es nuestra casa - y me encuentro rodeado ya de vosotros, primer plantel de S. José en esta Diócesis germen novellum, germen novel, según la expresión del Apóstol - flors honoris nostri y de todos los fundadores y con este nombre os podréis siempre envanecer - y más cuando extendido este árbol produzca frutos abundantes bendeciréis al Señor de haber sido los primeros, las columnas de este edificio.
Y me encuentro aquí rodeado de vuestro afecto, de vuestras atenciones - de vosotros que sois nuestra esperanza en la regeneración de este país - y para decirlo con el mismo Apóstol - sois gaudium et corona nostra.
¿Qué os diré, repito, pues, al saludaros por vez primera?
Yo no quería hablaros todavía porque deseaba daros cuenta y alegraros con alguna noticia relativa al objeto especial que me ha traído aquí y entonaros un cántico de acción de gracias.
Mas ya que esto se nos retarda un poco no he querido dilatar el deciros una palabra sin perjuicio de repetirla cuando luego pueda anunciaros una buena nueva.
¿Qué os diré pues que os sirva <*3*> de un saludo provechoso?
Prefiero hablaros de la misión que el cielo quiere confiar a vosotros al llamaros con la vocación sacerdotal pero por medio de la Obra de S. José.
Cada época ... etc.
Y uno de los medios de que se ha valido la impiedad ha sido el cegar las fuentes de vocaciones eclesiásticas.
Ha empobrecido la Iglesia - ha tomado sus beneficios.
Ha echado un borrón sobre la clase sacerdotal ridiculizándola.
Mezquindad en las dotaciones.
De aquí es que las vocaciones se han amortecido.
Y tantas parroquias sin pastor!
Y los institutos religiosos - Jesuitas.
¡¡Y tantos países!!
Y no obstante, Dios quiere salvar esas almas.
* * *
Pues bien; ante esa necesidad - Jesucristo exclama: Messis quidem multa...
Y el dueño de la mies ha llamado - y está llamando, y vosotros ...
* * *
En primer lugar: beneficio de la vocación.
¿Cuál es vuestro deber? ¿Cuáles son las condiciones de un verdadero hijo de S. José? Tres: piedad, instruc- <*4*> ción, reparación.
El mundo está mal - Más corrupción, más impiedad, más combates.
En otros siglos amados míos, al sacerdote le bastaba con una vida tranquila - hoy no basta piedad - Obrad por convicción.
No entréis por sólo el seguir la carrera. Más vale ser carbonero.
El que no se encuentre con deseos de ser santo que retroceda.
Sería un infeliz.
El sacerdote como los gatos.
Los años que faltan, todos los necesitáis.
No queremos que los Colegios de S. José den ninguna espina a la Iglesia.
Instrucción - En otros tiempos.
Predicadores - y os habéis de acostumbrar todos.
Reparación - ya que ha tantos que ofenden - Debéis poseeros del espíritu de reparación.
Comuniones - visitas - cuando tengamos a Jesús Sacramentado.
Constancia. Los que no se sientan con vocación, no; pero los otros: yo he visto.
¿Cómo cumpliréis esta grande misión?
Otro día os lo diré - Entre tanto - pedid a Jesús que nos bendiga y guarde.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 37, págs. 1-2
4 Octubre 87
Mis amados Colegiales de S. José: Hace seis días que me encuentro entre vosotros - y no había querido saludaros, porque deseaba hacerlo de un modo más grato - y con contento de mi corazón - y aunque deseaba prolongar un poco más, para daros una noticia más completa -
Pero es Primer Viernes - y no me ha parecido bien dejaros pasar este día sin deciros alguna palabra.
Qué os diré? - En mi última visita a últimos de Enero y primeros de Febrero de este año - os manifesté, lo recuerdo, el objeto de nuestra Obra - su importancia - y necesidad en los actuales tiempos de tanta persecución - y las condiciones de celo virtud que deben adornar a un colegial de S. José - piedad y espíritu de reparación.
* * *
Pues hoy primer Viernes - quiero insistir en la misma idea - diciéndoos cómo debéis corresponder al llamamiento que el Corazón de Jesús hace de vosotros.
Resuscita - gratiam quae in te est
Además <*2*> yo quería hablaros y repetiros vuestros deberes, pero me haría largo.
Sois spectaculum -
La Obra empieza
de vosotros depende el buen nombre
Si un escándalo - Oh! Apartaos y denunciadlo a los Superiores,
que es obligación.
Si viene aquí un Sacerdote, etc., etc.
Ya sé que aquí no estamos bien y faltan comodidades.
Hemos de tener paciencia - Es una casa de familia y hemos de contentarnos con lo que hay - No es un Seminario - ni una casa de negocio.
En cambio por vosotros nos sacrificamos.
Yo emprendo este viaje - que para mi edad es trabajoso.
Por qué? Por vosotros - Para ver cuando levantamos casa.
Y hoy habéis de pedir al Corazón de Jesús, a San Francisco y Angel de Murcia que antes de marcharme tengamos la piedra - con que de vosotros depende que yo esté aquí más.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 38, págs. 1-2
Satagite ut per bona opera
Mis amados colegiales, hijos en el Corazón de Jesús: Otra vez me permite el Señor - Otra vez me permite el Señor visitaros por causas y objetos particulares de la Obra.
Hace dos años os visité, cuando íbamos con el Director Diócesano de aquí, en esta hermosa época de primavera a descubrir la hermosa vega de Murcia - atraídos hacia allá por la voluntad de Dios y escudados por S. José y el Santo Angel de España.
Y os pedí oraciones y el Señor nos bendijo y vimos aquella mies copiosísima - y rogamos al Dueño de la mies que multiplicara los Operarios en aquella vastísima Diócesis - y el Señor nos escuchó - y gracias a los Santos Patronos de Murcia pudimos levantar la bandera del Fomento de Vocaciones.
Y hoy he podido ver terminada la mitad del grandioso edificio que será hasta el presente el mejor por sus comodidades y espaciosísimo terreno de [?] metros cuadrados que se bendecirá pronto para albergar a los 150 hijos de S. José en el próximo curso, que en estos dos cursos han tenido <*2*> que habitar en modestísimas casas.
Y hace un año os di cuenta de mi viaje a Orihuela donde gracias a la munificencia de un digno Prebendado hoy está terminándose ya el semiarruinado exconvento de la Trinidad que aunque no grande, porque tampoco exije local mayor para los 200 que acaso pueda tener aquella Diócesis, es en cambio bellísimo por su forma y su posición.
Y hoy podía anunciaros otra nueva importante, otra noticia que os llenaría de satisfacción y hasta de santo orgullo para los miembros todos de los colegios de S. José, pero no me atrevo a revelaros porque pudiera todavía estar sujeto a contradicciones por su misma grandísima importancia y carácter general, y que por tanto me contento hoy con recomendarlo a vuestras diarias e incesantes oraciones para que en día no lejano os lo pueda manifestar y ofrecer aquí al Corazón de Jesús - y a S. José - un pequeño tributo de acción de gracias que entonces os propondré.
¿Qué os diré, pues, ya, después de esta visita?
Estamos en el término del curso de 89 a 90. El Señor nos ha concedido esta nueva gracia después de tantos temores.
Satagite ut etc.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 39, págs. 1-12
Murcia - 24 Febrero 1891
Mis amados colegiales de S. José en el Corazón de Jesús Sacramentado. Al tener la satisfacción de haber podido haceros esta visita inesperada ¿qué os diré que pueda seros de grato y al mismo tiempo propio para excitar vuestra devoción?
Ha sido inesperada porque no había sido el objeto directo el venir aquí - sino que asuntos urgentes de la Obra y para vuestro bien me obligaron a ir a Madrid - y aunque casi sin poder he hecho el sacrificio de venir porque mi corazón no podía sufrir el pasar por este país - sin ver este Colegio y esta casa nueva - y poder contar a vuestros hermanos colegiales de Valencia y Tortosa - lo que es y más lo que será este jardín de reparación a Jesús, colocado y situado en medio de la florida y nunca bastante bien ponderada huerta de la distinguida y famosa Murcia.
Y aquí me tenéis otra vez - y aunque por breves horas - no he querido dejar <*2*> de dirigiros un cariñoso y paternal saludo - siquiera para pagaros los obsequios.
Y ¿qué os diré pues? Muchas cosas y muchas ideas se agolpan a mi pensamiento y yo quisiera aprovechar esta ocasión para explicaros lo que es y lo que debe ser un Colegio de S. José - que no es simplemente un Seminario ni un establecimiento público de educación literaria o científica que suponga un como contrato material entre alumnos y Superiores - sino que debe ser una como familia espiritual de lazos más íntimos y delicados - un noviciado de futuros apóstoles de la gloria de Dios - y de fomentadores de su amor sacramentado unidos ahora y después bajo el manto de S. José para trabajar mancomunados en todos los intereses de la gloria de Dios.
Y os diría por lo tanto el espíritu de que debéis iros revistiendo poco a poco <*3*> y que debe dintinguiros y el comportamiento que debéis llevar [para] honrar esta casa y la Obra pues todo depende de vuestro propio comportamiento.
Yo os diría los medios que debéis emplear para hacer fructuoso vuestro ministerio en bien de las almas, hoy ya, como escolares, y luego en vuestro ministerio.
Pero en la imposibilidad de recorrer tantos campos - he preferido y no se puede apartar mi imaginación de un punto grato, gratísimo para mi corazón.
Al pisar esta casa nueva que vi en construcción la última vez que estuve, me encuentro ya aquí con Jesús Sacramentado que ha venido a tomar posesión permanente de ella. ¿Cómo prescindir de hablar pues de este acontecimiento que será de recuerdo perpetuo para todos vosotros?
Yo no pude asistir, con sentimiento de mi alma, pero os acompañé aquel día con el espíritu - y hoy que puedo hacerlo personalmente no debo ocultaros los <*4*> afectos que me produjo y que debe producir en vosotros la memoria de la presencia sacramental de Jesús aquí, en este lugar, los beneficios que ella os reportará - y cómo debéis corresponder a esta gracia.
* * *
¿Qué significa, amados míos el haber querido Jesús consagrarse este lugar para sitio suyo, para su mansión?
En primer lugar ha sido una señal de su predilección. Este lugar fue objeto ya de los deseos de Jesús cuando vivía ya sobre
Trasladaos amados míos a aquellos días de la instrucción y de la juventud de Jesús. Allá en su celdita pequeña de Nazaret ¿Qué hacía? Allí el Padre Eterno le estaba señalando el campo que le había dado y era la Iglesia y que El debía regar con su grande - Y cuando veía brotar en este campo futuro flores de [?] etc. Y cuando veía a través de los siglos los lugares en que había de ser adorado y consolado, su <*5*> [corazón] se consolaba y dilataba.
Representáoslo allí, pues, en aquella soledad de Nazaret como teniendo delante de sí el mapa del mundo - e iba recorriendo las naciones - y los pueblos y los campos y los terrenos - y allí Jesús iba ya señalando con el dedo los lugares donde quería fijar su habitación.
Y fijaba las montañas que reservaba para que recibiera culto su Madre Santísima - Monserrat - Covadonga.
Y fijaba y hacía como una señal donde quería morar su Cuerpo Sacramentado.
Y al recorrer esta huerta de Murcia se fijó en este pedazo de tierra junto a la ciudad y señaló para el siglo XIX este punto donde descansar, y pensaba en las almas que aquí habitarían en su compañía y veía la procesión del día en que tomaría posesión de su pobre tabernáculo. - ¡Oh, cómo se alegraba su corazón en medio de la soledad y del olvido en que entonces se encontraba! ¡Oh, bendito sea el Señor, amados míos que así <*6*> quiso honrar este terreno haciéndolo objeto de su predilección y de sus delicias.
Parece que aquí podremos exclamar y podemos decir a este Colegio aquellas palabras del Profeta Isaías cuando ... Alégrate Jerusalén ...
O lo que el mismo Profeta decía en otra parte: Allí donde antes era árido y no habitaban sino los dragones y sabandijas, brotará el verdor de la caña y del junco. Hace poco que era esto un pedazo de tierra abandonado - desconocido para los designios del Señor - y hoy es la morada que Jesús ha querido hacer para sí.
Y si esto es así, como lo es, y que Jesús lo vio ya en los días de su vida mortal ¿Qué significa [esta] predilección?
La visita de un rey nunca es vacía de bienes, y la visita de Jesús siempre va acompañada de dones - y más cuando esta visita no es de paso sino que se convierte en estancia permanente. <*7*>
Y aquí amados míos, si el tiempo me lo permitiera yo os diría lo que podemos esperar de esta permanencia de Jesús aquí en el Sacramento.
Yo os recordaría las bendiciones que vinieron al pueblo de Israel sólo con la vista del Arca en casa de Obededón.
Yo os recordaría las visitas de Jesús a Marta y María y Zaqueo. Y comprenderéis de este modo las bendiciones que podemos esperar de Jesús sólo por su elección y por la fortuna de tenerle en nuestra compañía.
* * *
Y si de las bendiciones que El, por querer venir, nos hace, pasase a deciros las bendiciones que os dará por albergarle vosotros respondiendo a sus deseos ¡oh! ¿quién podrá comprenderlo?
Suponed por un momento que un Hijo de un Rey que se encuentra en un bosque oscuro extraviado de sus cortesanos - rodeado de abismos - yendo a lo lejos las fieras <*8*> [del] desierto y que sobreviene la noche sin saber donde albergarse y expuesto a perecer y que en medio de aquel abandono distingue a lo lejos una pequeña luz que señala una vivienda de hombres - y al fin logra acercarse a una pobre cabaña y toca a la puerta - y le dice: soy el Hijo del Rey! - y aquella pobre familia le recibe orgullosa y complacida y le recibe y le guarece, le sirve para encontrar el descanso - Aparte de la satisfacción que este hecho les causa de morar el Rey en su compañía - ¡Cuán grande no será eternamente la gratitud de ese Rey que allí encontró la hospitalidad en momentos que tanto la deseaba!
Pues mirad, amados míos, Jesús Rey de los siglos, vino a los suyos y los suyos no le recibieron.
Se encuentra rodeado de almas que peores que fieras le persiguen - abandonado de corazones que debieran ser cortesanos suyos por el bautismo - como en los días de su vida no tiene donde reclinar su cabeza y ha visitado este lugar para pedir <*9*> un albergue y guarecerse del frío de la noche de tantos corazones para consolarse en su abandono - y vosotros con júbilo le habéis albergado ¿qué no hará por recompesaros? ¿Qué digo? ¿Con qué derecho podréis vosotros pedirle la paga de esta hospitalidad?
Oh! Sí; ciertamente que nada podrá negaros si al albergarle le recibís con la gratitud y con la fe que le hubieran recibido aquellos de allá, de la montaña.
* * *
Mas en medio de la alegría que me causa este pensamiento sobre las bendiciones que Jesús nos dará, otro pensamiento viene a contristarme. Y si nosotros no le albergamos con dignidad y con fe - Oh! que estas bendiciones se convertirán en desgracias y maldiciones - y aquí yo debería recordaros los castigos enviados por Dios <*10*> en la figura de la Escritura.
Oza
Maná del desierto.
* * *
Por ello me contrista el pensar que no lo aprovechéis bien.
Yo, por este temor casi deseaba que este año no se hubiera establecido para que se os preparase bien al que se hace vuestro vecino.
Pero - estar sin Jesús ...- y por esto se consintió.
Pero recordad, amados míos. Nosotros no queremos ser responsables si vosotros no correspondiéreis.
Por lo tanto, yo le he dicho a Jesús esta mañana - Jesús mío, - aquí os habéis colocado para vivir al lado nuestro - al lado de nuestros dormitorios para recibir culto, honra y adoraciones de estos jóvenes - Pero Jesús, si no os tratan bien nosotros no queremos tener la culpa.
Si vienen aquí y no pensando con los ojos de la fe hablan con poca reverencia - Jesús mío, castigadles - si no doblan bien la rodilla, a seme- <*11*> janza de los judíos, reprendedles.
Si vinieran con pecado a haceros compañía y más a comulgar con mala disposición, Jesús, sí, arrojadles como aquellos de allá, del templo.
Si en lugar de consolaros y alabaros vinieran por sus tibiezas desechadles, quitadles la vocación.
¡Oh, qué pensamiento tan triste!
¿Qué hemos de hacer, pues?
No puedo detenerme.
Sólo, sí, pensad que venís a ser reparadores de Jesús y por lo tanto - 1.º Al despertaros por la mañana sea el primer pensamiento: bendito - y la última mirada al acostaros.
Y si el sueño [?] que El la devolverá
Yo os hablaría de las comuniones espirituales que al dar el reloj - La visitita.
Yo os diría que aun en medio del estudio - o del recreo - os amo - que todos os amen - yo os haré amar.
Entonces serán de bendiciones
Pedirle pues: 1.º Por tantos pecadores y <*12*> expuestos a condenarse.
2.º Por los Colegios y la Obra - y por ésta que se concluye.
3.º Por sus intereses especiales.- Hace tiempo que el Señor nos indica señales de una grande obra para España.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 40, págs. 1-8
Murcia - Valencia - Noviembre 1891 - Días 3 y 6.
Todos los Santos
Bendito sea el Señor que ha permitido otra vez. Bendito sea el Señor que ha permitido a muchos de vosotros volver este nuevo curso a cobijaros bajo el manto de S. José - Y bendito sea Jesús que ha traído aquí nuevas plantas señaladas con el dedo de la vocación.
Aunque desconocido yo todavía para muchos de vosotros, y aunque ha sido casi impensada esta visita que os [he] hecho en compañía del [benemérito] operario hijo de esta tierra.
¿Qué os diré? ¿Qué expectáculo nos ofrece la Iglesia en este día? -
Nos presenta esa galería de Santos - ese ejercicio de almas santificadas - que hoy rebosando júbilo asisten allí ante el trono del Cordero embriagadas de amor dulcísimo en esa feliz eternidad que nunca se acabará - seguros de su dicha y solícitos de nuestra salud.
Yo podría, amados míos, para entreteneros un momento vuestra atención y como recuerdo de una palabra mía en mi paso por este país distinguido y por este Colegio y [Diócesis?] tan amados, hablaros de la gloria que resulta a la Iglesia del misterio y festividad de este día - de lo consolador que es para nosotros pensar que tenemos tantas almas que se interesan por nuestro bien.
Mas casi prefiero como documento más <*2*> práctico la idea de que - 1.º podemos ser santos y 2.º que debemos ser santos.
¿Poder ser santos nosotros? Cada uno de nosotros.
Al dar una mirada con la imaginación a estos grandes santos - al contemplarlos con nuestra memoria, al examinar sus hechos nos parece que asistimos a una vista de seres de diferente especie que la nuestra; al contemplar sus hechos, sus hazañas, sus virtudes, nos asombramos, nos parece imposible el imitarlos y nos contentamos allá en nuestro corazón con el deseo de poder poner el pie en aquel lugar que ellos habitan - y ser allí admiradores de su grandeza. Y, sin embargo, nos equivocamos, todos podemos ser lo que ellos: santos.
Ya sabéis que la Santidad puede considerarse bajo dos aspectos: en las gracias y dones externos y en la santidad interior, sólida, verdadera, que consiste en esos dones exteriores que los teólogos designan con el nombre de gracias gratis dadas como el don de hacer milagros, profecías, etc, que aunque generalmente son señales de Santidad en aquel a quien Dios lo comunica, no forma esto la Santidad - al contrario, puede encontrarse estos dones sin la Santidad verdadera - Judas hacía milagros y los Apóstoles los hacían antes de ser santos y cuando eran todavía muy imperfectos y envanecidos decían <*3*> a Jesucristo: ¿nonne in nomine tuo ejicimus demonia? -
Ya supongo que no seréis de aquellos que creen que la santidad verdadera la [ha] señalado Dios, sólo a ciertas almas. Puesto que a todos dice: sancti estote quia ego sanctus sum.
Lo que nos sucede, sí, [es] que nos espanta el camino espinoso de la santificación y nos sucede lo que dice el Espíritu Santo de los perezosos - el león está fuera, mejor es comerme las manos que comer con abundancia exponiéndome a una lucha.
Ya supongo que no seréis vosotros aquellos que crean que ellos estaban libres de los combates y tentaciones con el enemigo y las pasiones nos agitan ¡Ah! no los hubiera encontrado el Señor después de sí, si no los hubiese hecho pasar por el agua y fuego de todas las tribulaciones. El mundo y el espíritu del mundo pintaban a la imaginación con toda viveza el brillo de las cosas perecederas y cuando ellos con la humildad de su corazón clamaban a Dios por el socorro y acudían a la Virgen, el odio del enemigo los convertía en víctimas de sufrimiento con sus persecuciones.
No consistiendo pues la santidad ni en los dones exteriores de la gracia ni en la falta de combates y tentaciones se ve que podemos ser santos como ellos.
Pero tal vez a alguno le ocurra al punto el decir que los que nacían para santos tenían otro temperamento o se encontraban en otro estado diferente o tenían otras gracias mayores y otros <*4*> medios que nosotros.
Pues bien: como yo quiero arrancaros un propósito de ser santos y que ofrezcáis este propósito al Corazón de Jesús con generosidad - quiero que comprendáis que ellos tenían el mismo temperamento, la misma sangre, las mismas debilidades, las mismas repugnancias en su cuerpo y en su alma que tenemos nosotros - que estaban en igual situación y tenían iguales medios.
El mismo temperamento: El pacientísimo Job, cuando Dios quiso hacerle santo y presentarlo al mundo como asombro de paciencia y de fe y de conformidad a la voluntad de Dios permitió al demonio se cebara con él con aquella horrible enfermedad - allí exhalaba aquellas quejas amargas - que él hubiera querido grabar en bronce con punzón de hierro - y escandalizados sus amigos por aquellos ayes - les contestó - Non fortitudo lapidum fortitudo mea nec caro mea aenea est? ¿Creéis acaso que tengo la fortaleza de las piedras o que mi carne es de bronce?
Pues eso mismo nos están contestando todos esos santos cuyos sufrimientos admiramos. Non fortitudo lapidum fortitudo nostra. No teníamos nosotros la fortaleza de las piedras, pero cuando la tribulación nos aquejaba, cuando las criaturas nos mortificaban acudíamos a los pies de Jesús Sacramentado y ofrecíamos allí el Sacrificio de las injurias y perdonábamos a los que nos ofendían aunque tuviéramos que pasar por cobardes y por tontos y aquí Jesús nos exigía este sacrificio y nos <*5*> daba este ejemplo.
Non caro nostra aenea. No era nuestra carne de bronce sino muy sensible y apetecedora de las blanduras y de los halagos de la concupiscencia, pero cuando las oleadas de las pasiones nos querían atraer a los placeres con ofensa de nuestro Dios nos abrazamos al pensamiento de Jesús crucificado y poníamos ante nuestra vista el fuego de la eternidad y se apagaban las llamas de nuestros apetitos.
Non fortitudo lapidum fortitudo nostra. No eéamos ajenos a los atractivos y amores de la criaturas - pero recurríamos a la presencia de Dios y a la invocación de la Virgen y al Angel de la Guarda y llevábamos en el pecho el Corazón de Jesús - o el escapulario de la Virgen o la imagen del Crucifijo y con ellos, apretándolos, iban pasando y superando todas esas olas y esos vientos que combatían nuestro corazón.
No, amados colegiales, no: no eran diferentes ni de diferente temperamento - Si los analizáramos veríamos que han tenido más vehemencia en sus pasiones, alguno - S. Francisco de Sales - S. José de Copertino - S. Pablo.
No estaban en otro estado. Recorred la galería y veréis - S. Mauricio - S. Fernando - S. Luis - S. Luis Gonzaga - S. Francisco de Borja - S. Francisco Javier.
Y últimamente: Medios. La misma fe, las mismas medi- <*6*> taciones los mismos sacramentos.
Fe - El mismo credo.
Las mismas lecturas - S. Antonio - S. Francisco.
Los mismos sacramentos.
Sólo que en ellos caía en buena tierra.
Non est abreviata manus Domini.
* * *
He dicho que podríamos ser santos.
Ahora añado que debemos serlo. Para comprenderlo:
Ah! Sois llamados al sacerdocio. Echad una mirada por el mundo y ved lo que Dios ha hecho por vosotros.
Mirad esos países de infieles.
Mirad los cristianos.
Mirad los piadosos del siglo.
A vosotros sacerdotes - Sólo por esta elección debéis ser santos. ¡Ay! me espanto cuando en el día del juicio.-
Pues el sacerdote sólo siendo [santo] podrá salvarse.
No hay remedio. ¡Cuánto me complacería en extenderme en estas consideraciones! Sois llamados <*7*> al sacerdocio y lo sois en el siglo XIX.
En otros tiempos el sacerdote debía ser santo pero con el sencillo cumplimiento de sus deberes primordiales podía santificarse - porque las necesidades eran menores - España era un pueblo de fe - Había mucho clero de aquí - se concibe que en un pueblo donde había diez, veinte, ocupados en su rezo, en su Misa, - y no dando mal ejemplo - pero hoy- en que hay tantas almas disipadas, tantos vicios - tanta ignorancia - tanta separación de Dios y de la Iglesia - el sacerdote no puede cumplir sin ser un apóstol y para serlo se necesita ser santo.
Sacerdote - sal de la tierra - luz del mundo - director de las almas redimidas con la sangre de Cristo y esposas suyas - conductos de la gracia de dios - Sagrarios continuos de Jesús Sacramentado - medianeros entre Dios y los hombres - aplicadores de su justicia - ¿cómo no ser santos?
Por lo tanto, amados míos, si no tuviérais que ser santos - no os lo propusiera - no sigáis la carrera sacerdotal - No es una carrera, es un estado - No temáis dejarla.
Mas si os encontráis con ánimo - no la dejéis - Non potestis quod isti - et iste - S. Agustín -
¿Qué hacer? 1.º <*8*> No paréis día sin que al levantaros propongáis aplicar el día al mayor servicio de Dios y de vuestra santificación haciéndolo todo por Dios con intención - y al estudio ofreciendo la molestia - y al comer dar gracias a Dios - y el recreo pensar que lo hacéis para poder mejor dedicaros luego al estudio - que no haya una obra al día ...
Y de vuestra mejor santificación - deseando agradar a Dios - asistir bien a la Santa Misa - [?] [?] a Jesús Sacramentado -
En 2.º lugar algunos jóvenes se proponen la imitación de algún santo o varón notable.
Yo sé que ha habido estudiantes que se han propuesto estudiar las virtudes de un S. Francisco Javier, otros S. Luis Gonzaga - Otros del V. P. Luis de Avila - otros de S. Francisco Caracciolo - otros han querido seguir la santificación propuesta por el P. Faber - otros apuntaron a las reglas de S. Francisco de Sales.
Si hay algún santo que os cause devoción - estudiad su vida - rogadle, e imitadle - y si no le encontráis seguid las reglas generales de santidad.
Que no pase mañana sin hacer el propósito a Jesús que seáis santos.
Por lo demás amados míos no olvidéis: 1.º Que sois hijos de S. José y seguidores de Jesús Sacramentado - [?] y número de tantos que no [?] esforzaos en seguirle - 2.º No olvidéis la Obra; que se extienda - Sobre todo lo de Roma - Frutos suyos para que un día nuestros superiores con vosotros renueven el mundo y lo salvemos. Que pueda volver y [ver] más extendido el Colegio.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 41, págs. 1-2
[Murcia] 3 Mayo - 95
Mis amados e hijos: Por cuarta vez me permite el Señor visitaros y visitar esta santa casa. Desde el primer día que en el año 88 (Mayo) pude admirar este hermoso país y esta incomparable vega todos los años he podido dar gracias a Dios por las nuevas bendiciones que va derramando sobre nuestra obra en esta Diócesis. Y hoy he podido repetir esta acción de gracias por las que va concediéndonos sobre este modesto edificio. Bendito pues sea Jesús que me ha concedido repetir esta visita.
Y con más razón se las puedo dar porque aunque ha sido de paso es y ha sido con motivo de otros consuelos - con motivo de nuestro viaje a un reino vecino para plantar allí; y con motivo de ir a ver por vez primera la nueva casa de Almería.
Ya pues que aunque de paso me encuentro entre vosotros no he querido marcharme sin deciros una palabra de saludo como lo hago siempre.
No recordaréis lo que otras veces he dicho. Yo tampoco. Lo que sí recuerdo y vosotros tal vez no recordaréis que os decía en una de mis anteriores visitas que fuéseis santos.
Pues hoy quiero deciros más: que esto no basta, que habéis de ser santos sacerdotes - Habéis de desear de ser santos sacerdotes - Sois adelantados - Santos lo han de ser todos - Sancti estote. - Aun vosotros - Para ello no debéis olvidar que el sacerdocio es estado de perfección. Veasé pláti- <*2*> ca de Roma [del 94]).
Con ello cumpliréis - Daréis honor al Colegio en las vacaciones y corresponderéis a los designios de Dios.
Pero os molestaría.
Termino pues, pidiéndoos - 1.º Que no olvidéis las necesidades de este Colegio - Pedid a S. José que cuando vuelva por aquí podamos tener terminado el edificio. Muchas necesidades faltan que llenar. No estáis bien todavía.
2.º Colegio de Roma. Pedid que el Señor envíe alumnos para, que formándose allí vuelvan apóstoles y formando una unión o cadena de fraternidad entre sí, puedan bajo nuestra dirección multiplicar la gloria de Dios - pues hemos de reformar el mundo necesitado - Los Colegios de S. José han der ser la salvación del mundo.
3.º Pedid para la restitución del Colegio de Portugal - País tan necesitado - poco clero y poco celoso - y tantas almas que no tienen pan. - Pobres. - Las Iglesias desiertas - el pueblo bueno - sin visitas.
4.º Pedid que podamos volver a vernos.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 42, págs. 1-3
Murcia
Debéis ser vosotros especialmente santos sacerdotes.
Mis amados Colegiales: Otra vez el Señor en sus inagotables bondades me permite pisar este hermoso suelo y disfrutar de este bello país y visitar aunque casi de paso esta santa casa, la tercera en prioridad de tiempo y casi de categoría e importancia en nuestra Obra en España.
A pesar de ser la quinta vez que disfruto de la perspectiva de esos hermosos paisajes siempre causa el placer ya que no la novedad que me causó la primera vez (que en 1888) vinimos a tomar posesión en nombre de S. José de ese campo que El quería confiar a nuestros cuidados.
Y este placer se aumenta en cierto modo al ver que no sólo se mantiene sino que se va consolidando la Obra y que si bien los medios o la falta de medios no nos permiten daros todas las comodidades que deseamos y la terminación del edificio, con todo, abrigamos la esperanza de que podremos con el tiempo <*2*> realizar todos nuestros propósitos y podáis estar mejor de lo estáis ahora.
Y puedo en esta nueva visita anunciaros como otras veces las bendiciones de Dios sobre la Obra de la cual venís a formar parte.
La otra vez - Portugal - Burgos y ya están, y se ve SigÈenza.
¿Qué os diré pues?
¿De María? No ... Yo acostumbro en mis visitas a los Colegios explicar lo que son, lo que significan los Colegios de S. José y no debería dejar este tema siempre - porque de eso que no sólo vosotros que ya me lo han oído sino que se transmite a los que vayan viniendo ...............
No sé qué cosas os dije la última vez - no sé si vosotros lo recordaréis - Yo sí que recuerdo que os dije que debíais ser sacerdotes santos - no buenos, no - si sólo os proponéis ser buenos .......
(La Ballesta - Plática de Roma el 95) y por lo tanto el fin no ha de ser una carrera ni vuestra familia, sino la gloria de Dios - Y para esto necesitáis todos los años. Si ahora no sois piadosos no <*3*> seréis santos - Algunos se figuran que al ponerse la sotana .... Oh!
Pero sí debéis proponeros vosotros ser santos - de un modo especial por ser colegiales de S. José y por las circunstancias de los tiempos - Plática Roma 95.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 43, págs. 1-2
<*2*> Murcia - 96
¿Qué os diré? El año pasado os recomendaba
Ego posui vos ut eatis - Dios os ha escogido - no vosotros. - aunque no termináramos la carrera, esto sólo .....
Pero si os destina para el sacerdocio, ut eatis, - ¡Oh!, qué campo! ¡Qué obligación! Ser santos. ¿Habéis pensado alguna vez - lo que os proponéis. Porque podéis ser o malos o indiferentes o buenos.
¡Ah! no; aunque vuestros padres ...
Haréis como los demás.
Ser buenos. No: es estado de perfección por su oficio.
Pero vosotros de un modo especial.
1.º por ser josefinos.
2.º por ser los primeros.
3.º por convencimiento.
Corresponder 1.º Dándote todo como aquí.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 44, págs. 1-3
Mis amados seminaristas - Hace un año que el Señor me concedió el visitar otra vez esta segunda casa de nuestra Obra - después de la Central - y fue por una circunstancia accidental aunque grata - el tener que ir a Almería que acababa de ser iniciada aquel año.
Aunque de paso no dejó de serme muy grato, como lo es toda excursión por esta hermosa tierra de tantos recuerdos y de tantas esperanzas.
De recuerdos - Aquí vino D. Vicente - Aquí Martínez del Aguila - Aquí Medina - Aquí conocí a nuestro benemérito Sr. Caparrós.
De esperanzas - por las bendiciones que Dios manifiesta querer concedernos.
Desde el día que levantamos la tienda de S. José en aquella casita de la calle de Vinadol - ¡cuántas bendiciones! Muchas necesidades tenemos, <*2*> muchas cosas nos faltan - muchas comodidades se echan de menos.
Dios sabe cuántas quisiéramos proporcionaros - y bajo todos conceptos - y quisiéramos daros oro para comer - pero no puede ser.
Con todo, en medio de esta falta de comodidades ¡cuántas bendiciones de Dios!
Se van levantando estas paredes ... y deseamos terminarlas.
Y departamento para los ordenandos
Bendito sea pues Jesús.
¿Qué os diré? El año pasado os dije que fueseis santos.
Pero vosotros de un modo especial - por las circunstancias - y por ser los primeros.
1.º Por ser colegiales de S. José.
Miembros de éste - No hay duda que todos los hechos que pueden influir en la marcha de los acontecimientos es de Dios.
La obra de vocaciones es el movimiento en España - vosotros venís a formar parte - Algunos tan sólo para <*3*> de una manera accidental - pero de todos modos como parte.
Es un hecho transcendental
Por ello el diablo trabaja
Ultimamente el año pasado os recomendé dos asuntos - Portugal - Burgos.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 45, págs. 1-2
Murcia, Fervorín. Quasi Patres regis.
Plática. Salvete, juvenes, quia estis fortes.
Circunstancias actuales:
1.º Suelo exponeros lo que son nuestras casas.
2.º Pero las circunstancias que nos rodean ...
3.º La lucha entre el bien y el mal desde su origen. Adán.
4.º Esta lucha es individual y social. Hijos de Dios e hijos de los hombres. Diluvio.
5.º En Jesucristo debía continuar esta lucha; pero con el consuelo: Portae infieri non praevalebunt.
Existe, pues, la lucha entre la Iglesia y el infierno; entre el individuo y sus enemigos.
Lucha individual! Ya sabéis por experiencia.
Lucha social! La lucha es el estado ordinario de la Iglesia. No le prueba la paz.
Primeros siglos. Luego paz. Luego ...
La lucha engendra acciones heróicas.
Las grandes crisis han sido parciales. Siglo XVI. Revolución francesa.
* * *
¿Pero estamos abocados a una crisis? Cuál es la causa? Qué hemos de hacer?
<*2*> I. Estamos abocados. Todos lo dicen y presienten. Antes teníamos las masas.
Qué causas? La masonería descarada. Despojo de la Iglesia. Falta de vocaciones. Profanaciones. Blasfemias. Qué será de nosotros? El martirio.
II. Qué hemos de hacer? Fortis estis.
1.º Santidad. A sanctuario omne ...
La revolución teme al clero. En las naciones en que el
clero ha sido fiel.
2.º Si somos santos, no temer. Defuit aliquid? Consuelos
que produce
* * *
Cómo seremos santos? I. Fidelidad a la gracia. II. Apartamientos de los peligros: tene quod habes. III. La unión con Jesús Sacramentado. Reparación. La Eucaristía es el último remedio. Lourdes. Ojalá extendamos la reparación. Iglesia en Tortosa.
O R I H U E L A
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 46, págs. 1-2
Orihuela - 25 - Febrero - 91
Mis amados colegiales - Al tener la satisfacción
Ha sido casi inesperado.
Mas ¿cómo dejar de visitar ese bello país?
Y sobre todo, hace un año que en el Salón de estudio
Como no examinamos este bello colegito que aunque pequeño.
¿Qué os diré pues? Yo debería hablaros de lo que es el Colegio.
Tan sólo una palabrita sobre la idea de la conversión de S. Pablo
que rezamos hoy..
Ya sabéis la historia.
¡Oh! ¡cuántas consideraciones!
También vosotros en el camino de Damasco de vuestras ilusiones. Y
una luz,-la conciencia y la vocación-quizás quizás no respondimos.
La vocación.
