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Escritos del beato
Manuel Domingo y Sol
II - Epistolario
Volumen 2.º: Años 1884-1888
ROMA
2005
Notas previas a la nueva transcripción
Al comienzo de cada uno de los documentos que contiene este volumen se indica:
- la sección (en este caso II [Epistolario])
- el número del volumen (en este caso 2.º)
- el número del documento
- y las páginas que comprende cada documento
La utilización de estos cuatro elementos facilitará al máximo la búsqueda y consulta posterior.
El recorrido hasta poder ofrecer este volumen ha sido largo y ha requerido la participación de múltiples personas. Tras la muerte de Don Manuel, los operarios iniciaron una campaña de recogida de manuscritos. Posteriormente, dirigida sobre todo por D. Antonio Torres y D. Buenaventura Pujol, se hizo la gran labor de transcribir todos los escritos. Más tarde se publicaron parcialmente algunos volúmenes monográficos o selecciones de textos. D. José Luis Ferré inició hace años la edición sistemática de todos los escritos. D. José Jesús Fernández Alonso contribuyó grandemente a continuar el proceso escaneando toda la trascripción de los escritos de Don Manuel. Finalmente, D. Germán González está dedicando su tiempo y energías a confrontar con los originales, corregir y paginar los escritos de Mosén, con lo cual tendremos una edición fiable y citable con garantías al alcance de todos los operarios. A todos ellos les honra el resultado final y el uso que de él puedan hacer los operarios para un mejor conocimiento del Fundador.
Ejemplo: Escritos II, vol. 2.º, doc. 1, pág. 1-3
En cuanto a las siglas utilizadas, se indica el salto de página en el documento original con el siguiente símbolo “<*n*>”.
Entre paréntesis cuadrados ([ ]) se incorpora texto no claro o cualquier indicación del editor.
Manifestamos nuestro agradecimiento a D. Germán González Domingo que ha dedicado su tiempo y esfuerzo “jubilar” para acercarnos a los textos originales de D. Manuel Domingo y Sol.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 1, págs. 1-3
A don Andrés Serrano García – 4 de enero de 1884
Señor don Andrés Serrano García
Muy señor mío de todo mi aprecio: El 29 último recibí el último suspiro de mi joven José Rubio, que era mi esperanza: Joven, de una familia riquísima, terminada la teología y después la carrera de leyes, debía ingresar este año en el seminario para irse ordenando y lanzarse a la revista (pues a su instancia e intuitu de él la fundé) y a la organización de las congregaciones en nuestra diócesis, con todo el ardor de su bello corazón.
Esta desgracia explicará a usted el no haberle escrito más pronto como deseaba. Se puso la poesía de usted como dedicatoria y tuvo que suprimirse todo, pues no cabía ni una línea más. Creo que usted dis <*2*>- pensará el que no se pusiera a quien la dedicaba, así como el descuido de no haber puesto el punto de procedencia.
El Corazón de Jesús y san Luis quieren que usted trabaje un poquito en la revista, y me atrevo a mandarle a su nombre que no lo descuide en cuanto se lo permitan sus tareas escolares, y así me lo ha encargado también nuestro censor, el padre Xercavins.
Tal vez para marzo podría usted dedicarse a la exposición del capítulo 1º de san Lucas, sobre la Anunciación, y hacer un trabajo mas larguito.
¿No podría usted ensayarse en algún trabajo en prosa, v. g., una leyendita, introduciendo por ejemplo el tipo de dos jóvenes amigos, pero el uno que ha sido formado en una congregación de san Luis, y el otro sin esta base, haciendo resaltar la necesidad de <*3*> una educación piadosa en la juventud, etc.?
Dirá usted que soy pedidor: pero no hay remedio, amigo mío, Dios no quiere ociosos los talentos que nos da.
Dispénseme usted mi libertad, sabe que puede disponer de este su afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Director de la Congregación
Tortosa, 4 enero 1883 [4?].
Di orden se remitieran otra vez a usted los números de octubre.
He ido muy deprisa por no retardar un correo más su contestación.___
Escritos II, vol. 2.º, doc. 2, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 7 de enero de 1884
Mi apreciable Josefina:
Dejando un montón de cartas que tengo atrasadísimas, y después de contestar al filosofo desengañado de Canet tres cartas, cuya contestación debía, van dos líneas para ti, para que no estés intranquila por mi silencio. Hace mes y medio que si había de vivir de este modo, no lo podría aguantar, y si Dios no me bendice pronto una obra sacerdotal que proyecto también habré de dejar la mitad de lo que traigo entre manos. Hemos establecido aquí dos asociaciones, una, la vela nocturna y otra de señoras, y tendré que cargar con la cosa. Además Rubio se me ha muerto, que era el destinado para descargarme. Te digo esto para que no extrañes que sea corto en mis cartas, si bien estoy dispuesto a escribirte siempre que quieras.
Respecto a tu situación, ya sabes <*2*> lo que te tengo dicho. Tendré por ti igual interés que hasta ahora. En cuanto a prometerte, ya comprenderás que nada se te puede dar seguro, mucho más teniendo tú la convicción que no llegarás a entonar esta naturaleza, todo lo necesario. Ya sabes que mis intenciones eran estar a la expectativa de Benicarló, y si ponían las monjas enseñanza ver si entrarías con este carácter, aunque fuera buscando algo también con el carácter de dote. Como no sé si las Puras querrán pasar por esto, de poner enseñanza, nada puedo proyectar. Si aun sin esto pudiera yo hacer que se te buscara una dote, como creo te lo indiqué que eran mis deseos y esperanzas, aunque algún tanto lejanas, ya puedes pensar que no lo dejaría tampoco de hacerlo. En Vinaroz me dijo la madre presidenta, y creo lo dijo con sinceridad, que si pudieses observar la regla, no tendría ella dificultad en admitirte otra vez; pero esto ya veo que <*3*> es aún mucho mas difícil. Por lo tanto, si después de hacerse lo que se pueda, no lográramos tu colocación, ahora sí que deseo que hagas dentro de tu corazón lo que nunca has querido hacer a Jesús: el sacrificio de cumplir lo que él quiera, y ser víctima completa. Si no haces esto en tu corazón, nunca tendrás la paz necesaria, y nos exponemos a violentar muchas veces los medios de colocarte, como quizás lo hayamos hecho ahora, si bien tú no hiciste más que obedecer, y en esto puedes estar tranquila. Dios lo ha permitido, y él sabe sus designios, y el mérito de tu consagración nadie te lo arrebatará, y en el cielo ocuparás la corona de las demás, cualquiera que fuese la disposición de Dios sobre ti.
Respecto a tu dirección, yo te aconsejaría, o mosén Della o mosén Montolíu; veas el que esté más desocupado, y puedes usar mi nombre si quieres, para que se interesen por ti.
Creo debes dejarte de actos penales y demás. A lo más para no quitarte la devoción, puedes una vez a la semana hacerlo.
Estate tranquila, y te mando no te acuerdes más de aquello.
Deja estar todo lo que veas respecto <*4*> a los de casa; disimula y calla que tiempo habrá y ocasión de indicar con suavidad lo que convenga.
De lo de tus amigas, tuyo es y puedes hacer de ello lo que hiciste.
Plan de vida: basta que me hagas la oración y examen, y procura la práctica de las comuniones espirituales. Lo demás déjalo estar, que ya habrá bastante.
Recibí la felicitación de tu buena madre, Emilio y demás que agradecí mucho más, estando como estaba aún tan fresca la tribulación. Si te parece debo escribirles aparte, dímelo, y si no les saludarás y darás gracias en mi nombre.
No des ningún disgusto a mamá y anímala cuanto puedas, y dad lugar al tiempo para toda resolución. Puedes pensar cuánto me complacería estuvieses aquí; pero, repito, hemos de madurarlo. Si algo depende de mí en cuanto a esto, disponed.
Dime si puedo escribirte con la libertad de hoy.
Y basta, hija mía. Afectos a Dolores y que os cuide y tenga paciencia... Recibí las suyas y ya puede ver ella por qué no contestaba.
Te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 7 enero.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 3, págs. 1-3
A doña Josefina Reverter – 22 de enero de 1884
Mi Josefina:
Hasta hoy no he podido fijarme ni un momento en la tuya del 14. Déjate de temores de condenarte y demás cosas tuyas. Has de ser más varonil, y superior a las circunstancias. Hasta ahora habías tenido, como dice san Pablo, la leche de los pequeños, y es hora que comas el pan duro de los grandes. De otro modo serías una valencianeta como siempre, y no lo has de ser.
Te dije que te resolvieras tú misma y te lo repito, pesando y midiéndolo todo por una parte y otra, porque así te lanzarás resuelta, y harás con más gusto y más conformidad la cosa, y no vendrás después con aquellos argumentos y pelillos que siempre sabes encontrar.
Creo te dije todo lo que debía <*2*> decirte en pocas palabras de mis anteriores. Yo seré siempre lo mismo y tendré el mismo interés, y creo lograr de tus amigas igual cuidado por ti. ¿Qué más debo decirte? Respecto a venir aquí, creo indiqué a tu tía, que si para venir necesitabais por el viaje algo, lo pidierais a cualquiera de mis conocidos. En cuanto a parar en casa otra vez, en mueblaje de camas podríais aprovechar bastante de lo que os llevasteis, y lo demás que lo cuide Emilio sacrificando lo que sea necesario. Tal vez en esto me adelanto, y me pongo en lo que no debo; pero como veo que siempre eres la madre de las dificultades y los apuros e irresoluciones, por esto te lo digo. Pero, repito, esto debéis resolverlo vosotras, y supuesto que hay esa intranquilidad y malestar, que me dicen <*3*> tus tías. Si ahí debíais tener paz y bienestar, claro está y comprendo que la idea de venir a ésta te ha de ser un gran fantasma. Yo lo encomiendo a Dios, y nada más puedo decirte.
¿Por qué es preciso que hayas de escribir siempre sabiéndolo los de casa? ¿No tienes ningún lugar fuera? ¡Qué apuros, Dios mío!
No estés fría y ámame mucho a Jesús, y sepas ofrecerte víctima. Él lo ha permitido todo, ¿por qué no te has de entregar a sus disposiciones? Yo creo no tener culpa; tú tampoco la has tenido, y aún menos. ¿Qué hemos de remediarle? Corazón ancho, y venga lo que Dios quiera.
Afectos a tu buena madre.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 22._
Escritos II, vol. 2.º, doc. 4, págs. 1-3
A doña Josefina Reverter – 22 de enero de 1884
Mi Josefina:
Van dos líneas y deprisa. Aún estoy desenvolviendo las cartas del día de mi santo, que están por contestar.
Celebro te haya recibido bien mosén Modesto; no le seas tan pesadita como lo son sus monjas y todas las monjas. Es mejor te tenga en buena opinión, que si no somos santos, ya se saca Dios gloria de que lo parezcamos.
Ya casi me doy vergüenza ahora de escribir dando las gracias por la felicitación de mi santo, habiendo pasado tanto tiempo, y habiéndote escrito ya a ti hace tantos días. A la madre de Llatse no la vi. Cierto que hubiera enviado un cuadrito para doña Rosario y hubiera pasado por carta.
Tus amigas se me quejan porque no las digo nada de ti apenas, y es que yo no estoy para ellas, ni casi para nadie, pues vivo siempre de mal humor porque me atropellan los <*2*> quehaceres. No están enfadadas contigo, sino muy compadecidas.
Escribí a mosén Reverter, y él se ofreció a arreglar con las monjas tu manutención. Si no le has escrito, no dejes de hacerlo por esto.
¿Y qué dice tu buena mamá? Yo no sé qué decirla, pero que no padezca y que siga los deseos de su corazón, que más le convengan, que yo no puedo sino ofrecerme en lo que pueda, aunque ya sabe ella que es muy poco lo que valgo, y del modo que vivo.
Ruega por la Obra que otras veces te he encargado para que pueda ser apóstol del Corazón de Jesús e ir por toda España, pero el centro Tortosa.
No puedo más. Cuídate <*3*> y estate tranquila, y Dios que haga lo que quiera de todo, que él es el amo.
Te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 22 enero 1884.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 5, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 1 de febrero de 1884
Mi Josefina:
Sin tiempo para buscar la tuya de lástimas, te escribo: 1.º para enviarte la adjunta que me han traído Aguayo y Cinteta, a los cuales apenas les he dicho nada del recibo de tus últimas, y 2.? para mandarte la adjunta de mosén Cedo, que es otra lástima. Veré si puedo hacer que Cedo entretenga un poco la cosa. Creo me dijiste que una familia de Cherta adeudaba cierta cantidad que pensabas cubrir con ella esta deuda. Dime si es así y qué puede hacerse para cobrarse.
Recuerdo la situación que me escribiste de tu familia; y es difícil dar un consejo, mayormente estando tus nervios de por medio. Si fuera tratar solo con la mamá, fuera menos difícil aconsejar; ahora no sé qué decir, y debéis encomendarlo a Dios.
¿Qué más te diré? Que si te es posible atiendas las indicaciones que se te <*2*> hagan respecto de tu salud, que ésta ya sabes es necesaria, cualesquiera que fueran los designios de Dios sobre ti.
Sigo con las mismas tareas, y parece que Dios querría aliviarme de ellas, bendiciendo mis propósitos. Encomiéndalo al sagrado Corazón de Jesús.
Saludos a tu mamá y Dolores y su hermanita, y tantas cosas a los demás de tu familia
Es tuyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 4 febrero 1884.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 6, págs. 1-3
A doña Magdalena Colom – 5 de febrero de 1884
Doña Magdalena Colom:
Mi apreciabilísima en Jesús: Tengo a la vista la que usted me escribió antes de Navidad. Bendito sea Jesús que en medio de este siglo tiene aún macabeas valerosas y almas amantes, entre las madres cristianas. El Señor ha hecho a usted mucha gracia en darle los sentimientos que la da; por esto la ha hecho instrumento de su gloria escogiendo a sus hijos para objetos especiales de su amor. Se queja usted de que no sabe amar bastante a Jesús, y esta es la pena más agradable al Señor. Tenga usted sentimiento de esto, que cuanto más lo sentirá, será señal de que le amará más.
Tuve el día de <*2*> mi santo carta de Francisco. Seria y enjuta como él mismo, aunque se le puede dispensar, pues se conoce que iba muy deprisa. Le contestaré estos días.
Gonzalo se constipó, pues apenas llevaba ropa interior, pues dijo que se la había dejado en esa, creyendo que ya no haría frío. Le mandé que se comprara una o dos zamarras. Está mejor ya del constipado, si bien le ha durado unos cuantos días. Por lo demás haciéndose grande como un granadero. Está muy alegre y contento, y al parecer más despabilado de sus cosas.
Sor Encarnación está tal cual bien, a pesar de sus habituales caídas, y siempre alegreta por esto.
Tantísimas cosas <*3*> a Mateo, Benjamín, Dolores y demás de su familia, no olvidando darlas muy especiales a la señora Francisca y su señor.
Estoy muy adeudado con ustedes; ya pagaré cuando tenga una cosita buena de monjas.
Le recuerdo muy especialmente el encomendar a Dios mis cosas, pues ahora lo necesito más que nunca, porque estoy puesto en grandes tareas, que solo la gracia de Jesús puede valerme.
La bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 5 de febrero 1884.
En noviembre vino uno de Veruela que no pudo continuar allí por falta de salud, y nos contó muchas cosas de Francisco, con el cual fue connovicio. Confío que el próximo año podremos abrazarlo._
Escritos II, vol. 2.º, doc. 7, págs. 1-2
A don Andrés Serrano García – 19 de febrero de 1884
Señor don Andrés Serrano García:
Apreciabilísimo señor mío: Recibí la suya junto con el escrito y carta de su bondadoso compañero. A este le digo el parecer del padre Xercavins, y dejo a la resolución de usted lo que más conveniente crea aconsejarle respecto a los dos medios que se le proponen. Como no le tengo a él la franqueza y aun libertad que usted ha sabido inspirarme, espero que usted cuidará de que no tome a mal el no haberse insertado íntegro el escrito, y que no mire, como desaire, lo que no es sino efecto del deseo del bien del mismo joven para que aparezca más dignamente su nombre en lo que pueda publicar.
Estamos ultimando la realización del pensamiento de la obra recomendada para el bien de la juventud.
Como muestra <*2*> de mi afecto y confianza le remitiré pronto las bases de esta obra para la cual tengo ya la bendición verbal de mi prelado. ¡Quién sabe si un día podremos vernos por esas tierras, o si Dios destina a usted para futuro fundador de esta obra en su diócesis y en otras!
Hasta otra, pues. Se repite de usted s.s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 19 febrero 1884.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 8, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 21 de febrero de 1884
Doña Josefina Reverter
Mi desdichas: No tengo las dos tuyas a mano; y aunque sé que tus tías te han escrito hoy, según me han dicho, te escribo para decirte que, según me han referido, el señor Mola dentro de cinco o seis días vendrá.
No te apures por los apuros y lástimas, que todo se deberá pasar.
Supongo no irías a los ejercicios; ¿y para qué habías de ir tú? Déjate de pecados y confesiones y temores. Solo procura no estar triste, animar a la mamá y estar dispuesta a la voluntad de Dios en todo. Así tendrás paz aunque sufras.
Te escribo casi sin poder, pues ya no sé el número de cartas que he hecho y he de hacer.
A Dolores que ya cumpliré con ella cuando pueda. <*2*>
Mosén Reverter estuvo aquí, pero no le vi.
Repito que no hagas caso de nada, y que los demás hagan lo que quieran, y déjalo todo, que Dios lo remedie.
Con afectos a mamá, te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 21 febrero 1884.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 9, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 29 de febrero de 1884
Mi Josefina:
Estás muy calladita. Supe estabas delicada y como no me escribes tú ni Dolores, me temo no estéis bien, y por esto van dos líneas a ligera.
Dime cómo estás. Procura atenerte en lo posible a las indicaciones del médico aunque hayas de gastar algo más, por aquello que suelen decir que muerto por mil muerto por mil quinientos. Yo bien quisiera ayudarte y sería el mejor medio de animarte, pero ya sabes que no puedo. En particular te encargo no estés triste para no contristar a mamá, cuya salud has de procurar tanto como la tuya. No sé casi qué deciros, ni qué aconsejaros, pues son cosas difíciles de resolver las vuestras. Seas dócil y lo que la mamá resuelva haz- <*2*>lo con docilidad.
Seguimos por acá sin cosa particular. La cuaresma no me gusta mucho, pero tengo que irla soportando, y me contento con quejarme. Me figuro que encomiendas muy poco a Dios mis asuntos, pues no marchan a medida de mis deseos, aunque ya presumo que tus oraciones son como las de aquellas almas... benditas que no llegan al cielo. Pero con tal lleguen al Corazón de Jesús del sagrario ya bastarán.
Tantas cosas a mamá y demás. Y conténtate con esto por hoy.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 29. Fiesta de la Corona de espinas de Jesús.
Está en esa y regresa mañana don Romualdo Belsa, muy amigo mío, casado con Magdalena, de Paladella. Vive calle de Salinas 6.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 10, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 5 de marzo de 1884
Mi Josefina:
Una palabra sólo, porque si te dijera muchas serían para reñirte: 1.? Veo que eres solemnita como acostumbras en el confesonario, y haces hablar a mosén Modesto. Con tres palabras puedes concluir: Me acuso de haber tenido falta de fervor en mis devociones. De haberme dejado llevar de mi genio con mamá y etc., y de todos los pensamientos que he tenido y que haya podido tener algún descuido, y... nada más. Medio minuto, basta. Y sin necesidad de explicar más... y a comulgar todos los días. Veo que no te curarás.
2.º No me hagas ni un ayuno ni con parva larga ni corta. En fin la misma de siempre. Solo de leer tu carta se ve lo romancera que eres de antiguo. No expliques ya nada del pasado, sea dejado o no por culpa. Ya me encargo yo.
Ayer me dijo <*2*> tu Prades que había hecho dos líneas para ti, y le dije me las mandara que las incluiría, y no quería, porque no eran más que dos líneas. Al fin las mandó.
¿No hay otras lástimas más que las que me dices o tienes? Pues no son más que lástimas de bemia, y mal empleado el tiempo que se pasa en ellas.
Sin cosa particular por acá. Murió mosén José Roca de San Jaime y mosén Pedro Cugat. Tres sacerdotes en un mes.
Tus amigas bemias igual que siempre, como la bendita de Castellón.
Tantas cosas a tu mamá y a Dolores.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 5 marzo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 11, págs. 1
A doña Ramona Puchol – 21 de marzo de 1884
Mi Ramoneta:
Aunque no tengo tiempo van dos líneas.
Hoy he tenido el gusto y la satisfacción de conocer al buen don Romualdo, que ha llegado esta tarde con Magdalena.
Mañana le hablaré de ti y de tus cosas.
Viernes salgo otra vez para Cálig a predicar un triduo al Corazón de Jesús.
Dime cositas y seas animosa y buena. Según veo ya no podrás trabajar para la Cinta.
¿Qué vida haces? ¿Recibiste ya la mía que te envié? La dirigí por Valderrobles.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 21.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 12, págs. 1
Al Padre Xercavins – 21 de marzo de 1884
Paciencia, mi padre Xercavins. Mire esta noche estos borrones, y tal vez mañana domingo ya se los pediré, pues podía ser muy fácil que tenga que viajar mañana la tarde, y estaría fuera un par de días. ¿No es vacación esta noche, víspera de fiesta? Suyo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 13, págs. 1
A don Andrés Serrano García – 22 de marzo de 1884
Señor don Andrés Serrano García:
Muy señor [mío] y amigo: Hoy solo una palabrita para decirle que va la leyendita de usted, que recibirá en este mismo correo, pues anoche la hice suspender porque quería escribirle antes. Ha gustado mucho al padre Xercavins. Este desea lo adjunto de usted para mayo. A ver si hace un esfuerzo, si se lo permiten sus atenciones de estudio.
Escribiré a usted otro día más largamente, pues voy a galope.
Suyo afectísimo s. s. y a.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 22 marzo.
Mañana haré se remitan a usted seis ejemplares de este número, pues he olvidado advertirlo.
No diga a su compañero lo que dice el padre Xercavins en el adjunto papelito, que he preferido mandar a usted en cueros.
¿Qué año estudia usted?
Escritos II, vol. 2.º, doc. 14, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 2 de abril de 1884 [?]
Apreciable Josefina:
Te escribo tan solo para decirte que he recibido las cartas tuyas y de tu familia, y que ya contestaré despacio. Hoy no vivo en mí, y tengo días que si continúan no lo podré aguantar.
Así, pues, solo para tu tranquilidad escribo a las 10 de la noche.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 2.
Dime si pongo bien la dirección.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 15, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 12 de abril de 1884
Mi Josefina:
Estás muy calladita y silenciosa. ¿Cómo es que no me escribes o haces escribir dos líneas? Dime cómo estás y cómo sigue tu mamá. Supongo recibirías mi anterior que te mandé por este mismo conducto de Dolores.
Que paséis felicísimas las pascuas, en cuanto pueden ser felices para tu cored tan pequeño y tan indeciso.
Yo sigo bien de salud, pero de más mal humor cuanto más viejo me hago.
Anímate y contéstame.
Afectos a tu mamá.
Tuyo afectísimo,
Manuel Domingo y Sol
Hoy, Sábado santo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 16, págs. 1-4
A don Francisco Guell – 27 de abril de 1884
Señor don Francisco Guell
Muy señor mío y amigo: Recibí la suya y sentí en extremo no viniera usted, como habíamos convenido para fijar bases definitivas.
El tiempo urge y no es tiempo de dilaciones, que bastantes hemos dado a la cosa, y algunas otras se vendrán por sí mismas contra nuestros deseos y voluntad. Yo deseaba la entrevista antes de terminar el curso por varias razones. Van a ordenarse los dos excelentes neófitos, y aunque están comedidos, temo que interinamente los envíe a algún trabajo el obispo, si no establecemos la cosa. Hay otro diácono de Valencia conocido de uno de los nuestros, licenciado ya, y al que se le confió la cosa, y pide noticias de esta Obra antes de su última ordenación. Hay <*2*> otro ecónomo joven al cual deseo dar la espenta, pero que no sería cosa de un día desde su resolución definitiva, y convendría prevenirle ya.
¿Por qué, pues, no podríamos entendernos por cartas al menos para aceptar la cosa en principio? Pues los detalles no me importan, y creo que a usted tampoco le impondrán. Además, ¿está usted seguro que el señor Sucona se asociará a la Obra?
Lo mejor hubiera sido, y sería aún, que usted hiciese el esfuerzo de venirse veinte y cuatro horas, y acordar lo conveniente consultándolo con los que a usted pareciere de los padres de aquí, y dar cuenta al señor Sucona de nuestro acuerdo.
Yo quisiera poder mandarle uno que le regentara el colegio un par de días, pero de los de aquí es muy difícil; unos porque no son aptos, <*3*> y están a últimos de curso, y otros porque sería dar una publicidad con este viaje, y para este objeto.
Tengo un ex-profesor del seminario que está en su pueblo por falta de salud, y que es muy a propósito, y que iría a mi sola indicación; pero repito, extrañaría mucho, en particular a los palaciegos de ahí de Tarragona, la presencia de este sacerdote en el colegio de usted. No obstante dígame su parecer sobre esto y vería.
Si el Señor quiere de nosotros obras, no serían meritorios nuestros deseos, sino motivo de mayor cuenta. Si él predestina su matemática cabeza para ser el puntal de la cosa, no le bendeciría lo demás aunque se dirigiese al mismo fin, y todo se le iría en detalles estériles.
Si, en fin, Jesús quiere que aguardemos, yo habré cumplido ante él.
Así, pues, en <*4*> cuanto a nosotros toca, debemos activarlo.
Repito, pues, que tengo interés en que viniera usted, suponiendo que está animado de los mismos deseos.
Mande a su afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 27 abril 84.
Si para regentar unos días el colegio le bastaran a usted uno o dos estudiantes de los mayores de nuestra casa, que han pasado las quintas, pero que no están ordenados, sería más fácil poderlo arreglar.
Pronto escribiré a ese señor arzobispo sobre las bases, aunque más preferiría aguardar a hacerlo personalmente.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 17, págs. 1-3
Al Padre Joaquín Marro, Ateneo Municipal de Manila
27 de abril de 1884
27 abril 1884
Reverendo padre Joaquín Marro:
Mi muy estimado primo en Jesús: Voy a despedirme de mi antiguo amigo el padre Dionisio Martí, que marcha a esa, y me apresuro a hacer dos líneas para enviárselas a mi primo Marro por él, y encargarle al mismo tiempo un abrazo.
¿De quien es la culpa [de] que tanto tiempo acá no nos hallamos escrito? ¿Es mía o de usted? Si es de usted, ya puede enmendarlo, y desde hoy le exijo que me diga algo de su existencia.
Hasta aquí tenía escrito, y no pude continuar porque me lo estorbaron, y tuve que ir enseguida a Jesús, pues de otro modo se me escapaba el padre Martí, al que pude aún acompañar a la estación y despedirle. Deja el padre Martí un recuer- <*2*>do indeleble en Morella, en donde supo arrebatar el afecto de todos; y yo lo he sentido también mucho. Jesús que le haga otro Javier en esas lejanas tierras.
Sigo sin novedad, mi querido primo; si bien con las mismas tareas, pues mis pecados impiden que Jesús me acabe de enviar los Operarios que necesito. Tenía ya los suficientes, y tres se me han vuelto atrás. Así, pues, inste mucho al sagrado Corazón para que no me haga sufrir, pues no me gustan los sufrimientos.
Su familia de usted buena. Mosén José Sol está de coadjutor en la catedral de ésta; Teresa buena; le dije que iba a escribir a usted, y me encargó sus afectos.
Pregunté si usted continuaba todavía en el Ateneo, y deseo no le toquen de ahí; de todos modos escríbamelo si le dan otro encargo.
Recibí las memorias del curso último en ese Ateneo, y me pareció ser letra de usted la dirección.
¿Qué hacen mis estimados padres Majo, Sánchez, etc.? Dígales usted una cosita y no se olviden de estos españoles. Hábleme usted de todos ellos.
¿Recibe usted <*3*> la revista de San Luis? Ella se manda todos los meses, pero temo que a veces mis chicos no pongan los sellos que corresponden y algunos números no les lleguen.
Se me murió el joven que cuidaba de la revista y la dirigía, y tengo que cargar con toda la mecánica, hasta que Dios me envíe un hombre. Por si no han recibido el número de enero último, donde está su necrología, dígale al padre Majo que el 29 de diciembre se me murió José Rubio, pues dicho padre le conocía.
Y por hoy basta, mi primo, hasta que usted me diga cosas.
Suyo afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 27 abril 1884.
Envío esta a Barcelona para el padre Martí.
Nada me ha dicho usted sobre si se remitieron las estampitas del Ángel de España.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 18, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 2 de mayo de 1884
Apreciable Josefina:
Dos líneas a la tuya del 29. Los lamentos respecto a la situación de tu alma, en lugar de causarme compasión, me causan desagrado y enfado. No es más que un vicio, manía o enfermedad de tu imaginación, como todas tus acostumbradas barrinas, ¿y qué es lo que puede curarlo? Por más que te digan y manden continuarás en lo mismo. ¿Por qué has de estar en pecado, y te has de condenar, y demás simplezas? Es fácil sí, y es lo que busca el demonio, que cometas pecados de desconfianzas queriéndote tú entregar a la pasión de los malos humores; en esto puedes pecar y en la desobediencia; en lo demás no pecarás porque no querrás; pero eso otro sí que puedes llegar a quererlo. Conque así te lo repetiré, si quieres padecer, padece; tú te tendrás la culpa y nadie te podrá remediar, pues ya se te dice bien claro que <*2*> no temas, que no te condenarás, que no haces sacrilegios, etc.; entrégate, sí, en manos de la voluntad de Dios completa, y que haga de ti lo que quiera; pues es su voluntad que padezcas, que tengas apuros, que te condenes, que no tengas gusto alguno en este mundo, que haga lo que quiera, que estás dispuesta a todo. Con esto y obedecer tendrás paz aun sufriendo.
En cuanto a lo demás, pues hablas mucho y dices pocas cosas, te digo:
1.º Si no se cree prudente ni posible dejar a Emilio, sería preciso cargaros de una gran conformidad y resolución.
2.? Que si sólo os detuviera la idea de las deudas y del porvenir que os pueda proporcionar, en cuanto a las deudas que se comprometa él cuando podrá a devolverlas, haciendo el sacrifico de economizar (sufriendo) una temporada la privación, no de lo necesario, sino de lo conveniente. En cuanto al futuro, el corazón no sé qué me dice. Dios haga no hayáis de ayudar a él como presumo.
Así, pues, <*3*> no sé qué deciros, pero esto solo no debe hacer repararte, si habéis de sufrir, en particular la mamá. Al fin, si él por el gasto que ahora podéis ocasionarle os señalara una cuota mensual, él no perdería nada; ganaría él y vosotras.
3.? En cuanto a ti que preguntas si “el Señor te querrá siempre, siempre en el mundo aunque tuvieses salud y algo más”, te contesto: que no sé si Dios te querrá siempre en el mundo; lo que si sé que con tu título y salud es seguro tener siempre puerta abierta en muchas partes. Hoy mismo la más extravagante cabeza de este país y compatricia tuya, está admitida en una comunidad de clausura no lejana, y comunidad edificante, y ha sido ella por no haber tenido yo ninguna [intervención], pues me lo propusieron, y ahora me están proponiendo otra plaza, pero es ya para un punto más lejano. Dios, pues, es el que debe hacerlo; y si Dios puede hacerlo, y hay los medios <*4*> y no lo hace, estarás contenta y resignada habrás de aguantar, y si no aguantas su voluntad resignada, peor para ti, que perderás el mérito, y habrás de sufrir lo mismo.
4.º En cuanto a Pepe, si no contesta, déjalo estar. Bastante tendrá con que Dios quiera aguantarle a él, y no estará para aguantar mucho a los otros. Si viene el caso se le instará últimamente, y que haga lo que quiera.
5.? En cuanto a bulas, déjate de bulas. Rezad, sí, y no lo descuidéis, el Padrenuestro a intención del sumo Pontífice los viernes y días de ayuno, y comed como si la tuvierais.
6.? Creo no hay otra cosa en la tuya. Así, escribe y no lloriquees y seas varonil y no sigues valencianeta.
7.º Tus amigas y yo seremos lo mismo que antes y siempre, y tú has de ser humilde.
8.? Y basta, que me fas parlá massa, y no estic mol para cuentos.
Que me animes y consueles a mamá, que ha de vivir más que tú, que tú importas menos.
Tuyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Respecto al pasado no pienses. Yo no tengo culpa, y estoy muy tranquilo; tú menos. Mamá ha sido la sacrificada, y así paciencia todos.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 19, págs. 1-2
A don Froilán Beltrán – 2 de mayo de 1884
Querido Froilán:
Recibo la suya, y contesto a la novata que haga lo que juzgue mejor; pero si debía venir que avise y cuide que su carta tanto que venga, como no, salga de Ulldecona en el tren exprés de las 5 de la mañana del lunes sin falta.
Según veo no se quedó usted de noche en mi casa; y solo le servía de celda de retiro, y no sé si lo hizo usted bien.
Aquí no pudimos tener esbrafada ninguna en la cuestión del Siglo futuro. Sólo con don Timoteo y don Ignacio Guillén. Este me dijo que obispo hay, y enemigo de Nocedal, que sin embargo estaba y pensaba como él en alguna de las proposiciones injuriosas, porque de otro modo se van cercenando las facultades de los obispos. En fin, lo hemos pasado tranquilamente. ¡Qué importancia la del Siglo futuro, que a pesar de los disparates a montón que todos los días ponen los diarios católicos, como la Época, El Imparcial, etc., sólo en el Siglo se fijan acechando algún lap-<*2*>sus en la nunciatura y en la misma Roma, como que la santa Sede (y me alegro) va resumiendo toda jurisdicción (y lo creo conveniente atendido el estado de los episcopados nombrados o propuestos por los patronatos), por esto el latigazo aunque dirigido al Siglo futuro, es una doctrina, que han querido sentar para que lo sepan los obispos, pues en la actual disciplina, no estaba muy claro todo esto. Es opinión mía tan solo.
Yo me estoy aquí gastando la paciencia. Ya le contaré las inconstancias de estos chuferos que me han servido de lección. No creía que el oficio de fundador necesitara tanta longanimidad. Hubo momentos que estaba a punto de ser infiel a la gracia, queriéndome enfadar y vengarme de ellos, paralizando un poco el movimiento de la Obra en ésta (abandonarla no, porque hace falta) pero al fin miré a Jesús y me avergoncé de mi falta de fe y de paciencia.
Hemos seguido otro hilo y tenemos ya por ahora la cantidad de siete mil duros prestados, y confío que se irá andando y podremos presentar el primer año un pedazo de edificio, pues estos valencianos se asombran fácilmente.
Ya empiezo a tratar a la vaqueta a la gente oficial, y les amenazo de que si ellos no nos protegen, haremos menos en la obra, que es para ellos, y ya me lo escuchan, si bien delante me ofrecen ya, y detrás harán lo que les parezca. Pero algo es el podérselo decir.
Y basta ya. Afectos a su familia.
Es suyo afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Valencia, 2 de mayo.
No sé por qué ha tardado su carta.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 20, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 20 de mayo de 1884
Mi Josefina:
Recibo la tuya. Hace ocho días que llegué de Valencia, donde he estado un mes y tres días. Por esto no contesté a la tuya. Ya lo haré.
Por hoy te digo que creo que no faltaste en aquello, y así puedes pasar sin decirlo, y estate tranquila del todo, y no seas tan ñip ñap.
Encomiéndame a Dios que lo necesito mucho.
Afectos a mamá. Hasta la otra.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 20 mayo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 21, págs. 1
A Sor Dominga Gimeno – 9 de junio de 1884
Sor Dominga
Mi vieja Francisqueta Gimeno: ¿Ya te has acordado de decir una cosita por mí a Jesús hoy, que hace 24 años asististe a mi primer sacrificio, y que hace 39 que viniste al mundo? Ya, eres vieja, hija mía, y sin embargo no quiero adquieras las rarezas de esta edad; las gabacherías ya te han pasado, pero las picardías creo van en aumento.
Que me sepas amar a Jesús, como le amabas entonces tan devotita. Yo soy anciano ya, y poco puedo, pero ganas de poder hacer, sí que tengo; no quiero morirme, sino vivir y revolucionar el mundo. Di a Jesús que no estoy contento. A ver si este mes me convierte en apóstol y me saca de dudas y apuros.
Que el año que viene pueda yo celebrar las bodas de plata de mi primera misa, y tú puedas cumplir 40 años. ¿No te da vergüenza de contarlos?
No me preguntaste del hermano de la Alcoverro.
Tuyo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 9 junio.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 22, págs. 1-6
A don Andrés Serrano García – 25 de junio de 1884
Señor don Andrés Serrano García:
Muy señor mío y amigo: Por fin voy a pagar mis atrasos. Recibidas sus gratas y gracias mil por sus trabajitos.
Indiqué a usted en una de las mías que le daría a conocer un proyecto. Pero, hijo mío, su última de usted me ha desilusionado y hecho perder las ganas de decírselo. Tiene usted un pecado, que aunque ha de irse corrigiendo cada [día] y de prisa, no tanto como yo deseare, es el pecado de ser tan joven; ¿pero ha mirado bien su partida de bautismo?
No obstante, como prueba de mi afecto y gratitud, no quiero ocultárselo a usted siquiera para que lo encomiende al Corazón de Jesús. Si llegara a cuajar la cosa, que es un proyecto de difícil planteamiento por la falta <*2*> de personal en un principio, pero de infalibles resultados (y de abundante personal después), ¿no querría usted venir a pasar un año de su carrera en alguno de nuestros centros diocesanos, al menos para conocerle y tratarle, y formar proyectos de la gloria de Dios? Tenía el asunto bastante adelantado, pues contaba con cinco compañeros más, pero tres se han desmembrado por varias causas, y no quedamos más que tres. No desisto, sin embargo, y creo que Dios lo bendecirá y que esta obra ha de venir, si bien es fácil que el Señor quiera valerse de otros instrumentos mejores que nosotros. La he puesto en conocimiento del padre rector del colegio máximo de la Compañía de esta provincia, y me ha dicho que es voluntad de Dios. Tengo la aprobación de mi prelado. No todos los jóvenes de carrera eclesiástica tienen vocación para ser religiosos. Pero muchos habrá que querrán ser <*3*> apóstoles en una vida sacerdotal y libre. Es obra además de muchos consuelos. El Señor me ha hecho gustar, y en abundancia de todos los consuelos y sinsabores de los varios campos del ministerio sacerdotal: cura de almas, enseñanza, monjas, (de las cuales estoy cargado todavía con 50), asociaciones de mujeres, etc., y últimamente fomentador de vocaciones eclesiásticas; y de todo, esto último es lo que forma y formará mi gozo y mi corona. Iniciamos aquí un centro de vocaciones, y hemos logrado levantar de planta un edificio que alberga 250 jóvenes, y no tenemos bastante, y vamos a habilitar otro local que teníamos primitivo, y habrá ciento en éste, y 200 en el nuevo; todos con muy pequeñas cuotas para su manutención. Además las congregaciones de jóvenes en los pueblos van desanimadas, porque no hay una mano que vaya a regarlas de vez en cuando. ¿Cómo no interesarse por esta obra de tanta gloria para Dios?
He aquí, pues, el proyecto, mi estimado en Jesús. Si es de Dios, no dudo en sus resultados; es para mí tan fácil y tan evi- <*4*>dente, que no necesita más que una bendición ordinaria de Jesús. Así, pues, repito, encomiéndemelo a Jesús.
Voy a otra: Remito a usted (con el proyecto) el programa del certamen de la juventud católica de ésta. Quiero y desea el padre Xercavins que usted se presente a ser posible para el premio de la congregación de San Luis (que nos han puesto que puede ser en catalán, pero que no queremos que sea más que en castellano). Si acaso usted prefiere fijarse en otro premio, dígamelo, pues tal vez me resuelva a hacer probar fortuna en algún otro a mi hija espiritual M. C. (apasionada de San Luis) a la que he obligado a exhibirse en la revista. Cuando usted lo tenga compuesto, si quiere mandarlo, lo vería el padre Xercavins con reserva, y podría hacer a usted alguna observación. Conque así, obedezca usted, y contésteme pronto. Veo que mis acadé- <*5*>micos han olvidado señalar la fecha para la admisión de composiciones; pero supongo que la darán a conocer en los periódicos de Barcelona al menos, y que será lo menos para mediados de agosto.
Y basta por hoy, mi amigo. Sírvase usted decir a su primo el señor Llorente, que recibí la suya, que entregué a nuestro P. Xercavins, que me pareció un asunto demasiado general para los objetos de la revista, pero que ya contestaré a él lo que indique dicho censor y amigo.
Mando esta certificada, pero desearía de todos modos contestación de usted para mi tranquilidad. Si no he de serle molesto estimaría me devolviera el borrador del proyecto.
Le bendice su afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 25 junio 84.
Si a usted parece <*6*> puede leer al amigo Llorente lo del proyecto, pero no es preciso lo digan, porque no es más que proyecto.
¿No podríamos un día volar hacia esas tierras? Aunque los Operarios deberán estar dispuestos a ir temporalmente a la diócesis que convenga, lo regular es, para las conveniencias de la Obra, que la mayor parte de los Operarios sean de la misma diócesis.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 23, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 6 de julio de 1884
Mi Josefina:
Recibo la tuya. Ya veré cuándo podrá ser la carta larga. Mejor sería una esbrafadeta, de palabra. Veas tú cómo puede ser. A últimos de este mes iré a Valencia. Si con cualquier pretexto pudieras ir a Castellón tú y Ángeles, y sin que nadie sospechase el objeto, haría el sacrificio de detenerme un día. En fin, veremos.
Me ha tranquilizado la tuya. No sé si envié ya ninguna otra carta; pero tu calma de no decirme hasta hoy el recibo de la Barbereta.
Sigue siendo también cortés con la Jovaní, que no se pierde nada con esto; el solo roce y rialles vuestras le serán un preservativo, y si voy yo ahí, la iremos conservando para que luego sea una piadosa casada celadora del Corazón de Jesús.
