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Escritos del beato
Manuel Domingo y Sol
II - Epistolario
Volumen 3.º: Años 1889-1890
ROMA
2005
Notas previas a la nueva transcripción
Al comienzo de cada uno de los documentos que contiene este volumen se indica:
- la sección (en este caso II [Epistolario])
- el número del volumen (en este caso 3.º)
- el número del documento
- y las páginas que comprende cada documento
La utilización de estos cuatro elementos facilitará al máximo la búsqueda y consulta posterior.
Ejemplo: Escritos II, vol. 3.º, doc. 1, pág. 1-3
En cuanto a las siglas utilizadas, se indica el salto de página en el documento original con el siguiente símbolo “<*n*>”.
Entre paréntesis cuadrados ([ ]) se incorpora texto no claro o cualquier indicación del editor.
El recorrido hasta poder ofrecer este volumen ha sido largo y ha requerido la participación de múltiples personas. Tras la muerte de Don Manuel, los operarios iniciaron una campaña de recogida de manuscritos. Posteriormente, dirigida sobre todo por D. Antonio Torres y D. Buenaventura Pujol, se hizo la gran labor de transcribir todos los escritos. Más tarde se publicaron parcialmente algunos volúmenes monográficos o selecciones de textos. D. José Luis Ferré inició hace años la edición sistemática de todos los escritos. D. José Jesús Fernández Alonso contribuyó grandemente a continuar el proceso escaneando toda la trascripción de los escritos de Don Manuel. Finalmente, D. Germán González está dedicando su tiempo y energías a confrontar con los originales, corregir y paginar los escritos de Mosén, con lo cual tendremos una edición fiable y citable con garantías al alcance de todos los operarios. A todos ellos les honra el resultado final y el uso que de él puedan hacer los operarios para un mejor conocimiento del Fundador.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 1, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 3 de enero de 1889
Mi Josefina: Te escribí ayer. No sé por qué me preocupáis tanto. Temo que Jesús no lo quiere ya, pues dejo otras atenciones por escribir a vosotras, y hay cartas urgentes que contestar.
Estoy aquí en el convento por mi prima Teresa Sol. No creo muera esta noche. Mañana al cerrar la carta te daré noticias más de última hora.
¿Estás ya tranquila? Dime algo.
11 menos cuarto de la noche: a las nueve he bajado de la celda de Teresa y estaba aún clarita, y hasta me había pedido al Señor; pero como estaba tan decaída, y era tan tarde, le he dicho que mañana, aunque se lo di anteayer otra vez; escribiendo luego ésta me han llamado y efectivamente iba a la agonía, y a las diez menos cuarto he recibido su último suspiro, que ha exhalado con suma tranquilidad. R.I.P.
Mañana continuaré ésta; voy a descansar. <*2*>Mi Josefina: acabo de llegar a casa (pues he dormido dentro aún, y voy a echar ésta al correo).
Di a mi Ángeles que ya cumpliré con ella. Veré si tendré tiempo estos días para hacer dos líneas a tu Benjamina y a tu Regina, etc.
Dime, pero enseguida, cuál fue la queja aquella del Operario, y hazlo sin escrúpulo, porque sólo es para la gloria de Dios, y así dímelo.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 3.
También escribiré a la Boix. Por amor de Dios, que aprenda mucho.
Va una estampita para cada una de las felicitantes y para ti.
A Ángeles dile que ya le mandaré otra además de ésta que la envío de broma, para que las otras no tengan celos, si se la enviaba mejor.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 2, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
4 de enero de 1889
Mi Providencia: Acabo de llegar de Valencia. No me he detenido en Benicarló, por motivos de delicadeza y amor propio, que ya le contaré, y ni las pobres monjas saben que he pasado, ni que he estado en Valencia. Al pasar por allí estaba tal vez agonizando la madre vicaria, pobrecita, pues he sabido tan solo que continuaba en la misma gravedad.
Pronto volveré a salir y para más tiempo. Diga a Jesús que pueda pasar a verlas.
Recibí en el tren y agradecí sobremanera su recuerdo y obsequio, si bien era de justicia, pues ya me adeudaban dos vesticiones. El caso es que en Valencia me tomaron la caja de dulces los colegiales para rifarla y comprar del producto de la rifa una imagen del Corazón de Jesús. Conque ya ve que todo se lo ha ganado usted en el mérito <*2*> de los actos que practicarán ante la imagen del divino Corazón.
No debía haber sido tan tonta de enviarme el “Correo Josefino”. Ya le traeré el mismo número, y los que vayan saliendo quédeselos usted y conserve toda la colección, y será un recuerdo mío.
Los versos son lindísimos; es decir, lo supongo, pues aún no he tenido tiempo de leerlos.
Nuestra consagración fue devota y feliz, gracias al Corazón de Jesús.
Pida a él perseverancia, y que mantenga el fervor de nuestros jovencitos, pues algunos de ellos si no me los roba el obispo serán un encanto.
Traía jesusitos, y no he podido darlos en la estación, y además traía para ustedes dos angelitos de alabastro, por si les hubiesen gustado. Ahora no sé si llegarán ya a sus manos, porque me los robará alguno otro. Todo por no haber podido entrar, porque no era decente. Es la primera a quien contesto después de mi salida.
Es suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 4 enero, 8 noche.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 3, págs. 1-2
A don Froilán Beltrán – 5 de enero de 1889
Mi Froilán: Ayer tarde llegué de Valencia en donde he estado siete días, y en donde recibí su gratísima y como siempre poética y melodiosa carta. Allí estuvimos en santo retiro tres días para realizar o renovar nuestra consagración trienal los viejos, y la primera trienal Albiol, pbro., y Tormo, diácono y Marzá, subdiácono, y la de probación Miñana, diácono, y la de aspirantes Serrano, Puig y Calatayud, estudiantes. Conque ya ve. ¡Qué pequeña grey! ¡Y con ella tenemos la presunción de conquistar el mundo! Fortuna que si Jesús lo bendice, esos jovencitos serán unos apóstoles, y hoy nos avergüenzan ya. Calatayud, valenciano, si Dios le guarda, a los 30 años tendrá más picardías que mosén Sol a los 50. Ore usted mucho y haga orar a esas almitas que tanto <*2*> pueden, para que el Corazón de Jesús multiplique y forme a los futuros Operarios.
Si está ahí la señora Francisca, vea si puede hacerle una indicación, pues estoy con escrúpulo de ese dichoso albaceazgo, y los pobrecitos difuntos no sé de quién podrán quejarse. A haberlo sabido, lo hubiera renunciado yo. No lo olvide.
Vea cuanto antes de ver a Domingo Sales, y arreglen una junta, de presidente, tesorero y secretaria (aunque no hayan de hacer nada, por ahora). Pero convienen los nombres. La junta bajo la dirección de usted, que ha de venir a Roma.
A Domingo que ya le daré el pésame, cuando él venga.
A Rita, Remedio y demás ya les guardaré la estampita que adeudo, porque por carta no puede ir.
Afectos a Lucas y César.
Es suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
He contestado a usted tan pronto, porque es fácil me vaya pronto a Murcia, en donde están empeñados gastemos diez mil duros en un pedazo de edificio de planta.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 4, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
7 de enero de 1889
Mi Providencia: Acabo de recibir su grata, y contesto enseguida, a pesar de que me aguarda el montón de cartas de estos días pasados.
No puede usted figurarse el placer con que pensaba en venir a predicar por las 40 horas, solo al recordar la bondad y el buen afecto con que recibieron algunas almitas de ahí el año pasado el que les prediqué, que por cierto casi me avergonzaron al ver su piedad; no eran almitas de dentro sino de fuera.
Mas del 20 al 25 tengo que salir para Murcia y con el trajín que llevo, no me parece que Jesús quiere que salga estos días, para volver a pasar luego. Creo que usted lo comprenderá mejor.
Me parece que usted está preocupada en la cuenta que me he denegado cinco veces. Nunca le he dicho que no a nada de cuanto me ha mandado, y aun ahora, si me lo mandara, por no tener otro medio, y por sacarla de un apuro también lo haría; lo único, que he hecho es pedir la <*2*> dispensa cuando me ha venido mal. ¿Qué más quiere la Providencia que tener siempre a su disposición mi providencia para sus apuros verdaderos? Pues la Providencia no viene sino cuando hay necesidad de ella. Conque retire usted la mentira de que no le he concedido cinco veces lo que ha pedido, y con libertad igual puede pedirme y mandarme.
Sí que desearía que la tía Juana fuese a ver a usted; ya tendría usted bastante con una visita, y compadecería usted entonces al doctor Sol que la ha sostenido siete años. Las pobres monjas de Benicarló no tienen culpa en nada, y menos mi pobrecita Mercedes que no tiene otra pena, aunque para ella es insoportable de no tener allí a mosén Manuel Sol su padre, que aunque la ha mortificado siempre, es el único que la domina y tranquiliza. ¡Pobres criaturas, y qué buenas son! ¡Qué tabernáculo de mirra les he fabricado levantando aquel edificio! ¡y allí las he dejado y abandonado sin culpa mía!
Vendrán los jesusitos; ocultaré los angelitos para que no me los roben, que ya casi estaban robados, y no faltará el Correo Josefino.
¿No me pide usted nada más?
Si está usted enfadada, dígamelo que no entraría ahora al ir a Murcia, y lo dejaría para cuando regrese, que ya se le habrá pasado.
Bendice a todas su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Ayer tarde falleció la vicaria de Benicarló. Era una santita.
¿Sí que quiere usted la crónica? He de corregirla, pues se habla demasiado del doctor Sol.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 5, pág. 1
A doña Ramona Puchol – 8 de enero de 1889
Mi Ramoneta: No te entiendo. Sabes que quiero escribas con frecuencia y aunque no sea largo, y te contentas con una fría felicitación.
No importa que no te conteste porque no puedo; tú escribe y dímelo todo. La tuya la recibí en Valencia, donde nos reunimos todos los reparadores del 29 de diciembre al 2 de enero. He entregado a sor Carmen, que ya no es abadesa, pues lo es sor Jerónima, la carta tuya.
Anoche murió en Benicarló la vicaria de las monjas nuestras.
Supongo ahí ha llovido como aquí, y en todas partes.
Por todo este mes iré a Murcia. Escribe, que te escribiré.
Dime lo que necesitas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 8 enero.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 6, pág. 1
A doña Josefina Reverter – 8 de enero de 1889
Mi Josefina: Recibí las vuestras en Valencia. Deseo enviar una estampita a cada una de mis amabilísimas felicitantes. Veré si lo hago otro día, pues no tengo a mano.
Hoy solo y todo para la buenísima Ángeles.
Afectos a mis apreciables señoras Simó. Veré si las escribo otro día.
Nuestra reunión felicísima, gracias al Corazón de Jesús.
Anoche murió en Benicarló la santita sor María Josefa, edificando a médicos y a religiosas.
¿Qué hace tu alma boba? ¿Aún sufre? Pues no sufras.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 8 enero.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 7, págs. 1-4
A don Esteban Ginés – 11 de enero de 1889
Señor don Esteban Ginés
Mi querido en el Corazón de Jesús: Sentí que usted me ganase en felicitarme. El día de san Esteban propuse no pasar el día sin escribir y así pasó, y luego resolví no terminar las fiestas, y éstas han pasado. Que las haya tenido usted felices.
No tengo la suya a la vista, y escribo sólo por no retardarlo más, y enviarle la adjunta letra con 30 misas por mi difunto hermano, que tal vez encuentre alguno que se ofrezca a celebrarle alguna, y le servirá para ayudar al colegio. Bien quisiera poderle enviar más.
Los días 30, 31 diciembre y 1 de enero nos reunimos en Valencia los viejos para renovar nuestra consagración trienal, y resolver algunas reglas y prácticas, y para hacer su primera consagración Albiol, pbro., Tormo, diácono y Marzá, subdiácono; para la probación, <*2*> Miñana, diácono (todos con el consentimiento ya del obispo) y como aspirantes y para el año hasta su ordenación los estudiantes teólogos Serrano (al cual ya conoce) y Puig y Calatayud de Valencia; éste último es la mejor alhaja de Valencia; total 12. Se recusó a un minorista del 6.º de teología, y está en suspenso otro sacerdote. Ya ve usted cuán poca tropa tenemos cuando tanta es la mies, que nos aguarda, y así comprenderá mejor su pecado, que más bien debía decir el mío.
Me voy a Murcia el 20, pues aquellos buenos señores están empeñados en que se comienza edificio, para lo cual han buscado diez mil duros, y no se les debe desairar. Nos ofrecen grandes ventajas en Orihuela y otro punto que hoy no le nombro todavía; pero no sé [si] nos atreveremos, si bien Miñana, que se ordenará antes de terminar el curso, es para iniciar por sí solo y dirigir un colegio.
La disciplina admirable aquí bajo <*3*> la férula rígida de Osuna, ayudado de Elías, Miñana, Serrano (que como Operario infunde más respeto), y por García que está ya del todo en el colegio. Lo mismo en Valencia, y más en Murcia con Albiol, Tormo y el teólogo Calatayud, pues no tienen aquí más que 60.
No sé si le dije en mi anterior que el arzobispo de Tarragona nos había legado una cantidad (que hoy no sabemos todavía a cuánto ascenderá) y la mitad de su biblioteca; mas he logrado que el seminario de Tarragona, para el cual era la otra mitad, me la haya cedido por cinco mil reales, y la tenemos toda y estamos montando los estantes para colocarla, pues es muy buena y escogida.
Los nuestros han inaugurado el adjunto juguete del “Correo Josefino”, en la litografía que hemos comprado y que está dirigida por un joven francés convertido el año pasado al catolicismo, y que sigue la carrera eclesiástica en este colegio y es instruidísimo y de muchas habilidades. <*4*> No sé lo que le parecerá a usted.
No sé por qué sin poder y sin querer me alargo tanto con usted.
Y ahui prou que tinc faena.
Es suyo afectísimo amigo y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 11 de enero de 1889.
No tengo a mano otro ejemplar del “Correo Josefino” más que el adjunto borroso; además se han tirado pocos, pues el objeto es sólo para los colegiales.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 8, págs. 1-4
A doña Ángeles Martí – 30 de enero de 1889
Murcia, miércoles, 30 de enero 89
Mi amadísima Ángeles: Anteanoche, lunes, después de cenar, recibí un telegrama participándome el fallecimiento de un cuñado mío, el que más amaba de todos los cuñados, y me amargó más de lo que debía.
Anoche martes, antes de cenar, recibo el telegrama de Tortosa, participándome el de mi queridísima Josefina. Me encontró en mala disposición, porque había tenido un día disipado y de consuelos; y ya puede usted pensar el trastorno que me causó, y el efecto que me hizo y la noche que habré pasado, recibiéndolo a aquella hora. Y se me presentaba esta hija de mi alma muriendo sin mí; ¡y tanto que yo deseaba recibir su último suspiro y colocarla con mis propias manos en el seno de Jesús, como se lo había prometido y ofrecido! ¿Por qué habrá querido Jesús privarnos a ella y a mí de este consuelo? ¡Qué ganoso es Jesús de mirras y de sacrificios! Y se me presentaban esas otras hijitas suyas y mías, y ese <*2*> plantel colocado y confiado a sus cuidados, y la escuela dominical, y ¡tantos proyectos como yo tenía ya formados en esa por medio de ella! ¿Por qué lo habéis hecho, Jesús mío, por qué? Adoro vuestras amorosísimas disposiciones; y si es para despojarnos más de los afectos a la tierra, sea así, sea así.
Acabo de celebrar la santa misa por ella, y he apretado fuertemente al Corazón sacramentado, para que ya que él me la ha robado visiblemente sobre la tierra, me la tenga ya él en sus brazos y en su regazo de gloria, desde donde sé que continuará mirando con interés mi alma, y velando y rogando por mis obras, por las cuales más de una vez se ha ofrecido víctima, víctima, que Jesús ha aceptado, aunque con amargura mía.
Sin duda, en el momento en que escribo, diez de la mañana, estarán ustedes en el entierro, y yo me <*3*> asocio desde este lejano país, y con mi espíritu al fúnebre cortejo de ustedes y de todas esas almitas tristes, y les acompaño en el dolor, y les envidio esa triste satisfacción de acompañar su cadáver, y me contento con besar el pie de ese frío ataúd que contiene su cuerpo, que quedó raquítico por su amor a la castidad. Perdóneme usted, hija mía, perdóneme ese desahogo, que son varias las emociones de mi corazón; y recuerdo en este momento lo que he sufrido por ella, y lo muchísimo e indecible que ella ha sufrido, solo comparable con los sufrimientos interiores de los mártires. Confío que Jesús los ha aceptado todos, y yo le ofrezco lo que he sufrido de verla sufrir tanto. A Jesús la consagré, y consagrada estaba a él para siempre, y no dudo tendrá la doble corona del martirio y de la virginidad. Que me perdone ella las desedificaciones que haya podido darle a su deli- <*4*>cadísimo espíritu, pues ustedes la conocían y sabían lo delicada que era [esta] alma predestinada.
Perdóneme otra vez, mi amada Ángeles; anímeme a esas criaturas y delas el pésame de mi parte. No se desalienten y continúen en el mismo lazo de unión y de piedad, y deme usted el consuelo de que yo pueda disponer de usted, si Jesús la quiere para apóstol y continuadora en parte de la misión de Josefina sobre alguna de esas almas.
Escríbame enseguida por amor de Jesús tres o cuatros correos seguidos; y dígame de su enfermedad, de su muerte, entierro, estado de las niñas, situación de su mamá, etc. Yo ya la contestaré. Dígame de Salvadoreta, Clotilde, Ramona, Dolores, etc.
Adiós, hija mía. La bendice a usted y a todas su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Recibo carta de Tortosa, y veo que ustedes telegrafiaron para avisarme su enfermedad, y esperaron nueva noticia y entonces enviaron aquí el parte. ¿Cómo no telegrafiaron aquí directamente?
Escribo a mosén Andrés que recoja todas las cartas de Josefina pues la tenía mandado que quemase todas, y creo no lo ha hecho. Hasta la suya.
La dirección: A mi nombre. Colegio de vocaciones de San José. Murcia.
¡Cuántos recuerdos en San Mateo! ¡Encarnación! ¡Albano! ¡Josefina!
Escritos II, vol. 3.º, doc. 9, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
3 de febrero de 1889
Ocaña, 3 febrero.
Mi madre Providencia: No escribí a usted desde Valencia ni de Murcia porque deseaba darle noticia ya de haber adquirido el terreno para el edificio, y salí anteayer de Murcia sin tener contestación de un señor de Madrid que debe vendernos dicho terreno, que es hermosísimo y casi el único, y mandé me enviaran telegrama y no ha venido y me temo que san José me haga sufrir. Así, ruegue usted a Jesús.
Vine a ésta obligado por la familia de mosén Bernardo Curto, que ha venido para presenciar la profesión de éste, que se verificó ayer. Tuve una grande complacencia pues de los cuatro que profesaron, el uno, además <*2*> del reverendo Curto, era colegial nuestro de Valencia, y además tenemos aquí otros cuatro entre novicios y profesos de nuestro colegio de Tortosa, con los cuales he podido hablar largamente y aun esta tarde hemos repartido pastisets a los 53 que hay entre novicios y recién profesos, cuando estaban en el recreo. ¡Pobres angelitos!
No sé si dije a usted que la madre Escolástica me pedía la dirección, por si convenía anunciarme el viaje allá con madame Providencia, y le dije que escribiera o telegrafiara a Murcia; no he recibido ninguna noticia, y es señal de que irá despacio. De todos modos si telegra- <*3*>fiaba iría enseguida aunque tuviese que regresar.
En Murcia, en medio de mis consuelos, tuve bastantes amarguras.
Se me telegrafió la muerte de mi cuñado Estanislao Barjáu, que era el que más amaba de mis cuñados, y al día siguiente otro telegrama la muerte de mi queridísima Josefina Reverter. Aquí ayer otra carta de que una pobre mujer de Tortosa, que murió clamando que fuera mosén Manuel. Oren ustedes por mis difuntos. Casi me he puesto asustado y sentido vivamente creer a Benet que no me dejó detener ahí y en Benicarló, pues de otro modo regreso y hubiera podido asistir a los tres y <*4*> a Josefina también. Todo sea por Jesús, y no me olvide ante él.
Diga a mosén Bautista que ya lo contaré todo, mediante Jesús, a mi regreso.
Puede todavía escribirme a Murcia lo que ocurra por ahí, pues aún estaré allí unos días. A mi nombre en el colegio de San José.
Bendice a todas su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 10, págs. 1-3
A la Madre Providencia de San Salvador
10 de febrero de 1889
Murcia, 10 de febrero de 1989
Mi Providencia: Hoy fiesta de santa Escolástica recibo la suya del 2, que vino aquí y de aquí a Ocaña; de Ocaña a Madrid y de Madrid ha vuelto aquí, en donde me hallo todavía.
Si mal no recuerdo desde Ocaña escribí a usted dos líneas.
Siento de verdad que esas dos pobres novicias se queden sin corona de flores en el día de su fiesta. Hubiera usted podido escribir al doctor Pallarés; que si yo estuviera ahí no hubiera dejado de complacerla.
Me pidió usted y me piden otras, que no esté por estas tierras más tiempo; y ya habría salido, si san José no nos mortifica dilatando la compra del terreno que ya estaba contratado, y ahora piden más, y nos conviene el terreno, y no conviene manifestemos tantas ganas, y de aquí la dilación. Si en dos o tres días no se arregla, creo que los dejaré, <*2*> no porque no me encuentre bien aquí, pues estoy mejor que en Tortosa, sino porque no tengo ya aquí tanta necesidad, y aunque si quiero no perderé el tiempo si me quedo, y una vez adquirido el terreno me dedicaría a organizar las limosnas, que aquí no saben hacerlo.
No sé si dije a usted que la madre Escolástica me escribió, que le parecía que podré estar tranquilo aquí en Murcia hasta acabar, y que en caso ya me telegrafiaría. Hoy quería enviarle un parte felicitándola, pero como es domingo, no quiero hacer trabajar a los telegrafistas, y le haré a ella dos líneas.
No debía haberle leído aún la crónica hasta que tenga un par de horas para corregirla, que no sé cuándo vendrán esas 2 horas.
En medio de las dilaciones que san José pone a nuestra obra, son muchos <*3*> los consuelos que Jesús me da, y que ya contaré a usted. Todos me dicen que debo abandonar todo otro trabajo, y más el de las monjas, para no pensar más que en esto; y el corazón mío se resiste; y Jesús que me perdone si no tengo valor para hacer del todo el sacrificio de esas mis almitas.
Las cartas que recibo de san Mateo sobre la muerte de Josefina me afectan. ¡Pobres criaturas aquellas!
Afectos a mosén Bautista y Marianete.
Ya escribiré a usted el día de mi regreso y mi detención en esa.
¿Qué le dirá usted al señor obispo? Haga usted una caricia a nuestro don José García.
Las bendice a todas su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Domingo, 10.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 11, págs. 1-3
A doña Ángeles Martí – Febrero de 1889
Doña Ángeles Martí
Mi hija: Van unos momentitos para usted. Crea que Jesús me mortifica; quisiera atender más a esa alma que él me confía, y no tengo tiempo. Fortuna que él lo hará todo, como lo va haciendo, y mejor que yo. No falta más que usted siga este camino de expansión y sinceridad. No me cae bien que diga usted que siente repugnancia a decir las cosas. ¡Siempre esa cabra ha de tirar al monte! Le tengo dicho que su mal único de toda la vida ha sido ese reconcentramiento. Válgala que Jesús la obligó, casi sin saber usted, a poner en mis manos el hilo de ese capdell de su corazón, que si no hubiera navegado a merced de todos los vientos. Así, pues, sencillez y claridad, y no oculte ninguna de esas contradicciones que le parecen tan extrañas en su alma, que en nada da tanto gusto a Jesús y a mí.
Vaya continuando así. No se deje la hora de oración diaria, y siempre que tenga alguna turbación, tranquilícese <*2*> enseguida diciéndole que usted no hará sino lo que se le mande, aunque sea con repugnancia, y así quedará tranquila. Séame expansiva con mosén Andrés. No me ha dicho si lo hace.
No se deje usted los cargos, que tareas le toca pasar toda la vida. Cuando nos veamos examinaré si tiene demasiados que puedan sofocarle el espíritu, y le quitaré alguno; por ahora siga usted.
Ya tengo deseos de verla otra vez, y decir algo a esa alma, si es voluntad de Dios; y si no puedo decírselo todavía, para alargarlo.
El día de la Purificación estuve en Vinaroz a donde me obligó a ir la familia de una distinguida joven de Balaguer para decirla cuatro palabras en su vestición. No estuve más que horas. Es tal la efusión que me causa la idea de poder tejer un día una corona de flores a mi Ángeles, que temo que Jesús, que es tan goloso de sacrificios, me lo prive. Además que quiero estar indiferente, por si acaso el Señor disponía otro camino para <*3*> ella, lo cual no creo, según lo que voy viendo. No debía haber dicho esto ya.
Adiós, mi hija; escriba aunque no lo haga yo. Estoy abrumado y no me faltan penas. Pida a Jesús por mí. La bendice su siempre padre
Manuel Domingo y Sol
¿Por dónde anda su prima? Cuando la pondría...
Escritos II, vol. 3.º, doc. 12, págs. 1-2
A doña Ángeles Martí – 18 de marzo (?) de 1889
Mi María de Jesús Sacramentado. Acabo de recibir la suya, y van dos líneas. No se quejará.
Si no la inquietan demasiado los instrumentitos, y le hacen devoción, puede usarlos todos los días un par de horas en la cuaresma, y me dirá si le distraen o no de sus actos y devociones; después de la cuaresma, veremos.
Día de retiro: para que no le sirva de remordimiento si no lo hace bien, y para que pueda hacerlo más fácilmente, hágalo como los de un Operario un día al mes: dos horas de meditación, una al levantarse y otra de 10 a 11, o cuando venga bien; media hora de examen mensual. Tal vez no tenga usted examen a propósito; si tuviera tiempo le haría uno; entretanto examine obras de piedad, meditación, misa, comunión, devociones, rosario, etc., comunión espiritual, presencia de Dios, etc. Prójimo, mayores, inferiores, iguales, trato, caridad, <*2*> celo, pureza de intención, etc. Consigo misma: pensamientos, vanidades, paciencias, aversiones, tristezas, etc.
Un rato de lectura, media hora o lo que se pueda.
Media hora de compañía y reparación a Jesús sacramentado.
Una práctica vocal, de trisagio, o coronilla o vía crucis.
Actos de aceptación de la muerte a la noche.
No entiendo su distribución diaria. Eso de levantarse y luego misa, y no dice cuándo hace la meditación.
Por la noche no mucho rato: preces cortitas, examen, puntos de meditación, y basta.
Comunión: puede (no la mando) hacerla todos los días. Si alguno no puede, o le parece bien privarse, puede hacerlo.
Pues ¿qué hace esa Clotilde? ¿No ruega usted por ella? “Bueno es desear la soledad siempre, dice san Francisco de Sales, pero no siempre es bueno practicarla. Dios no quiere la paz de aquellos que destina para la guerra”. Conque cuídeme de esas almitas.
¿Y Amelia? ¡Pobre ángel bobo! ¡Qué lástima de almita tan regalada, si no fuese tan bendita! Anímeme a Ramira. Quizás Jesús nos la guarde para usted y para... Jesús sacramentado.
Y basta por hoy.
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 18.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 13, págs. 1-2
A doña Ramona Puchol – 31 de marzo de 1889
Mi Ramona: Al fin me hiciste una carta larguita.
El lunes concluí los ejercicios, que me cansaron un poquito.
¿Conque tienes ganas de morirte para que te encomiende a Dios? Por esto precisamente deseo que mis hijas vivan para que lo hagan por mí. Conque no sé quién ganará.
No sé si eres siempre la misma, como dices, aunque no lo extraño porque dicen que la ausencia es causa del olvido.
Que se encargue quien quiera de los papeles y de tu asunto; pero dile que no puedes dar nada hasta que se falle y saque lo que se te debe. No lo dejes dormir; y si es preciso que Vicente haga un viaje a Tarragona que lo haga.
No sé quién te da permiso para ayunar.
Pareces la madre de las desdichas, <*2*> y todo te ha de suceder a ti. Lo peor es que no sabes aprovecharte con humildad y paciencia. Sigo bien, aunque con una faena tanta que puedes vanagloriarte de que te escribo dos líneas, pues tengo sobre la mesa cartas a docenas sin contestar.
No te acuestes tan tarde.
Dime cosas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
31, mañana. Víspera de mi cumpleaños.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 14, págs. 1-2
A doña Ángeles Martí – 1 de abril de 1889
Mi Ángeles: Después de enviarla mi anterior que le mandé al Horno Viejo, vi en la suya que pedía se pudiese examinar ahí el joven, y no pensé en esta circunstancia, ni tampoco si se hubiera aceptado, porque no sé qué es lo que se estila. Sólo recuerdo que hará dos años no se consintió al de Cros. Por lo tanto, si no se hace, déjelo estar, que no es un gran inconveniente se examine aquí, y aun es mejor, pues si son muy cortitos, vale más que repitan el año.
Ya estoy menos atareado, aunque no me falta tela larga. ¿Cuándo tendré un ratito para mi Ángeles?
¿Cuando fue al cementerio, no hubo un mementito para mi Dolores Albano?
Si Josefina viviera, <*2*> hoy hubiese ofrecido su comunión y de sus sus por su padre.
Bendice éste a su Ángeles
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, abril 1.º, día de mi recibo en los brazos de mi santa madre la Iglesia católica, y del recibo de la estola (luego perdida) de la gracia bautismal.
¿Por dónde para la madre de Albano?
Escritos II, vol. 3.º, doc. 15, pág. 1
A doña Dolores Delmás – 9 de abril de 1889
Doña Dolores Delmás
Mi amadísima doña Dolores: No quise escribir a usted directamente por no afectarla y afectarme. Ahora que ha transcurrido ya algún tiempo, lo hago, y tan sólo para decirla que soy el mismo de siempre, y que puede disponer de mí en todo. Ya encargué a mosén Andrés que la saludara en mi nombre.
Sé que está usted al lado de esas buenísimas almas, las señoras de Simó, a las cuales estoy agradecidísimo, y que nunca olvidaré lo que han hecho y lo que hacen, como si lo hubieran hecho a mí mismo.
Yo sigo bueno, aunque atareado como siempre, y más de lo que debo.
No me olvide en sus oraciones, que yo el día de los Dolores haré un memento especial por usted.
Saluda a las señoras, y bendice a usted y a ellas su afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 9 de abril de 1989.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 16, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
18 de abril de 1889
Mi reverenda Providencia: Es la única vez que casi la digo que tiene usted razón. No fue mi intención engañarla a usted. Deseaba pasar antes de irme al tren, porque por la mañana entre la autoridad eclesiástica que dicen las monjas y su niño mimado que estaba allí, no pudo haber fiesta. Pero sucedió que hablando con Marianeta y las visitas, vino ya a buscarnos muy pronto la tartana, y la pobre Providencia se quedó sin Sol. Es verdad que esta vez no había ido más que a ver la iglesia, y ya la había visto, y que lo podíamos aguardar todo para el solemne triduo o 40 horas, que supongo no tardará, según dice el hermano Ignacio; pero de todos modos no debía haber <*2*> yo desaprovechado el viaje. Si no tuviera tan mala fama para usted, le diría que prometía enmendarme la otra vez que vendré y habrá fervorín, etc.
Me enteré de la carta de Mataró. Mucho favor hace a la madre Escolástica su constancia. Con todo me temo, si Dios no tiene ordenado otra cosa, que al fin las harán pasar por nuevas constituciones, al menos para los otros conventos, o que la cosa se quedará así para mucho tiempo. Sigan ustedes encomendándolo a Dios; y me figuro que las comunidades de la Providencia (fuera de las de Mataró y Vinaroz) no tienen aquel buen nombre que tenían en el principio de las fundaciones. El arzobispo de Tarragona (esto en se- <*3*>creto) cuando le escribí que íbamos a hacer una fundación nueva en Benicarló, me dijo que si quería tomar las de la Providencia de Reus me las daría de balde. ¿Qué tal estará aquello? Así, pues, repito, oren y estén tranquilas que no creo que el señor obispo de ésta les diga nada por ahora, ni que reciba de fuera ningún encargo, como indica la madre Escolástica.
El padre Mies, que ha llegado esta tarde, me ha dicho había recibido carta de ustedes, y que no había podido ver a nadie en la estación para decirles que no podía detenerse.
Envié a buscar a palacio el expediente para darlo al estudiante Muñoz, y no estaba listo, y después me dijeron lo habían mandado ya por correo y de oficio.
Que vaya bien la fiesta de sor Verónica, y si no hay confites <*4*> para mí, tampoco habrá otra cosa. No renuncio al derecho de lo que me prometió usted, y que me guardaba, pues esto si no me lo gané este viaje, me lo gané y con exceso en los anteriores.
Tantísimas cosas a mosén Bautista y a las monjas.
Suyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy 18, víspera de la conmemoración de la Pasión.
Creo han aflojado las oraciones de ustedes, pues he tenido un sensible percance en la marcha de mis cosas.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 17, págs. 1-4
A doña Ángeles Martí – 21 de abril de 1889
Día de Pascua.
Mi pobrecita Ángeles: aunque son las 11 de la mañana, y no tengo tiempo, van dos líneas.
Por amor de Jesús, no me sea tan patidora. No le espanten esos afectos sensibles y de simpatía, que le serán imposibles de arrancar de la impresión natural, pero que no son malos; y podrían acaso ser peligrosos con el tiempo, pero hoy no le son malos; como decía usted muy bien no le puede ser indiferente la situación de... y no somos tan insensibles y desagradecidos que dejemos de sentir afecto a los que nos han amado. Mas como usted sabe que no es dueña de sí, sino que el dueño es Jesús, dígale a este que hará lo que nosotros le mandaremos en su nombre, y que ni por nada del mundo se apartará de su voluntad, que yo ya sé que así lo hará usted, y <*2*> así se tranquilizará. Así no tema ese interés, si no se hará una lligasa en su imaginación que se creerá todo pecado, y no sabrá discernir y ante Jesús se encontrará llena de pecados, y no sabría abrazarse a él, y el corazón sentirá vacío sin tener a Dios ni a las criaturas, y nada hay peor para el alma como ese estado de vacío del corazón de inquietud. Con tal vaya diciéndolo todo, y esté dispuesta a hacer la voluntad de Dios, esté segura.
Sabe que Jesús la ama mucho, porque lo sé; creo que al fin no tendrá otro remedio que ser toda de él. Así después de ser toda de él, ese corazón de usted tan apasionado la hará sufrir; pero aguantará el sufrimiento y lo ofrecerá a Jesús. Crea que <*3*> de veras quisiera poderla dar un alivio. Con una parladeta se le calmaría la oleada de ese ánimo alborotado. Ojalá fuese usted pajarito y pudiese dar una voladita hasta aquí, y salir de esa atmósfera unos días, que con esto sólo se encontraría otra. Aguardo contestación sobre ejercicios. Ahora han hecho en Jesús, y casi siento no haberla hecho bajar; pero lo haré pronto, porque tal vez usted me obligue a apresurar la cosa que yo no quería. Aunque siento y me da pena hacerla escribir tanto, con todo hágalo, y tan frecuente como pueda.
Vamos a las viajeras. La Josefa Redó creo podía ser buena hermana. La otra (creo que es catalana) no tengo inconveniente en que pruebe las de la Vela. Margarita me gusta bastante, y formada, que aún le falta formar su genio, me parece podía ser de algún provecho.
La que no me gusta tanto <*4*> es la Carmen. Así lo escribiré a mosén Andrés. Dígale a este que ya escribiré largo (si puedo).
Recibí las de Ramón y Clotilde; veré si tengo un momento para ellas. Me voy esta tarde a Vinaroz a establecer la Vela nocturna y pasaré unas horas a Benicarló, todo si me lo permite el estado de doña Serafina Jordana, que está muy grave, y de mi Cinteta Andrés que no está buena. No se puede ser padre por ningún dinero.
Muchas cosas quisiera decirla, pero no puedo más, ni sé si me entenderá. Volveré mañana mismo o pasado. Así escriba, cored menut.
Con alleluya, y la bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 18, pág. 1
A doña Ramona Puchol – 24 de abril de 1889
Mi pobrecita Ramona: Recibo la anterior y luego tu felicitación. El día de la Pascua por la tarde fui a Vinaroz con don Ramón Foguet, y establecimos aquella misma noche la Vela nocturna, y hubo velada en el Círculo. Ayer fui a Benicarló y estuve tres horas, y regresé a Vinaroz, y por la tarde aquí. Por lo tanto no me faltaron monas de pascua.
Si fueses más obediente no tendrías mal de muelas, porque yo no hubiese querido que ayunaras esta cuaresma. Procura restablecerte ahora, y te mando que a las 9 de [la] mañana te comas un día una costilla, aunque te figures que luego no has de comer a mediodía; y aun podrías tomar la leche, y ya verás cómo en una novena te pones buena.
No recuerdo lo que me decías en tu anterior. Vesme diciendo cosas, que por ahora no me moveré de aquí.
Que pases bien la temporada.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 24 de abril de 89.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 19, pág. 1
A la Madre Providencia de San Salvador
30 de abril de 1889
Mi Providencia: Extraño su silencio. He estado 24 [horas] de viaje de recreo por el Ebro, para obsequiar a nuestro doctor Corominas, que nos ha traído el recuerdito de nuestro abuelito difunto señor arzobispo. A ver si adivina cuánto es. Ya casi tendríamos para hacer una calaverada de fundación.
Debía salir hoy o mañana, pero los nuestros no quieren hasta que pase ese espanto que dan los socialistas. De modo que hasta el 5 o 6 no será ya.
Conque mañana carta sin falta, y dígame cómo están, y muchas cosas.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy 30, fiesta de santa Catalina.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 20, pág. 1
A don Rafael Segarra – Pascua de 1889 (abril)
Señor don Rafael Segarra
Muy amigo mío: Va a ésa nuestro director del colegio de Valencia, para tomar parte en el Congreso católico y dar a conocer nuestra Obra, y quiero que le conozcas y te haga una visita. Espero te ofrezcas en lo que te sea posible, que te agradeceré como hecho a mí mismo. Se llama don Vicente Vidal. Si tenéis una tarde libre, ved de hacer la correría que hicimos por la calle de Segovia y Campo del Moro para que vea la facilidad del establecimiento de nuestra Obra ahí, si el Señor lo quiere.
Gracias por la molestia en el encargo que te hice.
¿Cuándo piensas venir unos días por ésta?
Que pases felices pascuas.
Es tuyo afectísimo amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, Pascua de 1889.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 21, págs. 1-2
A don Luis María Albert – 5 de mayo de 1889
Señor don Luis María Albert
Mi amadísimo Luis: Con los propósitos y deseos de escribir me he quedado, y no ha habido un momentito para el pobrecito Albert, y aun ahora se debe al buen Calatayud, que me ofrece un rinconcito en su carpeta, fortuna que, Jesús mediante, pronto podremos vernos y hablaremos más detenidamente.
He estado en ejercicios; hemos tenido mareos de sacerdotes, y ni para mis atenciones precisas he tenido tiempo. Debía estar jubilado en aislado rincón, y no puedo lograrlo. Vengo de confesar chicos para el Patrocinio de San José, y no puedo más.
Le bendice su afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Víspera del Patrocinio de san José.
¿Ya es verdad verdadera que está usted bue- <*2*>no del todo? Si es mentira me lo llevaré a usted hacia acá.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 22, págs. 1-2
8 de mayo de 1889
Mi francesa: Se queja usted de que la he puesto en olvido, y lo dice para excusar el olvido de usted. Si no fuera por recordarme la fiesta de la Providencia, de seguro que no me hubiera escrito tan pronto.
Respecto de la fiesta, no creo que sea usted tan cruel que me obligue a ir. Obligado no estoy, porque don Ramón no cumplirá la promesa de acompañarme, y por lo tanto quedaré yo libre. Pero aunque quedo libre, digo que no creo que usted me obligue a este sacrificio, porque deseo que este mes de mayo sea libre para mí; porque deseaba consagrarlo todo a un trabajo de la Obra nuestra que necesita abstracción y recogimiento. Por lo tanto, vea si podría suplirme el vicario de ahí o el cura u otro. Si no tal vez le haga venir a don Vicente, si yo no puedo <*2*> ir, ni hay otro remedio. Crea que como más va, menos puedo contraer compromisos, y menos para Vinaroz, que no voy más que a descansar y darme buen tiempo, y hacer poca faena. En fin, veremos. No sé por qué le ocurre a usted nunca el que vaya a predicar, estando tan lejos. Ya més ú faré desitjá.
Los de Onda han enviado los planos hechos por un arquitecto de que está ya sólido el convento, y así que abandonen las otras a Nules. Mas el sordo tijeretas han de ser, y el pueblo indignado. Así, es hora de redoblar las oraciones a la divina Madre.
Aquí se hace la fiesta del centenario de la Unidad católica el 10, 11 y 12, y en este día último se hará la consagración al Corazón de Jesús.
El sábado aguardo aquí a don Vicente Vidal que vendrá para 48 horas.
La bendice su siempre padre (si obedece)
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 8 mayo 89.
Acabo de recibir noticia que tal vez no pueda ir don Vicente el 24, y yo no sé a quién buscar para ahí. Veré si engaño a Pallarés.
Diga a mosén Bautista que aguardaba una cosa para enviársela, y no acaba de venir. Le escribiré estos días.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 23, págs. 1-6
Al padre Joaquín Marro Sol – 9 de mayo de 1889
Reverendo padre Joaquín Marro
Tortosa, 9 de mayo 1889.
Mi amadísimo primo en Jesús: Recibo la distribución de premios, etc, y una pequeña esquelita de usted dentro, que hubiera podido ser mas larguita, fechada el 22 de marzo.
Hoy repito la orden de que manden a usted todos los números que no ha recibido, y no sé a quién culpar de este extravío, si bien creo es debido a los nuestros, que hacen el envío de cualquier modo, y nuestro Serrano no tiene tiempo ni inclinación a las mecánicas de administración. Reclámelos usted siempre.
Según veo, tal vez por este mismo retraso de noticias, no estará enterado del proyecto de peregrinación al sepulcro de san Luis, el año 91. ¿Podría esperarse representación de esa lejana región a la romería? Si por medio de la suscripción o cuota mensual, que proponemos para la organización, había esperanza de reunirse para que viniera uno al menos, vea si puede <*2*> formarse junta, y me envía los nombres y los consignaríamos en la revista.
Si eso no, y había alguno que particularmente y espontáneamente quisiera ir, me lo dice también, y sería representante de Filipinas en la peregrinación; pero mejor si podía adoptarse además la junta, y admitir asociados con la cuota conveniente, para que con la cuota de 40 o 60 asociados, pudiese reunirse en los dos años la cantidad necesaria para ir uno.
Fíjese en el reglamento y verá la facilidad de la organización por ese sencillo medio. El padre Ricart nos animó al proyecto y los padres Capell y Xercavins, etc., examinaron dicho proyecto; debo advertir que para contribuir con las cuotas que se fijen, no es preciso sean solos jóvenes; pueden inscribirse cuantos quieran; pues aunque la juventud de san Luis es la que lo inicia, invita a todos los hombres, aunque sean de otro estado, <*3*> a ese tributo de gloria de san Luis, y si a un casado le toca la suerte, ese irá a representar la juventud. Dígalo, pues, y vean si pueden hacerlo. Los de la junta pueden ser también mayores o casados, aunque debe procurarse haya alguno de la junta de la congregación.
