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Escritos del beato
Manuel Domingo y Sol
II - Epistolario
Volumen 1.º: Años 1867-1883
ROMA
2005
Notas previas a la nueva transcripción
Al comienzo de cada uno de los documentos que contiene este volumen se indica:
- la sección (en este caso II [Epistolario])
- el número del volumen (en este caso 1.º)
- el número del documento
- y las páginas que comprende cada documento
La utilización de estos cuatro elementos facilitará al máximo la búsqueda y consulta posterior.
Ejemplo: Escritos II, vol. 1.º, doc. 1, pág. 1-3
En cuanto a las siglas utilizadas, se indica el salto de página en el documento original con el siguiente símbolo “<*n*>”.
Entre paréntesis cuadrados ([ ]) se incorpora texto no claro o cualquier indicación del editor.
El recorrido hasta poder ofrecer este volumen ha sido largo y ha requerido la participación de múltiples personas. Tras la muerte de Don Manuel, los operarios iniciaron una campaña de recogida de manuscritos. Posteriormente, dirigida sobre todo por D. Antonio Torres y D. Buenaventura Pujol, se hizo la gran labor de transcribir todos los escritos. Más tarde se publicaron parcialmente algunos volúmenes monográficos o selecciones de textos. D. José Luis Ferré inició hace años la edición sistemática de todos los escritos. D. José Jesús Fernández Alonso contribuyó grandemente a continuar el proceso escaneando toda la trascripción de los escritos de Don Manuel. Finalmente, D. Germán González está dedicando su tiempo y energías a confrontar con los originales, corregir y paginar los escritos de Mosén, con lo cual tendremos una edición fiable y citable con garantías al alcance de todos los operarios. A todos ellos les honra el resultado final y el uso que de él puedan hacer los operarios para un mejor conocimiento del Fundador.
Prólogo
Epistolario es el título de esta colección de autógrafos de don Manuel Domingo y Sol, por contener sus cartas, fragmentos, borradores o simplemente telegramas. Comprende también las que, escritas por otros, fueron por él dictadas, y a veces sólo firmadas, durante sus enfermedades.
El procedimiento seguido para su ordenación ha sido el cronológico, por parecer mas obvio y acabado, y que da base segura para hacer varios índices, según pida la índole de las materias, personas, casas, etc. Un índice final acompaña a cada uno de los tomos.
Antes de la copia del texto va consignado el nombre de la persona a quien va dirigida la carta y la fecha completa.
No todas las cartas llevan su fecha, antes bien son muchas las que de ella carecen. Del mayor número se ha averiguado; pero hay algunas, que en la incertidumbre, se han colocado en el mes y año que ciertamente pertenecen, dejando consignado con [?] la parte dudosa. A pesar del trabajo que esta búsqueda de fechas ha exigido y se ha dado, no deben tenerse por rigurosamente ciertas todas las que como tal se consignan, ya que, cuando se hizo no se disponía de los elementos de juicio que ahora, hecha la colección, se poseen. Una nueva revisión de todas las cartas y fragmentos, depuraría fechas consignadas como ciertas y averiguaría no pocas desconocidas.
Las normas seguidas son las que se han observado para los tomos de Predicación.
1.ª Se ha suplido la palabra precisa para completar el sentido de la frase, poniéndola entre corchetes.
2.ª Se ha escogido la palabra más adecuada, cuando entre líneas para completar el sentido, escribió don Manuel una frase semejante.
3.ª Se ha escrito su firma y abreviaturas con todas sus letras.
4.ª Se han corregido las equivocaciones manifiestas, sin tocar los modismos y frases, aunque fuesen impropias.
Los volúmenes que comprende son 21, así distribuidos:
En el 1.º se incluyen los años de 1867 al 1883 ambos inclusive.
En el 2.º se incluyen los años de 1884 al 1898 ambos inclusive.
En el 3.º se incluyen los años de 1889 al 1890 ambos inclusive.
En el 17.º se incluyen los años de1904 al 1905 ambos inclusive.
En todos los demás solo se incluye un año, si se exceptúa el 20.º en el que, con las cartas del 1908 están las pocas del 1909.
En los tomos 21.º al 23.º están las cartas y fragmentos de fecha desconocida.
Tales son las advertencias, dignas de mención, en esta segunda parte de la Colección de autógrafos de nuestro beato fundador, la cual gustosamente ofrecemos a todos los Operarios.
Los transcriptores
Escritos II, vol. 1, doc. 1, págs. 1-4
A don Froilán Beltrán – 27 de diciembre de 1867
Amigo Mosén Froilán: Aunque tardía mi felicitación de Pascua se la mando toda entera, es decir, llena de buenos deseos. Ella le encuentre sano y salvo y en compañía de su, para mí apreciabilísima, familia. Yo bueno, pero corriendo sin alcanzar jamás el término de mis propósitos.
Hasta hoy no he podido dedicarme a satisfacer las deudas que tengo pendientes con mis amigos, exhijos, etc., y lo hago también corriendo, pues pienso mandar seis cartas al correo esta noche.
No recuerdo si en mi última le indicaba nuestro cambio de director. Es una historia muy larga <*2*> y algún tanto interesante, y la dejaremos para cuando tengamos un rato de solaz. Creo que en las circunstancias actuales ha sido un bien para mí, y que ya sabe usted por otra parte, cuánto me imponía este cargo en la actualidad. A pesar de dicho nombramiento (pero esto con reserva) se han puesto muchas influencias para separarle; pero tiene buenas áncoras y yo he tratado también por mi parte de impedirlo, pues repito que por hoy me alegro.
El gas-arbós ilumina ya nuestras calles y casas; la locomotora silva todos los días en la otra parte del río; el colosal y magnifico puente sobre el Ebro está ya muy adelantado; esto quiere decir que no debe escasearnos sus agradables sorpresas, y venir a ad-<*3*>mirar de cerca los adelantos de nuestra patria, ya que no digo a complacer los deseos de tantas almas buenas que simpatizan por usted.
Un millón de afectos a sus señores padres, a mis apreciables Joaquina y Rita y hermanos.
No sé a quién toca llevar las llaves y el mando el día de mañana en su casa. Si usted no hubiese aprendido las picardías de jesuitas tal vez podría alegar algún derecho; pero ahora creo que habrá de recaer en la buena y angelical Rita; que lo aproveche para obsequiar a su bienavenido César.
El mes pasado estuve en Ulldecona, y no pude ver más que a su señor tío, pues llegué a las 4 y ½ de la tarde, y a las siete del día siguiente ya decía misa en San Blas otra vez. A pesar del poco tiempo <*4*> que estuve, no olvidé dirigir mis ávidas miradas y saborearme respirando las brisas que venían de esa parte, y que tal vez habían besado el lugar donde tan agradablemente pasé los ocios de mi descanso.
No hemos tocado la cuestión monial. La dejaremos para la lección siguiente, que tal vez habrá ya materia fresca.
Creo tendré que ir a predicar a Cherta por san Antonio. ¿Qué tal? Detrás de la sabrosa miel de Mosén Froilán, ¿cómo quedarán los chertolinos?
No sé si sabrán encontrar la cabeza o la cola de esta sección de anuncios; pero ahí va como ha salido.
Repito mil felicidades y se repite suyo afmo.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 27 diciembre 1867.
Escritos II, vol. 1, doc. 2, págs. 1-3
A don Froilán Beltrán – 27 de julio de 1867
Mi amigo Mosén Froilán: El estilo es el hombre, ha dicho Selgas, si la memoria no me es infiel. Y así es en efecto: Con él, y aun sin haber tenido el gusto de conocerle, ni la dicha de merecer su amistad, me le formaron allá en mis adentros como un joven (de edad, no de juicio) cortado al modelo de la más fina elegancia, formado entre los suaves aromas del ameno campo de la floresta literaria, con un fondo de corazón bueno, como si dijéramos catalán, pero con el agradable y bello tinte de la amabilidad, etc.
Estaba discurriendo el motivo de esta introducción para seguir el hilo y sacar las consecuencias, y no le puedo coger; vea usted si sabe descifrarlo y continuarlo.
His positis, como diría un graduando, <*2*> debo decirle que ayer me descuidé de escribirle, como se lo había indicado a Pedrell; hoy recibo la suya corta, pero grata, y contesto a ella.
Estoy decidido a hacerle tragar cuantas injurias de palabra y por escrito se ha atrevido a proferir contra mi formal persona, demandándole ante el tribunal del mundo entero, para que me devuelva mi ultrajada honra, desfacer mis agravios y reparar todos los perjuicios irrogados. Mi viaje a las alturas está aplazado indefinidamente. Me tiene a su disposición, y ya tiene hincapié para venirse cuando quiera.
Hemos estado de fiesta hoy (a la que no he asistido), y a pesar de las circunstancias alegres y de poderse contar como una de mis glorias, estoy de malísimo humor.
Conque, <*3*> entendámonos, ¿soy o no soy usted, usted, usted, usted?
Suyo siempre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 27 julio 1867.
Tortosa.
No deje de escribir antes de venirse, al menos con un día de anticipación, porque como hombre de negocios...
Escritos II, vol. 1, doc. 3, págs. 1-3
A don Froilán Beltrán – 2 de agosto de 1868
Mi Froilán: Si no estuviera usted tan cansado y no lo fuera yo tanto, aprovecharía un momento para entretener su cansada imaginación, y buscaría hilos para tejerle una gacetilla, que es lo único a que puede aspirar mi numen, o cuando más algún discursillo monjil dándole algunas reglas de mística parda, ya que según dice usted, y por cierto que debe saberlo cuando lo dice un doctor, aquella puede revestirse de varios disfraces o ropajes (que es lo mismo cuando se trata de vestidos extraños) y yo como diestro que soy en la materia (y sin que falte por ello a la modestia) le proporcionaría uno que le serviría y guardaría de frío y calor, y le valdría para las mil circunstancias en que sin duda se verá y encontrará sin quererlo en este mísero mundo. Pero hoy lo dejo porque quiero ser indulgente con su <*2*> fatigosa cansera y con mis piernas que están pidiendo misericordia por las muchas visitas porciúnculas de hoy, y desean ir a la cama.
Recibida la suya, y enseñado el retazo (que me ha dado Vincentet) a los palaciegos les gusta, y me veo en el compromiso de tenerlo que buscar. Pero torpe de mí, no me acuerdo de la dirección de doña Carmen y así espero se servirá usted escribir a la dicha su amable señora y decirle compre dos palmos y medio valencianos, y usted me dice la dirección y mandaré a las Marietas vayan a buscarlo, si es que la misma doña Carmen no tiene proporción de enviarlo por la criada a las Marietas, a las que mandaré lo satisfagan. ¿Me dejaré entender?
No vi al doctor Meseguer, pues los <*3*> Lluch no estaban en ésta.
Se me ha invitado a predicar de san Roque en Aldover. Tal vez acepte para tener el gusto de dar una sorpresa a los dos doctores valencianos.
Mil afectos a sus señores padres y que se cuiden mis Joaquina y Rita.
Hago esta carta con música que hacen los vecinos de mi calle a nuestro santo Ángel, y viene visita y me voy a dormir y los dejo políticamente.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Agosto 2. 1868.
Escritos II, vol. 1, doc. 4, págs. 1-2
1868
Señor don de la R.
Muy señor mío: Con el corazón henchido de entusiasmo y bañado de una dulce emoción, aprovecho este momento para participarle [?] le escribo participándole la solemne manifestación de fe del pueblo de Tortosa, en la magnífica función de desagravios verificada hoy en la santa iglesia Catedral.
A la sola indicación a un simple anuncio de esta fiesta, hecho el día de la Ascensión, ha sido bastante para que todos sin distinción de clases se hayan apresurado a hacer una pública protesta de la fe que tan arraigada está en todos los corazones aunque comprimida hoy por la despótica tiranía de la impiedad.
A las siete de la mañana ha habido comunión general en la que han recibido la comunión cerca de 5000 personas, expresando en sus semblantes la emoción dulce que agitaba sus corazones.
A las diez ha habido misa de pontifical y esta tarde trisagio a la Santísima Trinidad, predicando el virtuoso e ilustrado magistral, conmoviendo al auditorio que enternecido acompañaba las protestas de fe que aquél hacía ante Dios. A estos dos actos ha acudido una muchedumbre inmensa cual no se había visto en esta ciudad y con orden y devoción y compostura admirables que serían bastantes para que aprendieran nuestros legisladores. La fe <*2*> ha obtenido un triunfo, y a pesar de las prevenciones de la impiedad, y sin que mediara excitación alguna y a pesar de las voces intimidatorias que se habían propalado de impedir esta solemnidad.
Tortosa está de enhorabuena. Tortosa la antigua y católica Tortosa, la patria de tantos héroes y mártires de la legitimidad, dominada desde septiembre por el cinismo de unos cuantos revolucionarios, que le han impuesto su despótico yugo, haciéndole aparecer, deshonrándola, como anticatólica, quiere sacudir este yugo insoportable, y reivindicar su honor ultrajado con las disposiciones que a su nombre han emanado de las ardientes cabezas de sus dominadores.
No puedo extenderme a explicar los detalles, y las palabras de fuego que salían de la boca de todos, y la esperanza que renacía en los corazones.
Algún día tal vez pueda probar Tortosa que es la continuadora de sus gloriosas tradiciones.
Y para que vea usted cuán decidido es el entusiasmo que reina en los buenos, basta recordarles los atropellos de que hemos estado siendo objeto: registrando casas, haciendo promesas que después se han perdido.
Hoy mismo y cuando la gente iba en masa a la función de la tarde venía nuestro señor alcalde de registrar la casa de don Juan Suelves, cocinero del marqués de X. y otra de un honrado artesano al que no han podido aprender. El primero ha sido aprendido y esta noche es conducido a Barcelona. Estamos tan...
Reverendo padre Domingo Salvado, fraile franciscano.
Escritos II, vol. 1, doc. 5, págs. 1-3
A don Froilán Beltrán – 28 de enero de 1869
Amigo Froilán: Ya despierto: En mi poder la santa Cinta elaborada por las manos delicadas de su S. Teresa, mi Ventura, etc., y la cinta que también pedía; ¿cómo quiere usted que las mande? Creo será de su gusto, aunque se ha procurado sea sencilla; caso de que la quiera mejor, no hay nada perdido; se haría inmediatamente. ¿Quiere usted más de mis buenas hijas? Si se ha retardado demasiado y han pasado los días de gracia para el interesado, yo tengo la culpa; pero la fe y el buen deseo justifican, y no dejará de aprovechar para la otra vez.
Por fin, vi que se acordó usted de mi nombre, a lo menos de mi santo; las Marietas me prometieron de usted y suponían recibido ya un detalle de la entrevista, y si mal no <*2*> recuerdo no me dice nada.
...Malaya mi curiosidad: He caído en la tentación de buscar la de usted, y me encuentro con una serie de preguntas que por hoy no puedo satisfacer más que a algunas y ligeramente.
Los asuntos de esta Babel mal; ¿no tiene usted el diario de Tortosa, titulado la Opinión del País? pues desde hoy le suscribo (6 reales al mes), si me contesta que no lo está. El le dará razón de todo.
El autor de la hoja suelta, mosén Gregoriet Pradetes el Chiquitín.
Las monjas angustiadas. Han venido malos vientos estos días de esa parte de Castellón... y... cuando a tu vecino...
De escapularios del Carmen estoy pobre; diga usted cuántos quiere, pues deseo y necesito enviar a buscar estampitas a Valencia, y después de <*3*> arreglados le mandaré los que quiera.
Veo en su posdata, que le mande los encargos en un paquete; casi preferiré por el correo con sellos.
Mi familia buena. Yo preparándome para los ejercicios de las de abajo, de arriba y del medio. ¡Si usted pudiera ayudarme! O más bien, ayudar yo a usted en esta empresa. No se encariñe demasiado con su Nules, que le aseguro no se eternizará en él.
¿Conque también algo de cosa en las proyectadas votaciones de los católicos de esa?
Si quiere usted más noticias haga que le adeude.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 28 enero 69.
Resuelvo enviarle la cinta por este mismo correo. El precio no lo sé todavía. Acuse recibo para mi tranquilidad, y dígame alguna cosita buena.
Escritos II, vol. 1, doc. 6, págs. 1
A don Froilán Beltrán – 24 de mayo de 1870
Mi queridísimo amigo: Dos palabras por hoy porque estoy triste y amohinado. Respecto de lo contenido de la suya y de sus presentimientos, pierda usted cuidado que nada diré. De lo demás ya hablaremos en otra ocasión.
Voy tan solo a decirle mis proyectos: He decidido ir a Roma, y así lo tengo indicado a mi familia, y solo me falta verme con el señor provisor. Desde que resolví hacerlo, después de la contestación que tuve de mi prelado me ha sobrevenido una aprensión tal que no sé si es tribulación o mal presentimiento o que no es la voluntad de Dios. Mañana, Dios mediante, lo pondré en manos de Dios y me resolveré. En caso afirmativo saldríamos ya el domingo próximo 2. Junto con el cura de Alfara, el de Mora y Ossó, y tal vez Corominas; si usted tiene a disposición 20.000 [?] puede venir con nosotros o con ellos, si yo no voy.
Encomiéndeme a Dios, y que nos bendiga si marchamos.
Tenga la bondad de comprar dos ejemplares de las constituciones libres, y nos las mandará cuando haya proporción. Si puede escriba antes del domingo, y yo si puedo también le enviaré el despido, o le escribiré si no marcho. Caso de ir escribiré a usted.
Hoy, 24 mayo 70.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 7, págs. 1-2
A don Froilán Beltrán – 4 octubre 1870
Mi Froilán: Recibida la suya: continúen bien en esa: nosotros sin novedad particular y la población más tranquila a pesar del estado civil de las defunciones de Barna. Las medidas sanitarias continúan, y esto unido al tiempo fresco que ha sobrevenido nos da esperanza de que la Virgen de la Cinta cobijará a su Tortosa aunque no lo merezcan sus hijos.
Hoy día de N. P. S. Francisco hemos hecho la función con más tranquilidad que los dos años anteriores, predicando mi condiscípulo Blay, ecónomo de Bot, en Santa Clara, donde mis hijas han cantado de lo lindo. Quiera el santo podamos cantar aún mejor el año venidero.
Acabo de rezar maitines y me he recordado el tributo anual que debo a mi distinguido amigo. Que pase feliz su día. Pobre será <*2*> mi felicitación al lado de tantas y tan dulces como resonarán, aunque en voz baja, en sus oídos: pero de todos modos no quiero excusar mi pequeño óbolo.
Estos días me han traído el adjunto recibo. Dígame no más si en realidad debe ser así los meses que indica, pues yo no he conservado los recibos anteriores.
Recuerdos a Mosén Enrie.
Consérvese mucho y mande a su a. y s. s.
Manuel Domingo y Sol
Me voy corriendo a Santa Clara a la reserva.
Escritos II, vol. 1, doc. 12, págs. 1
A don Froilán Beltrán – 8 enero 1871
Reverendo señor don Froilán Beltrán
Mi Froilán: Tiene usted muchas picardías: si tuviese hoy humor las haría pagar, pero tengo muy poco: hoy nos dice “El Pensamiento Español” que el ministro de la guerra ha pedido al de hacienda el convento de Santa Clara de Tortosa: volvemos, pues a estar en amarga crisis.
No contesté ayer por que no vi al Señó [?]: hoy deprisa he podido hablarle: dice que los examinandos entran por orden de distancia, los más lejanos primeros; que se han presentado pocos, pues los aguardan de hoy a mañana, y hasta que estén aquí no podrá hacerse cálculo de los días que podrán durar los exámenes. Le he dicho que era usted el preguntante, con segunda intención por ver si extrañaría que usted tuviese que venir, y tan solo me ha contestado ¿qué le apresura a Froilán para no estarse aquí unos días? He procurado excusarle y casi estaba tentado por decirle algunos de aquellos pecadotes de la suya.
Conque venga pronto que regularmente tendrá usted que estarse 15 días en Tortosa, por más que para usted tenga que valer tan poco.
Conque hasta la vista. A Rita que... ya cumpliré.
Venga a consolarme un poco.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 8 de enero.
¡Pobre Froilán!
Escritos II, vol. 1, doc. 9, págs. 1
A don José Carceller – 29 de marzo de 1871
Muy amigo mío: Hace un año luego, desde el julio, que no hemos recibido contestación tuya. Ya puedes pensar que estamos en cuidado y sobre todo desde que han ocurrido tantos acontecimientos en la Francia. Te escribimos en julio con la dirección que nos mandaste, y ahora hemos resuelto hacerlo por medio de Mr. Boustos. No demores, pues, la contestación, y en la otra hablaremos más largamente.
En mi familia sin novedad. En la tuya tampoco. Juan está cuidadoso por tu silencio y quiere escribirte por precisión.
Dios te bendiga mucho.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 29 de marzo de 1871.
Mr. José Carceller.
Escritos II, vol. 1, doc. 10, págs. 1-2
A Mr. Boustos – 29 de marzo de 1871
Mr. Boustos
Muy señor mío: Dispénseme la libertad de escribir a usted. Sé que antes estaba en esa su casa don José Carceller, y le dirigíamos las cartas por su conducto. Le hemos escrito algunas veces y no hemos tenido contestación hace cerca de un año.
Por lo tanto, vea usted si puede dirigirle la adjunta o decirnos dónde para, o si vive, para que podamos escribirle.
Le mandaría un sello para el franqueo, pero como no le serviría, me veo imposibilitado de poder satisfacer a usted el importe del correo.
Si se digna usted contestar, lo agradeceré mucho, y puede dirigir la carta del modo siguiente: España. Don Manuel Domingo y Sol, Cataluña. Tortosa.
Me anti-<*2*>cipo a dar a usted las más expresivas gracias.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 29 de marzo de 1871.
Escritos II, vol. 1, doc. 8, págs. 1
A don Froilán Beltrán – 6 de octubre de 1871
Señor don Froilán Beltrán
Mi amigo: A no ser un vicario sin paga, ayer le hubiera mandado un parte telegráfico felicitándole sus días; no porque no me acordara el día antes, pero no pude escribir a última hora como lo deseaba. Ya ve, pues, que me dolieron 4 reales; ya recibirá por esto una felicitación hoy 6.
Hice lo que pude por aquel señor: pero se asustó entrar en examen y ha resuelto estudiar en esta otro año de latín, y al mismo tiempo física en el Instituto.
Doña Dolores, que se había ofrecido para buscarle casa por recomendación del padre Jaume, no le ha encontrado ninguna, y ahora busco yo, si encuentro una barbería, aunque es bastante difícil porque hay pocas de buenas. Haré lo que pueda.
Supongo que el prelado llegará hasta esa. Procure ser un poco serio, pero no deje la tarea para que pueda estar tranquilo venga lo que venga, en caso que la tempestad arrecie.
Estoy muy cansado. No tengo ganas de trabajar. De buen grado me iría ocho días al Desierto.
Suyo afectísimo siempre amigo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 6 de octubre 71.
Escritos II, vol. 1, doc. 11, págs. 1-2
A don Froilán Beltrán – 15 de noviembre 1871
Mi querido Froilán: Ayer supe por su tío Mosén Antonio estaba usted semi-jubilado en esa, y sin embargo ¡no decirme usted nada! Ya lo veo: estará todavía estos días enlutado su corazón, romantizado su espíritu con las ideas encontradas de bellos recuerdos, de tristes realidades, de desengaños, si no amargos... poco agradables en vista de tantas miserias como anidan en hombres, que parecía debían estar libres de ellas. ¡Cuántas cosas deben cruzar por su mente estos días! ¿A quién le compararé? ¿Al ilustre retirado de Yuste? Si no puede ser exacta la comparación por la grandeza material a que este se vio elevado un día, sus modestas y bien adquiridas glorias de usted ¿no se prestan mucho mejor a vastas consideraciones para una rica y poética imaginación...?
Se continuará cuando pueda bromearle verbalmente.
Tengo muchas ganas de verle y de darle un abrazo y de hablar... largamente. Al efecto, y para obligarle, queda usted encargado de predicar el sermón de 1.ª clase a mis Purísimas el día de su patrona. Estaba por darle el de la juventud católica, pero tal vez podamos aprovechar a otro este año, y dejaremos a usted para el que viene. Si de todos modos <*2*> prefiriera este, me lo dice en seguida que yo lo arreglaré, aunque a mi gusto deseara las primicias para mis Puras, que lo agradecerán siquiera en oraciones.
No deje de escribirme cuanto antes, si no creeré que todavía continúa en los espacios imaginarios.
Diga a mi buena Rita que ya saldaremos cuentas: que no olvido lo que le debo.
Recuerdos a sus padres, a Lucas y Joaquín.
Suyo afectísimo y siempre amigo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 15 de noviembre del 71.
El día de la Purísima tiene sermón público la juventud. Tendrá usted el gusto de oír a nuestros jóvenes: tal vez hable Poguet, el abogado y semi-diputado.
Escritos II, vol. 1, doc. 13, págs. 1-2
A doña Cinta Franquet – 1871
Mi estimada en Jesús mi hijo: Recibí la tuya cuyas palabras me fueron gratas y dulces como todas las que salen de tus labios, empujadas por los fervorosos deseos de tu corazón.
Sin embargo, permíteme te diga que en ellas no puedo menos de ver que mis consejos han venido a turbar tu calma, que mis ideas cruzan tu mente y ponen en desasosiego tu espíritu: y lo siento, hija mía, pues yo no quiero más que tu bien, tu tranquilidad verdadera.
Dices en la tuya que deseas abandonar el mundo, pero como tengo dicho que al mundo se le puede abandonar estando en medio de él, de aquí es que estas palabras son vagas y generales, y que por consiguiente prueban más y más la lucha terrible en que ha entrado tu espíritu, y que por lo tanto no estás ahora en situación de poder recibir mis inspiraciones, ni tienes la indiferencia necesaria <*2*> para escuchar las voces que yo quería hacer resonar en el fondo de tu alma. Sosiégate, pues, procura estar pronta como dices a amar a mi hijo, y a estar separada con tu corazón del mundo en cualquier situación que te encuentres, y sigue por ahora dedicada a tus ocupaciones ordinarias sin pena y sin angustia. Cuando estés en disposición y en ánimo con tranquilidad, lo dirás y entonces te señalaré los cuatro estados que hay sobre la tierra, y que son como cuatro caminos, cada uno de los cuales conducen a la felicidad, y cualquiera de ellos que emprendas me serán agradables si lo emprendes con la verdadera vocación y deseo de cumplir con tu destino en este mundo. Sea cualquiera que quiera, estará contenta esta tu querida madre. Hasta entonces te bendice
La Virgen María.
Mi apreciable h. en Jesús: Ya ves lo que...
Escritos II, vol. 1, doc. 14, págs. 1-4
A doña Cinta Franquet – 1871
Mi estimada y querida hija:
¡Cuán agradables me son las flores de buenos deseos que salen de tu corazón! Lo único que siento es que sean arrancados con tanta violencia, con tanto esfuerzo, con tan poca espontaneidad. Tal vez sea efecto de lo poco que has comprendido hasta ahora lo que vale el amor de mi hijo Jesús y mío, y el cuidado que he tenido de tu pobrecita alma: si lo comprendieras, sin duda serías más pronta, más generosa, más decidida. Mira, hija, aún no habías aparecido en el mundo, y ya te tenía fija en mi mente y aceptaba el encargo de ser madre tuya. Durante los días de tu infancia, y en los momentos quizás en que me olvidabas completamente, yo encargaba al ángel de tu guarda que preservara de peligros tu existencia. Llegaste a la florida edad de la juventud, y al entrar en este vasto cam<*2*>-po de peligrosas ilusiones, mi providencia te ha proporcionado un guía seguro, un padre caritativo, que interesado en tu bien más que en el suyo, no dejará de señalarte con constancia los senderos por donde puedas segura dirigir tus pasos.
Pero atiende, hija mía, que en este vasto campo, que tus temores y esperanzas juveniles te presentan, hay dos caminos: el uno ancho sembrado de flores en su principio, pero después del cual sigue un árido desierto de desengaños, de hastío y cuyo término es un abismo insondable. No, no quiero hablarte de él ni de sus peligros, pues tiempo ha que has prometido ante mis plantas no embriagarte en sus aromas, y no confío seas infiel a tus promesas.
En el otro camino hay muchas sendas, todas al parecer estrechas, sembradas de espinas, pero que conducen a un mismo término, esto es, a la montaña de la mirra y del amor: cualquiera de estas sendas conducen a la montaña de la perfección que, aunque penosa en su principio, se en<*3*>-cuentra en su cumbre de paz, la tranquilidad del alma, la felicidad verdadera, y cuya paz es el principio de aquella dicha que te tengo reservada para el día que pueda estrecharte del todo en mi regazo.
Pero ¡ay! hija, que son débiles tus fuerzas, inseguros tus pasos, y si no aciertas a seguir, de todas, la senda que sea la conveniente y proporcionada a tu debilidad, temo desfallezcas en el camino.
¿Cuál de estas sendas debes seguir? ¿Cuál de estas veredas te conviene? Pronto te lo diré, hija mía, si procuras corresponder a mis inspiraciones. Reanima y enciende estos propósitos que hace tiempo alimentas en tu corazón: yo regaré con más abundancia tu alma, yo derramaré más gracias sobre tu espíritu, y te sacaré de la duda y la ansiedad. Dedícate a la oración con constancia, seas desahogada con tu guía, exponle hasta los senos más recónditos de tu alma, y no dudes del acierto. Invócame con frecuencia, seas dócil a los silbidos amorosos que mi hijo quiera enviarte, dedícate a la lectura espiritual, <*4*> ponte en santa indiferencia en la presencia de Dios para que cumpla en ti su voluntad, y de esta manera corresponderás a mi amor, cumplirás tus propósitos y labrarás tu felicidad.
¿Lo harás así, hija mía? Si así lo hace puedes contar siempre con la asistencia de esta tu madre
La Virgen María
Escritos II, vol. 1, doc. 15, págs. 1-3
A la condesa de Prim – 1871
Excma. condesa de Prim
Muy señora nuestra y de todo nuestro aprecio y consideración: Salud y gracia en N.S.J.C. Séanos permitido el que me atreva a dirigirla a V. E. dos líneas en nombre mío y de esta comunidad, por más que con ellas tenga que renovar el dolor de su atribulado corazón en estos momentos, pues no puedo resistir el cumplimiento del deber que me impone la gratitud, ni debo dejar de enviarle la expresión sincera del deseo que me anima de poderla dar algún consuelo, si es que fuera dable a V. E. el poderlo recibir (si esto me fuera posible).
Muy poco podrá valer a V. E. en su quebranto el interés de estas pobres y desconocidas religiosas, siendo tan honda la pena que supongo la consume, y teniendo a su lado personas queridas que habrán sabido dar algún lenitivo a la amargura de su alma.
Pero aun así, espero no rehusará el tributo de sentimiento con que le acompañamos y que cuando menos tiene el valor de la sinceridad con que realmente puede creer nos asociamos a su aflicción, y que va acompañado también de nuestras oraciones que, aunque pobres, no dudamos escuchará el Señor, que ha prometido...
Sepa, pues, que elevamos de continuo nuestras preces al cielo a fin de que dé a V. E. santa conformidad en la terrible tribulación que él ha permitido sobreviniera sobre V. E.; y al mismo tiempo en sufragio <*2*> del alma de su malogrado esposo (Q.E.P.D.). Es lo único que podemos ofrecerle, pues si de nuestra parte dependiera sabe V. E. no dudaríamos en hacer cualquier sacrificio.
V. E., que es buena y que conoce las reflexiones que la santa religión ofrece en estas circunstancias solemnes, sabrá encontrar en ellas el consuelo para su... corazón.
Repito, pues, a nombre mío y de esta su humilde comunidad, que no la olvidaremos en nuestros ejercicios, sabiendo cuán deudoras y agradecidas debemos estar a su benevolencia y buen corazón.
Suya afectísima q.s.m.b. respetuosamente <*3*>
Mi Enrique: Corte y cambie y añada dos parrafitos (de afecto) de su abundante repertorio.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Corríjalo pronto si quiere vayamos hoy; si no quiere ir deprisa iremos mañana.
Honda pena ha causado en nuestro corazón de mujer la tan infausta como triste noticia que ha circulado en estos días, despertando sentimientos de espanto y horror en todos los pechos generosos. El luto que viste nuestra infortunada patria por la prematura cuanto sensible pérdida de uno de sus hijos más esclarecidos ha penetrado hasta el ignorado claustro de estas religiosas, humildes servidoras de V. E., y aunque sea renovando el dolor de que su corazón es víctima en tan desgarradoras circunstancias, no puedo menos...
Escritos II, vol. 1, doc. 16, págs. 1-2
A doña Paula Piles – 1871
Muy apreciable y buena Paula: No extrañe que no me acuerde de usted: aquel Padre de allá nos da mal ejemplo y por esto se me pega un poco. Además ya sabrá mis ocupaciones de los últimos días, y no tengo tiempo para hacer lo que quiero.
Me veo atado al tener que dirigirme a usted ¿qué la diré? ¿Qué consejos puedo proporcionarle? Criterios más autorizados ya le han resuelto sobre su estado, y la han tranquilizado, ¿qué podré decirle yo? No se necesita en usted más que irla sosteniendo en la paciencia y conformidad. Nada tiene usted de culpa en lo que le pasa. Dios no se ofende aunque usted no le encuentre: ¿qué más quiere? Por lo tanto no tiene usted otro quehacer sino irse soportando y engañando santamente con la esperanza de mejores días. Estoy creído que esto terminará con el tiempo, cuando Dios esté satisfecho de haberle hecho pasar por el crisol de la tribulación y de la angustia, para hacerle participante de sus agonías en el huerto. Y si tal fuera su voluntad de morir con la cruz y en la cruz, que se haga su voluntad; más valen los padecimientos y desolaciones a su gusto, que los fervores sin su voluntad.
No se conturbe en la conf... haga usted cuenta <*2*> que va a conversar un rato y nada más. Ya son conocidas sus habituales fal... y no necesita usted explicaciones. Por lo tanto, ánimo y sosiego. Procure dominar la tristeza cuanto pueda. Enséñele a su corazón ese cielo que tal vez no está tan lejano como nos parece.
En esta novena de san José recomiéndele su necesidad, haciéndole alguna promesa. Tal vez lo recabe él del Niño: no deje de encomendarme también a mí.
¿Qué hace su hermana? ¿Está fuera estos días? Cuídela y anímela mucho.
No puedo más; repito que quiero sosiego, tranquilidad y conformidad sin inquietarse por nada.
Reciba la bendición de este su padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 17, págs. 1-4
A doña Cinta Franquet – 1871
J.M.J.
Mi estimada en el corazón de mi hijo Jesús: ¡Qué consuelo inunda mi alma al oír de tus labios la renovación de tus promesas!
Dices en la tuya que conoces bien al mundo. ¡Ay, hija mía, cuánto temo que tu entusiasmo sea pasajero por no conocerlo bastante! ¡Oh, si conocieras bien el mundo! Pero no creas ante todo que por mundo se entiende este o aquel estado de los que Dios ha puesto sobre la tierra: sino que por mundo se entiende los que, sea en el estado que quiera, dejándose llevar por las ilusiones de su imaginación, y por las exigencias de sus pasiones, quieran buscar su felicidad entre el aparato de los placeres del siglo y no en la cruz y en el amor de Jesucristo.
Todo ese aparato, todas esas grandezas, el goce de todas estas pasiones forman un conjunto arrebatador que fascina a sus admiradores.
Si eso entiendes por mundo, hija mía, me complazco en que estés convencida del veneno de sinsabores que se ocultan bajo su dorada copa. Ni un corazón ha habido que haya encontrado su felicidad en él; y tu corazón la encontraría <*2*> aún mucho menos. El Señor te ha provisto de un corazón demasiado... vasto, por no decir otra cosa, y si llegaras a aplicar tus labios a la copa de los placeres con que el mundo brinda, no te detendrías hasta agotarla.
Otras personas podrán haber quizás que se encuentren disfrutando del mundo sin anhelo, sin grandes ilusiones hasta, si es posible decirlo, sin remordimiento, pero tú de ninguna manera. Tu inquieta imaginación te conduciría de delirio en delirio, de abismo en abismo y ¡ay... qué sería de ti entonces, hija mía!
Así pasarían tus ilusiones, doblarías los años de tu existencia y entonces ese mismo mundo te miraría con indiferencia, y hasta con desprecio quizás; la corona de flores que el mundo habría colocado sobre tus sienes caería mustia y agostada a tus pies, y solo el decaimiento, el desengaño, la aridez, ocuparían tu corazón. Para entonces quizás las personas queridas que hasta ahora te habían animado con sus consejos y con sus cariñosos cuidados, habrán desaparecido de la tierra, y no podrán dirigirte su voz; tal vez tu guía dormirá ya en polvo del sepulcro, sus pretensiones suaves ya no podrían molestar tus oídos: pero ¡ah! desde el fondo de la tumba levantarían su voz, y el recuerdo <*3*> de los consejos que un día dirigieron a tu alma resonarían a tus oídos en medio del sueño de la felicidad en que vivirías aletargada, y al acordarte de la tranquilidad de conciencia de los primeros días de tu juventud, el remordimiento vendría a ocupar tu alma, y el temor y el desasosiego te asaltarían a cada momento.
No, hija mía, no: tu corazón no puede ser feliz en los brazos del mundo; haces bien, pues, de aborrecerle de muerte y cuando más llegues a conocerle, más odio le tendrás. Desde hoy te aseguro que nunca te arrepentirás de haberle aborrecido.
Pero ¡ay! hija mía, que para eludir sus engaños, es preciso que desde hoy empieces a trazarte el camino que debes seguir, para tomar los medios que te sean convenientes. Ya sabes que te dije en mi anterior que en el camino de la cruz, en el camino contrario al mundo, hay muchas sendas; debes seguir pues la que sea más conforme a tu debilidad, para que sepas los peligros que en cada una de ellas hay. No te hablaría aún de esto, pues tu edad parece no permitirlo aún; pero sin embargo tu imaginación está muy adelantada, tu genio, o más bien, permíteme que te lo diga, las distracciones de tu edad primera han madurado tu discernimiento, y por lo tanto puede decirse que te encuentras <*4*> en el lleno de tu juventud. Debes, pues, decidirte, hija mía.
¿Estás en ánimo para ello? Ya sabes que te tengo dicho que cualquiera que sigas estaré contenta con tal que sigas la voluntad de Dios y no los caprichos de tus pasiones, y que lo emprendas con ánimo de amarme y servirme siempre a mí y mi hijo Jesús, en cualquier estado que sea.
Si te decides, pues, a poner tu voluntad en santa indiferencia, yo te daré los medios infalibles para saber la voluntad de mi hijo y en primer lugar la tarea de unos santos ejercicios.
Consúltalo, pues, con tu ánimo, examina tus fuerzas, espera una resolución ante mis plantas. En la otra seré más extensa sobre este punto.
Tuya que te estima
La Virgen María
Escritos II, vol. 1, doc. 18, págs. 1-3
1871 [?]
Muy señora mía y hermana en Jesús: No tengo el gusto de haber tratado a usted; solo la recuerdo por haberla visto cuando en los últimos años de mi ordenación, y estando yo aún en el seminario la visitaba a usted. Parecerá algo atrevido, por lo tanto, el paso que voy a dar no teniendo ningún título que exponer y que permita así recomendarme, pero el corazón me apremia y exige hable a usted en su nombre, y la excesiva sinceridad con que voy a abrirle un secreto que a nadie mi corazón me excusará del todo.
Empecemos, pues: eran los primeros días de la revolución de 1868. Catedrático entonces del Instituto y con el cargo de director de las religiosas que todavía continúo, tuve que presenciar muchos extravíos, los pecados que en aquellos días se cometían en mi estimada patria angustiaban mi corazón como el de todas las almas buenas, y temía un castigo del cielo. Algunas se ofrecieron a Dios víctimas y el Señor las aceptó. Yo también me ofrecí, y el Señor sin duda no me quería. ¡Quién sabe cuántos males detuvieron!
En aquellos días de amarga tribulación, una persona elevada, respetable, levantando las manos en mi presencia al cielo, pareció entrever para esta ciudad un castigo particular y apostrofó a esta ciudad. Esta amenaza hirió mi corazón. Puesto en la presencia Dios le pedía un medio de placación, para alejar tal castigo que, aunque lejano, sería de mucha trascendencia. No quiero llamarlo inspiración. Un pensamiento cruzó por mi mente, y pareció que el Corazón de Jesús exigía un propiciatorio, un monumento, un lugar de víctimas agradables (pareció que el dedo de la Providencia quería señalarme a mí para que lo remediara) <*2*> y puras... lo diré de una vez: Un instituto de religiosas dedicadas a honrar especialmente el sagrado Corazón de Jesús, y que tuviera por objeto desagraviarlo de los pecados del mundo, atrayendo bendiciones para todos y especialmente para esta ciudad.
Concebida esta idea, mi corazón pareció respirar. Habían transcurrido algunos meses, y una alma santa, sin ningún antecedente, me expuso el pensamiento de la voluntad de Dios sobre un establecimiento de almas consagradas al sagrado Corazón de Jesús y de María. Callé procurando conservarlo en mi interior.
Poco tiempo después, y se lo digo delante de Dios que me ha de juzgar, y con motivo de la muerte de la su señora hermana, Q.E.P.D., mi familia hablaba de usted y de su edad, y un hermano mío, que apenas la conoce, no sé de dónde sacó que era muy devota del sagrado Corazón de Jesús, y otra expresión tan extraña pero consoladora y admirable, que me dispensara la tomara como palabra del cielo. Lo que en mi pasó no sé decirlo. Mi imaginación se fijaba preferentemente y sin poderla apartar de los lugares antiguos de la población, y sobre todo en un edificio especial, y la emoción que sentía no son para descritas. El nombre de alguna persona acudió a mi mente. La bendición. Si las circunstancias me lo hubiesen permitido hubiera venido a hablarla. No lo hice, y Jesús me perdone si falté en ello.
Hoy lo hago ya; y lo hago porque temo que es un deber. Mi proyecto es de establecer ese convento en lugar edificio llamado Palacio de San Rufo, teniendo por base la iglesia de San Felipe con las adyacentes que no dudo que el Corazón de Jesús proporcionará. ¿Es usted la destinada a levantar o promover este monumento a la gloria de Jesús? Está su nombre... ¿Es usted la destinada para fundadora de este convento de expiación al sagrado Corazón de Jesús? ¿Está destinada a promover esta obra de la gloria de Dios? Medítelo silenciosamente <*3*> en la presencia de Jesús. Como ve no trato de imponerle ningún sacrificio exterior de ninguna clase. Yo creo contar con medios humanos más que suficientes. Solo desea el Corazón de Jesús la protección de su nombre y el interés de su corazón por esta obra.
No me diga que el edificio no le pertenece, etc., porque no se desea más que su voluntad. Lo demás es dejarlo a la providencia de Jesús y a mi cuidado.
No he venido personalmente, pues es mucho sacrificio para mí dejar el hábito talar, y para que usted obre también con más libertad. Si exige mi presencia en esa para saber más detalles, lo haré también. Si las circunstancias no le parecen favorables, no habría inconveniente en retardarlo un poco más, y puede irse preparando, aunque si he de seguir los impulsos de mi espíritu lo plantaría cuanto antes. Los materiales están preparados, y temo se desperdicien.
¡Quién sabe si es su nombre el señalado para gravarse perpetuamente en las paredes de la casa del Señor, para ser secundado por las almas amantes de su Corazón! Quién sabe si es la misión que Dios ha querido confiarle sobre la tierra. Tal vez sea la ofrenda que aguarda. ¿Es la casa donde debe exhalar su último suspiro y conservar sus restos?
Repito que al franquearme con usted espero y quiero lo tome como obligación de conciencia, y que no revelase a nadie. Por lo demás cualquiera que sea la resolución, tiene aquí un sacerdote que hace muchos años le envió su bendición en la santa misa, y no sé por qué la tiene un cariño de padre en Cristo Jesús, y del cual puede disponer por siempre. De mi nombre no hay inconveniente indague a las personas de su confianza en esta ciudad.
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 19, págs. 1-3
A doña Paula Piles – 11 septiembre 1872
Doña Paula Piles
Mi hermanita en Jesús: Veo que no se puede murmurar de nadie. A la hora que sin duda la carta de usted entraba por el umbral de mi casa, estaba diciendo yo a una señora: y Paula ¿qué hace? Hemos tenido carta que hacía 10 días no teníamos, ¿y usted no ha tenido? ¿Yo? lo que ella pensará en escribirme a mí, si te he visto no me acuerdo.
Llego a casa y entonces he tenido que volverme las palabras hacia dentro.
Pues bien, hijita mía: me alegro mucho, muchísimo de su mejoría y buena salud. Que el Señor se la conserve para santificación suya y gloria de él, y pueda algún día consagrarla al Corazón de Jesús, como lo desearía, si el Señor quisiera escuchar mis ruegos, y pudiera realizar lo que bulle en mi mente. Creo que a pesar de la edad, Paula no sería la última si tenía salud, cuartos y hubieren desaparecido las travesuras de su imaginación como confío se le irían. Conque no se pierda lo ganado.
En mi monte nevado Monchis bastante bien. Granell muy delicado. Odena en cama de constipado, y ya está mejor. Lo demás sin cosa particular.
Colau en ésta y no sabe aún cuándo marchará, pues aguarda contestación del conde de <*2*> Noreña, y no sabe aún si este querrá venir a Gandía a ver a su familia y de allí visitarnos. Yo no lo confío.
Ya sabrás, sin duda, la gran catástrofe acaecida cerca de la Ampolla. El tren correo que venía de Barcelona la noche del ocho, cayó en una hoya, que las aguas habían hecho. Fue una escena horrorosa. Una tempestad de truenos y relámpagos y un aguacero terrible y a las once de la noche, sin ningún auxilio, en medio de un campo desierto y entre los alaridos de los que morían ahogados o aplastados, no es para contarlo.
Hasta el presente van sacados sobre cuarenta cadáveres, y treinta heridos graves. Los demás casi todos contusos. Entre los muertos fue uno el general Smit, gobernador que había sido de esta; ayer trajeron su cadáver y a las siete de la noche lo enterraron con gran pompa, porque ya sabes tenía muchos conocidos en esta ciudad. Ha sido una consternación. No se veían por las calles más que camillas de los heridos. De ocho tortosinos que iban, entre ellos Dolset el pintor, nadie ha perecido, gracias a la Virgen de la Cinta, como nos dijo el padre Fita, el día que sucedió, que fue el último día <*3*> de la novena y conmovió a todos los oyentes. Murieron también un vizconde y un barón franceses.
Dolset del trastorno está delicado en cama porque estuvo una hora luchando sin poder salir de aquel atolladero. Ruego a Dios por ellos y no te afectes que como digo ninguno de ésta ha perecido.
¿Qué diré de lo demás? Entrégate en manos de Jesús; ofrécele tus recreaciones; comulga espiritualmente con frecuencia, y siempre que puedas sacramentalmente. A ver si te pasan los agobios. Procura tener presencia de Dios. Distráete y no lleves prisa. Lo demás todo lo sabes: lo que conviene es que lo practiques.
He visto, como te he dicho, un momento a Teresa, y estaba buena.
No me olvides ante Jesús que lo necesito mucho. Escríbeme siempre que quieras. Ya ves cuán pronto te he afrentado.
Con que sorellina adiós y te bendice este tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 11 septiembre 1872.
Escritos II, vol. 1, doc. 20, págs. 1
A don Modesto Ricart – 15 de septiembre de 1872
Don Modesto Ricart, pbro. Prior de Benisanet.
Mi Modesto: ¿Qué haces? ¿En qué se ocupa tu alma? ¿Cómo te va desde mi expedición?
Yo sin novedad. En ésta tranquilos. Tenemos vecino nuestro al cura de Mora.
Si no tienes celebración, di doce de a cinco reales, pues no tengo de otras ahora. Son pro difunta Cecilia N. Dime algo.
Tuyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 15 septiembre 1872.
Recibí 60 p. Limosna
Celebré 12 misas.