El cargo de ama tal vez sea ocasión de que puedas estar más a la mira de ella. Estate contenta de esa vida, que yo lo estoy, y esto te basta ante <*2*> Jesús. Purifica la intención que con el cuidado de esas almas haces más y agradas más a Jesús que dentro de un claustro. Además, el ejercicio de piedad filial para con tu madre, lo cual te consolará mucho en la hora de la muerte.
¿Puedo enviar las cartas por Barbareta? Tu veterana no ha venido todavía, a pesar de que me anunció su venida.
Estoy tranquilo con tu promesa de cuidarte, y lo dejo a tu corazón el cumplirlo y darme gusto.
Es la sexta carta, y no puedo más.
Te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 6.
Sí que habías de haber enviado a Ángeles a toda una cuadrilla de esas almitas.
Otra vez será más; pero escribe y ya te enviaré sellos.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 24, págs. 1-2
A don Francisco Osuna [?] – 19 de julio de 1884
Mi estimado mosén Francisco:
Le digo:
1.º Que hoy 19 he recibido una cariñosa carta del amo de Tarragona y me dice le avise para escribir a Valencia lo que yo desee.
2.º He hablado al obispo para decirle que pensábamos probar fortuna allá, y ya nos da su bendición.
3.º Dígame si está preparado a venir a Valencia apenas le avise y si hay telégrafo hasta esa o no.
4.º Dígame si en Valencia tiene usted casa, porque si no avisaría yo a la mía por los dos.
5.º Acaba de llegar aquí mosén Ballesteros, al cual envía el obispo a Batea unos días, (a pesar de lo que yo le he dicho y él le ha dicho) pero ha prometido que apenas le pida yo, lo retirará a nuestras órdenes.
¿Sí que lo em- <*2*>prendemos? ¿Tiene usted relaciones en Valencia? No diga nada todavía porque si aquello no nos gustase o nos recibieran mal lo dejaríamos. Oraciones a Jesús.
Conque a vuelta de correo contésteme, y le fijaré día.
Suyo.
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 19 junio.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 25, págs. 1-2
A doña Magdalena Colom – 20 de julio de 1884
Doña Magdalena Colom
Mi muy apreciable en Jesús sacramentado: Pasado mañana es su santa, y me contento con decirla que pediré a la misma que la dé un amor inflamado a Jesús como ella la tuvo. Creo es la mejor felicitación que puedo dirigirla. Además que bendiga a toda su familia, que tan apreciable es para mí.
Supe su viaje con el señor Mateo. Supe después por sor Encarnación su regreso. Celebro le hayan visto, y en esto crea que tengo un poquito de envidia. Fortuna que, Dios mediante, yo me repararé y vengaré, pues le veré mas cerquita y disfrutaré de su agradable sonrisa. Entonces me tendrá usted envidia a mí. A no ser que para ganarme baje usted con frecuencia, y entonces me alegraré yo también que podré verla por aquí, ya que no puedo subir a ver a usted.
Hace poco escribí a Francisco, pues <*2*> le debía dos cartas al pobre.
¿Y Gonzalo? ¿Ya come mucho? ¿Ya esta bien gordo? ¿Ya me encomienda a Dios? Si Tortosa no llega a probarle este año, de penitencia me lo llevaré a estudiar conmigo a Valencia.
¿Le gustaría esta penitencia?
Tantísimas cosas a Mateo, Francisca, Benjamín, María Dolores, señor Luis y demás de su apreciabilísima familia.
No me olvide en sus oraciones usted y la señora Francisca, que creo sabrán decirlo muy bien a Jesús.
Es suyo afectísimo padre en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 20 octubre 84.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 26, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 24 de julio de 1884
Apreciable Josefina:
Desde que mamá salió de aquí nada he sabido de ella. ¿Es que te has vuelto muy espiritual, o tienes ganas de mortificar?
Las tuyas anteriores no se contestaron por dos razones: 1.ª Porque ya podías pensar que lo hablaba con la mamá tus encargos. 2.ª Porque te hubiera mortificado por tu primera por aquellas turbaciones... pues siento que en todas partes hayan de conocer tus ñiquiñacs.
En ésta continuamos sin novedad, pero la gente hacía unos días estaba tranquila y ahora vuelven a reaparecer los temores, porque en Francia vuelve a recrudecer el mal. La Virgen que nos bendiga. Yo estaré fuera tres o cuatro días, pero ya puedes escribir, que ya la <*2*> recibiré.
Tus amigas sin novedad.
Afectos a tu mamá y a todos los de ese santa casa.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 24 julio.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 27, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 1 de agosto de 1884
Valencia 1.? de agosto.
Apreciable Josefina:
Recibo la tuya en esta donde me encuentro hace ocho días para ver si monto un Colegio de la máxima gloria de Dios. Creía haber estado menos tiempo, y se me ha retardado y tendré que ganar el jubileo aquí, y mis monjas se enfadarán. Así, ruega por mi alma ahora que me vuelvo andariego.
Recibí la de mamá, que se cruzó con la mía sin duda.
No seas nimia, y vuélvete muy valiente y no tengas melindres. Ya os escribiré más despacio cuando regrese a Tortosa, y haré escribir a Pepe la relación de las fiestas de san Luis ahí. Corro mucho por aquí, y no me queda tiempo para nada. Ya os explicaré nuestra excursión y <*2*> sus resultados, pero necesitamos muchas oraciones.
Afectos a mamá y demás de esa santa casa.
Os bendice vuestro afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 28, págs. 1-3
A doña Josefina Reverter – 16 de agosto de 1884
Doña Josefina Reverter
Mi apreciable en Jesús: Van por fin dos líneas. El 4 llegué de Valencia, y el 8 volví a salir dos días, y no hubiera vuelto a no tener necesidad de estar aquí para la fiesta de allá arriba.
Ahora en lugar de descansar me encuentro con dos o tres pleitos de un albaceazgo que ya quisiera haber renunciado porque no estoy para trifulcas de citaciones y juicios y juramentos.
Entregué a Dolores tu encargo y me dice lo ha cumplido. Supongo que ella te escribirá.
Aquí aún vivimos intranquilos. El cólera se está paseando por Perpiñán y sus alrededores, y como si quisiera pasar la frontera. <*2*>
De aquí es que se han suspendido las fiestas civiles de la santa Cinta y también la matrícula de los gramáticos. Creo por lo tanto prematuro fijar fechas. Dejemos pasar unos días y resolveremos lo que más convenga.
Creo que conviene que el médico te alivie que en esto no se pierde nada. No tengas tanta imaginación, ni siquiera tanto corazón, y suprime recuerdos; basta con el recuerdo de la presencia de Dios.
No sé eso que dices que pasé por cerca de ésa, a no ser que digas que pasé por el ferrocarril, pues no he ido a ninguna parte de por ahí; y por cierto que si llegan a escribirme que el cura de Villafranca se pone peor (pues está delicado) entonces <*3*> sí que haría una calaverada a pesar de que vivo sin vivir en mí, y me agobio de penas y quehaceres.
Conque te pruebe bien el agua de San Mateo, y si no añade la carbónica.
Saludos afectuosos a tu buena mamá. Tantas cosas a Pepe.
Te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, fiesta de san Roque.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 29, págs. 1-2
A don Gonzalo Tena – 18 de agosto de 1884
Mi Gonzalo:
¿Qué hace tu alma encantada que nada dice? ¿Estás muy espiritualizado? Acuérdate al menos de encomendarnos a Jesús. El día de santa Clara subió con el predicador nuestro Francisco y le hice pasar a la reja. Esta bueno y tu tía también. Todos preguntando por la salud de Villafranca. Aquí seguimos bien, y hasta la gente <*2*> está más reanimada pensando que ya no se desarrollará [el cólera]. En Roquetas pasa también, y en Jesús mucho más. Así, di a Jesús que se acabe pronto, y podamos volver a trabajar con más vigor por la gloria suya. A tu padre, Benjamín y Dolores tantas cosas. A tus tíos Luis y Francisco que tengan buen ánimo, pero que se cuiden. No os olvido a todos en mis oraciones.
Sabéis os aprecia y en Jesús os bendice vuestro afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 18 agosto.
Y mi, mi Gonzalo, ¿qué hace su alma?
Escritos II, vol. 2.º, doc. 30, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – septiembre de 1884
Mi Josefina:
Una palabra para decirte: 1.? Que si no me has de obedecer ya respecto a la tranquilidad de tu alma, ya como me lo prometiste muy formalmente de cuidarte con esfuerzo y constancia, dímelo que así ya no te lo repetiré, aunque me haya de mortificar yo.
2.? Que no me das gusto porque no me escribes y me dices cómo estás, y 3.? que estoy en pena por Ángeles, pues me recelo que sufre y no dice ella nada. Por lo tanto si comprendes que no es así, y la ves tranquila y alegre, no la digas nada, que no importa que no escriba no habiendo necesidad; pero si comprendes que sufría, anímala a que me escriba (como cosa tuya), pues sentiría que tuviese algún reparo, y me tiene en cuidado la situación de su alma. La Cinta me hizo concebir esperanzas de que vendría ahora por la Cinta, y no <*2*> he visto señales de ello.
Sigo bien, pero atareado, y en vísperas de más tareas. Dime de mamá, de Emilio y de todos.
Hasta la tuya malhumorada.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 31, págs. 1-3
A doña Josefina Reverter – 6 de octubre de 1884
Mi Josefina:
Desde Tortosa me remitieron ayer, entre otras cartas, la tu- <*2*>ya. No sé por qué eres así. Sabes te he dicho no te olvido, que seré el mismo siempre, y si bien no escribo tanto como tú desearías, es por mis múltiples ocupaciones. Además sabes que en Tortosa aún continúa el peligro, y por esto no se puede hacer ningún pensamiento sobre ti y mamá, y por esto no os he escrito. ¿No estás bien ahí? ¿Qué te falta? Seas breve en el confesonario, y no seas melindre que me ofende, y di a mosén Grau te deje comulgar todos los días menos uno cada semana; con que tengas el rato de oración, ya puedes hacerlo así.
Tenemos aquí casa ya para colegio. La casa pequeña, pero el huerto cuanto pedazo queramos. Pide a san José que el año que viene podamos tener 300 chicos, que sean <*3*> 300 futuros apóstoles del amor a Jesús, y puedan reparar lo que nosotros no hemos podido hacer.
Mañana regreso ya a Tortosa, y quedará aquí mosén Ballester o mosén Osuna.
Tantísimas cosas a la mamá.
Te escribo en la sacristía de santa Catalina, sin pluma casi.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Afectos a mosén Reverter.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 32, págs. 1-2
A don Andrés Serrano García – 26 de noviembre de 1884
Señor don Andrés Serrano García
Muy señor [mío] y amigo: ¿Qué hace usted tan silencioso? Ni una palabrita en todo el verano. Yo no escribí a usted más pronto porque el certamen se aplazó, y está aplazado indefinidamente, y hay tiempo de presentar trabajos hasta que se avise que también será con bastante anticipación, y ya escribiré a usted oportunamente.
Hemos pasado el verano con las alarmas del cólera, pero que no llegó a entrar a pesar de los anuncios oficiales que lo declaraban, y que quizás usted leería.
A mediados de julio estuve en Valencia para tantear el terreno para <*2*> el establecimiento de un colegio de vocaciones eclesiásticas; y a últimos de septiembre volví y lo montamos, y he dejado allí al frente a uno de nuestros Operarios, y la cosa marcha bien a pesar de algunas contradicciones, y tenemos 50 alumnos.
En cambio estoy pasando una terrible tribulación de mi propio prelado. Aprobadas por él las bases y admitidos los seis sacerdotes que se ofrecieron a iniciarla en forma, ahora me aplaza el consentimiento del permiso para los mismos, porque está agobiado, dice, de falta de personal, y quiere que aguarde un poco. Yo no quiero aguardar, y estoy meditando el modo de romper este impedimento. Ya le daré más detalles en otra ocasión, pues hoy mi objeto es tan sólo decirle que vivo aún, y no quiero que usted esté tan muerto.
Tenga la bondad de decir a su amigo Llorente que pronto le escribiré, pues vivo agobiadísimo.
Va un prospecto de nuestro llamamiento en Valencia.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 26 noviembre 84.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 33, págs. 1-2
A don Andrés Serrano García – 24 de diciembre de 1884
Señor don Andrés Serrano García
Muy señor mío y amigo:
Cuando recibí su grata del 13 había enviado ya a la imprenta el articulito que usted verá en el Congregante de este mes, que tiene casi igual objeto que el suyo (conversaciones íntimas con los jóvenes), y por esta razón no ha podido publicarse. Veremos si puede aguardarse para otra ocasión, y si no para el año que viene. No deje usted de acordarse de vez en cuando de la revista y, si le es posible, mejor algo en verso, que ya ve usted que estamos pobres; y si esto no puede ser, alguna cosita para la parte recreativa en prosa, más bien que cosas serias, que abundan demasiado.
Está usted en descubierto respecto del trabajo para el certamen, que si bien se aplazó por el temor del cólera, volverá a anunciarse, y se conservan los trabajos presentados. Siento la enfermedad <*2*> del señor Llorente. Si vuelve ahí, estimaré me lo diga, pues debo escribirle también.
Mi asunto in statu quo. Repito a usted que no nos olvide en sus oraciones. Mucho celebraría que el señor Cervera fuese a esa. Es todo de la casa de don Ignacio Guillén del Soto, el protector de nuestra Obra en Valencia.
Que pase felicísimas las pascuas.
Sabe es suyo afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 24 diciembre 1884.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 34, págs. 1-2
A doña Cinta Cueto y demás – 28 de diciembre de 1884
Mis, mis:
Ya que es mi santo quiero convidaros al pan, queso y rechupete y flor y nada de este país, esto es, a naranjas mandarinas. Haced partícipe a Bernardo para que ruegue mucho a la madre Purísima por nosotros viajeros universales. La cosa nos va muy bien. No tenemos bastantes billetes y nos quedamos cortos en todas las poblaciones, y es una lástima. Os espantará, cuando os lo cuente.
He estado anteayer en Villarreal donde prediqué en la misa y por la tarde plática a las hijas de María del Rosario. El domingo (ayer) fui a Nules, confesé a muchos hombres, di la comunión con plática y por la tarde el sermón de vocaciones en el <*2*> púlpito; a las 6 de la tarde llegó el doctor Vidal y predicó en el círculo de obreros; cenamos y con el tren de las 8 y 1/2 de la noche nos fuimos a Burriana; esto es, tres pueblos en un día. Mosén Cedo en Burriana ha hecho una campaña famosa.
Hoy hemos venido a Castellón, donde los colegiales harán una sesión literaria.
Mañana al... Desierto. Desde allí, el día 1.?, os enviaré la bendición. Vosotras rogad mucho el 31.
Podéis escribir allí: Don Manuel Domingo y Sol. Castellón, Benicasim. Desierto de las Palmas.
Conque os bendice ya vuestro siempre padre
Manuel Domingo y Sol
Castellón, día de Inocentes.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 35, págs. 1-3
A doña Ramona Puchol – 29 de diciembre de 1884
Doña Ramona Puchol
<*2*>
Mi Ramona:
Eres muy perezosa. ¿Qué haces? ¿En qué te ocupas? ¿En qué te encantas? A Magdalena, digo lo que podéis hacer para la colocación de vuestra recomendada.
Estos días no he estado para nada, y aún tengo una porción de cartas por contestar.
Anteayer inauguré el Gimnasio de San Luis con la representación de la comedia o vocación del santo. Asistieron 300 personas entre congregantes, hombres y señoras. Ya te dejaré venir a una <*3*> representación cuando bajes.
En cambio no he tenido el gusto de poner la primera piedra en Benicarló el 31 del actual porque el obispo no ha querido, por no tener aún el permiso del gobierno.
Dime cosas.
Ayer, día de Inocentes, hubo mucha brometa en San Luis.
Que termines felices las pascuas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 29.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 36, págs. 1-4
A doña Magdalena Colom – 30 de diciembre de 1884
Señora doña Magdalena Colom
<*2*>
Mi apreciabilísima hija en Jesús:
Recibí la suya. Precisamente aquella tarde debía ir yo a felicitar las pascuas al padre rector. Este y todos los jóvenes descansaban después de comer, y no obstante hice llamar a Francisco interrumpiéndole el descanso, y con él estuve hasta que fue hora de ir al cuarto del padre rector, el cual estima mucho a Francisco.
Dije a Francisco qué le parecía de la travesura de su madre, y él no quería resolver, y al fin lo hice yo. Quería comprarles un carnero, pero después pensé que de esto ya tendrán, y creí mejor comprarles mazapán, y así sabrán mejor que es obsequio hecho a nombre de Francisco. Atendido el número de 130 que son, me pareció no habría bastante con cuatro duros, y he hecho compren <*3*> 25 barras grandes, y costarán cinco duros, y mañana que es víspera de la gran fiesta de ellos, esto es, del nombre de Jesús, con una esquelita para el padre rector de que es obsequio de la bondadosa madre del bondadoso Francisco.
Estoy escribiendo a usted dentro del convento de Santa Clara, donde me he quedado dos noches para estar al lado de la candorosa sor Paula Chavarría, natural de Jesús, joven aún, a la cual he dicho misa hace tres días seguidos en el altar precioso que hay en la enfermería delante de las alcobas, y le he dado los tres días la comunión de viático, y hoy mismo, a pesar de que está agonizando, aún he podido dársela. Hace 48 horas que está en agonía y con todo conocimiento.
Si Gonzalo o Felipe hubiesen estado aquí les hubiese hecho entrar a ayudarme la misa <*4*> y hubieran visto el convento. Ahora sólo ha entrado Juan Marín. Creo que tendremos ocasión, pues la ancianita de 86 años esta algo flojita, y no sería extraño que si continúan los fríos tuviera que viaticarse.
Hace poco que, estando al lado de la enferma, me ha besado la mano una, y he preguntado quién era, pues van con los velos hasta los pies, y me ha dicho que era Encarnación, y la he reñido porque no está bien, y no quiere acostarse porque dice que quiere ver morir a su estimadísima sor Paula.
Y basta ya, mi apreciable en Jesús, aproveche estos días para dar gracias a Jesús por los beneficios de este año 84, y que el 85 sea de bendiciones para usted y familia, para mí, y las almas todas.
Tantas cosas a nuestros colegiales Gonzalo, Felipe y Artemio. Sírvase usted repetir mis cordiales afectos a mi buena Francisca y Luis, a los cuales deseo feliz principio y término de año nuevo, como también a Mateo.
Sabe la aprecia su afectísimo padre que la bendice
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 37, págs. 1
A doña Josefina Reverter – noviembre de 1884
Mi Josefina:
Te volveré a escribir mañana. Recibo la tuya. No entendí lo de Dolores Albano; creí que era su madre. Cuídamela.
Lo de la onza misteriosa no es cosa del convento; ni debías decirlo, y así, que no se diga.
Gracias por tus noticias. Hasta mañana que tengo seis forasteros en el colegio, y son las 12.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 11.
Trae tú misma a doña Dolores la esquela y léesela tú misma.
No temas las contradicciones mujer de poca...
Mis almitas de San Mateo son siempre las primogénitas.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 38, págs. 1-2
A don Gonzalo Tena Colom – 1884
Mi amado Gonzalo:
Recibí la tuya. No me sabe mal ocupes los ratos en ver los juegos de pelota, y aunque tú mismo juegues, aunque seas ya un guapo teólogo; pero en medio de esto, no es preciso te entibies, sino que puedes muy bien tener tu distribución de tiempo. Tú sabes que estás pasando un crisis fuerte que se ha de resolver en buen sentido para que puedas ser dócil instrumento en las manos de Dios para todo cuanto quiera su gloria. Por lo tanto no has de ser tibio, que es la peor disposición del alma; sino que has de ser resueltamente santo, y con alientos para vencer todas las dificultades interiores y exteriores que puedan presentarse a tu paso.
Así, pues, no dejes la oración <*2*> y demás ejercicios de piedad y la frecuencia de sacramentos, y las ocupaciones útiles. Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 39, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 1884
Mi Josefina:
Estás agitada y patidora. ¿Qué te diré? Nada sé qué decirte, sino que se haga en ti lo que Dios quiera ya que dices que no depende de ti. Dos causas son sin duda las de tu sufrimiento: 1.ª Que como no estás fuerte, porque no comes y te has dejado caer, te afectas más. 2.ª Porque sin duda aún estas apegada a ti misma, y no quieres descansar en los brazos de Dios, y en mis cuidados, o al menos no sabes hacerlo. Y eso que tan prevenida te tengo.
Conque así me contentaré con encomendarte a Jesús, y no quiero sufrir.
Aún no me has dicho lo de Emilio.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 30.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 40, págs. 1-4
A doña Angeles Martí – 1884 [?]
Mi amadísima Ángeles:
No deje usted de ser repentista, que es cuando lo hace bien, y se retrata mejor, aunque yo haya de sufrir. Crea que he hecho un propósito de encomendarla más eficazmente a Jesús, y hoy mismo he aplicado la indulgencia, después de la misa, en favor de una difunta angelical, y con el motivo especial de que se interese por usted ante Jesús.
Por lo demás, repito, que como más va más interés siento por esa alma misteriosa.
La he expuesto los campos de celo, de quietud y de vida mixta. La he propuesto los Institutos de enseñanza o beneficencia, y no le llenan; la [he] señalado los retiros de vida de abstracción y se espanta. La abrí el ameno jardín de vida mixta, de retiro y enseñanza, <*2*> de Vinaroz donde no se necesitaba más que poner el pie ya, y tal vez por una indicación paternal mía, y ni por esas.
No me repugnaría y bendeciría yo una colocación en medio del mundo, donde con el apoyo de su estado podría trabajar mucho, y con más libertad, y no se sabe resolverse usted.
Estaría yo satisfecho en que aun así y libre en el mundo, se dedicara a ser nuestro apóstol en las obras de gloria de Dios y el ángel de nuestras almas; pero lo único que temo es que se canse y se fatigue, y además no sabe encontrarse del todo quieta en esta vocación.
¿Qué harás, Jesús mío, de esa alma predestinada?
Quisiera dar un golpe de gracia, y me intimida, y tendré que llamar el auxilio de otra que me ayude a levantar el brazo para sacrificar esa víctima a la voluntad de Jesús.
No sé si he hecho bien en ofrecerme demasiado a arrostrar la resolución <*3*> sobre esa alma que Dios ha puesto en mis manos, sin ella pensarlo ni yo tampoco; pues como ella es tan santamente egoísta, quiere la tranquilidad y seguridad de la obediencia, y así se estará como un ángel abobado, sufriendo sin hacer nada. Tal vez si la hubiésemos dejado más así sola y en sus sufrimientos, la espuela la hubiera hecho andar y resolverse; pero sin embargo no me arrepiento y no la dejaremos y la resolveremos, porque tengo para mí que Jesús la quiere para santa y aun para muchas cosas de su gloria, y aunque esto mismo me intimida a mí, es por otra parte un motivo más para que me interese por ella.
Así, hija mía, continúe con su sencillez y sinceridad no solo conmigo, sino también para con mosén Andrés, aunque es verdad que es mucho más cortada y tímida de palabra, no sé por qué, y esa imaginación vivísima la hace sufrir y la hará sufrir siempre <*4*> en cualquier parte que esté, y ha de estar prevenida contra ella, y no hacer caso, sino aprender a prescindir y obrar con paz y con santa indiferencia no buscando más que la voluntad de Dios, y luego no padecer ya.
Me [he] extendido más de lo que quería, pues no puedo ser largo estos días.
Con todo para Ángeles siempre me quedo corto, porque desearía decirle más.
Dígame cositas de ahí. ¿Qué hemos de hacer de Josefina? ¿Qué proyecta usted sobre ella?
¿Cómo está mi angelical Salvadoreta? ¿Qué hace la tremenda Roig?
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Si no me entiende la letra, dígamelo que buscaré mejor tinta y pluma, que es lo que hace que esté poco inteligible.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 41, págs. 1
A Madre Providencia de San Salvador – 1 de enero de 1885
Mi Providencia:
1.? Llegué bien.
2.? Una de las cartas extraviadas era de la madre Escolástica. Se lo pregunté, y me contesta lo adjunto. Devuélvamela.
3.? Me fui con espina de su salud. No he visto a mi médico. Veré si me da una receta. No olvide la receta que le di de cuidarse y no ayunar hasta mi segunda orden, y trabajar poco ahora.
4.º Estoy avergonzadísimo de haberle indicado mi espina. La mando que nunca, y aunque me muera, lo diga, pues a nadie lo he dicho fuera de mi confesor. Dígale al Corazón angustiado de Jesús que si es posible pase pronto mi cáliz, que es el más amargo que he tenido en mi vida. Fortuna que me cuido, sino el corazón hubiera hecho ya un esclafit por mi poca virtud. ¿Por qué tuve la debilidad de decírselo?
5.? Mi Asunción que no lo olvide las promesas.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, sábado 4 enero.
Cuando tenga proporción envíe las constituciones.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 42, págs. 1-6
A don Juan Corominas – 15 de enero de 1885
Señor doctor don Juan Corominas
Muy señor mío y amigo:
Acabo de recibir su gratísima, que afortunadamente ha podido encontrarme aquí, pues desde el 25 de diciembre había estado yo fuera y hace tres días que he llegado.
Celebro muchísimo el pensamiento, y quiero que se lleve adelante, y a ser posible en mayor escala de lo que usted propone. Para lo de San José no será una interrupción, pues ni lo de López lo sería, si nosotros hubiésemos tratado de explotar la mala disposición de los párrocos respecto de aquel proyecto tan farragoso; pero nosotros nos contentamos con callar, y muchos párrocos, por no aparecer indolentes, hacen algo; pero la manifestación en favor del señor Villamitjana tendría, no lo dudo, y tendrá felicísimos resul- <*2*>tados, si usted hace lo que le mandaré:
1.? Ante todo quiero que usted se dirija a don Gerardo o Aguiló o don Luis, y les dice que piensa proponer dicha manifestación al clero de las dos diócesis; que si él, don Gerardo, por sí o asociado de alguno de los otros podrían para esto formar como un centro, compuesto de ellos, y de un par de sacerdotes más, para organizar la manifestación, consultándolo, como es regular, con el señor obispo; una vez ofrecido uno de ellos, propone usted enseguida que para sacerdotes consiliarios nos propongan a Cedo y a mí, y hecho esto, lo demás ya va todo por mi cuenta, que hoy solo, y en las vacaciones con mis Operarios auxiliares, le prometo remover la diócesis.
2.º Creo que en el proyecto, aparte de la manifestación de firmas no solo de sacerdotes, sino también de seglares, se haga por cada parroquia un obsequio religioso, a nombre de dicha parroquia, y si pudiese añadirse (ya que dice usted que serán los objetos para iglesias pobres) que el objeto sería <*3*> después para el culto de dichas parroquias, entonces sería indudable el resultado. No obstante, si a usted parece que esto no sería tan digno, que sea el objeto para propiedad del mismo señor arzobispo, o a la libre distribución de él. Tal vez constituido el centro o la comisión, ésta con libertad podría discurrir los objetos y medios más convenientes.
Como verá usted deseo que no aparezca yo en nada de la iniciativa porque esté seguro que lo echaríamos a perder, y el obispo que está tan receloso conmigo helaría mi actividad y mi entusiasmo. Con reserva completa, pues, y así se lo exijo, haga aparecer a uno de los antedichos u otro que a usted ocurra, sin mencionarle que yo lo sé, animándoles como cosa sencilla y fácil; una vez atado el hilo écheme la culpa a mí, si no se hace lo demás.
Hágalo cuanto antes, y dígame <*4*> lo que le contestan, y diré a usted enseguida lo que debe decirles.
No tema el que esto aparezca quererle dar bombo a la cosa, que yo lo haré con dignidad y con resultado, y los de la junta quedarán airosos, y sin embargo, no apareceré yo en ello.
Aguardo contestación de usted mañana mismo. Es fácil esté aquí toda la semana, y luego a San Mateo, Cálig, Cervera, etc., a predicar la cruzada de la rifa, y con ello prevenir [a] los párrocos para la suscripción de ellos y demás para lo de nuestro Amo sotto voce hasta que esté designado el centro de aquí.
Tal vez la suscripción del clero podría ser para un objeto que quede en propiedad del señor arzobispo, y las colectas de los fieles, casas religiosas, etc., para las propias parroquias. En fin, ya discurriremos. Pero haga lo que le mando. Si lo dice usted a Aguiló, v. g., ya lo veo más ufano que un pavo real, y luego le lleno yo los cascos, y se pone en movimiento.
He recorrido los pueblos de Villarreal, Nules, Burriana (a este fue Cedo), Castellón, Alcora, Lucena, Alcalá y Benicarló y Vinaroz, y tengo repartidos, a pesar de <*5*> haberlo echado a perder por tanta prisa, para que no se adelantara López, cerca de 20.000 billetes o sean 20.000 pesetas, que dicho sea inter nos solos, confío duplicar.
Conque hasta la suya, mañana mismo a mediodía.
No puedo más que voy a galope, y no vivo en Tortosa que me atormentan, y deseo respirar libertad.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 15 enero 85.
Ni a Cedo, que ha estado en mi casa, he querido decirle sobre la carta de usted, y así no haga mención de ella.
Si usted creyera más conveniente escribir al señor obispo diciéndole que piensa escribir, v. g., a don Gerardo o <*6*> Aguiló proponiéndoles esto, y que espera que él aprobará el pensamiento, etc., hágalo, diciéndole que se hará una cosa modesta, y sencilla, etc.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 43, págs. 1-2
A don Andrés Serrano García – 18 de enero de 1885
Valencia 18 enero 1885
Señor don Andrés Serrano García
Muy señor mío y amigo:
Recibo aquí la suya que con otras me van remitiendo desde Tortosa. Envío hoy allá sus versos, por si pueden insertarse todavía, y si no los guardaría para el mes que viene.
Dígame si los fuegos podrán ser continuados en esta forma, o en otra que usted discurrirá, pues si no fuera más que la de este mes, se extrañaría. Escriba usted a Tortosa ya, adonde iré probablemente pasado mañana o a más [tardar] el miércoles.
Me tiene hecho valenciano hace ocho días. He venido a girar visita a nuestro naciente colegio que tiene 54 alumnos muy guapos. A tener <*2*>
local hubiéramos tenido este año mas de 200. Hay un sin fin de peticiones para el año próximo, pero si no hay local no podremos, y no aumentan las suscripciones algo más, si bien el clero nuestro ha recibido con entusiasmo la Obra.
Hasta, otra.
Sabe es de usted s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 44, págs. 1-2
A don Juan Corominas – 3 de febrero de 1885
Señor doctor don Juan Corominas
Muy señor y amigo mío:
Supongo recibiría el cartapacio que le mandé y sobre cuyo contenido espero me contestará.
Ahora quisiera indicarle otra cosa: Me ha parecido conveniente iniciar una serie larga de artículos sobre la historia de las congregaciones de la santísima Virgen (como habrá visto), y que tal vez después pudiesen ser publicadas aparte en un librito. Al efecto, tengo mandado a pedir de Bruselas una obra en francés titulada Histoire des Congregations de Sainte Vierge. Tengo aquí el Manuel des Congregations, y espero aún me darán noticias de otras historias. Como ni mis ocupaciones ni mi poco hábito a escribir <*2*> me permitirán hacerlo con el desembarazo que convendría, propongo a usted si querría aceptar este encargo, que no le sería a usted muy trabajoso teniendo datos delante; y a continuación de la parte histórica podría usted poner las leyes generales de las congregaciones, que también las tengo en latín, y últimamente los cargos de las congregaciones y el modo de desempeñarlos, que también los explana el Manuel des Congregations, y habría tela hasta para años, y siempre muy propia de la revista.
Contésteme usted afirmativamente y mande a su afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 3 febrero 85
Ha sido elegido magistral el señor Bauluz, párroco de Andorra. El clero en su mayoría se inclinaba en sus simpatías al de Lérida.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 45, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 23 de febrero de 1885
Apreciable Josefina:
Te escribí creo que desde Valencia contestando a una tuya; desde entonces nada he vuelto a saber de ti ni de tu mamá ni de la demás familia, y eso me hace temer si estarás mas delicada.
Así, pues, espero me dirás algo. Sigo tal cual, si bien envejeciendo, según dicen, y a mí también me lo parece; y esto que aún no quiero ser viejo hasta que Dios haya bendecido mis proyectos; ruega tú por ellos.
Tal vez a principios de marzo tenga que volver a Valencia unos pocos días.
Con afectos a mamá, Pepe y Dolores.
Te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 23 febrero.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 46, págs. 1-2
A don Mateo Tena – 14 de marzo de 1885
Valencia 14 marzo 1885.
Señor don Mateo Tena.
Muy estimado señor y amigo:
Dos días después de la noticia de la muerte de nuestra inolvidable Magdalena, tuve que venir a esta de Valencia, a visitar nuestro colegio de vocaciones eclesiásticas, y por esto no fue posible escribir a usted. Apenas recibí el parte comuniqué la noticia a nuestro Francisco y a sor Encarnación. Aquel vino a visitar a su tía al día siguiente.
No puede usted figurarse lo que me afectó esta tribulación, pues era, sin duda, una de las almas que más apreciaba de Villafranca, y a no haber tenido yo que marchar como estaba comprometido, crea que hubiera subido, si bien ya me hubiera sido inútil. Con esto comprenderá usted la pena que habrá causado en usted la pérdida de esa alma tan dis- <*2*>tinguida y de tanta capacidad y de tanto corazón, y que era el descanso de usted y la gloria de toda la familia. Esa es la vida, y el Señor nos quiere madurar a fuerza de desengaños.
La he encomendado muchísimo al Señor, y la he hecho encomendar y no me olvidaré de ella en adelante. Ignoro si Gonzalo estará ya en Tortosa, aunque lo supongo.
Repito que acompaño cordialmente a usted en su sentimiento, y haga extensivo mi pésame a toda su familia, a Benjamín, María Dolores y señora Francisca.
Sabe usted que puede disponer siempre de este su afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 47, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 23 de marzo de 1885
Valencia, Colegio de vocaciones de San José, Alboraya 52.
Mi amadísima Josefina:
Desde el 7 del actual que estoy en esta de mal humor y con sufrimientos por la calma de estos valencianos. Prometí estar en Tortosa para el día de san José, y todos están trinando contra mí, y esta es la hora que aún no puedo decirles cuándo iré, si bien no quiero concluir la semana aquí, aunque me lo deje todo empantanado. San José me está ejercitando. Quince días que estamos buscando un terreno, y no se encuentra; cuando lo encontremos hemos de ver cómo se arregla para buscar el dinero; y sin embargo ni el terreno conseguimos encontrar.
Por lo demás la gente de por acá animados, y nos prometen <*2*> oros y moros, y nos hacen pasar por las orejas muchas esperanzas. Quiera el Corazón de Jesús bendecirlo, y la Virgen y san José que nos consuelen y no nos envíen sufrimientos y contradicciones que no tengo vocación de ellos; más vale que los envíe a las almas que, como Josefina, saben pedirle cruces.
Recibí la tuya, gracias a Dios, en Tortosa. No dejes de dar señales de vida de vez en cuando, y dime cómo sigue la mamá, y las demás trapisondas de tu hermano trapisondo.
Cuídate el estomago; y no ayunes y no es preciso rezar nada aunque no se ayune.
Dime, pues, cosas y cómo está tu madre, o aquí, si es enseguida, o en Tortosa ya.
Afectos al padre de la casa y a tu señora madre y a Dolores.
Te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 23 marzo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 48, págs. 1-3
A la Madre Providencia de San Salvador
27 de marzo de 1885
Mi Providencia:
El domingo por la noche pasaba por esa con don Benito Sanz y Forés; anteayer quería regresar ya a Tortosa y no pude; pero saldré ya mañana sábado en el exprés. Quería traerles una estampa del milagro de san Antonio y la mula, pero creo que ya tienen, y además no quedaba en casa del estampero más que una, y no tenían más porque no han conservado el molde o piedra y es una lástima.
Con reserva le digo (que supe por Reverter había escrito a usted y usted no me lo dijo) que yo había desviado cierta ofrenda <*2*> de él; yo no desvío ninguna ofrenda para las monjas de Vinaroz; pero como él me ofreció oros y moros para el Colegio lo acepté, aunque no sé tampoco si me lo cumplirá. Quería hablarle de esto, y no pensé, y usted, repito, tampoco me dijo nada.
Tampoco recordó usted preguntar por mi antigua espina con que yo me alegré; como a usted no le hace daño, no pensó en ella; aunque más aliviada continúa todavía, y aunque allí con nuestras expansiones estaba mortecina, con todo, me retoñaba de vez en cuando. No la olvide <*3*> ante Jesús.
Anteayer me mandaron aquí las cartas, y no había ninguna de la madre Escolástica. Tal vez hoy al llegar a Tortosa encuentre alguna, y le diré lo que haya.
Aquí en Valencia ni tengo trabajo ni tantos trabajos, y como Dios me quiere para ellos, habré de volver allá.
Escribo a galope.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Va...
Escritos II, vol. 2.º, doc. 49, págs. 1-7
A doña Juana Bordas – marzo de 1885
Señora doña Juana Bordas
Muy señora mía:
Anteayer estuve en esa como habrá sabido. Antes de salir de Tortosa, y en el momento de subir al tren, supe ya por una señora que una mujer de Benicarló había dicho que doña Juana estaba muy sentida, y el motivo mismo de su sentimiento, y por cierto que me ofendí. No obstante tenía interés, como en otras tempestades extrañas de doña Juana, darla satisfacción. Mas al llegar ahí, supe que todo el pueblo se había enterado de la soberana resolución de doña Juana en no albergarme en su casa, y por lo tanto era escusado el hacerlo. Voy pues a desenredarla la madeja de su ardiente cabeza, aunque haya querido enredarla. Sabe usted muy bien que al comprar el huerto de los Condes se le invitó para que figurara como copropietaria, y se resistió usted, y repitió que no quería figurar en nada y que quería aparecer extraña a todo.
Al hacer la escritura <*2*> de cesión le dije antes que íbamos a hacer dicha cesión, y como solo se trataba de un acto legal, y solos Alguero y yo figurábamos como dueños del huerto.
Después de ello todo el mundo sabe que nosotros lo hemos expuesto en nuestros documentos, y al papa [?] se lo he dicho, y consta en el expediente, cuya copia, ya se le ha dicho que le enviaremos para que la conserve y para su satisfacción, y estamos dispuestos a repetirlo ante los tribunales y en cuantos documentos se nos exija, que los gastos no solo del edificio pero de toda la fundación de las monjas concepcionistas se debe a doña Juana Bordas de Benicarló, que se considera como fundadora.
Pero al hacer la cesión, como legalmente no constábamos más que nosotros como propietarios, y como tales, dueños también de todo cuanto se hubiese edificado en dicho fundo, y esto solo bastaba. ¿Qué le importa al Estado y al seguro si el edificio que se construye <*3*> y se vayan construyendo sean satisfechos por este o el otro? Que se consigne la propiedad y se paguen los derechos y no piden nada más.
Me dirá usted que se habría podido consignar, que usted hubiera podido figurar en la cesión. Ni era necesario, ni nos ocurrió, y si nos hubiese ocurrido estoy segurísimo, estoy convencidísimo que el mismo señor notario, tratándose como se trata de una cosa de confianza desde el principio, y que solo se trataba de asegurar la cesión a la comunidad, no solo hubiera visto que era innecesario, sino que nos hubiese aconsejado lo dejáramos, si no había necesidad, para evitar reconocimientos por parte nuestra y complicar lo que era sencillísimo de por sí, como también suprimimos por consejo del mismo señor notario el reconocimiento que usted tiene hecho de la deuda del huerto, y solo para evitar complicaciones.
Me dirá tal vez que del modo que se ha hecho, usted no entiende que en las reservas futuras respecto <*4*> a la reservación de la finca en un caso desgraciado. En primer lugar, este derecho es ilusorio, pues aparte de que en los pocos años que hemos de vivir no es tan fácil la desaparición de la comunidad, aparte de esto, el prelado sabe que no es nuestro, como consta y constará en el expediente canónico, y por lo tanto aunque legalmente apareciéramos entonces como dueños, medios tiene el prelado para impedir que hiciéramos una malversación de la finca, lo que no sería tan fácil, si aquel al cual revertiese el derecho fuese una persona seglar por muy buena que fuese, que podría emanciparse mejor de la autoridad del prelado. ¿No era su único deseo de que el edificio fuese para la comunidad y asegurarlo perpetuamente para esto? Pues esto se ha hecho, y gracias a la ilustración del señor notario se ha hecho del mejor y más seguro modo que podía hacerse.
¿A qué queda, pues, reducida la cuestión? Permítame que se lo diga, a una pequeña vanidad <*5*> de que en documento que nadie leerá ya jamás, ni nadie sabrá cómo está contenido figure el nombre de usted, cuando su nombre figura en el boletín, en el expediente, en los documentos y tradiciones de la comunidad, en las tradiciones del pueblo, etc. De mí nadie sabe que he figurado como censor, ni en las relaciones de las fiestas he aparecido como colaborador casi único con mis fatigas, sudores, y contemplaciones, y sin embargo ni me ha ocurrido obtener ningún lauro, ni ninguna alabanza, pues que solo lo quiero en el corazón de haber trabajado por la iglesia de mi Madre Purísima.
Por lo demás, señora, respecto a las públicas manifestaciones de usted, y que se han hecho públicas, de repelerme usted de su casa, esté usted tranquila y no tema, no; que ya tardará mosén Sol en ponerse en su presencia, ya que usted así lo desea. No quiero recordarle, no, que usted fue la que me obligó a albergarme en su casa, y que no hice por atención ni tampoco que otras personas tan dignas como usted hubiesen tenido una satisfacción en tenerme, si yo lo <*6*> hubiese pretendido, no; solo quiero decirle que esté tranquila, que no tema usted, que ya tardará.