Me dice usted muy pocas cosas de ahí, y de nuestros padres conocidos. ¿Está por ahí el padre Sánchez? ¿Y el padre Albert y Mayó, etc.? Salúdelos y que nos digan cosas buenas, y sobre todo que nos envíen oraciones.
No sé el tiempo que hace que no le he hablado de nuestra Obra de la máxima gloria de Dios. Tenemos casa-colegio en Murcia, y estos días se empieza la edificación de un magnífico colegio allí, donde cabrán trescientos chicos, que confiamos tener en aquella vasta diócesis, tan necesitada de vocaciones eclesiásticas, y de que sean éstas muchas y buenas.
También nos están reedificando el convento de la Trinidad de Orihuela, pues quieren que vayamos a establecer la Obra allí, y no tendremos otro remedio <*4*> que ir; también nos desean en alguna otra diócesis, y no podemos por falta de personal, pues no somos más que 12 entre sacerdotes y ordenandos en la Obra. Estuve en febrero en Orihuela, Murcia y Madrid, y tal vez tenga que volver luego a Murcia. Así, pues, pida mucho a Jesús.
No me ha dicho usted si le mandaron los libros que pedía y que encargué se le remitieran desde Barcelona. Repítamelo, que se le mandarán.
Su familia de aquí buena. La tía Teresa me pregunta con frecuencia. Así, escriba usted más a menudo aunque yo me porte más mal.
Creo le recordé el envío de mil estampas del santo Ángel de España, hace unos años, cuando estaba ahí el padre Ricart, y hasta no sé si éste dispuso el cobro en Barcelona; pero no sé por qué no se cobraron. Si no puede pensarse ya en eso, déjelo estar. En cambio si un día tuviese proporción y medios de celebración, no deje de aprovecharla para la Obra nuestra, que nos vendría muy bien.
Tenemos facultad de León XIII para que las segundas misas de los sacerdotes que binan en nuestra diócesis, puedan ser con estipendio, con tal <*5*> que éste se invierta en favor de nuestra Obra de san José de vocaciones eclesiásticas; y casi todos se nos han ofrecido a aplicarlas y les enviamos la intención, pero que no podemos luego disfrutar de esta gracia, porque va escaseando la celebración. Por esto, se lo encargo.
Leí días atrás si temían el cólera en ésa. No habrá sido verdad, que no se ha confirmado.
El 3 de septiembre pasado asistí a la muerte y recibí el último suspiro de mi arzobispo señor Vilamitjana, que nos ha dejado para este colegio su hermosa librería y otra memoria en metálico.
El 23 de septiembre se me murió también mi hermano Francisco, al cual no sé si usted conocía; y luego mi cuñado Lao Barjáu; encomiéndelos a Dios, y pida por toda nuestra familia.
Le mando también el primer número de nuestro Correo interior josefino, que aunque es solo para los de casa, bien pueden ustedes leerlo.
Hace días que no había escrito tan <*6*> largo, y usted perdonará mi pesadez. En pago escríbame usted largo, y dígame muchas cosas.
El padre Ricart, que recordaba todavía mi nombre cuando vino el 75 y pude servirle, me habló de nuestro padre Marro. Está muy amable y excesivamente condescendiente conmigo cuando viene por acá.
Repitiendo mis afectos a todos nuestros padres de ahí, sabe es suyo afectísimo primo y capellán
Manuel Domingo y Sol
Primer viernes de mayo.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 24, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
26 de mayo de 1889
Mi madre Providencia: una palabra al menos. Llegué bien después de mi estancia en Ulldecona.
Abrí la cajita y me desagradó lo que había. Vi dos limosnas. La una por el viaje, que es lo que suele costar, pase; y la otra no está bien. Se lo enviaré para cuando haya de hacer el viaje a... Onda o donde sea; así me lo guardará usted para entonces, y entonces se lo pediré.
Está la comisión de Onda para que vuelvan las monjas allí, y el señor obispo que sí, y que si no pueden caber en el convento de Onda 30, que quepan 20. De modo que me temo que las unas volverán a Onda, y las otras se quedarán en Nules. Conque así oraciones.
Otro día <*2*> seré más largo.
Afectos a mi apreciable Semproniana y señora tía, si aún están ahí.
No tengo ni papel ni casi pluma.
La bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 26.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 25, págs. 1-4
A doña Ángeles Martí – 3 de junio de 1889
Mi Ángeles: Aunque usted quiere no diga perdones, sí la pido me perdone. En esa situación no debía tardar tanto.
No me sea tan patidora, que no hay para tanto. Si usted no tuviera tanta edad, y no hubiera recibido las gracias que ha tenido de Jesús, y no fuera que Dios la quiere para ser muy santa, ni siquiera haría caso de esos saltitos del corazón, que como mariposilla quiere revolotear sobre objetos sensibles, no malos, pero halagadores para temperamentos apasionados, y hasta me harían reír porque sé que luego servirían para ofrecerlos con mejor mirra de sacrificio cuando Jesús los arrancase. Mas en usted, atendida la incertidumbre en que vive de los designios de Dios sobre su alma, claro es que ya no son los de una mariposilla de quince años, que aunque son menos peligrosos que en aquella edad de poco conocimiento, con todo ni pueden menos de hacer sufrir más, porque interviene más la reflexión. Por esto, para que no padezca, deseo que respire una tem- <*2*>poradita otra atmósfera, que con esto y más sí podía usted fijar resoluciones, se desvanecerían como el humo. Así, pues, a pesar de las dificultades que usted presenta de Salvadoreta, etc., no deje de procurarlo y como más pronto mejor. Entretanto no padezca, que ya le di una regla que le servirá: deje correr el corazón y no se aflija, con tal en su mente y en su corazón diga: “Señor, no haré más que tu voluntad en lo que me manden mis directores, aunque tuviese que ir contra mi juicio y mi corazón”. Esto la tranquilizará en todos los afectos humanos que sienta, y no padezca por ellos, sino aún le parecerían que vienen mayores llamaradas y se creerá perdida, y no es así, que no se perderá si está resuelta a obedecer y cumplir la voluntad de Dios. Es usted, hija mía, de los mayores misterios que he visto, y esto me mueve a interesarme más por su alma. Sabe, y estoy en lo mismo, que a todo <*3*> estoy dispuesto si conozco la voluntad de Dios, se ha de ser un apóstol en medio del mundo en cualquier estado, y cariñosísimo le daría mi bendición para todo, si bien no debo ocultarle, que no acabo de convencerme que Jesús no la quiere para otra cosa mayor en sí, aunque los caminos de Dios son muy varios. Pienso en la venerable y angelical Cristina de Saboya, y me sorprenden los arcanos de Dios; mas repito, por hoy todavía el corazón mío no cree que Dios la quiera conducir por tan espinosos y amargos caminos. ¡Jesús, Jesús! ¿qué haréis de mi Ángeles?
Resumen: porque no quiero cansarla tanto: No padezca, aunque se sienta poseída no de afecto humano, no malo; dígale a Jesús enseguida que está pronto a sacrificarlo todo si él lo exige, y respire y esté tranquila; pero sin dejar de decirme cuantas corrientes pasen por ese corazón y esa cabeza, que su cabeza es todavía hoy como la cabeza del puente de barcas de ésta, que pasa y repasa mucha gente, <*4*> y nadie se detiene. En este mes de junio ofrezca todos sus actos por usted y por las gracias que pido a Jesús en este mes para mí y para mi Obra. Supongo que tiene el librito de Gautrelet del mes del Corazón de Jesús. Si no lo tiene, dígalo enseguida, y se lo mandaré por el correo, y me hará el mes.
Bien por la presidenta interina de la escuela; ya le ayudará a Jesús. Pero a pesar de esto vea de salirse unos días. ¡Que está usted demasiado encariñada con Salvadoreta y con su casa! Ya lo veo todo y considero, pero no desearía que fuese demasiado. Acuérdese que a santa Teresa se le descoyuntaban las costillas de dolor el día que lo abandonaba todo esto que amaba con amor tan lícito.
Y prou, ¿verdad?
No tarde en escribir.
No la olvida ni un día en sus oraciones su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 3.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 26, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
4 de junio de 1889
Mi Providencia: Recibí la suya del 29 de mayo. No pensaba yo en las estampas y [en] lo de Vicente. De todos modos, me ruboriza que usted me diera la limosna que me dio por el sermón, pues aparte de que no lo valía, es fiesta de casa, y de esto no debo recibir nada, y ya tenía licencia de devolvérselo, y no quiero lo haga más. Cuando sean cosas que no haya de pagar usted, entonces saque cuanto quiera, que no lo rehusaré, y me servirán para los viajes de gloria de Dios, como el último que hice con don Ramón Foguet, que me costó siete duros, y los di por bien empleados por la Vela nocturna, etc.
No sé por qué me dice usted que le pareció fría mi anterior. Ha de pensar que las más de las veces escribo a galope y con agitación.
No extrañe usted el obrar de las de Onda. <*2*> En el edificio de Onda tiempo hacía que estaban mal, y de aquí vino el deseo de que se reparara o ir a otra parte. Ahora han encontrado aquello de Nules que es despejado, y claro es, desean estar allí; mas algunas y alguna de ellas hija de Onda y mimosa estaría mejor en Onda, por esto las dos corrientes diferentes, y aunque realmente ni una ni otra comunidad florecería, es muy fácil que por poco que se les apoye a unas y a otras, se conviertan en dos comunidades, tomando lo de Nules por nueva fundación; por esto, repito, son necesarias oraciones.
No sé por qué dice usted que si fuera yo ya lo tendría arreglado. Ya le dije que si las monjas no volvieran a Onda, yo me encontraba con ánimo de engañar a los de Onda a hacer un convento nuevo; mas si vuelven las otras no lo <*3*> veo posible, pues ahora tendrán que hacer un grande gasto en reparar el convento, cuyo plano está reformándose por el arquitecto de aquí, y como los que llevan la dirección del asunto en Onda quieren que vuelvan las que había y no otras, no veo medio. Si me ocurriera otra población de la diócesis, lo haría. Tengo, sí, remordimiento de no haberlo hecho antes en Burriana, donde hacen un convento de benditas dominicas, y seguro que si yo me hubiese resulto antes de eso, fácilmente se habría hecho. Pero está hecho ya, y hemos de pensar en otra población, v. g., Morella, aunque no me gusta, o Almazora, o el mismo Castellón, que sería lo mejor. Así, resuelva y mande, que haré lo que me diga.
El día que estuve ahí, y en mis dos cartas últimas me olvidé de hablarle del asunto de la adjunta carta. El cura de Villafranca del Cid, que es, <*4*> en mi concepto, el cura más bondadoso de la diócesis, y que no obstante, por su caridad y por las atenciones de su familia, es pobre, tiene una sobrinita que es muy angelical y de juicio, y de limosna obtendrá tres o cuatro cientos duros. Él indica primero Vinaroz; y por esto le escribo a usted para que con libertad resuelva, y al menos pueda yo contestar, pues se buscaría una plaza de obediencia pero deseo que sea comunidad observante.
¿Conque Semproniana lloró? ¡Pobre criatura! Temo que se hará dura y nada más.
En las oraciones al Corazón de Jesús en este mes le pido no olviden mi negocio principal, el de la redacción de nuestras Reglas, que necesito mucha luz del cielo. Además que Jesús nos inspire una práctica propia de la Obra de exposición de Jesús en la diócesis, cada parroquia su día. Son dos asuntos que me tienen ocupada la mente y el corazón.
Y prou sí ya; tal vez vaya a Barcelona este mes; diga si quiere algo, por si acaso.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 4 junio 89.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 27, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
7 de junio de 1889
Sor Providencia de San Salvador
Mi apreciable hija en Jesús: Recibo la suya, y está usted muy cariciadora, y me alegro por usted y por los otros, no sea así de que no valiera el sermón; al contrario, me agrada que sea así, pues siempre me pienso que de tanto oírme ya daré ansia a esa pobre gente: como me sucedería a mí.
Ayer tuve a comer en el colegio al rector y al alcalde de Alcalá. Al cura iba a decirle que si era posible pensar en una fundación allí, sobre todo atendido que están las hermanas Carmelitas de la Vela que enseñan; pero se me escapó el cura sin decírselo. Para repararlo le escribo esta misma noche, a fin de que si contestaba afirmativamente, al ir yo a Torreblanca el 28 entrar allí. Ya ve si soy activo, para purgar lo pasado. Ya le diré lo que conteste.
Me alegro haya <*2*> entrado Teresa. ¿Y qué podré decirle a la Gonzaga? Si usted pudiese decirme las varias ideas que he emitido en las profesiones, ¡qué bien!, pues así diría ideas nuevas, mas ahora sufriré siempre porque, repito, no diré sino las mismas rondallas. No sé aún eso de Gonzaga, pues es fácil que esté descansando en Benicasim (no se escandalice), pues son los días que conviene, porque después concurre gente. Por otra parte, a ustedes no les vendrá bien prolongarlo algunos días, y así es fácil le diga más adelante que no puede ser, y por esto se lo prevengo a usted.
¿Aún me dice que no he querido acompañar a usted, cuando usted tiene la culpa de no haber ido con mejor tiempo a Barcelona, y ahora tendré que ir a soportar el calor?
Hasta... suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, primer viernes del Corazón de Jesús.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 28, págs. 1-2
A don Juan Bautista Calatayud – 7 de junio de 1889
Señor don Juan Bautista Calatayud
Mi muy amado en Jesús: Sólo dos palabritas, pues ni la excesiva facundia de la boca de Calatayud, ni el tiempo, ni el estado de usted, próximo a los exámenes rigurosos, le permiten otra cosa.
Según veo deben ser poco fervientes las oraciones de esos neófitos de usted, cuando nos tienen el campo del huerto sin levantar los cimientos, y se ha de continuar con la casa, y sin el local en donde colocar el armonium, etc. Dígales que sepan hacerlo al menos en este verano.
Deseo ir a Valencia, y tal vez sean los días uno o dos de julio, por si logro planchar mejor al señor Carrasco, ya que ellos no lo han sabido, a fin de emancipar a usted y a aquellos jovencitos, y podamos tonsurarlos con más desahogo y seguridad, pues es una situación violenta que nos ata las manos; y Valencia será la diócesis que más nos ejercitará por los recelos que inspiremos, y eso que todavía <*2*> no comprenden a dónde alcanza nuestra malicia. Así, que ruegue a Jesús.
Dígame usted enseguida qué piensa para este verano, esto es, si acaso desea ir unos días a casa. El no haber podido ultimar la Reparadora será causa de que no puedan comenzar a operar los nuestros, y usted podría acompañarles, y tal vez ensayar alguna velada en Vall de Uxó (y Eslida, que lo pide).
Así, pues, ya lo dispondremos. Si se determina que usted cursará en otra parte el año que viene, ya lo sabrá con tiempo, y tendría que venir mucho antes.
Vean si pueden fijar los días que estará usted en Valencia ya, a no hacer falta ahí.
No puedo más.
Es suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 7 de junio.
Su Serrano vestirá el hábito clerical pronto.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 29, pág. 1
A la Madre Providencia de San Salvador – junio 89
Mi madre Providencia: He estado pronto servido. Va la carta de Alcalá que me devolverá. No comprende la idea y el espíritu del convento que deseamos establecer; y me inspira algún recelo allí la existencia de las pobrecitas hermanas, porque el señor obispo es fácil tenga reparos.
Así, ante Jesús pregúnteselo.
Y es suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, víspera de Pentecostés.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 30, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
16 de junio de 1889
Mi amadísima hija en Jesús: Sólo por verla tan ardorosita me cogen ganas de promover las obras de la Providencia en los puntos que Jesús nos señale. Pero pídale antes que todo de que me perdone el haber pasado la ocasión de Burriana, pues de Nules no tengo escrúpulo.
Con todo no me lleve usted esas prisas, que hemos de correr, pero con mucha calma. No puedo, ni es necesario vaya ahora a Alcalá.
Mañana salgo para Tarragona y Barcelona. Escríbame a Barcelona calle de San Severo, n.º 1.º piso 2.º, y yo también la escribiré desde allí o desde Mataró. El 28 debo estar en Torreblanca, y entonces veremos eso de Alcalá, y lo diremos en aquel triduo al Corazón de Jesús, y averiguaremos eso de esa señora aunque de <*2*> estos propósitos suelen pasar muchos por las orejas y por la boca.
Conque un Padrenuestro a San Antonio para que sea mi fiel guardián. Me llevo a Serrano para que se despida del mundo, pues luego le pondremos la sotana.
Tantas cosas a mosén Bautista, y manden lo que quieran. No puc més.
Las bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 16. Santísima Trinidad.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 31, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
24 de junio de 1889
Era la de ayer. Fiesta de san Juan.
Mi Providencia: Anteanoche, sábado, a las 6 de la tarde, corría por el bello litoral de Barcelona a la antigua Iluro con el señor Serrano, que como yo respiraba el aire fresco y puro de aquellas playas, y veía las barquichuelas que parecían bandadas de palomas, etc., según dice una crónica que yo sé. Pero no estamos en el palomarcito de la divina Providencia, y di gracias a la Virgen Madre que me permitía volver a pisar aquella tierra. A las cinco de la mañana daba la comunión (sin fervorín) a la madre Escolástica, porque no puede aguardar a las 6. A las 6 la di a la comunidad, y luego una esbrafada santa con mi madre Escolástica, que está hecha una víctima de penalidades. Creo que Jesús se valió de mí para servirle de lenitivo. ¡Pobre de usted, si Jesús un día le envía sus penas! El doctor Nunell, que es un santo, ha sido <*2*> elegido por Dios para ponerla en la cruz. Ya hablaremos.
Las monjas me dieron dos purificadores para el colegio de San José. Una cajita por la última vestición para mí y las monjas, y que no serán más que para mí, y unas estampitas para todas las de Vinaroz, que aunque tengo facultad para robatorum, no las robaré, pero que me servirán para pagar lo que yo adeude.
No sé aún cuándo podré ir, ni aun si podré predicar el 10, aunque lo procuraré. A Alcalá sí que iré.
La madre Escolástica sentida conmigo y con usted, porque no le hablamos de los proyectos de fundación, porque tal vez creemos nosotros que si ella querrá hacerlo, y ella no lo quiere sino que lo hagan las de Vinaroz. Me excusé como pude, diciéndola que no era eso sino porque no había nada formal.
Conque diga cositas a Jesús por mí. Le dije a la madre Escolástica todos sus males y desobediencias de usted, y me dio la razón.
Encomiende a Jesús a mi hermana Quica, que tengo muy grave desde ayer. Y que no se me estorben los viajes.
Es de usted afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
He llegado esta madrugada.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 32, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
3 de julio de 1889
Madre Providencia de San Salvador
Y mi amadísima hija en el Corazón de Jesús: Recibo la suya. Escribo a mosén Bautista para que les llegara más pronto la carta, y no nos valió.
Gracias por sus oraciones por mi hermana.
No sé qué día salir y cómo combinar el viaje, pues el martes por la tarde debo ir con el reverendo García a Benicasim, pues tenemos los días muy justos, y desde el domingo al martes he de ir ahí, a Benicarló y a Alcalá, si a usted parece. Pensaba salir el sábado en el último tren y pernoctar en Benicarló, y el domingo pasar a esa, y estar el lunes y martes, y el mismo martes ir en el tren de las dos de la tarde a Alcalá, y obligar a García salga en el tren de las 5 de la tarde para llegar a Benicarló a las 11 de la noche. Si usted sabe discurrir otra combinación, dígamela. <*2*>
Si lo hubiésemos pensado antes, la vestición hubiera podido ser el domingo y la profesión el martes, y así el lunes aprovecharlo para ir a Benicarló, y de este modo pasaba yo el domingo ahí. Usted dirá en caso.
La madre Escolástica temo que sufrirá, y nada más por ahora, porque si vive es por la gracia de Dios, y esta gracia la continuará sosteniéndola.
He visto en Mataró que empiezan a pronunciar la c, y así se ha de hacer, si se logra nueva fundación. Ahí me contentaré con aconsejarlo, si bien me rapa los oídos cuando al leer el castellano en el coro lo oigo de personas dedicadas a la enseñanza, y que dan ocasión a que se forme mal concepto.
No tengo las estampitas. Veremos de procurar. He de confesar todas las monjas, y luego volver antes de tiempo para que no tenga que ir otro, que no lo quieren ni casi pueden, sobre todo las Puras. Que Jesús me lo tome en bien.
Bendice a todas su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 3 de julio.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 33, págs. 1-4
A don Felipe Tena – 16 julio de 1889
Señor don Felipe Tena
Mi amadísimo en Jesús: Llegué bien de mi gratísima excursión, y no he olvidado los sabrosos ratos que me proporcionasteis con vuestro afecto y grata compañía en nuestras memorables expediciones. Jesús os lo premie.
A mi regreso tuve que detenerme horas en Cuevas y Vinaroz, y creo no fue sin provecho.
¿Qué piensas respecto a oposiciones a becas? Nada me dijiste ni preguntaste; si bien atendido lo avanzado de tu carrera, no me causa ilusión, ni quiero tampoco que estudies mucho, que no te conviene; ya tienes bastantes méritos.
Tenemos aquí a Osuna de regreso de Roma. Marchará pronto a Onda unos días, por si se le llama de Valencia a estar al cuidado de las obras, si doctor Vidal <*2*> tiene que salir a baños.
Hoy día del Carmen se encuentran en Lourdes Elías y García; que la Virgen nos los devuelva sanos y salvos de los ojos.
Tengo carta de los jesuitas de Orihuela, y me dicen que el provisor nos ofrece casa y renta para 80 chicos, etc., si queremos ir allá, y regularmente no podremos o al menos tendremos que aplazarlo por falta de brazos. Messis multa, operarii autem pauci, y las almas de las diócesis aguardan nuestras excursiones. No digas nada de esto de Orihuela porque ni lo sabe aún el obispo. Sólo me hacía gozo Orihuela porque está a tres horas de Murcia, y es diócesis necesitadísima, y tiene poblaciones como Alicante que necesitarían falange de clero nuevo, y que el poco que hay flojea a mi parecer, con sus puros en la boca, etc. Dilo a Jesús que cumpla sus designios amorosos en aquellas almas.
Pide al señor cura de Claus, y mira en las dominicas, si hay algún asunto que te venga bien, y veas si puedes arreglarte <*3*> un par de pláticas. Si tienes ya algún sermón de la Virgen, escoge otro asunto del “sacramento” o “gracia”, etc.; si quieres proponerme varios asuntos de los que más te gusten, te diré cuál es mejor que adoptes.
Mis afectos a tus padres, pacífica hermanita (según decís) y a tu señora tía, la que me visitó. ¿Cómo está Guardioleta?
Con <*4*> saludos a todos los demás de tu apreciabilísima familia te bendice tu siempre afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 16.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 34, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
8 de agosto de 1889
8 de agosto 89
Mi Providencia: ¡Qué silencio tan profundo! Quería escribirle apenas recibí su última, porque me figuré que usted no había comprendido mi anterior. En ella le decía que no quería que estuviese afectada, y no era para que me pidiese perdón, sino para manifestarle que yo no tenía ningún resentimiento, puesto que si usted lo hizo, fue por un excesivo afecto, y por esto le dije que el afecto a las criaturas nos daba a veces disgustos: lo decía por usted y no por mí.
Ahora hace días que quería escribirle, porque, repito, no me quedé tranquilo, y me parecía que usted quedó amargada, y por otra parte no me atrevía. Mas habiendo recibido ayer la adjunta de la madre Escolástica, me <*2*> parecía que la alegraría el estado de salud de ella, y por esto me he resuelto a hacerlo.
Conque dígame cómo está lo cored y lo demás.
El de Alcalá no escribe. Es tan blando que no sé lo que hará. Aquí me quieren embarrancar en el proyecto de una fundación, y no tienen bastantes medios tampoco. ¿Qué pecados he hecho, Señor, que me queréis meter en tantos asuntos monjiles? Antes de emprenderlos sufro; después ya estoy más contento.
Así, oraciones a la divina Madre, y dígame si debo atizar o no al de Alcalá.
A últimos de septiembre iré a Murcia y Orihuela. Pero pidan que me vayan bien las cosas de Murcia y Valencia, donde hay bastantes trabajitos.
¿Ya no tendrá desengaños, verdad?
Su siempre padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 35, págs. 1-2
A don Luis María Albert – 18 de agosto de 1889
Señor don Luis María Albert
Mi amadísimo en Jesús: Recibí la suya. Si bien no es todo lo que dicen, tenemos aquí algo de eso. Rueguen por nosotros al santo Ángel.
Don Remigio, según su última carta, llegará a esa mañana, y tal vez le habrá visto usted al recibo de esta. No sé si la obediencia podrá en su estómago viciado por voluntad inveterada.
Respecto de su exeat sabe Jesús y usted también cuánto sería mi deseo, no solo de usted sino de Puig y de los que Jesús quiera enviar. Pero sabe cómo se consiguió la otra, y la reserva que debe guardarse sobre [ello], y la proporción que se ha de buscar. Por esto si se presentara ocasión, creo que don Vicente no dejará de hacerlo, y así háblelo a él en confianza, y si se puede tentar se hace, y si no se deja; y si no hay otro medio que ordenarse ahí, y luego pretextar la salud, y obtener dis- <*2*>pensa de regentar parroquia, y luego quedarse ya en la Obra, para la cual de todos modos está admitido. Si no había al fin otro medio que el ir unas vacaciones a su pueblo, pasaríamos por esto. Ya sabe la situación crítica en que vivimos en esa, y hemos de ofrecer a Dios un sinnúmero de contradicciones, que confío Jesús bendecirá luego.
Si se obtiene el exeat no debía usted presentarse a sínodo ninguno, pues del punto donde sería súbdito se le facultaría a ordenarse sin ingerencia ninguna de esa. Si no hay esperanza de obtenerlo, entonces tal vez convenga ese examen, aunque yo no sé ni comprendo por qué esos exámenes estando los de las órdenes.
Respecto del depósito de peregrinación, los que no han pagado porque no se les ha cobrado que paguen lo atrasado en la forma que se crea. Si no pierden el depósito. No puedo más. Cuídese.
Le bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
18 agosto. No pida órdenes sin antes decírmelo, pues según donde haya de estar usted el próximo curso, veremos lo que conviene.
A Puig que no le olvido.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 36, pág. 1
A doña Ramona Puchol – 19 de agosto de 1889
Mi Ramona: Llegué el sábado a esta. Recibí ayer la tuya. No importa el silencio de la tía. Tú has cumplido y ella no puede menos de reconocer tu buena voluntad y resolución.
Ya que has de venir pronto, entonces nos veremos, y podrás pasar aquí las fiestas de la santa Cinta, y entonces veremos si debes o no estar muchos días.
No te calientes tanto los cascos con esas cosas. Ya pasarán, y si oyes murmurar encomiéndalo todo a Jesús, que solo en el sagrario se pueden remediar ciertas cosas, pues los caracteres no cambian tan fácilmente.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, lunes, 19.
El voto ya lo veremos aquí.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 37, págs. 1-2
A don Luis María Albert – 28 de agosto de 1889
Señor don Luis María Albert
Mi querido en Jesús: Ya dije a usted que si no había el temor de que se descubriese nuestro santo fin en la petición del exeat, celebraría mucho que don Joaquín aprovechara la ocasión. Si ésta se ofrece, bien puede hacerse.
En cuanto a solicitud, va la fórmula de la de Calatayud, pero pueden ustedes cambiar lo que convenga, v. g., que fallecida su madre el día de tantos (o sin eso), que habiéndosele ofrecido el sostenimiento de la carrera y título de ordenación, si se hace preciso, y colocación segura, si pasa a ser súbdito de la jurisdicción eclesiástica de la diócesis de Orihuela, y conviniéndole al exponente, etc.
En cuanto a diócesis, hemos estado fluctuando si pasarlo al de ésta o de Murcia; pero en este último punto no estamos del todo segu- <*2*>ros, y así por esta vez habrá de ser también Orihuela. Si comprendían que podía mediar alguna dificultad, póngase Murcia.
Vayamos diciendo lo que ocurra por ahí.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy 28, fiesta de san Agustín.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 38, pág. 1
A don Joaquín García Girona – 28 de agosto de 1889
Señor don Joaquín García Girona
Mi querido: Te escribí hace unos días para que mandaras solicitud del aspirante. Mas es el caso que han sido tantas las solicitudes para San Rufo, que nos vemos precisados a suspender la admisión de 25, todos del primer año, pues con los de 2.º, 3.º y 4.º se llenan las plazas vacantes.
Así, pues, haz que tu tío pida permiso al rector del seminario para enseñar a F. de T. el primer año, y luego apenas haya plaza, que tal vez por Navidad ya será, se trasladaría su enseñanza privada a esta. El seminario hará un oficio y le facultará.
Cuando bajes, si puedes, bájate colchón y sábanas, mejor, pues tal vez venga de Valencia este año Puig o algún otro, y no nos sobrará la ropa.
Con afectos a tu tío, sabes es tuyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 28 agosto 89.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 39, págs. 1-2
Al padre Antonio Martín Bienes – Agosto de 1889
Mi padre Martín: Me dijo usted en nuestra última entrevista que hasta san Ignacio no podía interrumpir su atención a ciertas tareas. Ya ve, he cumplido, pues, el propósito de no distraerle. Pero es llegado el caso de que pensemos en el desarrollo u organización de las congregaciones para el fomento de la piedad en nuestros jóvenes.
Hace tiempo, como usted sabe, que queríamos iniciar el proyecto de la romería para el año 1891, tomando por base la cooperación de las congregaciones de esta diócesis y de la de Valencia, a las cuales nos proponemos visitar personalmente, y luego publicar el proyecto, si se contara con un centenar de seguros.
No lo hemos [dicho] y no lo haremos, sin ponernos de acuerdo, y sin resolver antes ustedes sobre el Congreso regional en la exposición y sin sentar las bases necesarias, que usted mismo podrá redactar, <*2*> si le parece [?] del pensamiento [?] ya respecto a la revista, órgano de las congregaciones, ya también para su dirección y organización general.
Respecto de la revista, si la Compañía de Jesús quisiera encargarse de ella, y a nombre propio, no tendríamos inconveniente alguno en ello, a pesar de los sacrificios que nos ha costado el sostenerla por falta de personal y de cooperación, con la esperanza de tener un día más desahogo en el personal, que confío no está lejos.
Si ha de continuar dirigida por una congregación, entonces es regular sea propiedad de la de Tortosa, siendo indiferente que se publique aquí o en Barcelona, o en otra parte, mucho más si allí estuviere nuestra Obra del fomento de vocaciones.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 40, pág. 1
A don Bautista – 7 de septiembre de 1889
Mi amadísimo y siempre hijo Bautista: Acabo de recibir la suya, con la fatal noticia, y lo he participado a Osuna en Castellón, a don Vicente en Albaida, etc., y no olvidaremos al difunto padre ante Jesús. Mi más sentido pésame a toda la familia, y que Jesús les llene de consuelo y bendiciones.
¿No será de ningún quebranto esta pérdida para nuestro Juan Bautista? Dígamelo.
Le volveré a escribir pronto. Su afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 7 septiembre 89.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 41, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
11 de septiembre de 1889
9 noche del 11.
Mi pobrecita Providencia: El domingo 8 de septiembre y a las 7 y ½ de la tarde pasaba por Vinaroz, y envié cordialísima bendición (sin el benedicite) a mi Providencia, y demás palomitas de la divina Madre.
Ayer en el punto donde estaba, y que no era Vinaroz, ni Benicarló, recibí la suya, y antes había visto la de Marzá.
Hoy he ido a comer a Alcalá, haciendo el sacrificio de no hacerlo en Vinaroz, y en el exprés he llegado aquí, y en el mismo tren que ha subido Marzá.
En Alcalá he hecho venir al alcalde a comer en casa el cura, y después hemos hablado en secreto. No ha sido del todo perdido el viaje, porque así se irá despejando la situación en sí o no. En primer lugar les he hecho ver lo fácil <*2*> que es traer aguas al pueblo, y si yo fuese seglar lo emprendería con grande ganancia. Luego les he hablado del asunto, y aunque es muy rajorito y apretado, y me pinta mal la situación del pueblo, le he dicho que el día que puedan reunirme tres mil duros que se devolverán por los que hayan de venir, iría yo y examinaríamos el terreno de dos jornales de tierra, lo menos. (Después ya haríamos de agregar dos otros jornales más).
Al mismo tiempo veo que no es difícil hacer allí norias, solo que son muy indolentes. Conque así dígalo a la divina Madre, y si no a otra parte.
El 23 iré por Marzá; el 25 a Burriana por nuestro angelical Tormo. Luego a Valencia, etc.
Aún no he visto al padre Dalmases, si bien me ha escrito él por otro asunto.
Dígame, pues, cosas.
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Afectos a mosén Bautista.
Conozco a las dos palomitas de Lucena.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 42, págs. 1-3
A don Juan Bautista Calatayud – 13 de septiembre de 1889
Señor don Juan Bautista Calatayud
Mi amadísimo en Jesús: Temía el escribirle por no parecerme prudente indicarle y nombrarle asuntos de marcha, estando en la desolación que suponía. Mas recibo la suya, que a la vez que me ha tranquilizado, me anima a escribirle.
Mi palabra de quebranto se refería en mi anterior a las dificultades que se le opondrían y que usted mismo indica por los fuertes lazos de familia; que en cuanto a lo demás ya dije a usted en otra ocasión que no debe preocuparle.
Yo le encomiendo todos los días al Corazón de Jesús, y él irá allanando las circunstancias.
He encomendado a Jesús a su padre, q.e.p.d., y aguardamos a que vengan los chicos para prescribir los sufragios que convenga aquí, y en Valencia y en <*2*> Murcia.
Albiol me escribió ayer y hoy, y están abrumados de solicitudes.
Me añade que le envíe pronto a usted, y que Miñana esté en Orihuela para el 20, si es posible.
Así, pues, contésteme enseguida si está usted en disposición, y tal vez saldría a recibir a Miñana en el tren más inmediato, pues aunque el joven aspirante Soler debe ir con él a Orihuela, sería fácil que este retrasara la marcha o me acompañara a mí allí sobre el 30.
Por esto dígame si puedo indicarle a usted la fecha de 18 o 19.
Con mis afectos y mi cordial pésame a toda esa su apreciabilísima familia [y] mía, le bendice su afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 13 septiembre 89.
Casi con disgusto, y solo por la situación de Murcia, me he <*3*> visto precisado a cambiar de resolución, respecto al destino de usted este año. A haber habido otro aspirante propio para allí, no habría hecho el sacrificio de separarle de mi lado. Jesús que lo bendiga.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 43, págs. 1-3
A don Froilán Beltrán – 4 de octubre de 1889
4 de octubre, fiesta del padre san Francisco.
Mi querido Froilán: No lo merece usted, porque teniéndome en el rincón del olvido, ¿para qué llamarle la atención con el teléfono, si ya no querrá conocer mi voz?
Mas san Froilán me dice que es el santo de su antiguo amigo, y así que él le bendiga, le haga santo y nos le conserve salvo.
Llegué aquí el lunes, y después de cinco meses malogrados por la crisis del obispo contra el cabildo, y destitución del rector del seminario, que era nuestro apoyo principal, etc., sin empezar las obras, al fin le hablé anteayer, y nos ofrece una finca, y vamos a sacar, <*2*> con anuencia del mismo señor obispo seis mil duros del banco, y estos días pondremos la primera piedra, para ver si por Pascua podremos trasladar los 110 alumnos, que los tenemos como en una conejera.
En Orihuela se ha abierto el colegio nuevo en un convento medio derruido que nos han regalado. Allí está Miñana y Soler, y aquí el activo Albiol (amo de Murcia) con el reverendo Tormo y el aspirante Calatayud.
Creo que pronto podré dejarme todo esto.
Vi que va usted siempre por las ramas, y el pobre Froilán sufre desengaños.
Con afectos a Rita, Remedio, Angelita, para las cuales prometo una estampita si... saben encomendarme al Corazón de <*3*> Jesús, y yo lo he de conocer.
Con afectos también a Lucas y César y a nuestro Domingo Sales se repite suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 44, págs. 1-4
A doña Ángeles Martí – 9 de octubre de 1889
9 de octubre.
Mi pobrecita Ángeles: Recibí su primera en Valencia el día 28, y su segunda anteayer. Por más que lo deseaba no he podido contestar antes.
Respecto de mi viaje el 26 estuve en Burriana a la misa de nuestro angelito Tormo; el 29 salí de Valencia para Orihuela donde llegué la mañana del 30, y celebré allí en la hermosísima capilla del nuevo colegio. El mismo día llegué aquí, donde todo, gracias a Jesús, ha ido bien, y ayer pusimos la primera piedra del edificio nuevo, con asistencia de los del seminario y colegio. Mañana 10 voy a Orihuela, y de allí a Valencia y a casa luego.
Respecto de su primera, <*2*> estoy convencidísimo de lo que le dijo mosén Andrés, de que Jesús la quiere para santa, y sólo siéndolo podrá ser feliz, y no le aceptará Jesús una vida a medias, atendidas las gracias que le ha hecho y los sentimientos que le comunica.
En cuanto a su segunda, casi me afectó, y a no tener usted ahí a mosén Andrés hubiera sufrido, y casi llegué a temer si mi consejo de una entrevista hubiese podido ser desacertado. No crea usted muchas cosas de las que usted dice sintió en su interior, pues tal vez sean efecto de su misma delicada timidez. Con todo, como ese cored lo tiene tan ardiente y pegajoso, creo dos cosas: 1.ª que no convienen ya muchas entrevistas, no porque tema, no, pues repito que estoy indiferente, y no hubiera sentido que el Señor la hubiese inspirado una afirmativa con él, si era de Dios, porque contento estaría, sino porque no convienen sean frecuentes <*3*> esas oleadas de afectos encontrados. Y 2.ª que si Jesús realmente la llama a un rompimiento, no me hace feliz esté y viva tan encantada, y esté tan verde su resolución que por otra parte no quiero sea apresurada, sino quieta, dulce y pacífica. No quiero sea tan violenta como la de santa Teresa, que parecía le arrancaban las costillas, cuando hizo su resolución.
Por esto, pues, prefiero que venga usted a Tortosa en lugar de Salvadora, ya que tiene usted más necesidad. Estaré allí, ya Dios mediante, para ese día.
Estos días la he puesto muy eficazmente en el Corazón de Jesús. Con tantas oraciones otra alma sería ya, sino santa, sí muy resuelta.
Escríbame enseguida a Tortosa, que ya la recibiré donde esté.
El día de san Francisco lo pasé aquí muy bien, oyendo cuatro sermones del santo, y <*4*> asistiendo al tránsito de san Francisco en el convento de las Isabelas.
La bendice su padre, que aguarda le diga cosas enseguida
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 45, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
31 de octubre de 1889
Tortosa, 9 noche del 31.
Mi Providencia: Para que no se queje van dos líneas.
Eso de Bellcaire no me suena bien. Si son pueblos pequeños no quiero vayan mis Providencias. Puede usted escribir al señor cura que sor Esperanza, como que ustedes tienen tantas monjas, y a no morirse algunas, apenas podrán tomar o a no salir para una fundación, sin intención ninguna indicó lo del terreno, como una bromita. Que está muy lejos de oponerse nunca a los designios del Corazón de Jesús, y que si éste indicara por algún medio su voluntad la seguiría por más dificultades <*2*> que se le pudiesen presentar; pero como quiera que ustedes no cuentan con medios para empresas de esa naturaleza, pues fondo alguno no lo tienen por ahora, no puede contestar a su grata invitación como usted desearía. Que de todos modos aprecia y agradece en el alma sus ofrecimientos y queda edificada por su buen celo; pero que sería una temeridad por parte de usted el hacerle promesas que no podría cumplir; y que por esto repetía usted que si los designios de Dios le señalaran ese camino que no dejaría de emprenderlo, como cualquier otro que fuese de la voluntad de Dios, etc. Lo demás póngalo usted, que tiene buena lengüeta.
De la profesión ya hablaremos, aunque temo será agua de borrajas, si yo voy antes por ahí.
Hasta otra. La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 46, págs. 1-2
A doña Cinta Curto – Octubre de 1889
Cinta Curto
Mi Cinta: Recibí la tuya, y casi me reí de tu orfandad, con tu pérdida del padre Faura, que he sentido no por ti, sino por mí, pues era de los que más confianza y aprecio me inspiraban. Ya ves que no se pueden tener parets, que puedan desaparecer tan fácilmente.
El lunes estuve en Orihuela, y vi un momento solo a Tena, y Monserrat, pues tanto ellos como los hermanos están atareadísimos. Pregunté por Canalda y está al frente de una brigada, y no pudo salir, le envié expresiones vuestras.
Aquí bien, con mucha salud a pesar de los guisotes extraños que me dan, y aunque no faltan penas y ratos de zozobras, estoy <*2*> tranquilo y más fervoroso que en esa, porque no tengo el trajín de ahí.
Con todo, habré de dejarlo pronto, porque ya no hago falta y es preciso aprovechar el tiempo.
Creo que, a principios o mediados o últimos de la semana que viene, estaré ya ahí.
No dejes de entrar alguna vez a ver a Cinteta, por si acaso se agravase.
Es fácil no te vea si te vas a Chert, como dice Cinta; con todo, creo que vas equivocada respecto al día que estaré allí, pues antes han de salir de los ejercicios, y yo confío aún encontrar a mosén García en Tortosa.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 47, págs. 1-2
A don Juan Bautista Calatayud – Octubre de 1889
Señor don Juan Bautista Calatayud
Muy amado en Jesús: Recibo sus pocas letras. Puede usted enviar los versos por si acaso a Valencia, a Marzá diciéndole que me los guarde para cuando yo vaya allí, si bien no sé el día, y ya extraño no me hayan llamado.
Se ha consultado y conferenciado largamente sobre la conveniencia o no conveniencia de estudiar usted en Murcia, y se ha creído no convenir. Por lo tanto, se hace preciso que usted venga a estudiar aquí. Ya he hablado al profesor de 1 año, advirtiéndole que estará usted atrasado en la asignatura, por estudiar ahí la propedéutica. Por lo tanto, apenas llegue Albert, saca usted el certificado de matrícula y <*2*> asistencia a clase hasta la fecha del libramiento del certificado y se viene enseguida. Tal vez Albert tarde unos días, por si don Vicente, el cual siente la marcha de Albert, porque como en todas partes vivimos agobiados, le detenga; pero creo que no tardará, y en este mismo correo escribo a Valencia por este asunto.
No deposite ninguna lágrima de poeta sobre las ruinas de sus glorias murcianas, etc. Eso sí, puede al despedirse pedir al santo Ángel y patronos de Murcia, y en particular a la simpática santa Florentina, que le permitan un día volver a respirar esas auras con salud, si conviene, y con tesoros de méritos de gloria de Dios.
Le bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 48, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
1 de noviembre de 1889
Fiesta de todos los Santos.
Mi Providencia: Según veo habré de ir por ahí, y si es esto, será agua de borrajas el ir luego a la profesión, porque no podrán ser las dos cosas.
No me parece mal lo de vender las fincas para fundar en Balaguer; pero esto es inútil porque no lo harán, pues el interés del cura era porque fuese allí. Celebro resuelva no ir a pueblos pequeños. No es por esto el no impulsar lo de Alcalá, porque es población mayor, que la mayor parte de la montaña de Cataluña, sino porque vivo así.
Si no ha echado la carta al cura suspéndalo y dígamelo, y <*2*> tal vez iría pronto, si bien debo aprovechar este mes y el de noviembre, y aún he de hacer ejercicios, etc., y el tiempo me es oro.
Las bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 49, págs. 1-2
A don Luis María Albert – 3 de noviembre de 1889
Señor don Luis Albert
Mi amado en el Corazón de Jesús: Por don Vicente he sabido los sufrimientos de usted con los sufrimientos de su pobre madre. Don Vicente no sabe hacer caricias. A haber estado yo allí, la hubiera tranquilizado mejor. Ya lo haremos por Navidad, si Jesús quiere.
