CONGRESO INTERNACIONAL DE LA VIDA CONSAGRADA (25 de noviembre 2004)

 

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El sentido de la ponencia del padre. Libanio se resume en una pregunta dirigida a las Congregaciones: ¿qué tenemos que mostrar, qué hacemos para atraer vocaciones? Es una invitación a una autocrítica fuerte y profunda, que abarca las personas, el estilo de vida, las obras. “La cuestión es saber si tenemos la valentía de hacer la pregunta de Jesús y de dar la misma respuesta que él. ¿Qué tenemos que mostrar? ¿Celo de actividad misionera, fe de una vida contemplativa, sentido eclesial, discernimiento orante, vida comunitaria fraterna y sencilla?”. Pero, ¿cuáles son las características de las generaciones jóvenes que la vida consagrada tiene que lograr captar? A esta pregunta ha respondido la última parte de la ponencia. “La posmodernidad está forjando una generación diferente que permite también vislumbrar aspectos esperanzadores y configurar una nueva forma de vida consagrada. Tiene la capacidad de vivir el placer siendo sensible a lo lúdico, a la fiesta; valora el cuerpo y la propia subjetividad sin dejarse dominar fácilmente; desarrolla un sentido de autoestima unida a un cuidado de sí y a una intimidad propia como defensa en una sociedad peligrosa, violenta y fragmentada; percibe los propios límites, pero con fuerte autoafirmación, en respuesta a la inseguridad en cuanto a la propia realización; muestra rebeldía ante las instituciones retrógradas e impaciencia con autoridades despóticas; manifiesta un sentimiento de pertenencia en las motivaciones y experiencias horizontales, democráticas”. Además, “cultiva lazos de amistad entre grupos con deseos de vida comunitaria fraterna con oración compartida, vida personal y misión; también está abierta a amistades con personas de fuera de la comunidad; prolonga los plazos de decisiones importantes para no arriesgar una vocación dudosa; tiene mayor tolerancia, menos prejuicios y discriminaciones en relación a la raza y a comportamientos desviados”. En fin, “posee una sensibilidad para múltiples formas de vida; da importancia a lo cotidiano, a lo pequeño, a lo individual, a la participación en la transformación de las micro-instituciones apostando por la flexibilidad institucional de la vida consagrada; pide transparencia de la institución y del poder en sus decisiones, especialmente en el campo económico y de las relaciones sociales, laborales; apuesta por una gestión comunitaria; revela una creciente mentalidad ecológica, pacifista y liberadora en el campo de género”. El problema vocacional es crucial. Los nuevos movimientos “han creado una estrategia interesante a modo de círculos concéntricos”. No es nueva pero ellos la utilizan con mucho éxito. También los medios informáticos ofrecidos por internet tienen un papel en este campo.