Y ya que parece que esto sea reñir hasta mi despido, según las amenazas que tiene formuladas, consiéntame que le diga que muchas desconfianzas e indiscreciones he tenido que tolerar en el trascurso de la obra, que solo por Dios pueden tolerarse y sufrirse, pero no había llegado a creer que hubieran llegado las indiscreciones de última [hora], sabiendo usted lo que a última [hora] he hecho por el nombre de usted y por la obra. El diablo no estaba contento y quería dar una coada; y como tantas veces se ha valido de su imaginación. Obre como quiera, pero de lo hecho hasta aquí y que podamos hacer en adelante hemos de dar cuenta a Dios, y seremos responsables de las consecuencias que acarreemos a la obra de Dios. Yo no seré responsable, porque lo mismo que he hecho procuraré hacer en todas mis cosas.
(Repito). Pudiendo usted hacer el uso que quiera de esta carta, se queda encomendándola a Dios
[Manuel Domingo y Sol] <*7*>
Repito, pues, que estamos dispuestos a declarar ante el orbe que doña Juana ha sufragado todo lo de la fundación y es la fundadora, pero respecto al modo de la cesión; pero en la escritura legal, y siguiendo los deseos de usted, se ha hecho como debía hacerse y que si se hubiera hecho según y del modo que le han puesto en la cabeza, sobre ser innecesario, no se hubiera puesto reserva alguna para la reversión, o reserva alguna personal, sino exclusivamente al prelado que solo de este modo lo hubiera consentido.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 50, págs. 1
A doña Dolores Reverter – 1 de abril de 1885
Doña Dolores Reverter
Mi muy apreciable en Jesús:
El día de su santo quería ponerla dos líneas, pero se me dijo que no estaba usted muy bien, y lo dejé. No por esto la olvidé en aquel día, y no la olvido, y sabe soy el mismo y puede disponer de mí. Que la Virgen la conforte en todo, y sus dolores nos salven y podamos en el cielo reunirnos.
¿Qué hacen mis apreciadas doña Remedios y Joaquina? Que se animen y consuelen mutuamente en ese santo Nazaret en que las contemplo apartadas del mundo, pero unidas a Jesús.
Que terminen bien la santa Semana, y tengan felices pascuas. Como no ha venido nadie de San Mateo, no he podido mandarles nada.
Las bendice su afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 1.? de abril.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 51, págs. 1-2
A don Juan Corominas – 11 de abril de 1885
Valencia 11 de abril 1885.
Señor doctor don Juan Corominas
Muy señor mío y amigo:
Recibí la suya, sin fecha, por conducto de Cedo, y escribí a usted desde Tortosa, y no la eché al correo, para cerciorarme antes sobre la dirección de don Juan Morcans y su suscripción.
Examiné la dirección, y está bien, y olvidé mirar cómo estaba de suscripción. Por lo tanto, puede celebrar dos misas, y en las cubiertas de este mes de abril se pondrá el año que corresponde a estas dos misas.
Las de Monraba y Serret de esa, constan en las cubiertas del número de marzo, si bien olvidaron poner dos misas. Se dieron las dos de cada uno a intención de mosén Cedo.
Indica usted en la suya el deseo de cesar en el trabajo de la revista, y no debe usted hacerlo por Dios y por san Luis. Siempre deberá usted hacer algo, y no debe dejar de continuar como colaborador, y <*2*> hasta que Dios envie el hombre que deba cargar con toda la revista, debe usted enviar todos los meses. Si tiene alguna cosita hecha, envíela a Cedo, al que escribo en esta fecha; y si no debía enviar este mes, espero me lo escriba enseguida aquí, y para el mes que viene prepare algo, y empiece una serie de ideas, que menos trabajo le den.
Anteayer regresé aquí, y estos valencianos hacen sufrir un poco. Son muy buenos, pero necesitan que se les esté encima siempre. Cuando tengamos terreno y casa propia, (que Dios mediante no tardará) le repetiré el ofrecimiento de nuestro colegio para aposentarse en él cuando venga a Valencia.
Es de usted, y aguarda su contestación, su afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol, Pbro.
Colegio de vocaciones eclesiásticas. Alboraya 52.
Va económico el papel.
Se enviaron a Pinet los números 31, 35, 37 y 38 que pedía.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 52, págs. 1-2
A don Andrés Serrano García – 14 de abril de 1885
Valencia, 14 de abril.
Señor don Andrés Serrano García
Mi querido en Jesús:
Otra vez me tiene usted en esta adonde he venido para ultimar la compra de un terreno (seis mil duros) y empezar las primeras obras del colegio (ocho mil duros más) y las cuales cantidades estoy buscando todavía; pero todo se andará si los microbios no lo estorban.
Acabo de recibir la suya que me mandan de Tortosa, y la poesía que la acompaña. Creo que hemos hecho tarde para ponerla en abril y en tiempo pascual, y no creo tome usted a mal que la guardemos para el año próximo. No me sea usted tan perezoso, y quiero que en los próximos números me vaya enviando alguna cosita, sea verso o prosa.
Asimismo debo advertirle que el juego último de usted no pudo estamparlo el impresor de Tortosa, porque dijo que solo <*2*> podía arreglarse por medio de litografía, y crea que lo sentí porque no pude prevenir a usted antes, pues se arregló el número estando yo en esta.
Tengo un trabajito literario de su amigo, y aún no le he enviado al padre Xercavins, que temo no pueda publicarse, porque, a mi parecer, le falta fluidez.
Si quiere usted que vengamos por ahí, vea si encuentra alguna bolsa descuidada de cincuenta o cien mil duros, y nos venimos a montar un colegio de vocaciones, e instituimos a usted apóstol y director diocesano de la Obra.
El certamen paralizado y por esto no atormento a usted; pero esté prevenido.
Séame explícito en sus indicaciones. Le encomendaré a Jesús para que nos le guarde y conserve, quizás para nuestra Obra.
Le bendice y le abraza su afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Colegio de vocaciones eclesiásticas. Alboraya 52.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 53, págs. 1-4
A don Froilán Beltrán – 20 de abril de 1885
Mi querido Froilán:
Hasta anteayer lunes no supe que usted estaba predicando a las esclavas. Me dijo usted en Alcanar que el domingo inmediato debía usted venir a predicarlas, pero creí que solo era para aquel día. Después cuando supe que usted había predicado en la vestición, ignoraba si usted se había ido a Alcanar y regresado para este objeto. Ventura me dijo que usted estaba predicando allí, y creí se refería a lo de la vestición: tan torpe estuve todos esos días. Anoche por fin vino Osuna, y he sabido todos los detalles. ¿Cómo se lo ha arreglado usted esos días? Osuna me ha dicho que lo ha pasado entre casa del canónico y la mía; temo que en ésta no habrán sabido atender a usted bien, no estando yo; yo les escribí que usted iba, pero repito, sin pensar en decirles que estaría esos días. En fin, <*2*> perdone y no haga caso de mis distracciones, que por cierto son más culpables porque aquí nada tengo que hacer, pues la calma valenciana me hace pasar el tiempo inactivo. De hoy a mañana se resolverá nuestro empréstito, si san José lo bendice. Osuna me dice le contó la visita de madama [?] general con el monseñor; tenemos minada la cosa oficial, y según veo no necesitan más que mimos, y creo lo sabremos hacer. Solo nos falta que arrapemos el empréstito.
Otrosí: Ramona Puchol debía haberse venido con Osuna, y por la incuria de García no se hizo y me he enfadado. Si yo supiera que debía regresar pronto a Tortosa, le diría que allí nos veríamos; pero ahora no lo sé, y urge resolver con ella y mandarla otra vez allá porque de allí me apremian que resuelva. Por lo tanto si ella tiene ánimo, yo le doy mi permiso; y si ella se resuelve, que salga el viernes en el tren exprés <*3*> de las 5 y 1/2 de la mañana de Ulldecona, y usted la recomienda al tartanero, que va de esa a Ulldecona, y en la estación a las 10 la esperaremos la señora María y yo aquí en Valencia. Y a su regreso ya cuidaré yo de mandarle a Tortosa.
Si a usted fuese posible mandarme mañana un telegrama desde Ulldecona diciéndome que sí que viene, mejor, y si no de todos modos saldríamos el viernes; si el viernes no podría salir y lo hiciera el sábado, entonces me escribe usted, pero mejor el viernes, porque los días apremian. En fin, lo dejo a su discreción; de todos modos mándemela la adjunta, y ella que se vea con usted; hágalo pronto.
Cuando tenga buenas noticias se las mandaré.
Tantísimas cosas a su señora madre, Rita y familia.
Nada quería decirle sobre la pobre Roseta; me da [el] corazón ya no estará feliz <*4*> ni en el mundo ni quizás en el claustro. Sin embargo si ella continúa en los buenos sentimientos de siempre, y un día le retoñarán los deseos de entrar, no desmaye usted; en Benicarló no le faltaría plaza...
El domingo di la comunión al noviciado de las Hermanitas. No conocí a ninguna de sus florecillas.
Mande a su afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Valencia, Colegio de vocaciones eclesiásticas. Calle de Alboraya, 52. 29 de abril.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 54, págs. 1-2
A don Juan Corominas – 21 de mayo de 1885
Señor doctor don Juan Corominas
Muy amigo mío:
Llegué el día siguiente del recibo de la suya. Se formaron las intenciones para las misas que usted propuso, y si ocurre de otros, puede hacerlas aplicar que ya está la intención.
Va hoy la revista de mayo, y procuraré, aunque haya de estar fuera, que sean activos en adelante, si bien a veces, a pesar de mis recomendaciones, me hacen hablar. Procure usted prevenir los articulitos a tiempo. No deje de enviar algo mensualmente, aunque sea cortito, aunque no fuera más que la mitad del último que ha enviado. Emprenda usted algún otro tema filosófico, teológico, histórico, literario, etc., lo que menos le haya de costar, y que tenga tela para unos cuantos números. Hágalo por Jesús. Al joven que publica los versos de este mes (estudiante de tercero de filosofía) de Ciudad Real, le he encargado algún tra- <*2*>bajito en prosa, pues el padre Xercavins de esta que se ha fijado ya en los anteriores que envió, dice que será una notabilidad; pero temo que no me lo hará.
Voy a galope. Tengo ganas de venir a esa, pero no podré por ahora.
Sabe es suyo afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol, pbro.
Tortosa, 21 mayo 85.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 55, págs. 1-3
A don Andrés Serrano García – 5 de junio de 1885
Señor don Andrés Serrano García
Muy amigo mío:
Acabo de recibir en este momento la suya, y como veo es de ayer 4, y por lo tanto solo ha tardado un día; veo que todavía podrá usted hacer, ya que no la balada, que según usted dice le ha propuesto el padre Xercavins, al menos una dedicatoria a san Luis (prosa o verso) o una cosita al Corazón de Jesús, verso, dándole a usted tiempo hasta el 12 o 14, aunque como más prontito mejor.
Me alegro le haya escrito el padre Xercavins, como se lo encargué, y a la vez él me tiene hecho el encargo de que no deje descansar a usted y así espero irá entreteniéndose algún ratito en favor de la revista (huérfana tanto tiempo de director) y hasta que el Señor me envíe uno de los futuros Operarios <*2*> reparadores del Corazón de Jesús sobre quien echar toda la carga, y si a usted Dios llamaba a esta Obra de la máxima gloria de Dios, y del bien de la juventud, se le cedería la honra y la gloria.
Después de muchos apuros he podido dejar en marcha feliz la Obra del colegio de Valencia. Se ha comprado un huertecito con seis mil duros; y un Operario que el Señor nos ha dado allí, con otros dos respetabilísimos sacerdotes que se han asociado a la Obra, están buscando un empréstito de otros seis mil duros para las primeras obras, en acciones reintegrables de 25 duros, y les va bien la cosa y confían realizarlo, si no lo estorba el porvenir negro que nos amenaza con la aparición del asiático, que está tocando las puertas de Valencia.
A no ser esto, y si Dios nos da gracia, vida y salud, confío un resultado extraordinario en aquella diócesis, y que no será bastante el colegio proyecta- <*3*>do para 300 alumnos, sino que con el tiempo tendrá que pensarse en levantar otro edificio. Así, pida usted a Jesús en este mes por nosotros, que ya ve que lo necesitamos, y pídale nos dé salud, que todavía hemos de vernos, y hablar largamente.
Celebro haya desaparecido la tribulación que le amargaba. Las tribulaciones caseras son las más amargas; los trabajos de fuera son más llevaderos. No le olvidaré a usted ante Jesús.
Me encuentro bastante fatigado del trajín de la última temporada, pero no es hora todavía de descansar.
Volveré a escribir a usted cuando pueda. Le hablaré también de su primo al que adeudo carta hace tiempo.
Entretanto sabe usted puede disponer de su afectísimo amigo y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 5 de junio 1885.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 56, págs. 1-2
A don Benjamín Tena Grau – 16 de junio de 1885
Tortosa, 16 de junio 1885
Muy apreciable Benjamín: He recibido su atenta y gratísima carta. Nada me deben ustedes y yo soy el que adeudo a ustedes indebidas atenciones que nunca pagaré con suficiente gratitud. Pero a pesar de todo, la libertad que ustedes me han dado siempre será suficiente para que yo no reparara en molestarles siempre que se me ofrezca, y crean que no dejaría de hacerlo. Y en cuanto a mí, poco valgo, pero pueden estar seguros de que me será un placer el poder servirles en algo. La memoria de su buena madre (q.e.p.d.), el afecto y la confianza que me profesó no se borrarán de mi memoria, y esto aumenta mi cariño hacia ustedes, y les miro como si fueran mi propia familia. Sólo deseo que el Señor bendiga a ustedes y tengan santa paz, y cuiden a su buen padre, y velen por Teodora, que en cuanto a Gonzalo, su buen juicio y carácter creo les ahorrará a ustedes los cuidados que otro que no fuese <*2*> él, necesitaría. Yo así lo espero.
No había sabido la enfermedad de usted, que califica de ligera, pero que al parecer pudo ser grave. Cuídense ustedes mucho.
Estamos en expectativa sobre la enfermedad sospechosa y misteriosa. Mucho hace temer el haberse presentado tan pronto; pero por otra parte da esperanzas el carácter raro de ella, pues se presenta de repente, desaparece sin saber cómo, y mientras hay pueblos fatalmente invadidos, otros a su lado no tienen nada, y en la misma capital de Valencia apenas hay cosa. Así, pidamos a Jesús nos mire con misericordia.
Muchos deseos tengo de subir a ver a toda la familia. No sé sin embargo cuando podremos realizarlo; pues tenemos mucha labor preparada y nos faltara tiempo para trabajarlo todo.
A María Dolores tantísimas cosas y que me encomiende a Jesús. Para ella la adjunta estampita.
Anteayer estuve con Francisco y casi íbamos juntos en la solemne procesión que ellos dedicaron al Corazón de Jesús. Está delgadito, pues tuvo que estudiar demasiado, porque sustentó un acto público de filosofía.
Repitiendo afectos a su padre, señora tía y demás, se reitera de usted afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 57, págs. 1-2
junio de 1885
Iltre. Señor don
Muy respetable señor y amadísimo amigo: Recibí ayer la suya, y le contesto en seguida. Sus preguntas respecto a personal, retribuciones, etc. me han inducido a la sonrisa, porque me demuestran que no sabe en qué consiste nuestra Obra de celo. Esto me ha hecho resolver a venir a verle unas cuantas horas, pagando además con ello el tributo que le debemos y que no debíamos haber demorado de nuestra atenta visita personal. No podrá ser estos días por ver antes el sesgo que toma la cuestión del cólera. Por lo demás nuestra Hermandad o congregación no pide ni personal, ni dinero, ni apoyo, más que tener manos libres para atraer limosnas. Cuando vaya quiero esté enterado de la organización y malicias ocultas de nuestra Obra para la gloria de Dios, que <*2*> no humildemente hablando no puede producir ninguna otra institución para bien de las diócesis.
Así, pues, hasta la vista, si no aumenta el cólera; si no, volveré a escribir.
Con motivo de las oposiciones a lectoral, que se harán a primeros de julio van firmados Delsons, López, Castellote, uno de Zaragoza y tal vez Juan Sol, catedrático del seminario, y Alba, cura de Lucena. Que Jesús nos dé el que más convenga.
Que aunque es de familia ejemplar [...], tanto como en nuestro colegio en sus diócesis, si los prelados se hicieren cargo con todo, no queremos más que lo que convenga.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 2.º, doc. 58, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 7 de julio de 1885
Mi Josefina: Habrás extrañado haya tardado tanto en escribirte y no debes extrañarlo. Habíamos resuelto con Dolores Aguayo hacerte venir, pero aguardábamos de un día a otro desaparecieran las alarmas de la parte de Castellón y Valencia; pero como éstas han aumentado, por esto lo hemos prolongado, y hoy la cosa está peor. Aquí dentro [de] la población todavía parece no hay novedad, si bien muy atemorizados, pues en Roquetas hay algo y aún algos; en Jesús alguna cosita, en las huertas de Vinallops y Camredo también, y en Amposta bastante, etc. A no mediar un milagro de la Virgen de la Cinta y del santo Ángel no podemos librarnos. Sin embargo hay aquí bastante tranquilidad, si bien los malos aún no quieren corregirse, y esto me hace temer más que nada.
En mi querida Valencia hace estragos la cosa, y así pide por mis tres apóstoles de allí. Hoy tengo carta de ellos, y están sin novedad, pero teniendo paralizada la obra.
¿Cómo no me has escrito en tanto tiempo? Aunque yo me porte mal quiero me escribas. Si Jesús nos conserva aquí sin novedad, quiero vengas más adelante, pues la madre de Aguayo hace tiempo que no nos gusta. No puede dormir y está muy débil su cerebro; y por lo tanto serviría esto de motivo para venir <*2*> para consolar a la plorona Dolores a la cual has dejado tu herencia. Don Rafael está bueno ya.
¿Qué hace tu buena mamá? No me la afectes con tus lloros y malos humores. Estate tranquilita. No pienses en tu alma. Solo ponte ante Jesús diciéndole que te dé lo que más convenga, y si necesita él unir tu sangre y tu corazón al suyo para víctima de sufrimiento, mayor salvación de tu alma y de la salvación de los demás, que haga lo que quiera, y así estarás tranquila con este acto de amor. No pienses para nada en lo pasado absolutamente, ni te confieses de nada, que todo está explicado bastante y perdonado. Yo ya te envío mi bendición todos los días.
Conque tortolilla de Jesús ruega por nosotros, y sobre todo por mis apuros y mis apuradas obras.
Como estoy sitiado aquí, sin poder ir a correr como era mi proyecto, de aquí que estoy más descansado, y a mí no me gusta el descanso, si bien no me faltan entretenimientos, aunque pierdo y malgasto mucho el tiempo.
Afectos a tu buena mamá.
A Pepe debo escribirle; ya veré cuándo puedo hacerlo.
Te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tantas cosas a Dolores.
Tortosa, 7 julio 1885.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 59, págs. 1
A doña Ramona Puchol – 11 de julio de 1885
Mi Ramoneta: Recibí la tuya el mismo día que marché a Benasal, Villafranca, Iglesuela, en donde estuve del 22 al 6 de este.
En Benasal di ejercicios a las chicas y un triduo al Corazón de Jesús para establecer la archicofradía. A pesar de que salí constipado, me probó bien y trabajé muchísimo, y he vuelto bueno.
Cuando tengas proporción envíamela y te enviaré más dinero.
Dime cosas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 11 julio.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 60, págs. 1-3
A doña Ramona Puchol – 15 de julio de 1885
Mi apreciada Ramona: Recibí la tuya del 3, y ocupado estos días con los tres opositores que teníamos en el colegio no te he contestado. Sabes que no solo te contesto, sino que resuelvo todas tus dudas y preguntas. Por lo tanto no sé de qué te quejas, y casi es ya por vicio. Soy corto, sí, pero a todo te contesto. Veo has rondado mucho, y sabes que no me gustan las rondallas, aunque sean por motivos religiosos.
En ésta sin cosa particular en la salud pública, pero lo de Valencia nos tiene intranquilos. Por esta razón no he salido, que ya lo hubiera hecho, y ahora no sé cuándo será. <*2*>
La madre Escolástica de Mataró hace días está muy grave, y regularmente se morirá. No la olvides ante Jesús.
No dejes tus ejercicios de piedad, aunque veo que no acaban de santificarte.
Mañana que es la Virgen del Carmen, diré a la Virgen que te ponga bajo su manto a ti y a mí, y nos podamos ver otra vez, si es voluntad de Jesús.
No sé qué más decirte. La canonjía lectoral, como estamos en medio de Aragón, hacia allá se ha ido.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, víspera del Carmen.
El día 1 salí para Lérida <*3*> con Serrano a ver al señor obispo. Estuve 24 horas. También vi a tu antiguo cura que tenía allí a su hermana, la de Barcelona, delicada, y allí se había puesto mejor. La sirvienta, no recuerdo el nombre, preguntándome mucho por mi Ramona.
Pide al Corazón de Jesús por los designios suyos respecto de nuestra Obra en Lérida.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 61, págs. 1
A doña Ramona Puchol – 17 de julio de 1885
Mi hijita: Recibo la tuya. Mi objeto al proponerte que bajaras ahora, era para que pasaras aquí la crisis de enfermedades de esa, que decías. Si no hay peligro no te lo exijo.
Aquí no hay novedad de enfermedad ninguna.
Déjate estar de misas hasta que estés bien.
Dime cómo sigues.
No permitirá Jesús que no me puedas avisar con tiempo. Así lo confío, y lo pido a su divino Corazón. No puedo más, que son las diez de la noche. Vuélveme a escribir. Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 17.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 62, págs. 1
A doña Ramona Puchol – 21 de julio de 1885
Mi Ramona: Hasta ayer no recibí la tuya. Hoy recibo la otra.
Aquí, aunque tenemos algún caso, estamos tranquilos. En las afueras, Roquetas, Jesús, Regués, etc. está picando mucho. Ya te volveré a escribir mañana.
Dime si está ahí don Romualdo, y da mi felicitación a Magdalena si está.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 21 julio.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 63, págs. 1-2
A doña Ramona Puchol – 22 de julio de 1885
Mi Ramona: Ayer te escribí y van dos líneas más. Seguimos lo mismo. Aquí alguno que otro caso. En las afueras, sobre todo Roquetas, bastante. La gente está tranquila, y si lo vamos pasando así, será una providencia. Dime lo que haya por ahí. Tú no temas. Di a Jesús que yo no quiero que te mueras, porque aún te he de aprovechar mucho para la gloria de Dios y para secundar y apoyar mis obras, y ya verás cómo Jesús se lo mirará. En cuanto a medicinas, procura obedecer lo que te mando. Hazte arreglar una botellita de láudano y tenla en casa. Si te viene diarrea, ponte enseguida a la segunda vez que vayas, no esperes más, ocho o diez gotas en una jícara con una poquita de agua y te la tomas, y si no te pasa toma otra con diez o doce o quince gotas, y de este modo no hay que temer <*2*> nada. De Valencia me dicen que todos los que han acudido a tiempo, no llegaron a tener el cólera. No importa que la diarrea no sea de esto, pero hazlo.
Dime cositas, que yo ya te escribiré.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 22 julio.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 64, págs. 1-4
A don Andrés Serrano García – 25 de julio de 1885
Señor don Andrés Serrano García
Mi amadísimo en Jesús: Por fin van dos líneas para usted que, sin duda por lo mismo que las merece, me porto yo peor.
El padre Xercavins, al remitirme desde Jesús la oda, me encargaba que procurara complacer a nuestro Serrano, y ya ve usted cómo lo he cumplido. Y es el caso que aunque haga propósitos de enmienda no los cumpliré, pues no sé cómo se me pasan los días. A estas horas, a no haber mediado las fatales circunstancias del cólera, ya estaría corriendo por esos mundos; y sin embargo de tenerme aprisionado, apenas puedo con las tareas ordinarias. Así, pues, usted, como bueno, sabrá dispensarlo todo.
El fatal asiático ha puesto aquí su <*2*> pata; dentro de la población por una inexplicable providencia, no tenemos más que dos o tres casos diarios; pero en las huertas, arrabales de fuera, como Roquetas, Rogues y aun Jesús ha picado y pica bastante. En el colegio no han tenido ninguna defunción, y estamos rogando por los pobres padres, pues si llegara a penetrar allí, habría necesidad, para evitar murmuraciones, de un lamentable dispersit entre sus 130 moradores. Aquí, pues, estamos algo tranquilos, si no termina la cosa como en Valencia, Zaragoza, etc.
De Valencia me escriben que ha decrecido mucho; y si bien nuestros sacerdotes de allí tuvieron que suspender el proyecto del empréstito para las obras del futuro colegio, ya se han reunido otra vez para encauzar la cosa. Creo, sin embargo, que es prematuro, mucho más por <*3*> la miseria que habrá ocasionado la paralización de todo en estos meses. Ha sido una cosa espantosa la calamidad en Valencia; en cambio me dicen que los frutos de conversión han sido tan copiosos que bien puede llamarse misericordia de Dios.
Y por ahí, ¿cómo les va? La gota de aceite de Romero Robledo va extendiéndose, y me temo llegue a manchar poco o mucho a todas las provincias. Pero usted no debe temer: dígale a Jesús que le aguardan muchas almas para ser usted de ellas su apóstol, y que los congregantes esperan sus piadosos trinos, y que ha de venir a visitar y fecundizar nuestros planteles de apóstoles, etc., y ya verá usted cómo Jesús se lo mirará. Conque quiero además que destierre del todo esas intermitentes que le han molestado y me diga prontito que ya lo ha cumplido. Yo <*4*> ya le diré a Jesús que le haga obediente, que aguarde a más adelante, si conviene, el constituirle víctima de enfermedades y sufrimientos; por ahora todavía no.
Adjunto mando a usted la poesía a nuestra Señora del Carmen; quería ponerle en el paquete, para que sirviera el año que viene, pero mejor puede guardarla usted, si no la publica antes.
No recuerdo cuántos ejemplares le han mandado; si desea usted más pídalos con completa libertad, que hay sobrantes.
Un saludo a su señor primo; no sé cuándo podré cumplir enviándole dos líneas.
Pida al Señor por nosotros, y luego podamos instituirnos para coger el hilo de nuestras operaciones de la gloria de Jesús, y pueda dar a usted buenas noticias.
Queda rogando por usted su afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 25 julio 85.
Si usted no podía escribir, haga escribir diciéndonos cómo continúa.
Que Jesús nos conceda el podernos conocer.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 65, págs. 1-4
A don Froilán Beltrán – 28 de julio de 1885
Mi pobrecito Froilán: Va una palabrita. Hemos sabido la situación de esa parroquia. No escribí a usted animándole y dándole prescripciones porque me dijo Ventura que él lo había hecho. Procure guardarlas, y puede estar tranquilo. A medida que se está en medio del mal se va tranquilizando el ánimo. Como prueba de que llevando usted un régimen regular, y previniendo oportunamente el remedio, no hay que temer, está Burriana, Villarreal, etc. Así, pues, no deje de dar descanso al cuerpo lo que sea necesario y conveniente; prívese de comidas perjudiciales, y sobre todo, no dilate los remedios, y Dios nos le guardará a usted.
En cuanto a las visitas a los enfermos, aquí, a pesar de que los párrocos y coadjutores están muy descansados, sólo visitan una vez al día los enfermos; y creo que si la cosa llega a apretar les administra- <*2*>rán en gracia de Dios, y nada más, a no ser que se provea de personal de jesuitas, etc. En fin, haga lo que pueda en bien espiritual de los enfermos, pero sin necesidad de atropellarse.
Aquí seguimos lo mismo, por una providencia inexplicable, tres o cuatro casos diarios y nada más. En Roquetas aún está serio. La mancha de aceite de Romero Robledo va extendiéndose, y es de temer llegue a todas las provincias de España, inclusas las, hasta hoy, afortunadas comarcas catalanas y navarras. Jesús que se apiade pronto de nosotros, y podamos en paz trabajar por su gloria.
Tenga serenidad, porque dice el médico Vicente, que es un enemigo que si puede se le debe mirar con desprecio (y esto se ha probado aquí). Dígale a Jesús, que hay muchas florecillas que debe usted cultivar todavía, y <*3*> muchos intereses de su gloria que aguardan su trabajo, y muchos corazones a los que ha [de] hacer llegar su voz, y que hay amigos que le esperan para hacerle trabajar, etc., y ya verá cómo Jesús se lo mirará de enviarle tribulación ninguna. Conque, golpes al Corazón de Jesús, y su santo escapulario nos defenderá, que él lo ha prometido.
En las monjas sin novedad.
¿Y sus hermanitas de Valencia han tenido de baja alguna Cananea?
Tengo carta de Calatayud, que era el que las decía misa en el noviciado, y que cayó enfermo también, pero está ya más que convaleciente, y me hace una triste pintura de aquel cuadro. Nada más le digo por hoy, que no estará para cartas.
Afectos a su madre, a Lucas (al cual compadezco de veras) y a Rita, que sea el ángel de la familia y <*4*> de la parroquia con sus oraciones, que creo que Dios escuchará si ella quiere.
Es suyo afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 28 julio 85.
Se me olvidaba decirle que si pueden proveerse de agua de cisterna limpia o de fuente, no dejen de hacerlo.
Tantas cosas también a Remedios a pesar de que hoy rogará mucho por Alcanar; con todo que no olvide un mementito por nosotros y por mí, si no no habrá estampita. Que rece y haga rezar todos los días y a todos los que ella pueda, y que lo diga al señor rector, “tres Padrenuestros” en memoria de las agonías del Corazón de Jesús, para alcanzar una buena muerte para todos los que hayan de morir del cólera. Y si quiere, que añada un Padrenuestro al Ángel patrono de España.
Para ella este papelito, conocido ya.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 66, págs. 1
A doña Ramona Puchol – 31 de julio de 1885
Mi apreciable Ramona: Por amor de Jesús veas de enviarme un parte telegráfico, o hacer escribir a cualquiera, si tú no puedes. Ayer debía haber recibido carta, y ni hoy ha venido tampoco. Tal vez llegue mañana, es decir, puede ser que esté aquí la carta (pues no me atrevo a ir a buscarla al correo porque es muy tarde), y me la traigan mañana; pero si no viene, esto es, si no has escrito, envíame un telegrama, enviándolo a poner a Gandesa.
Ayer ya tuve un mal rato, porque me dijeron que el arzobispo de Tarragona estaba muy malo, y ha sido falso. Hoy estoy en cuidado de ti.
Aquí seguimos lo mismo.
Hasta la tuya. Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 31, viernes, julio 85.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 67, págs. 1-2
A don Andrés Serrano – 28 de agosto de 1885
Señor don Andrés Serrano
Muy señor mío y amigo: Me tiene en cuidado la salud de usted, mucho más desde que leí que el cólera había invadido esa provincia. Como usted no enviaba la solución al juego recreativo, nuestro secretario Ferreras, que es aficionado y tiene algunos ribetes de poeta, si bien su elemento son los versos de broma, descifró el juego y lo hemos insertado, y sin decírmelo a mí, y cuando ya estaban tirándose las cubiertas, vi que había puesto y ofrecido premio (a su cuenta me ha dicho) para el que descifre tres juegos. Con esto dispensará usted, pero sin perjuicio de que nos vaya enviando en este y cualquier otro género, cuanto usted guste.
Seguimos aquí casi bien del <*2*> todo; pues además de haber decrecido muchísimo en los arrabales [el cólera], en la ciudad donde hemos tenido muy poca cosa, hasta esto va desapareciendo. No obstante continúan las medidas sanitarias.
Como mi objeto exclusivo es saber de su salud, espero que por sí o por otro, me dirá cómo continúa.
Le encomienda a Jesús su afectísimo amigo y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 22 agosto 1885.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 68, págs. 1-2
A doña Ramona Puchol – 30 de agosto de 1885
Mi Ramona: San Ramón me dice que escriba, aunque tengáis ahí temor de que os peguemos el mal.
Que el santo te bendiga y haga tan santa como debes ser y yo deseo, te llene de todos los dones temporales, espirituales y puedas servir tú y todas tus cosas para gloria de Dios, y que el año que viene te lo pueda repetir.
Aquí la salud es excelente ya. De modo que las fiestas de la Cinta que se pensaba aplazarlas, ya no lo harán y serán el domingo primero. Lo mismo todo lo demás. Conque así no es preciso fumiguéis a los de aquí.
El cura de Villarreal falleció ya. <*2*>
La madre Escolástica continúa mejor.
Celebro pasaras bien las fiestas de san Roque.
Sor Josefa de Santa Clara, prima mía, (no sé si la conoces) ha estado grave. Encomiéndala a Jesús.
Aquí estoy con deseos de alguna excursión.
No sé qué más decirte hoy.
Tuyo afectísimo padre en san Ramón
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 30.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 69, págs. 1-2
A doña Ramona Puchol – agosto de 1885
Mi hija: Recibo hoy la tuya. Veo lo que me dices. Pues, bien: ya sabes lo que yo deseo verte y que estés fuera de peligros.
Para lo primero con tal estés aquí tres o cuatro días, yo ya no te exigiré más. Aquellos días seré todo para ti.
Para lo segundo, si en esa hay enfermedades, entonces sí que convendrá que estés aquí más tiempo; pero si no las hay, y quieres regresar pronto por tus ocupaciones, no me opondré.
Conque así, ya tienes mi bendición. Veas si puedes traer el dictamen.
¿Cómo es que no te pasa aún lo del tumor?
Adiós, mi hija. Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Si puedes avisar el día de tu bajada, <*2*> mejor; pero no lo adelantes ni atrases, sino cuando te venga bien.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 70, págs. 1-2
A don Andrés Serrano García – 3 de septiembre de 1885
Señor don Andrés Serrano García
Muy señor mío y amigo: Recibí ayer la suya. Seguimos aquí bien ya. Celebro su mejoría., y procure ahuyentar las intermitentes para siempre, y el mejor medio sería cambiar de aires.
Pero voy a otra [cosa], objeto especial de la presente. No quiero que me vaya usted a servicio, que no le conviene. Si le toca a usted la suerte mala, y no tiene medio, y está resuelto a seguir la carrera eclesiástica, se vendrá a nuestros colegios de Valencia o de Tortosa y mejor a éste, y estará usted gratuitamente bien tratado al lado y a la mesa del sacerdote Operario nuestro que esté al frente de la casa. Y aunque estamos de deudas hasta la cabeza, le buscaremos los seis mil reales para <*2*> la redención, y estará con nosotros y nos ayudará a trabajar en la máxima gloria de Dios. Y cuando usted llegue a ordenarse seguirá con entera libertad el camino que Dios le inspire, y el campo que sea más propio para su actividad.
Conque, dicho está ya, y debe usted obedecer.
Es muy tarde, y temo se me escape el correo.
Irá la poesía en el próximo número, y gracias mil por el obsequio.
Es de usted afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol, pbro.
Tortosa, 3 de septiembre 85.
Ayer, 2, santo del cardenal de Valencia, se bendijo la 1.ª piedra del edificio magno para colegio de vocaciones eclesiásticas en aquella ciudad, a pesar de existir allí algo de cólera. No pude asistir de ningún modo. Iré pronto allá.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 71, págs. 1-3
A don Andrés Serrano García – 14 de septiembre de 1885
Señor don Andrés Serrano
Mi amadísimo hijo en Jesús: Escribo a usted desde la imprenta, pues he descuidado de hacerlo en casa, y no quiero perder este correo, pues no tenemos ahora más que uno al día.
Recibí su grata. No tema usted la dilatada ausencia, que ya le dejaremos hacer alguna correría de vez en cuando para respirar los aires de la Mancha; ¿y quién sabe si aún tendremos nosotros las satisfacción de poderle acompañar, si el Señor nos llamaba hacia esas tierras? Por cierto que hace poco que un obispo de Castilla nos ofrece un magnifico edificio si queríamos ir ... pero somos pocos todavía.
Conque, apenas se anuncie por <*2*> estas tierras la apertura de curso, que creo no deberá tardar, pues tendrá que anunciarse con algunas semanas de anticipación, se vendrá usted hacia esta, y veremos si lo disponemos de modo que pueda yo aguardarle en Valencia, y venimos juntos. Nada debe traer más que la ropa de su uso. Cama y abrigos ya los tendrá, y mi celdita pobre de director se la cederé, pues yo no duermo dentro del colegio, y así de día me la guardará usted mejor.
Si para el tiempo de su venida, no estuviere verificado el sorteo, convendría que usted viera una influencia en la población, o en la capital de provincia, si es necesario, a fin de evitarle su presentación personal, cualquiera que sea la suerte que le tocase, y con solo la presentación de documentos, etc.
El padre Xercavins, al que he dicho nuestro ofrecimiento y su acepta- <*3*>ción, se ha conmovido de alegría y de entusiasmo. ¿Qué le ha hecho usted al padre Xercavins que tanto le estima? Conque sí que nos veremos.
Mis afectos a su señor tío y familia toda.
Es de usted afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 14 septiembre.
De los demás detalles del viaje, etc., ya iremos hablando.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 72, págs. 1-2
A doña Ramona Puchol – 20 de septiembre de 1885
Mi Ramona: Recibo hoy la tuya de ayer 18, gracias a Jesús.
Me has hecho pasar malísimos días, y estaba a punto de preguntar a Foncuberta si tenías novedad, pues has tardado tantos días a contestar, y anteayer te envié otra carta.
Escríbeme esta temporadita todos los días hasta que no haya por ahí ningún caso, y cuídate esta indisposición diaria que tienes, si puedes hacerlo, pues no te conviene tenerla en estas circunstancias, si bien veo que es nada.
Y [de] ese estómago ¿qué haremos?
Recibí carta de Romualdo, y ya te decía que se lamentaba del comportamiento de aquellos señores. Yo les escribiré pronto, y a ver si puedo lograrlo.
Maña- <*2*>na me voy a Benicarló, pero no estaré más que un día. Así puedes escribir.
Hoy hemos cantado aquí el Tedeum.
En la revista de San Luis verás la bendición del colegio de Valencia.
Aquello de última hora, es porque siempre te escribo antes de cenar.
Encomiéndame mucho a Jesús.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 20.
No te envío sellos porque no tengo en casa. Va este único que tengo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 73, págs. 1-3
A don Andrés Serrano García – 30 de septiembre de 1885
Señor don Andrés Serrano García
Mi amadísimo en Jesús: Recibí la suya del 24. Celebro tenga arreglados los documentos para las eventualidades de la quinta, y poder venir con tranquilidad.
Creo se abrirá pronto el curso en esta, pues tenían resuelto para el 15, si bien puede suceder que les detenga el decreto de apertura de universidades para el 1? de noviembre, y quieran sujetarse a ese plazo. De todos modos, se lo participaré. En Valencia no se abrirá hasta el 1? de noviembre, o acaso más tarde.
El libro de texto de aquí es el <*2*> precioso compendio de Puig y Xarrié, para todos los cursos de teología dogmática. Si no lo tenían por ahí, ya se lo buscaremos en esta. Puede entretanto, si le parece, mandarme ya el certificado para matricularle aquí, apenas se abra la matrícula, o aguardar cuando usted venga. Es indiferente.
Estoy atando cabos y se me rompen, a fin de reunirnos todos los compañeros en un punto dado, que será Valencia o el Desierto de las Palmas, y antes de empezar el curso. Veré si podré combinarlo para los días del 10 al 20 de octubre, o antes si el curso de aquí se abre más pronto, y entonces <*3*> arreglaríamos cómo y dónde debería encontrarnos usted. Aunque no verificáramos nuestra reunión, es muy probable que yo deba ir a Valencia, y así se lo advertiré antes. En suma, ya avisaré a usted.
Va un billete de 200 reales para ayudarle para el viaje.
Anteayer salí a ver al P. Xercavins, y era a paseo y no pude verle.
Con afectos a su familia, es de usted afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 30 septiembre 85.
Si le parece, para mi tranquilidad, escríbame si ha recibido esta.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 74, págs. 1-3
A doña Cinta Curto – 1 de octubre de 1885
1.º de octubre. Fiesta de mi Ángel de España, que nadie me estima bastante.
Mis Cintas: llegué bien con mis compañeros. En la estación nos aguardaban don Vicente Vidal, el padre Chopo [¿?] y dos colegiales. El primer día no me probaba bastante el agua valenciana, que es bastante floja hasta que tengamos cisterna; ahora ya me prueba muy bien y estoy aquí sin agobios, sin correrías, sin nervios, ni enfados ni malos humores, y sin penas de hijas que son las más angustiosas. En cambio <*2*> no faltan otras penitas más hondas y de más trascendencia por las contradicciones que Jesús permite de parte de buenos, que según santa Teresa, son las más dolorosas; pero Jesús sacramentado todo lo puede, y él lo arreglará todo.
¿Qué me diréis mañana a nuestro santo Ángel de Tortosa y demás Ángeles? Yo les diré que me guarden y guíen a mis Cintetas en todos sus caminos en la vida y en la hora de la muerte, y sepan cumplir sus designios amorosos de la gracia y sean <*3*> verdaderas celadoras del Corazón de Jesús, que todo se pasa, y esto solo queda.
Di a mosén Bernardo que ya recordaré de traer Jesusets grocos para sus monjas del hospital. ¿Y a vosotras qué os traeré? Espera que lo pidáis. Vuestro padre
Manuel Domingo y Sol
No puc més.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 75, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 1 de octubre de 1885
1.º de octubre, fiesta de mi Ángel de España.
Mi Josefina: He recibido la tuya por Damaret. Mucho habéis tardado en la resolución del joven Cros. Nada me has dicho del efecto que mi carta hizo y si la recibisteis, y si están ya sosegados los ánimos que tan prevenidos estaban.
Celebro que el desengañado que tú dices esté contento y tranquilo. Lo demás que tú indicas no dejará de hacerlo, si no le haríamos un recuerdo, si a ti te parece, pues se sacó del fondo del colegio entretanto. Siento también lo de Emilio; pero en Cataluña si tiene él salud y tiene constancia, no dejará de ir él encontrando medios más seguros de subsistencia.
¿Por qué has de tener pesar de [la] buena Gil? ¡Pobrecita mía! Quizás cuan poderosa celadora nos será en medio del mundo para los intereses de Jesús. Así, no la desvíes por esto, y escúchala y atiéndela, y que te <*2*> cuente sus cosas, y que no haga nada sin decírtelo; pero animándola tú y apoyándola si Dios la quiere para eso, y aunque te repugne, ten paciencia que hemos de ser todo para todos. No tendré ningún reparo en darle mi bendición paternal para eso. Si te parece que ella no tuviera rubor en comunicármelo, como cosa tuya, haz que lo haga por escrito. Entretanto, si te parece bien, entrégale esa estampita a mi nombre, y dile que deseo que Jesús la bendiga mucho; pero donde quiera que Dios la coloque que esté con su pensamiento adherida a la cruz, que cruz nunca le faltará. Que no se separe del noviciado entretanto. Que pida a Jesús que yo pueda ir por ahí para animarla.