Nada me ha dicho usted de sus impresiones en Murcia, y de la clase, etc.
Cuídese usted mucho, y hágase cuidar.
No olvide ante Jesús nuestros trabajos. En Valencia tengo medio bien, si no me lo estropean, la admisión de ustedes; si bien temo, por otra parte, tengamos que resistirnos abiertamente a las imposiciones respecto del reglamento, y es cosa de encomendarlo <*2*> mucho a Jesús.
Le bendice su afectísimo padre en el Corazón de Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, domingo, 3 de noviembre 89.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 50, págs. 1-2
Al Secretario del obispado de Murcia
5 de noviembre de 1889
5 de noviembre de 1889.
Muy respetable señor mío: Adjuntas tengo el gusto de mandar a usted las bases primeras y reglas generales de nuestra Obra y la solicitud al señor obispo para su aprobación, como indiqué a usted.
Tal vez no fue exacto, al menos no puedo asegurarlo, lo que dije a usted de que había dejado ya copia de las bases al señor obispo. Lo que sí es cierto, que le entregué las originales con la aprobación del señor obispo de ésta, y que las tuvo en su poder un día o dos, y al despedirme de él, me las devolvió diciéndome que le bastaba haber visto la forma de la aprobación para la solicitud que le dejé. Ésta estaba <*2*> redactada, poco más o menos, como la actual y de la manera como quedamos de palabra con el mismo señor obispo, respecto a la petición y admisión de dos o tres sacerdotes, que acaso quisieran venir a la Obra.
No hay inconveniente en consignar en la aprobación, que si los que ingresen en la Hermandad dejaran de pertenecer a ella por cualquier motivo, debieran quedar precisamente súbditos de esa diócesis, cualquiera que sea, también el curso de la Obra en sus futuras aprobaciones.
Además de las bases, está redactado el reglamento interior (especial de constituciones), que no elevamos a aprobación ninguna hasta el 91, por querer sujetarlo antes a la experiencia práctica durante todo el próximo año.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 51, pág. 1
A doña Ramona Puchol – 13 de noviembre de 1889
Mi apreciable Ramona: Según veo has ido ahí, lo cual no me habías dicho, al menos no lo recuerdo. Sabes que no quiero seas muy andariega, y que en ninguno estarás mejor para el espíritu que en tu casa, para vivir ordenada en tus prácticas de piedad. Siento las malas noticias que me das de la cosecha del aceite. Cuando venga mosén José hablaremos de lo que se puede enviar para los asuntos que dices. No olvides obtener el certificado pronto, y sobre todo, recoger los documentos que tengas en Valderrobres, y tenerlo todo en tu poder y con orden.
El domingo hicimos la fiesta.
¿No ha llovido por ahí?
¿Cómo está la otra cuestión de Bot...?
Arréglalo pronto de cualquier manera.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
13 noviembre 89.
¿Cómo está nuestra piadosa Filomena?
Escritos II, vol. 3.º, doc. 52, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
19 de noviembre de 1889
Tortosa, 19, martes.
Madre Providencia de San Salvador
Mi amadísima hija en el Corazón de Jesús: Recibí anoche tarde la suya, y no pude contestar a vuelta de correo, si bien tampoco usted me lo exigía.
No entiendo bien lo de la carta del padre Granada. Si no es Balaguer ni en la capital de la diócesis, no me hace gracia la fundación; y aun la capital es pequeña, y hay ya enseñanza. Repito, pues, que no me siento entusiasmado, pues para ir a un pueblo pequeño basta una residencia de hermanas cualesquiera de las muchas que hay en Cataluña; mas para ustedes, aparte del poco resultado, con el tiempo temo serán... lo que tengo anunciado a todas las franciscanas... uno como tantos otros conventos, y nada más; en población grande, y con el celo de la enseñanza puede fácilmente sostenerse el espí- <*2*>ritu que hoy las anima y la pobreza y la regularidad.
Por lo tanto no vaya deprisa, y antes pregunte, y entérese, y no vaya deprisa, como piensan ir los frailes, que no sé lo que saldrá de ellos y de sus fundaciones.
Aparte de esto, y debiendo ser en Cataluña, casi sería mejor endosarlo a la madre Escolástica, que ustedes ya tendrán campo, si Jesús lo bendice, por estos terrenos, y los de hacia la fría Andalucía, si Jesús nos lleva por allá, como es fácil con el tiempo, y aun pronto.
En cuanto a mis veteranas de aquí, se están quietas porque yo lo estoy; con todo mañana la tarde tengo cita para saber lo del terreno (único bueno y buenísimo que hay) y si, como confío, lo venden, casi estoy resuelto a que se compre enseguida, y luego pensar lo que se podría ir haciendo.
Todos los días es mi súplica que <*3*> Jesús designe lo que quiere y qué Instituto quiere, pues si bien la dije que hay una alma muy santita que parece indica debe ser otra Institución, con todo, cuando pediré al señor obispo licencia para fundar, y le pondré varias condiciones, le diré que la Institución no la tenemos resuelta, y será la que a mí me parezca a su tiempo, y puede estar usted segura, que placerá mucho si Jesús me indica e inclina su dedo a ustedes, pues sería mi deseo. Ya que yo no estoy para orar mucho por este asunto, pues los otros son los que me excitan más ante Jesús, hágalo usted por mí, pues ya le digo a Jesús que si yo me he de meter en estas empresas ha de ser sin trabajos y ocupaciones, que tengo ya muchas.
No entro, al fin, en ejercicios por varias razones. Jesús que me lo perdone.
Que les vaya bien la fiesta. No puc més. Mi cuñado Sales está gravísimo.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Esté <*4*> usted tranquila y obedézcame.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 53, págs. 1-3
A la Madre Providencia de San Salvador
29 de noviembre de 1889
Madre Providencia de San Salvador
Muy apreciable en Jesús: Es usted una comprometedora, y no lo ha hecho del todo bien al manifestar mi consejo al padre Granada. Cuando le conviene y le viene bien cargar a los otros la culpa, así lo sabe hacer. Cuando no le conviene, ya sabe callarse la caridad, y se aconseja y después hace la suya. ¡Cuántas veces se habrá aconsejado de cosas del doctor Sol, y luego se lo ha callado a éste sin manifestar el consejo!
Vayamos al asunto, pero quedando en que en adelante antes de usar mi nombre me lo preguntará. Claro se ve que el padre Granada no desiste de su idea, y que quisiera en este caso fueran ustedes. Por lo tanto es regular, que él buscará en este caso el punto, y antes de obrar nada, lo dirá a usted, y entonces se podrá pensar en las conveniencias y cumplimiento de la voluntad de Dios, y si conviene o no <*2*> ofrecer la iniciativa a la madre Escolástica.
Yo no olvido la Providencia, y hasta confío que Jesús quiere hacerme instrumento de alguna otra obra suya por acá. Pero ya la he dicho que lo tengo dejado en manos de la divina Madre, y así depende de las oraciones de ustedes.
Mi retraimiento de tratar con monjas, es porque no puedo dar con todo, y me hace escrúpulo el tiempo que he gastado, y gasto con ellas, pues falto a mis deberes, y temo me vaya mal lo demás, a no ser que ellas lo suplan con sus oraciones.
Recibí el hermoso bizcocho, y ya bastaba con esto, que no he trabajado para merecerlo.
No sé si veré a don Ramón Tedó y tampoco veo necesidad de advertirle. Con todo si lo viere, ya se lo diré.
Según me dijo el cura de ahí irá el padre Dalmases. Si ha de ser, escríbame antes de entrar <*3*> en ejercicios.
El viernes 22 enterré a mi cuñado Barjáu, y el 26 a mi cuñado Sales, y me voy al aniversario que celebran hoy. Rueguen por ellos.
Conque a ver si se estará contenta de seguir todo lo que yo la mandaré para mayor honra y gloria de Dios. El tiempo lo dirá.
La bendice su afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 29 noviembre 89.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 54, pág. 1
A don Luis María Albert – 10 de diciembre de 1889
Señor don Luis Albert
Mi amadísimo en Jesús: Como hemos de vernos pronto, si Jesús nos hace esta gracia, entonces lo diremos todo, si tenemos tiempo, porque será ocupadito; de todos modos ya lo sisaremos un poco.
Pida a don Remigio cuanto necesite para ropa y demás que le convenga.
En Valencia debe procurar traerme a su señora madre, pues quiero hablar con ella, y tranquilizarla, que de seguro la tranquilizaré, pues temo que si lo confío a don Vicente no tenga este bastante traza.
Respecto al día que ustedes podrán salir de ahí, ya lo combinarán con don Remigio, si no han de hacer falta en esa.
No olvide ante Jesús los intereses de Jesús nuestros, que están pendientes de un hilo, por las contradicciones que sufrimos.
Dígame una palabrita.
Le bendice su afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 10 diciembre.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 55, págs. 1-3
A don Juan Bautista Calatayud – 15 de diciembre de 1889
Señor don Juan Bautista Calatayud. Tortosa, 15 sábado.
Mi muy amado en Jesús: Acabo de llegar en el exprés de Benicarló y Vinaroz, en cuyo último punto he predicado a una profesión, y recibo la suya.
Según veo, ha sido general la crisis en la enfermedad de su familia, aparte del desenlace fatal en la de su buena madre. Si necesita usted algunos días más para el consuelo de sus hermanos, no repare, ya que está ahí, si bien veo que en los asuntos materiales, no tendrá necesidad de detenciones por ahora.
Si acaso le conviene dejar poderes a su hermana o hermano, en previsión de algún asunto, que pueda surgir, hágalo.
No deje de ir escribiendo, que al llegar ya he preguntado si había carta de usted.
Anime a <*2*> sus hermanitas y salude a su hermano. ¿Cuándo podremos conocernos? Dígaselo a Jesús que lo haga.
Vengo de confesar del colegio, pero aún no he visto a don Francisco ni a don Elías, que estaban en la tarea.
Serrano al fin no se ordena, y ni el obispo de Ciudad Real contesta.
Don Jesús ha propuesto al secretario su vocación, y aquel le dice que... es obra muy buena, de gran porvenir para el bien de España; pero que como no está solidada aún, que es mejor se esté en la Raya. Creo con todo que no ha sido más que probarle, y que ni él ni don Remigio han comprendido el alcance de su intención.
Sentí no enviarle <*3*> una cosita para sus hermanos, y no sé por qué no tuvo que ocurrirme. Ni siquiera, me acordé de decirle que tomara dinero, si bien supongo se lo darían, pues no lo sé.
Adiós, mi querido. Sabe le ama su afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 56, págs. 1-2
A doña Ángeles Martí – 19 de diciembre de 1889 (?)
Señora doña Ángeles Martí
Mi Ángeles: Ayer tarde recibí la suya, y antes la de Benicarló. Por temor de no tardar demasiado a contestar hago dos líneas, siquiera para que sepa las he recibido. Además, ¿sabe usted que tengo miedo de escribir por correo?
Sobre su última ya está bien lo de la indiferencia y sequedad en el acto de la cons... ¿qué novedad le ha de hacer si ya lo está? Lo que debe causarle, sí, delicadísima gratitud el pensar que lo está y ha estado siempre, esto es, que no le ha dado usted a Jesús su corazón, sino que él se lo ha tomado a pesar de ser como es. ¿Qué hizo usted para merecerlo? ¿Qué ángel se lo consiguió? El poder penetrar por la fe el interior <*2*> de Jesús, y verse unida a él, sin saber cómo... y que otras almas no lo penetran de mayores condiciones, ¿no la derrite esto? Estese, pues, contenta, aunque no tenga lo demás.
He de confesar que padecí con lo que me escribió Martinet sobre el lance de persecución. Crea que casi me fatiga esto a mí y todo. Le escribí que si usted quiere venir dos o tres meses aquí, no repare.
Sobre Ra... supe anteayer, por el boticario de Torreblanca, la novedad de su padre, que sentí mucho, y más porque me contó de su hijo que yo no sabía; ciertamente hay para exclamar ¡Pobre Ra...! Realmente será virgen y mártir. Si puedo le haré dos líneas, apenas sepa el desenlace de la enfermedad de su padre en un sentido u otro. Anímemela y no me la deje.
Dígamelo todo y lo del estado de su familia. Va una estampita del Corazón de Jesús.
¿Quién le ha dicho a Frasno eso? ¿Lo habrá adivinado? Felicísimas navidades.
Suyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 19.
Escriba cuanto ocurra y no me fase patir.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 57, págs. 1-4
A don José María Rancés – 1889
Excmo. señor doctor don José María Rancés
Muy respetable y amable Prelado: Sin el honor de haberme dirigido otra vez a V. E. jamás, me dispensará sin embargo la libertad de hacerlo, ya que obliga a ello la necesidad de una filial demanda.
Sabe V. E. que tenemos en nuestra Obra o congregación de Operarios diocesanos para el fomento de vocaciones eclesiásticas, religiosas y apostólicas al joven don Andrés Serrano García, hijo de Manzanares. Aunque éste me dijo [que] V. E. le había escrito manifestando la dificultad que había en concederle el exeat por la falta de personal en esa diócesis. Él creía haber podido ir a esa para pedírselo personalmente, y esa es la causa de no haber repetido la estancia. Mas ahora, y siendo así que ésta se retarda, me veo en la precisión de exponerle a V. E. la situación del joven.
Éste vino hace más de 4 años <*2*> invitado por la Obra que le conoció de una manera providencial, a fin de que la conociese y estudiase, ofreciéndose a su sostenimiento durante la carrera, que aceptó. Antes de un año de estar aquí se sintió inclinado a ella, y por la esperanza y casi seguridad de sus servicios, habiendo caído soldado, la Obra le redimió por seis [mil] reales, pues la situación de su familia le ponía infaliblemente en este trance, por no poderlo hacer su familia. Contando él con el exeat, como cosa facilísima, y más siendo para esta Obra religiosa, se consagró a la Obra como aspirante, hasta poderlo hacer definitivamente mediante su ordenación, con los votos trienales que es lo único que se permite.
Tal es, Excmo. señor, la historia de la vocación del joven, y la protección que la Obra le ha dispensado, de lo cual puede informar a V. E. el señor obispo de esta diócesis, si V. E. lo cree conveniente.
Esta vocación, pues, y esta protección, la necesidad de [la] Obra, las condiciones del joven, más propias para tal obra mejor que para otras sacerdotales, pues nos ayuda ya hoy, me hacen esperar de V. E. se fijará en ellas, para que <*3*> al fijarse V. E. en ellas no impedirá el desarrollo espontáneo de esta vocación, y para una Obra de la máxima gloria de Dios, y de interés de todas las diócesis. Más aún, para que no crea V. E. que al joven ni a nosotros nos mueve otra idea al arrancarlo de esa diócesis, si V. E. no creyera el permiso absoluto de trasladarse de diócesis, puede continuar como súbdito de esa, dejándole ordenarse, a condición de trabajar en la Obra de tal modo, que si por cualquier motivo dejase de pertenecer a ella, quedará por lo mismo otra vez súbdito y a disposición de V. E. Dejo de invocar en favor de nuestra pertenencia el interés mismo de la Obra, de tanta gloria para Dios, y del bien de las diócesis, y tal vez de la misma de V. E., pues puede estar seguro que en atención a los méritos del joven, y a la benevolencia de V. E. <*4*> no dudaríamos en ofrecer nuestros servicios, si los necesitara, con preferencia a otras diócesis que nos lo están pidiendo y que estamos dilatando la aceptación por falta de personal, y en Murcia que no tenemos más que un solo sacerdote, y en Orihuela donde estamos comprometidos no podrá ir más que uno solo.
Repitiéndolo me dispense y esperando que ante Jesús [hará] el sacrificio que por su amor le exige, se ofrece de V. E. por siempre su afectísimo capellán que su anillo besa
Manuel Domingo y Sol
Director general de la Obra de Operarios diocesanos.
Obispo de Ciudad Real.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 58, págs. 1-4
A don Manuel Sanahúja – 1889
Señor don Manuel Sanahúja
Muy respetable señor mío y amigo: Voy a abusar demasiado pronto de su bondad y de los amables ofrecimientos de usted, consultándole un asunto de nuestra Obra de la Hermandad de Operarios diocesanos. Tenemos consagrado en la Obra un joven escolar natural de Manzanares, diócesis de Ciudad Real. Hace cinco años fue invitado a venir a nuestra Obra, para que la conociera y si le llenaba consagrarse a ella; como en realidad le llenó y está ya consagrado como aspirante, esto es, renovando su voto de obediencia cada año, según está prescrito en las reglas, para consagrarse definitivamente apenas esté ordenado in sacris. Durante este tiempo ha estado y está nutrido por la Obra y se le redimió de la suerte de soldado con seis mil reales. Quiere ordenarse pronto para el dicho objeto de consagrarse a la mencionada Obra. Mas como nuestra Obra no tiene más que la sanción episcopal canónica de este prelado, y la aprobación de varios otros, v. g., el difunto de Tarragona, el actual de Valencia y el de Murcia, tenemos fundamento para temer que su ordinario de Ciudad Real se resista <*2*> a concederle el exeat, si bien no es hoy más que estudiante.
Desearía, pues, saber si dirigiendo una solicitud a la nunciatura motivando las razones de la manutención que le ha dado la Obra y los gastos empleados en su favor y el estar consagrado a ella, y el quererse consagrar a la misma, se obtendría de dicha nunciatura la facultad de pasar a ser súbdito del obispo de Tortosa, con la condición precisa de que ingrese en la Hermandad de Operarios diocesanos, o facultar al señor obispo el admitirle como súbdito con la precisa condición de que haya de profesar en dicha Hermandad, y la de quedar súbdito de Ciudad Real siempre que por cualquier motivo dejase de pertenecer a la Hermandad. De este modo quedan muy salvados los derechos del señor obispo de su actual naturaleza, y no se le irroga ningún perjuicio a los derechos de naturaleza, puesto que se le concede solo el exeat para pertenecer a una congregación y mientras subsista en ella. Por si acaso, le acompaño en borrador de solicitud por si acaso parece a usted que, como nuestro personal es tan corto y nos llaman de varias diócesis, ya puede usted comprender el interés en aprovechar los que son tan llamados. <*3*>
Espero que me diga su parecer en este asunto, o si acaso la nunciatura prefiriese que acudiese a Roma, y en este caso, en qué forma debíamos hacerlo, pues el joven cursa el 5.º de teología, pero se hace precisa su ordenación por la falta que nos hace y porque son pocos los que tienen condiciones para nuestra Obra.
Yo creo que la nunciatura atenderá las razones que usted podrá exponerle porque es cuestión de vocación, y el joven se resiste a todo otro campo que no sea en este, que es de la máxima gloria del Corazón de Jesús.
La pregunta de usted de si podría pensarse en nuestra Obra en Madrid la tengo en el corazón, y puede usted creer que es asunto que ponemos en nuestras oraciones ante el Corazón de Jesús. Ahora se nos ordenan de presbíteros tres ordenandos in sacris que teníamos en la Obra, y tal vez podamos echar alguna línea, que en caso participaríamos a usted.
[Manuel Domingo y Sol] <*4*>
[A don Rafael Segarra – 1889]
Señor don R. Segarra
Mi amigo: voy a convertirte en agente de asuntos de gloria de Dios. Quisiera fueras a Calatravas y preguntaras al sacristán si está allí, o dónde vive don Salvador Almur, que es un joven secular, y si está ahí entregarle la adjunta. Si no estuviese, entonces no hay inconveniente que entregues al respetable señor rector de las Calatravas, don Manuel Sanahúja, la carta dirigida al señor Almur.
Agradecí mucho el interés que manifestaste en que nuestra Obra se establezca ahí; he comunicado aquí posibilidades y facilidades, y están interesados los nuestros. Si llegase el caso no quiero que te enredes en colegios de 1.ª y 2.ª enseñanza que, aunque reporten honra y provecho, no te reportarán tantas bendiciones y consuelos como te producirá el trabajar en esta Obra que te serviría de grandísimo consuelo por ser de máxima gloria de Dios. He trabajado con monjas, juventud, parroquias, etc., y nada me llena tanto, ni en nada veo tanto provecho como en esto. Conque así, encomiéndalo a Dios y estate dispuesto a todo.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 59, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
18 de diciembre de 1889 (?)
Mi pobrecita madre Providencia: Sufro porque me figuro que está impaciente por no cumplir yo lo que las prometí de escribirla. Ya lo haré, pues como temo que estos días ni tendré un momento mío, pues aparte de los preparativos para nuestra reunión, y cartas diarias, y despido de chicos, empiezo pasado mañana el triduo de retiro para las madamas Camareras de Jesús Sacramentado con meditación por la tarde; y por esto, digo, escribo hoy tan sólo dos líneas.
Más de una vez hemos pensado y hablado de la escuela dominical, y al ver los lados oscuros por ustedes no me he atrevido a proponérselo con seriedad. Así, mejor es que lo discutamos antes pues esto no es cosa para <*2*> días. Y se meditará mejor y entonces veremos.
Respecto al cura aquel de Arayme, o como se diga, no escriba y no tema usted que no le repetirá muchos ofrecimientos. Respecto al padre Granada, no es preciso le diga eso de Balaguer, etc., hasta que nos veamos, que será pronto.
Tengo enfermita a aquella veteranita candorosa, y no sé lo que es mejor para nuestros proyectos, si [que] se muera o viva. Así, dígalo a la divina Madre, y ya hablaremos.
Creo le dije que me empezaran una novena esas monjas de un Padrenuestro a san José, tres Avemarías a la divina Madre y tres Glorias al Corazón de Jesús y un Padrenuestro al santo Ángel de España y padre san Francisco y santa Clara, por los resultados de nuestra reunión.
Dígame una cosita.
Suyo afectísimo padre que la bendice
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 18.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 60, pág. 1
1889 (?)
Muy señor mío: Hace días que el padre Bombardó me ofreció recomendarme unos cuantos nombres de padres de la residencia de esa provincia, y con tarjeta para los mismos, entre estos nombres figura el de usted.
El objeto es pedirle que se interese por la propagación de la revista el Congregante de San Luis, que es el 2.º año que se publica, y que se inició aquí con la más expresiva aprobación y beneplácito de los padres de este colegio máximo, uno de los cuales consintió en ser censor de la misma. La publicación está al 2.º año.
No tenemos otra mira que el bien de la juventud y la unión, y la unión y organización de su congregación.
Si el Señor bendice nuestros deseos, y llega a tener la existencia conveniente, proyectamos todavía otras obras en favor de la misma juventud, y esperamos que ustedes nos ayuden con sus oraciones.
Pueden ustedes hacernos cuantas observaciones crean convenientes relativas a la revista, que lo agradeceremos mucho.
Repito a usted recuerdos del padre Bombardó. Se ofrece por siempre
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 61, pág. 1
A don Luis María Albert – 4 de enero de 1890
Señor don Luis Albert. Tortosa, 4 enero 90.
Mi amadísimo en el Corazón de Jesús: Ayer llegamos a ésta, pues a consecuencia de sentir Elías y yo un poco la influencia de la enfermedad reinante resolvimos venirnos. Recibí allí la suya, y vi con amargura ser cierto el triste contenido del aviso.
Encargué a Remigio escribiese [a] usted para que continuara al lado de la enferma, cuanto tiempo fuera necesario, y con mucha más razón por la seguridad de que se suspenda la apertura de clases.
Así, váyame repitiendo el estado de la enferma con alguna frecuencia; y si necesitara usted algo, dígamelo sin reparo alguno. Que Jesús me le consuele a usted y familia. Sin duda Jesús le quiere mucho que así le une las cruces. Sobre todo cuídese.
La madre de don Vicente está delicadísima.
Envío ésta a Valencia porque no recuerdo la dirección de usted.
Le abraza su afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 62, pág. 1
A don Luis María Albert – 10 de enero de 1890
Señor don Luis Albert
Mi amadísimo Luis: Acabo de recibir su carta y tarjeta, todo junto. Mucho siento ese desenlace sin haberla podido hablar a su buenísima madre.
Dígame cuanto quiera y cuanto desee, que dispondré lo necesario para ello, y cuando piense salir para Murcia, dígamelo.
No olvidaré a la difunta, y deseo un día poder hablar a su padre, ya que no pude a su madre.
Le abraza su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 10.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 63, págs. 1-2
A don Luis María Albert – 12 de enero de 1890
Señor don Luis Albert
Mi amadísimo en Jesús: Aparte de la pena que me da la situación de su familia, me amarga eso de no estar usted muy bien. Estuve contento de ver que le había probado Murcia, pues su salud siempre me inspira temores, y ahora sentiría que la perdiese. No importa que no haya llorado, si bien hubiera sido mejor para su salud, pues como más vivo el dolor, menos lágrimas arranca. Tal vez le convenga ir no más que sea un día o dos a Valencia a distraerse. No lleve prisa de Murcia; si tan mal le fue el volver allá, volveríamos a traspasar la matrícula, si bien, a ser posible, convendría concluir allí. Ya es- <*2*>cribo a Murcia extrañado no hayan escrito a usted. Allí han entrado algunos chicos, pero faltan muchísimos.
Le bendice su afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 12.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 64, pág. 1
A don Luis María Albert – 20 de enero de 1890
Tortosa, 20 enero 90.
Señor don Luis Albert
Mi amadísimo en Jesús: Le escribo tan sólo por no retardar demasiado mi contestación. Escribí a don Remigio la necesidad que pudiesen tener de usted en Murcia, y según esto aconsejara a usted. Celebro no fuesen excesivamente fundadas mis alarmas sobre la salud de usted; de todos modos deseo que no se fíe mucho, y que haga lo posible para cuidarse y vivir sobre aviso.
No sé qué decirle. Quisiera consolar a usted y a su familia, y no sé cómo. De todos modos, terminado el curso, pienso conocer al menos a su hermano, si su padre está delicado.
Escríbame luego, y según lo que le escriba don Remigio.
Es suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 65, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
25 de febrero de 1890
Mi Providencia: Acabo de tener una conferencia en casa de las veteranas con el capellán de ellas. Ellas le han manifestado su resolución de pensar en fundación, mejor que en otra cosa, a fin ha dicho que si estaban determinadas, que por él no había inconveniente. Creo que no me volverá ya [a] hacer la trastada de la otra vez.
Al salir le he dicho en la calle, que aunque yo tenía dos o tres comunidades para escoger, entre ellas, las de la enseñanza de Tarragona que por dinero no están, y sólo desean un pequeño apoyo, que yo quería fuesen las de <*2*> Vinaroz; y ha quedado conforme, y ya casi no le diré más muchas cosas, sino que me apoye, pues puede, y seguiré el hilo a prisa, y tal vez mañana ya enviaré a usted la carta que debe escribir al obispo usted misma.
En cuanto a las chicas, las dos de edad, creo gustarán a usted a pesar de la edad, y antes de todo haré que vaya una ahí y ustedes la vean. La pequeña continúa muy delicada, pero que desea curarse o morirse pronto para no gastar tanto y quede más para la fundación, si ella muere. Es un angelito que les gustaría, pero tal vez no se cure. La situación de ésta es la que más entorpecerá las proposiciones que puedan hacerse; pero de esto otro día. Así, oraciones.
Tengo aquí al padre Manuel Pascual.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy fiesta de san Sebastián de Aparicio, y mañana nuestra Señora [de] Guadalupe.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 66, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
26 de febrero de 1890
Colegio, 8 noche.
Mi Providencia: Recibo la suya muy tarde, pues me quedo en el colegio por tener en él al padre fray Manuel Pascual, mi condiscípulo, procurador general de Tierra [santa], que estuvo ayer en Vinaroz, y no supo venir a ver a usted.
Por ser tarde no le mando la minuta de la carta al obispo, pero lo haré mañana.
Al capellán ya no le temo yo, pues las veteranitas están resueltas; y mañana hablaré a la otra veterana mayor, que usted conoce, para que nos ayude al menos dejándonos la poca cantidad de que ahora dispone, y dejando, para cuando el edificio esté a punto de concluir, sus resoluciones y el entrar en tratos con <*2*> ustedes para su colocación, si entonces continuaba en sus deseos. Por ahora no más que nos deje la cantidad a cuenta de la Obra y de las espaldas de la madre Providencia, como todo lo demás que se irá pidiendo en empréstito.
Lo que quiero antes que todo es tratar la cuestión de las veteranitas. La condición que impuso al capellán, y que yo no debo rechazar es que ellas puedan entrar, y si por su cobardía o por falta de condiciones la comunidad no creyera que debía profesar [alguna], continuar en el convento como retirada, pues en este caso se le capitalizaría a la que así estuviese el capital de dos mil duros para la manutención y muerte, el capital sería para la comunidad. De esto no podemos prescindir de otor- <*3*>garlo, porque era la condición que el capellán hubiera impuesto, si hubiesen entrado en otra comunidad. Mucho más puede hacerlo una comunidad en la cual entran con el carácter casi de fundadoras. En cuanto a ellas, ya le tengo dicho que, a pesar de su edad, me parecen a mí dóciles y formales, y aun sencillas, y la 2.ª me gusta mucho, y están a todo.
La más pequeña (la enferma) es un ángel alegre. Si cura, por poco que pueda sostenerse, debería entrar. Es muy probable que muera y entonces la cosa es más sencilla. Su patrimonio son siete mil duros efectivos, y además ropa y cositas de Iglesia, etc., que creo ahorraría muchísimo en las oficinas de la casa. Sobre todo su ánimo y aliento, una vez obtenido ya consentimiento del cocirat, el cual, <*4*> si llego a calentarle, como confío, podía hacernos mucho.
Contésteme si en principio acepta eso, aunque no sean más que dos líneas en el exprés de la mañana, y resuelva esto sin temor ninguno que yo me ofrecí y la comunidad de Benicarló aceptó el tener retirada a doña Juana la Lo..., y fortuna que ésta no usó del ofrecimiento. Mejor pueden hacerlo ustedes, que yendo todos a una, no habrá ningún tropiezo mayor.
Ya le contestaré a lo demás.
Hasta mañana, y ya le enviaré sellos para esta temporada; y desde el día de la compra del terreno hasta la entrada no ha de pasar un año.
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 26.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 67, págs. 1-5
Al obispo de Tortosa – 27 de febrero de 1890
Excmo. e Ilmo. Señor
Muy Reverendísimo y...
Mucho tiempo que creía y deseaba haber podido escribir a V. E. para hablarle de un asunto que hace tiempo ocupa el pensamiento de esta comunidad, y es de interés para ella. Sin duda que no debía ser hora.
Como sabe V. E. tenemos el convento lleno de religiosas, y no solo no nos permite más el edificio, sino que tampoco nos parece bien que se aumente con número demasiado de monjas, porque no fuese causa de perjudicar el buen espíritu que, por misericordia de Dios, reina en esta casa, y no obstante tenemos muchas peticiones, y algunas de dote muy crecido que hace tiempo aguardan, y que no podemos admitir.
Por esta razón, y en vista de tantas peticiones, hace tiempo que toda la comunidad está creída que debíamos ensancharnos <*2*> con alguna fundación para pura gloria de Dios y del bien de las almas, aunque fuese con cualquier sacrificio por parte de la comunidad.
Con este motivo habíamos dado algunos pasos secretos por ver si podíamos encontrar algún apoyo en Alcalá y en algún otro punto de fuera de la diócesis, y si bien en la diócesis de Lérida nos ofrecen alguna cosa, no ha caído bien en la comunidad por tratarse de una población muy pequeña.
En el último viaje de mi... padre, el doctor Sol, le expuse nuevamente nuestros deseos, y él comprendió también los de todas, y me dijo que si nos resolvíamos a establecer la Obra en las Roquetas, extramuros de esa ciudad, que contásemos con su completo apoyo, por parecerle que podrá contar con algunos medios; y con el apoyo del doctor Sol, no he dudado, y hasta me parece faltaría a la voluntad de Dios el no obrar por nuestra parte.
Mas como comprenderá V. E. nada debo hacer sin tener antes el beneplácito y bendición de V. E., que si tengo esta bendición ya no nos intimidan las contradicciones que puedan sobrevenir, como vienen a toda obra de Dios. <*3*>
Aguardo la resolución de V. E. para que en este caso pueda yo animar y empujar al doctor Sol, para que no repare en poner la mano a la ayuda de nuestra empresa.
Si acaso quiere usted cambiar alguna idea, hágalo.
Para que no vaya usted tan aprisa, puede dejar de enviar mañana la carta al prelado, y escribirme a mí dos líneas, si tiene que hacerme alguna observación sobre la carta, pues puede y debe hacerme cuantas le ocurran en esto y en todo; hágalo con libertad, que ya nos aveniremos siempre.
Bien por la carta de usted, que acabo de recibir.
He dicho que no es preciso envíe la carta en el exprés de mañana porque, pasado mañana son órdenes, y no estará para nada; pero sí puede ser el otro día, o cuanto antes, ya que pasado mañana empezamos el mes de san José, que este año será de misa y precepto ya su fiesta.
Mañana la prevendré <*4*> a usted para lo que acaso el señor obispo pueda contestar, y usted pueda enseguida contestarle otra vez, y vea que no ha tenido tiempo de consultarme; esto es, temo que ponga algún reparo y, si lo pone en lo que yo temo, le pueda usted combatir enseguida.
No extrañe que haga salir en la carta a usted al frente. Si fuese Vilamitjana, yo sería el que iría recto al bulto; pero ahora no soy santo de toda devoción para él, y evita tratos conmigo porque soy poco humilde... y sin duda no le contesto bien, y él lo evita. Aun así temo las únicas trabas que vengan de él. Esto se queda aquí.
A mosén Bautista dígale todo lo que hay, pues yo le indiqué ya mis propósitos, pero guarden reserva todos.
Van estos sellos, y no quiero que se fatigue <*5*> en escribir y se estorbe lo cored.
Hágalo ligerito, pero frecuente.
La bendice hasta mañana su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 27.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 68, págs. 1-4
Al obispo de Tortosa – 27 de febrero de 1890
Excmo. e Ilmo. Señor
Mi reverendísimo y amadísimo padre: Mucho tiempo que pensaba hubiera podido escribir a V. E. para hablarle de un asunto que hace tiempo ocupa el pensamiento de esta comunidad. Sin duda que no debía ser hora.
Como sabrá V. E. tenemos el convento lleno de religiosas, y no sólo no nos permite más el edificio, sino que tampoco nos parece bien que se aumente con número demasiado de monjas, porque no fuese causa de perjudicar al buen espíritu que por misericordia de Dios parece reinar en esta casa, y no obstante, después de las 34 que somos, tenemos muchas peticiones y algunas de dote muy crecido, que hace <*2*> tiempo aguardan y no podemos admitir.
Por esta razón, y en virtud de tantas peticiones, hace tiempo que toda la comunidad está creída que debíamos ensancharnos con alguna fundación para gloria de Dios y del bien de las almas aunque fuese con cualquier sacrificio por parte de la comunidad.
Con este motivo habíamos dado algunos pasos secretos, por ver si podíamos encontrar algún apoyo en Alcalá de Chisvert, y algún otro punto de fuera de la diócesis, y si bien en la diócesis de Lérida nos ofrecen alguna cosa, es para que sea para una población pequeña, y a la comunidad no le viene bien aceptarlo.
En el último viaje de mi... doctor Sol le expuse sinceramente nuestros deseos, y él me parece pudo <*3*> comprender que eran los de toda la comunidad, y me dijo que si nos resolvíamos a poner la Institución en las Roquetas, que está extramuros de esa ciudad, que contásemos con su completo apoyo, por parecerle que podía contar con algunos medios, y con el apoyo del doctor Sol no he dudado ni un momento, y hasta me parecería faltaría a la voluntad de Dios el no obrar por nuestra parte. Mas como comprenderá V. E. nada debo hacer ni dar ningún paso sin tener la aprobación y bendición de V. E., y si tengo esta bendición ya no me harán temor las contradicciones que puedan venir, como vienen a toda obra de Dios.
Aguardo la resolución de V. E. para que en esta casa pueda yo animar y empujar al doctor Sol para que no repare en poner la mano a la ayuda de nuestra empresa.
Si aca- <*4*>so quiere usted cambiar alguna idea, hágalo.
Para que no vaya usted tan aprisa puede dejar de enviar mañana la carta al prelado, y escribirme a mí dos líneas si tiene que hacerme alguna observación sobre la carta, pues puede y debe hacerme cuantas le ocurran en esto y en todo; hágalo con libertad, que ya nos aveniremos siempre.
Bien por la carta de usted que acabo de recibir.
He dicho que no es preciso enviar la carta en el exprés de mañana, porque pasado mañana son órdenes, y no estará para nada, pero sí puede ser el otro día, cuanto antes, ya que pasado mañana empezamos el mes de san José, que este año será de misa y precepto ya su fiesta.
Mañana la prevendría...
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 69, págs. 1-5
A la Madre Providencia de San Salvador
28 de febrero de 1890
Viernes. Fiesta de la Lanza y Clavos. 7 de la noche.
Mi apreciarle en Jesús madre Providencia: Acabo de recibir la suya. Si la escribió por eso de Onda, está muy bien este recuerdo.
También apruebo que mande carta al secretario con la del señor obispo dentro con sobre diferente y abierta diciéndole: “Que después de leída la que va al señor obispo que la cierre y la entregue”. Que se toma usted esta libertad y le da esta prueba de confianza por dos cosas: 1ª. Por el afecto que le ha demostrado en las veces que usted le ha cansado; y 2ª. porque si es voluntad de Dios que se realizara esta Obra, tiene usted la confianza de que no rechazará él su apoyo y la mirará con interés a la comunidad, pues usted no conoce ni tendría aquí a quien acudir, fuera del doctor Sol, que según comprende usted estará poco en esta, etc. <*2*>
Hoy he tenido un día intranquilo, y no sé si es que Jesús quiere que participe de su fiesta de la Lanza.
Me da al corazón que el señor obispo contestará negativamente, por la razón de que están en la ciudad de Roquetas ya las hermanas de la Consolación de enseñanza, y ustedes las perjudicarían en esto, por ser la población no bastante grande para dos enseñanzas. Y ustedes no deben vivir sin enseñanza ya por el bien que hacen, ya por su vida de providencia, y como decía mosén Isart, el medio más regular para despertar las limosnas es el tener enseñanza, pues las hoy niñas serán luego grandes, y no se les va el afecto a las madres del convento, mejor que a las simples hermanas que cambian todos los días; mas las de claustro son siempre las mismas y las recuerdan. Jesús haga que me equivoque, <*3*> y que no salga el señor obispo con esa salida fatal.
Otro inconveniente o condición que pondrá (si accede) es tal vez que tenga que ser el arquitecto diocesano el que dirija la obras. Si esto le dijere, contéstele enseguida como cosa suya, que de esto no le hablé yo, y que no cree usted que deba atarme las manos, pues tal vez tenga ya pensado arquitecto y personas que le dirijan las obras gratuitamente, y que si le obligan a que fueran otras y luego ocurrían en la fabricación más gastos de los que conceptuaban, podríamos nosotros atribuirlo a esto, y así haciéndolo ellos (nosotros) no tendrían motivo de quejarse de nada.
Crea que en esta cuestión tendría disgusto. El arquitecto diocesano Abril, amigo mío en un principio, es no solo un calma, sino que está en muchas cosas poco conceptuado en la práctica; y las personas que tal vez hayan de servirnos lo mismo en las Roquetas que las de aquí dentro, no lo mirarían bien, y sobre todo no tendríamos libertad con él, que es lo peor de todo; de esto <*4*> no haga uso si escribe, y aun sin escribir.
Lo único que podría añadir a lo que digo antes es que cuando vaya el doctor Sol a participarle el pensamiento, que él haga las observaciones que crea prudente. Esto si a usted parece, y si no dejarlo estar.
He pasado el día sin hacer nada despidiendo al padre Pascual que ha marchado esta tarde.
No creo que el patriarca lo diga a M... pues ya se lo sabe callar cuando quiere.
No envíe sellos que esto me toca a mí.
Y basta por hoy. Que mañana salen nuestros presbíteros y quiero decirles algo antes de ser enviados a enseñar a todas las gentes en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 28.
Se me olvidaba: Ya empiezo <*5*> a temer a la madre Escolástica cuando yo la escriba mis intenciones. ¿Cómo lo discurriríamos para engañarla? Esto, si el señor obispo no nos estropea toda la cosa.
En cuanto al plano he de hacerlo yo únicamente y no ningún arquitecto, que yo sé más que ellos. Después de delineado, lo enviaré a usted o haré un viaje, y usted me hará cuantas observaciones y cambios quiera, que creo tendré pocas, y quiero que al venir aquí lo tengan impreso y sabido, y no suceda [como] con el de ahí. Si yo hubiera entendido entonces de planos, no <*6*> se hubieran hecho así. El plano del gran colegio de Murcia lo ideé yo, y aún no estoy contento, porque voy detrás de hacer un colegio modelo para todas las necesidades.
Hasta mañana.
Si no quiere poner tanto al fin de la carta sobre el doctor Sol, para que Tedó no lo mire bien, puede suprimir lo que le parezca.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 70, págs. 1-2
A don Juan Bautista Calatayud – febrero de 1890
Me olvidaba lo principal: ¿Cómo estamos de órdenes? No recuerdo bien cuándo cumple usted los 24, ni lo que resolvimos por Navidad. Creo que dijimos que por razón del rezo, y me figuro que usted lo indicó, sería mejor ordenarse de subdiácono por la Trinidad. Dígame con sinceridad su parecer, o si prefiere que fuese a la quinta semana.
¿Cómo hemos de arreglar la cuestión de patrimonio? No sé si hablamos de esto. En las fincas de la familia ¿se podría establecer? Si no, me han dicho que en Orihuela y otros puntos se obtiene fácilmente, por medio de una agencia, el <*2*> breve de dispensa. Aquí, por hoy, viviendo mi hermano, no me atrevo a proponérselo, si bien podría yo hacerlo contra su voluntad, pero como tenemos los bienes mancomunados no desearía decirle nada.
Papel tenemos el de mosén García; pero como es mi deseo renuncie el beneficiado apenas se pueda, pensaba guardarlo para entonces.
Dígamelo, pues, que lo arreglaremos.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 71, págs. 1-3
A don José María Rancés – febrero de 1890
Excmo. e Ilmo. Señor doctor don... Rancés.
Muy respetable y amadísimo Prelado: Otra vez me veo precisado casi con pena, a molestar a V. E. En septiembre próximo pasado se pidió para don Andrés Serrano García a V. E. permiso para que pudiera ser ordenado de subdiácono por este señor obispo, que ofreció para él el título de pro... que había obtenido de Roma. Recibido dicho permiso o dimisorias con algún retraso por no encontrarse V. E. en la capital, surgió, a última hora, al secretario de cámara, y éste la expuso al señor obispo, la duda de si podría usarse dicha gracia y concesión pontificia en favor de nuestro Serrano, éste no súbdito del todo, y con este motivo nos propuso dicho señor obispo que escribiéramos en su nombre a V. E. para, si le parecía bien, para mayor tranquilidad, dar el exeat. <*2*>
Pero como el tiempo urgía ya, y para que V. E. no lo interpretase desfavorablemente, o como una sorpresa calculada, resolvimos suspenderlo en aquella ocasión, y dejar pasar aquella ordenación.
Mas debiendo dar en la próxima cuaresma órdenes generales este señor obispo, y expuesta nuevamente la cuestión, en nombre suyo también, le escribo a V. E. I. proponiéndole, si le parece bien, conceder el exeat para esta diócesis a don Andrés Serrano, en cuyo caso éste mismo pediría esta gracia a V. E., si es lo más prudente, o si esto se resistiere a V. E. concederla sin título de... que acaso V. E. pudiera tener.