¿Cómo corresponder a ella ? ¡Oh! Nada siente tanto Jesús como las
malas correspondencias.
¿Qué debemos hacer?
Domine ¿quid me vis facere? - Vuestro soy, Señor, para Vos nací.
Si se lo decís El os hablará y dirá que al levantaros: Amigos -
Vacaciones - Reparación.
¿Acaso lo dicen de corazón aquellos que
¿Cómo <*2*> cumpliremos esto?
Mirad S. Pablo.
La voz de vuestros directores - superiores
Si así lo hacéis dirá: Vas electionis est mihi iste.
Y un día, Jesús ...
Las almas os aguardan. Dios esta criando niños para que los salvéis.
Pedid pues: 1.º por este Colegio.
Por los otros.
Por Roma.
La Stma. Trinidad.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 47, págs. 1-4
Orihuela - 94
Non vos me elegistis.
Mis amados en Jesús: Otra vez el Señor me permite repetir esta visita a este nuestro Colegio de Orihuela. Otra vez me ha concedido Jesús la gracia de poder disfrutar de las bellezas de vuestro país. Otra vez tengo el gozo, porque gozo es.
Y al quereros dirigir una palabrita siquiera como motivo de esta visita ¿qué os diré?
Yo debería dedicarme a daros cuenta de nuestra Obra que es también vuestra.
La última vez (hace dos años) aquí os pedí oraciones para una obra transcendental y lo que era un proyecto, etc.
Yo podría hablaros del espíritu de nuestra Obra - de los Colegios de S. José - pues
Los Colegios son diferentes de todos los demás
No tiene el carácter de un Establecimiento.
Es una familia
Es una obra de celo
Por lo tanto, como familia sois hijos. Así como una familia pobre - amor, bienestar, honra - todos procuran su bienestar.
En un Establecimiento se está mejor; pero no es una familia.
Es un contrato
Y como obra de celo: queremos que luego seáis apóstoles en nuestras manos. En el Seminario basta - Aquí no - e iremos a vuestras <*2*> parroquias a consolaros - a reñiros - a fomentar la gloria de Dios.
Y vosotros al venir, no sabréis ir más que al Colegio - Tortosa -
Eso es lo que son los Colegios - Son más que un Seminario.
Si no.
Como consecuencia de esto yo debería deciros las obligaciones que os corresponden - amor, interes, buen nombre, piedad.
Pero este espíritu os lo han infundido vuestros Superiores inmediatos.
¿Qué os diré pues? Estos días de Navidad - Una sola cosa - Que seáis santos. Sancti estote.
Al deciros esta palabra no creáis que es un nombre hueco, por decirlo - sino un nombre real - debéis ser santos y proponeros serlo.
Es verdad que la santidad tiene muchos grados - la gracia es una santidad - pero la gracia se perfecciona - hasta llegar a ser heroica y en el mundo se salvan con la gracia.
Pero precisamente vosotros sois llamados <*3*> a una santidad heroica.
¿Qué digo? Nosotros llamados no sólo a la santidad sino a un estado permanente de santidad.
El sacerdocio es el estado de santidad. El estado religioso el estado para caminar fácilmente a la santidad pero para el sacerdocio es preciso ser santos ya y caminar sin parar de producir frutos de santidad.
Una de las palabras que siempre me han hecho más efecto es la que dirigió Jesús a los Apóstoles - Ego elegi vos- et posui vos
Ego elegi vos - Oh! para humillarnos - Creemos que nosotros somos porque queremos; tenemos fe etc.
Si es vocación ... es un don de Dios.
Si es vocación ... tres cuartas partes
Et posui vos
Si es vocación [?] es un beneficio.
Si no es, atrás. Mejor ser carboneros.
Ut eatis.
¿Qué exige pues el estado de santidad? ¿Cómo cumplimos? No puedo extenderme.
Podría deciros que es la adquisición de las <*4*> virtudes - Práctica de piedad - Meditación - Guardarse de los peligros - Disciplina.
Pero no: me contentaré con un propósito:
Querer ser santos sacerdotes.
Pero santos.
Tres clases de sacerdotes.
Si no os proponéis ser santos
Santos llenos de celo.
Estáis llamados a salvar almas. En el orden de la Providencia
Dios hubiera podido.
En la primera comunión, que seáis santos.
Hasta en los altares.
Si no tenéis ánimo, retroceded.
Estamos en el siglo XIX.
Yo espero que lo seáis y nos daréis gloria y un día seréis
apóstoles.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 48, págs. 1-4
Orihuela - 96
Mis amados colegiales: Otra vez me permite el Señor visitar esta casita nuestra de S. José que aunque la más pequeñita de la Obra reúne condiciones de belleza y de situación que no reúnen otras mayores.
Y parece que Jesús escoge la más bella estación del año para que yo pueda visitarla y casi sin esperarlo. - Y como la primera vez cuando vine con D. Vicente Vidal el año 88 nos impresionó tan gratamente, nos produce siempre novedad. - Y cada día nos une más el afecto a ella por lazos más estrechos - y el tener hoy por Prelado en nuestra Diócesis ...
Y es nuevo gozo para mí el pensar que con ello se va solidando esta Obra, y si le tiene afecto - Y que tenemos de aquí dos en Roma.
¿Qué os diré, pues, amados míos?
En años anteriores, al saludaros os dirigía una palabrita - No sé lo que os diría, pero sin duda en algunas de las ocasiones os diría lo que es un Colegio nuestro - un Colegio de S. José - idea que no debéis olvidar <*2*> - Y más en este Colegio que por la circunstancia de la distancia del Seminario hará menos grata vuestra permanencia aquí, y hasta algunos la explotarán para desviaros de esta casa.
Ciertamente que es una incomodidad.
Un Colegio nuestro no es un Seminario. La enseñanza. Ni es una casa de manutención o establecimiento.
Es una obra de celo por vuestro bien - es una Institución - es una familia - formáis un cuerpo - sois hijos.
Podrá haber más comodidades - como en la casa de un rico - pero no más afecto, y si hay rigorismo es por vuestro bien.
Con el tiempo habéis de ser como nosotros.
Mas ya que sabéis lo que es un Colegio de S. José ¿qué os diré?.
Qué correspondáis a vuestra vocación.
Qué seáis santos sacerdotes.
Los sacerdotes pueden ser: no buenos, tibios, buenos y santos. No buenos. ¡Oh! melius si natus non fuerit. Carboneros. No hay más infeliz - Tibio - Ni bueno ni malo - sin celo - inerte - ¡oh! no puede ser, y en estos tiempos menos - En otros tiempos tal vez ... pero hoy no. - Bueno, <*3*> da gloria a Dios. Es alegría de la Iglesia. El continuador de la obra de Jesús sobre la tierra.
Dios ha instituido la Iglesia por hombres. Si El hubiera querido ¿qué necesidad tenía de formar sacerdotes? - El hubiera dado la gracia del bautismo
Pues los sacerdotes buenos.
Pero no basta ser buenos, es preciso desear ser santos. Si uno se propone sólo ser bueno tal vez no llegará.
Es como los tiradores que siempre tiran un poco
Si tiráis a ser no más que buenos
Así, santos. - no parar, y si os quiere un día mártires.
¿Cómo llegaréis a ser santos? Correspondiendo a la vocación.
¿Qué exige la vocación? Diverte a malo et fac bonum. Apartarse de todo aquello que puede ocasionarnos la pérdida de la gracia compañías, peligros - sobre todo en las vacaciones en que tantos naufragan.
El fac bonum. Los medios. Meditación, sacramentos, aplicación. Hacer lo que hacemos en el Colegio. <*4*> Si así lo hacéis - Qui fecit perficiet. Y un día podréis ser coadjutores de los misterios de Dios.
¡Cuántas almas Dios está criando ahora para que vosotros las salvéis!
Correspondencia pues a la gracia.
Y durante estas vacaciones pedid al Señor por esta Diócesis y por esta Casa. El año pasado os pedía por una nación necesitada de clero. Poco y flojo.
Jesús lo ha bendecido. Pedid a S. Antonio que nos multiplique los esfuerzos ... hasta el Brasil.
Y últimamente pediremos para que podamos volver a vernos aquí ... si es voluntad de Jesús.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 49, págs. 1-3
Orihuela - 98
Mis - No tenía intenciones de venir este año porque aguardaba para hacerlo la consecución de una gracia que os encargué el año pasado aquí - en vuestra fiesta - cuando vine por motivo de la muerte del Sr. Caparrós.
Pero me precisa ir a Almería en donde hemos comprado un gran patio - y arrendado una fábrica - y no he podido menos de saludar nuestro Colegio de S. José.
Recuerdo que en alguna otra ocasión os he explicado lo que es nuestra Obra - que no es un Seminario - es una Institución y vosotros venís a formar parte y ser miembros de ella - y la debéis amar como hijos de esta familia - porque formáis parte no sólo de los de aquí - sino de todos los otros Colegios - formáis una fraternidad y de seguro que cuando seréis sacerdotes y vayáis fuera de la Diócesis y encontréis uno que ha estado en algún Colegio de S. José os miraréis como hermanos. - Esto no sucede con los que sólo han sido seminaristas - ¿Dónde estudió? En tal. Y vosotros debéis amar más el Colegio que los otros porque hacéis más sacrificio.- El sacrificio de esa huerta magnífica que Jesús os bendecía - y así purificad la intención - y yo os aseguro que además del puesto cuando seáis sacerdotes bendeciréis el haber <*2*> estado aquí, por el carácter paternal que esto tiene - y entonces seréis más josefinos que ahora.
Pero no, no vengo a hablaros de esto, vengo a pediros oraciones - oraciones para España y para nuestra Obra y para vosotros.
España - ya sabéis la crisis que estamos atravesando - esta guerra provocada por las sectas - es guerra semireligiosa - Nos estamos desangrando - No vemos más que un negro porvenir ...
¿Qué hemos de hacer? - Suplicar - Mane nobiscum Domine.
Iguales circunstancias nos rodean - pero más afortunados que los discípulos - tenemos a Jesús que ha querido ser peregrino, no de paso - ¡Oh stulti! - Mane nobiscum -
Por lo tanto: 1.º por la España. Mane nobiscum - Es tu nación - tantas desgracias - somos la irrisión.
Por vosotros - mane nobiscum - y así cuando las tentaciones -
Prometedle que seréis santos sacerdotes - que no buscaréis más que su gloria y la salvación de las almas - Oh desgraciado el sacerdote que busca otra cosa - Y hoy más - la impiedad - [?] y vendrán días amargos - y no se debe <*3*> ser sacerdote a medias, no dejéis de estudiar.
Oremos por la Obra - Os pedí una gracia y no se ha concedido - En cambio 1.º Astorga, 2.º América - Aquellos pobres países - son semilleros. (¿Quién sabe si entre vosotros surgirá algún Apóstol? - La bandera de S. José en otras partes.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 50, págs. 1-2
Ori[huela]
Mis Amados Colegiales.- Una palabrita no más - El Señor me permite visitar otra vez esta santa casa, que aunque pequeñita, la más pequeña, tiene condiciones por su edificio, sino de bellezas ... de cierta regularidad que no tienen algunos otros que [son] más grandes.
- Y me permite el Señor hacerlo con gozo de mi corazón, no sólo porque siempre me causa placer este país, y estos campos, sobre todo en esta época, sino porque cada año puedo anunciaros gratas nuevas.
El año anterior, al estar aquí, venía de lejano país - de Portugal - y os pedía oraciones para él -
- Y el Señor ha querido que tomáramos posesión de aquel campo de Lisboa, ilustrado por S. Antonio de Padua - y que se nos abriera de este modo la puerta de aquel país tan necesitado de vocaciones, y de que estas sean buenas, porque tras de bastante flojas - y el Señor nos ha escuchado, y tenemos allí 50 pequeñitos, todos de gramática - y esperamos que se extenderá este pequeño árbol hasta poder llenar las necesidades de aquella pequeña nación y de sus numerosas colonias.
Y poco después volví a subir para tomar posesión <*2*> de otro campo más fértil, de la piadosa Castilla y tenemos allí dos edificios con cien jóvenes cada uno, los filósofos y unos pocos gramáticos en el uno, y en el otro los teólogos, y se está trabajando para ver si se logra un edificio que los sostenga a todos, puesto que han de ser lo menos 5OO, - y todos ellos son necesarios para aquella diócesis de 1.100 pueblos.
Y el Señor nos ha continuado la obra de Roma - aplicación, buen nombre - y quizás pronto otros campos se nos abrirán ...
¡Cómo no causarme, pues, satisfacción el visitaros otra vez, y poder animaros a vosotros, y poder pediros oraciones para que Jesús continúe bendiciendo la obra de nuestras manos?
- Yo os diría lo de otras veces - Lo que debe ser un colegial de S. José -
Y qué os diré ya? Ego posui vos ut eatis, et fructum afferatis - et fructus vester maneat.
(Véase Orihuela 91)
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 51, pág. 1
99
Mis amados Colegiales: Un saludo.
No pensaba pasar, pero viniendo de Toledo, y mi amigo; en esta tierra siempre hermosa, de tantos recuerdos.
¿Qué os diré? Sois el Colegio que más amamos: 1.º Porque fue donación de D. Ramón. 2.º Por la molestia de tener que ir al Seminario. Esto os hace más josefinos. Y el ser josefinos es una dicha y una gloria.
No sois sólo seminaristas; sois más: sois hermanos de tantos otros.
De aquí a unos años, os gloriaréis, y cuando viajéis ...
Qué os diré? Recuerda [la] gracia.
Ayudarla, tenerla, aumentarla.
Cómo? Aplicación, piedad, apartamiento de [los] peligros, constancia.
Vienen días malos.
El año pasado os pedía una gracia: Méjico. Hoy os pido otra: Reparación.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 52, págs. 1-57
Consideraciones expuestas a los alumnos del Colegio Español de San José de Roma, al empezar los cursos de 1892 y 93, primeros de la fundación.
I
Un saludo
Mis amadísimos Colegiales en el Corazón de Jesús Sacramentado: Ya que estáis practicando estos días, si no ejercicios, al menos cierto retiro espiritual y como preparación a las tareas de los estudios a que pronto vais a dedicaros, quiero aprovecharlos también para exponeros algunas ideas que no dejarán de interesaros, y que son necesarias para mí y para vosotros: Para mí, por descargarme de un deber, que como tal lo considero; para vosotros, a fin de que os sirvan de norma <*2*> durante vuestra estancia en Roma. Quiero hablaros de lo que significa vuestra venida aquí; los deberes que os impone el ser miembros del único, por hoy, Colegio español en Roma; las reglas que debéis observar para cumplir la misión que Dios quiere confiaros con haberos elegido para ser los primeros y como fundadores de esta Obra.
Porque ciertamente, en ninguna otra ocasión mejor, se os podía aplicar aquellas palabras: " Non vos elegistis". No habéis venido vosotros porque habéis querido; el Señor es el que os ha elegido; tantos otros seminaristas hay de mejores condiciones, de más posición, de más talento, que hubieran podido y tal vez deseado venir, y no han venido; y vosotros os encontráis aquí sin acertar a daros cuenta de vuestra resolución y de vuestra venida. Tenéis, pues, el deber de cooperar a los designios de amor que Jesús tenga sobre esta nuestra empresa de gloria suya.
* * *
Y al pensar, amados míos, que estamos aquí ya; que es un <*3*> hecho la instalación de esta Obra tanto tiempo deseada y tanto tiempo combatida, y amasada con sudores y fatigas; al pensar que tenemos aquí el primer núcleo de jóvenes españoles; al veros a todos vosotros venidos de distintos y lejanas diócesis de nuestra Patria, no puedo menos de dirigiros un entusiasta saludo a nombre de Roma y a nombre de España.
A nombre de Roma: Al fijarme estos días en los altos y transcendentales destinos de esta Roma, que nos lo revelan hasta sus mismas ruinas; al considerar que aún hoy, en medio de la extraña e injustificada opresión que la contrista, es el centro de los afectos y de los negocios religiosos del mundo todo; al presentarse estos días a mi vista esa variedad de Institutos y de Colegios nacionales y extranjeros que bullen por sus calles, y con su variedad de trajes y de idiomas, parecíame que el Señor repetía sobre esta ciudad y sobre vosotros aquellas palabras que el profeta Isaías dirigía a Jerusalén: "Surge, illuminare, Jeru- <*4*> salem quia gloria Domini super te orta est ... Leva in circuitu tuo et vide: omnes isti congregati sunt, venerunt tibi ... Filii tui de longe venient ... Oh! tal vez, tal vez en su mente el Profeta, al hablar sobre Jerusalén quería figurar en ella la verdadera Jerusalén, la Iglesia, sintentizando estas glorias en la ciudad que debía ser la capital del mundo católico! Quién sabe si en aquellos éxtasis de entusiasmo y en aquellas visiones se le ofrecía a la mirada del Profeta la vista de vosotros, hijos de la Iglesia, venidos de España, que en aquella época era el país más lejano! Muy bien, pues, puedo saludaros en nombre de Roma, que gozosa se complace en ver cumplido en ella por medio de vosotros, el llamamiento y anuncios del Profeta.
Y os saludo también a nombre de España, nuestra Patria querida, de la cual os habéis separado para representarla aquí con gloria en vuestros estudios, por medio de este Colegio único hasta hoy que va a concurrir a sus centros universitarios, y esto después de tres siglos de haberse iniciado el movimiento hacia los estudios de Roma. Y <*5*> si me fuera permitido aquí plagiar a Napoleón, cuando al llegar con sus tropas a la vista de las pirámides de Egipto, para alentarlos en las fatigas de aquellas jornadas, les decía: "Soldados, cuarenta siglos os están mirando desde estas alturas", os añadiría yo también en este momento: jóvenes españoles, muchos años os estaban esperando y mirando esos monumentos aguardando que viniérais.
Os saludo, pues, en nombre de nuestra Patria, como primicias que sois de ella en Roma, en los ejercicios literarios.
Dirigido este saludo, y antes de exponeros lo que significa este nuestro Colegio español, y haceros las indicaciones convenientes para vuestro comportamiento en Roma, no creo inoportuno daros a conocer, o más bien, recordaros lo que eran nuestras antiguas Universidades y Colegios en España, y sus ventajas, y las ventajas que ofrecen los actuales centros docentes de Roma a donde debéis acudir; para que así agradezcáis mejor el beneficio que Dios os ha hecho al traeros aquí.
Universidades y Colegios. Su historia en nuestra Patria.
¿Qué significa un Colegio en Roma? Por qué habéis venido aquí? Como <*6*> véis un Colegio no es un establecimiento de enseñanza: es la reunión de jóvenes que pretenden seguir sus estudios en los centros científicos, pero amparados y puestos bajo la disciplina moral y religiosa del Colegio que les libra de los inconvenientes y peligros que podía ocasionarles viviendo aisladamente. Esto son los Colegios; y están establecidos en Roma, por la celebridad de sus centros docentes, donde mejor y con más ventajas que en otras partes puedan los jóvenes deseosos de más vastos conocimientos acudir de distintas regiones, para aprovecharse de la enseñanza dada por distinguidos profesores. Estos Colegios no son sino la realización o restauración, o más bien continuación de lo que se hacía y teníamos antiguamente en España al lado de nuestras Universidades. No ignoráis que si no antes, al menos con más brillantez que ninguna otra nación, nuestra España había logrado establecer aquellos grandes centros de enseñanza, no sólo eclesiástica sino civil. Nadie desconoce los nombres de Alcalá, Salamanca y otros, que tanta celebridad alcanzaron. Al propio tiempo que aquellos grandes centros procuraron los fundadores, además de las cátedras, fundar colegios con becas gratuitas, cuyo ejemplo fueron siguiendo otros Prelados salidos de aquellos centros y otras <*7*> personas piadosas solícitas del bien de la juventud y del fomento de la ciencia, que quisieron perpetuar sus nombres con la fundación de algunas becas en dichos colegios. Los Institutos religiosos, trinitarios, dominicos, franciscanos, se apresuraron también a enviar jóvenes de su Congregación a dichos centros, estableciendo casas en donde estuviesen recogidos bajo el cuidado y vigilancia de sus superiores. Sabido [es] que S. Ignacio de Loyola enviaba allí a los primeros jóvenes más distinguidos de la Compañía, en España.
Tal era el entusiasmo por la fundación de esas Universidades y Colegios en España en vista de sus buenos resultados, que su celo les movía a establecer otras fuera de ella, como ... Buen testimonio de ello tenemos en el Colegio de S. Clemente de Bolonia, subsistente todavía, pero eclipsado en sus glorias, por las ingerencias del estado civil.
Y no contentos con aquellos grandes centros, procuraron nuestros antepasados y obtuvieron, para facilitar más la enseñanza, la fundación de otros centros regionales. <*8*> Fresca está todavía la memoria de la Universidad de Cervera, en nuestra Cataluña, a la cual tenían derecho a enviar con becas gratuitas, dos de cada uno de los Seminarios, cuyos dos últimos agraciados hemos conocido y tratado. (1)
* * *
(1) D. Ramón Manero, Lectoral de Tortosa y Vicario capitular que fue del Obispado, y Jacinto Rosell distinguido canonista y decano de la facultad de leyes de Valencia.
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Prescindo de hablaros de las otras también célebres Universidades, como la de París, que era centro concurrido por nuestros españoles, de entre los cuales entresacó S. Ignacio de Loyola sus primeros compañeros.También Roma debió en aquella misma época la fundación por un español, el mismo S. Ignacio de Loyola, del Colegio Romano, hoy Universidad Gregoriana, y a cuyo centro hizo luego acudir los alumnos del Colegio Germano, fundación del mismo santo.
II
Ventajas de aquellos centros universitarios.
Muchas eran las ventajas que reportaba la existencia de aquellos importantes <*9*> centros para el impulso de la ciencia y para el aprovechamiento de los alumnos; y una de ellas era el excelente profesorado con que precisamente podía contar. Porque casi todas las cátedras eran por oposición, y a las cuales aspiraban no sólo los sabios que se sentían con alientos, sino que las ambicionaban santamente los Institutos religiosos por la honra que ellas reportaban enviando a disputarlas a sus más preclaros individuos. Por otra parte, la inmutabilidad de estas cátedras y libres los que las obtenían de otras ocupaciones que pudieran distraerles, obligaba a éstos a mirar el estudio y la ciencia como objeto único de sus afanes; además la justa emulación para conservar con lauro sus nombres o el de sus Institutos que representaban, mantenían en ellos la asiduidad y constancia en las labores de su comprometido destino; el ejercicio no interrumpido de la enseñanza por muchos años, y a veces de las mismas asignaturas, los constituía en eminencias en los respectivos ramos de las ciencias; y adquirían, en fin, con la experiencia de tantos años los métodos que creían más acomodados para adaptar sus conocimientos a la capacidad y provecho de los <*10*> alumnos.
Si alguna duda podía cabernos de lo que debía ser y era aquel profesorado constituido de esta manera, bastará recordar los nombres de Melchor Cano, de Fray Luis de León con sus cinco mil alumnos, de Suárez y de tantos otros escritores que honraron aquellas cátedras, y de otros maestros tan afortunados en los resultados de su enseñanza por el número de distinguidos discípulos, como el famoso [?] que sin ser escritor, mereció se escribiese en su epitafio: " Alii scriptis, scriptores ego mundo dedi". Tengo para mí que a la existencia de este selecto profesorado debe atribuirse principalmente, y así puede explicarse y dejar de asombrarnos, aquella pléyade de varones brotados de aquellas fuentes de ciencia que tanto renombre adquirieron en el Concilio de Trento, y de otros sabios en toda clase de conocimientos que florecieron en aquella época.
Además de este profesorado, que sólo las condiciones antes dichas podían llegar a constituirlo, aquellas Universidades eran foco de luz y centros de consultas. A ellas se sujetaban muchas de las <*11*> cuestiones que iban surgiendo en aquellos siglos de novedades religiosas, y su parecer ejercía mucha autoridad. De su seno solían elegirse los que debían fallar sobre algunas causas particulares relativas a la ortodoxia de algunos individuos. Hasta las mismas luchas científicas que entre sí llegaron a tener, como fruto de toda obra o institución humana, sobre ciertos pareceres y aun puntos doctrinales, no dejaron de producir algunos resultados provechosos por la luz que brotaba de aquellas discusiones que estimulaban los ingenios, si bien mezclados más de una vez con el calor del amor propio o de escuela que las maleaba.
Ultimamente, eran aquellos centros ocasión y medio de conocerse y de tutearse alumnos venidos de lejanas diócesis y regiones y de distintos Institutos, constituyéndose luego entre la mayor parte de ellos, un lazo de unión y de afecto al separarse para sus respectivos puntos y futuros destinos. El año pasado el P. Mataró en Condotti me recordaba con fruición y me hablaba del P. Ruíz, comtemporáneo suyo de estudios en Salamanca, franciscano hijo de Tortosa y de aquel convento, al cual no llegué yo a cono- <*12*> cer pero cuyo nombre y memoria se conservaba en mi país por haber sido un sabio helenista y buen poeta.
Tales eran nuestras antiguas Universidades a donde acudían los jóvenes más aventajados de España para recibir allí sus grados; y tales eran los muchos Colegios en donde se albergaban y educaban bajo la dirección de distintos superiores.
III
Desaparición de nuestras Universidades.
Así estaban nuestros grandes establecimientos de enseñanza, con más o menos celebridad, si bien alguno de ellos con cierta decadencia, debido a varias causas y a ciertos regalismos que ponían la mano en ellas, cuando la revolución liberal de España asestó sus tiros contra ellas, introduciendo primero la división de los partidos, haciendo luego desapareciera su carácter, a la primera mitad del siglo XIX, transformándolas en centros dependientes y de inspiración y de tutela del Estado, pero queriendo conservar en ellas las cátedras de teología y cánones. Fortuna en cierta manera que las circunstancias no consintieron <*13*> que se solidara aquel estado de cosas, tan peligroso para los estudios eclesiásticos. Agitada España por la guerra civil, casi rotas las relaciones con la Santa Sede, no tuvieron interés los Prelados en enviar alumnos suyos a aquellos centros; y apenas fueron pasadas aquellas tristes circunstancias, se apresuraron por medio del Concordato de 1851 a emancipar la enseñanza eclesiástica de las tutelas del Estado, replegándola toda en sus Seminarios, y haciendo que se establecieran los centrales para conferir los grados académicos, hasta que pudiera lograrse algo más en este sentido, según el mismo Concordato.
Más estos centrales, como sabéis, no proporcionaron otros resultados ventajosos que el poder acudir los alumnos de las otras diócesis a recibir los grados académicos, sin que excitaran movimiento de los mismos hacia aquellos estudios, si éstos eran dados con mayor amplitud que en las otras diócesis, y por lo tanto no vinieron a instituir bajo ningún concepto, ni lograr el esplendor y saludables resultados de las <*14*> antiguas Universidades.
IV
Tentativas de restauración.
Constituida así la enseñanza civil y eclesiástica en España, y en vista de las deficiencias de la enseñanza oficial civil, lo mismo en las Universidades que en los demás establecimientos inferiores, y los recelos y desconfianzas que inspiraban a las familias católicas ciertos profesores que la impiedad lograba ir introduciendo en ellos, empezó a sentirse el deseo de Universidades católicas como ya lo venían practicando otras naciones, y este deseo latente se iba manifestando en Revistas, discursos, Congresos católicos, ... sin que se viera medio de poderlo realizar. Recuerdo que hace dos años en el Congreso de Zaragoza se propuso la idea de una Universidad católica que a todos halagaba y todos aplaudieron. Mas desde luego surgió la divergencia de pareceres respecto del punto en que debía establecerse, queriendo unos que fuese Salamanca, evocando los recuerdos de las glorias de aquel antiguo centro. Poco después el profesorado de Alcalá de Henares <*15*> se ofrecía gratuitamente a dar la enseñanza, si se fijaba en dicha ciudad. Muchos no querían se prescindiera de Madrid como el punto más céntrico y de mayores elementos para ciertos conocimientos prácticos en la mayor parte de las facultades; idea que otros combatían fuertemente por lo caro de la vida y los peligros para la juventud. Aparte de esto no dejaban de comprender todos, que cualquiera que fuese la solución respecto de este punto, no sería fácil obviar todas las demás dificultades en que se tropezaría, sobre todo por la insuficiencia de medios materiales, pues no podían esperarlos del Gobierno, ni se veía forma de poderlos reunir de los particulares, y más atendida la división intestina de los católicos. Todas estas circunstancias infundían la desconfianza y producían el desaliento. No había, pues, ni la hay por ahora la esperanza de realizar tales deseos y remediar aquella necesidad. <*16*>
V
Solicitud de la Santa Sede.
Mas la Santa Sede que conocía muy bien el estado de los seminarios de España, y que deseaba asociarla al movimiento que hacia los estudios eclesiásticos de Roma se iba produciendo en otras naciones, no dejó de llamar la atención de los Prelados españoles; de aquí que Pío [IX] que no sólo impulsó este movimiento sino que contribuyó eficazmente al establecimiento de un Colegio Pío Latino Americano, no dejaba de aprovechar en los últimos años de su largo pontificado las ocasiones para ir indicando a los Obispos de España la conveniencia de un establecimiento análogo; y León XIII ha ido repitiéndolo <*17*> desde el primer día apremiándoles con más insistencia. Recuerdo a este propósito, haber oído de los labios mismos del P. Llevaneras que habiendo acompañado éste a cinco Obispos españoles a una audiencia que León XIII les había concedido, no les habló el Papa durante ella de otra cosa que de la conveniencia de enviar jóvenes a estudiar la teología en Roma, puesto [que] la historia enseñaba que los españoles tenían cierta disposición nativa para dichos estudios; y a cuyas indicaciones sólo alguno se limitó a exponer la pobreza de las diócesis de España y de los alumnos.
Por efecto sin duda, de estas excitaciones, se resolvió un joven y fogoso Prelado (el Sr. Calvo Valero) a ensayar la fundación de un Seminario, enviando a Roma el 84 nueve alumnos suyos bajo la dirección y cuidado de un prebendado de su catedral, presentando antes personalmente el proyecto y pidiendo la bendición del Padre Santo, dando cuenta al Episcopado de aquella bendición, y haciendo un llamamiento al mismo para que cooperara a aquella empresa, secundando los deseos del Papa. Mas no encontró eco y fracasó aquella empresa, así como otras que luego se intentaron. <*18*>
VI
Causas de la inutilidad de estas tentativas.
¿Cuáles eran las causas de aquellos fracasos y de aquel retraimiento a pesar de las buenas disposiciones de algunos Prelados? En la audiencia que dicho Sr. Calvo tuvo con el Papa, y en la cual le expuso su pensamiento de Seminario español allí en Roma, le indicó como consta en documento impreso que poseemos (y que tuvo él la resolución de circularlo a los Prelados) los reparos que algunos de éstos oponían al pensamiento de enviar jóvenes alumnos a Roma, y que se reducían principalmente a dos, a saber: que los seminarios de España profesaban muy sana doctrina y estaban en sus estudios a la altura de los mejores; y a que de enviarlos a Roma regresarían llenos de ínfulas de omnisciencia, y que por lo tanto serían ambiciosos e indomables. A lo cual, dice él mismo, que el Papa le contestó, que dejando a la apreciación de los Obispos lo de dificultades pecuniarias, lo demás era praejudicium insanum, una necia preocupación.
Y ciertamente que eran fútiles esas razones, o más bien, praejuditium insanum. Porque qué significaba aquello de que volverían envanecidos por los grados obtenidos en Roma? El mismo argumento hubiera podido hacerse a los que antes iban a obtenerlos en las famosas Universidades <*19*> de España y aun del extranjero y lo mismo respecto a los actuales alumnos de los Seminarios de España que van a recibir los grados a los centrales. Para ello debían desaparecer los grados académicos canónicos establecidos por la Iglesia en favor de los que lo merezcan, porque pueden engendrarles la presunción. En cuanto a la enseñanza segura y próspera de sus seminarios, cualquiera que ella fuese, nunca podría ser más segura ni en España, ni en ninguana parte que la expuesta a la vista misma de la Santa [Sede], ni más pujante que la de la Gregoriana, por ejemplo, dada por un profesorado compuesto de lo más selecto que la Compañía tiene en las varias provincias y aun naciones del mundo, y que vosotros tendréis ocasión de conocer, ni la de al Minerva, ...
Además de estos recelos revelados por el antedicho Prelado, mediaban algunos otros prejuicios que no han dejado de significársenos a nosotros mismos, al exponer nuestro pensamiento de la fundación de Colegio en Roma; tales como el de que se formarían en el espíritu italiano, perdiendo el vigor <*20*> del espíritu sacerdotal español, cuando ese espíritu bueno o malo lo adquirirían por nuestra formación sin intervención alguna de los italianos; y otros como el de la distancia y estar tan separados de la mirada de los Prelados; siendo asi que podía dárseles cuenta frecuente de su comportamiento, y las distancias podemos decir hoy que han desaparecido. Abogado he conocido yo en mi país, que me contaba que para ir a estudiar a Madrid empleaba diez días en las antiguas galeras con muchos gastos y más fastidio, cuando el viaje a Roma puede tomarse hoy como viaje de recreo. ¿Qué sería antes con los que de nuestro país iban a Salamanca?
Mas sin dejar de conceder (o reconocer) que algunas de estas razones, o como quieran llamarse, o todas ellas pudieran influir en la actitud de algunos, pero no es fácil explicar por ellas un retraimiento general, y tengo para mí que para las verdaderas debían ser otras y más generales. Y la primera de ellas tal vez, es debida a nuestro modo de ser hoy los españoles; no tenemos el espíritu de ambición santa y de propaganda de nuestros antiguos; estamos aferrados a lo que vemos o tenemos, como si fuera lo mejor, sin cuidar- <*21*> nos del movimiento que puede observarse de otras partes, y esto lo mismo en agricultura, en comercio que en literatura. No se creaba atmósfera, ni se impulsaban estas ideas y estábamos estacionados, y era la única nación, fuera de Portugal, que no tenía Colegio en Roma, a pesar de tener tan cerca Francia, que amen de sus Seminarios mayores y menores y aun Universidades, hacían fortuna en Roma los Colegios que se establecieron de esta nación. La segunda causa, a mi parecer, es la indicada, aunque veladamente por el Sr. Calvo, al Papa: vivíamos envanecidos con nuestras antiguas glorias teológicas como si las conserváramos y poseyéramos hoy todavía, desconociendo o queriendo desconocer el desnivel a que nos encontrábamos de otras partes, y que tan fácilmente hubiéramos podido observar en las mismas obras de texto de nuestros propios seminarios, casi todas debidas a teólogos y moralistas extranjeros y contemporáneos, y sin contar muchísimas otras obras religiosas cuyo mérito era reconocido por todos.
Ultimamente, y quizás la principal, eran las dificultades que instintivamente se preveían para la institución de un seminario oficial en Roma, no existiendo iniciativas indis- <*22*> cutibles que pudieran imponerse y llevarla a cabo con aquiescencia general, y las otras de un acuerdo común respecto a la elección de la entidad religiosa o sacerdotal o individuos que deberían cuidarlo y dirigirlo, que pudiera llegar a la confianza y al aplauso de todos. Tal vez estos recelos y desconfianzas enervaban los deseos y la acción de muchos Prelados.
VIII
Nuevo medio providencial.
Y así estaban las cosas, amados míos, y así hubieran continuado sin duda, por mucho tiempo a pesar de las excitaciones de la Santa Sede y de irse extendiendo el sentimiento y deseo de complacerle cuando el Señor, antes de conocer nosotros la historia de estos deseos y las causas del retardo para su realización, quiso sugerirnos el año 89, el pensamiento de establecer una casa de nuestra Obra de Vocaciones eclesiásticas para los jóvenes de los seminarios españoles que los Obispos quisieran confiarnos, o ellos prefirieran seguir sus estudios en Roma, facilitándoles los medios en cuanto estuviera de nuestra parte. Este pensamiento tan modesto en nuestras primeras intenciones, fue tomando un vuelo y adquiriendo una importancia tal, a consecuencia de las contradicciones que el enemigo de todo bien iba suscitando, que al realizarlo hoy se vislumbra y aparece el medio de que la Providencia ha querido valerse como el más propio para hacer desaparecer los temores y recelos que
* * *
Merry y Papa el año (92) sobre la conveniencia de ser
Instituto. <*23*>
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acaso hasta ahora podían servir de pretexto. Porque esta empresa libra a los Prelados que de veras lo desean, de las ataduras y compromisos a que acaso podían creerse obligados con el establecimiento de un Seminario oficial, por cuanto cada uno puede individualmente y libremente enviar o no a sus alumnos según la confianza que les inspiren nuestros directores, o los datos que adquieran sobre la marcha del Colegio; y entenderse además directamente con dichos directores para las condiciones de admisión y cuando les convenga, independientemente de todas imposiciones superiores o trabas que pudieran producirles descontentos o desaprobaciones.