Estaré aquí todo el día 5. Sí que quisiera verle al cura y hacerle quedar a comer en el colegio. <*3*> De todos modos don Vicente cuidará de hacerlo, y también de obsequiar a la buena Doloretes.
¿Por qué te han de afectar las cartas de Victoria? No es bastante satisfacción para ti, el ver contentas a esas niñas, las cuales por tu medio pueden llegar a ser unas flores de Jesús, y de este modo le puedes dar más gloria a Jesús que con tu sacrificio? Eres mujer de poca fe.
¿Por qué no hiciste una esquelita aparte para don Vicente y firmada por tus pequeñas neófitas, y hubiera quedado éste más contento? Si lo haces para el correo del lunes, el martes fiesta de san Francisco ya la recibiremos.
Pensaba ir cinco días cerca de ahí, pues me lo pidieron, y tal vez me hubiera alargado a ver a nuestro noviciado de Reparadoras del Corazón de Jesús; pero no podrá ser aunque me inviten otra vez, porque tenemos <*4*> mucho que hacer en el colegio de Tortosa, y lo primero es lo primero.
Afectos a tu mamá. ¿Ya te cuidas? ¿Ya estás buena?
¿Y qué contestará Ramona a su Victoria? ¿Cómo está tan poco valerosa? ¿Y cómo está la cuestión de las monjas de Tarragona en esa? ¿Qué dice la Elvira desde entonces? ¿Y de las tres neófitas pequeñitas y grandes? Ora por mi Amelia, hasta que yo vaya. Hazla buena cara a pesar de todo. En fin, en fin. Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Un saludo a mi Ángel.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 76, págs. 1-2
A don Andrés Serrano – 8 de octubre de 1885
Señor don Andrés Serrano
Mi amadísimo en Jesús: recibí la suya con la poesía. Al rector de aquí le ha dado la humorada de abrir el curso el 15 del actual y nos ha trastornado todos los planes. Yo quería ir a Valencia, y no sé si podré ya, pues nada tenemos preparado aquí, y allí no abriremos hasta noviembre o quizás más tarde, y tenía un interés especial en aguardarle en Valencia para que usted conociera a nuestros guapísimos compañeros de allí. Si bien ya tendrá ocasión de ello.
Por ello, pues, le avisaré a usted el día, y si debe venir directamente aquí o no. Entre tanto lo haré poner en las listas de matrícula, con la protesta de presentar los documentos oportunamente. El 15 por la tarde empiezan los ejercicios los estudiantes, y aunque usted falte algún día o todos ellos, no importará, que aunque son obligatorios, pero nunca puede <*2*> hacerse cumplir, y en usted será dispensado teniendo que venir de otra diócesis, pues todo el mes es tiempo de matrícula, si bien los 15 últimos es matrícula extraordinaria, pero que creo la habrán de considerar ordinaria, atendidas las circunstancias y el apresuramiento con que han hecho el llamamiento o anuncio del curso.
Hasta la otra, pues, que le escribiré.
Afectos a su familia.
Es de usted afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa 8. Voy muy de prisa porque tengo un cúmulo de cartas.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 77, págs. 1-2
A don Andrés Serrano – 14 de octubre de 1885
Colegio de San José. 14. 11 de la mañana, y entre la barahúnda de doscientos chicos.
Señor don Andrés Serrano
Mi amado en Jesús: por no dilatar demasiado el aviso le digo que aún no puedo decir cuándo iré a Valencia. Que mañana 15 empiezan los ejercicios, y el 20 clase.
Por lo tanto puede usted venir directamente a Tortosa. Si se detiene algunas horas en Valencia puede ver a don Vicente Vidal, presbítero beneficiado de Santa Catalina, que vive en la calle de Samaniego,18, que es el principal de nuestros sacerdotes de allí, y le aviso a él por si usted tenía que detenerse allí. De todos modos mañana volveré a escribir a usted, y si no le digo nada en contrario, puede usted fijar desde ahora el día <*2*> que piensa salir, y me lo avise usted a vuelta de correo. Es decir, que puede usted decir el día que piensa salir; pero si acaso le advierto mañana lo contrario que lo retarde, lo retardará, y si no le aguardaré el día que usted me habrá dicho.
En la estación aguardarán, pues regularmente tendrá que llegar de noche.
Hasta mañana.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 14.
Ya le he matriculado a usted como verá por la adjunta que traerá.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 78, págs. 1
A don Andrés Serrano – 16 de octubre de 1885
Señor don Andrés Serrano
Muy amado en Jesús: Con la barahúnda de ayer ni un minuto tuve para repetirle mi aviso. Hemos resuelto nuestra ida a Valencia a últimos de este; pero como esto sería ya tarde, quizás para la asistencia de las clases, si le parece a usted puede ya venir directamente a esta, como le decía. Si los ocho o diez días de clase no debían a usted perjudicarle mucho, no tendrá inconveniente en que lo dilatara hasta ir nosotros a Valencia; pero como tampoco sé cuántos días estaremos allí, es en último resultado preferible que usted se venga ya, y recibirle yo aquí. Conque avise el día de su venida y llegada.
Es así suyo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 16 corriendo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 79, págs. 1-4
A Madre Providencia de San Salvador
19 de noviembre de 1885 (?)
Mi Providencia: En el momento mismo que recibo la suya, contesto. Ya ve que no tengo su pereza, y aunque supongo que no recibirá esta hasta mañana domingo, porque por la tarde no la reparten, con todo la mando en este correo de las 12 del día.
No hay inconveniente ninguno en que usted exponga con claridad al padre visitador el estado del asunto, y los deseos de todas, pues el consejo siempre es bueno, y más que ellos, como superiores, no pueden hacer nada, estando ustedes sujetas a los Ordinarios, y el consejo podrá seguirle o no; por lo tanto pida consejo, y además dígale si en caso agenciarían ellos o impulsarían en Roma la <*2*> resolución que se tome.
Los puntos que le puede consultar son: 1.º que ustedes estaban contentas en continuar la regla de la madre Teresa y con el decreto Laudis hasta que Dios quisiera; pero que les aconsejan lo contrario de inscribirse a una regla de las franciscanas, y además se han dado pasos para esto, aunque muy desacertados por las de Badalona, Gracia, etc. ¿Si conviene, pues, o no no moverse de aquello primero?
2.? En caso de lograr que todas acepten unas constituciones, o aunque todas no las acepten, con tal acepten unas Mataró y Vinaroz, ¿a qué regla deben pedir ser agregadas, a la de Eugenio IV, o sea, a la primera, o a la de Urbano II, o sea, a las clarisas urbanistas?
Lo demás es ya accidental, pues <*3*> podrá preguntarse sobre tener cantidades en depósito o en papel, etc., aunque fuesen de la 1ª regla.
Anoche envié carta a la madre Escolástica, diciéndole que para ir allanando cuestiones me contestara lo que le preguntaba, que me perdonara el haber tardado, pues ahora ya haré más bondad.
Yo sigo más aliviado, si bien no satisfecho, pues quiero que Jesús me hable más directa y visiblemente. Dígaselo usted a la divina Madre que le obligue al Corazón de Jesús, para que pueda dedicarme con actividad a cuantos asuntos él quiera de mí.
A la madre Escolástica la digo que, aunque la cosa <*4*> vaya deprisa, que será largo. Además la decía que el cura de Vinaroz, amigo del capellán de Nules, quería que la madre Providencia fuese con el permiso del señor obispo, a ver a Nules y hacerse cargo de aquello, pero que sin embargo no habíamos dado ningún paso. A ver lo que dirá. Si contesta se lo diré a usted enseguida.
No sé si le dije en mi anterior que mosén Ramón Anglada había tenido unos vómitos de sangre, pero en la última me decía que no está peor.
Dígale al patriarca de Vinaroz qué hace tan quietecito, y a nuestra Marianeta, la procuradora de la Providencia, que no me da cuenta de la cosecha dels melons, datiles, etc.
Diga también al mismo mosén Bautista que no estoy nada contento del colegial Juan, y así que le escriba una cartita él amenazándole. Me hace temer ese chico.
Adiós, mi hija. La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa 19. Fiesta de nuestra santa Isabel.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 80, págs. 1-3
A Madre Providencia de San Salvador
6 de diciembre de 1885 (?)
Mi Providencia: Recibo la suya, y aunque no escribo estos días más que las cartas más precisas, van dos líneas.
Hace tres días quiero escribir a usted diciéndole lo de la madre Escolástica que usted conoce ya en parte. Pero es el caso que la buena madre me manifiesta lo muy atrasado que está el asunto, y por lo tanto veo que mi tarea sería no cosa de cinco o seis días, sino de semanas y de actos de visitar vicarios y casas, que es tarea menos agradable. Así, pues, la contestaré que antes es preciso preparar la contestación o conformidad de los conventos en sí o no; ver si se puede reunir a los capellanes, o a las abadesas y entonces asistir yo; y en caso de ser esto imposible ya, resolver nosotros; de otro modo, repito, cree la madre Escolástica que yo <*2*> estoy independiente, cuando estoy abrumadísimo.
Sabe usted que puede mandarme siempre. No obstante temo complacerla en estas circunstancias, pues he dado un disgusto a las de Benicarló, pues mosén Ibo y monjas creían que iría a predicar a la primera profesión, y me escribieron y dije que no, y temo que las he herido demasiado. Mucho me placería también hacer este obsequio a esa nueva flor de la Providencia, pero ¿cómo dejar todo esto de aquí, solo por eso? Si le parece a usted lo propondré al doctor Pallarés, o mejor, si usted quería escribírselo lo recibirían mejor. Dígame su parecer.
Jesús aún está serio, verdad que yo no merezco más que látigo. Pero pídale que tenga compasión. Ya diré a la Inmaculada una cosita para usted. Dígala usted en cambio que para el año que viene me conceda lo que pediré y que <*3*> sea sin estas penas.
Sí que es usted calavera. Pues, ¿y Nules? ¿Qué tendrán si no tienen más que 12 duros?
Le felicita su aniversario de consagración a la Virgen el día del gran misterio.
Su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 6.
Acabo de saber que han estado ahí las flores de San Mateo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 81, págs. 1
A doña Ramona Puchol – 31 de diciembre de 1885
Desierto.
Mi Ramona: Estoy aquí con seis compañeros. Mañana, nos consagramos al Corazón de Jesús.
El sábado voy a Alcora. Luego un día a Valencia, y enseguida a Tortosa.
Puedes escribirme al convento de capuchinas de Castellón, a don Modesto Dellá Vicario, para mí.
Mañana ruega por mí. Yo te bendeciré desde aquí.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Día último del 85.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 82, págs. 1-2
A Madre Providencia de San Salvador – 6, 1885 (?)
Mi... no sé qué: ¿Hasta con manzanas quiere engañarme?
Mañana salgo a las 12. Estaré en Benicarló hasta las 6 de la tarde, aunque mi pobre abadesa se me enfadará. A las 6 que venga allí o la tartaneta de mosén Bautista o de ustedes, si no me he de helar de frío, o un carruaje cualquiera. Que venga al convento.
Aquella noche ya no vendré a ver a ustedes, sino que estaré en casa mosén Bautista. A la ma- <*2*>ñana siguiente recen ustedes horas después de la meditación, y después de horas el fervorín, comunión y misa; si no tienen comunión la harán, y si no la dejarán estar.
Conque hasta mañana la noche, o mejor, hasta las primeras horas del viernes.
Dígalo a mosén Bautista.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 6 miércoles.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 83, págs. 1-2
A don Froilán Beltrán – 15 de enero de 1886
Señor doctor don Froilán
Mi querido: Ni una palabrita de aquellas tan sabrosas que de usted saben brotar, ni un saludo cariñoso, ni un recado hemos merecido de usted hace tiempo. No sea usted tan esquivo y dígame algo.
Si al menos hubiese venido usted estos días...16,17,18... con la esperanza de trasplantármelo a... Benicarló...
Pero ni eso siquiera. Pero no, no quiero que usted venga, ni tampoco me place que sea cura de Alcanar. ¿Ha de morir usted cura? ¿Por qué es tan amigo de penas, trabajos y amarguras? Déjelo todo... y véngase a nosotros, que no se arrepentirá.
El 1? de enero del año de gracia 1886 hicimos nuestra consagración a Jesús, y puede usted disponer en todo y para todo de la Hermandad de Operarios diocesanos reparadores del Corazón de Je- <*2*>sús y de su primer jefe sin soldados. Pero todo esto... requiere una larga velada. ¿Cuándo la tendremos?
¿Cuándo quiere usted que envíe a Cedo o Ventura (si no puedo ir yo) para que ensayen nuestra rifa diocesana?
Estoy agobiado porque preparo una velada literaria para los opositores en San José la noche del jueves próximo. ¿Por qué no viene usted aquel día? Escríbamelo. No se arrepentirá.
A Rita le traeré cuando vaya un librito.
Afectos a todos.
Es suyo afectísimo amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 15.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 84, págs. 1-2
A don Juan Corominas – 19 de enero de 1886
Apreciable don Juan: Acabo de recibir la suya. Ya me ocurrió O’Callaghan, y es muy propio, y tiene prestigio en la diócesis, si bien es muy aferrado a su parecer, y no sería tan dúctil. Don Gerardo no saldría de temores y de dudas, pero ya se le arrastraría. Aguiló... ya lo sabe usted.
Si resuelve usted por cualquiera de los primeros, proponga muy sencillamente el objeto, como cosa que le ha ocurrido proponer, si a ellos parece bien, y que será cosa de poco trabajo, sino tan solo una demostración de afecto; y que si les parece que a otro compañero de ellos, v. g., Aguiló, etc., podría invitarse para que cuidara de la cosa y ser menos trabajoso para ellos, etc.
Estoy dando lecciones... y así termino diciéndole que lo haga usted con la traza que sabe, y lo haga pronto que es lo que conviene.
Es de usted afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 19 enero 86.
Si podré <*2*> para el viernes saber algo de la solución de usted, sobre todo sobre cuáles de los medios que le indiqué optaba, ya haría una indicación en este sentido en San Mateo, Cervera, Cálig, adonde voy la próxima semana, y vería cómo se recibe la idea.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 85, págs. 1-2
A Madre Providencia de San Salvador – enero de 1886
Sor Providencia
Mi madre Providencia: Supongo habrán escrito ustedes a Tortosa, donde sin duda debo tener dos o tres docenas de cartas, y enfadados tengo a los de mi casa por mis ausencias, que ni me las han enviado.
El 1º de enero realizamos nuestros votos en el Desierto por tres años, e hicimos la elección de cargos. El superior general la envía a usted una bendición. Creía que mañana, que salgo de aquí, podría enviarle la patena, pero no me gustan las que hay, y he mandado que la hagan expresa. Conque cumpliré mi promesa, pero a condición de que continúen <*2*> pidiendo a Dios me dé gracia y salud... que dinero ya vendrá.
Las bendice a todas su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
¿Cómo se arreglarán las 40 horas? Yo no podré venir porque tendré mucho que hacer en Tortosa, y debo salir luego.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 86, págs. 1-2
A Madre abadesa de Benicarló – 3 de marzo de 1886
El expediente del convento de Benicarló me ha ofrecido hoy el jefe presentarlo al ministro con empeño, y a pesar de que tiene mandado pasen al Consejo de ministros, hará cuanto pueda para que este no pase, y se conceda.
3 de marzo.
<*2*>
Culto. Cargo.
_____
Escritos II, vol. 2.º, doc. 87, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 5 de abril de 1886
Mi Josefina: Entrega la adjunta cerrada a tu benicarlanda. No puedo ser largo. Veré si tengo tiempo otro día para deciros cosas. Agradecí el recuerdo de todas. Ayer tuve que predicar en San Antonio por el primer viernes, y luego a los chicos de San José, y no me prueban los ayunos.
Afectos a mamá y a nuestro Vicario.
Te bendice tu atareado padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 3 abril 86.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 88, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 5 de mayo de 1886
Josefina Reverter
Mi dolorosa y patidora: Estate tranquila en gracia de Dios; ni te confieses de aquello, y si lo haces solo en general, que no has pecado; y bañeta se ríe de ti para quitarte la paz.
Conque se ha acabado.
Supe algo de la calaverada. No fue cosa mayor.
Afectos a tu buena mamá. No puedo más, que van 11 cartas en este correo.
Te bendice tu padre
Manuel Domino y Sol
Tortosa, 5 mayo.
Ayer enterraron al padre de Cinta Franquet, que recibió todos los sacramentos.
Entrega la adjunta a Adela.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 89, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 16 de junio de 1886
Mi Josefina: Di a tus neófitas que no las olvido. Que deseo ir, si bien si yo no podía, porque son muchos los puntos adonde debemos correr, irían otros soles. Con todo, si puedo, no lo dejaré yo, que no quiero dejar a mis almitas de San Mateo. Lo de Benicarló no sé cuándo será, pues no acaba de llegar la licencia de Roma y estoy impaciente.
Por aquí se dice que Reverter confía venir a Tortosa, y yo digo que no lo creo; si lo alcanzara, mucho lo celebraría; pero, repito, lo dudo porque no entiende él todavía las diplomacias del mundo.
Animadle a mosén Reverter a que piense en la fiesta que ha de ser para el Corazón de Jesús, sin dejar a las Simó y algunas de las jóvenes, pueden ser hasta 12, que si después conviniera pondríamos alguna otra; y quisiera no se enredase con otros cargos ya, que ya las haremos trabajar para <*2*> muchas cosas.
He estado en Barcelona, Mataró, Tarragona, y Lérida, y no debía haber ido tan deprisa.
¿Qué hace la buena mamá? ¿Aún la sirves tú de tormento? Seas pacífica y su consuelo.
A todas en particular tantas cosas, pues no tengo tiempo de decir para cada una un saludo pequeñito. Basta con el encargo de que me amen mucho a Jesús, y con la promesa de enviarles todos los días mi bendición, y lo demás de palabra.
¿Ya estás tranquila al fin? ¿La benicarlanga continúa ahí?
Os bendice vuestro afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
16 junio, aniversario de la revelación del sagrado Corazón de Jesús.
Contestadme las dos pronto. Procura que se active el despacho de billetes, pues no es ocasión de pedir cuando vayamos por lo demás.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 90, págs. 1-3
A doña Josefina Reverter – fines de junio de 1886
Señorita doña Josefina.
<*2*>
Mi Josefina: el 23 a las cinco de la tarde pasaba por la Serafina, y envié una bendición y un suspiro de Jesús a todas esas almitas. ¿No lo oyeron? Señal que estarían dormiditas.
Fui a Vallbona, Rosell y Cenia.
El 25 se me murió mi María Juana de la Purísima.
Por contradicciones de no sé quién, la fundación de Benicarló se ha aplazado al 2 de agosto... por ahora. Dios haga no se aplace más. Dilo a la benicarlanga.
Me voy a correr, que aquí no vivo, y las de abajo y arriba <*3*> me tienen mohíno.
Conque oraciones que las necesito.
Vuestro padre
Manuel Domingo y Sol
Mis afectos a mamá.
El 21 apliqué la misa por nuestra Dolores.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 91, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 12 de agosto de 1886
Tortosa, fiesta de santa Clara
Mi Josefina: Recibo la tuya. He empezado a descansar para continuar aquí devorado por las Claras y Puras, y deseo volver a salir otra vez.
Estás perdonada, pero aunque hiciste lo que pudiste, no me hiciste quedar bien con las señoras Simó y demás desde que te pusiste dentro de la jaula.
Respecto a lo demás, ya sabes que no me parece pienses en dejarte ya a la mamá. Así habrás cumplido tu misión y, si Dios quiere luego otra cosa, él lo dirá, y tú estarás tranquila, habiendo hecho su voluntad. Dios sabe cuánto te aprecio y cuánto deseo tu bien; pero también deseo hagas el acto esforzado de sacrificio a la voluntad de Jesús que tanto <*2*> te cuesta, y me hace temer que busques demasiado tu gusto espiritual en Dios, más que a Dios mismo. Así, pues, y por ahora tranquilita, y no pienses en nada, que cuando sea hora Jesús ya te lo dirá.
No me vendría muy bien que Reverter dejase ese rebañito; pero no solo no me opongo, sino que haría lo posible porque realizara sus deseos y los de tu mamá; pero temo que él no tendrá traza para conseguirlo, y está muy dormido, mientras otros velan.
De todo lo dicho se deduce que si quieres venir aquí, que no tengo inconveniente, aunque me tendrás poco, y por otra parte estoy contento de que estés ahí al lado de esas almitas buenas, para las cuales sirves de feliz instrumento de bien en manos de Dios. Así, pues, obra con libertad, que de todo estaré contento.
Con mi bendición a mis Salvadora y Ángeles, Albano, Encarnación, Marta, Damzet [¿?], Barbareta, Jaime y neófitas Radón y Andréu, a todas las cuales pido indulgencia por mis desedificaciones, enfados y desatenciones en Benicarló; se repite tuyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tantas cosas a mamá.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 92, págs. 1
A don Tomás Miguel – 12 de agosto de 1886
Señor don Tomas Miguel
Mi amigo: El que no quiere caldo, taza y media. No prediqué la rifa en tu parroquia de Cenia, y ahora habrá de recibir usted ahí unas cuantas horas a mosén Osuna, el cual irá para el miércoles, 18, a esa. Por lo tanto avise el domingo al pueblo que a las 8 (o [a] la hora que usted crea mejor) de la noche de dicho día 18 miércoles, habrá rosario y sermón por un predicador forastero y para un objeto especial.
Al menos le servirá a usted para una esbrafada, que bastante creo la necesitará. Yo estaré en Cretes ese día.
Afectos a Carlota, si esta ahí.
Es suyo afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 12 agosto 86.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 93, págs. 1-2
A doña Ramona Puchol – 8 de agosto de 1886
Mi Ramona: Recibida la tuya, y veo fracasado o prolongado tu viaje. Cúmplase la voluntad de Dios. Ya bajarás después y hará mejor tiempo aún. Es verdad que entonces ya no podrás ir a los baños, ni tampoco habrá fiestas, pues ya habrán terminado las de la Cinta. No obstante, aquí siempre es buen tiempo.
Me apresuro a escribirte a fin de que puedas tener esta para el día de tu santo. Que lo pases feliz y santamente y cuantos años quiera el Señor que lo repitas. Te enviaré mi bendición especial en aquel día. Si puedo, a última hora, te mandaré un papelito para relicario que me ha mandado desde Jerusalén mi querido e íntimo amigo el padre Manuel Pascual de la Concepción, comisario general de Tierra santa. Soy pobrecito y no puedo darte otra cosa.
Agradezco tu buena voluntad para el colegio; veremos lo de las aceitunas cuando bajes, pero prefiero por ahora <*2*> todo para ti.
Escribí ya a sor Magdalena de la Purísima para que contestara a los de Villalba.
Mi estimada madre Marta de las redentoristas ha pasado otra vez a Benicasim, y estamos sin esta excelente catalana.
Estoy atareado con el colegio estos días con las admisiones de chicos. Seremos más de 200 este año, y estamos muy apurados, y no hemos podido hacer ni una sala más. No recuerdo si estabas aquí cuando hicimos el colegio.
Darás mis afectos a la señora Pascuala y demás de su familia.
Cuídate mucho, y manda a tu afectísimo padre que sabes en Jesús te aprecia y no te olvida
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 28 agosto 1886.
No tengo a mano, que lo tengo en Santa Clara, las piedrecitas de los santos Lugares. Irán otro día.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 94, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 8 de septiembre de 1886
Mi Josefina: No tengo muchos momentos, pero sabes siempre tengo para ti. No recuerdo el contenido de la tuya [del] 23, y así repítemelo. No creo se haya recibido, si bien recibí muchas estos días y es fácil el extravío entre mis cartas.
Nada me importaría la cortedad de las limosnas de vuestro pobre fondo de Santa Teresa. Solo por dar satisfacción a esas pobres criaturas y buenísimas teresianas, iría. Pero prefiero al ir que sea no para una fiesta, que pasa como una llamarada, sino para cosas más quietecitas o más propias de nuestro instituto que para Jesús silencioso. Tanto era mi gusto en complaceros que hubiera obligado a ir o a Vidal o a Chapi de Valencia; pero en vista de que no os sea difícil el encontrar por este año por ahí, hacedlo, que a mí siempre <*2*> me tendrán esas hijas, y San Mateo lo miro como de mi especial adopción.
Os va un sacerdote de vicario de monjas, que no pararé hasta robároslo. No lo merecéis. Te recomendaré a él, pero el día que me lo llegues a fastidiar y hacer perder un minuto de tiempo, yo mismo te separaré. Si quieres leerle este párrafo, bastará, y al escribirle yo, ya se lo diré.
Estoy muy atareado. Escribe cuando quieras.
Tantas cosas a todas las de la junta y demás.
Te bendice
Manuel Domingo y Sol.
Hoy, Natividad de la Virgen.
Ya te he recomendado al futuro vicario.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 95, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 18 de octubre de 1886
Mi Josefina: Muy calladitas estáis. No tengo tiempo ni humor para deciros cosas. Jesús me ejercita con más de una amargura, y como no soy bastante amigo del sufrimiento, no me sienta bien. Dile al Corazón de Jesús al menos, que se convierta todo para gloria suya, bien a mi alma y bien de las almas.
Es el viaje que hago a esa con más poca alegría, porque apenas puedo dejarme lo de aquí. A no ser la promesa que os tenía hecha, no lo hubiera realizado hasta más adelante.
¿Qué podré traerlas a esas almitas y que haya para todas? Al fin he pensado traeros un Jesús sacramentado bien grande, para que estéis bien contentas. A ver si lo adivináis.
Os bendice vuestro padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy 18 octubre, fecha de mi confirmación, según dicen.
Decid si queréis algo de aquí.
A nuestro buen mosén Andrés mis afectos.
A mamá todas mis cosas.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 96, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 8 de noviembre (?) de 1886
Mi Josefina: Comulga y obedece; puedes hacer cuanto quieres, aun sin necesidad, no siendo en sí grave ni por intención de ello. Eres muy poco humilde, pues no eres obediente, aunque seas buena.
Me alegro de lo de Clotilde, pero será niña todavía por bastante tiempo.
Nada puedo decir de ejercicios, pues estoy abrumado, y no sé lo que podremos hacer. Si podía salir lo haría con Chapi y veríamos.
Esta noche ha fallecido mi tía Rosa, R.I.P. Encomiéndala a Dios.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 8.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 97, págs. 1
A doña Ramona Puchol – 13 de diciembre de 1886
Mi aragoneseta: Ayer mismo ya remugaba dentro de mí de ti, porque no volvías a escribir, aunque yo no te contestara, y hoy recibo tu cartita. Repito que quiero me escribas frecuente, y no te ofendas si yo no lo hago, porque no puedo.
He estado en San Mateo y Morella. De poco te quedas sin padre, si no hubiera sido el Ángel que me guardó en una caída que tuve.
Me voy hoy a predicar a una profesión en Vinaroz, y es fácil de allí me vaya a Valencia, y debo ir con Chapi a San Jorge, todo en esta semana.
Te escribo casi sin poder, y así estate contenta. Me alegro te gustara la estampa, que no regalo a nadie.
Hasta otra. Te bendice tu siempre padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 13 diciembre 86.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 98, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 23 de diciembre de 1886
Doña Josefina Reverter <*2*>
Mi estimada Josefina en el Corazón de Jesús: Esta vez sí que tienes razón para quejarte. En Vinaroz estaba con la pluma en la mano, y hasta creo había comenzado la carta, y me estorbaron. Después he tenido y tengo una barahúnda de cosas que me abruma. Ya te he dicho otras veces que casi no puedo continuar. Si Jesús no bendice mis proyectos, no puedo ir adelante, y creo que no me encomiendas bastante a Jesús, cuando tengo tantas contradicciones. En Valencia dolores y gozos, como todo lo de san José; aquí agobios; en Benicarló contradicciones; en mis proyectos estorbos. Conque casi ya puedes hacer que Jesús lo remedie todo, que si esto se logra, todo será bien para Josefina. Sobre todo si Jesús me hace apóstol de las almas y de las vocaciones eclesiás- <*3*>ticas.
¿Qué haces? ¿Por qué estás triste? Hablé con mosén Reverter de vosotras; comprendí que estaba resuelto a que no os movierais de su lado, y por esto no insistí en el primer proyecto. Si tu mamá esta tranquila ahí, yo también lo estoy aunque tu no lo estés, porque no te has de buscar a ti misma sino la gloria de Dios y el cumplimiento de su voluntad. Penas y sacrificios siempre has de tener, y si Dios me escucha, aunque estuvieras aquí, a mí no me tendrías mucho, porque estaré muy poco aquí, y hasta me dejaré las monjas, aunque no quiero que esto lo digas. Por lo tanto solo tu porvenir es lo que podría preocuparte, y esto no debe entristecerte, porque si comprendo que la voluntad de Dios quiere otra cosa de ti, sabes te he dicho que yo seré siempre el mismo, <*4*> y que por mi parte no se perderá en lo que yo pueda. Conque así paz, tranquilidad y cuidado en tu salud y lo demás en manos de Dios. Yo no quiero saber si tu mamá está tranquila y conformada ahí; que si esto es, tú ya no debes padecer, y si padeces, me enfadaré y tuya será la culpa, y no te quejes.
Cuando se fue Dolores cometí una falta, pero que no me ocurrió hasta después. Debía haberle pagado el viaje, y no lo comprendí, ni casi hasta después. Perdóname.
Y basta por hoy. Escríbeme siempre que quieras; pero si no te contesto con frecuencia ten paciencia, que es que no puedo.
Tantísimas cosas a tu mamá y felicísimas pascuas.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 23.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 99, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 23 de diciembre de 1886
Mi Josefina: Estas muy calladita, hija mía. ¿Que acaso el día que estuve ahí me echaste alguna male... u olvidaste encomendarme al santo Ángel, que me sucedió el percance de la Serafina? Por Dios, hija mía, no seas vengativa, que yo no lo sabría ser contigo. ¿Y aún te dura el amargor, cuando no intenté sino darte manjar provechoso, aunque por la mala disposición de tu estómago te pareciera no dulce? Mira, que estamos en días del niño Jesús, y así pídele perdón de tu seriedad, si no le calentaréis bien.
Envié dos líneas a Pepe desde San Jorge. No sé si irá Elías ahí, que las traiga. Conque las pascuas felices y al fin salvación, y podamos vernos pronto, y estirarte las orejas. Afectos a mamá.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 23.
Di a Pepe <*2*> que ya le escribiré.
Di a Encarnación Pascual que se me ha escapado el hermano, y quería por él escribirles, que ya lo haré otro día.
Creo que Elvira no estará ahí, y en este caso rasga la esquela.
Dime cosas, rareta, y dime a Ramira que quiero me diga lo que dirá a Jesús el día de Navidad.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 100, págs. 1
A doña Cinta Curto – 1886
Estimadísima Cinta: Quería escribirte el mismo día que salí de ahí, y no pude, y casi me alegro, porque tal vez hubiera sido amargo contigo.
No fue culpa mía el no haberte podido atender a ti; tú lo sabes y lo comprendes y, sin embargo, me afectas con tus rabietas y malos humores, y no debes ser así que no lo merezco, aunque a veces te lo quiera parecer.
Sigo bueno. Encomiéndame a Jesús que me conserve la salud más de lo que merezco, para la obra de su gloria.
Afectos a Bernardo. Dile que siento no poder ir a Cervera, que va Osuna.
Hasta otra que os escribiré.
Tuyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 101, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 18 de (?) de 1886
Mi Josefina: Estás muy amortaíta. ¿Es que tienes demasiado frío?
También tengo yo, y de frío apenas puedo escribir, y así basta por hoy, y que te animes y cuides a tus tus.
Respecto de lo otro, no seas nimia, y obedece y estate tranquila, pues serías buena, si no fueses tan pegada a tu juicio y tan tiquis miquis.
Conque hasta la tuya.
Os bendice vuestro padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 18.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 102, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 1886 (?)
Mi Josefina: Recibo la tuya. No solo tienes la dicha de conservar la virginidad, sino que ya sabes que apenas has perdido la pureza (por la gracia de Dios), y esto te lo digo de verdad para ser agradecida a Jesús. Así, pues, déjate de discurrir y pensar en esas cosas que te enredarían y sería ya un amor propio. Basta, pues que en el cielo tendrás la corona y entre las vírgenes, y además la corona del martirio del sufrimiento, y además la aureola de los doctores, dedicándote a trabajar por esas almitas, que serán en el cielo tu gozo y tu corona.
He extrañado no me hables en la tuya de <*2*> Pepe. Estuvo aquí y bastante amable, y se llevó el pajarraco de Pascual; con esto estoy más tranquilo.
Cinteta y Aguayo han hablado a don Rafael Alay [¿?] y estarán allí Clotilde y Ramira, a pesar de que tendrá don Rafael una familia amiga aquellos días. Conchita y Ramoneta cuidaron de ellas todo el día, y así los demás estarían más libres. No puedo más. Ya te escribiré y escribirás.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 103, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 27 de (?) de 1886
Josefina: Recibí la tuya en Calaceite, adonde se me remitió, como las otras, cerrada.
Como más va más necia te vuelves. De la castidad no se ha de hablar, ni para alabarla. Si otra vez te sucede remítelas al confesor, y di que no lo entiendes, y que lo dejen estar. Confiésate que te hicieron preguntas las amigas sobre lo que eran ciertos pecados y que tal vez fuiste indiscreta en querer explicarlo, pero que lo hiciste sin pensar que podías pecar. Si temes ir a un confesor ves sin temor a otro, aunque no te haya de entender, que esto bastará.
Ayer llegué de Gandesa y Pinell.
Tuyo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 27.
Estate tranquila con lo que te digo. Confiésate en general que no has pecado.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 104, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 19 de enero de 1887
Mi Josefina: Recibo la tuya. No puedo contestar. Tengo delante 50 cartas que me aguardan contestación, y Dios sabe cuándo podré hacerlo. No me olvido ni me olvidé de ti el día de mi santo; lo pasé en Tarragona con mi arzobispo, y con mi Dolores Segovia, en cuyo asilo dormía. Allí recibí tu carta, al día siguiente, y las de esas almitas, a las cuales contestaré cuando pueda, ya que tan bien se supo retratar cada una en sus cortas líneas.
¿Conque al fin... supiste mi percance? Fortuna al Ángel de mi guarda, que no se olvida de mí, que si hubiera tenido que fiar de mis... lloronas hijas, solo lo hubieran hecho, si hubiesen llevado mi cadáver al día siguiente, que todo hubiera podido ser. Jesús no lo quiso y quiere que aún trabaje para... ellas.
Va la adjuntita para nuestra Carolina. Ya supongo que tendrá licencia <*2*> expresa de su director para morirse. Sin esto no debe hacerlo. Por mi parte, aunque yo pediré a Jesús que me la conserve hasta que yo vaya, con todo, si es voluntad de Jesús, ya consiento en el sacrificio, a condición de que ella me haga parte de él. Díselo.
Ayer tuve carta de Valencia en que me dicen que Reverter vuelve ahí sin venir a Tortosa. Por lo tanto, entrégale la adjunta y tantísimas cosas a mamá.
Ya tengo deseos de ir otra vez a San Mateo. No sé qué me ha hecho esa parroquia, y esa pequeña grey, y esos buenos sacerdotes.
No me estés triste. Cuídate y déjate en manos de Jesús y en las mías.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 19 enero.
Léele tú misma a Carolina lo que la digo. Ya puede ir también mosén Andrés a verla, aunque esté ahí Pepe. Dile que yo lo quiero.
Ahora envío recado a Juan José, y haré que lo sepa Adela.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 105, págs. 1
A don Elías Ferreres – 25 de enero de 1887
Querido Elías: Estoy inquieto por la indisposición o constipado de don Vicente. Así, deme usted noticias frecuentes de él, y además mándele que no salga hasta que esté bien del todo.
Hasta, mañana. Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 25
Si no puedo desenredarme de los mareos de aquí, tal vez no pueda ir a Valencia.
[Este documento, en tres páginas, incluye una carta de D. Elías Ferreres a Don Manuel]
Escritos II, vol. 2.º, doc. 106, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 30 de marzo de 1887
Apreciable Josefina: Acabo de recibir la tuya del 25 y 26, que no sé por qué ha tardado tanto. Va una palabrita ya que se presenta la proporción de la dadora, y de otro modo no te hubiera aún contestado, pues estoy escribiendo docenas de cartas, la mayor parte contestando todavía a las de felicitación de mi santo, por lo tanto atrasadísimas.
Mucho placer me causa el afecto que, según dices, me muestran sin merecerlo estas buenísimas almas, que no sé por qué no sé olvidar en medio de mis barahúndas, trajines y malos ratos. Jesús que las recompense el consuelo que me proporcionan. Yo bien quisiera poder dirigirlas una palabra en particular a cada una, pero no me es posible. Saben ellas sin embargo que estoy siempre a su disposición para cualquier asunto que pudiera ocurrirles en el camino de la vida, y necesitaran de mi consejo. Que no me olviden en sus oraciones, que cierto lo necesito <*2*> mucho, y sobre todo que no me olviden a Jesús, siendo pequeños apóstoles de su gloria y almas reparadoras y lamparitas de su amor sacramentado, ya que Jesús tiene tan pocos reparadores generosos. Supongo que no olvidarán, y en tu celo se lo recordarás, la oración, examen, presencia de Dios, jaculatorias, visita diaria al sacramento y demás sencillos encargos, y propósitos que juntos hicimos en los días de retiro. En fin, cuando vaya por ahí, que no sé cuando será, renovaremos entonces las alas de nuestros deseos para amar más a Jesús, y entonces daré satisfacción de mis frases y dictados a las picarinas y a las que no son.
Y basta, que en pensando en San Mateo la pluma corre sin saber cómo, y el tiempo me llama a otras cosas.
¿Qué te diré a tu venida? Puedes obrar con completa libertad que todo me sentará bien.
Respecto del otro negocio, la cuestión es difícil de resolverla favorablemente, <*3*> según nuestros deseos. Hay uno que está fuera y está en acecho y es el que podría tener mucha confianza de parte del prelado, y no obstante le arredra el pensar que sin duda Fort, que tiene su padre en el ayuntamiento, lo arrebatará quizás, y además el pensar que el prelado saltase aún sobre los dos, porque mosén Duch va a quedarse sin regencia ni coadjutoría, y como éste solo desea le dejen estar aquí, es muy posible sea para este, a pesar de los medios que pongan los otros; y como es plaza que no vale nada, y solo se hace con el objeto de estar aquí, por esto se despliega mayor interés. Digo que no vale nada dicha plaza pues hoy están adeudándole al capellán veinte meses, que no cobrará, pues todos los que se han salido con estos atrasos, ninguno ha cobrado ya. No obstante yo no dejaré de estar a la mira de lo que ocurra.
Respecto del otro asunto de Barbareta, muy bien me parecería, pero temo que es demasiado sacrificio para ella, y no merecen quizás tanto vuestras mercedes y reverencias. Así, encomiéndalo a Dios.
Tantísimas <*4*> cosas a tu amadísima y buenísima mamá.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 30 marzo.
El 1º de abril ofrece la comunión para dar gracias a Dios por mi ancianidad. Va una estampita para tus primas, que creo no te dejé nada para ellas, y esta Pura que me la guarde tu benicarlanda hasta que yo se la tomaré otra vez por otra.
¿Por qué dejaste la comunión por una ansiedad? Siempre la misma.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 107, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 30 de abril de 1887
Cenia. Sábado, 30.
Mi Josefina: Recibo la tuya, confusa, pues no llegas a decir si es viva o muerta Encarnación. Fortuna que otra almita de esa me lo dice claro.
Ayer quería decirte una palabrita para ella, y no pudo ser, y ya hubiera sido inútil.
¡Pobre Encarnación mía! Creas que lo he sentido vivísimamente, y esta mañana sin saber esto pensaba en ella. En cuanto a lo demás estate tranquila. Ella está ya en brazos de su amado Jesús, disfrutando las caricias de él, que se regalaba ya en esa candorosísima alma.
Dime mas cosas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Ayer te escribí.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 108, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 1 de mayo de 1887
Mi Josefina: Va la adjunta para Carolina. No me puedo quitar de la cabeza a Encarnación, y ha dejado bastante vacío en mi corazón en San Mateo. He sabido que la llevaste hasta la iglesia, y me he alegrado del tributo de cariño, y que solo manos virginales condujeran esa florecilla tan grata a Jesús, y de la cual el mundo no era digna.
Ayer vino el vicario de las monjas de Ulldecona y otro señor en comisión, para que predicara en los días del centenario de san Agustín, y he escrito a Valencia por si puede venir Chapi.
Y esas agustinas ¿no han pensado en hacer algo? Olvidé recordarle a mosén Andrés. Saluda a éste y dime cosas.
Tu padre
Manuel Domino y Sol
Cenia, 1 mayo. Esas almitas que obtengan de la Virgen este mes el establecimiento de nuestra obra en una diócesis que proyectamos.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 109, págs. 1-4
A doña Angeles Martí – 16 de junio de 1887
Mi amadísima Ángeles: ¿Cómo es que ha dejado de escribir la otra que me promete en su última? Ya sabe que no debe aguardar contestación mía, siempre que le convenga escribir, pues si yo no contesto no es porque no quiera, sino que a veces no puedo, pero no me cansará si no que me placerá que usted lo haga siempre que quiera.