Y si ninguna de las dos cosas fuese del agrado de V. E. <*3*> y en prueba de nuestra sinceridad en este asunto, buscaríamos de arreglarle con título de patrimonio, por más que, como V. E. comprenderá, tenga que sernos gravoso, y más sensible pudiendo valernos de la gracia ofrecida.
Espero de V. E. se dignará contestarnos a la brevedad que sus ocupaciones lo permitan, y dispensando nuestras repetidas aunque involuntarias molestias, se ofrece y b. el a. de V. E. I. su humilde s. s. y capellán
[Manuel Domingo y Sol]
Ya manifesté a V. E. en mi anterior cuán agradecidos estábamos a V. E. por otorgarnos la permanencia en nuestra Obra del joven Serrano, no obstante, y por si puede servir para tranquilidad de V. E. debo manifestarle que los señores obispos de Orihuela y Murcia, en donde tenemos colegio, al aprobar nuestra Obra, lo hacen facultando la entrada en ella de los sacerdotes y estudiantes que acaso quisieran venir a ella, pero solicitando antes el permiso en cada caso.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 72, págs. 1-2
A don José María Rancés – febrero de 1890
Excmo. e Ilmo.
Muy respetable señor y amadísimo Prelado: Otra vez me veo precisado a molestar a V. E.
En el pasado septiembre se pidió a V. E. el permiso para la ordenación de subdiácono de nuestro don Andrés Serrano García Vao del orden del subdiácono por este señor obispo que nos ofreció para él un título de... de los que tenía obtenidos de Roma. Obtenida dicha licencia con alguna tardanza surgió la duda al secretario de ésta y éste la indicó al señor obispo de si podía conceder dicho título de ordenación no siendo del todo súbdito, y con este motivo me indicó dicho señor obispo escribiese a su nombre a V. E. para que le diese el exeat o pedir a V. E. el ver uno de estos títulos. Mas el tiempo era muy justo ya, y para que V. E. no lo interpretara por una sorpresa calculada, resolvimos suspender todo paso y que no se ordenara por [entonces] y que dejara pasar aquella ordenación. <*2*>
Mas debiendo dar en la próxima cuaresma órdenes generales este señor obispo, hemos vuelto a proponerle la cuestión, y en nombre suyo también le escribo a V. E. proponiéndole, si le parece bien, conceder el exeat para esta diócesis a dicho don Andrés Serrano, en cuyo caso él pediría dicha gracia, o concederle, si esto no le pareciera bien, un título de... que acaso V. E. pudiere tener.
Y si ninguna de las cosas agradara a V. E., y en prueba de nuestra sinceridad en este asunto, le buscaríamos nosotros modo de arreglarle patrimonio, por más que, como V. E. comprenderá, nos sea algo gravoso.
Espero se dignará enviarnos V. E. pronta contestación, y dispensando nuestras repetidas aunque involuntarias molestias, b. el a. de V. E. I. su humilde...
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 73, págs. 1-2
A don José María Rancés – febrero de 1890
Muy respetable y amadísimo Prelado: Recibí anoche su atenta y gratísima carta y [me] creo en el deber [de] contestar hoy con el solo objeto de manifestarle mi agradecimiento por su deferencia en contestarme y por las favorables, amables, afectuosas disposiciones respecto a nuestra pretensión respecto al joven Serrano, quedando en que él pedirá a su tiempo a V. E. oportunamente el permiso para su ordenación y el permiso y plazo conveniente a fin de ingresar en la Obra, siquiera por un trienio, en la forma y modo que V. E. crea.
Si no tuviera que tomarlo a mal, le indicaría con esta ocasión [me atrevo a indicarle] que nuestra Obra no es un Instituto religioso por cuanto no tiene la aprobación de Roma, aprobación que no hemos pedido porque no tenemos la extensión que convendría, y que por otra parte no deseo apresurar, porque por sus pocas pretensiones me satisfaría bastante con las aprobaciones episcopales. Mas fuera de esto, en la sustancia, es un Instituto religioso y dedicado a determinado objeto y con el vínculo a la <*2*> obediencia con la aprobación canónica de los prelados, y por lo tanto en sustancia, aunque esta pequeñez de pocos años tiene el carácter de verdadero Instituto religioso. Lo digo porque creo, atendido este carácter, sin que por esto se ofenda V. E., que puede estar tranquilo respecto al deber que V. E. indica de impedir la separación de la diócesis de los jóvenes, en cuanto esté de su parte.
Lo digo tan sólo porque me parece, sin que por esto se ofenda V. E. que, atendido este carácter de la Obra y su universalidad, puede tranquilizarse respecto del deber que usted indica de impedir por su parte la separación sin motivo de la diócesis de los jóvenes hijos de ella.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 74, pág. 1
A don José María Rancés – febrero de 1890
Muy respetable y amadísimo Prelado: Recibo hoy su atenta y gratísima carta, y me creo en el deber de contestarle hoy, y con el solo objeto de manifestarle mi agradecimiento por su deferencia y por las (amables), favorables (afectuosas) disposiciones respecto a nuestra pretensión y justos deseos sobre nuestro joven Serrano; quedando por lo tanto en que éste pedirá a su tiempo la ordenación a V. E., y el permiso de trabajar en la Obra por el plazo necesario para su admisión, en el modo y forma que V. E. crea más propios.
Con este motivo me atrevo también a añadirle que nuestra Obra no es una orden religiosa, por cuanto no tiene la aprobación de Roma, aprobación que no hemos pedido, porque sólo no tenemos la extensión que convendría para esto, sino porque no deseo apresurar...
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 75, págs. 1-2
A don José García (?) – febrero de 1890
Serrano, como sabes, escribió a un amigo que tiene en la secretaría en Ciudad Real, y parece que el actual obispo, que antes concedía, [y que] quiere arrecular, se resistirá a dar a ninguno el exeat a nada, pues antes se concedían fácilmente, más ahora se comprende que quiere recoger a todos los que estudian en algunos puntos, y temí tuviéramos un disgusto. Con este motivo escribí a don Manuel Sanahúja de Madrid, tan amigo de monseñor Vico de la nunciatura, proponiéndole qué podríamos hacer para el exeat de Serrano, al cual habíamos sostenido y equipado, y éste me contesta diciéndome que monseñor Vico le dijo que lo mejor que podía hacerse era que el señor obispo de Tortosa, como inspector de la Hermandad, escribiese a la nunciatura pidiéndole se interesara con el de Ciudad Real para que dejara entrar definitivamente en la Obra, y que el nuncio lo haría.
Por lo tanto, si acaso a ti te parece, proponlo al señor obispo y, [si] a éste le parece, escribir sólo dos líneas diciéndole al nuncio que el fundador de la Hermandad de Operarios para el fomento de vocaciones eclesiásticas, aprobada por él y otros, y que... <*2*> tiene en dicha Hermandad al joven don Andrés Serrano García-Vao, al cual ha sostenido y librado también del servicio militar a su costa; que dicho superior le pide al mismo señor obispo (de Tortosa) la admisión definitiva en la Hermandad; mas como esto no puede tener [lugar] sino mediante ordenación, desearía el mismo señor obispo que la nunciatura se interesara con el señor obispo de Ciudad Real, a fin de que éste accediese, le concediese la ordenación del dicho joven don Andrés Serrano, para el ingreso de dicha Hermandad, y para con este objeto y con esta condición.
En caso yo mismo enviaría la carta a don Manuel Sanahúja, para que éste con monseñor Vico lo arreglaran con la nunciatura.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 76, págs. 1-3
A la Madre Providencia de San Salvador
1 de marzo de 1890
Madre Providencia de San José
Muy apreciable hija, en Jesús: Recibo la suya.
Entre las observaciones que ayer me dejé de prevenirla, por si las pone el señor obispo, era la que él suele poner, esto es, la dispensa del gobierno. Contéstele que en esa de Vinaroz no se pidió ni cree usted se necesita, y de lo cual puede informarle mejor el doctor Sol. Si hiciera alguna otra observación imprevista suspenda contestarle, y me escribe enseguida por el exprés, como lo hace ahora, porque para recibir mi contestación usted, no hay más que el correo de la noche, pues no sé por qué las cartas del correo del mediodía no se las reparten a ustedes.
Son las 8 de la noche, y vengo de <*2*> hacer mi última perorata a los nuevos presbíteros; pero me han faltado 3, uno de ellos el buen Muñoz, y esta tarde he estado asediado de visitas de padres y madres de ordenandos. Esto me ha evitado la intranquilidad de ayer. ¿Qué nos dará san José?
Hoy he hablado al alcalde de Roquetas (discípulo mío), y le he dicho que sobre el proyecto de colegio de San José en Roquetas (que es lo que se figura) aguardaba yo la contestación del obispo, y me ha dicho que no faltaba más que no se hiciera el colegio, ahora que había hecho retocar el plano de la población, para que no nos pasara ninguna calle por el terreno que le indiqué, con la mira tan solo de lo que yo le dije antes de ser él alcalde. Cuando <*3*> sepa que es para convento se alegrará más; y le he dicho que se prepare, que aún ha de hacer más; y me ha dicho que me dará la vara.
Hasta mañana.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 1 de marzo.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 77, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
3 de marzo de 1890
Mi madre Providencia: Recibo la suya. Anoche no escribí porque no vi hubiera cosa particular, y por esto sin duda tampoco escribió usted.
No creo sea tan pronto como usted se figura la contestación, sino que me parece que aún deberá tardar unos días, y como más tardará será más mala señal. Al secretario él no dirá nada absolutamente, según mi parecer, y por esto, aquel nada podrá hacer para activarlo.
A mí tampoco me llamará, a no ser que fuese para decirme que si ya irá bien y será buen convento, y si ya podrán vivir las monjas; aunque ni para esto tampoco me parece que de mí huye. Acá <*2*> todo lo ha de hacer el Corazón de Jesús, y él me lo hace todo y más de lo que le pido en lo que es de su voluntad y agrado, y no sé por qué miseria he de ser tan miserable en no acudir más a él, pues el día que más mal me porto, más me humilla con sus bendiciones.
Con la suya carta he recibido otras dos: una del que va de obispo de Lérida, que me pide más noticias, y la otra del obispo de Ciudad Real. La de usted y de Ciudad Real las he abierto temblando, postrándome antes ante Jesús aceptando el cáliz de su voluntad. La suya no ha sido nada. Y la de Ciudad Real, que me temía me iba a negar a Serrano, me lo da para siempre, y he bendecido a Jesús, y ahora <*3*> sí que no podré negarme el ir una vez a Vinaroz, pues prometí a las monjas que no volvería si no me conseguían esto.
Conque ahora veremos la otra que me mande usted, cómo irá.
La del alcalde de Roquetas ya lo tenía previsto yo, y algo más, pues el acarreo de materiales confío irá todo a cargo de la población, a jornal de villa.
Mosén Ibo no me ha contestado; pero sin duda por sus tareas no habrá podido pasar. Ibo perderá pronto la salud en Benicarló, y conviene active el asunto de Gregoria. Según me dijo, ésta está resuelta a ir ahí, y por esto hice a usted la proposición aquella.
Las veteranitas se llaman Francisca, Antonia y Rosa Monserrat. La enferma es la Roseta. Hoy he ido, y estaba allí el curat; no me <*4*> he sentado porque llevaba prisa, porque marchaban en el tren nuestros nuevos presbíteros, y él se ha salido conmigo, y le he visto muy grave. Con todo, le he dicho que estaba aguardando la contestación del obispo a usted, para que vea no puede ni debe pensar de otro modo, ni yo lo consentiré ya, estando como están ellas tan contentas.
La bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 3 de marzo de (90).
La hora santa del jueves próximo, además de todas las otras intenciones, ofrézcanla, las que la hagan, en acción de gracias por lo de Serrano, y además porque tal vez pronto recibamos el legado del señor arzobispo de Tarragona, que será de unos miles de duros. Ya se lo diré cuando lo recibamos para el colegio, que debe siete mil.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 78, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
4 de marzo de 1890
Mi Providencia: Acabo de recibir la suya, y la he abierto no con tanto temblor, porque he conocido en la letra, de fuera, que no venía nada de nuevo.
En cuanto a escribirlo al padre Mies, aún prefiero aguardar a mañana, pues todo me hace miedo. Con el señor obispo en ciertas cuestiones no puede nadie, y si ha formado la idea de que no debe ser por estar las otras, y le convence al padre Mies, estamos más perdidos. Por otra parte, ese anhelo de usted que no lo interprete el señor obispo como demasiado calor interesado. Además que, como dice usted, todos los que se me ponen delante me tienen temor, y hasta podría llegar ese temor al bienaventurado padre Mies.
Con todo, repito, casi no sé qué decir. Si acaso se escribiera al padre Mies, <*2*> no como que tiene usted interés de que lo diga al señor obispo, sino como una noticia alegre de que le ofrecen un apoyo para una fundación en Roquetas, y que se le comunica con toda reserva, y para que no lo diga a nadie, y menos allí en las Roquetas, donde él vive en la casa que tienen ellos, porque desvirtuaría el efecto cuando llegue la hora, y no se obtendría ya entonces lo que se espera obtener de la población, mientras sea proyecto, porque si lo saben y lo creen ya cosa resuelta, nada harán, y al contrario, si se les presenta a los principales de la población como un pensamiento para animarles, ofrecerán cualquier cosa para que se realice. Si él hubiese de guardar esta reserva, <*3*> se le podría decir, y al final añadirle que lo ha comunicado al señor obispo, y de que aguarda su contestación; y si acaso él tenía ocasión de verlo al señor obispo, no hay inconveniente en que él le diga que usted le ha escrito esto con reserva, y que como cosa suya vea de animarle.
Así, pues, haga lo que Dios le inspire, y si no aguarde mi resolución de mañana, pues repito no me siento inspirado a nada en este momento.
Respecto a Gregoria no habrá inconveniente en que se formalizara la cosa, y aguardar su entrada cuando se realice la obra. Esta noche escribo a Ibo otra vez.
No es extraño que las monjas se extrañen de mi memoria. Soy muy desmemoriado; pero en las cosas propias y de las que tengo calor... ya me bullen siempre en mi ardiente cabeza.
Así, oren mucho.
Respecto <*4*> de ir a esa depende de lo que ocurra.
Por el carril, sí que confío pasar pronto, a mediados de la semana que viene; y antes quisiera tener la escritura del terreno, y el croquis del terreno para señalar líneas el día que viniese. No estaré muchos días fuera, que bastante pereza tengo de ir.
Ha fallecido y hemos enterrado esta tarde al canónigo Foguet, hermano de don Ramón.
Hasta... mañana.
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 4 de marzo de 1890.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 79, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
5 de marzo de 1890
Mi Providencia: Sin duda no me ha escrito porque aguarda mi resolución sobre el padre Mies, y aún no sé qué decirle por el temor de que no se sepa.
Casi preferiría que escribiera al secretario, y le dijese que le había ocurrido a usted escribir al padre Mies, que es tan afecto a esa casa, para alegrarle un poco, y al mismo tiempo por si acaso convenía que él hablase y recomendase al señor obispo el proyecto de ustedes. Pero que ha preferido usted escribirle a él, que es amigo suyo, por si cree procedente participárselo a nombre de usted, que lo haga, si bien con completa reserva, porque es convenientísimo, que nadie de la población de Roquetas sepa absolutamente nada por varios motivos.
Por lo tanto, que haga lo que al secretario le parezca bien, y si no que lo deje estar, si lo cree más prudente, pero de cualquier modo sí que desea usted reserva, pues lo tiene usted muy encargado.
Así, <*2*> póngase usted otra vez en la presencia de Dios, y haga lo que él le inspire.
Yo no sé por qué tengo cierto miedo a que lo sepa el padre Mies, que es muy sencillo, y si le aconsejo esto, es solo porque así el secretario se verá obligado a contestar a usted si tarda el señor obispo; y tal vez el mismo secretario se atreva a hacer alguna indicación sin aguardar al padre Mies, o excite al padre Mies a que lo haga.
Por lo demás, nada de particular, y hoy no he recibido grandes nuevas de mis cosas, pues como soy tan goloso, quisiera que todos los días me enviase Jesús caramelos.
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 5 de marzo del 90.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 80, pág. 1
A doña Ramona Puchol – 5 de marzo de 1890
Mi Ramona: Recibí anteanoche la tuya, y no pude contestar.
Y hoy solo dos líneas para decirte que celebro el arreglo, aunque eso de nueve años no me ha parecido bien tan largo plazo.
Que me parece bien te pongas en casa una mujer que te pueda hacer compañía y servir, aunque te gastes.
Que las fiestas ya veremos si las has de hacer, habiéndolas prometido sin licencia. Yo no podré predicar porque vivo sin vivir en mí.
Ha bajado el hombre de Fuentespalda, con su hijo e hija. No sé si podré escribirte por ellos.
Escribe cuanto quieras, que yo contestaré cuando podré, que mi humor... no sé cómo está en todas las tareas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 5.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 81, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
6 de marzo de 1890
Mi Providencia: Quería mortificarla no escribiendo hoy, pero no tengo valor, que bastantes ocasiones tendré de hacerlo. Que san José bendiga todos nuestros pasos, y si no que los enderece si alguna vez van torcidos.
Creo que mañana es viernes, y luego 8 días ya de la carta. Por lo tanto, mañana mismo o pasado puede escribir al secretario, diciéndole con melosidad que están en cuidado de si él recibió su carta con la otra para el señor obispo, y por esto se atreve a molestarle tan solo para saber si la recibió y estar tranquilas. Y entonces él dirá y, si quiere obrar, obrará. No le ponga ni saludos para el señor obispo, si no se verá la intención.
Sí voy a palacio algunos días a la oficina del reverendo Pallarés, <*2*> cuando me precisa. A lo demás, apenas voy.
No solo soy el mimado, sino lo capellá regalat de todos los ancianitos. De los jóvenes no lo he sido tanto.
No sé cuándo es la misa de mosén Muñoz (creo que el lunes o martes), pero no podré ir, aunque tendría satisfacción, porque el miércoles, o jueves o viernes debo volver a salir por esa línea. ¿Y habrá de ser sin ser propietario del terreno? ¡Qué pena! Pero no se me ponga nerviosa, porque temo ese cored, que no se nos estropee.
¿Ya cumple mis mandatos...? Mire que ha de creer.
Hasta la letra...
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 6 marzo. Santa Coleta.
El...
Escritos II, vol. 3.º, doc. 82, págs. 1-2
A don Luis María Albert – 6 de marzo de 1890
Señor don Luis Albert
Mi querido en el Corazón de Jesús: Recibí su carta y celebro vaya reconstituyéndose. Casi deseaba volviera a Valencia, o mejor, llevármelo aquí una temporada, hasta fin de curso. Por lo tanto, si usted cree que ese país no le ha [de] probar bastante para rehacerse, dígalo, y vendría aquí; y si no cuando vaya ahí, preguntaremos qué clima es el más a propósito, y entonces resolveremos.
Entre tanto no solo deseo que no me haga ninguna abstinencia ni mortificación, sino que debe usted cuidarse y dejarse cuidar todo lo posible, y decirme cómo se encuentra con alguna frecuencia.
Escriba <*2*> también a su casa tranquilizándoles, y con frecuencia.
Aquí seguimos sin novedad, atareadísimos todos, y haciéndolo todos, como Dios es servido.
Nos reclaman de cinco o seis poblaciones, ya para fundar el Corazón de Jesús, ya para ejercicios, ya para consolarse en nosotros con un par de días en la cuaresma, y no podemos acceder. Que Jesús nos dé fuerzas, y vengan ayudas y Operarios, pues esta diócesis va poniéndose en vías de la influencia que nuestra Obra ha de ejercer en todas cuando esté desarrollada, sobre todo con el aumento de sacerdotes salidos ya de la Obra, que luego necesitaremos media docena de Operarios en ejercicio para atender a todo.
No nos olvide ante Jesús en este mes de san José.
Suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 6 de marzo 90.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 83, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
11 de marzo de 1890
Mi Providencia: Anoche llegué a casa a las 8, pues era hoy comunión en el seminario porque han celebrado la fiesta de santo Tomás y no vi antes el paquete de cartas, y hasta esta mañana no he recibido la suya. Por cierto que ya me había extrañado no tener carta suya.
Aguardo me diga la contestación del secretario, que no creo se retarde. Si no... malorum.
No conviene que los grandes iniciemos las cosas. Mejor los humilditos y monjicas, que así les da más libertad y no los teme tanto, ni pone tantas condiciones.
No confío en eso del pare curat porque es muy desengañado, y no se meterá en esas honduras.
Cuide de obedecer en..., pues si no se lo diré de otro modo con gracia o sin ella.
Va <*2*> una invitación de cada clase, de mi Felipe Tena, a condición de que Jesús le conserve la vocación de Operario, y nos lo den pronto y en cambio la primera plática (pues lo hace magníficamente y ya hizo la Calenda a las Puras este año la víspera de Navidad) será para las de Vinaroz o Roquetas, si lo merecen.
Hasta mañana, que confío vendrá algo de usted.
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 11
Escritos II, vol. 3.º, doc. 84, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
12 de marzo de 1890
Mi Providencia: Cuando reciba esta habré pasado por Vinaroz y les habré dado mi bendición.
He recibido un parte de don Benito Sanz, arzobispo, desde Valencia y me dice que no podrá venir, y voy a verle, pues marcho mañana a Madrid. Escriba aquí que ya me enviarán las cartas. No se afecte, pero hoy ha venido el travieso mosén Valls, que va detrás de las dotes aquellas, y se ha presentado en casa [de] las chicas, para conocerlas, y decirles entre dientes que el obispo le ha preguntado de la enferma, y que el obispo no repara en años, etc. Ellas se han callado. Creo habrá sido <*2*> con anuencia del curat la visita. No padezca que no será sino lo que Dios quiera, y si empezamos la Obra serán inútiles los esfuerzos y trampas que hagan.
Por lo tanto, si no escribe Tedó, estese quieta, y veremos.
Escríbame todos los días, que enseguida las recibiré. Si quiere escribirme mañana la noche, puede enviarla al cura de Alcalá para mí, y yo la recibiré allí el viernes por la tarde.
La bendice su padre, que está afectado, pero que no quiere que usted lo esté
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 12.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 85, pág. 1
A doña Ramona Puchol – 12 de marzo de 1890
Mi Ramona: Recibo anoche la tuya, gracias a Dios.
Veo estás mas solitaria, y me alegro, y que puedas dedicarte mejor a una vida piadosa y de quietud.
No me haces feliz en eso de ayunar, y sabes que si no te encuentras bien, debes romperlo.
Celebro haya nevado, y que Jesús bendiga ese seco país.
Yo bueno, y ayunando, pero cuidándome mucho.
El viernes voy a Villafranca, y ya tiemblo de pensar en el frío. Así dilo a san Antonio que me guarde.
Muy pocas cosas me dices esta vez.
¿Estará ahí la familia de Romualdo?
Cuídate, seasme santa y fervorosa, y consuélame a Jesús.
Sabes te aprecia y no te olvida tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 12 marzo.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 86, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
15 de marzo de 1890
Benasal, sábado, 12 del día.
Mi Providencia: Acabo de hacer colación. He salido de Albocácer a las 9, y luego sigo el camino hacia Villafranca.
En Alcalá recibí las dos suyas.
Ciertamente que el secretario no hace nada ni puede en estos asuntos más que acaso aprovechando las ocasiones.
Está usted en un error si cree que Valls tenga con el obispo influencia. Lo que hace es presentarle los asuntos bajo cierto aspecto, y dice que bien, y nada más. Por lo tanto, no crea ninguna combinación del obispo con él. Que nos dé permiso el obispo, y lo demás vendrá.
El martes en el exprés pasaré <*2*> por ahí.
Usted recibirá ésta el lunes por la mañana, si bien la carta llegará ya a Vinaroz en el exprés de mañana domingo a la tarde.
Si contesta en el tren de las 2 de la tarde, diríjala a Albocácer a casa el cura, y aquella noche del lunes la recibiré ya.
Oraciones y ánimo, que aún me siento más valiente.
Su
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 87, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
22 de marzo de 1890
Domingo, 22 .
Mi Providencia: Recibo hoy la suya. No veo otros motivos en la tardanza más que el estar yo de por medio. A haberlo pensando mejor, se hubiera prescindido de mi nombre en la primera carta. Esto mismo me hace creer que si hubiese ido yo, como usted indica, hubiera puesto muchas condiciones. En fin, no sé qué decir, pero me contrista sobre todo por las veteranas, a las cuales anuncié la obra para dentro de un año, y sospecharán que pueden venir otras contradicciones, y tengo vergüenza de visitarlas.
¿Qué pienso hacer? No sé decírselo. No veo prudente presentarme yo ahora ya. Si no hubiera sido que usted le hubiera escrito esta segunda carta, <*2*> le hubiera dicho que escribiese al secretario, para que éste se lo preguntara a nombre de usted, en lugar de haberle enviado carta. Pero ahora tampoco procede ya. ¿Qué hacer? Con humildad repetir nuestras súplicas e instancias al Corazón de Jesús y hacerle cualquier promesa, v. g., una misa el día que yo iré, y en la hora santa expresarlo todo.
Váyame escribiendo y esperemos.
Suyo afectísimo padre que la bendice
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 22.
Hoy no tendrá carta porque he ocupado la tarde yendo al seminario.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 88, págs. 1-3
A la Madre Providencia de San Salvador
26 de marzo de 1890
Mi amadísima hija en Jesús: recibo la suya que me ha entregado, asombrado, nuestro joven Serrano.
Veo sus razones, y por más que no me satisfagan, cumpliré lo que usted me dice, pero del modo que le indiqué. Buscaré un pretexto, pues para esto había encargado hoy al reverendo García le presentara un proyecto vastísimo que tenemos sobre colegios, para ir mañana a hablarle después que él le hubiese leído; pero éste no ha cumplido, y me ha dicho lo cumplirá mañana, y el viernes iremos.
No le hablo de las chicas, porque como está la cosa en esta crisis, voy allí y les digo que no tengo todavía nada de bueno; y esto me hace sufrir, pues la pequeña se levanta ya un poco, y <*2*> están en las dudas de su curat, de que esto nuestro es largo, etc., me figuro que les entrará la duda y la desconfianza; mas el día que pueda decirles allá vamos, las enviaré a una de ellas al menos a que vean a ustedes, pues así se lo dije tiempo hace.
Si mañana no iba García a presentarle el proyecto, yo iré cuanto antes.
Respecto de las chicas, si no fuera porque ya contamos con esto, y porque casi se ha hecho cuestión de amor propio el asunto, no me importaría tanto, que no pudiésemos contar con ellas. Que si nos resolvemos, y ustedes están animosas, también haríamos la fundación, aunque fuese con más penas.
Suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 26.
Envían <*3*> de coadjutor a esa [a] nuestro grave y bueno Felipe Tena. Ya le diré que la primera visita ha de ser para mis monjas y suyas, y que se ponga al servicio de ellas, a condición de que ustedes logren pronto de la divina Madre que le jubile para correr por todo mundo.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 89, pág. 1
A doña Ramona Puchol – 26 de marzo de 1890
Mi Ramona: no sé si contesté a la tuya.
Bien me parece bajes unos días a ésta.
Llegué la víspera de san José de mi viaje a Villafranca, por la misa de nuestro nuevo sacerdote Felipe Tena.
Temo que Jesús te mortifique la vanidad de querer ayunar toda la cuaresma.
Tuyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 26.
Si has de bajar supongo será para el sábado.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 90, págs. 1-4
A don Felipe Tena – 26 de marzo de 1890
Señor don Felipe Tena, pbro.
Mi amadísimo Felipe en el Corazón de Jesús: ni una palabrita tuya he tenido, ni una palabrita te he dirigido desde nuestra grata fiesta; pero que conste que yo tenía intención desde que llegué, y lo he ido retardando no sé por qué.
¿Ya habéis descansado de la barahúnda? Nosotros tuvimos felicísimo viaje, como sabrías por el bondadoso Toni, y luego muy buena compañía hasta Alcalá; sólo que el tener que comer en este punto a las 3 de la tarde, nos tenía el alma en un hilo. Por lo demás perfectamente, gracias a Jesús.
Celebrada la fiesta de san José con pompas aquí y en los otros colegios, todos los cuales enviaron telegrama de agradecimiento al papa, por haber declarado festivo su día, y todos recibieron contestación menos el de <*2*> Tortosa, y no sabemos por qué; tal vez nos venga carta de Rampolla.
No tuvimos tiempo para una charradeta ahí, y no te conté mi entrevista con el arzobispo de Sevilla, al cual consulté nuestros proyectos de Colegio hispano josefino. Lo aprobó en principio, y que no lo abandonemos, pero me hizo algunas observaciones para el mejor resultado. Mañana lo presentaremos al señor obispo.
Serrano tiene ya en su poder el exeat.
Después de Pascua debo ir a Orihuela, pues Benjamín ha encontrado mil duros que deja un usurero, pero nos los deja gratis sin rédito, y otros mil que confía; y en Murcia las obras van adelantadas y la crisis de dinero se nos echa encima, y <*3*> estoy aguardando de aquel señor obispo resolución del problema, pues le escribí hace unos días. Si pudiese hacerse y sin que se supiera, te haría bajar, entonces que ya no habrá carxofes, y haríamos la excursión.
Casi todos los presbíteros ordenandos últimamente nos escriben desde sus destinos, contándonos su situación y tareas cuaresmales, Moliner (Francisco) trabajando en Rosell y con mucho ánimo. Boix, Beraldum, etc., contándonos el resultado de las colectas el día de san José, etc.
Camañes está en Flix. Cardona continúa en la Cava. Aymerich en Mayals, que es el último pueblo de la diócesis, a seis horas de Lérida.
Serrano está desarrollando la congregación de San Luis en ésta con bastante entusiasmo y éxito.
¿Ya marcharon tus bondadosísimos tíos don Pedro Joaquín y doña María? Quedé prendado de los dos. Hemos de ir a Fontaneta <*4*> a establecer el Corazón de Jesús.
¿Ha quedado alguno omitido en mi reparto de santitos? Tú habrás tenido la culpa. Creo que omitimos algún hermano de tu buena madre.
¿Ha tenido algún mal resultado la caída de pobre Antonio? Si va alguno de vacaciones le mandaré el librito prometido.
Y basta ya, a tu hermanita que tan formal y grave encontré, ya cuidaré de recogerle cosa mejor que la que le di, como también a Julia.
Con afectos a tus señores padres, te abraza tu afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 26 de marzo de 90.
Don Vicente me riñó porque yo había permitido que él tomara aquello. La serenidad y las palabras de tu padre en aquel acto de despedida le causaron tan dulcísima impresión que no cabía de gozo. Por el camino algo con timidez, porque es así, me habló de su herencia.
¿Cuándo te graduarás?
Escritos II, vol. 3.º, doc. 91, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
26 de marzo de 1890
Mi apreciable Providencia: Recibo la suya. No veo bien eso de Gombáu. Veré si combino lo otro, y que lo hagan el día que yo saldré para esa vía.
Hoy he visitado las veteranas. La pequeña va mejor, y saldrá mañana de casa. Casi con rubor he tenido que decirles que no sabía nada. No llevaba la carta de usted para leerlas el parrafito. Habrá de escribirme otra, y poner otro párrafo, y el deseo de que vayan al menos una, porque desea conocerlas, cualquiera que sea el resultado de nuestros negocios. Así las haremos contentas al menos.
Hasta otra. Suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 25.
¿Y ya le ha engañado a nuestro Felipe? Son las diez de la noche.
Anoche <*2*> escribí ésta y como decía tan pocas cosas, lo dejé para hoy, y aún puedo decir menos, pues aparte de las confesiones de los chicos por el Patrocinio de San José, he tenido que escribir una larga carta a su padre Granada, el de Vich, y usted lo ha de pagar.
Conque así ya escribirá usted largo.
Su padre
[Manuel Domingo y Sol]
Hoy, 26.
Correo Villafranca del Cid.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 92, pág. 1
A don Felipe Tena – 27 de marzo de 1890
[Telegrama]
Escribo ocasión nombramiento aconsejando a usted.
Manuel
Escritos II, vol. 3.º, doc. 93, págs. 1-6
A la Madre Providencia de San Salvador
28 de marzo de 1890
Tortosa, día 28 de marzo, dolorosamente memorable, de 1890, y festividad de nuestra más dolorosa Madre la Virgen.
Mi amadísima en Jesús madre Providencia: Por fin hoy con el deseo de complacer a usted, y de cumplir mi deber, pues comprendí la necesidad de que alguien prestara la cara, y fuese garantía, y para descargar el peso a mi corazón, pues en mucho tiempo que lo había tenido tan agitado como lo tenía en esta cuestión y tantos días, ya porque formaba en mí una santa ilusión esta obra, y ya porque había un interés de amor propio, etc., me he resuelto presentarme al prelado, el cual me ha recibido con mucha benevolencia y estaba placidísimo.
Con este motivo, y después de proponerle mi gran proyecto <*2*> sobre colegios, que lo ha recibido bien, y viéndole en buena disposición, he arrostrado nuestra cuestión. Quisiera poderle decir todo el diálogo. Algo se me olvidará aunque poco, y pido a Jesús dé a usted conformidad para sufrir el fatal resultado, pues yo a pesar de todo me he quedado tranquilo.
Manuel: La madre abadesa de Vinaroz me apremia para que visite a V. E. en su nombre y le hable, etc.
Obispo: ¡Ah! Sí, aquí tengo las cartas; ya... ya, ya la contestaré que no lleve prisa.
Manuel: Es que precisamente ella desea alguna resolución, porque a veces hay circunstancias que si [se] dejan pasar, etc.
Obispo: ¡Ah! Si ya dije al secretario que la dijese que no llevase prisa, porque lo primero que la diría entre otros motivos, que forme antes una capellanía, etc.
Manuel: Ellas cuando se proponen y van a <*3*> fundar ya saben que han de atender a la manutención del capellán, o dándosela ellas o en dinero. En Mataró, etc., así lo hacen, igual en Vinaroz y si luego pueden obtener una capellanía mejor. Yo con el deseo de proporcionar a aquella población una comunidad, pues no hay allí ninguna otra obra.
Obispo: No, no es buen punto, y no tendrían vida, y en esta población de Tortosa hay muchas enseñanzas.
Manuel: ¿Creería V. E. otro punto, o le parece si buscamos otro? (Eso lo he propuesto porque como él tenía unos patios a la otra parte del Ebro, donde desea levantar una iglesia, me pareció que le agradaría allí).
Obispo: No, tampoco; Corominas me propuso si en aquellos 11 patios del puente podrían venir a establecerse las de enseñanza de Tarragona, que yo estimo mucho, y le dije que no, que aquí ya había demasiadas enseñanzas.
Manuel: Las pobres de Vinaroz, como están <*4*> ya llenas, que no caben, desean naturalmente ensancharse, y como tienen tan buen espíritu, me hablaron ya una vez de Alcalá...
Obispo: No, tampoco; están allí las otras.
Manuel: Yo tenía mi ilusión en las Roquetas, porque contaba con el apoyo de la población, que como no tienen allí nada, y por otra parte las de Vinaroz aunque de enseñanza, pero es de esa enseñanza para esa clase de niños que no pagan, y al fin, aunque ellas quisieran prescindir en parte de la enseñanza o limitarla a cierto número, de modo que no creo perjudicarían, etc.
Obispo: No... no, no. Hay un pueblo grande en la diócesis que no lo he dicho a nadie, pero donde si iba una institución haría bien, pero lo demás... (Me ha dicho el pueblo que ya se lo diré a usted, pero que ni pensarlo por falta de ayudas).
Manuel: Y una institución en Roquetas que no fuese de enseñan <*5*>-za, ¿no estaría bien?
Obispo: Me parece que tampoco.
Poco más o menos ha sido la conversación. Cansado de irle dando vueltas, pues le he dado bastantes, que no recuerdo, y con armonía y agrado, he cesado ya, porque vi que era inútil y me hacía pesado. Lo que más me ha tranquilizado que no he visto lo hiciera con prevención a mí, y el estar por medio del asunto, sino que se encasquilló en un principio en esto y nada más.
No sé cómo miran las cosas bajo el prisma de vida, y de perjudicar, y que hay demasiadas, etc. ¡Permisiones de Jesús!
Yo, sin embargo, no sé por qué no se quiere quitar del corazón la idea de un santuario de reparación allí, y lo fío en manos de Jesús.
Si él no me hubiese dado otra razón más que la de la capellanía tenía intención de decirle que le obligase <*6*> a usted a fundarla antes, y yo hubiera escrito a usted que lo aceptara, y yo hubiera cuidado de empezar por esta parte la Obra, siendo en las Roquetas, y quizás le hubiese enviado el capital para dicha capellanía; mas he visto que no iba solo ahí, sino a una resolución formada ya.
Tiemblo de ir mañana a las veteranas, a las cuales nada diré de la entrevista. Aguardaré a que él conteste a usted, si contesta, y entonces les diré que sigan su voluntad libremente, aunque yo las aconsejaría que se estuviesen así hasta más ver.
No haga ningún uso de esta mi carta, ni casi a las monjas, más que en general. En caso, aguarde la contestación de él. Contésteme siquiera para consolarme, pues crea que ha sido grande mi sorpresa y mi pena después de tanto sufrir.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Otros detalles sí se me acuerdan; se lo diré cuando nos veamos.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 94, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
29 de marzo de 1890
Mi Providencia: Acabo de recibir la suya y, aunque tengo que discurrir algunas frases filosóficas que poder decir mañana a los chicos y a las familias de éstos en la función que acostumbran de la Virgen de los Dolores, va una línea.
Celebro esté tranquila, y más que yo a quien bañeta tienta, y hasta me figuraba que a usted también le hubieran venido malos pensamientos. Más vale así.
Si acaso parece a usted que al escribirle por su santo convenga decirle que según le he indicado yo, que le visité a nombre de usted, parece que V. E. no cree prudente, por varios motivos, el pensar en una fundación en Roquetas, pero que para su mayor tranquilidad y poder dar satisfacción a la comunidad, y desengañar a alguna persona interesada, desearía saber directamente de él dicho parecer, si él lo cree prudente, y si no con esto sólo se <*2*> le bastará para abandonar todo proyecto. Esto si a usted parece bien.
O si no decirle “que aunque sea inoportuna se atreve usted a esperar contestación a sus cartas, por más que según le ha indicado el doctor Sol parece que V. E. no cree conveniente pensemos en procurar ahí la Institución de nuestra obra”.
Hasta mañana.
Suyo afectísimo que la bendice
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 29.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 95, págs. 1-3
A la Madre Providencia de San Salvador
30 de marzo de 1890
Mi Providencia: Aguardando la procesión van dos líneas en contestación a la suya.
Lo de capellanía no se lo nombre ofreciéndose; en caso que él lo diga primero, y entonces contestará usted, pues, repito, no es eso el pretexto principal sino sólo en mi concepto el no perjudicar a la otra institución de las de la Consolación, aparte de que se ha puesto así él ya respecto de fundaciones. Según como conteste dígamelo enseguida, aunque me figuro aún tardará, y lo sentiría, pues ayer hablé a las veteranas, diciéndoles la posibilidad de una negativa, pero que aguardamos la contestación tal vez para Pascua. Sin embargo usted no le apresure más con esas palabras.
Por esto, y para que lo entendiera, he entresacado de la <*2*> suya lo adjunto.
Lo demás, mañana.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, domingo de Ramos. <*3*>
[Al Excmo. Señor Obispo de Tortosa:]
Aunque sea inoportuna, Excmo. Señor, me atrevo a esperar contestación a mis dos cartas, por más que acaba de indicarme el doctor Sol, que V. E. I., no cree conveniente se haga en Roquetas la instalación de una iglesia y convento de la Providencia, pero los motivos que me indica no me tranquilizan por tratarse, según comprendo, principalmente de temores de no poder tener vida allí cuando la divina Providencia hace 46 años que nos está enseñando, aun establecidas en pueblos no grandes.
Por esto, repito, desearía contestación de V. E. para acatar su resolución, si es que lo sea, y al mismo tiempo para dar satisfacción a la comunidad y a las personas interesadas en el asunto.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 96, págs. 1-2
A don Francisco Medina – marzo de 1890
Señor don Francisco Medina
Muy señor mío y de mi respeto: Aunque sin recordar a usted bien, sé que es conocedor de nuestra Obra y afecto a nuestro colegio de Murcia, y esto es para mí título suficiente para atreverme a molestarle.
Desearía de usted me informara: 1.º Qué número de alumnos americanos suele haber ordinariamente en el Colegio pío americano de esa de Roma; y si éstos tienen todos los estudios eclesiásticos en el propio colegio, o asisten a las clases de la Universidad Gregoriana u otra.
2.º Qué clases de colegios extranjeros son los que asisten a dicha universidad.
3.º Y principalmente, si alrededor de dicho centro de enseñanza hay casas grandes alquilables para la vivienda de 20 o 30 personas, y aunque fuese a medio kilómetro alrededor de dicha edificación; y qué precio de arriendo tendrían en [los] casos dichos. <*2*>
Como se trata de un caso que tal vez no sirva luego para el objeto por el que se desea, tiénese excusado de decirle que espero guarde sobre este punto la reserva conveniente, estimaría de usted guardara por hoy la reserva conveniente; y espero aún más, que me hará usted este obsequio a la mayor brevedad que le sea posible.
Dispénseme mi libertad; desde hoy y por siempre puede usted disponer de nuestra Obra en cuanto le convenga y de la inutilidad de su afectísimo capellán y superior de dicha Obra del fomento de vocaciones eclesiásticas.
Manuel Domingo y Sol
que deseo me diga su [?] y el tiempo que piensa o cree estar en esa, pues en caso de que no pudiese usted venir por acá, tal vez me resuelva a ir a Valencia, cuando esté, para consultarle un asunto de interés para todas las diócesis de España... y atenciones y ajustarme exclusivamente a su resolución; ya que no tenemos al abuelo, que en este asunto creo habéis hilado muy [?]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 97, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
4 de abril de 1890
Mi Providencia: Estos días sí que son días de dispensa de escribir. Pero apenas se entone el alleluya, sí que quiero me diga cómo siguen, aunque para nosotros seguirá por mucho tiempo el miserere, si no viene la alleluya deseada, que no sé, me temo que aún tarde, y además que el miserere se convertirá en un de profundis, a no mediar un milagro de san José.
No puede figurarse lo que sufro aún, como si tuviese cogido un hilito de esperanza, pero que me ahoga. Quisiera ya una resolución enérgica, para no pensar en nada, que ahora pienso aún demasiado, y me cogen malos humores y sentimientos. Jesús, Jesús, Jesús. ¡Parece imposible!
Estoy en suspenso sobre viajes, y no sé cuándo los emprenderé.
Va ésta <*2*> por nuestro Felipe.
En castigo de todo lo que he padecido por las hijas de la Providencia, éstas han de orar por nuestro Felipe mucho tiempo.
Las bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Viernes santo.
Ayer, jueves santo, enterré a la madre Magdalena Folgué, de la Purísima.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 98, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
14 de abril de 1890
Mi Providencia: Recibida anteanoche la suya, que no pude contestar, y ayer tampoco casi pude.
No me parece acertado el pensamiento de ir al alcalde, pues el obispo lo miraría como imposición que queremos hacer sobre él.
Las veteranitas, a no ser por salud, no sería tan fácil volvieran a salir, si bien ya casi no me da gozo que vayan allí.
Me propone además que vuelva yo a presentarme al amo a nombre de usted y mío. En cuanto a usted se burlaría ya, y en cuanto a lo demás usted busca una persona formal al frente, y desde el primer día le predico a usted y no me entiende. ¿Qué ha de hacer una persona formal, si no media estimación?
El jueves entro en ejercicios con mucha pereza.