Tal es, amados míos, la historia de la fundación de esta casa. No me es dable referir aquí las fatigas que hemos pasado y las contradicciones que el enemigo ha levantado para impedir y está suscitando aún para entorpecerla, y que no han servido sino para darnos a conocer que es obra de Dios, y que puede allanar, si todos correspondemos a sus designios, los caminos para la restauración de los estudios eclesiásticos en nuestra España, y con mejores resultados que hubiera podido ofrecer la fundación de un Seminario oficial. Sea Jesús bendito por todo. <*24*>
IX
Importancia de los estudios en Roma y sus ventajas.
Vista la historia y resultados de nuestras santas tentativas, creo no deber omitir en estas consideraciones las ventajas que ofrece hoy el hacer los estudios en Roma, y que prueban más todavía la conveniencia de Colegios extranjeros en ella. Prescindo de hablaros de la historia de los centros científicos eclesiásticos de Roma. Me limitaré a recordar que un español, S. Ignacio de Loyola, que sintetiza el siglo XVI, el espíritu emprendedor de los españoles, y que había experimentado en París y había visto luego en España los resultados de aquellos grandes establecimientos para el fomento de la ciencia, abrió el primer centro con el nombre de Colegio romano protegido por los Papas, en especial por Gregorio XV, de quien recibió el nombre de Universidad Gregoriana que hoy tiene todavía, figurando entre sus primeros profesores españoles tan distinguidos como
Luego fundó e hizo afluir a dicha Universidad el Colegio germánico para los jóvenes alemanes, que sus hijos le enviaban de aquellos países atacados por la Reforma protestante que había destruido los elementos que la Iglesia católica había acopiado para la formación de la juventud. Más tarde se fundó la Minerva, y luego la Universidad de Propaganda Fide, principalmente para los alumnos que debían dedicarse a Institutos para las misiones extranjeras; y finalmente accedió la Santa Sede a conceder el derecho de Universidad para conferir grados a su Seminario de S. Apolinar en Roma. <*25*>
Mas todos estos focos de la ciencia no podían antes pretender ni ocasionar hacia ellas un marcado movimiento de los jóvenes de naciones católicas, porque éstas los tenían análogos sino superiores, como sucedía en nuestra España.
Mas desaparecidas o decaídas en muchas partes las universidades católicas, que fueron siempre fruto de la labor de la Iglesia debieron adquirir más importancia las de Roma, y convergieron muchos sus miradas hacia ellas, por el esplendor de sus profesores, como Zigliara, Perrone ... y por el impulso que los Papas les procuraban. No ha sido de extrañar, pues, que los Institutos religiosos, en particular los modernos, hayan ido estableciendo poco a poco casas para los individuos de su congregación reunidos de varias partes del mundo, y que el Episcopado de varias naciones haya procurado tener en Roma su Seminario. Aun después del golpe fatal que la revolución italiana ha dado con la usurpación de Roma, y por el cual se resintió alguno de sus famosos centros antiguos, no ha dejado la Santa Sede de reanimar el fuego de este movimiento, logrando hoy estar algunos de ellos, como la Gregoriana, a [una] altura superior y tener un número siempre creciente de alumnos, como aparece en el catálogo anual. <*26*> Estas Universidades, pues, tienen hoy la importancia y ventajas que tenían las antiguas de otras naciones.
Pero no es esta floreciente restauración de estudios que viene a llenar el vacío de las antiguas nuestras, la única ventaja que nos ofrecen hoy los establecimientos eclesiásticos en Roma; hay otra y muy digna de consideración, en la cual conviene fijar nuestra atención; esta es la seguridad en su enseñanza. No debemos olvidar que alguna de las antiguas Universidades ocasionaron recelos y aun espinas a la Iglesia, en medio de la gloria que la dieron. No faltaron individuos de ellas que acogieron algunas de las novedades doctrinales peligrosas que iban surgiendo, que luego por el espíritu de corporación y antagonismo con otros centros, fueron patrocinadas por las mismas, infiltrándose dichas doctrinas en el ánimo de los alumnos, y alarmando a la Santa Sede que procuraba atajarlas cuando tal vez se había producido ya el incendio.
Aún hoy mismo a pesar de la vigilancia de la Santa Sede y de la intervención que se ha reservado en el nombramiento de rectorados en los establecimientos eclesiásticos, no ha dejado de observarse tendencias de doctrinas sospechosas en algunos centros de regiones distantes, v. g. el americanismo, que la Santa Sede se ha apresurado a atajar.
Cuando, <*27*> al contrario, aquí en Roma, dándose la enseñanza a la vista misma de la Santa Sede, rodeada de las distinguidas Congregaciones compuestas de Cardenales y de sapientísimos Consultores que vienen a ser como los centinelas de la pureza de la doctrina, se hace imposible que germine y menos que se desarrollen tendencias religiosas menos puras.
Quizás sea ésta una de las razones que hagan mirar con complacencia a la Santa Sede de Roma y mueva su interés para impulsarlo aquí, aparte del deseo de la misma Santa Sede de rodearse del mayor número posible de elementos católicos que le den vida, contrarrestando así la importancia civil con que la impiedad quisiera eclipsarla.
Y podría añadir otras ventajas, y una de ellas es la reunión aquí de jóvenes no sólo de las diócesis de España que luego formarán un lazo de unión y amor beneficioso para la más fácil propaganda del bien al regresar a su Patria, sino de otros jóvenes distinguidos de todas las partes del mundo con algunos de los cuales tal vez continuen después en relaciones, que en algunas circunstancias pueden <*28*> ser aprovechadas para los intereses de la gloria de Dios, y la de tantos personajes distinguidos que habrán admirado, y que luego recordarán con fruición. Y otra ventaja es la adquisición de ciertos conocimientos que se obtienen estudiando y estando en Roma, no precisamente por el de la vista de sus monumentos y los recuerdos que ellos evocan de su historia toda, (que no deja por ello de proporcionar una ilustración propia de vuestra carrera) sino por el conocimiento práctico que sin esfuerzo se adquiere de lo que son las Curias, Cancillerías, y Congregaciones romanas, Congregaciones religiosas, &. que leyéndolas en los libros apenas llegamos a comprender exáctamente, y aquí sin estudiarlas sabéis dar razón de ellas.
Todas estas consideraciones son para haceros [ver] las ventajas [unas] generales y otras particulares, que pueden ofreceros vuestra estancia y vuestros estudios en Roma, ventajas que no os hubiérais encontrado en otros centros, aun en los antiguos, si existieran, y desde luego tampoco hoy en nuestros Seminarios, entre ellas la baratura de matrículas y de menos años de estudio (1).
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(1) En España se necesitan siete años pata obtener el doctorado de teología, y dos más para obtener el de cánones, y unos
seis mil reales para cada uno de ellos. Aquí con seis se obtienen gratuitamente.
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Y al nombrar nuestros seminarios, no es mi ánimo aminorar en lo más mínimo el mérito de ninguno de ellos, y de los dignísimos profesores que ocupan sus cátedras. Hablo sólo de ellos en relación a los elementos, <*29*> medios y circunstancias más favorables y ventajosas con que pueden contar estos grandes centros comparados con aquéllos. Por mucho que sea nuestro afecto por nuestros respectivos Seminarios, ninguno desconoce la situación y porvenir de su profesorado. Hay profesores distinguidos, objeto de nuestra gratitud y de nuestra admiración, dignos de ser colocados al nivel de los mejores del mundo; pero no puede existir un perfecto profesorado en el sentido que quiero dar a esta palabra. No se os desconoce la exigua retribución que se da a las cátedras debido a las cortas rentas de los Seminarios, y que éstos pueden señalar y señalan a los profesores. Y aun éste sería el menor inconveniente, si estas cátedras ofrecieran la seguridad conveniente. No faltarían jóvenes aventajados, y aun sacerdotes de cierta edad, que no teniendo afición a la carrera parroquial, las ambicionarían y disputarían, prefiriendo la vida tranquila de la enseñan- za, aunque fuese modesta. Mas estas colocaciones viven de las contingencias y sin esperanza de ninguna jubilación el día que su salud o su edad no les permitan desempeñarlas. De aquí es que para la <*30*> mayor parte no puede ser la enseñanza más que un paso para la carrera parroquial o para algún otro destino mejor, que pocos son los que llegan a obtenerlo; por esto he dicho que no podía así constituirse un verdadero y constante profesorado; y se echa mano para formarlo de párrocos, curiales o prebendados, que atados por otras obligaciones o cuidados, miran esta tarea como accidental o accesoria.
No ignoráis tampoco que no media unidad, ni hay un plan completo, fruto de la experiencia en la enseñanza en nuestros Seminarios [la enseñanza de], pues los cambios de asignaturas y horarios están a merced del criterio y apreciaciones del Rector, que los modifica con frecuencia durante el período de su propio rectorado. Aquí el profesorado, y hablo aho[ra] del de la Gregoriana a donde acudís, ya sabéis que está formado de miembros escogidos y señalados por la Compañía, que lo cumplen por obediencia, desembarazados de todo lo demás, y sin los cuidados y recelos de porvenir alguno, y lo mismo podríamos decir de la Minerva.
Y omito aquí ya que hablamos de los Seminarios, otras consideraciones que podríamos añadir a las ventajas que os he dicho ofrecen los centros éstos, si bien éstas [se] refieren a los que tienen más disposición. No se ocultará a vuestra penetración la dificultad en que se encuentra el profesor para explotar el talento de los aventajados. En su clase hay buenos, medianos y flojos, y [es] natural que deba acomodarse a la marcha (los centrales) <*31*> general preguntando y tanteando y repitiendo; de lo cual resulta que a los de mayor disposición les bastan muy pocas horas de estudios para quedar airosos en la clase, que es lo único que procuran sin pensar en nada más; con lo cual quedan sin explotar las aptitudes de muchos. Mas aquí libre el profesor de estas ataduras, y contando con alumnos todos de más que regular disposición, puede dar a sus diarias disertaciones más amplitud y más vuelo, y que obliga a dichos alumnos a un esfuerzo mayor de aplicación y de estudio que no hubieran desarrollado en su Seminario, para no exponerse a rezagamiento humillante; pues el ejemplo de los demás de otras diócesis, la idea de que aquí es representante cada uno de la suya propia que tiene su mirada fija en él y que su comportamiento le constará al Prelado no sólo que le envía, sino a sus antiguos colegas, son estímulos eficacísimos que les obligarán al mayor aprovechamiento posible lo que no hubiera contado en su Seminario.
Y basta ya, amados míos, y tendréis que perdonarme esas prolijas disgresiones, que por otra parte no creo del todo inoportunas, y las he expuesto para que comprendáis bien lo que significan e implican los estudios en estos centros, y las ventajas que pueden ofreceros, y hoy particularmente los de Roma, a fin de que las agradezcáis ante el Señor <*32*> y os aprovechéis de ellas.
XI
Qué significa este Colegio. Su objeto y fines que se propone.
Y vamos ya al objeto principal que me había propuesto y que indiqué al principio de estas consideraciones. Qué significa, qué objeto se propone y viene a llenar el Colegio español de S. José en Roma?
Ya dije y sabéis lo que es un Colegio: no es un centro de enseñanza; es el establecimiento de una casa en donde puedan estar los jóvenes de cierta clase o Congregación o nación que deben seguir sus estudios (en los centros docentes de aquí), pero en vivienda común ... prevenidos así de los peligros por medio [de] una santa disciplina, y bajo la vigilancia de sus respectivos superiores. Es como un internado de un Seminario, ni más ni menos, puesto que en un Seminario es muy distinto el internado del cuerpo docente, al cual acuden también los externos, sin estar bajo la desciplina del internado. Esto es un Colegio en Roma, y tal aparece exteriormente el nuestro, esto es, la reunión de varios jóvenes de varias diócesis de España que vienen a estudiar aquí, igual a lo que hubiera sido un Seminario oficial que hubiera sido establecido <*33*> por los Prelados españoles, o cualquier otro Colegio que individualmente hubieran podido o con el tiempo quieran establecer otras personas.
Mas este Colegio de S. José significa algo más que un simple Colegio, que un internado de un Seminario, que un Colegio español. Si sólo hubiéramos intentado un Seminario oficial, obra muy laudable hubiera sido, pero no habría producido en nosotros el entusiasmo que nos ha animado a soportar tantos desvelos y vencer tantos obstáculos como para ello se han presentado. Porque un Seminario es un establecimiento oficial como cualquiera otro, fuera del fin que lo especifica, y es el de la carrera eclesiástica. Pagan los alumnos sus cuotas, u obtienen por oposición en todo o en parte las becas fundadas para que se les dé el alimento o instrucción y se les forme, y los superiores son individuos que aceptan su cargo con más o menos vocación para ello, y lo cumplen bien y a conciencia y celo; es un encargo o más bien como un contrato, terminado el cual, esto es, terminada la carrera, no quedan en los súbditos otras relaciones que las del buen recuerdo de sus maestros o superiores, o las particulares que con alguno por anterior amistad o protección hubiera podido mediar. (Y esto sucede aun con los superiores que constituyan o formen Institución y que acepten a su cargo la dirección de un Colegio). Por esto he dicho, que si sólo hubiéramos intentado el iniciar un Seminario, habría <*34*> sido, sí, una obra de celo, pero ni nos hubiera alagado tanto, ni hubiéramos descuidado antes ciertos indispensables cálculos materiales que no entraron en nuestra empresa (o entraron muy secundariamente). Nos hubiéramos asegurado del número de alumnos que podíamos obtener de los Srs. Obispos yendo a costa de éstos el gasto de cada uno, ofreciendo nosotros el trabajo gratuitamente, y del número prudencial de pensionistas que voluntariamente quisieran venir; y con estos datos nos hubiéramos aventurado o no a esta empresa, que de todos modos hubiera sido de limitado alcance.
Mas nuestra fundación tiene otro origen y otra base y otro objeto mayor; y por medio de ella perseguimos fines más altos; y este objeto y estos fines imprimen en cada uno de vosotros un carácter muy distinto que el de meros individuos de un internado eclesiástico, y este carácter viene a imponeros mayores deberes, los cuales han de proporcionar a nosotros resultados más consoladores.
Porque, en primer lugar, esta fundación no es obra de cálculos; es fruto de nuestra Institución y tiene la misma base que la Obra de los Colegios de vocaciones eclesiásticas de S. José de España, cuyo objeto es cooperar a los designios de Dios apoyando las vocaciones que necesitan ayudas, alientos o cuidados. Y al instituir este Colegio se propone, animada del mismo espíritu, producir en los jóvenes de España un movimiento hacia los estudios de Roma, faci- <*35*> litándoles los medios, admitiendo a cuantos el Señor nos indique con el sello de su voluntad. Por ello, no sólo abre sus puertas a aquellos seminaristas que pueden costear aquí su carrera, pero que no sabrían como realizarlo, y les proporcionarían además todas las economías posibles, sino que desea ayudar, en cuanto lo permitan los recursos que la Obra se ingeniará en procurarse, a los jóvenes de talento que lo deseen, y que sin esta ayuda no podrían realizarlo. Por esta misma razón, se ofrece a los Prelados sugiriéndoles facilidades para el envío de jóvenes, y admitiéndoles los primeros que envíen con una módica pensión, apenas suficiente para los gastos de la sola alimentación, e insuficientísima para cubrir los otros gastos de representación, servicio y sostenimiento del Colegio. Es, en fin, ésta una Obra propia nuestra, hija de nuestro corazón y fruto de nuestra vocación, lo cual no sería nunca un Seminario, como no lo son esos otros Colegios o Seminarios, aun los nacionales, como por ejemplo el Americano.
Pero además de ser éste el objeto y base de nuestra empresa, nos proponemos por medio de ella otros fines más altos, propios y acomodados a los que tiene nuestra Hermandad. Hemos creído que esta Casa puede ser como el punto céntrico más a propósito para la reunión y <*36*> afluencia de los jóvenes más distinguidos de todas las diócesis de España, y reunidos aquí se conocerán y amarán más por lo mismo que están fuera de su patria, y así se formará entre ellos un lazo de fraternidad que les moverá a trabajar luego de mancomún por la gloria de Dios bajo la mano e impulso de nuestros Operarios. Pretendemos constituir con los Colegiales de S. José de Roma un compacto apostolado para la promoción de los intereses de Jesús; acariciamos, en fin, la esperanza de que este Colegio sea el plantel de verdaderos auxiliares nuestros, que secundados por los Colegios y colegiales nuestros de España, confederados con nuestra acción, pueda ésta ser capaz, con la gracia de Dios, de renovar nuestra España.
Porque, mirad, amados míos: y no deben extrañaros estas afirmaciones y aspiraciones. Cuando de aquí a unos años, si Jesús lo bendice, nuestra Obra logre establecer Casa en la mayor parte de las Diócesis de España, nuestros Operarios verán esparcidos en las Parroquias centenares, tal vez miles de sacerdotes formados en el espíritu de propaganda y reparación, que nos proponemos y aspiramos a infundir en ellos; y entonces toda obra de Dios podrá ser promovida fácilmente. Una voz de alerta bastará para prevenir cualquier maquinación de la impiedad; un aviso, una invitación será suficiente para impulsar cualquier obra señalada como <*37*> necesaria o indicada por la Santa Sede o propuesta por el Episcopado como de conveniencia general, y que las circunstancias harán precisas. Por qué fracasan hoy tantos proyectos saludables acordados en los Congresos católicos, de reconocida utilidad y acogidos con entusiasmo? Porque falta el impulso de una acción general constante y que pueda ser inmediata. Los Prelados para secundar esos proyectos, los dan a conocer y los recomiendan en sus boletines, y aun nombran juntas, y éstas oficialmente le representan y cumplen su encargo por deferencia y sólo obtienen algún resultado las que tienen la fortuna de tropezar con algún individuo de celo que por su iniciativa personal quiera promoverlos.
Se echa de menos el impulso de una acción inmediata y universal que los coadune, y esta acción no podrá ejercerla una Institución por distinguida y apostólica que sea, si no está por naturaleza o índole en contacto permanente con el clero. Y sin embargo, este impulso y esta acción puede ejercerla y conseguirla nuestra humildísima Hermandad sacerdotal, teniendo como tiene por base la Obra de vocaciones eclesiásticas que la enlaza con la juventud levítica durante toda su carrera, y que continúa ejerciendo sobre ella después de su ordenación cualesquiera que sean sus ministerios, siempre con el beneplácito, satisfacción y gozo de los respectivos Prelados de los cuales debemos ser y seremos naturales auxiliares. <*38*>
Ahora bien, pues: A esta empresa que nos proponemos de unión sacerdotal y de movimiento de celo para la propaganda del bien, vimos que podíamos contribuir más que ningunos otros y ser como el nervio de ella, los jóvenes salidos del Colegio de Roma; y esto no sólo por la facilidad de relaciones entre sí adquiridas durante su estancia fraternal en Roma, sino porque serían destinados, para qué ocultarlo? a desempeñar cargos y ocupar destinos de más responsabilidad, sí, pero también de más transparencia, y que por lo mismo los pondría en situación de poder influir con más eficacia en los resultados de la propaganda del bien; y que se ofrecerían espontáneamente a nosotros y cooperarían a toda obra de la gloria de Dios que por nuestra iniciativa se estableciera, o nosotros les recomendáramos.
He aquí, amados míos, los fines que se propone la Hermandad: a esa acción universal y a ese movimiento y unión de celo aspiramos; y éste ha sido uno de los móviles que nos han impulsado a la fundación de este Colegio como medio eficacísimo para ello, esto es, formar de sus alumnos una falange distinguida de auxiliares nuestros en la Obra de nuestras manos que pretendemos realizar sobre el sacerdocio todo.
Y no creáis, amados míos, que esa santa ambición sea una apreciación utópica, una ilusión hija de nuestro buen deseo. Esto lo estamos tocando en pequeña escala, o mejor dicho parcialmente. En nuestra diócesis de Tortosa tenemos esparcidos por las Parroquias unos ciento cincuen- <*39*> ta sacerdotes hijos de nuestro Colegio, aunque gran parte de ellos pasaron a terminar su carrera como internos del Seminario. Pero poquísimos entre ellos conservaron después lazos de comunicación íntima con el Seminario como tal entidad. Y sin embargo, casi todos en cambio, aun los mismos seminaristas que para nada necesitaron del favor de la Obra se sienten unidos a ésta con lazos de afecto y de cierta cariñosa dependencia que les produce el carácter paternal de la misma consagrada al bien de la juventud eclesiástica. Y al venir a la capital no saben ir más que a albergarse al Colegio, aunque los superiores sean otros de los que ellos conocieron o trataron; a nosotros escriben o consultan en sus apuros y contingencias, y nos confían sus encargos; y campos. De tal suerte, que si el personal nos lo permitiera y pudiéramos tener un par de Operarios libres en ministerio, no sería difícil hoy mismo organizar en toda la diócesis y sostener luego con nuestra acción cualquier obra que quisiéramos o nos recomendara el Prelado como de carácter general. Y esta facilidad la tendremos mayor el día, que no está lejano, en que todos esos sacerdotes, hoy jóvenes aún vayan a ocupar las mejores parroquias, prebendas y cargos más importantes. Y lo mismo sucederá y está sucediendo casi en las diócesis de Valencia, .... <*40*>
Esta influencia parcial puede nuestra Hermandad lograrla general en el clero, por el carácter sacerdotal de la misma y por sus objetos; y la misma ejercerá sobre vosotros.
Y esto tiene su explicación. Y si no decidme: ¿qué no haría, por ejemplo, alguno o algunos profesores de Seminario que después de haber enseñado con lauro por espacio de muchos años, y teniendo por consiguiente, muchos sacerdotes distinguidos discípulos suyos en las parroquias, fuesen a visitarles por gusto o por algún motivo de celo y propaganda? No sólo les recibirían con veneración, sino que se honrarían con su visita y le ofrecerían con gusto sus servicios y su cooperación para el objeto que aquellos se propusieran. Pues no será menor y tal vez con más seguridad el recibimiento que podrán esperar los nuestros; porque de los profesores no todos los alumnos conservan iguales recuerdos, ni todos salen igualmente satisfechos o por las notas que recibieron, o por su rigidez, ... aparte de que no les miraron durante su carrera sino bajo el aspecto siempre grave y severo de maestros. Mas a nosotros por el carácter benéfico y paternal de la Obra, nos recibirán sino con igual respeto, de seguro con más expontánea y filial acogida, al ir a promover sus tareas, que es uno de los objetos de nuestra Institución. Pues esta misma influencia, repito, la ejercerá la Obra sobre vosotros. Os sucederá de aquí a unos años que si viajáis por los [fe]rrocarriles de España, o vais a baños, ... y os encontráis con algún <*41*> sacerdote desconocido, y entabláis conversación, hablaréis, como es natural, de la diócesis a que pertenecéis, destinos que ocuparéis, de la enseñanza que recibistéis, o del estado de ella en las respectivas diócesis; pero no os ocurrirá, no tendréis interés en preguntar quiénes son los profesores o el Rector, ... , pero si llegáis a adivinar que han pertenecido a la Obra de vocaciones eclesiásticas de S. José, desde luego os interesará saber todo, y qué superiores conocisteis y conoció, y por dónde andan, y os sentiréis poseídos de una corriente de simpatía paternal.
XII
Carácter particular que impone esta Obra.
Visto lo que significa esta Obra y los fines que nos proponemos, no extrañéis lo que hemos indicado antes, a saber: que al venir aquí vosotros, al pertenecer a esta Obra, aun sin haberla antes conocido, adquirís un carácter distinto de el de simples individuos de un internado eclesiástico, puesto que es otro el concepto que entraña para nosotros, y más para vosotros el nombre <*42*> de Colegio de S. José. Porque con él y por él entráis a formar parte de una Institución. Venís a ser miembros de una familia que no está circunscrita a los límites de esta Casa, sino que abraza a todos los jóvenes levitas que deben informarse y se informan en el mismo espíritu sacerdotal bajo el manto de S. José, y con los cuales os unen desde ahora los lazos de una verdadera fraternidad. A la manera que si diérais vuestros nombres a una Institución religiosa o una 3.º Orden, os consideraríais y seríais en realidad miembros de aquel cuerpo moral, hijos de aquella familia, y hermanos de aquellos individuos por muy lejanos que estuviesen, así análogos lazos os unirán y os unen, mediante esta Obra, con los jóvenes de los demás Colegios nuestros. Allá estaríais atados por la vocación con los vínculos de vuestras promesas o prescripciones; aquí sin aquellos lazos, os sentiréis atados con los de un afecto filial, no por esto menos eficaz, y de una dependencia libre y espontánea, sí, pero adquirida por el suave convencimiento de nuestro carácter paternal que continuará ejerciéndose sobre <*43*> vosotros, no sólo durante vuestra carrera, sino después de vuestros estudios en vuestros futuros ministerios; y sostenido por vuestra gratitud y vuestro propio interés. No lo dudéis, amados míos. Podrá haber alguno que otro entre los alumnos, que por índole o carácter, o por circunstancias lamentables ocurridas durante su carrera, sientan apagado este afecto, y no aprecien o no se honren con este carácter; pero la generalidad no dejará de sentirse poseído del afecto propio del espíritu de asociación, y hasta de entusiasmo en favor de la Obra y de todos los hermanos del Colegio.
(Vosotros lo experimentaréis como lo experimentan hoy ya los actuales hijos de la Obra, y cuando de aquí a unos años viajéis y os encontréis con alguno ...). Si se quiere puede ponerse aquí lo dicho al final de la hoja 5.º y antes del párrafo actual)
He aquí, amados míos, el carácter que os da el ser colegiales de S. José; esto es, el de ser miembros de una Institución, o más bien de una familia, <*44*> y aun podría añadir, de un apostolado especial bajo nuestra dirección.
XIII
Condiciones y deberes que impone.
Conocido el carácter particular que el Colegio español tiene sobre todos los demás Colegios de Roma, por su origen e historia, por su naturaleza y por sus fines, cuáles deben ser los sentimientos y condiciones de que deben estar revestidos y que deben poseer los que sean alumnos de él, y qué deberes impone aquel carácter a ellos y a nosotros?
No cesaremos de repetirlo hasta la saciedad: no es esto un mero Seminario. Este Colegio es la reunión de jóvenes españoles, venidos de distintas diócesis, destinados a continuar con los lazos de fraternidad entre sí, para trabajar luego, mancomunados, por la gloria de Dios desde sus respectivos campos y destinos, bajo la autoridad inmediata de sus Prelados, sí; pero también bajo la mano oficiosa y paternal de los Operarios que se han consagrado a su bien. Formamos, pues, una Institución, una familia, un apostolado con los alumnos. Somos aquí nosotros más que unos meros superiores: somos cabeza de la familia que Dios quiera concedernos, y de los jóvenes <*45*> que quiera enviarnos. Como padres, como jefes de familia, a ellos estamos consagrados, y por su bien, por el bien de la juventud eclesiástica hemos sacrificado nuestra carrera, si podemos decirlo así, más o menos brillante, pero siempre provechosa aun en el buen sentido de esta palabra.
Más aún: así como los jefes de una familia no sólo tienen por objeto <*46*> el adelantamiento de la casa y el desinteresado bienestar de los hijos, sino que todo lo que tienen, poseen y adquieren no es exclusivamente para ellos sino más principalmente para los hijos, y esto no sólo según el instinto y sentimiento natural, sino también según las leyes, así nuestra vida y nuestros trabajos no pueden tener otro objeto que el interés y la vigilancia por vuestro bien, que ninguna ganancia puede proporcionarnos.
* * *
(Parte del doc. n.º 45) De aquí que, cuando no haya medios para
vivir, los buscaremos, y si hay quebrantos procuraremos enjugarlos con nuestros sudores. Y aunque algunos satisfacieran
más que otros, el mismo afecto tendremos a todos, a la manera
que en una casa media con todos el mismo afecto, aunque algunos, v.g. los mayores, reporten alguna actividad mayor que los
otros que son pequeños.
Tal es nuestro espíritu, tales son los deberes.
Pero
* * *
Ahora bien: este carácter y estos deberes os imponen a vosotros otros deberes y otras obligaciones correlativas que no podéis eludir. Y estas obligaciones son inherentes y dimanan, o más bien se sintetizan en el deber de un afecto filial a la Obra que os acoge en su seno, y a la cual os confiáis y se os confía. Y ya sabéis las condiciones que reúne el afecto filial y de familia. Y las primeras son contentamiento, igualdad, docilidad.
Contentamiento. En una familia, aunque sea pobre, todos están contentos de pertenecer a ella ... ni envidiarán las otras, ni quisieran pertenecer a otras más ricas si tuvieran que abandonar la propia... Ved <*47*> al niño, como dice S. Gregorio, que si le enseñáis una reina ricamente vestida, no la prefiere a su madre pobre y harapienta. Y si hay poco, se contentan, y si hay mucho se alegran... Si viene una necesidad, una tribulación, todos participan de ella. Y si hay deficiencias o estrecheces no murmuran... ni se irá a manifestar a los extraños... sino que lo sufrirá en el seno de la misma.
Igualdad. En una familia no se miran las ocupaciones de cada uno... están contentos en lo que a cada uno toca hacer, o se les señala... y están prontos a ejecutar lo que conviene para el bien de la casa... no hay ningún oficio u ocupación humillante... El criado de una casa por rica que sea siempre está en un grado inferior a la misma, aunque su oficio sea distinguido y requiera muchos conocimientos, v.g. administrador; pero en una casa cualquier ocupación sea mayor o menor, según la posición de la familia, nunca será una ocupación baja, ni se ruboriza de hacerla; fuera de casa se lo parecería; en casa, no siempre se hace su gusto. Podrá haber pereza; podrá merecerse a veces castigo; pero creerse rebajado, nunca, y todo se hace por interés y amor a la casa. Constantemente, pues, docilidad, prontitud son las condi- <*48*> ciones que debe revestir el amor a la Obra, y omito hacer por el momento aplicaciones. Tal vez haya deficiencias en esta casa; pero no debe olvidarse que no será por falta de afecto y buena voluntad (pues nosotros quisiéramos poder daros oro para comer). Y me atrevo desde luego a asegurar, que si alguna murmuración pueda surgir ciertamente no será por parte del que menos debe a la Obra, sino de alguno que desconociendo este carácter, tenga menos motivos para ello, como sucede generalmente. Recuerdo que cuando el Sr. Obispo de Santander, hoy de Cádiz, se sacrificó por llevar a cabo una empresa análoga, y que no pudo sostener, no faltó entre los más favorecidos, según me dijo el Sr. Obispo de Tortosa, uno que se quejaba de falta de atenciones y del género de alimentos. Repito que no queremos insistir en aplicaciones, que creo no serán necesarias en vosotros.
Pero todavía otra condición inherente al deber de un afecto filial, y es la del interés por la honra y buen nombre de la familia, de la casa.
En una familia, si un individuo ha caído en alguna falta <*49*> que pueda menoscabar el buen nombre de la casa, el sentimiento y la pesadumbre es general... Soportaremos una ofensa personal que se nos pueda inferir... pero una palabra denigrante contra el padre o la madre, o desprecio o burla que afecte al buen nombre de la familia, no podremos consentirlo... En una familia todos se alegran de lo que a ella alegra, y se contristan por los quebrantos [que la] amargan, y todos desean su prosperidad y se entristecen por los quebrantos que puedan sobrevenirla.
Pues este interés por la prosperidad de la Obra de la cual sois miembros; la honra y desarrollo de la misma, debéis mirarla como cosa vuestra, como miran los hijos la honra de su propia casa.
XIV
Medios para el cumplimiento de estos deberes.
¿Cómo mostraréis estas condiciones y cumpliréis estos deberes? Pues principalmente por vuestra aplicación al estudio, por la adquisición de una verdadera piedad, por medio de un comportamiento digno aquí y después al volver a vuestras diócesis.
Por la aplicación. Esta aplicación la espera el Papa, la demanda el estado de nuestra Patria, la exige la honra de este Colegio. La confía el Papa. Ya dije el interés que León XIII ha tenido desde el día de su <*50*> elevación al Pontificado de promover el movimiento de españoles hacia los estudios de Roma. El Rdo. P. Llevaneras al exponerle al venir aquí el año 90 por vez primera, nuestro pensamiento y el objeto de nuestra venida, se alegró de un modo indecible, y para alentarnos y manifestarnos lo bien recibido que sería del Papa, nos refirió lo que antes he indicado haber dicho el Papa a los Obispos españoles encargándoles enviaran jóvenes seminaristas a Roma por las esperanzas que ofrecen las disposiciones nativas de los españoles para los estudios teológicos.
Nos consta además que pregunta con frecuencia cómo estamos colocados, y está solícito por nuestro bienestar y para que tengamos más dependencias, y le preocupa nuestra situación, y barrunta el medio de que no se apague esta centella, y el podernos obtener un edificio digno. De aquí comprenderéis el gozo que podemos proporcionarle el día que pueda adquirir noticias favorables del buen nombre de los alumnos del Colegio en la Universidad. El sabe por experiencia los resultados que han producido otros Colegios en bien de sus respectivas naciones; y los espera iguales o mayores de los de su Colegio español, si éste logra desarrollarse y corresponden sus alumnos a sus esperanzas con verdadera aplicación. <*51*>
Pero reclama también vuestro aprovechamiento el estado, es decir, los prejuicios y predisposiciones de los ánimos en España contra toda enseñanza de fuera, como si fuera la nuestra la única sólida y pura. Es preciso ir disipando las prevenciones que existen aún en muchos Seminarios. Envanecidos con las antiguas glorias literarias españolas, como si las poseyéramos hoy todavía, no creen pueda haber más allá de lo que existe en sus centros, y hasta alguno ha creído ser humillante deban sus alumnos ser confiados a otras manos para recibir la instrucción. Ni falta quien lamente el sacrificio material que tendrá que hacerse para el envío de alumnos a Roma. Estas desconfianzas y estas prevenciones sois vosotros llamados a hacerlas desaparecer; y podéis lograrlo si aprovecháis de los medios que aquí tendréis de adquirir sólidos y aun más variados conocimientos.
Ultimamente lo exige de vosotros el buen nombre, más bien diré, la estabilidad y sostenimiento del Colegio. Ya veis que estamos en período constituyente. Muchos Colegios e Instituciones religiosas han adquirido su aureola, unos más <*52*> que otros. Nosotros no la tenemos todavía.
Pues este buen nombre lo necesitará el Colegio español, y le es indispensable no sólo para su desarrollo, sino para su afianzamiento, atendida la oposición y las contradicciones a que está expuesto, y las dificultades que debe allanar todavía. Cierto que los alumnos de este Colegio combaten con armas desiguales, pues los de la mayor parte de los otros, sobre todo de los extranjeros, vienen aquí con una base de conocimientos y humanidades y aun de otros estudios de filosofía que vosotros no habéis adquirido; y esto no se tomará en cuenta, y sólo se verá el resultado de vuestros exámenes y concursos. Pero no obstante, a pesar de esta diferencia de condiciones, nosotros queremos tener la confianza, de que si correspondéis con vuestra aplicación, y vienen de los Seminarios los que deban ser predestinados para ello, adquirirá el Colegio el buen nombre que ambicionamos, y que nos es necesario. <*53*>
Pero no sólo vuestro carácter y la honra de esta casa os obliga al aprovechamiento en el estudio, sino más principalmente el deber de una piedad verdadera. No sólo la piedad necesaria e indispensable para el fin de vuestra vocación y de vuestro futuro estado, la cual se os procurará infundir con las reflexiones y prácticas establecidas en nuestros Colegios, sino que debéis mostrar en esta ciudad y en este Colegio una piedad más delicada que en otras partes. Porque, en primer lugar, no tendréis aquí las distracciones de vuestras diócesis; venís aquí de distintas regiones y que érais antes desconocidos. Estáis libres de compromisos sociales y de compañerismos inevitables en vuestros pueblos que más de una vez habrán podido distraeros, y estáis hasta separados de los lazos de familia y de cuidados en los que no tendréis que pensar; de modo que vendrá a reunir esta casa en cierto sentido las ventajas de un cenobio, y os creará una atmósfera saludable para no pensar más que en el estudio y la piedad. Por otra parte, aquí veréis los ejemplos de piedad que os darán los alumnos de otros Colegios, y vuestros profesores y otras personas que llegaréis a conocer. Y seréis objeto de las miradas de otros establecimientos que sin darse ellos cuenta serán para vosotros sino fiscales, al menos estímulo, y cuando no mudos reprochadores acaso de vuestra conducta. De aquí que cualquier <*54*> acto significara disipación aun en el andar, mirar, y entrar, salir o estar en los templos que visitareis, ... Bastaría para daros nota de falta de piedad. Y si lo que no es de esperar, si algún individuo de los nuestros sufriera un extravío, u ocasionara algún acto de inmodestia, de desedificación, sería un borrón que mancharía las paredes de esta casa, y difícilmente de borrar en el concepto general, puesto que aquí todo se sabe y adivina, y sería además explotado con poca caridad por los que todavía nos miran con prevención, que no deja de haberlos. De modo que si la piedad est utilis ad omnia, os es más indispensable aquí bajo otros muchos aspectos para vuestro bien y el de esta casa, si queréis que llene vuestra misión y contribuir al buen nombre de ella y de los que han de ir viniendo de los cuales habéis de ser el molde.