Mucho me satisficieron los nobles sentimientos de su alma, expresados en su última. ¡Pobrecito corazón de Ángeles! ¡Cuán lejos estaba y está ella de pensar que este corazón tendría que irse desgajándose a pedazos a los golpes de los sacrificios que Dios le debía pedir, y a las sacudidas del remordimiento, del desengaño, y del sufrimiento, hasta que no le quedara más que un pedazo, libre de los humores de la tierra, y aun entonces será para ser elevado con la completa abnegación en la cruz de Cristo! ¡Pobrecilla mariposa que va dando vueltas alrededor de atracciones <*2*> diversas y encontradas, sin saber qué llamas abrasarán, al fin, las alas de sus indefinidos deseos, dudas y perplejidades! Hasta ahora en sus inconscientes travesuras, Jesús no la había dado más que leche de tranquilidad y tal vez de consuelos, y él le guarda el pan duro, pero sustancioso, de los temores, de la abnegación y del sacrificio. ¿Quiere digerirlo bien, hija mía? Pues sea generosa para con él, y todo le será llano, pero hágalo con paz y sin agitaciones. Por esto ya sabe que no quiero se agite, ni que vaya deprisa en nada. Ya sabe que si Dios la quiere para apóstol en medio del mundo, yo no dejaré de bendecirla mientras viva, y la haré trabajar mucho por su gloria. Y si el Señor la predestina para otras abnegaciones y sacrificios, ya se lo dirá tranquilamente en el fondo del alma, y más aún nos lo dirá a nosotros a los cuales Jesús <*3*> ha confiado esa alma, que iba vagando por los caminos inciertos de inculpables disipaciones.
Así, pues, continúe sus plegarias que tanta gracia me han hecho, que Jesús bendice la oración sencilla y candorosa, y no oculte ni uno de los pliegues de su pobrecita alma.
Quería escribir antes para que esta noche se levantara usted a saludar al Corazón de Jesús, y puesta la frente en tierra le diera gracias por todos los beneficios que le ha hecho su Corazón por el don de la fe y de las inspiraciones, y sobre todo por haber entrado tantas veces sacramentado en esa boca y en ese corazón constituyéndola como una custodia y tabernáculo de su amor sacramentado, para que le renovara las promesas de fidelidad a sus voces, y para pedirle gracias de conversión para las almas pero ya que he tardado, ya se lo hará mañana a la tarde allí en un rinconcito de la capilla de comunión, o <*4*> en casa mismo. Yo no la olvidaré mañana de un modo especial y después de la santa misa, y aun en ella, y le daré una apretadita con mis manos a Jesús para ella, y le diré una cosita... particular.
Mucho deseo volver ahí. Creía que hubiera insistido más para que fuéramos don Vicente o yo los últimos del triduo, pero en vista de que nada más han dicho casi nos hemos comprometido para ir a las fervientes almas de Onda. A últimos de julio tal vez vaya a Benasal y entonces por poco que pueda pasaré a ver a mis hijos y mis hijas de San Mateo.
¿Cómo le va a mi vicesecretaria, camarera de Jesús sacramentado?
Se me olvidaba: Puede entrar en el número, si bien antes no me venía bien, no porque no lo desee, sino porque no quiero que se signifique demasiado en el exterior, ni que piensen nada por hoy, si bien usted con sus gabacherías ya sabrá disimular lo que pase por su alma. Aún no ha tenido traza de pedirme aquello.
Adiós, mi hija. La bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Víspera del sagrado Corazón.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 110, págs. 1-2
A Madre Providencia de San Salvador
21 de junio de 1887 (?)
Madre Providencia de San Salvador
Mi amadísima en el Corazón de Jesús: Aunque sea un momentito quiero me conozca y me bendiga a mi traviesa Ángeles Martí que es una ovejita algún tanto rebelde que el Señor en mi apostolado me ha hecho encontrar al pie de la montaña de la Virgen de los Ángeles, donde vagaba incierta, y a la cual el Corazón de Jesús ha querido confiar a mis cuidados. Dígale usted a Jesús que llene sobre ella sus designios amorosos, y pueda ser mi gozo y mi corona en el modo y manera que el Señor quiera disponer de ella, que es lo único que deseo de esa almita picarona. A ver si usted me sabrá decirla una palabrita de aquellas que a usted le dice Jesús <*2*> sacramentado.
La bendice a usted su siempre afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 21.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 111, págs. 1
A doña Josefina Reverter – junio de 1887 (?)
9 noche.
Enviada carta a Ballester. Repito la tuya.
No llevéis prisa en invitar a socias. Felisa de ningún modo presidenta, ya que está propuesta la otra.
Bien me parece la Ángeles Villagrasa para aquel cargo.
La comunión podía ser los jueves para las chicas. No te desalientes.
¡Si pudiera estar ahí el próximo día del Corazón de Jesús!
Sí que vendré a últimos de mes.
Afectos a Cinta Curto.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Dime lo que vaya ocurriendo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 112, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 6 al 8 de julio de 1887
Benicasim
Mi Josefina: Te escribí dos líneas desde Tortosa, diciéndote había recibido la tuya, y que te escribiría desde aquí a ti y a tus pobillas. No por esto debías tú haber dejado de hacerme dos líneas; pero no lo has hecho, y voy a darte una bendición desde aquí. Sigo bien y aunque no hago nada, no tengo tiempo de nada.
Ten paciencia con las cosas de tu primo, y lo que has de hacer es ofrecer todas tus obras y sacrificios por él y por vosotras, para que Jesús os dé consuelos y fortaleza en todo. También siento lo de Emilio; y así anímate a cuantos cálices el Señor te destine. No olvides la promesa de cuidarte y ser animosa. De lo contrario faltarás si no lo cumples.
El lunes o martes subiremos al Desierto y estaremos unos días en santa quietud y penitencia, aunque de esta soy poco devoto (aunque no sé si necesito teniendo bastante con la penitencia de monjas y almitas); Jesús que me perdone.
Creo <*2*> que la cuestión puede aplazarse hasta que pasen los malos humores de Pepe, y eso que lo veo una cosa necesaria. Me dice Pelegrín que iban a poner ahí hermanas de Vela. Dime si sabes algo de esto, pues en este caso, ellas serían la base para ese objeto.
En fin, dime cositas pronto, que aún las recibiré aquí, si quieres escribir aquí (Asilo de redentoristas), si no envíala a Tortosa, que ya la recibiré.
Adiós, mi hija. Afectos a mamá.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
¿Crees que debo volver a escribir a Amalia, sin ella hacerlo primero? Dime lo que te parezca.
Nada me has dicho lo que resolviste sobre la esquelita de Ramira, y sobre si podemos colocar a Salvadora a pesar de su salud. Y a la nueva neófita que no conozco, ¿debo enviar estampa?
A la angelical Salvadoreta no la consientas penitencias. Hazla dormir 7 horas y media, y que coma mucho.
Haz que tus hijas hagan una novena de tres Avemarías y tres Gloriapatri al Corazón de Jesús y un Padrenuestro al Ángel de España por mi intención de la obra.
Pon una obleíta en estas esquelas.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 113, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 11 de julio de 1887
Benicasim 11.
Mi Josefina: Ayer tarde, domingo, recibí la tuya con las otras que me remitieron desde Tortosa. Casi no llegué a comprender si habías recibido la mía y las otras para Ángeles y Ramira; pero creo que no.
Va la adjunta para Amalia. Pero cuida de hacerla comprender, como cosa tuya, de la necesidad de que guarde reserva, pues bastaría que su tía supiese eso, para romperle los medios de comunicación que tanto necesita esa pobre criatura. Acostúmbrala también a que conteste con las cartas cerradas, pues así lo hará luego con más libertad en decir lo que tenga. En fin, ora por esa almita, que aunque alma apagada, Jesús la quiere mucho.
Todo te lo decía ya en mi anterior.
Puedes escribir aunque subamos mañana ya al Desierto, aunque <*2*> no te conteste yo hasta Tortosa.
¿Qué son esos ratos que pasas? No me vuelvas a nimiedades, y prepárate con corazón varonil a todo lo que ha de sobrevenirte.
Ya hablaremos de eso del cura. Cualquiera cosa haría por San Mateo y por el cura, pero no podrá ser por ahora la velada por ahí. Ya escribiré al cura cuando pueda. ¿Y qué [es] este viaje? Pepe ha vuelto a quedar contento de la abadesa de Vinaroz.
Adiós, hija mía. Pon una oblea a las adjuntas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Se me ha muerto mi padre Vigordán, jesuita, que yo tanto amaba. Hoy le he aplicado la misa.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 114, págs. 1-2
A doña Dolores Aguayo – 12 de julio de 1887
Doña Dolores Aguayo
Mi Lola: Al fin va una línea para nuestra llorona atribulada. No me he olvidado ni me olvido darle cada día mi bendición a ella y a su mamá, pero la creo inútil si no corresponde ella con su resolución de no atribularse. ¿Cómo no repite cada hora del día el acto de sacrificio? ¿Cómo no piensa que la tribulación pasada por una mamá puede ser hasta suave? Hazte cargo de todo, del estado de la mamá, y que cada molestia soportada atrae bendiciones de Dios y la sonrisa del Ángel de la guarda, y lo soportarás mejor. No puedo avenirme a que no tomes las cosas como son en sí. Mientras no desaparezcan esas nerviosidades y agobios e inquietudes no estaré contento. Así, si me quieres contentar, seas formal, serena, tranquila, <*2*> me tendrás contento. Si así lo hacías, me dejarías satisfecho y no tendríamos tempestades.
Seguimos bien. ¿Cómo esta tu mamá?
Dime una cosita. No me olvides ante Jesús, que lo necesito mucho.
Haz una comunión por mi padre Vigordán, que se me ha muerto.
Adiós, mi hija.
Te bendice tu Padre
Manuel Domingo y Sol
Benicasim, 12 julio.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 115, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 16 de julio de 1887
Doña Josefina Reverter
<*2*>
Convento de las Palmas. Fiesta del Carmen.
Mi Josefina: Recibí ayer la tuya en este retiro. Subí con dos más para hacer ejercicios, y me han estorbado, pues hoy me han hecho predicar en la fiesta solemne, y he llevado capa, y me han hecho provincial, y he tenido recreo con los 22 novicios, uno de ellos canónigo de Alicante, etc.
Si Ángeles va con Salvadoreta a Vinaroz, que me diga aquella o tú dónde está, y le mandaré dos líneas para que pueda ir a ver a madre Providencia con más libertad. No [sé] si dices que va a Vinaroz o Benicarló; pero también le haré dos líneas para Victoria. No <*3*> hay inconveniente en que tú vayas a Benicarló, si ha de ser para tomar los baños; por lo demás solo, no vale el sacrificio.
No hagas caso de las tarambanadas de tu primo. La abadesa tiene un gran concepto de ti hoy; de lo demás de él, paciencia y oraciones.
No me gusta que Amalia y Clotilde se comuniquen; y así, como cosa tuya, puedes decirlo a la primera. Si quiere, que me escriba y no lo sepa la otra.
Hoy en esta mi fiesta, no olvido a todas y a <*4*> cada una de mis hijas de San Mateo.
Te bendice tu padre
Manuel Domino y Sol
Fiesta del Carmen.
Escribe enseguida a Benicasim, y si no a Tortosa ya.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 116, págs. 1-2
A Madre Providencia de San Salvador – 21 de julio de 1887
Mi Providencia: El martes a las 12 y ½ pasaba por esa estación. Iba con mosén García, y él no tenía ganas de detenerse. Además, por tres horas que podíamos estar, no valía la pena.
Sé que están ahí dos hijitas mías de San Mateo, llamadas Ángeles y Salvadora Martí. La Salvadora es un angelito que temo Jesús se me la lleve al cielo víctima de sacrificio. Es un candor que edifica y un fervor, que no tiene nada de necio.
La Ángeles es una cabeza muy bien organizada, y tiene mucho corazón. No sé aún lo que Dios quiere de Ángeles, si bien me presumo que la quiere <*2*> para sí, pero no sé si en medio del mundo, o en retiro del claustro. Así, hágale una caricieta a nombre mío, pues me dice Josefina que están en casa mosén Gombau.
Recibí la adjunta de la madre Escolástica. La contesté y casi sin saber qué decirle, y la volveré a escribir.
Me ha probado mucho mi excursión al Desierto. El hermano Alfonso, hoy fray Matías, está hecho un carmelita. Ya le contaré cosas y se reirán de gusto.
Diga a mosén Bautista que sí, que pasaré pronto, aunque serán pocas horas, tal vez la tarde misma de la Porciúncula, a no ser que tarde más y esté más tiempo; pero será pronto de todos modos.
Es suyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 21.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 117, págs. 1-2
A don Benjamín Tena – 23 de julio de 1887
Señor don Benjamín Tena
Mi estimado Benjamín: Recibí la de usted estando fuera, adonde me la mandaron.
No se preocupe usted por la pensión de Gonzalo, pues fue muy poco tiempo el que estuvo en el colegio; y además yo no puedo olvidar que el afecto que he tenido y tengo a ustedes, y sobre todo del respetuoso afecto que me profesó su buenísima madre, mi apreciada Magdalena, a la cual no olvido en mis oraciones. Por lo tanto, estén tranquilos sobre eso, y no deseo más que Gonzalo esté bueno y se le quiten las telarañas, y sirva mucho para gloria de Dios y honor de ustedes.
Mis afectos a su señor padre y <*2*> quiero que le den ustedes mucho consuelo.
¿Y qué hace mi buena María Dolores? He sabido está delicada. Que se cuide mucho, porque si no, cuando suba yo ahí, le daré una penitencia.
Sabe es suyo afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 23 de julio de 1887.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 118, págs. 1-2
A don Gonzalo Tena – 23 de julio de 1887
Señor don Gonzalo Tena
Mi querido Gonzalo: Recibí la tuya en el desierto de las Palmas. Estuvimos allí de retiro unos días don José García, Elías y yo, si bien no me los dejaron hacer tranquilos, pues el día del Carmen me hicieron predicar en la función de la casa, y en presencia de comunidad y forasteros que acudieron.
Por lo demás estuvimos bien y muy obsequiados. Estaba allí Perayre que ya es sacerdote, y de novicio está Sola, traste de Burriana.
Celebro vayas entreteniendo el tiempo bien. También debías haber ido a la expedición con Felipe y Fabregat y te hubieras distraído. Tengo deseos de <*2*> pasar siquiera por esas montañas. Así pídalo a Jesús.
Cuídate, distráete, seas animoso ante Jesús para que te haga un apóstol cazador de almas, y puedas darle mucha gloria.
Tantas cosas a Felipe, Fabregat y demás colegiales nuestros.
Te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 23 de julio de 1887.
Y Teodoro ¿cómo sigue?
Escritos II, vol. 2.º, doc. 119, págs. 1-3
A doña Amelia Redón – julio de 1887
Doña Amelia Redón
Mi amadísima en el Corazón de Jesús: ayer recibí ya tarde la suya, que se me remitió, y no pude contestar como deseaba, para aquietar ese pobre espíritu.
Por de pronto no veo inconveniente en que usted condescienda a su tío, escribiendo a aquella persona, pero diciéndola solo generalidades, esto es, que ha recibido la suya, que ya han descansado ustedes del viaje, que encontró buenos a todos los de casa y continúan lo mismo, que han sabido ha habido alborotos y desgracias en Valencia y que usted pide al cielo que no se repitan esos trastornos, que su tía le saluda, etc.
Todo esto, y como más breve mejor, no significará ningún compromiso de parte de usted y entre tanto si voy a esa, con más conocimiento de causa, podremos conocer la voluntad de Dios, que él nos la dará a conocer a usted y a mí; y si no me comunicará lo que vaya ocurriendo para <*2*> ir tirando antes de una resolución definitiva.
A usted le ha faltado hasta ahora, hija mía, un apoyo para ese pobre corazón, y esa falta de apoyo y descanso que usted no ha sabido buscarse, han engendrado en su alma esa inercia, y ha estado expuesta esa navecilla de su alma a todos los vientos de la fluctuación, de la duda y de la tristeza. Dé muchas gracias a Jesús que en medio de las incertidumbres de su alma, tanto le ha guardado y bendecido.
Pero ahora debe repararlo, estando resuelta a seguir con ánimo la voluntad de Dios, que se dará a conocer a usted y a mí, y por lo tanto debe decirle como santa Teresa: «Vuestra soy, Señor, para vos nací, ¿qué queréis, Señor, de mí?», y no debe separarse de esta voluntad, y abrazarla con paz y sosiego y con decisión, y en nada debe intimidarla, pues <*3*> Jesús no le fallará, y por otra parte tendrá la tranquilidad del consejo y de la obediencia mía, que no le dejará. Y si el Señor la quiere para víctima de sacrificio en el mundo, inclinará su cabeza ante la voluntad de Dios, y si Jesús tenía ulteriores designios sobre su alma, ¿quién será capaz de separarla de la amor de Cristo?
Así, pues, entre tanto, dedíquese a una vida de piedad. No deje la media hora de oración cada día, el examen por la mañana y por la noche, y la comunión espiritual al dar el reloj, etc. Sobre todo amor al Corazón de Jesús sacramentado; invoque a la Virgen y al Ángel de la guarda, y no tema nada.
Adiós, hija mía, que no puedo más.
La bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 120, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 22 de septiembre de 1887
Mi Josefina: recibo la vuestra. Aquello fue una bromita, y no será nada de parte de él.
Escribe a tu amiga, que como se ha puesto San Rufo, que nos traerá tantos gastos, no podemos ser tan indulgentes en las cuotas como antes que no había otro centro. Que vendrían detrás de él muchos compromisos iguales, y que en San Rufino irá mejor este año, pues tenemos mucho interés en él.
Ya te digo en la esquelita sobre lo del piano.
De los sentimientos de Clotilde tú tienes la culpa. No dijeras a <*2*> las unas lo de las otras, ni éstas tampoco a las otras, si tú lo encargabas, y no sucedería.
Me voy esta tarde a las bodas de oro de Tarragona.
Escribe por eso siempre que quieras.
Afectos a tu mamá, y que tome ésta por propia.
Encomiéndame a Jesús.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 121, págs. 1
A don Froilán Beltrán – 4 de octubre de 1887
Valencia, 4 octubre.
Mosén Froilán: Una palabrita, si bien no se la merece desde que se ha vuelto tan silencioso.
Estoy aquí desde el 28, antes fui a Tarragona a las bodas de oro del abuelo, y nos hizo estar cinco días. Estaba contentísimo y complaciente, y un día, el 25, estaban en la mesa el arzobispo, tres obispos, el de Barcelona, Seo y Tortosa, y el de Astorga que se consagraba al día siguiente.
Aquí un movimiento excesivo: tenemos entrando 240 chicos, y no tenemos ni agua, ni fuego, ni luz ni local; pero se va poniendo todo. Hoy quería marcharme a Tortosa, pues algo falta, y no puedo salir, porque no faltan ejercicios de paciencia de los Carrascos y Palmeros, que están recelosos. Vidal se queda aquí en el colegio abandonando su mamá, pues Elías estaba agobiado. Chapi se queda también aquí una temporadita.
Así encomiéndanos a Jesús. Pasado mañana pienso marchar a Tortosa (por Benicarló).
Afectos a Rita, Lucas, etc., y a Remedios.
Es suyo afectísimo amigo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 122, págs. 1
A don José Reverter – 5 de diciembre (?) de 1887
Querido Pepe: recibida la cantidad.
Veré si podré escribir mañana. Indica a las chicas que apremien a mosén Andrés, y le digan que si él lo hace este año, yo me comprometo a arreglarlo para el año que viene, en caso que no tengan predicador. Así que no le dejen hasta conseguirlo.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 5.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 123, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 1887
Josefina: Tres minutos, reloj delante.
Sí que recibí la tuya yendo por esos montes, pero como cosa que no llevaba prisa, está aún en el legajo de contestaciones.
No es preciso repitas los actos esos apretados, y que te pongas delante el cáliz; que bañeta con tu imaginación te pondrá exasperaciones. Así, déjalo estar, y di a Jesús que harás su voluntad por la obediencia, y nada más. En todo has de ser extremada. No es preciso por esto perder confianzas.
Respecto del futuro o actual vicario, temo me lo fatigues como a todos. Díselo todo, y sin cuentos, y no seas pesadeta. Dile que yo te envío, y que si quiere saber lo que eres <*2*> tú, que yo le enteraré de todo.
Supongo entregarías la de ayer. No digas las cosas de mis cartas, aunque no te imponga reserva.
Otro día, si no he de venir ahí y pronto, te hablaré de algunas de tus feligresas.
A Ramira ya la envío mis bendiciones más que diarias.
De esta distracción en los ejercicios ¿quién dará cuenta a Dios? Tus tres minutos.
Tuyo
Manuel Domingo y Sol
Contesta.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 124, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 1887
Mi Josefina: pareces la Virgen de las desdichas. Siento mucho tengas tan poco dominio sobre tu corazón, y que no puedas dormir, etc. Seas más animosa, y el corazón más grande. «Todo se va pasando», y luego ya no se piensa en ello.
Si voy a esa, creo me disgustaré si llego a comprender que eres pesada con mosén Andrés. No (¿?)... los sacrificios de Dios, y así has de ir a recibir apoyo y consuelo, y no hacer perder el tiempo, que tú no piensas más que en tus penas. No te ofendas te diga esto, porque quisiera fueras el consuelo de mosén Andrés, en lugar de serle ejercicio.
Si puedo subiré con Trelles el miércoles por la noche. Sebastiana Gala sigue gravísima y no sé si podré dejarla, y yo me quejo de vicio por mis dolores. Así, veremos. Entretanto dilo tan <*2*> solo al oído de mi traviesa y al de vuestra Benjamina, que puede que vaya, si Jesús lo quiere, y así que lo hagan querer a Jesús.
Adiós.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Entrega las adjuntas.
Quizás volveré a escribir mañana.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 125, págs. 1-2
A doña Ramira Andrés – 1887 (?)
Mi Ramira: Recibí la tuya, y sentí no contestar en seguida, pues marché fuera aquel mismo día. No quiero, hija mía, que me sea usted así, si no la daré una fuerte penitencia. Mire, que el diablo intenta fatigarla, y está en peligro de abandonar el camino de la piedad, porque se aburriría de todo.
Mire usted cuanto quiera, y si le vienen malos pensamientos y sensaciones aguántelas. «Jesús mío, soy vuestra», y nada más, y aunque sepa que le han de venir haga lo mismo, y aunque lo haga adrede, o le parezca que lo hace adrede. Con tal diga a Jesús que no quiere pecar, basta; y así mire <*2*> cuanto quiera que y a cuantos quiera, y ame y estime y desee que sea estimada, etc., y aguante luego todo lo que le venga, con solo «Jesús mío, os amo, soy vuestra». Y luego, aunque tenga temor y piense que ha pecado, a comulgar, y dígale a Jesús que yo he dicho que no ha pecado, y que yo le mando comulgar con aquella disposición; y Jesús vendrá con más agrado, porque verá que lo hace por obedecer.
La boca en las llagas de Jesús, tome el crucifijo, y una vez al día ponga allí sus labios, y que le tome toda la voluntad y todo el aliento; y aunque esto le parezca que le causa afectos impuros. En fin, no sea tonta y necia, como dice usted.
Y explica bien las cosas, y mucho. Lo que conviene que obedezca.
No la olvida ni un día ante Jesús su padre
Manuel Domingo y Sol
Creo que no tendrá trazas para lo demás.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 126, págs. 1-3
A don Manuel Chapi – 1887 (?)
Señor don Manuel Chapi
Mi queridísimo en Jesús: Dios solo sabe en cuánto le he apreciado, y le aprecio y, sin embargo, Jesús no me quiere más que para sacrificios.
Hace unos tres meses tuve un grandísimo e inexplicable disgusto, pues se me llamó y semi-oficialmente se me preguntó y se me previno por su estancia en el colegio, y se me quisieron significar muchas cosas, y hasta ver recelos de algunos sobre nuestra Obra por esta circunstancia. El amor que le profesé desde el día que usted cariñosamente aceptó el trabajar con nosotros, y la falta que nos hacía y el bien que podía hacer en las proyectadas expediciones de gloria de Dios, al cual sabe lo destinaban, me obligaron a protestar a la respetable persona que me hizo las reconvenciones, que me proponía rehabilitar a usted, <*2*> y propuse de rehabilitar a usted plenamente, y lo hubiera conseguido, y hubiera despreciado toda habladuría.
Mas he sabido hace poco, y por desgracia ha traslucido, si bien tal vez a pocos, porque cortaré todas las puertas posibles, que se han hecho demostraciones impropias y ligerezas inconvenientes por parte de usted en algunos niños: ¡no sé a qué fiarse usted de niños!, y eso que en un principio será objeto de una duda o consulta solo en el tribunal de la penitencia, luego se pedirá permiso para decirlo y luego se abultará y agrandará, y me pone a mí en peligro de un bochorno y a usted de un compromiso. Me he puesto muchas veces en la presencia de Dios y he esquivado quizá demasiado a Jesús el sacrificio, y más por egoísmo y por la falta que me hace para salir yo de muchos apuros en nuestra obra; pero no he podido resistir el ahogo que la perspectiva de un bochorno me causa.
Por ello creo que no le conviene a usted <*3*> estar en el colegio. Yo no le abandonaré, porque no debo abandonarle, y se le considerará como Operario externo de la obra, y se le señalará... diario, y si estuviese enfermo...; y esto solo con la esperanza, ni siquiera quiero sea condición, de que accederá a alguna excursión que nos convenga, sin dejar por esto de percibir la limosna del trabajo que en dichas excursiones obtenga y con la esperanza... ¿Quiere más, querido mío? Dígalo, que si más quiere, más se le atenderá en la parte material. Pero hoy nos exige Jesús el sacrificio.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 2.º, doc. 127, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 1 de enero de 1888
Mi amadísima Josefina: Recibí anoche la tuya, después de las tan festivas y gratas de tus hijuelas.
No sé por qué has de ser así tan patidora, después de tantas promesas que tienes hechas. Hace años que hiciste confesión conmigo y de toda tu juventud, si bien no te dejé hablar mucho, pero sé que pudiste manifestarlo todo, en particular lo que más te ha atormentado. Sabes que a una pregunta tuya, no hace mucho, te dije que no solo no habías perdido la virginidad, sino que dudo hayas perdido la pureza, y que jamás hablases ya de purezas y virginidades. Tú sabes que por afecto a esta virtud cometiste la indiscreción, cuando tenías 9 años, de no dejarte curar por el médico en el bulto que te salió al costado, y por esto te has quedado desfigurada en tu cuerpo. No te hubiera sucedido si yo te hubiese mandado. ¿Por qué, pues, te agitas? Lo demás <*2*> lo has dicho por carta y de palabra y de mil modos y con mil ansiedades. Por lo tanto si mosén Andrés te permite decir algo de lo que te dé pena, lo haces sin ansias mortales ni congojas; si no, estate a sus órdenes en todo, que ya lo sabes.
Enséñale esta misma carta, para que él obre con libertad.
Si no te aquietas, me incomodarás, y debes cuidarte además que sé no estás buena y debes comer más, etc.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 2 enero.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 128, págs. 1-3
A doña Josefina Reverter – 9 de enero de 1888
A mis, mis, mis de San Mateo.
Mi apreciada Josefina: Recibí en nuestra santa casa de Valencia la felicitación que por mi santo enviaron por tu conducto esas palomitas y tortolillas de Jesús, amadísimas mías de San Mateo, y vi cuántas gracias pedían al Corazón de Jesús por mí.
Sin duda que a estas súplicas debo el que Jesús me llenara de consuelo en aquellos días, pudiendo ver alrededor de Jesús sacramentado (con media exposición), y a las 10 de la mañana del día 1?, doce retoñitos del rosal del Corazón de Jesús, futuros apóstoles de su amor sacramentado. Falta que Jesús los conserve y sostenga en su sublime vocación, y las oraciones de ellos y la de esas almitas obtengan aumento mayor para el año que viene, y sobre todo para aquí dos años, o sea, el 1? de 1891, que puede <*2*> tener carácter canónico esta obra providencial. Así, espero no dejarán de continuar sus gemidos ante Jesús esas almas reparadoras en cuyas oraciones y gemidos tengo confianza mucha, y ellas lo harán con celo, sabiendo, como saben, que toda la gloria que a Dios se dará por nuestra obra y las almas que se santificarán y [las] vocaciones apostólicas que producirá tendrán con sus oraciones igual mérito que si ellas hubiesen salvado esas almas por sus manos, porque más puede un alma en el rincón de un sagrario que un apóstol con sus sudores.
Quisiera haberlas podido enviar una cosita para rifar de las que compré en la feria (pues fui a verla) (que no se escandalicen). Son cositas de barro. Si tengo ocasión, <*3*> y no me las han robado todavía (que es muy posible), ya os guardaré una.
Y ya que no puedo por hoy otra cosa, va una estampita para cada una de ellas, aunque son muy sencillitas; las podrán poner en su devocionario.
Dentro de pocos días debo ir a Murcia, donde nos dejan diez mil duros para empezar el edificio del colegio. Así, que oren por mí.
A todas las bendice afectuosísimamente y no las olvida ni un día ante el Corazón de Jesús su siempre afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 9 enero 1888.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 129, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 12 de febrero de 1888
Mi Josefina: Recibí la tuya, y cierto que me decían algo de tu salud.
Déjate estar de voluntades de Dios y demás argumentos tuyos. Por ahora quiero: 1.? Que no me hagas ni un ayuno, y aunque puedas. Ya me encargo yo de ello, y tengas más fe en la obediencia, que siempre flaqueas en esto.
2.? No quiero que te abstengas de nada ni hagas otra mortificación en lugar de los ayunos.
3.? Quiero que te cuides demasiado. Supongo habrás recibido la mía por mosén Andrés. Dime, pues, las botellas aquellas que yo te las mandaré.
Si te pones triste por mis mandatos, me disgustarás y dis- <*2*>gustarás a Jesús; al contrario, quiero estés alegre, de mandártelo.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 12.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 130, págs. 1
A Ramira, Salvadora y Clotilde – 12 de febrero de 1888
Mis amadísimas Ramira, Salvadora y Clotilde:
Recibo la de ustedes y en esta fecha escribo también a Josefina para tranquilizarla y mandarla que no ayune. Rueguen por ella, que yo no quiero tampoco que esté enferma, y menos que se muera. Así, díganlo a Jesús, y en estos domingos de san José pídanlo al santo Patriarca, que yo espero que las escuchará.
¿Ya me aman y reparan a Jesús en estos días de Carnaval? Cuando despierten por la noche, envíenle un suspirito a Jesús sacramentado y sin olvidar una supliquita para este vuestro padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 12.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 131, págs. 1-3
A Madre Providencia de San Salvador – 12 de marzo de 1888
Madre Providencia de San Salvador
Mi amadísima en el Corazón de Jesús: Recibo la suya y van dos líneas. Yo creía que era usted la que no escribía, y como dije al señor cura, me figura[ba] que lo haría su recogimiento cuaresmal realmente. Veo que es lo contrario, y crea que no me hace gracia ni me edifica la causa de este silencio. Creo la mandé estuviese buena, porque me parece que no conviene que esté usted mala, y según veo no ha sabido obedecer. Así, vuélvame a escribir pronto diciéndome que está mejor; de lo contrario no estaré tranquilo.
Aunque es inoportuno mi ofrecimiento le digo que si un día Dios agravara sus dolencias (que no quiero lo haga por ahora) y mi asistencia en <*2*> la hora de su muerte debía serle de consuelo espiritual, no repare en pedirlo, haciendo escribir una carta al señor obispo pidiéndole el permiso, que a pesar de mis ocupaciones haría gustoso el sacrificio. Es lo único que puedo ofrecerle en mis pobrezas, a no ser que la obediencia me lo impidiera.
Ayer subió a Santa Clara la Dolores Fernández y me dijo que el hermano estaba aquí; yo no le he visto. La Fernández vive con delirio, su familia le proponía el cambio con la maestra de su pueblo que es de igual categoría, y ella ha contestado que no quiere, porque desea ser monja.
Escribí al señor cura de ahí, diciéndole que se viera con usted, y le leyese la carta, pues no encuentro la del cura de Nules, pero le digo <*3*> la sustancia de la carta para que él escriba a Romero, si a usted le parecía. Ahora comprendo por qué el cura no contesta, estando usted enferma.
No me hace bastante gracia lo del altar, porque me temo demasiada calaverada... Veré si por Pascua puedo hacer una excursioncita, aunque estoy muy atado.
A todas esas mis monjitas de mi Vinaroz que continúen pidiendo a la divina Madre por mí. Serrano está mejor. Solo me falta que ahora me obtengan de Jesús, de san José y del padre san Francisco lo demás que les tengo encomendado, y que es lo principal. Estoy un poquito más tranquilo, pero aún necesito algo más.
Adiós, mi hija. La bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 12.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 132, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 19 de marzo de 1888
Mi Josefina: Recibida la tuya grata. Estate tranquila del retardo, que ahora hubiera ido de mal humor.
Procura atraer a la Damaret, y hazla venir a casa, y acaríciala, y aunque ella se envanezca de tus caricias. Es criatura que se ha de sostener así, y tan pronto como pudiese ser, que tomara estado, si Dios le proporciona una cosa regular.
Hoy aguardaba carta de Albano, y no ha venido, pues supongo que ayer concluirían los actos. En Tarragona van también 50 opositores para seis plazas. ¿Qué hacemos de tanta maestra? Habremos de establecer una cofradía de maestras.
Respecto a la situación del pueblo, el mejor y más eficaz medio es orar vosotras y gemir ante el Corazón de Jesús sacramentado, que lo demás el mismo Jesús lo hará.
Respecto de la escuela dominical, ya sabes <*2*> que es una necesidad en esa. Por lo tanto, no debe dejarse de la mano. Con todo, sí debían ir hermanas ahí, tal vez podría esperarse un poco, para que ellas se pusieran al frente, y este acto las hiciera favor. Ellas, con una junta de escogidas, habría constancia.
Respecto de las hermanas, no sé qué decir. A mí me halagaba fuesen las de la Vela, por la razón de que esa idea ya anterior, y que no piden nada para la instalación, y era primera indicación de mosén Cucala, etc. Que no se aguarde a que lo quiera el cura; si el alcalde u otro seglar lo activa, el cura seguiría el impulso. Así di a la Virgen de los Ángeles que escoja las que han de ser, y que sea pronto.
No es que tenga un interés especial en que venga Salvadoreta, sobre todo siendo posible que mosén José suba ahí; pero el viaje no le haría mal, sino muy bien; y siempre me place ver a ese angelito que es de aquellos que estaban alrededor de Jesús en la pasión. Por lo tanto, como a ti te parezca, y si no ha de mediar dificultad que venga y se distraerá.
Entrega la adjunta que es para la madre de Barbareta, que es una juiciosa alma devota.
Si ves a mosén Andrés, dile que mañana le escribiré.
A la traviesa veré si tengo un ratito. ¿Qué hacen Boix, Amelia, Regina, Escolástica, etc?
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 19.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 133, págs. 1-2
A las tres Dolores – 20 de marzo de 1888
A las tres Dolores, y a las adoloridas de casa el Vicario
Mis doña Dolores, Dolores y Doloretes: Sin tiempo más que para decirles que diré a la Virgen de los Dolores que a doña Dolores la quite dolores; a Dolores la quite lágrimas y rabietas y a Doloretes la envíe clavos y espinas.
En cambio que todas tres pidan a la Virgen que me quite a mí penas y amarguras, que soy poco amigo de ellas, y en cambio de sus dolores me dé gozos y alegrías; todo si es para mi bien y bien de las almas.
Además que el año que viene pueda saludarlas con múltiples bendiciones para todos, y que yo pueda haber establecido una <*2*> docena más de colegios, y montado la vela nocturna y el Corazón de Jesús en San Mateo y otras ciento parroquias.
Conque las bendice a todas, y también a la no Dolores pero adolorida pobilla de casa su afectísimo padre en Cristo
Manuel Domingo y Sol
Aquí me estoy sitiado por la calma de estos palaciegos. Dios haga sea para bien. Bien me estoy aquí y más tranquilo, y puedo dedicarme mejor a los ejercicios de piedad; pero... me llaman de prisa a Tortosa, por lo demás estoy bien de salud.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 134, págs. 1-2
A doña Salvadora Martí – 22 de marzo de 1888
Doña Salvadora Martí
Mi amadísima en Jesús: recibí la suya, y se extraña usted que reciba consuelo con sus cosas, ¿por qué es usted tan tonta? Pues ¿no sabe que de los hijos se reciben bien hasta las miserias? No hay para ningún padre hijos feos, ni legañosos. Conque así no lo extrañe.
Dice que pide tres cosas a Jesús, y no se las concede. Y yo le digo que las tres cosas las tiene concedidas, y usted no lo conoce.
¿Quiere usted ser monja, y ser mártir y salvar almas y padecer por Cristo? Todo lo tiene ya. En cuanto a monja, yo le aseguro que, aunque muriese ahora, estará colocada allá en aquel coro que entona aquel cántico misterioso que solo las vírgenes sabrán cantar, y estará al lado de santa Cecilia, etc., pues ya está consagrada a Jesús, porque Jesús lo ha querido, y nadie se lo puede arrebatar.
En cuanto a salvar almas, acuérdese de aquel hermano lego que acompañaba al misionero, y con sus súplicas y oraciones convertía a las almas, y más que el predicador. ¡Quién sabe si salvará más almas <*2*> pidiéndolo a Jesús ante el sagrario, que yendo allí a convencerlas! Tal vez allí trabajaría sin fruto, y ahora en la hora de la muerte le saldrán almitas de infieles, que merecieron por sus oraciones que Jesús les enviase un misionero. Conque ya sí Jesús se lo ha concedido todo. ¿No está contenta aún? Pues voy a hacer otro trato contigo. Entre usted y yo hemos de salvar miles de almas; usted con sus oraciones, y yo con mi ministerio. Logre de Jesús que dé gracias, fuerzas y lo que le pido, y así iremos a partir, y le daré el mérito de la mitad de las almas, si usted lo sabe conseguir de Jesús con su humildad, confianza, oraciones y sufrimientos. ¿Acepta la proposición? Pues convenidos. Ya conoceré yo si lo consigue de Jesús para mí.
Por de pronto empiece por conseguirme la total salud para mi hijo Serrano, a fin de que éste salve miles de almas, y ya tendrá usted una tercera parte de ellas. Después ya le haré otros encargos. Todo esto sin perjuicio de que Dios además obre en usted otra cosa, si así lo destina, y si no lo conseguirá todo con sus sufrimientos y su muerte. Hasta otra. La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 22 marzo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 135, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 2 de abril de 1888
Mi tortolita: Recibí la tuya. Bien por la seguridad que me das respecto a las cartas; no obstante cuando vaya me las enseñas todas, y haremos un expurgo.
No temas por tu amistad con la [¿?], que tú tendrás picardía, a pesar de que eres una bendita a veces. Esos caracteres melindres siempre hacen miedo; pero es necesario tener caridad con ellos. Sin verla ni conocerla la tengo tan penetrada, que la fotografiaría sin trabajo. ¡Pobre criatura! Ved si la casáis pronto, que haría muy buena devota farinosa, que aunque no me gustan, algún bien hacen. Ya la cogeré yo, y la restregaré las orejas, si voy ahí. Ya diste bien el consejo, y aun sin necesidad de enviarla a su madre, debías haber dicho a ella, que lo despida de todos modos al otro, que no le haría ningún favor de ir allí, ni ella se lo hará. ¿Conque la coqueta a parar a un estudiante? Procura que se casen pronto, y se vayan de San Mateo los dos.
He tenido carta de la <*2*> Albano. ¡Pobre criatura! Creo son 50 opositores.
Celebro el alivio de la madre de Cecilia. Gracias por tu felicitación. Pide mucho que la oración todo lo alcanza. Yo no alcanzo porque no acabo de resolverme a ser santo. No te escandalices. Jesús quiere un continuo sacrificio, y soy un cobarde, y esto que no me pide más que deseos, y ni éstos sé darle, si bien cuesta un poquito el ser y querer ser santos. A ti que te viene menos cuesta arriba, desea serlo, y Jesús te escucharía para mí. Yo ya le diré que lo haga, no por mí, sino por vuestras oraciones.
Aún no me dices fijamente la época más a propósito para ir yo a esa, esto es, si puedo tardar hasta el verano o no.
Ha fallecido la madre de nuestro Serrano. R.I.P.
Y basta, que más escribo a San Mateo que a ninguna parte. A Salvadoreta que me ha complacido mucho. Si viene alguna buena proporción, mándamela un par de días, que mosén García quiere conocerla.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Lunes de pascua.
Entrega la adjunta a Ángeles, y que la rasgue luego enseguida.
¿No habrá medio de dirigir las cartas a algún otro para no molestar tanto a mosén Andrés?
Escritos II, vol. 2.º, doc. 137, págs. 1-2
A doña Angeles Martí – 2 de abril de 1888
Ángeles
Mi amadísima Ángeles: el afecto que en Jesús he profesado y profeso a esa alma que Dios ha confiado a mis desvelos, me obligó a hacer una calaverada de padre. Esto no significa nada, y sabe usted que estaré igual contento que Dios nos la deje ahí, ya en otro estado, ya del modo que está, pues ya la haremos aprovechar mucho para nuestros intereses de reparación de la gloria de Jesús sacramentado; ni quiero con esto tampoco inclinarme, si Jesús la quiere para sí, como parece, a que sea en ese ni en otro campo, sino al que convenga más para su alma.
Mas con el deseo de probar la voluntad de Dios y principalmente por lograr que sea usted menos gravosa a su familia y poderla proporcionar a usted un medio más económico, si esto fuese necesario, ¿qué hice? Pues mandé a mi Providencia su última carta llena de tantos borrones... y disparates... y ya verá usted la pobrecita Providencia cómo me contesta, y cuánta confianza y afecto tiene a su Ángeles. Ya la contemplo a usted <*2*> toda colorada al leer esto, y pensar que sus garabatos hayan ido a parar a manos de la Madre, y que como es usted tan nervioseta y tan llena de amor propio, se pondría sofocada con su padre; pero ¿no me perdonará, hija mía? Al fin y al cabo usted tiene la culpa. Usted se tiene la culpa, que ha logrado de Jesús que le tengamos Providencia y yo tanta confianza. Además ya le conviene a ese caballito inglés de su antiguo amor propio alguna humillación, y así se ha de acostumbrar a las humillaciones, y sonrojada como estará al leer esto, póstrese ante Jesús, y dígale: «Jesús mío, no quiero quererme a mí, llevadme como me queráis».
Además otra penitencia, que me conteste prontito y cuanto antes, porque estaré en pena si la he hecho sufrir demasiado con esto.
