Informe. Jóvenes 2000 y religión volver al menú
 


Trabajo de campo realizado en la primavera del 2002, sobre una muestra de 1.072 adolescentes y jóvenes de 13 a 24 años, en las distintas comunidades del Estado y de manera simétrica entre jóvenes de ambos sexos, con mayoría de estudiantes, como corresponde a la edad elegida.

Cinco hipótesis de trabajo:

a) Se ha producido en España una fuerte quiebra de la socialización religiosa familiar; apenas se transmiten a los hijos actitudes, creencias y valores religiosos.
b) Sigue creciendo la secularización de la vida española y el silencio religiosos, global, de la sociedad, con mínimas excepciones, sólo roto por las visitas del Papa o por algún escándalo o problema que afecta a la Iglesia.
c) La oferta religiosa eclesial con sus tres grandes mensajes de sentido, salvación y comunidad moral, parecen poco atractivos a los jóvenes, o no llegan hasta ellos.
d) Esta oferta no se traduce en instrumentos eficaces para suscitar fidelidades y compromisos de cierto alcance.
e) La oferta religiosa ha sido desbordada para la gran mayoría de jóvenes por la oferta caótica de las llamadas religiones de sustitución: ecología, consumo, cientifismo biotécnico, culto al cuerpo.

Distribución del Estudio: El informe se divide en cinco capítulos:

- La religiosidad de los jóvenes, creencias, ritos y comunidad (Juan González-Anleo)
- La socialización religiosa de los jóvenes (Pedro González Blasco).
- Una tipología sociorreligiosa de los jóvenes españoles (Javier Elzo)
- Los jóvenes españoles y la vocación a la vida consagrada (Javier Elzo)
- Jóvenes y religión: una revisión histórica de los estudios españoles desde 1939 a 2000 (Francisco Carmona)

I. La religiosidad de los jóvenes

a) Creencias: Predominan los que dicen que ‘es mejor creer en algo que no creer’ (35%), ‘Por convencimiento propio (29%), ‘Me enseñaron desde pequeño’ (27%
b) Ritos: Efecto devastador de la secularización en sacramentos, oración y otras prácticas (falta de perspectiva de salvación y de conciencia de pecado y gracia. La Penitencia: alguna vez (24%) Nunca o casi nunca (79%); la Confirmación es un sacramento minoritario, sólo lo reciben el 31% de los jóvenes (42% en los universitarios): Asisten a Misa al menos una vez al mes el 21%, mientras que el 57% no lo hace nunca o casi nunca. La oración una tercera parte, alguna vez el 11% y la mitad, más o menos, nunca o casi nunca. 8 de cada 10 jóvenes nunca leen libros de orientación o contenido religioso.
c) Mensaje de Comunidad moral, fundamentado en valores evangélicos. La imagen de la Iglesia católica es más bien positiva. Pero sólo un 37% está de acuerdo en que en ella se puede descubrir el sentido de la vida. Más de acuerdo en las ‘obras sociales’ y más en desacuerdo con la moral.

II. La socialización religiosa

a) Papel de los agentes en la socialización religiosa. Planteamiento de algunas cuestiones vitales: sentido de la existencia, el mal, el dolor... Siete de cada diez jóvenes lo han hecho algunas veces...
b) Experiencias que más valoran: la amistad, el amor sincero, poder conversar largamente con alguien. Algún tipo de relación íntima.
c) Destacar la capacidad que tiene el contexto social de anular el efecto de lo religiosos en la persona. Una sociedad neutra con una socialización religiosa imprecisa, escasamente ilustrada, que no cuenta con nuevos valores ni crea grandes conflictos.
d) Las personas con las que comparten: los amigos. Pero la influencia viene más de los padres, profesores y sacerdotes.