Y últimamente, como fruto de esta piedad delicada debéis observar un comportamiento esmerado en todas vuestras acciones y conducta no sólo religiosa, sino también social.
El clero español de hoy no tiene un gran nombre por aquí. Se le tiene sí por clero de sanas ideas y de carácter resuelto y animoso, pero revestido de cierta dureza, como si fuera gente más bien dispuesta a ser guerrilleros que a la mansedumbre del ministerio sacerdotal. Y quiera Dios que por otros no se nos mire como participantes del carácter con que infundadamente se pinta <*55*> a nuestro país, de ser gente ligera y chocarrera y de toreos y malagueñas por no decir otras pinturas con que nos han presentado los extranjeros desconocedores del verdadero carácter de formalidad que se conserva en la mayor parte de las regiones de España.
Además, y no quiero ocultároslo, ha podido contribuir a que haya bajado el papel, desde hace unos años, (del nombre de España) la conducta menos correcta de algunos españoles, y la situación y modo de ser de algunos centros nuestros, aun religiosos. No debo citar nombres, ni siquiera referir hechos. No han faltado durante esta época pasada hombres distinguidos, resto de nuestro antiguo prestigio, que por su gravedad y su talento, como el Rdo. P. Martín de los trinitarios; pero nos consta la mala impresión dejada en altas esferas por sacerdotes y aun religiosos, que ocuparon ciertos cargos y posiciones, y que han ocasionado perjuicios a los mismos intereses religiosos españoles, y hoy mismo está sin proveerse el otro cargo de auditor de la Rota, y otras provisiones, que por tradición nos correspondían; y se ha contribuido por las mismas causas al estado actual de nuestras Instituciones, obras pías que han venido a parar a las ingerencias o más bien dependencias de manos seculares. Si nuestros santos españoles de los siglos XVI y XVII, <*56*> fundadores de tantas instituciones y de tantos legados píos, levantaran la cabeza, tal vez lamentarían la munificencia con que movidos de su amor a esta ciudad, por extender las glorias de España en ella, derramaron sus tesoros con tanto celo e interés, sin preveer que pudieran un día desviarse de sus objetos por gobiernos de su propia patria. Pero no es ocasión, repito, de recordar aquí hechos, ni el estado de nuestras obras pías, y el concepto de que [de] algún tiempo acá hemos merecido.
Afortunadamente y para consuelo nuestro tenemos dos nombres que han empezado a honrarnos: el Rdo. P. Llevaneras, religioso español capuchino, consultor de varias Congregaciones, muy estimado del Papa y muy afecto a nosotros, y el noble y joven sacerdote D. Rafael Merry del Val, apreciadísimo del Papa, y de distinguido renombre en la misma corte pontificia, y que pueden servir de base para la restauración del concepto que hayamos perdido. Y esta casa podía continuar reparando nuestras glorias, según fuera el crédito y desarrollo que adquiera, y estos resultados nos es dado esperar de vuestro comportamiento.
De aquí, amados míos, que de vosotros y de los primeros que vayan viniendo, depende el resultado, puesto que sois las primicias y los que han de producir las primeras impresiones, según sea el crédito y desarrollo que adquiráis, y las primeras impresiones difícilmente se borran.
En vuestras <*57*> manos está el acrecentamiento o paralización de esta empresa, según sea el crédito que adquiráis, y con ello poder o no aportar una piedra al buen nombre de España; sois, pues, dueños de nuestro porvenir. Si queréis, podéis arruinarlo.
Pero no debe olvidar ninguno de vosotros, que si esta obra es de Dios (según todas las señales y atendida la solicitud e interés de la Santa [Sede] por su establecimiento), y si Dios tiene designios amorosos sobre ella en bien de España, según la firme intuición y las esperanzas de León XIII, seríais responsables ante el mismo juicio de Dios, si por culpa vuestra contribuyérais con vuestro comportamiento a menoscabar, o hacer estéril en todo o en parte los resultados que de ella pueden esperarse. Es todo obra del tiempo y de la gracia.
Tales son, amados míos, los deberes y la responsabilidad que pesan sobre vosotros; y tal es la misión honrosa a la que por beneficio y elección de Dios sois llamados, y que podéis llenar con su gracia si sois fieles a vuestra vocación, y no olvidáis cumplir y aprestaros a las instrucciones que me he creído en el deber de exponeros en la confianza de que no serán infructuosas, ni para vosotros, ni para los que vayan viniendo, a los cuales debéis transmitir estos sentimientos y estos conceptos.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 53, págs. 1-4
Ideas sobre el Colegio de Roma.
I
Qué significa un Colegio en Roma. - Es el establecimiento de un centro donde pueden estar los jóvenes españoles para seguir sus estudios en los grandes centros de aquella capital.
Es lo que hacían los Institutos religiosos en los grandes centros de Alcalá, Salamanca, etc, que tenían sus casas donde estaban los de su orden.
Es un Seminario de todas la diócesis de España. Así como en un Seminario acuden todos los de [los] pueblos de la diócesis para recibir la enseñanza, así se reúnen los de una nación en casa propia.
Mas un Colegio de San José es más: es la reunión de varios jóvenes de varias diócesis que estando en casas particulares no podían sostener sus carreras por los gastos; y esta Obra viene a ayudarles en cuanto lo permiten los medios de la misma, ayudando a los Obispos, <*2*> proponiéndoles medios, allanándoles el camino y sugiriéndoles facilidades. Es el poder hacer los estudios reunidos formándose sin peligros.
II
Importancia de los Colegios especiales en Roma.
España es la que por su espíritu y su historia parecía destinada a fomentar más que ninguna los Colegios en los grandes centros de enseñanza.
Ella fue de las primeras y la que más Universidades fundó. Alcalá, Salamanca, Praga, y Cervera en nuestra Cataluña y otras muchas son un ejemplo. Y antes muchos de sus hijos iban a seguir sus estudios en la Universidad de París y otras. La Universidad de Bolonia era por sí sola una prueba del espíritu de <*3*> los españoles para producir movimiento de sus hijos hacia esos centros.
Desaparecidos aquellos centros y limitada la enseñanza, sobre todo para los de carrera eclesiástica, se concentró en los Seminarios, y se rompió esa tradición. Los centros de Roma han venido a suplir a aquellos otros, y unificado en parte el espíritu y preservado bajo la inmediata inspección del Papa.
III
Movimiento hacia Roma.
De aquí que debido al interés de los Papas por el brillo de estos centros han acudido a Roma a recibir luz todas las naciones católicas y aun las no católicas. La unión. Francia, a pesar de tener sus seminarios centrales y bajo la dirección de los Eudistas. Sólo con mirar el Catálogo de la Universidad Gregoriana aparece que de los mil alumnos que cuenta en sus registros pertenecen sus individuos a casi todas las naciones, y hay alumnos de los colegios e institutos siguientes: Capránico. <*4*>
IV
¿Qué ha hecho España en este movimiento?
Sólo España a pesar de sus tradiciones, por causas que no son del caso exponeros, ha sido la que hasta el presente no ha seguido este movimiento.
Causa pena el ver el sinnúmero de los colegios y trajes.
Facilidades
1.º. Antes iban a Salamanca, mucho más distante, costosa y fatigosa, hoy el vapor y con 35 horas llega de Roma a Barcelona con ferrocarril y con menos de 100 francos.
2.º. Se estudia prácticamente lo que en teoría sola nunca llega a saberse.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 54, págs. 1-4
Consideraciones expuestas a los alumnos del Colegio Español de S. José de Roma en los primeros dos años de la fundación.
* * *
Un saludo
Mis amadísimos colegiales en el Corazón de Jesús:
Al veros aquí reunidos para estos ejercicios, que no pueden llamarse tales, sino más bien días de recogimiento y como preparación a las tareas de los estudios, a los que venís a dedicaros, no puedo menos de exponeros algunas ideas que no dejarán de interesaros y que son necesarias para mí y para vosotros. Para mí, por descargarme de un deber; para vosotros, para que os sirvan de norma y regla durante vuestra estancia en Roma. Quiero hablaros de lo que significa vuestra venida aquí - los deberes que os impone el ser miembros del primero, y único por hoy, Colegio Español en Roma - las reglas que debéis observar para <*2*> cumplir la misión que Dios quiere confiaros con haberos elegido a ser los primeros (y con ello llenar los designios amorosos que Jesús tenga sobre esta empresa) (Porque, ciertamente, en ninguna otra ocasión mejor se os podrá aplicar aquellas palabras : " Non vos me elegistis" No habéis venido vosotros porque habéis querido, es el Señor el que os ha escogido: tantos otros seminaristas hay de mejores condiciones) talento, y vosotros os encontráis aquí sin saberos dar cuenta de vuestra venida y de vuestra resolución - (Debéis venir pues, a cooperar a los designios de amor que Jesús tenga sobre esta empresa)
Y al pensar amados míos, que estáis aquí ya, o que es un hecho la fundación de esta obra tanto tiempo deseada, tanto tiempo combatida, y armada con tantos tantos sudores y fatigas - al pensar que tenemos aquí el primer núcleo de jóvenes españoles venidos de nuestra lejana tierra, no puedo menos de dirigiros, ante todo, un saludo en nombre de Roma y en nombre de nuestra patria.
En nombre de Roma - Pensando estos días en los destinos providenciales de esta Roma, que la historia nos dice que nos revelan hasta sus propias ruinas, al considerarlo aun hoy en medio de sus turbulencias el movimiento de sus asuntos [?] <*3*> negocios del mundo; al mirar los diferentes Colegios extranjeros que bullen por sus calles, y al veros a vosotros viniendo a residir en ella, me pareció que el Señor repetía sobre esa ciudad y sobre nosotros aquellas palabras que el Profeta Isaías dirigiera a Jerusalén anunciándole sus futuras glorias - Surge, illuminare, Jerusalem, quia gloria Domini super te orta est ... Leva in circuitu oculos tuos et vide, omnes isti congregati sunt ... Filii tui de longe veniunt. Quién sabe si en la mente del profeta, al hablar sobre Jerusalén, quería figurar en ella la Jerusalén verdadera, en la Iglesia sintetizando sus glorias en la que debía ser capital del mundo católico, esto es en Roma?
Quién sabe si en aquellos éxtasis de entusiasmo y en aquellas visiones se le ofrecía al profeta la vista de vosotros, puesto que en su época era España el país más lejano.
Muy bien, pues, puedo saludaros en nombre de Roma, que gozosa se complace en ver cumplido en ella por medio de vosotros el llamamiento del Profeta.
Y os saludo también en nombre de España, de cuya patria os habéis desprendido para representarla aquí con gloria en vuestros estudios por medio de este Colegio único hasta hoy que concurre a su principal centro universitario, y esto después de tres siglos <*4*> de haberse iniciado el movimiento de Colegios en Roma.
Si me fuera permitido aquí parodiar a Napoleón cuando al llegar sus tropas a la vista de las pirámides de Egipto, les decía para animarles en las fatigas de aquella expedición - Soldados, cuarenta siglos os están esperando desde esas alturas - os diría también: Jóvenes españoles, nuchos años os estaban esperando y mirando desde esos monumentos aguardando que viniéseis.
Os saludo, y antes de haceros las indicaciones convenientes para vuestro comportamiento en Roma, no creo inoportuno daros a conocer, o más bien recordaros, lo que significa un Colegio en Roma y la historia del establecimiento de esta casa.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 55, págs. 1-2
Roma
¿Qué significa ese Colegio?
Cor Jesu ... Jerusalem
Al saludaros os saludo en nombre de España y de Roma - Roma os saluda porque
En nombre de España.
Demos gracias a Dios - Cuántos contratiempos.
- Como quizá que no agradeceremos bastante. - Debéis considerar que es un Colegio - Lo que eran antiguamente - El año anterior expuse y quiero repetirlo - Una de las reformas fundamentales que se obraron fueron las Universidades - Allí se enviaban - La revolución las quitó - Hoy todo tiende a la centralización - y se ha centralizado en Roma - Sois pues aquellos escogidos.
- Qué es el Colegio de S. José - No es un Seminario - Los que crean lo contrario se engañan. Es una institución que quiere hijos - Es una madre - Los deberes son mirar por la honra - por el bien corporal - y por el espiritual - Debe ser de la familia <*2*> - Mirar por la honra - por el bien temporal - Así como los miembros de una familia - gozos y penas son comunes
- Pero es más el Colegio de S. José. Es un apostolado. Vais a formar un apostolado - Un lazo de unión, pero no para una amistad natural, que pasó y es efímera ¡oh! hermanos de colegio! y era mi hermano, sino para promover la gloria de Dios. -
Si sois fieles, antes de unos años nada será imposible realizar en España - Estamos divididos. Se reúnen Congresos, y qué hacen? Haga Dios que no sea el último - se resuelve, se encarga a los Obispos, y éstos a otros, y luego nada. Muchos Prelados se lamentan de los resultados - Pues bien, teniendo miembros de celo y unidos por un lazo ¿y por qué no decirlo? a nuestro llamamiento ¿qué no puede hacerse? Es cuestión de tiempo, pero vendrá.
- Esto es lo que significa.
-¿Qué debe hacerse? Aplicación - Buen ejemplo. Piedad. Evitarse decir nada. Todo se sabe aquí. Contraer amistades. Hacerse cargo de Roma.
- Roma sus circunstancias de antes y lo que significa en sí - Afecto a Roma - En las actuales circunstancias - Carácter del pueblo - La secta trabaja - Periódicos; da pena ver a sacerdotes leer "Il Popolo Romano". - Triguero. Es Roma el centro de todo lo malo - Como Madrid - En cambio hay muchas virtudes.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 56, págs. 1-2
Saludo - Filii tui -
Naturaleza - ¿Qué significa? - Historia de los grandes centros - Salamanca, etc - Unidad de doctrina - Por desgracia, demasiado espíritu de doctrina -
Deseo de Pío XI y León XIII - Todas las naciones tienen, hasta la Francia! - Pío Latino Americano - Alemán - Debía, pues venir - ¿Por qué no vino? Algunos creen que porque en España se enseña mejor. - Que el espíritu italiano - No es esto - Es porque los españoles somos así - No hay el movimiento de otras partes - Los Seminarios no están bien - Antes iban a Madrid -
Se han hecho tentativas - Ladin - Propiedad de Altemps - Palabras notables de León XIII sobre los españoles - Es, pues, una necesidad. Un deseo del Papa - Deben venir - Y el Señor nos ha escogido - Historia de nuestro proyecto desde hace 2 años -
¿Qué ha de ser nuestro Colegio?
Si sólo fuese un Seminario, perdería la ilusión - Que lo haga quien quiera - Ya sabemos lo que es un Seminario, - Se paga, educa y no queda otro lazo -
Hasta lo creería sin resultado. Es la reunión en Roma de jóvenes de todas las diócesis - con lazos posteriores de fraternidad para trabajar por la gloria de Dios bajo la mano de los Operarios - Un apostolado de amor. <*2*>
El año que viene pienso venir por 7.º vez para infundir a los que haya - Pero si no [pudiera] venir, lo encargo al menos y [al] Director que les infiltren -
Sólo con este deseo hacemos los sacrificios, dejamos familia, carrera, todo - Esto nos impulsa -
Qué deberes impone.
1.º Afecto filial. - No un Seminario, formamos una familia - Quien viniere como a Seminario se equivoca.
Nosotros ayudaremos a los que no puedan - Buscaremos medios, si faltan. Los que podrán, darán - Pero el mismo afecto han de tener unos que otros - La igualdad de una familia - Una familia pobre no envidiaría a una rica - El niño de la pobre no deja la madre propia por otra - La suya es la mejor.
2.º Prontitud en los trabajos de la casa - Una familia trabaja, no se excusa - No hay servicio bajo.
3.º Contentamiento. Si hay poco, poco; [si] mucho, mucho - No se murmura - Hay entre los de casa disgusto, pero fuera no se dice nada -
4.º - Nosotros trabajaremos, pero la recompensa el afecto. Nada más.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 57, págs. 1-2
Es producto de una Institución - es Obra del [?] Ha sido [?] por la Obra de celo de los [?] Y al extender esta Obra su acción para establecer una casa en Roma lo ha hecho con el mismo objeto que tienen los Colegios de España esto la [?]
El objeto de los Colegios de S. José en España es
Y el objeto del Colegio en Roma es el facilitar un movimiento de estudios [?] de los jóvenes españoles, de aquí que ofrezcan su casa a los que no saben cómo realizarlo y les ofrece este refugio - y les abre sus puertas.
Tal es la [?] y objeto de nuestro Colegio que no lo tienen los otros colegios nacionales y por esto <*2*> he dicho que no sois unos simples individuos de un Seminario, sino que venís a formar parte y entráis a ser miembros de una institución en cierto sentido.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 58, págs. 1-2
Decíamos para cumplir los deberes de colegiales fundadores de la Obra del movimiento de estudios en Roma debíais - aplicación - que ya la tendréis - Piedad - que de vosotros depende el rehabilitar el buen nombre de España - y para ello vuestra conducta privada y común - Que cada nación tiene su nombre, y cada Colegio también - Pero también porte externo. Hemos de ser santos, parecerlo.
Educación, piedad. S. Alfonso, limpieza y silencio - No hablar con los centros - El contrato - Salvete, flores martyrum - Pues bien, para la piedad, comportamiento - No puedo deciros todo lo que debáis hacer - ya se os advertirá. - Pero, desde luego, como muestra de piedad, mirad los otros Colegios - Por lo tanto, no sería piedad el arrodillarse - Hacer la visita primero - [?] - Rezar con los labios - Escupir - y tampoco indican piedad el comportamiento civil menos decoroso - Los franceses sin ser más ..., pero su carácter es vanidoso.
- Evitar - Peligros - carácter - No escandalizarse - Roma tiene dos aspectos - Roma [?] , oraciones, Sta Brígida - [?] al escribir por los santos - Si se está y visita con espíritu.
- Carácter -
- Hablar con los otros centros - No dar cuentas -
- Roma actual - Corrupción - En mala hora - Es el punto donde más mal - Reparación - La Santa Sede quiere rodearse - Tal vez martirio.
S. Felipe Neri. <*2*>
En ningún otro establecimiento aun en Roma - Aquí, como dije hay más, y aun una [?] [?] y tendréis las comodidades, si bien más caro y regularidad [?] en su disciplina religiosa - Pero el espíritu, el afecto, el interés eso lo tendréis, puesto que no vivimos sino para vosotros - y de vosotros hablamos y nos acordamos - y os miramos - para ser nuestro ejercicio et gaudium et corona nostra - Tales son los sentimientos que deben animaros. - Ultimamente el buen nombre - si os penetráis de que sois miembros - Nada sentiréis tanto como el mal nombre - Una familia - No habléis mal - El Obispo del [?] . Ellos mismos se desacreditan.
- ¿Qué debéis hacer?
1.º Aplicación - Lo creo inexcusado - Pero tened presente que sois expectáculo mundo et hominibus - Los de Zaragoza - Todos los Colegios os miran - León XIII dice que los españoles - No desunido - Pero nunca mal nombre.
2.º Piedad - Tenemos mal nombre por la educación y por la piedad - Por el carácter se cree que somos más bien para guerrilleros y para piedad.
P. Llevaneras - aquí la colonia española de hace algunos años nos ha desacreditado la España - Si se levantaran los que fundaron esas capellanías de Santiago y Montserrat y los Conventos, se avergonzarían.
Hemos de restaurar el buen nombre - Uno solo puede desacreditarlo - Estad seguros que una actitud de uno se sabrá - Una caída se dirá.
Además, por vosotros mismos - La nota vosotros diréis lo que querréis: nosotros sólo lo que es.-
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 59, págs. 1-2
Hijos de nuestro Colegio, si bien miembros de ellos, su carrera en el Seminario.
Pero ni unos ni otros [?] [?] [?] [?] [?] [?] [?] [?]
Pero tanto unos como [?] [?] [?] [?] ni por el Colegio han dejado huella de afecto - raíces de afecto al Seminario como tal: casi todos están unidos.
En esta gran obra de provecho general organizó cualquier camino de carácter general en [?] y esto sucederá más fácilmente y con mayor seguridad el día <*2*> [?] por los casos de cierta familiaridad en Roma.
Entre sí [?] [?] [?] [?] en Roma.
Desempeñar en la diócesis cargos de suma responsabilidad, sí, pero de suma eficacia.
De suma responsabilidad, sí, pero también de suma
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 60, págs. 1-12
porque los tenían análogos o más propensos en ellas y los españoles tan prósperos con aquel
Pero desaparecidos los [?] latinos
Pero las revoluciones -
Y entonces empezó el movimiento a concentrarse en Roma, sin perjuicio de los esfuerzos para restablecerlos - movimiento que, como dijimos, la Santa Sede impulsó [?] y sobre todo León XIII con el objeto de [?] los intereses extranjeros de Roma en vista del estado de la situación creada por la desaparición del poder temporal.
El P. Perrone
De aquí la importancia, apogeo [?] [?] [?] La Minerva no pudo tanto.
- A consecuencia de la revolución y entrada de los piamonteses - de lo cual la Minerva no
Pero no es éste puramente el motivo de la importancia de los centros de Roma. El interés de la Santa Sede es porque se estudie aquí y le hace más gozo que las otras Universidades, y aún que las antiguas - Las antiguas tenían sus defectos. El espíritu de escuela con doctrinas, hoy a pesar de los medios que ha puesto no falta Universidad que le ha dado que sentir y [?] Rectores - Es, pues, más seguro -
- Pero no es esta flamante restauración de los estudios en Roma la ventaja principal que ofrece a los alumnos Roma, sino que hay otra sobre la cual debo llamar la atención: es la seguridad de su enseñanza. No debemos olvidar que algunas de las antiguas Universidades dieron alguna espina a la Iglesia: <*2*> algunas novedades doctrinales sospechosas que empezaron a llegar tuvieron acogida y defendidas primero por individuos y luego al ser consentidas por otros centros - paliadas por el espíritu de corporación alarmaron más de una vez a la Santa Sede que pensaba atajar el mal hecho cuando alguna vez se había convertido en incendio.
Aun hoy mismo a pesar de la vigilancia de la Santa Sede y de la [?] que se ha [?] en los [?]de rectorados de Centros Católicos no ha dejado de lamentar [?] sobre doctrina ha recogido de centros [?] de regiones distintas, y yo no quiero referiros.
Cuando al contrario la doctrina aquí en Roma a la vista inmediata de la Santa Sede rodeada de las distinguidas congregaciones compuestas de cardenales y sapientísimos consultores que como los vanguardias (centinelas) de la pureza de la fe y de la moral, se hacen imposibles ciertos resabios sin que [?] germine o se desarrolle [?] de doctrina [?] sea ésta una de las razones que impulsan más a la Santa Sede a promover el movimiento de estudios hacia [Roma] y afluencia
Y podría añadirse, si quisiera hacerlo, la ventaja de la reunión aquí de jóvenes no sólo de las diócesis de España que luego formarán un lazo de amor y de afecto <*3*> beneficioso para la propaganda del bien en España, sino de jóvenes de todas las partes del mundo y con alguno de los cuales tal vez contraerán después relaciones para mutua edificación y para la evacuación de algunos asuntos que pueda convenirle, y de tantos personajes distinguidos que luego recuerdan con satisfacción.
Y omito las ventajas de la adquisición de ciertos conocimientos prácticos que se adquieren estando en Roma, no puramente por su historia profana íntima [?] y de monumentos, que no dejan de proporcionar una erudición muy propia de vuestra carrera, sino por el conocimiento práctico de lo que son las curias y congregaciones romanas y congregaciones religiosas, que leyéndolas en los libros apenas podemos darnos cuenta exacta y (hacernos) cargo, y que sin advertirlo y daros cuenta de ello y que sin necesidad de estudiarlas, sabremos dar razón exacta de ellas.
Omito otras ventajas que os podría exponer para haceros ver prácticamente la conveniencia de hacer vuestros estudios aquí en Roma, ventajas, y esto debe ser un motivo de agradecimiento a Dios, que no hubiérais encontrado en otros centros, aunque hubieran existido y mucho [menos] en nuestros Seminarios.
No quiero hacer desfavor a los <*4*> Seminarios. Y ya que hablo de los mismos, vosotros ya podréis comprender las ventajas que pueden ofrecer estos centros.
Vosotros, como yo, sabéis lo que son los Seminarios actualmente en España, y por más que estemos animados y tengamos afecto a ellos.
Por importantes que sean nunca podrán competir. Vosotros sabéis, como yo, el estado de los Seminarios y no podemos compararlos con estos establecimientos, por más afecto que les tengamos - por grande que sea nuestro afecto hacia ellos.
Por buena que sea [y] mucha altura a que esté la enseñanza en los Seminarios no hay propiamente profesorado - habrá profesores dignísimos y excelentes, pero no profesorado en el sentido que yo quiero dar a esta palabra.
Ya sabéis la exigua retribución que se da a las cátedras de nuestros Seminarios, y aún éste sería el menor inconveniente, si fuesen fijas y permanentes, y se obtuvieran con seguridad, que las haría ambicionar, aunque modestas, a muchos sacerdotes distinguidos que no tienen afición a la carrera parroquial, y que las preferirían; pero esta colocación vive de contingencias y sin esperanza ninguna de jubilación el día que su salud o su edad no les permita continuarlas; de aquí que para muchos de ellos la enseñanza no es más que un paso o para la carrera parroquial o para otros destinos mayores, por esto he dicho que no podría con ello constituirse un verdadero profesorado. Además no hay unidad [?] en la [?]; los criterios de enseñanza, y cambios de asignaturas y de horarios están a merced de la apreciación de cada nuevo Rector, cuando aquí están calcados en la experiencia y las altísimas modificaciones que acaso puedan introducirse según las circunstancias de los tiempos son fruto de la observación y objeto de razonada discusión, y todo esto es para indicar una vez más la conveniencia de estudios y por lo tanto de la [?] <*5*>
Pero además de este objeto nos proponemos fines más altos en la realización de esta empresa, y acomodados y muy propios a los que tiene nuestra Hermandad en su Institución.
Queremos que sirva esta casa como un afluyente [para] reunir aquí en Roma como punto céntrico más a propósito jóvenes de todas las diócesis de España que aquí se conocerán, amarán más por lo mismo y formarán, estando fuera de su Patria, un lazo de santa fraternidad que les moverá a trabajar luego de acuerdo [mancomun] por la gloria de Dios bajo la mano e impulso de nuestros sacerdotes operarios. Pretendemos que se forme con los colegiales de San José de Roma un compacto apostolado para todas las obras convenientes de los intereses de Jesús en las diócesis de España; tenemos la esperanza, en fin, de que el Colegio sea el plantel de verdaderos auxiliares nuestros confederados con nuestra acción que podrán renovar a España.
Cuando de aquí, a unos años, amados míos y si Jesús lo bendice, nuestra obra tenga establecidas más casas en España y nuestros operarios tengan esparcidos en las parroquias centenares, tal vez miles, de jóvenes sacerdotes formados en el espíritu de propaganda y reparación <*6*> propia de nuestros deseos, toda obra de gloria de Dios podrá ser procurada a Jesucristo. Un aviso una invitación, una voz de alerta será bastante para impulsar cualquier obra que [sea] señalada como necesaria, o se indique por la Santa Sede, o se proponga por el Episcopado - Y como la unión hace la fuerza, esta unión producirá un logro de gloria de Dios y del bien de las almas.
Por qué fracasan hoy tantos proyectos saludables acordados en congresos católicos de reconocida utilidad y acogidos con entusiasmo? Porque falta el impulso de una unidad, una acción inmediata y ferviente. Los Prelados para secundar esos proyectos nombran sus juntas oficialmente: éstas cumplen oficialmente su encargo, y sólo tienen algún resultado los que tienen la fortuna de tropezar con algún individuo que [con] su iniciativa personal lo fomenta, no por resultado de estar juntos, sin apenas cooperación de dichas juntas.
Esta acción inmediata y universal no puede darla una institución por distinguida que sea y apostólica que no esté en contacto directo con el clero; pero puede conseguirla nuestra humilde Hermandad sacerdotal por el objeto primordial del fomento de vocaciones, que la mantiene en lazo particular con <*7*> la juventud levítica durante su carrera y cuya influencia continúa después de su ordenación y cualquiera que sean sus ministerios.
A conseguir esta unión aspiramos.
Esta unidad de acción la puede dar nuestra obra.
Pues bien: a ese impulso de propaganda, a ese lazo de unión saludable estáis llamados a contribuir, y con mayor eficacia, grandemente los jóvenes salidos [serán falange] del Colegio de Roma, nervio, no sólo por los lazos comunes que habrán contraído entre sí en su estancia en Roma, sino porque están destinados ¿para qué ocultarlo? a ocupar en su mayoría en la capital o en la diócesis destinos de más responsabilidad y de más influencia [y] transcendencia para la propaganda del bien - y se nos ofrecerán espontáneamente a nosotros y cooperarán a toda obra de la gloria de Dios que por nuestra iniciativa se establezca o nosotros les recomendemos. Podrá alguno
A esa acción universal aspiramos, ese movimiento de celo pretendemos, esa unión esperamos realizar con la obra de nuestras manos sobre el sacerdocio. Ambicionamos. Tanta es nuestra ambición que tal es el resultado que acariciamos. <*8*> Es uno de los fines que nos hemos propuesto en la fundación del Colegio de Roma, como medio eficaz para ello.
Y no creáis, amados míos, que eso sea una apreciación utópica, una esperanza ilusoria, hija de nuestro buen deseo. Esto lo tenemos y en pequeña escala. Más bien dicho parcialmente. En nuestra diócesis de Tortosa tenemos ya unos ciento cincuenta sacerdotes que han pasado por el Colegio, aunque muchos de ellos terminaron su carrera en el Seminario. Pues ni unos ni otros, y hasta aquellos mismos que no pasaron por el Colegio, pero que al ordenarse nos conocieron, no les ha quedado ningún lazo con el Seminario como tal: todos ellos están unidos a nosotros con el lazo de una cariñosa y filial dependencia - y al venir a la capital no saben ir más que al Colegio (aunque los Superiores sean diferentes de los que conocieron) y a nosotros escriben y consultan con preferencia en sus apuros y contingencias, y a nosotros encomiendan sus encargos, y vienen a aposentarse, y les corregimos sus defectos y nos piden vayamos a sus pueblos a dar ejercicios - y si hoy tenemos eso [?] [?] [?] [?] [?] <*9*>
Y esto empieza a suceder en Valencia. Serán párrocos la mayor parte. Esto no lo hace un Rector un profesorado de Seminario. Esto no lo puede hacer más que una Congregación, y se explica.
Pues esta unión parcial la lograremos general partiendo de nuestra obra, de nuestra institución y de su objeto. Y esto sucederá a vosotros. Si viajáis.
Suponed ... que teniendo esparcidos
¿Qué no haría una diócesis, un profesor de Seminario, (o los profesores) que después de haber servido con gloria por espacio de 25 años se propusiera visitar la diócesis fuese por gusto o espíritu de propaganda? No sólo lo recibirían con entusiasmo y venerarían, sino que se honrarían con su visita y ofrecerían con gozo sus propios campos. Pues esa aceptación que tendrían esos Profesores la tendremos nosotros, y con mayor seguridad, porque de los profesores no todos salen complacidos sea porque no quedaron contentos de su rigidez en las notas o por otras causas y porque no tuvieron tampoco otro carácter que el de discípulos. Mas a nosotros por el carácter paternal de la obra y por el espíritu benéfico de la misma será sino mayor respeto [y] veneración de seguro más espontánea, cariñosa y filial acogida al ir a pro- <*10*> mover sus tareas que es uno de los objetos de nuestra Institución.
Pues esta unión parcial la lograremos general.
Y esto os sucederá a vosotros sin imposición ninguna por nuestra parte: sólo por la índole de nuestra obra.
De aquí a unos años os sucederá que si viajáis por esos carriles u os encontráis en algunos baños tropezáis con sacerdotes desconocidos y entabláis, como es natural, conversación, os diréis la diócesis a que pertenecéis, los destinos que ocupáis, tal vez la enseñanza que se os dio, o el estado en que ésta [se] encuentra; pero no os ocurrirá ni tendréis interés en saber quiénes son los profesores o el Rector; pero si llegáis a comprender u os dicen que han pertenecido a la obra de las vocaciones de San José, desde luego os interesará saber qué superiores tuvieron o si por allí pasó alguno de los que os fueron conocidos y os sentiréis poseídos de una corriente de fraternal simpatía.
Vista la naturaleza y objeto de nuestra obra y los fines que nos proponemos no os extrañará ya lo que he indicado antes, es a saber, que al venir vosotros aquí, al pertenecer a esta obra, aun sin haber[la] conocido antes, adquirís un carácter muy distinto del de simples individuos de un <*11*> internado eclesiástico, puesto que es otro el concepto que entraña para nosotros y para vosotros el nombre del Colegio de San José. Porque con él significáis y entráis a formar parte de una Institución. Venís a ser miembros de una familia que no está circunscrita a los límites de esta casa, sino que abraza a todos los jóvenes levitas que deben informarse y se informan en el mismo espíritu sacerdotal bajo el manto de San José y con los cuales os unen desde el primer momento los lazos de una verdadera fraternidad.
(A la manera que si diéseis vuestro nombre a un Instituto religioso (a una Tercera Orden) os consideraríais y seríais en realidad miembros de aquel cuerpo moral, hijos de aquella familia y hermanos de todos sus individuos por muy lejos que estuvieran, análogos lazos os unen con la obra y con los jóvenes de los demás Colegios nuestros). <*12*>
Allá estaríais atados por medio, de vuestra vocación con los vínculos de vuestros votos: aquí, sin aquellos lazos y con una dependencia libre y espontánea os sentiréis atados con los de un afecto filial, no por esto menos fuerte y eficaz, pues que será adquirido por el suave convencimiento de nuestro carácter fraternal, que continuará ejerciéndose no sólo durante vuestra carrera sino después de vuestros estudios en vuestros ministerios, afecto que no dejará de sostenerlo vuestra gratitud y vuestro propio interés.
No lo dudéis, amados míos; podrá haber alguno que otro que por su índole o por circunstancias lamentables durante su carrera sientan apagado este afecto, y no aprecien ni se honren con este carácter; pero la generalidad no dejará de sentirse poseída de afecto propio del espíritu de Asociación y aun de entusiasmo en favor de nuestra obra y de todos los individuos de ella.
Vosotros experimentaréis, como lo experimentan hoy ya los actuales cuando de aquí a unos años, vayáis por esos ferrocarriles, etc.
Tal es, amados míos, el carácter que os da el ser colegiales de San José: el ser miembros de una Asociación, de una familia.
* * *
NOTA: Los documentos 61 y 62 no existen en los originales.
* * *
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 63, págs. 1-2
Ventajas de aquellos grandes centros.
Muchos eran los resultados.
Varias ventajas reportaba la existencia de aquellos importantes Centros para la ciencia y para los alumnos, y una de ellas la [de] formarse y poder contar [con la] adquisición de un excelente profesorado. Muchas de las cátedras se daban por oposición y a las cuales aspiraban no sólo distinguidos sacerdotes y sabios que se [?] , los individuos, sino que se las disputaban santamente por la honra que representaban los mismos Institutos enviando a disputarlas a sus más distinguidos [y] preclaros individuos. La inmutabilidad de estos destinos, y libres como estaban, sin otras ocupaciones que pudieran distraerles, hacían mirar la enseñanza y el estudio como único objeto de sus afanes y trabajos, y la justa emulación para conservar con lauro sus nombres o el de los Institutos que representaban y mantenerse en la constancia y asiduidad en las labores de sus comprometidos destinos; y el ejercicio no interrumpido de la enseñanza por muchos años, y a veces de la misma asignatura, les convertía, les constituía en eminencias en las respectivas ciencias, y adquirían además con la experiencia de tantos años los métodos que eran más acomodados para transmitir sus conocimientos al provecho y capacidad de sus alumnos. Laynez.
A estas causas deben. <*2*> A la existencia de ese excelente profesorado debemos atribuir [el] impulso, y ellas pueden explicarnos la pléyade de sabios brotados de aquellas fuentes de la ciencia.
¿Quién no recuerda con noble orgullo los nombres de escritores tan [?] y eruditos de Melchor Cano, Laynez, Fray Luis de Leon, Fray Luis de Granada y otros que honran aquellas cátedras? y de maestros tan experimentados [y] afortunados, que supieron engendrar la ciencia, que sin ser escritores, como Deza, merecieron se pusiera en epitafio:
Alii scripta, scriptores ego mundo dedi.
- Además de la importancia de este profesorado, que sólo las ventajas [y] condiciones antedichas podrán llegar a constituirlo, eran aquellas Universidades focos de luz y centros de consulta. A ellos se sujetaban muchas de las cuestiones que iban surgiendo en aquellos siglos de novedades religiosas, y su parecer ejercía mucha autoridad. De su seno se elegían los que debían fallar sobre algunas causas particulares relativas a la ortodoxia de algunos individuos.