La bendice su siempre padre
Manuel Domingo y Sol
Acabo de recibir carta de que viene Salvadoreta. ¿Y no ha tenido usted traza de agregarse, y hubiéramos ido de aquí a Vinaroz? Si no es ahora, ya será otro día.
El permiso que dice en la carta a la madre Providencia es porque los padres de la Fernández no quieren darle el permiso, y ella pide permiso al obispo para admitirla sin el consentimiento de los padres.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 136, págs. 1-4
A Madre Providencia de San Salvador – 16 de abril de 1888
Mi Providencia: Acabo de saber que tienen ya abadesa nueva y llena de salud. Esto me ha complacido mucho, y deseo que la conserve la nueva abadesa.
Por lo tanto, ahora sí que repito a usted que se esté rigurosamente a las órdenes del médico en primer lugar, y luego que obedezca en todo a las órdenes de la que haya señalado para que la mande en esto. Recuerde lo que le dije sobre la falta que usted cometerá si no cumple.
Anteayer recibí carta de nuestra Ángeles de San Mateo, y se la mando, aunque ella se pondría colorada si supiese que la madre Providencia la había leído, tan llena de borrones, y sobre todo por su contenido, pues en la anterior me dijo que sabía que su <*2*> familia le arreglaba un acomodo, y que no se atrevían a proponérselo. ¿Qué querrá Jesús de esa almita? Si no fuera que se me dijo que la casa estaba un poco retrasada, en mi próximo viaje a San Mateo, la resolvería definitivamente, pues se conoce que es un alma tan tímida a pesar de su buena cabeza y de su travesura, que desea que yo la dé una espenta para su completa tranquilidad. Tiempo atrás me escribió una carta de sentimientos tan nobles para con Jesús sacramentado, que no podían ser más que de un alma muy delicada en espíritu.
Ahora no sé lo que haré todavía. Yo debía ir hoy a San Mateo a darles los ejercicios a las chicas, pero he logrado me lo perdonasen y retardarán hasta la próxima Pascua, y casi lo siento <*3*> por ella, que es la que más aprovecha mis visitas. No obstante, de aquí al 20 de mayo no hay mucho.
No sé si habré de ir a Valencia pronto. Si no voy, sí que tardaré en venir a comerme la mona en Vinaroz. Así como me han logrado la salud de nuestro Serrano, debían lograrme algunos otros Operarios, y así estaría más libre para correr. Tanto que lo deseo, y Jesús me ata.
Conque massa llavc hay sigut, que ahora sor Providencia, ya no tendrá tanto tiempo para leer.
Adiós, mi hija. La bendice su siempre padre en el Corazón de Jesús
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 16. Fiesta de la renovación de votos de mi religión franciscana. ¡Qué placer hubiera tenido en poder <*4*> hacerles un fervorín sobre este asunto, antes de hacer los votos ante Jesús Sacramentado! Si me consiguen lo que hoy he pedido a Jesús y al padre san Francisco y a la madre santa Clara, ofrezco ir un año a esa fiesta. Dígalo a la nueva abadesa.
¿A qué fue ahí nuestro Fernandez? No le he visto estos días.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 138, págs. 1-2
A doña Angeles Martí – 3 de mayo de 1888
Ángeles Martí
Mi amadísima y pobrecita Ángeles: va una palabrita tan solo, robando un minuto a mis tareas. Mucho me complació la suya, como la decía en mi esquelita. Séame no solo franca siempre, sino expansiva, y aunque sea repitiendo lo mismo. Bendigo los nobles sentimientos de usted respecto a mi Salvadoreta, que si bien en conciencia no está obligada a ello, es muy laudable su generoso afecto. No desconozco tampoco la violencia del sacrificio del corazón de sus padres, con la pérdida de usted, y son razones que no deben dejarse del todo desatendidas, al no mediar una voluntad cierta de Jesús en contrario. Veo su situación interior del alma, y para hablarle con sinceridad, esta misma situación fluctuante, que la hace padecer, fue la que me obligó a dar el paso que di, porque sufro de que sufra usted, y quería darle una espenta para acabar con sus sufrimientos; tal vez no debía haberlo hecho, pero ya está hecho. Por lo demás ya le dije que yo estaré contento de todo, y ahí me <*2*> dará consuelo, así como en cualquier parte, lugar o estado en que Jesús la quiera. Por lo tanto, si me promete estar tranquila, no la atormentaré; pero ha de decirme con sinceridad y frecuencia si está tranquila, y aunque lo esté. Si no lo está aún ha de decírmelo más. Ya hablaremos, pues, que por cierto lo deseo para aquietar su alma. Así, pues, dejémoslo todo en manos de Jesús, que él nos ilustrará, y lo mismo hoy que siempre no la dejaré.
No daré las gracias a madre Providencia, porque ya no sabe que le he hecho traición con su carta, ni lo diga usted tampoco, pues ella ni sospechará que se la he enviado a usted, y así estaremos además más libres de compromisos.
No quería escribir hoy, porque mi corazón no está para ello, pues Jesús me quiere para sufrir espinillas que a mí no me gustan, pero escribo tan solo para que me esté usted bien tranquila. ¿Verdad que lo estará y no se agitará?
Veo que Salvadoreta llegó bien, gracias a Jesús. Por cierto que todo el día estuve pensando en el traqueteo. Siempre hago propósitos de no sufrir, y siempre sufro por mi poca fe sin duda. Perdóneme el haberla hecho venir estando tan delicada. ¡Pobre criatura! Siempre está bien. Adiós, mi hija. Dígame cosas, que sabe deseo saber.
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
3, mayo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 139, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 18 de mayo de 1888
Josefina:
Contesta mañana mismo algo.
Mi Josefina: recibo la tuya y de Pepe; en vista de los temores de poca asistencia, no sé lo que quiere Jesús. Es una lástima que esas jovencitas trabajadoras no puedan asistir a la meditación de las verdades eternas, y que son las que más lo necesitan; pues si bien pensaba tratar algunos asuntos propios para esas almitas tan distinguidas, que la Virgen de los Ángeles guarde bajo su manto protector, lo principal en los ejercicios es lo otro. Por lo tanto si no he de hacer mal papel ante los ojos de ellas con esta nueva dilación, sería mejor, y ofrezco solemnemente el ir el tiempo que fijéis. Pero eso sí, yo quiero venir un día pronto, y prometo darlas una conferencia de una hora u hora y media en la capilla de la comunión, y creo que será tan provechosa como si fuesen medios ejercicios; conque si ahora medios y luego enteros, ya veis que no perderían. Además, como el objeto principal en las almitas <*2*> es vernos y despacio, eso ya lo tendríamos, y sin ninguna prisa, y hasta dejarlo todo listo. Además el celo de esas almitas en favor de las otras más necesitadas, les hará sacrificar con gusto eso. Además que eso les sostendrá el deseo. Además que tú ya sabrás engañarlas santamente y muy bien. ¿Conque no te convences?, ¿con tantos ademáses? Así anima a Pepe que lo dilate, y discurrid con qué pretexto de fiesta podré venir ahí yo pronto.
Voy a lo demás. Siento no dar ejercicios por la Carmen. Con todo Ángeles que la diga que me aguarde, que diré algo a las chicas, y me conocerá, pues quiero que ella me las sepa contratar.
Ya escribí al señor cura, y habrás recibido la esquela que incluí para ti.
A Reg... anímala, que ya tendremos ocasión de podernos ver; tú ya sabes trampa.
Va la de Clotilde que acabo de recibir. ¿Cómo diantres sabes lo de la enhorabuena, si nadie lo sabe? Me figuro que te equivocas, aunque...
Escríbeme. A nuestra Ángeles un recuerdo.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 18.
Última hora. Mi Josefina: en <*3*> este momento acabo de recibir carta de don Vicente que me incluye otra del rector del seminario de Murcia para mí, y parece que Jesús y santa Florentina y el Ángel de España han resuelto la cuestión de la dilación de ejercicios. Te las mando las cartas, pero para que no las vean más que Pepe y mosén Andrés, y me las devuelves enseguida. Pedid a Jesús que me guarde en el viaje, que no sé qué día será. No obstante a la vuelta de él, sin falta quiero ir a esa, o antes, si se retardara, si bien antes del 28 debemos estar allá. ¿Verdad que tus, tus rezarán al Ángel de España, y le darán gracias a Jesús?
Di a mosén Andrés que ya le escribiré.
Como el señor obispo no sabe aún nada de Murcia, no envío la carta del rector, pero la copio para consuelo nuestro. Sin escribirle <*4*> yo antes (pues no escribí más que al padre Requesens de Orihuela) el pobrecito rector se adelanta.
Tú, Ángeles, Salvadoreta y dos más a tu elección, que hagan todos los días hasta nuevo aviso una estación a mi intención particular. Esta es la de un Operario que nos quiere venir, y nos hace gozo y nos espanta, pues no le conocemos a fondo; es un distinguido abogado que está de epístola, y que ha sido novicio en un Instituto religioso; pero de esto no digas nada ni a Pepe todavía.
Aparte de esto, no faltan penitas, hija mía. ¿Y por qué me desahogo ahora contigo sin sustancia? Jesús que me perdone mi ligereza e inmortificación.
Escríbeme y dime que no se enfadarán esas almitas conmigo, que ya ves no es culpa mía.
Adiós, mi hija.
No sé si podré pasar ya por Benicarló. ¿Hasta cuándo estará Clotilde?
Escritos II, vol. 2.º, doc. 140, págs. 1-4
A don Francisco Bello – 18 de mayo de 1888
M. I. Señor doctor don Francisco Bello. Murcia.
Muy respetable y amadísimo señor mío: En este momento acabo de recibir su grata que me remiten de Valencia, y que, como puede usted pensar, no solo me ha producido la más viva satisfacción, sino que también la más profunda gratitud, porque se refleja en ella su celo e interés y bondadoso corazón.
Ya que usted manifiesta la conveniencia de nuestra visita a esa antes de terminar los exámenes, iremos y escribiré a usted diciéndole los días que debamos llegar allí, el doctor Vidal y yo, para vernos con usted antes de dar ningún paso en el proyecto de la Obra, por la cual tanto se ha dignado interesarse.
Agradezco las indicaciones que usted me hace respecto a nuestra conducta <*2*> y reservas ahí, si bien creo que no se hará preciso que erubescamini, ni poner gran cuidado en nuestras aficiones, porque sí pueden ocasionar algún mal los prevenidos contra los jesuitas, no parecen los más predestinados a hacer gran bien. Con todo nos atendremos estrictamente a las observaciones que usted nos haga.
Nuestra obra, como debe ser diocesana y engendrar confianza en todas las parroquias, necesita de algún nombre que la desvíe de recelos, y que figure como director o inspector del colegio, y usted nos dirá a quién podremos invitar para esta cooperación de celo. Conocí en esta hace años, si bien él no me recordará, al señor Martínez de Águila, cuando vino a hacer oposiciones. Usted nos dirá si convenga éste u otro, o si es más conveniente que no figure ningún canónigo, y sea mejor pedir este obsequio a otro sacerdote de la capital que sea bien visto de la diócesis. Se lo indico tan solo para que usted pueda discurrirlo con más tiempo. En la confianza de que usted enterará al señor obispo de esa de nuestros propósitos de ir, y de ofrecernos, dejo de escribir a dicho prelado.
Hasta la otra, pues, <*3*> que no tardará. Entretanto inútil es decirle que desde hoy y por siempre en todas circunstancias puede disponer en todo y por todo de los servicios de nuestra modesta <*4*> obra, en particular de este su afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Le he hecho al rector una letra muy pulida.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 141, págs. 1-3
A Madre Providencia de San Salvador – 20 de mayo de 1888
Mi pobrecita Providencia: No pensaba escribir hasta mañana; pero lo adelanto para decirla que no ha sido con voluntad de penitenciarla, que cuando yo penitencio lo hago más duro.
La víspera de la Ascensión pasaba por allí hacia Valencia, y no encontré a nadie para enviarle aviso. En Valencia tenía escrita una carta diciéndole que al día siguiente entraría de regreso a Vinaroz, pero en lugar de 24 horas estuve allí 48, y no pude detenerme ahí ni en Benicarló, que era casi necesario, y prometí a ellas que hoy o mañana, lunes, iría antes de subir a San Mateo. Mas recibí anteayer otra carta, y he de suspender lo de San Mateo, e iremos el <*2*> martes a mediodía otra vez a Valencia, y de allí... a Murcia, con el doctor Vidal, pues el rector de aquel seminario nos llama por si podemos fundar allí un colegio. Aún no lo he dicho al señor obispo, y mañana le visitaré para reñir un poco con él, pues sin Operarios nos vemos precisados a dar esos grandes pasos. Ya ve usted si tengo necesidad de oraciones. Todos los días recen una salve a la divina Madre por el feliz viaje y feliz resultado, pues allí el clero deja bastante que desear, y preveo que nuestra obra, si tenemos personal, ha de influir con el tiempo en el bien de las almas pobrecitas de aquella diócesis trabajada por la <*3*> masonería. El Corazón de Jesús que nos guíe. Por aquí no se sabe todavía, y aún no sé el obispo de aquí cómo lo recibirá. El de allá lo desea vivamente.
Pensaba combinar de salir el lunes por la tarde, dormir ahí, y al día siguiente pasar a Benicarló; pero temo que no podré concluir la tarea de aquí. En caso avisaría. Si no digo lo contrario, el martes les daré la bendición desde el tren.
No estoy contento de la secretaria, y no sé lo que es obediencia.
Les felicito anticipadamente por la fiesta de la divina Madre.
Adiós, mi hija. Bendice a todas su afectísimo padre capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, domingo 20.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 142, págs. 1
A doña Josefina Reverter – mayo de 1888
Mi Josefina: Recibo la segunda, y gracias a Jesús. Escribo al señor cura. ¿Cómo ha de ser, hija mía? Todos creen que puedo atender a todos los detalles, y sin embargo cumplo.
Como sabes que ya hice los ejercicios hace dos años, no es regular que les repita las mismas meditaciones y pláticas, y tendré que escoger otros puntos de entre el basto campo de las meditaciones de san Ignacio; pero como no me acuerdo de todos los puntos tocados, dime, si te acuerdas, si hicimos el viático y extremaunción como meditación, y de pláticas que dije. No sé cómo irá a esas almitas. ¡Pobres criaturas! Ya haré, con todo, lo que podré, pues ahora ya son santas, y no es preciso sean como los del primer año. No lo digas, sin embargo.
Dime cositas. Al fin, has sabido algo, y nada me decías.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 143, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – mayo de 1888
Mi Josefina: Recibo la tuya, gracias a Jesús. Ya casi lloraba y extrañaba tu silencio, y lo atribuía a que no me querías dar malas nuevas. Veo que no es así, o al menos te las callas.
Si no hay novedad mayor, el viaje proyectado, que ya deseo, a pesar de casi no poder; esto si no tengo orden en contra de ahí.
¿Cuál es la enhorabuena que me das? No creo puedas saberla, y así dime lo que es, pues tal vez sea otra cosa.
No olvidaré a la Boix, y resolveremos al subir una cosa u otra. Y su hermanita que vale más que ella, ¿tan pronto se ha resuelto?
Llevaré el reglamento de la escuela, por si dejamos iniciado eso.
No temas por lo de Clotilde, que ya les gusta y gustará, y si no lo apañaría yo. ¡Pobre criatura! ¡Cuánto me va gustando!
No sufras tanto. Dime cosas y frecuentes estos días. (Con más reserva). El otro <*2*> que viene conmigo casi desearía el hacer los ejercicios a los hombres en San Pedro; si no os conviene a vosotras, pues aquello es más independiente, haz con traza que estemos allí nosotros, y los hombres en la capilla de la comunión, pues como no es cuaresma y las chicas a las horas de los ejercicios tampoco se confiesan allí, ya podían hacer los ejercicios en la capilla, aunque fuera dijeran alguna misa.
Nada me dices de mi Salvadoreta. ¿Y de nuestra Ángeles?
Hasta la tuya.
Afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, martes.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 144, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 29 de mayo (?) de 1888
Mi Josefina: Marcho diluviando, y casi con aprensión.
Di al estudiantito Segarra que para el día 4 a las 3 y 1/2 de la tarde debe estar aquí porque ha de cantar en San Antonio; que se ponga a disposición de Peñarroya apenas llegue, pues se ha de cantar aquella tarde.
Afectos a todos.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 29.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 145, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 5 de junio de 1888
Colegio, 5 de junio.
Mi amada Josefina: Llegué bien. Mas no sé si el cansancio del viaje o no se qué, me ha puesto ronco y el pecho flojo y nada bien. Así, decirle al Corazón de Jesús que me ponga bien y fuerte, siquiera para hacer proyectos, ya que corro mucho y ando poco.
Dime cómo está la cuestión de la escuela dominical. Procurad estar sobre el cura para allanarle todas las dificultades. Estas son las de local, maestras y recursos. Para lo primero, claro que es mejor contar con el local de las escuelas. Para lo segundo no hay dificultad. Para lo tercero es preciso que las que no se ofrezcan a ser <*2*> maestras se pongan en lista para suscriptores mensuales de uno, dos, cuatro reales, etc. y luego vais extendiendo la lista de suscriptores y suscriptoras, o sea, socios y socias honorarios.
Mañana la noche víspera del Corazón de Jesús ¿a las 12 no saludaréis al sagrado Corazón con una estación?
Afectos a todas las almitas, y que pidan que pueda volver a continuar el hilo (y sin ir tan aprisa) de los sentimientos del Corazón de Jesús en favor de las penas interiores de las almas buenas.
En fin dime cosas.
Vuestro padre
Manuel Domingo y Sol
Di a mosén Andrés que no le escribo todavía, porque no he visto del todo a mosén Ventura, que ya lo haré pronto.
Va la adjunta lista. Si no la entendéis, cuando yo subiré...
Escritos II, vol. 2.º, doc. 146, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 7 de junio de 1888
Mi Josefina: Recibirías mi esquela por la Albano. Sentí no escribirte antes para que esas almitas hubiesen hecho por mí un memento mañana en la comunión.
Recibí la tuya del 5. Voy a contestarla: 1º. No repares en admitir a esa otra (¿quién es?), pero procura tener discernimiento y prudencia para que Pepe no se enfade; no le mováis ruido, estate atenta que no le falte nada, y estad retiraditas cuanto podáis.
Puede venir también la traviesa, que aunque es traviesa, tiene juicio y sinceridad, y Dios obrará en ella, aunque tú puedes instruirla en algunas cosas.
Mucho me place lo de la escuela dominical. Creo que podría ir a cargo de la archicofradía de santa Teresa, o bien ahora de la sección de camareras, es decir, como cosa exclusiva de la sección, porque Trelles tal vez no lo quiera, sino como individuas sacadas de ella, ya que hay señoras y jóvenes. Para ello conviene que lo habléis con mosén Andrés que puede ser el director; o si no poner director <*2*> al cura y vicedirector a mosén Andrés, y éste es el que lo deberá hacer todo. Consúltalo, pues, con éste. Luego de pensado y con reserva podría ir una comisión, en la cual no debía faltar Filomena a la cual se debe plantear antes, y decirlo al señor rector diciéndole a éste que no le fatigarán más que haciéndole venir algún domingo por la tarde a visitarles, que los domingos irá mosén Andrés un ratito, y lo demás os lo arreglaréis vosotras. Por supuesto que antes conviene que Albano u otra de Reverter lo indique con disimulo a éste. Si quieres a la Albano puedes mandarlo como cosa mía, etc. No tendría inconveniente en que la inauguración pudiese ser un día que yo fuese a esa; si no sin eso, según como convenga mejor, y ha de sentar mejor al cura y a Reverter, pues ya <*3*> sé que a mosén Andrés todo le viene bien. No es preciso llevar prisa, pues puede hacerse en cualquier ocasión, y aunque sea por agosto o septiembre, o mejor últimos de julio. Que no suene yo en nada, pues ya hemos establecido demasiadas cosas, y el cura no lo recibiría bien.
Deja por ahora lo de la comunión reparadora, que ya arreglaré entre vosotras otra cosa mejor, y silenciosamente.
Te mandaré la fórmula del voto, pero no has de consentirlo sino a las que tengan permiso de mosén Andrés.
Siento no poder escribir a tu Benjamina, porque no tengo tiempo. Casi es mejor que la animes a que me diga algo, y yo la contestaré enseguida. ¿Qué te parece de probar la espenta con su papá? ¡Qué bien si pudiese ser para el octubre! Pero si Dios no lo quiere, yo tam- <*4*>poco, pero no sé qué me hace esa criatura que no la quisiera años en el siglo.
¿Y de Salvadoreta? Si no desconfiara tanto de su salud, y que ha crecido tanto, aunque antes no estaba por esto, no tendría reparo. Temo que se nos morirá y Dios la quitará, y no me viene bien. ¡Pobre criatura!
¿Qué me dices de Amelia?
¿Sabes si su papá recibió un libro, uno para él y otro para el señor Andréu? Dímelo con reserva, y el efecto que les hizo las bromas que les ponía.
Dime de Emilio.
No puedo más. Escribe.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, víspera del sagrado Corazón.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 147, págs. 1-6
A doña Josefina Reverter – 10 de junio de 1888
Domingo, 10.
Mi Josefina: El 8 fiesta del sagrado Corazón de Jesús, a mediodía, me fui en el carril a Vinaroz; la misma tarde en el tren mixto a Benicarló. Al día siguiente, 9, sábado, a las 12, en el tren mixto a comer con mosén Bautista, y en el exprés de la misma tarde a ésta, o sea, ayer tarde, donde encontré tu primera, y a poco rato llego tu 2ª. Voy a ella.
A la 1ª: Sí que supliqué por ti, como todos los días, al sacratísimo Corazón.
Celebro mucho la buena marcha de la escuela dominical. Las penas ya vendrán luego. Me alegro que mi Ángeles Vilapasa haya aceptado. ¿Y nuestra Ángeles no ha podido entrar en cargo? Hazla pues vicesecretaria, que creo no hay inconveniente en este nombramiento; pero si os parece que puede crear mal efecto en alguna, déjalo estar, y que te ayude como si lo fuera; y en caso que convenga dar este cargo de vice a otra, más adelante, se puede guardar esta plaza, ya que <*2*> a Ángeles, siempre la tienes, y la tiene siempre Jesús.
Respecto al local, el que tú dices, y habéis de emprender la escuela en la idea de ir teniéndolo todo propio, bancos, mesas, etc. No sé por qué siempre os intimida la cuestión de dinero. ¡¡Almas de poca fe!! El cura es como vosotras, y siempre teme a esto.
Respecto a socias, puedes ir invitando para que después resolváis si os lo partiréis por domingos, o irán todas todos los domingos que es lo mejor; pero estate prevenida, porque antes de un año habrá de cargar todo sobre todas esas almitas reparadoras, porque como es cosa de celo y de sacrificio, muchas irán haciendo el maño.
La grande dificultad, y para lo cual son precisas todas vuestras oraciones y todos los suspiros, es para la constancia de las alumnas. Estad seguras que al principio no faltará cosecha, pero luego, se os levantará <*3*> cruzada, primero de los jóvenes de la clase baja, con burlas a las chicas porque no van a fa l’ase por aquellas desdichadas murallas, y luego por los jóvenes que no son de la clase baja, y hasta por otros que no serán jóvenes, y atendido el pobrecito cored y la volátil expansión de esas pobrecitas hijas de su madre Eva, se acobardarán y se os irán escapando, muchas como palomas asustadizas, si no desplegáis celo y paciencia y prudencia. Este es el peligro y contradicción principal, pues del otro que es las cositas interiores que el enemigo cuidará de soplar entre las socias de celos y disensiones, de éste, digo, no temo tanto, porque descanso en vuestra grandeza de ánimo y vuestra humildad y discreción.
Por todo lo dicho no sé qué aconsejar respecto de hacer o no solemne la instalación. Parece que mi instinto me inclina a que no se haga solemne en la iglesia, ni siquiera con una comunión. Eso sí, en la escuela misma, no veo dificultad en que el primer día se haga allí un discurso por el señor cura u otro, y aún que se repartiera una estam- <*4*>pita a cada alumna, haciéndolas prometer constancia al Corazón de Jesús. Veré si yo tengo estampas, y cuando tengáis fondos ya me las pagaréis. Como tú debes saber la marcha, no es preciso tener instrucciones para la distribución de secciones, etc. Sólo, sí, recuerda a mosén Andrés que procure que todos los domingos no les falte a las alumnas su explicacioncita de diez minutos. Ya le indicaré yo lo que puede escoger de temas.
De las hojitas que te mandé ya hablaremos.
Del hermano de Barbareta te hablaré otro día.
A tu 2.ª Di a Ramira que he dicho yo que si cuando yo o mosén Andrés le manden ir a comulgar, y va con esta obediencia, aunque tenga no un pecado mortal, sino un costal de pecados mortales, se los perdonará y quitará la comunión; y esto es una verdad, y así que crea. Victoria me habló de ella, y siente mucho esté así. También me habló de Clotilde, que le gustó muchísimo.
Lo de víctima, déjalo estar, que ya lo resolveré. Entretanto tapon sí.
Veré si se puede enviar por los chicos <*5*> las botellas de extracto de malta, que sí debes tomar.
Más te diría, pero es tarde, y no sé por qué me haces alargar tanto, que no tenía intención.
Estoy un poco mejor de la garganta y pecho, y así di a Jesús que no quiero estar malo.
Respecto de ir, en mi viaje a Benasal lo procuraré y lograré, Dios mediante, porque ¿quién sube por esas montañas y no pasa a bendecir a mis almitas apostólicas?
No sé si me dejo algo. Afectos a las almitas. ¿Cómo te acordaste del día 29? Dije la misa en mi conventito de Benicarló, y en acción de gracias, y entre las lagrimitas de mi Victoria, y las lagrimotas de mi Mercedes a la que dejé llorando con sus humores negros, porque no estuve allí más que tres horas.
Adiós, mi hija, te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
¿Qué hace nuestra traviesa? ¿Y su prima romantiquita?
Ayer en el tren al venir <*6*> más acá de Santa Bárbara tuvimos una desgracia: un labrador se puso ante la máquina (no sé si no la vio o por demencia) y lo arrolló; se paró el tren y bajamos, y aunque estaba ya lejos fui con otros hombres y los guardias civiles, por si aún podía vivir, y estaba destrozado, y nada pude hacer. ¡Si Salvadoreta lo hubiese presenciado! No se lo digas.
Saluda a mosén Andrés.
Dime cosas enseguida.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 148, págs. 1-4
A doña Cinta Curto – 16 de junio de 1888
Mi Cinta: Recibí ayer tu carta de desterrada, y va una palabrita.
Supe por Josefina y por mosén Reverter que estabas en San Mateo, y según decía éste habías ido a desempecatar. Mucho me alegré que pasaras un día con aquellas alegres y sencillas almitas, que creas que dan consuelo, y aún no las conoces todas, y hay otras mujeres de edad que también son un encanto por su sencillez y buen corazón. Parece imposible que no se hayan sabido aprovechar tan buenos naturales y talentos, pues no sé cómo ha brotado este plantel sin mano que lo cuidara. Afortunadamente Jesús les ha enviado a mosén Andrés que parece será el ángel que la Virgen les ha concedido. Yo temo que disfruto demasiado al <*2*> ir allí, a pesar de que me cuesta un poco caro, pues el haberse dormido tan poco las dos noches que estuve, me puso tan nervioso que al bajar desde las Cuevas a Alcalá, dormité un poco y sudé, y tomé un constipado en el pecho que hasta me puso aprensivo. Estoy mejor hoy, y me parece no será nada, pero aún toso bastante.
No seas tímida y cree la obediencia. Ya sabes cómo te has de confesar, y basta digas «lo que haya podido tener en mis necesidades y molestias», que ya sabes que no faltas, porque tienes permiso y mandato de hacer lo que quieras, y como más, mejor, porque necesitas mucha limpieza y alivio, y como menos lo harás, será peor para tu cuerpo y para tu alma. Así, obra con libertad, y estate tranquila y comulga mucho. Además cuídate y come <*3*> mucho. En esto haces pecados y temo sí que tendrás muchos remordimientos en la hora de la muerte, y necesitaré mi paciencia para aquietarte.
En lo demás seas grande y no sufras por los caracteres, y deja que vaya todo como quiera; ¿por qué te has de penar?
A últimos de la semana próxima, si mi hermano no esta peor (pues cada día esta más torpe), iré a Benasal a dar los ejercicios a aquellas chicas, que creo lo necesitan; y luego el 28 y 29 subirán los otros, y haremos el triduo al Corazón de Jesús. ¿Cuándo los podré hacer a las pobrecitas de Chert? Josefina quiere que vuelva a San Mateo por la escuela, pero no iré; más me estimo si luego establecen el Círculo católico.
Cinta tiene tentaciones de subir y casi quiere decirlo a tu padre, <*4*> cuando él vaya; no me sabría mal que pudiese ir a tener una esbrafada contigo y con las de San Mateo, que ella lo necesita bastante en su cored.
Según creo se prepara la gran fiesta de primera misa. De buena gana iría, pero Jesús no me quiere para descansos.
Cinta desea que no tardes mucho en venir.
Adiós, mi hija, que no puedo más. Escribe siempre que quieras. Que ya recibiré las cartas a donde esté. No me olvides ante Jesús, y ofrécete víctima, que yo ya diré a Jesús que no te acepte por ahora. En cambio tendrás el mérito, y Jesús bendecirá mis proyectos, y me dará fuerzas en las penas, que no faltan.
Tantas cosas a Ramón.
Te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 16 de junio.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 149, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 19 de junio de 1888
Mi Josefina: Recibí tus grata que no tengo a la vista. Van, pues, solas dos líneas. No tardes tanto en escribirme, aunque yo no te conteste.
A Ángeles mando la fórmula, y tú y ella solas quiero que os entendáis para las copias que convenga, y aun podéis suprimir el preámbulo para alguna que convenga no se le dé todo.
Quería escribirte anteayer por Damaret, y no me atreví.
Bien por lo que me dijiste en tu anterior, y así dime cuanto sepas.
¿Conque la veterana E. esta envanecida por las preferencias de M. S.? Ya es bueno esto; señal que lo agradece, pero ya le daré un suave rapapolvo. ¿Por qué no la mimas tú también, pobrecita? Creo harías una grande obra de caridad. ¡Si ella supiera las preferencias que doy a las benjaminas y traviesas! Es fácil <*2*> que tuviese santos celos, porque como tiene tanto corazón y es tan pequeñita...
Conchita me ha dicho hoy que ha tenido carta tuya de tus primogénitas. Se conoce que estaba contenta. La he dicho que me la envíe.
Curto me indicó que había ido con Ángeles a la ermita. No he podido hablar todavía a dicha Curto; y de aquí es que no sé nada más.
Cuídame a Salvadoreta. Dime de Ramona y de Ángeles.
Va la estampita para la neófita, si comprendes que es reservada, si no dala a la Gil.
Hasta la tuya.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 19.
¿Y no podré ir por ahora ahí?
Elías quería fuese a Cintorres para una función por su hermana; pero no me atrevo a perder tantos días por esto solo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 150, págs. 1-6
A doña Josefina Reverter – junio de 1888
Mi Josefina: Agradezco tu solicitud en enterarme de todo. Siento solo si pierdes demasiado tiempo por esto, y así, si no quieres hacerlo tan largo, puedes hacerlo más lacónico, aunque me plazca sea con detalles.
Respecto a tu cargo y carga no te intimide. El Señor es el que lo hace todo, y así es él el que te dará fortaleza y paciencia, que es lo que necesita únicamente tu genio de caballito. Lo demás ya andará, pudiendo disponer, como dispones, de esa excelente tropa que será la base de las operaciones cuando flaqueen las otras. Estando prevenida, como estás, de que no han de faltar amarguras, tienes la mitad del camino recorrido.
Bien me parece la distribución, y que pongas una o dos de la de confianza en cada sección, y luego las otras de menos <*2*> confianza. Más aún; si quieres poner las de menos confianza por primeras en la sección, ya para obligarlas a la constancia, ya para que no se crean postergadas, puedes hacerlo.
Respecto de nuestra Ángeles, casi me alegro de no habértelo indicado, aunque creí que la pondríais, y también lo dije al cura la pusiese, y se alegró y me contó entonces la historia de Ángeles con mucho entusiasmo, para que yo estuviese enterado y lo supiese. Pero ahora, repito, casi me alegro, porque como te decía ayer, ella hará lo mismo, y en cambio podéis, sino ahora, después cubrir esta plaza, v. g., con Amelia o Adelina o tu Cros, etc., y ser esto medio de atraer alguna de esas almitas que, como sabes, Dios les ha dado condiciones y talentos que ellas están enterrando con su indolencia, que es una desgracia. La pobrecita Amelia arrastrada, (según me dijo Clotilde) por su prima, no vino a recibir mi bendición. ¡Pobre criatura! Así, si podéis alagar con este cargo a una de estas, hacedlo, <*3*> y además quitaríais la prevención que puede venir de que sois tan solo las promovedoras las del noviciado, y que queréis hacerlas a todas... monjas. Por esto mismo, cuida de que entre las socias haya alguna de esas más distraídas (que ya se irán luego), pero que no formen el núcleo principal y no tengan el timón. A la Vilarroya, si comprendéis que ha de hablar, podéis ponerla, pero si había de servir de embarazo, prescindid de ella.
No os debe desalentar la deserción de muchas alumnas; el bien siempre se hará a las que acudan, y el Corazón de Jesús os aceptará lo mismo el sacrificio, pero no olvidando lo que ya te dije de que con suspiros y sacrificios y oraciones debéis trabajar a favor de ellas, más que con vuestra asistencia a la escuela. Estableced la cadeneta entre tus almitas, y ya verás. ¿No sabes el cuento de la cadeneta? Pues ya os lo explicaré, si bien se publicó en «El Congregante».
Veo que estáis inclinados a solemnidad. No veo inconveniente, y puede hacerse una función religiosa o comunión, pues mejor que yo podéis vosotras <*4*> atinarlo. La comunión mensual puede servir la de las teresianas para las alumnas.
En cuanto a venir yo, no creo, no creo, no creo que convenga. 1.º Puede aminorar esto el entusiasmo del señor cura. 2.? No conviene ver la mano de mosén Sol tanto en cuestión de chicas para evitar recelos, que bastantes vendrán de parte de las madres, como sabes y tú me dices de la Pavía y otras. 3.? Haré más bien, si instalada, paso un día, y les digo allí en la escuela dos cositas, que hará más fruto y no se sabrá tanto. 4?. Prefiero exhibirme cuando el círculo, aunque los liberales en esto me tengan coraje, como sucedió el año pasado no más por los ejercicios de hombres, y eso que vinieron tan pocos. Con todo, si fuese el día 24 (si no he de hacer los ejercicios de las chicas de Benasal) tal vez podría ir; pero no digas nada de esto, y déjalo venir como venga. El triduo de Benasal es el 29, 30 [de junio] y 1 de julio, y si tuviese que hacer los ejercicios y el estado de mi hermano no lo impidiera iría allí el 22 o 23. Conque ya ves que presenta dificultades.
En cuanto a los bancos y mesas, repi- <*5*>to que basta uno que lo quiera, y todo se recogerá. Si no lo hace Pepe, ya lo hará mosén Andrés.
En cuanto a Ramira, que se ajuste por ahora a todo lo que le mande mosén Andrés, que ya hablé con él. Si no se cura, llevará palo.
Puedes ofrecerte víctima a Jesús para cuanto quiera, y para que te bendiga tus cosas y las mías; pero yo ya le he dicho a Jesús que le prohíbo te acepte para la muerte, ni para hacerme hablar a mí. De lo demás que te envíe cuantos sufrimientos quiera, sobre todo si son sufrimientos de amor, que son los más agudos de todos.
No hagas caso de las observaciones del N. en el púlpito; porque ellos creen que los que no lo decimos así, no hacemos fruto, y que debe decirse así para que lo entiendan. Jesús ya lo encauzará todo.
Nada me dices de tu P. v. a.
Massa me fas escriure. Jesús que te perdone.
Dime cosas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, martes.
Veas si <*6*> hay alguna otra joven de familias piadosas, o por algún concepto convenientes para invitarlas para socias. El boticario Marín creo tiene alguna hija. No es preciso hagáis invitaciones por escrito. Basta hacer una lista e invitarlas por una de las individuas de la junta u otra persona, v. g., el cura, etc. A tu coqueta Felisa, si acaso lo crees prudente para socia, no sé qué deciros. Consúltalo con mosén Andrés. Prou, prou.
Ya supongo no dirás lo que te voy diciendo. Olvidé cogerte todas las cartas. Me ruborizo al pensar que, pudieran cogerte todas mis tonterías.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 151, págs. 1-2
A don Ramón P. y don Francisco Bello – junio de 1888
Señor don Ramón P.
Muy señor mío y amigo: Recibí la suya oportunamente. He recibido luego solo un ejemplar de la hoja impresa. Por cierto que en la línea... dejaron ustedes el nombre de Juliano Apóstata que estaba en el original, que es causa de que tenga la cláusula un sentido fatalísimo.
Nada sabemos de ahí, y los días corren, y aunque ya sé que la actividad y celo de ustedes no dejará de consagrar diariamente unos cuantos minutos a la Obra y que sabrán multiplicar la obra de sus manos, desearíamos nos dieran algún consuelito robando algún minuto más para darnos noticias del estado de la cosa, o al menos de los proyectos sobre ella, que el enraonar, como dicen los valencianos, ya es trabajar.
¿Qué han resuelto sobre suscripciones? Hoy empiezo o pienso escribir las hojitas, ensayándolo en Murcia, enviándolas antes a los párrocos más conocidos, e ir apuntando los resultados para tener ustedes una base.
Al señor Chantre:
<*2*>
Muy Iltre. Señor Don Francisco Bello
Muy apreciable señor mío: El día de mi salida de esta (22 del pasado) tuve el gusto de contestar a su grata manifestándole mi conformidad respecto de la nota de condiciones del administrador de la casa de Santo Domingo, y la necesidad de ver otra de las casas conocidas ya u otra de condiciones. Por si acaso se hubiera extraviado, y extrañara con esto usted mi tardanza, he pensado repetírselo, pues no he encontrado aquí, al regreso, ninguna carta de mis amados de Murcia.
Diga, pues, usted, o hágame decir alguna cosita de por ahí, ahora que no tiene seminaristas.
[Manuel Domingo y Sol]
Escritos II, vol. 2.º, doc. 152, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 9 de julio de 1888
Tortosa, lunes, 9 julio.
Mi Josefina: anoche llegué al fin; el domingo pasado terminamos los ejercicios y triduo del Corazón de Jesús en Benasal.
El lunes se marchó Elías y Serrano para Ares y Cintorres, y yo a Villafranca acompañado de Juan Antonio Fabregat, Felipe Tena, Artemio Colom y Gonzalo Tena, que habían bajado a Benasal a buscarme para que no me escapara. El martes fuimos a ver al cura de Iglesuela que estaba grave, con 7 caballerías de colegiales.
El jueves regresé a Benasal y por la tarde a Albocacer.
El viernes no tuve asiento en el coche y me bajé a las Cuevas en un carrito. El sábado con caballerías, para no tener otro chasco, bajé a Alcalá, y tomé aún el tren burro, y me fui a Vinaroz, <*2*> para seguir la misma tarde en el exprés a Tortosa; mas la abadesa quiso obligarme a quedar para una misteriosa función, que debía celebrarse, y me resistí; mas como es una bruja angelical aquella criatura lloró y la deje llorando, y fui a esperar el coche, y Batet no vino, y tuve que quedarme y ganó la santa Escolástica, que realmente lo fue. Fortuna, fortuna que me dieron una onza de oro en una pieza por mi pequeño trabajito, además... de otras cosas. Pero no digas eso, y menos a la Tomasa Gomáu, si está aún ahí. No digas tampoco lo de la función misteriosa, que ya te lo explicaré.
En fin, hija mía, ha sido un viaje triunfal de consuelos, satis- <*3*>facciones, gratos trabajos, dineros y creo que de gloria de Dios.
Sólo que [he] estado ocho días sin saber de nadie, pues estaba incomunicado con tanto movimiento, y no sabía de aquí, ni de Valencia, ni de Murcia, y sobre todo de mis... almitas de San Mateo, y sin poder ir ni a Cintorres, ni a Forcall, ni a esa, porque aquí hacía 19 días que no se habían confesado las nueve de la Purísima y muchas de Santa Clara; y debo romper todo esto, y no puedo. Así, encomiéndame muchísimo a Jesús, que esto me hace sufrir y no puedo atender a todo. Aquí encuentro una carta donde nos ofrecen en otra diócesis casa y renta para cien colegiales de balde, etc., y no podemos aceptar.
En fin, <*4*> hija mía, dime cositas buenas de esas almitas que me alegren. ¿Qué hace nuestra traviesa? ¿Ya estás sobre ella y su salud? No te fíes de ella, aunque te diga que está bien.
¿Y Salvadoreta, Clotilde, Ramira, Doloretes y nuevas neófitas?
¿Y la Boix?
¿Y la escuela?
¿Qué hizo ahí Serrano? Apenas me dijo nada.
Elías me dio tu carta, o Serrano.
Escribiré a mosén Andrés.
Hoy no puedo más, que me agobian.
Hasta la tuya.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
¡Cuántas cosas quisiera contarte de mi viaje!
Escritos II, vol. 2.º, doc. 153, págs. 1
A doña Dolores – 12 de julio de 1888
Baena (?) 12 julio.
Mi Dolores: ¿Cómo le va desde mi despido? A mí muy bien por ahora, sin monjas, ni gaitas, ni flautas. Pero no por esto faltan penitas con tantos endergos como tengo por esos mundos, si bien todos son de gloria de Dios. ¿Cómo sigue su mamá?
No se apure ni se afecte demasiado, y no me sea extremada. Quieteta y golpes al Corazón de Jesús. Lo más que puede hacer [es] ir a darse una esbrafadeta, pero no muy fuerte, a casa Cinteta, pero al mismo tiempo sépamela animar y cuidar a ésta, y aun mutuamente se ejercitarán en la cariñosa amistad y fraternidad.
Si quiere decirme una palabrita, escríbalo aquí, o a Albocacer, en casa del cura o a Villafranca.
Afectos a la buenísima mamá.