Escritos II, vol. 1, doc. 21, págs. 1
A don Modesto Ricart – 21 de noviembre de 1872
Amigo Modesto: Hasta hoy no he podido dar cumplimiento al encargo de Agustinet, pues hay una gran escasez de celebración. Hoy lo hago para que tengas la bondad de celebrar diez misas por la difunta Inés Sol y Cid, tía que ha fallecido esta semana pasada. Si puedo te mandaré más.
Hoy se me ha muerto otra tía casi de repente. Ruega a Dios por ellas.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 21 de noviembre de 1872.
Escritos II, vol. 1, doc. 22, págs. 1-3
A don Froilán Beltrán – 15, 1872
Mi querido Froilán: Recibí la suya. Hoy le contesto ligeramente y aun para darle nuevas no alegres. Hace siete días que mi cuñado Barjaú el de Arsenal tuvo un ataque de apoplejía, que le ha dejado la pierna algún tanto paralizada, y la cabeza no del todo bien, aunque tiene conocimiento y puede hablar.
Hace tres días que mi hermana Roseta, la de fuera las Ferrerías, hacía tomar los baños en el Ebro tardecito, a su hija mayor de 20 años, que en estío solía tener algunos arrebatos de cabeza, y vigilándola ella se le escapó y se ahogó dicha hija a su presencia, y hoy que es el cuarto día todavía no ha aparecido ni hemos podido dar con el paradero del cadáver. Ruegue usted por ella: era un talento extraordinario, y a tener otro padre y otra casa, hubiera sido de provecho.
En ésta, aunque tranquilos, aguardando el reinado de los rojos, sobre todo desde el descalabro de Cabrinetti, porque Barcelona dará el mal ejemplo de tropelías y desmanes.
Después que marchó su ahijada, pensé que tal vez me había olvidado en darle la limosna y esperaba decírselo a usted cuando le escribiera.
Tengo muchas ganas, si no es necesidad, de irme a descansar unos días, y las circunstancias me quitan las ganas de ello. Unos días estoy ani<*2*>-mado, y otros a consecuencia de malas nuevas, me parece hasta imprudente el salir de ésta. Ossó me ha escrito tres cartas desde Borriol y el Desierto, a fin de que fuera allá y prometiéndome después pasar a Valencia, y recorrer un poco la Plana, y no me he atrevido a acudir. Agradezco muchísimo los ofrecimientos que usted me hace de ir a esa. Ya sabe, como le he dicho varias veces, que tengo cierta aprensión a verme precisado a los baños todos los años, si me lo pueden excusar los humores de mis manos y cara que hasta ahora no han hecho más que indicarse, y no se han presentado, como el año anterior. No obstante por si acaso se pronunciaban más y me resolvía a molestarle, dígame en qué época de este mes o del que viene piensa usted bajar a las casas a estarse allí unos días como lo hace los otros años.
No me resuelvo por ahora a imprimir el prospecto, sería mejor cuando definitivamente estuviese adoptado y aprobado el reglamento. Por lo tanto copie con su buena letra, si tiene humor, un par de ejemplares de dicho papel, y lo enseña tan solo a los de confianza y me manda una lista de 30 millones. Ya tenemos avisados tres o cuatro neófitos de los pueblos y aún no tenemos vivienda. En caso necesario aprovecharé el ofrecimiento de las hermanas de la Consolación de que usted dispone, aunque este asunto ya está en manos de Mosén Mariano. Gracias también <*3*> por los sacerdotes que me indica. Nador y Martorell ya estaban avisados.
Mis cariñosos recuerdos a sus padres y hermanos, sin olvidar a la Perla y etc. Qué hace Rita que no escribió dos líneas.
Su siempre afectísimo y s. s.
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 15.
No fui a visitar a la señora de Chavalera como le prometí a usted. Si quería escribirme encargándome una visita para ellos, me valdría de este pretexto, y les repetiría la visita después de vez en cuando.
No tengo la suya a la vista y no recuerdo si queda algún extremo que contestar.
Escritos II, vol. 1, doc. 23, págs. 1-2
A la condesa de Prim – 1872
Excma. señora condesa de Prim
Muy venerada señora nuestra y de toda nuestra consideración y respeto: Permítanos que otra vez vengan estas religiosas a tocar las fibras delicadas del bondadoso corazón de V. E. Hace un año que, agobiadas bajo el peso de una amarga tribulación, acudimos a V. E. y a su favor y benevolencia debimos la tranquilidad que hasta hoy habíamos disfrutado, gracias a la mediación de V. E. Hoy, señora, esta tranquilidad ha venido a turbarse otra vez con gran amargura y sorpresa de esta su agradecida comunidad. El ayuntamiento de esta ciudad solicita al ministerio de la guerra la entrega de nuestro convento para que sea instalado el hospital militar que ahora se encuentra en otro edificio de la población. En nuestra respetuosa carta anterior le expusimos varias consideraciones y le hacíamos ver además lo poco acertado de este pensamiento (de esta disposición lejana de mucho juicio), la situación triste en que nos encontrábamos, y no queríamos molestar la atención de V. E. repitiéndole las mismas consideraciones. Además de que nuestra situación desde entonces ha empeorado algún tanto. A pesar de haber fallecido en este año ya cuatro religiosas, tenemos sin duda el peso de algunas ancianas habitualmente enfermas, dos de ellas completamente impedidas.
La santa caridad que a todas anima y la idea de poder continuar en este retiro que un día eligieron para servir al Señor, hacen muy llevaderas todas las privaciones y molestias que pueden acarrear la existencia de tantas enfermas en nuestro convento; pero las abate el solo pensar que pueda <*2*> llegar el caso de salir de esta casa, pues nunca podrían dedicarse al alivio de sus hermanas con el cuidado que les es permitido. Ninguno de los conventos de esta ciudad, ni de la provincia, puede albergar a las 31 religiosas que todavía somos en esta comunidad, pues además de ser menos espaciosos tienen un número de monjas proporcionado a la capacidad de su local. Aunque así no fuera, V. E. en su ilustración comprenderá muy bien que nunca en otro convento podría encontrarse aquel... que hace que cada una de estas casas forme el carácter de una sola familia, al lado de las mismas que un día abrazaron para siempre, y que hasta el aire mismo que en él respiramos por primera vez parece ser el mismo que pueda darles vida.
Y si en la imposibilidad de poder acudir a otro convento se vieran precisadas a estar en otra parte en medio del mundo ¡ay, señora, creo nuestras palabras serían pálidas para pintarla la agitación que solo la idea produce en nuestro ánimo! Separadas de nuestro centro, en medio de un mundo que un día solemnemente abandonamos, no pudiéramos acomodarnos a tan amarga tribulación.
Por ello, pues, y confiando en vuestro valimiento y vuestra bondad que tan conocida nos es, y de la cual tan buena memoria conservamos y conservará esta comunidad, V. E. ha sido la primera que ha ocurrido a nuestra mente para desahogar en su seno nuestros gemidos, seguras que hallarán eco en su corazón y que una vez [más] podremos bendecir al Señor que nos ha dado en V. E. una segunda providencia, y desde el fondo de nuestra gratitud repetiremos nuestras oraciones como lo hacemos a fin de que el Corazón de Jesús la bendiga y la consuele en todas sus aflicciones.
Se repiten de V. E. agradecidas hijas.
M. Sor...
Sor...
Sor..., Secretaria.
Escritos II, vol. 1, doc. 24, págs. 1-2
A doña Cinta Curto – 9 de enero de 1873
Cinta Curto
Cinta: Entrega las adjuntas. Supongo habrás recibido la cajita ayer por Conchita. Casi estoy porque no hagáis capita de aquel trabajo. Aquí debajo de las custodias hay una peanita guarnecida con un buen bordado. Creo serviría mejor para esto. Por lo tanto si no habéis hecho la capita, dejadlo estar y llevaremos el bordado sin tocar y en Vinaroz que resuelva la madre Escolástica. Creo es lo más acertado. No es preciso hagáis otra capita, pues en Vinaroz ya había para los primeros días. Dejadlo estar, pues.
Una de las Piles deseaba venir a Vinaroz. Invítala, pues, y tu serás el jefe de ella, de C. Franquet si la <*2*> dejan venir. Procurad veros con mi tía Rosa, o primo Mosén Juan, etc.
Y Marieta ¿cómo se lo ha arreglado?
¿Ya ha escrito a su tía?
Tú no dejes de venir. Tu viaje va a mi cuenta. Bernardo que pague el de Ramón.
Si quieres invitar a alguna otra estás facultada. Allí nos veremos y hablaremos.
Os dejaré dormir aquella noche dentro... pero en tierra.
Cómo no me has vuelto a escribir.
Di a C. Fr. que recibí la suya. A la madre Escolástica le estiraré las orejas pues se rió mucho.
Tuyo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 9.
Escritos II, vol. 1, doc. 25, págs. 1
A doña Josefa Ferrer – 18 de marzo de 1873
Señora doña Josefa Ferrer
Mi inolvidable amiga y hermana en Jesús: Dos líneas y a vuela pluma, porque no hay tiempo para más. Que celebre feliz su día de san José. Que el protector de la Iglesia nos mire compasivo; que mueva el brazo de su Jesús; que derrame sus bendiciones sobre la pobre España y luzcan días tranquilos para el bien de las almas. Esto le pedirá usted en este día sin olvidarse de mí y de su Tortosa.
Seguimos tranquilos en ésta, pero temo no sea presagio de tempestades; el infierno hará su esfuerzo último, tal vez decisivo, si Dios no ata sus bríos, como confío al mismo tiempo. Hay muchos motivos para temer, y muchos para confiar.
No sé si entendí que ustedes deseaban venir. Vengan, que a lo menos nos harán ustedes compañía con sus oraciones, si el Señor nos atribulara.
Miles de afectos a don Mateo; dígale que cuando recoja por esa alguna noticia gorda que nos reanime, que nos la mande.
Tenía esperanzas de ir a esa, pero las circunstancias me las han defraudado.
En mi familia sin cosa particular.
Repito no nos olvide ante Jesús. Yo el día de san José le enviaré mi pobre bendición.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Pbro.
Tortosa, 18 marzo 73.
Escritos II, vol. 1, doc. 26, págs. 1-2
A doña Magdalena Colom – 19 de agosto de 1873
Señora doña Magdalena Colom de Tena
Muy señora mía e hija distinguida en el sagrado Corazón de Jesús: Recibí su grata que por cierto no merecía, pues descuidé el felicitarla por su santo, a pesar de que tenía intención de hacerlo.
He retardado así mismo la contestación porque he estado unos días en Vinaroz y Valencia y cuyo último punto he ido por el asiento de una fundación en ésta de redentoristas, que son religiosas destinadas a las obras de celo de recoger a las jóvenes extraviadas que quieran albergarse y santificarse en el regazo de Jesús. Pida a él que podamos realizar nuestros deseos, en esta obra humilde, pero que es de suma importancia para la gloria de Dios, y que tanto ocupaba la mente de san Ignacio de Loyola.
Hace cinco días subió el obispo a Santa Clara y entré con él en el convento, y vi a Encarnación que a mi parecer estaba muy buena, atendido lo delgada que estaba tiempo atrás. Quedaron muy contentas de dicho señor obispo, que es muy amable.
¿Qué hace su buena hermana Francisca? ¿Cuándo hará una excursión por esta, y verá a Encarnación? Las fiestas de Santa Cinta son el 7 y siguientes del próximo septiembre. Invito a usted y a ella por si quieren bajar y verán todas las obras <*2*> que se están levantando por aquí.
En el convento de franciscanos de Jesús se establecen otra vez los padres jesuitas, y pondrán todos sus estudiantes de filosofía y teología; de modo que tendremos la satisfacción de ver entre nosotros el hermoso plantel de la Compañía de Jesús en España.
Basta ya, hermana mía; séame muy buena y repáreme mucho a Jesús del olvido en que le tienen tantas almas y están en medio del mundo. No me olvide en sus oraciones, que yo en más de una ocasión ya me acuerdo de usted y le pido que Dios la llene de consuelos, y si no de penas, si estas han de santificarla mejor.
Mis afectos a Mateo, a la señora Francisca y demás de su apreciable familia.
La bendice su afectísimo en Cristo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa 19, agosto 1873.
Escritos II, vol. 1, doc. 27, págs. 1
A doña Magdalena Colom – 19 diciembre de 1873
Señora doña Magdalena Colom
Mi muy distinguida en Jesús: Sin tiempo más que para saludarla por conducto de mi querido Francisco y felicitarla las navidades. Que el divino Jesús bendiga a usted, a él y a toda su amada familia. ¿Qué le ofrecerá usted a Jesús en estos días? Si tan pobrecito es su corazón, ofrézcale la mirra de cuantos sacrificios y amarguras quiera él enviarle, y crea que lo aceptará mejor que nada: es tan ganoso él de penas en sus escogidos, que no dejará de enviarle si usted se ofrece víctima a su santísima voluntad. Yo no dejaré de enviar a usted mi bendición en estos días.
No puedo más, hija mía, que ya no sé dónde tengo la cabeza hoy y vivo sin vivir en mí.
Mis cariñosos recuerdos a Mateo y demás de su familia, como también a Francisca.
Sabe le aprecia en Jesús su afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 19 de diciembre de 1873.
Escritos II, vol. 1, doc. 28, págs. 1
A don Estanislao Figueras – 1873
Señor don Estanislao Figueras
Muy señor mío y de toda nuestra consideración y respeto: Anteayer estando en cama como me sucede muy frecuente de hace algún tiempo, recibí la triste nueva del fallecimiento de su muy apreciable señora y querida mía doña Josefa, contristándome sobremanera, y no pudiendo quitármelo de la cabeza desde aquel día.
No quiero recordar nada a usted de lo que era, por no entristecerle más por su pérdida y creo que solo la resignación cristiana y la esperanza de verle algún día le podrá mitigar algún tanto.
Yo al participarle mi profundo sentimiento, como también el de toda esta comunidad, le aseguro que no la olvidaré ni un día, y entrará en los sufragios de nuestras oraciones, pues aunque otro motivo no tuviéramos, no podríamos olvidar la última de las cartas que nos escribió cuando nos encontrábamos en tribulación, y en la cual nos manifestaba su candor, el celo y el cariño, con que se interesaba por nosotras y padecía por nuestras penas y supimos por otras personas los pasos que dio por nosotras. Estamos seguras que el Señor se los habrá recompensado, sobre todo por la recta intención y candor con que lo hacía.
También rogaremos porque el Señor le dé fortaleza a usted para soportar tan amarga pena.
Procure animarse mucho, y por lo demás sabe usted que puede mandar lo mismo que cuando vivía doña Josefa, Q.E.P.D., a esta comunidad y en particular a esta su segura servidora.
Sor... Abadesa
Convento de Santa Clara.
Escritos II, vol. 1, doc. 29, págs. 1-2
A la condensa de Reus – 1873
Señora condesa de Reus.
Muy señora nuestra: Si la gratitud es un deber para con todos aquellos que nos quieren bien, lo es mucho más cuando se debe [a] una persona que a pesar de elevada posición se ha dignado favorecer a las que, pobres por estado y profesión, no teníamos ningún derecho a sus desvelos.
Sabemos lo mucho [que] V. E. se ha interesado por nosotras, y lo recordaremos ante el Señor todos los días de nuestra vida y su nombre vivirá perpetuamente en esta comunidad, y en la imposibilidad de poderle mostrar con otra cosa nuestro afecto, como V. E. se merece, esperando que a lo menos se dignará V. E. aceptar una pequeña muestra de él, con una cinta que está tocada al sagra-<*2*>do cíngulo de la santísima Virgen que se conserva con mucha veneración en esta catedral.
Dispense V. E. nuestro atrevido presente y con él los respetos de toda esta comunidad y la de quien a nombre de ella b. s. m.
Sor M.
Escritos II, vol. 1, doc. 30, págs. 1
A doña Paula Piles – 1873
Mi pobre hija: Dos palabras no más. No sé por qué se forma en la mente el que yo no quiero soportar sus penas. Soy de Jesús y debo recibir las almas que me envía, pero quiero que sean humildes. Siempre que pueda le daré un ratito. Suba con frecuencia, y aunque muchos días irá de prisa, porque ya sabe que no puedo ir de otro modo, otro día ocurrirá que no tendré nadie y me ocuparé más. Además instrucciones no necesita, porque ya le tengo dicho, que todo lo de usted está reducido a sufrir, sufrir, sufrir y estar serena. Consuelo sí que necesita y por esto la animo, y la animaré.
Tenga franqueza y libertad, pensando que soy un amigo de Jesús y suyo, y que la quiero en él.
De lo demás tenga usted salud, pero no piense demasiado en ello. Esté indiferente en la presencia de Dios, y pronta a víctima suya.
Reciba la cariñosa bendición de este su padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 31, págs. 1-2
A doña Paula Piles – 1873
Todo por, con y para Jesús.
Mi buena Paula: Aunque algo de prisa y sin perjuicio de hacerlo más detenidamente cuando sea conveniente y pueda, le digo que leí la suya y aunque algo en confuso pude hacerme cargo de las razones y del estado de usted.
Celebro mucho y me alegro que no haya recibido fuertes impresiones de parte de familia ni de otra cosa que haya podido estorbarle los nervios.
No obstante de ello creo que aunque es permitida por Dios la situación de usted es motivada principalmente por aquellos que producen cosas extrañas sobre todo en las almas que se han dedicado a los ejercicios de espíritu. Hasta ahora a lo menos no se presenta en todo lo que le sucede a usted cosa alguna que no le pueda producir el desequilibrio de dicho temperamento. Si acaso fuera otra cosa ya se señalará con otros caracteres.
Con todo, como he dicho, es una permisión de Dios y como tal debe recibirla y con constancia pidiéndole humildemente se digne compadecerla y haciendo varios ejercicios suaves pero continuados a fin de que le saque de tanta calamidad, sin dejar de practicar lo que hace ahora.
Por de pronto respecto de la meditación <*2*> no la deje a lo menos los ratos que usted indica que tiene libres, haciéndola por el 2.º método de san Ignacio, esto es, meditando y explayando el corazón en las palabras que lee o piensa, sin fatiga de imaginación, o poniéndose ante el Señor mirándole y sin discurrir, y si ni aun esto podía hacer con sosiego, lea, el tiempo de la oración, un libro de los que se dedican a hablar con Dios, es decir, que son puramente afectivos, leerlos con calma y despacio y acompañar el corazón suavemente. Si lo hace constantemente el Señor la proveerá con el tiempo: no lo dude.
Sobre el confesonario, creo sería muy buena práctica, llevar en un papelito pequeño indicadas las faltas no más que con un nombre o señal, y después que hable el confesor. Deseche el temor sobre si lleva o no disposiciones y ajústese a la opinión y mandato del director, pues puede estar segura de que en lo que comprendo tiene usted más que suficientes disposiciones.
Otro día seguiré, por hoy basta.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 32, págs. 1-2
A doña Paula Piles – 1873
Mi pobrecita y buena Paula: Bajo la presión de las noticias de esta tarde le escribo a usted y ya puede pensar el humor con que lo haré. No obstante quiero llenar aunque sea ligeramente mi compromiso y atender a su necesidad.
Según aparece en la suya es un misterio para usted misma y que no tiene ganas de hacer nada y no está tranquila, etc. etc., y otras cosas que casi no puede comprender pero que revelan su estado de agitación.
Ante todo, pues, hija mía, creo que lo que usted tiene no es más que cruz y que nada tiene en ello, ni falta de voluntad ni otra culpa de parte suya: los nervios son la base de todo y Dios los aprovecha para que le sirvan de tormento. No obstante como está obligada a ayudarle de su parte para indagar la voluntad de Dios, y estar atenta a la hora en que el Señor tenga determinado levantar la mano, es preciso saber con más claridad la situación actual de su espíritu y las causas que pueden influir en retardar esta hora.
Así pues, [1.º] dígame con franqueza si tiene usted <*2*> alguna tribulación exterior o pena habitual ya de parte de su familia o por otra causa y la fuerza que ejerce con usted dicha tribulación.
2.º Dígame también si tiene mucha afición a la oración, los ratos o el tiempo que puede aguantarla, método que sigue, sentimientos que le inspira, y qué esfuerzos hace para tenerla bien.
3.º Si esa inquietud que usted experimenta en el servicio de Dios le ocurre ser por alguna falta particular que la conciencia le indica, o es no más un temor o desficio general sin saber motivo.
¿Don Benito le dio acaso algún remedio particular para la salud del cuerpo, o para atajar el sistema nervioso?
¿La aprensión al C. le proviene aunque no tenga faltas que confesar? ¿Fuera de allí si trata cosas de conciencia le sucede lo mismo?
Conteste, y entre tanto le encargo que se acerque con mucha humildad al Corazón de Jesús, le mire compasivo y olvide si acaso alguna infidelidad suya ha podido contribuir al estado en que se encuentra y con propósito de caminar por el camino de la perfección.
Ofrézcase víctima de sus iras y prométale mucho amor si se cura. Por hoy basta.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 33, págs. 1-4
Al obispo de Tortosa – sin fecha
Mi venerado y queridísimo prelado:
Permítome el dirigir a V. E. I. dos palabras, que procuraré sean breves para no molestarle demasiado, a fin de exponerle el pensamiento que hace tiempo abrigo: Colocado entonces en el Instituto y con el cargo de religiosas, que hoy tengo, tuve ocasión de presenciar los primeros días de la revolución de 1868. Los pecados que en aquellos días se cometían en mi estimada patria, y que angustiaban mi corazón como el de todas las almas buenas. Algunas se ofrecieron víctimas ante Dios, y el Señor las aceptó. Jesús sabe cuántos males detuvieron. Yo también me ofrecí, y el Señor sin duda no me quería aún.
En aquellos días de amarga tribulación, como si no fuera bastante la mirra que devoraba, al visitar a S. S. Ilma. (creo era la mañana del 2 de octubre), levantando las manos y pareciendo entrever un castigo, apostrofó a esta ciudad; esta amenaza hirió mi corazón.
Puesto en la presencia de Dios, parecíame que la Providencia había permitido que por vez primera profiriera aquella en mi presencia, como señalándome para buscar un medio de placación que alejara tal castigo; que aunque lejano era de mucha trascendencia para el bien de las almas en mi patria.
Y en medio de mi ansiedad, un pensamiento cruzó por mi mente, y el Corazón de Jesús del cual era devoto parecía me exigía un monumento un [?] un lugar de víctimas agradables y puras, dedicadas a honrar especialmente al sagrado Corazón de Jesús, con objeto de desagraviarlo de los pecados del mundo y de atraer sus bendiciones sobre esta ciudad. Que este monumento fuese levantado y fundado por la guía de S. Ilma. y con la cooperación posible de los hijos de esta ciudad, y que fuera posible albergar sus cenizas para que ellos fuesen como súplica perpetua a fin de arrancar de las manos del Señor aquel terrible decreto quod est contrarium nobis.
Concebida esta idea, mi corazón parece respirar.
Por aquel tiempo una alma religiosa, bastante buena <*2*> a mi parecer, y muy preciosa, de fuera de esta ciudad me expuso el pensamiento que hacía años la agitaba sobre la voluntad de Dios sobre un establecimiento de almas consagradas al Corazón de Jesús y de María por la conversión de los pecadores, y que se había inclinado a decírmelo a mí. Callé y procuré conservarlo en mi interior.
Omito otras consideraciones por no molestar a V. S. que me afianzaron y que son para dichas de palabra.
Temo que tal vez he sido demasiado apático y tímido también, y hoy no puedo retardarlo, y expondré sencilla y brevemente a V. S. lo que me ha ocurrido durante este tiempo sobre el lugar, modo, etc., y los medios con que puede contarse, y después haga y resuelva del modo y forma que el Señor le inspire, como cosa suya que desde hoy es.
Lugar
Desde el primer momento mi imaginación se fijó en un modo preferente, y sin poderlo apartar en un lugar de la antigua población y cuya sola vista produce en mí ciertas emociones que no son para escritas. El edificio llamado Palacio de San Rufo, teniendo por planta la iglesia de San Felipe con los adyacentes necesarios como casa [de] don Córdoba, etc. El palacio de San Rufo, aunque está muy deteriorado, le tengo ofrecido ya y casi prometida la reparación necesaria para este objeto, y hay la fundada confianza de alguna cosa más. Si la casa de Córdoba no pudiera adquirirse por de pronto ya por falta de recursos, ya por repugnancia que pueda sobrevenir de los dueños, comprando la casa que hoy ocupan el colegio de San José (hoy de fácil venta) y el edificio de San Rufo serían suficientes para instalarse. Los demás más adelante. Sobre las dificultades de la pequeñez de la iglesia diré después.<*3*>
Objeto y regla
El carácter especial [es] honrar al sagrado Corazón de Jesús, y ser víctimas en favor de los pecadores y en particular por la conversión de esta diócesis, y además y como secundario, un poco de enseñanza, adoptando una o dos plazas para este objeto ayudadas por alguna otra religiosa. Esto no solo con el objeto de que pueda reportar utilidad al prójimo, sino también porque, en mi concepto, conviene en algunas temporadas que ciertas cabezas puedan tener una ocupación exterior. También me ha ocurrido varias veces un local [?].
En cuanto a regla, completamente indiferente. El pensamiento era una regla antigua cualquiera, sea de la rama franciscana, carmelita, o agustina, como más sencilla mejor, con constituciones del prelado, análoga a su objeto o carácter de este Instituto.
Así como el culto a la Purísima fue la regla franciscana con unos pocos artículos, así pudiera ser esta.
Medios
1.º La fecunda bendición de V. S. Ilma.
2.º Hay una [joven] que tiene verdadera vocación religiosa, y no lo ha sido no sé por qué. Hija de una madre viuda, tiene legado de su padre en testamento 6000 duros que debe entregarle su hermano heredero al fallecimiento de su anciana madre. Está desde hoy a disposición de este objeto contando una plaza para el presente o venidero. Una [viuda] de verdadera vocación y espíritu. Puede disponer desde luego y en metálico dentro de breve plazo.
Puede dispensarse para este objeto:
Una jovencita de 20 años de vocación religiosa, hija única de una viuda, heredera en testamento por su padre de un patrimonio en fincas rústicas que se calcula en ocho o diez duros. Ofrecido todo para este objeto, contando con una plaza.
Algunas otras vocaciones de familias ricas.
Alguna esperanza (no sé si del todo fundada) de convertir al-<*4*>guna cantidad afianzada en los anteriores bienes adventicios.
Respecto de la iglesia, como mi deseo sería que cooperase una parte de la población a este monumento reparador, tengo el proyecto de formar una suscripción, levantar un monumento al sagrado Corazón de Jesús cuando tengamos paz, a juicio del prelado de la diócesis, y que debe realizarse cuando tengamos una verdadera paz. Tengo la ilusión de que dará buen resultado, y podría ser la base de un devoto templete al sagrado Corazón de Jesús.
Escritos II, vol. 1, doc. 34, págs. 1-3
Al obispo de Tortosa – sin fecha
Rvdmo. Señor
Mi queridísimo prelado: En la que le escribí exponiéndole el proyecto, dejé de decirle, como ya habían indicado los de Tarragona, para que obrara con más libertad y fuera más cosa de S. I. dejé de decirle que había una religiosa agustina, la que se creyó llamada por Dios para [?] formado, deseando alcanzar bienes para los pecadores por medio de los Corazones de Jesús y de María. Es a mi parecer de bastante virtud. Después he tenido en haberlo dicho a S. Ilma. por si me oponía a los designios de Dios y por esto se lo expongo para que de esta manera y sabiéndolo todo de un golpe de sable y como sea más favorable a la gloria de Dios.
Respecto a ser uno de los proyectos encuentro las ventajas o desventajas siguientes:
[1.º] Si se hace tomando una regla sencilla de las primitivas podría formarse como se quiera y con los artículos acomodados a las circunstancias y prácticas del tiempo. En las otras tendrán que recibirse como están ya formadas, añadiendo solo lo que parezca conforme al fin de la nueva situación.
Si es nueva podrá formarse con el carácter que se le quiera o sepa imprimir. Si es formada ya, no podrá dársele otra forma nueva.
Si se forma con una regla nueva hay más libertad de acomodarla a los fines de su institución; el otro no podrá admitir más que algunos artículos conformes a ella.
Los conventos viejos, por lo general, de tanto fervor como los nuevos.
Habría también lugar para más vocaciones.
Era lo que halagaba a los instrumentos que cooperan a ello.
En cambio adoptando lo otro, si hay buen espíritu, quita el trabajo de fomento.
Se hace una obra de caridad.
2.º Es más fácil la realización del proyecto, porque no dejarán de tener sus fondos.
Obre, pues, como juzgue mejor, y que el Ángel de la ciudad le ilumine.
<*2*>
En cuanto a la cuestión de enseñanza mi inclinación era de que fuese una cosa muy secundaria aceptando, v. g., entre las religiosas una plaza de maestra (y si los servicios fuesen diferentes dos, con más una de las otras para ayudar por años o trienios, etc., y lo más de la comunidad a vida completamente abstractiva, y que la enseñanza fuese superior, más elemental, y con reducido número de alumnas. Pues para la otra enseñanza hay ya las monjas de la Consolación y existen otros institutos que con el tiempo pueden venir a establecerse aquí, y que están formados ya bajo diferente base.
¿Habría inconveniente en caso de adoptarse una sencilla regla de establecerse ya en comunidad, y las condiciones o mandatos irse formando o elaborando con algún tiempo, y según vaya pareciendo?
Desearía que V. S. Ilma. calculara cuanto se necesite desde el primer día para arreglos de la casa y manutención de... dos de las que entran.
Casi más una para maestra que ir esta que es la que esperaba [?] superiora por tener el canto, etc.
Y una cuando menos de obediencia; se vería el dote.
Si esto es cuestión de seis mil duros o poco más, creo puede pasar adelante, y de la... pido por las tristezas del Corazón de Jesús que no lo retirase. Ojalá pudiera ofrecerse este tributo al sagrado Corazón de Jesús el [?] Ojalá pudiera ser un pequeño consuelo después de tantas amarguras pasadas y de la [?] <*3*> puesto que ha subordinado el orden físico al moral, y este al espiritual (sin el cual yo no comprendo la existencia del orden moral).
Y no dude que Dios lo hace, tal vez usted sepa aplicar algunos de los acontecimientos o sucesos que se ven; pero yo de mí sé decirle que he visto y veo a cada paso cosas, aun en el seno de las familias, que no comprendería sin la fe en la Providencia particular que todo lo dirige.
No le hablo ya como católico, cuando Dios en el antiguo testamento...
Mucho me extendería, pero no sé si le soy molesto; usted dirá.
No le hablo ya como católico, porque en este caso ya sabe usted por la historia sagrada, que en el pueblo de Dios, las veces que Dios, aun sin milagro, se valía de las criaturas para su castigo, para su corrección, o para santificar más las almas, como le sucedió a Tobías con el fumo del nido de golondrinas. Por esto nosotros que sabemos estos efectos infalibles, este orden de cosas naturales y de Providencia (crea y confíe) ponemos los medios naturales para precavernos, y al mismo tiempo acudimos a Dios para que su Providencia obre en nosotros según [su] misericordia, y después de ello, si nos sobreviene algo, nos entregamos confiadamente a su voluntad, respetando los motivos de sus permisiones y aceptándolos por el fin que ha podido tener en ellos.
No me extiendo en más pormenores; si le molesto, usted dirá.
Si el barco que según voz trajo el “Herodes” a Barcelona, hubiese sido descubierto, y sofocado el foco de infección por alguno [?] él fácilmente también al entrar el portal hizo la vista gorda; si hubiera estado otro vigilante más escrupuloso, o se hubiera descubierto al llegar a esta...[?]
Escritos II, vol. 1, doc. 35, págs. 1-6
22 de febrero de 1874
Hoy, 22 de febrero 1874.
Mi querida hermana en Jesús, y hoy hija predilecta en su dulcísimo corazón: Hoy después de la agitación en que vivía estos días por la incertidumbre de lograr mis deseos en ti, oprimido por el temor y la duda, empiezo a respirar ante la idea de que pronto podré decir a mi Madre Inmaculada de que ya eres toda suya. Pronto habitarás y para siempre en los atrios de tu Dios. Las elevadas paredes bendecidas por la mano de la Iglesia, te resguardarán de las agitaciones del mundo, y como paloma en el nido del Corazón de Jesús, respirarás al dulce calor de su amante regazo. Te felicito por ello hija mía, y me felicito a mí: y al querer darte mi última bendición en el siglo, quisiera fuera acompañada de todas las gracias del cielo. Yo quisiera decirte, en dos palabras, todo lo que mi corazón siente y derramarlo en el papel, para que se grabaran bien en tu alma y no olvidaras jamás los consejos que quisiera darte. Pero me es imposible: las emociones que siente mi alma en ese instante no son para descritas, permíteme, sin embargo, que te dedique algunos consejos, que deseo mires como si fueran las últimas cláusulas de mi testamento, y te sirven para bendecir la mano de Dios sobre ti todos los días de tu vida.
No es preciso recuerdes tu pasado en todas sus circunstancias. Recuerda solo el cuidado que el Señor ha tenido de ti desde los albores de tu razón. Apenas habías recibido la primera comunión, su misericordiosísima bondad te rodeó de buenas amigas (cuyos nombres recordarás muy bien) y te condujeron a la catequística, y Dios te condujo a mí. ¿Cómo había de pensar yo entonces que estuvieras reservada para flor de Jesús, y a quien debía yo cultivar? El Ángel de mi guarda me inspiró interés hacia tu alma y sin sospecharlo tú vigilaba para que no te separaras de tus amigas, y entretenida con el interés que os manifestaba, pasaste <*2*> dulcemente los primeros años de tu juventud. Cuando el Señor se sirvió fijarme en esta definitivamente, te acogiste a mi cuidado, y es inútil te exponga lo que ha pasado en ellos.
Jesús te llamó muy claramente, y sin duda debía comprender que eras muy débil, cuando en todo este tiempo no ha querido ponerte a pruebas que otras han pasado, ni en ocasiones donde tal vez habrías naufragado. De todo te ha libertado Jesús. Rodeada de buenos ejemplos, de libertad para obrar el bien, de consejos, de sacramentos, nada te ha faltado. Y ¿cómo has correspondido a este cuidado amoroso que Jesús ha tenido de ti? No, no quiero indagar lo que debías ser ya: ya se cuidará Jesús de quejarse amorosamente de ti en tus comunicaciones con él: yo por mi parte ya sabes que no he estado descontento del todo de ti, sólo sí permíteme que te recuerde y me desahogue para no repetírtelo más, porque deseo olvidarlo, que más de una vez me has amargado con tus aprensiones y pusilanimidades. Más de una vez estuve a punto de llorar sino fuera que me hacías creer que no estaba en tu mano el remediarlo. Cuando la cuestión del maestro, me humillabas porque yo no sabía qué responder cuando echaba sobre ti la falta de tus pocos adelantos. Sin duda el Señor permitía estas espinas para que no te tuviera excesiva confianza. Prescindo de los ratos poco agradables que me han ocasionado el tener que pensar en tu colocación, después que tus pocas trazas te imposibilitaron de adquirir los medios.
Yo levanté mis ojos al Corazón de Jesús, y hoy hace dos años menos trece días que él me envió una alma que me ensanchó el corazón, y desde entonces creí que podría consagrarte a Dios en el lugar de tus deseos. Una fuerte turbación vino a arrebatarme aquellas esperanzas, pero no dudé que Dios, que lo había comenzado, terminaría la obra, y con él sólo cuento para terminarla, porque <*3*> humanamente era imposible, y por lo tanto el día que llegues a realizar del todo tu vocación, podrás decir con verdad que eres hija de un milagro de la gracia, atendidas todas las circunstancias que han mediado, y median todavía.
Quid retribuam Domino? ¿Qué le darás a Jesús y a María en cambio de lo que han hecho por ti y de lo que confío que harán no habiendo puesto tú casi nada de tu parte?
No quiero extenderme en mandatos y consejos, ya que la providencia de Dios parece permitirá que continúe mis cuidados sobre ti hasta que sea su voluntad.
Sólo tres cosas te encargo, y que no quiero olvides jamás: 1ª. Debes proponerte ser santa. Si solo tuvieses que ser buena, no permitiría tu entrada en la religión. Al lado de tu familia, padeciendo más o menos, también podrías serlo, y hasta podrías servir para la gloria de Jesús en muchas almas. Ya que Dios te dispensa de los deberes que debías cumplir fuera, que no olvides el ser toda enteramente suya, imitadora perfecta de los sentimientos de su corazón.
2.ª Quiero seas víctima en favor de tus semejantes. Al darte el Señor la fe y la piedad, muchos caminos podías seguir para servirle. Mira esas pobres almas que se dedican al ejercicio de la caridad en apartadas regiones, en fétidos hospitales, en los campos de batallas, etc. Se sacrifican por amor de Jesús en bien de sus hermanos; ya que el Señor no te ha llamado por este camino no te dispensa el que te asocies a sus sufrimientos en favor de los pecadores. Jesús murió y sufrió tormentos en su corazón para salvarte a ti, y a todos, y para completar su obra necesita víctimas que se asocien a él para derramar su gracia a los demás por medio de aquellos sufrimientos. No olvides, pues, repetir a Jesús aquellos ofrecimientos que escribiste estos días, quiero que lleves traspasado tu corazón con la espada de continuo sentimiento <*4*> por la pérdida de tantas almas. ¡Pobrecitas almas! ¡Perderse por toda la eternidad! ¡Y quién sabe si algún sacrificio tuyo, como esposa suya, tiene reservada la conversión de alguna de esas almas! Jesús quiere y desea y pide que arrebates del Padre eterno juntamente con él esta gracia de conversión, obligándole con continuos gemidos, y súplicas y santos enfados y penitencias. ¡Qué sería de ti si tal no hubiesen mediado las oraciones de otras almas! ¡Ah! Estoy muy creído que los ofrecimientos amargos de una alma (amiga tuya) te han allanado en parte los obstáculos de estos últimos días. ¿Y qué sería de ti si Jesús no te hubiese dado la fe? ¿No querrás darle en cambio tus continuos suspiros en favor de las almas tanto que él lo desea? No lo olvides, pues, y sea tu vida y hasta tu muerte un holocausto de continuo sacrificio, pero alegre y dulce y generoso como lo quiere Jesús, y del modo que él te enseñará.
Este ofrecimiento de ti, unido a la práctica de las virtudes, a la obediencia, abnegación, silencio y demás convertirán tu vida en una cadena de actos agradables a Jesús, con los cuales le pagarás los cuidados y el amor que te ha tenido: con ellos lograrás la felicidad y alegría de tu corazón, y con ellos pagarás también si algo merecen mis cuidados sobre ti. Si olvidaras estos encargos, si la costumbre y rutina te hicieran indiferente, y un día desacreditaras nuestra memoria ¡ay! sería muy amarga la tristeza de mi corazón: y si mi voz no pudiera ser escuchada ya, desde el fondo de la tumba me levantaría para recordarte tus deberes para <*5*> con Dios. No: confío que no será así; más aún, espero que podré decir de ti como el apóstol a sus fieles, gaudium meum et corona mea, que serás mi corona y mi gloria. Este es el segundo encargo.
3.ª No quiero pedirte nada para mí. Olvídame del todo: deseo que seas única y exclusivamente de Jesús, y si él disponía que otra mano te debía dirigir, estate pronta a ofrecerlo a Dios que él no te faltará. Pero, en cambio, sí que te pido no olvides rogar constantemente por los individuos de mi familia, algunos de los cuales tal vez me sirven de espina. Cedo cuanto puedas hacer por mí para que lo hagas en favor de ellos, y te lo encargo de un modo particular.
Inútil es decirte que extiendas estas tus súplicas en favor de tus amigas, y demás que tan cercanos deben estar de tu corazón; sobre todo no olvides la memoria de... y de... y de cuantos eres deudora de gratitud.
He aquí mi último encargo.
Por lo demás, hija mía, que el Señor derrame sobre ti sus consolaciones, que seas una verdadera amiga de su corazón; que pueda él descansar en ti con agrado; que seas como el ángel tutelar de tu familia y de todos cuantos Dios haya encomendado a tu cariño; que puedas ver terminado tu desposorio con él; ¡que puedas vivir hasta tu muerte sin que mala bestia alguna venga a perturbar vuestro santo retiro de la Purísima! ¡Convento de la Purísima! ¡Oh, hija mía, y qué poco sabes los dulces recuerdos que este nombre me inspira! ¡Este nombre absorbía mi mente y mi corazón los primeros años de mi sacerdocio! En él tenía puestas todas mis ilusiones hasta que el Señor me marcó otro campo. Aunque Dios me destinara a la otra parte de la tierra, jamás se me borrarían las dulces emociones que un día sentí por él. Estas emociones no han sido ya tan vivas, porque Dios ha querido mortificarme un poco (ya sabrás luego porqué) pero no han desaparecido, ni desaparecerán jamás. Ya ves, pues, que te deposito en un lugar, donde ha habitado la mitad <*6*> de mi corazón, y de donde no se separará jamás.
Muchas cosas más te diría, hija mía, pero no puedo, y aún he tenido que buscar un rato libre para dar ensanche a las expansiones de mi espíritu. Seas santa, pues, seas víctima para los pecadores, no deseando ni un día de descanso en esta vida. Seas intercesora para con los tuyos. He aquí las únicas condiciones que exijo de ti, y que me recompensarán no lo que he hecho, que es muy poco, sino lo que he deseado hacer, que es mucho.
Adiós, hija mía: no sé lo que el Señor tiene destinado de mí, ni lo que me aguarda todavía. Temo la muerte y, sin embargo, siempre parece que aplazo el servirle enteramente. Que me castigue y se cumpla su voluntad santísima en mí en cuanto quiera enviarme; sólo sí le pido y pídele una cosa, que ya yo no veré ni deseo ver más tu cara sobre la tierra, que un día nos encontremos y nos veamos a los pies de Jesús y abismados en su amor.
Recibe la bendición de este tu padre en Jesús.
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 23 a las diez de la noche.
Escritos II, vol. 1, doc. 36, págs. 1-4
29 de abril de 1875
Mi muy apreciable y distinguida hija en el sagrado Corazón de Jesús: Cercano está ya tu suspirado momento. Mañana te serán abiertos los umbrales del claustro, y el jardín de Francisco te admitirá como flor arrancada del mundo, y que el cielo te envía para ser trasplantada en él.
Omito el felicitarle, hija mía. Día vendrá, si el Señor en su bondad me lo permite, en que podré hacerlo cumplidamente. Por hoy solo, y cumpliendo mi deber, quiero recordarte el cariño de Dios para contigo, y las promesas que quiero le ofrezcas antes de darte mi última bendición, y quiero que los consejos que voy a darte los mires como cláusulas de mi testamento para contigo.
El Señor te ha bendecido de un modo especial. Piensa que aún no habías nacido, y ya estabas en la mente de Dios, que te tenía en su corazón y te escogía para este estado. Viniste al mundo y alrededor de tu cuna nadie pensaba en ti, y el Señor encargaba al Ángel de tu guarda que vigilara sobre tu existencia porque te quería para él.
Llegaste a tu adolescencia. ¡Ay! hija mía: cuando pienso en las misericordias del Señor para contigo me enternezco. Nunca te lo había manifestado, pero creo es llegado el momento de no esconderte las bondades del Señor para contigo. Llegaste, digo, a tu adolescencia y el Señor... te condujo por fin a mí. La primera vez que viniste, la recuerdo muy bien, yo no sé lo que sentí. A pesar de tus pocas palabras y reservada cobardía, parecía <*2*> que el Señor me señalaba con el dedo tu alma como un depósito que él quería confiarme.
Pasó algún tiempo; apenas te conocía personalmente, cuando indicaste tu inclinación a la vida religiosa; lo recibí con frialdad; pero la Virgen que cuidaba de ti, no quiso que lo mirara con indiferencia. El domingo próximo a aquel que manifestase tu deseo, estaba yo en un rincón de la Purísima. Entraste tú y te pusiste ante el altar del Amor hermoso. A pesar de lo muy cercanos que estábamos, no te apercibiste de mí, y... en un momento, un rayo de luz te cubrió y la Virgen santísima me dio a comprender la verdad de tu vocación, y desde aquel día miré como una planta especial que el Espíritu divino quería confiar a mi cuidado. Nueve años han transcurrido, y pocos días ha habido en que no te haya enviado mi bendición después de la santa misa, aun en medio de mis viajes.
Nueve años hace, y a pesar del interés que he tenido por ti, apenas te he inclinado a la vida del claustro, para asegurarme más y más de tu vocación. Te he dejado a ti sola, y solo he estado de centinela para examinar tu corazón y tus peligros. Gracias al Corazón de Jesús te he visto constante y por esta parte estoy tranquilo en la presencia de Dios, y creo puedes estarlo tú sabiendo que es el Señor quien te llama, que no es poca tranquilidad para tu corazón. ¡Ay de ti, hija mía, si no correspondieras!
Durante estos años, tal vez no has comprendido lo que me has hecho padecer. Por lo general no estoy descontento de tu conducta; pero tu frescura y tus travesuras me herían muy vivamente. ¡Cuántas veces casi he estado a punto de llorar por tus ligerezas de carácter! Yo apenas te <*3*> lo daba a comprender ya por no ponerte demasiado temerosa, ya porque en fin después me tranquilizaba creyéndolo efecto de tu inconsideración. En este momento mismo me ocurren algunas de tus cosas, que me han hecho sufrir, y confío que ante la luz de la meditación tu esposo Jesús te las hará llorar un día muy amargamente. Fuera de esto y de tu carácter pronto, que también me ha mortificado, por lo demás no estoy descontento de ti.
Otra cosa me remuerde de parte mía: el haberte dejado sin corregir, y sin trabajar tu virtud. Lo he querido aguardar todo para la vida solitaria del claustro. Por ello, pues, desde hoy quiero que propongas ser otra.
Tres cosas te pido para que pueda ser de consuelo para mí tu entrada:
1.ª Que propongas ser santa, pero santa del todo. Si yo sabía que no habías de desear que el ser buena, te lo aseguro no te admitiría. Has de prometerlo hoy a los pies de Jesús. Porque, mira, hija mía, pasarán unos años; yo habré desaparecido ya de la tierra, y ya no te podré echar en cara si eres tibia o infiel a Dios; pero creo que del sueño de la tumba me levantaría para vengar tu infidelidad. El eco de esta voz que hoy te dirijo resonaría en tus oídos, y te perseguiría hasta la hora de tu muerte. Encargo al Ángel de tu guarda que no te dé un momento de sosiego. Quiero, pues, que desees ser santa, aunque para ello haya de parecer singular y pisar el amor propio. Si no te encuentras con este ánimo, dímelo por Jesús. Prefiero me lo digas ahora que después.
2.ª Quiero que desees cada día más la estrechez de la vida religiosa, y estés siempre dispuesta a que se ponga y establezca lo que quieran tus superiores. ¡Quién sabe si el Señor, entre otras, te destina a ti para ejemplo y edificación de los que vengan después de ti! Desea, pues, santificar todo lo que puedas con tu buen ejemplo. Y para ello quiero que las prescripciones de la santa regla, el silencio y demás, lo mires con mucho <*4*> interés. Sobre esto ya te diré algunas cosas de palabra.
Finalmente iba a pedirte que encomiendes a Dios a mi familia y a mis empresas. Pero esto te lo perdono, como también el que te olvides de mí cuando el Señor disponga de mi existencia. Con tal ames a Jesús y seas perfecta en todo, ya daré por bien empleados los cuidados que por ti he tenido, aunque tal vez sin tu pensarlo.
¡Que pueda yo desde el cielo, hija mía, mostrarte a Jesús como una flor agradable regada por mis manos! ¡Que puedas un día ser mi corona y mi gloria! ¡Que no tenga que arrepentirme de haberte apreciado y de haberte conocido! ¡Que nos podamos encontrar un día los dos en el regazo del dulcísimo Jesús!
Estoy atareadísimo, y no me es posible exponer todo lo que siento, y todo lo que quisiera decirte. Ya lo haré de palabra.
Semejante a Jacob al bendecir a José, que caiga sobre ti, hija mía, el rocío de la gracia; que el Señor te guarde y te conserve; que el Ángel te acompañe en los pasos de tu vida; que el Corazón de Jesús sea tu consuelo en la hora de la muerte y tu gloria en la eternidad.