Y hasta las mismas luchas científicas de pareceres doctrinales que entonces llegaron a tener algunos de esos centros, como fruto inherente a toda Institución humana, no dejaron de producir ciertos resultados provechosos por la luz que brotaba de aquellas discusiones que aguzaban los ingenios, aunque fueran estimulados por el amor propio de escuela algunas veces - más de una vez
Ultimamente, eran aquellos centros medio de conocerse y comunicarse entre sí los alumnos de diferentes diócesis y regiones, y de Institutos, y aun lazo de unión y de afecto al separarse de ellos para ir a sus futuros destinos entre muchos de ellos recuerdo al P. Martín.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 64, págs. 1-4
Qué significa en Roma un Colegio?
¿Qué significa vuestra venida a Roma? ¿Qué representa el establecimiento de un Colegio eclesiástico en ella?
El Colegio, como sabéis, no es un establecimiento de enseñan- za, es la reunión de jóvenes que deben seguir sus estudios en los centros científicos de Roma, amparados y puestos bajo la disciplina moral y religiosa del Colegio, que les libra de los peligros e inconvenientes que podía ocasionarles viviendo aisladamente. Esto es un Colegio. No es sino la realización de lo que se hacía antiguamente en España en los colegios establecidos en las ciudades en donde radicaban nuestras célebres Universidades fundados en favor de jóvenes de toda España de carrera eclesiástica, y aun de otras carreras, o por Institutos religiosos para jóvenes de sus Congregaciones [?] de venir de las provincias.
No ignoráis que antes tal vez con más brillantez que ninguna <*2*> otra nación, había logrado establecer los grandes centros de enseñanza eclesiástica y aun civil. Nadie desconoce los nombres de Alcalá, Salamanca, que tanto renombre alcanzaron y no contentos con estos grandes centros nuestros antepasados para facilitar la enseñanza procuraron y obtuvieron la fundación de otros centros regionales. Fresca está la memoria de la Universidad de Cervera en nuestra Cataluña.
En estos grandes centros [?] [?] [?] establecieron los fundadores además de las cátedras, colegios con becas gratuitas cuyo ejemplo fueron siguiendo después otros Prelados salidos de aquellos centros, y muchas otras personas piadosas solícitas del bien de la juventud, y del fomento de la ciencia que quisieron.
Los Institutos religiosos se apresuraron también a enviar jóvenes de su seno a estos centros esta- <*3*> bleciendo casas en donde estuvieran recogidos bajo vigilancia. Sabido es que S. Ignacio de Loyola enviaba allí a los jóvenes más distinguidos de la Compañía en España.
Tal era el entusiasmo por la fundación de estas Universidades en España en vista de los resultados que produjeron, que no sólo fundó ésas, sino que en esto le movió a establecer otras fuera, como la de Braga.
* * *
(escrito al margen):
si bien más de una vez impulsados por el amor propio.
* * *
Y buen testimonio es la de Bolonia en esta Italia, en donde todavía hoy son reconocidos los grados eclesiásticos y civiles obtenidos en ella, si bien es escaso el resultado por estar administrados por manos laicas y perdieron sus grandes fondos, legados por nuestros mayores.
Además el celo de nuestros mayores logra otros centros. Cervera.
Además de estos centros y antes que ellos establecen los de París, a donde iban muchos españoles. <*4*>
Roma sintió también esta necesidad y a S. Ignacio se debe - Más los españoles no se iban porque lo tenían en España. Luego siguen [?] [?] [?]
A estos centros afluían jóvenes de todas las naciones según la importancia o renombre que adquiriesen.
Ventajas de esos centros.
1.º Lo escogido de su profesorado, que no habría podido obtenerse en centros pequeños.
Eran por oposición - y todos los Institutos se lo disputaban, porque era una gloria para ellos aquellas honrosas cátedras.
Tenían la inmutabilidad, lo cual hacía que no veían más que la ciencia, sin otras distracciones y ocupaciones - y la experiencia y ejercicio los hacía incomparables en sus métodos .......
Cano - Laynez - Fr. Luis de León con sus cinco mil estudiantes, ¿quién no ve la ventaja que estos centros podían ofrecer bajo este solo aspecto? Deza, epitafio.
2.º Esos centros eran focos de luz, y centros de consulta. A ellos se sujetaban muchas de las cuestiones que brotaban en aquellos siglos de novedades, y su parecer tenía mucha autoridad - y de su seno se elegían los que debían fallar muchas cuestiones sobre doctrina - Que si bien en algunas ocasiones estaban sujetos a las miserias inherentes a todo Instituto humano pero que lo
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 65, págs. 1-10
no por eso dejaba de producir grandes bienes con la luz que brotaba de sus discusiones y aquella lucha de ciencia si bien mezclada con el amor propio de centro.
3.º Era un lazo - Allí se comunican los de diferentes diócesis - de diferentes Institutos - y se muestran el afecto - Recuerdo que el P. [?] aún nombraba con afecto al P. Ríus.
La unidad de métodos y criterios calcados en la experiencia.
- Roma -
- A estos centros, pues, acudían los jóvenes de toda España, sobre todo para los estudios eclesiásticos, y tales eran los que se llamaban Colegios, en donde se educaban los mismos bajo sus respectivos Superiores. Y tal es en este concepto lo que significa un Colegio en Roma - y concretándolo a nuestro caso tal es lo que significa un Colegio español, la reunión de jóvenes españoles.
Desaparición de las Universidades.
Así estaban florecientes nuestros establecimientos de enseñanza, con más o menos celebridad [?] [?] [?] [?] hasta que la [?] liberal de España asestó sus tiros a esos centros, logrando al fin su desaparición, y falseándolos con doctrinas regalistas, transformándolos en otros centros puramente civiles, en donde querían continuar las cátedras de Teología y Derecho Canónico - Fortuna que las discordias civiles no dejaron solidar aquel estado peligroso para <*2*> las ciencias eclesiásticas - y estado de la Iglesia en España, rotas casi las relaciones con la Santa Sede, es [?] a los Prelados, los cuales, apenas pasadas aquellas azarosas circunstancias, apresuraron por medio del Concordato de 1851, a emancipar la enseñanza eclesiástica de la tutela del Estado, replegándola en sus Seminarios y haciendo que se estableciesen los centrales para conferir los grados académicos hasta que pudiera hacerse algo más en este punto.
Mas estos centrales no tuvieron otro resultado que el de conferir estos grados, no produciendo ningún movimiento de estudios de las otras diócesis hacia aquellos centros y por lo tanto no vinieron a sustituir bajo ningún concepto el esplendor ni los resultados saludables de los antiguos centros.
Deseo de los antiguos centros.
Y así iba continuando, y los pobres resultados y los gérmenes de ideas y no sin sentirse, aunque latente el deseo de la restauración de aquellos centros e imitar lo que estaban procurando ya otras naciones - el establecimiento de Universidades Católicas, sobre todo eclesiásticas. <*3*>
Y en vista de las deficiencias de la civil lo mismo en las Universidades que en los otros establecimientos de 2.º Enseñanza, y de la [?] que iban inspirando a los hombres las ideas de [?] que la impiedad lograba ir introduciendo en los centros oficiales docentes empezó o a dejarse sentir entre los católicos el deseo de una restauración de los antiguos centros como lo venían promoviendo ya algunas naciones.
Este deseo iba mostrándose en escritos en Congresos Católicos y otras manifestaciones del sentimiento católico sin que se viera por esto medio de poderlo realizar.
Recuerdo que en el año pasado en el Congreso de Zaragoza se propuso la idea de una Universidad Católica idea que a todos halagaba.
Mas desde luego empezó la divergencia abogando unos que ésta debía establecerse en Salamanca evocando las glorias de este antiguo centro. El claustro de Alcalá ofrecía gratuitamente la enseñanza, si [se] estableciese en este punto. Muchos no querían se prescindiese de Madrid como el punto más céntrico y de mayores elementos para ciertos conocimientos jurídicos en la mayor parte de las facultades, idea que otros combatían fuertemente por los inconvenientes de la vida cara y peligros para la juventud. Aparte de esto <*4*> todos comprendían cualquiera que fuese la solución del punto se tropezaría con la insuficiencia de medios materiales pues no podían esperarlos del gobierno ni se veía una forma de poderlos reunir.
Todas estas circunstancias producían la desconfianza y el desaliento para la resolución de cualquier proyecto en este sentido. No había pues ni las hay por hoy esperanzas de lograrse aquel objeto. Por otra parte en cuanto a los estudios eclesiásticos aunque algunos Prelados hubieran mirado con complacencia la restauración de aquellos centros docentes a los cuales habían pertenecido todavía no obstante
Por otra parte.
Aparte de esto
No dejaba tampoco de estar latente entre los Prelados el deseo de alguno de los antiguos centros para mandar a algunos de sus alumnos distinguidos deseo que no dejaba de mostrarse en algunas de sus reuniones.
Pero la independencia en que se encontraban respecto a la enseñanza en sus propios seminarios envanecidos unos con la enseñanza y educación que creen insuperables las dificultades mismas de un acuerdo respecto a puntos dirección profesorado. Tanto es así que D. B. (enito) Sanz [y Forés] quería seminarios centrales y se le objetaba por el profesorado. Otros como Salamanca. No dejaban de aducir que había un medio. Por otra parte los Prelados aunque no dejaban de ver el bien que debía producir la realización de aquel pensamiento en favor de la juventud ya que algunos quizás <*5*> hubiesen mirado con complacencia la restauración - alguno de aquellos centros en los cuales habían ellos hecho sus estudios (que ellos habían alcanzado y en los cuales habían hecho sus estudios, y enviar a los mismos los más distinguidos alumnos, con todo sentían muchos más bien el deseo lantente también de centros mayores exclusivamente eclesiásticos y se iba mostrando así mismo en sus concurrencias y reuniones.
Pero mediaban las mismas divergencias y veían difícil un acuerdo común y aun los medios para realizarlo, pues el asunto hubiera continuado en lo mismo y hubieran así continuado, no adivinando o más bien tal vez por ciertas preocupaciones, prevenidos por ciertas preocupaciones que podían lograr sin gravámenes el mismo resultado, enviándolos a los centros de Roma que si no era Español no podía decirse que fuera extranjero.
Mas la Santa Sede que conocido muy bien el estado de los Seminarios de España y que deseaba se asociara al movimiento, que hacia los estudios en Roma de los jóvenes levitas se iba produciendo en otras naciones, no dejó de llamar la atención de los Prelados españoles. De aquí que ya Pío IX que no [sólo] impulsó este movimiento sino que logró la fundación del Colegio Pío Latino Americano, aprovechaba las ocasiones para ir indicando [a los] Obispos de España la conveniencia de un establecimiento análogo, y luego continuó León XIII apremiándoles con más insistencia. Recuerdo a este propósito que <*6*> según oí de labios del P. Llevaneras que el año 86 asistió a una audiencia que León XIII había concedido a unos Obispos españoles y durante la cual el Papa no les habló de otra cosa que de la conveniencia de enviar jóvenes a estudiar la Teología en Roma, puesto que la Historia enseñaba que los españoles tenían cierta disposición nativa para dichos estudios, a cuyas excitaciones apenas contestaron sólo alguno que otro (de) los Prelados [que] oponían las pobrezas de las diócesis y de los alumnos. Sin duda por efecto de estas mismas excitaciones hubo un Prelado (el Sr. Calvo Valero) que resolvió ensayar la fundación de una casa Seminario enviando a Roma nueve alumnos bajo la dirección y cuidado de un canónigo pidiendo la bendición del Padre Santo y dando a la publicidad y cuenta al Episcopado de dicha bendición y haciendo un llamamiento al mismo para que se realizaran los deseos de la Santa Sede, mas no encontró eco y fracasó la empresa, así como otras que se intentaban.
¿Cuáles son las causas?
Cuáles sean las causas del retraímiento de los Prelados, a pesar de las buenas disposiciones de algunos?
En la audiencia que el antedicho Sr. Calvo tuvo con el Papa y en la cual le expuso su pensamiento de Seminario Español en Roma le indicó como consta de documento impreso que poseemos y que tuvo la franqueza de circular impresos a los mismos Prelados, los reparos que algunos de éstos oponían al pensamiento; éstos eran de que ... a los cuales contestó [?] [?] <*7*> tranquilos y aun envanecidos a pesar de lo convencidos que estaban los Prelados,
Y a pesar de lo envanecidos que estaban algunos Prelados, no dejoles de incitar y estaba latente el deseo - pero cuando se iba mostrando - en asambleas, en congresos y otras manifestaciones sin que se viera posibilidad de [?] Viendo entre otras que el año pasado en el Congreso de Zaragoza se suscitó la idea de una Universidad Católica que todos hubieran deseado, pero que desde su enunciación preveyó la dificultad - sólo la pregunta del punto dónde se debía radicar ya ocasionó la manzana de la discordia evocando las glorias de Salamanca - el Claustro de Alcalá de Henares ofrecía su enseñanza gratuitamente. Los más no querían se prescindiese de Madrid como centro de más elementos, otros le combatían de todos modos, todos comprendían que cualquiera que fuese la solución debía tropezarse con los medios materiales lo cual desalentaba la resolución de cualquier propósito.
Y los Prelados no llegaban a comprender que había un medio sencillísimo para lograr obtener un centro que sin gravamen para su fundación podía sustituir con ventaja los antiguos centros eclesiásticos de España, esto es, los centros de Roma - que no debía ser [?] [?]
Mas lo que ellos no veían ni comprendían, <*8*> la Santa Sede que no ignoraba el estado de muchos Seminarios de España que deseaba asociar al movimiento que hacia los estudios de Roma iba produciéndose en otras naciones - de aquí es que ya Pío IX durante su Pontificado (sólo algunos individuos expulsados) promovió este movimiento y el Colegio (Pío Latino Americano) dejó de ir indicando a los Prelados españoles la conveniencia de enviar jóvenes a Roma y León XIII insistió en todas ocasiones en inculcarles - Según el P. Llavaneras estaba apenado de ver la mente de algunos Prelados y como se [?] otros.
A consecuencia de estos indicios e insistencias no faltó Prelado, el Sr. Calvo que se lanzó [a fundar un] Seminario Español y le abandonaron - [?] sacerdotes -
Y todas otras tentativas de Seminario amenazaban fracasar por razones que no son del caso exponer, por la dificultad de escoger quien los dirigiera, por la divergencia que habría mediado respecto a la dirección y faltando la base de una entidad que quisiera encargarse del cuidado de los alumnos y que fuese de aceptación general - en vista de esto el Papa estaba casi resuelto a obligar a los Prelados.
Por qué no se hizo.
A consecuencia de aquellas insistencias y por efecto de una peregrinación del 85 un joven Prelado (el Sr. Calvo se resolvió a mover la empresa de un Seminario en Roma haciendo llamamiento a los demás Prelados (dio a la publicidad) y presentó <*9*> y pidió al Papa la bendición sin que él por ello dejase de favorecer el proyecto, viéndose abandonado en la empresa de casi todos los Prelados.
Cuáles eran las causas del retraímiento de los Prelados, muchas se asignan y algunas de ellas tuvo la franqueza de delatarlas al Papa dicho Prelado en documento que circuló a los Obispos, y que conservamos.
Estas eran que
El Papa contestó
Ciertamente eran fútiles a pesar de que nosotros las tuvimos que oir de muchos y rebatirlas. Porque -
Pero aún no atinó las verdaderas en mi concepto. En mi concepto, sin dejar de reconocer la verdad de estas causas parciales y aun justas, creo que eran otras de más [?] 1.º y principal es que los españoles somos <*10*> hoy así ...
No se creaba la atmósfera de cómo convenía.
y en 2.º lugar en mi concepto también, la dificultad que primeramente debía ocurrir, en que debía tropezarse de convenirse los Prelados en el modo; para que conviniesen para una verdadera conveniencia en la forma y modo de establecer un Seminario, ya por saber quienes habrán de ser los iniciadores y por la dificultad de una entidad sacerdotal o religiosa que por aprobación general fuese para cuidar de los chicos, y mucho menos por personal o sacerdotes particulares y así continuaba la cosa y hubiera continuado a pesar de que León XIII estaba a punto.
Desconocedores de la historia [?] cuando el Señor hace dos años, y raíz de la Institución de nuestra Hermandad, nos inspiró el pensamiento de una modesta Casa en Roma para los alumnos que quisieran venir si los Prelados insdistintamente y sin unidad de conveniencias se quisieran confiarnos.
No es mi ánimo referir las [?]
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 66, págs. 1-4
Y perdonadme todos esas prolijas disgresiones.
Y basta de estas prolijas disgresiones que vosotros me perdonaréis, pues las he expuesto para que comprendáis así lo que son y significan los estudios en estos centros. Y hoy en particular los de Roma y las ventajas que pueden reportaros, y sean éstas en vosotros un motivo, un estímulo para aprovecharlas y agradecer el beneficio que Dios ha hecho de poderlas aprovechar -
Qué significa el Colegio de S. José en Roma.
Y volvamos al objeto principal que me había propuesto e indicado al principio de estas consideraciones.
Qué significa el Colegio de S. José en Roma.
Ya dije lo que es un Colegio, que no era un centro de [?] sino la reunión de varios jóvenes para que en vida común y una vida reglamentada puedan ... Se dedican al <*2*> estudio, concurriendo a los centros docentes para recibir la enseñanza eclesiástica.
Es pues como internado de Seminario, ni más ni menos, puesto que en el Seminario es muy distinto el internado del cuerpo docente al cual acuden los externos sin estar bajo la disciplina (del) internado.
Esto es pues cualquiera de los colegios de Roma, y esto sería si se hubiera [?] un Seminario oficial, o cualquier otro Colegio que otros jóvenes individualmente hubieran querido y aun pueda establecer con el tiempo, aparte de éste.
Pero este Colegio de S. José significa más que un simple colegio, que un internado de Seminario, que un Colegio Español.
Si se hubiera [?] un Seminario por los Prelados y se nos hubiese ofrecido la dirección no nos hubiera satisfecho ni causado la satisfacción que nos causa ahora.
Si sólo hubiéramos intentado un Seminario Español obra laudable hubiera sido, pero no hubiese producido en nosotros el entusiasmo que nos ha animado a soportar tantos desvelos, obstáculos y fatigas como hemos tenido que vencer.
La Obra del Colegio Español en Roma significa y entraña mayores fines aún para nosotros y para la gloria de Dios y debe tener <*3*> otros resultados para vosotros.
Porque ¿qué es un Seminario? el internado de un Seminario es un establecimiento oficial como cualquier otro fuera del fin (lo que le especifica) de la carrera eclesiástica.
Por lo demás pagan sus cuotas o las obtienen para que se les alimente y dé instrucción y se les forme; pero los que los dirigen no forman entre sí un ente que los una (no queda lazo) con otro lazo que el de superiores e inferiores: son individuos que aceptaron este cargo con más o menos vocación para ello, y lo cumplen en conciencia y con celo y por deber: es como un encargo o más bien un quasi contrato: y después de cumplido y terminada la carrera no quedan entre ellos otras relaciones que las de protección o amistad que algunos podrían ya tener durante la carrera con algunos de sus individuos y el buen recuerdo de haber sido sus maestros o directrices, y esto sucede aun con los superiores que forman y tienen el carácter de institución. Si sólo nos hubiéramos propuesto fundar una casa seminario, hubiera sido una empresa de celo, sí, pero acompañada de ciertos cálculos materiales indispensables (con los cuales) no hemos contado, y lo hubiera podido hacer cualquiera.
Si hubiera tanteado individualmente a los Obispos, por si podía contarse con la seguridad de algunos, dejando a costa suya los gastos respectivos, <*4*> y luego hacer un llamamiento a los seminaristas y si se contaba con número suficiente, adelante; se pasa adelante sin temor de procurar alguno teniendo que ofrecer nosotros más que el trabajo de la dirección (si podíamos y sino lo hubiéramos abandonado) y si mediaba la esperanza de no perder en ello, nos hubiéramos aventurado aunque fuera exponiéndonos a un fracaso, pero siempre limitándonos a lo más a aquel número mayor o más reducido se nos asegurase. Esto repito no hubiese [?] [?] nuestras ilusiones. ¿Qué significa pues nuestra empresa? el Colegio de S. José tiene origen y otra institución, base y objeto mayor y persigue objetos más altos por parte de nosotros y por lo mismo entraña para vosotros un carácter particular; resulta que el agregaros vosotros a él desde el momento que pertenecéis a él, al acoplaros, al inscribiros, adquirís un carácter y os (y de parte de vosotros desde el momento en que inscribís en él recibís un carácter muy distinto del de meros individuos de internado y por lo tanto contraéis nuevos deberes y se espera de vosotros otros resultados.
Su naturaleza y objeto. El Colegio Español de S. José es fruto de una Institución - de nuestra Hermandad de S.O.D.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 67, págs. 1-2
Aunque este noble deseo de restauración de Universidades católicas, que emancipara la ciencia de los centros oficiales por el bien que podría reportar a toda la juventud, estaba arraigado en todos, fieles y Prelados, y algunos de éstos que habían alcanzado, y aun asistido ... podían mirarlo con complacencia, y hasta podía halagarles el enviar allí a sus alumnos más distinguidos, con todo, los tiempos habían cambiado, y la mayor parte no podía menos de inclinarse a procurar, sin perjuicio de contribuir a la fundación de una Universidad civil católica, a procurar promover la de centros exclusivamente eclesiásticos para sus alumnos, para librarles de los inconvenientes que siempre ofrece la reunión de jóvenes de otras carreras en un establecimiento eclesiástico.
No obstante, aunque esta noble aspiración de restauración de alguna Universidad católica para emancipar la enseñanza de los centros oficiales para bien de la juventud, estaba arraigada en todos los corazones de fieles y Prelados, y alguno de éstos hubiera mirado con complacencia y les podía halagar la idea de poder enviar algunos de sus más distinguidos alumnos a alguno de los centros en los cuales hubiera estado y habría prometido, y alguno de éstos hubiera mirado con complacencia y halagado la idea de la restauración de uno de esos centros que ellos habían alcanzado y frecuentado todavía, a fin de enviar allí sus más distinguidos alumnos, que fuesen más que los centrales, libres de inconvenientes que ofrece la reunión de jóvenes de distinta carrera, sin perjuicio ... <*2*>
Pero surgían luego análogas divergencias y se veían las dificultades de un acuerdo común; suponiendo aun que no faltaran los medios materiales.
Y que tuvo el ánimo para enviar a los Prelados.
Vista la historia de nuestra santa tentativa. Explicadas las ventajas que llevan en sí los grandes centros, creo no deber terminar estas consideraciones, y las ventajas mayores ...
Este deseo de muchos Prelados se iba desarrollando, para pensar en el establecimiento, de procurar algún centro eclesiástico, para mayor extensión de los estudios y más eficaces que los centrales.
Con más extensión.
Al contrario: el modo de pensar de Roma, dado a conocer luego en revistas y (con la facilidad de la prensa) pone en guardia.
Y todos fijan la mirada en ellos.
Y previne toda otra opinión, aun en asuntos no resueltos, v. g. sobre el Corazón de Jesús.
Aparte del interés que en las actuales circunstancias le mueve a procurar se allegue a su alrededor el mayor número posible de intereses que manifiesten y sean prueba ante la nación italiana y ante el mundo que Roma vive del catolicismo, y que sin el Papa no habría vida.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 68, págs. 1-2.
Además aunque este noble deseo de restauración de alguna Universidad católica, en bien de la juventud a fin de emancipar la enseñanza de los centros oficiales, estaba arraigado en el corazón de todos fieles y Prelados, y a alguno de éstos halagara la idea de poder enviar a los alumnos más distinguidos a uno de esos centros, cuyo modo de ser habían alcanzado y tal vez pertenecido, con todo los tiempos habían cambiado, y casi todos los Prelados (sin perjuicio de querer contribuir a la fundación de una Universidad civil católica) no podían menos de inclinarse a promover la fundación de grandes centros exclusivamente eclesiásticos, con estudios más vastos que los de los Seminarios centrales, para librar así a sus alumnos de los inconvenientes que siempre ofrece la reunión de jóvenes de distinta carrera que la eclesiástica.
Este deseo de los Prelados se iba manifestando de varios modos y aun en sus reuniones más generales en los Congresos católicos; pero surgían análogas divergencias, y se veía difícil un acuerdo común aun suponiendo tener los medios para realizarlo.
Y así <*2*> continuaba la expectación, no adivinando (tal vez por preocupaciones de nacionalidad) que sin grande esfuerzo ni gravámenes, podían lograr el mismo resultado, enviando sus alumnos a los centros de Roma, que sin ser españoles no podía decirse que eran extranjeros.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 69, págs. 1-2
Salvum fac populum tuum, Domine.
Salva a tu pueblo, a esa Roma pecadora.
Benedic hereditati tua.
Objeto de vuestras paternales miradas.
A esta Roma, que muy bien puede exclamar: Non feci taliter omni nationi. Que la ha constituido centro del Catolicismo, asiento de su Vicario, teatro de tantas virtudes y de tantos ejemplos; y no obstante se ha sujetado voluntariamente al imperio de la revolución, que la empobrece y esclaviza, y ha desterrado el culto externo de Jesús Sacramentado; a esta Roma, Señor, a este pueblo tuyo sálvalo.
Salva a tu pueblo español, campo escogido también de tus gracias, santificado por las plantas de tu Madre benditísima; a esa España, un día dueña de dos mundos y propagadora de vuestra gloria, y que hoy es escarnio de las naciones por haber abandonado los caminos de la fe. Salvum fac: Sálvala, Señor, a nuestra Patria. <*2*>
Et benedic hereditati tuae: y a esta heredad tuya, a este huerto de vocaciones y plantel de tus Operarios.
Vos sabéis que esta Obra ha brotado de vuestro Corazón Sacramentado.
Respice, pues, de coelo: mira desde el cielo, et vide et visita vineam istam, quam plantavit dextera tua, et perfice eam.
Et rege eos, y regid, Señor, todos estos colegiales, et extolle illos, y levántalos al ejercicio de todas las virtudes, para que puedan ser vuestros eternos servidores.
Per singulos dies bendecimus te. Aquí os bendecimos y tendremos todos los días, y alabaremos vuestro nombre.
Fiat misericordia tua, Domine, super nos, pues, in te Domine speravi, y no seremos confundidos jamás.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 70, págs. 1-2
Cómo no esperar gracias abundantes de ese Corazón Sacramentado, que ha venido a habitar con nosotros, y se ha colocado en este tabernáculo como fuente de aguas vivas?
Al pensar en este momento que estamos en Roma; al contemplar los destinos de esta Roma; al ver los numerosos Colegios, a donde acuden tantas diócesis y diócesis, paréceme que el Señor repite sobre esta ciudad y sobre vosotros, aquellas palabras del Profeta Isaías a Jerusalén: Surge, illumina: Jerusalem: Levanta tus ojos, oh! Roma! Omnes isti congregati sunt: todos éstos han sido reunidos. Filii tui de longe venient: tus hijos acuden de <*2*> lejos.
Quién sabe si en la mente del Profeta, al hablar sobre Jerusalén, quiso figurarse en ella, la Jerusalén verdadera, la Iglesia, y sintetizarla en la capital del mundo católico, esto es, en Roma!
Quién sabe, si en aquellas visiones y éxtasis del Profeta se le presentaba la vista de vosotros, que en su época era España el país más lejano!
Oh! muy bien puedo decir yo a Jesús Sacramentado en este día: Leva oculos tuos, et vide: Levanta tus ojos, Señor, y mira: Omnes isti congregati sunt.
Filii tui de longe venient.
Han venido dejando su patria y sus familias, por tu gloria.
Venient tibi: para Ti, Señor, para ser un día pregoneros de tus glorias, y los defensores de tus derechos.
Venient tibi: para Ti, a fin de trabajar y traer almas a tu Corazón. Bendícenos, pues, Oh Jesús mío! y haced que crezca el número y se dilate el nombre de nuestra Patria; y aquí....
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 71, págs. 1-12
Mis amados en el Señor: Aunque en estos tres días que dedicamos a ciertos ejercicios, que no pueden llamarse tales, sino más bien días de recogimiento y como preparación a los grandes misterios que la Iglesia va a celebrar; aunque en estos días, digo, estas pláticas que deseo haceros en esta hora parece serían más propias para asuntos piadosos, no obstante, como quiera que tal vez no tengamos ratos tan libres como éstos, porque no deseo estorbaros en vuestros estudios, prefiero exponeros en estos días algunas ideas, que no dejarán de interesaros, y que son necesarias para mí y para vosotros. Para mí para descargar un deber; para vosotros, porque os sirvan de regla y de norma durante vuestra estancia en Roma. Quiero hablaros de lo que significa nuestra venida, los deberes que os impone el ser miembros del primero y único Colegio Español en Roma, y las reglas que debéis observar para cumplir la misión que Dios quiere confiaros con haberos elegido a ser los primeros.
Y al pensar que estamos aquí ya; que es un hecho la iniciación de esta Obra tanto tiempo deseada, al <*2*> mismo tiempo combatida y amasada con sudores y fatigas y sufrimientos; al pensar que tenemos aquí el primer núcleo de jóvenes españoles, venido de lejanas tierras, no puedo menos de enviaros un saludo, a nombre de Roma y a nombre de nuestra Patria.
A nombre de Roma. Cuando en estos días pasados, pensando en los destinos de esta Roma, en los diferentes Colegios que aquí anidan, y al veros a vosotros venir a residir en ella, me parecía que el Señor repetía sobre esta ciudad y sobre nosotros aquellas palabras del Profeta Isaías que dirigía a Jerusalén, anunciándole sus futuras glorias:
Surge Jerusalén, le decía el Profeta, la gloria de Dios te inunda, Leva oculos tuos et vide. Levanta tus ojos y mira. Omnes isti congregati sunt; todos éstos te han sido reunidos; filii tui de longe venient: tus hijos vendrán de lejos.
Quién sabe si en la mente del Profeta, y al hablar sobre su Jerusalén, quería figurar en ella la Jerusalén verdadera, la Iglesia, y sintetizarla en la capital del mundo católico, esto [es], en Roma!
Quién sabe si en aquellos éxtasis y visiones del Profeta, se presentaba la vista de vosotros, que en su época era España el país más lejano! Muy bien puedo saludaros a vosotros en nombre de Roma, que gozosa se complace en ver cumplidos en ella por medio de vosotros el anuncio del Profeta.
Y os saludo también a nombre de España, de cuya patria os habéis despedido para <*3*> representarla aquí en vuestros estudios por medio del primero y único Colegio hasta hoy que concurre a esta Universidad, y esto después de tres siglos en que [se] inició el movimiento de Colegios a Roma.
Si me fuera permitido parodiar a Napoleón, cuando habiendo llevado sus tropas a las pirámides de Egipto, les decía a los franceses para animarles en las fatigas de aquella expedición: Soldados, cuarenta siglos os están mirando y esperando desde esas alturas, os diría: jóvenes españoles, muchos años os están esperando y mirando desde estos muros, esperando que viniérais.
Os saludo, pues, en nombre de Roma y de España, como primicias que sois de nuestra Patria.
Y supuesto este saludo ...
Qué significa, pues, nuestra venida a Roma? Qué representa el establecimiento de un Colegio de S. José?
Al pensar que entre las varias intentonas que se habían hecho para la realización de un Colegio español en esta capital, todas habían fracasado, sin saberlo nosotros, y que es un hecho el nuestro, me ha parecido que Dios no quería un Seminario meramente, sino un Colegio de S. José.
Qué diferencia hay, pues? y qué significa un Colegio de S. José en Roma?
El establecimiento de un Colegio en Roma, en general, si bien se considera, no es sino la realización de lo <*4*> que se hacía antiguamente, o hace poco, en España, y antes tal vez que en ninguna otra nación; esto es, enviar a los grandes centros de enseñanza jóvenes de todas las naciones.
No sé [si] sabéis que antes de la revolución española, antes de la exclaustración, pocos años atrás, teníamos Universidades con los estudios eclesiásticos y civiles: Alcalá, Salamanca, Praga en Portugal.
En el extranjero, París, Lovaina. [A] París iban muchos españoles.
En Cataluña además Cervera.
Tal era el espíritu de estos centros, que España hasta fundó en Bolonia, donde hoy se ganan grados como en España, y grandes fondos.
Pues bien: a estos centros se enviaban los distinguidos.
Yo recuerdo a Rosell y Manero.
Se fundaron becas.
Los Colegios enviaban. Jesuitas. Trinitarios. Recuerdo que S. Ignacio ...
Ventajas: El esmero en sus profesores. Fray Luis de León. Salamanca, Laynez; eran por oposición e inmortalizaban sus nombres.
Centros de consultas.
Unidad de doctrina y de métodos; quizás excesiva; porque si en algunas cuestiones nuevas erróneas se infiltraban. El mismo sistema. En España excesiva variedad.
Ultimamente, era como un lazo de unión entre los alumnos de toda España, que se creaban relaciones.
Yo recuerdo como el P. Martín me preguntaba sobre algunos franciscanos, P. Ruiz.
Así estaba hasta que la revolución liberal de España lo quitó. Fundó Universidades civiles y aun eclesiásticas. Pero los obispos se apartaron y no quisieron fueran allí.
Historia en Roma de Colegios.
Roma, con todo, no era la más distinguida. Quien <*5*> impulsó el movimiento de estudios en Roma, fue un español: S. Ignacio. Colegio Romano.
Colegio Germánico, y luego ... ya lo véis. ¡Cuántos Colegios!
Pero claro es la España no tenía tanta necesidad, y no siguió.
* * *
Pero hoy desaparecidas las Universidades, qué sucede en España? Un galimatías. Cada Rector establece cátedras o quita; de modo que no hay dos Seminarios que enseñen lo mismo. Las cátedras en algunos de estos Seminarios van a manos de jóvenes. No son piezas colativas; no tienen porvenir; y en muchos flojísima la enseñanza; y si la tienen algunos buena, v. g. Tortosa, es accidental, depende de circunstancias.
De aquí, es que hace tiempo se siente la necesidad de esos centros. Congreso de Zaragoza sobre si sería Madrid, Alcalá.
De aquí es que en vista del desorden de asignaturas y del estado de [los] Seminarios en España, Pío IX, León XIII, pública y privadamente, a los Obispos. Me lo contaba el P. Calasanz. Palabras notables de Pío IX.
Intentonas del Obispo de Cádiz.
* * *
Por qué no se hizo? Algunos creen que es porque los Obispos envanecidos con el nombre antiguo de España, creen que se enseña mejor.
Otros que temen el espíritu italiano.
Otros que se envanecerán los alumnos. El Obispo a Coadjutor en seguida.
Otros la distancia.
Y me parece que no ha <*6*> sido nada de esto, sino que los españoles somos así. No tenemos el espíritu de acción y propaganda. Quién viaja a España? Somos hoy indolentes. No tenemos el espíritu de ambición santa de los antiguos, y así nos estamos.
No se daba un impulso, y quedábamos estacionados. Y en prueba de que sólo es ésta la causa, cómo es que Francia a pesar de tener también Seminarios mayores y menores tiene Colegios? Cómo es que los tiene Italia?
En cuanto al espíritu italiano, qué significa esto?
En cuanto a la vanidad, qué, y los otros de otras naciones?
Y la distancia? Pues antes iban a Madrid, a Alcalá, a Salamanca. D. Bruno Campos. Más lejos que de Roma.
Anécdota y palabras de León XIII al Obispo de Cádiz.
* * *
No siento, pues, nada de esto, suprimidos los centros de España. Dificultad de que se establezcan por la falta de dinero, y porque cada uno lo quiere para sí; era necesario; tan necesario que el Papa iba a dar un golpe obligando a los Obispos españoles, sacándolo del fondo de reservas.
En vista de la necesidad, el Señor nos sugirió la idea hace dos años.
No puedo contar la historia de las peripecias de este proyecto. He aquí pues, lo que significa un Colegio en Roma. Continuar las antiguas tradiciones. Quizás no sea el único nuestro colegio.
Si logramos imprimir movimiento, tal vez se establezcan otros. Ejemplo de la Francia. P.P. del Espíritu Santo. <*7*>
Lo que significa un Colegio de S. José
Ahora bien: Si en general eran necesarios centros en Roma de españoles, qué viene a ser nuestro Centro? Pues nuestro Colegio ha de ser más que un centro de estudios. Ha de ser más que un Seminario español.
Si no tuviera que ser el Colegio de Vocaciones de S. José más que un Seminario español, se me iría toda la ilusión.
Porque ya sabemos lo que es un Seminario.
Un Seminario es una reunión de jóvenes que se sienten llamados al Sacerdocio; pagan allí sus cuotas para que se les dé alimento, pagan sus matrículas, tienen sus Superiores que han de aceptar este cargo con más o menos vocación, que cumplen dicho encargo en conciencia. Es como un cuasi contrato: ellos dan por una parte, y los Superiores corresponden por deber.
Se instruyen, pues, allí, y después no queda y ningún lazo, porque el contrato ha concluido. Si no tuviera que ser, pues, nuestra Obra aquí] ni tener] otro carácter que el de una casa Seminario, perdería toda la ilusión. No lo hubiéramos hecho. Que lo haga cualquier otro. Sería cuestión de una empresa de celo, sí, pero con cierto carácter mercantil. Se vería si podía sostenerse, y adelante, y nada más. Se vería si los Obispos enviaban algunos [alumnos] y a cuenta de dichos Obispos todos los gastos y adelante; y este proyecto estaría en peligro de fracasar. Se limitarían a un número reducido. No sólo no nos produciría ilusión, sino que casi no vería resultados. Esto no sería ni significaría el Colegio de S. José. Seminarios de España.