El señor obispo sale para Morella <*2*> el miércoles o jueves. No sé si acaso se detendrá en esa. Si no contesta antes de marchar, ¡adiós carta! Y el sufrimiento continuará.
Volveré a escribir antes de entrar, y usted dígamele algo, y si contesta mañana póngame un parrafito que pueda leer a las veteranitas; digo que las diga que siente usted el retardo del señor obispo, y que desea conocerlo cualquiera que sea el resultado que el Señor quiera dar a este asunto. Yo no voy por vergüenza, e iría el jueves a verlas, y así las entretendríamos el apetito.
Suyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, lunes.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 99, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
15 de abril de 1890
Mi Providencia: Acabo de recibir la suya, y van dos líneas.
1.º No me culpe a mi pobrecita abadesa de Benicarló, que habrá llorado más de dos veces por la negativa de su padre en venir y no tenerle presente. Pero se hace vieja y le falta la energía y resolución de la traviesa de Vinaroz, y que se debe tener cuando conviene.
2.º Si va ahí el señor obispo, que no lo creo, pues viene mañana la tarde, dígale directamente que ha sentido su tardanza en contestar; que el deseo y necesidad de fundación era de toda la comunidad y que en vista de esto, yo me ofrecí a realizarles la obra, si ustedes ofrecían su cooperación, atendidos varios medios que yo contaba para una fundación en Roquetas, en cuyo punto hacía mucho tiempo se habían fijado algunas personas como propio para una fundación, pues no había otra iglesia que la parroquial en aquella población. Que en vista de estos <*2*> alientos la comunidad no dudó en impulsarme a que se emprendiese, y que usted tiene la seguridad que se hubiese realizado, apoyando la comunidad en lo que hubiera sido posible, y contando con algún dote crecido que está en suspenso de admisión por falta de local, y por ser muchas ya.
¿Le parece bastante formal así la persona al frente?
Si le dice acaso sobre capellanía, dígale usted que si está por esto sólo, si bien en este momento no puede ofrecérselo, yo creo que antes de ir a la fundación le ofrece no poner los pies en el nuevo convento sin tenérselo usted arreglado. Si le pregunta ¿cómo?, le dirá que ya se lo arreglará usted. ¿Le basta ya así?
3.º ¿Y aún tiene valor para hacerme repetir ideas sobre la divina Madre de la Providencia? Ni lo haría con gusto, ni me escucharían ya <*3*> con agrado. Así, vea otro predicador más novel.
4.º No tema la visita de Felipe, y ya puede usted sacar todas sus bromitas que no le desagradan, a pesar de su aparente gravedad.
5.º Las veteranas, a las cuales he visitado hoy, y lo hago con rubor, están ansiando la carta de Vinaroz para la contestación favorable, pues yo sólo les dije que el obispo temía lo negará, pero que aún debía contestar a usted. De modo que es una humillación grande para mí esta situación, y luego tener que apoyar yo su entrada en Benicarló, pues sería una ingratitud mía el no hacerlo, aunque el otro tenga que creer que lo ha hecho él todo. Es muy fácil que estos días en Benicarló, al enseñarle los altares vacíos, habrá repetido el otro la esperanza de las veteranas de Tortosa, para recabar mejor el permiso de la edad, etc. Jesús que cumpla sus designios.
6.º No sé si diré nada <*4*> al bienaventurado padre Mies.
¿Qué más le diré? No me esté usted excesivamente afectada. Ya sufriré yo por usted, y en cambio que Jesús me bendiga todas las otras obras de su gloria, en cambio de mis humillaciones.
Diga a mosén Bautista que le escribiré dos líneas cualquier rato, y que no dejaré de ir a comerme la mona.
Estoy hoy fatigado de cartas, y es muy tarde. Escriba.
Su padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Hoy 15, aniversario de la 1.ª piedra del colegio matriz.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 100, pág. 1
A la Madre Providencia de San Salvador
17 de abril de 1890
Mi Providencia:
Recibí anteayer la suya. Veo que aún no me ha llegado a entender.
Entro en ejercicios, y allí hablaré con el vicario de Roquetas y le diré si es prudente o no el ir él y el alcalde a pedir al obispo que les deje hacer una iglesia de monjas allí. Al salir volveré a escribir.
No he visto a las veteranas, y veré si puedo pasar al irme al tranvía.
Suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 17.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 101, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
2 o 3 de mayo de 1890
Mi amadísima Providencia: Recibí la suya, y apenas he tenido tiempo para contestar, y anoche quería hacer dos líneas sólo para que no sufriera por mi silencio.
En su última veo que estaba usted de un humor muy desengañado, y quería una pronta solución.
Precisamente aquel mismo 1.º de mayo, y mes de la Virgen, y antes de recibir su carta, ya había hecho yo la resolución ante Jesús.
Supe que las veteranas estaban azoradas de tener que hacer nada si el obispo no era generoso, temerosas de que en esta fundación pudiesen repetirse los disgustos de las monjas y teresianas en Jesús. Por este motivo, pues, creí que debía hacer el sacrificio de mi entusiasmo por esta obra, y fui a decirlas que quedaban ya libres de com- <*2*>promiso y así que siguieran el rumbo que Dios les marcará, pues aunque yo deseaba para mi completa tranquilidad la contestación categórica y seca a usted, con todo se veía que la callada era respuesta. Creo se alegraron, en parte, de estarse ya sin temores de ofender al obispo, y yo, aunque mi amor propio queda muy resentido en esta cuestión, que, aparte de la gloria de Dios, mediaba mi espíritu humano, he procurado sofocarlo, y casi he llegado a convencerme de que Jesús no me quiere para asuntos de esta clase, puesto que es la única cosa en la vida, que habiéndola pedido a Dios, me la haya negado. Por esto casi me siento con ánimos de dejar las monjas de aquí, y aun las pocas devotas que tengo, porque veo que no favo- <*3*>rece ya esto a mi espíritu, que, como viejo, no está para triquiñuelas.
Hoy escribo al vicario de las Roquetas haciéndole ver lo inútil de cuanto hagamos para con el señor obispo, pues en medio de todo, es del país aragonés, y aunque yo estaba convencido de ello desde el primer día, que me lo dijo, he querido suspenderlo y permitir alargarlo para mi tranquilidad; pero hoy, repito, lo veo inútil todo, y así descanse usted en paz, que usted ha hecho todo lo que debía, y yo más de lo que debía, y casi siento haber hecho demasiado, y sufrido demasiado.
Yo debía salir el 30, y lo suspendí por las alarmas. No sé aún cuando marcharé. Si usted ha de pagarme los sinsabores, mucha sería la deuda. La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Cuando <*4*> nos veremos, la convenceré de otras cosas.
No me olviden ante Jesús, y que pueda salir pronto.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 102, pág. 1
A la Madre Providencia de San Salvador
6 de mayo de 1890
Mi Providencia: Recibí la suya. No es exacto que yo tuviera ganas. Lo de mosén Antonio era ridículo.
No es exacto que después de los ejercicios estuviese desanimado.
Lo que sí tenía la convicción de que nadie le obligaría al amo, al no hacerlo san José, y éste no decía nada.
Hoy he ido a despedirme del amo... y... me ha dicho si entraría en Vinaroz; le he dicho que no, si acaso al regreso, y si él quería algo... y entonces me ha dicho... que... que... que... (mortifíquese en penitencia de lo que usted me hace sufrir) y ya se lo diré en otra carta, pero es hora de orar más que nunca pues es fácil...
Si no hay nuevas alarmas salgo mañana. Creo que la bendición la oirán como un trueno al pasar yo, por lo enfadado que estoy.
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, martes 6.
Envíe enseguida la adjunta a Felipe.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 103, págs. 1-2
A doña Cinta Curto – 10 de mayo de 1890
Mi C. C.: Hoy sábado a las 9 he llegado aquí y he dicho misa. He estado día y medio desde Valencia para poder ir siempre de día. Sin novedad por aquí. En Valencia tampoco hubo nada. En el viaje muchas atenciones de toda la gente de este país. En la Encina pasé muy bien las 3 horas que estuve allí en la habitación del jefe, cuya esposa es tortosina, hija de la Colasa, y que tiene allí otra hermana devotita, que creo venía con Cinta Curto a la doctrina, y de aquí es que tuvimos un rato agradable.
Mañana voy a Murcia ya, y para la Ascensión volveré aquí a predicar la función de la Ascensión. En aquel día decid a Jesús muchas cosas <*2*> por mí, yo ya le diré al subir al cielo cosas para todos. Que nos suba allá juntitos.
Si queréis escribir: Colegio de San José, Murcia, si escribe mañana o el otro. Si no a Orihuela.
Os bendice vuestro padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, sábado.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 104, págs. 1-6
A la Madre Providencia de San Salvador
13 de mayo de 1890
Martes, 13 de mayo.
Mi amadísima Providencia: Mi objeto era escribirle desde Valencia para no alargarle más la penitencia que le impuse, y no pude, y hasta este momento no he podido pensar en su nerviosa alma.
Hay lo siguiente: La víspera de mi salida de Tortosa, martes 6, envié a buscar al médico Alegret, alcalde de las Roquetas, para que visitara a mi hermana, y para decirle que el pensamiento que yo tenía en Roquetas era no de un colegio de San José, sino de un convento de enseñanza, y que eran las monjas de Vinaroz, pero que el señor obispo no lo había querido. Se puso casi furioso, y hasta temo le hice cometer falta de respeto y de paciencia contra el prelado, contra el cual ya estaba sentido por otras cosas. Me dijo que por atención a mí, y por lo que le dije de la fundación del <*2*> colegio, había aceptado el ser alcalde, para hacer cambiar el plano, pues con el plano anterior una calle venía a interrumpir al huerto; y que además había hecho comprar al ayuntamiento ocho patios para que se hiciera, con el tiempo, o mercados u otras cosas, a fin de que no se nos acercase ninguna casa, etc. No obstante le calmé y le aconsejé que lo dejara estar todo, porque así era tal vez la voluntad de Dios, y así quedamos.
Después de marchar él, fui yo a despedirme del señor obispo que, como no le traté asuntos de monjas, estuvo muy complaciente conmigo, y estaba además entusiasmado con el proyecto que le propuse la otra vez de un colegio en Roma.
Me acompañó hasta fuera y al besarle el anillo me preguntó si pasaría por Vinaroz, le dije que al regresar, pero si quería él algo... me dijo que no, que sólo era para que dijere a la madre que ya le contestaría. Me miró, nos miramos... y dice, quiero contestar sobre aquello porque... se necesitarán lo menos diez o doce mil duros. ¡Ah! sí, contesté, lo menos. Además (prosiguió), esto no lleva prisa, porque antes no iría a Roma. No, Excelentísimo señor, no es preciso acudir a Roma, y basta <*3*> el permiso episcopal. Pero al menos, insistió, se habría de pedir el permiso del gobierno; tampoco, Excelentísimo señor, porque en Vinaroz no pedimos, y se puede considerar como otra institución cualquiera. Pues, en fin, ya veremos, y ya contestaré, y me salí.
Esto me afectó mucho, porque vi que ya había rumiado más y estaba en lucha, y era fácil que dijera luego que sí.
Como yo me marchaba escribí al alcalde de Roquetas que no dijese nada, que aún había esperanzas de algo, y me contestó que bien.
Enseguida con grande rubor y vergüenza me fui a las veteranas a decirles, que tal vez había pensado yo mal, que la tardanza era señal de que no lo quería, que el obispo contestaría pronto a la madre, y que si no tenían ningún compromiso contraído, estimaría suspendieran el contraerlo hasta <*4*> saber la voluntad definitiva del señor obispo. Me contestaron que habían dicho al pare curat la libertad en que estaban, y que temían que éste habría escrito ya; les encargué le dijeran lo que había, pues yo con el curat, desde la otra pasada, no me ha parecido bien decirle nada.
Así están las cosas. Si las veteranas me hubiesen dicho que estaban libres de compromiso, tal vez hubiera aconsejado a usted que le escribiera diciéndole que necesitaban saber pronto su parecer, porque algunos de los medios con que se contaba iban a perderse; pero como la cosa está así, no me pareció prudente.
Yo confío, porque, como dice usted, es la única cosa en mi vida, que no había logrado, con la fe que Jesús me inspiraba, y lo atribuía a mis pecados, y a que Jesús quería que no me enredase más en esos asuntos. Por otra parte sufro más de lo que usted puede figurarse en estos asuntos, pues en los otros, aunque Jesús me pone apuros del corazón, no me afectan como éstos, y ahora mismo que voy a poner <*5*> la mano en el gravísimo negocio del Colegio hispano romano; estoy tan tranquilo que Jesús me va siempre delante, y [en] estos otros siempre tengo sinsabores e intranquilidades. No obstante, le diré con san Martín: Si sum necessarius non recuso laborem; si Jesús lo quiere sufriré, pero que me quite esos sufrimientos de tener que tratar con mujeres y curats, etc., que no me prueban al espíritu mío.
Puede escribirme aún aquí, pues usted recibirá ésta, o llegará a esa, mañana la tarde, miércoles, y el día de la Ascensión que es mi gran día, la repartirán a usted, y escribiendo aquella tarde, el sábado a las 8 la recibiré aquí, y si no estuviese, me la <*6*> remitirán a Orihuela o Valencia.
Adiós, mi amadísima en Jesús, que demasiado me ha hecho escribir. Dígame su parecer, y luego nos veremos. Pida a Jesús que ya que sufro por ustedes, que me sea de mérito el sufrimiento y me bendiga las demás cosas de tanta gloria de él.
Afectos a mosén Bautista.
No sé el día que saldré, aunque mi intención era el sábado. Hoy he hablado con el señor obispo para la busca de cinco mil duros, y le he puesto en un apuro, y no sé cómo lo arreglaremos.
Las bendice a usted y a todas, a condición de una miradita a Jesús sacramentado por mí, en la hora de su Ascensión.
Su afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Este año me contentaré con hacer el sermoncito a los chicos. ¡Yo deseaba hacerlo en Vinaroz!
Escritos II, vol. 3.º, doc. 105, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
16 de mayo de 1890
16, víspera de san Pascual
Mi amadísima Providencia: Recibo la suya, segunda, pues la primera la recibí la mañana siguiente de mandarle mi anterior.
No interprete usted mal lo que le dije, que no hace para mi espíritu, sino que como son cositas pequeñitas siempre las que se mezclan en esos asuntos de devotas y monjas, y yo quiero cosas más grandes, por esto no me satisface el tener que ir contando con temores y veleidades, y cosas así.
Por lo demás, esté usted tranquila.
El obispo ha de salir de visita. Tal vez convendría que usted le escribiese diciéndole en dos líneas tan sólo, que yo le escribí desde Murcia diciéndoles que el obispo me había dicho le dijera a usted que ya le escribiría, y que como yo no sé aún el día <*2*> que regresaré para pasar por Vinaroz, se lo escribiría a usted.
Que con este motivo se atreve usted a repetirle la súplica de que conteste su parecer y licencia para pensar en el proyecto, pues con la tardanza e incertidumbre de su permiso hay peligro de que se desvíen algunos medios, y casi los principales con que se contaba para la empresa, y que si usted tiene la bendición de él, verá de volver a recoger.
Póngase ante Jesús, y si se lo inspira, hágalo, pues desearía saberlo antes de volver a Tortosa. Contésteme usted a Valencia, Colegio de vocaciones. Calle de Alboraya 19.
Yo iré por ahí el jueves o viernes. Ya escribiré.
No puedo más.
Su padre siempre afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Mañana, sábado, marcho a Orihuela ya.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 106, pág. 1
A don Felipe Tena – 26 de mayo de 1890 (?)
Querido Felipe: Dime si es casi imposible el pensar en encargarte el sermón de Benicarló, para poder resolver en otro sentido, y combinarlo.
Hoy o mañana recibirás las tesis del acto literario de Orihuela, que me dio Francisco para ti.
Afectos a tu familia.
Si acaso veías a la gaita del convento, dile que el obispo sale mañana para Mas deu Verge, pero volverá el miércoles por la noche.
Tuyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Lunes de Pentecostés, 10 noche.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 107, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
30 de mayo de 1890
Jueves, día 29 de mayo de 1890. A las 10 y ¾ de la mañana, en la habitación el señor obispo de Tortosa.
Después de hablar gratamente del colegio romano, etc., saco la fotografía.
Manuel: He estado en Vinaroz, y la madre sacó hace días esta fotografía, etc.
Obispo: ¡Ah! Aquí me vino el otro día el alcalde de Roquetas con otro, y con dos pretensiones, y una era de hacer convento allí.
Manuel: ¿El alcalde vino? No lo sabía. Sin duda el vicario a quien se lo comuniqué yo se lo diría.
Obispo: Sí, le dije que ya tenían aquí dos buenas maestras y que no había necesidad de esto. También ya antes el padre Mier me dijo que se trataba de un convento, y yo haciendo el tonto, le pregunté qué monjas, <*2*> y él me contestó, de las de Vinaroz.
Manuel: Pues bien: la madre desea saber la resolución de permiso de V. E. porque hoy tal vez hay elementos que luego tal vez no haya, y no puede estarse así.
Obispo: ¡Oh! bien, yo por ahora no; pero yo no puedo decir si el año que viene pensaré de otro modo.
Manuel: Pues así no puede estarse; y porque antes de resolvernos nosotros miramos si había los medios, y vimos que había los medios de hacerlo y pronto, y por esto nos resolvimos.
Obispo: Pues que vayan a fundar a Vall de Uxó.
Manuel: ¡Oh! Para allá no tenemos medios, porque los medios no se encuentran al pie cuando y como se quiere.
Obispo: Pues vamos...
Manuel: Pues bien: Resuélvase V. E., porque <*3*> lo que se desea es sí o no.
Obispo: Pues vamos, que NO. La madre Rosa de Tarragona con Corominas querían fundar aquí fuera, en las Ferrerías en el barracón, y dije que no.
Manuel: ¿Y por qué no lo permitió V. E., si era ya fuera de la ciudad y a la otra parte del puente?
Obispo: Porque ya estamos surtidos de enseñanzas. En Roquetas mismo a más de las dos maestras, que son muy buenas, están las hermanas de la Consolación.
Manuel: Bueno, bueno, pues basta.
Obispo: Pues sí. Dígaselo a la madre, sin perjuicio de que si un día puedo le escribiré lo mismo.
Conque... pataplum.
No quise enviar ésta anoche, y aún ahora lo hago con pena, pues sé el mal rato que le daré.
No me diga ya si las veteranas <*4*> irían a otro punto, pues aun con los medios de ellas, ni con los que usted espera, hay bastante no habiendo sido aquí, donde todo estaba favorable y preparado.
Hoy han venido a verme las veteranitas. He dicho que ya tenía yo vergüenza de tanto retardo, y que el obispo me había contestado, y así que obrasen con libertad.
Pronto he de volver a ver al obispo. Tal vez san José y el padre san Antonio, no le dejen dormir y le obliguen. Pero la gente de Aragón... me he llevado gran chasco cuando le vi la última vez fluctuando. Ya sé que nada ha faltado: hasta el alcalde.
Afectos a mosén Bautista. Su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy 30. No me padezca. ¿Tendré aún culpa?
Escritos II, vol. 3.º, doc. 108, pág. 1
A don Argún – 30 de mayo de 1890
Muy señor mío: Anteayer llegué de mi expedición a Orihuela, y cumplo la promesa que le hice de escribir a usted apenas llegase.
Consultado el asunto de usted con los nuestros no ven solución fácil al asunto de usted mayormente no teniendo nuestra congregación facultad de dispensa de patrimonio, por faltarla aún la sanción papal. Por ello creen que lo mejor es procurar la ordenación en esa diócesis, y después Jesús allanaría los caminos, si le tiene guardado para trabajar en este campo de su máxima gloria de Dios.
No le olvidaré en mis oraciones, y espero que usted no dejará también de hacerlo y de darnos noticias de vez en cuando de su situación.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 109, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
Mayo de 1890
No quería cosas de monjas. A los veteranos y veteranas les van más bien algunas peladillas, o cosas dulces, porque son gente que se paga de la miel y de las caricias y de las gaitas. ¿Ya tiene usted traza y humor para veteranas? Yo ya le voy per- <*2*>diendo, aunque si estuviese libre aún me duraría.
Hace poco he recusado la dirección de una viudita que tiene muchos cuartos, y que va a los jesuitas y es bastante derrochadora en sus caprichos, y que no falta sino quien la cogiera; pero, repito, no me he encontrado [con] ánimo para cargar con ella. Si usted pudiese confesar... guapo.
Son muy mal trazados los escapularitos de la Providencia. ¿Por qué no hacen del Carmen?
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 110, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
mayo de 1890 (?)
Madre Providencia de San Salvador
Mi bendita de Dios: ¿Y dice la verdad de que padece, después de decirla que no padezca? Pues qué, ¿acaso no cree que se lo digo con sinceridad? Pues se lo digo, y más le diré: No he venido a Vinaroz todavía por culpa de mi interés y afecto a los intereses de la Providencia de Vinaroz, y tengo que mortificarme en no venir, y privarme de un día de descanso y de expansión, sólo por la Providencia. Y más aún me veo precisado a orar mucho, y no estoy para orar, todo por culpa de falta de oraciones de la Providencia.
¿Qué significan estos misterios? Yo se los explicaré. Entretanto sólo le digo, y con reserva, porque hay moros en la costa, que estoy <*2*> al acecho de la empresa proyectada, y depende de un hilo, y esto me tiene el alma en un hilo, y hasta que se resuelva, en un sentido o en otro, ¿qué sacaré de ir? Me expondría a un fracaso. Pero, repito, y lo poco que la digo aún con reserva, y muchas oraciones, sí.
Recibí la suya muy oportunamente, y puede usted poner Colegio de San José, que aún va mejor. Quería contestar la misma noche, y decirla que confiaba por esta semana ir, pero como dependía de lo que digo, preferí aguardar. ¿Conque está satisfecha?
Escríbame usted frecuente, y para esto la envío ya 4 sellos.
Dígame la dirección del padre Granada, pues me escribió por la peregrinación desde Barcelona, y no sé la dirección.
¿Logrará usted el golpe de la divina Madre? A ver si puedo escribirla pronto.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 111, pág. 1
A don Felipe Tena – 3 de junio de 1890
Mi amadísimo Felipe: Los exámenes empiezan el viernes. Ayer vinieron Moliner (Francisco) y Granell, y hoy les han examinado para volverse mañana a sus parroquias.
Avísanos cuando vayas a venir, e irán a recibirte.
Afectos a tu familia y al señor cura.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 3 junio 90.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 112, págs. 1-3
Al padre Antonio Martín Bienes – 10 de junio de 1890
Muy reverendo padre y señor mío de todo mi respeto: Con anuencia y aun encargo de nuestro señor obispo, me atrevo a molestar la atención de V. R. por un asunto de máxima gloria de Dios.
Tenemos establecida aquí en España una Hermandad o congregación de sacerdotes que tiene por su objeto principal el sostenimiento de vocaciones eclesiásticas y el formarlas luego según el buen espíritu. Dicha Hermandad está establecida en algunas diócesis de España, y la central es ésta de Tortosa.
La Hermandad o congregación de sacerdotes que tiene por objeto el fomento, y que tiene colegios en varias diócesis de España, tiene su central en ésta.
Pues bien: dicha Hermandad con el parecer de este prelado ha creído conveniente para bien de las diócesis españolas ver...
En vista de que España es la única nación que no tiene en Roma colegio de jóvenes españoles que sigan los estudios en esa capital del orbe católico, como lo tienen las demás naciones, pensó con el consejo de este prelado ver si podía realizar dicha obra, <*2*> para lo cual necesitamos antes obtener la aceptación y ofrecimiento de unas cuantas diócesis al menos, y tenemos la confianza de que lo aceptarán.
Con este fin al proponer hace unos días al prelado de Murcia, en donde tenemos colegio, nuestro pensamiento no sólo lo abrigó, sino que me añadió un dato, que de ser cierto, facilitaría en gran manera el logro de nuestra empresa. Según me dijo, estando dicho señor obispo el año 86 junto con el difunto señor Guisasola y otro prelado, en la habitación de V. R. les manifestó V. R. el deseo de que pensaran en establecer [en] el edificio convento de V. R. un pequeño colegio de estudiantes de carrera eclesiástica, con el fin de poder salvar el edificio de las manos del gobierno español, si acaso se extinguiera esa comunidad; ofreciéndose V. R. con este objeto a facilitarles parte del edificio para este objeto.
Por esta razón, pues, me veo <*3*> obligado preguntarle, si por parte de vuestras reverencias, habría inconveniente en cedernos en caso parte de local-edificio que ocupan, y con las condiciones materiales y obligándonos con escritura, que conviniera para el sostenimiento, conservación y reparación del mismo; y en este caso decirnos también V. R. qué participación y derechos tiene el gobierno español en el edificio, y por lo tanto qué pasos serían los más prudentes para realizar el objeto de V. R. y nuestro, sin necesidad de que éste tuviera que mediar a ser posible.
Tengo fundada esperanza de que nuestra compañía y la de nuestros colegiales en lugar de serles a ustedes molesta deberá serles grata.
Por esta razón y contando con los piadosísimos sentimientos de V. R., como lo indica la proposición hecha a aquellos señores obispos, me atrevo a esperar nos contestará favorablemente y nos ilustrará en este asunto.
Pudiendo contar desde hoy V. R. y demás religiosos de esa santa casa con los servicios de nuestra Obra y de todos sus individuos, se ofrece de usted afmo. s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Superior de la Obra.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 113, págs. 1-4
Al padre Antonio Martín Bienes – 10 de junio de 1890
Reverendo padre Martín, superior del convento de padres Trinitarios (Via Condotti), Roma.
Muy reverendo padre y señor mío de todo mi respeto y consideración: Con anuencia y aun encargo de nuestro señor obispo, me atrevo a molestar la atención de V. R. por un asunto de máxima gloria de Dios.
Ante todo debo decir a V. R. que tenemos establecida aquí en España una Hermandad o congregación de sacerdotes Operarios diocesanos que tiene por objeto principal el sostenimiento de vocaciones eclesiásticas y el formarlas luego en buen espíritu, la cual Hermandad cuenta con colegio en algunas diócesis, siendo el central éste <*2*> de Tortosa.
Dicha Hermandad en vista de que España es tal vez la única o de las pocas naciones católicas que no tiene en Roma colegio de jóvenes que sigan la extensión de los estudios eclesiásticos en la universidad Gregoriana, como lo hacen los de otras naciones, ha pensado con el consejo de este prelado, ver si puede realizar esta obra, para lo cual necesitamos obtener antes la aceptación y apoyo de unas cuantas diócesis al menos, y tenemos la confianza de obtenerlo.
Con este fin, estando yo hace pocos días en Murcia donde tenemos colegio, propuse nuestro pensamiento a aquel Rvdmo. prelado, el cual no sólo aceptó y aprobó la idea, sino que me añadió un dato, que a ser cierto <*3*> facilitaría en gran manera el logro de nuestra empresa.
Según me dijo, estando dicho señor obispo el año 86 en la habitación de V. R. junto con el difunto señor Guisaosla, arzobispo de Santiago, y otro prelado, les manifestó V. R. el deseo de que pensaran ellos el medio de establecer en el edificio-convento de V. R. un pequeño colegio de jóvenes españoles de carrera eclesiástica, con el fin de poder salvar el edificio de las manos del gobierno español, si acaso se extinguiera esa comunidad, ofreciéndose V. R. a facilitarles por hoy parte del edificio para este objeto. Me añadió que lo escribiéramos a V. R.
Por esta razón, pues, con sumo placer y confianza nos dirigimos a V. R. para que nos diga si por parte de ustedes habría inconveniente en cedernos en caso parte del local del edificio que ocupan, y con las obligaciones y condiciones materiales, por parte nuestra, para el sostenimiento de repa- <*4*>raciones convenientes del mismo, que ustedes creyeran necesarias. Y en este caso, decirnos también qué participación y derechos tiene el gobierno español en el edificio, y qué es lo que procedería hacer en este sentido; o si habría medio de prescindir de esta injerencia del gobierno, a ser posible.
Si Jesús quiere allanarnos el camino de nuestros deseos por conducto de ustedes, abrigo la confianza de que la compañía de nuestros Operarios y de nuestros colegiales, en lugar de serles molesta, llegaría hasta a serles grata.
Por estos motivos, pues, contando con los piadosísimos sentimientos de V. R., como lo indica la proposición hecha a los mencionados señores obispos, me atrevo a esperar nos contestará usted favorablemente, y nos ilustrará en este asunto.
Pudiendo contar desde hoy y por siempre V. R. y demás religiosos de esa santa casa con los servicios de nuestra Obra y de todos sus individuos, se ofrece de V. R. afectísimo s. s. y capellán
El superior
Manuel Domingo y Sol.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 114, pág. 1
A don Luis María Albert – 10 de junio de 1890
Señor don Luis María Albert
Mi querido en el Corazón de Jesús: Ni una palabrita en tanto tiempo. No nos dice si está examinado, o al menos aprobado, sino probado.
Veré con don Remigio si apenas concluyan los exámenes, podría usted irse viniendo hacia Valencia o por acá.
Calatayud examinado con su meritissimus.
Yo atareado y, por esta razón, sin hacer nada. Ayer 9, fiesta de mis bodas sacerdotales, bendije con el sacramento a nuestros Orihuela y Murcia.
Suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 10 junio 90.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 115, págs. 1-8
A la Madre Providencia de San Salvador – junio de 1890
Mi Providencia: Recibí la suya. No crea usted que yo la riñera por lo de mosén Ventura. Sólo que lo sentía, porque de mí nada sabía. Se lo dijo el cura de Roquetas, y éste lo supo por el obispo y lo dijo a Pallarés, quejándose de mí, y Pallarés iba tentando a mis devotas Franquet, etc., para ver si sabían nada. Es decir, que él deseaba saber más, y no sabía cómo hacerlo, y por esto tentó a usted. A pesar de que el alcalde me hizo traición, no es verdad que toda Tortosa hable de esto, pues apenas se ha dicho. Y sobre todo nadie sabe en qué se contaba, y esto no quiero que se sepa, ni por el obispo ni nadie. Si el obispo no hubiese hablado, nadie lo sabría.
Respecto de Vall de Uxó vive usted en Babia. No es cosa de perder un mes, <*2*> ni siquiera de medio. Pero es cosa de estar más sobre el asunto permanentemente desde el principio hasta fin. Además no veo base, y el que nos indicó el pensamiento debía haber sabido los medios con que podía contarse. Usted dice que para Vall de Uxó pueden contarse dos o tres mil duros. Dígame usted cuáles son esos, que yo no lo sé.
Me dice usted que la ato, y no es verdad. Puede usted obrar con libertad para con el obispo y repetirle cuanto quiera, aunque yo lo veo improcedente ya, y hasta imprudente; ¿pero qué le diría al obispo? Hoy nada puede decirle, ni ofrecerle, porque realmente ya no tenemos medios materiales, que antes teníamos, pues ya sabe usted que yo desligué del compromiso a las chicas, y hoy <*3*> no sé lo que harían ya. Por lo tanto, lo único que hoy podría decirse es si daban el permiso para que, una vez obtenido, se viera luego si se pueden buscar los medios, y tenidos éstos empezar esto y nada más. Es decir, que lo que se ha de saber de fijo y seguro, si se permitiría la fundación en caso de poderse lograr, pero sin poder asegurar nada, porque realmente nada hay, sino tan sólo saber si sería contrariado o no el pensamiento. Bueno sería que volviéramos a hacer el papel ridículo de tocar puertas, y luego venir la denegación. Por esta causa indiqué a usted que si acaso quería escribir a Pallarés, diciéndole si era seguro lo que él le había dicho de que el cura estaba seguro de que se lograría, si es cierto o no, para que en caso que fuese cierto y seguro, tantear usted otra <*4*> vez, si podían contarse con los medios que pensaban y confiaban. Esto y nada más puede hacerse, y esto no es atarla, si no ser prudente, que no quiero que se me vuelva tonta y mujer, que bastante claro está el asunto. ¿No lo comprende usted todavía cuál clara es la cuestión? Usted tiene la resolución enérgica de su prelado de que NO; para obrar de otro modo se le ha de decir enérgicamente que SÍ; y éste sí que lo busque quien quiera, que a usted no toca buscarlo al menos directamente, y sí tan sólo indirectamente en vista de lo que le dijeron. Yo creo que será inútil ni directa ni indirectamente, porque vivimos cerca de Aragón; pero para que no diga que la impido los pasos, por esto la propon- <*5*>go si quiere hacer de esto. En prueba de que vivimos en Aragón va la adjunta, que olvidé incluirle antes, de Corominas que quería hacer venir las de Tarragona, y no ya en Roquetas, sino en punto más independiente.
Conque nos hará padecer algo, pero que ¿al fin lo lograremos? Lo que logrará él es que no se haga, como logró que no se hiciera ni se hará el convento de la Purísima en el ensanche, que hoy no puede hacerse ya, y se necesita allí iglesia.
Para impedir hacer se necesita poco. Para hacer es lo que se necesita y cuesta, y los que nunca han hecho nada, no lo saben y se figuran que todo es bufar ampolles, que los pobres fundadores se saben sus cosas, y lo que cuesta.
Conque no sé qué decirle y si me explico lo bastante. Nosotros <*6*> tenemos ya la negativa. Que busquen otros la afirmativa, y que lo hagan; y si no pueden hacerlo después de tener la afirmativa, les ayudaremos. ¿No es ésta la cuestión? Diga si es así o no.
En cuanto a Vall de Uxó, repito que no veo más que una simpleza de monja, no sabiendo en qué podría contarse antes de acercarnos a animar a aquella gente, porque aunque toda en masa lo aceptara, ¿qué? Nos dirían, ¿y por dónde empezamos? Esto lo veo tan claro a pesar de sus confianzas y ánimos, que hasta creo que sería una temeridad tonta el obrar de otra manera, y que no merecería la bendición de Dios. En la fe ha de acompañar la prudencia humana. Si no son flatos de monjas.
Su padre que la bendice
Manuel Domingo y Sol
Al al- <*7*>calde de Roquetas envié recado de que entrara hace más de dos semanas, y no ha venido, y sólo para que dijera lo que sucedió y para reñirle porque lo había dicho sin mi permiso. Al cura, si le veía, y me venía bien, también le diría que había sabido que estaba sentido porque no le dije nada, y que no se lo dije porque no era hora, y la prueba de que no era hora es lo que ha sucedido, que no se ha logrado ni aun yendo el alcalde.
Lea la adjunta a mosén Bautista, y que diga si tengo razón yo o la cabeza caliente de la calavera de la Providencia. El oficio mío es estar quieto y que me vengan otros a buscarme en caso.
Última <*8*> hora: Acaba de decirme Pallarés, riendo, que ha tenido carta de la madre Providencia en que la habla de mí, etc. No ha podido decirme más porque había otros. No sé si usted lo habrá hecho como yo lo decía.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 116, págs. 1-6
A don José Meseguer y Costa – junio de 1890
Ilmo. Señor doctor don José Meseguer
Muy respetable señor y amadísimo amigo: Ayer recibí la suya, y quiero contestar cuanto antes, ya que la marcha de nuestros filósofos y teólogos con las mil cartitas conque solemos saludar por ellos a muchos amigos, me dejan algún tanto libre.
Gracias mil por su envío de licencias ministeriales, en las cuales no me había ocurrido, y por esto me han sido de más grata sorpresa. En cuanto a nuestro Serranico, que deseo mucho conozca V. I. se iba colocando a medida que iba leyendo la dedicatoria del libro que le di. El cuidará, sin decirle nada, de darle las gracias.
Me ha sorprendido la orla negra del papel. Encomendaré a Jesús al difunto cuñado, aplicándole particularmente mañana una indulgencia plenaria, y que Jesús consuele a su pobrecita hermanita de usted.
Conozco muy bien la miseria de la Providencia de ahí, y supongo el estado del colegio de San Ramón, como se están todos los centros. <*2*>
No quisiera que [por] nuestro proyecto de colegio romano sufra V. S. en ninguna fluctuación y recelo, por su apoyo. Comprendemos su situación de nuevo en la diócesis, y la delicadeza con que tendrá que proceder en toda clase de asuntos. Lo que sí queremos y con franqueza absoluta siempre y nos active, y me figuro le ha de placer, nos ilustre y nos facilite nombres, y si le fuese dable sin compromiso ninguno, ver si puede ayudarnos a invitar a reunir los diez o doce obispos que lo acepten para evitar un fracaso, tal vez inutilización para siempre en un proyecto cuya necesidad se siente, y que el Corazón de Jesús nos ha sugerido. Que tengo la convicción que una [vez] establecido, el ser una instalación española punto de albergue para prelados y sacerdotes en Roma, y el ejemplo de los otros prelados y los resultados para la gloria de Dios irán produciendo un <*3*> santo incendio.
Va la que escribe don Benito al cual agradezco mucho lo que ofrece para con Rampolla, y que luego tal vez haga para adquirir el edificio de Trinitarios del cual creo le hablé ya, en caso que contesten bien los padres. Pero ya más de lo que él pueda hacer directamente pretendía de él su nombre, que tanto vale, como sabe V. S., y el cual teme sin duda comprometer tratándose de un asunto que no implica ningún contrato para los obispos que acepten y que siempre y en todos tiempos pueden suspender sus compromisos. Es un ofrecimiento que se les hace y nada más. Así, pues, en este negocio díganos algo, que si lo ofrece al Corazón de Jesús será muchísimo y de gloria de él en España, no lo dude, pues creo que los formaremos bien y en espíritu de piedad y de celo para cuando vuelvan a sus diócesis.
Voy a otro. Conozco muy bien las monjas de la Providencia y supongo que, <*4*> aunque no me sea conocido lo que puede ser el estado del colegio de San Ramón, como deben estar por necesidad pronto o tarde todos los centros o focos numerosos de jóvenes, sobre todo estudiantes (por más que exteriormente aparezca otra cosa) y que por dignísimas que sean las personas no lo están por vocación. Por esto, y no se escandalice, no han estado ni están ni estarán bien los seminarios (en su interior) per se y sí sólo alguna vez per accidens.
Hace dos años, obligado por un padre de san Juan de Dios e invitado por el bendito mosén Rufes, [me] detuve unas horas en esa, y me hice cargo de todo, y vi el desenlace indispensable de la Providencia de lo cual es conocido movido por afecto a esa diócesis por ser la más pobre de personal de todas las de Cataluña (según me decía el señor Vilamitjana), condolido por el espíritu y por lo lastimado que estaba de parte del clero en algunos [puntos] de la diócesis de la parte de Aragón, me ofrecía, hasta demasiado, sobre todo por las noticias que el mismo Rufes me daba de la fácil entrega que gustoso haría el prelado de la obra de San Ramón. Pero dicho bendito Rufes se enfrió acobardado por mis proyectos de levantamiento de edificio, etc., y por otros <*5*> motivos de carácter o lo que fuese, y así se quedó.
Pues bien: como sabe V. S. tenemos poco personal, y la pobreza de esa diócesis no es halagadora. No obstante nos tiene a su disposición para nuestros consejos y para nuestra cooperación efectiva, en cuanto pudiese convenirle.
(Y nuestra inclinación de celo más hacia el mediodía y poniente de España, donde aquello está como Dios consiente) con todo y que no puede tener otra solución más que con obras como la nuestra, y pues nosotros no pedimos a los señores obispos ningún apoyo, más que el de buena cara, y todo lo queremos para ellos y la diócesis, y nada para nosotros, y no queremos enseñanzas ni atribuciones, sino todo para el Seminario.
Por lo tanto si usted repite una nueva indicación, ahí me tiene cualquier día, aunque no sea más que por el gusto de verle y darnos una ración de colegios y una esbrafada de innovaciones de seminarios, a los cuales tanto amo.
Aquí en esta diócesis la obra de san José va siendo una inundación de sacerdotes, pero buenísimos en general, que será la reforma de la diócesis, y aunque tal vez llegue a no apurarme, por más que luego no llegue a verse ni agradecerse la causa.
[junio 1890]
Señor don José Domingo Meseguer.
Muy amado señor mío y amigo: ¡Cuán poco he sabido de usted en estos años! Desde el día en que en los <*6*> claustros del colegio Patriarca, (hace 4 años) estaba usted, mientras yo le saludaba, absorto en la música que cantaba el Eia Mater, fons amoris (dispénseme usted la mala obra que hice en estorbarla), desde entonces que no he visto a usted. ¿No pedirá al Corazón de Jesús que nos podamos ver otra vez, aunque sea para recordar los dos alguna estrofa? Cuando corpus morietur...
Hágalo así, y no me olvide en sus oraciones que mucho lo necesito.
Doy a usted el pésame por la muerte de su hermano político.
No le olvida y le ama
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 117, págs. 1-4
A don Luis María Albert – 7 de julio de 1890
Señor don Luis María Albert
Mi amadísimo en Jesús: Recibí les dos suyas cortitas.
Respecto a libro de meditaciones, si tiene los dos tomos de la Puente, creo son los mejores; si no el que más devoción le haga hasta que tengamos uno propio, si lo logramos.
Bien me parece que pueda irse preparando pare la formación de patrimonio, si es que le sea posible lograrlo con los intereses de casa.
Estamos barruntando cómo obtendríamos el exeat y hemos hecho ya un ensayo. Si no se logra, habrá de ordenarse ahí, y luego ver si con alguna influencia logramos el que no tenga que ir, ni por un mes <*2*> al noviciado de parroquias que nos dijo Carrasco; si no, no tendríamos otro remedio que pretextar falta de salud, o consentir que vaya una pequeña temporadita, y luego quedar completo en la Obra. Así, pues, suspenda el dar pasos directos para el patrimonio hasta que le avise, pues lo he consultado ya con don Vicente.
He estado en Lérida con Serrano, y hemos venido con buenas impresiones. Que se cumpla con todo la voluntad de Jesús en esto como en todos nuestras proyectos. No deje, con todo, de ponerlo frecuentemente ante el Corazón <*3*> de Jesús para que lo bendiga.
La cuestión del Hispano, algo paralizada.
Dígame con frecuencia cómo sigue, pues aunque por hoy no pueda decirse nada fijo, es muy posible que el próximo curso lo pase con nosotros en esta, pues si bien este clima frío me intimida para usted, en cambio sabremos cuidarle mejor.
Me tiene atado y apenado ese estado de alarma por ese país, respecto a la enfermedad del cólera. Que el santo Ángel de España nos bendiga.
Miñana no se mueve por ahora de Orihuela. ¿Cómo soportarán el calor él y Albiol?
Don Elías ha marchado una temporadita a casa. Los demás estamos aquí. <*4*>
Dígame cuanto necesite y le repito que si en Valencia ha de pasar más quietos los días, váyase allí a temporaditas.
Con afectos a toda su familia, se repite de usted afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 7 julio 90.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 118, págs. 1-4
A doña Ángeles Martí – 8 de julio de 1890
Playas frescas. 8 de julio.
Mi inolvidable Ángeles en el Corazón de Jesús: No pude escribirla desde Tortosa, y aprovecho un momento, desde este lugar tranquilo adonde he venido a descansar unos días, para enviar un saludo a mi vice... y reparadora del Corazón de Jesús.
Muchas cosas malas debe tener usted, pero al menos cumple lo que le encargué y que es la mejor que puede tener; y es que deje correr con sinceridad su alma por el papel cuando escribe, y de palabra cuando me hable. Mucho me han placido los sentimientos que Jesús la inspira; aprovéchelos, hija mía, y con santa humildad hágalos fructificar en su corazón. Sí que tiene Jesús designios amorosos sobre su alma; sí que la aguarda para sacrificios, y muchos, pero mientras se pueda conservar generosa en no negarle ninguno, nada tema; que ya no le serán amargos, sino dulces, y Jesús <*2*> no la pedirá lo que sea contrario a mayor perfección de su alma, ni que no sea de su completo agrado. Dígale a Jesús que siempre y todos los días de su vida, y hasta la hora de su muerte, le dirá lo mismo que ahora; “que está pronta a hacer su voluntad”, y con esto solo ya será santa. Ya ve, pues, cuán fácil es y, sin embargo, cuando sobrevengan los combates, y las ocasiones, y las contradicciones, y las arideces ¡cuánto le costará a la pobre Ángeles el repetirlo!, pero con tal lo diga y de voluntad, y aunque el corazón esté chorreando mirra, ya se contentará el Señor.