La bendice su siempre padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 154, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 16 de julio de 1888
Mi Josefina: Ayer concluía mi carta diciéndote: ¡Cuánto me cuestas hijo mío! Hoy debo empezarla diciéndote con más razón: ¡Cuánto me habéis hecho pensar y discurrir y sufrir! Si será la gravedad de esa o de la otra o de ti. ¿Y si no es enfermedad? Anoche estaba para ir a esa con carruaje, y se me disuadió.
Aún no sé nada, si bien parece que Jesús me ha inspirado lo que podrá ser.
Ora y no sufráis. Esta tarde aguardo noticias de unos u otros. Recibo el parte de que Pepe no viene, y siento no haya venido, aunque no haya necesidad ya.
Afectos a Pepe; que Jesús os bendiga a todos.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Virgen del Carmen, 12 mañana.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 155, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – julio de 1888
Doña Josefina Reverter
Mi Josefina: no he contestado más pronto, porque esperaba otras noticias de ti y de Ángeles y además que Ángeles... decía que escribiría apenas llegase a esa, y no sé si han ido a Benicarló, etc.
Voy, pues, por hoy a dirigirte dos líneas contestando a tus anteriores.
Dices en tu última que va a terminar el julio y no voy. Lo peor es que tal vez haya de pasar el agosto también, pues debía salir el 2 para Cintorres, etc., y se ha suspendido porque dicen que no es buen tiempo para establecer el Corazón de Jesús. Así, no sé cuando iré. Además el 5 de agosto llega aquí nuestro Ginés de Plasencia, y no es regular no me encuentre aquí, etc. No obstante no me conformo a abandonar la idea de no pasar por ahí a ver a esas almitas que tanto Jesús estima, y así veremos. No es inconveniente la actitud de Pepe suponiendo que el cura no tenga nada <*2*> contra mí. Repíteme eso que te dijo de la velada, esto es, si te encargó me lo escribieras, pues así yo le escribiré y le haré una caricieta, y además que le debo una carta, pero no sé si puedo decirle que tú me has encargado eso otro a su nombre.
Respecto de la Boix no hay ninguna plaza en Jesús, fuera de una que ha de ser a votación completa, etc., es decir, que no la tomaran por ahora. Si acaso insiste en no ser más que carmelita es probable sería admitida en el convento de Villanueva de la Jara, según me dijo el prior de Mora. La Jara está lejos, ella dirá. Si no quiere esto tal vez las capuchinas de Castellón, que es una religión tan dura como las carmelitas, la admitirían; y si no (aunque no sé el dote) es probable que la admitirían las dominicas de Villarreal, que están para fundar. Así resuelve.
No madrugues; deja las devocio- <*3*>nes por la obligación, menos el ofrecimiento de obras, examen y meditación (media hora); lo demás no importa. Comulga todos los días indicados, aunque no puedas hacer la oración.
Es todo lo que hay en tu última.
Respecto a la otra anterior: extraño que no hayas indicado a Ángeles me diese cuanto era; cumplió su encargo, etc. Si te parece oportuno, entrégale la adjunta, si no lo ha de saber Clotilde. Y, si no, no, y la guardarás para cuando yo vaya, y tampoco se la habrán de ver los demás de casa; si no mandaré otra en lugar de ésta. Celebro que Ángeles vaya con más frecuencia y cuida de ella.
No sé si me dijiste que no tenías el voto escrito; repítemelo, y veré si tengo un momento para hacerlo, y entonces lo darías a las que yo te diría.
Dime si es prudente que yo envíe una estampita a la Regina Munter, pues no conociéndola se extrañará; tal vez si tú la decías que por qué no me escribía, que estaba en el noviciado, y ella lo hiciera mejor, sería mejor. Si no aguárdalo <*4*> para dármela a conocer cuando yo vaya.
¿Y a la pobrecita Gil qué la enviaré? ¿Cómo sigue la Jovaní? No lo abandones tampoco, o por ti o por medio de alguna otra de las tuyas.
Dime el número de Bárbara Esteller Santo Domingo (supongo que es Barbereta), por si acaso convenía no molestar tanto a mosén Andrés, o éste estuviese afuera.
A Carolina dile que ya la guardo una estampita, aunque no sé si la merece, porque me figuro que ya no es tan amiga de la cruz. Que no la olvido por esto.
Dime lo que haya sobre las terciarias carmelitas de la Vela.
Dime de Emilio.
Dime cosas pronto; y si de Salvadoreta puede pensarse en algo. De la Benjamina veo que no tendré energía y traza.
Afectos a la buena mamá.
Massa si he fet.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
No escribo a Ángeles porque no sé si está aún ahí.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 156, págs. 1-4
A don Francisco Bello – julio de 1888
Señor don Francisco Bello
Muy respetable, y hoy más que nunca amadísimo señor mío: Recibí la suya del 11 en Benicasim, donde fui unos días a descansar. Quedé agradecidísimo a sus retardos en la renuncia, en interés de su obra de San José. Perdóneme si tal vez pude hacerle sufrir, y menoscabar su dignidad en el retardo. Pero yo debía pedírselo.
Veo que la coada de bañeta ha sido demasiado fuerte. Ese estado de cosas me enerva y hasta me intimida, y lo peor es que me causa recelos. No temo, en general, una guerra abierta; mas sí cuando puede ser solapada, como me alarma don Remigio.
¿Qué haremos de la edificación? ¿Debo escribir o hacer escribir a Albiol al señor obispo para que resuelva o aguardar <*2*> al principio de curso? Esto es lo que tengo preguntado a don Remigio. Por lo demás ya sé que usted mirará con igual interés la Obra, y estoy en la confianza, al mismo tiempo, de que el señor obispo no podrá olvidar el celo de usted por el seminario, su prestigio en el profesorado y el haber sido el alma de la obra de San José de tanta trascendencia para esa diócesis, y que puede ser la salvación de ella. Esto, y que el personal apto no es cosa que se encuentra tan fácilmente, hace esperar que el mismo señor obispo quiera poco a poco retorcer las corrientes.
De todos modos a pesar de esta situación crítica, y aunque da pena eso que dice usted del temor de comunicarse para evitar recelos, con todo no solo debemos ser para usted los mismos de siempre, con <*3*> todo no hay motivo para que erubescamus, sino que debemos manifestar públicamente y siempre que convenga, nuestras atenciones y gratitud para con usted.
Por lo tanto, a usted escribiré siempre que convenga, y usted nos ilustrará, y espero que de vez en cuando no dejará de decirme alguna cosita además.
No olvide en sus oraciones encomendar a los santos Patronos de Murcia disipen la tormenta.
No le olvidará tampoco en mis pobres oraciones su afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
He venido a esta parroquia, heroica y liberal del conde de Lucena, a restablecer el Corazón <*4*> de Jesús.
Su señor hermano de usted, don Ramón, está resuelto a inaugurar el colegio este año, y tal vez podamos darle un excelentísimo joven sacerdote.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 157, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 5 de agosto de 1888
Vinaroz
Mi Josefina: Anteayer me entregaron la tuya en Benicarló. No sé por qué Serrano la dirigió allí, pues le había dicho que dormiría todo los días en Vinaroz. Va, pues, solo una palabrita.
El de Plasencia es un nuevo apóstol y es un san Luis para la juventud. Llega hoy aquí, y hoy mismo nos iremos a Tortosa.
Enterado de aquello que me cuentas, y dime todo lo que sepas.
Hoy escribo al cura por Filomena y Carolina que están aquí, y ya procuraré darle contento.
Ya hablaré de la Boix, pero no sé si podrá ser en Tortosa o Benicarló. Yo hubiera preferido fuera a otra parte. En fin veremos.
A Ángeles, sin buscarlo mucho, no la dejes de vista por celo y por caridad. Eso mismo de que su tía la persigue tanto es motivo de tenerla compasión. Esas veteranas son instrumentos del diablo con sus vanidades por colocar sus sobrinas.
Te mandaré pronto la formula del voto para <*2*> ti y solo para las que yo te diga, pues me temo se sepa; encarga reserva siempre a las tuyas.
Ya irá la estampita para la Menler. No la apremies en la piedad. Tal vez Dios la quiera para el mundo como a la Gil, si bien ésta me duele ya más.
La Benjamina me temo no tendrá traza. Si hubiesen sido las dos, tal vez hubiera accedido mejor. Ahora no llevo ya tanta prisa, porque me temo que no haya resultado favorable. Cuídamela y ocupa su cabeza en cuentas, ortografía, etc. Así, tal vez estará más quieta su cabeza.
Escríbeme.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Estuve solo 6 horas en Benicarló. En Vinaroz cuatro días; aquí estoy mejor y amo más a Vinaroz. Las monjas de aquí han empezado los santos ejercicios con el padre Mies, pero a la Providencia he podido hablarla bastante. Ésta quedó muy contenta de nuestra Ángeles; pero Victoria todavía más.
Dime todo lo de la Matéu. Ya me temía algo, y lo remediaré. Dime lo demás y dímelo todo.
Procura que Ramira rasgue luego las cartas.
Cuanto digan, dime qué conviene. ¿Cómo estás?
Escritos II, vol. 2.º, doc. 158, págs. 1-4
A doña Angeles Martí – 6 de agosto de 1888
Dígame usted, si quiere que la escriba directamente, cómo he de poner.
Doña Ángeles Martí. Vinaroz.
Mi Ángeles: Recibí la suya en Tortosa y no contesté porque usted me prometía repetirme carta, la cual 2ª recibí en el locutorio de las monjas de Benicarló, pues me enviaron ayer la correspondencia diaria.
Yo deseaba que no hubiese tenido usted conocimiento y relación con monjas ni con ninguna cosa semejante. Hasta sabe usted me resistía entrase en el noviciado que dicen ustedes. Deseaba que esta flor se fuese desarrollando al calor del apartamiento de todo, para que brotase con más espontaneidad. Yo que sé que Jesús tiene designios amorosos sobre esa alma, quería que nadie me la tocara por ahora. Quería que fuese <*2*> como aquellos lirios que no pueden ser ni acariciados ni por mano de princesa, porque se descompone su aroma. Sin duda que Jesús no estaba satisfecho de sus adormimientos, y ha querido darla una sacudida fuerte. No obstante, y a pesar de ello, quiero que se me ponga como estaba antes, sin fijar norte ni rumbo, que Jesús ya me lo dirá, y se lo dirá a usted. Sabe usted, hija mía, que al ponerla Jesús en mis manos, sin pensarlo usted ni yo, la ofrecí con santa indiferencia a cuanto quisiera él hacer de usted, y quiero continuar en esta santa indiferencia, y no inclinarme a ninguna cosa ni lugar, sino a lo que Jesús quiera. A pesar que, creo la dije, que me figuro que Jesús la dará el golpe para él, con todo, y aunque esto me halaga más a mí, le digo a Jesús que estaré igualmente contento <*3*> de que me la coloque en medio del mundo sin consagrar o consagrada también en medio del mundo, que yo ya la haría trabajar en cosas de su gloria, y que igualmente le daré gozoso mi bendición paternal. Eso digo a Jesús, pero haré lo que él quiera y nada más. Por esto, la repito, que no se me agite ni perturbe, ni se fije, ni desee ni ambicione. Tampoco quiero por esto que me esté dormida, sino que usted solita con su Jesús, se pone generosa en su presencia, y yo la prometo que hablará a su corazón. Usted me dirá con sinceridad y me abrirá su espíritu como lo ha hecho hasta ahora, y así andará tranquila. Así, pues, estará donde Dios quiera y la obediencia le propondrá.
Escribo deprisa y hablando con otros, y por cierto que quería decirle muchas cosas, pero me sabe mal retardar esta ya. En otra <*4*> le diré más cosas.
Jesús me quiere para sufrir. Salvadoreta me duele, y me resisto a veces a que Jesús me la tome, y no tengo tampoco valor para negarle este sacrificio. ¡Pobre Salvadoreta mía! Cuídela y dígame cómo sigue. Mal será para Ángeles si Jesús se la lleva, pues siempre crecen más las dificultades.
No olvidaré enviarle aquello, y lo hace pronto.
Adiós, mi hija. Sabe no la olvida su afectísimo y siempre padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, fiesta de la Transfiguración. Jesús, Rey de los corazones, derramad un torrente de vuestra belleza a los ojos de vuestra Ángeles.
¿Cómo salía tan colorada cuando salía del locutorio? Me han contado todas las picardías de Ángeles las devotitas vecinas de la calle.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 159, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 12 de agosto de 1888
Mi Josefina: Supongo habrás recibido la mía de ayer escrita al galope, con la esquela para mi Albano.
Van ahora dos líneas más.
¿Quién dijo, ni dónde consta que yo dijera que pasaría por San Mateo? Lo más que pude decir era que, si bajaba por Morella, pasaría. Pero estoy seguro que no prometí nada, y no sé como vosotras os lo encapisteis. No es, pues, falta de palabra. Veas si puedes encontrar en qué carta lo dije, ni a ti ni a nadie.
Repito que sentí lo de la Albano. No le falta otra cosa a aquella animeta del purgatori. Espero que des noticias frecuentes de ella. Alégrate y da gracias a Dios que te atiendan, <*2*> que es gracia de Jesús y debes aprovecharla.
(Carta del 27). Explícame los apuros que dices del local que al fin lograste. No te den pena los pecados que hagas por la escuela.
Haced bancos para todas, que Dios proveerá. La Curto me dijo que teníais más de 200, y que los chicos iban a las escaleras; buena señal, pero no dejéis las oraciones por esas pobres almas.
En Alcalá no estuve más que minutos, y así no pude preguntar por nuestra Clotilde.
(La carta de Serrano). ¿Cómo no obligas al padre de la Boix a que la deje bajar, y se esté aquí una temporadita? ¿Aún no han concluido la trilla? Creo le conviene aun solo por descansar una temporadita.
Me dijo la Cinta que ya hacíais la comunión de la escuela por la mañana. Bien me parece. En <*3*> cuanto a la función de la tarde, no sé qué decir. Como menos se distraigan en los domingos en otras cosas, mejor, y las medallas que se las den, aunque no estén presentes en la iglesia. En fin, de esto ya hablaremos.
Y los premios ¿cómo van? Dime qué premios serían buenos y mandaré, y ya recogeréis dinero, y me pagaréis.
No tengo presente a la Emilia que tú dices.
¿Conque Salvadoreta es el héroe de la fiesta dominical? No la hagáis cansar mucho.
A Ángeles... no digo nada, ya que veo que está tan quietecita y calladita.
Hoy han marchado don Elías y García a Lourdes; pide por ellos para que el Señor me los devuelva sanos y salvos. También ha llegado hoy de Roma mosén Osuna. Serrano está aquí ya. Quisiera hicierais una novena de un Padrenuestro <*4*> al santo Ángel y Patronos de... una diócesis inmediata a la de Murcia donde nos ofrecen casa y renta para ochenta chicos de balde..., y no sé si podremos aceptar por falta de brazos. Pero no lo digas todavía.
Estaré aquí unos días.
Supongo recordarás que no quiero se diga aquello de Vinaroz que fue una bromita, que ya te contaré a su tiempo.
De buen grado quisiera estar ahí un par de horas para contaros la gloria de Jesús en mi excursión. Pero... no olvidaba allí a mi siempre predilecto San Mateo, y eso que, sobre todo, en Villafranca, aquellas respetables inglesas me daban mucho dinero para el colegio.
Me dijo Elías que mosén Andrés esta en Morella. Apenas venga dale la adjunta, y dime si se la has dado.
Dime cosas y muchas. ¿Qué hacen los del círculo?
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, doce.
Mol me fas parlá.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 160, págs. 1-2
A don Froilán Beltrán – 14 de agosto de 1888
Mi Froilán: siempre para mí aunque yo no lo sea para él. Recibí su grata del 20 de julio, y va solo una palabrita. Tengo pena de volver a escribir al sobrino de la señora Francisca, porque sé que le dio el cura de Alcover la mía en sus propias manos. Si insiste, lo haré, pero con amenazas, pues yo estoy en escrúpulo ya. Si quiere hacer celebrar él bien; a mí no me importa, con tal me presenten recibos de sacerdotes conocidos y de mi satisfacción. Haré lo que ella me repita.
Estuve unos días en Benicasim con mi hermano, que está delicado, y el día antes de venir tuvo una caída, y le tengo peor, y no me podré mover de aquí tal vez, pues García, que es el hombre de su confianza, se va con el señor obispo a Morella. Crea que Jesús me impone sacrificios, y no es el menor el de tener que estar aquí, y no poder volar <*2*> como deseo, y tengo necesidad.
Pida, amigo mío, a Jesús por nuestra Obra, que es por su fin y resultados de la máxima gloria de Jesús, y no nos faltan más que brazos, que más lejos nos extenderíamos. Sardá insiste en querer hablar de ella pronto, y está entusiasmado. También nos alienta al proyecto de peregrinación el año 91. No me haga hacer un viaje ahí para establecer un centro en Alcanar, para que pueda ir un representante [¿?] con Domingo y Lucas.
No es que no quiera ir a esa, que mucho me place; ya lo sabe usted, ese cielo hermoso, y mucho estimo a esas almitas de Alcanar, aunque malas lenguas digan lo contrario; pero usted no me hace ir...
Dígame cositas de vez en cuando, que me alientan entre tanto trabajo y contradicciones, sobre todo de los que más libertad debían darme.
¿Cuándo vendrá usted por acá? Mi parabién a Lucas. A nuestra Rita que no olvide mis encargos. A la Remedios que ya le pagaré todas las deudas.
Sabe es suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 14.
Vea si puede entregar la adjunta a la famosa Ramoneta.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 161, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 24 de agosto de 1888
Mi Josefina: La mateixa dona los mateixos pecats. Recibí la tuya, y compadezco al pobre mosén Andrés, si ha de hacer caso de tus temores y de tus cosas. No temas aquello y puedes con libertad repetirlo, aunque se te diga que no lo hagas, porque no es cosa mala, ni lo haces con intención mala. Si caes en ello otra vez estate tranquila, porque ya tienes mi bendición, y así no seas nimia. Cuando nos veamos te convencerás de que lo he entendido y te tranquilizarás de esto.
Sí que tengo aquí al nuevo apóstol de la juventud, que es un santito, y espero mucho hasta de sus oraciones. Ya te gustará y mucho.
Ya veré si tengo un día un ratito para contestar a la pobre Salvadoreta.
En cuanto a la Boix, creo que lo mejor <*2*> es, que como cosa exclusivamente tuya, la dijeras que por qué no hace un viaje a ésta, y así vería estas monjas, y sobre todo la vería mosén José García, y si las de aquí no sonaban bien, pasaría por Benicarló, etc. Repito que (como cosa tuya) la dices que tú la aconsejas esto, y así que se busque una proporción, que ahora con motivo de las fiestas de la Cinta será buena excusa con su familia, etc. Dime lo qué responde.
A Clotilde no la enseñéis aquello que mandé por ahora.
Estate tranquila siempre que R. te haya de decir algo; escucha y anima.
Muy pobrecitas estáis.
Conchita me ha enseñado la carta de las tremendas de ahí. Aún no he hablado a ella sobre aquel contenido.
La Cinta me ha dicho si tal vez bajara por la Cinta alguna de ahí. ¿Es verdad?
Dime cosas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 24.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 162, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 26 de agosto de 1888
Mi Josefina: Te escribí anteayer por conducto de Bárbara Ballester, calle de Santo Domingo. Dime si la recibiste. Me temo que te volverás fatua con tus melindres, faltando tanto a mis resoluciones; luego el respirar te será pecado. No me da susto.
Dime que creerás, y que ya estás tranquila. No mereces más hoy.
Escríbeme. Veo que tu Benjamina pone una línea. Salúdala y que no la olvido.
Hasta la tuya.
Afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Víspera de la Transverberación de santa Teresa.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 163, págs. 1
A doña Cinta Franquet – 4 de septiembre de 1888
Que la santa Cinta me la conserve sana, salva y fiel a los designios de Jesús, hasta el año que viene.
Su padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 164, págs. 1-2
A Madre Providencia de San Salvador
5 de septiembre de 1888
Madre Providencia
Mi muy apreciada en Jesús: La noche del domingo, fiesta de la santa Cinta, me fui a Tarragona a las 2 de la noche; llegamos a las 5 y 1/2, y a las 9 y 1/2 recibía yo el último suspiro de mi queridísimo señor arzobispo, y pude ser yo el que le cerrara los ojos. Regresamos la noche siguiente; y esta noche venidera vuelvo allá para asistir al entierro mañana, y mañana mismo regresaré.
Iba a escribírselo a usted, y recibo la adjunta del señor Nebot, a la cual contesto. Es extraño <*2*> que figure aún el convento a nombre mío, cuando el mismo 78 hicimos la cesión a ustedes.
Hagan oraciones por nuestro arzobispo y, si pueden, un aniversario.
Hasta otra. Bendice a todas su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 5.
Supongo recibiría la mía, que escribí el domingo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 165, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 5 de septiembre de 1888
Mi Josefina: Recibo la vuestra, y me alarmáis. No me dices si recibiste una que ya te dije mandé a Bárbara Ballester, Santo Domingo. Escribí otra por mosén Andrés, y en ella una para Ángeles, y ésta pregunta por lo que en ella le decía, y temo no la recibiese mosén Andrés. Así, decidme las que habéis recibido, y lo que decía, para tranquilizarme. Que no haya por ahí algún mal espíritu que las interrumpa.
Dime cosas, esta vez sí que lo has hecho bien. Te escribiré largamente apenas contestes.
Afectos a mamá.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Víspera de la Santa Cinta.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 166, págs. 1-4
A Madre Providencia de San Salvador
11 de septiembre de 1888
Tortosa, 11 septiembre 1888
Mi Providencia: Recibí la suya del 7. Voy a decirle cosas, pero pocas, que ya no me entiendo de enredos.
Volví a Tarragona para el entierro y funerales, que fueron el jueves y viernes. El entierro fue con grande magnificencia. Se le depositó en la capilla de su magnífico seminario, y al día siguiente celebré misa sobre su sepulcro. Nada sé si se acordó de mí en su testamento, aunque lo confío, si bien no sé lo que le habrá quedado, pues el entierro solo cuesta dos mil duros. Ya ve si es caro el morirse.
La cuestión del huerto vean de hacerlo como ya dijo el señor Nebot para estar siempre libres.
Tengo <*2*> carta de la madre Escolástica, quejándose con razón de no haberle dicho la enfermedad y muerte del señor arzobispo, que ella supo por otro conducto. También la Fernández pone una carta dentro muy contenta.
Las monjas de Onda han dicho al señor obispo que [se] les cae el convento, y se piensa en trasladarlas al de Nules. El secretario irá a ver el estado de dicho convento de Nules, por si puede servirles, gastando tres o cuatro mil duros que ellas tienen, y además lo que valga el edificio de Onda. Mal lo tenemos, estando en manos del secretario. Así, rueguen mucho a la divina Madre que lo estorbe todo, pues ustedes son <*3*> las que deben ir allí.
Mi hermano continúa muy delicado, y no puedo dejarle porque el reverendo don José García está enfermo de tercianas. Quería ir a Benicarló hoy, pernoctando en Vinaroz, y a la mañana siguiente, después de cantar el aniversario, pasar a Benicarló, donde está viaticado el padre Miguel Arín, y quiere darme el adiós, y repito, no puedo. No olvide ante Jesús sacramentado y la divina Madre a mi hermano y su alma.
Adiós, mi hija. La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 11 septiembre 88.
¿Qué hace mosén Bautista, que no me dice nada? Dígale <*4*> que avise al colegial Forner que para el 13 o 14 por la tarde si puede estar aquí ya.
Tantas cosas a Marianeta.
La Fernández quiere que yo y Pallarés vayamos a su toma de hábito. Yo la contestaré que estoy pobre, y así que, en caso, me pague el viaje de las pensiones de su maestría.
Si estuvieran ahí su buena madre y hermanitas, miles de afectos.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 167, págs. 1-2
A doña Cinta Curto – 13 de septiembre de 1888
Doña Cinta Curto
Mi Cinta: Hiciste bien en escribirme. Creo es inútil que te mande nada, porque también obrarás de la misma manera, y todos se desengañarán de tu obediencia. Bien puedes hacer lo del agua de San Ignacio, pero esto ha de ser sin perjuicio de que te entregues en manos de un médico, y practiques con escrupulosidad y constancia cuanto se te prescriba, y no ser caprichosa en fatigarte, en dejarte abandonar, etc. Tú no has querido pensar nunca la obligación que tienes de vivir todo el tiempo que Dios quiera, y las consecuencias de tu falta de salud, y aun de tu muerte, te las cargarás tú ante Dios. Con la fortaleza natural que has tenido, si quisieras y supieras cuidarte <*2*> y cambiar el genio, podría aún sostenerse tu existencia; pero tú parece quieres abusar de todo.
No te enfades porque te digo esto, que a pesar de mis propósitos, nunca los cumplo de no inquietarme por tus rebeldías.
No te olvido ante Jesús, y tampoco te olvidaré estos días, como no te olvido ningún día, ya que sois las únicas almitas que el Señor ha querido que me reservara en medio de mis tareas.
Di a mosén Bernardo que no olvide buscar sermón para el santo Ángel con la limosna que él quiera. Yo no estaré aquel día regularmente. Así que vea mosén Ventura, o Descarrega, o Hernández u otro. A mosén José no se lo digo, porque será inútil.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 12.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 168, págs. 1-3
A doña Josefina Reverter – 15 de septiembre de 1888
Mi Josefina: Va la carta a ti, ya que no hay moros en la costa.
Que venga el chico o chicos y se examinarán de latín y estudiarán en otro curso la geografía. Procura que lleven una recomendación para mosén Grau, puesto que él les inició en la enseñanza. Le colocaré en el colegio.
Mosén Alaix murió el lunes en mis brazos. Marieta se me fue al cielo ayer 14 a la 1ª madrugada. ¡Así pasa la gloria de este mundo! Ten robusta que se había puesto que parecía una giganta nadando en satisfacciones, si bien era tan bendita como siempre y tan blanda, y todo ha pasado.
Estad contentas con <*2*> los 5 minutos; ya bastan, que Jesús hará lo demás. Empezad tus neófitas una novena de comuniones los viernes, y en dichos viernes tres Avemarías a la reina de los Ángeles, un Padrenuestro al Ángel de San Mateo por la salud de mosén Andrés, y que os conserve Jesús ese Ángel que, sin merecerlo, ha dado Jesús a ese pueblo.
Estoy que no me veo. Es el juicio final nuestro colegio en estos días. No sé dónde tengo la cabeza ni los pies.
No estoy contento ni de ti ni de Ángeles.
Afectos a mi buenísima mamá.
Estate tranquila y no seas melindrosa, y no te levantes a las tres, etc.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 15.
Di al señor cura que ya <*3*> tengo arreglado lo de la matrícula del cojito; pero que me envíe, aunque sea por ti, si no tiene él tiempo, el certificado.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 169, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 20 de septiembre de 1888
Mi Josefina: Recibo la tuya. Con toda reserva y sin decirlo a nadie, absolutamente, entrega la adjunta y sin solemnidad ninguna, sino con cualquier excusa, y sin necesidad de decir a la interesada quién te la envía. En fin, tú ya sabrás hacerlo.
No quisiera te duraran tus alegrías, pues yo quisiera arrebatar a nuestro Andrés para mí. El mal está que mis muchos pecados me lo impedirán conseguirlo. Si no fuera que se trata de mis almitas de San Mateo predilectas, pondría en movimiento todos los ángeles y arcángeles para tomarlo.
Suspende toda resolución respecto del piano de Andréu y Salvadora, [hasta] que yo no te lo diga. Dime si hay alguna mujer que sepa y pueda enseñar.
Ramira que haga una cartita a la madre Mercedes y con dos líneas <*2*> a Victoria y la Salvadora, si quiere, también, pero sin que se sepa, y tú pon solo una posdata diciendo que te asocias a la felicitación de aquellos angelitos.
No puc més.
Afectos a mamá.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 20.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 170, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 26 de septiembre de 1888
Mi apreciable Josefina: Sin tiempo más que para decirte que recibí la tuya, y materialmente no he podido contestar.
Supongo recibirías la mía que te envié por el joven Cros, y allí está contenida la verdad. El chico me dijo que se detendría en Vinaroz, pero que el domingo o lunes ya estaría allí. Extraño no me hayas dicho lo que resolvieron sobre el estudio del chico este año, pues se autorizará a cualquiera de ahí para enseñarle. Si no recibiste la carta del chico, pídela.
Lo demás que cuente el otro son tonterías.
De lo poco que pudo hacerse por el chico en el colegio, no deseo otra paga que la de que proporcione esa familia ocasiones de poder hacer algo más por ella. Escribiré a ti y tu traviesa, si bien ésta no... lo merece mucho.
El miércoles voy unos días a Valencia.
Afectos a mamá.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 26.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 171, págs. 1-2
A doña Cinta Curto – 29 de septiembre de 1888
Doña Cinta Curto
Mi apreciable hija en Jesús: Recibo la tuya, y van dos líneas tan solo.
Mi hermano Francisco falleció ya el 21, día de san Mateo, a las 8 de la noche, y aún pudo viaticarse el día anterior. Así, encomiéndalo a Jesús.
No he visto a tu Cinta, y no he podido decirle que tú me habías escrito.
Celebro hayas podido comunicarte con los médicos. Pero todo es inútil, porque me temo que continuarás <*2*> desobedeciendo. Procura comer mucho, y no camines demasiado.
Tu padre, bueno, que es el único que vi anteayer en las misas de la Purísima.
Dime cosas.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, sábado 29.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 172, págs. 1-2
A doña Cinta Curto – 6 de octubre de 1888
Doña Cinta Curto
Muy apreciable hija en Jesús: Van solo dos líneas, porque no hay tiempo para más. Recibo la tuya, y veo tus esperanzas. ¡Pobres médicos que trabajan en vano! Ya te cuidarás tu de perder todo lo ganado. Dios haga que aproveche tu larga estancia en esa.
A Cinta, que la tengo como siempre malhumorada, sin duda que siente tu ausencia. Habrás de consolarla con la esperanza de llevártela contigo a Ocaña. Procura apuntar todo lo que veas en la exposición, por si acaso me vienen ganas de ir, que por ahora aún no me han venido.
Hemos abierto el curso del todo, y hemos tenido un gran <*2*> trajín.
No me dices cómo te has arreglado estos días por ahí. Supongo habrás comulgado con frecuencia. No me olvides ante Jesús.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 6 sábado.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 173, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 15 de noviembre de 1888
Mi Josefina: una palabrita. Recibida la tuya.
Bien por el consejo que diste a la Ángeles, pero a ti sí que hubiera querido que te lo manifestara.
No he escrito a la traviesa, pues me era fácil y hay allí buen conducto, por temor de que no esté; si sabes que ha de estar unos días, dímelo enseguida, y aún lo haré.
No sé por qué Benjamina aguardaba carta mía. Si es por lo de venir, que vengan ella y cuantas quieran, que si no las distribuimos en casa Cinteta, etc., las pondríamos en una casa de confianza de huéspedes, para mayor libertad de ellas.
No sé si prometí algo a la Roig; en caso se lo preguntas, y haces que ella me lo recuerde.
En cuanto a la Boix, si viniese con las otras a la Purísima, bien, pero si está resuelta a venir ahora y a su padre viene bien, y podía después peligrar que no pudiese venir, que venga el sábado. Yo no me moveré de aquí, porque no puedo moverme, que el colegio necesita cuidado.
Estate tranquila de ti, que nada necesitas, pues estás resuelta en todas tus cosas. Lo demás ya lo sabes, amar y sufrir; éste es tu destino, y basta que yo esté tranquilo de tu alma para estarlo tú, y séame alma real y no nimia. No es preciso confieses aquel pecado, y si acaso de falta <*2*> de caridad en los juicios y nada más; comulga mucho para que Jesús pueda decirte como a santa Gertrudis: «En el corazón de Josefina me encontraréis», y arrancarle muchas gracias para mí.
No hay inconveniente en que Clotilde y Ramira escriban a Conchita participándole que confían venir, y nada más. Ella en caso ya contestará lo que yo resuelva con Cinteta.
Y basta, que no puc més. Dime cosas.
Tu padre que te bendice
Manuel Domingo y Sol
Hoy, fiesta de santa Gertrudis.
Las las se marcharon el viernes. La Ángeles me pareció muy juiciosa y muy templada.
¿Y mi angelical Salvadoreta no vendrá por acá con las otras? Hazla cuidar mucho, y que no quiera morirse aún, que no lleve prisas hasta que su salud sea de confianza.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 174, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 21 de noviembre de 1888
Mi Josefina: Va Magdalena. Las monjas muy contentas de ella. Lo que conviene que aprenda, que está muy atrasada. Su buenísimo padre está a todo. Así cuida tú de ella.
Recibe, pues, a la Roig y acaríciamela. Ya hablaremos y le enviaré dos líneas pronto.
Conchita creo ha recibido la de Ramira. Ya hablaremos, pues como el piso de Cinteta es tan pequeño para libertad de todas, creo será más conveniente busquemos una casa. Si tú vienes, te haría escribir a don Rafael Alaix para estar todas allí, dando todo lo que fuese conveniente. En cuanto a venir tú, digo a Pepe que no te apremie sino que te deje en libertad. Si tú no vienes, ¿habría inconveniente en escribir tú a don Rafael para que tuviera las dos y tal vez alguna otra que se asocie a <*2*> última hora? Contéstame, si no vería otra cosa.
Di a tu traviesa que veré mañana si te envío para ella dos líneas. ¡Pobrecita Ángeles!
No me viene bien que no venga Pepe para en convoyar a los de ahí. No se lo digas, pero si puedes, como cosa tuya, anímale a que venga él, pues, repito, tendré que atender yo a ellos, y no podré, pues serán días de trajín, y él lo combinaría todo.
Lo de la cuaresma no sé si podrá ser.
Arréglame de que aprenda Magdalena.
No puc més.
Dime cosas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 21.
Di a mosén Andrés que cuide de Magdalena, y que yo le escribiré.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 175, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 28 de noviembre de 1888
Mi Josefina: tienes ganas de obedecer y no puedes; ¡qué flojito es ese corazón! Pues repito que estés entregada a la voluntad de Jesús. Este sabe cuánto deseo el bien de esas almitas, el tuyo y más el mío, y no obstante «cúmplase la voluntad amorosa de Jesús». Si es posible que pase ese cáliz ocasionado por el diablo, que pase... si no, que Jesús lo bendiga todo. Así, que no me sufras, hija mía, demasiado. No siendo por nuestra culpa, son de buen pasar las tribulaciones.
No me has dicho todavía el contenido de la carta de Emilio, y aquella tribulación que indicaste.
Dime más de la Roig; ya casi no recuerdo bien a ella.
Consulta con mosén Andrés sobre los bancos de la escuela. Ya sabes que nunca me gustan las cobardías.
No podré daros gusto viniendo ahí como desearía. Ya que Jesús y yo mandamos de ti, obedece y estate quieta.
Dime cosas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
28 noviembre.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 176, págs. 1-2
A doña Ramira Andrés – 7 de diciembre de 1888
Doña Ramira Andrés
<*2*>
Mi Ramira: No pude hablar con mosén Andrés. Dile que yo quería hablarle de usted, pero para que fuese fuerte, como veo que lo es. Así, obedezca y comulgue, que no peca ni pecará, con la gracia de Dios, y éste ya nos da a conocer su estado de usted. Así, crea y esté tranquila, si no Dios no la bendecirá para que sea pronto lo suyo.
¿No vendrá por aquí con su papá?
La bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 7.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 177, págs. 1-2
A Madre Providencia de San Salvador
8 de diciembre de 1888 (?)
Día de la Concepción de la divina Madre
Mi Providencia: un saludo tan solo para decirle que la divina Madre bendiga a usted y a esa comunidad, y que le pidan, como lo habrán hecho ya, que el año que viene podamos llegar a este día, siendo santos y habiendo cumplido los designios amorosos de la gracia en bien de las almas, y que Jesús haya multiplicado sus reparadores, etc.
Aunque no escribo, no estoy dormido, y hoy se lo he dicho todo a la madre Purísima; pero las cosas de Jesús van despacio, a veces para divertirse él en nuestros ejercicios de paciencia.
De todos modos, los tres días últimos de este mes hemos de rendirnos otra vez, si Jesús nos lo permite, el pusillus grex en Valencia. Entonces haré de manera de detenerme un <*2*> ratito en la casa de la Providencia.
Y basta ya, que estoy de funcioncitas hasta el corazón, pues en este día las Puras me lo toman todo desde el fervorín a las 5 1/2 a la misa mayor, y a la función de la tarde.
Conque afectos a todas y las bendice su padre
Manuel Domingo y Sol
A mosén Bautista veré si puedo escribirle otro día o por los chicos.
Dígame cosas buenas.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 178, págs. 1-2
A doña Clotilde – 10 de diciembre de 1888
Mi amadísima Clotilde: recibí su lacónica y misteriosa carta, y como presumí los motivos de sus quejidos y sus temores, no la he olvidado ante Jesús, y no solo he pedido a él por el objeto de sus sufrimientos, sino que he hecho todavía algo más. Baste que sepa que me intereso por usted, y por su familia, y no dejaré de practicar todo lo que personalmente pueda por el bienestar de su familia.
He sabido también lo otro de mi inolvidable A. ¿Por qué me dio Jesús a esa alma de tan buenísimas condiciones para hacerme sufrir y no poder remediarla? ¡Cuánto temo el abuso de las gracias que el Señor le ha concedido! No sufra usted demasiado, hija mía. Acuda sí, al Corazón de Jesús, que él la escuchará. Yo también se lo diré. No puedo <*2*> avenirme al extravío de esa alma tan buena.
Cuídese y coma mucho; se lo mando; y dígame que lo cumple.
Sabe no la olvida su afectísimo padre que la bendice
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 10.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 179, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 10 de diciembre de 1889
Mi Josefina: Acabo de recibir la tuya, y contesto: supongo recibirías ayer la mía, que te mandé para ti, Pepe y Ana.
Respecto a lo que indicas de Clotilde y Ramira no deben reparar por la cuestión de casa. Cinteta tiene el local muy reducido, y lo mismo la Jiménez, y aunque ellas son tan fáciles de contentar que aunque fuese un colchón en tierra estarían bien, temo que Cinteta repare en traerlas así, sino que querrá tratarlas conforme a las familias que son, y tenga pena, y por eso sienta el compromiso.
Por lo tanto, si no están de noche en casa Conchita, estarían allí todo el día, y por la noche se les buscaría una casa decente para dormir, y así más libres de reparos y atenciones; eso digo en caso extremo, y que los padres de Ramira y Clotilde no pongan reparo en ello; que si no de un modo u otro obligaría a Cinteta a tomar una aunque durmiese con Conchita, y la otra la pondría yo en casa <*2*> mi hermana Quica.
Sería preferible con todo, que quisieran estar en casa particular de confianza, porque es fácil que algunas otras aprovechasen la ocasión de ir ellas, para venir también, y así no habría tanto inconveniente en que Ramira y Clotilde las invitaran, v. g., la Magdalena (de la cual hablaré otro día). Así dime lo que te parezca antes de comunicarlo a ellas.
Otrosí: Te lo voy a consultar. Como el señor Redón y señor Andréu están tan delicados, me había venido la tentación de ofrecerles el colegio de San José, donde comerán bien y tendrán caldo a todas horas, pues nos guisa una mujer; pero no sé si le sentara bien y además tendremos bastantes compromisos, pues los dos de Benicarló Antonio Roig y Ferré lo indicaron a Ballester, si bien no se les ha contestado todavía. Además está Reverter, que supongo les acompañará. Dime lo que te parece y lo consultaremos con dicho Reverter. No puc més.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 10.
Di a la traviesa que me escriba y dé la dirección del pueblo y la escribiré allí con más libertad.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 180, págs. 1-4
A doña Josefina Reverter – 14 de diciembre de 1888
Mi Josefina: Va una palabrita para ti. Me dicen que el día de la Purísima que ha dejado huellas tan amargas a esas almitas mías, tú te reías. Haga Dios que fuese así. Ya sabes que solas dos cosas me han ofendido de ti: ciertos sufrimientos y tu poca salud, causa de todas las amarguras que en esta vida me has dado. Así corrígelas en los días que te quedan de vida.
Ya ha venido la tempestad que ya sabía yo debía venir, y que era indispensable. Lo que he sentido haya ido a punto tan frío y pobre; es lo único que no esperaba. Mas debemos ver cómo se puede pasar lo menos mal que se pueda. Ya sabes que mi ilusión era que pudieses continuar en San Mateo por el amor que tengo a esas <*2*> almas, que mediante mi pobre persona, y luego tu presencia, ha obrado en ellas tan consoladora reacción en el bien, por la gracia de Jesús. Por lo tanto, si Jesús quiere que continúes siendo apóstol de esas almas no debemos rehusarlo, y lo hemos de probar. Si Jesús quiere otra cosa, él dirá. Por lo tanto veaste con mosén Andrés, y dile si él comprende que es posible que continúes ahí con la causa y el pretexto de que mamá no puede ir allá, que es en lo que ayudará Pepe, en lo que podríais ayudaros vosotras, en que pueden ayudaros las Simó, etc., para formar un plan, y luego propónselo a Pepe, pero sin decirle a este nada hasta que <*3*> hayamos resuelto de común acuerdo.
Ya sabes que sin Pepe estás más tranquila tú y mamá, y aunque sea con más estrechez se puede pasar mejor y con más paz. Por lo tanto quiero corazón grande y apostólico por Jesús.
Haz cuanto te diga mosén Andrés. Puedes leerle lo anterior.
Dije a mosén Andrés lo de Clotilde, y se inclina a que no entren muy jovencitas, y yo no me atrevo a desviarme de su parecer, aunque no pienso lo mismo, a no ser por la salud. Por otra parte, me dicen que Clotilde esta tristeta, y esto me da compasión. Así, pues, es ella la que debe impulsar a mosén Andrés, y ver cuándo se podría proponer en forma a su papá. Creas que pienso en esa almita y <*4*> que no entre pronto en Benicarló.
Tu Roig gusta mucho por acá. ¿Qué será de esa criatura? Llegó ayer tarde. No ha podido dormir porque teme se había de quedar en el mundo por falta de dote.
Dime cosas todos los días ahora.