Qué significa, pues, el Colegio de S. José? Pues el <*8*> Colegio es otra cosa y tiene otros fines y otros resultados:
1.º El producir un movimiento de estudios hacia Roma. No hemos de contentarnos con el número que exijan nuestros fondos, sino el admitir cuantos el Señor nos señale con su dedo para venir, tengan o no medios.
2.º El Colegio de S. José en Roma tiene el mismo fin y el mismo espíritu de los Colegios de Vocaciones de España: cooperar a los designios de Dios, apoyando las vocaciones que necesiten de alientos y de ayudas.
3.º El Colegio de S. José tendrá celo para animar a venir a Roma a los que puedan sostenerse por sí mismos, pero que aisladamente y de por sí, a pesar de estos medios, no podrían ni sabrían realizarlo. Es decir, que aun para estos será un sostén, un refugio.
4.º
5.º Pero sobre todo, y más que todo y por encima de todo, el Colegio de S. José es y debe ser la reunión en Roma, como el único punto céntrico de jóvenes de todas las diócesis de España, que aquí se conocerán y formarán luego un lazo de santa fraternidad para trabajar luego de mancomún por la gloria de Dios, bajo la mano de los Sacerdotes Operarios, en todos los intereses de Jesús. Ha de formarse de los Colegios de S. José un apostolado para todas las obras convenientes en las Parroquias. Ha de <*9*> ser el Colegio el plantel y núcleo de verdaderos Operarios auxiliares, confederados con nuestra acción, que ha de remover la España.
Cuando de aquí a unos años, si Jesús lo bendice, nuestros sacerdotes Operarios tengan desparramados en las diócesis de España, muchos tal vez centenares de jóvenes formados en el espíritu de propaganda y reparación, toda obra de gloria de Dios será fácil. Un aviso, una voz de alerta, una invitación será bastante para promover en España cualquier Obra que se proponga o indique, o sea necesaria, o sea expuesta por el Papa.
Y como la unión hace la fuerza, esta unión producirá milagros de gloria de Dios y de bien de las almas.
Por qué se empiezan proyectos saludables, y desaparecen? Porque no hay unidad.
Esta unidad de acción la hará nuestra Obra. Los que salgan de aquí no sólo estarán unidos con el lazo de afecto a nosotros, sino unidos entre sí, y sus relaciones continuarán, y se animarán.
Este apostolado en los jóvenes de España pretendemos. Estos frutos de gloria de Dios queremos para las diócesis de España, sobre todo con el fomento del amor hacia Jesús Sacramentado, que vivificará la empresa.
Sin estos resultados no me haría la ilusión esta empresa.
Sólo con esta idea hacemos los sacrificios <*10*> que hacemos. Sacrificios que son mayores de los que podéis pensar. No sólo nos hemos consagrado al bien de la juventud del sacerdocio, abandonando todo objeto, y aun el mismo porvenir de la carrera, eclesiástica, que hubiera podido ser más o menos brillante, pero siempre brillante, aun en el sentido bueno, sino que si os contáramos fatigas, trabajos y aun humillaciones que estamos pasando estos mismos días en las antesalas ... y que ni sabrán ni agradecerán los venideros ... que sólo nos impulsa hacer de vosotros hijos y apóstoles. Eso debe ser el Colegio de S. José.
Y me he apresurado a exponerlo a vosotros, ya que sois las primicias, y deseo que os fijéis, y deseo se fijen los Superiores que vayan viniendo.
Si Jesús bendice nuestra Obra, y el año que viene puedo venir por 7.º vez a Roma para visitar el Colegio, será con el principal fin de que se penetren bien, los que vengan, de la grande misión que tienen que llenar al cobijarse bajo el manto de S. José en el Colegio de su nombre. Pero, repito, vosotros debéis penetraros e irlo transmitiendo por tradición. Los que no posean este espíritu de apostolado, que no vengan a ser Reparadores.
Deberes que impone el ser colegial de S. José en Roma.
Ahora bien: supuesto que tal es el objeto, fin y <*11*> espíritu de la fundación del Colegio de S. José en Roma, cualquiera que sea la fase que tome, ¿qué deberes impone a los que se asocien a esta empresa? ¿Qué sentimientos deben tener los Colegiales de S. José? ¿Qué obligaciones adquieren?
1.º La obligación de tener un afecto filial a la Obra. Como he dicho antes, esto no es un Seminario. Somos, sí, y formamos una familia con los alumnos.
Quien al venir aquí creyere que viene a un Seminario, se equivoca. No somos meramente unos Superiores; somos más que superiores; somos cabeza de la familia que Dios quiere traernos.
Como los jefes, los padres de familia vivimos sólo y exclusivamente para ella, y los intereses de la casa no son para los padres, según el sentimiento natural, y hasta según las leyes?
De aquí es que cuando no hay medios para vivir, los buscaremos. Y nosotros ayudaremos a los que no puedan del todo, o les falten algunos medios. Mas los que podrán dar, darán.
Pero aun cuando satisfacieran unos más que otros, el mismo afecto filial han de tener, puesto que no forman más que una familia.
Ved lo que sucede en una familia: Una familia pobre está contenta. Decidle a un hijo que vaya a comer siempre a casa de una casa rica. No lo querrá.
Ved el niño de una mujer pobre, ....
El afecto, pues, filial es el primer deber; habrá riñas entre hermanos. <*12*>
La 2.º obligación que contraen es la de prontitud a todo lo que convenga para el bien de la casa.
En una casa no hay oficios bajos. Un criado de una casa, por rica que sea, siempre está en un grado inferior, aunque los oficios sean más distinguidos, una administración, por eje. que requiere grandes conocimientos y ciencia de contabilidad, no un oficio bajo.
Pero en una casa, cualquier ocupación será mayor o menor según la posición de la familia, pero nunca es una ocupación baja.
Siempre se hace con gusto. No se ruboriza de hacerla. Fuera de la casa sí, pero en casa no.
Podrá haber pereza; podrá merecer un castigo; pero creerse rebajado, nunca; puesto que todos lo hacen lo mismo, y todo se hace por amor e interés de la casa. Prontitud, pues.
3.º La tercera obligación: Contentamiento. En una casa si hay poco, se contentan con poco; si mucho, se alegran de que haya mucho.
Podrá haber a veces disgustos entre los mismos por diferencia de carácter. Pero disgusto de no pertenecer a aquella familia, nunca. No la cambiarían jamás por ninguna casa de ricos. Por esto si llegan a murmurar de su familia ¡ay! lo sienten más que si se le maltratase.
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que el enemigo ha suscitado para impedirla y que han servido para darme a conocer que es Obra providencial de Jesús, única que podrá allanar los caminos para la restauración de los estudios verdaderos en nuestra España, y de mayores resultados que podría ofrecer la fundación de un Seminario oficial. Sea Jesús bendito por todo.
Importancia de los estudios eclesiásticos en Roma - conveniencia de un Colegio en ella.
Conveniencia sobre los Seminarios particulares.
Cuando teníamos los grandes Centros no sentía España la necesidad de otros fuera de ella.
De aquí que aun cuando fue un español el que inició Colegio, sus [?] fueron españoles y fundó el Colegio alemán.
Mas desaparecidas las Universidades católicas, de todas partes empezó a replegarse hacia Roma. Resultados del germánico.
Estado de los Seminarios y como se sentía la necesidad.
Vista la historia del resultado de esta tentativa nuestra, creo deber terminar estas consideraciones con las ventajas que ofrece el estudiar hoy en Roma <*2*> y que prueban más la necesidad que había de un Colegio en ella.
Sabido es que San Ignacio [?] como fundó de lo que veía en nuestra España, estableció el primer centro, y establecido formó el Colegio Germánico y los primeros teólogos.
Como [?] en España.
Mas desaparecidas las Universidades [?] y fruto de la Iglesia, y claro es que han venido a tener, una importancia que antes no tenían.
De aquí es que no debe extrañarnos que haya tantos Colegios y que los Institutos religiosos vayan a fin de colocar sus Colegios
El catálogo lo dirá, viniendo a representar los antiguos centros.
Pero sobre esta ventaja hay otras que no tuvieron aquellas.
Pero sobre ser la [?] de las antiguas Universidades, [?] [?] tiene sobre las antiguas la seguridad de su doctrina
No hemos de olvidar que las antiguas dieron alguna espina a la Iglesia.
Las novedades en la doctrina, aceptadas por el espíritu de escuela - Muchas veces no podría remediarlo del todo, y cuando está tan encendido el fuego -
Y esto sucede aun hoy con las que están distantes, a pesar de las precauciones que el Papa toma, no se ven libres y podría citaros algunas, sobre todo las que están en puntos de naciones disidentes, que ha tenido que remover a sus rectores y amonestarles. Esto desaparece aquí - Las congregaciones de Cardenales y [?]
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Porque qué significa que volverán envanecidos por los grados obtenidos en Roma. El mismo argumento hubiera podido hacerse a los que antes iban a obtenerlos en las famosas Universidades de España o del Extranjero, y lo mismo respecto de los alumnos que habiendo estudiado ahora en los seminarios de España, van luego los más distinguidos de ellos a graduarse en los Centrales.
Para [ello] deben desaparecer los grados académicos establecidos por la Iglesia en favor de los que lo merezcan porque pueden engendrar la [?]
En cuanto a la enseñanza segura, próspera de sus Seminarios, cualquiera que ella fuese nunca será más segura en España que la dada a la vista misma de la Santa Sede, ni más pujante que como la de la Gregoriana, componién[do]se su profesorado de lo más selecto de la Compañía, escogido en las varias provincias y naciones del mundo, y que vosotros tendréis ocasión de conocer.
Además de estos reparos revelados por aquel Prelado, no dejaban de mediar algunas otras preocupaciones y que no han dejado de significarnos a nosotros mismos al exponer el pensamiento de nuestro Colegio en Roma, v. gr. que se forman los jóvenes en el espíritu italiano, perdiendo el vigoroso carácter sacerdotal español a pesar de que se les hace ver, que el espíritu bueno o malo lo adquirirán por nuestra formación y no por [?] <*2*>; otros que la distancia y el estar fuera de las inmediatas miradas de los Prelados, siendo así que se les decía la cuenta frecuente que se les dará de su comportamiento y que la distancia era
Abogado he conocido de mi país que me contaba que para ir a estudiar a Madrid empleaban diez días en las galeras antiguas con mayores gastos y más fastidio, cuando el viaje a Roma hoy puede tomarse como viaje de recreo.
Y no digo los que de nuestro país iban a Salamanca. Mas todas estas razones o llámense causas parciales, sin dejar de reconocer que algunas de estas causas (sin discutir) pudieran influir. (Estos y otros recelos o llámense causas se aducían para explicar el retraímiento para el envío de alumnos a Roma y para la fundación de un Seminario en ella. Mas aunque algunas o todas pudieran influir en la actitud de algunos Prelados, tengo para mí que las verdaderas y por ser más generales, debían ser y son otras. Y la primera es porque los españoles hoy por hoy somos así.
Estamos aferrados a nuestras cosas, a lo que vemos y practicamos, y lo que oímos practicar en otras partes, lo oímos como si se tratase de un hecho histórico hace tiempo (tengo para mí que obedecen principalmente a otras causas más generales) (y lo mismo que en el movimiento agricultor que en literario nos hallamos.
No tenemos el espíritu de ambición santo y de propaganda de nuestros antiguos. Y en prueba de ello, <*3*> cómo es que Francia, a pesar de tener sus Seminarios mayor y menor, y aun Universidades han hecho fortuna los Colegios establecidos en Roma? Otra causa general a mi parecer era la indicada por el [Sr.] Calvo; vivimos envanecidos en nuestra gloria teológica como si la conserváramos hoy todavía desconociendo o queriendo desconocer el desnivel en que nos encontrabamos de otras partes y tan fácilmente hubiéramos podido observar en las obras mismas de texto de los Seminarios, casi todas debidas a teólogos y moralistas extranjeros y contemporáneos sin contar muchísimas otras producciones literarias cuyo mérito reconocemos. Y ultimamente mirando a las dificultades prácticas que ofrecía la institución de un Seminario español, ya por no tener quien lo iniciara como indiscutible iniciativa, ya por las dificultades de un acuerdo común respecto a los sujetos o ente que debía cuidarlo y administrarlo con asentimiento y aplauso general con [?] tal vez los recelos y disentimientos que esta última razón inspiraba, enervaba la acción de muchos Prelados.
Y así estaban las cosas y así hubieran continuado por mucho tiempo, a pesar de [la] instancia de [la] Santa Sede y del sentimiento que iba generalizándose de esta necesidad, cuando el Señor nos inspiró, sin conocer la Historia de estas necesidades y la causa en el retraso de su remedio, el pensamiento de establecer una casa de nuestra obra diocesana para facilitar [a] los jóvenes españoles <*4*> de los seminarios que prefieran venir a hacer sus estudios en Roma facilitándoles los medios en cuanto estuviese de nuestra parte. Empresa que, aunque modestísima en nuestras primeras intenciones y en sus fines, tomó luego, a consecuencia de las contradicciones que el enemigo suscitó, más cuerpo (más vuelo) (más importancia). Empresa en fin, que según va apareciendo, ha sido el medio único de la Providencia, único de resultado eficaces, [que] viene a hacer desaparecer muchos temores y recelos que podían servir de pretestos por cuanto libra a los Prelados de los compromisos y ataduras y gastos a que tal vez se hubieran visto obligados, con los compromisos para el establecimiento de un Seminario oficial, pueda cada uno de por sí individualmente y libremente enviar o no sus alumnos según la confianza que puedan inspirarles sus directores, y datos que puedan adquirir de la marcha del Colegio, y entenderse con los directores para las condiciones de la admisión, sin otras trabas superiores que les induzcan a recelos o descontento o desaprobación.
Tal es, amados míos, la historia de la fundación de esta casa. No me es dado referir las contradicciones y amarguras porque hemos sufrido, y amarguras que hemos devorado, que
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1.º Todos los años, al tener la satisfacción de saludaros de nuevo puesto que sois nuestro gozo y confiamos seréis nuestra corona, valiéndome de la expresión de S. Pablo, me entretenía, y los que están aquí desde el primer año lo saben, en exponer la significación del Colegio Español de Roma; lo que es, lo que debe ser, su origen, sus fines, sus resultados, que no todos son capaces de adivinar, y menos [de] comprender. Y estas ideas debería repetirlas siempre ya porque siempre van viniendo de nuevo, ya porque es muy necesario se hagan cargo de lo que es esta empresa. Que no es un mero Seminario - que no es ni siquiera un Colegio como los demás de Roma - que es más que un Colegio - es una obra de celo, de la cual vosotros venís a ser miembros - y que por lo tanto tiene un carácter de paternidad y de filiación que no tiene un Seminario, ni siquiera, lo repito, los demás Colegios de Roma, dirigidos por manos celosas, sí, pero que no son fruto de las mismas manos, y que por lo tanto no queda con los alumnos otras ataduras ulteriores.
Que este mismo carácter de paternidad y de filiación que os viene a constituir indirectamente miembros de una obra, de un cuerpo, os impone deberes especiales por la honra del Colegio <*2*> y por el afecto hacia ella, puesto que formaréis un día y se formará entre vosotros una espontánea fraternidad en España, que bajo nuestra sombra, bajo la sombra de los Sacerdotes Operarios, que están destinados a tener contacto con el Clero, podrá producir muchos bienes para la gloria de Dios, para el impulso de las obras de propaganda y fomento de las obras de piedad.
Todo esto os decía y exponía y os aclaraba y evidenciaba, y esto, digo, debía repetir y repetirse en los años sucesivos, si Jesús me permite repetir (las ventajas) estas consoladoras visitas, o lo harán los que anualmente vendrán a visitaros.
Mas ya que no he podio hacerlo ya, y estamos en el día de retiro, qué otra provechosa idea podré ofrecer a vuestra consideración.
Me parece recordar etc.
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Pero esta voluntad de Dios no se refiere a un hecho particular, cuyos resultados se limitan al bien de un individuo, sino a un hecho de transcendencia general, a uno de estos hechos que en la historia de la Iglesia influyen en la marcha general de los acontecimientos, y por lo tanto, de máxima gloria de Dios.
Además que al sentirse poseídos los Papas de este deseo, no han dejado de tener presentes los resultados prácticos.
El Colegio Romano, de transcendencia para Alemania. A qué se debe hoy el estado de éste?
América; y aún es una gota de agua.
Se ha dicho, y [por] Obispos encanecidos, que España ... no lo necesitaba tanto, y así no es de tanta transcendencia. Si yo pudiese hablar diría a algunos Obispos, lo que siente hoy mismo el Papa y las Congregaciones y respetables personalidades romanas y españolas ... lo que han dicho sobre el estado de los Seminarios en España, en la parte científica, sin unidad de método. Por ello, no es extraño, que el demonio trabaje tanto.
Tal vez si se corresponde a esta voluntad de Dios puede ser este momento un momento de restauración <*2*> científica en la Iglesia de Dios y arrebatar la palma de la impiedad. Hasta hoy los sabios eran seculares. Era una vergÈenza. Si no se corresponde, tal vez, tal vez así como en lo civil vamos detrás.
Es, pues, un hecho transcendental, según los designios de Dios. Las necesidades ...
Ahora bien: en este hecho entráis ahora vosotros, como factores principales; mas sois granitos de arena.
No es necesaria la fe. La historia nos lo dice. Pelayo. No sabemos los nombres.
La inspiración de las Cruzadas, fue un acto transcendental, que, aunque tan desgraciadas, produjeron tantísimos bienes en la civilización cristiana, que sólo han podido verse con claridad después de pasado aquello.
Es, pues, un hecho.
Algunos de estos granos de arena no entren tal vez más que para ayuda secundaria; tal vez alguno no sea más que para aumentar el número, para que se vaya dando a conocer la Obra, para que se cree atmósfera, para contribuir al desarrollo; pero siempre sois objeto de una predestinación especial puesto que <*3*> venís a contribuir en una obra especial de gloria de Dios en la Iglesia, y vosotros sois escogidos para formar parte mayor o menor en esta obra de la Providencia.
Y algunos, para qué dudarlo, y para qué ocultarlo? a contribuir en mayor escala en la realización de estos designios de Dios.
Para qué ocultarlo, repito?
Algunos estáis destinados a influir en la marcha general de vuestras diócesis; muchos vendréis a ser profesores, o tal vez a ocupar otros cargos de los cuales depende el bien de la diócesis; cargos que son o una bendición de Dios para las mismas, o pueden ser una calamidad, como lo estamos viendo todos los días.
Y esta influencia que tendréis en los resultados de las diócesis, la deberéis a la aureola que habéis logrado con los estudios, y vuestra venida a Roma.
De todo esto, pues, se desprende lógicamente lo afirmado en mi proposición: esto es, la mayor responsabilidad que os cabrá a vosotros más que a otros en secundar los designios de Dios en bien de las almas; y por lo tanto que si todos tienen el deber de operar su santificación cum timore et tremore, según <*4*> la expresión del Apóstol, de un modo especial debéis grabar esta idea de aspirar a la santidad vosotros, y no contentaros con ser buenos, sino santos, puesto que sois objeto de especial predestinación, por el mero hecho de ser llamados providencialmente a seguir los estudios en Roma, y en el Colegio de S. José.
Desengañados.
Pero hay otra razón de esta elección por parte de Dios, y es la circunstancia de ser los primeros, o los que forman la base de esta empresa.
El desarrollo de ella depende de los primeros. Está sujeta a contradicciones. Hoy las sufre. Preocupaciones. Aun de personas respetables. Que seréis vanidosos con vuestros grados. Que os formaréis con el espíritu italiano; que ya no satisfará después la vida de trabajo humilde y de retiro, ...
De modo que sólo el tiempo y la gracia pueden ir desvaneciendo estas preocupaciones (que es la peor de todas las contradicciones), y sólo el tiempo y las oraciones y los resultados y cuando hayan salido muchos; es cuestión de años.
Pues bien: si vosotros pudiéseis dar ocasión con vuestra falta de gravedad y con vuestro comportamiento a estas preocupaciones, no ya sólo por la parte ciéntifica (que os estarán acechando a ver qué sabe) en especial y sobre todo en la parte espiritual, comprometeríamos la obra, desviaríais los designios de Dios. Está, pues, en vuestras <*5*> manos.
Por esto, pues, tenéis el deber de mayor correspondencia.
Si no temiera la distribución del horario que ha consignado sólo media horita a la plática, me entretendría en exponeros otras consideraciones que os moverían a desear corresponder a los designios de Dios, al elegiros a vosotros, gravando en vuestras almas el deseo de ser santos y más santos que los demás de España.
Las circunstancias actuales de la Iglesia, y en particular de España. La Iglesia está atravesando el período de una crisis especial, una de estas crisis que forman época en la historia, como la forma la de la irrupción de los bárbaros, como la del siglo XVI. El entronizamiento de la masonería en todos los poderes de todos los gobiernos, que ha hecho ostentación y ha realizado la usurpación del poder del Papa, y que está acechando el momento de dar golpes, seguros, en su concepto; esta situación especial nos impone deberes especiales, que no hubiéramos tenido en otras épocas.
En España en los siglos últimos. No se hacía caso aún de grandes niñerías.
Y sin embargo, cómo estamos en algunas diócesis! Hoy sobre todo que han de ir los crímenes de los sacerdotes al tribunal popular del jurado. Con pena he leído dos sacerdotes llevados al tribunal, y por miseria.
Estamos en crisis, y la Iglesia saldrá de ella; pero podía muy bien suceder que [en] alguna parte cayese el castigo de Dios; y si cayese sería por el sacerdocio. A sanctuario omne bonum et omne malum.
Registrad la historia. Mirad los pueblos. Registrad la historia. Si el clero se ha mantenido, la oleada ha pasado. Nada temáis si el clero en general.
Si, pues, estamos en medio de la crisis, justo es que de un modo especial trabajemos para <*6*> corresponder a los designios de Dios en el triunfo que él desea de la Iglesia Católica.
La revolución nada teme más que a esto, más que al clero. Por ello trata de desacreditarlo y corromperlo.
Mas si se mantiene ... puede haber mártires, mas el triunfo es seguro.
Y si Dios tuviese determinado que fuese esta crisis la última batalla del infierno y [?] del Anticristo, con más razón debemos prepararnos.
El medio, ya lo sabéis: corresponder a los designios de Dios que os llama al sacerdocio, en medio de este siglo; y os llama a vosotros de un modo especial mediante la elección que ha hecho de vosotros para influir un día de un modo particular en el bien de las diócesis.
Que sea el deseo de corresponder a la gracia con generosidad, de ofrecerse a Dios y renovar esta consagración todos los días de vida a Dios. Domine, quid me vis me facere? Quiero ser santo y grande santo, y tan santo como lo esperáis de mí.
Sea [éste] el fruto que mañana ofrezcáis al Corazón de Jesús en la Sagrada Comunión.
Hoy nos estáis honrando en Roma, y ya sé los informes que se han pedido a la venida.
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como cualquier otro fuera del fin que lo especifica que es el [?] [?]. Pagan los alumnos inscritos o los obtiene por quienes [?] [?] forma y los Superiores son individuos que desempeñan este cargo con más o menos vocación para ello y lo cumplen como por deber y por celo; es [?] [?] o más bien como un contrato, terminado el cual, esto es, terminada la carrera, no quedan con los Superiores otras relaciones que el buen recuerdo de sus maestros o las particulares que con alguno por anterior amistad, afecto o protección hubiera podido mediar. Y esto puede [suceder] aun con los Superiores que forman o tienen el carácter de Institución.
Si sólo eso nos hubiéramos propuesto, un Seminario, hubiera sido una empresa de celo, sí, pero no descuidando, antes sin olvidar ciertos cálculos materiales indispensables que no han entrado en nuestra empresa: hubiéramos señalado los anuarios seguros que podríamos obtener de los Obispos, yendo a su costa, cargando éstos con los gastos de cada uno y el número de [?] [?] y según estos gastos nos hubiéramos aventurado o no a la empresa que desde luego hubiera sido de muy limitado alcance al Instituto ya que no espíritu e instrucción.
Mas nuestra fundación tiene otro origen y otro objeto mayor perseguimos, fines más altos todavía respecto de nosotros, y estos fines y objetos [se] imprimen [en] cada uno de vosotros desde el momento en que inscribís vuestros nombres y pertenecéis a ella, un carácter muy distinto del de meros individuos de un <*2*> internado eclesiástico; con ello encontráis mayores deberes también y estos deberes os reportan otras ventajas. Venís a ser miembros de esta Institución adquiriendo un carácter de filiación.
La fundación de este Colegio, en primer lugar, es fruto de una Institución, de la obra del fomento de Vocaciones Eclesiásticas de la Hermandad de O.O.D.D., y por lo tanto tiene el mismo origen y [está] vivificada por el mismo espíritu que la de los Colegios de España, cuyo objeto es cooperar a los designios de Dios apoyando las vocaciones que necesiten de ayuda, de alientos y cuidados.
Y al extender esta obra a Roma se propone producir en España un movimiento hacia los estudios de ella - No hemos de contentarnos con el número que exijan nuestros fondos, sino que nos proponemos admitir cuantos el Señor nos señale con el dedo de su Voluntad.
Por ello no sólo abre sus puertas a aquellos jóvenes seminaristas que pudieran fácilmente que tuvieran medios para costearse su carrera pero que no sabrían realizarlo, procurándoles toda la economía posible, sino ayudar en cuanto lo permitan los medios que la obra se procurase y sepa procurarse a aquellos jóvenes de talento que sin esta ayuda no podrían realizarlo. Por esta misma razón se ofrece a los Prelados para sugerirles facilidades para el envío de jóvenes y admitirlos con una pensión módica, muy insignificante, que apenas llegará a la mitad de sus gastos, y a la pura manutención, prescindiendo de los gastos de [?]. Es, en fin una obra propia nuestra, hija de nuestro corazón, y fruto de nuestra vocación, lo cual no sería nunca un Seminario, como no lo es el Colegio Americano.
Este es el objeto y origen de [?] [?]
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1.º Estos días quería hablaros - pero con la intranquilidad. Ya que vamos a empezar la regularidad, prefiero entreteneros un poco con la exposición de lo ocurrido, y para que sepáis lo que significa.
Antes os pido un tributo de acción de gracias. Cor Jesús.
* * *
2.º Qué significa un Colegio en Roma? La continuación de nuestra historia. Universidades. España antes que todo. Bolonia.
Ventajas: Doctrina mejor. Cátedras por oposición. Fray Luis de León. Deza. Laynez. Salmerón. Cano. Conocimiento unos de otros.
Desaparecidas. Los Seminarios que existían antes, se reconcentraron.
Pero son un galimatías. Se añaden y quitan asignaturas.
No puede haber profesorado. Hay profesores y buenos, pero profesorado, no. Qué porvenir tienen los profesores? Salir pronto a una Parroquia o prebenda.
Sin plan, aunque en el Concordato se fijó, cada Obispo hace lo que quiere.
3.º De modo que se siente tan vivamente la necesidad de unos centros de enseñanza, que late en todos. Congresos de Madrid, de Zaragoza. Opiniones. <*2*>
4.º Esto que indico de España, sucedió en mayor escala en Francia, y más aún en Bélgica, Alemania, ... donde no tienen lo de España.
Por esto se han ido reconcentrando hacia Roma. Y notad que este movimiento a Roma, lo produjo S. Ignacio.
Y esta reconcentración tiene una ventaja sobre las otras Universidades antiguas: La de no estar tan expuestas a que se introduzca el virus del error.
Por esto al ver el fruto de este movimiento, Pío IX y León XIII insisten.
Y esto ha de venir si no vienen acontecimientos que sean como una tempestad.
Si las cosas continuan así, ha de venir.
Por qué no ha venido? No quiero extenderme. Obispos recelosos satisfechos de sus enseñanzas - viajes - recursos.
Pero sobre todo, porque somos así.
* * *
Siguiendo las familiares consideraciones de ayer: Dijimos que un Colegio no es sino la continuación de las tradiciones patrias. Lo que hicimos los españoles más que nadie. Ir a los centros y promoverlos. Bolonia. Cervera. Ir a Lovaina. París.
Dijimos que se sentía esta necesidad de tomar parte y tener representación en esos centros. No los había en España y es preciso buscarlos.
Por qué no se hizo? Algunos han sentado varias causas. Pero principalmente dinero, distancias. Competencia.
No todos se doctoran.
Yo no lo creo. Es espíritu italiano. Vanidad. Distancia. Servir a la diócesis. Es que estábamos con nuestras glorias ... y somos así. El P. Calasanz.
Era necesario y ha venido y vendrán; tal vez no seamos nosotros los únicos. Franceses, americanos, alemanes. Seminario Pío. <*3*>
Dijimos que nuestro pensamiento al sugerirnos el Señor la idea de establecer un centro en Roma, no era lo que con los demás colegios, aun los dirigidos por Congregaciones religiosas. No era la mera dirección de un Seminario oficial. Si esto hubiera sido, no lo hubiéramos hecho, y aun tal vez no lo hubiéramos aceptado. Claro es que así no hubiéramos tenido fatigas, ni penalidades propias de una fundación propia; pero tampoco nos habría llenado.
Nuestro pensamiento va más allá; es lo que las escuelas apostólicas; es lo que son las Congregaciones del Espíritu Santo, o sea el Colegio general grandísimo de Sta. Clara. Vino aquí.
Pero es aún más que eso. Porque truncados los estudios en esos centros, ya lo han hecho todo; tienen ayuda. Mas nosotros no, es preciso formar de vosotros por medio de un lazo filial un apostolado en bien de nuestra necesitada España.
Sin esto no hubiéramos trabajado con gusto. Muchas son las fatigas. Nos hemos consagrado al bien de la juventud eclesiástica; hemos dejado...
Con este carácter, esta Obra viene a formar un cuerpo cuyos miembros estén unidos siempre.
Formamos una familia.
Este espíritu no se tiene en un Seminario. He estado años. <*4*> El profesorado no forma una institución, y por esto no continúa este hilo de afecto después.
Al contrario, en nuestra Obra continúa este afecto.
Bastaría examinar lo que pasa en nuestra diócesis de Tortosa.
No va bien: la [?] josefina aquella deja mucho que desear, contra nuestra voluntad; y no obstante, los que vienen contando allá no saben ir a otra parte; y aún los que han ido al Seminario después, apenas van allí; el altar, y predican dos canónigos que quieren se ponga que son hijos de la casa; y nos consultan; y si hoy tuviéramos personal para recorrer la diócesis, oh! lo que podríamos hacer: más que los misioneros! no esperan más que nuestras órdenes.
De consiguiente, al llamarnos Dios para formar parte de este centro, venís a formar y ser miembros de una idea; formáis una sola familia de celo; es como si os consagráis a una Congregación.
Por esto dije, que los sentimientos que deben animaros, es: 1.º de afecto filial; 2.º de expansión y de contento, como están contentos los miembros de una familia, por más que no tengan las comodidades de otras casas; 3.º de mirar como interés propio el de la casa, y de alegrarse y de tomar parte en los sufrimientos, puesto que es un mismo amor el que lo vivifica.
Aquí estamos sufriendo la penuria y penalidades de una fundación. Vosotros sois los fundadores de esta Obra en Roma, y no tenéis otro remedio que participar de ella. Esto será una gloria para lo porvenir.
Aquí se nos regatean los muebles y servicios que nos dieron el año pasado; el local, y hemos de hacer como aquellos hijos de Israel que con una espada -
Pero fuera de esto, encontramos aquí lo que no
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 78, pág. 1
Cómo cumplir estos deberes? Por medio de la aplicación, de la piedad y del comportamiento y buen ejemplo.
Prescindo de hablar de la piedad: utilis ad omnia. Hablo más bien de la necesidad de practicarla aquí. No olvidéis que somos objeto de las miradas de todos. Ven los ejemplos de otros Colegios y de otros colegiales. Y aquí todo se sabe, y el espíritu que reina. Cualquier mal ejemplo vuestro se explotaría.
Aplicación: Es preciso que deis buen nombre. No os han de intimidar las condiciones de otros. No olvidéis la disposición nativa.
* * *
Aquí separados de amigos, de familias, de distracciones; nada os distraerá.
Buen ejemplo: Os están mirando. Habéis de deshacer las prevenciones de muchos en España.
Y vosotros que sois los primeros.
Y luego cuando vayáis a España.
Dios tiene miras sobre este Colegio.
Si no os portáis bien seréis responsables.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 79, pág. 1
Pero aún más: soy tan ambicioso.
Nuestra Obra amados míos: nos dedicamos al amor al Corazón de Jesús - de la juventud - y de vocaciones eclesiásticas. ¡Hay tanta falta de Sacerdotes buenos en el mundo!
Pues bien - una supliquita - Si me da el Señor Operarios - y una diócesis - vendré el año que viene.
Qué pueda volver.
Ultimamente que me haga santo.
Que si vuelvo os encuentre santos.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 80, págs. 1-2
Un proyecto indicado por el Papa sin unidad general, un pensamiento recomendado y por los Obispos, la reparación toda en un santuario, sin temor a divisiones de católicos, ni ...
Con ello veo a España salvada. Es una ilusión mia? No quiero despojarme, y prefiero morir con ella. En pequeño lo tenemos en nuestra Diócesis. Los 150 sacerdotes que han tocado poco o mucho en el Colegio y [están] esparcidos por la diócesis no esperan más que un aviso. Si fuéramos sólo dos Operarios libres v.g. García y yo, qué pensamiento se quiere desarrollar: Conferencias de S. Vicente, Círculos de Obreros, Adoración Nocturna, ... Antes de tres meses lo teníamos hasta en las aldeas. Sin personal, y no para ir, y desde aquí tenemos peticiones de Velas nocturna que no podemos hacer.
Desde aquí hemos implantado los ejercicios de seglares de Roquetas, y son 400 los que han venido ya. Esto no lo puede hacer ningun instituto religioso. <*2*>
Pero eso es lo de menos.
Pero lo principal es otra cosa: todos los alumnos reunidos, de varias diócesis, en Roma; si se forman en verdadero espíritu de celo, propaganda y reparación, quedarán enlazados con la amistad al regresar a sus diócesis, y formarán una plana mayor, y será una falange de sacerdotes, que, impulsados por una misma mano celosa, como puede serlo nuestra Obra sacerdotal, mejor que religiosos, a la cual estarían unidos la mayoría por el respeto y el afecto, es para remover España. Se reunirían Congresos, se elevarían proyectos [?] y todo con resultados y debido precisamente a que los pobres Obispos lo confían a ése o al otro, sin estímulo ni nadie que les impulse, y vienen las espinas, y así se queda.
Con esta plana mayor reunida e impulsada por una mano entendida todo es posible y fácil, y no habría diócesis de
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 81, págs. 1-4
Condiciones y deberes.
Considerado, pues, el carácter peculiar que el Colegio español de S. José de Roma tiene sobre los demás Colegios por su origen, por su naturaleza y por sus fines, cuáles [serán] las condiciones que deben revestir los que sean alumnos, y qué deberes imponen estas condiciones a ellos y a nosotros?
Dijimos que no es un Seminario, ni un mero Colegio como los otros. En un Seminario se ofrece la pensión por parte de los alumnos para que se les mantenga, de manutención, enseñanza, etc., y los superiores tienen el deber y desempeñan con esmero en corresponder a su misión. Es una especie de semi-contrato, y terminada la carrera no queda otro lazo en los alumnos que el buen recuerdo de sus profesores, o las relaciones de amistad con alguno de ellos.
Mas el Colegio de Roma, como dijimos, es una Institución, una familia, un apostolado. Es la reunión de jóvenes españoles en Roma de distintas diócesis, destinados a continuar luego lazos de familiaridad [unidos] entre sí, para trabajar luego mancomunados por la gloria de Dios, <*2*> desde sus respectivos destinos y cargos, bajo la mano paternal y oficiosa de los Operarios que se han consagrado a su bien, y por ellos sacrifican su carrera, bienestar, ...
La 1.º condición que debe acompañar a un colegial de Roma, ha de ser de afecto filial y de santa igualdad.
Así como los de una familia todos se miran iguales; y los de una casa pobre no envidian la casa ajena en la mesa de una casa rica, y no la cambiarían, sino que preferirían la pobre antes que abandonarla, así debe ser el afecto a la casa propia, y estimarla y apreciarla más que otra alguna.
En 2.º lugar, prontitud y docilidad. Asi como en una familia no se miran las ocupaciones de cada uno, sino que están contentos con lo que a cada uno toca, así debe haber docilidad.