No quiero que la abrumen tanto los juicios de Dios; quiero sea más bien hija que esclava de Jesús; dígale que no le importa que le envíe la muerte y el infierno con tal sea pudiéndole amar; que Jesús la tranquilizará. Ya sabe que él la ama, y que la ha conducido con cadenas <*3*> dulcísimas de misericordia y de amor, y que ha cortado todos sus pasos con amorosa solicitud. ¿Y quiere usted que se pierda esa alma que tanto le ha costado? ¡Ah!, no; no solo no se perderá, sino que él la convertirá en instrumento de su gloria para el bien de las almas, mediante el amor y el sufrimiento, y la hará una flor de su corazón que le suavizarán las espinas de que está rodeado. Cuando pueda ya le mandaré una estampa grande donde está “Después de esto, solo amor y sacrificio”. Siga, pues, con sus sentimientos, que sin violentar la voluntad de Dios, ya la conoceremos, y él sabe la hora y el momento que la quiere del todo para sí.
En pago de su carta, casi estoy tentado para enviarle aquello que puede ir dentro de carta. No tengo a mano la fórmula, y tampoco tengo tiempo para redactársela; ya lo cumpliré, si es que veo que lo quiere con sinceridad.
Deseo mucho pasar <*4*> otra vez por ahí a darles mi bendición. Pídale a Jesús que lo haga, si es su voluntad.
Me voy unos días al retiro en la soledad del Carmelo; ya pediré por Ángeles, como lo hago todos los días (y no sé por qué).
Más la diría, hija mía, pero estoy muy retrasado de correspondencia, y tengo muchos cabos que atar.
No me olvide ante Jesús que la necesito. Dios ha puesto en mis manos muchos tesoros, y se los malbarato porque no correspondo.
Así, diga al Corazón de Jesús que enderece él las obras de nuestras manos. Dígame cosas, y pida por San Mateo que también lo necesita.
La bendice su siempre afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Dígame si prefiere la escriba a usted directamente, y deme la dirección.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 119, pág. 1
A don Luis María Albert – 12 de julio de 1890
Señor don Luis María Albert
Mi querido en Jesús: Solo dos líneas para decirle que Calatayud piensa ir más tarde a reunirse con la familia, y entonces tomará los baños en Valencia, si la enfermedad no toma incremento, como se teme bastante, pues ya se asegura hoy que hay algunos casos en Valencia. Si acaso usted quiere ir unos días a estar con Puig, puede hacerlo, y en este caso procure recompensar a la familia de Puig, si está allí, los gastos que ocasione, pues no es prudente se les grave. Si van a algún punto distante cerca del mar, entonces págueselo todo, a cuenta de la Obra.
Hasta otra suya.
Suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa 12, de julio 90.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 120, págs. 1-4
A don Felipe Tena – 21 de julio de 1890
Señor don Felipe Tena
Mi Felipe: Recibo tu carta fecha del 18, hoy 21. No sé si sería culpa del cartero, o más bien descuido de Felipe de echarla al correo en el momento de tomar el coche hacia arriba.
En cuanto a Tereseta que se esté en el mundo lloriqueando, y servirá esto para santificación suya y bien de los pecadores, y si no cuando encuentre uno de esos conventos castellanos, que lo diga, y entonces le diremos que lo deje estar también.
Escribirás cuándo o qué día piensas estar en Vinaroz de regreso, pues yo aunque no he podido echar líneas por los recelos de lo de Valencia, es fácil que resuelva pronto una salida y al regreso, si me es posible, me detendría <*2*> un rato en Vinaroz, y quisiera habláramos de las dos o tres chiquillas de la otra vez, para resolver quizás algo sobre alguna.
No hay tal de informes tuyos sobre Vicente. Ni el cura, a pesar de que se le hace un corazón de niño en favor de todos, estaba satisfecho del carácter de Vicente, ni nosotros tampoco, y nos hace miedo que en una coadjutoría será taciturno pero hecho a la suya. Lo mismo respecto de Marín, aunque éste por otro estilo. Con todo a no mediar otra cosa, ya se les dijo que este año podrían adelantar lo perdido, o más bien, que no sufrirían retraso, pero convenía manifestarles que han de ser mejores; que por ellos y por Jesús lo hacemos todo, y ya <*3*> que somos predestinados para la máxima gloria de Jesús dándole buenos sacerdotes, que sean estos verdaderos consoladores de su Corazón, hoy que éste lo necesita tanto. Cuando pienso en la conducta de la mayor parte de mis contemporáneos y de los inmediatos a mi época, no lo puedo sufrir; y al ver la indolencia de alguno de los nuestros, y que pueden llegar a ser tan solo una cosa negativa, no me lo sufre el corazón. En otra época podría pasar, y hubieran pasado; pero hoy si habrían de salir de nuestros planteles como salían antes, o como salen en general de los seminarios, todos, que Jesús envie rayos y abrase todos nuestros colegios. Por lo tanto, puedes decir que ninguna culpa tienes tú en Vicente. Que sea lo que conviene ser que todo se andará.
A la madre de ese Brau, <*4*> y me parece recordar al chico, cuando regreses, infórmate bien de las condiciones de este, y escríbeme en confianza.
No obligues a tu pobre madre a bajar, y pásatelo entre tanto como puedas. Si cuajaba una de las dos líneas que tenemos formadas, pero que dependen de la voluntad de Jesús no se haría tardar la resolución conveniente sobre ti.
Di al cura que ya veré si puedo dedicarle unas líneas otro rato.
Aún no he mandado mi deuda a tu hermano. Cuando vine no había y ahora veré de aprovechar una proporción. No me dices si han subido contigo tu hermanita y sobrina.
¿No te despediste de la gaita de Vinaroz?
Afectos a Julia y su familia, a tus tíos, etc., y manda a tu afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 21 julio 90.
Que vaya bien la Magdalena.
Es fácil haya cambios en estos días, y sentiría mucho cayera sobre ti un economato, porque no hay dónde echar mano. Y si caías a la terra seca...
Escritos II, vol. 3.º, doc. 121, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
23 de julio de 1890
Mi Providencia: Recibí anoche la suya, y poca gracia me hizo lo del padre Calasanz.
Esta mañana en secretaría me ha dicho Tedó que el obispo había escrito a usted por si quería ir a fundar a Vall de Uxó. A mí me ha sorprendido y he dicho que para Vall de Uxó no hay medios y que extrañaba que la abadesa se lo hubiese propuesto.
Recibo la suya, y veo que dice que contesta a la suya del 13 sobre Vall de Uxó. Usted sabrá lo que le dijo y en lo que cuenta. Hasta la suya que hoy estoy ocupadísimo en un documento que elevo a Roma.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 23. <*2*>
No ha venido la de mosén Bautista.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 122, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
29 de julio de 1890
Mi Providencia: Según se desprende de la suya recibida ayer, se ve que el señor obispo no llegó a contestar a usted por carta a la negativa, como él de todos modos creí haría con el tiempo. Y usted se adelantó a pedirle licencia para lo de Vall de Uxó. ¿Quién la hizo caer en esa tentación sin decírmelo? Yo se lo hubiera prohibido en absoluto, a no ser cuando usted hubiera podido hablarle.
Cuando él me propuso lo de Vall de Uxó, le contesté que los medios no se encontraban cuando se quería, que no brotaban del pie de la obra, que para Roquetas se contaba con medios, que para allá no. Con esto ya ve usted que, por una parte, estoy atado para no meterme yo en lo de Vall de Uxó, porque le dije que no se haría allí porque no podía hacerse; y además <*2*> porque habiéndoselo pedido usted la licencia se creerá que hay medios y que se hará; y como no hay medios, y perdido la fe de que se haga, si yo me pongo de por medio, y no se hace, como no se hará, creerá que lo mismo nos hubiera sucedido en Roquetas, y me pongo en un ridículo.
Estoy seguro que si lo consulto, con quien acostumbro, me dirá que no debo meterme. Con todo, como no quiero resistir ni apartarme de la voluntad de Dios, a pesar de que en este asunto sabe usted que he sufrido mucho y pasado una humillación y unas burlas del prelado que ni las soñaba, con todo no rehusaré ningún consejo y aun trabajo que sea necesario, siempre que llegue a comprender que se trata de una cosa racional <*3*> y que vea que es realizable.
Si yo tuviera que darle un mal consejo le diría que escribiese a los dos párrocos, que ninguno de los dos vale un cuarto, para que ellos lo alborotasen y luego no fuese nada, que se desengañara a usted después de una publicidad.
Más me estimaría casi aconsejarle que se escribiese por mosén Bautista al reverendo Banasco, coadjutor de allí, si tiene intención de ir allí, y si no tiene intención, indicarle el deseo que tiene mosén Bautista de hablarle, y si podía ir ahí el día que él fije del 1.º al 15 de septiembre, y yo iría ahí el día que él viniese, y sondearíamos al terreno primero. Puede ofrecerle [a] mosén Bautista que le pagará el viaje, y yo se lo satisfaré a usted.
Me dio pena lo que me dijo en la carta, que al leer lo de la carta del Instituto le afectó al corazón. No me gustaba cómo está ese cored.
Aquí seguimos bien y ya casi no <*4*> hay nada, gracias a Jesús y al Ángel.
La bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 29.
Ya verá por la anterior que la hablo con el corazón, y usted comprenderá mis razones, que no basta la ligereza y el entusiasmo, sino que es preciso obrar con cierta prudencia humana.
Si lo de Vall de Uxó no cuajaba, tal vez entonces se le podría decir al obispo, que no es posible, y entonces pensar en otra cosa, y reclamarla con más razón.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 123, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador – julio de 1890
Mi amadísima Providencia: ¿Que le diré de nuestros asuntos? En cuanto a Vall de Uxó, ya le dije que no habiendo base formal y sólida yo no puedo ponerme en ello, que esto necesitaría humor y tiempo, y yo no los tengo. Si usted encontrara quien lo dirigiera, aprovéchelo.
En cuanto a Roquetas, objeto de mis ilusiones, si se resolvía, yo estoy, como siempre, dispuesto. Mas como quiera que usted no ignora lo que ha habido y los medios con que contaba, y estos no sé si hoy podría obtenerlos, no puedo tener la misma seguridad que tenía.
Con todo, si el cura de Roquetas u otro me venía a mí, y me decía que ya tiene el permiso y me pedía que yo agenciase el asunto, entonces me tomaría <*2*> el trabajo de ver si volvía a reunir y unir los hilos y les diría “adelante”, poniéndome otra vez en relación con usted, único conducto con quien quiero entenderme.
Resumen: Que si el cura u otro me vienen y me proponen, estoy conforme.
Aunque sentí que usted dijera nada al doctor Pallarés, pues yo nada le he dicho, y sabía el enfado del cura, pues ya dije a usted que nada le había dicho porque no era hora hasta saber el permiso, aunque repito, no quería que lo dijese usted a Pallarés, no tengo inconveniente, aunque lo creo inútil, que usted le escriba una carta diciéndole: Que como pudieron hablar poco el rato que él estuvo ahí, que <*3*> después le han ocurrido a usted muchas cosas. Que si usted no lo entendió mal, dicho Pallarés le dijo que el cura había dicho que haría decir al obispo que sí, (o que sí que se haría). Que por lo tanto si se tenía esta seguridad se lo escribiese Pallares a usted, pues aunque el doctor Sol está ya sentido en la negativa de este asunto, y usted ignora si hoy cuenta con los medios que contaba entonces, con todo si se tenía el permiso, podría el mismo Pallarés o el cura proponérselo de nuevo, o si ellos no querían decírselo al doctor Sol, usted le escribiría otra vez; pero que sin saber una cosa cierta no quiere usted hacerlo para no ponerle en ridículo otra vez, etc.
Tenga usted cuidado en no decir los medios en que se contaba, <*4*> ni nombrar nada de lo que ha habido.
Repito que lo creo inútil, y para que lo vea mejor, ahí va lo que dijo el obispo a Corominas hace más de dos años, cuando Corominas quería traer las de la enseñanza de Tarragona.
Procure entretener a la sobrina de Torra que me duele.
Hemos tenido elección de canónigo, y no ha salido el que yo deseaba.
Hubiera salido ya a descansar, y por el cólera de Valencia no lo quieren.
Veo celebraron la profesión. No me dice usted qué fiesta hicieron. ¿Y pudieron hacerla sin el doctor Sol? Bueno es saberlo. De Mataró lo mismo. Hoy escribiré si puedo.
Y prou, que ya n’he fet massa.
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 124, págs. 1-4
A doña Cinta Curto – 14 de agosto de 1890
Doña Cinta Curto
Mi Cinta: Acabo de recibir la tuya y te contesto enseguida para que no te quejes, aunque no lo mereces.
Yo marché el 31 a Benicasim, y estuve allí hasta el 8 de éste en que volví.
Tu Cinta se fue a la Ampolla el día 2, y allí continúa, y me escribe que lo alargarán más días por lo que dicen que hay en Tortosa.
Aquí estamos tranquilos. Hay alguna cosita en el barrio de Remolinos, y antes en el de Pescadores. Pero solo mueren los que <*2*> no se cuidan o hacen tonterías, o desprecian los remedios, pues hay una grande preocupación contra los médicos, y no los piden, y muere esa pobre gente sin sacramentos. Pero, repito, no ha fallecido ninguna persona visible. En el colegio de San José se reparten todos los días 400 raciones a los pobres, y viene allí toda la miseria de Tortosa, y con todo estamos tranquilos. Por lo tanto, si no quieres venir hasta que pase esto, mejor estarás ahí; pero ya digo, no hay <*3*> motivos de tanta alarma. De todos modos encomiéndanos al Corazón de Jesús y a la Virgen de la Cinta, y sobre todo a nuestro santo Ángel de Tortosa, en quien he puesto toda nuestra confianza.
Mi hermana María está un poco más aliviada estos días.
En tu familia no creo haya ninguna novedad.
Pienso escribir al padre Bernardo para su santo.
Te diría más novedades de por ésta, de la Purísima, etc., pero no lo mereces porque has estado un mes sin decir por dónde pasabas. Tu Cinta preguntaba por ti.
Yo qui- <*4*>siera haber hecho una excursión por la montaña, y quería ir a Cintorres a establecer el Corazón de Jesús, pero no me atrevo porque a los de Tortosa nos tendrán por apestados. Cuando sea hora vendríamos ahí, y estableceremos el Apostolado, y si es en vacaciones que prepare el vicario una velada más humorística que literaria aunque ahora, que es padre grave, ya no le conviene mucho la parte macarrónica.
Afectos a Ramón y a todos. Si vas a San Mateo un saludo a tus almitas.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, víspera de la Asunción.
¿Estás contenta?
Escritos II, vol. 3.º, doc. 125, págs. 1-2
A don Manuel Sanahúja – 16 de agosto de 1890
Señor don Manuel Sanahúja
Muy respetable señor mío: Hacía tiempo que deseaba escribirle pero aguardaba una contestación, y hoy puedo hacerlo con más desahogo.
Por la adjunta invitación verá que deseamos establecer en Roma un colegio para jóvenes españoles, que no lo tiene aún España.
Y tenemos la aceptación verbal de unos pocos obispos.
Mas como esta operación de ir invitando a los señores obispos es lenta, y más no siendo aún conocida nuestra Obra por muchos de ellos, que les creará recelos; y por otra parte, se nos ha ofrecido la adquisición de un excelente edificio en Roma, si lo realizamos pronto, hemos pensado aceptar o realizar primero el pensamiento, y luego o juntamente hacer poco a poco la invitación a los señores obispos.
Al efecto, aunque sea molestando a usted un poco, desearía consultara usted con el Rdmo. monseñor Vico si podríamos dirigir una solicitud al señor nuncio exponiéndole nuestro proyecto del establecimiento de nuestro colegio de estudios en Roma, a fin de que se dignara aprobarlo.
Con esta aprobación, sin cejar ya, <*2*> que de algún modo nos es indispensable para escudar nuestra modesta y oscura Obra, sin aguardar a tener el ofrecimiento y apoyo de las diócesis, procederíamos al trato de la adquisición del edificio antedicho, e instalaríamos la Obra, siquiera fuere con solos alumnos de las diócesis donde tenemos colegio, y luego hacer el llamamiento conveniente a dichas diócesis.
Mas sin dicha autorización, y atendida la oscuridad de nuestra mínima Obra...
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 126, págs. 1-2
A don Manuel Sanahúja – 16 de agosto de 1890
Señor don Manuel Sanahúja
Muy respetable señor mío: Hace unos dos meses que deseaba escribir a usted por un asunto de suma importancia; pero aguardaba una contestación que hoy tengo ya, y puedo hacerlo con más desahogo.
Por la adjunta invitación verá usted que deseamos establecer un colegio para jóvenes españoles de carrera eclesiástica en Roma, que no lo tiene España.
Tenemos la aprobación de este señor obispo y la aceptación verbal de otros pocos y el consejo del señor arzobispo de Sevilla.
Mas como esta operación de ir invitando particularmente a los señores obispos es lenta pues, siendo desconocida nuestra Obra por muchos de ellos, les producirá recelos y ocasionará delaciones, y habiéndosenos ofrecido por otra parte la adquisición, con muy favorables condiciones, de un excelente (o muy capaz) o... edificio en Roma si lo realizamos pronto, hemos pensado aceptar o realizar primero el pensamiento, y luego o juntamente <*2*> hacer poco a poco o en común la invitación a los señores obispos.
Por esta razón, aunque sea molestando a usted algún tanto, desearíamos consultara a monseñor Vico, si podríamos dirigir una solicitud informada, si es preciso, por este prelado, al Rvdmo. señor nuncio exponiéndole nuestro propósito del establecimiento de un colegio español de estudios en Roma, a fin de que se dignara aprobarlo.
Con esta aprobación, que nos es de algún modo indispensable, para escudar nuestra modestísima Obra, sin aguardar a tener el ofrecimiento y el apoyo de las diócesis, procederíamos a dar los pasos convenientes para los tratos y adquisición del edificio antes indicado, e instalar la obra proyectada, y luego dirigir el llamamiento conveniente a las diócesis.
Como quiera que a ser posible quisiéramos realizar la apertura del colegio en el próximo curso, estimaría consultara pronto el asunto y nos contestara.
Es de usted...
Dispénseme, don Manuel, que aunque quisiéramos podríamos acudir a otros para evitarle molestias, no sabemos acudir a otros con más libertad y confianza que a usted para estos asuntos.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 127, págs. 1-2
A Monseñor Antonio Vico – 23 de agosto de 1890
Ilmo. Monseñor Antonio Vico
Muy respetable señor: He recibido por el bondadoso don Manuel Sanahúja las instrucciones que V. S. se ha dignado bondadosamente sugerirnos, y que agradecemos de todas veras.
Nuestro deseo de obtener la aprobación del señor nuncio era porque nos parecía suficiente para luego en primeros de septiembre ir a Roma, y con esta recomendación obtener la venia del señor cardenal y de Su Santidad, y tratar el asunto del edificio.
Mas ya que V. S. indica que conviene hacerse por este más directo medio, tenemos el honor de remitirle la solicitud informada. Si no está redactada convenientemente, o falta algún extremo que consignar, estimaremos de V. S. lo dijera, o devuélvanos la instancia que el señor obispo...
Debo advertir a V. S. que el pensamiento de colegio surgió antes y prescindiendo de local, con la sola idea de empezar con el arriendo de una casa.
Mas habiendo sabido casi providencialmente que un Instituto religioso de Roma deseaba ceder parte de su local, y luego <*2*> todo él, a cualquiera institución que se ofreciera a hacerlo servir para colegio de estudiantes españoles, y asegurarlo por este medio, se escribió por este señor obispo y obtuvo el más amplio ofrecimiento y la cesión, mediante la dispensa de Su Santidad, que ellos sin duda cuidarían de obtener, pero apremiándonos a ello por circunstancias que pueden sobrevenir y que dificulten dicha cesión, y con unas ligeras condiciones que no nos será difícil cumplir.
Se trata, pues, de cesión más bien que de compra, pero con condiciones fáciles de cumplir por la Obra.
Por esto no se consigna en la exposición, porque es asunto independiente y posterior, y han de mediar antes los tratos y condiciones.
También desearíamos dijera V. S...
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 128, págs. 1-2
Al padre Antonio Martín Bienes – 25 de agosto de 1890
Mi reverendo padre Martín: Sin otro objeto por hoy que participarle que por consejo superior remitimos anteayer a la nunciatura una solicitud para que la curse el cardenal Rampolla, para que obtenga del papa la bendición para el pensamiento, antes de proceder a dar otros pasos.
Ya pondremos a V. R. al corriente de lo que ocurre, y ver si en el próximo septiembre podemos realizar nuestro viaje a esa.
Todos los días encomendamos al Señor a V. R. para que nos conceda el consuelo de podernos ver. <*2*>
Cánovas.
Sánchez.
Don Ramón.
Provisor.
Secretario.
Bello.
Mazón.
Amiguitos.
Desorden.
Agua.
Manteos.
Seminario. Mayordomo.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 129, págs. 1-3
A la Madre Providencia de San Salvador
25 de agosto de 1890
Mi Providencia: Acabo de recibir la suya. No sé por qué le ocurrió a usted poner que le contestara sobre lo de Vall de Uxó, sino decirle que aún aguardaba carta a las consultas, y nada más. Yo veo lo de Vall de Uxó tan difícil, aunque sí creo sería una obra de mucho bien, que a decir la verdad, no tengo fe..., y para estas cosas es indispensable. No me busque pues a mí que no haré si no ser un contrapeso. Ya me contentaré con admirar la fe de ustedes y del que se ponga al frente; y cuando se inaugure, si me lo permiten y tengo derecho, iré a hacer una esbrafada de entusiasmo con un fervorín al Ángel de la parroquia de arriba y a la Virgen de la Asunción de abajo. <*2*>
Es muy posible, si Jesús nos oye, que haya de ir un par de meses... fuera, y ya ve usted que no haría sino estorbar. Si hubiese sido en Roquetas, de lo cual no hemos tenido trazas, y usted tampoco, a última hora, la ha tenido con Pallarés, aquí podría mejor impulsarlo; tan lejos es casi imposible.
De todos modos, sí que iré ahí, y creo que podrá ser a primeros de septiembre, si esto de aquí calma del todo, como se confía; tal vez sea por el 8 al diez. Por lo tanto, no tenga inquietud, y discurriremos los medios que en caso puedan tantear la cosa antes de todo.
Sabe usted que me tiene para en lo que proceda y pueda ser útil; y no quiero exponerme a una humillación en este asunto, <*3*> que no tengo vocación de ello. Yo quisiera que el amo se pusiera al frente y si había un fracaso, entonces comprendería que no es bufar ampolles. Si después de tantear el terreno se ve que no podía hacerse la fundación, le contestará usted que no es posible allí.
En fin, paciencia y ya hablaremos.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 25 de agosto 90.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 130, pág. 1
A don Felipe Tena – 29 de agosto de 1890
Mi Felipe: Te dije que si te lo merecías te mandaría una carta, y no lo has merecido. Con todo te la dejará leer mosén Bautista y, leída, me la devolverás tú, y esto te servirá para obligarte a escribir.
Seguimos aquí ya muy bien, y nadie piensa en la enfermedad. De modo que las fiestas de la Cinta no se aplazan ya.
Tuyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
29, agosto.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 131, págs. 1-2
Al padre Antonio Martín Bienes – agosto de 1890
Reverendo padre Martín
Muy respetable señor y de todo nuestro afecto y consideración. Sin otro objeto hoy que acusar recibo, recibí su grata y luego me entregó el señor obispo su muy satisfactoria y gratísima que le dirige y en la cual se refleja su celo e interés por sola la gloria de Dios.
Sin duda que con nuestros pocos colegios de Valencia, Murcia, Orihuela y Tortosa, con otros dos que vamos a establecer, tendríamos suficiente hoy para iniciar la obra en esa, y una vez iniciada escribir a los obispos; pero como dije a V. R. en mi anterior, queremos invitar y darla [a conocer] primero a unos cuantos obispos españoles, que aceptan el pensamiento, para luego ampliar el llamamiento a todos los demás.
Esta invitación la teníamos paralizada aguardando su contestación, y ahora la impulsaremos un poco. Por lo tanto, sin perjuicio de volver a escribir a V. R. pronto, estos días escribiremos a algunos, y cualquiera que sea el resultado que tenemos suspen- <*2*>dido y veremos si pronto podríamos ir uno o dos de nosotros a esa, y esté seguro que el Colegio español de la Santísima Trinidad será el continuador de sus glorias españolas, el consuelo de su ancianidad de usted y de todos esos reverendos padres y allanar las dificultades que puedan ofrecerse.
En su consecuencia, quedo en escribir a V. R. a la mayor brevedad que me sea posible y veríamos si para el próximo mes de septiembre, si los achaques de cólera que nos rodean desde Valencia no lo impiden, veré si podíamos hacer un viaje a esa capital como preliminar para comenzar a tratar.
Entre tanto, esté seguro que si Jesús nos hace la gracia de establecer el Colegio mayor de la Santísima Trinidad será el consuelo...
Y desde hoy no habrá ninguno de nuestros sacerdotes que deje
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 132, pág. 1
A don Benito Sanz y Forés – agosto de 1890
Excmo. e Ilmo. Señor doctor don Benito Sanz y Forés
Muy respetable y amadísimo don Benito: Leí salir V. E. de Sevilla para Loyola, y no sabiendo adónde podía escribirle lo he preguntado al señor obispo de Lérida.
El asunto de invitación a algunos señores obispos por lo del colegio de Roma, quedó paralizado por indicación de este prelado, hasta que se tuvieran noticias de los trinitarios, a los que se había escrito. Estos han contestado tan satisfactoriamente, que sería un pecado, si no entendemos mal la carta, el recusar el ofrecimiento, para lo cual nos apremian. No se la mando por temor de si V. E. no recibe esta.
Por esta razón y en el entorpecimiento de ir invitando prelados que no nos conocen, y no hay quien saque la cara (ni el de aquí), por miedos...
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 133, págs. 1-2
A don Felipe Tena – 2 de septiembre de 1890
Mi Felipe: Sólo dos líneas. Deja ir a esas devotitas, y manifiesta complacencia en ello. Ya parará y pronto... que ya sé lo que son esas cosas. Cuidado que manifiestes ningún desagrado.
Va copia de la carta que me escribe el desengañado don Benito, desde Oviedo, donde tomaba baños. No hagas mucho uso.
Tu padre no me da pena que ya tengo escritura de él. Quien me hace sufrir es el prelado. Y sin embargo para el octubre tú y don Jesús Herrero nos sois indispensables.
¿Sí que tendrías ánimo de estarte en Roma con otro, aunque no fuese más que el primer trimestre? Dímelo en caso; hoy he escrito a Roma para que me digan <*2*> qué documentos hemos de llevar Vidal y yo, que seríamos los que iríamos a la contrata.
El curso se empieza allí al noviembre, y si Jesús va allanándolo todo, debemos empezar este año.
Hasta la tuya.
Tu afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 2 de septiembre.
Aquí seguimos ya libres.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 134, pág. 1
A don Felipe Tena – 3 de septiembre de 1890
Querido Felipe: Fés que no te done un salt lo cored. Casi tengo intención de hacer bachiller a Miñana de aquí a 15 días, y dice Juan Sol que si fuerais los dos os animaríais más mutuamente. Si no lo hacéis ahora, ya no lo haréis. Por parte de aquí no es preciso el menor temor, que es asegurada la cosa de antemano. Así, si cored no salta dime enseguida que bien.
Tuyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 3.
Le escribí anoche.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 135, pág. 1
A don Luis María Albert – 9 de septiembre de 1890
Señor don Luis María Albert
Mi amado en Jesús: Recibí su diminuta carta. El general de trinitarios será el de los descalzos, no el nuestro de los calzados.
Creía que hubiese ido diciéndome cositas buenas.
Supongo que Marzá estará ahí, o irá pronto.
Don Vicente me escribe desde Albaida, y aguarda mi aviso, y éste no sé cuándo será, porque yo también aguardo avisos.
Con franqueza y sinceridad diga usted, 1.º en qué colegio gustaría más estar el próximo año. 2.º el de ellos cuál más le repugnaría.
Suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 9 septiembre.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 136, págs. 1-2
A don Luis María Albert – 16 de septiembre de 1890
Señor don Luis María Albert
Mi muy amado en Jesús: He recibido las suyas, y veo ha sabido llenar el deseo que naturalmente debíamos tener de conocer el estado de esa población y del colegio. Tengo cierta confianza de que no ha de recrudecer mucho el mal ahí. Aquí estábamos ya libres del todo; pero en vista de que de vez en cuando se repite algún caso, y de que [se] ha esparcido la cosa en Alcora y Nules, se ha resuelto aplazar indefinidamente la apertura del curso, que estaba ya anunciada en el boletín para el 25.
De Marzá he tenido dos o tres cartas; y al fin le he dicho que consulte a ustedes la conveniencia o necesidad de su estancia ahí, y obre según le digan ustedes.
Ayer mar- <*2*>chó de aquí don José María Tormo para Burriana. El lunes nos viene ya don Elías, si bien no le hubiera dado ya prisa a haber sabido más oportunamente el aplazamiento de apertura de curso.
Don Benjamín está hoy en la disertación para el bachillerato; a la hora en que mandaré ésta al correo ya será todo un señor bachillero.
Pronto irá por ahí a ver a ustedes un excelentísimo aspirante reparador.
De la nunciatura me escriben malas noticias respecto al edificio nuestro romano, próximo a perecer bajo las garras del gobierno italiano. Oren y quéjense ante el Corazón de Jesús. De aquí que estoy impaciente aguardando últimas noticias del padre Martín. ¿Ha ido por fin Puig a Sagunto? ¿Y el asunto de su emancipación?
Si la logra, ya le diré lo que debe hacer.
Le bendice su afectísimo en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 16 de septiembre 90.
Escribe usted siempre con letra muy aguada.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 137, pág. 1
A don Luis María Albert – 18 de septiembre de 1890
Mi querido Albert: Recibo la suya con la tinta blanca, que fortuna que la buena noticia me la ha hecho ver negra y clara. Dé las gracias a nuestro don Joaquín muy expresivas.
Dígame cómo está la cuestión de posibilidad de patrimonio en la familia, según las instrucciones que le di a usted, e iremos pensando lo que convenga hacer. De todos modos, veo que hasta Navidad ya no podrá ser el subdiaconado, y habrá tiempo para todo.
Benjamín ya está investido, aunque la cojera no le ha pasado por esto.
Todo el día que aguardo telegrama de Roma, y no viene.
Hasta otra.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 18 de septiembre 1890.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 138, págs. 1-3
A don Froilán Beltrán – 18 de septiembre de 1890
Señor doctor don Froilán Beltrán
Mi amigo: Acabo de recibir la suya. No es exacto lo que dice Fabra que otros han conseguido estar aparte en el colegio. Si hubiésemos querido, algunos de los que están en seminario hubieran preferido entrar en el colegio agregándolos a nuestra vivienda. Sólo se ha admitido al hermano de mosén Elías, diácono, porque lo creímos un deber y otro que yo saqué del seminario donde estaba, por su salud, y para que pudiera ir a paseo todas las tardes; y con todo, aún miraré mejor hacerlo otra vez.
Uno de los problemas que hace tiempo barrunto, y no puedo resolver, es el de procurar a los ordenandos de nuestros colegios el que estén en un departamentito aparte para <*2*> sus rezos individuales; y por hoy tienen que hacerlo todavía en común, reunidos en una habitación. Fabra ya comprende la imposibilidad, y lo que extrañaría esa singularidad; por esto ha puesto esta condición que él por otra parte no aprovecharía para su bien. Por lo tanto en caso de insistir, no habría otro medio que entregarle a las eventualidades de la vida de seminario. Con todo, no deje de instar a su madre bondadosa, que no se deje llevar de su corazón, que sea enérgica sin intimidarla el que pueda dejarse la carrera, que no busque más que la voluntad de Dios.
Bien por los informes, pues demuestran que ya no es usted tan padre o parero como era al tratar de las gracias de sus feligreses como sucede, no se por qué, a muchos curas. <*3*>
Creía haber hecho un viaje larguito, y Jesús nos mortifica un poco, y tal vez se vuelva aguado.
La venida de los estudiantes se ha aplazado, como lo anunciará el boletín. Así, puede decirlo a los interesados que se estén quietos hasta otra orden.
Siento haya de tardar tanto a venir para echar un párrafo, si es que logramos verle cuando venga. Supe sus dolencias y sus fluxiones. Si se hubiese usted entregado a nuestra vida de Operario, nada de esto tendría.
Con afectos a Rita, Remedio y demás almitas de Jesús se repite suyo atareadísimo (de cartas) y afectísimo amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 18 septiembre 90.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 139, págs. 1-2
A don Felipe Tena – 18 de septiembre de 1890
Señor don Felipe Tena
Mi Felipe: Por culpa tuya no entré en Vinaroz el 9 cuando pasé, porque ignoraba si estabas. Además temí que los forasteros no estarían mirados sino acaso como vitandos.
Aquí no estamos bien. Aunque hasta ahora sólo fallecen los que no se cuidan o no acuden a los medios convenientes, el caso es que no estamos bien; tal vez se declare hoy mismo oficialmente la existencia del cólera que hasta ahora no se había hecho a pesar de los pesares que existían. En el colegio se reparten todos los días, a mediodía, la sopa a 400 pobres, y a pesar de esto estamos tranquilos en el colegio y no tenemos novedad gracias a Jesús; y el buen García va todos los días al hospital a visitar los sospechosos. Es un fenómeno <*2*> que a pesar del movimiento que hay y comunicaciones, sólo el chispazo haya llegado aquí, dejando libre en la toda la Plana, y aun Cataluña. Pero esta ciudad pecadora no se corrige.
Bueno que te hayas quedado sólo ya, y mejor que Encarnación se coloque en caso en un colegio. No te comprometas por ahora a la enseñanza del latín a esos jóvenes, que ya habrá tiempo y hablaremos.
Di a Ferrer y Borras aspirante a este colegio, que ya está puesto en la lista, pero que del 25 al 30 se cursará oficial la admisión de todos, pues no sé si en San José podrán caber todos.
Iba a incluirte una carta interesante, pero no la tengo a mano. Te la mandaré, si lo mereces, para que la leas con reserva.
Tuyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 18.
He dado el recado a Serrano. Aún hay tiempo.
Mis afectos al señor cura y a Teresita.
Serrano entra mañana de ejercicios para el diaconado. Calatayud se tonsura.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 140, págs. 1-2
A don Luis María Albert – 21 de septiembre de 1890
Señor don Luis María Albert
Mi muy amado en Jesús: Me extraña mucho no haya escrito usted ayer ni hoy.
Le digo, pues, que esté usted preparado por si tenía que ir pronto a Murcia, como es posible, al menos interinamente, y puede que Marzá tenga que ir unos días a Orihuela, ya que ustedes no abren, según parece, hasta primeros de noviembre.
Dígame, pues, cómo está y cómo siguen todos, y cópieme el decreto del exeat, etc.
Tenemos aquí para 48 horas al señor Nogueras.
Afectos a don Joaquín.
Marzá ¿por dónde para?
Suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 21 de septiembre 90.
Averigüe <*2*> usted en seguida, preguntándolo si es preciso al señor secretario del seminario, si en estas circunstancias admiten a grados y, en caso negativo, qué días hay probabilidad de ser admitidos. Contésteme a ser posible por el correo de mañana la noche; y si no por el exprés de pasado mañana.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 141, pág. 1
A don Luis María Albert – 24 de septiembre de 1890
Mi Luis María: Diga a don Joaquín que acabo de recibir su telegrama. Jesús mediante, el viernes a mediodía saldré de aquí, pernoctaré en esa (aunque no me gusta mucho) y saldré a la mañana siguiente hacia... ya lo diré a ustedes.
También vendrá Marzá, al cual le escribo para que se una conmigo en Benicarló.
Afectos a todos.
Suyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 24, miércoles.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 142, pág. 1
A don Luis María Albert – 25 de septiembre de 1890
Señor don Luis María Albert
Mi amado en Jesús: Insisto en mi salida mañana a mediodía.
Vendrá regularmente Marzá. Si usted estuviese prevenido y despedido de su familia, podría venir y pasaría a Murcia. Si no déjelo estar e irá otro día.
Conque hasta mañana, Dios mediante.
Envíe a uno a casa la señora Agustina de Don Juan de Austria, y que entregue seis pesetas.
Suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, jueves, 25 septiembre.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 143, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
25 de septiembre de 1890
Mi pobrecita Providencia: ¡Cuánta compasión me da el verla con el entusiasmo de siempre a prueba de todos los desdenes por la gloria de Dios!
Tenía perdida la fe en este asunto y en su cabeza de mujer. Pero voy viendo que es usted una hormiguita aprovechada. Yo ya la seguiré en espíritu, pues no quiero perder el mérito en la empresa, aunque todo el mérito mío no lo tengo más que en lo que deseé en Roquetas. En ese no tendré más que un poquito, pues sabe que en lo demás no la podré seguir. Con todo, si del señor Orenga obtenía cuatro o cinco mil duros dados o dejados, casi me animaría a hacer un día un viaje, y nada más, porque Jesús no quiere que me enrede. Y si no a la prueba <*2*> de que Jesús no lo quiere. Mañana a las 12 salgo de esta por el carril de Vinaroz, y pernoctaré en Valencia; a las 5 de la mañana del sábado saldré para Gandía; a las 5 de la tarde del sábado para... Madrid, y desde Madrid... el Ángel de España dirá si debo seguir hasta Zaragoza, San Sebastián, Irún, Tolosa, Marsella y... y si no me conduce hasta allá, me conducirá tal vez a la parte opuesta hacia Cádiz. ¿No es verdad, pues, que Jesús no lo quiere? Y si es que lo quiere, que la divina Madre me allane las dificultades de mi largo viaje y entonces sí tengo 24 horas de tiempo libre, veremos.
Hoy he ido a despedirme de las veteranitas. La enfermita sigue lo mismo, y por hoy no pensarían <*3*> en nada, [mientras] que no cure o muera. No sé qué discurrir para que una de ellas fuera a ver a ustedes, aun llevándose la enfermita; pero tiemblo de proponerlo, porque si puestas ahí, les ocurre ir a Benicarló, y allí Valls les tira la garza enseguida, puesto que ya las comprometió. Por esto no lo he propuesto seriamente estos días. Si cuando regrese están en la misma situación, veré de llevármelas ahí unas horas. Yo quería proponerles que fueran a Vinaroz para estar unos días respirando el aire de mar; pero, repito, me he atemorizado por lo que he dicho antes. Conque así oraciones, y, por Jesús, no me vaya usted de prisa.
Diga a nuestro Patriarca que de Adelina no hay nada todavía, y que por lo tanto puede usted tener en depósito los mil duros de ella, que se los adelante su madre. Pero, repito, no me vaya usted <*4*> deprisa y diga a Adelina, sin darle seguridad, que se espere hasta que mosén Bautista le diga.
Y prou.
Hasta el carril que le mandaré la bendición papal, y pediré una bendición a la divina Madre; si quiere conteste allí.
A mosén Bautista que le escribiré pronto desde esos mundos.
A Marianeta nube de afectos.
Si podía enviar un recado a Felipe, dígale que quisiera verle.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 144, págs. 1-2
Al Secretario de Murcia – Septiembre de 1890
Portería.
Regar.
Avenida. Dejarse las botellas y vasos.
Royo: orinal.
Tormo. Órgano. Demás.
De camas no he querido decir nada.
Secretario de Murcia
Muy respetable señor mío y de todo mi respeto: Días ha que deseaba escribirle; pero se me dijo que el señor obispo no vendría hasta la el 8 de septiembre, y usted por todo el mes de septiembre.
Mas acabo de saber que V. S. se encuentra ahí, y me apresuro a dirigirle dos líneas a fin de darle cuenta del estado de nuestras gestiones sobre el proyecto hispano-josefino.
Gracias a la providencial indicación que se me hizo, escribí el reverendo padre Martín con carta acompañatoria de este señor obispo, y contestó lo que V. S. verá, y que nos pone en la precisión de no abandonar ese...
Sobre el estado de nuestro proyecto de colegio romano, debido a la providencial indicación de V. S., escribí al padre Martín con carta acompañatoria del señor obispo, y verá V. S. lo que contestó, y que nos obliga a no abandonar esos ofrecimientos, so pena de faltar tal vez a los designios de Dios.
Se ha escrito al señor cardenal Rampolla, para la aprobación del proyecto, y bendición del papa.
[Manuel Domingo y Sol] <*2*>
[A don Benito Sanz y Forés – septiembre de 1890]
Sanz y Forés
Mi don Benito: Recibí anteayer la suya.
Ayer escribí al padre Martín para que diga qué documentos debíamos llevar allá a más de los que prescribía, que acaso (aparte de muchos) atestado de la existencia canónica de nuestro ente moral; atestado de los cargos que en ella ocupamos los dos que iremos; y facultad de la Obra para el contrato y obligación que... si a V. E. le ocurre algún otro, dígamelo. Apenas recibamos contestación fijaremos nuestro viaje.
Hoy se me ha ocurrido una idea, la que sin embargo no acabo de darle forma: La de dar a conocer en el próximo congreso de Zaragoza el pensamiento, enviando días antes a los padres la buena idea de nuestra Obra y del proyecto. Mas, repito, no veo claro todavía. Si V. E. lo cree inoportuno, dígamelo, que lo dejaré.
No me vendrá nada bien si no estoy apercibido por V. E. Las antiguas devotitas, hoy veteranas, suplirán las exigencias.
Desearía saber la dirección para seguir del...
Suyo
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 145, págs. 1-2
A la Madre Providencia de San Salvador
5 de octubre de 1890
Roma, 5, fiesta del Rosario.
Mi madre Providencia: Para que vea usted que no la olvido, van unas líneas desde esta desgraciada capital del mundo católico. Después de dos días en Madrid y visitando condesas y oficinas y nunciaturas, salimos para Zaragoza, y dijimos misa en el Pilar; de allí a Barcelona y ayer sábado, fiesta del padre san Francisco, a las 12 de la mañana llegamos aquí, y aún dijo misa don Vicente, y yo comulgué porque no debíamos decir misa uno después de otro, y no podía ser por la hora. De Marsella aquí sufrimos un poco de todo, y san Francisco que nos lo tome a bien ya que no hacemos otra penitencia. Ayer tarde y hoy hemos tenido dos conferencias con el general de los trinitarios, abuelo de 84 años, y aún vemos la cosa muy turbia, y mañana <*2*> otra conferencia.
Día 6, hoy hemos ido a ver al cardenal Rampolla en el Vaticano, y hemos tenido que subir 318 escalones, 104 más de los que hay en el Miguelete de Valencia, para llegar al piso de Rampolla. Nos ha recibido muy bien.
Día 7. Hasta hoy no he podido concluir estas líneas.
Al fin parece que los tratos para la adquisición del edificio se ponen en buen terreno; pero falta que lo quiera el gobierno italiano y el español. Nos cargamos con grandes compromisos, pero adquirimos un edificio que vale millones. Así, oraciones muchas. Nos exigen documentos que hemos enviado a buscar España y costarán unos días; y así no sabemos aún cuándo volveremos.