Estos [son] los votos que por ti hace el que en Jesús te quiere y te bendice
Manuel Domingo y Sol
29 abril 1875.
Escritos II, vol. 1, doc. 37, págs. 1-3
Al vicario general o al director del Colegio de vocaciones
de la diócesis de Tortosa – 29 de mayo de 1875
Plica
A mi fallecimiento que se entregue inmediatamente al vicario general de la diócesis de Tortosa, o al director del Colegio de vocaciones eclesiásticas de San José de la misma.
Manuel Domingo y Sol
<*2*>
Yo Manuel Domingo y Sol, pbro., vecino de esta ciudad de Tortosa, atendiendo a que en el día de hoy he otorgado en la notaría de don José Costa y Albesa una disposición testamentaria, ordenando la inversión y destino que después de mi muerte deba darse a una casa sita en esta ciudad, calle de San Felipe Neri, número once, que por título de compra-venta he adquirido en esta misma fecha de las hermanas doña María de las Mercedes y doña Trinidad Zarralde; y como en la expresada disposición testamentaria consigno que los albaceas allí nombrados se atengan a lo que ordenare en la plica cerrada que escrita y firmada de mi puño y letra, llevando fecha de hoy, encontraren en mi casa-habitación y de la cual entrego un duplicado en la misma notaria del señor Costa, para que en todo caso pueda hacerse la comprobación de la autenticidad, si fuera menester, llevando a efecto lo por mí ordenado dispongo lo siguiente:
“Mis albaceas de acuerdo con el prelado de la diócesis dispondrán que dicha casa <*3*> continúe sirviendo para el objeto que hoy tiene, que es el de casa-habitación para estudiantes pobres dedicados a la carrera eclesiástica; y si esto no pudiera ser, o porque dichos estudiantes, reunidos hoy allí con el nombre de Colegio de San José, estuviesen trasladados a otro local, o porque las circunstancias de entonces u otros motivos imprevistos lo impidiesen, que procedan a la venta de dicha casa, invirtiendo la cantidad en limosnas para pobres de la diócesis, o en otros objetos u obras piadosas, todo a indicación del mismo prelado diocesano.
Y repitiendo que lo que aquí ordeno se considere como parte integrante de mi disposición testamentaria de esta misma fecha, lo firmo en
Tortosa, a 29 de mayo de 1875.
Manuel Domingo y Sol, pbro.
Escritos II, vol. 1, doc. 38, págs. 1
A la Madre Juana Lluch – 28 de julio de 1875
Reverenda madre sor Juana Lluch<*2*>
Mi reverenda madre Juana: Recuerdo que ayer me dijo estaba arreglando usted las cuentas, y ahora me acuerdo que estoy aún en descubierto con usted, y por esto antes de que tenga terminadas las cuentas le envío diez duros, pues no recuerdo cuánto es lo que le adeudo.
Suyo siempre afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Monte-Albernia, 28 de julio de 1875.
Escritos II, vol. 1, doc. 39, págs. 1
A doña Ramona – 2 de noviembre de 1875
Mi Ramona: ¿Qué haces tan callada? Extraño mucho tu silencio. Hasta temo no estés buena.
Recibí una carta tuya, que me trajo un hombre pero que no supieron decirme quién era, y por lo tanto no pude entregarle las estampitas. Después supe que tus primas eran las que me habían enviado la carta.
Te las mandaría dentro de esta, pero temo no se las queden por alguna administración. Procuraré por Josefa saber si te las puedo enviar por el ordinario.
Pero de todos modos escribe y no me hagas estar temeroso...
No me atrevo a decirte nada más. En la otra seré más largo si tú... lo mereces.
Te bendice muy cordialmente y no te olvida en sus oraciones tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 2 noviembre 1875.
Escritos II, vol. 1, doc. 40, págs. 1-2
A doña Paula Piles – 1875
Mi Paula: Celebro que la no contestación a mi pregunta en el patio, fuese por no llorar, pero yo lo tomé como un acto de orgullo por la reprensión que le di allá arriba. Me alegro digo que haya sido por esto.
Allá arriba la despedí con algún enfado, porque estando como estábamos todos allí, iba con cuentos de la Rapita, etc. Ha de procurar no ser cansonereta, y procure siempre en sus conversaciones evitar esa cosita que le es natural, que no es ningún pecado, pero que es defectuoso, y quiero lo evite: ha de ser breve y aprovechado el tiempo que gaste aún en estas cosas de conversaciones buenas, pues de lo contrario es nuestro natural lo que se busca en ello. Quiero se corrija en todo para que sea una mujer perfecta y varonil, como santa Teresa, pues el Señor le ha dado condiciones buenas. Creo que en su carrera de espíritu, como ha encontrado suaves caracteres, le han producido algún tanto de melindrosidad.
Por lo demás, crea que la amo en Jesús: No quiero que padezca en el Con. y por esto hasta que esta perturbación nervioso-espiritual le haya pasado, quiero que no diga más que puramente las faltas, y en general la situación en que se encuentre. Serenidad, pues, gravedad y brevedad. Lo demás ya irá viniendo a su tiempo. Además de que muchas cosas ya las sabe y el modo cómo <*2*> se ha de gobernar mientras esté así, y ya sabe que su situación no ha cambiado y no sabemos cuándo el Señor querrá calmarla.
Siga esta conducta, pues, y esté tranquila y comulgue, que gracias a Jesús no tiene por ahora motivo para dejarla, aunque tenga conturbaciones y faltas.
Siempre que tenga que hacer trabajos y oficiosidades santas y en bien del prójimo, no las haga sin decirlo antes a su director, pues de lo contrario se expone a que algunas veces Dios no las bendiga, y otras a perder el mérito y acarrearse disgustos.
Ofrézcase toda al sagrado Corazón de Jesús. En él la deja su afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 41, págs. 1-3
A don Ignacio – 20 de marzo de 1877
Mi estimado amigo Ignacio: Recibí la tuya que entregué a secretaría y los documentos, que todavía no he recogido.
Aunque no quiero hagas mucho uso, la familia del padre José (R.Q.P.) estuvo aquí y fueron primero al prior de Mora quien, por estar muy ocupado, los envió a mí y subieron a Santa Clara contándome cansonerías y necedades, diciendo querían ver al prelado, y aunque primeramente les dije que hicieran lo que les pareciera bien, después les disuadí, haciéndoles ver que Mosén Ignacio habría obrado bien puesto que ningún interés podría tener, etc. etc.
A pesar de ello me adelanté a ir al prelado, para prevenirle: le expuse la cuestión como pude comprender, y claro está el prelado vio que no había sino lo que hay en todas las familias que se creen heredar oros y moros, y me dijo que si podría disua-<*2*>dirles que lo hiciera, que ¿qué interés podía tener Mosén Ignacio en conservar ningún papel? Creo que no llegaron a ir, pues el obispo no me ha hablado de ello. Quedas pues, defendido y excusado, y puedes estar tranquilo, ni es preciso que hagas ya indicación alguna al prelado.
Me dices en la tuya que diga al prelado que las monjas tienen necesidad de recibir de obediencia. ¿Acaso les ha privado tener más número que las que tienen? ¿O es porque, si se presenta alguna después de entrada Rosa, y no la pueden admitir hasta el otro noviciado?
Si es lo primero no es fácil que permita aumentarlo ni prudente decírselo.
Si es lo segundo tampoco me atreveré a decírselo, sobre todo yo que habiéndolo propuesto una, que aunque no era mía, sé que es muy fuerte y muy guapa, y temo que de todos modos no sé si permitirá romper el noviciado.
Aquí hay una joven de 26 [años] confesada de un amigo mío que, aunque no tiene una grande esta-<*3*>tura, es labradora y está acostumbrada a toda clase de comidas y de trabajo.
Si acaso se resolvieran las monjas, yo detendría tres o cuatro días a Rosa, y lo diría a ese amigo y si ella se resolviera vendría a vistas y os arreglaríais.
Si es otra cosa lo que quieres decir en la tuya explícalo.
Contéstame a vuelta de correo, pues como ves urge.
Cuando las monjas envíen los cupones que anoten o anota tú las series de los que sean y me enviarás o una copia de la relación y número de ellos, y la otra os la quedaréis vosotros por si se extraviaba alguno.
Afectos a esas buenas almas.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 20
Escritos II, vol. 1, doc. 42, págs. 1-2
A doña Ramona – 11 de junio 1877
Mi apreciable Ramona: ¿Te debo alguna carta? No lo recuerdo. Hace días quería escribirte y de día en día se me aumentan mis tareas. Creo habré de jubilarme.
El 21 de pasado marché a Barcelona y Mataró. Estuve cinco días con aquellas buenas madres a las que prediqué varias pláticas, y pude tratarlas a todas a satisfacción. Son muy buenas... Lo demás te lo diré de palabra cuando nos veamos. ¿Cuándo será esto? ¿A dónde piensas ir a tomar baños este año? Si vas a Alcanar... iremos un día a Vinaroz y tendré el gusto de acompañarte.
¿Qué haces? ¿Piensas que a pesar de no escribirte no me haces padecer lo mismo que antes? No sé qué pienso. Dime alguna cosa ya que parece que no me lo quieres decir todo. Jesús te bendiga mucho como se lo pido todos los días.
Supongo sabrás que Mosén Ventura es en Roma <*2*> con don Pablo Sitjar, Rosell, etc. Tengo carta suya del 2 de junio desde Roma. ¿Quieres nada de allá? Avisa con tiempo que urge.
Las fiestas del papa han sido solemnes. La romería a la Providencia nos ha sido prohibida por los liberales.
Vi a las Esteve un momento no más en la biblioteca. No he podido verlas más.
Las Claras buenas. No sé si ignoras que María Teresa de Corbera ya no está en el noviciado, Jesús que la bendiga mucho.
Mis afectos a la Girona.
Debo una carta a mi amigo Cardona y no sé cuándo la cumpliré. Salúdale.
Cuídate mucho. No hagas cosas que ya sabes no me gustan.
Tengo un librito de láminas del sagrado Corazón. No sé si lo mereces... Tú dirás.
Qué hace tu madre.
Escribe. Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 11
Escritos II, vol. 1, doc. 43, págs. 1-2
A la Madre Escolástica – 3 de julio de 1877
Mi reverenda madre Escolástica: Supongo recibiría la mía de ayer.
Ayer no quise indicarle el principio de un disgustillo que bañeta ha logrado convertirlo en mayor, entre Gombáu y Benet. Gombáu me escribió una carta poco agradable manifestando que él iba a hacer parar la obra dentro de dos semanas, porque de proseguirla se echarían encima de él, y él sería el responsable de los compromisos que hubiera, etc., y que no fuera ya Benet allá, etc. Benet se sintió por el modo como hacía las cuentas, para hacer ver que ya no podía continuarse, y yo le sosegué, haciéndole ver que todo obedecía a la cobardía, pusilanimidad y maniáticos agobios de Gombáu Escribí una carta a éste algún tanto fuerte y le decía últimamente que si quería que yo me cuidara de todo que me enviase cuentas y el dinero que tuviese. Esto sucedía el 29 pasado. Ayer lunes fue Benet a Vinaroz y a pesar de que le previne, como encontró que Gombáu había hecho despedir la mitad de los operarios, hubo un choque fuerte, pues Benet había aparecido siempre ante los operarios y demás de Vinaroz como jefe y empresario, y ahora quedaba en mal lugar. Gombáu, que hace unos días está ya <*2*> como fuera de sí, lo hizo aún peor al contestarle, e hizo extrañezas que solo le disculpan su violento estado moral. Calmado todo, Gombáu ha caído en una especie de abatimiento que hasta hace temer, pues no hace sino llorar. Benet se ha vuelto hoy, y en este momento acaba de contarme los episodios de la cuestión, que yo siento mucho. No habían de faltar tribulaciones y éstas han venido cuando todo iba tan bien. Que Jesús saque bien de este imprevisto acontecimiento.
Hoy escribo a Gombáu animándole (aunque no sé si lo lograré) y diciéndole que dentro [de] breves días iré yo, y saldré responsable de todo, y le aconsejaré que resigne las cuentas en un primo que tiene rico y muy honrado, y que es su confidente y consejero, y está enterado de sus cosas y de todas las cantidades, para que de este modo esté él más tranquilo. Aun así dudo se aquiete, atendido el peso de cobardía que pesa sobre aquella imaginación. Le pondré a usted al tanto de todo para que lo encomiende a la divina Madre, y encárguelo también a las religiosas. ¡Tan contento que él estaba! Sin duda esto y el temor de no poder terminar la obra, objeto de sus delirios, ha contribuido a ponerle tan inquieto.
Ayer como le decía, escribí a Barcelona y espero contestación pasado mañana. No demore tampoco el contestarme usted.
Repitiéndole dispense, se reitera de usted s. s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 3 julio 1877.
Escritos II, vol. 1, doc. 44, págs. 1-4
A la Madre Escolástica – 13 de julio de 1877
Mi estimada madre Escolástica: Recibí su carta. A consecuencia de ella ayer mañana fui a ver [a] nuestro prelado, por ver si tenía alguna noticia de la venida del padre Mach y anunciárselo si no sabía, y me dijo sí que había tenido carta y que le aguardaba en palacio. Yo le dije que tenía prevenida comida, y entonces me dijo que el padre Mach escogería.
Fui a recibirle a la estación, y me dijo prefería ir a palacio adonde le conduje. Por la tarde tuve la honra de hacerle venir a refrescar en mi casa. Hoy ha marchado ya hacia Alcañiz.
Me sirvió de suma satisfacción la entrevista con dicho Padre. Al entrar de la estación con el carruaje ya reñimos fuertemente. Por la tarde cuando fui a buscarle a palacio, nos encontró el prelado en un corredor y le dije: Ilmo. Señor: esta mañana ya hemos reñido el padre Mach y yo. Y esto ¿por qué? Porque no quiere <*2*> que la madre Escolástica venga a Vinaroz. ¡Ah! por una temporadita, dijo el padre Mach, bien; porque ¿qué parecería que el obispo de Tortosa, v. g., se fuese a otra diócesis por mucho tiempo? Yo contesté con viveza: si el obispo de Tortosa fuese a fundar una nueva diócesis, bien valdría la pena que la diócesis propia sufriera su ausencia por un año o más; ¿no es verdad, Ilmo. Señor? Vamos bien, contestó el obispo, estará todo lo que ella crea y sea necesario. ¡Bah! ¡bah!, contestó el padre Mach, ya veo que los dos se avienen contra mí... y nos marchamos riendo.
Tengo para mí, mi reverenda madre, que el Señor la quiera larguita y en Vinaroz. Esto es lo que el corazón me ha dicho siempre, y lo que me ha animado a la obra. No me opondré a los designios de Dios, si son otros; pero deseo que usted tampoco quiera oponerse, sino dejarse llevar de sus designios. ¿Quién sabe aún lo que el Señor quiere de usted y de mí? ¿Quién sabe cuántos proyectos <*3*> de su gloria entren en la mira de Dios, con la permanencia de su presencia en ésta?
El padre Mach, a quien pregunté de la Ángeles, me dijo que esta era una de las razones de su parecer. Pidamos a Dios que desaparezca por su poder y su gracia esta espina, y podamos obrar con más desahogo. Yo le expuse las razones especiales y circunstancias desfavorables de Vinaroz, y me dijo que era una verdad. ¿Cómo dejar, pues, muy prematuro y sin solidar esta empresa? En fin, me someteré a lo que Dios y usted querrán, y así estaré más tranquilo.
Dije al padre Mach cuanto convenía decir al prelado. Me dijo que éste estaba más desanimado que nosotros. Creo que teme que no lo terminaremos. Esto me alarma y hiere mi amor propio. Pedí al Señor que lo estorbara si no era su voluntad, y ahora ¿tendría que soportar la humillación de no realizarlo? Mi orgullo se resiste. Pida a la divina Madre auxilios prontos.
Tranquilicé completamente a Gombáu. Pero ayer me escribió y vuelve a hacerme enfadar. ¡Criatura de Dios! No quiero mortificarle. He buscado aquí 200 $ para el pago de estas dos semanas, y Benet se los llevará <*4*> el martes próximo.
La persona a quien escribí en Barcelona se ha excusado y me ha amargado. San Antonio que lo bendiga. Estos días pienso dirigirme a otra de aquí, aunque me repugna.
No deje de decirme usted alguna cosa del resultado de sus gestiones.
El padre Mach dijo al prelado delante de mí que el único encargo que le había hecho sor Escolástica era que el obispo le proviniese de un buen confesor. ¡Ah! ya se lo escogerá ella. Hace mal escoger cuando no se conoce, dijo el padre Mach. Yo me sonreí y callé.
Cuide bien a mis hijas de la Providencia, que lo necesitarán después de las fatigas de los ejercicios. Leí al obispo el parrafito de la porcioncita de gracias que aguarda para Vinaroz.
Basta por hoy. Escríbame y dígame cosas buenas.
Mis afectos a la madre vicaria, madre maestra y sor Providencia.
Mis cordiales y respetuosos saludos al señor Narciso y al bondadoso mosén Ramón, de cuyas candorosas rialladas me acuerdo mucho.
La bendice su afectísimo en el sagrado Corazón de Jesús
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 13 julio 1877.
No sé si me entenderá hoy.
Escritos II, vol. 1, doc. 45, págs. 1-2
A la Madre María de Santa Escolástica
28 de julio de 1877
Reverenda madre María de Santa Escolástica
Muy apreciable en el sagrado Corazón de Jesús: Recibí su última y posteriormente la visita del reverendo padre March, teniendo la satisfacción de poder disfrutar un rato de su agradable conversación.
Respecto de nuestra obra de la fundación de Vinaroz va adelantando bastante, y pronto estará cubierto todo el edificio. No obstante, creo que nos quedaremos algo cortos en los recursos que contamos para su terminación. Calculamos que unos mil duros. No sé [si] dije a V. R. que quedaba una heredad para vender [por] valor de unos tres o cuatrocientos duros, y además el huertecito.
Si acaso en ésa, entre las personas que tienen afecto al convento, pudiera encontrar cuatro cientos o quinientos duros, afianzándolos como ellos quisieran, y que no tardaríamos en ir devolviendo, nos haría usted un gran bien. Lo demás que falte, <*2*> ya lo buscaremos aquí o en Vinaroz, aunque en verdad me sabe mal acudir a los de por aquí para este objeto, porque todo se presta a murmuraciones y habladurías, y sobre todo desconfianzas. Contésteme usted y dígame algo.
Nuestro prelado preguntándome a menudo del estado de la obra, de la cual espera sin duda el remedio para aquella desgraciada población, que tan fría es para las cosas de Dios, y que es la que más pena le da de toda la diócesis. Este pararrayos le ha de salvar.
Cuídese mucho con mis afectos a la comunidad.
Suyo afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 28 de julio de 1877.
Escritos II, vol. 1, doc. 46, págs. 1-3
A la Madre Escolástica – 19 de agosto de 1877
Mi reverenda madre Escolástica: La víspera de la madre Santa Clara regresé de Vinaroz sin haber podido aguardar a Gombáu, y por consiguiente sin poder escuchar ningún detalle. Me escribió posteriormente, diciéndome apenas nada, y enviándome la carta para mosén Pallarés con los breviarios, etc. ¡Y ni una cartilla para mí! Casi tuve motivo para tener celos.
Ayer vino Benet a Vinaroz y Gombáu me escribe ya más largamente. Se está sumamente satisfecho de la madre Escolástica. En sus cartas no tiene más que un objeto presente: el de su vicaría, y algo más. Pero de esto ya hablaremos a su tiempo.
El techo del edificio está cubierto. Despedidos los trabajadores se procederá a estall lo interior. He encontrado en esta quien nos prestará la cantidad necesaria, pues en Vinaroz no hubo quién, a pesar de los esfuerzos del pobre mosén Maspons, que hizo lo que él mismo nunca creía haber hecho. No sabemos todavía la cantidad, pues Benet no ha hecho el presupuesto de lo <*2*> que falta. Dios y la divina Madre que le bendigan.
Tengo limosna para siete celdas, con las cantidades siguientes:
La 1.ª de Villafranca 800 reales.
La 2.ª de Vinaroz por Maspona 640 reales.
La 3.ª del mismo Maspona 1000 reales.
La 4.ª del vicario de allí 1000 reales.
La 5.ª de otra confesada de Maspona 1000 reales.
La 6.ª del penitenciario de esta 800 reales.
Y otra que espero de Villafranca de 1000 reales.
Además otra limosna de Villafranca 236 reales.
Conque ya ve usted.
Confío que se encontrarán algunas, y el penitenciario opina porque se imprima una invitación, y a mí me repugna.
Se me importuna por Ossó y otros para que vaya a la romería de Santa Teresa, y el mismo Ossó dice que lo dirá al señor obispo. Me dice que regresaremos por Zaragoza y Barcelona. Temo que accederé. Por lo tanto, si acaso necesita algo de <*3*> Madrid escríbame enseguida aquí, que ya me enviarán la carta enseguida. Tal vez en la cuestión de semanetas o cuestión de otros impresos le convenga algo. El cura de Villafranca va también, y vendríamos a verla, si yo voy. Se me paga el viaje.
Mis afectos a la madre vicaria, maestra y demás.
¿Qué hace Toneta?
¿Qué le pareció del buen mosén Antonio?
No puedo más.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 19 de agosto de 1877.
Escritos II, vol. 1, doc. 47, págs. 1-4
A Madre Escolástica – septiembre de 1877
Mi madre Escolástica: Aunque poco se me ofrece desde nuestra última entrevista, no puedo resistir el deseo de darle cuenta de mi feliz llegada a ésta. Jadeando llegué a la estación tan a punto que por poco me quedo, y por cierto que todo me hubiera ido mal. A las 9 estaba ya en San Andrés donde encontré mis compañeras de peregrinación con el cura de Villafranca. Cinteta Andrés pesarosa y sentida conmigo porque dice no hice lo bastante para ver ella a la madre Escolástica, tanto lo deseaba y que hizo apresurar el regreso de Monserrat. Al llegar a Barcelona encontré por la calle a la hermana de usted, la mayor, a la cual pensé entregar el recado, pero deseoso de ver a Loreto, no se lo entregué y antes de ir a San Andrés aún tuve tiempo de ir a su casa, en el momento en que dicha Loreto bajaba para ir al co-<*2*>legio. La acompañé largo trozo por la calle y a vuelta de algunas frases y con motivo de pedirme la encomendara a Dios, la dije que no consistía en que yo la encomendara, sino en que ella contestara a las aldabadas que el Corazón de Jesús la estaba dando sin duda. Que procurara escucharlas, etc. etc. A estas palabras parece se puso un poco sobre sí y me miraba con rubor... Si hubiese sido en su casa, me hubiera atrevido a apremiarla un poco más. Si yo supiera que escribiéndole una carta con cualquier excusa tuviera que franquearse... Si acaso usted resolvía enviarme alguna solfa o cualquier otra cosa, hágalo por conducto de ella y si yo envío algo por su conducto lo haré. ¡Pobre Loreto! Se me figura que no está en su centro.
No pude ir a ver al señor provisor porque regresamos muy tarde de San Andrés, y no hicimos sino prepararnos para ir al tren. Al llegar <*3*> a ésta encontré muchas murmuraciones contra las peregrinas y contra mí, y a mis monjas muy sentidas contra el padre vicario que así las abandona para tantos días.
Ayer marchó Benet a Vinaroz. Yo iré dentro [de] una o dos semanas. Escribí a Gombáu dándole cuenta de mi viaje y riñendo un poquito a Toneta. Digo a Gombáu también que esté a la mira, sin llevar prisa, de la venta de la pequeña heredad de algarrobos que es lo único que queda. La semana próxima tomaré los mil duros que indiqué a usted, pues urge tener preparada dicha cantidad porque Benet ha dado a destajo la albañilería de lo que falta en las obras del convento. También estoy imprimiendo en litografía la invitación para recoger limosnas y celdas, etc. Encomiéndelo al padre san Antonio, y ayude nuestra poca fe usted que en esta parte vive tan fresca.
Mosén Pedro Amades, que aún está aquí, me he preguntado de la Ángeles y le he dicho que estaba lo mismo y que sería <*4*> preciso pensar seriamente en su remedio. No me contestó. Veremos y no lo dejaré de nuevo a condición de que usted no lleve prisa.
La contrata del estall es que esté terminado todo dentro de dos meses, es decir, para últimos de octubre. Se está enjuto todo, ¿podré esperar que el día predestinado de la Madre Purísima se ofrezcan allí las divinas alabanzas? Si lo hace así me comprometo a hacerles compañía la noche de Navidad, predicarles la Calenda, cantarles la misa, etc. Si no, no hay nada del trato.
Las florecillas de Vinaroz sé que me aguardan. Me vine sin medidas de la cocina, etc. Lo dije a Benet y quedó en que escribiría a usted una carta. Lo que desea aclarar algo sobre las rejas.
Mis cordiales afectos a la ex-maestra, Inés, Providencia, organista, etc. y la madre vicaria.
A mosén Narciso mil gracias de todos y los hermanos que dispensen que no pude despedirme.
La bendice su afectísimo en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Debía darle 100 reales por el anillo por encargo de Cinteta y lo olvidé.
Al reverendo Pallarés miles de cosas. Tiene los libros en Marsella. La dificultad estará en extraerlos de contrabando.
Escritos II, vol. 1, doc. 48, págs. 1-4
A la Madre Escolástica – 10 de noviembre de 1877
Todo por Jesús
Mi estimadísima madre Escolástica: Hoy por hoy voy a decirle dos palabras. Iba a hacerlo anoche, pero estaba un poquito cansado porque tuve que hacer una plática en obsequio del sagrado Corazón de Jesús.
Recibí la suya del 29. Celebro llegaran bien las estampitas y demás. ¿Ya la estiman más mis hijas de la Providencia al Sagrado Corazón? Que le hagan muchos actos de amor.
El domingo último Benet me obligó a acompañarle a Vinaroz, pues yo no tenía aún ganas. El convento está terminado. Benet, que en cuatro semanas no vino sino el día de todos [los] santos, ha adelantado mucho las cosas pequeñas de tabiques, refectorio, etc. Se puede decir que no faltan sino las puertas y ventanas de las celdas. Creo que a estas horas estarán listos los albañiles de la contrata, aunque Benet se quedará uno o dos para las cosas pequeñas que faltan. Los carpinteros tienen que tener puestas las puertas, etc., para el 25 de noviembre. ¿Ve usted si hubiera podido ser para la Purísima? Hasta las cisternas se han casi llenado de agua. ¿Qué falta, pues? Que nos vengan pronto las palomitas de Cataluña con la madre Escolástica.<*2*>
He examinado bien el piso, y está habitable. Si acaso el piso terreno es el único que falte secarse.
Ya que usted proyecta la venida para Reyes, ha de empezar a preguntar a Jesús, para que nos marque el día que sea de su agrado, sea el último del año o el primero del próximo año, o el día de Reyes, o el domingo después de Reyes. Ya que usted lo indicó, casi estaba por el día de Reyes, y será la venida de ustedes como la señal de una nueva manifestación de Jesús para los hijos de Vinaroz.
No tendremos bastante aún con los 300 primeros duros, y con los 1000 segundos para todas las obras. ¡Qué giba vamos a dejarles! Si no fuese que viene la madre Escolástica me espantaría. Fortuna que Gombáu dice que tiene un raconet, pero no me ilusionó mucho del peso del saco. Yo le he dicho que no quiero que el convento se empeñe más, y así que lo gaste todo.
¿Conque el Señor quiere enviarles una espina con la cuestión de alineaciones y de ensanche? Esto faltaría para que la madre Escolástica viniera con menos tranquilidad. Vean de pedir a la Virgen que conjure este peligro para que <*3*> pueda usted estarse aquí en paz hasta que Dios quiera. No puedo avenirme a que venga usted deprisa; pero de esto ya hablaremos más despacio.
Cuando escriba usted al señor provisor de Barcelona, dígale usted que ha ido con pies de plomo hasta el presente, y que es hora ya de correr. Que se prepare él (a pesar de sus años) a venir a acompañarnos a Vinaroz para primeros del 78, que yo le aseguro que no se cansará y todo le irá bien. ¡No faltaba más que no viniera! Dígale que sería cuestión de tres días, y que no le pesaría. Explíqueme usted un poco más esto que le dice de ir despacio en arreglar, etc.
El señor don Benito Vidal no me conoce; yo sí que le conozco a él. En la otra le hablaré a usted del asunto de la cesión del convento, y podrá usted escribir a dicho señor, y nos pondremos en comunicación para resolver lo que él crea más prudente. Ayer hablé con un canónigo de esta, religioso franciscano, que está al frente de la obra del convento de religiosos menores, que va a establecerse en el pueblo de Villareal de nuestra diócesis, y también están fluctuando en el modo de hacerlo. Si para nuestra inauguración estuviesen allí los religiosos, haríamos venir un par vestidos con su hábito; pero creo que no estarán todavía. Este canónigo sí que acudirá a acompañarnos con uno o dos <*4*> más; veré sobre todo si logro que venga uno que tenemos viejecito, que conoció en Roma a la madre Teresa, y que presenció un milagro suyo. Supongo también que no faltará aquel día el señor don Benito Vidal. Una comisión de nuestra juventud católica quiere venir también. Conque ya ve si la cosa empieza a animarse. Haga Dios que las circunstancias políticas que puedan sobrevenir en España no nos impidan ese día de consuelo para nuestro corazón, retardándolo. Así, pues, como más pronto estén en Vinaroz, mejor. Si quiere antes de Navidad, dígalo.
Benet escribe desde Vinaroz que no ha recibido todavía la cocina (hace dos días), y está impaciente porque quisiera haberla recibido esta semana. Tal vez a estas horas la tenga.
Veré si en la otra escribo dos líneas a la desgraciada Ang.
Hay una maestra que delira por ser de la Providencia; tiene 28 años; de ella le hablaré en otra, más detenidamente.
Por hoy basta ya. Mis afectos a mosén Narciso, mosén Ramón, madre vicaria, madre maestra, Providencia, etc. etc. La Inés que ría mucho, que le tocará llorar un ratito, a primeros de año...
Creo se me quedan muchas cosas por decir. En otra irán.
La bendice quien en Jesús la aprecia y es su afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 10 noviembre 1877.
El obispo está todavía por Castellón, y no ha ido a Vinaroz todavía. Creo encontrará terminado el edificio.
Escritos II, vol. 1, doc. 49, págs. 1-5
A la Madre Escolástica – 18 de noviembre de 1877
Mi muy apreciable madre Escolástica: Recibí ayer la suya grata y picarona, como todas las suyas. Me dice en ella que escribe al señor Vidal, pero como por otra parte presumo que al remitirle usted la mía no dejará de contestar pronto, no sé si usted preferirá que aguarde a que reciba usted su contestación y parecer, o que sin aguardar a ella me adelante a escribirle yo, en lo cual no tendré ningún inconveniente, como tampoco el de ir a Tarragona, si es preciso, aunque me figuro no lo será, pues por cartas ya podremos entendernos y resolver. El señor Vidal tiene muy buen predicamento ante nuestro obispo, y sobre todo con nuestro secretario, y me alegré mucho por este motivo que entendiera en las cosas del Instituto de ustedes, y por ello creo también conveniente se le invite obligándole a asistir a nuestra inauguración, para que su presencia autorizada nos honre. En el poco rato que pude oírle en la estación de Cambrils, comprendí lo que usted dice, que es afectuoso y sencillo.
La indicación que me hace de la madre maestra <*2*> (la picarilla) me hizo dar un golpe de mano a mi frente, pues tres cartas que quiero hablarle de la cuestión de los hermanos, y se me olvida. Vivo si vivir en mí, y mi cabeza siempre está fuera de sí.
Tengo encargado a un amigo de Benicarló, pueblo piadoso, y distante una hora sólo de Vinaroz, que me vea uno o dos jóvenes, dándome dicho amigo casi la seguridad de encontrar a lo menos uno, a no ser, dijo, que uno o dos a los cuales pienso hablar, no tengan formado propósito de ser del convento de franciscanos que va a establecerse en Villarreal, y tal vez otro de carmelitas en Onda. No me ha escrito todavía, y volveré a hacerlo yo. Item más: El vicario de Vinaroz y mosén Maspons me propusieron uno de allí, que fue religioso franciscano recoleto del mismo Vinaroz; que vino en exclaustración antes de terminar su noviciado; que después se casó y ahora es viudo, sin hijos; tiene de 55 a 60 años según calcular, pero muy ágil pues va al campo todos los días; muy piadoso y bien visto en la población y que no desdeñaría en ir a la limosna ni cuanto conviniera, y que creen aceptaría. Querían que yo le viese y tratase, pero no quise hacerlo porque no sabía si con estas condiciones agradaría a usted, y por <*3*> esto lo suspendí. Dígame, pues, su parecer, y si en caso afirmativo si sería indispensable hiciera un viaje a esa.
Aunque en lo que menos pienso es en los hermanos, ¿ven cómo no [lo] olvido del todo?
Si encuentro hermanos, ¿vendrán pronto?
¿Me dice usted tiene 20 duros para la custodia? ¿Insiste usted en quererla de plata? ¿La comprará usted, o quiere aguardar a que yo la vea en Barcelona en mi viaje último a esa? Los padres jesuitas en casa Isaura tienen el 4 % por ciento se rebaja en los objetos que allí compran, y yo voy siempre en nombre suyo. Pero si es de plata faltan muchos todavía. Para nuestra congregación del sagrado Corazón de Jesús compré una custodia de no recuerdo qué metal dorada, que es bellísima, y nos hace mucha prueba.
Cinta Franquet, que quiere hacer una cosita para Jesús sacramentado de Vinaroz, ha comprado moré, y quiere bordar un cubre-copón. Tal vez se lo haga vender para que compre terciopelo si a usted no le gusta el moré, aunque es muy bueno, y prefiere terciopelo u otra cosa. Pero ¿y el copón de dónde lo sacamos? ¿Tienen ustedes de sobra? Envíe medidas y lo que resuelva.
Otras dos hijas quieren hacer o bordar otra cosita. ¿Qué le gusta a usted más? ¿Amito, corporales, palia? Dígamelo, que el tiempo urge.
Ayer escribí a Alcanar <*4*> para la compra de una pequeña campana que tiene un particular; creo será suficiente para nuestro pequeño oratorio. ¿Tiene usted alguna más grande? Benet compró dos de regularcitas, para los toques de ordenanza de dentro.
Escribí a Benet lo que me decía usted de la cocina. Tal vez mañana lunes, ya la reciban. El pobre Benet desea estar listo de esta operación, única cosa que le queda allí, para poderse venir unos días a ésta. La escalera la ha hecho de hierro, a pesar de que yo le había dicho fuese de obra, porque hace más convento; pero como Toneta le dijo la tenían ustedes de hierro, así la ha hecho.
Todos preguntan por la inauguración de Vinaroz, y yo los remito a la madre Escolástica. Los vientos más malos allí son el marzo y abril. Conviene que para entonces estén aireadas ustedes.
Como usted estaba irresoluta en pedir la cédula real, así lo hemos dejado sin hacerlo, y casi me estimo más; pero ha de pedir a la divina Madre y al padre san Antonio que no tengamos ningún disgusto antes de entrar; después ya, que nos cojan.
¿Que más? Ya ve que soy más largo que usted a pesar de múltiples trajines. No sea, pues, usted tampoco escasa, que ya sabe que cada carta le cuesta un real, y no <*5*> obstante ello, no quiero escaseen sus cartas.
Días atrás me ocurrió un pensamiento. ¿Sería conveniente y habría medio de establecer una especie de mancomunidad entre el convento de Vinaroz y el matriz de Mataró? ¿Siquiera para algunos actos y ciertas circunstancias, aunque fuese para la traslación temporal o perpetua de alguna o algunas, si necesario fuese o conveniente, o para todo aquello en que prudentemente constituya una como hermandad o filiación? Lo digo solo porque me ocurrió, y ante la perspectiva de tener que perder a usted en un plazo más o menos largo. Dígalo a Jesús. Yo no sé medio, ni modo, ni en qué cosas, porque no lo he discurrido.
No puedo más; mis cordialísimos afectos a las jardineras de Vinaroz, y las palomitas que quedarán tristes en esa. Hágalos extensivos a mosén Narciso.
Suyo que en Jesús la bendice
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 18 noviembre 1877
Me ha ocurrido poner dos líneas a la madre maestra. ¿No me contestará?
Escríbame y dígame muchas cosas.
Escritos II, vol. 1, doc. 50, págs. 1-4
A la Madre Escolástica – 26 de noviembre de 1877
Mi madre Escolástica: Recibo hoy la suya. Dirá que ni la dejo estar tranquila en esos atareados días; tenga paciencia, que después ya le dejaré descansar.
¿El señor don Benito ha venido a presidir la elección? Torpe de mí. En dos cartas que me olvido de preguntarle qué día era dicha elección, pues recordaba que debía ser por los últimos de noviembre. Si todavía es tiempo diga a la divina Madre y mande a las monjas que no elijan a la madre abadesa actual, para que más libre pueda estar todo un trienio en Vinaroz, y después... lo que Dios disponga aún.
No es incumbencia de la que ha de entrar la elección de [las] religiosas que han de ir, sino la que tiene el encargo oficial, según oficio de 24 [de] mayo de 1877.
Conforme en el modo de la cesión. Apenas llegue el señor obispo, que será para la Purísima, se lo diré, pues él estará también conforme en lo que ustedes desean. Si, como supongo, ha de hacerse antes de que ustedes vengan, vea de enviar una fórmula para la escritura, a fin de facilitar al notario el modo de hacerlo, <*2*> y pueda ser conforme a otras que se habrán hecho con el mismo objeto. Si todavía está en esa don Benito se lo puede pedir.
En la declaración testamentaria que acompañaremos a la cesión, a fin de indicar los herederos que deban sustituirnos en el derecho al edificio, caso de exclaustración, etc., piense usted quiénes podrán nombrarse, o si no lo indicaré a nuestro prelado; es regular poner entre ellos al cura de Vinaroz o a alguna dignidad de la catedral de ésta.
He bendecido a Dios, por haberse resuelto ustedes a venir cuanto antes. A ser posible, convendría un día de fiesta, y mejor el día de la Epifanía, terminación de fiestas y por otras razones. Ustedes podrían llegar el día anterior, y la función al otro día. No obstante, el prelado dirá, y que el buen Jesús se escoja el día. Don Benito que se lo deje todo, y que no haga falta para aquel día, seguro de que no le pesará. ¡Es tan ligera y festiva la gente valenciana!
Me daré prisa en la cuestión del hermano. Al viejo lo dejaré para cuando lo vea la madre Escolástica. Le haré <*3*> la capita y el corporal para la custodia. Dígame si desea algunas otras niñerías piadosas, e indíquelas.
Por el amor de Jesús no se ponga mala ahora. ¿Por qué tanto trajín y tantas ocupaciones para una elección? ¿No lo tiene usted siempre todo prevenido? Así, pues, no se fatigue y cuídese mucho. Si tuviera jurisdicción se lo mandaría: ahora me contento con pedírselo por el amor de Jesús.
Va adjunta una carta de la maestra de Villafranca.
Gombáu y Benet han tenido otro encuentro. ¡Criaturas de Dios! Estoy resuelto a tomarlo con calma para que bañeta no se ría. Pero deseo que no se repitan esos desagradables episodios. Se recibió el talón de la cocina. Esta aún no había llegado cuando vino Benet de Vinaroz, que fue el jueves, y continúa aquí todavía; regresará allá apenas salde yo la cuestión...
Apenas salga la abadesa y entre la nueva madre Escolástica, escríbame, porque tengo muchas cosas para decir y prevenir.
Su afectísimo que en Jesús la aprecia
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 26 de noviembre de 1877.
Muy bien <*4*> me parece lo de escribir al prelado de ésta, y cuando tenga que ser, esto es, que haya venido, ya le avisaré.
Puede escribir cuando quiera a doña Magdalena. Mi proyecto de San José no está muy bien. Encomiéndelo al Patriarca San José. Dirá que siempre le digo lo mismo: cada loco con su tema.
Escritos II, vol. 1, doc. 51, pág. 1
A la Madre Escolástica – 26 de noviembre de 1877
Mi madre Escolástica: Hoy va de papelitos. Me ha venido un joven de ésta, que vive en Barcelona, por ver si tenía algún conocimiento con el señor provisor de Barcelona. Es de buena familia, y está de auxiliar con el señor don Pedro Bassegada, maestro de obras, que según me ha dicho ha sido el que logró el premio del plano para el nuevo seminario que va a edificarse allá. Pero como no sabe si dicho señor quedará encargado para director de dicha obra, o irá a cargo del director de obras diocesano, desea que, en caso de no tener compromiso, se le emplease como auxiliar en las obras del seminario.
Yo le he dicho que no tenía ninguna influencia con el señor provisor, que en caso vería si el secretario de aquí podía indicarlo.
Después me ha ocurrido escribírselo a usted. Si cree prudente lo hace, y si no déjelo estar, que no tengo ningún compromiso con dicho joven, ni me liga grande amistad. Como no se trataba más que de dar este nombre, por si le ocurría querer buscar informes, y por otra parte casi nunca sé decir que no, he callado y... ahora lo cargo a la pobre madre Escolástica.
Escríbame apenas pueda el resultado de la elección. Estarán muy animosas las futuras palomas.
Mande a este su afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 26 noviembre.
Escritos II, vol. 1, doc. 52, pág. 1
A la Madre Escolástica – 29 de diciembre de 1877
Mi buena madre Escolástica: Mañana 29, con el tren de la tarde, salgo de ésta. Estaré en Barcelona hasta el lunes por la tarde, que iré a pasar el primer día del 78 al lado de mis hijas de la Providencia.
No puc més. Estic ofegant-me.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
El obispo ha recibido la carta del vicario capitular. Le visitaré y hablaremos. Si se le ocurre a usted advertirme [algo], calle de S. Severo, 1.º, 2.º a mi nombre.
Afectos a todas.
La inauguración será el 13 de enero.
Escritos II, vol. 1, doc. 53, págs. 1-2
A doña Ramona Puchol – 1 de abril de 1878
Mi estimada Ramona: Te escribo dos líneas tan solo, no porque te lo prometí, sino porque me tiene inquieto tu silencio. ¿Que haces? ¿En qué se ocupa tu corazón? Muchos días hace que deseo escribirte para que me des señales de vida, y me tranquilices, y lo he ido alargando sin saber cómo. Así, pues, escríbeme y a menudo, aunque lo hagas brevemente, y aunque yo no te conteste.
Puedes comprender que estoy muy ocupado, pero no por esto me olvido de ti, y te envío mi bendición todos los días, y con mucha más razón porque siempre me haces temer.
He estado cuatro días en Vinaroz la semana pasada, a ver aquella santa casa, y hacer la primera comunión de las niñas que van a la enseñanza, que son 150 entre pequeñas y grandes. Aquello es un pequeño cielo. La madre Escolástica es una santa pero de tipo dulce y agradable, como el de santa Teresa. Se vuelve a Mataró <*2*> la semana de pascua y quiere que yo la acompañe y no me viene muy bien, porque me tiene absorbida la atención el proyecto del Colegio de San José. En fin, veremos. Siento no la hayas visto y conocido.
En ésta sin cosa particular. Ya sé la situación de ese pueblo por la sequía, la cual es general; en ésta ya se hacen rogativas también. Jesús quiera compadecerse de nosotros, pues si dura no se dónde iremos a parar.
El 21 del pasado marzo profesó en Santa Clara Cinteta Benet con las dos de Corbera, teniéndolas que dirigir yo el acto, pues el señor obispo no pudo subir por ser su santo.
¿Cómo te encuentras de salud? ¿Cómo está tu buena madre?
Te bendice afectuosamente tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 1 de abril, mi cumpleaños.
Creo te dije lo que había sobre aquel escrito.
Escritos II, vol. 1, doc. 54, págs. 1
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
26 de abril de 1878
Reverenda madre Juliana: Ultima hora de Barcelona, dos de la tarde del viernes 26.
Marchamos enseguida a Mataró, donde nos aguardan, según carta de mosén Anglada.
Nuestro viaje de Vinaroz a Tortosa ya lo sabrán por mosén Antonio; de Tortosa a Tarragona fuimos bien, aunque tuvimos que sufrir la compañía de tres señores que venían. Pero en Tarragona tomamos un vagón coche para nosotros solos, como el que iban ustedes desde Barcelona a Tarragona, de modo que fuimos muy bien con el señor Nadal y señor Torra y una sobrina de Vidal. En Tortosa la madre Escolástica fue muy obsequiada del señor obispo, y sobre todo con una charrada de dos horas que espero que Jesús bendecirá pronto.
No sé por qué estos días he pensado más en las monjas de Vinaroz que antes. Se me representaban al pensamiento como huérfanas... y como faltándoles una cosa, y las compadecía. ¡Es cosa tan triste el ser huérfanos...! ¡Pobres monjas! ¡Yo que ahora quería olvidarlas del todo!
No puc més. Inés bien.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Volveré a escribir.
Escritos II, vol. 1, doc. 55, págs. 1-7
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
2 de mayo de 1878
Reverenda madre Presidenta
Muy estimada en Jesús: Ayer llegué de mi excursión. Quería escribirles una larga carta que pudiera ser para ser leída en recreo; pero no pude y hoy tampoco no podré, porque me voy a merendar la mona con mis colegiales de San José. No obstante no quiero pasar sin decir dos líneas para satisfacción de usted, madre vicaria, madre maestra y demás. Supongo ante todo que recibiría usted una cartita hecha deprisa en Barcelona en casa de la madre abadesa; también recibí ayer la que usted envió ayer por la madre Escolástica, ya que llegó ya cuando habíamos salido. La mandaré a Mataró. Vamos, pues, al caso.
Como le decía a usted en mi anterior la madre y sor Inés estuvieron aquí muy obsequiadas por las hermanas de la Consolación, de modo que la madre Escolástica no sabía cómo decir lo bien que lo hi-<*2*>cieron, sobre todo con sor Inés que estaba tan desvalida a consecuencia del despido de ustedes que yo me creía que la íbamos a colocar en una redoma de cristal para que nos llegara entera allá. Pero como digo, las hermanas comprendieron, y en medio de las muchas visitas que había la cogían con disimulo, se la llevaban y la hacían tomar, de modo que ella misma decía que no sabía ni comprendía cómo el agua de Tortosa la había repuesto tan bien. De lo demás de Tortosa ya se lo habrá contado mosén Antonio. De la entrevista con el señor obispo necesito hacer un viaje casi expreso para contarlo. Baste decir que les enseñó personalmente todo el palacio hasta las habitaciones de dormir, cosa que no hace nunca. Tomaron chocolate con él, y formaron muchos proyectos.
En Barcelona fue visitada la madre por muchos, en particular por el vicario capitular Palau, con quien estuvo hora y medía, por los Llader, Font, etc. Pude engañar a la madre para que no saliéramos hasta las tres de la <*3*> tarde, en lugar del tren de las 12, y aunque escribimos allá no recibieron el aviso; de aquí es que la gente, que había acudido a la estación a la 1, se volvió muy triste. No obstante volvieron a bajar, y la madre de Providencia y de Pilar, no pudiéndose aguantar se fueron a pie a Vilasar para verlas más pronto que las otras, y allí subieron al tren, sudadas las dos como un mar.
La madre abadesa había estado muy alegre durante todo el camino desde Barcelona a Mataró, de modo que reímos mucho, pero la pobrecita sufrió una impresión que no esperaba. Al detenernos en la estación de Mataró, lo mismo fue ver a mosén Anglada, que no pudo más y empezó a llorar al recordar en él a mosén Narciso, R. I. P. Yo no sabía la causa de aquel desfallecimiento la reñí, porque había bastante gente, y me pidió la dejase serenar antes de ir al convento; por fin lo consiguió. Llegamos al convento, entramos en la iglesia, besaron la tierra en el presbiterio, y apenas se levantaron, al ver las monjas que sí eran ellas, prorrumpie<*4*>-ron desde la tribuna en gritos y lloros sin poderse aguantar. Entramos en la sacristía donde empezó el despido de los de fuera, que no acababa y continuó hasta el pie de las escaleras de la enseñanza. Allí pasé yo delante para tocar a la puerta. Las escaleras y dentro de la enseñanza estaba lleno de tiestos de flores. Se abrió la puerta, y ya puede pensar quién sería la primera que apareció, la madre vicaria hecha una Magdalena y las demás revoloteando o más bien brincando, y temeroso de romper la clausura yo y ellas, hice cerrar la puerta creyendo que se las iban a comer. Después pasaron a la reja para satisfacer los deseos de las familias de allí, y despedirse de las hermanas de la madre abadesa que regresaban enseguida a Barcelona. También estuvieron a la entrada el simpático doctor Nonell que me gustó muchísimo, y mosén Casabona. Omito muchos detalles, que les agradarían, porque no tengo tiempo.