III. Tipología religiosa

a) Elzo realiza una tipología de jóvenes según cuestiones religiosas y valores. Con dos ejes. Un eje horizontal según su forma de verse como “católicos versus no creyentes” y otro vertical: “eclesiales versus no eclesiales”. Cinco tipos:

i. Católicos eclesiales 20’6 %
ii. Católicos terrenales 25’6 %
iii.Católicos no eclesiales 25’0 %
iv.Incrédulos hedonistas 9’5 %
v. No creyentes 19’2 %

b) Un poco más del 70 % se dicen católicos, frente a un 28’7 % no creyentes. Como eclesiales y sintiendo con la Iglesia algo más del 20% de los jóvenes y muy moderadamente otra 26 %. El 55% se manifiesta claramente no eclesial

IV. Los jóvenes y las vocaciones religiosas

Este capítulo de “Jóvenes 2000 y Religión, elaborado por Javier Elzo, analiza varios aspectos relacionados con la vocación religiosa en los jóvenes. En un primer apartado estadístico sobre la situación de las vocaciones religiosas se constata la gran crisis de vocaciones en el mundo occidental, así como en España, distinguiendo, para las vocaciones sacerdotales, los resultados de las comunidades autónomas.
Pese a elementos críticos innegables, en líneas generales, los jóvenes españoles tienen una imagen más bien positiva de los sacerdotes, religiosos y religiosas: el 40% tiene un recuerdo positivo de sus contactos con ellos, el 50% indiferente o inexistente y el 10% negativo. La imagen es tanto más positiva cuanto más contacto haya habido con los religiosos o sacerdotes.

Sin embargo, en la consideración de la utilidad social de 13 profesiones sitúan a los sacerdotes y religiosos en el puesto 12, quedando en el 13 los militares de carrera. Entre los que se dicen católicos practicantes el ranking de utilidad social de los religiosos apenas sube al puesto 9 justo a la par que los periodistas. Estimamos este dato importante a la hora de explicar la ausencia de vocaciones religiosas en España.

Así y todo, del orden del 6% de jóvenes dicen que alguna vez en su vida han pensado en la posibilidad de hacerse curas, religiosos y religiosas. El dato es fiable pues se corresponde con el de hace 4 años y con la encuesta que hemos realizado en una universidad. Estamos hablando de 300.000 adolescentes y jóvenes. De éstos, el 0,7% se lo han planteado con “cierta seriedad”, lo que supone del orden de 21.000 jóvenes. Hoy en España hay cerca de 2000 seminaristas.
Los ámbitos de surgimiento de la eventual vocación religiosa son, por este orden, el colegio o escuela (especialmente para los que han estudiado en centros religiosos), la parroquia, los grupos de confirmación y catequesis, la familia, el ejemplo de un cura o religioso, y los grupos de oración o meditación.

Las razones aducidas para la no continuación de la idea vocacional son, en primer lugar, (42% lo señalan) que “fue algo pasajero y que se fue como había venido”. A continuación (32%) la dificultad de comprometerse para toda la vida y (también el 32%) el deseo de “ejercer una profesión a la que aspiro”. Solamente el 14% hablan del celibato.

Sin embargo, a la hora de preguntarles por las modificaciones que, según ellos, aumentarían las vocaciones sacerdotales, el 62% señalan la posibilidad de casarse, el 42% la posibilidad de compaginar el trabajo religioso con una profesión civil y el 30% (podían dar más de una razón) si el compromiso fuera temporal.
Haber tenido una educación religiosa, en casa y en la enseñanza, se correlaciona positivamente con la vocación religiosa. Hay más chicos que chicas que se toman en serio la posibilidad vocacional. Especialmente entre los que tienen estudios superiores.

V. Juventud e Iglesia, una perspectiva histórica

Hace Francisco Carmona un ensayo descriptivo e interpretativo de la evolución de la religiosidad juvenil española desde 1960, año en el que se hizo la primera encuesta a la juventud española, hasta nuestros días. En él se describe el cambio de la religiosidad juvenil y se interpreta desde la trayectoria de la presencia e influencia de la Iglesia en el seno de una sociedad, que ha pasado rápidamente desde una sociedad premoderna a una situación posmoderna.

Parte del hecho de que la relación actual que los jóvenes tienen con la Iglesia católica no es buena. Un joven de cada tres se identifica como católico practicante, uno de cada diez asiste a misa cada domingo, sólo el 10% de éstos (buenos católicos) cree que la Iglesia ofrece ideas y valores válidos para orientarse en la vida.

En 1960, por el contrario, la práctica totalidad de los jóvenes españoles se identificaba como católico practicante (95%), el 58% de la población juvenil no faltaba nunca a misa el domingo, más de la mitad de la población juvenil estaba enrolada en organizaciones religiosas, y hasta un 10% había pensado en hacerse sacerdote o religioso.