Diga a mosén Bautista que diga a Marianeta que estamos en una casa o piso magnífico, casa muy limpia y lujosa, y que ya la he contratado para ella para la romería, que estarán servidas por una muy afable italiana. Hay mucho que decir, y no puedo más. A san Pedro he pedido una bendición para todas.
Envío esta carta a Cinta Franquet para que ponga sello español, y se la mande. Si les ocurre escribir es con sello de 25 céntimos, y la dirección: Convento de trinitarios españoles, Via Condotti, Roma.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Aún no hemos pedido audiencia al papa. El padre Llevaneras está fuera de aquí.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 146, págs. 1-3
A don Felipe Tena – 7 de octubre de 1890
Señor don Felipe Tena <*2*>
Roma, 7 de octubre de 1890.
Mi inolvidable Felipe: Estoy aquí desde el 4 con don Vicente. El viaje bien, aunque con alguna fatiga el último día.
Estamos elaborando la cosa, y aunque convenidas las bases de la adquisición del convento, no puede decirse nada porque han de pasar por las curias del gobierno usurpador italiano y del gobierno español. Lo que más me constipa [es] el tener que esperar para activarlo documentos de propiedad de los colegios nuestros de España, y qué sé yo <*3*> cuántos otros.
Ayer visitamos a Rampolla, que estuvo amabilísimo. Besé el pie de bronce de san Pedro.
Aún no he podido estar en san Luis, pero sí en el Gesù y Universidad Gregoriana.
He salido poco porque las conferencias con el general de los trinitarios nos ha entretenido.
¿Fuiste a Tortosa? ¿Qué dijo el amo? ¿Cuándo vas por de pronto al colegio de Valencia? Si quieres decirme cositas, en Convento Trinitarios españoles, via Condotti, y dime cosas buenas.
Don Vicente te saluda, y siempre me pregunta de Felipe.
Te abraza tu padre
Manuel Domingo y Sol
Afectos al señor cura.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 147, págs. 1-4
A don Antonio Vico – 13 de octubre de 1890
Roma, 13 de octubre de 1890.
Ilmo. Señor don Antonio Vico
Muy respetable señor mío: Dispense V. S. si he tardado demasiado en escribir y dar cuenta al Excmo. señor nuncio del cumplimiento del encargo que tuvimos el honor de recibir, pues deseaba decirle algo más concreto.
El asunto del convento no es causa perdida. Según parece conserva el carácter de internacional, y sólo se ve obligado por las leyes italianas a que sea transformado en colegio.
En su vista, y después de <*2*> varias conferencias con el padre Martín, hemos sentado bases que se han aceptado. El padre Martín hará la transformación del convento en colegio español de vocaciones eclesiásticas españolas, y transferirá al ente moral nuevo la propiedad del edificio, rentas, etc. En cambio nuestra Obra se obliga con la hipoteca de nuestros colegios de España a atender a la subsistencia de los cinco religiosos mediante una cantidad anual, igual a la renta que hoy perciben del consolidado y de los arriendos de pisos, y la cual cantidad y obligación irá disminuyendo por quintas partes, a medida que vaya falleciendo cada <*3*> uno de los religiosos. La única dificultad seria es la de que lo pare el gobierno italiano, si bien creen que está esto dentro de la ley. Además el permiso de su Santidad. Para esto desea el padre Martín testimonios o atestados de algunos señores obispos. Hemos escrito al señor obispo de Lérida y al señor arzobispo de Sevilla, además de los prelados de las diócesis en donde tenemos colegio, y veremos si los recibimos para activar el asunto. A los señores obispos no nos hemos atrevido, porque no los conocemos, ni les es conocida nuestra Obra. Si V. S. comprendiera que podíamos dirigirnos a algún otro, estimaríamos nos lo indicara.
Fuimos a visitar al señor de la Chiesa, el cual tuvo la amabilidad <*4*> de introducirnos él mismo al señor cardenal Rampolla, al cual entregamos los libros y la carta del Excmo. Señor nuncio que no abrió en el mismo acto. Nos preguntó el objeto de nuestra visita a Roma, y le dijimos la misión a que estábamos consagrados en España, en el fomento y sostenimiento de vocaciones eclesiásticas, y que veníamos por ver si nos era posible pensar en establecer aquí un colegio de jóvenes españoles. Elogió el pensamiento, encargándonos que procuráramos tuviese toda la importancia posible, y se ofreció para cuanto pudiera convenirnos.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 148, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
22 de octubre de 1890
Roma, 22 octubre, fiesta de santa Cándida y Córdula, patronas menores de Tortosa.
Madre Providencia de San Salvador
Mi Providencia: Ayer recibí su gratísima. Mal anuncio me da usted de que he de cantar aquí los maitines de Navidad; y lo peor es que tal vez lo adivine. Mas si sus oraciones y las de esas almitas continúan no confío que sea así. Estamos aguardando los documentos de España, para luego seguir nuestros trabajos. Entretanto estamos aquí dándonos buena vida, y vida buena. Como no tenemos aquí gaitas ni devotas ni chicos, nos levantamos tardecito, hacemos nuestra oración como queremos, etc. Hasta las nueve todo para Jesús. Además tenemos a muy pocos pasos la iglesia pequeña, pero linda, de los padres del Sacramento, que tienen día y noche expuesto al Señor, y de aquí que al ir y volver podemos entrar a darle una miradita. Por la tarde paseo a un punto notable y a casa. Ya ve usted si es vida buena, o mejor buena vida.
Aquí veo que hay bastante piedad, por más que sea quizás algo italiana, y sobre todo veo muchos hombres visitar al Sacramento, en proporción más que mujeres.
En cambio apena el estado de esta población. 1.º Por lo que han arrebatado a la Iglesia: conventos para oficinas, conventos de religiosas trasladadas a otros, y sin casi poder admitir ya novicias, etc. 2.º El lujo que se ha desplegado desde que vino la corte y ese movimiento de gente de disipación que no estaba el año 70. 3.º Los escándalos de la impiedad con entierros civiles y otras manifestaciones malas. Ayer mismo enterraron un impío que había sido diputado y fueron las sectas con banderas, una de ellas la bandera del diablo al cual venera aquella <*2*> logia y le canta un himno. 4.º El ver cómo se acostumbran ya todos a presenciar estos espectáculos sin que les hieran ni protesten. Habíamos de venir los españoles con un ejército y echarlos a estos garibaldinos a escobazos. Rueguen por esta ciudad.
Por lo demás cada día veo más que conviene aquí un colegio español, que si no lo establecemos nosotros, lo hará otro, atendidos los deseos que hay en el Vaticano, y aun en las embajadas españolas. Por lo tanto pidan a Jesús que no nos hagamos indignos de ser instrumentos de esa obra tan gloriosa y tan útil, y así, golpes al Jesús y súplicas a su divina Madre.
Vall de Uxó. El terreno no es preciso perderlo. Hay lo bastante de terreno abandonado entre las dos parroquias, y así será de balde. Pero no basta: Es preciso se vea antes al señor Orenga, y sin tres o cuatro mil duros más de base, no lo emprenda aún; Juan José Fabregat, aunque es muy quietecito, es buen instrumento, pero tiene a los curas que serán como, com lo gos del hortolá, si no aparece que lo hacen ellos; es decir, el de arriba que el de abajo, hace poco.
Lo de 1.ª clase de la Providencia, no lo entiendo; si ha de ser 1ª clase para los conventos o para quién. Tengo aquí al padre procurador general de los franciscanos, padre Panadero, que me hará cuanto quiera, lo mismo ahora aquí, que cuando regrese, que aún será mejor.
Don Vicente las bendice, y dice que ya pagará todas las deudas que yo le digo tiene con ustedes.
Esta que sirva para el patriarca, porque he de escribir mucho. Si tuviera diez años más no se escapaba de venir también a Roma. Con todo aún lo pensaremos que en nuestro futuro colegio ya se le cuidará bien. A Marianeta tantas cosas. A todas esas Providencias que si no saben coger bien la mano de la divina Madre... no habrá fervorines.
El domingo fui a decir misa por encargo a <*3*> la iglesia de Trinidad in Monte (monjas del Sagrado Corazón francesas) y había una religiosa española, que ha estado dos años educando las hijas de don Carlos y pudimos hablar largamente. Ahora me darán a conocer unas religiosas andaluzas, que han fundado aquí para el culto del Sacramento. Al fin, no saldré de monjas. Las del Sagrado Corazón tienen 70 internas, 200 pagando dos duros al mes por la enseñanza, y 500 de balde, y aun las dan una sopa en medio día. León XIII no quiere que recusen ninguna de las que se presenten. En otro colegio aquí de Roma 100 internas y 200 de balde; y en otro se admiten además las señoras que vienen a Roma y quieren hospedarse. Conque si Marianeta no quiere estar con las italianas, se irá allá.
Y prou, prou.
Las bendice a todas su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Diga usted <*4*> a mi Felipe que quisiera poner dos líneas para él; pero como nada me dice, ni ha puesto dos líneas en la de usted, no puedo decirle nada de nuevo, sino que ruegue por el resultado de nuestros trabajos, pues si antes estaba indeciso sobre el establecimiento de colegio, hoy estoy mucho más caliente, y me sería más sensible el no lograrlo, pues los institutos religiosos desean obtener para sí esta obra, y no pueden lograrlo, y creo que nosotros somos los más propios para ello, pues los jóvenes que tenían y aún tienen dos los del padre Claret, no están contentos, porque es más bien un convento, que un colegio. Conque así, que ore, y que piense que tal vez Jesús le dice como al otro Felipe: Tanto tempore vobiscum sum et non cognovistis me? Philippe, qui videt me, videt et Patrem meum.
Que salude al señor cura.
Tenemos muchas contradicciones en los documentos de España. El santo Ángel que lo arregle todo.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 149, págs. 1-6
A don José García – 31 de octubre de 1890
Roma, 31 de octubre, último del mes ya.
Querido José: Empiezo ésta antes de recibir el correo, que siempre lo aguardamos con temblor ya desde hace unos días por las amarguras que nos da. Ayer la del extravío o percance de la legalización en Barcelona, que sucede porque sin duda no os acordáis de los santos Ángeles, en particular el de España. Los días anteriores ya lo sabéis; y hoy tememos alguna otra carta fatal de Valencia. Don Vicente, aunque el pobre creo hace esfuerzos, desde hace dos días va dando vueltas a la idea de la conveniencia de irse él, porque no saben los de Valencia la lista de los que se han de admitir, etc. Yo no lo veo prudente, y tendré que impedírselo por más falta que haga allá, y por no quedarme solo ahora que se acerca el tener que tratar con Pidales y Benomares, ya por la escritura. Por lo demás, en cuanto a mí estoy conformado a estar cuantos días Jesús quiera, pues no quiero me remuerda después si viene un entorpecimiento por mi causa, y es cierto que si no estamos noso- <*2*>tros aquí hasta poner el hilo bien puesto, no se hará nada, y hasta peligraría el asunto, pues se ve que los agustinos, misioneros de Claret y aun monjas tienen quien les favorezca en el Vaticano, y no Vaticano. Con todo, si recibiéramos los atestados de Toledo y Madrid, y todos los poderes, y pudiéramos hacer la escritura en favor de los religiosos que siempre será en suspenso hasta la aceptación legal, y dejáramos el hilo puesto, y sólo dependiese del tiempo que hubiese de estar en Consejo de Estado, no podríamos dejarlo así y regresar.
Tengo carta de Albiol, que vendrá ya mañana el atestado, pues el obispo llegó ya, y luego irá a Orihuela, etc. Es del 27; pero su parte de ayer era ya del 28; tengo carta muy buena de Felipe; y carta de Marzá del 27 desde Valencia, que ya rezan mucho; y que lo de Palacio está en ministerio, etc. Veremos.
Última hora: Estoy afectadísimo. He dejado de continuar esta carta y sin echar al correo para ir a ver al conde de Benomar, al cual personalmente aún no habíamos hablado, ni llevábamos prisa. Nos ha recibido muy bien, y he visto que es persona de poca diplomacia y de sinceri <*3*>-dad, aunque firme. Iba yo con tapujos diciéndole generalidades; pero él me ha dicho que le fuésemos francos, y de qué edificio se trataba, y si era uno en donde sólo eran cinco frailes, etc., y le dicho que sí; y entonces me ha dicho que por qué no habíamos manifestado esto al encargado de negocios de la embajada cerca de la Santa Sede (Ory), pues éste le había dicho a Benomar que aquella comunidad va a desaparecer por falta de religiosos, y que Ory lo tenía arreglado con la Santa Sede para que pasase a un instituto español, y estaba todo arreglado; que por lo tanto, viésemos nosotros no fuese cosa que se trabajase en dos sentidos diferentes. Era la 1 y ½, y ayuno [?] como es, nos hemos sido a referirlo a Sevilla, y éste nos ha dicho que toda la culpa la tenemos nosotros por haber indicado a los de Montserrat (Medina) lo que había. Pues los del padre Claret han sabido el objeto de <*4*> nuestra venida, el trato con los trinitarios y las condiciones tan ventajosas del trato. Que enseguida escribieron al general del padre Claret en España, y les dio carta blanca para cualquier precio; que fueron a Ory, y éste al padre Martín; y no contentos, el rector del padre Claret fue al padre Martín, y luego al mismo Sevilla para que influyera con aquél. El padre Martín y Sevilla les dijeron que había algo sí, pero sin darles aún ninguna satisfacción. Le he preguntado si Ory podría enredarlo con la Santa Sede y me ha dicho que no, y que estemos tranquilos. Con todo, temo no vayan a los del Vaticano, y hagan ver que nuestra institución no es nada, ni menos religiosa, y el padre Martín se vea coartado a pesar de los atestados. Ory marcha a San Petersburgo luego, y sin duda quiere dejar contentos a estos, y aguardamos con ansia a Pidal, pues a Ory sólo le saludamos, <*5*> no quisimos darle ninguna satisfacción ni noticia.
Parece imposible que los del padre Claret, sabiendo y presumiendo que estamos en tratos con el padre Martín, hayan sido tan poco delicados y atrevidos para entrar a la carga al padre Martín, y demás resortes que han tocado; claro es, que ellos ven la tronada, y tienen interés en acaparar lo del colegio español que tan ventajoso sería (aunque no es ése su instituto), pero de todos modos nos compromete, y nos pone en situación amarga. Tiemblo de ir al padre Martín, a contarle todo esto; y sólo fío en su palabra y formalidad, y siento no haber hecho el contrato privado que nos ofreció el primer día, y que no sé por qué no se ha hecho; sólo faltaría que los de Valencia ahora retardaran o se negasen <*6*> a los poderes. En fin, oraciones muchas, porque yo estaba aquí casi contento, y ahora hasta que esto esté más asegurado, sufriré; pues, por una parte, el haber pedido tantos atestados nos pone en el caso de proseguir en la fundación y, por otra parte, y sin ese edificio, pues no hay otro en Roma ya, es imposible fundar con formalidad y gravedad. Los de Claret tienen casa propia, y les costó 25.000 duros; pero claro está la venderían y tendrían esta otra.
Acabo de recibir carta de don Francisco y la del hermano del padre Dalmases, que ha sido, es cierto, una doctorería. Además carta de Lázaro diciendo que el obispo muy contento, pero que va a Roma a donde llegará el miércoles y hará lo que queramos, y que no se alojará en Giulia 163, y esto es, en casa de los del padre Claret. Dios nos asista. Allí está el de Almería, pues reciben a los obispos. Tal vez se valgan de ellos para más conspirar. Repito que oraciones a Jesús sacramentado. A Osuna otro día.
Vuestro
Manuel Domingo y Sol
Víspera de todos los santos.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 150, págs. 1-4
A las religiosas de la Purísima – Octubre de 1890
Purísima.
Mis Francisca, Concepción y demás madres graves y demás gente menuda de mi convento de la Madre Purísima: Aunque supongo que el padre vicariet les habrá dado noticias diarias de mi estancia y de mis correrías, van dos letritas directas. Seguimos buenos. Estamos bien cuidados. Estamos visitando embajadas y gente gorda, que para un pobre confesor de monjas toda la vida, es la penitencia mayor. No es esto regañar monjas, sino andar muy estirados y graves para que nos tengan por personas importantes, ya que no lo somos.
Después de los primeros días que tuvimos mucha ocupación y mucho que hablar y mucho que escribir, estamos ahora aguardando resultados, y casi sin hacer nada. Por esto, como no tenemos monjas que nos hagan <*2*> madrugar, ni chicos que nos ocupen, ni devotas que nos persigan, llevamos una vida santa. Por la mañana nos levantamos a la hora que señalamos; hacemos la oración quietecitos. Luego a decir misa a un lugar celebre; de modo que hasta las nueve todo para Jesús. Hemos dicho misa en San Ignacio, San Luis, etc., y hoy he ido a Santiago dónde están los misioneros de nuestra Señora del Sagrado Corazón, que antes era iglesia española y la vendió nuestro gobierno. Ya pueden pensar que en todos estos lugares me acuerdo de las pobrecitas Puras para que Jesús las haga santas en su rinconcito de la calle de Moncada rogando por este mundo que afortunadamente no conocen. Esto es una Babilonia de carruajes, y lujos y vanidades, que no se puede transitar por las calles. <*3*>
Y de todas estas cuatrocientas cincuenta mil almas, la mayor parte no poseen el amor de Dios, ni le conocen, y éste es un pensamiento que a más de excitarnos el agradecimiento, nos debe mover a pedir de continuo por estas almas. Por esta parte desde el año 70 hay un cambio radical, hoy se ven ya iglesias protestantes en la misma capital del orbe católico, y muchos edificios religiosos han sido arrebatados. A los jesuitas solos les han tomado los dos mejores, el gran colegio romano y el Gesù, éste lo han convertido en parque de artillería. Ayer estuve en San Francisco in Ripa, que era la habitación de san Francisco en Roma, y les han quitado la mitad del convento, y los soldados han destrozado el naranjo plantado por el padre san Francisco, que se conservaba todavía. <*4*>
Por lo demás no faltarán por aquí almas buenas, y los institutos religiosos van con libertad y sin ser insultados por estas calles y se ven continuamente sacerdotes y religiosos de todas clases y de todas las partes del mundo, y bandadas de religiosas que es lo que menos me gusta, aunque van con bastante compostura.
Nuestros asuntos en calma. A ver si las oraciones de ustedes los impulsan y podemos volver pronto sanos y salvos. Conque hagan todas bondad de estar buenas, y cuidarse.
Bendice a todas su afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Parece [que] en Benicarló han tomado o toman la semi-cantora y la semi-organista de Villarreal. ¿Qué hace la Joaquineta? ¿Cómo está sor Concepción? ¿Qué vida es la de sor Carmen? Dígala que esté quietecita y haga bondad.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 151, págs. 1-6
A don José, don Francisco, don Elías y don Andrés
1 noviembre de 1890
Roma, fiesta de todos los santos, 12 del día.
Mi amadísimo don José, don Francisco, don Elías y don Andrés: Después de una noche nerviosa, y de una mañana de suplicar al Corazón de Jesús por la intercesión de todos los santos hemos ido a ver al padre Martín y contarle nuestra entrevista con Benomar, y si lo habíamos hecho bien o mal, y lo que éste nos dijo de Ory. Ha tomado la palabra, pues él deja hablar muy poco, y ha dicho: Que se le presentó Ory, que es un tonto, y le dijo lo de los padres de Claret, y le contestó que estaba comprometido; que el tonto de Ory aún se atrevió a ir a Sevilla. Que fue el rector de Claret diciéndole de parte del general que habían sabido que los agustinos no supieron aprovechar el ofrecimiento tan ventajoso, que según les habían dicho les hizo el padre Martín; que por lo tanto él, sin reparar en ninguna condición, venía a que dispensara; le contestó lo mismo que a Ory; que luego el mismo rector se atrevió a ir a Sevilla. Pues, Rvmo. padre, ¿no tienen ellos casa ya?, le he dicho. Bien <*2*> sí, y casi ha sido una imprudencia, ha dicho, el machacar, pero ya se ve, el que desea no repara en medios. Es muy posible, ha añadido, que estos creen atmósfera en el Vaticano para hacer ver que nuestra Obra no es nada, y sobre todo que no tiene existencia legal, y que por tanto aun en la embajada de Pidal objeten esto; que por esto él ha reclamado los atestados de los obispos, para prevenir todo lo que puedan decirle en el Vaticano, y con estos testimonios, si él puede tener un cuarto de hora de audiencia con el papa, que ya tiene prevenidas con esto las objeciones. Que ya hace dos años dijo a Monescillo que él quería [vender] el edificio, ya que se veía obligado a perderlo, al episcopado español, y Monescillo que, cuando fuese el caso, que él le enviaría un papel en blanco para que pusiera lo que quisiera para apoyarlo; y (por esto sin duda desea tanto su atestado) que la cabeza de Monescillo no sabe si estará para eso ya; que de Pidal, aunque le respeta (al padre Martín) no teme sino que todo lo quiere para los dominicos, interesados <*3*> también en que les cediera el edificio, pero que, con todo, es bueno y oye misa, aunque es liberal, y se confiesa, y que no tiene gran talento, pero que, vamos, podemos hablarle; que él también le visitará, y si no le dice nada a la primera visita, y no le dirá nada; pero si le habla, le dirá lo que hay y no le rechazará; que vayamos, si podemos, a recibir a la estación al obispo de Segorbe (que le hemos dicho llegaba el miércoles, según carta de Lázaro), para decirle que no diga nada de lo nuestro a los del padre Claret; aunque, ha continuado, a mí ya no me importa nada que se haga público, y que si escribimos a algún obispo que les digamos abiertamente que el padre Martín trata y desea que sea el colegio español y para los obispos y a su inspección, como lo tenemos nosotros en las bases; (por esto creemos se ha inclinado desde un principio más a nosotros, aunque naciente institución, que a un instituto religioso); que, en fin, que las dificultades no faltan, mas que se han de superar, que no ponérnoslas nosotros; que él <*4*> ya lo tiene todo previsto; que lo del obispo de Santander, andaluz, y el más joven de los obispos de España no podía acabar bien, etc. Don Vicente se ha reanimado, y no me habla hoy de irse, ni de la lista de chicos, etc.
Si el Señor nos deja llegar a término, como quiero esperarlo de su Corazón, habrá sido una tan dulce y graciosa sorpresa de Jesús, que servirá para uncir perpetuamente los corazones de todos los Operarios bajo el peso de la gratitud y de la fidelidad, atendidas las circunstancias de nuestra ínfima [pequeñez] en la actualidad, las alarmas que ha despertado, las dificultades que se han presentado y lo trascendental de la empresa, que hasta esto nos ha ocultado el Señor, pues a preverlo todo antes, tal vez hubiéramos desistido.
Nos vamos a comer.
Después de comer: don Vicente se ha comido hoy dos panecillos dos más que los otros días, a pesar de que ha dicho que nos preparemos para otra de san José, miscens gaudia fletibus.
Esta mañana ha llegado ya el marqués de Pidal, gracias a Jesús, pues Ory ya nada tendrá que <*5*> ver, y esperamos mucho de él, y que ha venido con Caparrós, canónigo de Madrid, amigo de Medina. No creo que Medina haya dicho nada; los de Claret lo han sabido por los del Vaticano, aunque éstos tal vez sin malicia.
Acabamos de recibir dos cartas: La de Elías con el anuncio de traslado de fiesta sacramental, y creo no deben hacerlo; tal vez la Virgen en su Patrocinio quiere dar el golpe, y además que no estaré listo para el tercer domingo, ni mucho más. No me muevo hasta tener atestados, etc. Para cuando yo vaya ya haremos otra fiesta de acción de gracias; ahora súplicas, y así, que honren a Jesús sacramentado, que yo aunque me esté aquí todo el invierno, si don Vicente me es fiel.
Otra carta de don Pedro; el pobre está deseoso, pero don Ignacio... sin que se lo resuelva su hermano no quiere, y sus poderes sabe Dios lo que tardarán, <*6*> y sin éstos no me atrevería ni tendré ánimo con el padre Martín, puesto que se le ofreció, y no quiero diga que hemos faltado. Conque ya veis si vamos despacio.
Elías no me dice el estado de los papeles de Barcelona, y estoy temblando si se extravían.
El miércoles viene el obispo de Segorbe y se aposenta (¡qué fatalidad!) en la casa de los de Claret, y está allí el de Almería. Sólo porque se llama español van allí, y todos, y mejor, vendrían a nuestra casa. Con todo iré a la estación por si puedo prevenirle. Del obispo de Orihuela hubiera obtenido atestado, y sólo porque estaba allí no quisimos ir.
También tengo carta de Adelino muy contento, pero nosotros como si no existieran allí. Aún no ha venido el atestado de Murcia, y eso que en telegrama lo esperaba ayer.
Voy muy de prisa y no puedo más. Guarden reserva, sobre todo esto.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escribo en esta fecha a don Rafael Cepeda para que haga resolver a don Ignacio.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 152, págs. 1-7
A Sor Francisca Vergés – 2 de noviembre de 1890
Sor Francisca Vergés. Purísima. Roma, 2 de noviembre.
Reverenda madre abadesa: Muy gaita es la suya, y casi veo que puedo estar aquí mucho tiempo, yendo la cosa con viento feliz. Por esto sin duda no deben decir bastantes cosas a la Madre Purísima cuando van tan despacio nuestros asuntos, pues de ahí nos van enviando las cosas a sorbos. <*2*>
No sé cuándo regresaré, aunque supongo no debe tardar ya. Nuestro asunto debe ir muy bien cuando nos va tan mal; es señal que Dios quiere amasonarlo mucho. Abandonos de las criaturas, celos, desprecios, desconfianzas, calumnias, todo ha llovido sobre los pobres Operarios. Hemos perdido a Condotti (gracias a Dios); nos despacharán de Montserrat (así sea), nos buscaremos un modestito Belén (amén) y allí vendrán los ángeles a entonar el Gloria in excelsis Deo. Conque, repito, que continúen apretando todas esas almas para que esto se arregle pronto, si no no habrá fervorinet el día de la Ascensión y ellas mismas se tendrán que decir el: Dejas, Pastor santo... tu grey... en este valle, etc. Por lo demás el papa contento, <*3*> pero está a ver lo que harán los Operarios, porque le han dicho tantas cosas contra ellos, que al pobre le ha entrado el temor de ellos. A nosotros nos hace reír todo esto, y si no fuera por mis pecados, aún me reiría más.
Supongo que ya habrá regresado lo pare vicariet. Es de las veces que he compadecido al pobre al pensar que estaba en las antesalas de Madrid. Bueno es que lo trasteen un poco. Poco a poco se hará un diplomático, que ya tiene condiciones naturales para ello. Los chicos buenos y bien, gracias a san Rafael. Aún no llevan el traje, pues Rampolla quiere uno y el embajador otro, y éste se va a enfadar. Todo son penas, y por esto suspendemos el hacerlo hasta que éste se desenfade; por lo demás <*4*> aquí buena vida y corriendo. Anteayer 30 visita al hermoso sepulcro de la simpática santa Catalina de Sena. Ayer a orar sobre los cuerpos de los santos Felipe y Santiago en sus ricos sepulcros de la suntuosa iglesia. Mañana 3 no hay clase e iremos a Santa Cruz de Jerusalén, y veremos expuesta la cruz, el clavo, etc. El día 5 veremos el cuerpo incorrupto de san Pío V. Conque, repito, buena vida, por culpa de las Puras que no saben engañar a la Madre Purísima, san José, san Miguel y san Antonio. Gracias a la tropa menuda por su felicitación y una bendición copiosa para todas y cada una de ellas que firman, aunque todas hacen casi la misma letra, y no sé si las ha enseñado un mismo maestro. Conque a Purificación que tenga les mans ben amples.
A la jovencita Patrocinio, que sí, sí, no, no se apure tanto no, no. A la pacífica Consuelo que <*5*> se cuide le estomaguet.
A la traviesa Anunciación Deus in adjutorium meum intende.
A Dolores, Chesus, Chesus baiga guay.
A Ma-da-le-ne-te que rece mucho. A Joaquina que no se fase grand. A Encarnación que no siga Mater dolorosa.
A Escolástica que guarde la pólvora del cored, que no se inflame.
A Manuela ñau, ñau, paret meu.
A la pícara Teresa, tu autem Domine miserere nobis.
A la buena Rosario que no ría tanto.
A la Asunción tot lo que falta.
A la gente grave les diría una cosita, pero prou, ni ya de broma que si la gente de aquí supiera que cuando trato a las Puritas de la calle de Moncada pierdo el estribo y soy otro, no lo creerían del padre Sol, y los míos me reñirían que pierdo <*6*> el tiempo, y no quieren que trate con monjas, y tienen razón.
Conque todo esto aquí entre nosotros, y que no sirva de distracción, sino de decir una cosita bien fervorosita a la Madre Purísima.
¿Qué hace sor Carmen? ¿Cómo está la enclenque Mariana? ¿Qué dice la veteranita Esperanza? ¿Cuántos lloros hace la An...? Pero prou, prou, si no aún gastaría más rato, y temo que Jesús ya se enfade, pues tengo delante un sin fin de papeles y asuntos, y Jesús sacramentado me va a hacer mala cara. Con todo no termino sin decir a mis madre vicaria, pobrecita Cinta, gaita Ramona y demás vivos y difuntos que me encomienden a Dios.
Tengo carta de Victoria. <*7*> ¡Pobrecita criatura!
A ti mare secula te bendice tu pare-abuelo
Manuel Domingo y Sol
Da la adjunta sin leer, y si contestan envíamela. No sé si me entenderéis.
[Nota: Esta carta es del 2 de mayo 1892. Se trata de una transcripción]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 153, págs. 1-4
A don Elías Ferreres – 6 de noviembre de 1890
Roma, 6 de noviembre.
Amadísimo don Elías: Escribí el 4. Ayer no escribí, y recibí la de Serrano con las noticias de usted sobre el nuevo envío de Almería, noticias de casa, presidencia de camareras, y ejercicios en Roquetas.
Casi fue mejor no escribir ayer, para darles noticias más últimas. El 4 por la noche pudimos tener la entrevista con Pidal acompañados de Caparrós. Expusimos el plan, y luego dijo que era muy solicitado el dichoso edificio; que primero hubo tratos con los agustinos y se deshizo; que Ory le había dicho que el padre Martín estaba primero convenido ya con los de Claret, y que ahora aquél se excusa con que tiene compromisos, y que Rampolla está interesado en esto; que además las religiosas inglesas de Santa Isabel lo quieren, y que la reina (de España) interviene, pero aunque mucho puede la reina, yo le diré que si el dueño no lo quiere que qué he de hacerle. Le dije que el padre Martín no quiere mujeres; sí, pero ellas dicen, contestó, que le cuidarían mejor. Resultado: que si el padre Martín estaba por nosotros, que bien, que dispusiéramos de él. Al decirle yo que por ser naciente nuestra Obra, necesitábamos el testimonio de algunos prelados, me dijo si conocíamos al de Segorbe; le dijimos que sí, y que conocía muy bien nuestra Obra, y <*2*> que había escrito por medio del lectoral que estaba dispuesto a todo; pero ya que él (el obispo) venía a Roma, habláramos con él. El marqués se alegró, no sabía que venía y dispuso que fuese a recibirle con el coche a la estación y se aposentaría en la embajada, de lo cual nos alegramos, pues él iba a parar a casa [de] los de Claret. Mas ayer fuimos a la estación, y ya había venido en el tren de las cinco de la mañana; el embajador fue a visitarle, y ya no quiso moverse de allí. Fuimos anoche nosotros. ¡Qué desencanto! Nos recibió muy amable, porque es muy sencillo; le explicamos toda la historia; mas con barbolls más o menos, comprendimos que estaba ya trabajado y enteradísimo el padre Balló, que es de Vich como él; nos dijo que la idea de colegio español siempre le había gustado; que el de Cádiz le escribió; que está ya iniciado aquel colegio; que otro de la misma índole ahora...; que si se pudieran unir las dos ideas; que, en fin, ya nos veríamos. No era el puntal de quien confiábamos en la embajada; no puedo decirles lo que me afectó, porque además comprendemos que están tan removidos los del padre Claret, que cada día sabemos noticias de nuevos manejos y de influencias. Es natural; la idea de colegio se impone; nosotros hemos levantado la caza con nuestros atestados y venias de los obispos que <*3*> ellos saben en parte, tal vez por el mismo obispo de Cádiz; fundada comprende la utilidad para su instituto; que la cuestión de edificio es lo principal, pues el envío de alumnos va viniendo poco a poco (como dejó decir el obispo de Segorbe); que es muy posible vengan rentas sobre el colegio que se funde, etc., y esto les tiene desasosegados; y son temibles atmósferas en el Vaticano sobre nuestra Obra, que no es legal todavía, ni siquiera canónica; que el padre Martín lo único que teme es eso de estar nuestra Obra hilvanada; todo en conjunto constituye un estado que no sólo me aflige, sino que quiere introducir la desconfianza y el entusiasmo en mi corazón. No soy hombre de lucha, y me repugnan las luchas, y con todo estamos en medio de un combate que me hace sufrir; tal vez Jesús quiere sólo humillarnos; y hacernos ver que hemos de obrar con pureza de intención y con la <*4*> sola confianza en él. En fin, cúmplase su voluntad dulcísima, y en lo que sea de su mayor gloria, si bien me parece que nuestra Obra con su gracia podría darla más fácilmente. Por lo demás nuestros pasos aquí se puede decir que están ultimados, y todo depende de los documentos y atestados.
Albiol, en carta de Albacete del 1, dice que envía a Madrid los documentos, y dice no se qué de usted [que] marcha para Valencia de un modo muy confuso; también se recibe carta de don Pedro, insistiendo en que vaya don Vicente. Ayer le escribí de un modo fuerte; pero como además de los cinco mil duros en el edificio hay un pagaré de tres mil de don Vicente, don Pedro y don Ignacio a favor de don Timoteo, no quiere don Ignacio ceder si no se pagan esos tres mil duros antes; de modo que temo no los obtengamos, los poderes, y se agrave nuestra situación. Si al menos vienen los de Tortosa, Orihuela y Murcia, veríamos si podríamos iniciar la cosa.
Hoy pienso escribir a Sanz y Forés, desahogándome sobre nuestra situación crítica.
No tenemos dinero, y aún no sé si nos dejarán aquí.
Debía preguntar dos o tres cosas a García, y no me acuerdo.
Afectos a todos.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 154, págs. 1-2
A don Andrés Serrano – 6 de noviembre de 1890
Roma, 6 de noviembre
Señor don Andrés Serrano
Mi amado Andrés: Ayer 5 recibí la hoja escrita la noche del 2. Veo las noticias que me da [de] Madrid y Mallorca y la que insinúa del padre Xercavins, pues no incluye su carta. Hoy escribo al obispo de Lérida por el asunto de un pectoral que escribió le comprara y le preguntaré por qué no se dijo nada de la peregrinación en Zaragoza.
Recibidas las breves ideas.
Respecto al asunto de Castellón, que como usted sabe siempre me ha preocupado, no me siento por lo mismo inclinado a exhibiciones públicas de su persona en este negocio. Con todo, como en este momento no puedo juzgar con conocimiento de lo que se trata, tal vez lo más acertado sería que se consultara al señor obispo, si conviene la velada que usted indica, y si puede usted tomar parte en ella, en caso que se le <*2*> invite o se vea usted comprometido.
En cuanto a las observaciones de su anterior sobre las dificultades de los chicos y su dirección, por muchas que usted prevea, aún son más. Pero no debe ser usted hombre de poca fe por que nisi credideris, non videbis gloriam Dei, y la mejor regla, y casi única son gemidos y suspiros por estas almas de máxima gloria de Dios, que han estado, están y estarán siempre desatendidas; por lo tanto debe ser un incentivo mayor a su celo, no sea que Jesús le rechace de apóstol de la juventud, si a ello le llama. Curre, ne alius accipiat coronam tuam.
Escribo con amarguras de corazón, pues esta noche pasada ha sido la más angustiosa de cuantas he tenido aquí. Nuestro asunto se va ennegreciendo, y Jesús quiere hacernos ver que todo y sólo puede venirnos de él cuanto obtengamos.
Nuestros pasos aquí están ultimados, y sólo depende de los dichosos poderes y de los atestados, y que es causa de que cada día aumente la atmósfera de manejos y noticias fatales.
Así, súplicas al Corazón de Jesús y santas promesas.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Envíeme enseguida tres ejemplares del impreso del sub-centro nuestro eucarístico, creo tiene Monfort, pues Caparrós es el director del centro de Madrid, y hemos de contestarle.
Don Vicente dice que se le hace a usted letra de Operario.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 155, pág. 1
A don Manuel Marzá – 16 de noviembre de 1890
Manuel Marzá. Roma, 16.
Querido Marzá: Estáis muy confusos. No sabemos si enviáis o no los poderes, aunque sea de un modo general. General o no, enviarlos, y del modo que se ha acordado por don Timoteo.
No sabemos si los de Murcia y Orihuela se envían también ahí o están enviados a Madrid, pues nada dice usted.
Estamos en continuas dudas y confusiones. Aquí paralizados, sin poder hacer nada.
Escriban hasta que todo esté listo.
Afectos a todos.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 156, págs. 1-4
A don Elías Ferreres – 16 de noviembre de 1890
Roma, domingo, 16 de noviembre. Señor don Elías Ferreres
Mi querido Elías: Ayer 12, sábado, escribí dos líneas a don José García a las doce del día, que es la hora propia de enviar nuestras cartas, y le escribí al mismo los dos días anteriores a la misma hora, y luego a las 2 recibí la suya del 11 y la de Osuna del 12.
En la suya me dice que recibieron las mías del 6 y del 8, creo que no tienen toda la culpa los correos, sino las horas de echarlas al correo. Aquí hay cuatro correos. Si las echamos a las 12 llegan a ustedes en menos de tres días. Si las echamos por la noche o a otra hora o van por el carril del norte de España o por otros, y es la causa del desvío.
Si ustedes las echan en el exprés nos llegan aquí [a] las 10 de la mañana, y tenemos tiempo de contestarlas a las 12. Si las echan por la noche llegan a las dos de la tarde, si es que ahí nos las incluyen en el correo en el tren de Valencia, que entonces da la vuelta por Madrid.
Como decía ayer sábado a García, acababa de recibir a las 10 carta de Ángeles que sin duda a diferencia de las de ustedes la habría echado en el exprés, <*2*> y en ella me participaba, aunque en confuso, lo de Serrano. Al recibir la suya del 11, en que me dice que aquel día sería la vista en Castellón, que el padre Bartoli predicaría en las fiesta, y Aguiló la misa, etc.
En la de Osuna el 12 veo más noticias sobre lo de Castellón; con todo no estoy tranquilo aún.
Diga que cuando escriban manifiesten el contenido principal de las mías, pues eso de recibida la suya, y muchas veces sin hablar del objeto, no sabemos a cuál se refiere.
Hoy tenemos carta de Marzá del 13, y dice que el 14 saldrían los poderes directamente a Roma con la sola firma del cónsul italiano de allí, y que basta. Haga Jesús que sea así. No dice si lo hacen así también con los poderes de Orihuela y Murcia, pues estamos a oscuras y escriben de tal modo y tan confuso ellos, que porque ellos saben lo que han hecho ya lo sabemos nosotros del mismo modo. De Madrid sin ninguna noticia, y tal vez tengan detenidos los poderes de ustedes por aguardar los restantes. Es decir, que estamos en una Babel, que ya no nos entendemos.
Va la adjunta para García, el cual me ha telegrafiado, y cuyo telegrama he recibido hoy a las 6 de la <*3*> mañana en trinitarios. Si García no estuviese ahí, y estuviese en Benicarló, en este caso, o no le envíe la carta, o si la envía, debe enviarla a una persona de confianza de Benicarló para que la entregue a manos de García si está allí, y si no que la devuelvan ahí sin abrirla, si García hubiese regresado ya de allí, pues sentiría se leyese.
Váyanos diciendo de Serrano. Acabamos de venir de ver al padre Martín, que no le hemos encontrado en casa, y nos hemos alegrado, pues nos da vergüenza el ir sin poderle manifestar ni un poder ni un atestado.
A don Francisco que tome esta por propia, y que he agradecido mucho las noticias que me da y la que incluye de Serrano. Que don Vicente algo más tranquilo, porque le dice Marzá que aún no están anunciadas las clases. Yo afectado por lo de la abadesa de <*4*> Benicarló.
Según la carta de don Pedro que, dentro de la de Marzá, se ha recibido parece que van a vender el papel que Marzá se llevó sólo para que sirviese de garantía. Hoy escribo a don Pedro que no lo vendan hasta que nosotros vayamos.
En fin... una Babel, y parece imposible ese desorden y falta de inteligencia y expresión. Además no se han acordado en Valencia de cómo se habían de redactar los poderes, y lo han hecho de un modo general.
A estas horas estarán en la misa o procesión. ¡Qué Jesús sacramentado nos bendiga todos!
Suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Vaya algún ratito a casa de su rialleta, les contentará y engañará.
Afectos al tío de mosén José, si está ahí todavía.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 157, págs. 1-2
A don José García – 19 de noviembre de 1890
Roma. Señor don José García, etc.
Mis amados en Jesús: Ayer 18, puse dos líneas diciendo: Lo del recibo de los telegramas, etc.
A las dos de la tarde recibimos carta de Marzá de que el día anterior a su carta habían venido ya los poderes, y estos nosotros no los habíamos recibido. Al fin, hoy 19, los tenemos ya, mas anoche a las 10 la patrona nos dio un aviso que 30 horas tenían en casa, de la administración, y don Vicente no quiso aguardar a las 10 de la noche, fue a la administración y pudo sacar los poderes de Valencia, ¡llegados antes que todos los otros! ¡Y con ocho días! Don Vicente más animado. El padre Martín ratificado, pero... eso del atestado de Valencia... porque el obispo de Segorbe es fácil me ponga a intriguillas, y... es preciso que ustedes redoblen las influencias de Pidal <*2*> y Benomar, etc. Nos tiene asustados dicho padre Martín.
Además no viene el atestado de Burgos y de Toledo y Madrid.
En fin, oraciones.
La visita que suele venir a las dos de la tarde, veremos lo que dice. Supongo habréis activado lo del dinero, pues la patrona ya nos ha dado una segunda receta, y he de pagar 20 duros por don Eusebio Tejedor, que se nos ha portado muy bien, y ha arrancado el atestado de Teruel que esperamos, y ha escrito a Lugo y Palencia por nosotros, etc.
Hoy escribo a sor Victoria.
Ayer Liñán, el director de el “Basco”, me besó la mano.
Hemos recibido la revista “El Congregante”. Leí lo principal de Castellón en el “Siglo futuro”. Veré si mañana leeré lo que haya venido después.
Hasta mañana. Vengan noticias.
Vuestro
Manuel Domingo y Sol
19. José: Ve tú mismo a llevar la adjunta a Maseta en un sobre. Si puedes léesela tú mismo, y según como veas aconséjala que aguarde a mí por todo lo que convenga.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 158, págs. 1-2
A don José García, etc. – 20 de noviembre de 1890
Roma, jueves, 20, fiesta de san Félix de Valois, patriarca de los trinitarios.
Mis amadísimos en Jesús: Ayer escribí, y sin recibir carta vuestra; y esta mañana tampoco; tal vez venga a las 2; no obstante, aunque no lo merezcan van dos líneas, que uno se distrae algo al menos.
Esta mañana aguardábamos poderes de Madrid, según el telegrama, y no han venido; tal vez vengan también a la tarde. De Madrid, Burgos y Toledo nada. Bendito sea Jesús.