Estuve en Mataró el sábado y domingo, y entre comer, dormir y charlar no me quedaba tiempo casi para rezar.
El domingo hicimos la funcioncita de los do-<*5*>mingos, y dije yo la de exposición y mosén Anglada la 1ª, de modo que se quedaron sin fervorín en la comunión.
Por la tarde quiso la madre que yo viera las monjas, y lo hicimos en el locutorio, porque tenía allí colocados los santos franciscanos. Les dije que ni quería verlas, ni predicarlas ni nada, y que no quería volver más a Mataró, puesto que me habían obligado a retornarles la madre Escolástica, y que no apreciaba más que las de Vinaroz, etc. Tanta broma movimos y de tantas cosas hablamos (aunque algunas de ellas muy buenas y espirituales), que estuve allí desde las 4 y ½ hasta las 7, hora en que se fueron a rezar los maitines; fortuna que habían merendado, pues la madre ya previó todo esto. No sabré decir todos los encargos que me hicieron para todas, pues en verdad se me han olvidado. La madre vicaria tantas cosas para la madre presidenta, y que diga a madre Providencia que su familia ya cumplía sus encargos, pero que no se lo escribía, y que lo hiciera yo. La hermana de sor Gabriela tantas cosas para ésta. Sor, sor, sor miles de cositas para sor, sor, sor, y así que piensen que para todas llevo encargos, pero que se quedan en el tintero, por no acordarme.
Diga a la madre maestra que tuve <*6*> una larga visita de sus hermanitas, más de una hora, y las dejé muy contentas. Les dije que ahora lo que habían de hacer que una entrase en Mataró, y así su madre tendría una en cada parte, y me parece que a la mayor no le hizo mucha gracia; la pobre Concepción callaba.
Traigo para ustedes una cajita de peladillas y un encargo de puntas de oro... y... unas discip... Veré si tengo ocasión de mandárselo todo.
Rueguen para que en Mataró se arregle la cuestión de capellán y confesor, aunque yo he dicho al doctor Nonell que si se las deja no curará de la garganta, y le he atemorizado, pues crean que es joven que desearía continuase allí, y a mosén Anglada le he dicho que deje a su sobrina y se vaya a vivir con la Providencia. Ellos lo arreglaban de otro modo, esto es, que yo me fuera allá y lo hiciese todo y yo me conformaba, pero mosén Anglada me dijo todo compasivo que no era prudente que me dejara a los colegiales de San José. En fin, no sé cómo lo arreglarán.
Ya basta ya, que demasiado he hablado. Por amor de Dios a vuelta de correo <*7*> sin falta, envíeme copiada la adjunta solicitud, pues aquí no se acostumbra oficio. Los días corren y el obispo me reñirá a mí ya. Todo el viaje que quería hacerlo y no he podido.
Diga a la maestra que haga escribir dos líneas a las pecadoras para sus padres, pues no lo han hecho desde que marcharon y creo es hora de hacerlo, pues aunque saben ya por nosotros, la primera vez conviene hacerlo pronto.
Diga a sor Pilar que sus padres y hermanitos tan buenos. Vendrán a la profesión, y predicará un primo suyo. Me pidieron viniera yo también, pero no lo haré, pues no vendré regularmente hasta el 13 de junio que han de hacer una función a san Antonio, como abogado juntamente con San Miguel de esa casa, y entonces lo haré. No obstante ya sabe madre Juliana que siempre que me necesite no tiene más que mandarme una carta o un telegrama. Conque así, de usted depende. Mis afectuosos recuerdos a todas, y a las novicias.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 2 mayo.
No olvide enviar la solicitud enseguida.
Escritos II, vol. 1, doc. 56, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
4 de mayo de 1878
Mi reverenda madre Juliana: Recibidos los documentos de la de Brafim y Redó ayer; recibido hoy el documento de Pilar; recibida esta tarde la carta por los meninos [?]
Dolores Redó puede entrar ya mañana, domingo del buen Pastor, y que éste guarde bien a las nuevas ovejitas de la Providencia bajo el cayado de tan buenas pastoras. Apenas esté el documento de Pilar lo mandaré, si ellos no lo envían directamente por correo, como sería fácil. No sé a quién comisionarán para la exploración y profesión. Pilar que haga un mementito por mí aquel día, pues yo no podré venir. ¿Quién la tocará en la fiesta?
Respecto del sermón de la Providencia creo no me toca a mí este año, sino al reverendo mosén Antonio, en acción de gracias por la terminación de la obra. Yo lo haré para el padre san Antonio.
Todavía no he escrito a la madre abadesa; le dije que ahora ya no la molestaría tanto en escribir y creo lo <*2*> cumpliré demasiado.
Afectos a todas. Envíe, cuando tenga ocasión, los pliegos de santos, si quieren que aquí los arreglemos, y si no tendrán que arreglarlos ahí.
Manden a su afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 4 mayo.
Escritos II, vol. 1, doc. 57, págs. 1-4
A doña Ramona Puchol – 17 de mayo de 1878
Ramona <*2*>
Estimadísima Ramona: Recibí tu carta, creo que era para felicitarme por pascua, que te agradezco mucho. No sé por qué me inspiras tanta desconfianza. Temo que no eres sincera. Sabes que puedes y debes exponer tu corazón, pues yo no pretendo más que tu felicidad y, por consiguiente, todo lo que convenga para ella, si es voluntad de Dios. No me ocultes nada de lo que pasa en su interior. Si no lo haces se me figura que no tendrás tranquilidad. Seas muy buena; ámame mucho a Jesús. Una sola cosa me alegró de la tuya, que estabas muy buena. Dios haga que dure. ¿Qué hace tu pobre madre?
El día tercero de pascua fui a Vinaroz a buscar la madre Escolástica y sor Inés para devolverlas a Mataró. Las traje primero <*3*> aquí porque el obispo quería tener una conferencia con la madre Escolástica. Aquí estuvo muy visitada. Siento no la haya conocido. Es la mujer de más talento, de más virtud y más guapa que he conocido. Después la acompañé hasta Mataró.
En Vinaroz tienen 4 novicias; dos de ellas de aquí, como creo te dije ya; la una es Encarnación Subirats, y la obra la Teresa Vergés. Anteayer estuve porque fui a predicar a la profesión de la que vino novicia aún, y que es organista. Cantan magníficamente bien. Si bajáis este verano, y vas a tomar los baños las conocerás.
Yo, aunque muy atareado, sigo tal cual. El Colegio de San José me absorbe el pensamiento. Estamos haciendo los cimientos.<*4*>
Haz de correo y entrega las adjuntas enseguida. Si el señor cura contesta por tu conducto, envíamela enseguida.
Ya sabes te dije que según el testamento de tu hermana, no puedes disponer de lo de ella si mueres sin sucesión.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 17.
Escritos II, vol. 1, doc. 58, págs. 1-4
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
3 de junio de 1878
Reverenda madre Juliana del sagrado Corazón, presidenta del convento de la Divina Providencia de Vinaroz. <*2*>
Mi reverenda madre Juliana: Recibí los floreritos para el sagrado Corazón de Jesús. Gracias por el buen afecto. Escribiré una largamente cuando pueda. Va una arroba de bacalao fresco, pues del otro, sin espina, no hay ni habrá por ahora como yo aguardaba.
Ayer escribí a la madre Escolástica, y mañana le escribe doctor Pallarés enviándole los breviarios nuevos. Los breviarios, que yo pedí en ésta, para Vinaroz, si no los necesitaban los enviaría o los traería yo cuando vaya.
No puedo más.
Suyo en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 3 junio.
Ya avisaría oportunamente caso que me resuelva a venir unos días.
Tortosa, 5 de junio: Mi apreciable madre Juliana: Tenía <*3*> hecha esta carta por si venía el carretero que trajo las cajitas para darle a él el bacalao; pero la misma mañana vino el hermano y me trajo la suya y los documentos para las vesticiones. Me ha prometido el secretario que estarán antes de las 10, hora en que marcha el hermano. Caso que no estuvieran, los mandaría por correo esta noche.
Me dijo ayer el obispo que convendría que todas las que han de entrar lo hicieran allá por septiembre, porque de este modo vendría el vestir el hábito por octubre o noviembre, que es el mejor tiempo, y así no les perjudica el hábito por el calor, etc. Como comprendí que casi estaba a punto de decirme lo que ha dispuesto en otros conventos, de que las novicias entren y profesen todas juntas, me adelanté a decirle que ustedes tenían dos o tres medio admitidas, y entonces me dijo: pues que procuren ver si esas que lo tienen medio arre-<*4*>glado lo verifiquen por septiembre. Se me figura que después no dejará entrar hasta después de la profesión de las actuales novicias. Así pues, vean lo que les convenga hacer.
Mosén Froilán estuvo aquí y me preguntó qué debía hacer de aquella joven que vino a vistas, y yo le dije que hablaría a usted cuando fuera a Vinaroz.
¿Qué es esto que tiene Encarnación? Que lo encomiende a san José y san Antonio, y díganme algo ustedes si es que presenta algún carácter menos agradable, y díganlo al médico también.
Mis recuerdos a ella y Teresa, que ya procuraré ir pronto, aunque estas semanas no podrá ser todavía.
Mis afectos a todas, y a mosén Antonio que no tengo tiempo de contestarle.
Suyo en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 59, págs. 1-3
A la Madre Juliana del sagrado Corazón
8 de junio de 1878
Mi reverenda madre Juliana: Van los despachos y la solicitud concedida. Debían haber añadido les hiciera la gracia de Exposición siempre que fuese función de la casa; tal vez tengo yo la culpa de no haberle entregado los documentos personalmente. Cuando le pidan una gracia igual en otra ocasión me lo recordarán.
Respecto de San Antonio quiero hagan alguna cosita. Si no puede haber sermón porque no quieren pedirlo por ahí, hagan una funcioncita por la tarde, y si pudiese ser por la mañana misa cantada u oficio como dicen ustedes.
El motivo de no venir yo es porque como he de estar en esta para San Antonio, ni puedo venir la víspera, ni el mismo día como habíamos quedado, porque se han suspendido los carriles de día.
Deseo que Benet vaya para la fiesta porque van bastantes personas de aquí, a quienes aprecio, y no sé cómo se lo arreglarán.
Haga escribir a Teresa a mosén Vergés, pues es muy distraído y temo no les haga una. Si es padrino y en atención a que hará el sermón, quiere usted decirle, si él se lo pregunta, que los gastos de la fiesta <*2*> son 25 duros para los demás; pero ya que ha predicado que dé lo que a él le parezca.
Las monjas de la Enseñanza tienen muchísima razón, y lo que más me alegra que tengan tan buena memoria. Pero como quiero que sea tan bueno el cuadro que he de regalarles, no extrañen que tarde, porque quiero escogerlo entre todos los que he de ver. No obstante no faltará.
Para la instalación del Apostolado en esa, de lo cual me ha dado una gran satisfacción, le mandaré diploma de agregación apenas venga el director que lo es el señor Torrabadella, y yo soy vice-director. Más aún: no recuerdo bien si en la parroquia hacen los ejercicios del primer viernes, y si no estableceríamos el Apostolado de Vinaroz en las monjas, y harían el primer viernes del modo que nos pareciera más conveniente.
¿Cómo no canta más la buena Serafina? Tiempo hace que había de haber dicho cómo está su despensa, pues como ella callaba era de presumir que los vinarocenses la inundaban de todo. Otra vez que no <*3*> aguarde a que se acabe. He preguntado por bacalao, y me han dicho que hay de aquel de la otra vez. Por lo tanto apenas haya, irá, no por algún benefactor sino por el pobre expedicionario de la Providencia, o más bien por el almoiner de san José, del Corazón de Jesús y de la providencia que ya está cansado de pedir a todos.
He sacado una limosna crecida para la Providencia (para una celda) y la guardaba para el rédito de semestre que vence en septiembre de las grandes cantidades que debe el convento de Vinaroz y que han de pedir a la divina Madre, a san Miguel y a san Antonio que desparezcan pronto, porque si no se me comerán todas las limosnas que vengan. De esta limosna proveeré un poquito si yo voy, y si no voy pronto lo mandaré.
Si mis compañeros no me comprometen a ir a Alcanar a descansar unos días, lo haré en esa de Vinaroz, por julio, y para aquellos días podrán disponer de mí para cuanto se ofrezca.
Me hace daño el estómago de tanto escribir, y basta ya. Mis afectos a todas. Que tengan feliz fiesta. A las dos pecadoras que quedan tantas cosas.
Las bendice a todas su afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 8.
Escritos II, vol. 1, doc. 60, págs. 1-2
A la Madre Juliana del sagrado Corazón
17 de junio de 1878
Mi reverenda madre Juliana: Recibí ayer la suya por Benet, junto con la de la buena madre abadesa, quien me contaba en medio de la fiesta de Vinaroz.
El reverendo Pallarés escribirá uno de estos días a dicha madre Escolástica por la cuestión de los libros, etc., y ella dirá. Supongo habrán sido de su gusto, sobre todo el misal y calenda.
Veré lo de la campaña, pues tiene usted razón de quejarse ya.
Respecto de la limosna que me han dado no será preciso dar ustedes las gracias en esta ocasión, pues es un legadito que dejó una profesa mía de Santa Clara, y en lugar de destinarlo a otro objeto, la he dicho que invirtiera para los gastos de Vinaroz, y que se dedicaría una celda para sus padres. El mal está que ustedes no percibirán nada de ella, como yo hubiera deseado. Son 50 duros.
Ya vendré a estar con ustedes unos días, si puedo. Entonces hablaremos largamente, pero no les haré perder el tiempo, y podrán disponer de mí para cuanto quieran.
Mis recuerdos al noviciado, en particular a sor Concepción y a sor María Natividad. Supe <*2*> por sus padres la alegría que tuvieron. Diga a Concepción que su madre no sabía cómo contarlo, gracias a Jesús.
Supongo también (aunque no he podido averiguarlo por experiencia) que los confites y peladillas serían... muy dulces... y abundantes.
Debo hablarle otro día de la joven de Alcanar, pues estuvo en ésta el párroco.
Mis cordiales afectos a todas, en particular a la madre vicaria y madre maestra.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 17 junio.
Veré de mandar las muestras, pues en este momento es tarde y no puedo enviar recado.
Escritos II, vol. 1, doc. 61, pág. 1
A la Madre Juliana del sagrado Corazón
26 de junio de 1878
Mi reverenda madre Juliana: Mañana sale para esa de Vinaroz el señor canónigo penitenciario. Como fue benemérito de la fundación y es sujeto que aprecia a la madre Escolástica, procuren obsequiarle y ofrecerle la capilla, por si quiere venir a decir misa y pedirle que venga un día a dar la comunión a ustedes, que esto aun cuando no le venga muy bien por la hora, se aprecia.
Me dirá usted que es excusado advertirla en nada, y que ya saben cómo lo han de practicar. Pero, ¿qué le hará? Estoy tan desconfiado de todo lo de Vinaroz, que hasta temo que las monjas se vuelvan como él.
Recibí la manzanita-primicia del huerto de Vinaroz, que agradecí mucho por el buen afecto de la que puso la primera línea del letrero. Para mortificarme y no caer en la tentación de la madre Eva la di a las Purísimas. Lo que es de ajos aunque pierdan la simiente no importa, al menos los días que yo esté por esa, pues es vianda que creo que Dios crió solo para matar piojos.
Afectos a todas.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 26.
Escritos II, vol. 1, doc. 62, págs. 1-3
A la Madre María Juliana – 8 de julio de 1878
Mi madre María Juliana: Supongo que a estas horas estarán ya de fiesta con la vestición de la catalana y valenciana, y los vinarocenses alborozados.
Recibo la suya y no puedo resistir el contestar dos líneas. Siento no dijera un poco más pronto lo de sor Concepción. Ya me figuro y estoy persuadido que el hábito no había contribuido en nada a su indisposición de garganta. Lo que sí es muy fácil, y lo creo origen de todo, es que después de la crisis fatigosa que tuvo que soportar aquí antes de marcharse, para arreglarse su asunto de monja, se siguió el querer aprender los papeles de solfa y cantar, cosa que no le convenía una temporada.
Atendida la fuerte constitución que ella había tenido puede que no sea nada, a pesar de que podía tener algún resultado. En el convento de la Purísima de ésta hay una joven corista profesa, que cuando entró, y durante el año de noviciado, la hicieron aprender el canto llano, para lo cual <*2*> iba el maestro todos los días a la reja obligándola a cantar bastante; aquello le ocasionó un mal de garganta que le dura todavía, después de diez años, bien que hasta ahora ha podido seguir los oficios, pero le perjudica mucho. Así pues, que se esté sor Concepción un par de meses sin cantar, y si conviene sin rezar, a no ser despacito, y que tome lo que dice el médico, del aceite de bacalao sin reparo alguno; y si no ha de serle perjudicial que tome una novena de leche de burra, y después una temporada de la otra con un poco de goma disuelta en ella, y que la tome por humildad y sin aprensión, que ya verá cómo no será nada. Además, puede decirse al médico si le convendría gargarear alguna cosa que le cicatrice el mal, o le haga decrecer la irritación.
Hágaselo tomar, pues, que yo lo satisfaré todo, puesto que las pobrecitas de Vinaroz son y están pobrecitas.
Aquello que le dije del señor obispo fue cosa completamente salida de <*3*> él, y que me sorprendió, pues nunca había indicado nada respecto a entradas y tiempo de ellas. No sé por qué le habrá ocurrido este pensamiento, pues encargó que en la de aquí se hiciese lo mismo, esto es, que se procurasen todas a la entrada del invierno, o más bien del otoño.
No quiero pierda los ratos por la noche, que bastante tendrá con los del día. La parte de escritura cárguelo algunas veces a otras, en particular a las más desocupadas, v. g., la madre maestra y novicias. Ya veo que muchas cosas no podrán ser hechas más que por usted misma, pero algo sí que puede aligerárselo.
Basta por hoy que tengo muchas cartas por escribir.
Pallarés todavía no ha enviado el cajón a la madre Escolástica, y esta tarde le reñiré ya.
Mis afectos a todas.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 8 julio 1878.
Escritos II, vol. 1, doc. 63, pág. 1
A la Madre Juliana del sagrado Corazón
16 de julio de 1878
Reverenda Madre Juliana
Apreciable madre Juliana: Recibí ayer la suya, y entregué a Benet la esquela.
Ayer recibí también la adjunta de mi amigo el párroco de Alcanar. Vean ustedes lo que debo contestarle. Quería proponerlo a ustedes cuando yo fuese; pero como esto se alarga y doctor Froilán parece que lleva más prisa, les incluyo la carta. Yo vendré regularmente el 3 de agosto, al día siguiente del jubileo de la Porciúncula, si el estado de mi distinguida organista de Santa Clara me lo permite, pues está muy delicada.
He tenido carta de la madre Escolástica, a la que contestaré mañana.
Sé por el señor arcipreste que fue concurrida la función de la vestición de las neófitas.
Va la adjunta carta de Benet. Entregue las dos adjuntas enseguida a mosén Bautista Maspons y la esquelita a Gombáu.
Que Jesús las bendiga, [lo] desea su afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 16 de julio.
Escritos II, vol. 1, doc. 64, págs. 1-5
A la Madre Juliana del sagrado Corazón
23 de julio de 1878
Rda. Madre Juliana <*2*>
Mi reverenda madre Juliana: Recibí en la de Gombáu una esquela suya y recibí otra aparte por correo con una para Benet, que entregué y queda enterado.
Respecto al contenido de la que me envió por Gombáu, lea la adjunta, que escribo para él, y después entréguesela.
Respecto de la obra que recibí, aparte daré aviso a Froilán para que envíe otra vez a la interesada, pues justo y muy justo es que ustedes la vean, aunque como suele decirse: en visita todos son buenos, y hay otro adagio que reza, que debajo de una mala capa se encuentra a veces un buen bebedor. Así pues, véanla, pues ya se ve que los informes del confesor no son bastantes, y sobre todo si el confesor es primerizo, pues los padres estimamos demasiado a las hijas y se dejan engañar fácilmente, y esto sucede también a los que no son padres, sino también a ciertas comadres, a las cuales acontece como a aquel que se enamoraba de las legañas.
No me parece del todo exacta la versión <*3*> de usted, o más bien de la que redactó la carta de “que pueden ser muy buenas fuera y dentro no servir”, pues no he visto ninguna que haya valido mucho fuera, si dentro ha sido poca cosa. Lo que puede acontecer muy bien, y de esto tengo experiencia, que no todas son para unos mismos lugares. Puntos hay donde al quererlas sencillas las confunde con las simples, y al quererlas discretas se convierten en traviesas o remilgadas. Ya sé que nada de esto sucederá con las hijas de la Providencia de Vinaroz, quienes no dejarán de heredar un destello de la clara luz de la distinguida inteligencia de su madre Escolástica, y que con la humildad de su corazón lo encomendarán siempre a Dios. Y basta por punto de doctrina cristiana.
Quiero y deseo ir a esa. Mis amigos de aquí me tientan para que vaya con ellos, si no no irán. Pero no podré acceder porque deseo y necesito unos días de aislamiento, porque he de escribir una porción de líneas para ustedes, y así <*4*> lo he prometido solemnemente a la madre Escolástica de que no volvería a Vinaroz sin hacerlo. Así pues, en lugar de platiquitas, tal vez no les dé más que un rato de lectura.
Hace días tengo las muestras del galón, y mi memoria, que es lo más desgraciada que se ha visto, no recordaba enviarlo. Si se les ofrece algo, avisen para que pueda traerlo. Yo avisaré de todos modos el día de mi llegada. Pero si llego de noche con el carril, ¿cómo lo arreglaremos? En fin, ya escribiré, y en caso el hermano Sebastián saldría a recibirme. Puede que marche con el tren especial a Benicarló, y de allí con tartana hasta esa; veremos.
Supongo habrá cumplido todas mis prescripciones.
Mis afectos a la madre vicaria y madre maestra y novicias.
Suyo en Jesús que la aprecia
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 23 de julio de 1878.
Di a Teresa que hoy ha habido elección de abadesa en sus monjas de la Purísima y ha sido elegida mi fresca madre María Juana, vinarocense por más señas. Pueden decirlo también a Marín Maspons. A <*5*> su hermana Francisca no sé qué oficio la han dado, pues no he estado allí todavía, y regularmente no iré hasta el viernes.
Mi enfermita de Santa Clara continúa lo mismo, pues como es mal del corazón, va despacio. Pidan a Jesús que se ponga mejor, pues no me iría tranquilo, si la dejaba en algún peligro.
Escritos II, vol. 1, doc. 65, pág. 1
A la Madre Juliana del sagrado Corazón
28 de julio de 1878
Apreciable madre Juliana: Recibo hoy la suya. Benet enviará mañana por cualquier carro, y si no lo encontraba por carril, las latas para los marcos de los cuadros a fin de que el carpintero en esa los encole y coloque el lienzo, pues la medida que enviaron no era a propósito para hacer los marcos con la exactitud que se requiere.
Le mando esta por la dadora, la célebre Josefina, que ya conocen, y la cual dice que desea aprender flores y no sé qué de la Providencia, y por lo tanto pide si haya alguna tarjeta sobrante de entrada por un par de meses.
¿Quién le ha dicho que yo me enfadé de la carta aquella? Pues que, ¿acaso no puedo dar disciplinas cuando se tiene mal humor? Nada sé de la familia Concepción si saben aquello.
Hasta la otra. Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 28 de julio.
Escritos II, vol. 1, doc. 66, pág. 1
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
16 de agosto de 1878
Mi reverenda madre Juliana: Van dos líneas aunque no tenga que entenderlas mucho, por ir deprisa.
Llegué el sábado a las 4 y ½. Estuve dos días no muy bueno, a consecuencia no sé de qué.
Las monjas me dijeron que no me prueba el salir de ésta. Yo, sin embargo, tengo la tentación de creer que fuera estoy mejor.
No he estado todavía [con] el señor obispo, para saludarle a nombre de ustedes.
Recibí la caja por la criada de Josefina, y después el cesto con melones. Gracias por ello.
Dígame qué cantidad me dio para Pallarés, pero no es preciso lo escriba adrede, sino cuando le venga bien escribirlo.
La monja clarisa no era para las monjas, sino para otro que lo había reclamado. Denla, pues, a Gombáu que la vendrán a buscar.
¿Qué hacen las Providencias de Vinaroz? ¿Cómo siguen todas? Afectos a cada una.
No he escrito todavía a la madre Escolástica.
Lo demás otro día.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 16 agosto 1878.
Escritos II, vol. 1, doc. 67, pág. 1
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
19 de agosto 1878
Mi reverenda madre Juliana: Tenga la bondad de remitirme dentro de una cajita el cubre-copón bordado, pues lo desean unos días, y después se le remitirá más completo y añadido después. Si no viene ordinario el día que reciban ésta, hágalo remitir por el carril. Es que quieren exponerlo en una pequeña exposición de objetos para el día de la santa Cinta, y antes quieren acabarlo.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 19 agosto 1878.
Escritos II, vol. 1, doc. 67, págs. 1-3
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
11 de septiembre de 1878
Tortosa, 11 septiembre.
Mi apreciable madre Juliana: Recibí anteayer la suya, y ayer supe que había escrito usted a Pallerés enviándole el dinero. No sea usted madre angustias y mucho menos en cuestión de deudas. Yo si le escribí fue, porque al entregar la cantidad al reverendo Pallerés le pregunté cuánto era, y como no me encontré más que con los 40 duros, temí si me los había gastado en alguna otra cosa, y por esto quise cerciorarme de la cantidad que recibí.
Tengo treinta pesetas de las sandalias que nos envió la madre Escolástica. Pagaré las estampas que me encargó dicha madre abadesa y lo restante lo preguntaré si debo invertirlo en ustedes.
¿Cómo están de abadejo? Vea Serafina qué dice, y si necesita alguna otra cosa de rebost. Pronto irá todo lo que me encargaron, pues empiezo a estar más libre.
Vamos a <*2*> la cuestión Josefina. Ayer la llamé. Yo estaba en que, atendida la situación actual de su madre, que confía que su hijo sacará el título de notario por todo este curso próximo, y demás otras circunstancias, estaba, digo, en que aguardara un año más para pensar en colocación. La llamé, pues, para decirla si preferiría entrar en Vinaroz ahora, o aguardar un año, y ella se puso a llorar ante la idea de tardar un año más. En vista de esto le dije que ya que su padre viene dentro de tres días de Teruel, donde ha dejado el destino que tenía, que lo proponga a él y a su mamá, y que vean qué pueden ofrecerle. Ahora padece porque le he dicho esto, por si se opone a la voluntad de Dios no queriendo aguardar un año más.
En resumen, ya que usted indica esto, <*3*> cuando venga su padre que haga la prueba, aunque en verdad creo que por de pronto creo tendrá una tempestad contra ella; pero al menos si no lo lograba, sería una preparación para otra embestida. Repito que si ella no hubiese de padecer tanto como padece, me inclinaría a que se aguardara, porque preveo los inconvenientes que le pondrán por estar su hermano sin terminar la carrera (única esperanza que les queda ya de su antigua y desahogada posición). Pero no obstante lo dejo a la discreción de ustedes, y consulten ante Jesús lo que conviene más. Si hubiese estado aquí don Jacinto lo hubiese expuesto a su resolución para estar yo más tranquilo. Pero está fuera y no ha podido ser. En fin, consultémoslo con la divina Madre.
De Encarnación ni pregunto ni ustedes me dicen nada... es como aquel que tiene que pasar la mano sobre ascuas. Ustedes dirán.
Afectos a todos.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 69, pág. 1
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
27 de septiembre de 1878
Diga a mosén Antonio que el padre Plácido Villarrubia no se sabe dónde para, y si quieren escribirle, dirijan la carta a casa Bordas, estampería, plaza de San Sebastián, 9, Barcelona, que de allí se la mandarán adonde está.
Hoy 27, septiembre 1878.
Mi reverenda madre Juliana: No sea usted nunca ligera, pues ya sabe que es de paso. Mal hubiera hecho en escribir al prelado sin decírmelo antes, e hizo muy bien mosén Bautista en impedírselo. Ni con la carta nos hubiera creído el obispo. Pero de esto ya hablaremos otra ocasión.
Diga a mosén Bautista que si no hay estorbo se va formalizando un viaje a Roma, y si quiere venir iremos bien. Que no repare y venga.
Yo no podré venir. Mucho deseo obsequiar a san Miguel, fundador del convento de Vinaroz, pero me es imposible. Hagan ustedes los obsequios que les parezcan, y otro año (y si tenemos la iglesia terminada) haremos muchas cosas.
Recuerdo todo los encargos propios y ajenos, e irán antes de mi marcha.
Mañana enviaré por el soldat unos pocos de garbanzos, de fideos y de judías. No sé atinar lo que más les conviene. Es una limosnita que me han dado para san José, o Corazón de Jesús o lo que quiera, y por esto la destino a Vinaroz, pues yo estoy pobre, y... he de captá lo viaje encara.
Afectos a la madre maestra y demás. Volveré a escribir.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 69, pág. 1
A la Madre Juliana del sagrado Corazón
11 de noviembre de 1878
Tengo tres duros de la madre de sor Providencia, y dos de la madre de la abadesa de Mataró.
Tortosa, 11.
Mi reverenda madre Juliana: El 7 llegaré de mi excursión a Roma y por Italia. He visitado el sepulcro de san Francisco y el de la madre santa Clara; el de san Antonio de Padua; he besado su lengua; he tocado las manos de santa Catalina de Bolonia; y hasta la he pegado golpecitos a dichas manos. He visitado Venecia, Milán, Turín y Génova, etc. ¿Cuándo vendré a contarle todas mis santas impresiones? El 6 por la noche llegué a Mataró, y estuvimos de tertulia hasta las... no quiero decirle porque no se escandalicen; a la primera hora del día siguiente llegué a Barcelona y enseguida a ésta, y aún no he tenido tiempo para pensar en mí, porque no me dejan ni un momento las visitas de los que quieren saber del dulce y angelical León XIII, cuya figura es una visión.
No he olvidado mis hermanas de Vinaroz, pero como no tuvieron traza de pedirme nada, no sé si llegará algo para ellas. Las de Mataró se quedaron con lo primero. Ellas me habían hecho muchos encargos para san Antonio, san Francisco, etc.
No puedo más. Díganme cosas, y pídanme.
Afectos a todas.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 71, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
19 de noviembre de 1878
Mi madre Juliana: Van dos líneas. Recibí su primera y segunda. Ya que va el padre Mach podría hacerles el triduo de retiro que debía hacerse por todos los Santos. Salúdenle afectuosamente.
He hablado con Benet, quien recibió la suya. Dice que es difícil e inútil lo de la piedra. Difícil porque bajar los vagones cargados de piedra que no aproveche y dejarla en un punto determinado o en el muelle, no lo harán; sólo la cederían acaso en la misma cantera, y que en este caso es inútil, pues tienen ustedes una cantera cercana muy cercana, en que los carros hacen 16 viajes en un día, y que está más cercana aún que el muelle, y que el padre san Francisco les ha proporcionado con más economía que pudiera obtenerse con esa otra. De todos modos, como la cuestión <*2*> del muelle es obra larga, entretanto vendrá Benet o yo a esa, y lo hablaremos. Así, pues, no se den prisa puesto que está esa cantera que yo ignoraba.
Respecto del hermano, puede venir, pero creo vendría mejor terminados nuestros ejercicios que nos ha de dar el padre Mach. Hace tiempo tengo intención de que se haga una imagen de la Providencia, y el olvido y los pocos cuartos me lo hacen alargar, pues no quiero que vaya el hermano con aquella cajita tan desdichada.
Creo convendría que a vuelta de correo me mandara la solicitud de Vicenta para mayor tranquilidad. Envíela, y a vuelta de correo la remitiremos, pues se ha de poner el comisionado que deba vestirla.
Afectos a todas. No sé si me entenderá, que voy a galope.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 19.
Escritos II, vol. 1, doc. 72, pág. 1
A doña Ramona – 20 de noviembre de 1878
Mi estimada Ramona: El 7 del actual llegué de mi expedición a Roma, y de mi excursión por Italia. He visitado el sepulcro del padre san Francisco; he visto el cuerpo incorrupto de Santa Clara; he celebrado en el altar del sepulcro de san Antonio de Padua, y he besado su lengua incorrupta; he visto el milagro viviente de Italia, esto es, a santa Catalina de Bolonia que hace quinientos años está incorrupta y sentada. He recorrido Venecia, Florencia, Milán, Turín, Génova y Marsella. ¿Que más? He visto y hablado al angelical León XIII y he tenido mis manos apretadas dentro de las suyas. Como puedes ver todo esto necesita un largo rato para contarlo. Baja y te lo contaré. He tenido salud durante el viaje, gracias al padre san Antonio. ¿Qué te guardaré? ¡Ay, pobrecita Ramona, que ya no le quedará nada! ¿Te gustaría un clavo tocado al verdadero? Tengo una cosa muy linda, pero... En fin, veremos.
Dime cómo estás. ¿Qué hace tu madre? Recibí la tuya en vísperas de mi marcha.
¿Cómo no has bajado a la entrada de tu tía Cinta, que según me han dicho, ha entrado en religión carmelita?
Te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy 20, noviembre 1878.
Escritos II, vol. 1, doc. 73, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
22 de noviembre de 1878
Mi madre Juliana: Sin tiempo para enviarle nada. Otro día será.
1.º He empezado a hablar al obispo de los aniversarios de la testadora, pero aún no he concluido, porque no llevaba yo la nota.
2.º Benet me ha prometido que hará arreglar la campana.
3.º Procuraré no olvidar la agregación de la comunidad a nuestro apostolado de la oración.
4.º De los tres tomos de Lapuente (que antes de irme tenía dos) no me encuentro más que uno; a medida que vayan apareciendo los mandaré. Envío interinamente La Religión Instruida del padre Albiol hasta que pueda mandarles una de propia.
Mando otro libro de religiosas, que tal vez podría entretenerlas a ustedes, que no tienen faena.
El libro que debo a sor Serafina tan maco no lo tengo a mano. Irá otra vez. No <*2*> recuerdo las otras cosas que debo. El anillo ya irá, nuevo o viejo.
Gracias por las flores de almendro, y por el envío de la gorra.
Tantas cosas a mosén Bautista y mosén Antonio.
El obispo temo que marchará pronto. Lo que usted no dijo, dije yo; pero no sé si nos dará nada.
No puedo más.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 22.
He dado 4 reales al carretero por el porte.
Escritos II, vol. 1, doc. 74, págs. 1-3
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
27 de noviembre de 1878
Mi apreciabilísima madre Juliana: Recibo la suya, y como estoy en ejercicios que nos dan el padre Mach, y padre Vicente, no puedo ser largo.
Conforme en que el párroco extienda la comisión en el primer despacho, pues así se lo indiqué yo a usted.
He hablado con el padre Mach; le he dejado la carta de Mataró que a usted le ha hecho pasar tan malos ratos; ya se la enviaré, aunque en resumen no dice otra cosa el doctor Nonell sino que habló con el prelado de Barcelona y le contó la situación del Instituto, de lo cual estaba muy informado el obispo de Tortosa, y por lo tanto que previniésemos a éste. Así pues, oraciones.
El padre Mach dice que no sabía que tuviesen ustedes un decreto. No tengo tiempo para ir a casa, y registrar si lo tengo yo. Así pues, envíenme inmediatamente la copia que usted poseerá sin duda. Si echara la carta en Benicarló antes de las dos y media de la tarde, la recibiría yo mañana [por] la tarde mismo; pero si no quiere hacer esto, porque es difícil, no deje pasar el correo de mañana jueves por la mañana.
Voy a satisfacer las dudas y ansiedades de las novicias. En cambio del trabajo que me tomo en enviarles los santos que les faltan hasta el fin de año, <*2*> ha de ser con condición de que en el rezo de todos ellos me han de encomendar a Dios. ¿Se avienen a esto?
Pues si se conforman, hoy mismo envío al Ángel de la guarda para que imprima por mi cuenta los santos en los mismos breviarios que tienen, pues como somos pobrecitos no podemos hacer de nuevos. Creo que cumplirá el encargo, y cuando llegue ésta a sus manos, ya los habrá puesto; le encargo que empiece a ponerlos desde el día de san Andrés apóstol, y que los ponga delante de todos para que los puedan encontrar más fácilmente; que lo miren y verán como ya estará cumplido mi encargo.
No puedo más; mis cordiales afectos a todas, y en particular maestra y novicias, y me alegro no tengan ninguna que quede vestida de pecadora.
Tengo una Purísima muy linda de Roma... pero como ustedes son de la divina Madre y no de la... Purísima...
Las bendice en Jesús.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Demasiado largo he sido; puede que me riña el padre Mach, si lo sabe. Fortuna que se lo diré.
Convento de Santa Clara, 27 de <*3*> noviembre. Estoy aquí en mi habitación de Santa Clara para estar más retirado. Está conmigo el doctor Froilán quien me encarga le salude, y el cual me ha contado lo muy satisfecho que quedó de las buenas condiciones de la madre Juliana. ¡Pobre señor! ¡Y cuán engañado debe vivir! Las monjas me cuidan mucho. Se conoce que quieren que en los ejercicios me aproveche para adquirir paciencia y buen humor, puesto que tengo tan poco.
Escritos II, vol. 1, doc. 75, pág. 1
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
19 de diciembre de 1878
¿No recibió una carta mía? Diga a mosén Gaudí que conteste.
Hoy, 19 sábado.
Mi reverenda madre Juliana: Recibí ayer la suya por el hermano; contesto hoy porque marcho esta noche a Tivisa donde vamos a establecer el apostolado de la oración. Regresaré el lunes. El hermano ha recorrido ya las casas indicadas. Poquito se ha recogido Hasta esta hora se han recogido 17 pesetas en plata y 13 en cuartos que he cambiado en plata; total 30 pesetas.
Respecto de la suya le digo, que bueno es padecer, pero no ha de ser hasta la turbación. Están ustedes en manos de Dios, y él y su divina Madre dispondrán lo que convenga más para su gloria y para ustedes. De todo hablaremos si, Dios mediante, puedo venir después de Navidad. No entiendo los primeros párrafos de la suya que dijo al padre Mach.
La hermana de Nacimiento envía un niño Jesús. La he dicho que ustedes lo tendrán hasta que yo vaya y se lo tomaré. El padre de la misma sigue muy delicado.
Diga a mosén Bautista que el hermano traerá los papeles impresos.
Lo de los aniversarios lo hablaré con el obispo cuando regrese. ¿Y si nos toman al obispo? Rueguen mucho para que Dios haga lo que más convenga.
Afectos a la madre maestra y novicias y demás. Me muero del deseo que tendría de dar un salto y venir a predicarles la calenda como aquí se hace; pero habré de contentarme con los deseos, pues los carriles no van ahora.
Las bendice su afectísimo en Cristo Jesús
Manuel Domingo y Sol
Afectos a mosén Antonio.
Escritos II, vol. 1, doc. 76, págs. 1-2
A doña Magdalena – 29 de diciembre de 1878
Mi apreciable en Jesús, estimadísima Magdalena: Recibí por conducto de sor Encarnación su grata. ¿Cómo la corresponderé yo a tanta benevolencia? La encomendaré a Jesús, y será la mejor gratitud a su buena voluntad.
Deseo, en verdad, poder contarles alguna cosa de mi viaje, pero no sé cómo podré lograrlo. Dios me ha dado a conocer personas tan estimadas para mí, y me las ha puesto tan distantes, que nos sirve para mayor mortificación.
Francisco bueno y contento. Anoche, día de Inocentes, fuimos a hacer un poco de bulla en el colegio: hicimos neules, y los chicos hicieron un poco de comedia. Francisco hizo el papel principal, pero con tanta traza y gracia, que nos gustó muchísimo. Por cierto que logré hacerle un engaño a él y a Felipe, y los pobres se quedaron todo sonrojados.
Que tenga feliz principio y terminación <*2*> del año 79, y sea fecundo en gracias para la santa Iglesia y almas, y para usted y su familia. No olvide encomendarme al sagrado Corazón de Jesús, que yo haré de vez en cuando un mementito por usted.
Saludos mil a Mateo y demás de su familia, saludando también a Francisca y Luis.
Sabe siempre puede mandar a su afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 29 diciembre 1878
Ya le mandaré una estampita u otro recuerdo de mi peregrinación.
Escritos II, vol. 1, doc. 77, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
Diciembre de 1878
Mi reverenda madre Juliana: Desde las 4 de la tarde hasta este momento, que son las ocho, no me han dejado un instante las visitas, para escribir a la madre Escolástica, a Madrid, a usted, etc. Ya que no puedo cumplir con todos, lo hago con ustedes ligeramente.
Reñí al padre Mach porque le envió a usted los mil realicos; le dije que si hubiesen entrado en mi mano, los hubiera partido quedándose 500 para mí para mis cuentas con la Providencia de Vinaroz, y él me contestó “picarillo”.
Le enseñé el breve y no quedó satisfecho. Creo que tarde o temprano se tentará el paso para una cosa más formal, y así lo escribió él a la madre Escolástica. Hoy he hablado con nuestro prelado a quien he leído la carta de Nonell, y también está en que se formen constituciones. No obstante esperaremos de Barcelona.
¿Qué se estiman más mis monjas de Vinaroz? ¿La Purísima de bronce o una reliquia de la madre santa Clara? En Ma-<*2*>taró dejé una reliquia doble de san Francisco y santa Clara.
Vicente Benet irá probablemente a esa luego por un asunto del señor rector.
Diga a mosén Bautista que ya activo aquello, pero que hasta mañana no me lo dejará listo mosén Altés.
Están viaticando al padre de sor Nacimiento por precaución. Haga usted lo que quiera de decírselo.
Yo vendré por... Pascuas.
El 20, 21, 22 y 23 estaré fuera.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Va la carta de Nonell.
Tenga la bondad de enviar la adjunta a mosén Gaudí. Escribo derecho ya.
Escritos II, vol. 1, doc. 78, págs. 1-4
1878
Llevaré al alma a la soledad y allí hablaré a su corazón.
Mi estimada en el Señor, e hija distinguida y predilecta en su dulcísimo Corazón: Cercano está ya tu suspirado momento; próxima la realización de tus ardientes deseos; pronto pisarás los umbrales del claustro. El Ángel de tu guarda sonreirá de placer al abrir las puertas que han de encerrarte en los eternos tabernáculos de tu Dios en el jardín de sus esposas privilegiadas; en el huerto cerrado a las asechanzas del mundo; en el retrete escondido del Amado de las almas, donde como el esposo de los Cánticos, te arrullará con sus íntimas comunicaciones.
Te felicito, pues, por ello, hija mía. Mucho me has hecho padecer estos últimos días. Mi corazón fluctuante entre las ansias del cumplimiento de la voluntad de Dios, y del deseo de tu felicidad. Pedía a Jesús te colocara en el lugar de su agrado, sin mirar en mi consuelo. Había hecho el sacrificio en mi corazón hasta de enviarte fuera, como sabes, y aunque me era amargo, lo hice por si era esta la voluntad de Dios. Pero él aceptó el sacrificio de mi corazón y se contentó con él, y ha querido colocarte entre el rebaño que él me tiene confiado a mis cuidados. Bendito sea él y seasle agradecida a este beneficio <*2*> inmenso de su mano bondadosa.
Al darte hoy mi última bendición en el mundo yo debiera decirte que pienses por última vez el paso que vas a dar; yo debiera exponerte las espinas de este estado, las obligaciones que vas a contraer, la perfección a que debes aspirar. Pero no: lo creo inútil y supongo tu vocación firme y decidida. Por consiguiente, sólo mi parabién debo darte en este momento.
Pero ¡ay, hija mía! No quiero ocultarte el deber de gratitud que vas a contraer para con Dios, y sean mis palabras como la cláusula de mi testamento para que las grabes en tu corazón, y no las olvides jamás. Pasarán unos años; tal vez haya desaparecido yo de la tierra; pero desde el fondo de la tumba me levantaría si un día fueses ingrata para con Dios, y olvidaras los encargos que voy a hacerte.
Ya sabes cuánto te ha bendecido el Señor. Aún no habías nacido y el Señor te tenía fija en su mente para hacerte un día toda suya. Viniste al mundo y Jesús se apresuró a reengendrarte y vestirte con la estola de su gracia purificándote con el santo bautismo. Alrededor de tu cuna nadie pensaba en tu porvenir y el Señor colocaba a tu lado a su Ángel para que cuidara de tu existencia porque te quería para él.
Llegaste a tu adolescencia... Tu imaginación <*3*> inquieta no se fijaba en su centro. Como la hija de Sión vagaba tu espíritu en la disipación y, sin embargo, Jesús no te perdía de vista.
Y era el miércoles santo del año 187... Y sin preverlo ni reflexionarlo tú, te condujo a mí... Lo que sentí en aquel momento... no es para explicarlo. Hasta temí percibieras los latidos fuertes de mi corazón, conmovido por unas desconocidas emociones. Pareciome que Jesús me apremiaba. Con todo nada te di a comprender, y tuve que contentarme con dirigir una mirada a la madre Inmaculada para que cuidara de ti.
Pasó un mes y mi corazón se entreabrió de alegría y confianza al verte otra vez a mis pies.
Era la víspera de carnaval del año siguiente, y te indiqué un acto que aceptaste ya con placer. ¿Quién sabe si fue aquel acto el principio de la renovación de tu espíritu? Lo que desde entonces ha ido pasando en tu alma, no lo desconoces ya. El Pastor divino no dejaba de darte fuertes aldabadas a tu corazón dormido y soñoliento hasta que aprisionó tu corazón.
¿Qué le darás, pues, a Jesús en cambio de tantos amores? ¡Prefiriera que murieras repentinamente si tuvieses que serle ingrata! No lo confío en su bondad y misericordia.
Hoy, pues, que vas a consagrarte perpetuamente a su servicio quiero, te pido y te mando:
1.º Que desees ser santa. Si no tuvieses que ser <*4*> santa. Si no tuvieras que ser más que buena, no entres en el claustro. Al lado de tu familia nada te faltará y podías dedicarte a tus prácticas de piedad. Hoy sobre todo, hija mía, la religión ha de ser santa. En otros tiempos con una santidad mediana hubieras cumplido; hoy y del modo que está el mundo es preciso ser pararrayos de la justicia del cielo.
2.º No debes olvidarme a los pobrecitos pecadores; quiero seas una víctima constante en favor de ellos. Y por lo tanto debes hacerme propósito de estar dispuesta a todo. Si el Señor te permitiese desprecios, contradicciones, enfermedades, sequedades de espíritu; si él quiere que seas abandonada, descuidada hasta en tus necesidades y enfermedades, estás dispuesta a sufrirlo con fe, y resignación. Si no te encuentras con fuerza para ello, retrocede.
3.º No te olvides de mí en tus oraciones que lo necesito. No obstante de esto no te pediría cuenta en la presencia de Dios. Yo no dejaré de hacerlo, puesto que el Señor ha querido confiar esta flor a mis cuidados, y que yo gustoso ofrezco ante el altar de María.
Lo demás te lo diré de palabra. Entretanto puesta esta noche en la presencia de Dios, veas lo que te dice tu corazón.
Que Jesús te bendiga, hija mía. Que la madre Inmaculada te cobije con su manto. Que san José y san Antonio sean tus protectores. Que seas mi consuelo en la vida y mi corona en la eternidad.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 79, págs. 1-2
Ala Madre Juliana del Sagrado Corazón
2 de enero de 1879
Mi madre Juliana: Acabo de escribir a la madre Escolástica, y dedico a ustedes otras dos líneas.
Recibí ayer su grata y gracias mil por la felicitación. Han hecho muy bien las monjas en hacerme ganar la cosita y así vendré con mayor gusto. Yo quisiera enseñarles las cositas que ayer me dieron las devotículas.