Y 3.º contentamiento. En una familia hay a veces poco; hay algunos disgustillos. Pero no se murmura fuera. Ingratos con el de Cádiz. Si alguno comete algún acto que pueda perjudicar el buen nombre de la familia, lo sienten todos. De nada tienen tanto interés como del buen nombre de la casa. Consentirán una afrenta <*3*> personal, pero de ningún modo que se toque al padre, a la madre, al hermano en la familia. Así, pues, debe ser el contentamiento en el servicio, y en las deficiencias que puedan ocurrir; y tener interés por el buen nombre del Colegio y de sus miembros, y por la prosperidad del mismo.
De aquí resultan deberes para nosotros y vosotros.
Para nosotros, el deber de vuestro bien. Asi como los padres de familia no sólo tienen como objeto el adelantamiento de la casa, y el bienestar de los hijos, sino que lo que tienen y poseen no es para ellos, sino para sus hijos, así nuestra vida y nuestros trabajos no deben tener otro objeto que la vigilancia por vuestro bien.
En cambio los deberes que vosotros contraéis son: 1.º Aplicación de vosotros, y en particular de vosotros depende el buen nombre, el bien y desarrollo de este Colegio en la parte científica. Los alumnos de otros Colegios están dando ya nombre a los estudios de Roma. El resultado pues de vuestros estudios <*4*> ha de deshacer las prevenciones; todos los Colegios y las diócesis os miran y esperan.
2.º Piedad. Hay la creencia en Roma y en otras partes que el clero español es animoso, pero de costumbres rudas y de poca formación en la piedad. Aquí seréis objeto de las miradas de los Colegios de otras naciones. Una actitud menos edificante nos deslustraría, y desde luego cualquier acto malo podría ocasionarnos una ruina.
3.º ...
Prescindo de hablaros de la piedad, necesaria a vuestra vocación y al estado [a] que sois llamados, y que se os expondrá en las pláticas ordinarias, y se os ha instruido con las prácticas de ella.
Pero no bas[ta].
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 82, pág. 1
(De la plática de Roma)
(b) Cuando de aquí a unos años, si Jesús lo bendice, nuestros sacerdotes Operarios tengan exparcidos por las diócesis de España, muchos, tal vez centenares de jóvenes formados en el espíritu de propaganda y reparación, toda obra de gloria de Dios será fácil. Un aviso, una recomendación, una voz de alerta será bastante para promover en España cualquier obra que se proponga, o sea necesaria, o sea expuesta por el Papa. Y como la unión hace la fuerza, esta unión producirá milagros en bien de [la] gloria de Dios y de las almas. Por qué se empiezan proyectos saludables y desaparecen? Porque falta esa unión, porque no hay unidad; y se leen en el boletín ciertas recomendaciones, y no hay quien las impulse.
Esta unidad de acción hará nuestra Obra. Los que salgan de aquí, no sólo estarán unidos con el lazo de afecto a nosotros, sino unidos todos ellos entre sí.
Este apostolado en los jóvenes de España pretendemos.
Sin estos resultados no me causaría ilusión nuestra empresa.
Sólo con esta idea y esta esperanza hacemos los sacrificios que soportamos.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 83, pág. 1
C.C. (De la plática de Roma).
Un Seminario es una reunión de jóvenes que se sienten llamados al sacerdocio, y satisfacen sus cuotas para que se les alimente, y pagan las matrículas para que se les instruya; y tienen sus superiores, que han aceptado este cargo con más o menos vocación, que cumplen dicho encargo con conciencia. Es, pues, un como quasi-contrato. Unos dan por una parte, y los otros corresponden por deber.
Se instruyen, pues, y después no queda ya ningún lazo, porque el contrato ha concluído.
Si no tuviera que ser nuestra Obra, ni tener otro carácter que el de una casa-Seminario, perderíamos la ilusión; quizás no lo hubiéramos aceptado; sería cuestión para nosotros de una empresa, se vería si podía sostenerse, y adelante, y nada más.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 84, pág. 1
Consideraciones expuestas a los colegiales españoles de Roma en los primeros años de la instalación del Colegio de San José
1.º Un saludo a nombre de Roma y de España.
2.º Qué es un Colegio en Roma?
3.º Qué significa un Colegio español?
Es reanudar lo que antes fue - Espíritu de fundar Universidades. Historia de lo sucedido a las Universidades de España y desaparición en otras naciones.
4.º Ventajas de que este espíritu se explaye en Roma, mejor que en las otras Universidades -
Historia de los Estados Unidos.
5.º Necesidad que se sentía. Tentativas. En España ¿por qué no se hizo? Preocupaciones. Falta de dineros. Deseos de la Santa Sede. Tentativas de secundar éstos. Sr. Calvo. [?] de los Obispos.
Ventajas de que sea en Roma respecto de España.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 85, págs. 1-7
Colegio de Roma
Reflexiones
Mis amados en el Corazón de Jesús Sacramentado. Hermanos míos e hijos de mi Patria querida. Cor Jesu congregavit nos in unum. Permitidme sí que os dirija este saludo entusiasta. El Corazón de Jesús nos ha reunido en uno. La Providencia nos ha querido cobijar bajo un mismo techo y bajo el manto de la Santísima Trinidad a cuyo nombre está levantado este edificio (Virgen de Montserrat y bajo el patrocinio de S. José nuestro Patrono).
Y nos ha reunido en esta Roma. ¡Oh muy bien pudiera aplicar aquí la frase del Profeta que quizás a ella se refiera representada por la antigua Jerusalén: Surge illuminare Jerusalem. Levántate Jerusalén porque en ti se ha de ver la gloria de Dios. Leva in circuitu oculos tuos et vi de. Levanta tus ojos y veas. Filii tui de longe venient. Tus hijos vendrán de lejos y tus hijas se levantarán de todos lados - y se admirarán y dilatarán tu corazón - mirabitur omnes de Saba venient aurum et thus - Y nosotros hemos tenido la fortuna de ser contados <*2*> en el número de esos hijos anunciados por el Profeta que de longe venient. Somos los más lejanos de la Europa.
Permitidme que os salude en nombre de Roma y de España.
Ante todo, pues, amados míos, os pido un tributo de acción de gracias a Dios por la instalación de esta casa, y también por vuestra venida a ella, después de las muchas contradicciones por que hemos atravesado y tal vez atravesemos todavía.
Cuando el día primero del año noventa nos sugirió el Señor la idea de plantar en Roma una de nuestras casas si entonces nos hubiera presentado Jesús las peripecias de ella quizás nos hubiéramos acobardado y retrocedido. Dios no nos sugirió más que una idea sencilla: poner una casa para los jóvenes que afectos a nuestra Obra y conocedores de su modestia quisieran o más bien prefiriesen venir a nosotros en lugar de otro centro. Un Colegio como los de España y nada más. Luego el Señor para empezarnos a conducir <*3*> por caminos mayores y asombrosos permitió que yo visitara el Colegio de Murcia y me sugiriera la idea de que existía un edificio que estaba a punto de ser arrebatado [y] querían ofrecer para estudios de jóvenes españoles que era el objeto primero para que se fundó. Efectivamente, escribimos en Julio del mismo año. Se nos contestó que podíamos venir a sentar bases y contratar. Llegamos aquí el 4 de Octubre, convinimos en las bases de pagar diecisiete mil liras por la manutención de los religiosos la cual cantidad se iría amortizando por quintas partes a la muerte de cada uno de los cinco religiosos. Se hizo. Se obtuvo Breve de la Santa Sede, se firmó el contrato y ... aquí empezó nuestro calvario.
Ciertos institutos españoles que antes se habían fijado en aquel edificio y en su porvenir pero que no se habían atrevido a acercarse por creerlo una imposibilidad se avanlanzaron a reclamarlo y hasta las monjas españolas hicieron ofrecimientos y comprometieron a la Regente e hizo abrir los ojos al Ministro y la secta fijó la mirada en aquel edificio para convertirlo en su día en objeto profano - y puso la batería a nuestras pretensiones y nos entretuvo año y medio con viajes y <*4*> gastos y viajes a Roma y Madrid superiores a nuestras fuerzas y con diplomacia farisaica nos presentó ante el Padre Martín como una necesidad para salvar aquel edificio el que nos abandonaba y nos abandonó en efecto contra los deseos del Vaticano si bien con el desengaño de no haber podido hasta el presente conseguir su objeto o al menos la independencia del convento. En vista y a pesar de este abandono resolvimos seguir y pasando lo nuestro [?] [?] el año 92.
Y en este abandono general no quiso abandonarnos la Santa Sede y procuró intervenir para que se nos dejase Montserrat como lo hicimos. Mas esta condescendencia ocasionó nueva alarma a la secta para impedir el que se estableciese un centro de ultramontanismo y el infierno ha estado rugiendo e hizo proyectar en Montserrat un Seminario oficial que viniese a matar el nuestro y luego los de Roma (no quiero decir sectarios pero sí instrumentos al menos escribieron al Gobierno que nos íbamos a apoderar de esta casa - que no debía consentirse nuestra estancia aquí y mediaron conminaciones y amenazas. Y no obstante todo esto el proyecto de Seminario oficial abortó, y a pesar de las <*5*> amenazas y temores oficiales por respeto o mejor por temor de disgustar a la Santa Sede no se han atrevido a quitarnos de aquí - y aquí continuamos hasta que la Santa Sede nos indique la conveniencia de otro local y de otros pasos. ¿Cómo no bendecir a Jesús?
Y omito los trabajos practicados para suscitar desconfianzas en los Prelados españoles a los cuales se les quería halagar o más bien entretener con la idea de un Seminario oficial y bajo la intervención de tres o cuatro Prelados a nombre de los demás y lo cual encerraba toda una intención aunque con buen fin - luego la repulsión y prevenciones antiguas de algunos Obispos cada uno por sus especiales preocupaciones y por lo mismo la necesidad de haber tenido que ir aclarando dudas y deshaciendo recelos y exponiendo las ventajas. A consecuencia de esto la calma de los mismos puestos en expectativa para ver que [?] y qué hacían los demás - para no ser ellos los primeros, para no exponerse a hacer un mal papel - Hoy mismo entre los que han acudido al Congreso de Sevilla hay algunos deseosos de cooperar a esta Obra y a los deseos del Papa y que se habían ofrecido - y nos <*6*> habían contestado con entusiasmo y habían recomendado la Obra en sus pastorales y a última hora nos han dicho que han de tratarlo con sus comprovincias - les era motivo del congreso [?] y tantos y tantos otros peligros y contradicciones y tropiezos y embarazos y luego el cólera habrían podido echar a pique el pensamiento o por este año, pues comenzándose aquí tan tarde el curso.
Y no obstante todo esto habernos podido reunir y en número regular que ha complacido al Vaticano y de varios puntos de España haber tenido feliz viaje y poder decirnos que es un hecho el Colegio Español - ¿Cómo no bendecir a Jesús amados míos y darle gracias en vosotros y por vosotros que nos proporcionan este consuelo? ¡Oh! permitidme que os repita como en el año anterior - surge illuminare Jerusalem (vide A).
He aquí, pues, lo que exije estos días, un tributo de acción de gracias a Jesús en vuestras primeras comuniones - Un día iremos a dar gracias a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, al P. S. Francisco y a S. Luis. Entretanto un acto de gratitud particular en esta comunión. <*7*>
Ahora bien: como quiera que yo deseo que comprendáis lo que significa y entraña la obra de la cual váis a ser piedras casi angulares - y los deberes que os impone vuestra estancia en Roma.
En primer lugar pues ¿qué es un Colegio en Roma?
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 86, págs. 1-11
Ideas generales sobre la conveniencia de Colegios en Roma.
I
Lo que significa un Colegio en Roma.
Un Colegio en Roma no es un centro de enseñanza. Es el establecimiento de una casa en donde puedan estar para seguir sus estudios en los grandes centros de aquella capital los jóvenes de una nación, pero en vivienda común, y prevenidos así de los peligros con la santa disciplina propia de un Colegio, y bajo el cuidado y vigilancia paternal de los directores del mismo.
Es lo que tenían y procuraban los mismos Institutos religiosos en Alcalá, Salamanca, etc. casas a donde enviaban los más distinguidos jóvenes de cada provincia, para que estudiaran en aquellos famosos centros.
Es como el internado de un Seminario <*2*> de jóvenes de varias diócesis de una nación, pero para asistir a las Universidades.
Pero el Colegio de S. José, de que se trata, es algo más. No es un mero Seminario. Es una obra que ofrece y abre sus puertas no sólo a aquellos jóvenes seminaristas que, aunque fueran aisladamente, pudieran costearse su carrera en aquella capital, pero que prefieran hacerlo en el recogimiento y buen orden de una casa común, sino que viene a procurar a éstos y a los demás toda la economía posible, y aun ayudar, en cuanto le permitan los medios de la misma obra a aquellos jóvenes de talento que encontrarían de otro modo mayor dificultad para seguir allí sus estudios.
Por esto se ofrece también la obra a los Rmos. Prelados para sugerirles facilidades para el envío de jóvenes, en la penuria en que se encuentran <*3*> los Seminarios.
II
Importancia de Colegios españoles en Roma.
España es la que por su espíritu y su tradición parecía destinada a fomentar más que ninguna los Colegios en los grandes centros de enseñanza.
Ella fue de las primeras y la que más Universidades fundó. Alcalá, Salamanca, Cervera en nuestra Cataluña, y otras muchas indican cuanto aprecio se hacía de los grandes centros de enseñanza enviándose jóvenes de todas las diócesis, y de todos los institutos religiosos, a pesar de las distancias y de las incomodidades de viaje en aquel tiempo y hasta yendo muchos de los españoles a la Universidad de París, etc.
La <*4*> Universidad de Bolonia fundada principalmente por España en el extranjero, es por sí sola una prueba del espíritu de nuestra Patria en este sentido -
Desaparecidos nuestros grandes centros en España, se cortó el hilo de aquel movimiento, sobre todo para los jóvenes de carrera eclesiástica reconcentrándose su enseñanza en los Seminarios particulares con la variedad de planes en los mismos.
Los centros de Roma han venido a representar aquellos centros, han unificado su espíritu y precavido ciertos inconvenientes que acaso pudieran tener puestos y están colocados a la inmediata mirada e inspección del Papa.
III
Movimiento hacia esos centros de Roma. <*5*>
IV
Qué ha hecho España en este movimiento.
Sólo España, a pesar de sus tradiciones, no ha respondido como las otras naciones a este movimiento, por varias causas que es inútil exponer hoy.
Sin embargo, es un deseo constante y vivísimo del Papa, en vista de los resultados que dan los jóvenes formados en aquellos centros y que al regresar a sus respectivas naciones constituyen el consuelo y apoyo de los Prelados y sirven de un gran bien para las diócesis.
Y lo desea el Papa con mayor razón para España, pues según ha repetido <*6*> éste varias veces, la historia nos enseña que los españoles tienen predisposición especial para los estudios teológicos, no sé fijamente cuando las ha dicho, pero es cierto, y hasta creo que consta en documento público.
Los mismos españoles lamentan el vacío pues mientras se ven discurrir por aquella ciudad colegios de todas las naciones, sólo España no tiene representación por medio de centros numerosos y sólo, sí, algunos alumnos, que así y todo no han dejado de distinguirse por su talento.
V
Ventajas y motivos de estudiar en Roma.
1.º Los jóvenes que puedan sostener con su talento y aplicación los <*7*> estudios en aquellos centros, con tres años de filosofía y cuatro de teología, pueden obtener los dos doctorados, y con dos años más el de derecho canónico.
Y por lo tanto, en igual tiempo que se estudia en algunos seminarios la Teología pueden obtener allí los doctorados en las dos Facultades mayores, y pueden luego dedicarse a cualquier otro de los variadísimos ramos del saber que se enseñan en los varios centros de aquella capital.
2.º El Papa desea que se multipliquen instituciones a su alrededor - que den vida a Roma - que hagan ver que sin la acción, interés y vida católica, Roma no podría subsistir - que estos elementos detienen los furores de la Revolución - que todos esos institutos son el adorno de la Ciudad Santa - objeto de la admiración y asombro de los que acuden a Roma, creyentes y no creyentes.
3.º Facilidades para el viaje. El viaje <*8*> a Roma, sobre ser económico es hoy fácil, y casi de recreo - Costaba más el ir antes a estudiar a Madrid que ahora ir a Roma, y con treinta y cinco horas se llega de Roma a Barcelona.
4.º En Roma se aprende prácticamente sobre todo en asuntos relativos al derecho canónico lo que con la teoría sola nunca se llega a entender.
5.º Los jóvenes reunidos en Roma de varias diócesis, forman un lazo de fraternidad, y estas relaciones y comunicaciones entre sí pueden luego, cuando sean sacerdotes, servir de mucho para unificar e impulsar y multiplicar la acción de celo y de propaganda católica en España. <*9*>
Pero el Colegio de S. José de que se trata es algo más. No es un mero Seminario. Es una obra que ofrece y abre sus puertas no sólo a aquellos jóvenes que aun aisladamente pudieran costearse con desahogo su carrera en aquella capital y prefieran hacerlo en el recogimiento y buen orden de una casa común, sino que viene a procurar a éstos y a los demás toda la economía posible, y aun ayudar en cuanto lo permitan los medios de la misma obra a aquellos jóvenes de talento, que encontrarían de otro modo más dificultad en seguir dichos estudios.
Por esto se ofrece también a los Rdos. Prelados para sugerirles facilidades en medio de la penuria en que se encuentran los Seminarios. <*10*>
Pero el Colegio de S. José de que se trata es aún más. No es un Seminario oficial. Viene a ofrecer su habitación. Su objeto no es sólo ofrecer su casa a los jóvenes que desahogadamente pudieran y quisiesen seguir sus estudios sino también ayudar a los que puedan menos o con dificultad en cuanto lo permitan los medios de la misma obra.
Sino a los que no pudiesen sostenerse tan fácilmente de
Cooperar a la ayuda de los que tuviesen que sostenerse con más dificultad viviendo aisladamente.
Viene a ofrecer la obra su habitación el no sólo a los que pudiesen aisladamente costearse allí desahogadamente los gastos de la carrera, y prefieran estar recogidos allí sino ayudar con los medios sino a éstos la mayor economía posible y aun ayuda segura
Que de cualquier modo y aisladamente pudiesen costearse los gastos de la carrera, sino procurar para éstos y en otros ayudar en cuanto lo permitan los medios de la Obra a los que encuentran difícilmente .... a los que puedan hacer con la más posible economía, y prestándose a los Srs. Obispos para allanarles ciertas dificultades, sugiriéndoles facilidades.
* * *
NOTA: Falta la transcripción de la
pág.-11
* * *
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 87, págs. 1-4
Utilidad y resultados que han producido los estudios en Roma.
I. Sabido es que todas las naciones católicas, etc.
II. Aparte de estos Colegios.
III. La Francia misma, a pesar de tener tantos centros especiales de enseñanza la más completa es la que más contingente de alumnos da a los Centros de Roma. Las Américas, a pesar de las distancias y de que no regresan sus alumnos hasta después de terminar la carrera, tienen los dos Colegios Norte y Pío Americanos.
Baste ver el catálogo de la Gregoriana, que es una de las cuatro Universidades Pontificias, y se verá que de los mil alumnos que concurren a ella hay de las naciones e Institutos siguientes
Del Colegio Capránico.
Del ... <*2*>
IV. Sólo España ha ido rezagada en este movimiento general de estudios en Roma, siendo así que por su tradición y antecedentes históricos es la que más motivo debía tener para tender hacia ese movimiento. Las Universidades de Alcalá, Cervera, Salamanca, y otras indican cuanto aprecio se hacía de los grandes centros de enseñanza, enviándose jóvenes de todas las diócesis y de todos los Institutos Religiosos; y esto a pesar de la distancia y de las incomodidades del viaje en aquellos tiempos, y hasta yendo muchos de los españoles a la Universidad de París.
Desaparecidos aquellos grandes Centros, se cortó el hilo de aquel movimiento; sobre todo para los jóvenes de carrera eclesiástica se reconcentró la enseñanza en los Seminarios particulares con la variedad de planes en los mismos.
Y hoy ha venido <*3*> a sustituir Roma aquellos grandes centros que deben excitar el movimiento de los jóvenes españoles por varias causas, que es inútil por hoy exponeros. Baste saber que es un deseo del Papa, constante y vivísimo en vista de los resultados que dan los de todo el mundo formados en aquellos Centros, y que al volver a sus respectivas naciones forman el apoyo y consuelo de los Prelados y sirven de un gran bien para las diócesis este vacío.
Los españoles residentes en Roma lamentan que sea sólo la España la que no tenga representación, siendo así que según el dicho de León XIII, la historia enseña que los españoles tienen predisposición especial para los estudios filosóficos y teológicos.
Por ello la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos no ha dudado en ofrecerse por su parte para contribuir a facilitar los estudios en Roma a los jóvenes españoles con el establecimiento de una Casa-Colegio, para este objeto. Ultimamente, y para animar a los jóvenes seminaristas de talento, deben éstos <*4*> considerar que, si pueden sostener con su aplicación los estudios en aquellos Centros, con los tres años de Filosofía y cuatro de Teología, pueden obtener los Doctorados, y con dos años más el de Derecho Canónico, y que por tanto, en igual tiempo que estudiarían en España sólo la Teología, pueden tener allí las dos Facultades mayores, y pueden luego dedicarse a cualquier otro de los variadísimos ramos del saber que se enseñan en los diversos Centros de aquella Capital. Hoy por otra parte el Santo Padre, en el abandono en que se encuentra, aprecia y estima más que se multipliquen a su alrededor establecimientos y de hijos de todas las partes del mundo, que le sirven de consuelo, y son una protesta viva contra la actual situación, y dan a comprender que sólo los intereses católicos pueden dar vida a Roma, y estos elementos detienen por interés propio los furores de la Revolución, y constituyen, por fin, todos esos Institutos y Colegios el adorno de la Ciudad Santa, que viene a ser <*doc. 86, folio 11*> como [regina] circundata varietate y objeto de la admiración y asombro, y en esta variedad y unidad de todos los disidentes del mundo que acuden a Roma, y que al verlo les producía, no pueden menos de experimentar ciertos motivos de credibilidad en la verdad del catolicismo.
El viaje a Roma, sobre ser económico, hoy es fácil y casi de recreo.
Allí se aprenden prácticamente muchas cosas que la teoría sola no puede enseñar.
Los jóvenes allí reunidos forman después en sus naciones una cadena de fraternidad, sus conocimientos y relaciones pueden servir de mucho para unificar e impulsar la acción de propaganda y de celo en España.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 88, págs. 1-2
Roma - Despedida [18]92 Nov.
Mis amados en Jesús: Sólo una palabrita de despido. Querría antes, para arrancar de vuestro corazón un verdadero propósito de santidad, proponeros un medio.
Porque os dije, si no sois santos, no seréis buenos. Os lo aseguro, y hoy más, con el estado actual del mundo, en que es necesario según la Providencia de Dios, tener condiciones de los primeros sacerdotes - Sin esto no cumpliremos. Quiero, pues, hablaros del gran medio de vuestra santificación, esto es el espíritu de celo. Quit non celat non amat - y si no sentís celo y compasión por las almas no tenéis amor a Dios. No debéis ser sacerdotes.
¿Cómo? [?] [?] [?]
- ¡Qué consuelos!
- Lo que hacen los malos.
- Si queremos [?]
- Nos preserva de peligros.
- Los santos optaban anathema esse
- Celo - promesas a J.C. de salvar almas - de multiplicar su gloria - de santificar - de hacer propaganda de círculos - de cuidar de la juventud - de reparle por medio de la Adoración - Compasión a Jesús y a las almas.
- Pero no puedo - Sólo me limito a recordaros que no olvidéis el fin vuestro al venir a Roma y el fin de la Obra para que así lle- <*2*> néis los designios de Dios.
- Que debéis procurar aplicaros - piedad y comportamiento para honraros y honrarnos - Este (el comportamiento) deja algún tanto que desear - El no tener los vestidos, y los trajines de un principio ha sido causa de flojedad en la distribución del horario, y en la gravedad que corresponde.
Ya se os señalará cuando es hora de absoluto silencio, el comportamiento por las calles. En el Refectorio se ha remediado algún tanto el ruido de las sillas. Puede hacerse algo más en el ruido de los platos. Debéis hacerlo bien todo, porque spectaculum facti sumus - Todo son chismerías - Se quiere adivinar lo que hacemos, lo que comemos. Si no saben lo que vosotros pensáis y decís, se supone, se dice como un hecho - No quiero referiros las tonterías que estos días se han dicho.
- En cuanto a la piedad, pronto tendremos a Jesús Sacramentado, que confío será prenda de bendiciones, si le tratáis bien. Que ninguno de vosotros desvíe con falta de respeto las gracias que nos querrá conceder. Si alguno hubiere que fuese a visitarle en mala disposición que Jesús le arroje de casa, o le envíe una enfermedad, o que se vaya.
Tenemos necesidad de oraciones, y así que no haya ni uno que estorbe su eficacia. Necesitamos un local, y que sea propio y digno, si es voluntad de Dios, y lo esperemos de San José de vosotros depende, y todos los días desde hoy un Padrenuestro al Angel de España.
- No os olvidéis de San Rafael.
- Mi primer
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 89, págs. 1-4
Plática - Roma - 92 o 93 .
He explicado lo que significa el Colegio Español, y más nuestro Colegio Español. Los sentimientos que debe inspirarnos el ser conducidos por la Providencia a formar parte de la idea que preside a esta fundación.
Los deberes inmediatos que esto os impone, cuáles son la aplicación, la piedad y el buen porte, para honrar vuestras diócesis - Y aun para vosotros - [?] [?] - Nada se nos escapa - Los peligros que nos rodean en general y en particular. Que hemos iniciado esta obra en circunstancias onerosas en Roma; si bien, en España no nos aguarda menor situación crítica. Estamos sobre un volcán. Ha de venir una catástrofe aquí y allí - Quién sabe si seremos víctimas. "Salvete, flores martyrum"
Además, aunque no sea así, vosotros vais a formar la falange privilegiada del sacerdocio en las diócesis de España, y tenéis una misión especial que cumplir. Quanto augentur dona, rationes.
Tenéis una gran misión que cumplir. No la sabéis, pero ello es cierto que la tenéis. Si no correspondéis, estad seguros - Dios tiene una vara, que yo pido que en caso no <*2*> convierta más que en caña y que os duela pero que no abata. Tene quod habes, ne alius, etc.
¿Qué debo deciros, pues, para que correspondáis a los designios de Dios?
De buen grado quisiera que la obediencia me colocara a trabajar aquí para ir formando vuestro espíritu. Ya se os irá hablando, y a medida que se aumente la Casa, vendrán más Operarios y tendréis conferencias semanales.
Yo hubiera querido estos días hablaros diariamente, pero no debo interrumpir vuestro estudio, y no es cosa de unos días, sino de toda la carrera.
Porque no basta, no, el adquirir los conocimientos. Esto es necesario, es conditio sine qua non, si podemos decirlo así; mas no es la esencia - Si fuese sólo los conocimientos, esto sería una carrera, y el sacerdocio no es una carrera, es un estado. Es un Apostolado. Es alter Christus sobre la tierra. Durante los años de la carrera se va formando el corazón en la piedad; pero no basta. Porque en este caso cualquier seglar piadoso podría ser sacerdote. Es preciso formar el espíritu y saber cómo se ha de ejercer esta piedad.
¿Qué os diré, pues?
Estos días de todos santos quiero hablaros <*3*> de la posibilidad, de la necesidad de ser santos, y deseaba deshacer las preocupaciones que tenemos excusándonos con la santidad.
No puedo detenerme en estas reflexiones; pero sí que no puedo menos de recordaros, porque ya lo sabéis, que supuesta vuestra vocación, si sois llamados al sacerdocio, debéis ser santos, y tan grandes santos como Dios tenga determinado, y sobre [todo] en estos tiempos.
Si no tuviérais ánimo de ser santos, os lo suplicaría, no queráis ser sacerdotes; os arrepentiríais un día del estado a que aspiráis. Seríais unos infelices y más en nuestra época.
Un distinguido Párroco francés, en una obra que ha publicado, y por desgracia poco conocida, hace la escala de los sacerdotes.
1.º Sacerdote malo. Melius fuisset si natus non fuisset.
2.º Sacerdote [tibio]
3.º Sacerdote bueno.
4.º Sacerdote santo.
- Pues bien: si no aspiráis a ser santos, apostólicos, no seréis ni buenos.
No olvidéis, amados míos, que el enemigo se ceba principalmente en los que se inclinan al sacerdocio. Nadie experimenta tan vivas las impresiones del mundo como los que deben consagrarse a Dios. A nadie pinta con más vivez los halagos de la carne que a los jóvenes llamados al sacerdocio, a la religión. A nadie fascina tanto con las falsas pompas del mundo como a los jóvenes levitas. De aquí que nadie es tan corrompido como el joven que tiene vocación y no coopera. Por esto el infierno. El P. Homs - Las quintas - Las levas - La secta. <*4*>
Pues la guerra a éstos es la que hace al sacerdocio.
Si no es santo, no será bueno. Y la virtud no se forma de repente, y necesitáis años y años.
Os obliga a esta santidad, a aspirar a ella:
1.º El estado del mundo y del clero.
No hablo del clero de Italia.
Pero el clero de España no está bien. Pertenecen ... a diócesis privilegiadas.
Los Seminarios no están bien.
De todos los cleros de las naciones católicas Francia es la más edificante.
No hablo del clero de las naciones protestantes. Porque en Inglaterra. Allí están convirtiendo aquella Bélgica y algunos puntos de Alemania, Austria, España, Italia, Américas. Messis multa, operarii. Y si el clero fuese medianamente bueno - Y en nuestra España que hay raíces de fe. En las grandes poblaciones, pero en los pueblos.
Pero no se trabaja. Son buenos, creen que con meterse en casa y en la Iglesia basta - y hoy no basta.
Apostolado.
- Aun así la revolución no teme más que al clero, si se ha detenido ante el temor de ciertos o del sentimiento religioso ha sido porque estaba infundido por el clero, y teme, para atraérselo engañándole, y que reconozca los poderes constituidos. Oh! que leyes.
- Por esto mata las vocaciones y vendrá el servicio obligatorio para convertir al clero en revolucionario.
2.º Os obliga el llamamiento de Dios en este siglo.
En otros tiempos podía el clero ser meramente bueno. La fe vivía - Vemos beneficiados que tenían buen [?]
3.º Os obliga a desear ser sacerdotes santos, no buenos, el ser llamados a Roma. Porque es una elección especial.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 90, págs. 1-7
Roma - 1893 a 94.
Mis amadísimos Colegiales de S. José, hijos de mi Patria querida: Han pasado los días primeros, y habéis empezado las tareas; creo, pues, oportuno ... Un saludo os dirigí el año anterior, un saludo de entusiasmo y de gratitud al Señor. Cor Jesu congregavit nos in unum, os dije. El Corazón de Jesús nos ha reunido aquí. De El salió el pensamiento, y la Purísima Patrona de España ha querido colocaros reunidos bajo el manto de S. José.
La Providencia ha querido que afluyeran de las varias regiones de España jóvenes de distintas lenguas, de variados países, pero procedentes de una misma Patria, poseídos de un mismo sentimiento, de un mismo corazón.
Y ha querido reunirlos y enlazarlos con lazo especial entre sí en Roma. En Roma, la ciudad de los grandes destinos en el orden de la Providencia divina, y también de grandes misericordiosos castigos, pero siempre teatro de cosas grandes, aun en las humillaciones.
Y nos ha reunido para designios especiales. Y en circunstancias especialísi- <*2*> mas, y con medios y por medios inesperados, por una cadena de beneficios y de misericordias de Dios.
Hemos dado gracias a Dios por estos beneficios, y por ello creo oportuno el explicaros familiarmente la historia de estos beneficios, los fines altísimos que Jesús se propone en la fundación del Colegio de Roma, y en cada uno de vosotros, los medios que deben conducirnos a la consecución de estos fines, lo que es, en fin, lo que significa, lo que se espera del Colegio de Roma. Con ello no haré sino repetir o ampliar lo que indiqué estos mismos días el año anterior, y que es lo que deben recordar siempre los superiores que os cuiden, para que os compenetréis de vuestra misión.
En cuanto a la historia de la fundación de esta Obra, no podré decir mucho, por lo mismo que sería muy largo el referirlo. En el principio del año 93, en la primera reunión general que tuvo nuestra Hermandad sacerdotal propuse la idea del establecimiento de una casa en Roma para los jóvenes <*3*> distinguidos de nuestros Colegios y para los de otros que quisieran los Obispos ofrecer a nuestro cuidado.
Se escribió, pues, a Roma a Medina para casa.
Luego se nos propuso.
Y venimos en Octubre del mismo 90 D. Vicente, y lo que creímos cosa fácil empezaron a surgir dificultades, pues debían intervenir los regalismos de los dos gobiernos.
Volví tres meses más [tarde], y ora era por un pretexto, ora por otro, y tuvimos gastos superiores a nuestras fuerzas; y cuando ya creíamos que lo tocábamos, sufrimos el abandono y el desengaño del que más debía habernos protegido, y sufrimos humillaciones y tal vez burlas, ... A pesar de ello, no desistimos, y cuando creían abandonado el proyecto, y habían desaparecido todos los medios humanos, en aquel mismo momento empezaron los divinos; y nuestros esfuerzos y nuestro valor encontraron eco en el Vaticano; y recibimos alientos; y llamó la atención del Padre Santo, y de los Cardenales Rampolla, Ignacio Mazzela y otros; y Jesús coloconos al lado del Papa el ángel de Monseñor Merry; y el Cardenal de Sevilla, y una cadena de sorpresas santas ha constituido la historia de la casa del 91 al 93. El día de todos los Santos, <*4*> y no es más que el principio, y vosotros sois los fundadores; y si sois fieles, el Colegio español [de Roma] empezado con tan pocas prelusiones será el más numeroso de los Colegios de Roma; y de vosotros depende el que lo sea en su buen nombre.
Tal es en resumen la historia de esta casa, fruto de penas y trabajos, contradicciones, pero del deseo de la gloria de Dios y del bien de España.
Del bien de España, he dicho. Sí ciertamente; y tengo la convicción. Si no tuviese que ser así, el Señor haga desaparecer nuestro Colegio y a nosotros y a vosotros.
Del bien de España.
Me bastaría para ello, repetiros la historia de la Carta-encí- clica de León XIII a los Obispos españoles.
En ella escribe las glorias de nuestra España y su interés, cual ninguna, en establecer grandes centros de enseñanza.
El Papa enumera nominalmente dos: Alcalá, por Giménez de Cisneros, y la de Salamanca; pero añade: y otros Colegios; y cierto que existían otros: Cervera, ...
Allá iban de toda España, y con más sacrificios que ahora al venir a Roma. Cuánto costaba! Y S. Ignacio enviaba a Salamanca, y muchos iban a París y Coimbra y París; el mismo S. Ignacio y compañeros y salieron Suárez.
La revolución tronchó.
Luego se montaron los Seminarios diocesanos por el Concordato y los centrales, que <*5*> según la mente de la Iglesia debían sustituir a los grandes centros, pero que no lo han realizado, como dice el Papa, y se limitan a conferir los grados, y no son sino como los otros Seminarios, y tal vez, tal vez alguno menos.
En esto se pronuncia un movimiento hacia Roma. Las naciones que aún estaban peor que España se apresuran; y la Santa Sede tuvo interés en promoverlo, porque las Universidades aquí ofrecían menos peligros que las antiguas (ya sabéis).
Mas España quedó parada en este movimiento, ufana en sus antiguas glorias.
A pesar de que antes fue la iniciadora, ahora ha ido rezagada.
Por qué? Por preocupaciones que llegaron a alucinar a inteligencias preclaras, algunas de las cuales parece imposible
Vanidosos.
Espíritu italiano.
Bien que se enseña en España.
Conforme: pero dad a esos profesores jóvenes distinguidos.
La Francia.
Además no querían perjudicar el nombre de los Seminarios de España.
Pero los pobres profesores. Hay profesores, pero no profesorado; y les sirve de paso.
Es un bien, pues la unidad de estudios, el estímulo de varias nacio- <*6*> nes como antes las Ordenes religiosas.
Es un bien; tanto es así que se sentía la necesidad: Congreso de Zaragoza.
Además la Santa Sede lo quería y debíamos venir.
Qué es, pues? Lo que era Salamanca, Alcalá, Cervera.
Es una reunión.
Prescindo de lo que aquí precisamente se aprende [?] estímulo.
Sólo esto es un bien; y un Seminario era cosa buena.
Pero el Colegio de S. José es algo más.
No es un Seminario puramente.
Un Seminario es la reunión de jóvenes. Hay superiores e inferiores, y nada más.
El Colegio es una obra de celo.
No estamos aquí como [en] un destino retribuido; estamos por amor; pues voluntariamente hemos dejado el porvenir.
Es una Institución que se ofrece a los Obispos y jóvenes. A los Obispos - a los jóvenes.
Si se hubiera tenido que hacer [un Seminario], no se hubiera hecho. Cádiz.
Ventajas para vosotros.
No es, pues, un Seminario. No lo hubiéramos hecho. Es una Institución. Es una madre. Faltarán comodidades, quizás. Pero una casa pobre está contenta. Una familia. <*7*>
Qué obligaciones deben tener.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 91, págs. 1-8
Roma - Diciembre 94.
