| RENOVARSE O MORIR: LA IGLESIA CATÓLICA IRLANDESA FRENTE A LA CRISIS DE VOCACIONES
Todos los seminarios irlandeses, excepto uno, han cerrado los batientes de sus puertas. Irlanda tiene en la actualidad 3238 sacerdotes diocesanos, 500 menos que en 1981. La edad media de los sacerdotes está en 60 años, lo que quiere decir que se jubilarán en los próximos 10 a 15 años. Para los que analizan esta situación, la actual escasez de sacerdotes frente a la abundancia pasada no se debería sólo al crecimiento económico irlandés. A lo más que se puede decir es que la recuperación económica irlandesa como miembro de la UE sólo ha acelerado el éxodo de la gente de los bancos de las iglesias. Y no hay que olvidar el hecho de que “la jerarquía católica irlandesa se ha visto muy afectada por los escándalos de los abusos sexuales que han salpicado a sacerdotes y monjas irlandeses”.
También ha jugado un papel relevante el cambio de costumbres. Cuenta Álvarez en el New York Times (11 de julio de 2004) que “las madres irlandesas practicantes que en otro tiempo indicaban orgullosamente a sus hijos el que se inclinaran por la vocación sacerdotal, ahora no son muy proclives a que den este paso”. Y esto sobre todo porque existe la tendencia a creer que la vida célibe un tanto apolillada no puede ayudar a realizar plenamente al hombre.
Hay también un grupo de sacerdotes pertenecientes a la nueva generación que cree que la actual carencia de vocaciones puede tener un significado positivo: “la Iglesia católica irlandesa debe modernizarse si no quiere caer en la más absoluta irrelevancia”. El camino a recorrer es largo y las soluciones a la crisis no son fáciles: “muchos de estos sacerdotes afirman que acogerían en sus filas a hombres y mujeres casados, pero esta eventualidad es extremadamente remota y apenas contribuiría a convencer a la gente para que vuelvan al redil”.
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