No he ido porque es fácil que tenga que ir a Valencia, y como tengo tan pocos cuartos, no me atrevo a hacer dos viajes, y aquel me serviría. Si no voy a Valencia, vendría para el aniversario de la fundación y haríamos una festita. Quisiera incluirle la de la pobre madre Escolástica; pero ya se la leeré cuando vaya.
Ya supongo sabrían que el señor obispo se os marcha a Tarragona. Otro día escribiré a usted a fin de que le escriban. Esto me tiene muy afectado. Haga Jesús que sea para bien de todos, ya que es tan gran sacrificio.
No puedo olvidar las emociones de estos días en el año 78. Por esto hubiera querido venir a consolar a las pobrecitas de Vinaroz, <*2*> y Jesús no lo ha querido. Ya lo haré otro día. Que no derramen muchas lagrimitas las Providencias y Rafaelas, etc., y si las derraman ante tan dulces recuerdos, que las depositen en la mirra que ofrezcan al niño Jesús. ¡Pobrecitas mías! ¡Y yo la ocasión de tanta amargura! Ya veo que no pueden estimarme. Pero ya pido a Jesús en verdad que las consuele y no las haga pensar demasiado en Mataró. ¡Ciutat dichosa!
No puedo más, ni tengo tiempo para leer la suya por si dice algo más.
Ya escribiré sobre mi venida.
Las bendice su afectísimo padre en Jesús y la divina Madre.
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 2 de enero de 1879.
Escritos II, vol. 1, doc. 80, págs. 1-3
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
6 de enero de 1879
Mi reverenda madre Juliana: Acabo de recibir en este momento la de mosén Antonio que ha escrito por encargo de usted. Ya tenía intención de escribirles esta noche misma, y así lo hago con doble objeto.
Mañana a las 10 salgo con el tren expreso para Valencia. Pasaré por esa allá a los tres cuartos de las once, y les enviaré mi bendición. Oren también por mí. Escribiré desde Valencia el día que debo llegar a Vinaroz, que regularmente será por el sábado, pero ya lo escribiré.
Aunque deseo mucho que tengan a Jesús Sacramentado, no me parece bien los tres o cuatro días, para tener que continuarlo perpetuamente. Sería preferible un día de exposición con misa de comunión general y misa cantada después, y por la tarde el Tedeum, y si hay sermón. El sermón de la tarde que lo prepare mosén Antonio; yo diría el fervorín de la comunión, y los que quieran a puertas cerradas.
Cualquiera cosa que resuelva escriba al <*2*> obispo pidiéndole autorización para todos los años. Si quiere escribirlo el vicario mosén Antonio o el párroco, o hacerlo por conducto de mosén Pallarés, puede hacerlo.
Si lo escribe usted directamente al obispo, dígale que ha sabido con mucho sentimiento que nos va a dejar; que aunque se alegra del nombramiento por ascender a una mayor dignidad, pero que lo sienten porque ya habían tenido la gran fortuna de conocerle y de poderle apreciar. Que la marcha de Vinaroz va bien, pero lo único que le aflige es el no poder tener la esperanza de que la iglesia vaya tan adelante como esperaban porque los medios materiales no vienen. Que no las olvide y que espera usted que no se irá sin despedirse, etc.
Aunque no escriba por el asunto de la exposición, no deje de escribirle lo otro, y hágalo pronto, mañana mismo. Ya casi escribo tan aprisa y tan mal como usted.
Si les ocurre decirme nada, en Valencia calle de la Seguiola Larga 42, 1.º, a mi nombre.
Diga a Gombáu que, aunque no lo merece, haré lo posible por su recomendado.
Hasta la vista, pues.
Las bendice cariñosamente su afectísimo <*3*> que no las olvida
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 6.
Escritos II, vol. 1, doc. 81, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
29 de enero de 1879
Mi reverenda madre Juliana: Va el talón de la cancelada; recójanla que ya estará en la estación. Cinco días que estaba prevenida, y yo descuidaba el enviarla.
Va también una charreta de greix, muy bueno que les regala la misma del año pasado, y que es la que ha cuidado de la cansalada. No sé el precio fijo de ésta; pero creo son cinco duros, pues va muy caro aquí por los consumos. Ya lo enviaré a decir.
Escribí a la madre Escolástica sobre la pared de la grada, y aún no he recibido contestación. Si la recibo escribiré a usted.
No tengo tiempo para respirar. Mañana veré si envío el dietario por el correo.
Afectos a todas y en particular a mosén Bautista.
Tortosa, 29 enero 1879.
Haga entregar pronto la adjunta.<*2*>
Recibida la charreta por el carretero.
Escritos II, vol. 1, doc. 82, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
9 de marzo de 1879
Reverenda madre Juliana del sagrado Corazón de Jesús
Muy apreciable en Jesús: Aprovecho la ocasión del señor rector de esa para escribirles, ya que no lo he hecho esta mañana por el carretero, porque no he tenido tiempo ni estaba en casa cuando ha venido.
Por dicho carretero he mandado una arroba de bacalao y además un cherreta de grex. Me había olvidado del encargo que usted me había hecho de esto; y al decirle a Cinta Franquet hace cuatro o cinco días si tenía, me dijo que precisamente cuando mataron los cerdos de su casa, puso aquel seixi aparte con la intención de si yo se lo pedía para Vinaroz. Ya ve pues, que fue caridad inspirada; me añadió si quería un poco de cansalada y le dije lo dejara estar por ahora. Que coman mucho las monjas y que no ayunen, pues trabajan demasiado, y que ya ayunaré yo por ellas y me lo ganaré todo yo, y ellas ganarán también no ayunando. No se apure usted aunque sean pobres.
Me han dicho que Catalina no está muy bien, y <*2*> así cuídenla doblado.
Respecto de la cuestión de amarillamiento, ya contesto en la adjunta a Gombáu.
Sobre el teñir de las ropas creo podrán hacerlo aquí; lo que no sé si lo harán bien; en Valencia lo harían mejor. Si quiere enviarlas lo probaremos.
Al carretero no le hemos pagado, según dice mi hermana. Si ustedes no le pagan lo haremos nosotros cuando regrese el viernes, pues le han dicho que se deje ver.
Mis afectos cordiales a todas y a cada una en particular, a quienes aprecio en el Corazón de Cristo Jesús. Un mementito por mí el primer viernes, pidiéndole que llene mi corazón que está ambicioso y, por consiguiente, vacío. ¿Cuándo querrá llenarlo el Señor, y de qué querrá llenarlo, y dónde querrá llenarlo?
Las bendice en el mismo Jesús.
Su afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 9 marzo 1879.
Me he olvidado de la estampa de san José. Dígame el precio de la cuál lo quieren, y veré si la puedo mandar por el carretero aunque
Escritos II, vol. 1, doc. 83, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
2 de abril de 1879
Mi reverenda madre Juliana: No sé por qué van tan poco ligeros los carriles de Vinaroz. La escribí para que me contestara la calidad del jabón; al día siguiente envié por correo unos cuantos billetes, por probar si irían, y aguardando contestación de lo uno y de lo otro, me detenía en enviarlos, por si no iban seguros; y hasta hoy que me escribe mosén Antonio, no había podido averiguarlo.
Esta noche, pues, van por correo dirigido a mosén Antonio los billetes.
Lino, estudiante, quedó encargado por el hermano, de que apenas encontrara proporción de carretero que quisiera encargarse de la pólvora, lo pasará a notificar al señor Benet para que la arreglara el cajoncito. No dicen si se necesita mecha, y pondrá también. Dios la bendiga en la cuestión de piedra.
Irá el jabón cuanto antes.
El hermano marchó de aquí a Amposta.
La limosna para los conventos ha quedado reducida a diez duros, que he cobrado ya. ¡Cuánto deseo poder intervenir en algún legado para retirar dos mil duros para Vinaroz! Hoy escribo a su vecino de esa por si en su día puede hacer algo para ustedes. Otro día encargaré a mosén Maspons que lo haga, pero no es hora todavía.
La divina Madre no quiere escucharme y darme <*2*> un alegrón.
Tuve carta del señor Lledó que nos envía una cocina para Vicente Benet, para las hermanas de la Consolación. La madre Escolástica no me ha escrito hace mucho tiempo.
Miraré entre mis papeles de Vinaroz, si está el borrador del patronato.
No diré al señor Benet el depósito que tienen para la iglesia; porque aun sin decírselo, ya me dirá que son unas benditas de Dios como todas las monjas. De todos modos veré si por Pascua podré hacerle ir, aunque en verdad será haciendo un gran sacrificio, porque estamos empezando una nueva espenteta al Colegio, y ya no se mueve pie de él el pobre Benet.
¿Por qué rifan rifas para la iglesia? Será una vuelta a un bou cuanto puedan recoger. Son ustedes muy animosas. Sólo me tranquiliza que Dios deberá premiar su fe y los buenos deseos de las pobrecitas religiosas de Vinaroz.
¿Qué más le diré? Que no me hagan mucha penitencia en estos días; pero sí, que me amen mucho y hagan compañía al solitario y dulce prisionero Jesús.
Suyo en el Corazón del mismo
Manuel Domingo y Sol
Mis recuerdos a mosén Bautista.
Tortosa, 2 abril 1878.
Escritos II, vol. 1, doc. 84, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
8 de abril de 1879
Mi reverenda madre Juliana: Las cosas de palacio van despacio; si bien esta vez no ha sido la culpa de palacio, sino de un descuidado palaciego, que anoche no me trajo la solicitud como me había prometido. Va, pues, ya.
Creo recibirían la pólvora y jabón.
Escribiré más despacio.
Diga o haga decir al señor cura que le dije a la de su casa que le escribiría por correo, y que era solo por mandarle la solicitud, y que la he enviado a ustedes ya.
¿Tendrán abierto el monumento toda la noche? Aquí, el apostolado de la oración haremos <*2*> vela en San Antonio con la puerta principal cerrada, y con secciones de personas cada dos horas.
Que terminen felizmente la semana santa.
Afectos a todas.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 8 abril.
Escritos II, vol. 1, doc. 85, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
12 de abril de 1879
Mi reverenda madre Juliana: Voy a escribirlas y no sé qué decirlas sino que... tengan felicísimas Pascuas, y a todas un Alleluya, alleluya, alleluya. Si hemos resucitado con Jesús, como nos dice hoy san Pablo en la epístola, busquemos lo de arriba, saboreemos lo de arriba, no lo de abajo.
Esto, por supuesto, sin perjuicio de que puedan saborear las monas de Vinaroz y rosquillas, y cocs que todo lo quiere el Señor en estos días de santa alegría. Y el corderito que el año pasado pedía la madre Escolástica, ¿no lo han celebrado este año? No dejen de celebrarlo aunque pobrecitos, que ya seremos ricos cuando Dios quiera.
He dicho a Benet cuándo podrá ir a Vinaroz, y todavía no está resuelto. Veré de irle animando, y si me ponía él por condición que debía acompañarle, tendría que hacerlo; pero está muy atareado esta temporada, y le aguardan muchas otras tareas, hasta para... la catedral, cuyo pavimento quieren renovar, y Benet... ha de hacerlo todo. ¡Tanto trabajar y siempre pobre!
Tantas cosas en particular a <*2*> cada una... Si me dan monas las haría parte a ustedes; ¡pero recibo tan pocas!
Acaban de anunciarme que a mosén Bautista se le ha muerto su última hermana. ¡Sea Dios bendito!
Ni sé cómo estamos de cuentas y de cuentos. Otro día será, que hoy no puede ser.
Encomiéndenme al sagrado Corazón de Jesús.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 12.
Entregue las adjuntas a los interesados.
Escritos II, vol. 1, doc. 86, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
8 de mayo de 1879
Mi madre Juliana: Son las ocho de la noche, y como ahora reparten el correo apenas llega, la recibo hoy mismo, sábado. Mañana a la tarde marcho a Barcelona. El martes por la noche la dormiré en Mataró. Recibo carta de la madre Escolástica en que me dice que la madre vicaria si no voy, y me lo pide por todos los santos, que se va a morir, porque quiere le dé un consuelo en la cuestión de Aug...
Si quieren algo, a vuelta de correo dirija la carta a San Severo, 1.ª, 2.º Barcelona. Y si no a Mataró hasta el miércoles. La solicitud cuando regresaré.
Ya ve que no puedo venir para la divina Madre, pues es demasiado viajar. El programa de la fiesta está bien; pero falta fijar la hora de la tarde y ser exactos en la hora. Pueden fijarlo en la puerta de la parroquia. Tal vez, si invitan a Froilán irá, siendo día de trabajo.
No hay inconveniente en que el señor Lladó continuara <*2*> dirigiendo las obras o cualquier otro de por aquí; pero en caso que nos resolvamos había de ser sin pedir permiso a Benet, porque aún sería peor; por lo tanto no llevemos prisa, y si le parece yo lo meditaré mejor, y se lo propondré a ustedes.
¡Cuántas picardías de las de Vinaroz, diré a la madre Escolástica! Esta me dice que los dos primeros días que estaré allí, ni dirán a nadie que estoy, y seré todo para ellas; que los otros dos días serán para los amigos de Mataró. ¡Pobre señora! El martes iré, y el miércoles regresaré. Ha estado muy delicada de la cabeza y el día que escribió estaba ya bien.
Afectos a lladrigons y lladrigones.
Un memento por mí a san Miguel, y que ya enviaré una imagen.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 8.
Escritos II, vol. 1, doc. 87, pág. 1
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
16 de mayo de 1879
Va una cajita que me dieron para ustedes. Ya les dije que me las comería por el camino. Fortuna que ha venido esta proporción, pues ya faltan la mitad.
Mi madre Juliana: Llegado felizmente de Mataró. Recibí allí su grata. No compré el galón porque hay aquí un poco, traído de Valencia; no sé el precio, y ya se lo diré por si les hace a ustedes.
En Mataró hay combinación de un hermano, y en este caso, si se arregla vendría una temporada el hermano de Esteban.
Las monjas tantas cosas. La Miguela y la maestra de jóvenes, y no sé quién especiales recuerdos para usted y sor Providencia.
¿Qué me dijeron de no estar buena sor Soledad? Dígamelo todo siempre.
Las bendice su afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 16.
Escritos II, vol. 1, doc. 88, págs. 1-4
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
21 de mayo de 1879
Mi reverenda madre Juliana: Tal vez extrañará que haya tardado tanto en contestar a la suya del 13. Era la causa el ver si podía tener arreglada la cuestión del dote de sor Nacimiento. No sé si usted sabrá que unos comerciantes de ésta le deben la cantidad a su madre, y antes de dejarla ir a Vinaroz les manifestó si podía dejar ir a su hija, y le prometieron que fuera tranquila, que no le faltarían los dineros al tiempo oportuno. A pesar de que todo el año se lo está recordando, ha venido la hora y le están aplazando la entrega. Yo he dicho a dicha señora que si no se tenía la cantidad, se había de retardar la profesión, y si tardaba mucho quizá no podrían profesarla. La pobre está angustiosa y les apremia cuanto puede; pero aun así temo que retarden el darlo lo que con mucha justicia les pide, después de tanto tiempo de esperar. He aguardado por ver si lograba algo, pero en vista de que no ha avanzado gran cosa, he <*2*> resuelto escribir ya a ustedes para que tengan conocimiento de ello, y entretanto haré que activen esta cuestión.
Respecto de la inversión, casi no sé qué decirle. Ciertamente quisiera llenar los vacíos de tantas deudas poco a poco, y desquitarme los réditos que pesan sobre mí y que lo pagan las limosnas que voy recogiendo; pero cuando pienso en el estado y situación de la comunidad y el estado de la iglesia, pierdo las ganas de tapar nada. En fin, veremos, y ustedes dispondrán, no sin darles las gracias del ofrecimiento que hacen de la cantidad para pagar dichas deudas. Si me venía la limosna que les anuncié (y que es del señor obispo), pero que no me dijo cuánta, veríamos que sirviese en parte para tapar el agujero de lo que adeudo a san José. Pidan, pues, que podamos vernos desahogados de todo.
Respecto de sor Concepción, me dijo el señor Benet que quedaron con la madre Escolástica en que serían 300 duros, y que estos aún tendría que pagarlos él, pues sus padres no podrían, y que contaría lo que se le adeuda de las <*3*> obras, y que lo [que] faltare lo pagaría él. Dígame si usted sabe que lo arreglarán así. He aquí otra cantidad que ya no sería más que negativa también, y no positiva, y con cuyo déficit yo no contaba tampoco. Que el Señor nos bendiga. En cuanto al padrinaje creo que Benet lo será, si es que no venga el hermano de sor Concepción al cual han escrito, y Benet tiene interés en que venga para que pague, si puede, a él parte de la cantidad del dote que él les adelanta.
Sobre el día de la fiesta dispongan como gusten, que yo a todo me conformo. Adeudo el sermón a san Antonio, y esto no podré excusarlo, para que el santo no se sienta conmigo. Lo demás puede hacerlo mosén Vergés. Veo que san Antonio es el día después del Corpus. De este modo, si no cambian los trenes, tendré que venir dos días antes, esto es, el miércoles, y no dejará de ser una molestia para ustedes y para mí, por tener que pasar el Corpus fuera, y ustedes estarán todas con Jesús sacramentado, y casi no podremos vernos.
La madre Escolástica me escribió hace días junto con mosén Anglada otra vez. Me dan la noticia de que han venido aprobadas las constituciones de Barcelona (excepto para <*4*> Mataró y Vinaroz), pero sólo concediéndoles votos simples. La madre Escolástica que todo lo recibe angelicalmente, se queda tan fresca que se pone a alabar a Dios; a mí me contrista, no solo por la escisión en que se encuentra el Instituto, sino porque me hace temer que aunque adelantemos o hubiéramos adelantado algo, como yo confiaba con la ida de nuestro obispo a Tarragona, no alcanzaríamos ya todo lo que deseamos. Si ellas poniendo por base la regla de Inocencio IV no logran más que votos simples, ¿qué será sin ella? Tendría ganas de ir a Mataró; pero por ahora no lo confío.
Me adelanto a felicitarles por la festividad de la divina Madre. Pídanla muchas cosas para mí; sobre todo que me llene el corazón al que falta un no sé qué; tal vez sea virtud y desprendimiento. Bien quisiera decirles este día dos cositas, aunque ustedes son poco sermoneras, pero no podrá ser. Estoy preparando el mes del sagrado Corazón, y están terminando el curso los filósofos y teólogos.
El obispo marcha la semana entrante, quizás a mediados de ella.
Más cosas tenía que decir, pero no tengo tiempo, y me falta mucho el humor.
El día de la divina Madre las enviaré la bendición de Jesús. Mañana ¿cuál de todas se querrá ir al cielo con Jesús? Pídanle una bendición para mí. Afectos a todas. A las novicias escribiré otro día.
Suyo en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 89, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
23 de mayo de 1879
Sor Providencia de San Salvador.
Apreciable en el Corazón de Jesús: No me acordaba ya de su fiesta, ni casi de su nombre, si no hubiese sido que la pobrecita Josefina me lo ha recordado y pedido permiso para dirigirla dos líneas. Y esto que tengo aquí a mi estimada Providencia Benet, y que la madre Escolástica me escribió recordándome que el 24 es el aniversario del anuncio de la fundación. A pesar de todo no me acordaba de usted. Estoy tan metido entre piedra y cal y arena y pozos, etc., que no sueño otra cosa; de aquí es que hasta estoy disipado en mi espíritu. Pídale pues, a Jesús que no me sirva de estorbo para amarle más esta vida que traigo de negociante. Y el caso es que por ahora no llevo intenciones de enmendarme.
Que pase feliz el día de la divina Madre con la madre presidenta y demás. “Haced, Madre mía, que el año que viene podamos ofreceros esos hermosos cultos en aquel lugar, y que esas palomitas de vuestra Providencia hayan remontado su vuelo mas allá del Ebro, y puedan formar allí un nuevo nido para cantar tus amores”. Esto decía el día de mañana el año pasado, y estas palomitas volaron atraídas por el amor <*2*> de Jesús, abandonaron gustosas el lugar donde habían fijado su descanso para hacer este sacrificio a la gloria de su Dios, y abandonaron sus primitivas playas en bien de las almas, y hoy descansan ya en la tierra señalada por el dedo de Dios para trono de Jesús, y a la sombra de su Madre querida le ofrecen con su ternura sus arrullos al amante Corazón de Jesús; y le alcanzan nuevas gracias para las almas, y hacen brotar flores de modestia, de humildad y de pureza en una tierra árida e inculta y...
Bendito sea Jesús, que así oyó nuestras plegarias, y bendita sea la divina Madre que colmó nuestras ansias y sosegó nuestros temores. Haga ella que sus hijas predilectas cumplan la misión que les tiene confiadas, y fieles a su voz y a sus designios continúen la obra de su dulce fundadora, y puedan labrarse la corona que el Señor las tiene reservadas en el seno de su dulcísimo Corazón. Amen, amén, amén.
Diga a la madre presidenta que según veo no quiere san Antonio que venga. El mismo día debo estar aquí, y no hay trenes de mediodía para que yo pueda venir para la tarde. Por lo tanto se me figura que habré de <*3*> dejarlo para el año que viene, que si, por una parte, lo siento, porque deseaba cumplir con este compromiso con el Abogado de la casa, con todo esto quiere decir que no me moriré, porque san Antonio no querrá que deje de cumplirle la deuda. Así, pues, vean si mosén Gaudí les dirá cuatro palabras la mañana o tarde de este día.
Diga, por consiguiente, a las neófitas tortosinas que no retarden ya la vestición de hábito, y así el año que viene (si son buenas) podrán profesar el mismo día de san Antonio, y entonces haremos función cumplida.
Las coronas se están haciendo. ¿Cómo arreglaremos los vestidos? La madre Teresa no sé qué me dijo si unas enaguas que tiene ella pueden servir; yo le dije que regularmente no; que lo preguntaría a ustedes, y regularmente habrán de hacerlos nuevos; digan de qué ropa, la más sencilla, puede hacerse.
Que digan si han escrito ya a mosén Vergés y a Ventura Llasat y la contestación. Creo me han encargado varias otras preguntas, pero no me acuerdo ya.<*4*>
Diga a Encarnación y Teresa, que no se malhumoren porque no vaya. Que si vengo este verano a descansar unos días en esa (que es fácil que no sea), entonces me tendrán ustedes a su disposición para cuanto quieran oír.
No puc més que vaig a galop.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy 23, víspera de la divina Madre.
Mosén Antonio que diga muchas cosas a la Madre de la Providencia.
Escritos II, vol. 1, doc. 90, págs. 1-3
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
30 de mayo de 1879
Mi madre Juliana: Dos palabritas a la suya del 26. La madre de Vergés no ha vuelto a dejarse ver; pero sé que la pobre se encuentra sin sosiego. Veremos lo que logra.
Respecto de la inversión, repito que lo que resuelvan ustedes, se hará. Creo le dije a usted de palabra lo que adeudábamos, que eran mil quinientos duros; de ellos mil que tomamos a Santa Clara; trescientos que saqué del fondo del colegio de San José porque no tenía otro medio cuando nos veíamos tan apurados en las cuestiones de mosén Gombáu, y doscientos que tomé de María Baigés de esta, con rédito también, aunque de estos ya no pago el rédito más que de ciento.
Cuando el obispo me anunció la limosna que enviaría desde Tarragona, supe después por Pallarés que el obispo debía cobrar seiscientos y pico de duros de unos atrasos, y le mandé que activara el cobro, para que los tuviera antes que marchara, pensando tal vez que de esos dineros nos daría para la limosna de Vinaroz. Tan persuadido estaba de ello, que ya hacía cuentas, y pensaba cubrir los 300 del cole-<*2*>gio, porque mosén Mariano siempre me está amohinando con dicho débito, y los demás que hubiesen sobrado los hubiera enviado a ustedes.
Pero sucedió que el sábado pasado a las nueve subió mosén Pallarés a dar los dineros al obispo, y a las 10 le visitó el penitenciario, y sin tocarlos de la misma mesa se los entregó para que los pusiera a disposición de Benet para las obras de la iglesia de Vinaroz exclusivamente; y he aquí que me quedé con mis cálculos fallidos. No obstante estoy contento, porque al menos me anima la esperanza de que un día podré ver terminada mi iglesia de Vinaroz. Jesús que no me deje morir antes. Por lo tanto, repito, que ya veremos sobre la inversión de alguna de las dotes.
Respecto de los sermones yo repito que haré lo que me manden. Que se invite a mosén Vergés, y si a última hora no podría venir, haré lo que haga falta. Si solo el sermón de san Antonio, él solo; si sermón de profesión bien; si del amor sa-<*3*>cramentado también; si del Corazón de Jesús rebién. Conque así no dejen de invitar a quien convenga, pero sin apurarse.
Ayer pude enseñar el colegio a la madre y hermana de la madre maestra; por ellas escribí una carta a la madre Escolástica.
Diga a la madre maestra que no la felicité por su santo por falta de tiempo, y esto que la pobrecita Josefina, a la que tengo bastante enferma, me hizo prometer que lo haría a nombre suyo y mío.
Es última hora, y no puedo más; otro día seré mas largo.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 30 mayo.
Encomienden a Dios a Josefina para que la divina Madre (como dice ella) la cure pronto.
Escritos II, vol. 1, doc. 91, págs. 1-4
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
4 de junio de 1879
Mi reverenda madre Juliana: No sé a quién debo reñir yo: si a usted o a la secretaria y redactora de la última carta; bien es verdad, que ésta obraría en virtud de obediencia; pero sin faltar a ella debía haberme dicho que la madre presidenta no sólo guardaba cama, sino que estaba muy mala, y esto no me lo dijo, sino que dio a entender que era una cosa ligera. Otra vez ni usted ni ella lo hagan así, si no se perderán algunas oraciones, y yo me enfadaré.
Por Benet he sabido su enfermedad, pues a haberlo sabido antes, quizás no hubiera accedido a que fuera a esa, pues presumí que trascurridos como eran dos días de la carta, tal vez usted ya podía bajar. No he hablado con dicho Benet más que un ratito, y me ha parecido que ha venido contento de su viaje, y que han convenido en el modo que puede procederse mejor. Jesús y la divina Madre que lo bendigan todo.
Respecto del asunto de las novicias, el de la Teresa está no más medio arreglado, pues por fin los González han prometido en-<*2*>tregar 200 duros para el día 10. He dicho a la madre de sor Nacimiento que han de buscarse de un modo u otro los doscientos que los comerciantes les dicen que le entregarán por todo el mes de julio, y aunque no sé si podrá encontrarlos, con todo que empiecen los ejercicios, y veremos, pues en último caso tendría que arreglarlo el pobre Manuel, aunque no está para cuentos. Lo único que haré ver si encuentro una persona que quiera dejarle los 200 duros.
Hoy escriben ellos a mosén Vergés y ya escribiremos lo que contesta. Yo en caso vendría el miércoles con el tren expreso hasta Benicarló, si es que Froilán no me compromete a predicar el Corpus en su parroquia, pues he encargado que vaya uno a hacerlo y no encuentro nadie.
Creo que todo se irá arreglando con la ayuda de Dios y la santa paciencia.
Ayer recibí carta del respetable párroco de Villafranca del Cid y aunque escribí a él para que se dirigiera a usted, voy a exponerle el objeto. Cuando venimos a la fundación, hablé a la madre Escolástica de una joven que deseaba ser <*3*> religiosa de Vinaroz, que aunque tal vez no reuniría el dote por de pronto, deseaba que la madre Escolástica la viese, porque aunque no la tenía muy tratada me parecía a propósito para el Instituto. Vivía entonces con su hermano vicario coadjutor de Castellón. Ni el día de la fundación, ni después consintió su hermano en dejarle venir. Ahora está en Villafranca y de los derechos de su madre le han tocado de nueve a diez mil reales, e insiste en eso con mucha instancia. Aunque está su hermano resistente aún, según creo, puede ella obrar con más libertad e independencia. Si bien me intereso por la joven, y sobre todo por el párroco, que es uno de los mejores de la diócesis, y que a mi parecer tiene muy buen acierto, obren ustedes como les inspire la divina Madre.
He tenido un trastorno en el colegio. El domingo con motivo de haber marchado los filósofos y teólogos, hicimos pasar del colegio de dentro al de fuera algunos chicos. Con la alegría de verse allí, después de cenar, que les dan un rato de recreo, tres o cuatro se fueron a las obras, y subiendo por los andamios fueron al tejado. Tocaron a examen, y con la precipitación de llegar, resbaló uno por el agujero que ha de ser escalera, y cayó abajo desde lo más alto del edificio, y no pudo más que administrársele la santa Unción, falleciendo a las 15 horas, pero sin entrar [en] conocimiento. A pesar de las prohibiciones de que <*4*> no se acerquen para nada a las obras, y de que éstas están muy lejanas del punto que habitan, no sirvió para evitarles la tentación. Era un excelente chico de 13 años de edad. San José que nos evite repeticiones de estas escenas, que han afectado a toda la población.
Mis afectos a la madre maestra, novicias y demás.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 4 junio 1879.
Escritos II, vol. 1, doc. 92, págs. 1-4
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
6 de junio de 1879
Reverenda madre Juliana del Sagrado Corazón, presidenta del convento de Vinaroz.
Mi reverenda madre Juliana:
Acabo de recibir la suya. Anoche debía haberles escrito otra vez para el envío de las solicitudes que se me olvidó en mi anterior, pues ya me temo que el secretario me reñirá y con razón. Háganlo, que si por un caso imprevisto alguna no realizase su profesión no se perdería nada de tener listo el expediente y aun la exploración. Envíelas, pues, a vuelta de correo, recordando que ha de ser cada solicitud por separado.
Respecto de sor Nacimiento, ya las dije que la buscaré quien la deje 200 duros, que con los otros 200 que la den los comerciantes forma el total; si estos no les entregan la cantidad, en este caso no profesaría, pues estoy con usted en que se realice antes de la profesión, porque después todo son trabajos, a no ser en un caso que fuese muy especial y estuviese asegurado el dote en un plazo determinado.
He hablado hoy al reverendo Vergés quien me ha dicho que no hará ya la <*2*> plática en la profesión de las novicias. Pueden, pues, invitar a alguno de ahí, o de esos alrededores, y si no encontraban, en último caso tendría que hacerlo el pobre Manuel.
Confío que don Mateo Auxac me irá a Alcanar a predicar el Corpus. ¿Cómo es que no han logrado ustedes, que tienen tanta influencia, el que vayan los trenes de día? ¡Cuán molesto nos es el ir a Vinaroz! Se conoce que a ustedes les duele poco este trabajillo.
Celebro vaya mejorando rápidamente. ¿Qué le daremos, pues, a san Antonio? ¿Sabe usted que todavía ni a él ni a san Miguel, patronos de la casa, los hemos expuestos al público? Pues yo no estoy tranquilo de ello, y descargo toda la responsabilidad sobre usted, y para más obligarla le propondré el medio de cumplir respecto de san Antonio: Diga a Mariana Lluch que robe el santo Antonio a su tío, que se lo traiga a usted y le colocan en el altar de un modo u otro, y se lo quedan por derecho de prescripción. En cuanto al pecado, ya cuidaré de absolverlo después.
Es la cuarta carta, y no <*3*> puedo extenderme más.
Afectos a todas.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 6 junio 1879.<*4*>
Reverenda Madre Juliana del sagrado Corazón, presidenta del convento de Vinaroz
Escritos II, vol. 1, doc. 93, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
8 de junio de 1879
Mi madre Juliana: Estaba de mal humor y la que acabo de recibir a las nueve de la noche, me acaba de conturbar, y me ponen en una situación crítica. Repito que ya saben que deseo complacerles en todo. Pero además de las molestias de dos noches perdidas por tan poca cosa, está que de aquí a cinco o seis días viene don Benito Vidal con el señor obispo, y quiere aquel ir a Vinaroz donde tendré que acompañarle, y vuelve otra vez a viajar a Vinaroz. Por lo tanto vea si me pueden excusar que ya pagaré todas las deudas que tengo, con tal me perdonen y me dispensen el venir. Si tan indispensable fuera, y no había otro medio haré este sacrificio, pero creo que no será necesario.
Escribo a Gombáu para que se dirija a mosén Valls de Benicarló que no dudo accederá.
En otra seré mas largo.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 8.
Si mosén Valls no podía de ningún modo, <*2*> que sí que podrá aunque sea alargando un día o dos la profesión, creo que el arcipreste en obsequio mío, de usted y de ustedes no dejará de sacrificar un ratito a este trabajo.
De todos modos vean si pueden escribirme mañana que ya está arreglado.
¿Conque todas, todas me riñen? ¡Pobre de mí!
Escritos II, vol. 1, doc. 94, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
9 de junio de 1879
Mi madre Juliana: Me ha sucedido lo que presumía. El secretario y provisor han reñido a las monjas y a mí, y con razón. La solicitud de la exploración, háganla siempre después de votadas, aunque para la profesión se aguarde a ser más inmediato al día.
Así, pues, por amor de Dios y del padre san Antonio llamen enseguida al rector, y que haga la exploración de voluntad, y que inmediatamente extienda el acta para que sea remitida mañana por el correo sin falta, junto con las dos solicitudes de usted, pidiendo se comisione para recibir la profesión.
Si por el correo de mañana no lo envían todo ustedes no vendré yo el miércoles, porque ya no podría verificarse la profesión el día de san Antonio, porque en el día del Corpus me han dicho que no <*2*> lo despacharán.
Si viene, como espero, con el correo de mañana martes, el miércoles apenas la reciba la entregaré a la secretaría, y los viajeros de la familia de las novicias que saldrán de aquí el miércoles por la noche traerían el despacho. Así, pues, aire.
Si quieren algo avisen. Yo no les traeré nada porque estoy pobrecito. Esta vez que cuiden los otros.
¿Han buscado predicador para la profesión?
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 9 junio 1879.
Vicente ha recibido hoy la de usted. Saluden al señor Lladó. Supongo recibirían la de Benet de ayer. ¿Cómo no le hacen quedar para la profesión?
Escritos II, vol. 1, doc. 95, pág. 1
A doña Ramona Puchol – 18 de junio de 1879
Mi Ramona: Recibí el reloj sin ninguna esquela tuya. Como el ordinario viene cuando no estoy en casa, no pude darle a él dos líneas.
Aún no me han traído el otro despertador de casa el relojero. Si tienes ocasión veas de mandármele, pero que me encuentren a mí, o que digan fijamente dónde están, y te lo mandaré en seguida por dicha proporción.
El obispo está mejor.
Ayer escribí al padre Gació.
Vengo de la solemne procesión que han hecho los jesuitas, y estoy cansado.
Hoy no te mereces nada más.
Te bendice tu afectísimo Padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 18.
Aunque no lo mereces va la estampita que me ha dado el padre rector, en paga de haber salido a la procesión.
Escritos II, vol. 1, doc. 96, págs. 1-3
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
22 de junio de 1879
Reverenda madre Juliana, presidenta del convento de Vinaroz.
Mi madre Juliana: ¡No enviarme a decir todos los días cómo se encuentra! Esto no es buena señal.
Marcho probablemente mañana a Barcelona. Si se le ofrece algo, escriban aquí, a mi casa, o mejor a Barcelona, calle de S. Severo, 1.º, 2, a mi nombre.
Cuando pueda bajar escríbalo a Benet. Respecto del asunto de la salida de la novicia esté tranquila ya.
Mis afectos a todas para las que llevaré una estampita, a condición de una salve todos los días para mi feliz viaje.
Las bendice, quien en Jesús cariñosamente las ama
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 22.
Si no <*2*> marcho, volveré a escribir.<*3*>
Reverenda madre Juliana, presidenta del convento de Vinaroz.
Escritos II, vol. 1, doc. 97, pág. 1
A doña Ramona Puchol – junio de 1879
Mi apreciable Ramona: Recibí la tuya. Tengo unos días rabiosos, con el despido de los chicos, etc., y por esto no te contesté. Anoche [me] retiraba a las 9 y ½ a casa, y encontré tu esquelita y no vi al ordinario. Así, pues, ya te escribiré.
Entretanto lo hago para que sepas que he recibido la tuya.
Cuídate mucho.
Tuyo afectísimo Padre
Manuel Domingo y Sol
En este momento pasan a enterrar al padre de Josefina.
Tengo unos forasteros de Villafranca, y he de obsequiarles.
Ayer tuve a la madre Marta, que marchó a Tarragona con Teodora.
Mañana marchan los colegiales filósofos.
Escritos II, vol. 1, doc. 98, págs. 1-2
A doña Cinta Curto – 13 de julio de 1879
Señora doña Cinta Curto
Mi Cinta: No debía escribirte, porque en la tuya que recibimos ayer, creías que yo no te escribiría, cuando lo hice ya, si no a ti, a Pauleta, y que dirigí a casa el Pablo Sastre.
Hoy me dice Bernardo que vuelva a escribir, y aunque tu madre nos manda que no nos gastemos tants de quinsets, voy a hacerlo ligeramente.
Acaba de celebrarse sesión magna de tu madre, Bernardo, la sedegada Teresa Piles, y yo, y se ha resuelto por ellos, sobre todo por tu madre y Teresa, y yo lo he aprobado, que no vengáis hasta segunda orden que será para el santo Ángel, o a lo menos hasta san Jaime, porque dice que nueve días no os harán nada. Por lo tanto ya que han venido a pedirme permiso para esto, lo mando por obediencia de que no penséis venir antes, pues por ahora será hasta san Jaime, si después no se alarga hasta el agosto. Tu madre está ufana y contenta porque te prueban las aguas, y dice que, ahora que estás, que <*2*> no lleves prisa, y hasta le han venido ganas de ir ella también. Conque así, paciencia, hijitas, y mortifícate cuerpo y come gallina y bebe agua.
¿Qué más te diré? La bugade está arreglado ya el día que la han de hacer. Repito que no solo no haces falta, sino que estoy por decir que no te anlloren siquiera. Si te pones buena aún podrás hacer una calaverada... si fueses buena para hacerla. Seas buena, pues. Desearía venir a esa solo por poder ir a Poblet. Sois las dos de Tortosa más andariegas que han visto media España.
¿Qué diré a Pauleta? Que su verbosidad y poesía y elegancia de lenguaje han chocado mucho a mosén Bernardo, que se ha reído de lo lindo. Lástima que esa cabeza sea de remolinos. Que encomiende mucho el asunto de las redentoristas al sagrado Corazón de Jesús, pues luego viene la fundadora y puede ser que aún nos traslademos a la explanada, y yo me haré vecino de San Jaime.
No descuidéis el ratito de compañía a Jesús, aunque no le tengáis ahí sacramentado; que él ya os oirá. Leed, pasead y dormid y, sobre todo, comed mucho, y no reparéis en gastar, que Dios proveerá. Aunque estoy pobrecito, estoy en todo.
Mosén Lledó me dice tantas cosas para vosotras. Mosén Ventura temprat. Demá és lo seu sant. Creo que a Pauleta le ha tocado un número de la lotería de... las oblatas.
Muchas cosas más os diría, pero mortificaos un poco, ya que no hacéis otras mortificaciones.
Vuestro... que os bendice
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 13 julio 1879.
Escritos II, vol. 1, doc. 99, pág. 1
A don Gonzalo Tena Colom – 15 de julio de 1879
Benicasim, 15 julio.
Mi querido Gonzalo: Extraño no me hayas escrito otra vez. Nada me dices de cómo sigue tu espíritu, y el método que te has propuesto este verano, qué clase de estudios te entretienen y qué ocupaciones.
Seas fiel a la gracia, y con paz y tranquilidad dedícate a estar santamente ocupado, que ya sabes que debes aprovechar mucho el tiempo para que Jesús pueda llenar en ti sus designios.
He venido aquí cuatro o cinco días, y pasado mañana voy a Valencia un par de días, y luego a Lucena para el día de san Jaime.
Cuídate mucho, y dime algo.
Tu afectísimo Padre
Manuel Domingo y Sol
Te escribí dos líneas por el señor cura.
Escritos II, vol. 1, doc. 100, págs. 1-4
A doña Paula y Cinta Curto – 16 de julio de 1879
Mis Pauleta y Cinta: Si os quejáis no tendréis razón. Anoche a las nueve, y solo porque no extrañarais dos días sin recibir carta, hice dos líneas anunciándoos que hoy os escribiríamos otra vez.
Lo hago, pues, a pesar de que he de rezar y hemos de ir a la bendición del Carmen.
Sin cosa particular por aquí, y tost se minchen bé lo pa com diuen los de Aldover.
Pepe y su padre trabajando de lo lindo, pues esta mañana he tenido la fortuna de que me despertaran antes de las cuatro como yo deseaba, con el ruido de la cuerda del pozo en la casa que trabajan y que da a mi alcoba. Su madre campechana. Creo que Cinta, cuando volverá, emprenderá en seguida otro viaje solo para [que] su madre se acabe de componer. <*2*> Por ello, pues, acabo de leer que emprende una romería a nuestra Señora de Lourdes, y así la aconsejaré que organice una expedición de amigas inválidas y que se vayan allá a ver si me vuelven todas curadas, Josefina, Adela, Andrés, capitaneadas por Cinta Curto; creo que farán parlá del seus cabells.
En cuanto a Pauleta no; que ella la quiero para Remolinos que hace falta allí. ¿Que faria lo retó de San Jaume sense ella? Además de que Teresa no nos daría permiso. Tal vez en lugar de Pauleta enviemos a Teresa a las aguas de Lourdes por ver si li curen la gola, la llengua y lo genit. ¿Y a laltra sabonera de remolins aon la enviaren? Aquella poca faena té en ser tieta, tieta.
Aguardo a Cedó y Ventura para ir a tomar horchata en casa Carmen Bargam. No ha de ser todo cuestas de Santa Clara. Bueno es un rato de gresqueta entre les rialles de <*3*> mosén Joaquín y els mameus de mosén Ventura. Pauleta que no nos pinte tan bien la frescura de las aguas, porque si no nos fa dentetes.
Y basta ya, que me hacéis gastar mucho tiempo. Dios haga que sea aprovechado, y nos volváis animosos para trabajar por Jesús y por casa. ¿Cómo habéis pasado el día del Carmen? Cinta, Cinta... ¿has hecho bondad?
Esta tarde pediré una bendición a la Virgen para ti en cambio de tantos... ¡Cuántos recuerdos tengo del día del Carmen en mi corazón! El año 54 tomé el hábito, en otros dos años tuve los dos más grandes disgustos que he sufrido. En cambio en otros he tenido consuelos. Dádmelos vosotros también, siendo muy buenas, y amándome mucho al Corazón de Jesús y a su divina Madre, y podáis ser algún día mi gozo y mi corona, y os salvéis y salvéis a otros, y yo con vosotras. Cuando yo haya muerto, Pauleta, que es agradecida (porque lo sé que tiene corazón), ya se acordará de mí en este día del Carmen. En cuanto a Cinta, si te he visto..., a no ser que mis recuerdos le produzcan <*4*> una arrancada de museles.
Prou.
Bernardo acaba de venir, y me dice que ha tenido carta. Me confirmo en el mandado. Dice que tu madre nunca ha estado tan buena.
Teresa Piles ha subido esta mañana a Santa Clara.
¿Qué más? Que os cuidéis mucho.
Os bendice vuestro afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 16.
Escritos II, vol. 1, doc. 101, págs. 1-4
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
24 de julio de 1879
Reverenda madre Juliana del sagrado Corazón de Jesús.
Mi apreciable en Jesús: Todos abandonan a mis pobrecitas de Vinaroz. Voy convenciéndome de que a pesar de mis olvidos, nadie las quiere tanto como yo.
El señor don Benito Vidal regresa mañana a Tarragona, pretextando no sé qué, y quedando en que volverá en septiembre u octubre, y entonces dice que irá a esa. Por culpa suya casi he dejado de ir a Valencia en este barato, por si acaso me obligaba a acompañarle. Todo sea por Dios y por las monjas de Vinaroz.
Siento su recaída, y aunque es verdad que estamos en estío y el dolor reumático no será tan peligroso, pero no es buena señal que se repita por tercera vez, y procure que las recaídas no sean por culpa de usted.
¿Y la madre vicaria también quiere <*2*> hacer poca bondad? ¿Cómo estará la comunidad sin cabeza y sin brazos?
Creo dije a ustedes que saludé al señor obispo en nombre de ustedes. No obstante, ya que Vidal no va, creo convendría que dentro de pocos días le escriban una carta felicitándole y ofreciéndose a sus órdenes.
Yo no sé el día que vendré, pero no tardaré de todos modos. Si no fuese por la Porciúncula vendría antes. En fin, veremos y ya les escribiré. Pallarés y Cedó quieren que en vez de Vinaroz vaya a Alcanar, y yo les dije que vengan ellos a Vinaroz. A fe que estaba a punto de ir a Benicasim.
Si no han de estar buenas no iré, porque no me gusta que siguen maletes.
Anteayer tuve visita de una marinera que no es de la marina.
He recibido una pajarera de <*3*> Mataró por un barco.
Encomendaré a Dios a la buena Candelaria. Las monjas estaban afectadas por su enfermedad cuando estuve allí.
Si usted no se pone mejor hágamelo escribir.
Afectos a todas.
Por fin, veo que el buen Gombáu las sacó de apuros, gracias a Dios. Tantas cosas a mosén Bautista.
Suyo afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 24 julio 1879.
Pueden decir al obispo: Que hubieran escrito apenas llegó enviándole su bienvenida y pidiéndole su bendición; pero como aguardaban al señor don Benito Vidal, esperaban hacerlo por su conducto, si bien ya habían encargado al doctor Sol, etc., le saludase en nombre de ustedes. Pero que no habiendo podido venir el señor Vidal, según han sabido, le escriben para decirle que están a su disposición para cuanto quiera <*4*> mandarles; que desean mucho verle, y que ya antes de venir y ahora le encomiendan mucho a la divina Madre para que le conceda largos años de pontificado y llenos de santas bendiciones del cielo, como esperan le conceda el sagrado Corazón de Jesús, etc.
Escritos II, vol. 1, doc. 102, págs. 1-5
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
24 de agosto de 1879
He empezado al revés.
Mi reverenda madre Juliana: Aunque no sean más que dos palabritas que hace días quiero decirla. Tenemos al buen Viciente Benet tan amostazado y tan resuelto a no continuar las obras, y que ya empieza a darme pena. Dice que el haberle ponderado ustedes tanto lo avanzado que estaría el coro y tan encima del altar mayor, le hizo acceder a la enmienda, bien que con repugnancia. Pero que después examinado con más calma, y sobre todo después de haber tomado las medidas de la iglesia de la Purísima de esta que resultó ser exacta largaría de la que hubiera sido de la de Vinaroz, y que no obstante, el coro no se come para nada a la iglesia (como en realidad es así), ha visto que es una chabacanada lo que le han hecho hacer, y que habiendo dicho el arquitecto de la provincia que pronto o tarde le haría intervenir en las obras de Vinaroz, no puede ya presentarse allí, y que por lo tanto debe ser otro el continuador de las obras.
Como puede usted presumir me <*2*> esfuerzo y aprovecho todos los momentos para calmarle, y hasta amenazarle con la divida Madre; pero empiezo a temer serán inútiles mis esfuerzos, lo cual sentiría mucho, no precisamente por la dificultad de encontrar otro que continúe en la dirección, cosa que a pesar de tener yo el plano ya y las obras adelantadas, no dejaría de presentar obstáculo, pues ni el señor Lladó está en punto que pueda venir tan a menudo, sino muy principalmente porque temo lo dirá el señor arzobispo de Tarragona, y tal vez me dé todas las culpas a mí, que si bien tengo alguna parte, no tengo la principal.
Así, pues, encomiéndelo a Dios, que yo les tendré a ustedes al tanto de lo que vaya ocurriendo, y si el maestro de ahí no recibe instrucciones y les pareciera suspender unos días las obras, lo haríamos y entretanto veríamos de ir conjurando esta imprevista contradicción. Diga a mosén Bautista lo que ocurre, y que tome esta por propia, pues ofrecí escribirle sobre esto.
Respecto de la cuestión de enseñanza, objeto especial de la suya, voy a contestar dos líneas. Estando los últimos días en esa, oí varios comentarios que me desagradaron. Se suponía <*3*> que no serían ya necesarias más salas, porque las jóvenes en lugar de aumentar, disminuirían hasta desparecer la enseñanza.