Ayer tarde fuimos a la bendición pobrecita que se dio con el Sacramento en trinitarios, por el santo fundador, y la di yo. Letanías y bendición. Hoy ha cantado la misa don Vicente con su voz de bajo; no había en la Iglesia más que nosotros. Luego el chocolate y estampa. El padre Martín restregándonos por las narices continuamente la lástima y el mal papel de no poder presentar al papa el atestado de su amigo el de Valencia <*2*> que es donde tenemos colegio, y esa actitud hostil de él, etc. No hay visita que no nos lo repita. Al fin, le hemos dicho que el rector le ha predispuesto, que es algo raro, y ha dicho que antes era un ángel, que tal vez ahora con la edad se ha hecho raro, pero... que él ya le escribirá, pero ¿dónde voy yo a escribirle?
En fin, que Jesús nos quiere para mirra. Él quiere poner que si la congregación o Hermandad desapareciera, se incautarían del edificio los arzobispos de N. N., y como excluye él al de Valencia, pues manifestándose hostil no le parece bien.
¿Qué más? Casi no lo sé, pues vivimos en la inanición, y eso hace que no tenga ánimos de trabajar en cosas que debía, pues como cada día nos pensamos que es el que ya nos vendría todo para dar el golpe, eso mismo no nos deja emprender nada. Don Vicente más tranquilo. Pues Marzá es un héroe que le anima a que no lleve prisa en todas sus cartas.
Vuestro
Manuel Domingo y Sol
Escriban, que nada sé de ahí. Ayer se pudo dispensar, porque correspondía la carta del domingo que fue su fiesta de ahí.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 159, págs. 1-4
A don José García – 22 de noviembre de 1890
Roma, sábado 22, santa Cecilia. Cantantibus organis, pero no aún los nuestros.
Querido José: Ayer le escribí, 21. Por la mañana recibí la de don Elías del 18, y por la tarde a las 2 una tuya también del 18, y una de Castellote.
La de Elías nutrida de noticias, dice que recibieron todas las mías del 12 y 14. Bien por la fiesta, pero no me dice Elías que Pallarés y Sol asistieron a la comida.
Siento y me contrista la sequía de ahí. No sabía que estuviese así el país. No he podido ver el “Siglo futuro”, si trae nuevas cartas de Castellón.
Dios dé constancia a don Marcelino Samper para confesar colegiales.
Respecto del contenido de la tuya. Si las cosas pudiesen hacerse dos veces, de otro modo hubiera ido la cosa, y se habría hecho como pensabas, y sobre todo haber ido al congreso de Zaragoza. Mas es tarde ya.
Veré a mosén Alliata. Supongo habrás recibido la mía para Maseta García y se la habrás leído tú.
Escribe a los de Tirig y San Jorge que si pueden se aguar- <*2*>den, y si no envíales reglamento y que empiecen, a condición de que vaya a instalarlo prácticamente Salomón o don Antonio Roig u otro práctico, y que le paguen el viaje.
Voy ahora aquí. Anteayer, 20, día de san Félix, al ir a dar la bendición a nuestra Trinidad recibimos al... fin los poderes de Madrid, de Tortosa, Orihuela y Murcia, y subimos a dejarlos al padre Martín, que los encerró muy encerraditos. Los de Tortosa creo eran los mejor redactados y combinados, pues en Murcia había un putpurri, aunque los leí deprisa en la misma sacristía, donde me constipé leyéndolos, y lo estoy todavía. Ayer no fuimos a ver al padre Martín. 1.º para que tuviese tiempo de leerlos, y 2.º por aguardar los atestados de Madrid y Toledo. En cuanto a Madrid, recibimos la carta de Castellote que no tiene sustancia, y nos dejó patitiesos; “que fue al obispo, que le habló en favor de la Obra, que no ha visto a Vico, que no espera obtener fácilmente ni se atreve a una recomendación por escrito, etc.”. Yo lo estropeé de no escribir directamente al obispo, o mejor a Sanahúja, que es el más fiel.
En cuanto a Burgos telegrafié a Metola, pidiéndole telegrafiara preguntando al arzobispo si podemos esperar atestado. Hace dos días, y no hay <*3*> telegrama. En cuanto a Toledo, don Benito no ha escrito. Si a las 2 no viene carta de él le telegrafiaré, para que telegrafíe a Toledo si podemos confiarlo, si no diremos al padre Martín que... o se contente con estos atestados que tiene, y vaya al papa, o que hagamos el contrato privado en la embajada española, y dejando poderes allí a Caparrós y a otro para el contrato oficial con el gobierno y registros italianos, y entre tanto le enviaremos de España los atestados que podamos, y él entonces que se lo arregle sólo con el papa y demás. Esta tarde o mañana, pues, creemos se hará una resolución. Si él dice que irá al papa y que nos presentará a nosotros, entonces sí que podría ser fácil que se retardase la cosa, algunos días, pues las audiencias tardan a veces.
Ayer visitamos 2.ª vez al obispo de Segorbe que, gracias a Dios, se marcha el lunes; estaba menos displicente. Dijo se alegraría de lo nuestro para los pobres, y que los otros tuviesen los ricos que quisieran ir allí. Que así lo dijo a la embajada; que si más adelante el gobierno daba a los otros Monserrat, entonces serían ya dos colegios regulares; que iría a ver al padre Martín. Al fin le dije que esperábamos que él haría por nosotros lo que pudiera, etc. <*4*>
Quedé contento, porque al menos se ve que desvían los ojos ya de trinitarios para ponerlos en Montserrat, ¡pobrecitos! Lo que falta saber si en el Vaticano han dejado ninguna semilla desfavorable para nosotros.
He aquí, pues, nuestra situación, que pronto escribiré cuando se verificará la crisis. Entretanto, pues, orar.
Aguardo los 200 duros, que nos vendrán justitos.
Di a las Puras que tengan paciencia y que oren. También recibí esquela de las Claras; no tengo humor de contestar todavía hasta que tengamos hecho al menos el contrato o promesa de contrato. La falta del atestado de Valencia nos pone ante el padre Martín como ratas ante el gato. Al no ser esto, iríamos ya con soltura, pues es un hombre intimidable; sólo es formal aunque terco.
He tenido esta mañanita una conferencia con Medina, constándome 50 minutos de paseo, para ir a su casa, y me ha dicho que no temamos y que enseguida apenas esté la cosa arreglada, uno de los nuestros aquí con un par de chicos, aunque no tuviesen que ganar curso. Hoy hablaré a Caparrós. No habéis enviado ejemplar del sub-centro y lo he pedido dos veces ya. Afectos a todos.
Vuestro
Manuel Domingo y Sol
Don Vicente anoche desficioso otra vez. Fortuna que luego cuando me veo apurado, él me anima. Dice que si he de hacer una vuelta por España, que no le haga ir a él ya, que ya ha hecho bastante.
Ayer fuimos a las vísperas de santa Cecilia. Cantan demasiado bien aquí. Si tuviéramos dinero compraríamos cosas para los músicos. Ya tenemos algo, y entre ello “el femeter”.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 160, págs. 1-2
A don Elías Ferreres – 23 de noviembre de 1890
Roma, 23. Domingo, 12 del día.
Querido Elías: Ayer 22, sábado, les escribí poniendo el sobre a usted, y les decía que hoy iríamos a dar la definitiva al padre Martín. Venimos... y no irá a comer, que come fuera... en casa Sevilla. Iremos a la noche, si bien a la noche no estoy tanto de filis, y él recibe visitas. Veremos.
Como usted envió la suya del 19, terminada el 20, en el exprés la hemos recibido sin falta a las 10 ½ de esta mañana, domingo, con la letra de las mil liras que iremos a cobrar mañana, y con la cartita del señor obispo tan grata, en la cual se queja de que ve poco a ustedes, y por esto recibe tarde las noticias. Veré si mañana podré contestar con algo bueno.
¿Todos esos curas están en el colegio? ¡Pobre Elías! Si García no está ahí permanente, pues ¿quién los obsequiará?
Ayer a las cuatro de la tarde telegrafié a Sanz y Forés: “Suplico telegrafíe Toledo si podemos confiar atestado; lo restante preparado; contestación pagada. Sol”. A <*2*> las 7 de esta mañana he recibido la contestación: “Ayer repetí carta Toledo”. Arzobispo.
Conque estamos a oscuras, y no ha hecho don Benito lo que le suplicaba de telegrafiar por saber a qué atenernos. De Burgos Metola no ha contestado; del atestado de Madrid nada.
Conque así estamos.
También tengo un volantito de Benjamín que siempre escribe en volantes gastándose un real, y dice que van a abrir las clases y no podría ir él a Valencia. Con todo, escriban a Marzá, y que si se necesita otro allí, telegrafíe a Benjamín que vaya. Ya digo si hay necesidad.
Conque hasta mañana, si Jesús quiere.
Vuestro
Manuel Domingo y Sol
Ponga un sobre a la adjunta para mi hermana María.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 161, págs. 1-4
A don José García – 25 de noviembre de 1890
Roma, 25, martes. Fiesta de santa Catalina, mártir.
Mis, mis: Ayer lunes no escribí, y ustedes sin duda aguardarán carta del resultado. Pues... no hubo porque fuimos al padre Martín a intimarle nuestros deseos, y... se alegró de que le lleváramos el atestado de Teruel, y ¡si tuviéramos tres metropolitanos! Y... ya verán... “El papa en su carta me dijo que podía yo trasformar contando con quienes debo; yo ya entendí lo que esto significaba, y por esto si voy allí con once o doce atestados... por esto, pues, dejen que vengan los de Toledo y alguno otro”.
Bien, bien, padre; pero si a usted parece que esto es tan indispensable, dejaremos aquí poderes, y desde España enviaremos cuantos atestados quiera. “No, no; que no conviene; luego haremos el documento privado en la embajada, y luego la minuta para el contrato ante el gobierno, y entonces sí se podrán marchar. Con todo, aun después no conviene, porque esos embajadores conviene que vean que ustedes están aquí, y que están sólo por esto, etc., y conviene que se les pongan influencias altas, etc.”.
Pues bien, si eso ha de durar, don Vi- <*2*>cente lleva prisa, podría irse él, y que viniera aquí otro de los nuestros. “No, no que ustedes están al hilo de la cosa, y no conviene, ya, ya luego veremos”. “Anteayer, dijo, vino el obispo de Segorbe a verme; y alabó el pensamiento. Me preguntó por los tortosinos si estarían días, y le dije que sí; estuvo poco el obispo porque vino en esto el cardenal Bianchi a verme, etc.”.
Salimos contentos porque echó pestes contra los del padre Claret, que no buscan más que su negocio, según dijo, y además porque presumimos que llamó a Bianchi para esto, y sin duda se lo habrá aprobado, pues el padre Martín parece que disfruta más cada día, y el día que recibe un atestado tiene un gran gozo, que se trasluce a pesar de su gravedad. De modo que está por nosotros.
Fuimos enseguida a Sevilla para pedirle que le obligue al padre Martín a apresurarlo, y prometió que examinaría los poderes, pues aún no había podido hacerlo, y que mañana (hoy) iría al padre Martín.
En vista de que Metola no nos contestó, ayer a las 4 telegrafiamos al arzobispo de Burgos, diciéndole: “Suplicamos digne telegrafiarnos si podemos confiar atestado pedido. Sol”. A las ocho de la noche contestó, y lo hemos recibido a las 7 de la mañana. Recibirán atestado. Secretario arzobispo. Hemos ido a enseñarlo enseguida al <*3*> padre Martín. Veremos si llega a venir el de Toledo, y hoy me gastaré 11 pesetas más telegrafiando a Madrid. A haberlo sabido más pronto, el nuevo de Menorca, el capitular de Ibiza y el obispo de Astorga, etc., tal vez hubieran contestado, pero no queremos escribir más.
Anoche porque llovía y don Vicente no quería salir, fui solo a ver al Rdmo. padre Llevaneras, con el pretexto de preguntarle a nombre de la abadesa de Vinaroz y... tuve una agradabilísima entrevista. Es hombre de mucho talento y, al decirle en general el objeto de nuestro viaje, levantó las manos al cielo. Me dijo que se alegraba más que si fuese una obra propia suya. Que el papa estaba contristado por el desaire que le dieron los obispos españoles; que el papa estaba dispuesto a enviar legados para esa obra. Que hay una gran preocupación en los obispos españoles de que se estudia más teología en España, que no es así, y sobre todo el derecho canónico se aprende aquí más en un año que en tres en España, y que en España no se sabe de esto. Que... era verdad que el obispo de Santander lo echó a perder; y que los del padre Claret no son para esto por su mistisez, que allí tienen <*4*> los chicos como en un convento y están descontentos; que ellos no fundaron colegio, sino su procura, y los chicos les sirven sólo para negocio suyo, etc., etc. Con esto, me manifesté y conté la historia de nuestras contradicciones, y no le extrañó en nada. Le dije lo del atestado de Valencia y actitud del cardenal, y me dijo que dijese al padre Martín que mejor que no venga atestado de allí, porque es... un.... Que Rampolla, Simeoni y Bianchi apenas lo sepan nos recibirán con los brazos abiertos. Se ofreció para todo.
Salí complacidísimo, y al contarlo a don Vicente se volvió a entonar su corazón. Fortuna que todas estas noticias le entonan pronto, que si no... no le aguantaba.
Ayer tarde recibí la de García, algo nutrida de noticias, de fecha del 21, pero dice que aquel día no recibieron la mía.
Bien por las tandas de sacerdotes y seculares, y ordenandos. Siento lo de la enfermedad de la madre de sor Purificación. Benísimo por lo de Aquilella. A Miralles que le den para siempre la cuchara en el Desierto. Osuna que aguarde para los excusados el modelo que le traeremos. Adelante con los casamientos. Esta tarde escribiré a Serrano. Ayer vino a visitarnos Alliata, y veré si estos días escribo al señor obispo. Saluda al notario Llopis y felicítale en mi nombre.
Ya veis que no podéis quejaros.
Nada me dices de Foguet. Persuádele de ordenarse aquí, Roma, y estudiar en nuestro colegio después de ordenado [un] par de años de cánones y lenguas.
Va la adjunta para el señor don Pascual. Ocúpenle en alguna cosa de listas, o administración, o cartas a los curas, o envío de hojitas, etc., para que no se fastidie. Para Roma vendría muy bien.
Vuestro
Manuel Domingo y Sol
Hasta la tarde otra de larga.
Pon la adjunta de Artemio en un sobre cerrado y enviádsela.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 162, págs. 1-2
A don Felipe Tena – 1 de diciembre de 1890
Roma, 1 de diciembre. Don Felipe Tena
Mi Felipe: Recibo tu esquelita fechada en la habitación del colegio.
No hiciste bien en no repetir una apuntadita al prelado. Con todo guardémoslo para Navidad, o sea, para la importante reunión general con las tres o cuatro florecillas nuevas, y en la que será tu consagración para el año de probación.
Nuestros asuntos aquí a paso de tortuga. En cambio todo son señales de que Jesús lo quiere. No puedes figurarte el afecto que ha producido aquí en los institutos españoles que lo han sabido. Todos aseguran felicísimamente si logramos realizar la Obra. Cada día veo nuevos horizontes para la importancia de nuestra empresa si se logra. El papa está interesadísimo en un colegio español que pueda desarrollarse. Si Jesús nos da el edificio, confío, y con fundamento, sacarle muchos miles de liras, pues más de una vez manifestó a los obispos españoles su decidido propósito de apoyarlo. <*2*>
La idea de colegio en Roma, y en particular el de España es su pensamiento fijo, y sólo nuestra Obra podrá llenar este vacío. El otro colegio español (o su figura) no tiene crédito ninguno, y esto nos favorece, si logramos vencer las dificultades, y sobre todo que se desarrolle; y en cuanto a esto tengo tanta fe, que he prometido cien alumnos antes de tres o cuatro años. Conque ante Jesús sacramentado no dejes este negocio, y que pueda para Navidad estar por ahí ya, pues el padre Martín me amenaza que no será, y ello sí que lo confío.
Don Vicente el pacientísimo está tranquilo y hasta contento con la esperanza que vamos teniendo.
Afectos a mi respetable cura, al cual traeré un plato para la ceniza de sus cigarros.
Te bendice y te abraza tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 163, págs. 1-2
A la Madre abadesa de la Purísima – 1 diciembre de 1890
Madre Abadesa de la Purísima (del convento de Tortosa)
Mi estimada en Jesús: ¿Qué hacen esas almitas que nos tienen aquí desterrados? ¿Cómo permiten que Jesús nos envíe tantas tribulaciones?
Nosotros aquí, y mi pobre Mercedes fallecida; tal vez era la víctima que Jesús quería para el logro de nuestra Obra aquí, y me ha hecho a mí participante de la pena de [no] poder recibir su último suspiro.
Y la Madre Purísima se acerca. Y no podré dirigir mi fervorinet que hace veintisiete años dedico a mis escondidas Puras, y, y, y.
Que no olviden en ese día al menos nuestro negocio, que yo desde aquí ¡cuántas cosas la diré!
Que los chicos vayan a obsequiar a la Madre Purísima en todo cuanto ustedes necesiten. Mucho les diría, pero hasta que no pueda decirles ya que todo está hecho, no quiero <*2*> escribir. Conque mis almitas pequeñitas que aprieten a la Madre Purísima, y las madres graves que no vayan rezagadas a ellas.
¿Y Joaquina? ¿Y, y, y? No olvida a ninguna su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
1.º de diciembre
Conque feliz día de la Madre Purísima, que no puedo más que voy deprisa.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 164, págs. 1-4
A don José García – 7 diciembre de 1890
Roma, víspera de la Purísima. Don José García
Querido José: Ayer sábado no escribí por lo que diré después; pero escribí el viernes y jueves, etc. La tuya se recibió ayer tarde sábado, y veo que está algo nutrida de noticias que nos entretuvo casi tres cuartos de recreo, pues como no tenemos otra distracción cada noticia es comentada. Voy a ella.
Temo que el pago de 50 céntimos habrá sido encargo del gobierno italiano, pues nunca nos había sucedido.
Procura continuar con el luego, luego a los de ahí; a mi hermana creo debías ir con más frecuencia, y con un par de bromitas se irá alimentando.
¿Comprendiste interés en el cura de Roquetas al preguntar por mi regreso? Dímelo. A Domingo Grego tal vez le escriba estos días. No sé cuál es el Francisco Grego de los ejercicios.
Suspende lo de la cocina económica para nuestra cocina, que ya sabes no tengo fe, y tenemos una que nos la dan.
Me sorprende que vengan 40 ejercitantes seglares. Supongo no haré falta para obsequiarlos y convertirlos en apóstoles nuestros.
La carta de Foguet no ha llegado. Sin duda <*2*> encima de su mesa la conservará guardada para cuando yo vaya. Además no diciéndome tú nada, supongo que irá por sus espacios espirituales y nada prácticos y concretos. La lengua árabe le aguarda aquí un año; respecto a la candidatura, no sé qué decir. Si supiera ser diputado, siendo sacerdote... aún, aún.
Siento lo de don Juan Cardona. Hoy le he aplicado una indulgencia. Supongo no se habrá acordado del colegio. Al menos podamos tener celebración para Murcia y Orihuela.
Mañana te enviaré dos líneas para Alba, al cual no escribí porque tú la manifestaste tarde la suya. Siento acuda el señor Climent sin tener el terreno preparado y seguro. Elías que ore al santo Ángel de la diócesis y de España para que nos lo dé, y si no que se haga Operario. Extraño no suene Juan Sol como opositor.
Creo que si tenían otro cocinero de confianza debía prescindirse de Marcelino, ya que lo recusó, y conviene que lo desee más.
Hasta la aquí la tuya.
Ayer fuimos al padre Martín con las copias de las bases. Nos dijo que el día anterior había enviado al papa la nota o minuta para su aprobación, por conducto de su secretario particular. Veremos si hoy o mañana sabemos el resultado.
También nos leyó la minuta que debe presentarse al consejo de Estado para la fundación de colegio español. De modo que <*3*> si hoy o mañana sabíamos seguro lo del papa, es fácil que se presente ya al gobierno las bases del colegio.
Ayer después de afeitarme y ponerme polvos en la cara fuimos a ver a la condesa de Benomar, que hace poco ha llegado a Roma. No la vimos porque el conde nos dijo que iban a comer, y que como era ayuno, y eran las 12 y ½ que ya la veríamos otro día. Nos preguntó el conde por nuestro asunto, y le dije que aún no había llegado el momento de que él rompiera lanzas con el gobierno italiano. Me dijo que confiaba que no llegaría este caso, y que se arreglaría un conflicto.
No enseñéis las bases a Valencia, porque como su redacción violenta no satisface bastante, tal vez no ilusionen bastante a don Ignacio y don Pedro Aparisi. Así, déjalo estar.
Si Serrano ha entrado en ejercicios <*4*> lee la adjunta de él, y sal a hablarle y resolver sobre su misa. Yo confío poder ir por Navidad y tengo preparado a José Caparrós para que se quede aquí al frente del asunto, y ver si así engaño al padre Martín para que nos deje ir, siquiera 15 días, aunque haya de volver. Por lo tanto escribiré todos los días para avisar oportunamente lo que haya, pues de hoy al 15 confío la resolución.
Afectos a don Francisco y don Elías, y al primo de éste si va ahí.
Vuestro en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Según veo el no haber recibido aún el Congregante de noviembre me hace sospechar que no saldría tampoco el de diciembre a su tiempo, para estar libres en el retiro, y empezar el año nuevo con más orden.
El miércoles iré a Rampolla, y preguntaré sobre la mente del papa respecto a la época de la peregrinación.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 165, págs. 1-2
A don José García – 11 de diciembre de 1890
Roma 11. Don José García
Querido José: Anteayer 9 recibí la tuya del 6, bastante llena y no sé por qué ha [de] costarte tanto llenar las planas, cuando los menos detalles de ahí, en lo religioso, moral, místico, escolar, civil, eclesiástico, higiénico, político, etc., nos es interesante.
No es extraño el retardo del correo algún día, pues sin duda el echar la carta media hora más tarde, hace que salga en otro correo que va por Irún, y de aquí todo trabucado. Lo mismo ha sucedido alguna vez con las vuestras.
Gracias a Dios por la lluvia. Ya habíamos empezado una novena al santo Ángel de España.
A pesar de mis propósitos en las últimas oposiciones de no tomar jamás interés, ya vuelvo a padecer. Creo que tiene esto por raíz el interés de la gloria de Dios, y bien de esa pobre ciudad; pero se mezcla quizás el natural más de lo que debía, sobre todo estando por medio el imprescindible.
Continúa visitando a Tomasa; si voy yo <*2*> pronto, la aconsejaré que lo consulte con don Juan Corominas, que es de su absoluta confianza, sin dejar de indicarle mi parecer. Así, con reserva, y como cosa tuya, y dile que aguarde por si yo podía indicarle algo que le conviniese.
¿Aún vive por ahí el francés? Ya podéis empezar a preparar una plaza de colegial josefino al otro que volverá y le admitirán a la matrícula y... será capellán; y todo esto habrá sido una comedia para romper los compromisos con la junta. Dímelo siempre todo.
Ya le dije que si urge lo de las Velas nocturnas que hagan una solicitud al director diocesano de la Adoración nocturna, y envía contestación tuya en oficio, o al margen de la solicitud diciendo: en vista de exposición y conforme a las facultades concedidas por este obispo consignadas en el boletín de 10 de marzo de 18... se autoriza el establecimiento de la Vela nocturna en esa parroquia, bajo la dirección del reverendo cura párroco, debiéndose atener a las prescripciones de este sub-centro diocesano. (Con esto bastará sin necesidad de que lo firme el señor obispo, pues estamos autorizados). Envíales ejemplares del sub-centro. Que procuren que vaya un velando de Ulldecona o Benicarló a iniciarlo.
Dime cosas. Entretén a los de casa con las esperanzas.
Los de Santi quaranta nos han comprometido con la noticia adjunta, cuando aún el papa no sabe nada.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 166, págs. 1-2
A don Elías Ferreres – 11 de diciembre de 1890
Roma, 11. San Dámaso español. Señor don Elías Ferreres
Mi amado Elías: Anteayer martes, 9, escribí a usted, Osuna y García, Alba, etc., y por la tarde recibí carta de don José García con varias noticias de interés. Ayer 10, no escribí yo porque no tuve humor, y luego por la tarde recibí la tuya del 7 domingo por la noche. Es usted el más fiel corresponsal y buen cronista, que en pocas líneas nos da bastantes noticias, cada una de las cuales, aunque a ustedes parezcan insignificantes, nos sirven para un ratito de expansión y de comentarios, y nos habla de los 25 duros de Vistabella, regreso del obispo, oposiciones, camareras, viruela, etc.
Ayer fuimos al padre Martín a enseñarle la tarjeta y recomendaciones del obispo de Cádiz..., y nada sabía aún del resultado del permiso del Vaticano (por esto no escribí). Hoy <*2*> hemos vuelto... y aún nada sabe. Que Jesús nos dé paciencia, y la Virgen nos bendiga.
Ayer tarde fuimos a la iglesia de nuestra Señora de Loreto; oímos y entendimos todo el sermón de un padre jesuita, y luego la función que consistió en un Ave Maris Stella y letanías de la Virgen; con esto hora y media.
¿Ya reza por las oposiciones? Es en parte una gracia que Dios me ha hecho el no estar ahí para no experimentar los berrinches de la otra vez.
Conque aquí estamos, y veré si mañana puedo decirles algo bueno. Ahora Pidal se ha ido a París hasta el 20.
Vaya alguna vez a casa a engañarlos santamente.
¿Conque se libró de camareras? ¡Tanto que ellas deseaban ver otra vez a don Elías!
Afectos a todos. Por aquí después de una temporada de tiempo primaveral empieza a dejarse sentir frío.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Son las 11, y no hay carta vuestra. Afectos al reverendo Alba, y un saludo a Sales y Ferrer.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 167, págs. 1-2
A don José García – 12 de diciembre de 1890
Roma, 12 diciembre. Señor don José García
Querido José: Escribo sin que los merezcáis. Ayer escribí a Elías, y no recibimos ninguna de vosotros. Es verdad que correspondía al día de la Purísima, y no estaríais para eso. Pero esta mañana no ha venido la que corresponde al día 9. Veremos si viene a la tarde.
Aún no ha contestado monseñor Mascolini. Por lo tanto nada sabemos de la licencia del papa. Tal vez lo sabremos mañana, y escribiremos.
Enviad enseguida a Valencia por correo como impresos o por paquete en carril 500 ejemplares por ahora de la “Ofrenda a San Luis” para que las repartan a los chicos del colegio antes de marcharse a vacaciones, <*2*> pues don Vicente les escribe que las recibirán, y les da instrucciones.
También podéis enviar 200 a Orihuela, pues hoy les escribo yo.
(Con reserva: No me has dicho si dijiste a mosén Ventura aquello del sentimiento, pues deseo escribirle y reparo por esto).
No quisiera dijerais todo lo que pongo en las cartas, pues recibo hoy una en que ya se sabe que tal vez iré por Navidad, para volver después.
Don Vicente animoso y burlándose de las mis prisas, pero dice que me dejará luego... solo.
Ayer tuve la adjunta. Guárdamela.
Afectos a todos. Mañana más.
Tuyo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 168, pág. 1
A don Felipe Tena – 19 de diciembre de 1890
Roma, 19 diciembre. Señor don Felipe Tena
Mi querido Felipe: Ayer escribí a Vinaroz, y con la agitación de estos días olvidé ponerte dos líneas para decirte que salimos para España mañana y, por lo tanto, que estés preparado para acudir a nuestra reunión los últimos días de este mes, en Tortosa, o más probablemente en Valencia. Volveré a escribirte desde Tortosa.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 169, págs. 1-2
Del Cardenal Sanz y Forés – 21 de diciembre de 1890
De Sevilla
Don Manuel Domingo y Sol
Sevilla, 21 de diciembre de 1890.
Querido: Que el divino Niño le aliente, le consuele y le abra caminos anchos para su gloria. Felices y santas pascuas, y año nuevo.
Haga el favor de felicitarlas al reverendísimo padre Martín, cuya carta recibí agradeciendo sus buenos deseos. Ánimo, y Dios hará la suya.
Monseñor Vico me escribió confiando, y me preguntó en qué términos puse mi atestado, para decírselo al señor obispo de Madrid. Acaso lo haya puesto éste y enviado a esa.
Si no le viene mal, porque debe estar muy pobre, cuando vea a monseñor de la Chiesa, pídale la suma de lo que debo enviarle <*2*> por unos encarguitos, y abónesela. Después se la remitiré a usted en Tortosa, o donde quiera.
Afectísimo y siempre in Corde Jesu.
Benito, arzobispo de Sevilla
[Esta carta es una copia escrita por el mismo Don Manuel]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 170, págs. 1-2
A don Felipe Tena – 24 de diciembre de 1890
Señor don Felipe Tena
Mi Felipe: Llegué ayer a mediodía.
El 28 a las 6 de la tarde empezará nuestra reunión en Valencia. Vea usted si puede salir el sábado que es el día que yo saldré, y si no el domingo mismo. El señor cura ya se lo podrá combinar en su ausencia.
Estoy atareadísimo, y ayer ni hoy no me han dejado un momento para mí, para preparar lo conveniente.
Felicísimas pascuas y miles de cosas a mi amadísimo cura.
El señor obispo muy contento al contarle hoy el curso del asunto y sus variados episodios.
Tuyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, víspera de Navidad.
Vendrán <*2*> a Valencia dos seminaristas conocidos.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 171, págs. 1-2
Al padre Antonio Martín Bienes – 31 de diciembre de 1890
En la ciudad de Valencia, a 31 de diciembre de 1890, reunidos...
Reverendo padre Antonio Martín Bienes
Reunidos todos los Operarios diocesanos reparadores del Corazón de Jesús, en esta ciudad de Valencia en los días del 28 al 31 de diciembre con motivo de la elección de cargos de la Hermandad, el director de la misma don..., en una de sus reuniones, dio a conocer el afecto, deferencia, interés y bondadosísimas disposiciones del reverendo padre Martín en favor de la Obra, con motivo del proyecto de fundación del colegio español en Roma, de la transformación del edificio convento de su orden en colegio español, se propuso y aceptó con unánime aclamación, y los Operarios pensaron que la Hermandad le ofreciera un tributo perpetuo de gratitud a dicho reverendo padre Martín, y se consignó con unánime aclamación no sólo reconocer <*2*> a dicho reverendo padre Martín por protector especialísimo de la Obra, sino que fue objeto de...
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 172, págs. 1-2
Al Cardenal de Sevilla – diciembre de 1890
Emmo. Señor don Benito Sanz y Forés
Mi respetable y amadísimo prelado: Como le escribí en mi anterior, obligado repentinamente a venir a esta por el objeto que le indiqué, al fin después de prolongada estancia motivada por ciertos poderes que aguardamos de España para poder presentar garantía a la futura subsistencia de los padres trinitarios, se ha realizado y firmado el contrato con el padre Martín para la cesión del convento en favor de nuestra Obra para colegio español de vocaciones eclesiásticas en favor de los alumnos españoles y para poder ofrecer a los prelados un medio fácil y un centro donde puedan enviar los alumnos que acaso lo deseen.
Tiene ya el padre Martín el rescripto del papa para la trasferencia, y sólo falta la escritura legal, <*2*> para lo cual se requiere el consentimiento del gobierno italiano que se espera conseguir.
Mientras esto se tramita, hemos pensado ir a España, para luego volver a iniciar el pensamiento, que es un deseo vivísimo del papa y que se está imponiendo aquí esta idea.
Con este motivo excusado es decir a Vuestra Eminencia que el colegio se pone desde hoy absolutamente a disposición de Vuestra Eminencia, para cuanto pueda hacer en obsequio de V. E. y de la diócesis.
Esperando poder besar pronto el anillo V. E., se reitera humilde capellán
Manuel Domingo y Sol
No falta otra cosa que la, por desgracia, indispensable autorización del gobiernos italiano.
Entretanto se obtiene ésta pasaremos a España donde espero tener pronto la satisfacción de ofrecerle el nuevo colegio que queda desde luego absolutamente a disposición de V. E. Para cuanto pueda hacer en su obsequio y de la diócesis que tan dignamente rige.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 173, págs. 1-3
1890
Muy Reverendo: Me dispensará la tardanza en contestar a sus dos gratas; la una del P. N. a su nombre y la otra que usted mismo se dignó escribir y que entendí perfectamente.
También recibí los... de San Luis, y el “Eco de San Luis”, al cual remitimos la revista, y el librito de la jornada.
Que san Luis premie a usted su interés, que nosotros no podemos ofrecerle más que el más profundo agradecimiento, y desde hoy y por siempre puede disponer de nuestra Obra de sacerdotes Operarios diocesanos para el fomento de vocaciones eclesiásticas, que un día daré a conocer a usted.
Ahora voy a molestar otra [vez] a usted, ya que la Providencia le parece destinar para apóstol de la gloria de san Luis. <*2*>
Aunque faltan bastantes meses para la realización del proyecto de peregrinación de la juventud española al sepulcro de san Luis, y no sabemos las circunstancias que sobrevendrán para entonces al pontificado, con todo, creemos que convendría pensar en solicitar de la santa Sede la bendición para el proyecto, a fin de que con esta aprobación podamos dirigirnos mejor el último año al episcopado español, para que animen y secunden el proyecto, pues hay algunos obispos que tal vez rehúsen el apoyar el proyecto, atendidas las divisiones en que nos encontramos los católicos españoles.
Así, pues, espero nos diga si es oportuno pedir al papa la bendición del proyecto, si hemos de hacerlo nosotros los iniciadores o mejor el obispo de ésta, que es el presidente honorario de la junta, y si se ofrecería usted a ser conducto para que se presentara la solicitud o petición. Para <*3*> cuando venga el caso, también quisiéramos nos dijese si debíamos ponernos en comunicación con la juventud católica u otra junta de san Luis, para todo lo que fuese ocurriendo.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 174, págs. 1-2
A don Rafael Merry del Val – 1890
Reverendo padre Merry
Muy respetable padre: Adjunto tengo el honor de acompañar a usted la solicitud que el señor obispo de ésta dirige a su santidad el papa, y a fin de que éste se digne bendecir el proyecto de peregrinación española al sepulcro de san Luis.
Aunque usted nos propuso el que nos dirigiéramos al presidente de la juventud italiana, preferimos hacerlo por conducto de usted, para que usted se valga del modo que crea más conveniente, o por el mismo presidente, y se sirva enviarnos la contestación para poder anunciarlo en “El Congregante”.
Hemos leído que el papa quiere dirigir una invitación a la juventud italiana para la celebración de la fiesta de san Luis. Si en la bendición a nuestro proyecto pudiese <*2*> lograrse que el papa consignara el deseo de que los obispos españoles tomaran con interés el proyecto, sería de mucha conveniencia y resultado.
Si acaso usted no podía admitir la comisión de presentar el mensaje del señor obispo de Tortosa, estimaría nos lo dijese.
Los gastos que acaso pudiese ocasionar la agencia de estas preces, los satisfará el dador a usted.
Esperando su contestación, se despide de usted afectísimo capellán
Doctor Sol
Escritos II, vol. 3.º, doc. 175, pág. 1
Al padre Bartoli – 1890
Reverendo padre... Bartoli
Muy reverendo padre: Va adjunto el proyecto para ofrecer en el sepulcro de san Luis el corazón de oro o plata, en el acto de la peregrinación, y si le parece a usted oportuno el publicarlo ya...
Quisiera con este motivo, que usted resolviera, consultándolo con la congregación y la junta diocesana de esa, si se ofrecen a costear aparte a cuenta de la congregación de Valencia, el estandarte principal de la Romería, y que debe quedar depositado en el sepulcro de san Luis, pero a nombre de toda la Juventud luisiana española.
Esto no obstará que, si alguna otra diócesis, lo que no creo, quisiera llevar algún otro estandarte, lo haga, si bien lo disuadiremos si se nos consulta, aconsejándoles, en caso, que ofrezcan otra clase de tributo a san Luis.
Esperamos pedir y obtener de Roma la bendición del proyecto, si bien es todavía pronto, para animar a los obispos a que secunden el proyecto.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 176, pág. 1
1890
Muy respetable señor mío: Recibimos su carta que se dignó hacernos escribir por conducto del padre..., y luego la suya, y hemos recibido también el número 1.º del “Eco de San Luis”.
Damos a usted las más expresivas gracias por su atención y por el interés con que ha tomado nuestros encargos.
Ya daremos a conocer en la revista los datos que usted nos da sobre los lugares especiales referentes a san Luis.
Ahora quisiéramos de usted otro obsequio: Deseamos pedir al papa bendiga la peregrinación, a fin de poder hacer un llamamiento general a las diócesis. Por lo tanto, dígannos ustedes de qué medio podemos valernos, o si es mejor dirigirnos a [?] y por qué conducto sería mejor.
Hemos visto lo de la “Civiltà”, pero no se hace constar que es el periódico “El Congregante” el que lo ha promovido.
Esperando su contestación....
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 177, págs. 1-2
A don Salvador – 1890
Camareras. Abril 89.
Señor don [?]
[En] estos números le incluiré el de marzo
Mi respetable padre Sánchez: Van los meses de la revista relativos a la peregrinación. Deseamos que nos mandara a la brevedad posible los nombres de la junta de esa congregación a fin de incluir en “El Congregante” de este mes de abril, pues estamos aguardando las [?] de nuestra de Valencia y Vitoria, pero no acaban de llegar.
Con un saludo a esos animosos jóvenes, aguarda contestación su afectísimo s. s. y capellán
Excmo. e Ilmo. señor doctor don Salvador...
Muy respetable prelado: Adjunto tengo el honor de incluir a V. E. un ejemplar del proyecto de nuestra futura peregrinación al sepulcro de san Luis. <*2*>
Como no conozco personalmente sacerdotes en esa, me veo obligado a molestar a V. E. directamente, por si acaso tuviese la bondad de indicar, caso que el proyecto sea de la aprobación de V. E., persona de su confianza, a la cual pudiéramos dirigirnos, a fin de que fomentara la idea en esa, y se pusiera al frente de la juventud diocesana, y a la cual también podíamos dar instrucciones, que les facilitaran la realización del proyecto.
Espero me dispense la libertad que me tomo de dirigirme a V. E. incluyendo un ejemplar del proyecto de peregrinación al sepulcro de san Luis. Si acaso este mereciera la aprobación de V. E. estimaríamos mucho indicara o lo propusiera V. E. la persona de su confianza que pudiera ponerse al frente de la junta diocesana, o nos lo indicara para dirigirnos a ella, y darle las instrucciones necesarias que facilitaría la realización del proyecto.
Por este mismo correo recibirá V. E. los números de la revista desde el día que se inició el proyecto, <*1*> y verá que hay ya alguna diócesis que tiene sus juntas diocesanas bendecidas todas por sus respectivos prelados.
No pude besar el anillo de V. E. los días que estuvo aquí [?] porque salí aquel mismo día para dar los ejercicios a los Luises de Burriana; con todo encargué a uno de los nuestros saludara a V. E.
No deje de hacer un memento por la Obra nuestra de sacerdotes Operarios diocesanos, que tiene otro colegio en Murcia, y estamos comprometidos para ir a Orihuela a pesar de nuestra falta de personal.
Repitiendo me dispense puede disponer en todo, y por siempre, de los pobres servicios de la Obra, y de usted su afectísimo y humilde capellán que su anillo besa
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 178, pág. 1
1890 (?)
No sé cómo es que la fatalidad me priva...
Tengo la fatalidad de no poder tropezar nunca con su primo.
No sé por qué... no sé cómo es que Jesús me priva siempre de poder tropezar con su buen primo: yo que quería constituirme [?] de ese corazón, para el cual ha de ser poco el estar [entre] los muros de una catedral y las [?] de una ciudad, y mejor le habrá de llenar de una afición que sin ser apostólica podría recorrer campos propios aunque vastos.
Si al menos Jesús nos lo diera ahí, en nuestra diócesis, personal [?] eficaz auxiliar, mas la pretensión del famoso López después de sus protestas de no querer pertenecer más, me provoca espinas; por esto no le [he] tenido las luchas [?] de la otra vez.
Si viniera para Navidad, [?] cualquiera que sea el resultado, tal vez nos podría pasar así a la pequeña grey en su reunión.
Paréceles que no puede avanzar el asunto nuestro; y a nosotros mismos que lo tocamos nos sucede que no sabemos explicarlo. El traslado se...
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 179, págs. 1-2
A doña Cinta Franquet – (?) 1890
Mi Cinta: Al fin me resuelvo a serte franco en lo que puedo, a condición de que ha de ser completa y absoluta tu reserva. Ya sabes que hacía tiempo que iba la idea de proveer a la ciudad de Roquetas de un pararrayos, sin tener idea fija de cuál institución sería mejor.
La idea tomó más cuerpo, con lo de sor Dominga. No obstante, es fácil así se hubiese quedado con los deseos.
Mas hay otra comunidad más observante (y te lo digo, es la de Vinaroz) y de más trascendencia para la gloria Dios y bien de las almas, y que por la naturaleza de su institución tiene más medios materiales que las otras, y sobre todo porque toda ella a una está resuelta y lo piden todas, lo cual no sucede con las otras. Pesadas todas esas razones he creído ante Jesús que era lo mejor las de Dominga, aunque las que ella hubiese elegido fueran buenas, no lo hubieran consentido la elección las otras, y el prelado hubiera apoyado a la comunidad y no a ella; además no habría medios suficientes materiales.
En cuanto a las nuestras, es seguro <*2*> que hubiesen puesto dificultades, si llegaran a prever que habían de ser las nuestras las preferidas, y hoy no es para mí la comunidad lo que era en otro tiempo por lo que ya te diré.
Mas lo otro lo veo fácilmente. La superiora de aquí me preguntó por ti y tus intenciones, y yo excusé por tu salud.
Por lo tanto, atendido tu temperamento, no quiero contraigas compromiso ninguno; pero sí deseo, que, por si un día tuvieras devoción, deseo que adquieras cierto derecho, si antes no venía otra cosa mejor; y para ello te propondré lo que se puede hacer, y si conviene, un día iríamos allá.
No puc més, que me matan las visitas.
Tu padre
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 3.º, doc. 180, págs. 1-2
1890
Respecto a nuestro asunto especial don Manuel le escribió hace unas dos o tres semanas a Auxias March 7, diciéndole que sentía haberle aconsejado no ver al señor obispo cuando estuvo ahí, pues está fuera de casa y cuando se le va con súplicas del mismo interesado es más impresionable, y que si usted tiene inconveniente de venir aquí o mejor aguardar a primeros de agosto, que él irá a Castellón, y presentarse usted diciéndole que desea por de pronto venir a retirarse a los colegios y que nos ha hecho una indicación a nosotros y que nosotros no siendo súbdito del prelado no nos atrevemos a dar ningún paso, que se ha sujetado por de pronto y para obtener licencias ahí, y confía obtener el permiso para venir a los colegios, y si no obtener...
[Manuel Domingo y Sol]
El reglamento o compendio. 10 misas a peseta 25; 10 a 10 reales. 50 a dos reales. <*2*>
Carta a Trías sobre el proyecto de candelabro, y decirle cómo hemos de mover los de Zaragoza, y si podemos prepararlas de hacerlo recomendar a la revista popular, y que reciban suscripciones.
Carta a Cepeda o Vidal para que se remueva por medio de publicaciones en Valencia y diócesis y la congregación de Valencia lleve la delantera en la ciudad comunicándolo a la junta de la congregación.
Id. cartas para el boletín.
Escribir a Vitoria y Boceta y suscripciones.
Escribir a Sevilla.
Escribir a Madrid.
Don Pascual. Qué hacen los de Barcelona, Zaragoza, Valencia, Gerona.
Tarjetas para Madrid y dirección de Castellón.
Escritos II, vol. 3.º, doc. 181, pág. 1
Al Secretario de Murcia – 1890 |
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