Mis amados en el Señor - Realizado hoy el acostumbrado día de retiro, y ya que me encuentro aquí, ahorraré el trabajo de esta tarea, supliéndole en la práctica de dirigiros algunas reflexiones en dichos días.
Como nuestra Hermandad no es un instituto religioso, sino sola y exclusivamente sacerdotal, nuestras prácticas piadosas están calcadas en las que son propias y suficientes para la santificación sacerdotal en medio del mundo; y por lo mismo son las que deseamos sean adoptadas y se practiquen por todos los futuros sacerdotes, que Dios quiera confiar a nuestro desvelo, a nuestra vigilancia y a nuestras oraciones.
Una de las prácticas, pues, nuestras, es la del día de retiro y éste acomodado a nuestro carácter de continua operación, y sin la rigidez que marcan y prescriben otros Institutos de más personal o de vida más abstraída; es decir, sin dejar las ordinarias tareas, pero con prescripciones suficientes para que sea de resultado, y asemejándose a la plantilla propuesta por el sabio P. Mach, en su tesoro de Sacerdote.
De este modo es más fácil no se deje esta saludable práctica, como no la dejaréis vosotros nunca, haciéndolo según la misma plantilla. De otro modo, estando como estáis en ministerios tal vez <*2*> de pocos días feriados, podría servir de excusa el practicarlo.
La base de estos días basta sea: más meditación, prescindir de tareas disipadoras y lectura de periódicos, ... y sobre todo, y principalmente, en mucho examen, de media hora y si conviene de más tiempo, acceptación de la muerte.
Para el examen, Mach; nosotros tenemos plantilla particular.
Se apuntan los puntos en que hemos flojeado, y en un papelito con abreviaturas o indicaciones o cifras se ponen en el diurno, para cuidar [de enmen]darlas en el mes siguiente.
Esto tiene una grande ventaja: Sólo el ver que hemos sido descuidados, ya es un mérito, nos alcanza perdón, nos humilla, y nos excita a propósitos.
Esto supuesto:
Para excitar vuestros propósitos, debo hablaros de [?]
Necesidad de la santificación sacerdotal.
Sancti.
La perfección es relativa ex se.
La perfección cristiana es un precepto: Sancti estote.
La perfección cristiana ex se es relativa, según las condiciones de estado, de dignidad, o de voto particular de cada uno.
Entre estos estados, dignidades o votos, el voto religioso es el de tender a la perfección por medio de la práctica de los consejos evangélicos. Se llama, pues, estado de perfección, porque se debe caminar hacia ella.
Pero el estado sacerdotal supone la perfección; de modo que ex se es y debe ser de más perfección que el estado religioso. Claro es, que si el estado religioso está <*3*> unido al estado sacerdotal, como son los Institutos apostólicos, son de más perfección que simplemente el estado sacerdotal; pero el estado religioso solo, no supone tanta perfección como el estado sacerdotal, que entraña y la perfección.
Omito en este momento exponer en qué consiste, teológicamente hablando, la perfección del estado sacerdotal, para tranquilizaros al examinar un día si se cumplen las prescripciones, y lo veréis en los estudios de los autores de moral.
De todas las condiciones una, indispensable, es el deseo de obtenerla, cualesquiera que sean las condiciones que cada uno de los autores quiera exigir.
Esto supuesto, para ayudar a vuestros propósitos, siento como principio, que debéis desear la perfección, desear ser santos. Si lográis gravar este propósito, y es constante, cumpliréis con la perfección que se necesita para el estado a que aspiráis.
Un autor francés, Dubois, en un libro que nosotros deseamos y procuraremos con el tiempo extender entre el clero, clasifica al sacerdote de 4 modos: Malo, hombre de bien, bueno y santo.
Del malo no hay que decir. Melius si natus non fuisset.
No hay nada tan desgraciado, aunque no se sepa: 1.º Tener que soportar constantemente la espina del remordimiento. Sacramentos. Un seglar lo deja todo, va a misa y ya no falta; no comulga, ya no falta ... Pero el otro ha de comulgar. Hasta puede ir al infierno con coche.
2.º Ni puede usar de los placeres de la vida.
El sacerdote está en una [?] de peligros <*4*> continuos, más que un seglar; todo parece que le pone alrededor de halagos del mundo, aprecios continuos, ministerios, las comuniones mismas, las debilidades del corazón. Y no obstante, es el más imposibilitado no moralmente, sino aun materialmente de poder usar de nada. En el momento en que su corazón se abriese para albergar el pecado, desaparecerían las confianzas, los aprecios, que no estriban sino en la confianza de la impecabilidad del sacerdote por parte de estas confianzas; y esto por instinto se adivina o se sospecha, porque el corazón y la cabeza del sacerdote es como si fueran de cristal, que se ve por instinto lo que hay dentro.
Está, pues, imposibilitado; es como al despertarse, que todo desaparece, así desaparecería la posibilidad.
Aparte de las leyes eclesiásticas que le atisban.
De modo que el sacerdote malo lo hará como los gatos - Zampar.
Un seglar puede si se lanza al mal, usar más -
Más valiera fuera carbonero toda la vida; oh! sí: por ello, por nada ni por ningún respeto debían repararse de abandonar la carrera.
Pero dejemos esto.
Hay otros buenos, con bondad natural. Atentos, honrados en su trato, pero indolentes. Habrían hecho un[os] excelentes seglares. Oh! y [los] que he conocido que me han encantado en sus condiciones! A pesar de ellas, indolentes, no saben lo que es celo, pasatiempos, visitas, chocarrerías, comodidades, noticieros, leer el periódico para saber los destinos.
Este no sería buen sacerdote: aun suponiendo que no tiene obligación de justicia de trabajar en el heroísmo y fatigas de la salvación de las almas, porque no tiene cargos que esto le obliguen; aun suponiendo que ni de caridad tiene obligación de atender a esas fatigas heroicas, porque no existe necesidad grave (cosa difícil hoy), y por lo tanto no le obligue, éste no sería buen sacerdote.
Y si alguno se extraña de esta proposición, y quisiera probarme teológicamente que, <*5*> puesto que no comete ninguna falta grave, que cumple sustancialmente en sus obligaciones precisas, que no falta a los deberes de justicia o de su caridad en su ministerio, que por lo tanto, puede constituirse a lo más un estado de tibieza, pero que no puede sentarse que no es bueno, a éste le contestaría, hablando de un sacerdote se entiende: nego suppositum, y se lo probaría. Es preciso desconocer, la dignidad, la misión, el destino, las gracias, las ocasiones, las pasiones, el vínculo de sus votos, la guerra que ha de soportar el corazón del sacerdote, para poder afirmar que puede mantenerse en esta bondad natural.
El sacerdote con todas las circunstancias que acompañan a su estado, está en medio de un río caudaloso; no basta estarse quieto, será arrastrado; ni basta mantenerse entre dos aguas con cierto equilibrio, bajará al fondo; es preciso forcejear y forcejear constantemente.
Es preciso desconocer el estado habitual de vida de un sacerdote, estudiándolo fisiológicamente considerado.
Es preciso desconocer la guerra que por parte del infierno debe sufrir precisamente el alma de un sacerdote; porque ya lo sabéis, o debéis saberlo, que los sacerdotes y los jóvenes aspirantes al sacerdocio son el bocado predilecto del diablo.
A ningunas otras almas pone el enemigo más fuertes y disimuladas baterías, que a los jóvenes que aspiran al sacerdocio. A ningunos pinta con más viveza en su imaginación las pompas y los halagos del mundo. A ninguna repite con más sugestión, ma- <*6*> lignidad y falsedad al oído aquellas palabras que el mismo diablo se atrevió a dirigir a Jesucristo: Haec omnia tibi dabo si cadens adoraveris me.
A ninguno ofrece y excita con más viveza los humores de su corazón, este mundo de ilusiones falsas, porque falsas son, porque él no es dueño y si lo ha dado una vez a uno ya no puede darlo a otro, y por esto son ilusiones; a ninguno, digo, como al joven que se dedica a la perfección, y sobre [todo] y especialmente al que aspira al sacerdocio. Y esta guerra y estas acechanzas y estas persecuciones no desaparecen, diría que se aumentan, a medida que se aumente el fervor del sacerdote.
Ay! algunos creen que al ponerse el hábito talar se entierran las pasiones. Lo que hace el ministerio es exacerbarlas más.
Es preciso desconocer las gracias inherentes al sacerdocio, y el uso de estos talentos que Dios exige.
Es preciso, repito, desconocer todo esto, para no ver que moralmente [es] imposible que un sacerdote pueda mantenerse en estado pasible de sus bondades naturales, de tibieza, sin llegar a faltar gravemente en sus deberes, y no llegar a ser malo, aunque no lo aparezca.
Un día tal vez, si los destinos superiores en el ministerio, os ponen en situación de poder penetrar ciertas interioridades, lo sabréis y veréis por experiencia.
Pero dejemos esto también, puesto que vosotros os formáis, [os estáis] formando por la misericordia de Dios, en el concepto verdadero de lo que es la santidad sacerdotal, y os penetráis de la necesidad del <*7*> celo.
Roma
La 3.º clasificación es del sacerdote bueno. Exacto en el cumplimiento de los deberes de piedad, y de los medios generales y particulares para conseguirla. Llenos de celo desean y procuran la salvación de las almas con humildad; temen el dar menos buen ejemplo con sus actos.
Estos dan gloria a Dios, alegran a los ángeles, son la gloria de Cristo, el consuelo de las almas, ya en sus ministerios cualesquiera que ellos sean, ya en su vida privada.
Y sin embargo, esto no basta: y no creáis atrevida mi proposición, esto no basta; hablo por convicción y fundadamente. Es preciso ser santos, desear ser santos.
Cierto que con ser buenos nos salvaremos. Cierto que con esta virtud y bondad sacerdotal daremos gloria a Dios, santificaremos las almas.
Pero también es casi seguro que si nos contentamos con llegar a esa bondad como término, nos quedaremos luego más bajo de ella.
Es casi seguro que sólo proponiéndonos ser santos, llegaremos a esta bondad sacerdotal. Sólo procurando ser santos, seremos buenos. Si nos contentamos con llegar a ser buenos, no lo seremos.
Estoy tan convencido, que me atrevo a ser profeta. Pasarán unos años. Habréis entrado a cierta edad, y pasado ciertos ministerios ... Os mirarán a vosotros y alguno ... se acordará de esta mi proposición, ante la fatiga y nostalgia que les causará la idea de su pasado, de su presente y de su porvenir, (aun habiendo sido bueno) por haber olvidado esta mi proposición .
Prescindo ahora de la mayor gloria de Dios, <*8*> que puede darse con esta mayor santidad, de las muchísimas almas que tal vez están vinculadas y que dependen tal vez de esta mayor santidad. (Si S. Francisco Javier, ... )
Prescindo de que no sabemos cuáles son los designios de Dios sobre cada uno, y lo que espera y desea; porque la santidad es indefinida y tiene sus grados, y no sabemos a qué grado nos quiere; y la falta de correspondencia y el no llegar a este grado puede ser causa de sustracción de sus gracias, tal vez de desvíos de otras, y de ponernos en peligro; mas aunque así no, oh! qué lástima! No negar nada; todo, todo lo que queráis.
Si queréis, pues, llegar a la perfección sacerdotal necesaria, necesaria y suficiente, es indispensable proponeros ser santos. Un San Francisco de Asís.
Y [por] las mañanas al venir aquí - No importan nuestras caídas. Sí, santo; pedid. Loquere, Domine. Ecce ancilla.
Qué medios podemos emplear para conseguir esta santidad? Me extendería demasiado:
1.º No dejar los medios propuestos por los santos. Oración, examen.
2.º Celo. El celo es medio y fin.
Oh! ver la Iglesia.
Ver los pecadores. Si un loco hermano.
Ver los peligros de la juventud.
Ver a Dios ofendido. Sta. Margarita, S. Crisóstomo, S. Je-
rónimo.
3.º Qué se tendrá, si no se tiene celo? Los guerreros, [?]
4.º Nos da honra.
5.º Nos da alegría. Consuelos. Dios lo paga.
Fruto: No abandonar el deseo de ser santos, ofreciéndose generosamente.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 92, pág. 1
Plática para Roma - 1895.
Croquis - 5 años - Saludo - Corona nostra -
Porque los que están aquí saben lo que es un Colegio en Roma - y el Colegio - nuestro - Los deberes que esto importa y obliga - Quebrantos que nos ocasiona - Fatigas pasadas - No faltarán ingratos - Tampoco faltarán agradecidos - Alegría del día de la reserva del 94 - Alegría el 29 de Octubre - pero más la de la reserva - Mas enfermedad de Serrano -
Ser santos - El año anterior -
Hoy - Felicidad de ser santos - Dubois.
Hay deberes de serlo. Obliga: 1.º Las circunstancias; 2.º El ser llamados a Roma vosotros; 3.º El estado de la Iglesia; 4.º La gran batalla; 5.º Tal vez mártires.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 93, págs. 1-3
Roma - 95
Mis amadísimos en el Corazón de Jesús Sacramentado: Quería dirigiros un saludo como acostumbro todos los años, los primeros días inmediatos a mi llegada; pero la triste novedad del fallecimiento de nuestro Cardenal de Sevilla, me lo hizo suspender desviando la ocasión oportuna.
Más hoy nuestro D. Benjamín - con su amabilísima indicación me ha hecho ver la conveniencia de que le sustituya yo en su acostumbrada tarea men[sual] - me invita a que le sustituya en su acostumbrada tarea mensual, y yo no he sabido ni querido tampoco dejar de aprovechar tan propicia ocasión de decir una palabrita a nuestros distinguidos colegiales de Roma.
Qué os diré, pues, amados míos? Me parece recordar que el año anterior, os propuse como tema o más bien, como propósito, que debíais ofrecer aquel [día], el de desear y aspirar [a la] perfección sacerdotal, como condición indispensable para lograr la bondad sacerdotal.
Oh! Sí, la experiencia me ha enseñado, y también lo enseñará a alguno de vosotros con el tiempo, que sin el deseo <*2*> de la santidad no se llega ni siquiera al cumplimiento de la virtud substancial en el estado sacerdotal. Y que esto sea una verdad, nos lo demuestra no sólo la dignidad y gravedad de los deberes de estado al cual aspiráis, los intereses que el Señor quiere confiar a vuestras manos, las gracias que necesitamos para ello y que Dios regatea al que no le es generoso, sino que mirándolo bajo otro aspecto, casi podríamos decir filosófico y fisiológico, los peligros que rodean al sacerdocio, el método ordinario de su vida generalmente sedentaria, las confianzas de que es depositario, el conocimiento práctico de las miserias de la humanidad, ... hacen indispensable si quiere mantenerse en un equilibrio seguro de la gracia, la vigilancia, la tendencia al esfuerzo continuado hacia la santidad, el deseo constante de perfección. Y esto aun prescindiendo de los mayores combates que el infierno dirige a las almas consagradas a Dios, que sabéis por la historia y las manifestaciones de los santos, y por la misma experiencia.
Que no hay por lo tanto término medio, [más] que el ser santos al menos con el deseo, so pena de no llegar a ser buenos. Que no podemos mantenernos entre dos aguas, con una vida de tibieza, sino que se va a parar al fondo, sin el esfuerzo y las fatigas del camino de la santidad.
Cierto que es muy consolador en este <*3*> punto el pensamiento y dicho de los santos, que para dicha santidad basta el deseo constante y sincero de ella. Mientras se mantenga en nosotros este deseo, alimentado por el temor de Dios, podemos estar tranquilos, a pesar de nuestras miserias y tentaciones y combates y peligros. No importa que todos los días, al darle a Dios cuenta de nuestro comportamiento, del uso de sus beneficios, de sus dones, ... tengamos que ofrecérselo con actos de humillación. Es muy consolador pensar que tanto mérito tenemos al ofrecerle los propósitos de la mañana, como al depositar a sus pies nuestras miserias cuotidianas.
Qué idea, repito, tan consoladora! Por la mañana ...
Y no obstante, con esto, hecho con constancia y con sinceridad de corazón, podemos cumplir con el deber de la santidad.
Prescindo de repetiros algunas de las ideas emitidas para haceros ver que sólo así podemos tener felicidad en nuestro estado. Que sin esto es el estado más infeliz.
Pero si a todos en general obliga la santidad, si todos los aspirantes al sacerdocio y sacerdotes deben grabar en su corazón este deseo, para que no se les borre en toda la vida, de un modo especial obliga, y debéis grabarlo en vuestro corazón los alumnos o miembros del Colegio de estudios en Roma, y no os extrañe la proposición:
1.º Os lo impone la elección que Dios ha hecho de vosotros para
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 94, págs. 1-7
Roma - 96
Mis colegiales en el Corazón de Jesús Sacramentado ...
Cinco años consecutivos que tengo el consuelo de visitar esta casa y en todos ellos no he dejado de dirigiros alguna palabra, o siquiera un saludo afectuoso; y sobre todo en los dos primeros del 92 y 93, me dediqué con más asiduidad y en varias pláticas a dar a conocer e inculcar bien a aquellos primeros alumnos, como saben los que todavía subsisten de aquel tiempo, y con el fin de que éstos lo transmitieran a los que vayan viniendo, la historia de la fundación de este Colegio; lo que es, lo que significa un Colegio español en Roma; los fines que nos hemos propuesto; los resultados que esperamos; y como consecuencia los deberes que estos fines imponen a los jóvenes, a los cuales Dios destine para ser contados <*2*> en el número de miembros de esta Obra.
Y recordarán algunos todavía, como les referimos los detalles de esta fundación, el deseo que nos animaba de poder responder a las indicaciones de la Santa Sede, que se lamentaba no tuviese España lo que tenían otras naciones, las dificultades que ofreció esta obra por los recelos de los Prelados, y las contradicciones que se levantaron hasta que León XIII extendió su manto paternal para cobijarla.
(Pueden repetirse algunos detalles).
El objeto. Qué es fundar un Colegio español para estudiar en las Universidades de Roma. Una rehabilitación de los antiguos colegios, en las Universidades de Alcalá, Salamanca. Así como iban a París nuestros jóvenes del siglo XV y parte del XVI. Las Universidades han desaparecido, y no es fácil puedan reponerse: por la imposibilidad material, por las divisiones de opiniones aunque se pudiera, dificultades de personal. Peligros que había en la doctrina de alguna Universidad antigua. Esto se remedia estando en Roma. Facilidad de viaje hoy, más que las de España para los españoles de aquel tiempo; se sentía esa necesidad; estudios superiores. <*3*>
Fines que nos proponemos: formar una legión de jóvenes distinguidos en ciencia, en gravedad, en buen espíritu, para el profesorado, para influir en la marcha de las diócesis.
Resultados: Una confederación de los alumnos para promover mejor después los intereses comunes de la gloria de Dios en España, bajo nuestra mano. Y estas esperanzas se me aumentan ... Sé que recuerdan el Colegio de Roma; sé que se escriben y comunican. Puede ser una falange.
Por ello, los deberes especiales que esta Obra de celo impone a los alumnos. No es esto un Seminario. Ni aun un Colegio como el americano, inglés, ... sino una Institución. Así, deben tener los alumnos: afecto, interés por el bien material y moral de la Obra, por la honra de la misma y de España, con contento, con aplicación, con buen ejemplo. Ya sé que lo harán, excepto algún ingrato.
Deshacer las preocupaciones de España: Espíritu italiano, que se estudia mejor en España, que serán presumidos. Oh! hoy se reforman los centrales. Ya... tenían necesidad de reforma. No sé si se logrará seáis mejores vosotros. Estudios superiores.
Roma, estado de la misma. Afecto a ella; los romanos, su carácter, sus buenas y malas condiciones. Los peligros actuales, la ingratitud de los romanos. La fe española al lado de ellos.
* * *
Luego recuerdo en los dos años anteriores, la necesidad que todos los que aspiran al sacerdocio tienen de ser santos. El sacerdocio como estado <*4*> no está incluido en el estado de perfección, esto es, de obligación de tender a la perfección, por medio del cumplimiento de los consejos evangélicos, lo cual es propio del estado religioso; pero por razón de su dignidad y ministerio y oficio, no sólo debe tender precisamente a la perfección, sino que debe suponerla ya, debe ser perfecto; de modo que en este concepto está en peor condición, si es permitida la expresión, que el que está meramente en el estado religioso, porque éste basta que tienda a conseguirla: el sacerdote debe poseerla actu.
Y sólo teniendo esta santidad, podrá sostenerse sin ir al fondo; porque en el sacerdocio no puede tener lugar el estar parado en medio del río, o entre dos aguas de la tibieza, ni aun siendo bueno sino es santo; y lo podría probar teológicamente y fisiológicamente aparte de la experiencia; y os lo probé, y que esta santidad no se forma en un año; y que por ello, el que no se sintiese con ánimo, que lo deje sin respetos humanos, que más vale ser mozo de cordel toda la vida, porque nada hay tan desdichado.
Y además os he [de] añadir, que si todos deben ser santos lo debíais ser vosotros en particular: 1.º Porque tenéis preordenación especial en los designios de Dios. No habéis venido sino porque Dios ha querido ... 2.º Por los designios vuestros futuros ... de vosotros dependerá tal vez toda una diócesis. Si una parroquia depende de un Párroco por muchos años ... historia ... 3.º Por las circunstancias de los tiempos: tal vez sean los últimos.
Qué os añadiré, pues? Además de la santidad, celo. <*5*>
Celo.
Si yo tuviera que dirigir una serie periódica de consideraciones, como lo hago semanalmente a nuestros colegiales de Tortosa, o hablaros al menos en los días de retiro mensual, claro es que podría ofreceros a vuestra meditación ideas particulares y prácticas no sólo para la vida espiritual y los medios de conseguir la santidad a que debéis aspirar, y los ejercicios de piedad y de las virtudes todas, sino también sobre vuestro comportamiento en todo el tejido de las varias circunstancias de la vida así privada como la de vuestros futuros ministerios.
Mas ahora no puedo proponeros sino temas universales, o más bien, cardinales, que envuelvan en sí el germen de otras virtudes, y cuyo ejercicio de por sí solo os las haga practicar, para llegar a la santidad.
Una de estas ideas, uno de estos medios y de los propósitos que debéis ofrecer al Corazón de Jesús es el celo.
No se concibe sacerdote sin celo; no puede existir celo sin amor, o viceversa si queréis; no puede haber amor a Dios sin celo; no puede concebirse sacerdote sin amor..
Por ello parece inverosímil que al que se quiere consagrar a Dios por medio del sacerdocio tenga que hablársele del celo. Sin embargo tal es nuestra miseria, que necesitamos <*6*> meditar la obligación que tenemos; excitarnos con los estímulos de lo que valen las almas, del ejemplo de Cristo, de nuestra propia conveniencia, ...
Obligación, he dicho. (Dubois) Vide.
Así, pues, amados míos, debéis ir encendiendo este fuego en vuestros corazones, y prepararos.
Mucho podéis hacer ya por de pronto en el campo del celo. 1.º Estudiando. Vuestras fatigas actuales dirigidas con buena intención, son preliminares y iniciativas para vuestro futuro celo. Los conocimientos que vais adquiriendo serán luego armas poderosísimas para el logro de la salvación de las almas, para trabajar con mayor desembarazo. Oh! qué consuelo! Señor, esto que hago, esta salud que expongo es por Vos, para las almas, para salvarlas un día; si ellas os ocasionaran la muerte, seríais mártires de vuestro celo. S. Luis.
2.º Oraciones. Más almas se han salvado con la oración que con las fatigas de una predicación.
Sta. Magdalena de Pazzis. El lego de aquel P. Jesuita. Sta. Teresa de Jesús decía, que aquellos indios la habían costado mucha sangre. Oh! un gemido!
3.º Ofrecer a Jesús propósitos; echar líneas de batalla. Oh! Señor, vuestro soy; y si queréis sea Apóstol como S. Francisco Javier ...
1.º Santificaré el sacerdocio. 2.º Me asociaré a toda obra de vuestra gloria. 3.º Consumiré mi vida: en los niños, enfermos, confesionario, en dar ejercicios. 4.º En santificar todo lo que [me] rodee, mediante el <*7*> buen ejemplo, y os arrancaré gracias con mis súplicas y mi penitencia.
He aquí lo que Jesús espera de vuestro celo para hoy, y para lo porvenir.
Qué sea [así], amados míos. Yo no lo veré, amados míos. No veré muchos de los resultados de vuestro celo. Pero estoy creído que mis deseos y mis oraciones incesantes en favor vuestro, unidas al Corazón de Jesús, y por manos del Angel de España, no dejarán de tener un poquito de parte en dichos resultados de gloria de Dios, y esto me consuela. Ojalá podamos decir con verdad, desde el fondo de nuestro sepulcro, que sois nuestra corona, ya que entonces no podréis ser nuestro gozo.
Qué el Corazón de Jesús os bendiga. Qué tengamos un año feliz espiritual y temporalmente. Qué pueda si es voluntad y del agrado de Jesús, poder volver a visitar esta casa y .... obtenidas las gracias que tengo pedidas a Jesús: 1.º Qué podamos a la otra parte del mar tener plantada la bandera de S. José, para cobijar bajo de ella a muchísimos jovencitos, que sean luego apóstoles de las almas. 2.º Qué podamos tener propagado en España el espíritu de reparación en todas las diócesis. Reparación y un día esperamos seréis auxiliares eficaces. 3.º Constituciones.
Mucho fío de vuestras oraciones que os suplico.
Padrenuestro a S. José, Angel de España, Tortosa.
S. Rafael.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 95, pág. 1
Plática Roma.
Mis amados: Cinco años - Me he dedicado en el primero a exponer lo que es el Colegio, su historia - sus objetos, fines y resultados que esperamos; algunos ya lo saben - Los deberes que esto impone a los alumnos - Luego la necesidad de la santidad - y sobre todo para los alumnos del Colegio: - por ser los primeros - porque de ellos depende el porvenir de la Casa, - por las circunstancias de los tiempos, que tal vez sean los últimos.
Peligros de Roma - Recelos de Prelados.
¿Qué os añadiré que pueda seros útil?
Celo = Qui non celat, non amat
Medios de celo: - Propaganda, - predicación, - confesión - enfermos - expiación.
Incipiencia de los que aspiran a los honores - o bienestar - fatigas - sinsabores - carrera - fortuna.
Dubois
Non vos me elegistis - sed ego elegi vos - ut eatis
m.t.v.
Amor de Dios - S. Ignacio
Messis multa.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 96, págs. 1-3
Mis amados en el Señor: De las 6 veces que había venido a Roma, en ninguna había experimentado más consuelos espirituales que en ésta. Prescindo de las primeras, que en lugar de consuelos ...; pero ni las tres últimas, que tan gratas eran, podían compararse.
Estar en Altemps ya que cualesquiera que sean los vaivenes que nos aguardan, supone mayor en la empresa - en esta Capilla, con el número de diócesis - y sobre todo el día [de] la instalación de Jesús fue un día de consuelo - Un conjunto de circunstancias.
Pero como todo lo da S. José, debía ir acompañado esto de dolores y gozos; nos envió el Señor la espina y alarma de la enfermedad de D. Andrés. Esto me ha detenido más días de lo que acostumbro, y hasta me ha tenido inerte, y ni siquiera una palabra os he dirigido.
Mas debiendo partir ya pronto, no quiero hacerlo sin un corto despido.
Ventajas
1.º Qué es. 2.º Más que un Colegio - Una obra - 3.º Unión. 4.º Comportamiento.
Al hablaros los años anteriores, os manifestaba como lo que significaba la instalación de un Colegio en Roma, de todos los jóvenes españoles.
Era el establecimiento de un centro que viniera a suplir nuestras antiguas Universidades, destruidas por la Revolución y las calamidades de los tiempos.
Si hubiesen existido, y con el apogeo tan grande, inútil; - allí acudían de todas partes. Otra vez ... Mas desaparecieron ... y se pensó en los Seminarios centrales ... y se discurrían <*2*> Universidades - Los Obispos divididos - Otros, Salamanca, Alcalá, Madrid - Otros, sufragáneas - Nunca se había realizado.
A consecuencia el movimiento hacia Roma - todos, menos España - Intentonas
Infirma mundi elegit Deus.
Es, pues, la reunión de jóvenes un Seminario en Roma - Sólo esto es un bien - y una gloria para vosotros.
Mas os decía los otros años, que si hubiese sido un Seminario, no hubiera bastado. Hubiérase luego ido a las diócesis - sin lazo especial que les uniera entre sí y al Seminario - 9 años estuve y ningún lazo.
Mas este Seminario es fruto de una Obra de celo - y esta Obra opera en España, y tiene sus ramas y se irán extendiendo, y por lo tanto, los individuos del Colegio de Roma vienen a formar parte de un cuerpo viviente, son miembros; parte de una familia - y por lo tanto la obra ejercerá en ellos siempre una acción que, aunque libre, será eficacísima para los intereses de la gloria de Dios en España.
No sólo entre sí se comunicarán los que se hayan conocido - pero este conocimiento y esta acción no tendría resultados prácticos, porque no estaría unida a una dirección común - y ahora con esta dirección (libre, repito), sin otro lazo que el del afecto puede producirlos.
Tengo formadas sobre esto tales convicciones, visiones, y tan profundas, que como si lo viera - Tal vez no las vea sembradas; pero vendrán los resultados y tal obra se podrá ya promover - D. Jesús Cortón. <*3*>
También decía que esto os impone deberes especiales, que no os impondría si fuese un Seminario: deberes de afecto - de interés por la Obra, como miembros - y por la honra de la misma.
Y sólo quiero recordaros el deber de comportamiento, que os exige la gloria de Dios y el de la Obra, y por lo tanto, de España.
Estamos en su principio - El porvenir del Colegio depende de vosotros aquí - y en España.
Aquí. Ya sabemos las dificultades que tenemos que ir superando - Altemps - Muchos nos miran con buenos ojos - otros no; todos sí, con curiosidad.
Podéis figuraros lo que miran y notan como van y vienen - El primer año, Cardenal Vicario, Embajador del Quirinal.
Si esto es lo natural - qué tal sería en la conducta? Lo que más podía remorder a uno, sería el mal nombre, y nos trastornaría. Jesús que perdone; melius fuisset, si non natus.
Sólo un milagro de S. José ha podido librarnos hasta ahora.
* * *
Y también en España. Muchas diócesis y Obispos no comprenden. No podéis figuraros lo que padecemos por los males corporales vuestros solos - Lo mismo se puede morir aquí, que en otra parte.
Sí esto sólo - Vuestra conducta. Cuando vayáis, si os ven los mismos; con vanidad ... Para eso han ido?
Instrucción - Para eso Roma?
Todo esto podían
Ventajas.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 97, págs. 1-2
1.º Un saludo a nombre de Roma y España.
2.º Qué significa un Colegio en Roma, y S. José? Es la continuación
de las tradiciones españolas: Universidades, Salamanca, Cerve-
vera, Bolonia.
3.º Ventajas: Profesores. Sistemas de estudios. Lazo.
4.º Historia de los Colegios en Roma.
5.º Mas qué sucede ahora en España sin centros? Deseo de renovar
las Universidades aquéllas e impotencia.
6.º Necesidad, pues, que se siente de ir hacia Roma. Pío IX, León
XIII, P. Llevaneras, Obispo de Cádiz.
7.º Causas por qué no se realizó. Objeciones y excusas. Verdadera
razón. <*2*>
Supuesto esto:
1.º Qué ha de ser el Colegio de San José? 1 2 3 4
2.º Han de renovar la España. Por esto trabajamos.
3.º Os lo digo a vosotros.
Deberes.
1.º Filial. No, es un Seminario. Somos jefes de familia, y bienes
comunes. II. Prontitud. III. Cotentamiento.
2.º Interés. Si una familia tiene males ...
3.º Buen nombre.
Qué debéis hacer?
1.º Aplicación.
2.º Piedad.
3.º Porte.
Escritos I.º, vol. 8.º, doc. 98, págs. 1-9
Roma.
Mis amados colegiales en el Corazón de Jesús Sacramentado:
El Señor en sus bondades me ha concedido el consuelo que no confiaba ya, de visitar otra vez esta amada casa, de tantos recuerdos para mí y ver el Colegio y Colegiales que [son] nuestro gozo y corona.
¿Cómo, pues, no dirigiros un saludo afectuoso y deciros unas palabras, siquiera sean breves, que hace cuatro años me las tenían prohibidas, [los médicos] y [son] las segundas que dirijo, pues sólo he saludado brevemente y por vez primera a los seminaristas de Barcelona.
¿Qué os diré, pues?
Cuando yo vivía, si podemos decirlo así, y venía todos los años a acompañar a los alumnos nuevos, solía hablarles, sobre todo los primeros años. La historia de la fundación de esta Casa - Su objeto - Resultados que esperábamos y deberes que imponía a los que Jesús llamara, contados, a ser miembros de este Colegio.
La historia. No puedo detallarla - El deseo de corresponder a las indicaciones de León XIII nos intimó a tener una casita (96 y 94). El cual estaba encargando a los Obispos españoles que enviasen seminaristas a Roma, puesto que la historia enseñaba que los españoles tienen nativa disposición para los estudios teológicos - para Colegia[les] <*2*> de nuestros Colegios y para seminaristas que con la misma cuota de los Seminarios quisieran venir. Nuestra ambición se limitaba a un piso, etc. Se nos ofreció entonces Condotti, pero el gobierno se alarmó ...
Y pudimos recogernos en Montserrat.
Los de entonces saben las penas, etc.
Pero el Señor, que quería esta empresa, la bendijo.
Llamó la atención de León XIII y Merry recién ordenado.
Y ofreció al Episcopado español el palacio Altemps, por su carta hermosa de 23 Octubre de 1893.
El fin que perseguíamos lo describe León [XIII] en dicha carta, recordando las glorias de las Universidades españolas de Alcalá y Salamanca. A ellas acudían los más aventajados alumnos de institutos, etc.
Aquellas habían perdido importancia, y luego desaparecieron, gracias a los manejos de los liberales ... y los Obispos fueron recogiendo ya a los alumnos. Luego los Seminarios Centrales, que no respondieron bastante a los propósitos de la Santa Sede, y ni hoy responden con su organización actual. Y por ello León XIII, y antes <*3*> Pío IX se fijaron y tuvieron deseo de que vinieran los alumnos a las Universidades de Roma - Lo cual ofrece las ventajas de llenar el vacío que se sentía, y que evitaba los inconvenientes y peligros que ofrecieron algunas de las antiguas [Universidades] en la doctrina. Y se produjo un movimiento -
Pero España iba rezagada - ¿Por qué? - Por prevenciones - espíritu italiano - viaje largo.
No puedo decir las contradicciones que surgieron de todas clases. Hasta que León XIII se puso serio y obligó a los Prelados - y desde entonces
He aquí el fin general de la fundación de Colegio en Roma.
Pero nuestras ambiciones particulares iban más allá.
Queríamos formar una falange de sacerdotes de todas las diócesis de España que forma- <*4*> ran entre sí una liga y que bajo nuestra mano promovieran los intereses en todas las diócesis, sobre todo en aquellas en que tuviéramos Colegios o la dirección de los Seminarios para cualquier Obra importante de la gloria de Dios.
Y así continuamos esperándolo. Y vosotros un día, cuando os encontraréis con otro que ha estudiado en el Colegio os consideraréis como hermanos y referiréis vuestras impresiones, se dilatará vuestro corazón e impulsaréis toda empresa que se os proponga.
¿Por qué en España fracasan todas las empresas y proyectos propuestos en los Congresos? Se nombran juntas.
¿Qué deberes impone? Venís a formar una entidad - Miembros nuestros - Dependencia filial.
¿Cómo corresponderéis? Con amor - contentamiento - aplicación - darnos buen nombre.
Todo esto, Deus: <*5*> pero me han dicho que practicáis hoy el día de retiro y que debe servir este saludo de plática, y así debo añadir algunas otras ideas; y me limitaré a deciros algo sobre la necesidad de la santificación sacerdotal: esto es, que debéis aspirar a ser santos.
Se discurre y se disputa si el sacerdocio es estado de perfección - qué es lo que pueda llamarse estado de perfección y apoyados en la opinión de Santo Tomás, en su question 184 de su 2.º 2.º, en aquellos ocho lumninosos artículos, concluyen en que no es estado de perfección el sacerdocio, ni adquirente - los que tienden por sus votos a la perfección, puesto que Sto. Tomás no lo concede más que a los que tienen los tres votos; ni adquirida, que sólo la concede a los Obispos.
Sin embargo, allí mismo Santo Tomás dice que pecaría más gravemente el sacerdote que el que es simple religioso, por razón de dignidad y por los oficios que ejerce: y por lo tanto tiene mayor deber de santidad individual que el simple religioso. Por ello es que Suárez se atreve a decir que el sacerdocio es como estado de perfección adquirida.
Sea, pues, estado, sea que <*6*> individualmente debe serlo, es lo cierto, según todos, que debe tener mayor santidad individual que el simple religioso.
Dubois o Duboes, en su libro "Práctica de celo", que deseamos tengan todos nuestros |