Como no tuve ocasión de buscar la razón y causa de ello, y no oí más que caps trencats, no puedo formular la acusación verdadera.
Quién dijo que ustedes se resistían a enseñar las cosas prácticas y convenientes acomodadas a las necesidades de las casas de las familias de las que ordinariamente acuden. Quién que no se veía adelanto en los jóvenes, etc. Que se las dedicaba más a los rezos que a aprender; y las pocas horas que dedican, etc.
Todas estas razones no me satisficieron, ni las creí bastantes para formular una queja, y sin embargo comprendí que había atmósfera entre muchos del pueblo, lo cual sentí mucho, pues que como saben que no faltan tafanes, como dice la madre Escolástica, lo creo muy probable que llegue a los oídos del prelado, y la primera impresión es la que hace efecto, sobre todo si al consultarlo con alguno llegaba a decirle lo mismo.
Sean ustedes humildes y no tomen a mal que las descubra esto, pues lo hago en el interés que me inspira mi querida obra de Vinaroz, contra la cual cualquier cosa me ofende.
No sean presumidas y no crean fácilmente a los de Vinaroz cuando las alaben delante. Pregunten a los que lo entiendan y escuchen los consejos que puedan darles. Si yo lo entendiese de enseñanza, les diría lo que <*4*> sentiría, y si conviniera las reñiría, aunque la madre Juliana no tuviese que hacer caso; pero ahora, les repito, que no entiendo jota de esto.
Sólo sí deseo decirles que de los pocos conventos de la Providencia de que he oído hablar, incluso el de Mataró, no he sabido haya gran entusiasmo por la enseñanza en ellos. He pensado que las obligaciones de una comunidad de clausura y el no entrar ex profeso para esto, sí podía ser la causa principal de que no obtengan la afición que se cobra a las enseñanzas de otros establecimientos. Pero he visto que no es así. Las capuchinas de Caspe que tienen tantas obligaciones y son de mucho más tontas que ustedes tienen continuamente 300 niñas que las agobian, y esto que están en lo más alto de un pueblo que no es más que una población mediana.
Repito que sean humildes y atractivas, y puestas ante Jesús y por amor suyo sufran las humillaciones que él quiera enviarlas, y obren con santo celo, no solo porque hemos de trabajar sin descanso para darle gusto; no solo porque conviene en esa población adquirir buen nombre en la enseñanza; no sólo porque estaba en el instinto de la madre Teresa el dedicarse sus hijas a esa obra de celo, sino principalmente porque no saben los designios que el Señor puede tener sobre algunas almas que con el tiempo y el trascurso de los años podrá ir <*5*> conduciendo a esas clases, y si tienen buen nombre, y que serán una delicia del Corazón de Jesús. Por una sola de ellas sería bien empleado el sacrificio de los sudores y fatigas de muchos años. ¡Cuánto más si pueden ser muchas estas almas! Piensen que toda obra de santificación de los otros es costosa. Yo las compadezco más de una vez en esa tarea, teniendo que cumplir al mismo tiempo las otras cosas de la casa; pero repito, que cuanto más trabajaren, si lo hacen con humildad y con celo, más contentas estarán en la hora de la muerte.
Y basta ya de sermón. No hay inconveniente el que se aconsejen de todo lo antedicho con la madre Escolástica, en particular sobre lo de Benet.
Por hoy no puedo más. Otro día será más despacio.
Las bendice quien en Jesús las ama
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 24 agosto 1879.
Escritos II, vol. 1, doc. 103, págs. 1-4
A don Francisco Tena y Colom – 19 de septiembre de 1879
Señor don Francisco Tena y Colom
Mi estimadísimo Francisco: Recibí tu grata. Bien me parecen los libros del “Catolicismo en presencia de sus disidentes” que leí hace años, si bien el pertenecer el autor a una de las repúblicas americanas (no recuerdo si es Chile) me pareció ver en él algunas apreciaciones que hoy no tendría ya. Si el cura tenía las conferencias de Frayssinons o los estudios filosóficos sobre el cristianismo de Augusto Nicolás, los leerás si no este año el próximo.
Las obras del colegio de San José continúan todavía, y quizás cuando vengáis aún estarán trabajando, y no sé si podremos llegar a terminar el trinquete, porque se agotan los medios.
Tenéis de rector del seminario al señor canónigo Vilaret. Supongo sabrás <*2*> que van a anunciarse 15 becas en el seminario. Me alegro no seas filósofo todavía, para poderte tener en nuestra modesta casa, pero alegre montaña.
El 4 de octubre será la bendición de la capilla. El 5 la sesión y sorteo.
Sé que continuáis en vuestras tareas religiosas. Guárdate sobre todo de compañeros, y procura corresponder a las gracias que el Señor te comunique en la oración y en los sacramentos, y pues ignoras las miras providenciales que él tiene sobre ti, y nada debes temer tanto como el separarte de las inspiraciones y de su gracia. Puedes estar seguro que, atendida la elección que ha hecho de tu alma, él vela sobre ti de un modo particular, y un día cuando <*3*> des una mirada a tu pasado, verás la mano benéfica de Dios, aun en las cosas que ahora te parecen más insignificantes, y le bendecirás. Por ello, repito que debes temer al Señor, y con humildad pedirle que te haga cumplir su santísima voluntad.
Acuérdate de mí ante Jesús, que vuestras oraciones jóvenes valen ante él.
Saluda a Felipe al cual, como a ti, tengo presente en mis oraciones, y os deseo todos enteros del amor de Jesús.
Seas amable con todos los de casa, y obsequia a tu señora tía, cumpliendo con lo del apóstol de ser todo para todos para convertirlo todo en gloria de Dios.
No puedo más, hijo mío. Te bendice tu afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 19. <*4*>
Señor don Francisco Tena y Colom.
Escritos II, vol. 1, doc. 104, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
23 de septiembre de 1879
Mi madre Juliana: Dos líneas. Hace cinco días que no me he desnudado velando a mi íntimo amigo y padre mosén Mariano García. Esta tarde le he cerrado los ojos. Pierdo en él un consuelo, un apoyo y un padre que no podrá ser reemplazado. Era el primer sacerdote de la diócesis, confesor del señor Vilamitjana y del actual obispo, y director del colegio de San José. Estoy muy afectado. El obispo le ha visitado esta mañana. El arzobispo de Tarragona me exigió noticias diarias de su estado.
Respecto de su primera carta, el obispo celebra san Francisco de Paula, 2 de abril.
No sé cuál es el cuadro de san Miguel que debo enviarles. Si es para ponerlo en la iglesia, como debe hacerse, es cosa de más despacio.
Si no lo hago, hágame memoria otra vez del diploma del apostolado. Veré de acordarme.
Recibo su segunda. No comprendo bien cómo han de imprimirse los billetes. Lo <*2*> preguntaré cómo se hace.
Pasado mañana, jueves, me obligan a ir a Valencia en el tren de las 12. Estaré allá sólo horas, regresaré apenas pueda. Las enviaré mi bendición desde el carril.
Mis afectos a todas.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 23 septiembre 1879.
La madre Escolástica me escribió ayer. La contesto que de aquí a unos [días] la escribiré más largamente.
Escritos II, vol. 1, doc. 105, págs. 1-4
A doña Soledad Villalba – 7 de octubre de 1879
Señora doña Soledad Villalba
Muy apreciable en Jesús: Recibo su carta que me ha sorprendido pues la veo fechada ya en ese asilo de Valencia.
Cuando al dirigirme a usted en Benicasim, al verle afligida, ignoraba si sería usted de la familia de la difunta doña Andrea. Como después no la vi ya por allí descuidé el preguntar a las hermanas, regresando en la creencia de que su aflicción de usted era por el motivo antedicho.
Ahora veo me expone con sencillez su situación. ¿Qué le diré de esto, hija mía? Ya ve usted que soy desconocedor de todo lo que atañe a lo que usted indica le he dicho el señor obispo, pues la repito, que en realidad nada les pregunté allí de usted. Se me resiste a creer que por solo el motivo de que la obra no sea para usted, no la permitan entrar en sus establecimientos, siquiera para estar allí retirada, que es lo que usted desea al parecer. Si convenía que yo me interesara para que continúen albergándola, no tengo inconveniente en ofrecerme a hablar a la madre general y al señor obispo en favor de usted, por más que hace <*2*> muy poco tiempo que tengo la fortuna de tratarlos y conocerlos. No obstante, repito, lo haría.
En cuanto a lo demás que indica no estoy es situación desahogada, pues estoy empeñado; no obstante, no me resistiría a un pequeño óbolo, si usted lo necesita, y puede creer, hija mía, que aun sin conocerla me intereso por su alma, y quisiera poder hacer más en alivio de usted.
No se abandone usted a la desconfianza. Si de veras quiere amar a Jesús, le serán dulces los trabajos que por él haya de soportar, y un momento de consuelo en su presencia vale más que todas las satisfacciones humanas. Recuerde a las Eulalias, Inés y tantas otras almas que lo arrostraron todo por el amor de su Jesús.
No se deje llevar nunca de su imaginación, ni aun de su corazón. Confíe la regla de su conducta y de cuanto haya de hacer a la santa discreción de un santo y sabio director: esto no lo olvide nunca. No descuide tampoco todos los días un cuartito de hora de oración mental esto con la devoción a la Virgen santísima que usted ma-<*3*>nifiesta, la llevarán a puerto de paz, de santificación y de salvación.
En sus momentos de tribulación recuerde lo de santa Teresa de Jesús: “Todo se pasa”, “Nada te turbe”, “Solo Dios basta”.
Ya sabe que no tienen ni el nombre de padecimientos los de esta vida, en comparación de la gloria que el Señor prepara para aquellos que le siguen.
El enemigo de las almas acechará todos los momentos, y se valdrá de todas las disposiciones de usted para excitarla al orgullo, a la desconfianza y a la inmortificación. Desconfíe, pues, de usted misma, y clame continuamente a su dulcísimo Corazón, que tantas angustias y desolaciones sufrió para alcanzar del eterno Padre la salvación de su alma. Jesús la quiere para él; no se haga el sordo, porque sería mayor el sentimiento que causaría a su santísimo Corazón y serían más fuertes los remordimientos de su alma. Sea generosa con él; no le niegue nada de cuanto él le pida en los momentos en que esté en su presencia; nada siente tanto el Señor como el que no nos entreguemos con generosidad a su divi-<*4*>na voluntad. Dígale como la misma santa Teresa: “Vuestra soy; para vos nací; ¿qué queréis, Señor, de mí?”. Dígaselo de corazón, y con sinceridad y constancia, y dispuesta a todos los sacrificios y aun la muerte por su amor, y verá cómo el Señor la confortará, la resolverá y la iluminará sus pasos en los breves días sobre la tierra. ¿Quién sabe lo que el Señor quiere aún de usted? ¡Quién sabe los designios de misericordia que tiene sobre su alma! Tal vez espere aún mayores sacrificios de abnegación y de humildad del corazón de usted; no se lo niegue.
En resumen, hija mía; creo que lo [que] conviene es pedir con instancia la continuación de usted en esas casas, hasta que Dios le señale otra cosa, y creo que no se lo negarán.
Puede usted contestarme con libertad.
La encomendaré al Señor para que la bendiga, mientras se ofrece de usted s. s.
Manuel Domingo y Sol
Pbro.
Tortosa, 7 octubre 1879.
Escritos II, vol. 1, doc. 106, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
Noviembre de 1879
Mi madre Juliana: Aunque no recuerdo si debo a usted alguna contestación, escribo hoy dos líneas para saludar a ustedes y felicitarlas por la fiesta de la divina Madre en su Inmaculada Concepción. Que ella nos bendiga a todos y nos cobije bajo su manto, y podamos en el cielo y a sus pies contemplar un día, admirar aquella belleza imponderable. Que bendiga en este día a la santa iglesia y a nuestro amado León XIII. Que no se olvide del rinconcito de Vinaroz, para que le haga crecer material y espiritualmente. Y que no olviden mis amadas religiosas en este día un mementito por el que más lo necesita de cuantos hay en la tierra.
En ésta se preparan muy solemnes funciones e iluminaciones, y creo que España toda va a mostrarse digna de la nación predilecta de María.
Quería reñirla, pero hoy no es día. Siempre que escriba es mejor enviarlo por mi conducto.
Supe la solemne vestición de las neófitas por mosén Vives que ha estado aquí.
Deseo venir, pero no sé cuándo será. Afectos a todas mi apreciables Providencias.
Siempre suyo
Manuel Domingo y Sol
Noviembre, 1879.
Mi madre <*2*> presidenta: Ayer iba a enviar ésta al correo, y he aquí que se me presenta el buen señor Lladó; le acompañé a casa Vicente, y pudimos conjurar los temores, pues como Vicente es tan bueno, a pesar de las rarezas de las monjas, y de sus pesadeces, quedó todo muy tranquilo, y el señor Lladó se ha quedado a comer y dormir en casa del mismo Vicente.
Con las tareas de este día apenas he podido estar un rato al lado del señor Lladó, pero Vicente ha cumplido por mí.
Repito que siempre que dé algún paso aquí, me lo diga antes.
Deseo venir; veré si es por Navidad.
Las bendice a todas su afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 107, págs. 1-4
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
10 de enero de 1880
Mi reverenda madre Juliana: Tengo a la vista su carta de ayer que recibo hoy, y su frío contenido me hace temer si no recibió la mía en que le preguntaba más detalladamente sobre las 40 horas, cuántos días serían, con qué contaban para los sermones, etc., a fin de poder prevenir lo necesario para disponer lo que conviniera para la celebración del aniversario, cuyo días son tan gratos para mi corazón.
Si la hubiese usted recibido y estuviese yo ahí la daría una fuerte repulsa, aunque se enojara un poco con el doctor Sol, pues le diría que tiene poca traza, que no sabe interesar las cosas del convento y... otras cosas que no está acostumbrada a escuchar. Se lo diría a mi parecer con el espíritu de Dios, como a mi parecer se lo digo ahora, y si después en la presencia de Dios se encontraba libre, mejor; pero no es lo mismo estar tranquila que satisfecha. Sea, pues, humilde ante Jesús. Pero ¿dónde voy ahora? Estaba empezando la repulsa sin advertirlo, y prefiero aguardarlo para otra ocasión. Pero <*2*> vamos al caso.
A haber escrito usted más animosa tal vez se hubiese arreglado un triduo de sermones o los cuatro días, buscando usted alguno de por ahí, y hacer unas funciones regulares a Jesús sacramentado y para animar a la gente, pues ya saben que el Instituto de ustedes no es para vivir para ustedes solas, sino para edificación y bien del prójimo. Pero “va”, ya vuelvo a reñir, y no es eso lo que me propongo.
Voy, pues, al caso. Saldré el lunes a mediodía. Hoy he conquistado a mi buen amigo el excelente orador don José Voltes, párroco de Roquetas para que me acompañe a predicar, y al día siguiente se irá a Alcanar. También he tentado al reverendo Pallarés, aunque no sé si vendrá. Con tiempo, con ellos dos y Froilán, que viniendo esos dos hubiese venido, teníamos un magnífico triduo. Ahora, pues, vendrá dicho Voltes y yo. El predicará el lunes y yo el martes (dos palabritas no más), pues el miércoles por todo el día debo estar aquí.
Si quieren, pueden poner un anuncio en [la] puerta de la parroquia mañana, tarde del domingo, y decir: <*3*> Solemnes cuarenta horas en la capilla del convento de las religiosas de la Divina Providencia en los días 12, 13, 14 de enero (en acción de gracias por el aniversario de la fundación) o para alcanzar de Jesús sacramentado gracias abundantes para el año 1880, etc.
Por la mañana habrá tal...
Por la tarde a las tantas (pero que sean puntuales) habrá tal... con sermón, predicando el primero el distinguido orador don José Voltes, presbítero, el 2.º don Manuel Domingo y Sol, el 3.º don Cristóbal Fabro o don José Antonio Gombáu, etc.
De este modo, y siendo puntuales, vendrá la gente y no sucederá como el día de mi padre san Antonio que hubo ocho personas, por no ser puntuales y por ser pesadas las monjas. Pero... ya volvía a reñir, y no es la hora todavía de decirle destrazada a la madre Juliana.
Va el talón para recoger una cajita de Vergés, pues le he aconsejado que lo hiciera así, en vista que no encontraba medio de enviarlo. No <*4*> llegará ahí hasta el tren de mañana la tarde, y pueden tenerlo a las 3 ya ahí.
Y basta que es tarde. Entregado el oficio en palacio.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, enero 10.
Escritos II, vol. 1, doc. 108, pág. 1
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
5 de febrero 1880
Mi madre Juliana: Recibidas las suyas y el despacho.
Al día siguiente debía marchar el señor Benet a Tarragona, Valls y Mora en cuyo último punto proyectan un convento de mínimas las de Valls. No podrá, por lo tanto, venir en seguida; apenas vuelva ya hará que haga un viajito a Vinaroz y arregle lo que convenga.
El tocino valía cinco duros y 14 reales. Pero mosén Pallarés iba a enviarles de limosna un quintal de bacalao, que vale cinco duros, y yo le he dicho que sería mejor que pague la cansalada, y los otros 14 reales los haré pagar a la misma que se cuidó de comprarlos. Si usted prefería el bacalao y pagar las cansaladas, escoja. Envíe dos líneas al reverendo Pallarés cuando pueda, dándole las gracias. Va la gallofa. No tengo tiempo para la reliquia certificada.
Debían venir las redentoristas para la Purificación, y no vienen hasta después de Pascua. Ya vendrá a decir los evangelios para desterrar todos lladrigons de la casa, esto es, para los que no lo tienen por oficio.
Mis bendiciones para todas.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 5.
Escritos II, vol. 1, doc. 109, págs. 1-3
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
23 de febrero de 1880
Mi madre Juliana: Recibidas las suyas. El señor aquel vino anoche y le desengañé. Realmente no convenía de tanta edad, aunque al parecer hubiera tenido traza de pedir. Veo que las oraciones de mis Providencias valen muy poco: ni saber hacer llover hermanos ni cuartos. Tanto que las encargo que pidan hasta para mí y hasta que me lleguen a sobrar, y nunca veo la deseada lluvia.
He recibido sus obsequios y gracias mil. La cruz ya me la han tomado. Sin duda quieren que viva sin cruz. Pallarés agradece mucho la crucecita. Me pensaba que me la hubiera dado, y he visto que se la ha llevado muy ufano.
Respecto la cuestión del huerto, en cuanto a la manifestación creo no habrá otro remedio porque querrán inscribirle en el registro. No obstante, si se pudiera evitar, sería mejor. Podrían hablar con el señor notario, cura o vicario.<*2*>
En cuanto a la contribución que vea el mismo notario si hay algún artículo respecto de las casas de enseñanza gratuita en que pueda apoyarse la exención, y lo solicitarían del municipio. De otro modo no sé qué consejo darlas. Todo son penas para el convento de Vinaroz, y las que les tocará pasar si Jesús no se mira.
He sabido que van muy pocas niñas a la enseñanza, y que ésta no les despierta interés; ¿en qué consiste esto? Tanto que yo lo deseaba para la gloria de Dios, bien de las almas y bien de la comunidad.
No he cumplido todavía los encargos de usted. Veré si podré cumplir uno antes de entregar ésta.
He tenido carta de madre Escolástica con una cajita de dulces. ¿Qué tal? ¿Se figura usted que no había de haber más que las de Vinaroz?
La veo más grave a la madre Escolástica en sus cartas; no sé qué debe tener; se conoce que a la pobrecilla no deberán faltarle penitas <*3*> pues anima mucho a sufrirlas.
Tantísimas cosas a todas y a cada una en particular. ¿Y usted ya procura no hacer pecados de obediencia? Si no se cuida pecat que dicen las monjas.
Y basta por hoy. No sé si querrán que devuelva la caja de los ciprés.
Suyo afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 23 febrero 1880.
Escritos II, vol. 1, doc. 110, págs. 1-2
A doña Ramira Andrés – febrero de 1880
Mi Ramira en el Corazón de Jesús: Acabo de recibir la suya. Es usted muy golosita, hija mía. No se contenta ya con tener a su Josefina, sino que quiera de Jesús algo más, y voy a contarle una cosa del Evangelio. En una ocasión dijo Jesús a san Pedro: sígueme; y éste apegadito como estaba a san Juan, le dijo a Jesús: y Juan ¿que? ¿no viene? Y Jesús le respondió: y si quiero que ese permanezca hasta que venga, ¿qué quieres tú? E interpretando san Agustín este pasaje, dice que como los Apóstoles debían compartirse el cuidado del mundo, y por la gloria de Dios y el cumplimiento de su voluntad debían separarse, por esto Jesús dice a Pedro que cumpla su encargo y nada más. Conque, ¡de cuántos apeguitos tendrá que desprenderse Ramira para corresponder a los designios de Dios sobre ella! Ya vendrá día en que de tantos pedazos de corazón que habrá tenido que arrancarse ya casi no le quedará más que para el amor y el sacrificio. Pero... no es hora todavía de anunciarle eso, ya <*2*> todavía la quiere hoy Jesús para la leche de consuelos; ya habrá tiempo para comer el pan duro y sustancioso del camino de la cruz.
Conque, hijita mía, hará lo posible por la gloria de Jesús y el bien de usted y de esas almitas de que continúe Josefina ahí; por mí no se perderá, y ustedes deben hacerlo con sus oraciones.
Respecto el otro asunto relativo a usted continúo en los mismos deseos de que pudiese colocarse pronto, a pesar de que en las demás siempre prefiero que tarde. Lo probaremos, y si Jesús quiere y usted lo merece, él lo hará. Y si no lo quiere aún, conformadita trabajaría entretanto en santificarse y en el bien de las almas. ¿Verdad que será despegadita?
No la olvido ante Jesús. Pídale por mí, y que Jesús nos haga apóstoles para todas las almas de España.
Bendice a usted y [a] Salvadora su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 111, pág. 1
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
7 a 9 de marzo de 1880
Mi madre Juliana: Acabo de levantarme de cama, donde he estado tres días de un constipado. Doce años hacía que no había estado un día en cama; de aquí es que me hace novedad el pensar que ya me vuelvo viejo, y no sé por qué no tengo ganas aún. Estoy muy poco desprendido. Habrá de hacerme un sermón la madre vicaria.
Tengo a Froilán en esta desde anoche, pero casi no le he hablado todavía.
Acaban de decirme que las redentoristas vienen para el domingo, y no estoy para humor de trajín y de fiesta.
Aquel buen señor viejo vino, y el pobre quedó conformado en que no podía ser admitido por la edad.
Nada me dice cómo está usted, ni tampoco he sabido cómo sigue mosén Bautista. Dígale a éste que se venga unos días, y así se evitará un poco el trabajo de la cuaresma. Que venga para el domingo, y que le acompañe Mariana.
No puedo más. Miles de afectos a todas.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Entregue o envíe la adjunta a la interesada.
Escritos II, vol. 1, doc. 112, págs. 1-3
A doña Magdalena Colom – 23 de marzo de 1880
Señora doña Magdalena Colom
Mi muy apreciable h. en Jesús: Aprovecho la ocasión de escribir al señor rector para saludar a usted. Pero... ¡son tan tristes estos días! ¿Qué podré decirle? Le diré al menos que no deje y me acompañe a mi Jesús y a la Virgen santísima en su soledad y en sus sacrificios. Póngase usted a su lado en la oración del huerto, o mejor aún al pie de la cruz y al lado de la Virgen, y ofrézcase usted al Señor. Dígale allí al Señor: ¿qué queréis, Señor, de mí? ¡Le gusta tanto a Jesús que nos ofrezcamos al padecimiento y al sacrificio, que en nada podemos agradarle tanto como en ofrecernos víctimas por su amor! ¿Le negará usted este obsequio de sí misma y de su corazón? Y note que como son tan pocos los que de veras se ofrecen al Señor, y éste desea tanto que sus escogidos participen, y le acompañen en los padecimientos que apenas encuentra un alma generosa, se apresura a depositar una poca de mirra <*2*> en su corazón para consolarse él. ¿No le ofrecerá, pues, su corazón para que haga de usted lo que quiera? Ya sabe y le he dicho otras veces que Jesús la quiera mucho, y no en vano le puso Magdalena. Séalo de veras, y acompáñele hasta el Calvario, y no piense en moverse del pie de la cruz todos los días de su vida. Dirá que esto es muy amargo; pero... ¿no lo merece el pobre Jesús que tanto la ha bendecido y ha sufrido por usted? No tema que, si así lo hace, un día podrá cantar el eterno alleluya con él.
Que termine bien los días de semana santa y pase lo mejor posible las santas Pascuas.
Mi Benjamín, esto es, el Benjamín de aquí abajo, bueno y contento. Salió con el Stabat del colegio en la procesión del domingo de ramos. El jueves y viernes santo subirá a servir en las funciones de santa Clara.
Sor Encarnación bastante bien, gra-<*3*>cias a Dios.
Mis recuerdos a Mateo, como también a la señora Francisca y señor Luis.
La bendice el que en Jesús mucho la aprecia y es su afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 23 marzo 1880.
Escritos II, vol. 1, doc. 113, págs. 1-2
A doña Ramona Puchol – 23 de marzo de 1880
Mi hija Ramona: Son las 7 y ½ de la noche y recibo la tuya; y sin leer las otras tomo la pluma para decirte que hace días quiero escribirte, y lo he ido retardando por mis ocupaciones.
La 2.ª semana de cuaresma estuve en cama cuatro días de constipado, cosa que no me había sucedido de más de doce años ¡Pobre de mí que me hago viejo!
La dominica 4.ª de cuaresma inauguramos el asilo de las redentoristas en el cual tuve que predicar y tuve un trajín extraordinario, estando aún delicado. No te olvido, pues, hija mía, no, y te envío mi bendición todos los días después de la santa misa. ¿Qué más quieres haga por ti? Teodora vino, y ha marchado a Roma con la superiora general. Han quedado aquí cuatro religiosas, y vendrán dos más. Tienen ya cinco asiladas.
¿Qué más te diré? Estos días estoy pasando una crisis terrible por una joven que quiere entrar en Santa Clara contra la voluntad de la familia. Creo entrará y moverá ruido su entrada. He pensado alguna vez si tal vez <*2*> el Señor ha querido que ella te arrebate la corona a ti. Haga Jesús que no sea así. Ya sabrás y te diré quién es, si se realiza. Han entrado también estos días una de coro llamada Francisca Baigés de Roquetas y otra para obediencia que es la Ramoneta aquella de Remolinos, que son las dos muy lindas.
No puedo más por hoy, hija mía. Acompaña a Jesús estos días en sus amarguras. No me place que te disipes tanto en quehaceres. Cuida de tu casa. Seas más recogida. Que pases felices Pascuas. Escríbeme siempre que quieras; que yo lo haré siempre que pueda.
Te bendice afectuosamente tu padre al que tienes ya más olvidado
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 23 marzo.
Escritos II, vol. 1, doc. 114, págs. 1-3
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
29 de marzo de 1880
Mi madre Juliana: Felices Pascuas. ¿Cómo no he recibido un grito de alleluya de mis monjas de Vinaroz? ¿Es que están destinadas a estar siempre en la semana de pasión? ¡Pobres palomitas de Jesús! Bueno es después de haber gemido a sus pies y en su sepulcro, alegrarse en él en el día de su gloria. Que sea, pues, alegre para ustedes. Que Jesús las llene de sus consuelos y bendiciones, y unidos a Jesús podamos un día resucitar con él.
De buena gana vendría a comerme la mona con ustedes, pues no tengo aquí, y los vinarocenses suelen abundar en coques y mones, y ustedes me darían un pedazo de buena.
Y yo ¿qué las enviaré? Veré si podré enviarles un poquito de jabón, si me lo da la dadora de las otras <*2*> veces, que lo dará por última vez, pues es fácil que pasado mañana se nos... escape.
La joven aquella que vino a vistas me apremia. Recibí la de ustedes y veo tienen razón por la carestía de hermanos. No obstante díganme o escriban a ella, si es que pueden darle un plazo de esperanza. Creo que reunirá de seiscientos a setecientos duros, y además la ropa de casa. Prometí que escribiría hace días y no lo he hecho. No más para decirla si puede esperar o no, porque en este caso vea otro punto, si no puede ser Vinaroz.
Mañana escribiré a la madre Escolástica, pues se me ha pasado sin felicitarla las Pascuas, y esto que le adeudo carta.
Empiezo a sentir la necesidad de un día de Vinaroz, pero <*3*> no sé cuándo podrá ser este día.
A la madre maestra que cuide bien a sus pipiolitas y que se anime ella.
A sor Concepción que no la felicité el día de la Encarnación porque ahora ya no lo es.
A Nacimiento que aprenda muchos llatinorums para cuando yo vaya.
A la Cananea que no engorde tanto.
A la Brau, Brafina, etc., tantas cosas y que me encomienden a Jesús.
A mosén Bautista que felices Pascuas.
Suyo hasta la otra, afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 29.
Escritos II, vol. 1, doc. 115, pág. 1
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón – marzo de 1880
Mi madre Juliana: Afectos mil por conducto del buen mosén Bautista.
Hace días debía escribir a usted para decirle que Vicente Benet no tiene inconveniente en la cuestión de los capitales, aunque no lo cree necesario; pero que le manden ustedes el dibujo que se dejó ahí.
Vicente está fuera y no vendrá hasta mañana, sábado. Mande, pues, el dibujo.
Mosén Bautista le dirá lo demás.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Viernes.
Acabo de saber que Vicente ha venido. Haré que mosén Bautista le hable antes de marchar.
Escritos II, vol. 1, doc. 116, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
6 de abril de 1880
El talón está sin pagar. Estos días encomendé a uno que viese un hermano, y me contestará si lo encuentra.
Mi madre Juliana: Recibida la suya. Vicente está tres o cuatro días fuera; ya le entregué la suya; pero según lo que veo en ella ya contesté a usted que no convenía hacer los capiteles, ya porque dijo que no eran necesarios, ya también porque ahí no sabrán hacerlos como los pintados en el plano, y él quería hacerlos con piedra artificial, y que ahora no está aquí el que debía hacerlos según el primer pensamiento. No obstante se lo repetiré, y entregaré la suya.
Son las 10 de la noche y no tengo tiempo más que para incluirle el talón, y recogerán una cesta de fideos, y un capazo con jabón, último recuerdo de nuestra Cinta Franquet. Esta entró el jueves último, y hubo una tempestad horrorosa en casa al saberlo, y su padre quería matar <*2*> a mosén Sol, y mis pobres hijitas me aconsejaban que me escondiera; pero ya se ha pasado un poco la tormenta. Crea que deseaba muy poco que entrara, porque ahora su padre la hubiese dado libertad para derrochar; pero la envié a consultar con los jesuitas y la aprobaron que entrara, y no he querido oponerme. Cúmplase la voluntad de Jesús.
Que se cuiden mucho mis monjas de Vinaroz.
Tengo carta de la madre Escolástica, y me dice la situación en que están respecto de aquella mujer.
Basta, mi reverenda madre, que no puedo más.
Suyo que en Jesús las quiere
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 6 abril.
También me han dado cinco duros para las de Vinaroz. Si están muy pobrecitas se los mandaré; si no me los quedaré para mí que he dado estos días 25 por ustedes. ¡Pobrecito de mí!
Escritos II, vol. 1, doc. 117, págs. 1-2
A la Madre Juliana del Sagrado Corazón
3 de mayo de 1880
Mi madre Juliana: Ayer con la prisa que iba ya conocida que me dejaba algo, y dije que volvería a escribir. Lo que me olvidé fue incluirle la adjunta carta. Es el caso que hace tiempo estando yo en la habitación del provisor vino un hermano muy despejado de las monjas Claras de Murcia, y le pregunté que si había por allí algún hermano para Vinaroz, y me contestó que un joven de Barcelona de muy buenas condiciones estaba en Murcia y quería entrar de hermano con unos padres que hay allí, y que si no entraba le propondría esto de Vinaroz, y que de todos modos escribiría. Ha escrito, pues, que aquel joven no puede ser, pero propone este otro; yo dije a don José María que lo escribiría a ustedes. Así, pues, vean lo que debe decírsele. Eso de saber música y demás, previene desfavorablemente, y temo nos salga un murciano. No obstante, <*2*> díganme lo que les parece, o contesten ustedes.
Me tientan para que vaya a Barcelona a comprar una capa, y a mi no me vendría mal, porque iría a ver las mataronenses; pero no sé lo que haré todavía. Si logro que los que me invitan me paguen el viaje o la mitad, allá me voy.
¿Qué hacen mis mis de Vinaroz? ¿Cuándo vendré a tener un ratito de expansión y de hacer rabiar a las monjas? Y a escuchar las pláticas de la madre vicaria, y reprender a los lladrigons, etc.? Pídanlo al sagrado Corazón de Jesús. No tengo tiempo para moverme. Ayer lo pasé en día de retiro con las desamparadas del asilo del Ángel, donde tenemos ya trece recogidas.
El día de la Ascensión, abrazadas a los pies de Jesús, no dejen de pedir una bendición para el pobre vicario de Vinaroz de Tortosa.
Afectos a mosén Bautista.
¿Y mosén Gombáu dormita todavía?
Suyo
El Padre Vicario
Hoy, 3.
Escritos II, vol. 1, doc. 118, págs. 1-2
A don Mateo Tena – 17 de mayo de 1880
Señor don Mateo Tena
Muy apreciable señor mío y amigo: Recibí su grata esquela y contesto a ella ligeramente.
No puede usted figurarse el aprecio que nos merece Francisco, y lo mucho que le estimamos, porque sus buenas condiciones le hacen acreedor a nuestro cariño.
Con esto comprenderá usted el sentimiento que nos debe causar el que se separe de nuestra compañía y la del colegio, al cual nos honraba y aún nos honraría más con el tiempo. No obstante, parece que el Señor ha querido exigirnos este sacrificio. Si se tratara de otro joven de diferentes condiciones que él, le aseguro que yo sería el primero en aconsejar a él y a ustedes el que prolongara el plazo de su resolución; pero ahora creo que todo lo que haríamos no serviría sino de hacerle padecer, y sería <*2*> inútil porque creo lo tiene muy reflexionado, y no es joven de imaginación, sino de mucho juicio y peso, y que a no mediar falta de salud, en lo demás creo nos hará quedar muy bien, y será la honra de su familia.
Es cuanto puedo decir a usted sobre mi modo de pensar respecto de Francisco.
Hoy me ha dicho que subirá pasado mañana a esa a tratar con ustedes este asunto. De este modo, de más cerca podrán comprender si obra por convicción y no por ligereza, y entonces podrán ustedes resolver, y darle los consejos que como padres crean conveniente.
Sor Encarnación está buena.
Afectos a la buena Magdalena.
Sabe usted que siempre y en todo puede mandar a este su afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 17 mayo 1880.
Escritos II, vol. 1, doc. 119, págs. 1-4
A doña Magdalena Colom – 25 de mayo de 1880
Señora doña Magdalena Colom
Muy estimada hija en Jesús: No tuve tiempo para dirigirle dos líneas por conducto de nuestro buen Francisco, y en contestación a su grata, que me complació mucho. ¿Pero qué le diré a usted? Le diré tan solo que en medio de la amargura que debe causarle este paso, debe llenarla de una santa satisfacción. Varias veces recuerdo haber advertido a usted la obligación que tenía de salvarme a Francisco por medio de sus oraciones, y se ve que usted lo ha cumplido y quizás a ellas es deudora la elección que Jesús hace de su alma, y usted entrará en el mérito de todas las acciones que él practicará; y si un día el Señor le destina para salvación de muchas almas, éstas en el cielo bendecirán a la madre del instrumento de las misericordias del Señor en favor de ellas. ¡Cuántas almas en el cielo bendecirán las lágrimas de una Mónica y de una madre de san Gre<*2*>-gorio el Grande! Lo mismo digo a [su] señor padre y a cuantos tendrán que hacer el sacrificio de la consagración de Francisco al Señor en la religión. Bien quisiera animarla más, pero creo que no necesitará mis reflexiones, y que puesta ante Jesús en la sagrada comunión y abrazada con él, él derramará sobre usted las luces y consuelos que la recompensarán de la mirra que su corazón derramará.
Sea, pues, generosa con Jesús, y yo le aseguro que él no le esquivará la recompensa.
Y su señora tía la buena Francisca ¿qué dice? Yo bien creo que le será muy doloroso acompañar el sacrificio; pero ella es buena y me figuro que sabrá ofrecerlo también gustosa.
Dios sabe cuánto yo lo siento, y solo el no oponerme a la voluntad de Dios, me hace sujetar a sus disposiciones; él es el dueño, y debemos consagrarle estos mismos frutos de consuelo que su mano nos había proporcionado, y Dios ha querido que le <*3*> estimáramos tanto para que fuera mayor este sacrificio al pedírnoslo.
Basta, hija mía. Sabe que siempre tiene un seguro servidor en este su afectísimo padre y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 25 mayo 1880.<*4*>
Señora doña Magdalena Colom
Escritos II, vol. 1, doc. 120, pág. 1
A doña Magdalena Colom – 20 de julio de 1880
Señora doña Magdalena Colom
Mi muy estimada en Jesús: Dos líneas tan solo, y con el objeto de felicitar a usted sus días. Que el Señor la conceda muchos años una felicidad completa en ese santo día, y siempre en aumento de gracias del Señor.
He recibido carta ya de Francisco, gracias a Dios, el cual está contentísimo y vestido con su amada sotana de la Compañía. Le contestaré un día de estos.
Sírvase usted repetir mis afectos a Mateo, Francisco y Luis, y usted recíbalos cordiales de este su afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 20. Creo llegará esta ya tarde a sus manos.
Escritos II, vol. 1, doc. 121, pág. 1
A doña Magdalena Colom – 21 de junio de 1880
Hoy, día de san Luis.
Señora doña Magdalena Colom
Mi apreciada en Jesús: Sin tiempo más que para decirle que tuve la satisfacción de acompañar y despedirme en la estación de nuestro estimado Francisco, y allí le di mi último abrazo. No he sabido de él, y siento no me haya escrito todavía. Pasado mañana saldré a ver al padre rector por si me dice algo.
Me dijo en la estación que había comprendido que su padre estaba muy afectado al despedirse; él aunque estaba serenado se conoce que le afectaba esta idea. Si no me escribe pronto, le reñiré, pues ahora al principio sí que deseo me escriba aunque sea tan breve y seco como él lo acostumbra a hacer.
Mis cordiales afectos a Mateo y familia, y saben que por esto lo mismo pueden disponer de mis pobres servicios.
Tantísimas cosas a Francisca y al señor Luis.
Suyo afectísimo en el Señor
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 122, pág. 1
A doña Ramona Puchol – 27 de julio de 1880
Benicasim, lunes, 27 julio.
Mi Ramona: El jueves fui a Vinaroz. El viernes a Cálig a establecer la Vela nocturna. Hoy lunes he bajado de Cálig a ésta. Estaré hasta el viernes. Iré el sábado a Vall de Uxó a establecer la Vela nocturna, y el día 3 pasaré a Villarreal para otra Vela. Si vas allá, según dices en la carta tuya, que he recibido hoy, allá nos veremos.
Conque hasta la vista, y te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 123, págs. 1-2
A doña Ramona Puchol – 30 de agosto de 1880
Mi Ramona: A fin de que te llegue mejor mañana la bendición que te enviaré desde las altas montañas de Caro, me adelanto a enviarte mi felicitación, deseando que tu gran santo te llene de humildad, paciencia, prudencia, formalidad y de todas las virtudes y gracias, a fin de [que] el Corazón de Jesús te pueda hacer instrumento digno de sus abundantes misericordias y designios sobre tu alma.
Que el año que viene pueda repetirte estas felicitaciones, y pueda ser más copiosa la bendición de este tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy 30, día de santa Rosa.<*2*>
Señora doña Ramoneta Puchol y Fontanet
Escritos II, vol. 1, doc. 124, pág. 1
A doña Ramona Puchol – abril de 1881
Lee y entrega la adjunta.
Mi Ramona: Te escribiré una carta larguita. Por hoy cuida de entregar esto a las redentoristas, si están por ahí. Dime por dónde andan y escríbeme tú por ellas.
Veas si puedes encontrarles recomendación para Arnés, Aremys, Lledó y Pinell u otros pueblos. Son mal trazadas.
Las hermanitas de los pobres les pasaron delante. Que no dejen de escribir a menudo.
Hasta otro día. Hoy 1.º de abril cumplo 45 años, y soy viejo del todo. No me olvides ante Jesús. Hoy ha venido la pretendiente de Alcanar. Ya te lo diré todo.
Por hoy solo te bendice tu afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 125, págs. 1-2
A don Froilán Beltrán – mayo de 1881
Mi Froilán: Una palabrita, aunque no lo merece.
Su neófita me dijo ayer mañana que debía escribir yo a usted, ya porque debía contestarle, ya para darle cuenta de la votación. Hoy ha bajado a decirme que su madre estaba aquí, pero le he dicho que a pesar de esto escribiese.
A las neófitas no tocaba votar hasta mañana domingo. Fui al provisor para que lo hiciera el sábado que es hoy; pero el buen señor empezó con escrúpulos, y a poco me las retarda la votación un mes más. Al fin accedió, pero no viniéndole bien el sábado, ni el viernes, le propuse el jueves y las chicas aún ganaron dos días más sin pensárselo. ¡Dichoso don José María!
Gracias a Dios está libre la Joaquina. Lo merecía mucho y san José se lo ha dado. De otro modo me hubiera hecho padecer <*2*> más. Tuvo temporadas que me alarmaba, y se lo pasaba riendo y animándome para que no temiera. De modo que entre ella, yo y su maestra se ha pasado los males de costado y el dolor de garganta sin que nadie lo advirtiera. Que sea para gloria de Jesús, bien de su alma y satisfacción de ustedes. Si tiene salud creo que todo esto realizará, y aun sin salud también.
Tenemos tres o cuatro plazas más pedidas. ¿Qué haremos de tanta monja? Veo que no tenemos otro remedio que desmembrar unas cuantas, y enviarlas a Tierra santa, o si no venir a Alcanar a fijar una residencia o nido de religiosas franciscanas.
Le escribiré pronto para endosarle los sermones del sagrado Corazón de Jesús, junto con el de la profesión.
Creo que no vendrá el padre García [?], y si no hacemos más que una fiesta usted predicará a todas; y si él viene, él a dos, y usted a la suya. Veremos.
También quiero escriba algo. Ya veré lo que convenga. Usted debe escribir, y Dios lo quiere. Pero eso sí, no ha de saberle mal que se le corrija, y lo ha de agradecer.
Afectos a su madre y demás.
Remedios ha de venir a la profesión.
Tantísimas cosas a mosén Federico y que se ponga pronto bien y del todo.
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 126, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 2 de junio de 1881
Josefina: Sí que eres aferradita, hija mía, a ti misma. De hoy y para siempre te digo, contestando a la tuya:
1.º Que desde que te conozco no has hecho ningún pecado sobre esta materia.
2.º Que aunque lo hubieses hecho, está perdonado por mis absoluciones aunque yo no lo haya creído, y tú no lo hayas explicado bien ni conmigo ni con los otros, y lo mismo los cometidos antes de conocerte.
3.º Que puedes hacer con completa libertad y con advertencia y conocimiento cuanto quieras, y te convenga y te dé la gana, sin necesidad y por voluntad, con tal digas a Jesús, y aun sin decirlo, que no quieres cometer pecado grave.
4.º Que basta digas en general las faltas contra esta materia cuando tengas algún escrúpulo.
5.º Mal hecho de no comulgar y <*2*> de no obedecer y de machacar a mosén Andrés. En esto Jesús te castigará si no obedeces. Eres grande ya, y no niña.
¿Será esta la última advertencia? Dios lo haga.
Olvidé decir a esas almitas que en este mes pidan al Corazón de Jesús la gracia especial que le pedimos por nuestra Obra, esto es, ir a una diócesis, que es fácil vayamos.
A Amelia dile que te escribí a ti la víspera de la Ascensión para que ella hiciera una supliquita por mí aquel día, a cambio de una estampa que yo le traería; que cuando fui ahí tú me la pediste y dije que ya se la daría yo; que era una estampa muy bella; y como cosa tuya le insinúas que me la pida, a ver si con sigilo quiere hacer dos líneas.
Afectos a mi Ramira, Gil y demás almitas.
Te bendice tu padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, jueves 2.
Escritos II, vol. 1, doc. 127, págs. 1-2
Al padre Joaquín Marro – 27 de junio de 1881
Reverendo padre Joaquín Marro y Sol
Mi estimadísimo primo en el Corazón de Jesús: Recibí su cariñosa del 21 de mayo; no tiene usted necesidad de perdones por no haberme escrito; sé que me encomienda al Señor, que es lo que más necesito, y esto lo suple todo para mí.
Hoy debía escribirle mosén José, al cual había encargado yo saludara a usted en mi nombre, quedando en que yo escribiría más adelante; pero temo que no le sea fácil hacerlo a dicho José, y he dicho a tía Teresa que lo supliría yo.
Como la enfermedad de su buena madre de usted se va agravando, ha bajado José con el objeto de viaticarla esta noche o a primera hora de la mañana. No es que sea un <*2*> peligro inminente, pues según los médicos puede alargar bastante su existencia; pero como es enfermedad de tanto tiempo, y la hinchazón no disminuye, antes tiende a aumentar, por esto se ha creído prudente prevenir cualquier resultado.
No es muy agradable dar noticias de esta naturaleza, pero como presumo que los de casa no hubieran llevado prisa, prefiero ser yo el malus nuntius, para que pueda encomendar a Dios a la paciente.
Daré a usted cuenta, si ocurriere mayor novedad.
Por hoy basta, mi querido primo. Otro día seré más largo.
Sabe le ama de corazón su afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 27 junio 1881.
Afectos a los Padres conocidos de esa.
Escritos II, vol. 1, doc. 128, págs. 1-2
A doña Cinta Curto – 20 de julio de 1881
Alcanar, 20 julio 1881
Apreciable Cinta: Ayer lo pasé en Vinaroz y hoy he venido a hacer una visita a mosén Froilán, y esta tarde vuelvo a Vinaroz, y mañana 21 a Benicasim.
Entrega las adjuntas a los interesados. Si me contestáis podéis escribir ya a Benicasim.
Mañana [por] la tarde, jueves, a las 5, se sentará mosén José García en la Purísima. Dilo a tu C. y podéis ir las dos, y si no ve tú y dile la hora que vosotros deseáis y os viene bien, que él lo hará con gusto.
Di a Bernardo que vea si tengo cartas, y las ponga en un sobre, y me las envíe a Vinaroz, si lo hace esta noche aún, pues yo es fácil que no vaya a Beni-<*2*>casim hasta el tren de la tarde. Que lo haga esta noche, pues.
Di a mosén José si se sentará alguna mañana a primera hora, y si dice sí, dilo a mi criadita; si puede ser que sea el sábado a las 5 de la mañana; y si mosén José no puede, dilo a la Minga, que vaya el jueves a las 5 de la tarde, en lugar del sábado a primera hora, como ella desea.
¿No empezáis a arreglar los pataquets para la Ampolla?
El sábado podéis enviarme recados por mosén José, y si queréis algo más tarde por madre Marta.
Vuestro
Manuel Domingo y Sol
A Cinta todas las cosas... y ya escribiré.
¿Cómo está la cuestión de ollas?
Una supliquita al santo Ángel por mí.
Escritos II, vol. 1, doc. 129, págs. 1-4
Al padre Joaquín Marro – 31 de julio de 1881
Reverendo padre Joaquín Marro
Mi querido primo: No sé si llegará ya a sus manos la presente pero no me ha sido posible hacerlo antes.
Recibí su esquela anteayer en Benicasim, en donde estaba descansando unos días, y no me fue dable el contestarle a vuelta de correo; llegué anoche en el tren correo.
Lo hago hoy para decirle un cariñoso adiós, y repetirle que no me olvide en sus oraciones: yo lo haré todos los días por usted hasta que sepa su llegada a Filipinas.