Anímame a esas criaturas.
Os va, creo, buen coadjutor.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 14.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 181, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 16 de diciembre de 1888
Mi Josefina: Escribo solo por escribir, y eso que no tengo tiempo. Sigo tal cual bien. Que tú también lo estés, y te cuides como sabes deseo, para que puedas llenar los designios de Jesús en ti, en tu mamá y en los demás, y sobre todo en mí para que seas mi angelito ante el Señor con tus oraciones.
Temo que tus florecillas no habrán quedado contentas de mí, pues no pude atender apenas a ellas. Yo quería arreglar lo del gasto de ellas en casa de don Rafael, y al fin lo quisieron arreglar sus papás.
Respecto de estos yo no quería nada, y solo por no quitarles la libertad consentí en fijarles pensión, que después vi que era demasiada. En fin, ya está hecho. Dime cómo siguen esas florecillas tuyas, y que hacen mis Amelia, Regina, y la otra. Y mi traviesa ¿qué hace tan calladita? No escribo a nadie y no sé por qué me ha cogido la tentación de escribirte a ti.
¿Qué dice nuestro desengañado? No <*2*> sé si se ofendería porque al fin acepté lo del señor Redón y señor Andréu, pero lo hice solo por bien.
Hazme una caricia a la pobrecita Doloretes del Cura, pues ni me despedí ni la di nada. Estoy muy satisfecho y contento de ella, y hará una excelente almita de clausura bajo los pliegues de la Inmaculada, si a esto la destina un día Jesús. Nunca me ha gustado tanto como en este viaje. Dila que ya cumpliré con ella.
Felicita las pascuas, por si no lo hago, a mosén Andrés, y que cuide y tenga paciencia con las suaves crucecitas que el Señor le da ahí. Solo contigo no ha de tener paciencia, ni tú le has de ser pesada.
Adiós, mi hija. Te bendice tu padre que en Jesús te quiere
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 16.
¿Ya me cuidas a Salvadoreta? Dile que ya le envío mis bendiciones.
Dime cosas muchas. La gaita de Vinaroz desea vaya a predicar a las 40 horas. No sé si podré.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 182, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 18 de diciembre de 1888
Mi Josefina: Recibo la tuya. No sé por qué habéis puesto en la cabeza de la pobrecita Roig, eso de ser padrino. Mucho la amo, y mucho me agrada, pero ya comprendes que sería llamar la atención. Además que no puedo.
No me ha escrito aún Ángeles. No es extraño hayan sido diferentes sus impresiones en el recibo de mi libro. Ella dirá. Pero no la digas nada.
No he recibido carta de la Elvira, y ni sé el motivo, que no debías haberme ocultado.
¡Pobre Salvadoreta! ¿Conque lloró porque la quise llamar angelical?
En cuanto a Tereseta, como monja de obediencia en la Purísima, creo que sería recibida en seguida, pues les gustó, y hay otra de Batea que lo pretende y a mí no me gusta tanto, y podría arreglarse. Deseo conocer [a] la Margarita. ¿Tereseta tendrá capacidad para aprender solfa?
Respecto a la Montserrate no podrá hacerse nada sin el dote y teniéndolo todo y antes de entrar. Ha habido algunos desengaños y quebrantos en Santa Clara, y el señor obispo no consentirá en combinaciones. <*2*>
Eso se lo dije a ella y a la Teresita Dalmau, que es la que lleva el tinglado, y ésta comprende bien esto mismo. Por lo demás creo no tendrían dificultad las Claras, pues agradó bastante a pesar del inconveniente de haber estado en otro convento. Por lo tanto si habías de contestar, puedes decirle que las monjas la recibirían con mucho gusto; pero que tienen prohibido el admitir sin tener los dotes asegurados. Yo pasaré por Vinaroz y regularmente la veré.
Si un día voy a San Mateo estaré como siempre en casa del señor cura, si no le era a éste imposible por estar el vicario. Si no iría a estar con mosén Andrés.
Adiós, mi hija. A ver si cumples la promesa de no padecer.
Dime cómo ha quedado lo del disgusto con el coadjutor.
Dime cositas. Anímame a Clotilde. Nada me dices de Benjamina. Escribí a su papá. Y Doloretes ¿qué dice de eso del coadjutor?
Di a mosén Andrés que creía me hubiera escrito.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 18.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 183, págs. 1
A doña Clotilde – 19 de diciembre de 1888
Mi amadísima Clotilde: Recibí la tuya. Jesús las quiere a mis amadas hijas de San Mateo para la cruz. Con todo estén seguras que Jesús las mira complacido, y las escucha, aunque no lo parezca.
Usted no puede pensar lo que me interesa su alma, y lo que la compadezco. Por mí crea que no la haría sufrir más, aunque nos expusiéramos después a un disgusto por su salud. Pero me dicen que está usted todavía en la crecida, y ésta es la causa de los temores del pobrecito mosén Andrés. Así, encomiéndelo usted a Jesús, y de vez en cuando con prudencia vaya recordándolo a mosén Andrés. Yo no la olvido en mis oraciones, y estoy pronto a todo, y quisiera poderla tejer hoy la corona de flores que le tengo ofrecida.
Escriba siempre que quiera sin reparo.
No olvide ante Jesús a su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 15.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 184, págs. 1
Al obispo de Tortosa – 25 de diciembre de 1888
Excmo. e Ilmo. Señor Obispo
Muy respetable Prelado y Padre: Debiéndonos reunir en Valencia, punto que se ha creído más tranquilo y económico, para renovar nuestra consagración trienal a la Obra los que la hicimos el 1º de enero del 86, acompaño a V. E., con este motivo las solicitudes de los que se han ofrecido a entrar y a consagrarse por vez primera; y espero que V. E. aceptará su admisión, ya que tanta necesidad tenemos de personal no solo para sostener lo que hoy ocupamos, sino para poder solidar la Obra con el establecimiento de otros colegios, como nos lo piden de otras diócesis, entre ellas Orihuela y Tarragona.
Besa el anillo de V. E. su humilde capellán
Manuel Domingo y Sol
Hoy, fiesta del nacimiento de Jesús.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 185, págs. 1
A Madre Providencia de San Salvador
27 de diciembre de 1888
Mi Providencia: Como mañana son los Inocentes, creo que la carta de sor Inés es una inocentada. Si no lo fuese (que sí que lo es) que me sea usted más explícita. Ya ve que ha perdido el sello que se ha gastado. Además en penitencia, pasado mañana, sábado, envíeme a la estación al hermano con una cosita buena.
Veré si al regresar pasaré.
En Benicarló está viaticada la vicaria, y no entro ni les diré nada.
Estoy agobiadísimo. Pida a Jesús por nuestra feliz reunión.
Dígalo a mosén Bautista, que no le puedo escribir.
Le enviaré por el hermano el Correo Josefino.
Conque feliz día de su santo mañana.
Soy afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, víspera de Inocentes.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 186, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 27 de diciembre de 1888
Mi Josefina: Supongo recibirías mi anterior. En ella te contestaba a todo, y decía que no hagas caso de nada ya de esta vida. Oraciones, sí, y amor a Jesús.
Y celebro continúes bien. Por nuestra buena Ángeles sé la función que hicisteis.
Bien, que esté Reverter contento, pero que si se familiariza demasiado con sus amigos, se expondrá a nuevos disgustos.
Felicita a mosén Andrés, que yo no puedo hacerlo. Vamos a Valencia todos, y el 1º de enero allí me encontraréis, Dios mediante, si algo se os ofrece.
No faltará ni cariñosa bendición aquel día para mis distinguidas hijas de San Mateo, y que Jesús disponga y provea a Josefina.
Adiós, <*2*> hija mía, que reces que quisiera que Jesús me diera 48 horas cada día, y aún así...
Dime de la Roig, de la Regina, de las demás, del cura, del vicario, del francés, de los estudiantes, etc.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 27.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 187, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 28 de diciembre de 1888
Mi Josefina: Llegué bien. Lo demás lo mismo. Así, ora a Jesús que lo necesito. Recibo la tuya.
No pude definir a tu Regina. A la que quiero que atiendas es a la Roig, cuando puedas.
Salvadoreta que no hable de nada, ni dé a conocer los alientos que le di, que es cosa de ir despacio.
Ya te hablaré lo que me dijo el padre de Ramira, que es muy consolador. Ésta que no sea nimia, y mándala que comulgue, si no se hará inútil para todo.
En cuanto a ti, bendice a Dios que te quiere mucho, y haces mucho bien; ya te bendigo yo todas tus cosas, trabajos y operaciones.
Tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 28.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 189, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – diciembre de 1888
Mi Josefina: como no sé si tendré tiempo de felicitar las pascuas, os las felicito a todas. Acabo de recibir la tuya. Me alegro que mosén Andrés lo resuelva todo. Vesme diciendo cosas, aunque yo no te escriba. Estoy de mal humor, porque tengo encima montañas ya de faena. Por culpa de un jesuita estoy haciendo el triduo de retiro a las Camareras en el oratorio de San Felipe.
Han marchado los chicos sin poder escribir a ningún cura.
Debo ir luego a Valencia para renovar mi consagración al Corazón de Jesús, y antes he de prevenir mucha tarea (no lo digas aún eso, que no será hasta últimos de éste). Quisiera hacer antes muchas cosas...
Conque mis felicitaciones a todas mis almitas, y rueguen a Jesús por mí, yo ya pido por ellas.
El francés Vignes os dejará <*2*> un rato para que lo leáis el primer número del Correo Josefino. No te envío uno porque no tengo ejemplares. Ya os iré enviando a medida que saldrán.
Ya te daré noticias buenas y malas.
Va un pescadito de membrillo para las señoras de Simó, a las cuales felicitarás de mi parte.
No puc més.
Tantas cosas a la mamá.
¿Qué dice Ángeles y Clotilde, y etc.?
Vuestro padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 190, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – diciembre de 1888
Mi Josefina: Recibí las tuyas. ¿Y esto reparabas en decirme? Si no es más que uno de tantos otros episodios del gran mundo que olvida a Jesucristo. Así encomiéndalo a Dios y nada más. Si es verdad lo que dice Emilio, él ya ha cumplido, y ella tenía obligación de seguir su suerte.
Anima a Barbareta. Procurad ir practicando lo que encargué, y dejaos a las manos de Dios, pues los tarambanas siempre lo serán.
Felices pascuas. Afectos a la mamá.
A Ángeles, que estos días no la podré escribir porque necesito soledad para trabajar. Que no me olviden ante el niño Jesús estos días; que le digan que estos días no quiero penas ni contradicciones, que lo deje <*2*> para otra ocasion.
Ya leeréis el Correo Josefino, y él suplirá por carta mía.
Adiós, adiós, adiós.
Vuestro padre
Manuel Domingo y Sol
Celebrad bien el último día del año.
Di a la Despons que no hay ya estampas u hojas del Nacimiento.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 191, págs. 1
A doña Josefina Reverter – diciembre de 1888
Mi Josefina: Entrega la adjunta a Amelia. La digo que no lo diga sino a su tía en todo caso. Así, repíteselo tú.
Otro día será para tu traviesa. Dile que ya pensaré en ello.
Veré de escribirte sobre la Boix.
Mis penas continúan, pero no lo digas. Encomiéndame a Jesús.
Dime cosas.
¿Tardará muchos días mosén Andrés?
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 192, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – diciembre de 1888
Mi Josefina: Tenía ésta adjunta para enviar ayer al correo, y no lo hice por no haber sellos aquí, y por la tarde recibí la tuya.
Aunque veo posible el extravío de Am... por ser tan bendita, no puedo conformarme en la disipación de esa alma de tan buenas condiciones, y hasta de corazón. La confianza que llegó a tenerme no se la puedo pagar más que con sufrimiento y en pedir a Jesús por ella, como lo hago todos los días. Por Dios, ved de hacer lo posible por esa criatura. ¿No habría medio para indicarla que me escribiese?
Si te viene bien, di a Clotilde, ya que tú no puedes hacerlo, que cuando tenga ocasión, diga a su tía que tal vez ella tiene la culpa de las cosas de Am..., pues quien siembra vientos recoge tempestades, y Am... no tenía otro pecado que ser excesiva- <*2*>mente bendita, y no se le habría de haber puesto impedimentos a su piedad y se hizo lo contrario.
Mucho me alegro pueda arreglarse lo de la Roig en esa. Al señor obispo le agradó bastante. Si no hubiese podido arreglarse ahí, la hubiéramos colocado en otra parte.
En cuanto a Tereseta, no es para monja de coro; si se resuelven por obediencia, lo veríamos aquí en la Purísima, que les gustó.
No tengo bien presente a Margarita ahora. Como pones a Tereseta y Margarita juntas no sé quién es de las dos la que tiene voz.
Respecto a Salvadoreta sólo Jesús sabe cuánto desearía se colocase pronto. Así asegúrate primero si puede pensarse en algo sobre ella por su salud; porque si no puede pensarse, es preciso aquietarla y sosegarla mandándola que aguarde unos años y sin parar hasta aquietarla, si no su sufrimiento mismo no la dejaría tener salud. Si por su salud no hay inconveniente, y puedes enterarte del médico y mosén Andrés, entonces veré y te propondré.
El desengañado me felicitó y contestaré cuando pueda.
En cuanto a ti, estás ahí por voluntad de Jesús, y el cual te concede muchas gracias, y no lo agradeces, porque sufres tanto. Deja que hablen del otro; ya pasará y no dirán luego ya nada. Lo que conviene es pensar en asegurar tu tranquila permanencia en esa, y temo que mosén Andrés sea débil. Yo por eso quisiera ir ahí.
Dime cosas.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
La adjunta para Clotilde. Léela antes.
Supongo que las estampitas no serán enseñadas a las familias.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 193, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 1888
Mi Josefina: Ayer me olvidé de hablarte de una pequeña posdatita que ponías ¿y la Boix?, y pasé sin advertirlo.
Digo, pues, que hablé a la madre abadesa, y convenimos en que Magdalena se baje cuando quiera lo más pronto mejor, y que se esté aquí dos o tres meses estudiando, y de este modo sin necesidad de otras cosas entrará. Además sería ya entonces de cara al invierno que es mejor, y además se reforzará durante este tiempo, pues dije que estaba delgada.
Conque ahora tú y Pepe sois los que habéis de arreglar que baje pronto, aunque sea sola con cualquier proporción que tenga. De lo demás otro día.
Hasta la tuya, que supongo no tardará.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Lunes, 11.
Afectos a todas.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 194, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 27 de ? de 1888
Mi Josefina: Recibo la tuya del 16. Va una palabrita. Mucho me alegro digas que estás arrepentida de las veces que no has obedecido, y que protestas otra vez que estás dispuesta a obedecer siempre y en todo. Si no lo haces así, aparte del disgusto que me darás, no serás feliz, y déjate para siempre de si te compadecen, y no te entienden y no saben las cosas, etc., que tu imaginación te pone para no creer.
Conque ni un ayuno siquiera, y cuídate con exceso, y estate tranquila.
He visto las trapisondas de la fiesta. ¿Ves si das gloria a Jesús estando ahí? Pide por todas las obras de esa santa parroquia, para que todas crezcan y aumenten. Yo ya pido todos los días por ella, pero no puedo hacer todo lo que quisiera. ¿Qué hacen tan calladitas tus traviesas, Benjaminas, Salvadoras, etc.? A las Garcías se les ha muerto su tío. ¿Qué hace mi Amelia, pobrecita?
Va una <*2*> letrita para Clotilde, pero léesela, pues temo que se la lleve y se la encuentren por casa.
Dime cositas de esas almitas, que me complacen tus buenas noticias.
Dime si necesitas algo, que te lo mandaré.
Sabes es tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 27.
Ves diciéndome cosas de la Magdalena Boix. Salúdala y dile que no la olvido, que se aplique y anime y no desmaye, que si no podía ser de coro sería de obediencia. También quiero que estés a la mira de Doloretes, del señor cura para que aprenda mucho y cuanto pueda y solfa y todo, que me figuro que Jesús la guarda para algo suyo.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 195, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 1888
Mi Josefina: Recibí anoche la tuya.
Bien por mi amadísima Clotilde. ¡Cuánto me ha complacido!
No es preciso venga la Boix. Que aprenda, sí.
Estoy edificado de los sentimientos de Barbareta y de su madre. Creo que Jesús las consolará.
Veas si puedes tú consolar y hacer visitas a la madre de Albano. Sería lástima <*2*> que la pobre tuviese que abandonar Castellón. Haz algo en esto y no alarméis mucho a la Albano, que necesita quietud.
¿Cuál es el cargo que tendrá la minta (¿?)?
No importa que no seas ángel, con tal sirvas de ello para la gloria de Jesús.
Qué dice tu obediencia.
Dime cosas, que no me cansan, y pronto.
Tengo una espinita. Dilo a Jesús y san José.
Adiós. Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 196, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 26 de ? de 1888
Mi Josefina: Son las 9 y recibo la tuya, y contesto a vuelta de correo. Yo creía haber visto la fecha del otro punto, y veo que aún vives a las orillas del mar.
Me alegro estés resuelta a una completa conformidad. Así, tendrás más mérito en todo.
En cuanto a lo demás que indicas, ni quiero que pienses en ello ni siquiera que lo confieses hasta que nos veamos, pues yo te doy licencia de obrar y no solo lo necesario sino también lo conveniente, aunque no haya necesidad, y no seas nimia ni cavilosa. Así, pues, comulga, que veo nunca acabarás de ser enredada y nena.
Celebro el viaje de mamá; así nos entenderemos mejor.
Hoy hemos enterrado a don Jacinto Peñarroya.
No sé qué día fue san Emilio.
Tuyo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 26.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 197, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 14 de ? de 1888
Mi Josefina: recibo la tuya. Todo debes decírmelo aunque sea amargo.
Respecto de lo del vicario, creo podrías ir tú a su casa o al confesonario y decirle que te han dicho que él estaba sentido por si se murmuraba en tu casa; que no solo vas a decirle que esté tranquilo y que no escuche chismerías, sino que le pides que si él sabe algo que se diga o haya dicho que te lo advierta, y esté seguro que no sucederá. Esto consúltalo a mosén Andrés, y haz lo que le parezca a él. Lo hago porque no conviene entren prevenciones, y estará el vicario creído que es por la marcha de Reverter, y así creo que le pasaría. Repito, dilo a mosén Andrés cuanto antes.
Dime todo lo que le pase a Clotilde. Anímala, que tal vez Jesús quiere proveerla más pronto por este medio escabroso.
De Tereseta y <*2*> Margarita hablaremos otro día.
Anímame y consuélame a Salvadoreta, y dile que tengo ganas de verla, y que cuando yo iré y nos veamos lo diremos todo.
¿Ángeles está de mal humor? No sé por qué.
Van estas dos estampitas para mis amables Simó; no quería enviarles nada para traerles una cosa mejor cuando yo pueda ir por ahí. No obstante van.
Recibirías un libro, el de mi amigo Alba. Es la historia de una joven conocida. Que lo lea Ángeles y, si queréis, todas.
Veas de no padecer, que si no te morirás; y no has de morir, sino padecer y no morir; digo más: ni padecer ni morir.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 14.
Di a mosén Andrés que, si puede, me diga algo de ahí.
El libro es para Ángeles, y ella, en caso, que lo deje leer, si a ella le parece conveniente.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 198, págs. 1
A don Francisco Bello – 1888
Muy respetable señor y amigo: Por fin y con perdones y todo, que casi los [¿?] recibí su grata del 26. Veo en ella que el Señor quiere empecemos por poco, mortificando así mi ambición que nunca está saciada. Dejémoslo obrar a él que tal vez tenga destinado por conducto del celoso rector del seminario de Murcia buscarnos, por medio de alguna alma, gratis un terreno espacioso, v. g., detrás o al lado del palacio de Santo Domingo; y tomar 10 mil duros al banco para empezar un edificio cuando los compromisos de solicitudes ahoguen a ustedes.
Para la cuestión de suscripciones creo tendrán que encomendarse al padre san Francisco; es padre de Providencia, que les dé la gracia de la vocación de frailes de alforja.
Me parece debía empezarse por la población, haciendo una lista de las personas conocidas en cada parroquia [¿?] enviar el escritito, que luego, se dice, se pasará a recoger; y en las parroquias se ha de instruir y [¿?] y que irán a recoger los colegiales nuestros.
Si quieren aguardar a que vaya don Vicente, pueden hacerlo. Éste irá cuando ustedes lo comiencen pero convendría...
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 199, págs. 1-2
Al Padre Luis – 1888
Reverendo padre Luis
Muy señor mío: Nuestro don Vicente Vidal de ese colegio de San José de Valencia me ha insinuado varias veces el deseo de establecer, si se pudiese, la Obra del fomento de vocaciones en Murcia, a pesar del escasísimo personal, y esto aparte de varias razones, por la escasez de la misma diócesis para adquirir más nombre la Obra y ser esto ocasión de lograr más emancipación en los recelos y trabas que en Valencia están sufriendo por las situaciones actuales. Aunque, repito, no podemos aventurar mucho, no obstante nos resolveríamos a ello, si podía allí, comenzando en muy pequeña escala.
Mas como estamos escarmentados con lo sucedido ahí, y también con el ejercicio de paciencia que aquí nos obliga a gastar, quisiéramos ir allí con la presunción y seguridad de que sea apreciado nuestro sacrificio, y no se mire como de excesivo interés de nuestra parte.
Según noticias de ahí, uno de los padres de la Compañía de María tiene por hermano al rector del Seminario, y a alguno <*2*> otro para [¿?] con la situación de aquella diócesis.
Con reserva, pues, quisiera le dijese usted si sería temerario proponer al padre Ripol, que él o usted escribieran, como cosa de ustedes, a alguno de los referidos padres de Murcia diciéndoles la existencia de la Obra, el afecto que ustedes la profesan, el conocimiento y relaciones que tienen con nosotros, a fin de que si allí hubiese de ser bien recibida por el rector la Obra, no titubearan ustedes en proponernos y animarnos a nosotros el que fuéramos allá, pidiéndome la instalación de la Obra, que no es otra sino la de aumentar las afluencias a la matrícula del seminario, el cual es el que tiene toda la autoridad en los jóvenes en lo escolar e instrucción. Conocida reservadamente la buena disposición del rector o prelado, entonces seríamos nosotros los que manifestáramos deseos de ir a establecer allí la Obra, pediríamos su venia, etc. De este modo ni apareceríamos nosotros como mendigando la instalación, ni de parte de ellos se mediaría ningún compromiso ni llamamiento, que pudiese atarles para ninguna clase de protección.
Si usted lo cree prudente que lo proponga al padre rector de ahí, me lo dice; y si usted cree que esta cooperación caritativa en dar este paso, parecería oficiosidad impropia de ustedes, me lo dice con la misma libertad, pues no deseo otra cosa que cumplir la voluntad de Dios, y por esto, y por no desviar los designios que él quiera tener, se lo he propuesto a usted, ya que al padre Ripol, como director espiritual, nos hace la gracia de dárnoslo para lo demás en cuanto a usted le es posible.
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 200, págs. 1-2
Al Padre M. Vizcarro – 1888
Reverendo padre Vizcarro
Mi padre Vizcarro: La buena Manueleta cumplió el encargo de usted con las halagüeñas noticias que usted me da en su carta. Como quiera que su corazón bulle al comunicarme las noticias, y por esta razón...
(Ya sabe usted que deseaba saludar el día que estuvimos allí al respetable padre, hermano de nuestro rector del seminario de Murcia, y no lo hicimos por esperar a nuestros amadísimos padres Tena y Montserrat, que tan agradablemente nos aprisionaron y hicieron pasar las horas de aquel día).
...Y por esta razón salieron hilvanadas en confuso tropel, desearía me fijara más positivamente cuál es la mente del M. I. Señor don Ramón Bello, y sus deseos, y lo que quiere de nosotros, pues con sumo placer accederemos a cuanto él quiera proponernos por gratitud y aun por <*2*> justicia, por lo que debemos a su señor hermano; y por si de pronto no pudiéramos secundar con desahogo sus deseos por la falta de personal en nuestra Obra, le ofreceríamos lo que pudiéramos hasta que el Señor nos ordene a los jóvenes ordenandos que manifiestan deseos de consagrarse a ella.
Ya sabe usted.
Así dígame cosas, que yo tendré sumo placer en escribir a dicho don Ramón Bello.
Diga al P...
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 201, págs. 1-2
Al obispo de Orihuela – 1888
Excmo. e Ilmo. Señor doctor don Vicente Marín
Muy respetable y amadísimo Prelado: Por el digno provisor de esa diócesis, doctor don Ramón Bello, tendrá V. E. conocimiento de la historia de nuestros proyectos en esa diócesis, relativos al establecimiento de un colegio de vocaciones eclesiásticas. No hemos querido desatender las indicaciones de dicho señor que con tanto celo ha trabajado para prepararnos el local, y menos los deseos de V. E., según él mismo nos ha indicado.
Al efecto, pues, tengo el honor de adjuntar a V. E. la solicitud para la debida autorización de instalación del colegio, deseando nos haga V. E. cuantas observaciones crea convenientes, y oportunamente presentaremos a la aprobación las bases y reglas de nuestra Hermandad, que estamos litografiando, y con la seguridad de que las aprobará ampliamente, como lo han hecho los varios <*2*> otros prelados.
Excusado es decir a V. E. que nos ponemos en todo a las órdenes de V. E. para tener en nosotros unos humildes Operarios en todo cuanto se refiere al ministerio sacerdotal, siempre que las tareas del colegio lo permitan.
Desde hoy más entrara V. E. en las oraciones de la Obra y de los colegiales, y esperamos que V. E. no nos olvidará en las suyas.
Desde hoy y por siempre se ofrece de V. E. afectísimo y humilde capellán que besa el anillo de V. E.
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 202, págs. 1-2
A don Francisco Ballester – 1888
Querido Francisco: Las noticias desagradables de algunas expansiones suyas fuera del colegio, me hacían temer que Dios le iría privando de la vocación y de la labor a que estaba dedicado. La falta de bendiciones que un día Dios daba a la Obra de sus manos, y en iguales circunstancias que ahora, se mostraba claramente, si bien lo atribuía a mis pecados. No me ha sorprendido, pues, tanto la suya.
A mi parecer no ha procedido bastante bien en el modo y tiempo de obrar y ejecutar su resolución, que creo hubiera debido y sido en otra forma. No obstante ya está hecho, y usted ha creído deberlo hacer así, y no debo oponerme por mi parte a las permisiones de Dios, que él sabe sus fines.
Debo, sí, tan solo recordarle que su voto no concluye hasta el 1º de enero de 1889, y que no puede romperlo sin dispensa del prelado de esta diócesis. En aquel día queda libre sin necesidad de dispensa. Se lo advierto en cumplimiento de mi deber para que ya que, según dice, lo ha resuelto con el prelado, obren con conocimiento de causa, y antes de ejecutarlo conste la dispensa en los documentos de la Hermandad. Por lo demás no le <*2*> olvidará ante Jesús su afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Director de la Hermandad de sacerdotes Operarios diocesanos.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 203, págs. 1
A doña Josefina Reverter – 1888 (?)
Mi Josefina: Extraño tu silencio, y me hace temer estés enferma. Dime pues algo. Tu mamá me escribió que ya había cobrado la cantidad, y acompaño un recibo de Emilio.
Dime enseguida si recibiste mi encargo por el ordinario, que va de San Mateo a Valencia, pues os envié unos datilitos y una cartita para Ángeles, y veo no me has dicho nada, ni tú ni aquella.
Pide a la Virgen de los Ángeles, pues mi trabajo es mucho y necesito salud y fuerzas.
Que el buen Pastor te cuide y guarde, y ofrécete a él para corresponder a sus designios en el cuidado de las almas que quiera confiarte, que en esto le darás más gloria que buscando tus gustos y comodidades espirituales.
A Pepe le escribí también por ti, y nada me ha dicho, ni me dices tú.
Tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 2.º, doc. 204, págs. 1-2
A don Félix Sardá – 1888
Señor don Félix Sardá
Muy respetable señor mío y amigo: Estamos barruntando el proyecto de una peregrinación a Roma para el año 91, tercer centenario de la muerte de san Luis, de la juventud piadosa española. El objeto de tomarnos tan largo plazo es porque tiene por base dicho proyecto la retribución de insignificantes cuotas mensuales, v. g., de diez céntimos, entre los congregantes, que partidos luego los fondos en cantidades convenientes, se sortearán entre los asociados en cada centro o congregación.
Esperamos nos diga su parecer sobre el proyecto y esperamos nos lo anuncie la revista.
Supongo que sus tareas le hayan olvidado [a] usted nuestra Obra y Hermandad de Operarios; desearíamos indicara algo sobre nuestra Hermandad de sacerdotes Operarios diocesanos reparadores del Corazón de Jesús, sobre todo en el fomento de vocaciones eclesiásticas.
Si no tiene usted tiempo para dedicarse a su estudio, como usted se proponía, no hay inconveniente en que pueda darse <*2*> a conocer siquiera para el resultado que usted nos indicó de que algún joven quiera venir a nuestra Obra; pues además de Tortosa y Valencia, vamos a abrir un nuevo colegio en Murcia este año, y si tuviéramos personal en otras dos diócesis [¿?] que lo desean.
Escritos II, vol. 2.º, doc. 205, págs. 1-3
A don Felipe Tena – 1888 (?)
Señor don Felipe Tena
<*2*>
Mi grave Felipe: ¿Qué hace tu alma por ahí? Procura que ella no perjudique tu estomaguito, que tanto cuidado me da. Así, pues, que predomine la vida vegetativa a la espiritual esta temporada, que santo Tomás ya se estará quieto y no dirá nada aunque te cuides poco de él.
Si acaso te ha de probar la vida andariega, cuando subamos nosotros, podrás asociarte a la guerrilla Osuna, o Elías o la mía, que no debería serte perjudicial la vida de dulzainero.
En fin, hasta la vista.
Tantas cosas <*3*> al bondadoso Fabregat, y guárdalo para nosotros que aquí como en Valencia, messis multa, Operarii autem pauci.
Mis afectos o tu familia.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, fiesta del sagrado Corazón de Jesús.
INDICE
Notas previas a la nueva transcripción5
1. A don Andrés Serrano García - 4 de enero de 1884
2. A doña Josefina Reverter - 7 de enero de 1884
3. A doña Josefina Reverter - 22 de enero de 1884
4. A doña Josefina Reverter - 22 de enero de 1884
5. A doña Josefina Reverter - 1 de febrero de 1884
6. A doña Magdalena Colom - 5 de febrero de 1884
7. A don Andrés Serrano García - 19 de febrero de 1884
8. A doña Josefina Reverter - 21 de febrero de 1884
9. A doña Josefina Reverter - 29 de febrero de 1884
10. A doña Josefina Reverter - 5 de marzo de 1884
11. A doña Ramona Puchol - 21 de marzo de 1884
12. Al Padre Xercavins - 21 de marzo de 1884
13. A don Andrés Serrano García - 22 de marzo de 1884
14. A doña Josefina Reverter - 2 de abril de 1884
15. A doña Josefina Reverter - 12 de abril de 1884
16. A don Francisco Guell - 27 de abril de 1884
17. Al Padre Joaquín Marro - 27 de abril de 1884
18. A doña Josefina Reverter - 2 de mayo de 1884
19. A don Froilán Beltrán - 2 de mayo de 1884
20. A doña Josefina Reverter - 20 de mayo de 1884
21. A Sor Dominga Gimeno - 9 de junio de 1884
22. A don Andrés Serrano García - 25 de junio de 1884
23. A doña Josefina Reverter - 6 de julio de 1884
24. A don Francisco Osuna - 19 de julio de 1884
25. A doña Magdalena Colom - 20 de julio de 1884
26. A doña Josefina Reverter - 24 de julio de 1884
27. A doña Josefina Reverter - 1 de agosto de 1884
28. A doña Josefina Reverter - 16 de agosto de 1884
29. A don Gonzalo Tena - 18 de agosto de 1884
30. A doña Josefina Reverter - septiembre de 1884
31. A doña Josefina Reverter - 6 de octubre de 1884
32. A don Andrés Serrano García - 26 de noviembre de 1884
33. A don Andrés Serrano García - 24 de diciembre de 1884
34. A doña Cinta Cueto y demás - 28 de diciembre de 1884
35. A doña Ramona Puchol - 29 de diciembre de 1884
36. A doña Magdalena Colom - 30 de diciembre de 1884
37. A doña Josefina Reverter - noviembre de 1884
38. A don Gonzalo Tena Colom - 1884
39. A doña Josefina Reverter - 1884
40. A doña Angeles Martí - 1884
41. A Madre Providencia de San Salvador - 1 de enero de 1885
42. A don Juan Corominas - 15 de enero de 1885
43. A don Andrés Serrano García - 18 de enero de 1885
44. A don Juan Corominas - 3 de febrero de 1885
45. A doña Josefina Reverter - 23 de febrero de 1885
46. A don Mateo Tena - 14 de marzo de 1885
47. A doña Josefina Reverter - 23 de marzo de 1885
48. A la Madre Providencia de San Salvador - 27 de marzo de 1885
49. A doña Juana Bordas - marzo de 1885
50. A doña Dolores Reverter - 1 de abril de 1885
51. A don Juan Corominas - 11 de abril de 1885
52. A don Andrés Serrano García - 14 de abril de 1885
53. A don Froilán Beltrán - 20 de abril de 1885
54. A don Juan Corominas - 21 de mayo de 1885
55. A don Andrés Serrano García - 5 de junio de 1885
56. A don Benjamín Tena Grau - 16 de junio de 1885
57. A desconocido - junio de 1885
58. A doña Josefina Reverter - 7 de julio de 1885
59. A doña Ramona Puchol - 11 de julio de 1885
60. A doña Ramona Puchol - 15 de julio de 1885
61. A doña Ramona Puchol - 17 de julio de 1885
62. A doña Ramona Puchol - 21 de julio de 1885
63. A doña Ramona Puchol - 22 de julio de 1885
64. A don Andrés Serrano García - 25 de julio de 1885
65. A don Froilán Beltrán - 28 de julio de 1885
66. A doña Ramona Puchol - 31 de julio de 1885
67. A don Andrés Serrano - 28 de agosto de 1885
68. A doña Ramona Puchol - 30 de agosto de 1885
69. A doña Ramona Puchol - agosto de 1885
70. A don Andrés Serrano García - 3 de septiembre de 1885
71. A don Andrés Serrano García - 14 de septiembre de 188
72. A doña Ramona Puchol - 20 de septiembre de 1885
73. A don Andrés Serrano García - 30 de septiembre de 1885
74. A doña Cinta Curto - 1 de octubre de 1885
75. A doña Josefina Reverter - 1 de octubre de 1885
76. A don Andrés Serrano - 8 de octubre de 1885
77. A don Andrés Serrano - 14 de octubre de 1885
78. A don Andrés Serrano - 16 de octubre de 1885
79. A Madre Providencia de San Salvador - 19 de noviembre de 1885
80. A Madre Providencia de San Salvador - 6 de diciembre de 1885
81. A doña Ramona Puchol - 31 de diciembre de 1885
82. A Madre Providencia de San Salvador - 6, 1885
83. A don Froilán Beltrán - 15 de enero de 1886
84. A don Juan Corominas - 19 de enero de 1886
85. A Madre Providencia de San Salvador - enero de 1886
86. A Madre abadesa de Benicarló - 3 de marzo de 1886
87. A doña Josefina Reverter - 5 de abril de 1886
88. A doña Josefina Reverter - 5 de mayo de 1886
89. A doña Josefina Reverter - 16 de junio de 1886
90. A doña Josefina Reverter - fines de junio de 1886
91. A doña Josefina Reverter - 12 de agosto de 1886
92. A don Tomás Miguel - 12 de agosto de 1886
93. A doña Ramona Puchol - 8 de agosto de 1886
94. A doña Josefina Reverter - 8 de septiembre de 1886
95. A doña Josefina Reverter - 18 de octubre de 1886
96. A doña Josefina Reverter - 8 de noviembre de 1886
97. A doña Ramona Puchol - 13 de diciembre de 1886
98. A doña Josefina Reverter - 23 de diciembre de 1886
99. A doña Josefina Reverter - 23 de diciembre de 1886
100. A doña Cinta Curto - 1886
101. A doña Josefina Reverter - 18, de 1886
102. A doña Josefina Reverter - 1886
103. A doña Josefina Reverter - 27, 1886
104. A doña Josefina Reverter - 19 de enero de 1887
105. A don Elías Ferreres - 25 de enero de 1887
106. A doña Josefina Reverter - 30 de marzo de 1887
107. A doña Josefina Reverter - 30 de abril de 1887
108. A doña Josefina Reverter - 1 de mayo de 1887
109. A doña Angeles Martí - 16 de junio de 1887
110. A Madre Providencia de San Salvador - 21 de junio de 1887
111. A doña Josefina Reverter - junio de 1887
112. A doña Josefina Reverter - 6 al 8 de julio de 1887
113. A doña Josefina Reverter - 11 de julio de 1887
114. A doña Dolores Aguayo - 12 de julio de 1887
115. A doña Josefina Reverter - 16 de julio de 1887
116. A Madre Providencia de San Salvador - 21 de julio de 1887
117. A don Benjamín Tena - 23 de julio de 1887
118. A don Gonzalo Tena - 23 de julio de 1887
119. A doña Amelia Redón - julio de 1887
120. A doña Josefina Reverter - 22 de septiembre de 1887
121. A don Froilán Beltrán - 4 de octubre de 1887
122. A don José Reverter - 5 de diciembre de 1887
123. A doña Josefina Reverter - 1887
124. A doña Josefina Reverter - 1887
125. A doña Ramira Andrés - 1887
126. A don Manuel Chapi - 1887
127. A doña Josefina Reverter - 1 de enero de 1888
128. A doña Josefina Reverter - 9 de enero de 1888
129. A doña Josefina Reverter - 12 de febrero de 1888
130. A Ramira, Salvadora y Clotilde - 12 de febrero de 1888
131. A Madre Providencia de San Salvador - 12 de marzo de 1888
132. A doña Josefina Reverter - 19 de marzo de 1888
133. A las tres Dolores - 20 de marzo de 1888
134. A doña Salvadora Martí - 22 de marzo de 1888
135. A doña Josefina Reverter - 2 de abril de 1888
137. A doña Angeles Martí - 2 de abril de 1888
136. A Madre Providencia de San Salvador - 16 de abril de 1888
138. A doña Angeles Martí - 3 de mayo de 1888
139. A doña Josefina Reverter - 18 de mayo de 1888
140. A don Francisco Bello - 18 de mayo de 1888
141. A Madre Providencia de San Salvador - 20 de mayo de 1888
142. A doña Josefina Reverter - mayo de 1888
143. A doña Josefina Reverter - mayo de 1888
144. A doña Josefina Reverter - 29 de mayo de 1888
145. A doña Josefina Reverter - 5 de junio de 1888
146. A doña Josefina Reverter - 7 de junio de 1888
147. A doña Josefina Reverter - 10 de junio de 1888
148. A doña Cinta Curto - 16 de junio de 1888
149. A doña Josefina Reverter - 19 de junio de 1888
150. A doña Josefina Reverter - junio de 1888
151. A don Ramón P. y don Francisco Bello - junio de 1888
152. A doña Josefina Reverter - 9 de julio de 1888
153. A doña Dolores - 12 de julio de 1888
154. A doña Josefina Reverter - 16 de julio de 1888
155. A doña Josefina Reverter - julio de 1888
156. A don Francisco Bello - julio de 1888
157. A doña Josefina Reverter - 5 de agosto de 1888
158. A doña Angeles Martí - 6 de agosto de 1888
159. A doña Josefina Reverter - 12 de agosto de 1888
160. A don Froilán Beltrán - 14 de agosto de 1888
161. A doña Josefina Reverter - 24 de agosto de 1888
162. A doña Josefina Reverter - 26 de agosto de 1888
163. A doña Cinta Franquet - 4 de septiembre de 1888
164. A Madre Providencia de San Salvador - 5 de septiembre de 1888
165. A doña Josefina Reverter - 5 de septiembre de 1888
166. A Madre Providencia de San Salvador - 11 de septiembre de 1888
167. A doña Cinta Curto - 13 de septiembre de 1888
168. A doña Josefina Reverter - 15 de septiembre de 1888
169. A doña Josefina Reverter - 20 de septiembre de 1888
170. A doña Josefina Reverter - 26 de septiembre de 1888
171. A doña Cinta Curto - 29 de septiembre de 1888
172. A doña Cinta Curto - 6 de octubre de 1888
173. A doña Josefina Reverter - 15 de noviembre de 1888
174. A doña Josefina Reverter - 21 de noviembre de 1888
175. A doña Josefina Reverter - 28 de noviembre de 18
176. A doña Ramira Andrés - 7 de diciembre de 1888
177. A Madre Providencia de San Salvador - 8 de diciembre de 1888
178. A doña Clotilde - 10 de diciembre de 1888
179. A doña Josefina Reverter - 10 de diciembre de 1889
180. A doña Josefina Reverter - 14 de diciembre de 1888
181. A doña Josefina Reverter - 16 de diciembre de 1888
182. A doña Josefina Reverter - 18 de diciembre de 1888
183. A doña Clotilde - 19 de diciembre de 1888
184. Al obispo de Tortosa - 25 de diciembre de 1888
185. A Madre Providencia de San Salvador - 27 de diciembre de 1888
186. A doña Josefina Reverter - 27 de diciembre de 1888
187. A doña Josefina Reverter - 28 de diciembre de 1888
189. A doña Josefina Reverter - diciembre de 1888
190. A doña Josefina Reverter - diciembre de 1888
191. A doña Josefina Reverter - diciembre de 1888
192. A doña Josefina Reverter - diciembre de 1888
193. A doña Josefina Reverter - 1888
194. A doña Josefina Reverter - 27, 1888
195. A doña Josefina Reverter - 1888
196. A doña Josefina Reverter - 26, 1888
197. A doña Josefina Reverter - 14, 1888
198. A don Francisco Bello - 1888
199. Al Padre Luis - 1888
200. Al Padre M.Vizcarro - 1888
201. Al obispo de Orihuela - 1888
202. A don Francisco Ballester - 1888
203. A doña Josefina Reverter - 1888
204. A don Félix Sardá - 1888
205. A don Felipe Tena - 1888 |
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