Esta mañana he pasado a ver a su madre, la cual está animosita y parece se prolongará su enfermedad. No he hablado con mosén José ni con ninguno de los que saben el concepto que los médicos tienen formado últimamente; juzgo sólo por <*2*> lo que a mí me ha parecido. Por lo demás ella está tranquila y conformada. Nada sabe de la marcha de usted, y aunque le he nombrado a usted de quien he dicho la acompañaba en sus oraciones, y se ha alegrado del recuerdo y se enternece ante este nombre, no obstante no manifiesta inquietud alguna por la privación de su hijo. Así, pues, puede marchar tranquilo que ella no padece por esta parte; y si Dios dispone de ella, su muerte sería muy sosegada. Aparte de lo sencillas que son estas almas, como usted sabe, su prolongada enfermedad acabará de desasirla de todo lo de esta vida.
Poco he hecho, mi querido, pero estoy pronto a hacer lo que conociera convenir a su <*3*> buena madre.
No me extiendo más, porque marcha luego el correo, y por otra parte me aguardan para ir a saludar a los padres.
Hoy hace un año celebró usted su primera misa, y yo hice el desaire de no salir a acompañarle; sólo salí por la tarde.
Adiós, mi estimado primo. Que Jesús le bendiga, la Virgen le cobije bajo su manto y el Ángel le acompañe.
Le abraza su afectísimo primo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 31 julio, 5 de la tarde.
No deje de escribirnos apenas llegue; nosotros ya le escribiremos, y tal vez reciba carta luego de llegar allá, <*4*> pues aprovecharemos el primer correo que vaya.
Escritos II, vol. 1, doc. 130, págs. 1-3
A doña Magdalena Colom – 16 de agosto de 1881
Señora doña Magdalena Colom
Mi muy apreciable hija en Jesús: La víspera de santa María Magdalena pensé escribir a usted pero tuve un día atareado en Benicasim y no puede; pero encargué después la saludaran a usted.
He sabido que Benjamín pasa a tomar estado, como también las buenas condiciones de la persona que la Providencia le [ha] escogido. Que el Corazón de Jesús derrame sobre ellos sus bendiciones, y sean al mismo tiempo el consuelo de sus padres.
Según veo no tendré aún el consuelo de tener en mi compañía a Gonzalo este año, pues el señor Vilaret parece accede a que pueda estudiar ahí arriba. Si yo logro robar unos pocos días, subiré al menos para ver a <*2*> él y a ustedes, pero no puedo asegurarlo.
Mis afectos a Mateo, y muy cordiales a la señora Francisca y a Luis.
Escribí una larga carta a mi Francisco a últimos de junio; no me ha contestado aún, pero sé que la recibió y que tuvieron mucha alegría. Si me contesta ya lo diré a ustedes.
Sabe que puede mandar a este su afectísimo en Jesús
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 16.
Una estampita para la Dolores futura. <*3*>
Doña Magdalena Colom
Escritos II, vol. 1, doc. 131, págs. 1-2
A José – 19 de agosto de 1881
Colegio de San José. Tortosa 18 de agosto de 1881.
Sr. Cura Párroco
Muy señor mío: Espero de su bondad se dignará comunicar a los seminaristas de esa, alumnos de este Colegio, que a pesar del anuncio del Boletín, relativo a la apertura de las clases, éstas no se abrirán hasta el día 9 de septiembre, según nuevo acuerdo de los Superiores motivado por las fiestas de la Santa Cinta.
Asimismo pueden los de ingreso aguardar el día 5 para el examen.
En su consecuencia, los alumnos que deseen se les matricule, pueden avisar a esta dirección, la cual cuidará de inscribirles a fin de evitar la anticipación inútil de su venida.
También espero que dirá usted a los mismos que se renuevan para el próximo curso todas las prescripciones que en 10 de agosto del año pasado se les hicieron.
De usted afectísimo y capellán
El Director
Dr. Manuel Domingo y Sol
Mi querido José: Además <*2*> del aviso al colegial de San José, debo decirte, que como estamos de las fiestas del Rosario, etc., tal vez aún nos resolvamos a hacer una calaverada este año, si el cura está de humor.
¿No piensas bajar a las fiestas de la Santa Cinta, y al certamen que será lucido?
Que te vaya bien, y no sientas tanto calor como nosotros.
Afectos al coadjutor.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 19.
De todos modos si no has de bajar, escribes a Ventura o a mí.
Escritos II, vol. 1, doc. 132, págs. 1-4
Al padre Joaquín Marro – 30 de septiembre de 1881
Tortosa, 30 de septiembre, 3 de la tarde.
Mi inolvidable primo: Acaba de traerme su hermano de usted su carta fechada en Singapur y dirigida a mosén José y a mí, y fecha 29 de agosto.
He sabido por dicho su hermano que él escribió por el correo de 1º de septiembre. Yo escribí el 13 de septiembre creyendo que había correo el 15, y según me dice su hermano cree que no. Si es así, ya no recibirá mi carta el 13 de septiembre sino muy tarde y quizás ya junto con ésta, la cual aunque estamos a 30 y el vapor marcha el 1.º no obstante puede ser que todavía entreguen al vapor <*2*> la carta y escribo dos líneas.
Veo que no nos olvida en medio de la distancia que nos va separando. Jesús se lo recompense. Como todavía no ha recibido nuestras cartas, no puede saber las noticias relativas a la muerte de su señora madre (E.P.D.). Cuando reciba ésta ya se habrá tranquilizado y ofrecido a Dios gustoso el amargo cáliz.
No recibimos la carta de Adeu.
Por los periódicos sabemos que están declaradas sucias las procedencias de Adeu, y por consiguiente es fácil que estén detenidas en algún punto.
Si voy a Barcelona pronto <*3*> mandaré a usted el tratado de la oración del padre Granada, y el catecismo en ejemplos que supongo es lo que usted pide. Si no voy a Barcelona pronto, se los mandaré desde aquí.
No me decía usted en la suya que el padre Sánchez fuera también con usted, y se me ha dicho después que se embarcó en la misma fecha. Si es así, sírvase usted saludarle de mi parte.
No deje de escribirnos siempre que le sea permitido, pues tengo un placer especial al recibir carta de usted.
Voy muy deprisa, pues debo hacer dos cartas para el correo de Cataluña de esta tarde, y a las 4 han de venir a buscarme para ir a ver al padre rector <*4*> y padre Xercavins.
Tenemos aquí al hermano Clemet Sol venido de Zaragoza el 6 de éste.
Adiós, mi querido. Que Jesús dé gracia a mi querido padre Joaquín Marro para dar a conocer a Cristo Jesús a los chinos y a los indios en medio de los mares y de las islas, como otro san Pablo.
Se repite suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Víspera del santo Ángel de España.
Va un prospecto de venta de estampas del santo Ángel. Si debían venderse ahí, mandarme, pero no mire las condiciones, pues podría venderlas las que les tomaran al precio que quisieran.
Escritos II, vol. 1, doc. 133, págs. 1-4
A don Froilán Beltrán – Del 2 al 10 de enero de 1882
Conteste pronto o enseguida.
Señor don Froilán Beltrán
Mi amigo: No le acuso a usted de no haberme escrito por mi santo; esto no importa entre amigos. Pero sí que puedo quejarme de que habiéndole escrito antes, no tuviera un momentito para mí. Lo atribuí al proyecto de su pronta venida, y ahora veo que usted nos quiere hacer vivir de ilusiones. El día de Inocentes dije a Joaquina que hiciera a usted dos líneas, a pesar de que ella me confirmaba en la esperanza de su próxima venida de usted; pero después no la eché al correo, casi, casi... no sé si por venganza de que usted no escribía.
Así, pues, para reparar todas sus faltas, hágame usted enseguida uno, dos o tres articulitos sobre la misma base que el anterior, o continuando el anterior; yo (ya que tengo su permiso <*2*> de usted) lo condensaré, y así condensado no temeremos el lápiz rojo del fiscal literario.
Si quiere ensayar el sistema de cartas sobre la educación de la juventud, hágalo, que yo cortaré también. Si le parece iniciar una leyenda procure no ser difuso, y puede hacerla sobre lo siguiente. Tema: “Sólo en la virtud y en el amor de Dios se encuentra feliz el corazón”.
Dos jóvenes Luis y Juan.
Luis, al entrar en la edad de la discreción, todo le sonríe en medio de una imaginación ardiente, y de una educación esmerada.
Nada le satisface.
Afortunadamente lee un libro que le habla de la congregación. Entra en ella. Dulzuras que experimenta en la compañía de otros jóvenes buenos, en la paz de la conciencia, en la práctica de la virtud, etc. Hágale usted, si quiere, últimamente jesuita o franciscano.
Juan amigo suyo, de carácter <*3*> vivo, practica como él la piedad y es feliz, etc.
Pero se lanza el gran mundo. Abandona la congregación y los compañeros antiguos; vaciedad de su corazón. Encuentro (si a usted le viene bien) con Luis un día. Reconocimiento de Juan de que “sólo es feliz el corazón en la práctica de la piedad, etc.
Ponga praderas, orillas de mar, hermoso cielo (aunque sea el de Alcanar), etc. Pero todo cortito; que quepa en uno o dos números, a lo más en tres.
Tiene de tiempo hasta el día 12 en que voy a Alcanar, a predicar las 40 horas con Ventura y no estaremos más que hasta el 13 por la tarde, si podemos. ¿No podríamos tener una esbrazada?
Dígame si está conforme, y vuélvame a escribir en castigo.
Tenía otras cosas que decirle; pero escribo estando hablando con Rubio <*4*> y no puedo más.
Saludos mil a su familia.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 134, págs. 1-3
Al padre Joaquín Marro – 27 de enero de 1882
Reverendo padre Joaquín Marro
Mi querido primo: En diciembre pasado estuve en Barcelona, y no pude recordar los libros que usted me pidió, para mandárselos por el primer correo.
Después escribí para que lo hicieran, y no cumplieron el encargo.
Hoy me resuelvo a mandarlo segunda vez, a fin de que puedan enviarse en el vapor de 1.º de febrero.
Recibirá, pues, el tratado de meditación del padre Granada y el tesoro del catequista del padre Mach.
Hace unos días pregunté a su hermano si había recibido noticias de usted, y nada sabía, cosa que nos extraña mucho. No deje, pues, de escribirnos, que ya sabe cuánto placer nos causan las cartas de usted.
Supongo habrá recibido las cartas mías y de su señor hermano relativas a su difunta madre (Q.E.P.D.).
Vamos siguiendo sin novedad en la <*2*> familia. A la tía Teresa la vi ayer y a mosén José.
Hemos publicado una revista que sea órgano de las congregaciones de San Luis. Le envío los dos primeros números que han salido, y unos pocos prospectos. Si se deseaba en esa alguna suscripción, me lo dirá.
Además hemos adquirido en el templo un pedazo de huerto para ver si ensayando allí un círculo de recreo, logramos animar a los congregantes. Los padres nos animan a todo esto relativo a San Luis, y el padre Xercavins tiene la amabilidad y la paciencia de revisar los escritos de los que quieren enviar algo para la revista.
En el colegio de San José tenemos 197 inscritos este año. Pida, pues, mucho al Corazón de Jesús por mí, para que sepa corresponder yo a sus designios amorosos, y podamos salvar todas las almas del mundo.
En otra seré más extenso, pues <*3*> ahora escribo con pena por no saber de usted desde el día que llegó a ésa, y esto nos tiene en cuidado.
Si acaso rodando por esos países tropezara con el padre Mateo Gisbert salúdelo de mi parte y de parte de Buenaventura Pallarés.
Tantísimas cosas a los conocidos y muy en particular a mi queridísimo padre Sánchez, si está ahí.
Adiós, mi querido primo. Le abraza en Jesús su afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 27 enero 1882.
Escritos II, vol. 1, doc. 135, págs. 1-6
Al padre Joaquín Marro – 27 de febrero de 1882
Reverendo padre Joaquín Marro y Sol
Mi queridísimo primo: El 22 [del] actual recibí su muy grata de usted, fecha del 10 de enero; y me apresuro a contestar dos líneas por no perder el correo del primero de marzo, pues creo es el único que sale mensual.
Además de la carta que dice usted recibió mía de 30 septiembre, escribí otra posterior, pero me recelo no iría bien el franqueo, y por esto no la mandarían. Además por el correo de 1º de enero mandé a usted los dos libros que en una de las suyas me pidió: “Tesoro del catequista de Mach” y “Granada”. Supongo que en esta fecha los tendrá ya en su poder.
He recibido los dos ejemplares de Los anales de las misiones de Mindanao y Solo, y doy millones de gracias a usted y al reverendo padre Ricart. ¡Quién había de pensar que mi simpático padre Ricart estuviera ahí y escuchara mi nombre de boca de mi primo y lo recordara tan perfectamente! Re-<*2*>pítale de mi parte mis más cordiales afectos, y que puede disponer de mis pobres servicios para cuanto se le ofrezca. No le tengan ustedes mucho tiempo entre esos insoportables calores, y envíenoslo pronto otra [vez] a nuestra península, que su santa diplomacia no hace falta ahí y estaría mejor en España .
Dije que mandaran a usted los números publicados de nuestra revista “El Congregante” de San Luis; no sé si lo hicieron mis chicos, de los dos números publicados. Hoy les encargo otra vez envíen a ustedes los tres números, y se les irán remitiendo los que salgan. Si acaso en esa algún librero o cualquier otro se ofreciera a ser corresponsal, lo apreciaríamos.
No extrañe, querido primo, que a la vejez haya sentado plaza de periodista. Se me encargó la dirección de la congregación de San Luis de ésta, y lamentaba no hubiese una pequeña revista, órgano de las asociaciones en Espa-<*3*>ña. Entusiasmé con la idea a algunos de mis amigos y a un congregante muy guapo que tengo, y al fin me resolví a que se publicara, no para escribir yo mucho en ella, pues ya sabe que mis ocupaciones no me lo permiten, sino para ser solo el protector y el propietario de la revista y hacer trabajar a los demás. Con todo alguna cosita hago, pero sin nombre. Los articulitos D. P. son míos. No se burle de ellos, y de los garrafales que me han puesto los cajistas; como tengo tanto deseo de que se establezcan los círculos de San Luis, por esto me he resuelto a indicar yo su conveniencia.
La revista no se inició sin la aprobación de nuestros padres del Jesús, en particular del padre Gació, y logramos obtener un censor literario de entre los mismos padres. Así, pues, ruegue por el buen resultado de esta obra. El padre La-Rua de Barcelona nos ha mandado muchas suscripciones; de los otros colegios de padres nos ha enviado muy pocas, y de algunos lo <*4*> hemos extrañado.
Como verá usted por la revista, n.º 2, he comprado un jornal de tierra en el Temple (en lo campet del Rosé), y proyectamos levantar allí un edificio para el círculo de los luises. Le repito que no lo olvide ante el Corazón de Jesús.
Iba a mandarle a usted las estampas del santo Ángel; pero me escribe el estampero que no las tiene listas para este mes. Le mandarán en el otro correo.
Las caladas las vendemos a 7 reales docena (de 13) como acostumbran en Barcelona; y las no caladas a 4 reales. No obstante, pueden venderlas ustedes, o hacerles vender, al precio que les parezca, esto es, a 6 reales, o como quieran.
Si satisfecha la plancha queda algo, mi objeto es hacer grabar una de grande del mismo santo Ángel, y todo lo que se obtenga para obras de gloria de Dios.
También pienso hacer grabar un santo Ángel, patrono de Tortosa, y si lo hago, ya mandaré a usted uno.
Sé que su familia ha recibido <*5*> también carta de usted, pero no la he visto.
A tía Teresa, a la que confesé ayer, como acostumbra todos los sábados, dije los recuerdos de usted. Sigue también buena, como también mosén José.
Creo sabrá la muerte de la tía de usted, como también la del tío Juan; cuatro hermanos en pocos meses.
Mi tía Rosa sigue muy delicadita, la hermana de mi madre.
El otro correo volveré a escribir. No deje usted de hacerlo, si puede, todos los meses. En esta ocasión ha tardado usted demasiado, y su familia estaba alarmada. No sea usted tan despegadito. Adiós, mi querido primo.
Le abraza afectuosamente su siempre s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 27 febrero 1882.
Daré a leer a mis colegiales de San José la crónica de las misiones. No es preciso que <*6*> se enfervorezcan mucho, que bastante contingente da el colegio a la Compañía. Ya han ido ocho o nueve, y otros que se preparan. Tal vez antes de terminar el curso el Corazón de Jesús me exigirá el sacrificio (grato por esto) de una florecilla muy linda que tengo en dicho colegio.
Mis recuerdos a todos los padres y en particular al padre Sánchez del cual nada me dice usted.
Escritos II, vol. 1, doc. 136, pág. 1
Al padre Joaquín Marro – 30 de marzo de 1882
Reverendo padre Joaquín Marro
Mi querido primo: Sin tiempo más que para decirle a usted que el estampero de Barcelona me avisa que manda a usted por el correo del 1º de abril las dos mil estampas del santo Ángel de España. Supongo recibiría mi anterior, y los números de la revista de San Luis.
Sin cosa particular por aquí.
Afectos al padre Ricart y demás conocidos.
Suyo afectísimo primo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 30 marzo 1882.
Escritos II, vol. 1, doc. 137, págs. 1-2
A doña Dolores Aguayo – 31 de marzo de 1882
Doña Dolores Aguayo
Mi Dolores. Ni papel tengo. Pero para decirle que mañana diré a Jesús y a la Virgen muchas cosas por ti, ya basta. Le diré que la haga humilde, paciente, que la remedie el genio, y cure esa cabeza tremenda. De cruces no diré que se las quite, sino que le envíe las que él quiera. En San Mateo no tuve ni un momento libre, pues estuvimos ocupadísimos con aquellas gaitas tan bien templadas y que no están mimadas [?] y viciadas como las de las ciudades.
Aquí en Vinaroz ya son más frescas y dan poco que hacer. Por esto vendré pronto, muy pronto, y casi aún podrás <*2*> darme un bizcocho de tu santo, aunque eres tan desabrida y desengañada y desdeñosa.
Tantas cosas a mi amadísima mamá.
Te bendice tu siempre afectísimo
Padre
Vinaroz, víspera de los Dolores.
No pienses que te dispenso de encomendarme mucho a Jesús mañana sobre todo, que es tu día.
Escritos II, vol. 1, doc. 138, págs. 1-4
Al padre Joaquín Marro – 28 de abril de 1882
Reverendo padre Joaquín Marro
Mi amadísimo primo: El otro mes, o sea, para el 1º de abril, no envié a usted ninguna letrita, y no quiero pasar el 1º de mayo sin hacerlo.
Recibí la suya del 10 de enero, a la que contesté enseguida diciéndole que para el correo de marzo irían las estampas. Después volví a escribir para el correo del 1.º de marzo, no más dos líneas advirtiéndole que según el estampero realmente iban en el mismo correo. Ahora al enviarme factura dicho estampero, veo puso mil estampas de cada clase, en lugar de todas caladas como yo creí y, por lo tanto, debo advertirle, que las no caladas son a mitad de precio de las otras.
No sea usted perezosito en escribir a menudo, y siempre que la obediencia no se lo impida. El día que enviarán a usted a las islas más apartadas ya no le será tan fácil. Hágalo, pues, ahora.
La semana <*2*> pasada estuve en Bitem y vi a mosén José y a Teresa; estaban buenos. Teresa tan devotita como siempre cuidando y haciendo compañía a Jesús sacramentado, que allí se encuentra tan solitario.
Tenga la bondad de decir al padre Ricart que don Ángel Lluis que era director del Instituto cuando dicho padre estuvo aquí, falleció el viernes último de marzo. Yo tuve la misión de darle la santa Unción y de recibir su último suspiro. Sus profundas convicciones católicas le hicieron soportar con santa humildad los dolorosísimos y prolongados sufrimientos de su última enfermedad.
Los padres de Jesús siguen bien. Anteayer estuvo aquí el Ilmo. señor Cervera, que va de obispo a Tenerife, y entraron a comer con él y con el obispo de Tortosa los padres rector, Jaume, Castelló y Bombardó, es decir, la plana mayor, y además el padre Llopart, que vino a Valencia con el mencionado señor Cervera.
Supongo irá usted recibiendo la revista de San Luis.
Chimet Sol está otra vez en Zaragoza. Se marchó sin verle yo. Se le permitió ir por Valencia, habiendo tenido con este motivo ocasión de detenerse en Ulldecona y ver a su hermana, <*3*> sor Cinta, cosa que ésta deseaba vivamente.
Mosén Salvador Sol está empleado en la catedral.
Anteayer acompañamos al cementerio al cadáver de mosén Vicente Alexandri, que usted conocería sin duda, que era de alguna edad ya.
Van falleciendo muchos sacerdotes y se ordenan pocos. Pida [a] Jesús por el aumento de vocaciones eclesiásticas, y por la desaparición de las leyes de quintas, que han venido a mermar las pocas vocaciones que había. ¡Pobre España nuestra!
Y basta por hoy, querido primo. A las intenciones que le recomendaba en mis anteriores, para el colegio, gimnasio, etc., quisiera que añadiese otra de la gloria de la Madre Inmaculada.
Repita mis afectos a los padres de esa, y en particular a los conocidos, y singularmente al padre Ricart y padre Sánchez. Nada me dice usted de éste. ¿Es que él no quiere decir nada? Al menos que me encomiende al sagrado Corazón de Jesús.
Le abraza su afectísimo en Cristo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 28 abril 1882.
Si no ha de serle a usted <*4*> molesto, estimaría entregase la adjunta a mi conocido y respetado padre Gizá, que he sabido está de provincial de los dominicos de esa.
Escritos II, vol. 1, doc. 139, págs. 1-2
A doña Magdalena Colom – 18 de mayo de 1882
Señora doña Magdalena Colom
Mi estimadísima e inolvidable hija en Jesús: Recibí sus dos cartas y agradecí mucho el que me haya puesto al corriente del estado de nuestro Gonzalo, y me alegro se encuentre muy bien, como yo ya esperaba.
Con todo creo que puede seguirse el consejo del señor cura de que se esté ahí hasta Pascua. Yo hablaré a mosén Altés, y puede estar tranquilo Gonzalo.
Dígale a éste que mosén Ballester va a ordenarse de presbítero, y es fácil que me lo lleve a Gonzalo a la primera misa en Benicarló, que será el 14 o 15 de junio, aunque no sea más que 48 horas, pues vendrán algunos otros colegiales. Así, pues, que se cuide y anime mucho. Ya tenemos aquí a <*2*> mosén Osuna.
Nada tiene que mandarme, pues Gonzalo no ha hecho ningún gasto y aunque lo hubiese hecho, estoy deudor con ustedes por muchos conceptos, y aunque no estuviera deudor de nada, el afecto que profeso a ustedes es un deber que me obliga y obligará siempre. Sólo deseo que Gonzalo no me haga sufrir viéndole delicado, pues siempre me tiene espantado.
Celebro la mejoría de la señora Francisca. Hoy han salido de ejercicios las Claras, y lo diré a sor Encarnación.
En cuanto a lo demás, ya pido a Jesús que bendiga a usted, y en otra ocasión ya diré a usted dos palabritas de ánimo y de consuelo.
Afectos a todos mis apreciables de esa santa casa y de toda su apreciable familia.
La bendice su afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Hoy, fiesta de la Ascensión.
Recibimos por Cierco la arroba de lentejas, que procuraré repartir. Estaba yo fuera el día que vino.
Escritos II, vol. 1, doc. 140, págs. 1-4
A don Juan Corominas – 19 de mayo 1882
Señor don Juan Corominas
Muy señor mío: Ayer tarde recibimos por Cedó el escrito de usted para la revista. Aunque el día anterior se había empezado a componer el número, se envió el artículo para que lo arreglaran hoy a primera hora.
Pero discurriendo anoche con Cedó y Rubio nos ocurrieron algunas observaciones, y Rubio quiere se lo escriba a usted, aunque sea ocasión de que el número salga un poco más tarde.
Dice usted en el artículo que quiere omitir la abundancia de citas y el lujo de erudición teológica con que los auditores de la Rota adornan la relación de las virtudes de san Luis, y suprimir las definiciones, divisiones, etc., de las virtudes, etc.
Pues bien: a nosotros nos parece <*2*> que es una lástima no aprovechar, al tratar de las virtudes de san Luis, hablar de las virtudes en general, y como base y preliminar de las de san Luis; pues de esto se seguirían dos ventajas:
1.ª Que se abría usted un vastísimo campo, y hay para ir arreglando artículos tal vez para años, y siempre con interés, y en una materia que usted mejor que otro puede más desahogadamente tratar.
2.ª Que al mismo tiempo sin dejar de hacer el elogio de las virtudes del santo, puede, haciéndose de este modo, tratarse muchísimas cuestiones de interés particular hoy día, v. g., al hablar de la fe, de la caridad, etc.
Piense usted que la revista no es para un mes ni un año, ni que no es preciso limitarla exclusivamente a tratar de las virtudes del santo, sino que con ellas pueden intercalarse muchos otros temas <*3*> de gran provecho para la juventud a la cual está consagrada la revista, y sería ésta más variada y más amena e interesante.
Si a usted le parece bien la idea, omitiremos la inserción del artículo este mes, y se lo mandaremos a usted, y el mes que viene podría usted empezar las líneas de su plan, y la serie de ideas que le vaya ocurriendo, y sin necesidad de hacer constar que se sigue el orden de ideas de las actas del santo, etc. Este es nuestro parecer y el deseo de todos.
Si a usted no le venía bien, conteste por el correo de esta misma noche para insertar el artículo mañana, aunque, repito, creemos que optará por lo anteriormente expuesto.
No puedo más, pues son las 12 y [?] y el portador marcha luego.
Es de usted <*4*> s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol, Pbro.
Tortosa, 19 mayo 1882.
Escritos II, vol. 1, doc. 141, págs. 1-6
A don Juan Corominas – 10 de junio de 1882
Señor don Juan Corominas
Muy señor mío: Aprovecho un momento para contestar a la suya de 19 de mayo. No sé cómo no entendió lo que le proponíamos en mi última. El plan consistía en tratar las virtudes de san Luis, prescindiendo de la relación de la Rota; y con motivo de las virtudes del santo, tratar antes de cada virtud en general; y después sus vicios opuestos, y hacer entrar en ellos y ellas todas las cuestiones que se quisieran, pues fácilmente puede introducirse, v. g., antes de probar de la fe en san Luis, siguiendo este plan que se trazaría lo que es la fe y lo que hay sobre esta virtud; esto supuesto, cómo la tuvo san Luis. Imitación de esta virtud, pecados opuestos a ella, etc., todo acomodado a los lectores de la revista a los cuales está ésta dedicada. Como indica usted que en la relación de los auditores [de la Rota] <*2*> hay mucha doctrina y cita, era más fácil el trabajo para ir vistiendo las proposiciones que usted sentaría, y con esto hubiera tela variada para mucho tiempo. Si después de la relación le parece a usted que puede hacerse, lo hace, y si no podrán tratarse las cuestiones indicadas en forma de cartas, como usted propone; si bien en forma de cartas había ofrecido Froilán tratar algún punto sobre la educación de la juventud. No obstante, no veo inconveniente en que unas y otras pueden tratarse en esta forma. Usted escogerá el medio que más le plazca, y puede ya irlas arreglando.
En cuanto al plan de la revista, no podemos apartarnos del indicado en el prospecto: 1.º El desarrollo del espíritu del reglamento, cuyo objeto principal es la devoción a la Virgen y san Luis. 2.º El fomento de la devoción al sagrado Corazón de Jesús en general, entre los congregantes, y que podrá particularizarse con el tiempo <*3*> por la adopción de una práctica propia y exclusiva para los congregantes, v. g., la “Guardia de honor”, u otra que pareciere bien. De este modo tendrían las congregaciones de San Luis de España una cosa común a todas, ya que por desgracia tan variados y poco uniformes son los reglamentos y prácticas, y se lograría de aquel modo tener además indirectamente un punto central. 3.º El establecimiento de gimnasios.
En cuanto al régimen o modo de ir dando forma a estos objetos, aunque variara con el tiempo, nada tendría de extraño, pues todas las publicaciones que he visto están muy lejos de seguir el orden que siguieron en un principio, sin apartarse por esto del objeto de las mismas.
Las florecillas de San Luis, que fue cosa de Rubio, y que yo solamente bauticé, tenían por objeto, según él, referir los pasajes más notables de la vida de San Luis, sin orden de fechas, y a modo de cuadros, v. g., la relación que usted hizo de las sobrinitas de san Luis, venía muy bien <*4*> en aquel lugar. Yo le dije, sin embargo, que estos cuadros debían ser todos de una misma mano, y ser tratados de un modo y en un estilo particular, a ejemplo de las florecillas de san Francisco, para que no fuera una mera copia de un capítulo de su vida.
Cierto es que debía haber más comunicaciones entre los redactores principales de la revista: cuando se resolvió su publicación, dije yo que no podía ofrecerme (porque no era para escribir) más que a los percances materiales de dicha revista, y a engañar santamente a mis amigos para que trabajaran en ella, como lo han hecho algunos, si bien sus originales que conservo no han podido ir, porque no han comprendido la índole de la publicación, y muchos son demasiado rimbombantes.
No debo tener, pues, en la publicación más que la paternidad que de derecho me pertenece, como director de la congregación de Tortosa a la cual pertenece la revista. De ustedes, pues, han de ser las glorias y las fatigas <*5*> de la revista de san Luis; bastantes fatigas sin glorias me tocarán a mí con el gimnasio, si logro dar cima a esta empresa, en la que estoy muy solo.
Vea usted si puede ir arreglando el “Espíritu de San Luis”, que creo podría ponerse en la revista, y después imprimirse aparte. Con esto y la práctica del 21 de cada mes, de la cual tiene escrito un librito el doctor Meseguer y Costa, [del] que nos envió un ejemplar, y otras varias prácticas, quizás podría un día imprimirse un manual de los congregantes de San Luis.
A Rubio y Cedó he dicho varias veces escribieran a usted y el primero por calma, y el segundo por ocupaciones, han dejado de hacerlo sin duda.
Creo he contestado a los extremos de su última. Envíe pronto más relación de la Rota. Si podría ser en este mes alguna cosita nueva, por ser el mes de san Luis, mándela.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 10 junio 1882.
Ya se anunció la mejoría del papel para este mes de junio, cubiertas, etc. Hay deseos de puntualidad en el día que debe salir <*6*> la revista; pero no respondo de que así [se] haga, pues cada mes ha tenido su tropiezo.
Escritos II, vol. 1, doc. 142, págs. 1-8
A don Bartolomé Carpente – 27 de junio de 1882
Señor don Bartolomé Carpente
Muy señor mío y de toda mi consideración y afecto: Recibo su grata del 22. El joven presidente de esta congregación don José Rubio y Lluis fue el que mandó a usted la revista, y agradezco el interés que usted se toma por ella, y de la cual puede usted desde hoy disponer en todo, así como también de nuestros inútiles servicios, ya que el Señor nos une con el lazo de santo celo en favor de los jóvenes.
En esta misma fecha o mañana remitirán a usted los jóvenes encargados las seis suscripciones y demás que usted indica en la suya. Puede celebrar o hacer celebrar las doce misas por <*2*> las 6 suscripciones aplicándolas por la difunta doña Gabriela Serres y demás de su intención y obligación. También se le mandará el reglamento.
En cuanto a éste, fue arreglado el año 1866 por los padres Jesuitas del colegio máximo o central del estudio que la Compañía tiene establecido en ésta. Era para estudiantes y artesanos, y se conoce que el que lo escribió tenía muy conocidas las congregaciones de San Luis del extranjero. Dicho reglamento se imprimió después uno para estudiantes y otro para artesanos, siendo sólo la diferencia de un capítulo o dos, pues en los demás eran iguales. En la última edición se ha puesto todo en uno para no hacer dos tiradas, y sólo se ha añadido la pequeña diferencia en un capítulo <*3*> al último lo particular para los escolares. Le mandaré mañana uno de cada clase de los antiguos, y verá que no se diferencian.
Como he dicho se reunían escolares y no escolares en las mismas sesiones. Pero ahora celebran las sesiones separadamente con diferente junta, pero siendo el mismo el director. Para las funciones anuales de los cultos de san Luis, v. g., seisena y fiesta de san Luis acuden todos, y los gastos van a cargo de las dos secciones; pero en todo lo demás cada sección tiene su bolsa aparte. Esto tiene la ventaja de que los no escolares ven que no es cosa de estudiantes, sino de artesanos, van viniendo cada día en mayor número y están más satisfechos. Las sesiones que son todos los domingos los seminaristas las celebran en el salón del mismo seminario y acuden los externos; las de artesanos a los cuales se agregan (y se reconoce como tales) los de segunda enseñanza del colegio que hay aquí, las celebran en otra parte.
Cuando hace un año el señor obispo me puso al frente de la congregación, vi la necesidad que había de <*4*> una sencilla revista órgano de las congregaciones, y supe con placer que el año 1870 se había pensado en ello, y que se había confiado la realización a la de Madrid, pero que ésta a la vez la confió a la de Tortosa; pero que al fin se quedó con los deseos. Este fue el motivo de fomentar yo la idea, para unir con este lazo indispensable las congregaciones. Ya para que éstas sean conocidas, ya para el fomento de otras en los puntos donde no existan, ya en fin para el fomento de gimnasios.
Como dice usted muy bien en la suya, es una lucha la que es preciso sostener con esos jóvenes inconstantes. Por esto yo estaba desalentado de poder reunir un número regular de jóvenes que quisieran practicar la piedad, y no vi otro medio que de establecer medios de recreación, y en ellos confío si ha de lograrse algo de los jóvenes. En esta ciudad <*5*> amurallada no hay ni un palmo de terreno, y me he visto precisado a recurrir a un ensanche que ha permitido el gobierno, y sin recursos y empeñándome, he comprado un espacioso terreno donde confío levantar un gran salón, donde puedan jugar los chicos y tener sus sesiones, representaciones, etc. Por ahora se pasan con un entoldado. Van aumentando los chicos, y creo que tendrá resultado, pues a pesar de las pocas comodidades que ofrece hoy el sitio, pasan toda la tarde jugando a los bolos, a dominó, etc. En la revista encontrará usted la idea de estos gimnasios, e iremos dando más detalles de ellos.
Estoy con usted de que estos jovencitos deben ser el plantel para la juventud católica, pero sólo los que sean estudiantes; los demás serán plantel para los círculos de obreros, etc., pero siempre unos y otros serán después los protectores de San Luis, y hasta creo que aún mayores y casados no dejarán de venir muchas veces <*6*> a los gimnasios de San Luis.
Si usted resuelve establecer el círculo de San Luis en esa, ya sea sólo para los de 2.ª enseñanza, ya indistintamente para los otros, y necesita alguna noticia, puede usted escribir con entera libertad, que tendremos el gusto de comunicarle cuanto iremos ensayando aquí. La cuota para el sostenimiento de los gimnasios la hemos fijado en 2 reales mensuales; pero temo que algunos aún se resistirán a esta cuota, y hemos puesto en el reglamento interior del círculo que los que no puedan con esta cuota mensual, puedan hacerlo presente a la junta, la cual resolverá si se le puede admitir con un real mensual. Aunque los que pertenecen a la congregación no están obligados precisamente a asistir al círculo, y por lo tanto a pagar aquella cuota; con <*7*> todo debe procurarse esto, y casi se hace necesario y por eso hemos pensado poner la cuota al alcance de todos, para que nadie pueda excusarse, y sea una cosa obligatoria.
Procure que los primeros que ingresen sean buenos y practiquen el reglamento para que sean el molde de los que irán viniendo; después es difícil. Yo fui condescendiente en un principio, sobre todo en la asistencia a la comunión y función mensual, y ahora trato de poner falta al menos a la función mensual, y después de un número determinado, excluirles.
No sé si contesto a todas sus preguntas, pues escribo deprisa. De todos modos, repito, puede usted disponer en cuanto se le ofrezca.
Hemos de hacer lo posible en favor de la juventud varonil <*8*> que tan abandonada está, y cogerla antes de la edad en que se nos escape a los casinos, etc., y ver si la fundamos en la piedad.
Suyo afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Pbro.
Tortosa, 27 junio 1882.
Si tiene usted ocasión puede saludar a nuestro condiocesano y amigo señor Badal.
Respecto de libros, aparte de lo anunciado en la revista, y del libro “Ramillete” de los devotos de san Luis, obra del padre Mach, no sé qué libros aconsejarle.
Escritos II, vol. 1, doc. 143, págs. 1-4
A doña Cinta Franquet – 22 de julio de 1882
Cinta Franquet
Mi hija aunque dolenta: Va una palabrita como señal de que no olvido a los que amo de veras y en Jesús. Todos los días y repetidas veces la ha puesto ante su Corazón y en particular el día 20 que lo pasé en el desierto de la madre santa Teresa de Jesús. No sé por qué te tenía tan fija, y recordaba tus dolenterias. De aquí que me arrancaste muchas oraciones. Me pareció que santa Teresa me decía que eres poco interior, que no sabes aún lo que es vida interior, de desapego, retiro, apartamiento y penitencia. ¿Si será culpa mía el que no seas más que un poco de corazón, pero sin lastre de verdadero conocimiento de ti misma y de sólida humildad? Si es culpa mía, desde ahora me quiero descargar diciéndote que medites mucho, que leas con detención y trabajes para la adquisición del verdadero reino de los cielos, que es una vida escondida con Cristo en Dios. ¿Verdad que trabajarás en conseguirla? Conozcamos a Dios y conozcamos a nosotros mismos <*2*> y con esto basta; baste también de advertencias por hoy, aunque bien las necesitas, pero hoy te las da santa Teresa.
¿Qué te diré más, mi pobreta? Sigo bien, gracias a Jesús. Hoy estamos de fiesta de la patrona de la casa, santa Magdalena, y ha habido comunión, y platiquita con mucha devoción de todas, en particular de las madres que estaban enternecidas, pues tanto tiempo que no habían oído palabritas que les dijeran algo del amante Jesús. Como sabes la madre Marta no está aquí; ha venido la Antera que es muy fineta y atenta. Las pobrecitas chicas están anhelando el recreo en que les daremos una estampita. Aún no las hemos hablado, porque va un poquito más serio esto.
Del desierto te diría muchas cosas, que me gustó mucho; y prefiero aguardarlo para una esbrafadeta, que es largo de contar. Veo que los hombres pueden ser más fervorosos que las mujeres. ¡Qué vida aquella! ¡Qué penitencia! Si Cinta Curto lo hubiera visto se nos queda enganchada allí, en aquellos solemnes y devotos corredores, en aquel noviciado de más de 20 jóvenes con los ojos bajos, y que no se sientan más que en tierra, y apenas hablan, y alguno de solos 15 años. ¡Pobrecitos! Y aquellas ermitas por la montaña, y aquella soledad de bosques de pinos, etc. En fin, es una cosa devota y regalada. Fortuna que Dios no me llama allá, si no allí me quedo.
Adiós, mi hija. El lunes salgo de aquí para Benicarló y Vinaroz. Ya sabes mis proyectos en <*3*> el primer punto. Así ruega estos días por este fin y haz alguna mortificación por este objeto. De Vinaroz también me escribe mosén Bautista para que sin falta esté allí el 26, y no sé si podrá ser. De todos modos el 28 quiero llegar a esa.
Si me escribes por todo el domingo, aún recibiré la tuya aquí. Si no, escribe ya a Vinaroz.
Adiós. Sed bien devotitas y buenas y amadme mucho a Jesús.
Te bendice tu Padre
Manuel Domingo y Sol
Muchas cosas quisiera aún decirte, pero creo que ya te contentarás con eso. Dime algo. ¿Verdad que puedo estar tranquilo de ti ahora y siempre? Esa alma, ese cuerpo, ese corazón lo quiero todo para Jesús, a pesar de todos los esfuerzos del enemigo <*4*> que trabaja y trabajará hasta el último momento de tu existencia. Tú eres muy débil y, sin embargo, no te lo figuras. Me dirás que ya vuelvo otra vez con sermones. Pero estos no te han de saber mal, que salen de la boca del que te ha estimado más que nadie en esta vida, y así no te enfades porque te los repita mientras el Señor te conserve mi existencia. Cuando muera ya no te lo podré decir. Adiós, adiós, adiós y no te enfades de nada. ¿Cómo estás de salud y demás?
Escritos II, vol. 1, doc. 144, págs. 1-3
A doña Magdalena Colom – 26 de julio de 1882
Señora doña Magdalena Colom
Mi muy apreciada en Jesús: El 22 fiesta de su santo, lo pasé en Alcora muy atareado, y por esto no puede felicitarle a usted cumplir con las muchas cartas que adeudo a usted y a Benjamín desde la enfermedad de Gonzalo.
Que santa Magdalena la llene de gracias y bendiciones, y en particular de un grande amor a Jesús como el que ella le tenía.
De muy buena gana hubiera querido subir este verano a esas tierras de las que tan buenos recuerdos conservamos del año pasado; pero hemos viajado ya mucho y no podrá ser. Veremos, si Dios nos da vida, <*2*> de hacerlo el verano que viene.
¿Qué hace Gonzalo? ¿Ya le han marchado todas las picardiguelas de la enfermedad? Que no estudie demasiado, pero sí que estudie mucho.
Y a Teodoro, ¿ya procura Gonzalo darle algún baño de piedad? María Dolores que nos encomiende mucho al Corazón de Jesús. ¿Y qué hacen los ojos de Mateo? De mi Francisco supe por Pascua, pues me escribió después que yo le avergoncé; escribió también a su tía Encarnación una carta tierna y muy espiritual, que parecía de un padre maestro.
Mis cordialísimos afectos a la señora Francisca, y que se cuide mucho, que aún puede aprovechar <*3*> mucho para la gloria de Dios.
Tantísimas cosas a Mateo, Luis, Benjamín y demás de su querida familia.
Sabe puede disponer de quien en Jesús le ama
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 26 julio.
Escritos II, vol. 1, doc. 145, págs. 1-2
Al padre Joaquín Marro – 29 de julio de 1882
Reverendo padre Joaquín Marro
Mi estimado primo: Recibí las suyas y la última por los padres de Jesús.
Escribo al padre Majó, y aprovecho esta ocasión para dirigir a usted estas líneas, pues he sabido que dicho padre Majó va destinado a esa.
Sigo sin novedad. Acabo de llegar de un viaje que he hecho a varios pueblos de esta diócesis, uno de ellos Benicarló, donde proyectamos levantar un convento para religiosas de la Concepción. Ore usted por esta obra.
Supongo recibiría usted las dos mil estampas que le envió el estampero señor Solá.
En otra ocasión seré más largo, pues hoy se me escaparía el <*2*> correo.
Cordialísimos afectos al padre Ricart y demás conocidos. Su familia buena. Tereseta, su hermana, estuvo delicada, pero ya está bien. Su tía Teresa ha bajado hoy, está buena, como también lo está mosén José.
Adiós, mi estimado primo.
Le abraza su afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 29 julio 1882.
Escritos II, vol. 1, doc. 146, págs. 1-3
A doña Magdalena Colom – 5 de septiembre de 1882
Señora doña Magdalena Colom
Mi estimada en Jesús: Recibo en este momento la suya. Ya recibimos lo que usted entregó a Marín, y no era necesario, que bastante adeudamos a usted. Aún creo hay una pequeña deuda con usted de el año primero cuando no vinieron más que un mes. Ya lo arreglaremos.
Ya cuidaremos de Gonzalo, pues es el niño mimado de mosén Francisco, pero tiene mucha imaginación y necesi-<*2*>ta distracción, y haremos que se le distraiga, no sea cosa que sufra demasiado su cabeza.
Ya cuidaré de que quede matriculado Gonzalo, pues ya me escribió Artemio también por él.
Por hoy basta, que otra vez seré más largo.
Tantas cosas a toda la familia. Encarnación buena. De Onda le han mandado un recuerdo. A María Dolores le enviaré una estampita o no sé qué.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 5 de septiembre.
Sor <*3*> Encarnación me encarga diga a usted que a mediados de este mes se va a Veruela uno del arrabal de Jesús de ésta, por si acaso se le ofrecía algo.
Escritos II, vol. 1, doc. 147, págs. 1-2
A don Juan Corominas – 14 de septiembre de 1882
Señor doctor don Juan Corominas
Muy señor mío y amigo: Por si acaso no viene usted a hacer alguna excursión por aquí, como lo ha hecho otros años por esta temporada, me adelanto a decirle que podrá disponer cuando quiera de los sesenta duros de rédito por la consabida cantidad. No podemos todavía ofrecerle algo por el capital pues, aunque pequeño, hemos tenido déficit en el gasto de este año, y además hemos contraído una nueva deuda de ocho mil reales al interés del 5 por %, para el arreglo de tres salas de la otra ala del edificio de San José.
Por consiguiente, espero nos permitirá <*2*> continuar de la misma manera, y san José se lo recompensará.
Cuídese usted mucho y celebraré le haya probado y sea eficaz en buenos resultados el viaje que me dijeron tuvo que hacer por motivos de salud.
Mande a su afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 14 septiembre 1882.
Escritos II, vol. 1, doc. 148, págs. 1-2
A don Juan Corominas – 13 de noviembre de 1882
Señor doctor don Juan Corominas
Muy apreciable señor mío y amigo: Estuve fuera casi todo el mes de octubre, y por esto he retardado enviar a usted el pagaré. Supongo recibiría usted aviso del señor Sanquer, sobre los 80 duros que dejé en casa de éste el día 6 de octubre, que fue [el día] que marché.
Cierto que recordé en el acto de dirigir a usted mi anterior de que era el 4 por %, y por esto extrañó usted que lo expresara de aquel modo.
Como dice usted muy bien, no es fácil encontrar dinero al 5 por %, pero no por esto dejamos de tener interés por satisfacer las deudas del colegio.
Mucho sentiríamos tener que vender, <*2*> sin esperanza de recobrarla la casa de dentro, de la cual, aunque ocupada interinamente para otro objeto, apenas se ha sacado ni se saca mucho ahora de su arriendo; porque contando con el local de detrás casi seguro, podrá de mucho servirnos para extender, tal vez pronto, allí el fomento de vocaciones eclesiásticas; no obstante se vendería si se nos hace necesario.
No olvidemos, pues, nuestros deberes de justicia y gratitud para con los benefactores de esta obra, a quienes Dios por otra parte recompensará.
Repitiendo a usted gracias por todo se reitera s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Pbro.
Tortosa, 13 noviembre 1882.
Escritos II, vol. 1, doc. 149, págs. 1-4
Al padre Joaquín Marro – 29 de noviembre de 1882
Reverendo padre Joaquín Marro
Mi queridísimo primo: Recibí su última (cuya fecha no recuerdo, pues no la tengo a la vista) en la que extraña no haya yo contestado a sus dos últimas anteriores.
Recibí la suya anterior a esta última de que hablo, y que es de fecha de 30 de mayo. Ahora bien, no contesté en un principio, porque como estaba en esa el cólera creí que no recibiría las mías, ni usted me escribiría. Después aguardé a que fuera día de correo de Filipinas, y se me pasó el día, y lo dejé para el otro mes. Esta ha sido la causa de mi retardo, que siento, porque usted habrá estado en cuidado.
Me dicen que ahora hay dos correos mensuales, y así no se me escaparán tan fácilmente, y podré corresponder mejor a las bondades de mi primo que, sin merecerlo, tanto se interesa <*2*> por mí y por mis cosas.
Me dice usted en la última que las del Santo Ángel no tienen aceptación en esa Isla; pues bien, no pase pena de ello, y si no las han distribuido ya, pues según usted indica se las quedaría la residencia de ustedes, mándelas otra vez, que aquí se despachan bastante, y se expenderán aquí; y aún si no fuese que siempre voy a caza de dinero, porque siempre me hace falta, le diría a usted que se las quedasen los padres para ellos. De todos modos, si se las quedan, recuerde usted que le dije que sean a cualquier precio.
Celebro haya pasado usted la crisis de la epidemia sin novedad.
En esta no hay cosa particular, ni política ni religiosa. Eso sí, una prolongada sequía, que empieza a afligir, pues no se ha podido sembrar.
Su familia creo no tiene no-<*3*>vedad, pues anteayer vi a tía Teresa.
El pasado mes de octubre estuve casi todo él fuera de aquí. El 6 fui a Caspe, a ver a aquellas buenas monjas, y vi a nuestra Cinta Sol que está hecha una santita. Pasé luego a Zaragoza y fui a visitar el colegio de ustedes, a cuyo frente está mi amigo el padre Gassó, y también está allí mi hermano [?]
Después di la vuelta por Barcelona y, al llegar, emprendí otro viaje a San Mateo, a dar los ejercicios a las monjas de allí.
Al regreso de San Mateo pasé por Benicarló para ultimar la compra de un huerto, para establecer allí un convento de religiosas de la Purísima Concepción, y si Dios lo bendice, saldrán del convento de aquí, de Tortosa.
Aguardamos el permiso del gobierno <*4*> para empezar las obras, para lo cual contamos principalmente con unas personas devotas de allí. Así, pues, no me olvide ante Jesús.
No soy más largo porque tengo el compromiso de un sermón que debo predicar pasado mañana en la novena que se hace a la Purísima en San Antonio y estoy muy atareado; de otro modo me extendería más.
Mis afectos al padre Ricart, si aún continúa con la procura.
Y el padre Sánchez ¿por qué no me dice nada?
Y el padre Majó ¿por qué no me escribe dos líneas? Dígale que si no me escribe no le diré cosas del círculo de San Luis de aquí, y de su congregación de Jesús.
En fin, afectos a todos mis conocidos.
Le abraza su afectísimo primo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 29 noviembre 1882.
¿Continúa usted recibiendo la revista?
Escritos II, vol. 1, doc. 150, pág. 1
A don Juan Corominas – 31 enero 1883
Señor doctor don Juan Corominas
Muy señor mío y amigo: Recibí la suya y el talón, y se recogieron los cajones con los pellejos.
El precio del aceite fue a cuarenta y siete reales el cántaro. Si les conviene ahora o más adelante pedir más, saben que pueden mandar. El precio del transporte de los pellejos de esa [a] aquí, creo fueron cinco o seis reales.
Respecto de lo de las misas, ya creo que los jóvenes administradores fijarían las misas al enviar los números a los interesados, si bien me hicieron quedar con alguna duda; pero como por otra parte leí en una suya que las haría decir si dichos interesados enviaban a usted el dinero, preferí asegurarlo aún más.
Mis respectos al señor arzobispo.
Mis afectos a Andrés y demás de casa.
Suyo afectísimo s. s. y amigo
Manuel Domingo y Sol
Pbro.
Tortosa, 31 enero 1883.
Escritos II, vol. 1, doc. 151, págs. 1-4
Al padre Joaquín Marro – 10 de abril de 1883
Reverendo padre Joaquín Marro
Mi amadísimo primo: Recibí la suya de 31 de enero a mitad de marzo. Supongo que usted recibiría una esquelita mía que le mandé por el conducto del padre Guizá, provincial de los dominicos al que escribí con otro motivo.
Supimos por los periódicos las tribulaciones de Manila por la epidemia y por el ciclón; pero las pocas líneas de usted me han dado una idea más viva de este terrible huracán. Celebro lo hayan pasado ustedes menos mal.
Seguimos aquí sin cosa particular. Su tía Teresa a la que leí la carta de usted quedó encargada de participarlo a toda la familia en mi nombre. Hace días que no he visto a mosén José, y tengo ganas de ir allá una tarde, sin bien puedo decirle que me duele perder una tarde sin otro objeto que vernos.
No sé en qué consistirá el extravío de <*2*> las revistas de San Luis. En el próximo número haré que se le repitan los números de mayo, agosto y octubre pasados, que no han llegado ahí.
No hemos empezado todavía las obras del convento de Benicarló, porque el Ilmo. obispo no quiso las empezáramos sin tener antes el permiso real, y casi me enfadé por esto; aguardamos dicho permiso de un día a otro, si no nos engañan los agentes de Madrid.
Mi ambición no está satisfecha, querido primo. Hemos hecho muy poco y la mies es muy grande. Mi caliente cabeza está barruntando un proyecto vastísimo y de grandísimos resultados, y por otra parte es muy sencillo y hacedero, si Dios quiere bendecirlo; es para el fomento de vocaciones eclesiásticas y apostólicas; fomento de piedad en los jóvenes y extensión de la devoción al Corazón de Jesús.
Lo he consultado a dos personas, una de ellas el padre Vigordán, y éste me dice que no debe abandonarse, que es una obra necesaria en estos siglos.
Nada me hace temer tanto <*3*> como el que me hago viejo, y no tengo las fuerzas físicas tan robustas como convendría. Lo demás no parece arredrarme. Así, pues, muy encarecidamente le pido que ore, haga orar, si tiene ocasión, por la realización de esta idea de gloria del Corazón de Jesús y de bien de las almas. Que me haga Jesús un apóstol de su Corazón y podamos proporcionar vocaciones para todos los campos religiosos. Espero, pues, que lo hará.
Ya le decía, creo, en mi anterior el estado del colegio de San José. Hemos tenido posteriormente muchos enfermos y se nos murió uno de una tifoidea fulminante. Hemos tenido una especie de epidemia de constipados de mala especie, en esta de Tortosa, de pulmonía y tifus y no sólo aquí sino en otros muchos pueblos.
A consecuencia de una pulmonía del día de Pascua falleció mosén Francisco Franch, cura que había sido de Aldover, y cuñado como usted recordará de nuestra tía Besona. Ahora estaba encargado de confesar a las asiladas en el asilo de redentoristas.
Me temo que no lo haya sabido todavía, y le participo la muerte de mi <*4*> estimado condiscípulo de toda la carrera, y creo que profesor tuyo, mosén José Alemán, que falleció hace dos meses, y cuya muerte me afectó muchísimo.
Fue a Madrid a llevar la santa Cinta con el canónigo Litgar; allí le causó un poco de mal en el pie el zapato; vino aquí sin hacer caso de aquel malico; continuó dañándosele, se fue gangrenando, y no pudo la medicina librarle de sus consecuencias, fallecido el pobrecito después de muchos padecimientos. Por aquellos mismos días (del 13 al 25 de febrero) fallecieron seis sacerdotes más de la diócesis; la mayor parte muy conocidos míos. Nos vamos quedando sin clero, y no sé a donde vamos a parar.
Nada le digo de las cosas de España, pues ya las sabrán por los periódicos; pero aunque con algo de calma, no creo esté lejana la prevista tempestad, que no aciertan a ver personas, por otra parte ilustradísimas y santas, y que creen conjurarla con agua bendita.
Y basta, mi primo cuídese, hágame santitos a esos jóvenes que están a su cargo, y envíenos unos cuantos al colegio de San José, que los volveremos ya sacerdotes, pero mande con ellos muchos millones.
Sabe le estima su afectísimo s. s. y primo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 10 abril 1883.
Ni por primera, segunda y tercera vez me dice usted algo de padre Majó, Sánchez, etc.
Mis saludos al padre Ricart. Escríbame pronto.
Escritos II, vol. 1, doc. 152, págs. 1-2
A don Froilán Beltrán – 10 de abril de 1883
Señor doctor don Froilán Beltrán
Mi amigo: Recibí su amena carta escrita desde mi casa pairal de Valencia. Gracias por la visita que hizo a mis buenas patronas. Es más afortunado que yo, que tanto quisiera poder tener una charrada espiritual con la pobrecita señora Agustina que sufre mucho.
El hecho de san Luis está en cualquiera de los libros que traten o refieran su vida, pues es el hecho de la visión que tuvo en nuestra Señora del Buen Consejo de Madrid el día de la Asunción, diciéndole que entrara en la Compañía de Jesús. Como este año es el 3.º centenario de esta visión queremos animar a la celebración de este recuerdo. Casi no sé decirle cómo mejor podría hacer el pequeño cuadro. Si lo discurro lo haré, y si no lo hace usted como quiera, cortito, y sin temor a la huéspeda, que ya irá bien.
Le saludo por la dadora <*2*> Ramona Puchol, que va a pasar un día a esa acompañando a la Josefa Alabart. Diga a Rita que no pasé a despedirme de ella porque creí que no sería tan tenaz en marcharse tan pronto. Se perdió la función de san José, y el cuadrito, aunque este siempre lo deberá hasta que lo pague, que será cuando vaya a esa, si usted me necesita para algo.
Me dijo Ventura que usted venía pronto para las cuestiones sempiternas de Ossó. Venga, pues, pronto. Entonces de ore ad aurem le expondré mis fervorines. No me falta para ello más que un hombre.¡Si tu viera un hombre!
Mis afectuosos recuerdos a su señora madre, y a Rita que le pase el constipado pronto.
Suyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 10 abril.
Escritos II, vol. 1, doc. 153, págs. 1-3
A la Madre Providencia de San Salvador
10 de junio de 1883
Madre Providencia de San Salvador
Mi muy apreciada en el Corazón de Jesús: Extrañará mi tardanza, y no debe extrañarle. Escribí a mosén Reverter por saber sus ánimos respecto a lo que me ofreció por Josefina en otra ocasión; y aunque es un tarambana parece está animoso. Le aguardo para el 20 de este mes que vendrá a los ejercicios y le haré comprometer más formalmente. Si la tía de Josefina hubiera querido ofrecer algo determinado, ya le diré ahora resueltamente que estábamos conformes con lo que usted me indicó, pues más <*2*> interés tengo yo en que pudiese aportar mucha dote que usted misma. Pero si dicha señora insiste en no prometer nada, sino que dará cuando sea ocasión, creo no podrán ofrecerse más que 200 duros de mosén Reverter, 100 que yo habré de hacerle buscar, y además los cerca de doscientos que se me adeudan y que aunque yo no lo hubiera pedido nunca a esa comunidad los condonaré sin embargo en este concepto, y siempre podrá decir usted muy bien que son recibo por su dote.
Yo tenía intención en un principio de decirle que aceptemos los 400, pero a condición de que se devolviera todo lo que doña Dolores fuera dando por Josefina; pero de este otro modo me parece mejor para ustedes y para todos.
La madre de Josefina, aunque <*3*> llorando, da el consentimiento, y ella, Josefina, quiere apresurarlo, pero, repito, que depende aún de que yo hable con Reverter.
Ya volveré a escribir.
Quería entrar en ejercicios a la primera tanda, pero estoy muy agobiado de faena.
Mis afectos a todas las monjas.
He recibido carta de madre Escolástica que entran de ejercicios.
Suyo afectísimo padre en Cristo
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 10.
La madre de Encarnación, o sea Concepción, está gravísima.
¿Qué le hizo la madre presidenta al padre de sor Concepción, que vino aquel tan ufano? No hay como ser gabacho o gabacha.
Escritos II, vol. 1, doc. 154, págs. 1-3
Al padre Joaquín Marro – 19 de junio de 1883
Reverendo padre Joaquín Marro
Mi inolvidable primo: En mis anteriores tenía que acusarme yo porque siempre iba más rezagado que usted, en cuestión de cartas. Hoy sí que repito escribirle sin esperar otra suya.
Como le decía en mi anterior, recibí la memoria del terrible huracán que usted me mandó; posteriormente he recibido también la memoria de los exámenes de 1.ª enseñanza, y vi que el sobre era letra suya.
Hace dos días se nos devolvieron también dos números de la revista de San Luis, de los que dirigimos a usted y sin atinar la causa, por fin vi que los sellos de imprenta para el correo, no correspondían para Manila, y sin duda esta fue la causa. Se le mandan, pues, otra vez dichos dos números, y espero me dirá usted cuáles son todos los que le faltan, y se <*2*> le mandarán también.
Así mismo espero me diga lo que resolvieron definitivamente sobre las mil estampas caladas y mil sin calar del Ángel de España; pues como usted me dijo que no tenían salida en esa, pero se las quedaría la casa de ustedes, yo le contesté que si no querían quedárselas, que no tuvieran reparo en remitirlas que la expenderíamos aquí. Se lo digo tan solo por si las han remitido, pues no las he recibido, ni el estampero Solá me ha dicho las haya recibido.
He estado ocho días en Tivisa predicando al Corazón de Jesús; los dos últimos días subió a ayudarme mosén José Sol de Bitem.
Creo indicaba en mi anterior un proyecto de mayor gloria de Dios. Tengo la bendición del prelado de ésta, y así pida al Corazón de Jesús un feliz resultado.
Fíjese usted, cuando reciba el número próximo de la revista de San Luis de este mes de junio, <*3*> en la recomendación en donde está embozadamente manifestado el plan para el bien de la juventud y fomento de las vocaciones eclesiásticas.
Tenemos ya fuera a los chicos del colegio de San José. Se adelantaron los exámenes de los gramáticos, porque reinaba en Tortosa una constelación de viruelas, y hasta llegó a entrar en el colegio cogiendo a dos chicos, que afortunadamente han curado después de tener a uno de los dos viaticado.
Cuando reciba ésta ya habrá sabido la muerte de nuestro angelical padre Jaume, que murió la víspera de la fiesta del Corazón de Jesús.
Sin otra cosa particular en mi familia ni en la de usted que yo sepa.
Mis afectos a los padres conocidos míos de esa, y en particular al padre Ricart y padre Majó.
Suyo afectísimo s. s. y primo
Manuel Domingo y Sol
Pbro.
Tortosa, 19 junio 1883.
Escritos II, vol. 1, doc. 155, págs. 1-2
A doña Cinta Curto y demás – 10 de agosto de 1883
Mis, mis, mis: Anoche escribí dos líneas, y me figuré que hoy a las 12 tendría contestación; pero seguramente debéis levantaros a las 9 y no habréis tenido tiempo, y así ya no podré tener hasta mañana o mediodía, si es caso que tengáis tiempo, pues supongo le tendréis muy ocupado.
Hoy he ido a ver a Consuelo para que se resolviera a venir a visitaros con la Aguayo. Pero Consuelo no se atreve a pedirlo; de aquí es que no he ido a proponerlo a Aguayo ya. Yo lo hacía para que hicierais más gresqueta; pero he pensado que ya os la proporcionará mosén Joaquín y mosén Bernardo. Además debiendo venir ya el martes queda muy poco tiempo. Ya haremos otra expedición después, si es que ésta prueba a la semeta A.¡Pobre semeta! Acaban de decirme que los médicos no le <*2*> permiten tomar los baños. A no ser así os hubiese hecho estar hasta los últimos de la otra semana. Aguardo a Vilá para conferenciar.
Y Cinta Curto ¿ya hace bondad? Si no la hace y no come mucho, ya doy licencia a la de Remolinos que la haga enfadar.
La de Remolinos ya supongo se portará bien, que en esto ya practica la obediencia de ser animosa y de no quererse morir.
En este momento acaban de traerme un cesto de pescado. Ya quería yo hacer una sisa, pero prefiero que mañana me lo manden las monjas cocido ya.
¿Cómo sois tan calaveras? Sois pobres pero rumbosas. Ya me gusta, y así la maneta que saque la bolsa. No estoy de humor. En Vinaroz y Alcanar disfruté demasiado y no viene bien ahora el calor de aquí. Así os sucederá a vosotras. Ahí son todo rialles y después ya no recogeré mes que jamees.
Conque hasta mañana que volveré a escribir si viene Cinta, y si no viene también.
Vuestro
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 10.
Ya escribiré a Cedó.
Escritos II, vol. 1, doc. 156, págs. 1-4
A doña Cinta Curto y demás compañeras
11 o 13 de agosto de 1883
Cinta Curto y demás compañeras.
Mis expatriadas: Por fin recibo la vuestra. Gracias a Jesús. Hoy no más dos palabritas. El pescado llegó muy bien y hoy me han mandado las monjas dos molls y una muixarra que los angels hi cantaban.
Hoy ha subido allá la Aguayo, y veo que no está la cosa para viajes. Así lo dejaremos estar y ya nos vengaremos en otra ocasión aunque sea por septiembre u octubre. En cambio vosotras aprovechad la soledad para desagraviarme a Jesús solitario todo el año en esa playa, rodeado de animales peores que los que le rodearon en el pesebre, y que no sólo no le conocen, sino que también le agravian. ¡Si ellos supieran el don de Dios! ¡Y qué es lo que tienen ahí tan cerquita y tan pobremente alojado! Ya que el Señor os ha conducido ahí estos días, aprovecharlo. Media hora de oración por la mañana y la misa y comunión, una estación antes o después de mediodía, y una visita larguita de medía horita al anochecer o por la tarde. Y una vigilia una noche al menos de la esta-<*2*>ción y un poquito más en nuestro cuarto. ¿No es verdad que agradaría a Jesús? A ver si sabéis ser la segunda de las tres palomas. Cinta Franquet, que lo sabe, que os lo explique esto; todo esto que no lo lean los profanos.
Vamos a otra cosa:
Señora doña Cinta Andrés.
He dado orden a Vila para que pase esta tarde, y no viene. No me atrevo, pues, a que te bañes. Si yo estuviera ahí, quizás lo hubiese permitido; pero estando yo lejos, no me atrevo a consentirlo, por si te cogía alguna indisposición. Me alegro que han sabido curar a esa enferma malhumorada. Eso será motivo para que repita Cinta Franquet las invitaciones. No temas de aquel papel que me decías la otra vez. ¿Cuántas veces comulgáis? Podéis hacerlo todos los días. Enviaré recado a Cinta que estáis buenas. Ayer cuando vino con el pescado, se desahogó, pobrecita, y me encargó te cuidara... y...
Adiós, mi hija. Te bendice tu padre.
Señora doña Cinta Franquet
Me alegro estés buena de cuerpo y alma. Me voy a completas de tus hermanitas. Mañana diré a santa Clara que te bendiga y conserve en medio de nosotros y <*3*> podamos un día, o hacer un viaje a Tierra santa o hacer obras u obra de gloria del Corazón de Jesús, si el Señor, como espero, me hace su apóstol. Únete, pues, a mis oraciones. Ya te guardaré un bexcuibet
Tuyo. Paret.
Señora doña Cinta Curto.
Mi Melindro: ¿Ya te han probado los baños de impresión? No solo has de refrescar por fuera, sino por dentro con caldos, carne y chorizo. De otro modo no podrás ser buena y fervorosa. Sobre todo refrescar los nervios que es lo que más te conviene, y también la cabeza. A ver si darás cuerda a los nervios hasta el año que viene. Conque mincha dorm y no te poses mol al fol de la cuina.
Tuyo. Paret.
Y prou chiquetes que me fue perdre mol rato y porto presa.
Vuestro.
Esto sólo para vosotras.
A Bernardo <*4*> que esté tranquilo de la misa ya, pero creas que le toca lo menos un treintenario de misas de ir a Santa Clara, pues el que va a decir misa a las redentoristas, ha de ir con tartana.
Supongo sabréis que Ramón vino el jueves, y se ha vuelto hoy. Nombran ecónomo de Rosell a mosén Merino, y de Villalba a mosén Manuel Llasat. Ramón estará en dispensa de 8 reales, dándole sólo ración de sopa, arroz y huevos.
Escritos II, vol. 1, doc. 157, pág. 1
A doña Cinta Curto – 12 de agosto de 1883
Mis... Recibo la vuestra. ¿Por qué venís ya tontetas? Si es por las alarmas del tiempo, ya no hay nada.
Si es porque queréis venir, entonces venid que ya vos anlloren. Aguayo dará aviso a casa. Cinta Andrés. Yo lo diré a casa Cinta Curto. ¿Cómo os ha ido la horchata? Mejor nos ha ido la de Santa Clara, aunque sin nieve.
Vuestro
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 12.
Escritos II, vol. 1, doc. 158, págs. 1-4
A la Madre Providencia de San Salvador
2 de octubre de 1883
Madre Providencia de San Salvador
Mi reverenda madre Providencia: He impedido que el señor Nebot hable con el señor obispo de la cuestión de contribución. En primer lugar porque el señor obispo no puede hacer nada en este asunto y que, aunque haga, no podría hacer otra cosa que poner influencias humillantes que no serían de seguro resultado, y si no lo conseguía al fin o lo tendrían que pagar ustedes o él mismo se ofrecería a pagarlo para evitar cuestiones.
En segundo lugar porque él mismo culparía <*2*> a ustedes y a mí más por el descuido de no inscribir en tiempo oportuno la finca a nombre de ustedes, y diría que nunca se hacen las cosas como han de hacerse, y él tiene que corregir nuestros descuidos.
En tercer lugar porque él no entiende de estas cosas, y no sabrá qué pasos debe dar él, y sería abrumarle y malhumorarle.
Por todo lo cual hemos convenido con el señor Nebot que se haga constar para lo venidero que es <*3*> finca de ustedes el convento y huerto, y ver si logran que desaparezcan de la contribución para siempre, que si esto logran no harán poco. Y luego ver si la contribución de este año puede lograrse mediante solicitud a Castellón que la dispensasen, y si esto no puede conseguirse, que la madre Providencia pague las 4 onzas, y la Providencia proveerá. Así, pues, si le hacen pagar al fin, pague usted, que cuando nos veamos, ya hablaremos más despacio.
Siga las instrucciones <*4*> y mandatos del señor Nebot, y pax Christi.
Es suyo afectísimo capellán
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, fiesta de los santos Ángeles.
Escritos II, vol. 1, doc. 159, pág. 1
A doña María Luisa Grego – 25 de octubre de 1883
María Luisa Grego
Mi estimada en Jesús: Tu familia me obliga a dirigirte dos líneas.
Tu buena madre ha tenido un ataque cerebral esta mañana a las 7. He sido de los primeros en visitarla y antes de llegar los médicos, y todavía me ha contestado, y la he dado la absolución. A las 2 de esta tarde se le ha oleado; y a última hora he vuelto, y he podido conseguir, con mucha alegría de mi corazón, que me contestara claramente con la cabeza a mis preguntas para actuarla para nueva absolución, y hasta ha pronunciado la penitencia. Me he quedado muy tranquilo. Si se despeja se la viaticará. Creo te han mandado un telegrama. Quedo en repetirte el curso de la enfermedad.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Pbro.
Tortosa, 25 octubre 1883.
Escritos II, vol. 1, doc. 160, págs. 1-2
A la hermana María Luisa Grego – 30 de octubre de 1883
María Luisa Grego
Mi muy estimada en Jesús: La calentura que ayer sobrevino a nuestra buena paciente, no cesó en todo el día, y esta noche pasada nos hizo perder las esperanzas de que se reaccionara. En efecto, al llegar hoy los médicos han declarado desesperada la situación. A las ocho hemos estado mosén Agustín Pauli y yo, y aunque tomaba las medicinas, hemos presagiado el pronto fatal resultado. He escrito dos líneas a mosén José Duch que era el que la confesaba, y que ayer había venido ya dos veces, y le ha renovado la absolución, y hecho la recomendación del alma, espirando tu buena madre precisamente al pronunciar las últimas palabras de dicha recomendación. Eran las 10 y [?], cerca las once. Puedes <*2*> estar tranquila, pues además de lo que te digo en mis anteriores, mosén Duch, que la confesaba en la sacristía del Sagrario, me dijo que hacía poco había ido a confesarse. Ofrece, pues, al Corazón de Jesús este cáliz, y le servirá a ella de satisfacción.
He encargado a mosén García que lo vaya diciendo a sor Carmen. En esta fecha escribo también a tu hermana de Caspe.
Cuando nos veamos hablaremos mas despacio y te servirá para mayor tranquilidad.
Adiós, hija mía. Anímate y abrázate a la cruz.
Es tuyo afectísimo padre
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 30.
Escritos II, vol. 1, doc. 161, págs. 1-3
A don Froilán Beltrán – 23 de noviembre de 1883
Mi estimado Froilán: Van las adjuntas que la providencia de san José sin saber cómo ha hecho llegar a nuestras manos. Léalas usted por su orden.
En cuanto a la 1.ª extraño mucho el lenguaje del señor Monfort y dirigido a un chico casi atenuándole la cosa, y aconsejándole solo que obre con hipocresía.
En cuanto a la 2.ª, que es un borrador hecho por Matamoros, verá que éste es el inspirador de Fabra.
Y la 3.ª de este infeliz seducido, verá cómo se explica. Se cayeron todas tres del bolsillo de Matamoros, y se recogieron.
Ahora bien: Respecto de la 1ª hoy he intimado a Matamoros el despido, con mucha más razón por cuanto hoy mismo, y cuando teníamos ya las cartas, ha venido un carretero que dijo venía a buscar los trastos de Matamoros, y según parece <*2*> éste no le ha entregado más que la ropa sucia.
Por lo tanto si usted no tiene inconveniente puede enviar por la persona que a usted parezca un recado a la madre de Matamoros, o bien a su protector señor Figueras, diciéndole que disponga de él, porque en el colegio no puede continuar. Si usted no se atrevía a dar este paso, contésteme a vuelta de correo, para, o escribir a su familia, o echarle sin este requisito.
En cuanto a Fabra, si no fuese que se ve que es un maniquí del otro, le hubiera dado un fuerte castigo, porque al llamarle hoy yo (antes de saber nada de esto) para reprenderle por el mal comportamiento que hace días observaba en todas partes, me ha contestado con una altanería impropia de su carácter y de su capacidad. He sabido después que, a consecuencia de estas cartas que él ha sabido se han encontrado, está muy humillado y ruborizado, y esto <*3*> le hace favor. Lo que más sentiría que Pepet no sólo le haya disipado, sino maleado.
Además casi me han cogido esta mañana ganas de reñir a usted que sin duda habría oído algo de la disipación del célebre Pepet con su pepeta no nos avisara, y se hubiera arrancado a Fabra de su lado, y no se hubiera admitido al Pepet ya.
La semana pasada vino la madre de éste, y me pidió dejara salir a su hijo con ella, y aunque nos resistimos Osuna y yo porque su cara hace tiempo no nos gustaba, lo consentimos, a condición de que su misma madre lo devolvería, y dimos a comprender a ésta con bastante energía que nos inspiraba mucha desconfianza su hijo; y esto que nada sabíamos.
Casi no sé lo que he puesto, y así va porque es última hora.
Contésteme.
Suyo
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 23.
Escritos II, vol. 1, doc. 162, págs. 1-2
A don Andrés Serrano – 30 de noviembre de 1883
Señor don Andrés Serrano García
Muy señor mío: La enfermedad de nuestro joven presidente, don José Rubio, que es el [que] cuidaba de todo lo relativo a la administración y demás de la revista, ha hecho que no se contestara a usted antes.
Se imprimió el soneto de usted y dispuse se le mandaran tres o cuatro ejemplares de aquel número. Con mucho gusto se insertarán las composiciones que usted se digne mandar, sujetándolas antes a nuestro censor literario que es un padre jesuita, el cual con motivo de su mencionado soneto, me encargó animara a usted a hacer algo por la revista.
Se le mandará a usted gratuitamente la revista, a cuyo fin hoy he dispuesto le pongan en lista, y recibirá ya este número de noviembre.
Con este moti-<*2*>vo desde hoy y por siempre puede usted disponer de la revista, de la congregación y de su afectísimo s. s. y capellán
Manuel Domingo y Sol
Director de la Congregación
Tortosa, 30 noviembre 1883.
Estimaríamos si usted se digna arreglar alguna composición que sea relativa a la Virgen, san Luis, juventud, y demás objetos de la congregación, o que no sean muy extrañas a dichos objetos.
Escritos II, vol. 1, doc. 163, págs. 1-2
A Sor Josefina Reverter – 22 de diciembre de 1883
Apreciable Josefina: Escribo a Emilio, cosa que no había hecho porque he tenido tres días de trabajo que si todos debían ser así, no lo podría soportar. Le digo que aunque es conveniente su salida para restablecerte y que tendré el mismo interés por ti, pero que pueden proponerte ya el modo de recibirte, y que tú me habías encargado que fuese sin saberse ahí, y que ellos mismos podrían combinarlo. De todos modos que sea repito que seas magnánima. Estoy contento de ti y quiero estarlo en esto también.
Recibo hoy la tuya y la de mamá y Emilio. No quisiera que fuera mamá ahí, pero si lo disponen, acátalo. Lo mejor hubiera sido Ambrosia, como <*2*> te dije, aunque hubiera tenido que saberse. En fin, si no lo arregláis por estos días, vuélveme a escribir; pero comprendo que padecerás, y así como más pronto creo será lo mejor. No te pongas manías para después, que Dios no te faltará.
No puedo más.
Tuyo
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 164, págs. 1-3
A don Emilio Reverter – 22 de diciembre de 1883
Señor don Emilio Reverter
Muy señor mío y amigo: Supongo que sus señoras tías escribirían a ustedes el mismo día que llegué, pues así me lo aseguraron, y que escribiría yo además apenas pudiese, cosa que no he podido, pues de mucho tiempo que no había tenido el trajín de estos días, que hemos establecido aquí la vela nocturna.
Visité a Josefina, y no la encontré tan mala como yo presumía. Con todo, comprendí, y ella me confesó el sufrimiento que le causaba el tener que vivir tan singularizada con la comunidad, cosa a que no puede hacerse superior por su genio. La ofrecí, en caso de que fuera necesario, salir; el mismo interés que [tuve] hasta por su colo-<*2*>cación; si ella se restablecía bien, y la misma superiora me dijo que no tendría inconveniente en ser admitida otra vez, si ella se encontraba con ánimo, y comprendiera ella misma que podría cumplir aquel Instituto. En vista de esto, la dije que estuviese a lo que se resolviese que sería lo que más le convendría.
Por lo tanto, aunque la cosa no lleva prisa, y la superiora manifestó que por su parte tampoco la tenía en dar una resolución, no obstante como su imaginación será su principal tormento, creo que puede pensarse en el modo y forma de hacer menos sensible para ella la salida, procurando no se sepa en el acto, única cosa que me encargó, si nosotros resolvíamos que saliera.
Yo no sé <*3*> que aconsejarles respecto de esto, y pueden proponérsele varios medios: v. g., o que fuese una de sus tías, o una persona de la confianza de la misma Josefina de allí de Vinaroz, etc.
Yo escribo esta noche a ella otra vez, y le animaré para que dé este paso, pero repitiéndola que puede escoger el día o dilatarlo, como mejor a ella parezca.
Voy muy deprisa, pues son las nueve de la noche.
Anime a la mamá. Tantas cosas a doña Rosario.
Es de usted afectísimo s. s.
Manuel Domingo y Sol
Tortosa, 22 diciembre 1883.
Escritos II, vol. 1, doc. 165, págs. 1-2
A doña Josefina Reverter – 24 de diciembre de 1883
Apreciable Josefina: Acabo de recibir carta de la madre Providencia. Sin duda habrá verificado su salida poco antes de recibir ahí la mía de anteayer en que repetía no llevarais prisa. No sé a qué atribuir este apresuramiento, pues yo trataba de dilatarlo un poco más, porque repetía mis oraciones al Señor para que se cumpliese mejor su divina voluntad. Pero ya que está hecho te repito todo lo de mis anteriores y creo que serás prudente y discreta y no te abandonarás a tus pesimismos. Escríbeme cuanto quieras, que te contestaré largamente. Nada más sé decirte hoy. Otro día irán más cosas. ¿Qué le hemos <*2*> de hacer? Jesús quiere amargarme, y no tengo otro remedio que ir aprovechando los castigos que me envía, que me son muy merecidos.
Hasta otra.
Tuyo afectísimo
Manuel Domingo y Sol
Hoy 24, 4 de la tarde.
Escritos II, vol. 1, doc. 166, págs. 1-8
A las monjas del convento de San Juan
28 de diciembre de 1883
A las reverendas madres Carolinas, Rosas, Dolores, Alcoverros, Piñols, Jardins y demás presentes y futuras hijas bemias y demás inocentes.
Van los postres a las postres.
Muy reverendas en los santos Juanes: He recibido la comunicación oficial de vuestro nombramiento de Inocentes; y a decir verdad si yo hubiese sido nombrado obispo en este día, hubiera anulado tal elección por faltarle la condición especial de inocencia, pues a lo que se ve todas y cada una de ustedes reúnen más picardías que las raposas de treinta años. La única inocentada que han cometido es de haberse dirigido a mí que soy tan candoroso, inocente y bendito, y en esto han tenido fortuna.
Me piden ustedes ayuda y consejos. En cuanto a lo primero soy tan generoso que desde hoy pueden disponer de <*2*> todas las deudas que tengo, y ya pueden estar contentas que hoy por hoy no son más que unos ocho mil duros, que luego me figuro serán más, y los réditos correspondientes, y para satisfacer estas deudas que yo las cedo les daré la bolsa de la Providencia para pagarlas, y además mi crédito que como tan lleno de deudas ya pueden pensar que será grande, pues como suele decirse a lo moderno, como más se debe más crédito hay. ¿Están ustedes contentas? Pues convenido.
En cuanto a los consejos, como soy tan candoroso e inexperto apenas sabré decirles algo. Pero ya que las veo a ustedes en el apuro del nuevo cargo, y que ustedes han de ir formando a la futura comunidad, me atrevo a sugerirles unos consejos que encontré en un pergamino viejo. En primer lugar procuren que las que hayan de admitir no se hagan <*3*> muy monjas, o siete veces mujeres, esto es, aferradas a lo de siempre se ha hecho, y aquello de tijeretas han de ser. Voy a contarles un ejemplo. Un provincial de agustinos fue a visitar un convento, no sé si sería de sanjuanistas, y al entrar en la iglesia oyó que las monjas rezaban el salmo Quam dilecta tabernacula tua, y que en lugar de esto decían: Candeleta tabernacula tua, etc. El provincial las advirtió que no lo hacían bien y que no se decía candeleta. Volvió a los tres años y encontró que lo decían como el primer día, y llamó a la priora para reprenderla; y la madre priora contestó: ¡Ay, padre provincial! candeleta ha sido, candeleta es y candeleta será, y no se ponga en monjas porque no saldrá. Conque no las críen candeletas y tijeretas, sino dóciles a la voluntad de Dios.
También convendría que a las novi-<*4*>cias que han de recibir sin perjuicio de que lo practiquen ya las de hoy, no se les acostumbre a ser confeseras, y la madre maestra debe enseñarlas a saberse confesar y decir lo que deben decir y no decir lo inútil. Y voy a decirles otro casito, aunque ustedes, como mujeres sabidas, ya quizás lo sabrán. Un bienaventurado confesor de monjas no confesaba más que una, y le tenía aburrido y malhumorado. Un compañero suyo que tenía más gramática parda, lo comprendió y le dijo que cuando se marchase fuera, se ofrecía él a confesar a aquella monja, si esta no tenía inconveniente. Vino el caso que aquel confesor debía marchar unos días y propuso a su penitenta si quería confesarse con su compañero que era un bellísimo sujeto, y la pobre monja accedió. Fue el día señalado, y la monja empezó su acostumbrada perorata gastando en ello una hora <*5*> de reloj. Cuando había acabado, empezó el confesor a bostezar y le dijo: Mire, hermana, dispénseme, he pasado la noche con un enfermo y tenía sueño y me he dormido, y no he oído lo que usted ha dicho; habrá de repetirlo; la monja accedió bondadosa y empezó otra vez su arenga, y ya no le costó más que medía hora cabal; y al terminar el pobre confesor le repitió: mire, hermana, habrá de dispensarme otra vez, pues aún me he dormido. ¡Ay, pobre padre! le dijo la otra: no se apure usted, le diré la sustancia y concluiré enseguida. ¡Ay, hija mía! la sustancia, la sustancia, esto es lo que estoy esperando hacer hora y media y aún no ha venido, no me había dormido, no, pero aguardaba la sustancia; y de aquí en adelante cuidado que me diga usted más que la sustancia. Conque ustedes reverendas madres no las acostumbren a confesarse sin sustancia.
También debían cuidar de que no se <*6*> volviesen viejas, aunque entren en la edad de los años, pues como decía una religiosa distinguida: “Si las monjas muriésemos jóvenes, iríamos al cielo derechitas, pero esto [de] que nos hacemos viejas...!!”.
No vendría mal el precaver a las presentes y futuras de aquello de me toca y te toca y la toca, que esto son tocas fatales, y sobre esto les contaría un cuento aragonés de mucha sal y mucha jota; pero lo dejaremos para otro año de inocencia, y aquello de aquel pobre vicario de monjas que dijo: “Que si en tiempo de Job hubiese habido monjas, Job hubiera perdido la paciencia”, y aquello que sucedió al último cardenal de Valencia, que todo son cosas muy sabrosas y de buenos consejos, etc.
Pero... alto que esto no lo digo yo, sino que lo encontré en aquel <*7*> pergamino viejo que tiene ya lo menos 47 años, y así no tengo yo la culpa, y deben confesar que son inocentadas, y no venga alguna a decir que esto se dice por aquello a tu teu dic nora para que teu antengues aogra: No, no; yo me lavo las manos, y qui possit capere capiat.
Conque, y basta de postres por esta vez. Cuando tengan necesidad de más, ya veremos si todavía queda en aquel cajón del pergamino.
Pero no sean todo inocentadas. En cambio de estos postres y del principio [?] dos pagas muy fáciles de pagar: 1.ª han de alcanzar del niño Jesús que me mande cuanto antes doscientos mil duros que estos y muchos más necesita la gloria de Dios; y 2.ª que entre vuestras reverencias y yo hemos de salvar todas las <*8*> almas del mundo sin dejar ni una; vuestras reverencias con sus oraciones, penitencias (que a mí no me sientan bien) y con sacrificios; y yo siendo un apóstol del Corazón de Jesús. ¿Lo harán?
Conque quedamos entendidos. Yo les he dado consejos, y ustedes se quedan con mis deudas, y ya ven que no es malo el trato.
Si no fuera que voy a escape y me aguardan estos postres, pondría una posdata para cada una, tan sabrosa que se chuparían los dedos de gusto, y si bien están ya endulzadas no vendría mal una salsa; pero ¿cómo ha de ser? Por hoy no tiene más tiempo éste que termina bendiciéndolas, y es, no lo extrañen
El mayor de los Inocentes
Escritos II, vol. 1, doc. 167, págs. 1-2
A doña Cinta Curto – 1883
Mi hija: No tengas mal humor, que el mal humor es mal consejero.
Se ve que después de todo has llegado a conseguir muy poca humildad.
Aunque te parezca un disparate, mañana a primera hora estaré en la Purísima, y si vienes y después oyes una misa, y después a casa, no harás ningún pecado. Tú no estás obligada a cumplir las leyes y deberes del mundo y de la sociedad, y todo te está bien.
He pedido a Dios, pero con <*2*> mucho deseo, que merezcas tener siempre sobre la tierra, y nunca que te falte algún corazón que sienta temores y recelos por ti; y entretanto que Dios te conserve el que tienes, si es su voluntad, que siempre está receloso.
Tu padre
Manuel Domingo y Sol
Escritos II, vol. 1, doc. 168, págs. 1-2
A doña Cinta Curto – 26 de (?) de 1883
Doña Cinta Curto
Apreciable Cinta: Recibí vuestro encargo. Estabais muy enjutas en las cartas y muy sosas.
Acabo de saber que queréis ir estos días fuera. No sé si os bendecirá bastante el ángel, pues no habéis pedido mi bendición. Con todo hacedlo, y dime cómo pensáis arreglarlo.
Di a Bernardo que mosén <*2*> José está muy satisfecho por lo bien que cuida de mandar el periódico.
Que envíe las cartas al menos.
Si vais a baños, ¿quien será la prefecta? Decidme algo.
Ya os traeré uvas de moscatell y un cantarell, para posá aygua.
Vuestro
Manuel Domingo y Sol
Hoy, 26.
INDICE
Notas previas a la nueva transcripción5
Prólogo7
1. A don Froilán Beltrán - 27 de diciembre de 1867
2. A don Froilán Beltrán - 27 de julio de 1867
3. A don Froilán Beltrán - 2 de agosto de 1868
4. 1868
5. A don Froilán Beltrán - 28 de enero de 1869
6. A don Froilán Beltrán - 24 de mayo de 1870
7. A don Froilán Beltrán - 4 octubre 1870
8. A don Froilán Beltrán - 8 enero 1871
9. A don José Carceller - 29 de marzo de 1871
10. A Mr. Boustos - 29 de marzo de 1871
11. A don Froilán Beltrán - 6 de octubre de 1871
12. A don Froilán Beltrán - 15 de noviembre 1871
13. A doña Cinta Franquet - 1871
14. A doña Cinta Franquet - 1871
15. A la condesa de Prim - 1871
16. A doña Paula Piles - 1871
17. A doña Cinta Franquet - 1871
18. 1871
19. A doña Paula Piles - 11 septiembre 1872
20. A don Modesto Ricart - 15 de septiembre de 1872
21. A don Modesto Ricart - 21 de noviembre de 1872
22. A don Froilán Beltrán - 15 de (?) de 1872
23. A la condesa de Prim - 1872
24. A doña Cinta Curto - 9 de enero de 1873
25. A doña Josefa Ferrer - 18 de marzo de 1873
26. A doña Magdalena Colom - 19 de agosto de 1873
27. A doña Magdalena Colom - 19 diciembre de 1873
28. A don Estanislao Figueras - 1873
29. A la condensa de Reus - 1873
30. A doña Paula Piles - 1873
31. A doña Paula Piles - 1873
32. A doña Paula Piles - 1873
33. Al obispo de Tortosa
34. Al obispo de Tortosa
35. A una joven - 22 de febrero de 1874
36. A una joven - 29 de abril de 1875
37. Al vicario general o al director del Colegio - 29 de mayo de 1875
38. A la Madre Juana Lluch - 28 de julio de 1875
39. A doña Ramona - 2 de noviembre de 1875
40. A doña Paula Piles - 1875
41. A don Ignacio - 20 de marzo de 1877
42. A doña Ramona - 11 de junio 1877
43. A la Madre Escolástica - 3 de julio de 1877
44. A la Madre Escolástica - 13 de julio de 1877
45. A la Madre María de Santa Escolástica – 28 de julio de 1877
46. A la Madre Escolástica - 19 de agosto de 1877
47. A la Madre Escolástica - septiembre de 1877
48. A la Madre Escolástica - 10 de noviembre de 1877
49. A la Madre Escolástica - 18 de noviembre de 1877
50. A la Madre Escolástica - 26 de noviembre de 1877
51. A la Madre Escolástica - 26 de noviembre de 1877
52. A la Madre Escolástica - 29 de diciembre de 1877
53. A doña Ramona Puchol - 1 de abril de 1878
54. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 26 de abril de 1878
55. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 2 de mayo de 1878
56. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 4 de mayo de 1878
57. A doña Ramona Puchol - 17 de mayo de 1878
58. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 3 de junio de 1878
59. A la Madre Juliana del sagrado Corazón - 8 de junio de 1878
60. A la Madre Juliana del sagrado Corazón - 17 de junio de 1878
61. A la Madre Juliana del sagrado Corazón - 26 de junio de 1878
62. A la Madre María Juliana - 8 de julio de 1878
63. A la Madre Juliana del sagrado Corazón - 16 de julio de 1878
64. A la Madre Juliana del sagrado Corazón - 23 de julio de 1878
65. A la Madre Juliana del sagrado Corazón - 28 de julio de 1878
66. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 16 de agosto de 1878
67. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 19 de agosto 1878
68. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 11 de septiembre de 1878107
69. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 27 de septiembre de 1878
70. A la Madre Juliana del sagrado Corazón - 11 de noviembre de 1878
71. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 19 de noviembre de 1878
72. A doña Ramona - 20 de noviembre de 1878
73. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 22 de noviembre de 1878
74. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 27 de noviembre de 1878
75. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 19 de diciembre de 1878
76. A doña Magdalena - 29 de diciembre de 1878
77. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - diciembre de 1878
78. 1878
79. Ala Madre Juliana del Sagrado Corazón - 2 de enero de 1879
80. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 6 de enero de 1879
81. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 29 de enero de 1879
82. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 9 de marzo de 1879
83. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 2 de abril de 1879
84. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 8 de abril de 1879
85. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 12 de abril de 1879
86. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 8 de mayo de 1879
87. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 16 de mayo de 1879
88. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 21 de mayo de 1879
89. A la Madre Providencia de San Salvador - 23 de mayo de 1879
90. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 30 de mayo de 1879
91. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 4 de junio de 1879
92. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 6 de junio de 1879
93. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 8 de junio de 1879
94. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 9 de junio de 1879
95. A doña Ramona Puchol - 18 de junio de 1879
96. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 22 de junio de 1879
97. A doña Ramona Puchol - junio de 1879
98. A doña Cinta Curto - 13 de julio de 1879
99. A don Gonzalo Tena Colom - 15 de julio de 1879
100. A doña Paula y Cinta Curto - 16 de julio de 1879
101. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 24 de julio de 1879
102. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 24 de agosto de 1879
103. A don Francisco Tena y Colom - 19 de septiembre de 1879
104. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 23 de septiembre de 1879
105. A doña Soledad Villalba - 7 de octubre de 1879
106. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - noviembre de 1879
107. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 10 de enero de 1880
108. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 5 de febrero 1880
109. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 23 de febrero de 1880
110. A doña Ramira Andrés - febrero de 1880
111. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 7 a 9 de marzo de 1880
112. A doña Magdalena Colom - 23 de marzo de 1880
113. A doña Ramona Puchol - 23 de marzo de 1880
114. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 29 de marzo de 1880
115. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - marzo de 1880
116. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 6 de abril de 1880
117. A la Madre Juliana del Sagrado Corazón - 3 de mayo de 1880
118. A don Mateo Tena - 17 de mayo de 1880
119. A doña Magdalena Colom - 25 de mayo de 1880
120. A doña Magdalena Colom - 20 de julio de 1880
121. A doña Magdalena Colom - 21 de junio de 1880
122. A doña Ramona Puchol - 27 de julio de 1880
123. A doña Ramona Puchol - 30 de agosto de 1880
124. A doña Ramona Puchol - abril de 1881
125. A don Froilán Beltrán - mayo de 1881
126. A doña Josefina Reverter - 2 de junio de 1881
127. Al padre Joaquín Marro - 27 de junio de 1881
128. A doña Cinta Curto - 20 de julio de 1881
129. Al padre Joaquín Marro - 31 de julio de 1881
130. A doña Magdalena Colom - 16 de agosto de 1881
131. A José - 19 de agosto de 1881
132. Al padre Joaquín Marro - 30 de septiembre de 1881
133. A don Froilán Beltrán - del 2 al 10 de enero de 1882
134. Al padre Joaquín Marro - 27 de enero de 1882
135. Al padre Joaquín Marro - 27 de febrero de 1882
136. Al padre Joaquín Marro - 30 de marzo de 1882
137. A doña Dolores Aguayo - 31 de marzo de 1882
138. Al padre Joaquín Marro - 28 de abril de 1882
139. A doña Magdalena Colom - 18 de mayo de 1882
140. A don Juan Corominas - 19 de mayo 1882
141. A don Juan Corominas - 10 de junio de 1882
142. A don Bartolomé Carpente - 27 de junio de 1882
143. A doña Cinta Franquet - 22 de julio de 1882
144. A doña Magdalena Colom - 26 de julio de 1882
145. Al padre Joaquín Marro - 29 de julio de 1882
146. A doña Magdalena Colom - 5 de septiembre de 1882
147. A don Juan Corominas - 14 de septiembre de 1882
148. A don Juan Corominas - 13 de noviembre de 1882
149. Al padre Joaquín Marro - 29 de noviembre de 1882
150. A don Juan Corominas - 31 enero 1883
151. Al padre Joaquín Marro - 10 de abril de 1883
152. A don Froilán Beltrán - 10 de abril de 1883
153. A la Madre Providencia de San Salvador - 10 de junio de 1883
154. Al padre Joaquín Marro - 19 de junio de 1883
155. A doña Cinta Curto y demás - 10 de agosto de 1883
156. A doña Cinta Curto y demás compañeras - 11/13 de agosto de 1883
157. A doña Cinta Curto - 12 de agosto de 1883
158. A la Madre Providencia de San Salvador - 2 de octubre de 1883
159. A doña María Luisa Grego - 25 de octubre de 1883
160. A la hermana María Luisa Grego - 30 de octubre de 1883
161. A don Froilán Beltrán - 23 de noviembre de 1883
162. A don Andrés Serrano - 30 de noviembre de 1883
163. A Sor Josefina Reverter - 22 de diciembre de 1883
164. A don Emilio Reverter - 22 de diciembre de 1883
165. A doña Josefina Reverter - 24 de diciembre de 1883
166. A las monjas del convento de San Juan - 28 de diciembre de 1883
167. A doña Cinta Curto - 1883
168. A doña Cinta Curto - 26 de (?) de 1883
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